¡Qué camino para tomar!

Enero 4

¡Qué camino para tomar!

Lectura bíblica: Juan 14:1–4

Voy, pues, a preparar lugar para vosotros… vendré otra vez y os tomaré conmigo; para que donde yo esté, vosotros también estéis. Juan 14:2, 3

a1Es probable que no vivas en una ciudad con un nombre realmente raro.
O puede ser que vivas en Venado Tuerto.
O Alamogordo.
O Pénjamo

Sí, esos son nombres de ciudades reales, en Argentina, Estados Unidos y México.

Es posible que no te hayas puesto a pensar cuánto tiempo vivirás en tu pueblo natal. Pero donde quiera que vivas, si eres cristiano, tu pueblo natal lo será sólo por poco tiempo. No es temporario porque no ves la hora de salir de Aburrido (el nombre que tú le das a tu ciudad). O porque piensas que huele mal, como Tiburón (una población en México). Donde sea que estés, estarás allí sólo por poco tiempo. Eso es porque Cristo ha ido al cielo para preparar un hogar permanente donde vivirás con él para siempre.
Vivas donde vivas, estás allí de paso. Aun si vives en un solo lugar toda tu vida, eso es como un abrir y cerrar de ojos en comparación con la eternidad que pasarás con Jesús en el cielo.

¿Alguna vez te has preguntado cómo llegarás a tu hogar permanente? Después de todo, no tienes precisamente un atlas o un mapa de carreteras o un sitio de Internet que te muestre el camino. Una vez más interviene Cristo para mostrarte cómo llegar a donde vas.

• Jesús es el camino a Dios, nuestro Padre celestial.
• Jesús es el camino para saber cómo es el Padre.
• Jesús es el camino para glorificar al Padre cuando oras en su nombre.

Pero, además de todo eso, Jesús también es el camino a nuestro hogar celestial. Cuando sea la hora debida para nosotros —ya sea cuando Jesús vuelva a la Tierra o en el instante de nuestra muerte, sea cual sea lo que suceda primero— Jesús nos promete llevarnos a donde está él.
Necesitamos más que un mapa para encontrar nuestro camino a Dios. Necesitamos más que alguien que pueda indicarnos el camino. Necesitamos a alguien que se encuentre con nosotros donde estamos. Jesús, el Hijo de Dios, dejó su hogar celestial y vino a nuestro mundo para mostrarnos el camino a nuestro hogar eterno. Y vino a buscarnos porque nos ama.

PARA DIALOGAR
Jesús vino a la Tierra para mostrarte el camino al cielo. Según tu opinión, ¿cómo demuestran sus acciones su amor por ti?

PARA ORAR
Jesús, gracias por venir a la Tierra para mostrarnos el camino a nuestro hogar eterno. Queremos seguirte, durante toda la vida, al cielo.

PARA HACER
Cuéntale a un amigo que tienes la prueba del amor de Dios por ti: la promesa de Jesús de que te llevará a tu hogar celestial.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Los dones extravagantes de Dios

Enero 3

Los dones extravagantes de Dios

Lectura bíblica: Juan 14:12–14

Y todo lo que pidáis en mi nombre, eso haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Juan 14:13

a1Miguel se impulsa sobre el borde de un cerro empinado. Querido Dios, ora mientras su patineta va tomando velocidad en la nieve, ayúdame a realizar este doble salto mortal, con un giro de 360 grados y con los ojos vendados, para que todos los que me observan piensen que soy estupendo.

Alicia coloca la mano sobre la hoja del examen de multiplicación que acaba de terminar y ora: Señor, no espero que mis respuestas sean perfectas. Pero por favor haz que tenga suficientes respuestas correctas para no tener que volver a tomar el examen.

¿Qué es lo más extravagante que jamás le hayas pedido a Dios? ¿Le has pedido que del cielo te caiga una bolsa de diez kilos de dinero? ¿Que aparezca un perrito debajo del árbol de Navidad? ¿Que ese corte terrible de cabello que te hicieron crezca milagrosamente antes de que alguien te vea?

Jesús dijo que podemos pedirle todo. Escucha bien: Dijo ¡todo!

