La batalla contra el mundo

Ministerios Ligonier

Serie: Cómo agradar a Dios

La batalla contra el mundo

R.C. Sproul

Estoy seguro de que voy a tener algunas reacciones interesantes de nuestra última sesión donde vimos la diferencia entre la forma superficial y externa de la justicia que caracterizó la vida de los escribas y fariseos y la forma auténtica de justicia a la que estamos llamados. Algunas personas van a escribir y decir, «RC, yo estaba tan inmerso en esa lección que para mí el tiempo realmente se detuvo». Otros escribirán y dirán: «Ustedes son tan hipócritas, como los fariseos de los que hablaban, porque usan un reloj aquí que obviamente es un engaño ya que da la misma hora todo el tiempo».  ¿Notaron eso? Estoy seguro de que todo tipo de personas estarán enviando cartas.  Bueno, quiero que todo el mundo sepa que ese es un reloj de verdad.  Es un reloj auténtico.  Solo que está dañado, eso es todo.  Pero esto podemos decir al respecto: Da la hora correcta dos veces al día todos los días.  

Martín Lutero dijo que el cristiano, en su lucha por la obediencia, tiene muchos obstáculos que superar, pero básicamente estamos inmersos en una guerra que se lleva a cabo no en uno o dos frentes, sino en tres frentes y que la tríada de enemigos que se enfrentan a los cristianos es, como Lutero dijo, el mundo, la carne y el diablo. Esa es una cita muy famosa de Lutero, y por supuesto, Lutero entendió que cuando hizo esa lista del mundo, la carne y el diablo que, aunque hizo distinción entre esos tres enemigos particulares, entendió que los tres estaban íntimamente relacionados el uno con el otro – que el espíritu de la carne del cual habla la Biblia es esa parte de nuestra naturaleza que es cautivada y seducida por el espíritu de este mundo, y este mundo es la esfera sobre la cual Satanás tiene un nivel particular de influencia e incluso, a veces, una especie de dominio.  Y aunque hay una distinción entre estos tres, no queremos separar el uno del otro, pero veremos cada uno de estos en orden. 

Y en esta sesión vamos a considerar la lucha que el cristiano tiene con lo que el Nuevo Testamento llama «el mundo».  Ahora, obviamente el término «mundo» en el Nuevo Testamento se utiliza en más de una forma y a veces en algunos casos el término «mundo» simplemente se refiere a este planeta.  No hay nada peyorativo, nada negativo en el término cuando se usa de esa manera.  Es solo una ubicación geográfica.  Este lugar se diferencia de Marte o Júpiter o los cielos de arriba; pero también el término «mundo» se utiliza en el Nuevo Testamento para referirse a la esfera caída de este planeta, a una especie de punto de vista, o perspectiva que es anti-Dios, que está más centrada en el hombre que centrada en Dios.  Permítanme leer una breve porción del Evangelio según San Juan para ver cómo Jesús hace este tipo de distinción con respecto al mundo.  

Vamos a partir en Juan, en el capítulo 17 versículo 12. Por cierto, al leer esta breve porción del Evangelio de Juan, permítanme recordarles que esto proviene de un segmento muy largo del discurso en el Aposento Alto que Jesús tuvo con sus discípulos la noche antes de que Él fuera muerto, y también incluye un texto de expresiones que Jesús hace en la oración más larga que está registrada y que proviene de Jesús en el Nuevo Testamento. Este es el registro de lo que se llama la «gran oración sumosacerdotal de Jesús» o «la oración intercesora de Jesús».  Es la única vez que oran por ti en el Nuevo Testamento porque Jesús ora no solo por sus discípulos que están con Él en ese momento, sino que habla, ora e intercede por aquellos que creerán en las generaciones futuras a través de su enseñanza. 

Y noten lo que Él dice en el versículo 11 del capítulo 17.  De ahí vamos a partir, y Él dijo: «Ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo, y yo voy a ti». Aquí ves que «mundo» se refiere claramente a este lugar, ¿cierto? Él dijo: «Estoy a punto de salir de este lugar, del mundo, pero ahora, Padre, estoy orando por mis amigos y mis discípulos que se van a quedar aquí, activos en este mundo». Pero, sin embargo, continúa diciendo: «Padre santo, guárdalos en tu nombre, el nombre que me has dado, para que sean uno, así como nosotros. Cuando estaba con ellos, los guardaba en tu nombre, el nombre que me diste; y los guardé y ninguno se perdió, excepto el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliera. Pero ahora voy a ti; y hablo esto en el mundo para que tengan mi gozo completo en sí mismos. Yo les he dado tu palabra y el mundo los ha odiado, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo». 

