LOS QUE TRIUNFAN

LOS QUE TRIUNFAN

Pablo Martini
Programa No. 2016-03-09
a1Después de una serie de experimentos infructuosos, un científico se negó a admitir su fracaso. “No hemos fracasado todavía”, le dijo a su colaborador desanimado. “Ahora sabemos que hay 1000 procedimientos que no dan resultado. Así que estamos mucho más cerca de hallar el correcto”. Su nombre: Thomas Edisson. Un muchacho era tan lento en aprender a hablar que sus padres creyeron que era anormal, con el tiempo llegó a ser un científico eminente. Su nombre: Albert Einstein. Hubo otro muchacho que tenía muy pocas probabilidades de tener éxito en la vida. Reprobó dos veces el examen de ingreso en una academia militar. Fue aceptado recién en la 3° vez, se puso a estudiar en serio y pronto el mundo comenzó a tener noticias de él. Su nombre: Winston Churchill, ministro inglés clave en la segunda guerra mundial y por quien el mundo fue libre de la amenaza de Hitler. Y la lista es larga de hombres y mujeres que no se desanimaron ante sus fracasos, que no escucharon la crítica destructiva y que no tuvieron temor de ser parte de las minorías. En realidad rara vez las mayorías tuvieron la razón. Fueron algunos pocos escépticos los que revolucionaron el mundo de la tecnología y el arte con sus ideas.

Jesús fue el mejor exponente de lo que intentamos decirte. Comenzó solo con un mensaje revolucionario. Reunió un pequeño grupo de adeptos a los que llamó discípulos, formó un pequeño organismo dependiente de su misma vida llamada iglesia que se asemejaba, en sus propias palabras, a una manda pequeña, pero su verdad sigue marchando y hoy somos un ejército que le sigue gritando al mundo el evangelio de siempre aunque les parezca locura.

Si sigues a las mayorías caerás en el engaño del diablo porque ancha es la puerta y espacioso el camino que conduce a la perdición, pero estrecha es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida eterna y solo algunos se salvan. No te engañes

 

PENSAMIENTO DEL DIA:

Cuando le preguntaron al escritor Riley el secreto de su éxito contestó: la goma de borrar que está al extremo de mi lápiz.

TOMAR LA VIDA EN VERSO

9 mar 2016

TOMAR LA VIDA EN VERSO

por el Hermano Pablo

a1Los versos estaban mal compuestos, pero de todos modos, eran versos. Es difícil lograr la rima y la cadencia de un Rubén Darío o de un Guillermo Valencia. Los versos decían así: «No debiste matar de noche / ni debiste matar de día. / Ahora debo sentenciarte / a prisión por toda tu vida. / Mataste a tu dulce esposa, / que tanto amor te tenía. / Ahora te han castigado: / ¡era lo que merecías!»

Los versos los compuso el juez Robert Fitzgerald para condenar a cadena perpetua a David Schoenecker, de cincuenta y un años de edad. Schoenecker había matado a su esposa. Es la primera sentencia en verso que se conozca.

Parece que el criminal había escrito también unos versos cuando mató a su esposa. Y aun después de oír la sentencia, escribió una cuarteta más: «Cuando yo escribí mis versos, / me encontraba muy enfermo. / Cuando el juez escribió los suyos, / no sufría de mal alguno.»

No tomar uno en serio sus ofensas, no sentirse avergonzado de sus agravios, no sentir remordimiento ante el daño que uno provoca, es añadirle mal al mal. Ponerle nombres bonitos a las cosas feas no las mejora en nada. Y escribir versos para constatar un asesinato no cambia en nada el horrendo acto. Incluso, los versos del juez, de amargo buen humor, no alivian tampoco la sentencia. Con todo y versos, el hombre habría de pasar el resto de su vida en la cárcel.

No hay que prodigar elogios al delito. No hay que cantarle loas a la muerte. No hay que pronunciar alabanzas al pecado. Algunos quieren hablarle con sarcasmo a la vida y proferir insultos al destino, pero no son más que pobres recursos del despecho que en nada aminoran el crimen.

