¿Quién te conoce?

Noviembre 5

¿Quién te conoce?

Lectura bíblica: Salmo 91:1–12

Pues a sus ángeles dará órdenes acerca de ti, para que te guarden en todos tus caminos. Salmo 91:11

a1Néstor no veía la hora de pasar a la secundaria. Le habían dicho que la escuela donde iba a ir ofrecía cursos de carpintería. Soñaba que su primer proyecto sería hacerle un balcón a su cuarto. Su próximo proyecto sería hacer una rampa en el patio para practicar saltos en su patineta. Su obra cumbre sería construir un tobogán olímpico en el terreno baldío detrás de la escuela.

Las ilusiones de Néstor se vinieron abajo cuando se enteró de que la clase era sólo de 45 minutos dos días por semana. Y se desilusionó terriblemente cuando el maestro le dijo que su primera tarea era hacer una cosita para la casa, escogiendo de media docena de diseños para servilleteros, cajas para archivar recetas y separadores para los cajones de la cómoda. Pero Néstor casi se desmaya cuando el profesor le dio de vuelta su proyecto. En la hoja de calificación adjunta había un enorme cero. En la parte superior de la hoja el profe había escrito la pregunta: “¿Qué es esto?”.

Si estás mirando el proyecto estrafalario de alguien en la escuela y no puedes adivinar qué es, hay una sola manera de averiguarlo. Se lo preguntas a su creador.
Por eso, si estás tratando de averiguar quién eres realmente, ¿a quién te conviene preguntar? Al que te hizo, por supuesto. Dios es el que sabe exactamente quién eres.
Entonces, ¿cómo exactamente te ve Dios?

Primero, Dios te ve como alguien digno de ser amado eternamente. Él es tu Padre. Te creó a su imagen (ver Génesis 1:26, 27). Eres la mejor expresión de su genio creativo. En respuesta a tu fe en Cristo, te aceptó como su hijo en su familia (ver Juan 1:12, 13). Dios te ama tanto que ha encargado a sus ángeles que te protejan (ver Salmo 91:11, 12).

Segundo, Dios te ve como alguien infinitamente valioso. En la cruz, Dios declaró a todos los que quieran escuchar que vales el regalo que es Jesucristo, su Hijo muy amado. Si alguna vez te colocaras una etiqueta con tu precio, tendría que decir “¡JESÚS!” porque el precio que Dios pagó para salvarte fue la vida de Jesús (ver 1 Pedro 1:18, 19).

Tercero, Dios te ve como alguien totalmente capaz. Pablo se jactó: “¡Todo lo puedo en Cristo que me fortalece!” (Filipenses 4:13). Dios confía tanto en ti que te dejó sobre la tierra para completar el ministerio comenzado por Jesús. Te ha dado la tarea de guiar a tus prójimos para que acudan a él (ver 2 Corintios 5:20).
Si quieres tener un concepto claro de tu verdadera identidad, necesitas verte como Dios te ve, ni más ni menos. Eres digno de ser amado, valioso y capaz. No lo dudes, ¡eso es lo que eres!

PARA DIALOGAR
¿Te has sentido alguna vez como un proyecto fracasado que intentaste en tu escuela? ¿A quién escuchas cuando quieres saber quién eres realmente?

PARA ORAR
Padre, ayúdanos a vernos a nosotros mismos como tú nos ves, con tu vista perfecta.

PARA HACER
Dile a un amigo lo que significa ser digno de ser amado, valioso y capaz.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Pobre Tomás: tenía que ver para creer

Noviembre 4

Pobre Tomás: tenía que ver para creer

Lectura bíblica: Juan 20:24–29

Y no seas incrédulo sino creyente. Juan 20:27

No hay muchos que tengan nada bueno que decir del discípulo Tomás.

a1Después de que Jesús resucitó y se apareció a sus discípulos a puertas cerradas, Tomás no se encontraba con ellos. Luego, cuando los discípulos le contaron que Jesús vivía, no les creyó. Tomás dijo: “Si yo no veo en sus manos la marca de los clavos, y si no meto mi dedo en la marca de los clavos y si no meto mi mano en su costado, no creeré jamás” (Juan 20:25). Cuando Cristo apareció a Tomás, le aceptó el desafío. Le dijo: “Pon tu dedo aquí y mira mis manos; pon acá tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo sino creyente” (versículo 27).