¿Realmente quiso Jesús decir eso? ¿Qué te parece? Tómate un minuto o dos para explicar lo que tú piensas que quiso decir.
Juan 14:13 dice que Jesús quiere ayudarnos a dar a conocer la grandeza de Dios. Esta es la clave:

Tu oración por todo en el nombre de Jesús
+ la respuesta perfecta de Jesús a tu oración
= Gloria para el Padre

Fíjate lo que pasa cuando oramos: Cuando oramos en el nombre de Jesús, estamos diciendo que lo que pedimos sea contestado del modo que Jesús sabe es el mejor. Como Jesús siempre sabe qué es lo que muestra la “gloria” de Dios (lo que le dará honra por su gran sabiduría poder y amor), siempre recibimos la respuesta correcta. La respuesta correcta nos ayuda y genera la alabanza que Dios merece.

Piensa acerca de cómo funciona eso en la vida real. Podemos pedirle a Jesús que haga que todas las respuestas incorrectas del examen se transformen milagrosamente en las correctas. Pero él sabe que podemos desarrollarnos mejor y glorificar más a Dios si él nos ayuda a llegar a ser fuertes y listos por estudiar mucho. Así que a lo mejor no nos salva de una mala calificación, pero nuestra oración lo lleva a hacer lo que resulta ser lo mejor para nosotros.

Así que adelante, pídele a Dios todo. Pero pídeselo en el nombre de Jesús. Deja que Jesús decida la mejor manera de responder. Si no obtienes exactamente todo lo que pides en oración es porque Jesús conoce una manera mejor de dar la gloria a Dios por medio de ti.

PARA DIALOGAR
¿Qué te parece la idea de que Dios siempre quiere hacer lo mejor para ti? Su mejor respuesta a tus oraciones lo glorifica a él al demostrar su grandeza.

PARA ORAR
Señor, es un privilegio pedirte lo que queremos; también sé que contestarás nuestras oraciones en formas que nos ayuden a crecer y que te glorifiquen a ti.

PARA HACER
Confecciona un cartel para colocar en la puerta del refrigerador, que diga: “¡Quiero lo mejor que Dios me puede dar!”.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

De tal Padre, tal Hijo

Enero 2

De tal Padre, tal Hijo

Lectura bíblica: Juan 14:8, 9

El que me ha visto, ha visto al Padre. Juan 14:9

a1Chico, contesta esta pregunta: ¿Cómo te sentirías si alguien te dijera: “Eres igualito a tu papá”? Todo depende de cómo es tu papá, ¿no es cierto? Si tu papá tiene el físico de un galán de cine y el cerebro de un científico, quizá quieras parecerte a él. Pero si a tu papá le crecen vellos en las orejas —como a la mayoría de los papás— ¡hay por lo menos una manera en que no quieras parecerte a él!

¿Hasta qué punto te pareces a tu papá? Coloca una marca (✓) al lado de las frases que describen cómo tú y tu papá se parecen. (Si quieres, puedes compararte con otro: mamá, un hermano mayor u otro familiar).

¿Tienes…

los mismos ojo y color de cabello? [

la misma forma de cuerpo y/o cara cómica? [   ]

los mismos talentos musicales o artísticos, o la falta de ellos? [   ]

el mismo anhelo por saber más acerca de Jesús? [   ]

el mismo gusto en programas de TV películas y música? [   ]

los mismos gustos y antipatías en cuanto a comidas? [   ]

el mismo sentido de humor? [   ]

Te cuento algo realmente fantástico para que lo pienses: Cuanto más te pareces a tu papá, mejor sabrán tus conocidos cómo es él, aunque nunca lo hayan visto.
Si le preguntaras a Jesús si se parece mucho a su Padre, él respondería: “¡Absolutamente sí!”. Jesús no sólo es tu camino para llegar al Padre, es también tu camino para conocer cómo es Dios el Padre. No puedes ver a Dios, pero en la Biblia puedes ver a Cristo, su Hijo. Jesús es “la imagen del Dios invisible”(Colosenses 1:15).

Cuanto más sabemos acerca de lo que Jesús dijo e hizo mientras estuvo en la Tierra, más sabremos acerca de Dios. Cuando, por ejemplo, oímos de la bondad de Cristo, sabemos que Dios es cariñoso. Y cuando leemos las palabras veraces de Cristo, sabemos que Dios es veraz. Quizá nosotros no nos parezcamos ni hablemos exactamente como papá, pero Jesús nos muestra a Dios a la perfección. ¡Cuando llegamos a conocer al Hijo, llegamos a conocer al Padre!

