“Y hasta la vejez yo mismo, y hasta las canas os soportaré yo: yo hice, yo llevaré, yo soportaré y guardaré.” Isaías 46:4.

29 de Diciembre
“Y hasta la vejez yo mismo, y hasta las canas os soportaré yo: yo hice, yo llevaré, yo soportaré y guardaré.” Isaías 46:4.

a1El año ya está muy viejo, y he aquí una promesa para nuestros amigos ancianos; sí, y también para todos nosotros, cuando la ancianidad se apodere de nosotros. Si vivimos lo suficiente, todos tendremos cabellos grises; por tanto, muy bien podemos disfrutar de esta promesa con la visión anticipada de la fe.

Cuando nos volvamos viejos, nuestro Dios todavía será el YO SOY, y permanecerá por siempre siendo el mismo. Los cabellos blancos hablan de nuestro deterioro, pero Él no experimenta deterioro. Cuando no podamos llevar ningún peso, y a duras penas podamos sostenernos, el Señor cargará con nosotros. De la misma manera que en nuestros años mozos Él nos cargó como ovejas en Su pecho, lo mismo hará en nuestros años de debilidad.

Él nos hizo, y Él nos cuidará. Cuando nos convirtamos en una carga para nuestros amigos, y en un peso para nosotros mismos, el Señor no nos arrojará con una sacudida, sino más bien nos alzará y nos cargará y nos librará más plenamente que nunca. En muchos casos el Señor otorga a Sus siervos un atardecer prolongado y tranquilo. Ellos trabajaron arduamente durante todo el día y se desgastaron en el servicio de su Señor, y por eso les dijo: “Ahora reposen en anticipación de aquel Día de Reposo eterno que he preparado para ustedes.” No hemos de temer a la vejez. Hemos de envejecer graciosamente, puesto que el propio Señor está con nosotros en la plenitud de la gracia.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré.” Hebreos 13:5.

28 de Diciembre
“Porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré.” Hebreos 13:5.

a1El Señor dijo esto varias veces en las Escrituras. Lo repitió a menudo para confirmar doblemente nuestra garantía. Nunca hemos de albergar ninguna duda al respecto. La promesa es en sí especialmente enfática. En el griego contiene cinco negaciones, y cada una excluye en definitiva la posibilidad de que el Señor deje a un miembro de Su pueblo en tal condición que se sienta justamente abandonado por Dios. Esta invaluable Escritura no nos promete quedar exentos de problemas, pero nos protege en contra de la deserción. Podríamos ser llamados a transitar por extraños caminos, pero siempre tendremos la compañía, la ayuda y la provisión de nuestro Señor. No necesitamos codiciar dinero, pues siempre tendremos a nuestro Dios, y Dios es mejor que el oro, y Su favor es mejor que la fortuna.

Ciertamente debemos estar contentos con las cosas que tenemos, pues quien tiene a Dios, tiene algo más que el mundo entero. ¿Qué más podríamos desear que la Bondad Todopoderosa?

Vamos, corazón mío, si Dios dice que nunca te desamparará, entrégate a la oración pidiendo gracia para que no te apartes de tu Señor, y para que ni por un instante abandones Sus caminos.”

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Porque los montes se moverán, y los collados temblarán, pero no se apartará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz se quebrantará, dijo Jehová, el que tiene misericordia de ti.” Isaías 54:10.

27 de Diciembre

“Porque los montes se moverán, y los collados temblarán, pero no se apartará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz se quebrantará, dijo Jehová, el que tiene misericordia de ti.” Isaías 54:10.

a1Una de las cualidades más encantadoras del amor divino es su carácter permanente. Las columnas de la tierra podrían ser alzadas de sus lugares, pero la misericordia y el pacto de nuestro longánimo Jehová nunca se apartan de Su pueblo. ¡Cuán feliz se siente mi alma con una firme creencia en esta declaración inspirada! El año casi ha terminado, y los años que me quedan son cada vez más escasos, pero el tiempo no cambia a mi Señor. Nuevas lámparas ocupan el lugar de las viejas, y hay un cambio perpetuo en todas las cosas; pero nuestro Señor es el mismo siempre. La fuerza trastorna a los collados, pero ningún poder concebible puede afectar al Dios eterno. Nada en el pasado, ni en el presente ni en el futuro puede hacer que Jehová sea áspero conmigo.