Tema para comentar: ¿Qué opinas de Tomás? ¿Es un ejemplo para tu fe, o hubiera sido mejor no incluir este relato en la Biblia?

Está bien, así que Tomás no era tan malo como Judas, el que traicionó a Jesús. Quizá ni haya sido tan malo como Pedro, quien negó tres veces al Señor. Pero de los doce discípulos más cercanos a Jesús durante sus tres años de enseñar y predicar, a Tomás por lo general se lo incluye entre los malos.

Muchos desprecian a Tomás porque dudó. Pero olvidan algo: Tampoco ninguno de los demás discípulos creyó hasta que cada uno había visto por sí mismo la evidencia de la resurrección. Todos los demás ya habían visto las manos y el costado de Jesús. Y lo que es más, Jesús no le dijo a Tomás: “Eres un discípulo malo por dudar de mí”. En cambio, le mostró la evidencia y entonces le dijo que no dudara más. Y, en último lugar, cuando Tomás vio la evidencia, dio una de las confesiones de fe más poderosas de la historia, llamando a Jesús: “¡Señor mío, y Dios mío!” (versículo 28).

Por alguna razón, nos parece que dudar es muy malo. “Los cristianos auténticos no dudan”, decimos. Eso es un mito.

En realidad dudar es el punto de partida de la fe. En el griego, idioma original del Nuevo Testamento, el significado de “dudar” es “inquirir”. Se refiere a alguien que inquiere, pregunta o busca respuestas. Indudablemente hay dudas maliciosas que la gente usa para impedir que otros confíen en Jesús. Pero hay interrogantes sinceros acerca de la fe.

Puedes aprender estas lecciones de alguien llamado Tomás que fue sincero con respecto a sus dudas: la duda es natural. Está bien ser honesto con tus dudas. Y si de veras buscas respuestas, tus dudas serán remplazadas por la fe cuando Jesús te muestre la verdad.

Jesús no quiere que escondas de él tus dudas. Él te ama y comprende tus preguntas.

PARA DIALOGAR
¿Qué dudas te impiden seguir a Jesús completamente?

PARA ORAR
Señor, cuando resulta difícil confiar en ti, muéstranos más de ti mismo y ayúdanos a creer.

PARA HACER
¿Tienes amigos que dudan de Dios? ¿Qué puedes contarles acerca de las dudas?

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Una diferencia que vale

Noviembre 3

Una diferencia que vale

Lectura bíblica: 1 Corintios 6:11

Y esto erais algunos de vosotros, pero ya habéis sido lavados, pero ya sois santificados. 1 Corintios 6:11

a1Supón que estás conversando con un amigo no creyente acerca de Cristo. Te parece que te estás comunicando muy bien con tu tono persuasivo amable y ultrasabio, hasta que te da por la cabeza con este comentario:
—Bueno —dice con sarcasmo tu amigo—, los que se mueren siguen muertos. No resucitan.

No puedes hacer que Jesús resucite en un laboratorio. Pero puedes recurrir a la Biblia para ofrecer la evidencia de la tumba vacía. Además de eso, puedes señalar otro signo de vida: el cambio que les sucede a las personas cuando aceptan a Jesús como su Salvador.

Tema para comentar: ¿Te parece que la vida cambiada de los creyentes prueba algo acerca de la verdad de lo que creemos?

Supón que no eres creyente. Y tienes una amiga que un día te dice:
—¿Sabes? Hace un año acepté a Jesús como mi Salvador. Él cambió totalmente mi vida. Antes les contestaba mal a mis padres. Y siempre rebajaba a mi hermanita. Era completamente egoísta. No soy perfecta, pero tampoco soy ya de esa manera. Tener una relación con Jesús me ha cambiado y ahora soy una persona distinta. Y Jesús me ha dado una paz, un amor y un gozo que antes no conocía.

