JUGANDO A SER LÍDER

JUGANDO A SER LÍDER

Pablo Martini
Programa No. 2016-02-20
a1¿Recuerdas ese juego de la infancia llamado «sigue al líder»? La idea era copiar las payasadas de la persona al frente de uno en la línea de niños que iban dando vueltas por el vecindario. Ser uno de los «seguidores» era bueno, pero ser el «líder» era lo más divertido, ya que a este le tocaba crear mímicas y marchas imaginativas para que los demás lo imitaran. En la vida real, los grandes líderes son una rareza. Muchas veces hay personas elegidas o señaladas para ocupar posiciones de liderazgo, pero después titubean o dejan de actuar con decisión. Otros abusan de su poder para satisfacer el ego, aplastando a sus súbditos y despilfarrando recursos. Pero sin líderes fieles, éticos y eficaces, la gente vaga. Israel viajó cuarenta años por rutas sinuosas en el desierto, pero no porque seguían al líder. Todo lo contrario. Con una fe decadente, se negaron a obedecer a Dios y conquistar a Canaán. Por eso vagaban. Finalmente, la nueva generación estaba lista para cruzar el Jordán y poseer la tierra. A Josué, quien se distinguía como hombre de fe y valor, lo escogieron como sucesor de Moisés. Josué fue un brillante líder militar con una gran influencia espiritual.

Sin embargo, la clave de sus triunfos era su sumisión a Dios. Cuando Dios hablaba, Josué escuchaba y obedecía. La obediencia de Josué sirvió de modelo a Israel. Por lo tanto, el pueblo
fue fiel a Dios durante la vida de Josué. Este líder se comprometió a una obediencia total a Dios. Sea que conquistaran enemigos o poblaran la tierra, el pueblo de Dios tenía que hacerlo
como Dios mandaba. En su mensaje final al pueblo, Josué enfatizó la importancia de la obediencia a Dios. «Guardad, pues, con diligencia, vuestras almas, para que améis a Jehová
vuestro Dios» (23.11), y «escogeos hoy a quién sirváis, pero yo y mi casa serviremos a Jehová»(24.15). Hoy necesitamos más “Josué” que lideren con su ejemplo más que con sus palabras y
lleven a los de su generación a nuevas fronteras prometidas por Dios. ¿Serás uno de esos?

PENSAMIENTO DEL DÍA

No olvides que una obediencia a medias es una total desobediencia.

 

Conocerte mejor

Febrero 20

Conocerte mejor

Lectura bíblica: Mateo 27:41–44

Soy Hijo de Dios. Mateo 27:43

a1Mario no quería olvidarse de ninguno de sus deberes cristianos. Por eso preparó una lista titulada: “Cosas importantes para hacer como creyente”. Sabía que hay que ir a los cultos, así que anotó eso primero. Siguió agregando cosas a su lista: Orar. Leer la Biblia. Obedecer a mis papás. Crecer espiritualmente a la par de otros creyentes.
La lista se fue haciendo más y más larga. Mario estaba tan ocupado en preparar su lista y revisarla que para cuando llegó al final se había olvidado para qué había querido hacerla.

Tema para comentar: ¿Por qué hacemos las cosas que hacemos como creyentes?

Esta es una verdad clave que nunca querrás olvidar. Aunque todos los deberes relacionados con ser un creyente son importantes, todos tienen una misma meta: ¡ayudarte a conocer a Dios!

Muchos piensan que el cristianismo no es más que un montón de creencias, un conjunto de doctrinas o reglas de conducta. Pero no es así. El cristianismo no es una religión. Es una relación. El cristianismo no es un montón de doctrinas. Es una persona.