Alma mía, descansa en la eterna misericordia del Señor, que te trata como a un familiar. Recuerda también el pacto eterno. Dios lo tiene siempre presente: asegúrate de tenerlo presente tú también. En Cristo Jesús el Dios glorioso se ha comprometido contigo a ser tu Dios, y a conservarte como uno de Su pueblo. La misericordia y el pacto: considera estas palabras como cosas seguras y duraderas que ni la propia eternidad te podría arrebatar.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré.” Mateo 26:33.

26 de Diciembre
“Respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré.” Mateo 26:33.

a1“Cómo”—podría exclamar alguien—“esta no es una promesa de Dios.”
Eso es correcto, pero fue una promesa de un hombre, y por tanto, se convirtió en nada: Pedro pensó que estaba diciendo algo que cumpliría con seguridad; pero una promesa que no tiene un mejor cimiento que una resolución humana, caerá a tierra. Tan pronto surgió la tentación, Pedro negó a su Señor, y recurrió a juramentos para confirmar su negación.
¿Qué es la palabra de un hombre? Una vasija de barro que se quiebra con un golpe. ¿Qué cosa es tu propia resolución? Un capullo que, con el cuidado de Dios, puede convertirse en fruto, pero que, dejado a sí mismo, caerá al suelo con el primer viento que agite la rama.

De la palabra de un hombre pende únicamente lo que pueda soportar.

No dependas en absoluto de tu propia resolución.

De la promesa de tu Dios penden el tiempo y la eternidad, este mundo y el venidero, tu todo y el todo de todos tus seres queridos.
Este volumen es una chequera para creyentes, y esta página tiene el propósito de ser una advertencia en cuanto a cuál banco acuden, y cuál firma de cheques aceptan. Apóyense en Jesús sin límites. No confíen en ustedes ni en nadie nacido de mujer, más allá de los debidos límites; pero confíen única y plenamente en el Señor.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.” Hechos 1:11.

25 de Diciembre
“Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.” Hechos 1:11.

a1Muchos están celebrando en este día la primera venida del Señor; volvamos nuestros pensamientos a la promesa de Su segunda venida. Esta es tan cierta como el primer advenimiento, y deriva de ella una gran medida de su certidumbre. Aquel que vino como un humilde hombre para servir, vendrá con seguridad para recibir la recompensa de Su servicio. Aquel que vino para sufrir no se demorará en venir para reinar.

Esta es nuestra gloriosa esperanza, pues compartiremos Su gozo. Hoy nos encontramos en nuestra ocultación y humillación, de la misma manera que se encontró Él mientras estuvo aquí abajo; pero cuando Él venga, será nuestra manifestación al tiempo que será Su revelación. Los santos muertos vivirán en Su aparición. Los denigrados y los despreciados resplandecerán como el sol en el reino de Su Padre. Entonces los santos se mostrarán como reyes y sacerdotes, y los días de su lamentación habrán llegado a un término. El prolongado reposo y el esplendor inconcebible del reino del milenio serán una recompensa abundante para las épocas de testimonios y de guerras.

¡Oh, que el Señor venga! ¡Él viene! Él viene en camino y se aproxima rápidamente. ¡El sonido de Su llegada ha de ser como música para nuestros corazones! ¡Que tañan las campanas de la esperanza!

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Tus enemigos tratarán de engañarte.” Deuteronomio 33:29. (Biblia de Jerusalén)

24 de Diciembre
“Tus enemigos tratarán de engañarte.” Deuteronomio 33:29. (Biblia de Jerusalén)

a1Ese archienemigo, el diablo, es un mentiroso desde el principio; pero es tan convincente que, al igual que nuestra madre Eva, somos conducidos a creerle. Sin embargo, en nuestra experiencia comprobaremos que es un mentiroso.

