- PABLO MARTINI
El pecado en su esencia está basado en sutiles distorsiones de la verdad de la Palabra de Dios, no en groseras manifestaciones que abiertamente contradicen esa verdad, por eso nos envuelve tan fácilmente como dijera el autor de la epístola a los Hebreos en su capítulo 12 verso 1. Es notable observar con cuánta sutileza el tentador dialogó con Eva en aquel jardín del Edén. “Nos envuelve”, es como correr envuelto en una sábana ¡Imposible! Cuando permitimos que el pecado nos envuelva con su sutileza este entorpece cada una de las áreas de nuestra vida. Nuestras emociones se vuelven amargas o tristes, nuestros pensamientos se llenan de condenación y cierto espíritu de crítica nos atrapa paulatinamente, nuestra perspectiva de la vida se tiñe de pesimismo, nuestra visión se nubla y vemos todo como un problema, nuestras palabras se convierten en instrumentos para lastimar y destruir y nuestra relación con Dios se vuelve dramáticamente afectada.
Un viejo refrán dice que “el diablo sabe por diablo pero más sabe por viejo”. No cabe duda que este archienemigo de Dios tiene sobrada experiencia en hacer caer en sus trampas a cuanta criatura cometa el error de dialogar con él. ¡Tendrás el mismo final que Eva!, te lo aseguro. Es que si el pecado sería amargo, feo, amenazador y violento Satanás no tendría trabajo. Pero es todo lo contrario. Es dulce, atractivo y delicado. Entra suavemente como un dulce e inofensivo bocado para amargarte el alma cuando ya es demasiado tarde. Es una trampa, una seducción, una jugada estratégicamente diseñada para tu aniquilación. Por eso necesitamos la luz de la lámpara de Dios para advertirnos y mostrarnos dónde pisar y dónde no. Vivir una vida enajenada de Dios es auto condenarse al fracaso y la destrucción de tu futuro.
http://labibliadice.org/una-pausa-en-tu-vida/programa-no-2016-01-17/?source=mas
Intrépido
Enero 20
Intrépido
Lectura bíblica: Juan 2:13–16
¡…No hagáis más de la casa de mi Padre casa de mercado! Juan 2:16
Medio dormido, te esfuerzas por ponerte de pie en el culto. Abres el himnario, abres la boca y gruñes estas palabras: “La tierna voz del Salvador nos habla conmovida”.
¡Espera un segundo! ¿Qué imagen de Jesús te viene a la mente al cantar esas palabras? Quizá las piensas y te preocupas de que Jesús sea tan dulce y tierno que no mataría ni una mosca. O que allá en su pueblo de Nazaret tu Señor era el debilucho del vecindario.
Pues bien, Jesús no tenía nada de débil. No obstante, lo siguiente es cierto:
• Fue un poeta que hablaba de una manera hermosa acerca de los pájaros y los lirios.
• Fue un narrador de historias que se inventaba relatos de mujeres cociendo pan y pescadores recogiendo su pesca.
• Fue un amigo tierno que ponía a los niños sobre sus rodillas.
• Fue un prisionero silencioso, humildemente de pie ante las autoridades, sufriendo amargos insultos sin decir palabra.
No obstante, Jesús era fuerte. Escucha lo siguiente acerca de él:
• Fue un carpintero cuyas manos eran ásperas por el trabajo que hacía en la carpintería de José.
• Fue un hombre que le gustaba estar al aire libre, capaz de vivir solitario en el desierto durante muchos días.
• Fue un líder que hablaba con valentía contra las autoridades deshonestas de su época, llamándolas “insensatos y ciegos” y “víboras”.
• Escogió una muerte terriblemente dolorosa en la cruz para darnos salvación.
Jesús era tierno. Era humilde. Pero su ternura y humildad no indicaban falta de fuerza. ¡Demostraban fuerza bajo control!
Según la Biblia, Jesús entró furiosamente al templo en Jerusalén —quizá más de una vez— para correr él solo al montón de mercaderes deshonestos. Nadie se atrevió a protestar ni a oponerse al furor de su ira.
Jesús es tierno. Pero también es fuerte y poderoso. Su amor nos guarda y nos protege. Y si se mete con fuerza en nuestra vida para desafiar nuestros pensamientos, palabras y comportamientos malos, lo hace porque está a favor nuestro, no contra nosotros, ¡y quiere lo mejor para nosotros!
PARA DIALOGAR
¿Opinas que Jesús es un debilucho? ¿Cómo sabes que Dios es increíblemente fuerte?
PARA ORAR
Señor Jesús, gracias por tu ternura. Gracias también por tu fuerza.
PARA HACER
Jesús quiere que actúes resueltamente contra tus propios pecados. ¿Hay algo que quieres arrancar de tu vida?
McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.
