Señor, por favor ayuda a mi amiga

Enero 13

Señor, por favor ayuda a mi amiga

Lectura bíblica: Romanos 8:26–30

Porque él intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios. Romanos 8:27

a1—Señor, por favor ayuda a mi amiga Norma.
Dora no se daba por vencida. Por más enferma que estuviera Norma, por más grave que estuviera o cuánta gente dejara de creer que Dios la sanaría, Dora no dejaba de orar por su amiga. Aun desde el principio cuando los doctores le habían dicho a Norma que tenía una forma rara de cáncer, Dora se había sentido impulsada a orar por Norma. Y al ir desmejorando ésta más y más, con más intensidad oraba Dora. Dora oraba todo el tiempo.

—Sólo Dios puede sanar a mi amiga —le dijo Dora a sus padres—, así que tenemos que orar.
Y sí que oraba. Nadie fuera de la familia de Norma conocía sus problemas y necesidades mejor que Dora, y Dora tomaba muy en serio su responsabilidad de orar.
¿No es maravilloso tener amigos cristianos que oran por ti? ¿Te das cuentas del privilegio y de la responsabilidad especiales que tienes de orar por tus amigos? Suceden cosas buenísimas cuando tú y tus amigos oran los unos por los otros. Dios contesta y obra cuando compartes con él las necesidades de tus amigos.

Quizá te preguntes si tienes algún amigo que converse con Dios acerca de ti. Quizá estás preocupado de que eres el tipo de chico por quien sólo su mamá o papá oraría. Pues bien, la Biblia te garantiza que tienes un amigo que está orando por ti, un amigo cuyas oraciones son más poderosas que las oraciones de cualquier ser humano. ¿Te das cuenta de que el Espíritu Santo ora por ti a Dios el Padre?

¡Ah!, esto es tremendo. El Espíritu Santo vive en los cristianos y está hablando constantemente con Dios el Padre acerca de nuestras necesidades, nuestros sufrimientos y nuestras luchas. Y sus oraciones son aun más eficaces que cualquier cosa que pudiéramos imaginar, porque nadie nos conoce como el Espíritu de Dios que vive en nosotros: no nuestros amigos, no nuestros maestros de Escuela Dominical, ni siquiera nuestros hermanos y hermanas o nuestra mamá o nuestro papá. Porque el Espíritu escudriña nuestra vida y detecta nuestras necesidades, él puede orar por nosotros mejor que nadie.

Todos pasamos por rachas cuando nos sentimos tan dolidos o confundidos o enojados que no sabemos cómo orar. Inclinamos el rostro y suspiramos, lloramos o gemimos, pero no podemos emitir palabra alguna.

Es entonces que el Espíritu Santo toma nuestros suspiros, gemidos, dolores y preocupaciones; los lleva derecho al trono del Padre y ora: “Dios, por favor ayuda a mi amigo”. Y podemos recordar esto: Él toma muy en serio sus oraciones por nosotros.

PARA DIALOGAR
¿Qué significa para ti el que un amigo ore por ti? ¿Y cuando el Espíritu Santo se suma con oraciones sin fin?

PARA ORAR
Padre, gracias que cuando ni siquiera podemos encontrar palabras para orar, tu Espíritu Santo está orando por nosotros, y sabe exactamente qué decir.

PARA HACER
Toma el tiempo hoy para orar por un amigo.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Unas cuantas horas más