Ahora, ¿ven cómo el término «palabra» – o «mundo» – está empezando a asumir ese matiz ligeramente diferente para referirse no solo a la ubicación geográfica, sino a la perspectiva o al punto de vista de uno con respecto a las cosas de Dios? El mundo es esa esfera, o ese grupo de personas, que no tiene afecto por las cosas de Dios.  El mundo existe en este sentido, en antítesis y oposición y tensión contra el reino de Dios, por lo que Él dice: «No te ruego que los saques del mundo, sino que los guardes del maligno. Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en la verdad, tu palabra es verdad». Es una declaración muy cargada, ¿cierto? Jesús dijo: «No estoy pidiendo, Padre, que los saques del mundo».  Ah, ojalá prestáramos atención a la oración de Cristo en esa parte, porque en cada generación de la historia cristiana siempre hay ese tira y jala dentro de la comunidad cristiana para distanciarnos de todo lo que tiene que ver con este mundo, que terminamos retirándonos en aislamiento a fin de mantenernos puros.  

Si solo leyéramos atentamente, por ejemplo, el Evangelio según San Lucas.  Porque en el Evangelio de Lucas vemos un motivo que Lucas recalca una y otra vez, en términos de la enseñanza de Jesús, contra, de nuevo, los fariseos. Una de las doctrinas que surgió entre los fariseos fue esta doctrina: salvación por segregación. Recuerden, una de las cosas de la cual los fariseos se indignaron tanto con Jesús fue que Jesús, según creían ellos, se contaminó a sí mismo al pasar tiempo con publicanos y recaudadores de impuestos y pecadores, algo que los fariseos no harían ni en sueños. Recuerdo una vez, caminando por la calle, que conversaba con un amigo mío que era un sacerdote anglicano y estaba bastante orgulloso de su consagración al sacerdocio; y estábamos en las calles de Filadelfia, y un niño apareció.  Estaba vendiendo periódicos o algo así.  Era como un niño de la calle.  Estaba muy sucio. 

Ya se imaginan, tenía helado o algo por toda la cara y su camisa estaba sucia y tenía puesto unas prendas rotas y él se acercó, y tomó una manga del sacerdote y comenzó a tirar de ella diciendo, «Señor, señor», y ya saben, estaba tratando de venderle una revista o algo así, y estaba tirando de su manga.  Y de repente el sacerdote se dio la vuelta y le quitó la mano al niño y le dijo: «¡Cómo te atreves a tocar el brazo de un sacerdote de Dios!».  Y yo quería detenerme ahí mismo y mirar a mi amigo el sacerdote y decirle: «¿Cómo te atreves a actuar como si el brazo de un sacerdote fuera intocable para un ser humano?» Es decir, Jesús hubiera abrazado a ese chico en la calle.  Él jamás habría aceptado esta idea de separación tan radical del mundo donde uno, de cierta manera, manifiesta un espíritu de desprecio hacia el mismo entorno que es el punto central de la redención de Dios.  Jesús dijo: «No te ruego que los saques del mundo». Jesús no estaba iniciando una nueva comunidad de Esenios.  

¿Recuerdan a los Esenios, que fueron aquellos cuya obra se encontró en los Rollos del Mar Muerto? Eran personas que se alejaba de la civilización para vivir en total aislamiento a fin de mantenerse puros para la venida del Mesías, y mientras se escondían allí en las cuevas a lo largo del Mar Muerto, llegó el Mesías y no lo vieron.  Estaban tan ocupados manteniéndose fuera del mundo que no vieron al Mesías cuando el Mesías vino al mundo para redimir al mundo, por eso Jesús dijo: «No te ruego que los saques del mundo, sino que los guardes del maligno». – es decir, que los preserves mientras viven su fe y viven sus vidas en medio del mundo.  Ahora, creo que eso es coherente con lo que el apóstol Pablo enseña en el punto cumbre de su aplicación práctica del libro de Romanos luego de este extenso despliegue de doctrina pesada y de teología. 

¿Recuerdan cómo empieza el capítulo 12? Donde dijo: «Por consiguiente, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios que es vuestro culto racional». Y luego ¿qué dice? «Y no os conforméis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente». Echemos un vistazo a esas dos palabras: conformidad y transformación.  Vemos la misma raíz en ambas palabras: la palabra ‘forma’, que se refiere a la estructura o el sistema, y la única diferencia realmente que encontramos en estas palabras es el prefijo, ¿cierto? ¿El prefijo «con» significa ¿qué? «Chili con carne» significa «frijoles con carne», ¿verdad? Así que «con» aquí significa «junto», por lo que «conformarse» es literalmente «estar con algo» – ser parte de las principales estructuras aceptables del sistema mundial actual.