PARA DIALOGAR
¿Qué cosas grandiosas ves en Jesús que te atraen a Dios?

PARA ORAR
Señor, podrías haber hecho difícil que te pudiéramos conocer. Estamos agradecidos de que Jesús nos muestra cómo eres.

PARA HACER
Elige una característica de Dios que sabes que es verdad porque la has visto en Jesús —amable, honesto, etc.— y pon en práctica esa característica hoy.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

¿Qué camino? ¡El mejor!

Enero 1

¿Qué camino? ¡El mejor!

Lectura bíblica: Juan 14:6, 7

Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Juan 14:6

a1Lo estuviste pensando bien, y ahora te has decidido. En lugar de haraganear y dedicarte a no hacer nada el verano que viene, quieres vivir una aventura. Quieres ir adonde ninguno de tus amigos ha ido. Quieres ir a visitar a tu primo.

Pero hay un problema. Tu primo vive al otro lado del planeta, donde sus padres, que son científicos, estudian insectos en las selvas salvajes de Borneo. No sabes cómo llegar, ni como encontrarlo. Así que empiezas a averiguar cómo llegar.

No toda la información que recibes te sirve.

—Tienes que ir a China y seguir hacia el sur por unos cuantos miles de kilómetros. Buena suerte.
—No aceptes invitaciones a comer. Creo que todavía hay caníbales en Borneo.
—¿Te han contado de las cucarachas voladoras de Borneo? Son grandes como una casa. Devoran seres humanos.
Pero al fin tu búsqueda da resultado cuando te encuentras con un profesor de una universidad cercana.
—¿Borneo? ¿Quieres ir a Borneo? Me encanta Borneo. ¡Allí nací y allí crecí! Voy para allá este verano. Y da la casualidad que conozco a tu primo y la selva donde vive. Te puedo llevar al lugar exacto.

Supón que en realidad estuvieras buscando a un primo que vive lejos. ¿Qué consejo te ayudaría más? ¡No hay ninguna duda! Vas a querer hacer contacto con alguien que no sólo sabe a dónde vas y cómo llegar, sino que también conoce a tu primo y exactamente cómo encontrarlo. ¿Acaso podría ser más fácil un viaje a la selva?

Como creyentes, estamos en una búsqueda de vital importancia. Dios nos ha invitado a acudir a él. Santiago 4:8 dice: “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros”.
Dios nos invita a disfrutar ahora mismo de esa relación cercana.

Pero, ¿cómo se llega a Dios?

Si tuvieras todo el tiempo, dinero y repelente de cucarachas en el mundo, es probable que tarde o temprano encontrarías a tu primo sin la ayuda de alguien que haya nacido en Borneo. Pero no hay manera de poder llegar a Dios sin Jesús. Para conocer a nuestro Padre celestial es necesario conocer a Jesús, su Hijo. Él vino a la Tierra como un ser humano para mostrarte cómo conocer a Dios.

Jesús no sólo muestra el camino a su Padre en el cielo, ¡él es el camino! No es un mapa del camino, él es tu camino. Si confías en Jesús, su Padre celestial te recibe porque también quiere ser tu Padre celestial.

PARA DIALOGAR
¿Qué sentimientos provoca saber que Jesús, el Hijo, se interesa lo suficiente en ti como para mostrarte el camino a Dios, el Padre?

PARA ORAR
Señor, te doy gracias porque no tengo que andar a ciegas en la vida para encontrarte. Gracias porque enviaste a Jesús para mostrarme el camino a ti.

PARA HACER
Dibuja un mapa o una ilustración que te haga acordar que Jesús, el Hijo de Dios, es el camino a Dios, el Padre.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

¿Qué quieres ser cuando seas mayor?

DICIEMBRE 31

¿Qué quieres ser cuando seas mayor?

Lectura bíblica: Juan 15:14–16

Yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y para que vuestro fruto permanezca. Juan 15:16

a1Te presento a Diana, la nadadora. Diana empezó a nadar en un equipo de natación a los nueve años y nunca aflojó. Ganaba prácticamente todas las competencia en que intervenía: estilo libre, mariposa, pecho y carreras de relevos. Para su segundo año de universidad, calificó para las Olimpiadas. El verano que viene, Diana competirá en sus primeras Olimpiadas.

