“El guarda todos sus huesos; ni uno de ellos será quebrantado.” Salmo 34:20.

19 de Diciembre
“El guarda todos sus huesos; ni uno de ellos será quebrantado.” Salmo 34:20.

a1Por el contexto, esta promesa está dirigida al hombre justo muy afligido: “Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová.” Podría sufrir heridas en su piel y heridas en su carne, pero no se le hará mayor daño, “ni un hueso suyo será quebrantado.”

Esto es un gran consuelo para un atribulado hijo de Dios, y un consuelo que me apresuro a aceptar; pues hasta esta hora no he sufrido un daño real por mis muchas aflicciones. No he perdido fe, ni esperanza, ni amor. Es más, lejos de perder estos huesos del carácter, han ganado en fortaleza y energía. Tengo más conocimiento, más experiencia, más paciencia, más firmeza de los que tenía antes de que vinieran las pruebas. Ni siquiera mi gozo ha sido destruido. Muchas contusiones he recibido por enfermedad, luto, depresión, calumnia y oposición; pero la contusión fue sanada, y no he sufrido fractura compuesta de hueso, y ni siquiera una fractura simple. La razón no está lejos para que necesite buscarse. Si confiamos en el Señor, Él guarda todos nuestros huesos; y si Él los guarda, podemos estar seguros que ni uno solo de ellos será quebrantado.

Vamos, corazón mío, no te aflijas. Te estás doliendo, pero no hay huesos rotos. Soporta la dureza, y desafía al miedo

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Como las aves que vuelan, así amparará Jehová de los ejércitos a Jerusalén.” Isaías 31:5.

18 de Diciembre
“Como las aves que vuelan, así amparará Jehová de los ejércitos a Jerusalén.” Isaías 31:5.

a1Con ala presurosa la madre de los pajaritos vuela veloz para proteger a sus polluelos. No pierde ni un momento en su camino cuando se acerca para proporcionarles comida, o guardarlos del peligro. Así vendrá el Señor como sobre alas de águila, para la defensa de Sus escogidos; sí, cabalgará sobre las alas del viento.

Con alas desplegadas la madre cubre a sus pequeñuelos en el nido. Los oculta interponiendo su propio cuerpo. La madre transmite su propio calor a sus polluelos, y hace de sus alas una casa en la que habitan como en su hogar. De la misma manera el propio Jehová se convierte en la protección de Sus elegidos. Él mismo es su refugio, su morada, su todo.

Como pájaro volando, y pájaro protegiendo (pues la palabra significa ambas cosas), así será el Señor para nosotros: y lo será repetida y exitosamente. Hemos de ser defendidos y preservados de todo mal: el Señor, que se compara a los pájaros, no será como ellos en su debilidad, pues Él es Jehová de los ejércitos. Que este sea nuestro consuelo: que el amor todopoderoso sea veloz para socorrernos, y seguro para cubrirnos. El ala de Dios es más rápida y más tierna que el ala de un pájaro, y nosotros pondremos nuestra confianza bajo Su sombra a partir de este momento y para siempre.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Y así estaremos siempre con el Señor.” 1 Tesalonicenses 4:17.

17 de Diciembre
“Y así estaremos siempre con el Señor.” 1 Tesalonicenses 4:17.

Mientras estemos aquí, el Señor está con nosotros, y cuando somos llamados a partir, estamos con Él. No se puede separar al santo de su Salvador. Ellos son uno, y siempre han de ser uno: Jesús no puede estar sin Su propio pueblo, pues sería una cabeza sin un cuerpo. Ya sea que seamos arrebatados en el aire, o que descansemos en el Paraíso, o que permanezcamos aquí, estamos con Jesús; ¿y quién nos apartará de Él?

¡Qué gozo es este! Nuestro honor supremo, nuestro descanso, nuestro consuelo y nuestro deleite, es estar con el Señor. No podemos concebir nada que sobrepase o que ni siquiera iguale esta sociedad divina. Por una santa comunión hemos de estar con Él en Su humillación, en Su rechazo, en Su sufrimiento, y luego estaremos con Él en Su gloria. Antes de mucho estaremos con Él en Su reposo y en Su realeza, en Su expectación y en Su manifestación. Nos irá como a Él le vaya, y triunfaremos conforme Él triunfe.

Oh Señor mío, si he de estar siempre contigo, tengo un destino incomparable. No envidiaré a un arcángel. Estar para siempre con el Señor es mi idea suprema del cielo. La gloria para mí no son las arpas de oro, ni las coronas inmarcesibles, ni la luz sin nubes; sino el propio Jesús, y yo con Él para siempre en una comunión íntima y amorosa.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra.” Isaías 2:4.

15 de Diciembre
“Y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra.” Isaías 2:4.

a1¡Oh, que estos tiempos felices ya hubiesen llegado! En el momento presente, las naciones están fuertemente armadas, e inventan todavía armas más y más terribles, como si el principal objetivo del hombre sólo pudiese ser cumplido destruyendo a miríadas de sus semejantes. Sin embargo, la paz prevalecerá un día; sí, y prevalecerá de tal manera que los instrumentos de destrucción serán moldeados con otras formas y utilizados para mejores propósitos.