Recuerdo cuando estaba en sexto grado, creo, que mi madre me llevó al centro de Pittsburgh a comprar un par de zapatos.  No sé por qué esto está grabado en mi mente, pero mientras el vendedor me probaba estos zapatos elegantes. . . y uno solía mirar por una pequeña máquina de rayos X.  Mirabas y veías tus dedos al final de los zapatos.  Creo que ya no existen los fluoroscopios, pero eso era grandioso cuando era niño.  Eso era alta tecnología; y este vendedor de zapatos era muy agradable, y me estaba hablando de la escuela y del sexto grado, y lo miré, y me dijo: «Bueno, ¿cómo va todo en la escuela?» Medio que me paré de la silla.  «Bueno», le dije: «Soy el chico más popular de mi clase».  ¡Mi madre estaba absolutamente horrorizada! 

Es decir, tan pronto como ese hombre se fue, ella me tomó a un lado, y me dijo: «¡No puedes hablar así con la gente!» Ella dijo, «¡Eso es terrible! Eso es tan egoísta, arrogante y grosero.  Nunca, nunca debes hablar así». Y ella me dio esta gran cátedra sobre las virtudes de la humildad, pero ¿saben qué? No me importaba porque mi objetivo en la vida cuando estaba en sexto grado no era ser humilde.  Mi objetivo cuando estaba en sexto grado era el mismo que el de cualquier otro chico de sexto grado en este mundo, y ¿cuál era ése? Ser la persona más popular que pudiera llegar a ser; porque cuando entramos en la adolescencia, y en nuestros años juveniles, cuando finalmente nos damos cuenta de que hay un mundo más allá de nuestros padres, tíos y tías y demás, y que hay una sociedad en la que estamos siendo evaluados y juzgados y aceptados o rechazados, la popularidad entre nuestros compañeros a los 13 años se convierte en una de las pasiones más importantes de nuestras vidas, y si no recibimos una cierta medida de popularidad, eso es tan aplastante para el espíritu humano que puede afectar nuestra psique el resto de nuestras vidas.  

Todo el mundo anhela ser querido por otras personas, pero aprendemos de niños – como aprendí cuando estaba en sexto grado – que si iba a ser popular había un precio que debía ser pagado y el precio más importante para la popularidad era la conformidad.  Si yo iba a ser el señor Popularidad en mi escuela, tenía que saber todas las letras de las últimas canciones, los últimos éxitos en el ranking musical.  Tenía que saber todas las estadísticas deportivas y cosas así. Tenía que ser capaz de hacer las cosas que haces para probar que realmente eres un hombre.  

Tuve que escuchar a los que me desafiaban y aceptar sus desafíos y ver si podía robar algo en la farmacia sin ser atrapado e involucrarme en esas cosas que juegas por la noche, donde la policía te persigue por la ciudad y te aseguras de que no te atrapen.  Y pasé por todos esos juegos porque eso es lo que tenías que hacer para ser popular y recuerdo que la cátedra que recibí de mi padre todo el tiempo cuando era adolescente fue, «Hijo», escucha, «se necesita más coraje para decir ‘No’, que para decir, ‘Sí’». ¿Alguna vez te sermonearon así? O el que el director solía dar siempre: «Joven, ¿no sabes que estás apuñalando a tu madre por la espalda?».  Ya saben, y todo este tipo de cosas.  Y yo dije, «Pero no lo entiendes, no estoy tratando de complacer a mi madre. No estoy tratando de ajustarme a los valores de mi madre. Aquí es donde me juzgan, en la esfera de mis compañeros».  

Así que, como niños jugamos todos esos juegos con el fin de lograr el tan buscado objetivo de la popularidad. Pero, por supuesto, ese es solo uno de esos fenómenos adolescentes a corto plazo que tan pronto nos convertimos en adultos guardamos las cosas infantiles, y ya no nos preocupamos por ser populares, ¿cierto? Saben, dicen que la única diferencia entre hombres y niños es… ¿qué? El precio de sus juguetes.  Los juegos cambian, y los precios cambian, pero el objetivo de ser aceptados por nuestros compañeros es algo que nos atrae todos los días de nuestras vidas.  Y así el poder seductor de este mundo es conformarse, conformarse a él. Pero ¿qué es lo que nos atrae a la conformidad? Los alemanes tienen una palabra para eso.  