Enero 12

Unas cuantas horas más

Lectura bíblica: Romanos 8:22–24

También nosotros, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos dentro de nosotros mismos, aguardando la adopción como hijos. Romanos 8:23

a1Durante meses, el equipo misionero de la iglesia de Sara se había estado preparando para este día. En unas cuantas horas el bus llegaría a la población adonde iban. Allí el equipo dedicaría dos semanas a reparar el edificio de la iglesia y compartir el amor de Cristo con la mayor cantidad de gente posible. Sara no veía la hora de llegar.
Hacía más de seis meses que Sara había presentado su solicitud para participar en el viaje misionero. Había participado en las difíciles actividades de recaudar fondos, maneras descabelladas de juntar dinero rápidamente. Había participado de las reuniones semanales para prepararse y para orar. Había pasado media hora en la computadora todas las noches para aprender más de la gente, el lugar, la historia de la población adonde iban. Y ahora se había aguantado 24 horas de viaje en el autobús. Pero sabía que le esperaba algo que haría que todo su esfuerzo y espera valieran la pena. Pronto todo su trabajo recibiría su recompensa.
¿Alguna vez pusiste todo tu corazón en algo, y luego esperaste para ver coronados tus esfuerzos? Es como

• practicar la misma jugada de fútbol una y mil veces; y poder por fin usar la jugada en un partido.
• ensayar un solo hasta poder cantar un canto al derecho y al revés; luego por fin poder hacerlo ante un público.
• estudiar hasta que te duele la cabeza; y por fin poder demostrar lo que sabes en un examen.
• pasarte horas preparando un pastel; y por fin poder comerlo.

Cristo nos llama a poner todo nuestro corazón en seguirle a él. Eso puede ser difícil. ¡Pero hay algo que anticipamos que es más grande y mejor que nuestros sueños! Dios ha prometido que habrá un día espectacular cuando Cristo vuelva a la Tierra y nos lleve con él para toda la eternidad. Ya no habrá dolor ni sufrimiento. Viviremos en el cielo como hijos de Dios. Todo el mundo está esperando que el plan de Dios se cumpla.

Como una mamá que espera el nacimiento de su bebé, estamos ansiosos por recibir la recompensa de nuestro trabajo. Obedecer a Dios puede ser difícil. Seguir a Jesús a veces nos cansa. Pero Dios nos da el Espíritu Santo para ayudarnos. Y los magníficos regalos que serán nuestros por ser hijos de Dios, ¡valen la espera!

PARA DIALOGAR
¿Esperas con anticipación el regreso de Cristo? ¿Qué es lo que más te entusiasma de ese acontecimiento?

PARA ORAR
Señor, es difícil esperar que arregles las cosas que duelen en nuestra vida. Gracias por enviar al Espíritu Santo para fortalecernos mientras esperamos.

PARA HACER
Aliéntense mutuamente hoy a permanecer fuertes aun cuando resulta difícil vivir como cristianos.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Ahora soy tu papá

Enero 11

Ahora soy tu papá

Lectura bíblica: Romanos 8:14–17

Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Romanos 8:14

a1Amanda nunca había conocido a su papá. Éste había abandonado a su mamá antes de nacer ella.

La vida con mamá era requetebuena, y por muchos años Amanda no se preocupó porque no tenía papá. Después apareció Mauricio. Empezó a cortejar a la mamá de Amanda cuando Amanda tenía 12 años. Ahora tenía 14, y la pareja se había casado hacía dos meses. Amanda quería a Mauricio como si fuera el padre que nunca tuvo. Siempre había creído que sería demasiado pedirle a Dios un papá, pero Dios se lo había dado. Y Mauricio era increíble. Era bueno, divertido y muy consagrado a Dios.

Aun así, un oscuro temor persistía en un rincón del cerebro de Amanda. Estaba preocupada de que un día también Mauricio la abandonaría. ¿Por qué no? Su verdadero papá lo había hecho. No había nada que obligara a Mauricio a asumir las responsabilidades del padre de Amanda. Podía dejarla cuando quisiera, y ella no podía hacer nada para impedirlo.

Un día Mauricio y la mamá de Amanda la llevaron a cenar y le contaron algo que habían decidido aun antes de contraer matrimonio. Le dijeron que era importante para ellos que Mauricio adoptara legalmente a Amanda. Pensar en esta posibilidad la aterrorizaba y al mismo tiempo la emocionaba. Si él realmente lo hacía, sería legalmente su padre. Por fin tendría un papá de verdad. Pero, ¿qué si él se echaba atrás?