¿Le creerías?
Sería difícil argumentar con tu amiga si su vida prueba que lo que dice es cierto, si puedes detectar un verdadero cambio en ella. Pero, ¿qué si es una mutante espiritual? ¿O si es la única cuya vida ha sido cambiada por este Jesús?

Pues bien, tu amiga no está sola. Son innumerables los que han experimentado los mismos cambios asombrosos al entregar su vida a Cristo. No afirman que leer un libro los haya cambiado. No dicen que un encuentro aterrador con extraterrestres los haya alterado para siempre. Y ninguno pretende que su nuevo poder proceda de sí mismos. Hablan acerca de la razón de su paz, gozo y victoria sobre el pecado. Es Jesucristo y el poder de su resurrección.

Cuando queremos comprobar que la resurrección de Jesucristo fue un hecho verídico, podemos señalar a la diferencia evidente en la vida de millones de personas de todas las posiciones sociales y de todas las naciones del mundo. Y el cambio puede atribuirse a una razón: su relación con el Jesucristo viviente. Esa es la evidencia de que tu amiga no te está contando un cuento de hadas. Te está comunicando un hecho concreto y digno de creer.

Tu experiencia de que Jesús te salvó es más que una quimera. Te has encontrando con el Salvador resucitado. ¡Y ha tenido un impacto real en tu vida!

PARA DIALOGAR
Cuando algún no creyente te observa, ¿qué puede ver que indique que Dios está obrando en tu vida?

PARA ORAR
Querido Dios, cámbianos de modo que nuestros amigos puedan ver tu poder en acción. Haz que nuestra vida sea una muestra convincente del poder que levantó a Jesús de entre los muertos.

PARA HACER
Explícale a un amigo algunas de las diferencias que Cristo ha obrado en tu vida.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

No hay que ver para creer

Noviembre 2

No hay que ver para creer

Lectura bíblica: Mateo 28:1–7

No está aquí, porque ha resucitado, así como dijo. Mateo 28:6

a1Un hombre y una mujer en guardapolvos blancos entran en un laboratorio. Ella sostiene una tablilla y un lápiz, él sujeta un objeto blanco pequeño y rectangular. El hombre coloca el objeto blanco en un pequeño tanque de vidrio lleno de agua que primero se hunde y luego vuelve a la superficie. La mujer apunta algo en su tablilla. El hombre empuja otra vez el objeto hasta el fondo. Éste vuelve nuevamente a la superficie. La mujer apunta algo más en su tablilla.

Después de hacer esto repetidamente, los científicos llegan a una sorprendente conclusión: La barra de jabón de la marca X flota. Lo han comprobado científicamente.
Cierto o falso: La única manera de comprobar que una información sea verdad es por medio de experimentos científicos.

Esto es totalmente falso. El método científico es una gran herramienta para aprendizaje, pero no es la única manera de probar algo.

Si los experimentos científicos fueran la única manera de arribar a la verdad, entonces no podríamos comprobar que José de San Martín fue el libertador de Argentina, Chile y Perú, o que Simón Bolívar juró dedicar su vida a la independencia americana. Pero por el hecho que no se puedan comprobar en un laboratorio, no significa que no fueran verdad. Pueden comprobarse por medio de un tipo distinto de evidencias.

Es el tipo de prueba presentada todos los días en los tribunales de justicia alrededor del mundo, y es el único tipo de prueba que se aplica a eventos históricos. Entonces, ¿cómo podrías comprobar que San Martín y Bolívar se dedicaron a lograr la independencia de naciones sudamericanas?

Si pudieras encontrar testigos oculares, los entrevistarías. Eso se llama “testimonio oral”. Juntarías copias de cartas que escribieron San Martín y Bolívar, de periódicos que reportaban sus actividades y libros acerca de ellos. Eso se llama “testimonio escrito”. Mostrarías objetos como sus espadas, fotografías de ellos y del lugar donde nacieron. Eso se llama “evidencia física”. Con ese cúmulo de evidencias, nadie tendría problema en creer en José de San Martín y Simón Bolívar.