Él dice que caeremos de la gracia, que deshonraremos nuestra profesión, y que pereceremos con la condenación de los apóstatas; pero, confiando en el Señor Jesús, nos mantendremos en nuestro camino y comprobaremos que Jesús no pierde ninguno de los que Su Padre le ha dado. Él nos dice que nuestro pan faltará, y que moriremos de hambre con nuestros hijos; sin embargo, el Alimentador de los cuervos no nos ha olvidado todavía, y nunca lo hará, sino que nos adereza mesa en presencia de nuestros angustiadores.

Él nos susurra que el Señor no nos librará de la prueba que se vislumbra a la distancia, y amenaza diciendo que la última onza romperá el lomo del camello. ¡Es un gran mentiroso! Pues el Señor no nos dejará nunca, ni nos abandonará. “¡Líbrele ahora!”, grita ahora el falso demonio: pero el Señor lo acallará viniendo a nuestro rescate.
Él se deleita grandemente diciéndonos que la muerte demostrará ser demasiado para nosotros. “¿Cómo harás en la espesura del Jordán?” Pero allí también comprobará que nos miente, y atravesaremos el río cantando salmos de gloria.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“A José dijo: bendita de Jehová sea tu tierra, con lo mejor de los cielos, con el rocío, y con el abismo que está abajo.” Deuteronomio 33:13.

23 de Diciembre
“A José dijo: bendita de Jehová sea tu tierra, con lo mejor de los cielos, con el rocío, y con el abismo que está abajo.” Deuteronomio 33:13.

a1Nosotros podemos ser ricos con las mismas cosas que obtuvo José, y podemos alcanzarlas en un sentido más elevado. ¡Oh, que tuviéramos “lo mejor de los cielos”! El poder con Dios, y la manifestación del poder de Dios, son cosas sumamente preciosas. Queremos disfrutar de la paz de Dios, del gozo del Señor, de la gloria de nuestro Dios. Valoramos mucho más que el oro finísimo, la bendición de las tres divinas Personas en amor, en gracia, y comunión. Las cosas de la tierra son como nada en cuanto a preciosidad, comparadas con las cosas del cielo.
“El rocío”. ¡Cuán precioso es esto! ¡Cómo oramos y alabamos, cuando tenemos el rocío! ¡Qué refrigerio, qué crecimiento, qué perfume, qué vida hay en nosotros cuando el rocío abunda! Por encima de todas las demás cosas, como plantas plantadas por la propia diestra del Señor, necesitamos el rocío de Su Santo Espíritu.

“El abismo que está abajo.” Seguramente esto se refiere a ese océano invisible subterráneo que suministra todos los frescos manantiales que alegran la tierra. ¡Oh, conectarse con las fuentes eternas! Esta es una bendición indecible; ningún creyente ha de descansar hasta poseerla. La toda-suficiencia de Jehová es nuestra para siempre. Recurramos a ella ahora.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.” Salmo 46:1.

22 de Diciembre
“Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.” Salmo 46:1.

a1Una ayuda que no es pronta cuando la necesitamos, es de poco valor. El ancla que se deja en casa no es útil para el marinero en la hora de tormenta; el dinero que el deudor solía tener, no tiene ningún valor cuando hay una demanda judicial en su contra. Muy pocos auxilios terrenales podrían ser llamados “prontos”: usualmente están lejos cuando se les busca, se pueden utilizar con dificultad, y se alejan todavía más una vez usados. Pero en cuanto al Señor nuestro Dios, Él está disponible cuando le buscamos, disponible cuando le necesitamos, y disponible cuando ya hemos gozado de Su ayuda.