Las palabras del rey David, confrontado por su pecado de tomar como mujer a Betsabé, esposa del soldado Urías, y de enviar a Urías al frente de batalla para que lo mataran, no eran palabras de un rey arrogante. Eran las de un pecador contrito y humillado. «Ten compasión de mí, oh Dios, conforme a tu gran amor…. Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva la firmeza de mi espíritu» (Salmo 51:1,10).

Y cuando Cristo quiso enseñarnos cómo debe un malhechor responder ante sus delitos, lo hizo poniendo una oración en labios de un desgraciado recaudador de impuestos. Las palabras son éstas: «¡Oh Dios, ten compasión de mí, que soy pecador!» (Lucas 18:13).

No miremos con impudencia nuestro pecado. No hay ni gracia ni perdón para el que no confiesa su mal. Reconozcamos nuestra rebeldía, admitamos nuestra indocilidad, confesemos nuestro pecado, y Dios en un instante nos perdonará y nos limpiará de toda maldad.

LO QUE TU MUNDO NECESITA.

LO QUE TU MUNDO NECESITA.

Pablo Martini
Programa No. 2016-03-08
a1«No puedo creer lo que hacen nuestros funcionarios del gobierno. ¡Si estuviera en su lugar, yo haría…!» «Nuestras escuelas andan mal. ¡Alguien debería hacer algo!…» Es fácil analizar, escudriñar, y hablar acerca de los problemas del mundo. Abundan los criticones, los quejumbrosos, los que se han nombrado a sí mismos juez y abogado. Sin embargo, lo que en realidad necesitamos son personas que no sólo discutan una situación, ¡sino que hagan algo al respecto! Se necesitan hombres maduros que, en vez de quejarse y revolcarse en la autocompasión y en el sufrimiento, actúen. Personas que organicen, administren, supervisen y alienten, que se enfrenten a la oposición, confronten la injusticia, y se mantengan así hasta cumplir las metas propuestas. ¡Un hombre de acción! Al estilo de Jesús, de Pablo, de Gedeón, de Moisés. Quizás tú pienses que no encajas en ese tipo de listas. Te sientes muy cómodo en la banca de los suplentes o en el sillón de tu sala viendo como otros transpiran la camiseta. Suspiras profundamente recluido en el anonimato y simplemente dices: “Esto no es para mí”. Permíteme decirte que la lista que te presenté recién no fue una lista de súper hombres o súper dotados, fueron hombres comunes que no se quedaron de brazos cruzados esperando que alguien haga lo que ellos, guiados por su Dios, eran capaces de hacer.

Mira, Dios no busca a aquellos que se sienten capaces para la tarea sino aquellos que, en actitud sincera, le dicen a Dios como Pablo: Soy inútil sin su fortaleza, todo lo que hago lo hago por la gracia de Dios en mí, o como Gedeón que tuvo que poner a prueba a Dios varias veces hasta estar seguro que era Dios el que le hablaba y no hacer el ridículo frente al pueblo, o Moisés: “Te equivocaste, Señor, envía al que debes enviar”. ¡Esas son las personas que Dios está buscando! Es de entender que justamente esas personas sinceras son las que se resistirán inicialmente al encargo, pero luego de que Dios perfeccione Su obra en sus vidas serán los factores de cambio que el mundo necesita.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Cuando Dios te encargue un asunto acéptalo, Él no se equivoca.

«YO… ME CASO CON CUALQUIERA»

8 mar 2016

«YO… ME CASO CON CUALQUIERA»

por Carlos Rey

(Día Internacional de los Derechos de la Mujer)

¡Caramba!, quiero casarme,
aunque mi mamá lo sienta;
porque paso de los treinta
y yo no quiero quedarme.
Yo estoy ya por colocarme;
pero de cualquier manera,
sin andar con más espera
ni más vuelta al pensamiento,
yo estoy ya por casamiento
y me caso con cualquiera.

Cansada estoy de esperar
y me moriré de vieja
esperando esta pareja
con quien me quieren casar,
que del cielo ha de bajar:
blanco, noble y millonario,
de un talento extraordinario,
buen mozo, muy elegante,
que toque el piano y que cante
más bonito que un canario.