Te presento a Mauricio, el creyente. A Mauricio le encanta cantar, actuar y estar en obras teatrales. En la secundaria, se ganó el rol estelar en varias obras teatrales y musicales. También era el mejor actor del ministerio teatral de su iglesia. Todos los que lo conocen están seguros de que un día lo verán en las películas. Recibió una beca a una reconocida academia de actores. Pero no la aceptó porque se anotó en un seminario con miras a ser misionero. Dentro de seis meses saldrá para las Filipinas con un equipo teatral evangelístico.

Tema para comentar: ¿Qué quieres lograr en el presente?; ¿y cuando tengas quince años?; ¿y después?

Dos estudiantes, dos metas completamente distintas. Para Diana, los logros personales constituyen el centro de su vida. Todo gira alrededor de superarse y ganar. Mauricio es distinto. Él también tiene talentos especiales, metas elevadas y logros extraordinarios. Pero a diferencia de Diana, los logros de Mauricio no lo definen. No es Mauricio el actor ni Mauricio el músico; es Mauricio el creyente quien actúa y canta. Para Mauricio, servir a Cristo tiene más importancia que sus metas personales. Él considera sus dones y talentos como maneras de servir a Cristo, y sus decisiones confirman sus creencias.

Sean cuales fueren tus habilidades y talentos, la primera tarea que Dios te da es usar tus dones para producir frutos que permanezcan. En la Biblia, el fruto representa el carácter interior tanto como el impacto que puedes tener sobre tu mundo. La primera meta de Mauricio es ser la persona que Cristo quiere que sea de modo que su vida atraiga a otros hacia Cristo. Él sabe que fama y fortuna no duran para siempre, pero sí lo harán las personas que confían en Cristo por el testimonio de su carácter y de sus palabras.

Entonces, ¿quiere decir eso que un creyente no puede llegar a ser un atleta en las Olimpiadas o un actor de Broadway? Por supuesto que no quiere decir eso. Pero no dejes que tus logros definan quién eres. Si has aceptado a Cristo como tu Salvador, eres cristiano en primer lugar, en último lugar y siempre. Haz que tu vida gire alrededor de las metas de Dios para tu vida. Luego adelante, a ser todo lo que puedas ser en todo lo que el Señor te ha dotado para ser.

PARA DIALOGAR
¿De qué manera puedes usar tus talentos y habilidades para glorificar a Dios?

PARA ORAR
Señor, queremos darte el primer lugar en todo lo que hacemos. Ayúdanos a enfocarnos primero en tus propósitos para nuestra vida.

PARA HACER
Tracen un plan como familia para seguir teniendo sus devocionales después de hoy.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

“Si no fuera por Emilia…”

Diciembre 30

“Si no fuera por Emilia…”

Lectura bíblica: Juan 15:9–13

Este es mi mandamiento; que os améis los unos a otros, como yo os he amado. Juan 15:12

a1—Lindo vestido, Irene —dijo una compañera burlonamente—. ¿Qué hizo tu mamá con la otra mitad de las cortinas viejas? ¿Le hizo pantalones a tu hermano?

Sin querer, Emilia oyó. Sabía que Irene estaba recibiendo su dosis diaria de crueldad por parte de sus compañeras de clase. Irene no tenía cualidades que la hubieran hecho popular. Era callada, tímida, y una verdadera “luz” en los estudios. Prácticamente vivía en la biblioteca. No hacía deportes ni por casualidad. Y la ropa que usaba… en fin… requete pasada de moda. Cualquiera que atreviera a llamarse su amiga se arriesgaba a ser marginada, por eso nadie se acercaba a ella.

El domingo siguiente, Emilia escuchó este pasaje en la iglesia: “El que no ama a su hermano a quien ha visto, no puede amar a Dios a quien no ha visto” (1 Juan 4:20).

Después, Emilia no podía dejar de pensar en Irene, y en ese versículo bíblico. Sabía lo que Jesús quería que hiciera. Mientras las demás compañeras la miraban y se reían de ella, se acercó a Irene y se sentó con ella en el recreo.

Emilia siguió siendo una buena amiga de Irene en la secundaria, aun a costa de otras amistades. Al terminar la secundaria, Irene, la “luz”, tenía las mejores calificaciones de su clase. Un gran honor, excepto que en su escuela era la costumbre que el mejor alumno del último año tenía que hacer un discurso de despedida en el acto de fin de año. Parada en la plataforma en la ceremonia, Irene se esforzó por agradecer a sus padres y a sus profesores por el apoyo que le habían brindado. De pronto, se le hizo un nudo en la garganta. Cuando Emilia vio que su amiga se iba a poner a llorar, se levantó de su asiento para pararse a su lado.