Cuando Jesús fue juzgado por los líderes religiosos, no lo arrastraron ante el tribunal religioso por lo que enseñaba. Lo llevaron a juicio por quién era. El sumo sacerdote le preguntó a Jesús: “¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito?”. Jesús le contestó: “Yo Soy” (ver Marcos 14:61, 62). Esa pequeña escena nos indica mucho acerca de nuestra fe. Ser cristianos no es tener un montón de creencias que apilamos en el cerebro y luego olvidamos. No se trata de hacer una lista de conductas de las cuales nos podemos felicitar si las cumplimos. Se trata de Jesús y de cómo nos relacionamos con él todos los días.

Algunas de las mayores disputas en la Biblia fueron entre Jesús y los fariseos. Los líderes religiosos creían que atenerse a sus reglas superrígidas era lo único que le importaba a Dios. Pero Jesús dijo, en efecto: “Están equivocados. Hablar conmigo y dejar que les perdone los pecados y los ayude a lo largo de la vida es lo que importa”.
¿Estás creciendo en tu relación con Cristo o sólo en tu conocimiento de Cristo? Jesús quiere que estudies la Biblia y comprendas lo que enseña, pero eso no te transforma en un cristiano. Quiere que obres correctamente, pero eso tampoco es el todo del cristianismo. ¡Quiere que hables con él y vivas como su amigo cercano, y que vayas desarrollando tu fe a medida que confías más y más en él!

PARA DIALOGAR
¿De qué manera estás conociendo a Jesús, y no meramente aprendiendo acerca de él?

PARA ORAR
Señor Jesús, no permitas que hagamos de nuestra fe un montón de reglas en lugar de conocerte a ti. Queremos conocerte personalmente y seguirte totalmente.

PARA HACER
Toma un momento hoy para decirle a Dios que quieres conocerlo de cerca y personalmente.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

El camino de Dios o el camino más fácil

Febrero 19

El camino de Dios o el camino más fácil

Lectura bíblica: Mateo 7:13, 14

¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! Mateo 7:14

a1Imagínate esto: Estás haciendo una larga caminata. Has oído que hay un paisaje maravilloso desde cierto pico rocoso, así que decides tomar la senda que lleva a la cumbre. Pero la senda es cada vez más empinada y rocosa. Pronto estás obligado a meterte entre angostos barrancos de piedra. Después de un trecho empiezas a preguntarte si habrá una senda más fácil.
Tu mapa dice que hay únicamente una senda hacia la cumbre pero estás seguro de que ha de haber algún atajo. Sacas tu teléfono celular y llamas al guarda forestal.
—Tiene que haber otro camino —te quejas.

El guarda forestal te contesta sin vacilar.

—No —escuchas—. Tu mapa es correcto. Hay una sola senda hacia la cumbre. Sigue adelante. Un poquito más y ya llegarás.

Es difícil imaginar un lugar sobre la Tierra que tenga un solo camino para llegar a él. Podemos arrastrarnos desde algún otro ángulo, saltar de un helicóptero suspendido en el aire o dinamitar un túnel desde abajo. Pero el cielo es diferente. De veras hay un solo camino a la morada de Dios. Y ese camino es Jesús.

No obstante, muchos en la actualidad creen que hay muchas maneras de llegar al cielo. Argumentan que cualquier religión — el cristianismo, budismo, islamismo e hinduismo— es una senda apropiada hacia Dios. Afirman que todos adoramos al mismo Ser Supremo en el cielo. Prometen que las distintas religiones son meramente caminos diferentes hacia el mismo destino.

Sencillamente porque muchos creen una idea no significa que sea la verdad. Los adeptos de todas las religiones no adoran al mismo Dios. No es que estén tomando rutas distintas para llegar al mismo lugar.

Piénsalo: A través de Jesús, Dios proveyó una senda única y singular para volver a él. Jesús murió en la cruz a fin de que el ser humano pudiera obtener perdón y disfrutar de una eternidad en el cielo. La Biblia es clara al afirmar que nadie viene a Dios excepto por medio de Jesús (ver Juan 14:6). Jesús es el único camino a la salvación (ver Hechos 4:12).