Mi mamá culpa ha tenido
que llegara yo a esta edad
sin esa felicidad
de tener un buen marido;
porque a ella le ha cogido
con que debo ser casada
con ministro o embajada
de Alemania o [de] Inglaterra
cuando aquí en nuestra tierra
no valemos casi nada.
. . . . . . . . . .
No quiere que tenga amores,
ni quiere que al parque vaya,
porque no falta canalla
entre los visitadores,
ni por los alrededores
de casa pisa varón;
porque dizque todos son
unas aves de rapiña
que se llevan a las niñas
como a paloma un gorrión.
. . . . . . . . . .
Envidia me causa ver
miles mujeres casadas,
que están muy bien colocadas
por no ponerse a escoger,
pues el mucho pretender
y ese orgullo mal fundado
no da ningún resultado;
pero ni luce ni cabe
donde todo el mundo sabe
del pie [del] que uno ha cojeado.
. . . . . . . . . .
Así es que quiero casarme
con el hombre que me cuadre,
y no con el que mi madre
por esposo quiera darme;
pues yo no quiero quedarme
como otras que están penando,
que por estar esperando
casarse con un sultán,
vistiendo santos están
y en las iglesias cantando.1

a1Por algo será que estas simpáticas décimas escritas en Santiago de los Caballeros el 29 de septiembre de 1904 las dedique el autor cibaeño Juan Antonio Alix a la juventud alrededor del mundo. Es que, como bien dice el refrán que cita el dominicano Alix en su dedicatoria, «en todas partes se cuecen habas».

Vale la pena aclarar que Alix sin duda exagera a propósito al representar a la mujer de estas décimas como quien está dispuesta a casarse con cualquiera. En realidad, lo que apasiona a la tal mujer es casarse con el hombre que quiera ella misma y no con el que quiera su mamá. De modo que no se trata de mofarse de la condición de la mujer sino de considerarla, reconociendo que Dios la creó con libre albedrío para que ella, cuando alcanzara la madurez necesaria, dirigiera su propio destino.

Pero más vale que toda mujer se valga de esa libertad no sólo para resolver su estado civil, determinando así su destino matrimonial, sino también para resolver su estado espiritual, determinando así su destino eterno. Pues la relación que podamos o no tener con un cónyuge es transitoria, mientras que la que tengamos o no tengamos con Dios es permanente, y por eso tiene consecuencias eternas. Lo paradójico del caso es que Dios, mejor que nadie, sabe «del pie del que uno ha cojeado», y sin embargo quiere tener una relación íntima con cada uno de nosotros. Y a diferencia del anhelado marido de la mujer de estas décimas de Alix, Dios sí bajó del cielo, enviando a su Hijo Jesucristo a fin de mostrarnos su amor incondicional para que, con sólo buscarlo, pudiéramos comenzar a disfrutar de una feliz relación con Él para siempre.

Cómo comprender las reglas a fondo

Marzo 8

Cómo comprender las reglas a fondo

Lectura bíblica: Romanos 13:8–10

El amor no hace mal al prójimo; así que el amor es el cumplimiento de la ley. Romanos 13:10

a1Es probable que no te gustaría para nada tener los siguientes problemas:

• Eduardo te cuenta que no pasará al quinto grado a menos que mejoren sus calificaciones en los exámenes. Lo dice en serio. ¿Lo dejas fracasar mientras tú y todos tus amigos pasan al sexto grado, o lo ayudas a copiar en los exámenes?
• Mónica te ha contado que su papá se quedó sin trabajo y no tienen dinero. Tú y ella están en el supermercado y ella te dice que se está muriendo de hambre. Realmente se nota que tiene mucha hambre. ¿Le ayudas a robar algo para comer?

Tema para comentar: ¿Cómo puedes discernir entre el bien y el mal cuando se presenta una situación difícil?
Dios comenzó mostrándonos lo bueno y lo malo con los Diez Mandamientos. Y llenó la Biblia de sus mandatos, no meramente cosas que sí o que no puedes hacer que se le ocurrieron para ser cruel, sino mandatos que creó para ayudarnos a vivir bien.
Si quieres saber si una actitud o acción es buena, puedes usar estas tres guías.