Está más que “disponible”, Él está muy disponible. Más disponible de lo que puede estar el amigo más cercano, pues Él está en nosotros en nuestra tribulación; más disponible de lo que estamos nosotros para nosotros mismos, pues algunas veces carecemos de presencia de ánimo. Él está siempre disponible, eficazmente disponible, simpáticamente disponible, completamente disponible. Él está disponible ahora si esta es una estación sombría. Descansemos en Él. Él es nuestro amparo, ocultémonos en Él; Él es nuestra fortaleza, guarnezcámonos con Él; Él es nuestro auxilio, apoyémonos en Él; Él es nuestra pronta ayuda, reposemos en Él ahora. No debemos preocuparnos ni un momento, ni debemos temer ni un instante. “Jehová de los ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob.”

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“El volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados.” Miqueas 7:19.

21 de Diciembre
“El volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados.” Miqueas 7:19.

a1Dios nunca se aparta de Su amor, pero pronto se aparta de Su ira. Su amor por Sus escogidos es de acuerdo a Su naturaleza, pero Su ira es sólo de acuerdo a Su oficio: Él ama porque es amor, y frunce Su entrecejo porque es necesario para nuestro bien. Él volverá al lugar en el que descansa Su corazón, es decir, Su amor por los Suyos, y entonces tendrá compasión de nuestras aflicciones y les pondrá un término.

Qué promesa tan especial es esta: “¡Sepultará nuestras iniquidades!” Él las vencerá. Ellas procuran esclavizarnos, pero el Señor, con Su propia diestra, nos dará la victoria sobre ellas. Como los cananeos, serán derrotadas, puestas bajo el yugo, y al final serán suprimidas.

En cuanto a la culpa de nuestros pecados, ¡cuán gloriosamente es quitada! “Todos nuestros pecados”: todo el ejército de ellos; “echará”: sólo un brazo todopoderoso podría realizar tal maravilla; “en lo profundo del mar”: donde Faraón y sus carros se hundieron. No en las partes poco profundas, donde la marea pudiera sacarlos a la superficie, sino que “en lo profundo” serán sumergidos nuestros pecados. Todos han desaparecido. Se hundieron como una piedra en el fondo. ¡Aleluya! ¡Aleluya!

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Yo, yo soy vuestro consolador. ¿Quién eres tú para que tengas temor del hombre, que es mortal, y del hijo de hombre, que es como heno? Y ya te has olvidado de Jehová tu Hacedor, que extendió los cielos y fundó la tierra; y todo el día temiste continuamente del furor del que aflige, cuando se disponía para destruir. ¿Pero en dónde está el furor del que aflige?” Isaías 51:12, 13.

20 de Diciembre
“Yo, yo soy vuestro consolador. ¿Quién eres tú para que tengas temor del hombre, que es mortal, y del hijo de hombre, que es como heno? Y ya te has olvidado de Jehová tu Hacedor, que extendió los cielos y fundó la tierra; y todo el día temiste continuamente del furor del que aflige, cuando se disponía para destruir. ¿Pero en dónde está el furor del que aflige?” Isaías 51:12, 13.

a1El texto mismo ha de ser tomado como la porción para hoy. No hay necesidad de abundar sobre él. Tú que tiemblas, léelo, créelo, aliméntate de él, y arguméntalo delante del Señor. La persona que temes es, después de todo, sólo un hombre; mientras que quien promete consolarte es Dios, tu Hacedor, y el Creador del cielo y de la tierra. El consuelo infinito protege con creces de un peligro muy limitado.

“¿Dónde está el furor del que aflige?” Está en la mano del Señor. Es únicamente la furia de una criatura moribunda; furia que llegará a un fin tan pronto como el aliento abandone las fosas nasales. ¿Por qué, entonces, deberíamos temer a alguien que es tan frágil como nosotros mismos? No deshonremos a nuestro Dios convirtiendo en un dios al hombre insignificante. Podemos convertir en un ídolo a un hombre, teniéndole un miedo excesivo o rindiéndole un amor desordenado. Tratemos a los hombres como hombres, y a Dios como Dios; y entonces proseguiremos calmadamente por el sendero del deber, temiendo a Dios, y no temiendo a nadie más.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.