Ya saben cómo dicen los alemanes. . . El idioma alemán es… Ellos toman dos buenos sustantivos concretos y simplemente los estrellan entre sí y sacan una palabra de ahí.  Sin ánimo de ofender, Olga, a la lengua holandesa, nunca pensaría en hacer algo así; pero los alemanes toman dos palabras y las ponen juntas y obtienen la palabra «Zeitgeist».  Todos han oído la palabra «Geist», estoy seguro, en el idioma español, porque han oído hablar de poltergeist.  Los poltergeists son como fantasmas que hacen ruido en la noche.  Bueno, «Zeit» es la palabra alemana para «tiempo» y «Geist» es la palabra alemana para «espíritu»; entonces, esta palabra compacta «Zeitgeist» significa literalmente «el espíritu de los tiempos» o «el espíritu de la era». Y lo que quieren decir los alemanes por zeitgeist es básicamente esto: ¿En qué estamos ahora? ¿Qué está de moda? ¿Qué es aceptable? ¿Qué es lo que hay que hacer? 

Ahora, en el siglo XIX un hombre se volvió muy importante, no solo como una figura literaria en Alemania, sino como filósofo, y llegó a ser uno de los críticos más importantes de su generación, y su nombre era Friedrich Nietzsche, y ya saben que Nietzsche es famoso por su declaración de la muerte de Dios y por su defensa de lo que llamó heroísmo biológico, en el que buscaría la construcción de una súper raza, y Hitler fue tras eso y lo llevó a un extremo.  Pero Nietzsche se quejó de la decadencia de la Europa del siglo XIX y en esa queja dijo que básicamente la gran mayoría de la gente vive, lo que él llamó, «según el dictamen de una moralidad de rebaño».  Es decir, la crítica de Nietzsche fue la siguiente: «En su mayor parte, la gente es como las ovejas, y se limitan a seguir sin criticar y sin osadía alguna, lo que sea que se espera de ellos en su situación actual».  

En otras palabras, se convierten en esclavos del Zeitgeist o el espíritu de la era, y es por eso que pidió un superhombre, el «Ubermensch».  Él dijo: «El Ubermensch será conocido como una persona que dejará la manada y se atreverá a pensar por sí mismo».  En otras palabras, el superhombre de Nietzsche sería el supremo inconformista.  Ahora, al menos eso, el Nuevo Testamento tiene en común con el nihilismo de Nietzsche.  Ambos nos llaman a una especie de inconformidad.  No es el mismo tipo de inconformidad, les adelanto, pero Pablo dice: «No os conforméis a este mundo».  Ahora, si alguna vez hubo un pasaje de las Escrituras deformado por los cristianos, es ese; porque miramos eso y solo leemos la mitad del pasaje, y decimos: «Oh, bueno, lo que Dios quiere de nosotros es que, si vamos a ser realmente justos, vamos a ser conocidos por nuestra inconformidad».  ¿Te das cuenta, por un lado, cuán difícil es no conformarse, tal como ya lo he indicado? Somos atraídos por la aceptación de grupo, y cosas así.  

Por otro lado, ¿te das cuenta de lo fácil que es ser un inconformista cualquiera? Lo que pasa, lo que tiende a suceder entre los cristianos es que dicen: «Bueno, vamos a mostrar al mundo que somos diferentes y lo que vamos a hacer es que vamos a mostrar lo diferentes que somos del mundo al negarnos a participar en la mundanalidad del mundo, lo que quiere decir que no bailaremos y no usaremos maquillaje y no iremos al cine y no jugaremos a las cartas». Recuerdo cuando fui a mi primer trabajo, a enseñar en una universidad cristiana.  Me contrataron para enseñar la Biblia y antes de que las clases iniciaran, hacían un picnic en la playa, y algunos estudiantes sacaron una baraja de cartas y empezaron a jugar Bridge, y el decano vino y confiscó las cartas; y esa fue mi iniciación para descubrir, para mi horror, que el único juego de cartas que este grupo de cristianos tenía permitido era Rook, el juego de cartas cristiano. Le dije, «¿Rook?» Dije, «¿Rook? Dejé de jugar Rook cuando tenía ocho años», y le dije: «¿Qué van a hacer cuando se enteren de que su profesor de biblia juega en torneos de bridge duplicado?».