• Precepto. Un precepto es una regla específica. En la Biblia, Dios nos proporciona algunos preceptos o mandatos totalmente claros. Por ejemplo, la Biblia dice: “No mintáis los unos a los otros” (Colosenses 3:9). Los preceptos nos señalan principios más grandes.
• Principio. Un principio es el “porqué” de un precepto. La Biblia nos dice que no mintamos, y el principio en que se basa es que Dios quiere que seamos honestos. De este modo, no sólo sabemos que es incorrecto mentir, es también incorrecto copiar en un examen, porque no es honesto hacerlo.
• Persona. Hay una última prueba si quieres saber si algo es correcto: Compáralo con la persona de Dios. ¿Cómo se compara con lo que tú sabes del carácter tierno y amoroso de Dios? Por ejemplo, sabemos que Dios nunca miente, por lo tanto sabemos que mentir es malo.

Además de ayudarnos a discernir entre lo bueno y lo malo por medio de sus preceptos, sus principios y su persona, Dios también pone a creyentes maduros en nuestro camino —nuestros padres, pastores, vecinos— para ayudarnos a adquirir la sabiduría que se obtiene al andar con Dios durante mucho tiempo.

PARA DIALOGAR
Piensa en todo lo que Dios te enseña por medio de sus preceptos, sus principios y su persona. ¿Deseas honrar a Dios obedeciéndole?

PARA ORAR
Señor, queremos seguir lo mejor que tienes para nuestra vida. ¡Ayúdanos a descubrir lo que es bueno y a aferrarnos a ello!

PARA HACER
Pon a prueba una situación problemática que tengas. Según los preceptos, principios y la persona de Dios, ¿qué debes hacer?

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

«BELLEZA Y DOCILIDAD DE LAS INDIAS YUCAYAS»

7 mar 2016

«BELLEZA Y DOCILIDAD DE LAS INDIAS YUCAYAS»

por Carlos Rey

(Víspera del Día Internacional de los Derechos de la Mujer)

a1A comienzos del siglo dieciséis, «había en Santiago [de los Caballeros, conocido entonces como Santiago de Jacagua,] “80 de a caballo”, que eran los vecinos principales, poseedores de caballos. Parece que pasear a caballo con una persona era gran prueba de amistad. Esta costumbre aún se conserva en Santiago.»1

«Por otra parte, el impacto de la belleza y docilidad de las indias yucayas en el elemento masculino español del Santiago de la época parece haber sido extraordinario. Así vemos que cuando Antonio Flores, Alcalde Mayor de la Vega, quiso quitarle a Pablo Hernández una india yucaya, “éste la trajo a Santiago y hasta se casó con ella…”

»Fue muy sonado el dramático caso del distinguido vecino de Santiago, Alonso de Sandoval, que, enamorado de una esclava de Bartolomé Rodríguez, de la Concepción de la Vega, fue acusado de mandarlo a acuchillar por un esclavo negro. Dicen los documentos textualmente “que aquella india le pesaba mucho”.

»También andaban detrás de las indias yucayas en Santiago el vecino de la villa Alonso Pérez Herrero, quien le cambió a Sancho de Salcedo una nombrada Olaya; Alonso García, minero de Ayllón, en Guaurabo, que le compró a Belalcázar, a Catalinilla; García Gallego, que obtuvo otra yucaya de Juan de Zamora y la traspasó, después, a Ruiz de Tapia; Diego Morales, que compró a Elvira; Marcos y Juan Méndez, que compraron a Juanica; Francisco de Ceballos, distinguido vecino, que compró a Leonorica; y Gonzalo Núñez, que compró a otra india yucaya de la que no se da el nombre.

»Para terminar, es interesante llamar la atención sobre que los españoles de Santiago convivieron maritalmente, y hasta se casaron, con estas indias yucayas, las cuales, por lo que puede deducirse de las noticias de la época, provocaron una gran conmoción en aquella “sociedad de hombres solitarios” que fue la de la Conquista.