Tomada de la mano de Emilia, Irene continuó:

—Sobre todo, quiero agradecer a Emilia. Cuando me sentía peor que nunca, rechazada y avergonzada, me demostró lo que significa ser una amiga. Si no hubiera sido por Emilia, no estaría hoy aquí.

Amar a otros como nos ama Cristo puede resultar caro. Pero piensa en el precio que Jesús pagó para amarnos. Él dejó la gloria y el esplendor del cielo. Vino a la Tierra, donde la gente se burló de él, donde lo rechazaron, azotaron y escupieron, y luego fue crucificado.

Jesús quiere que compartamos el maravilloso amor que nos ha dado. Vale la pena amar a cada persona con la que te encuentras. Y cuando amas como ama Jesús, nunca sabes qué grandes amigos conseguirás.

PARA DIALOGAR
¿De qué manera puedes amar a aquellos que el mundo no ama? ¿Qué te costará? ¿Estás dispuesto a pagar el precio?

PARA ORAR
Señor, enséñanos a amar a los demás como tú nos amas.

PARA HACER
¿Puedes pensar en alguien en tu mundo que te recuerda a Irene? ¿Qué puedes hacer para ofrecerle tu amistad?

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

“Quiero ser como Mike”

Diciembre 29

“Quiero ser como Mike”

Lectura bíblica: Juan 15:5–8

Separados de mí, nada podéis hacer. Juan 15:5

a1Había una vez en los Estados Unidos de América una gigantesca compañía de bebidas deportivas que lanzó una campaña de avisos animando a la gente a “ser como Mike”. “Mike” se refería a Michael Jordan, el astro nacional de baloncesto. La frase “quiero ser como Mike” estaba en todas partes. La decían los chicos. La cantaban los adultos. Y, por los anuncios, parecía que lo único que había que hacer para ser totalmente popular, talentoso y adinerado como Michael Jordan era tomar un trago de esa bebida.

Cada clic del control remoto de la TV te bombardea con la recomendación de que seas como algún famoso. Usa esta colonia, ponte ese maquillaje, toma esa bebida y —¡presto!— serás un famoso.

Tema para comentar: ¿Es posible llegar a ser como las personas en los anuncios? ¿De qué manera podemos llegar a ser como alguien?

A menos que conozcas a alguien personalmente, nunca sabrás cómo es realmente, y si no sabes como es ¡nunca puedes ser como él! Si quieres ser como Mike, tienes que conocer al verdadero Mike, no al Mike de los anuncios. Tienes que pasar tiempo con él, embocar al aro jugando al baloncesto con él y dejar que te susurre en el oído cuál bebida deportiva realmente toma. Tienes que conocer a Mike para ser como Mike.

Del mismo modo, para llegar a ser como Jesús tienes que conocerlo personalmente. Si quieres tener una carácter como el de Cristo tienes que conocer al verdadero Jesucristo tan bien que lo que él es tiene un impacto sobre tu vida. Jesús dijo acertadamente: “Separados de mí, nada podéis hacer”.

Entonces, ¿cómo puedes llegar a conocer a Jesucristo estrecha y personalmente? Puedes escuchar lo que otros dicen de él, pero ¿eso basta? En realidad no, porque estás oyendo únicamente lo que ellos saben de él. Escuchar lo que dicen de Cristo tu pastor o tus padres o tu maestro de la Escuela Dominical, no basta. Tienes que hacer más. Tienes que acercarte personalmente a él.

Los demás no pueden acercarse a Dios en tu lugar. No pueden leer, estudiar, memorizar y meditar la Palabra de Dios en tu lugar. No pueden ocupar su tiempo en hablar con Jesús en tu lugar.

Llegar a conocerlo tiene que ser tu decisión y desafío. Pero cuando lo logras, sucede una cosa buenísima: ¡Llegas a ser como Jesús!

PARA DIALOGAR
¿Te alegra que Jesús, el Hijo de Dios, quiere conocerte uno a uno? ¿Qué puedes hacer el año que viene para llegar a conocer a Jesús más personalmente?

PARA ORAR
Jesús, gracias por tu invitación a conocerte más estrecha y personalmente.