Eso se denomina método de comprobación basado en “las evidencias” o en lo “histórico”, y es el método por el que podemos comprobar la resurrección de Cristo. No podemos obtener ninguna evidencia oral, porque no tenemos acceso a nadie que vivió en el siglo I. Pero tenemos en la Biblia las evi dencias escritas de los discípulos y la evidencia física de la tumba vacía.

Tu fe en Cristo no es ciega. No es necia. La vida y el ministerio de Jesús, sus milagros y su resurrección pueden ser comprobados, y de hecho lo han sido. Puedes estar seguro de lo que crees, ¡por las evidencias!

PARA DIALOGAR
¿Qué le responderías a alguien que dice que no puedes comprobar las verdades de la fe cristiana?

PARA ORAR
Señor, gracias por darnos una fe de la que podemos estar seguros.

PARA HACER
A modo de repaso, pregúntense unos a otros hoy o mañana: ¿Cuáles son las tres clases de testimonio que cuentan para el método de comprobación basado en “las evidencias”?

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Cierra los ojos a la fe ciega

Noviembre 1

Cierra los ojos a la fe ciega

Lectura bíblica: Juan 8:31, 32

Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Juan 8:32

Estás intentando contarle a una amiga acerca de Jesús cuando ésta empieza a parecer una profesora de universidad.

a1—Entonces —dice con voz altanera y levantando las cejas—, ¿puedes dar pruebas 100 por ciento seguras de que Jesús resucitó de los muertos?
No estás segura de como es que de pronto tu amiga tiene un cerebro de tamaño gigante y una pregunta que parece inteligente. Te sale una respuesta que parece más bien el chirrido de un ratoncito:
—Mmmm, no.
Algunos llaman “fe ciega” a nuestra creencia cristiana de que Cristo resucitó. Eso quiere decir que es una creencia aceptada sin ninguna prueba. O llaman a nuestra fe “ignorante”, “irracional” o “irrazonable”. Esas son palabras grandes que significan más o menos lo mismo que “tonto”. Si alguien te menoscaba de este modo, probablemente terminas sintiéndote avergonzado. Raro. Tonto. Derrotado.

Algunos opinan que si cierta verdad no puede ser comprobada con un 100 por ciento de seguridad, no vale nada o no es verdad. Dicen que si la resurrección de Jesús o su afirmación de que era el Hijo de Dios no puede ser comprobada con una seguridad del 100 por ciento, entonces no hay por qué creerlo.
Eso es un mito. Pocas son las cosas que pueden ser comprobadas 100 por ciento.

En un tribunal de justicia, por ejemplo, el jurado nunca puede estar 100 por ciento seguro de que alguien ha cometido un crimen. El jurado pesa las evidencias para declarar que alguien es culpable sin sombra de duda o no.

De la misma manera, tu creencia de que Jesús es Dios no puede comprobarse con una seguridad del 100 por ciento. Pero eso no significa que sea tonto creer en la fe cristiana. El apóstol Juan escribió: “Por cierto Jesús hizo muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro” (Juan 20:30). En otras palabras, Jesús hizo muchas otras cosas que demostraban que era el Hijo de Dios. Las evidencias que proporciona la Biblia no incluyen todo lo que dijo o hizo Jesús, pero lo que sí nos dice es lo suficiente como para dar forma a una creencia que tiene un buen fundamento. Juan escribió en el siguiente versículo: “Pero estas cosas han sido escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre” (versículo 31).

Creer en Cristo es muy acertado. Blaise Pascal —un famoso matemático, filósofo y científico francés— afirmó que existen suficientes evidencias a favor de la fe cristiana como para convencer a cualquiera que no esté ya decidido a no creer. Pero no hay suficientes evidencias para llevar a Cristo a nadie que no quiera ir.

PARA DIALOGAR
Contesta con tus propias palabras: ¿Por qué no es tonto creer en Jesús?

PARA ORAR
Señor Jesús, danos la oportunidad de contar a nuestros amigos la verdad acerca de quién eres y de lo que has hecho por nosotros.

PARA HACER
¿Hay alguna pregunta que te confunde acerca de tu fe? Pídele a un cristiano más maduro que te ayude a investigar la respuesta.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

¿Estás seguro de que estás seguro?