Los cristianos son los únicos que cuentan con la verdad que muestra cómo adorar al único Dios verdadero y vivir eternamente en el cielo. Todos los seres humanos necesitan esta noticia que tú tienes para darles. ¡Por eso conviene que les cuentes a tus amigos ahora el mensaje de que Cristo es el único camino a Dios!

PARA DIALOGAR
¿Quiénes, dentro y fuera de tu familia, necesitan confiar en Jesús? ¿Qué puedes hacer para compartir con ellos la verdad en cuanto a la salvación?

PARA ORAR
Ora pidiendo oportunidades de contarles de Cristo a los que has puesto en tu lista.

PARA HACER
Quizá no puedas explicar a un amigo de una sola vez todo lo que significa ser cristiano. Pero, ¿cuáles son las cosas más importantes que te gustaría decirle?

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

JALANDO DE LA CORREA

JALANDO DE LA CORREA

Pablo Martini
Programa No. 2016-02-19
a1Mi perra Golden Retriever me acompaña varias veces en la semana cuando camino hacia el seminario a dar las clases. Correa en mano intento guiarla y enseñarle a que camine a mi lado. Y digo “intento” porque aún no lo he logrado, (en verdad creo que intentaré el resto de su vida). Mayormente de regreso a la casa vuelve cansada y no lucha tanto por ver quién marca el paso, pero cuando salimos rumbo al trabajo la cosa es muy diferente. Llega al extremo de ahogarse jalando  de la correa por adelantarse, por escoger su propia ruta y por acercarse a cuánta cosa le llame la atención. Obvio que la que se perjudica es ella, pues llega con su lengua afuera por luchar tanto con su dueño mientras dura la caminata. Con Dios nos sucede lo mismo. Él nos quiere “pasear” por la vida.  Sabe cómo andar, dónde ir y dónde no. Somos nosotros los que gastamos nuestras fuerzas luchando con Él, tirando de su mano, intentando marcar el ritmo y el curso de nuestras acciones. Nuestro agotamiento es síntoma de una vida desconectada de su mano. Casi pretendemos pasearlo a Él y que se sujete a nuestra correa para que vaya donde nosotros queremos. ¡Qué ingenuos! El hecho de que Dios, muchas veces, en su infinita paciencia acceda a nuestros caprichos e intenciones, no significa que Él sea nuestra mascota. Nosotros somos propiedad de Él y en dejarnos guiar tiernamente por su mano está el verdadero disfrute de la vida.

Por ese motivo andamos mayormente con  la lengua afuera y cansados, porque en vez de llevar Su yugo caminando como el buey nuevo al lado del más experimentado, lo queremos llevar nosotros solos. Es tan ridículo como remolcar un automóvil con un camión y pretender que el que guíe sea el automóvil. Aprovecharíamos más nuestras fuerzas y tiempo si  dejáramos de tirar de la mano de Dios y permitiéramos que Él nos lleve de la mano.

PENSAMIENTO DEL DÍA

El agotamiento es síntoma de una vida desconectada de la fuente de poder.

UN INCENDIO INÚTIL

19 feb 2016

UN INCENDIO INÚTIL

por el Hermano Pablo

 

a1Las calificaciones estaban ahí y eran malas. Malas debido a la desidia, la dejadez y la holgazanería. Si sus padres veían esas malas notas escolares, habría fuertes castigos y no habría vacaciones.

Así que los dos muchachos, ambos de doce años de edad, no hallaron mejor medio de eliminar sus notas que prenderle fuego al escritorio de la maestra. El fuego consumió todo el mueble y aún más, causando daños por dos mil quinientos dólares. Pero el incendio no dio resultado. La maestra había archivado las notas electrónicamente en el sistema computarizado de la escuela.

De este incidente se desprenden varias lecciones. La primera es que si un escolar no se aplica en sus lecciones, ni le dedica tiempo a la lectura de los libros de texto ni atiende seriamente a las enseñanzas de la maestra, no puede sacar buenas notas en los exámenes. Y es posible que sufra los efectos el resto de su vida.