Nunca se me ocurrió que había algo espiritual o poco espiritual en el bridge de contrato.  ¡Imagínate! Es absolutamente increíble que ese tipo de cosas surjan en una subcultura, pero lo que sucede es que miramos a nuestro alrededor y vemos cosas que la gente en el mundo secular hace, y queremos asegurarnos de que no lucimos de ninguna manera como personas seculares, entonces establecemos estas formas artificiales de no-conformidad.  Damas y caballeros, el reino de Dios no tiene nada que ver con Rook. Esos son tipos superficiales de no-conformidad.  Si quieres no conformarte en el sentido bíblico, sé alguien de cuya palabra se puede confiar.  Sé alguien que hará lo correcto, aunque eso cueste dinero.  Eso es diferente.  

No se trata de que, si todo el mundo está usando sombreros blancos, empezamos a usar rojos.  Ese no es el no conformarse del que está hablando el Nuevo Testamento, pero leemos el resto del versículo y vemos que no se trata simplemente de no conformarse por el hecho de no conformarse, sino que debemos transformarnos.  Y aquí el prefijo lo dice todo.  Transformarse significa «ir por encima, por arriba, más allá» de las estructuras del mundo actual.  Cuando recién me convertí en cristiano, el amigo que me llevó a Cristo me hizo una declaración en las primeras dos semanas.  Le dije: «¿Qué significa para ti ser cristiano?» Él dijo, «Lo que significa para mí el ser cristiano es que voy a superarte en trabajo, a superarte en esfuerzo, y a superarte en amor».  Ya saben, él entendió que ser cristiano significaba un llamado a la excelencia, un llamado a la excelencia que iba más allá de los estándares de lo que era aceptable en el mundo.  

La mayoría de los cristianos de hoy toman su guía ética de lo que es legal o de lo que es aceptado en el resto del mundo; o queremos que los magistrados civiles hagan cumplir la ética cristiana.  ¡Ves espera un minuto! ¡La ética cristiana es la misma sin importar lo que la Corte Suprema haga o lo que la Corte Suprema diga! No voy al compás de ese ritmo.  Tenemos un Señor que nos da nuestra ética y Sus mandamientos.  Él dijo: «Obedeced mis mandamientos».  Esa es nuestra responsabilidad –

R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue el fundador de Ligonier Ministries, co-pastor de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San Andrés] en Sanford, Florida, y el primer presidente del Reformation Bible College. Fue el autor de más de cien libros, incluyendo La Santidad de Dios.

Paz en la prueba (2)

Viernes 25 Marzo

(Jesús dijo:) La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.

Juan 14:27

Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Filipenses 4:6-7

Paz en la prueba (2):

Estoy bien con mi Dios

He aquí el himno compuesto por Horatio Spafford luego de la tragedia ocurrida y la pérdida de sus cuatro hijas (ver el texto de ayer).

De paz inundada mi senda ya esté

O cúbrala un mar de aflicción,

cualquiera que sea mi suerte, diré:

¡Estoy bien, tengo paz, gloria a Dios!

Estoy bien (estoy bien)

gloria a Dios (gloria a Dios)

Tengo paz en mi ser, gloria a Dios.

Ya venga la prueba o me tiente Satán,

No amengua mi fe ni mi amor;

Pues Cristo comprende mis luchas, mi afán

Y su sangre obrará en mi favor.

Oh cuánto me gozo en Su salvación

Fue pleno Su amor y perdón

Clavó mi pecar en la cruz lo olvidó

¡Gloria a Dios! ¡Gloria al Hijo de Dios!

La fe tornarase en feliz realidad

Al irse la niebla veloz,

Desciende Jesús con su gran Majestad,

¡Aleluya! Estoy bien con mi Dios.

Horatio Spafford

Éxodo 37 – Hechos 26:1-18 – Salmo 36:7-12 – Proverbios 12:7-8

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Paz en la prueba (1)

Jueves 24 Marzo

Aunque… tengáis que ser afligidos… para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo.

1 Pedro 1:6-7

Paz en la prueba (1)

En 1871 una familia cristiana de Chicago, los Spafford, perdieron brutalmente a su hijo de 4 años. Poco después un terrible incendio consumió todos sus bienes.

Dos años más tarde la familia debía tomar un barco para ir a Europa. Al momento de partir, el padre, llamado a Chicago por motivos profesionales, dejó a su mujer y a sus hijas partir sin él. Pocos días después el barco, “Ville du Havre”, colisionó con otro navío y se hundió en pocos minutos. La señora Spafford, agarrada a una tabla, vio impotente cómo sus cuatro hijas se ahogaban. Rescatada por la tripulación de otro navío llegó al país de Gales, desde donde envió un telegrama a su marido: “Única salvada”. Este decidió ir a su encuentro; para ello tomó el primer barco que iba a Europa. Una noche, durante el viaje, el capitán llamó a su puerta y le dijo: “Ahora estamos en el lugar donde murieron sus hijas”. El padre miró un instante las turbias aguas, volvió a su cabina y escribió un poema cuya primera estrofa es esta:

De paz inundada mi senda ya esté

O cúbrala un mar de aflicción,

cualquiera que sea mi suerte, diré:

¡Estoy bien, tengo paz, gloria a Dios!