Octubre 31

¿Estás seguro de que estás seguro?

Lectura bíblica: 2 Timoteo 1:9–14

Yo sé a quien he creído, y estoy convencido de que él es poderoso para guardar mi depósito para aquel día. 2 Timoteo 1:12

a1Ricardito tenía miedo de meterse en la cama a la noche. No se podía dormir por los pensamientos espeluznantes que le venían a la cabeza. Veía formas escalofriantes flotando por el cielo raso. Tenía miedo de que había monstruos escondidos en las sombras de su ropero. Le parecía oír que seres con gigantescos colmillos masticaban la pelusa debajo de su cama.

Créelo o no, algunos estamos obsesionados con preguntas espirituales aún más aterradoras. Nos preguntamos: ¿Soy realmente salvo? ¿Realmente ha cambiado algo en mi vida? Si soy salvo, ¿por qué no me siento distinto? O pensamos: A lo mejor no soy realmente salvo. Quizá no hice lo correcto para aceptar a Cristo.

Tema para comentar: ¿Alguna vez te preocupas de que no eres salvo?

Para Satanás, el enemigo de tu alma, cada día es una fiesta. Satanás está siempre ocupado, tratando de que tengas miedo de que la verdad no sea verdad y de hacerte dudar de tu salvación, de la verdad que realmente perteneces a Dios

Las dudas son comunes. Pero el creyente no tiene que sentirse salvo para ser salvo, así como un millonario no tiene que sentirse rico para serlo.
En 2 Timoteo 1:12, Pablo dijo algunas cosas asombrosas de unas maneras interesantes. Dijo que “yo sé a quien he creído”, no sólo “en qué he creído”. Dijo también: “estoy convencido de que él es poderoso para guardar mi depósito”. Pablo no estaba basando su fe en hechos, sino en un amigo del que podía depender. Estaba confiando en el Dios que había dado pruebas de que era digno de confianza.

Cuando dudas si realmente eres salvo, lee Isaías 12:2 en voz alta y varias veces: “¡He aquí Dios es mi salvación! Confiaré y no temeré, porque Jehovah es mi fortaleza y mi canción, él es mi salvación”. Luego ora en voz alta esta oración basada en pasajes bíblicos:

Padre, tú eres el que me salva. Ayúdame a confiar en ti y a no tener miedo. Tú me das fuerza y me haces cantar. Ayúdame a acercarme a ti con un corazón sincero y una fe segura. Toma mi corazón y hazme saber con seguridad que el evangelio es verdad. Gracias por tu promesa de que te pertenezco a ti hoy y para siempre. En el nombre de Jesús te lo pido. Amén. (Ver Isaías 12:2; 1 Tesalonicenses 1:5; Hebreos 10:22).

PARA DIALOGAR
¿Dudas alguna vez de que eres salvo? Dedica algo de tiempo a buscar los pasajes bíblicos adicionales mencionados en la lectura.

PARA ORAR
Señor, ¡gracias porque podemos confiarte nuestra vida ahora y siempre!

PARA HACER
Escribe la oración mencionada. Colócala donde puedas verla con frecuencia hasta que Dios te dé la seguridad de tu salvación.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

¡Acéptalo y disfrútalo!

Octubbre 30

¡Acéptalo y disfrútalo!

Lectura bíblica: Hebreos 10:11–14

[Jesús] habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados, se sentó para siempre a la diestra de Dios. Hebreos 10:12

a1Nilda le contó un secreto a Ángela. Y adivina qué pasó. Ángela se lo contó a alguien. Desde entonces, Ángela se ha sentido como una traidora, una falsa, especialmente desde que Nilda se enteró del asunto. Ahora, todas las mañanas yendo a la escuela en el ómnibus, Ángela le pide perdón.
Por fin Nilda la hizo callar.
—Ángela —le dijo—, ya te he perdonado.
—Pero quiero estar segura de que seguimos siendo amigas —insistió ella.
—Por supuesto que sí —dijo Nilda—. Tienes que creerme que te he perdonado.
Como suele suceder con nuestras relaciones humanas, a algunos cristianos les cuesta creer que Dios realmente les ha perdonado sus pecados. Se imaginan a Dios guardando un registro de todos nuestros pecados, esperando el día en que los sacará a luz y los usará en nuestra contra.
Para sentir la libertad del perdón de Dios, toma estos pasos:

1. Recuerda que Dios te ama incondicionalmente. Eres el hijo especial de Dios. Él pagó el precio de tu salvación del pecado, la muerte de su único Hijo unigénito. Cuando aceptas el regalo de salvación que Dios te da recibes su perdón y te conviertes en su propio hijo. A veces todavía desobedeces a Dios, y lo entristeces (ver Efesios 4:30). Seguro, es posible que Dios te discipline por tu pecado. Pero eso también lo hace por amor, porque quiere que te quedes cerca de él y recibas lo mejor que tiene reservado para ti (ver Hebreos 12:5–12).
2. Confiesa tus pecados. Todos alguna vez desobedecemos a Dios debido a nuestra naturaleza de pecado (ver Romanos 7:20–25). Según la Palabra de Dios, la solución comienza con una confesión (ver 1 Juan 1:9). Confesar significa coincidir con Dios en que tu desobediencia es un pecado. Dios ya percibe totalmente tus actitudes y acciones pecadoras, pero quiere que las admitas, que te humilles delante de él y que tengas la experiencia de que te diga: “Te perdono”.
3. Acepta el perdón de Dios. Cristo ya te ha perdonado una vez y para siempre por medio de su muerte en la cruz (ver Hebreos 10:12–14; 1 Pedro 3:18). Pero para apartarte del pecado y emprender un nuevo rumbo es importante que admitas que necesitas ser perdonado y que aceptes el perdón que ya es tuyo.

Aceptar el perdón es como descubrir un tesoro enterrado en el fondo de tu propia casa. El perdón cariñoso de Dios ya es tuyo. ¡Desentiérralo y disfrútalo!
PARA DIALOGAR: ¿Resulta más difícil aceptar el perdón de Dios por ciertos pecados que por otros? ¿Por qué sí o por qué no?
PARA ORAR: Padre, ayúdanos a confesar nuestros pecados y seguir adelante en la luz de tu amor y tu perdón.
PARA HACER: ¿Todavía tienes problemas en aceptar la idea de que eres perdonado? Habla con un cristiano maduro acerca de lo que sientes.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Amar venga lo que venga

Octubre 29

Amar venga lo que venga

Lectura bíblica: Romanos 5:6–11

Aún siendo nosotros débiles, a su tiempo Cristo murió por los impíos. Romanos 5:6

a1Fernando y Ernesto eran amigos de toda la vida, amigos desde haberse conocido en la piscina infantil cuando tenían dos años. Nunca habían tenido una discusión, hasta los 15 años, cuando apareció Andrés. Andrés y su familia acababan de mudarse a la ciudad a principio del año escolar. Un sábado, cuando Fernando le mencionó a Ernesto que lo vería en la pista de patinaje como siempre, se llevó una gran sorpresa. Andrés ya le había pedido a Ernesto que se encontrara con él allí. ¡Y Ernesto había dicho que sí!
Entonces, ¿seguirá Fernando siendo amigo de Ernesto o le gritará: “¡Traidor!” y no volverá a dirigirle jamás la palabra? La respuesta depende de que Fernando haya aprendido a amar como Jesús amó —incondicionalmente— sin reservas.

Jesús sabe lo que significa que los amigos le fallen y rechacen. Cuando Jesús fue arrestado “todos los discípulos le abandonaron y huyeron” (Mateo 26:56). Aun Pedro, que había insistido que nunca abandonaría al Señor, lo negó tres veces durante el juicio de Jesús.

Jesús podría haberse sentido resentido con sus amigos por distanciarse cuando más los necesitaba. Pero los perdonó. Cuando resucitó, se apareció a estos mismos discípulos y les encargó que hicieran su obra por todo el mundo. Hasta le dedicó tiempo extra a Pedro, dándole fuerzas para la enorme tarea que tenía por delante (ver Juan 21:15–19).