La segunda lección es que la ira es siempre mala consejera, y jugar con fuego es siempre peligroso. La quemazón del mueble pudo haber provocado un incendio con peores consecuencias, causando grandes daños personales. Esto ocurre en muchos casos.

La tercera lección que aprendemos es que quemar un mal informe no soluciona el problema de fondo, que es la falta de honestidad. Esa tendencia tendrá repercusiones perjudiciales toda la vida.

La cuarta lección que nos enseña es que con las computadoras y sus bases de datos, que almacenan todos los datos con más seguridad que cualquier caja fuerte, es inútil quemar documentos comprometedores. Una mala nota documentada no se borra quemando papeles si hay un sistema seguro que la tiene archivada.

La quinta lección es que lo que no ven los maestros, lo ve Dios. Y Dios tiene su manera de marcar permanentemente en nuestra conciencia todas nuestras maldades. No hay lugar en todo el universo donde podamos escondernos de nuestra conciencia. A esta poderosa lección la respalda el principio bíblico que dice: «Cada uno cosecha lo que siembra» (Gálatas 6:7).

Cualquiera que quebrante las leyes morales de Dios, sea niño o adulto, pequeño o grande, iletrado o sabio, pagará las consecuencias. Tarde o temprano la computadora divina revelará todas nuestras infracciones. Y tras esa revelación compareceremos, irremisiblemente, ante el Juez divino.

Sometamos, pues, nuestra voluntad al señorío de Jesucristo. Él desea ser nuestro Salvador. No lo ignoremos. No tratemos de eludir sus leyes. Humillémonos, más bien, ante Cristo en contrito arrepentimiento. Él será nuestro fiel amigo.

«SIENTO QUE FALLÉ COMO PADRE»

18 feb 2016

«SIENTO QUE FALLÉ COMO PADRE»

por Carlos Rey

 

a1En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» en nuestro sitio http://www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:

«Soy padre de dos hijas, una de dieciocho y otra de cinco años. [Con] mi esposa no tengo problemas de ningún tipo, pero desde hace más de cinco años comenzamos a tener dificultades [con nuestra hija mayor]. Lo peor vino cuando entró a la universidad, [pues a pesar de que] le pedimos que no [se portara] como los amigos, con sus costumbres, lo ha hecho en total desafío a nuestra familia y a Dios. Ya las discusiones son insoportables.

»Me he ido desgastando tanto… que siento que ya no sirvo para nada…. Me siento cada vez más aislado de la gente. No me agrada hablar con nadie, y quiero estar encerrado en mi oficina trabajando. Es una tragedia; ¡hasta he pensado en suicidarme! No puedo dormir. Siento que fallé como padre, y sé que le fallé a mi Dios.»

Este es el consejo que le dio mi esposa:

«Estimado amigo:

»… Muchos científicos creen que por lo general el cerebro no llega a su etapa adulta sino hasta tener veinte años o más. Antes de alcanzar ese nivel de madurez, el cerebro del joven adulto carece de control en cuanto a sus impulsos y de la capacidad de prever y de entender la conexión entre la conducta y las consecuencias que ésta tiene. Lo que le parece obvio a usted como adulto bien pudiera ser del todo incomprensible para su hija. Esa es una de las razones por la que lo frustran a tal grado las discusiones que tiene con ella. Para su hija es como si usted le estuviera hablando en otro idioma.

»Usted está completamente equivocado al culparse por las actitudes y la conducta de su hija. No hay modo de que nosotros sepamos exactamente qué clase de padre ha sido usted, pero muchos padres maravillosos tienen hijos que se rebelan por algún tiempo y hasta por muchos años. ¿Acaso cree usted que Dios, nuestro Padre celestial, tiene la culpa de que sus hijos opten por desobedecerle?

»Muchas veces la única manera de ejercer influencia sobre un hijo adulto es a través de las finanzas. No dude en negarle dinero o hasta hospedaje a un joven adulto que no esté dispuesto a acatar las reglas del hogar y a cooperar como miembro de la familia.