PARA HACER
Traza planes para dedicarle tiempo a Jesús esta semana y en el año nuevo.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Tiempo de asentarse

Diciembre 28

Tiempo de asentarse

Lectura bíblica: Juan 15:1–4

Permaneced en mí, y yo en vosotros. Juan 15:4

a1¡Otra vez! pensó Jorge con disgusto. Ya se había hecho experto en empaquetar las cosas en su cuarto para mudarse. Por el trabajo de su papá no habían vivido en el mismo lugar más de tres años, pero ahora ni siquiera era tanto. Jorge había tenido la esperanza de que esta vez se asentarían de una vez por todas. Tenía buenos amigos, su familia había encontrado una iglesia fantástica y todo parecía ir sobre ruedas.

Pero después escuchó las palabras que temía: “Me han vuelto a transferir”.

—¡Te encantará Hoguera! —había dicho su mamá.

¡Hoguera! La población en el centro de la zona más calurosa del país no lo entusiasmaba para nada. Jorge había oído decir que en el verano ¡se podía freír un huevo en el pavimento! Pero todo lo que pudo decirle a su mamá fue:
—¿Qué remedio queda?
Aunque Jorge sufrió bastante año tras año con cada dolorosa mudanza, aprendió una lección importante. Esto es lo que escribió en su diario al poco tiempo de llegar a Hoguera.

Aquí estoy otra vez, Señor: un lugar nuevo, rodeado de cosas extrañas y personas desconocidas. Extraño a mis amigos y a mi casa de antes. No sé si alguna vez me sentiré en casa en este lugar. No sé si podré acostumbrarme.

Por lo menos te tengo a ti, Señor. Por lo menos sé que vaya donde vaya, ya sea a Hoguera, o a Tierra del Fuego o a las selvas remotas de Madagascar, tú sigues conmigo. Hiciste tu hogar en mí. Te has asentado, y no te van a transferir ni me vas a dejar solo. Y he hecho mi hogar en ti. Dondequiera que vaya, estaremos juntos. Gracias, Jesús, por esa promesa.

Jorge había descubierto una maravillosa verdad que también nosotros tenemos que saber. Jesús hace su hogar en nosotros y quiere que hagamos nuestro hogar en él. En Apocalipsis 3:20, Jesús extendió esta invitación: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él, y él conmigo”.

Puede ser que te mudes de un lugar otro. Puede ser que tus amistades cambien de un año a otro. Muchos distintos tipos de cambios pueden causar que tu vida mañana sea radicalmente distinta de lo que es hoy. Pero una cosa es segura: Jesús nunca te dejará. Está totalmente asentado en ti y te invita a que te asientes en él.

PARA DIALOGAR
¿Qué importancia tiene para ti el hecho de que Jesús nunca te dejará, no importa los cambios que puedan suceder?

PARA ORAR:
Señor Jesús, gracias por ser nuestro mejor amigo, y por no dejarnos nunca solos.

PARA HACER
¿Tienes algún amigo que no conoce a Jesús? ¿Cómo puedes presentar a tu amigo humano al mejor amigo celestial que jamás puede tener?

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

¿Orar o preocuparte?

Diciembre 27

¿Orar o preocuparte?

Lectura bíblica: Mateo 6:34

No os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propio afán. Mateo 6:34

a1Cuando piensas en el año que se acerca, ¿estás preocupado por lo que pasará? ¿Perderá el dinero su valor de modo que habrá que empezar a cambiar vacas por gallinas? ¿Y si cae un meteorito en el fondo de tu casa? ¿Y si empieza una edad nueva de hielo y se te congela el aliento, o si el calentamiento mundial te derrite hasta el pensamiento?
Ya basta de tantos pensamientos “optimistas”. Puedes preocuparte todo lo que quieras de esas cosas, pero no vale la pena. Mira lo que dos personas sabias han dicho sobre preocuparse.

• La preocupación nunca le roba al mañana su tristeza, sólo toma el gozo de hoy y lo aplasta.

Leo Buscaglia

• No te preocupes de que el fin del mundo venga hoy. Ya es mañana en Australia. Charles Schultz

El mejor consejo sobre las preocupaciones, por supuesto, lo tiene Jesús. ¿Su consejo? “No te afanes”. Pablo se hizo eco de ese pensamiento en Filipenses 4:6: “Por nada estéis afanosos; más bien, presentad vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias”. El apóstol Pedro agregó: “Echad sobre él toda vuestra ansiedad, porque él tiene cuidado de vosotros” (1 Pedro 5:7).