Cada uno de nosotros puede verse enfrentado a pruebas insuperables. Pero Dios, quien es fiel y nos ama, es el único que puede darnos la fuerza para soportarla y llenarnos de paz: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).

Éxodo 36 – Hechos 25 – Salmo 36:1-6 – Proverbios 12:5-6

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Mi hijo está en la presencia del Dios de amor (2)

Miércoles 23 Marzo

Padre de misericordias y Dios de toda consolación… nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.

2 Corintios 1:3-4

Mi hijo está en la presencia del Dios de amor (2)

“Sentí la dulzura y la bondad de Dios cuando clamaba a él en medio de mi dolor, sentada en la habitación de Haddon, mientras leía mi Biblia. Ese Dios dulce y lleno de amor se llevó a mi niño a un lugar donde ahora está seguro. Allí puede experimentar todo el amor de Dios. Como madre no debo preocuparme, recordando ese momento en que partió, porque sé que fue introducido instantáneamente en la presencia de Cristo. Ahora Haddon puede gozar de la misericordia y de la gracia, y no estar más enfermo.

Dios no nos prometió un camino rápido o fácil hacia el cielo, pero nos promete conducirnos en este camino. Y hasta que llegue ese moment, “cercano está el Señor a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu” (Salmo 34:18).

En medio de nuestras lágrimas y días de gran tristeza, deseamos que quienes nos rodean sepan esto: soportamos nuestro dolor porque Jesús llevó el castigo por nuestro pecado, porque resucitó y venció a la muerte. Para el cristiano la muerte no es el fin, pero para los que no quisieron aceptar a Jesucristo como Salvador, la muerte conduce al castigo eterno. Oro para que escuchen la buena nueva del Evangelio hoy, y depositen su confianza en Dios, el gran vencedor de la muerte”.

Lisa

Éxodo 35 – Hechos 24 – Salmo 35:22-28 – Proverbios 12:3-4

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Mi hijo está en la presencia del Dios de amor (1)

Martes 22 Marzo

El Señor te bendiga, y te guarde; el Señor haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; el Señor alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz.

Números 6:24-26

Mi hijo está en la presencia del Dios de amor (1)

“El Señor se llevó a nuestro pequeño hijo, Haddon, para estar junto a él. Justo antes de su muerte le cantamos un himno lo mejor que pudimos. Lo tuve en mis brazos por última vez diciéndole que pronto iríamos a verlo. Lo pasé a mi marido Ernie, quien le murmuró este bello versículo: “El Señor te bendiga, y te guarde; el Señor haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; el Señor alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz”. Estas fueron las últimas palabras que Haddon escuchó.

Mientras todas nuestras esperanzas como padres desaparecían en medio de la confusión y la tristeza, el Señor permitió que viviésemos un entierro en una paz increíble. Temía ver su pequeño ataúd, pero cuando llegó el momento, Dios me mostró rápidamente que mi hijo ya no estaba ahí, que solo se trataba de su cuerpo, en el que ya no sufría. Me recordó que Jesús resucitó de los muertos, y que Haddon también resucitaría. En mi vida nunca había experimentado una paz tan grande como la que sentí en ese momento. Miré alrededor las numerosas tumbas de bebés imaginando a esos niños despertar un día en la presencia de la gloria de Dios. ¡Lo mismo sucederá con Haddon! Esta es nuestra confianza respecto a nuestro bebé. ¡Nuestro gozo eterno está por llegar!

Mi corazón dolorido aprende a creer que ser madre no es mi última felicidad. Cuando el pueblo de Dios esté al fin ante Cristo, experimentará el gozo eterno y vivificante del que a veces ya tenemos una pequeña muestra en la tierra, incluso en medio de las lágrimas”.

(mañana continuará)

Éxodo 34 – Hechos 23:12-35 – Salmo 35:15-21 – Proverbios 12:1-2

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La Biblia habla de usted y de mí (7)

Lunes 21 Marzo

Anduvieron perdidos por el desierto… hambrientos y sedientos, su alma desfallecía en ellos. Entonces clamaron al Señor en su angustia, y los libró de sus aflicciones. Los dirigió por camino derecho… Alaben la misericordia del Señor, y sus maravillas para con los hijos de los hombres.