»Abundante sangre de estas impresionantes mujeres debe correr por las venas de los santiagueros de hoy… Tal vez sea ésta la causa de que las “indias santiagueras” sean tan fascinantes… todavía.»2

¡Qué lamentable situación la que se vivía en la isla Española, hoy República Dominicana, durante la época de la Conquista que nos describe el historiador dominicano Carlos Dobal! Aquellos tal llamados «caballeros» de Santiago llegaban a poseer y a «conquistar» a sus mujeres o futuras esposas de igual forma en que poseían y domaban a sus preciados caballos. Al tal Alonso de Sandoval no le pesaba tomar como esclava a una mujer, privándola de su libertad y tratándola igual que a uno de sus caballos; por el contrario, lo que le pesaba era que esa indígena le perteneciera a otro hombre, tanto que mandó matarlo para poder quedarse con ella. Para él y sus «caballeros de armas», casarse con cualquiera de esas «indias» era hacerles un gran favor, ya que tenían el poder para obligarlas a vivir con ellos sin los beneficios del matrimonio. Y para colmo de males, todo eso lo hacían como presuntos «cristianos», a pesar de que fue Cristo quien nos dio la regla de oro, que nos manda que, en todo, tratemos a los demás tal y como queremos que nos traten a nosotros… lo cual incluye a toda mujer, cualquiera que sea su condición social.3

Gracias a Dios, ya hace bastante que no aprobamos, como sociedad, aquellos valores retrógrados de los conquistadores

LIMPIANDO PECERAS.

LIMPIANDO PECERAS.

Pablo Martini
Programa No. 2016-03-07
a1Cuando Jesús se refirió al llamado que todo seguidor genuino de sus palabras debía ejercer lo comparó primero con la sal y luego con la luz. En ese orden. Él dijo que debíamos ser sal en medio de la corrupción reinante en este cosmos y detener, en lo que podamos, su avance. Pero también, al igual que la sal, producir o provocar sed de Dios. Sed al ver nuestras vidas diferentes, de tal manera que los demás nos digan: “Tú eres diferente y yo quiero tener eso que tú tienes. Eso que te cambió el carácter, eso que te cambió tu matrimonio, eso que te cambió la vida. Dame de beber esa agua”. Es entonces cuando nosotros debemos responder con la verdad del evangelio y explicarles el misterio de la reconciliación de Jesús. Es en ese aspecto que ahora dejamos de ser sal y empezamos a ser luz,  alumbrando su confusión y aclarando, con la Palabra de Dios, lo que debe saber respecto al pecado, el destino eterno del alma y la cruz de Jesús. Pero cuando ser refirió a la sal dijo “la sal del  mundo” y cuando se refirió a la luz dijo que debía “resplandecer en medio de una generación maligna y perversa”. Lamentablemente algunos confunden esta comisión y se creen la sal del salero y la luz debajo de una cama. ¿Para que sirve?… Para nada. Iglesias repletas de creyentes cada domingo, son testigos mudos el resto de la semana. Si ellos no dicen que son  cristianos nadie se da cuenta pues sus vidas no producen sed de nada. Se parecen al mundo y hasta viven en sus mismas tinieblas. Así estamos, patas para arriba. No, la luz en las tinieblas resplandece. En medio de otras luces la luz no resplandece, así como no tiene mucho sentido encerrar cristianos en monasterios, e iglesias, o predicarnos a nosotros mismos.

Hay un mundo en tinieblas que muere de sed por no tener el agua de vida eterna y nosotros seguimos siendo un pequeño pueblo muy feliz. ¡Ya basta! Necesitamos que Jesús venga a enseñarnos de nuevo.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Cuando Él nos envió a pescar hombres, gastamos nuestro tiempo limpiando peceras.