Día tras día Amanda esperaba la noticia de que hubieran finalizado los trámites de la adopción. Un día llegó de la escuela a casa y vio el auto de Mauricio frente a la casa, más temprano que de costumbre. Cuando entró, la esperaban Mauricio y mamá. Mauricio se puso de pie y dijo:
—Hoy llegaron los documentos de adopción, Amanda.

Los ojos se le llenaron de lágrimas al agregar:
—Ahora soy tu papá.

Amanda se le abalanzó para darle un enorme abrazo:
—Gracias por elegirme a mí —dijo en medio de sus propias lágrimas—. Gracias, gracias… papá.

Mauricio había tomado un paso único para demostrar su cariño por Amanda y su deseo de ser su padre, oficializando su relación por medio de la adopción. Cuando Dios nos hace sus hijos, hace lo mismo. Nos adopta. Hace que nuestra relación en su familia sea permanente. Somos sus hijos e hijas para siempre.

Si has aceptado a Jesús como tu Salvador, eres parte de la familia de Dios. Nunca te tienes que preocupar de tu relación con tu Padre celestial. Él nunca te abandonará. Los trámites de los documentos de adopción han finalizado. Él es tu Papá.

PARA DIALOGAR
¿Cómo te sientes al saber que Dios te ha adoptado permanentemente como parte de su familia?

PARA ORAR
Gracias por escogernos para ser tus hijos, Señor. Gracias por adoptarnos. Gracias porque nunca me abandonarás.

PARA HACER
Cuéntale a un amigo lo magnífico que es ser adoptado como parte de la familia de Dios.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Por fin soy libre

Enero 10

Por fin soy libre

Lectura bíblica: Romanos 8:5–9

Vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu. Romanos 8:9

a1Alrika no había creído los rumores de que la gente era secuestrada de sus chozas y llevada a un país desconocido hasta que le sucedió a ella. Encadenada durante meses en lo que parecía como un calabozo dentro del casco de un barco, la jovencita temía que moriría en la esclavitud. Después de sufrir años de crueldad y trabajo forzado, el ejército del Norte de los Estados Unidos tomó la población donde vivía. Ahora un oficial con uniforme azul está de pie frente a ella.

—Ya no estás bajo el control de tu amo —le dice—. Eres libre.

Tema para comentar: ¿Cómo me sentiría si fuera un chico o chica en esclavitud y de pronto fuera puesto en libertad?

No llegaste a tu país encadenado en el casco de un barco negrero, pero quizá sí has estudiado lo que es eso.

Pero todos nosotros, dice la Biblia, hemos vivido un tipo distinto de esclavitud. Nacimos esclavos del pecado. Todos estamos atrapados en el mal del cual no podemos escapar por nuestra propia cuenta. La única manera de poder lograr la libertad es pedirle a Jesús que nos ayude y nos perdone.

Puede ser difícil creer que somos esclavos del pecado. Pero aquí tienes una manera de estar seguro de ello: ¿Has notado alguna vez que es más fácil hacer lo malo que hacer lo bueno? Cuando tus padres encuentran algo roto en la sala, por lo general parece más fácil mentir y decir que no lo rompiste que decir la verdad y admitir que lo hiciste. Es más fácil elegir lo malo porque somos esclavos del pecado.

Pero la gran noticia en Romanos 8 es que Jesús ha cambiado todo eso. Cuando confiamos en él, fuimos liberados de la esclavitud del pecado. Por el poder del Espíritu Santo de Dios que vive en nosotros, ya no tenemos que pecar. Sí, sí pecaremos de cuando en cuando. Todavía seremos tentados a hacer lo malo. Sí, pecaremos debido a nuestra debilidad. Pero no tenemos que pecar. Podemos elegir que el Espíritu Santo sea el que nos controle —el Espíritu de Dios que vive dentro de nosotros— en lugar de ser controlados por el pecado. Somos libres.