¿Cómo se dará esto? ¿Por el comercio? ¿Por medio de la civilización? ¿A través del arbitraje? No lo creemos. La experiencia pasada nos impide confiar en instrumentos tan débiles. La paz será establecida únicamente por el reinado del Príncipe de Paz. Él ha de enseñar al pueblo por Su Espíritu, ha de renovar los corazones por Su gracia, y ha de reinar en ellos por Su poder supremo, y entonces ellos cesarán de herir y matar. El hombre es un monstruo una vez que su sangre está hirviendo, y solamente el Señor Jesús puede convertir a este león en un cordero. Al cambiar el corazón del hombre, sus pasiones sedientas de sangre son dominadas. Que cada lector de este libro de promesas ofrezca hoy una oración especial al Señor y Dador de Paz, para que ponga prontamente un fin a la guerra, y establezca la concordia en el mundo entero.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas.” Apocalipsis 21:5.

14 de Diciembre
“Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas.” Apocalipsis 21:5.

a1¡Gloria sea dada a Su nombre! Todas las cosas necesitan ser renovadas, pues están tristemente estropeadas y desgastadas por el pecado. Ya es tiempo que la vieja vestidura sea enrollada y puesta aparte, y que la creación de ponga su traje dominguero. Pero nadie más puede renovar todas las cosas excepto el Señor, que las hizo al principio; pues se necesita el mismo poder para hacer algo de lo malo, que para hacer algo de la nada. Nuestro Señor Jesús ha asumido la tarea, y Él es plenamente competente para llevarla a cabo. Él ya ha comenzado Su labor, y por siglos ha perseverado en regenerar los corazones de los hombres, y el orden de la sociedad. Gradualmente hará nueva toda la constitución del gobierno humano, y la naturaleza humana será transformada por Su gracia; y el día vendrá en el que el propio cuerpo será cambiado y conformado a semejanza de Su cuerpo glorioso.

¡Qué gozo es pertenecer a un reino en el que todo está siendo renovado por el poder de su Rey! No nos estamos muriendo: nos estamos apresurando a una vida más gloriosa. A pesar de la oposición de los poderes del mal, nuestro glorioso Señor Jesucristo está cumpliendo Su propósito, y haciéndonos a nosotros y a todas las cosas que nos rodean, “nuevos”, y tan llenos de belleza como cuando salieron al principio de la mano del Señor.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Pero sucederá que al caer la tarde habrá luz.” Zacarías 14:7.

13 de Diciembre
“Pero sucederá que al caer la tarde habrá luz.” Zacarías 14:7.

a1Es una sorpresa que esto sea así, pues la amenaza de todas las cosas es que al caer la tarde oscurecerá. Dios suele obrar de una manera tan por encima de nuestros miedos y más allá de nuestras esperanzas que nos quedamos grandemente sorprendidos, y somos conducidos a alabar Su gracia soberana. No, no sucederá con nosotros como nuestros corazones están profetizando: la oscuridad no se profundizará en medianoche, sino que súbitamente se esclarecerá como el día. No debemos desesperar nunca. En los peores momentos confiemos en el Señor que torna la oscuridad de la sombra de muerte en mañana. Cuando la tarea de ladrillo es aumentada, Moisés aparece, y cuando abunda la tribulación, está más cerca de su fin.
Esta promesa debía ayudar a nuestra paciencia. La luz no puede venir plenamente mientras nuestras esperanzas estén bastante disminuidas por esperar todo el día sin propósito alguno. Para el malvado el sol se pone cuando todavía es de día: para el justo el sol se levanta cuando todavía es de noche. ¿No podemos esperar con paciencia esa luz celestial, que podría tardar en llegar, pero que con seguridad demostrará ser muy digna de la espera?

Vamos, alma mía, toma tu parábola y cántale a Él, que te bendecirá en la vida y en la muerte de una manera que sobrepasa todo lo que la naturaleza pudiere ver jamás en su punto culminante.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad.” Salmo 37:3

11 de Diciembre
“Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad.” Salmo 37:3

a1Confía y haz son palabras que se concatenan muy bien, en el orden en que el Espíritu Santo las ha colocado. Hemos de tener fe, y esa fe debe obrar. La confianza en Dios nos pone en la obra santa: confiamos en Dios para el bien, y luego hacemos el bien. No nos quedamos quietos porque confiamos, sino que nos levantamos y esperamos que el Señor obre a través nuestro y por nosotros. No nos corresponde preocuparnos y hacer el mal, sino confiar y hacer el bien. No confiamos sin hacer, ni hacemos sin confiar.

Los adversarios quieren erradicarnos, si pudieran; pero confiando y haciendo, habitamos en la tierra. No entraremos en Egipto, sino que permaneceremos en la tierra de Emanuel: la providencia de Dios, la tierra de Canaán del amor del pacto. No se pueden deshacer de nosotros tan fácilmente como suponen los enemigos del Señor. No pueden echarnos fuera, ni destruirnos: allí donde Dios nos ha dado un nombre y un lugar, allí moraremos.