LAS MAYORÍAS TAMBIÉN SE EQUIVOCAN

LAS MAYORÍAS TAMBIÉN SE EQUIVOCAN

Pablo Martini
Programa No. 2016-03-06
a1El tiempo, con frecuencia, demuestra que las mayorías también se equivocan. Cuando Isaac Newton anunció el descubrimiento que había hecho de las leyes de la gravitación universal se burlaron de él como “un matemático loco”. Cuando Galileo insistió en que la tierra era redonda y daba vueltas alrededor del sol, le hicieron un proceso por hereje. Cuando Louis Pasteur  dijo que la gente podía ser inmunizada contra el poder de ciertas enfermedades por medio de vacunas, muchos le criticaron y un enemigo suyo hasta le desafió a duelo. Cuando Rowland Hill propuso el uso de sellos de correo como medio de pagar previamente la entrega de la correspondencia, su idea fue llamada un plan estrafalario y visionario. Incluso el uso de la máquina de escribir sufrió ataques. Cuando la Asociación Cristiana de jóvenes de Nueva York anunció que iban a entrenar muchachas para que operaran máquinas de escribir hubo un intento de oposición.

Es fácil refugiarse en las masas y opinar como todos opinan o hacer lo que todos hacen, pero pararse frente al mundo y defender tu supuesta verdad… eso es para valientes.

Hace 2000 años un pequeño grupo de jóvenes junto a unas pocas mujeres gritaron al mundo que el carpintero nacido en Belén y criado en Galilea de nombre Jesús, juzgado sin causa por los romanos y crucificado por los judíos, había resucitado. La mayoría se opuso, sin embargo el tiempo y la experiencia demuestra que la mayoría estaba equivocada.

¿De qué lado estás? Recuerda que difícilmente las mayorías tuvieron la razón. Únete a esta “manada pequeña” que seguimos a nuestro Pastor resucitado. Déjale a Él transformar tu vida y no escuches la voz de las mayorías. Dijo el apóstol Pablo: “Aunque todos corran la carrera de la vida a su manera  yo de esta manera corro, sed imitadores de mí, como yo de Cristo.”

http://labibliadice.org/unapausaentuvida/2016/03/06/las-mayorias-tambien-se-equivocan/

 

¿Cómo puedes medir la verdad?

Marzo 7

¿Cómo puedes medir la verdad?

Lectura bíblica: 2 Tesalonicenses 2:13–17

Pero nosotros debemos dar gracias a Dios siempre por vosotros, hermanos amados del Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, por la santificación del Espíritu y fe en la verdad. 2 Tesalonicenses 2:13

a1Un ladrón se acerca apurado a la ventanilla de un banco.
—Ponga el dinero en la bolsa, señorita —gruñe.
—Imposible —dice la cajera—. La gente pone su dinero en el banco para que esté seguro.
—Quiero el dinero —insiste él—. ¡Démelo inmediatamente!
—Pero, ¿por qué se lo voy a dar a usted?
—He decidido que puedo determinar por mí mismo el bien y el mal. He llegado a la conclusión que es realmente algo muy bueno robarle el dinero a los bancos.
—Bueno, si ese es el caso, ¿por qué no lo dijo antes? Usted lo ha reflexionado y ha determinado por sí mismo el bien y el mal. Qué notable.
La cajera llama a los guardias:
—Francisco, Carlos, ¿pueden hacer el favor de ayudar a este hombre a cargar el dinero en su auto?
Y luego la empleada se dirige a los clientes del banco.
—Amigos, quiero presentarles al Señor… ummmm… ¿cómo dijo que se llama?
—Fulano —él tartamudea—. Fulano de Tal.
—Fulano de Tal estará vaciando nuestras cajas fuertes hoy. ¡Démosle un gran aplauso!

No guardarías tu dinero en un banco que deja que alguno entre y demande tu dinero por la simple razón que se cree que es correcto hacerlo. Pero créase o no, ¡algunos piensan que ese es el modo de determinar lo que es bueno y lo que es malo!

Los cristianos creen que conocen las reglas correctas, reglas que se aplican a todos. No obstante, no basta con que los cristianos digan: “Sabemos las reglas bajo las cuales todos deben vivir”. Necesitamos comprender de dónde proceden estas reglas y por qué son realmente las mejores.

Podemos estar seguros de la diferencia entre lo bueno y lo malo porque las reglas que gobiernan el universo proceden de una sola fuente: Dios. Y son perfectas porque él es perfecto. Dios es tan recto, tan justo, tan veraz que sólo él establece las normas del bien y del mal, de la justicia e injusticia, y de la verdad y la mentira.