El pecado es más que una mala costumbre. No podemos librarnos de él haciendo una resolución de Año Nuevo. El pecado es una enfermedad que no podemos curar por nuestra propia cuenta.

Dios conocía la solución perfecta a nuestro problema. Necesitábamos un Salvador (Jesús) que muriera por nosotros y un Ayudador (el Espíritu Santo) que viviera dentro de nosotros. Gracias a Dios somos libres del pecado. ¿Sientes agradecimiento por ello?

PARA DIALOGAR
¿Qué significa ser controlado por el Espíritu Santo? ¿Cómo es tu vida distinta porque el Espíritu Santo está obrando en ti?

PARA ORAR
Señor Jesús, moriste para liberarnos del pecado. Queremos la libertad que das en cada aspecto de nuestra vida.

PARA HACER
Aprende más acerca de lo que significaba para los esclavos ser puestos en libertad. Busca libros sobre la esclavitud en la biblioteca pública.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

¡Feliz re–cumpleaños a ti!

Enero 9

¡Feliz re–cumpleaños a ti!

Lectura bíblica: Romanos 8:1–4, 11

Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Romanos 8:2

a1Minutos después de que cortaron el cordón umbilical, se miran a los ojos. Los jóvenes esposos no pueden creer que en sus brazos y alzando sus ojitos para verlos tienen un bebito chiquitito, su primer hijito. Nunca han visto algo tan hermoso… tan perfecto… tan maravilloso. Y no recuerdan ninguna otra ocasión en que se hayan sentido más felices.

Durante nueve meses estos nuevos padres soñaron con el nacimiento de su hijo. Ahora contemplan esa cosita chiquita y anticipan verla crecer. Al arropar con cariño al indefenso montoncito de vida, sus ojos se llenan de lágrimas de felicidad. Sus esperanzas están cifradas en un futuro brillante.

Después su muchachito crece y dibuja todo el piso de la sala con un marcador de felpa con tinta indeleble. Y los padres están seguros de que su felicidad ha terminado. En realidad no es así. El tema no es que alguno tenga un final infeliz, sino que cada uno tiene un comienzo feliz.

Pocas cosas en la vida son tan maravillosas como llegar a ser mamá o papá. Pero hay un momento que es aún más feliz.

Hmmm… ¿adivinas cuál es?

No fue el día que por fin ibas al baño solito. No es el día cuando aprendiste a andar en bicicleta. Ni siquiera será el día cuando obtengas tu permiso para manejar.
No hay modo de describir la felicidad que hubo el día de nuestro re–nacimiento, el día que confiamos en Jesucristo como nuestro Salvador y Señor (puedes leer Juan 3:1–21 para ver cómo describe Jesús el proceso de re–nacimiento).

Así como los padres esperan llenos de cariño y anticipación el nacimiento de un hijo, Dios esperó ansiosamente nuestro re–nacimiento. El Espíritu Santo sembró la semilla del amor de Dios en nuestro corazón. Esperó que llegara el día cuando creeríamos en Cristo. Y luego sucedió algo increíble, algo que leímos en el pasaje bíblico de hoy. Cuando confiamos en Cristo, el Espíritu de Dios entró en nuestra vida para libertarnos del pecado y ayudarnos a desarrollarnos como hijos de Dios.

El día que aceptamos a Jesús le causó un gozo inmenso a Dios y a nuestros seres queridos. Sí, todos tenemos cumpleaños, y eso es grandioso. Pero nuestro re–cumpleaños es aún más grandioso. Si tú lo tienes, ¡festéjalo! Si todavía no has confiado en Jesús como tu Salvador, habla con tu mamá y papá acerca de lo que eso significa.