Pero, ¿qué pasa con la provisión de nuestras necesidades? El Señor ha puesto un ‘en verdad’ a esta promesa. Tan cierto como que Dios es fiel, Su pueblo será alimentado. A ellos les corresponde confiar y hacer, y el Señor actuará de conformidad a su confianza. Si no son alimentados por los cuervos, o alimentados por Abdías, o alimentados por una viuda, de alguna manera ellos serán alimentados. ¡Fuera los temores!

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Pero si en verdad oyeres su voz e hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo de tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren.” Éxodo 23:22.

10 de Diciembre
“Pero si en verdad oyeres su voz e hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo de tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren.” Éxodo 23:22.

a1Cristo, el Señor, ha de ser reconocido y obedecido en medio de Su pueblo. Él es el Virrey de Dios, y habla en nombre del Padre, y nuestra responsabilidad es hacer sin reservas e inmediatamente lo que Él ordene. Perderíamos la promesa si desatendemos el precepto.

¡Cuán grande es la bendición para la plena obediencia! El Señor establece una alianza con Su pueblo, tanto a la ofensiva como a la defensiva. Él bendecirá a quienes nos bendicen, y maldecirá a quienes nos maldigan. Dios irá en corazón y alma con Su pueblo, y tomará la posición de ellos con profunda simpatía. ¡Qué protección nos garantiza esto! No necesitamos preocuparnos por nuestros adversarios, cuando se nos asegura que se han convertido en los adversarios de Dios. Si Jehová ha asumido nuestra contienda, podemos dejar a los enemigos en Sus manos.

En lo que concierne a nuestro interés, nosotros no tenemos enemigos; pero por la causa de la verdad y de la justicia, tomamos las armas y salimos al conflicto. En esta guerra santa, estamos aliados con el eterno Dios, y si obedecemos cuidadosamente la ley de nuestro Señor Jesús, Él está comprometido a emplear todo Su poder en favor nuestro. Por esa razón no tememos a nadie.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.” Marcos 9:23.

9 de Diciembre
“Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.” Marcos 9:23.

a1Nuestra incredulidad es el mayor obstáculo en nuestro camino; de hecho, no hay otra dificultad real en lo relativo a nuestro progreso y a nuestra prosperidad espiritual. El Señor puede hacerlo todo; pero cuando Él establece como regla que de acuerdo a nuestra fe así nos será hecho, nuestra incredulidad ata las manos de Su omnipotencia.
Sí, las confederaciones del mal serán dispersadas si tenemos fe. La verdad despreciada alzará su cabeza si confiamos en el Dios de la verdad. Podríamos aguantar el peso de la tribulación, o atravesar ilesos en medio de las olas de la calamidad, si pudiéramos ceñir nuestros lomos con el cinturón de la paz, ese cinturón que es abrochado por las manos de la confianza.

¿En qué no podemos creer? ¿Es posible que creamos en todo excepto que creamos en Dios? Sin embargo, Él es siempre sincero; ¿por qué no creemos en Él? Él es siempre fiel a Su palabra; ¿por qué no podemos confiar en Él? Cuando nos encontramos en una condición de recto corazón, la fe no cuesta mayor esfuerzo: entonces confiar en Dios es tan natural para nosotros como es para un niño confiar en su padre.

Lo peor es que podemos creer a Dios acerca de todo con excepción de la presente tribulación abrumadora. Esto es necedad. Vamos, alma mía, sacude esa pecaminosidad, y confía al Señor tu carga, tu labor, la ansiedad de este presente. Cumplido esto, todo ha sido cumplido.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.” Juan 12:26.

8 de Diciembre
“Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.” Juan 12:26.

a1El servicio más elevado es imitación. Si yo quiero ser el siervo de Cristo, he de ser Su seguidor. Hacer como hizo Jesús es la forma más segura de honrar Su nombre. He de tener esto en mente cada día.

Si imito a Jesús, tendré Su compañía: si soy semejante a Él, estaré con Él. A su debido tiempo Él me llevará a lo alto para que more con Él arriba, si, entre tanto, me esfuerzo para seguirle aquí abajo. Después de Su sufrimiento nuestro Señor llegó a Su trono, y, de la misma manera, después de que hayamos sufrido un poco con Él aquí abajo, nosotros también llegaremos a la gloria. La condición de la vida de nuestro Señor será la condición de nuestra vida: si estamos con Él en Su humillación, estaremos con Él en Su gloria. Vamos, alma mía, cobra ánimos y coloca tus pies en las huellas marcadas con sangre que tu Señor te ha dejado.

No debo dejar de observar que el Padre honrará a quienes siguen a Su Hijo. Si Él me ve que soy fiel a Jesús, pondrá señales de favor y de honor en mí por causa de Su Hijo. Ningún honor puede ser semejante a este. Príncipes y emperadores conceden simples sombras de honor; la sustancia de la gloria proviene del Padre. Por tanto, alma mía, aférrate al Señor Jesús más firmemente que nunca.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.