Sabemos que el amor es bueno y el odio es malo porque Dios es amor. La honestidad es buena y la mentira es mala porque Dios es honesto. La pureza es moral y la impureza es inmoral porque Dios es puro.

Lo que Dios nos dice acerca de lo bueno y lo malo es absoluto: se aplica a todas las personas, en todos los tiempos y en todos los lugares. Nos ama demasiado como para mandarnos hacer algo que no sea lo mejor.

PARA DIALOGAR
¿Por qué es la norma de Dios acerca del bien y del mal la que debes seguir? ¿Cómo se lo explicarías a un amigo?

PARA ORAR
Señor, el mundo nos da toda clase de normas para juzgar las acciones y las ideas. Sabemos que tú eres el juez perfecto de lo que es bueno y correcto.

PARA HACER
Fíjate hoy en las maneras como la gente descarta las reglas de Dios acerca del bien y el mal. ¿Qué podrías decir para cambiar su manera de pensar?

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

¿Las reglas de quién valen?

Marzo 6

¿Las reglas de quién valen?

Lectura bíblica: Salmo 9:7–10

Pero Jehovah permanecerá para siempre; ha dispuesto su trono para juicio. Él juzgará al mundo con justicia; hará juicio a los pueblos con rectitud. Salmo 9:7, 8

a1Todos quedan boquiabiertos cuando aparece Caro en la fiesta. Su vestido nuevo es magnífico, la última moda, y carísimo.
—Adelante —le dice Caro a Amanda—. Pregúntame dónde lo adquirí.
Amanda no sabe qué decir.
—Es de esa tienda nueva en el centro —dice Caro sonriendo—. Pregúntame cuanto me costó.
Amanda se encoge de hombros.
—Me salió gratis —dice Caro con un guiño—. Lo llevé al probador, me lo probé y me puse encima mi propia ropa. Y simplemente salí de la tienda. Es deslumbrador, ¿no te parece?
—Es hermoso —concuerda Amanda—. Pero, Caro, ¡no es tuyo!
—No me critiques —protesta Caro—. No hice nada malo. Necesitaba un vestido nuevo, y el precio era muy caro.
A los ladrones no les gusta que les digan que robar es incorrecto. A los pendencieros no les gusta oír que andar golpeando a otros es malo. Los que abusan de las drogas o el alcohol se rebelan cuando se les advierte del daño que se causan a ellos mismos y que causan a otros. Los seres humanos siempre han querido que los demás los dejen tranquilos para hacer lo malo.
Pero en estos días se oye de un concepto nuevo medio raro sobre el bien y el mal. Dice que puedes actuar como Caro, determinando tus propias reglas sobre lo que es bueno y lo que es malo. Pretende que aceptemos siempre las acciones de los demás, sin importarnos lo pecaminosas que sean.
Es como decir que debieras dejar que alguien se te acerque y te dé un puñetazo en la nariz, por el mero hecho de que esa persona afirma que está bien hacerlo.
Los mandatos de Dios son para todos: para todas las personas, en todos los tiempos y en todos los lugares. Cuando abandonamos lo que Dios afirma que es bueno, nos metemos en grandes problemas. Dios es el único Perfecto. Es el único capaz de juzgar correctamente entre lo bueno y lo malo. Es tonto festejar las malas acciones de alguien cuando viola claramente las reglas sabias de Dios.
A veces la mejor manera de amar a un amigo es no pasarle por alto algo malo que esté haciendo. Puedes aceptar a tu amigo, pero también puedes advertirle de que lo que está haciendo está mal. ¡A Dios le importa demasiado como para pasar por alto las malas conductas!

PARA DIALOGAR
¿Cómo le explicarías lo que es bueno y lo que es malo a un amigo que piensa que todo lo que hace es correcto?

PARA ORAR
Señor, gracias porque nos amas tanto que nos indicas cuando hacemos lo malo. Ayúdanos a saber qué decirles a los amigos cuya conducta los está perjudicando.

PARA HACER
Prepara un cartel listando tres maneras de retar a alguien que hace lo malo. Comienza con: “Cuando alguien está haciendo lo malo, lo que haré es…”.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.