PARA DIALOGAR
Si los padres se emocionan cuando nacen sus hijos, ¿cómo crees que se siente Dios cuando una de sus criaturas acepta su salvación y nace de nuevo?

PARA ORAR
Señor, gracias por la obra del Espíritu Santo que nos lleva a Cristo y que nos ayuda a ir creciendo como cristianos.

PARA HACER
Hagan planes como familia para festejar sus re–cumpleaños.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Beneficios del agua salada.

Beneficios del agua salada.

Programa No. 2016-01-08

PABLO MARTINI
a1Alguien dijo que el agua salada es buena por donde la mires. Piensa, por ejemplo, en unos días en la playa. Cierra tus ojos, siente el sol, la arena, el ruido de las olas… No sé a ti, pero a mí que soy híper playero, ya me dan ganas de empacar y comenzar el viaje. Ahora piensa en esas gotas de agua también salada que emanan de tus poros cuando trabajas, cuando te cansas, cuando sudas por algo que vale la pena. ¡Digno! ¿Verdad?… El trabajo engrandece, dignifica. En pocas palabras se suda pero se disfruta del pago por lo trabajado. Pero queda el tercer grupo de gotas saladas necesarias para todo humano: Las lágrimas. Las lágrimas se definen simplemente como «gotas de fluido salino que segregan los ojos». Pueden ser causa de irritación o risa, pero por lo general se asocian con el llanto, la tristeza y el dolor. Cuando lloramos, nuestros amigos se preguntan qué anda mal y tratan de consolarnos. Los bebés lloran por hambre, los niños por la pérdida de una mascota y los adultos cuando se enfrentan a un trauma o a la muerte. Ver llorar a una persona dice mucho acerca de ella, ya sea que fuere egoísta o que tuviere a Dios en su corazón. ¿Qué provoca en ti las lágrimas? ¿Lloras porque han herido tu amor propio o porque los que te rodean pecan y rechazan a Dios, quien los ama profundamente? ¿Lloras porque has perdido algo que te daba placer o porque la gente que te rodea sufrirá al seguir pecando?
Nuestro mundo está lleno de injusticia, pobreza, guerra y rebelión en contra de Dios, todo lo cual debe conmovernos hasta las lágrimas y alentarnos a actuar. Debemos aprender a lamentarnos por lo que Dios se lamenta porque también Él llora. Cuando esas lágrimas son producidas por un acercamiento a Dios son lágrimas que riegan la flor abandonada, fertilizan la tierra agotada y humedecen los secos desiertos de un pasado doloroso.
http://labibliadice.org/una-pausa-en-tu-vida/programa-no-2016-01-08/?source=mas

Encuentra un amigo. Sé un amigo

Enero 8

Encuentra un amigo. Sé un amigo

Lectura bíblica: Proverbios 18:24

Hay amigos que uno tiene para su propio mal, pero hay un amigo que es más fiel que un hermano. Proverbios 18:24

a1Aprueba o rechaza estas ideas “originales” para tener nuevos amigos:

• Organiza una fiesta y da como premios las tarjetas de crédito de tus padres.
• Toma “prestado” el altavoz de tu escuela a media mañana y, en tu mejor imitación del director o la directora, anuncia que quedan suspendidas las clases por el resto del día.
• Llévate un cajón de golosinas a la escuela y arrójalas al aire durante el recreo.

Aunque con esas ideas descabelladas te ganarás amigos, no atraerán amigos que perduren. Te sugiero algunas ideas mejores para atraer amigos. Mientras escuchas, piensa en una o dos que darían resultado para ti:

• Empieza por ser tú mismo. Nilda se ganó amigos pretendiendo interesarse en los deportes, pero le resultó difícil seguir simulándolo. Cuando dejó que otras chicas vieran las cosas que cosía, encontró amigas que la querían por quién realmente era.
• Da el primer paso. Después de trasladarse a una escuela nueva, Marcos se quedó esperando que los demás lo incluyeran en su círculo. Esperó mucho tiempo antes de caer en la cuenta de que estaba bien que él diera el primer paso.
• Sé atrevido. Roberto era otro alumno nuevo en una escuela. Encontró amigos de gran valor cuando estuvo dispuesto a probar los deportes y hobbies que eran populares en su nueva escuela.
• No seas malhumorado. Ema siempre andaba con una cara como si a su gato lo hubiera aplanado un camión. Cuando empezó a notar y hablar de las cosas buenas en su vida, los demás la vieron como una persona totalmente distinta.
• No te des por vencido. La mayoría de los amigos de Alberto se habían mudado o encontrado nuevos amigos. Se sentía rechazado, y la idea de tratar de encontrar nuevos amigos no lo entusiasmaba. Pero como persistió en su intento, encontró dos nuevos amigos buenísimos.

Podemos intentar todo tipo de trucos descabellados para atraer amigos. Pero piensa en lo que realmente quieres en un amigo. Claro, quizá nos guste que nos repartan tarjetas de crédito, que suspendan temprano las clases o que nos llenen de golosinas. Pero a la larga es probable que preferiríamos un amigo que tenga una personalidad realmente buena: alguien que es auténtico, con quien es fácil conversar, es emprendedor, positivo y persistente. Busca ese tipo de amigos. Y sé esa clase de amigo.

PARA DIALOGAR
¿Quién en tu mundo podría ser un buen amigo nuevo? ¿Qué puedes hacer para abrirte a las hermosas amistades que Dios tiene planeadas para ti?

PARA ORAR
Señor, enséñanos cómo alcanzar y hacer nuevos amigos. Ayúdanos a atraer amigos siendo un buen amigo.

PARA HACER
Aunque tengas muchos amigos buenos, traza un plan para llegar a conocer a alguien nuevo esta semana.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Manzanas podridas en el barril

Enero 7

Manzanas podridas en el barril

Lectura bíblica: 2 Timoteo 3:2–5

Las malas compañías corrompen las buenas costumbres. 1 Corintios 15:33

a1—Mis padres siempre me regañan por las amistades que tengo –—se quejó Nancy—. Dicen que ando con “chicos que causan problemas”. Sé que mis amigos no son perfectos. Pero papá y mamá se creen que tengo dos años. Quieren que mis mejores amigos sean los personajes de Calle Sésamo.

¿Alguna vez te han regañado tus padres por los chicos con quienes andas? Quizá te digan cosas:
—No me gusta como te portas cuando andas con Fulano.

O:
—No quiero que te portes como acaba de portarse Mengano.

O también:
—Me parece que Sultano es una mala influencia.

Los padres de familia no tienen ojos en la parte trasera de la cabeza. Pero tengas cuatro o catorce años, tus padres pueden detectar problemas que tú no ves. Los mayores no consideran únicamente cómo son tus amigos en este momento. Tratan de realmente vislumbrar tu futuro. Y a veces ven problemas más adelante, por ejemplo, que alguien cerca tuyo va a terminar en problemas serios. Quizá estás seguro de que tus padres se equivocan, o quizá en lo profundo de tu ser sabes que tienen razón. Pero sea cual sea el caso, ellos saben que los malos amigos pueden desviarse del camino y llevarte con ellos, arrastrándote lejos de Dios, tu familia y los amigos sanos (1 Corintios 15:33).

Ser inteligentes al escoger nuestros amigos nos ayuda a llegar a ser las personas que Dios quiere que seamos. Si estamos dispuestos a admitir que nuestros amigos cercanos tienen una fuerte influencia sobre nosotros —y de veras la tienen— entonces vamos a querer tener cuidado al elegir nuestros mejores amigos.

Tema para comentar: ¿Cómo podemos distinguir a los buenos amigos de los que pueden llevarnos en una dirección equivocada?