El amor de Jesús incluyó también a los hombres que le dieron muerte. Al colgar clavado en la cruz después de los azotes brutales de los soldados romanos, Jesús oró: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34).

Y el amor incondicional de Jesús hasta se extiende a nosotros. Pablo escribió que éramos “débiles” (Romanos 5:6), que éramos “aún pecadores” (versículo 8) y que éramos “enemigos” (versículo 10) del Señor debido a nuestros pecados. Aun en nuestra peor condición, Jesucristo nos amó y dio su vida por nosotros a fin de que pudiéramos ser “justificados” (versículo 9). Por su amor incondicional, podemos decir con Pablo: “Nos gloriamos en Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, mediante quien hemos recibido ahora la reconciliación” (versículo 11).

¿Estás contento de tener un amigo como Jesús? ¡Haz que su amor incondicional sea tu modelo en todas tus relaciones con tus amigos y tus familiares!

PARA DIALOGAR
Bajo qué condiciones es difícil amar a alguien? ¿Cómo reaccionaría Jesús en esas situaciones?

PARA ORAR
Señor, te agradecemos porque nos amas incondicionalmente. Ayúdanos a demostrar esa misma clase de amor hacia todos los que nos rodean.

PARA HACER
Demuestra hoy algo del amor sin reservas de Jesús por alguien que te ha fallado.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Amar a otros… con sinceridad

Octubre 28

Amar a otros… con sinceridad

Lectura bíblica: Efesios 4:14–16

Siguiendo la verdad con amor, crezcamos en todo hacia aquel que es la cabeza: Cristo. Efesios 4:15

Tema para comentar: Imagínate que ves a un amigo dormido en medio de la calle y viene un auto. ¿Qué harías?

a1Sin duda irías corriendo al medio de la calle y sacudirías a tu amigo para que se despertara, aun si tienes que darle un sopapo o tirarle agua fría en la cara. Le harías ver el auto que se acerca. Lo tomarías de la mano para sacarlo del peligro.

Esa respuesta fue fácil. Pero a veces vemos a nuestros amigos tomando malas decisiones, decisiones que a la larga pueden ser tan destructivas como despertarse en el medio de la calle para encontrarse con un auto que lo arrolla. Quizá tengas amigos que tienen la costumbre de mentir, robar o desobedecer a sus padres. O quizá conozcas a alguien que quiere fumar o aún drogarse. Sabes lo que debes decir y lo que quieres decir. Pero es un poco más difícil realmente decirlo, ¿no es cierto?
Una vez más, dado que Jesús fue el ejemplo perfecto de amor, observemos cómo amó a las personas que se encontraban en situaciones delicadas.

La Biblia cuenta de una vez cuando los líderes religiosos arrastraron a una mujer a quien habían descubierto pecando. Jesús no condenó a la mujer por su pecado, pero tampoco lo ignoró. Le dijo bondadosamente: “Vete y desde ahora no peques más” (Juan 8:11).

En otra ocasión Jesús se encontró con una mujer samaritana, una extranjera a quien la mayoría de los judíos ni le hubieran dirigido la palabra. Él sabía que estaba viviendo un vida pecaminosa. En este caso también, Jesús no la rebajó, pero tampoco dejó pasar su pecado. Con cariño le ayudó a ver que él era el único que realmente podía satisfacer sus necesidades (ver Juan 4:4–26).

Jesús aun confrontó a Pedro, uno de sus mejores amigos en el mundo, cuando éste se interpuso en el camino de los propósitos de Dios (ver Mateo 16:21–23). Aquí tampoco atacó Jesús a Pedro, pero no pasó por alto su error.

Jesús les dijo la verdad a estas personas porque las amaba. Él sabía que no estaban viviendo de una manera que agrada a Dios, y quería que pudieran tener lo mejor en la vida. Les mostró cómo la verdad y el amor van tomados de la mano.

El amor auténtico es honesto porque Dios quiere lo mejor para la vida de los que amamos. Es difícil ver a nuestros amigos tomando malas decisiones, decisiones que los privan de lo mejor que Dios tiene reservado para ellos y que tarde o temprano los perjudicará muchísimo. Pero Jesús nos ha dado el ejemplo perfecto de cómo ayudarles.