»La depresión y el deseo que siente de aislarse no lo están ayudando ni a usted ni al resto de su familia. Tiene que aceptar el hecho de que su hija es la responsable de sus propias malas decisiones. Si usted no puede hacer eso, entonces necesita consultar a un médico y hablarle acerca de la depresión y de los pensamientos de suicidio.

»Nuestro Padre celestial ama mucho a la hija suya. Cuando usted se sienta abrumado y no se crea capaz de afrontar un día más, entréguele esa carga a Dios en oración. Como dice el salmista David: “Encomienda al Señor tus afanes, y él te sostendrá.”1

Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si se ingresa en el sitio http://www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 377.

 

IMPEDIMENTOS PARA ESCUCHAR SU VOZ

IMPEDIMENTOS PARA ESCUCHAR SU VOZ

Pablo Martini
Programa No. 2016-02-18
a1A ninguno de nosotros nos gusta estar hablando con alguien que no nos presta la debida atención. Distraído con la T.V., su celular, o escondido detrás del periódico. De igual manera hay cosas que distraen nuestros sentidos de “una sincera fidelidad a Cristo” y nos impiden concentrarnos en lo que Dios tenga para decirnos. ¿Qué cosas?… Creo que existen tres barreras que la Palabra de Dios debe atravesar antes de ser digerida por las almas sedientas de la Verdad del cielo. La primera la conforma esa cantidad de “cosas” que llenan nuestras agendas y nos ocupan hasta el extremo restándonos los momentos del día para la reflexión y la intimidad espiritual. Son esas “muchas cosas” que Jesús denunció a Marta en la aldea de Betania. Pero, suponiendo que me encuentre en un día sin agendas, compromisos ni obligaciones (que lo dudo mucho) aún así podríamos estar distraídos de Dios. Es que no solo existe el ruido externo de las muchas cosas sino también el interno de las muchas preocupaciones, (y creo que ese hace más bulla). Por tal motivo Jesús advirtió de este peligro cuando recomendó no preocuparse por el mañana, qué comeremos o qué vestiremos.

Es ese afán que nos impide casi siempre escuchar a Dios hablar. Necesitamos aprender a aquietar nuestros espíritus si queremos escucharle. Y una vez que esta segunda barrera haya sido derribada, nos enfrentamos con la tercera que es interpretar correctamente, sin prejuicios lo que Él esté intentando decirnos. Muchas veces la acomodamos a nuestra conveniencia, una interpretación favorable a nuestra condición actual y eso es muy malo. La palabra de Dios usualmente nos incomoda. Tenemos que tener cuidado con esas interpretaciones que son acomodadas a la conveniencia del intérprete. Dios está intentando comunicarse contigo desde hace rato. Pero como sucede a diario con llamadas telefónicas, “otros ruidos” nos impiden escuchar el tono de llamada. Identifica esos “otros ruidos”. Quédate solamente con el sonido de Dios, descubrirás la mejor armonía, el mejor mensaje, la mejor palabra. Descubrirás a Jesús y su amor por ti porque Él es “la Palabra”.

PENSAMIENTO DEL DÍA

Hasta que no tapemos nuestros oídos a las cosas del mundo no lograremos escuchar la voz de Dios.

 

No puedes ser suficientemente bueno

Febrero 18

No puedes ser suficientemente bueno

Lectura bíblica: Juan 3:1–8

De cierto, de cierto te digo que a menos que uno nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios. Juan 3:3

a1A ver si puedes reconocer a estos dos señores de la Biblia. Uno de los señores es el blanco de las críticas. El otro es el que le arroja los dardos. ¿Quiénes son?

—Oye, quizá no soy el mejor ser humano del mundo, ¡pero él es mucho peor que yo! Les podría contar más de una anécdota sobre este señor. Crecimos en el mismo barrio, así que sé bastante de él. Siempre fue altanero y arrogante; en cambio, la mayor parte del tiempo yo me he mantenido callado. Él tiene un historial policial; yo siempre he colaborado con las autoridades. En cierta ocasión ¡hasta atacó al siervo del sumo sacerdote!