Salmo 107:4-8

La Biblia habla de usted y de mí (7)

¡Este pasaje habla de mí! Cuando leo el salmo 107 me identifico con cada versículo. Muy a menudo me siento perdido, hambriento de felicidad, sediento de paz y de una vida que valga la pena ser vivida… Me siento humillado, cansado. Incluso fui destrozado por la desgracia, estuve desesperado, desorientado… Tuve la impresión de estar en un mar tempestuoso, sin ninguna solución para sobrevivir…

La Biblia afirma que otros experimentaron estas cosas, antes que yo. Pero lo que me interesa aún más es que muchos de ellos clamaron a Dios en medio de la desesperación, dejando de lado su incredulidad, sus dudas, su propia sabiduría, su rebelión contra el Creador. Clamaron… porque ya no sabían qué hacer, porque no tenían nada más que perder y estaban dispuestos a aceptar cualquier cosa para salir de esa situación desesperada.

Esto me hace pensar en mí. ¿También le hace pensar en usted, en ciertas situaciones desesperadas de su vida, en la circunstancia con la que está luchando quizás en este mismo momento? Dios quiere responderle, no haciendo todo lo que usted desea, sino conduciéndole por el “camino derecho”, el único bueno. Le muestra al Salvador que le dio, Jesucristo. Le invita a reconocer ante él que usted está perdido, que necesita su perdón y su ayuda. Le invita a confiar en él. La continuación del pasaje bíblico nos muestra que, clamando a Dios con fe, vemos las maravillas de su amor.

(continuará el próximo lunes)

Éxodo 33 – Hechos 22:22-23:11 – Salmo 35:9-14 – Proverbios 11:31

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Salomón y Pablo

Domingo 20 Marzo

(El rey Salomón dijo:) Gozarás de bienes. Mas he aquí esto también era vanidad.

Eclesiastés 2:1

(El apóstol Pablo dijo:) He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.

Filipenses 4:11

Salomón y Pablo

Salomón era un rey de la Antigüedad extremadamente rico, no se privó de nada. También era un sabio que reflexionaba sobre el sentido de la vida en la tierra. En el libro del Eclesiastés hallamos sus experiencias y sus reflexiones. Como un triste estribillo, la palabra “vanidad” llena este libro. “Vanidad de vanidades, todo es vanidad” (Eclesiastés 1:2), es decir, fútil, que solo tiene un valor ilusorio.

El apóstol Pablo había trabajado duro para predicar el Evangelio. Cuando fue mayor, casi todos sus amigos lo abandonaron, y sus enseñanzas fueron descuidadas. Pablo estaba encadenado en lo profundo de una cárcel romana debido a su fe, pero era feliz. Y escribió: “Regocijaos en el Señor siempre” (Filipenses 4:4).

Salomón sintió amargura y una gran insatisfacción. Pablo no sintió nada de eso, al contrario, experimentó un verdadero gozo interior, duradero y profundo.

Dios sabe escoger a sus portavoces: “Regocijaos” en la boca de un rey rico no habría sido muy convincente. “Vanidad de vanidades” en la boca de un prisionero desanimado hubiese sido muy comprensible. ¡Lo curioso es que el que reconoce su insatisfacción es el rey, y el prisionero es feliz!

Salomón buscó la felicidad en la tierra, y fue decepcionado. Pablo encontró su gozo en Jesucristo, quien subió al cielo. Ese prisionero nos da el secreto de su felicidad: “Estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor… y lo tengo por basura, para ganar a Cristo” (Filipenses 3:8).

Éxodo 32 – Hechos 21:37-22:21 – Salmo 35:1-8 – Proverbios 11:29-30

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La marca de Plimsoll

Sábado 19 Marzo

Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.

1 Pedro 5:7

La marca de Plimsoll

En el siglo XIX, la carga excesiva de los barcos era una de las causas más frecuentes de naufragio. En 1872, un político británico, Samuel Plimsoll (1824-1898), lleno de compasión por los marineros y sus familias, publicó una obra en la cual revelaba el número y las causas de las pérdidas de vidas humanas en la zona costera británica. Este libro causó gran impresión en el público, pero durante años Plimsoll tuvo que luchar para que se adoptara una ley (1875) que obligase a las compañías propietarias de barcos trazar una línea de carga máxima en los costados de los barcos. Esta marca, que todavía está en vigor, es conocida con el nombre de “marca de Plimsoll o marca de francobordo”.