Ésta es una manera segura: Pregúntate de qué manera el amigo te cambia la conducta, y no te engañes cuando contestes. Supongamos que eres dulce, amable, obediente, considerado y responsable. Supongamos que encuentras un nuevo amigo, y después de varias semanas o meses estás descuidando tus estudios y contestas mal a tus padres en casa. ¿Qué pasó? Quizá te parezca que tu nuevo amigo sencillamente te está ayudando a ser más como tú crees que quieres ser. Pero los “amigos” que te meten en problemas no son amigos, aun si los dos se divierten cuando están juntos.

¿Tienes algún amigo que te está apartando de Dios? Entonces ha llegado el momento de dejarlo y de encontrar amigos mejores. Es difícil, pero a la larga, ¡no es tan difícil como continuar una amistad que te perjudica!

PARA DIALOGAR
¿Cuándo has tenido un amigo que te ha llevado por un rumbo equivocado? ¿Con qué amigo quiere Dios que tengas una amistad más cercana?

PARA ORAR
Pídele a Dios que te dé amigos realmente buenos que te ayuden a andar más cerca de él.

PARA HACER
Si tienes un amigo que te ha llevado por mal camino, habla con tus padres para ver si debes apartarte de él por un tiempo, o si debes romper esa amistad.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

¿Quiénes son mis amigos?

Enero 6

¿Quiénes son mis amigos?

Lectura bíblica: Proverbios 17:17

En todo tiempo ama el amigo, y el hermano nace para el tiempo de angustia. Proverbios 17:17

a1Durante las vacaciones de invierno, Julio y Daniel construyeron un tremendo escondite. Con su fortaleza de nieve sobre un montículo en el patio trasero de la casa de Julio, los chicos ganaban las peleas de bolas de nieve contra otros chicos vecinos. Eran el equipo ganador.
Al volver a la escuela, Julio seguía a Daniel por todas partes. Daniel comenzó a desear tener unos trozos de hielo para tirarle a Julio. Sí, es cierto, se había divertido construyendo la fortaleza con Julio, pero en la escuela tenía otros amigos. Por eso ignoraba a Julio, y ante la frialdad de Daniel, Julio se preguntaba qué había pasado con la amistad entre ellos.

¿Cuál es el problema? Daniel y Julio estaban en problemas porque tenían diferentes expectativas de lo que significa ser amigos.
Tema para comentar: ¿Qué, realmente, es un amigo?

Según tu opinión, ¿cuales de las siguientes ideas acerca de la amistad son acertadas?

☐ Cierto ☐ Falso Un amigo es cualquier ser humano que conozco.
☐ Cierto ☐ Falso Un amigo es el que me conoce totalmente y a pesar de ello me quiere.
☐ Cierto ☐ Falso Un amigo es alguien a quien le puedo contar mis secretos y sentimientos.
☐ Cierto ☐ Falso Un amigo es alguien con quien paso el recreo en la escuela todos los días.
☐ Cierto ☐ Falso Un amigo tiene los mismos hobbies e intereses que yo.
☐ Cierto ☐ Falso Un amigo es el que me presta dinero para comprar un refresco.

Estas son preguntas un poco capciosas, porque hay muchos distintos tipos de amigos. Algunos son amigos casuales: compañeros de escuela, vecinos o adultos con los cuales conversas pero que no te conocen bien. Nuestros amigos cercanos incluyen los chicos con quienes nos juntamos en la escuela o los que ocupan los bancos alrededor nuestro en clase. Pero lo que todos más necesitamos son amigos a toda prueba que sigan siendo nuestros amigos pase lo que pase.

La mayoría tenemos muchos o algunos amigos casuales, menos amigos cercanos y apenas un puñado de amigos a toda prueba que realmente nos quieren y nos aceptan. Dejamos que nos conozcan por dentro. Les confiamos nuestros secretos, desencantos y alegrías.