¿Ya adivinaste de quién se trata? Dejemos que termine:
—Como iba diciendo, quizá yo no sea ningún santo, pero les digo una cosa: ¡Soy Judas Iscariote y no soy tan malo como Simón Pedro!

La Biblia no nos dice que Judas usara precisamente estas palabras para parecer bueno, pero todo lo que dice anteriormente es cierto. Sabes que Judas traicionó a Jesús. Pedro negó a Jesús. Pero Pedro se arrepintió de su pecado, recibió el perdón de Jesús y llegó a ser uno de los líderes más grandes que jamás haya tenido la cristiandad.
Las palabras que hemos puesto en boca de Judas se parecen a las que muchos dicen cuando tratan de que su conducta no parezca tan mala:

• “Sí, a veces digo malas palabras, pero no tanto como Fulano”.
• “Chismeo, pero no critico a otros a sus espaldas, como lo hace ella”.

Hacer que los demás queden mal no mejora para nada nuestras faltas. Y esto es importante: Eso no es lo que considera Dios para decidir quién irá al cielo y vivirá con él por toda la eternidad. Dios no compara a Paula con Carlos y decide: “Bueno Paula, no fuiste tan mala como Carlos, así que puedes entrar al cielo. Lo lamento, Carlos, no fuiste tan bueno como otros. Perdiste”.

Jesús le explicó todo esto a un hombre llamado Nicodemo. Éste era un señor que hacía, decía y creía todas las cosas acertadas. Jesús no le dijo: “Eh, Nico, eres mejor que nadie. ¡Vas a poder llegar al cielo!”. Jesús dijo simplemente: “De cierto, de cierto te digo que a menos que uno nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios” (Juan 3:3).
Cuando de pasar la eternidad en el cielo se trata, ser más bueno que otros no basta. Lo único que importa, según Jesús, ¡es si has aceptado el regalo gratuito de salvación que Dios da!

PARA DIALOGAR
¿Quiénes, dentro y fuera de tu familia, necesitan confiar en Jesús? ¿Qué puedes hacer para compartir con ellos la verdad en cuanto a la salvación?

PARA ORAR
Ora pidiendo oportunidades de contarles de Cristo a los que has puesto en tu lista.

PARA HACER
Quizá no puedas explicar a un amigo de una sola vez todo lo que significa ser cristiano. Pero, ¿cuáles son las cosas más importantes que te gustaría decirle?

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

«PARA HACERLE UN FAVOR»

17 feb 2016

«PARA HACERLE UN FAVOR»

por el Hermano Pablo

 

a1Las discusiones eran continuas. Cada vez que se veían, tras unos momentos de charla cariñosa, comenzaban las desavenencias. Se amaban, pero al tocar cierto punto, ahí comenzaba la tormenta.

Un día, el joven, Ricardo Lallis, de veintiséis años de edad, no aguantó más, y en un rapto de locura mató a su novia Andrea Young. Cuando a los tres días fue detenido, Ricardo les dijo a los detectives: «La maté para hacerle un favor. La amaba, pero era la única manera de librarla del infierno de la cocaína.»

Ricardo les relató a los detectives que durante muchos meses había estado tratando de convencerla, con toda clase de argumentos, de que dejara el vicio. La joven le hacía promesas de enmienda y, por momentos, parecía estar libre, pero luego volvía a caer.

Para Ricardo cada caída era un nuevo golpe, una nueva desilusión, un nuevo dolor. Fue así como un día se le metió en la cabeza esa idea atroz de eliminarla de su adicción. Se convenció de que la muerte era la única solución para Andrea. Lo demás es historia. Pero, ¿solucionó algo Ricardo con quitarle la vida a su novia? Al contrario. La perdió a ella, y perdió su propia libertad.