Cristianos, ¿conocemos nuestra marca de Plimsoll, lo que nos sobrecarga y nos lleva a correr riesgos? Por ejemplo, si estamos preocupados, agobiados, irritados… quizás hayamos sobrepasado la línea de Plimsoll. Pero hay otras cargas más sutiles que también pueden hacernos hundir, por ejemplo, nuestra indiferencia hacia los demás, estar satisfechos con nosotros mismos.

Aprendamos a ir a Jesús siempre a lo largo del día. Si, en su presencia, tomamos conciencia de cuáles son nuestras verdaderas cargas, y las ponemos a sus pies, él las llevará en nuestro lugar, y nos dará su descanso y su paz. “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).

Si nos estamos hundiendo, como Pedro, apropiémonos de su oración: “¡Señor, sálvame!”. Y al instante Jesús, “extendiendo la mano, asió de él” (Mateo 14:30-31).

Éxodo 31 – Hechos 21:17-36 – Salmo 34:15-22 – Proverbios 11:27-28

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Una palabra difícil: propiciación

Viernes 18 Marzo

El publicano, estando en pie allá lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo; sino que se daba golpes de pecho, diciendo: ¡Dios, ten misericordia de mí, pecador!

Lucas 18:13, V. M.

Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre.

Romanos 3:24-25

Una palabra difícil: propiciación

Al leer los dos versículos del día, quizás usted haya notado que las palabras griegas traducidas por “ten misericordia de mí” y “propiciación” son muy similares, es decir, son de la misma familia. La primera expresión indica que la justa ira de Dios contra el pecador tiene que ser desviada del pecador; la segunda revela el medio que Dios encontró para que esa conciliación sea posible.

Dios es santo, sus ojos son muy limpios para ver el mal (Habacuc 1:13). Es paciente, pero no puede soportar el pecado, y quiere que lo sepamos: “La ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad” (Romanos 1:18). Al mismo tiempo, “quiere que todos los hombres sean salvos” (1 Timoteo 2:4), porque los ama, a pesar de todo. Entonces encontró una forma de conciliar esta ira contra el pecado con su amor por cada uno de nosotros. Dio “a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). Jesucristo aceptó sufrir en nuestro lugar el castigo que nosotros merecíamos. Él llevó sobre sí mismo la ira divina. En hebreo, la palabra “propiciación” se deriva del verbo “cubrir”: Jesús “cubrió” nuestro pecado (ver Salmo 32:1), y ahora Dios nos es “propicio”, favorable.

No descuidemos “una salvación tan grande” (Hebreos 2:3), pues solo hay dos opciones: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Juan 3:36).

Éxodo 30 – Hechos 21:1-16 – Salmo 34:7-14 – Proverbios 11:25-26

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La telaraña

Jueves 17 Marzo

Su confianza es tela de araña. Se apoyará él en su casa, mas no permanecerá ella en pie; se asirá de ella, mas no resistirá.

Job 8:14-15

Tejen telas de arañas… Sus telas no servirán para vestir, ni de sus obras serán cubiertos.

Isaías 59:5-6

La telaraña

Seguramente usted ha visto alguna vez una telaraña tejida entre las altas hierbas. Cubierta por el rocío, es preciosa, ¡pero qué obra tan frágil! Basta con tocarla ligeramente para romperla.

 – Un amigo del patriarca Job utiliza esta imagen para hablar de “los que olvidan a Dios”: declara que “su confianza es tela de araña” (Job 8:13-14). Descansar sobre sus propios méritos para estar en regla con Dios es inútil.

 – El profeta Isaías retoma la imagen de la telaraña al hablar de los hombres pecadores (Isaías 59:5). ¿Cómo hacer una prenda con una telaraña? Lo mismo sucede con el que trata de hacer valer sus buenas obras para presentarse ante Dios. En realidad, esos vestidos son insuficientes para esconder nuestros pecados. Solo la fe en Jesús nos hace justos ante Dios, nos cubre con vestiduras de salvación y con el manto de justicia (Isaías 61:10).

 – La telaraña también es una imagen que habla a los creyentes. ¿Con qué, o con quién, contamos para la vida de cada día? ¿Con nuestros recursos, con un salario regular, con amigos influyentes, con nuestro ingenio? Todo esto podría desaparecer tan rápido como una telaraña. Pongamos nuestra confianza en el Señor, quien dijo: “No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre” (Hebreos 13:5-6).

“El padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies” (Lucas 15:22).

Éxodo 29 – Hechos 20:17-38 – Salmo 34:1-6 – Proverbios 11:23-24

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