Seguro, habrá muchas cosas en el año que viene que no te gustarán: desastres naturales, tensiones mundiales, desacuerdos en la comunidad, discusiones con tus amigos o padres o tu profesora de piano, o quizá una enfermedad grave de un ser querido. Dios nunca te prometió una vida sin problemas.

Cuando aparecen cosas malas o que despiertan temor, ¿sientes de pronto un nudo en la boca del estómago por la preocupación? Ese nudo es un recordatorio de que ha llegado el momento de orar. Cuando te sientas dominado por alguna preocupación, no dejes que te paralice. En cambio, haz que te lleve a orar. Apúrate a llevar tu preocupación a Dios en oración. Dile directamente lo que sientes. Cuéntale de las personas o situaciones que te preocupan. Dale los detalles e invítalo a hacerse cargo de ellos y de ti. Sigue orando hasta que te hayas calmado. Y cuando vuelva tu nerviosismo, vuelve a orar… a orar… y a orar.

Cuando interpretas a las preocupaciones como un empujoncito para orar, los problemas que tienes no te causarán tanto espanto. Los tomarás como oportunidades para que Dios obre al entregárselas en oración.

PARA DIALOGAR
¿Qué es lo que más te preocupa cuando piensas en los próximos días?; ¿el próximo mes?; ¿el próximo año?

PARA ORAR
Tómate el tiempo para entregarle todas tus preocupaciones a Dios, porque él tiene interés en ti.

PARA HACER
Si tienes algún amigo agobiado por alguna preocupación ora por él y con él.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Los regalos que realmente valen

Diciembre 26

a1

Los regalos que realmente valen

Lectura bíblica: Mateo 6:25–33

Vuestro Padre que está en los cielos sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Más bien, buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Mateo 6:32, 33

Este año tuviste una idea super. Querías estar seguro de que todos los regalos que recibías fueran lo que tú querías, entonces tu lista de los regalos de Navidad fue corta y simple:

• un vale para mi tienda de ropa favorita
• un vale para mi casa de música favorita
• un vale para mi negocio de electrónica favorito
• un vale para mi casa de videocintas favorita
• una caja con cinco kilos de dinero

Pero al mirar los paquetes que abriste, estás totalmente deprimido. Todos tus sueños y esperanzas para Navidad se han convertido en una pesadilla.

Tu papá te dio un equipo completo de bolos: bola, bolsa y zapatos. Pero ni siquiera juegas a los bolos.

Tu mamá te regaló un violonchelo y una serie de videocintas instructivas. Pero no tienes oído para la música.

Tu hermanito te regaló su mascota, la ranita. Él lloró cuando abriste el frasco que había envuelto hacía dos semanas y vio que la ranita estaba muerta.

Tu abuela te dio otro par de pijamas de franela —lo que te da todos los años— que te queda demasiado chico.

Tu tío Calixto te dio una suscripción a la revista El Estudiante Excepcional y te prometió diez centavos por cada materia en que obtengas la máxima calificación.

Bueno, quizá no fue tan malo como eso. Pero es probable que no hayas recibido todo lo que te hubiera gustado. Todos tenemos que lidiar con los desengaños.

Pero Dios tiene un regalo para ti que no te desengaña. En Mateo 6:25–33 Dios prometió proveer todo lo que necesitas el año que viene. Quizá sea difícil admitir que puedes sobrevivir sin esa caja con cinco kilos de dinero, pero tratarás de hacerlo. Entretanto, Dios conoce tus verdaderas necesidades —espirituales, relacionales, emocionales y materiales— aun las que tú ni has notado. Y te ama tanto que se asegurará de que nunca te falten esas cosas. A ti te toca seguir viviendo para él y ver cómo llena tu vida de lo mejor que te tiene reservado.

PARA DIALOGAR
¿Qué clase de regalos estás esperando que Dios te dé? ¿Estás esperando que te dé lo mejor que tiene reservado para ti?

PARA ORAR
Habla con Dios acerca de tus desengaños con las “cosas” materiales, y enfócate en las cosas que realmente valen.

PARA HACER
¿Estás enojado porque no recibiste todo lo que querías para Navidad? Cuéntaselo a Dios y confía que él llenará tus verdaderas necesidades.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.