Matar a una persona no es nunca la solución. Es la derrota más grande de la vida. Es cortar por la mitad una vida que, de esperar con paciencia, pudiera haber sido brillante y victoriosa. Aparte del daño irreparable que causa la muerte prematura, está el daño y el dolor que se les causa a los que están cerca, ya sean parientes o amigos íntimos.

Y hay otro factor. Toda persona, al partir de esta vida, se enfrenta al instante con Dios, el Juez Supremo. Y el que parte a la eternidad sin Cristo no está aún preparado para ese encuentro eterno.

La buena noticia es que hay una solución para el problema de la drogadicción así como para todo problema de esta vida. Esa solución es Cristo. Él tiene el poder para librar a cualquier persona de cualquier vicio, y no sólo de cualquier vicio sino de sus depresiones, sus congojas, sus tristezas y sus fracasos.

Es posible librarnos de toda especie de mal, porque hay poder en Jesucristo. Si nos sometemos al Todopoderoso Salvador, esa entrega nos librará de las garras del diablo. Ninguno de nosotros tiene que ser esclavo del pecado. Cristo ya compró nuestra salvación. Aceptémosla hoy mismo.

La realidad acerca de lo bueno y lo malo

Febrero 17

La realidad acerca de lo bueno y lo malo

Lectura bíblica: Proverbios 16:25

Hay un camino que al hombre le parece derecho, pero que al final es camino de muerte. Proverbios 16:25

a1Es un sábado a la mañana a mediados de octubre. Tienes unas ganas locas de jugar al fútbol. Te juntas con otros chicos y se van con la pelota al terreno baldío donde siempre juegan. Todos saben las reglas. Pero cada vez que te pasan la pelota, un defensor del equipo contrario te da un empujón y te quita la pelota. ¡Empujar está en contra de los reglamentos! Todos lo saben y las siguen.

Todos menos Brutito, tu vecino. Él juega de acuerdo con sus propias reglas. Para Brutito los empujones, codazos y zancadillas están dentro de las reglas.
¿No te da rabia cuando alguien cambia las reglas del juego?

Ahora bien, es posible que opines que Brutito no es más que un tramposo cuando juega al fútbol. Pero si toma su actitud y la aplica al resto de su vida, es más que un tramposo. Es lo que llamamos un relativista. Y su actitud se llama relativismo.

Relativismo no tiene nada que ver con tus relaciones. Es un modo de ver la vida que mantiene que lo correcto y lo incorrecto, lo bueno y lo malo cambian constantemente.

Nadie: ni tus padres, ni tus maestros, ni un libro santo como la Biblia, tiene derecho a determinar lo que es bueno y lo que es malo.

Relativismo es una actitud que dice:

• Las reglas de Dios sirven para arruinar mi diversión.
• Las reglas de Dios no se aplican a mí.
• Puedo crear mis propias reglas.

Eso es totalmente opuesto a la actitud de la Biblia:

• Las reglas de Dios son para mi bien.
• Las reglas de Dios se aplican a todos los tiempos, a todas partes y a todas las personas.
• Solamente Dios hace las reglas.

Cuando cada uno individualmente comienza a determinar lo bueno y lo malo, la vida termina siendo como ese caótico partido de fútbol. ¿No te parece magnífico que Dios nos dio mandatos que no cambian, no reglas que alguien puede cambiar para beneficiarse a sí mismo y perjudicar a los demás?

PARA DIALOGAR
¿Cómo te sientes cuando estás jugando un partido y tus contrincantes ignoran las reglas? ¿Y cuando lo hacen tus compañeros de equipo? ¿Por qué te da Dios reglas para obedecer en tu diario vivir?

PARA ORAR
Padre, ayúdanos a acercarnos más y más a ti para poder conocer tus mandatos permanentes para nuestra vida.

PARA HACER
Piensa en una regla o un mandato de Dios que habitualmente has ignorado. Haz hoy un esfuerzo por vivir cumpliendo esa regla.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.