Sigue su ejemplo. Sé honesto con tus amigos. Es lo más cariñoso que puedes hacer.

PARA DIALOGAR
¿Por qué resulta difícil a veces decirle a tus amigos la verdad cuando están tomando decisiones perjudiciales?

PARA ORAR
Señor, danos fuerza y sabiduría para decir la verdad con amor.

PARA HACER
¿Tienes algún amigo que está cayendo en una conducta perjudicial? Habla con un cristiano maduro acerca de las mejores maneras de decirle a tu amigo la verdad con amor.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

¿Dónde está el chiste?

Octubre 27

¿Dónde está el chiste?

Lectura bíblica: Efesios 5:3, 4

No se nombren más entre vosotros… la conducta indecente, ni tonterías ni bromas groseras, cosas que no son apropiadas; sino más bien, acciones de gracias. Efesios 5:3, 4

a1¿Has escuchado un buen chiste en el grupo de chicos? ¿Tienes uno que te gustaría contar ahora, durante el devocional familiar? Quizá no.

Sabes por experiencia con qué facilidad las conversaciones entre muchachos o entre chicas y aun entre chicos y chicas pueden pasar a la categoría de groserías. Quizá hayas escuchado algunos chistes comiquísimos, pero que te quemaban los oídos.

Tema para comentar: ¿Te parece bien que la misma boca que dice “Amo a Jesús” diga también “¿Oíste el chiste del….?”. ¿Por qué sí o por qué no?

Quizá te preguntes por qué tanto alboroto por esto. En ese caso, contesta esto: Si los chistes verdes no tienen nada de malos, ¿por qué no corres a tu casa para contárselos a tu mamá? Si no le cuentas la mayor parte de las cosas cómicas a tu mamá, te conviene ir pensando por qué. El hecho es que las groserías nos hacen pensar que nuestro cuerpo es sucio… que está bien burlarse del sexo opuesto… y que nuestro cuerpo que se va desarrollando a un ritmo diferente y tomando formas diferentes es de alguna manera defectuoso.

El apóstol Pablo identificó tres clases de cosas que conviene evitar:
La conducta indecente. Es indecente cuando decimos malas palabras, hacer del pecado un chiste es como revolcarnos en el barro.

Tonterías. Los chistes verdes por lo general son de temas que ni tienes idea qué quieren decir; con frecuencia quieres dar la impresión de que sí sabes. Pablo los llamó literalmente “las palabras de retardados”.

Bromas groseras. Estas son acerca de los fabulosos miembros de tu cuerpo —o tus funciones corporales— o los miembros del cuerpo o funciones corporales de algún otro.
Como creyentes en un Dios puro y santo, son “cosas que no son apropiadas”. Dicho de otra manera, no son cosas para nosotros, están fuera de lugar y no cumplen los requisitos de Dios.

Entonces, ¿hay algo mejor? ¡Las acciones de gracias!

¿Qué tiene que ver eso con este tema? No significa que metas en tus conversaciones un “¡Alabado sea Jesús!” en el lugar donde antes hubieras dicho un chiste grosero. Significa que tienes cosas mejores de las cuales hablar.

Y eso es porque tienes dentro de ti cosas mejores. Jesús dijo que “de la abundancia del corazón habla la boca” (Mateo 12:34).

¿Son la “conducta indecente, [las] …tonterías y [las] …bromas groseras” lo único que tienes adentro? ¡Por supuesto que no! Dios te está transformado desde adentro para afuera. Por eso, ¡deja que tu hablar demuestre lo que está haciendo en ti!

PARA DIALOGAR
¿De qué manera puedes darle un giro de 180 grados a una conversación grosera? ¿Cuáles son algunas cosas mejores de las que hablar?

PARA ORAR
Señor, tú nos has dado un corazón limpio. Ayúdanos a tener una boca limpia.

PARA HACER
Si tienes malas costumbres en tu modo de hablar, pídele a un amigo creyente que te ayude a vigilar tu boca y limpiarla.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.