Podemos conocer montones de personas. Pero si no tenemos amigos especiales, seguimos sintiéndonos solos. Dios quiere que cada uno de nosotros sea un amigo a toda prueba y brindemos nuestra amistad a amigos que también lo son, porque son los únicos que pueden quitarnos la soledad. Cuando te llegan a la vida buenos amigos, agradécelo a Dios. ¡Son un regalo de él!

PARA DIALOGAR
¿Quiénes son tus amigos a toda prueba? ¿De qué manera demuestran su completa lealtad? ¿En qué sentido son una demostración de que Dios te ama?

PARA ORAR
Pídele a Dios que hoy te guíe hacia quienes pueden ser amigos dignos de confianza.

PARA HACER
Busca esta semana a alguien con quien te gustaría tener una amistad a toda prueba.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Allá en el pueblo Soledad

Enero 5

Allá en el pueblo Soledad

Lectura bíblica: Juan 15:12–15

Nadie tiene mayor amor que éste, que uno ponga su vida por sus amigos. Juan 15:13

a1—No entiendo mi problema —dice Tamara con los ojos llenos de lágrimas—. Tengo amigos pero supongo que no son los que necesito. O quizá sea que no tengo bastantes. Nunca me veo obligada a sentarme sola en ninguna parte. Pero me siento sola aun cuando estoy con mucha gente. A veces no estoy segura de que haya alguien que me comprenda… o que quiera comprenderme. Ni mis maestros. Levanto la mano y parece que fuera invisible. Creo que si dejara de ir a la escuela, nadie lo notaría.

Si pudieras crecer sin sentirte nunca solo sería como pasar por la temporada de resfríos sin que te gotee la nariz. A veces puedes tener suerte. Pero tarde o temprano te vas a sentir como si tu nariz fuera un gotero gigante.

Al igual que la nariz que gotea, los sentimientos de soledad nos indican que algo no anda bien. Pero, ¿qué será lo que anda mal? La soledad puede hacerte sentir que no eres popular o atractivo. Pero en realidad tiene más que ver con un anhelo que Dios nos da de ser amados y aceptados. Esa es una necesidad profunda y sana, y todos la tienen. Cuando la necesidad no es satisfecha, nos sentimos solos.

La mayoría tratamos de librarnos de la soledad en una de dos maneras.

• Primera manera: Nos portarnos como un gusano. Los gusanos tratan de superar su soledad escondiéndose de la gente. El que es así piensa: Me siento solo porque nadie me quiere. Lo más conveniente es que me esconda debajo de la tierra. Así que me quedo aquí debajo de la tierra. Nunca me voy a acercar a nadie.

• Segunda manera: Se portan como un cachorro. Los perritos tratan de superar la soledad haciendo lo que sea necesario para conseguir que otros los quieran. El que es así piensa: Me siento solo porque nadie me quiere. Me voy a esforzar más. Haré lo que sea necesario para lograr que los demás me quieran, aunque significa hacer algo que no está bien.

No tenemos por qué actuar como un gusano, ni como un perrito. Sentirnos amados y aceptados comienza con nuestra relación con Jesús, quien es el único que puede satisfacer las necesidades más profundas de nuestra vida. Conversar con Jesús y leer acerca de él en la Biblia son pasos para cimentar nuestra amistad con él. Él dio su vida por nosotros, así que es evidente que él nos considera amigos por los cuales vale la pena morir (Juan 15:13). ¡Ese es el mejor consuelo que podemos encontrar cuando nos preguntamos si hay alguien que nos quiera!

PARA DIALOGAR
Cuando te sientes solo, ¿actúas como un gusano o como un cachorro? El hecho de saber que Dios te ama ¿cómo puede impedir que actúes de esa manera?

PARA ORAR
Señor, cuando nos sentimos solos, ayúdanos a recordar que tú nos amas más de lo que jamás nos podríamos imaginar.

PARA HACER
Toma hoy el tiempo para ser un amigo sincero de alguien que se siente solo.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.