La historia de Ministerios Ligonier

Ministerios Ligonier

Serie: El ahora cuenta para siempre

La historia de Ministerios Ligonier
Por Stephen Nichols

Nota del editor: Este es el séptimo y último capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: El ahora cuenta para siempre

n un monumento de granito en el Parque Estatal Point, en Pittsburgh, están grabadas las palabras «Un lugar de consecuencias internacionales». Este lugar, Three Rivers, desempeñó un papel fundamental en la época colonial. Sin embargo, en la década de 1750, es probable que pocos estuvieran apercibidos de la importancia de los acontecimientos que ocurrían en ese lugar. Pero las ramificaciones fueron enormes y tal impacto perduraría durante siglos. Este lugar de consecuencias internacionales estaba a diez millas al noroeste de los hogares de infancia de R.C. Sproul y de Vesta (Voorhis) Sproul.

ANTES DE AGOSTO DE 1971: LA FUNDACIÓN

R.C. guardaba buenos recuerdos de su querido Pittsburgh. Ese lugar lo formó; se podía oír en su acento décadas después de haberse ido. Pittsburgh no solo era la Ciudad del Acero, sino también la Ciudad Presbiteriana. Pero en los años 50 y 60, era un presbiterianismo carente de compromisos confesionales. R.C. fue a una iglesia presbiteriana, a un colegio presbiteriano y a un seminario presbiteriano, todos ellos claramente liberales. Esto le dio a R.C. dos pilares fundamentales. El primero fue que cuando finalmente escuchó la verdad del evangelio, sintió una gratitud abrumadora por la gracia y la bondad de Dios, y un deseo y una pasión intensos por conocer, servir y adorar al Dios trino del evangelio. Esa gratitud y pasión marcaron su vida completa; le impulsaron a él y al ministerio que fundó. El segundo, estar rodeado de errores afinó sus habilidades apologéticas. R.C. era un comunicador, pero también era un apologeta. A menudo hablaba de la misión de Ligonier no solo de enseñar y proclamar la verdad, sino también de defender y contender por la verdad. R.C. conoció de primera mano los efectos devastadores de la falsa enseñanza.

El amor y la pasión de R.C. por la verdad, la bondad y la belleza —y su deseo de luchar por ellas— formaron parte de los cimientos de Ministerios Ligonier. Otra parte tenía que ver con el mensaje. Desde la primera vez que R.C. leyó la Biblia como cristiano, tuvo la comprensión transformadora de que «Dios es un Dios que se toma las cosas en serio». Mientras muchos en la cultura y en la Iglesia se dejaban llevar por una visión superficial de quién es Dios, R.C. fue llevado a sus rodillas, como el profeta Isaías, ante el esplendor refulgente de la santidad de Dios. La santidad de Dios, en toda su plenitud, no solo fue el fundamento de Ligonier sino que permea todo lo que el ministerio ha hecho en los últimos cincuenta años y sigue siendo su Estrella del Norte.

Una vez que se había establecido una misión y un mensaje, la fundación necesitaba una pieza más: la audiencia. Al cumplir los treinta años, R.C. era un profesor de seminario en la cima de su profesión y estaba aburrido. Mientras, enseñaba una clase de escuela dominical. Allí se encontró con laicos que no tenían hambre de migajas, sino de la carne de la Palabra de Dios y de la doctrina. El profesor y la audiencia se complementaban entre sí. Cuanto más hambrientos estaban, más se entusiasmaba R.C. por enseñarles, lo cual hacía que volvieran por más.

1971-1984

Al establecerse el fundamento, Dios juntó dos fuerzas para empezar a edificar la estructura. Una era R.C., Vesta y la familia Sproul. Es importante recordar que desde el principio fueron R.C. y Vesta. La otra fuerza era Dora Hillman, la viuda de un empresario de Pittsburgh. Vivía en el valle de Ligonier, en el oeste de Pensilvania. Cerca de su casa, se puso a la venta una propiedad de cincuenta y dos acres. La compró y construyó en ella una casa para los Sproul que sirvió de hogar familiar, sala de conferencias, comedor para los estudiantes y las oficinas del Ligonier Valley Study Center [Centro de estudios del Valle de Ligonier]. R.C. preparó e impartió conferencias y organizó los legendarios «Gabfests», sesiones de preguntas y respuestas los lunes por la noche. Se escribieron libros. Se grabaron series de enseñanzas en casetes de audio. Luego, en 1975, se grabó por primera vez una serie de enseñanzas en vídeo. Con sus gafas de sol de aviador y un atuendo claramente setentero, R.C. grabó La santidad de Dios. No había nada parecido en ese entonces. Tenía una pizarra, un atril, una pasión, un mensaje y una audiencia. Esos primeros años en el LVSC fueron un momento innovador en la educación cristiana para adultos.

Sin embargo, en ese momento, R.C. y Vesta no lo pensaban así. Simplemente estaban siendo fieles y obedientes a lo que Dios les había llamado a hacer. A medida que fueron fieles, Dios bendijo al centro de estudios con mucho fruto. Bob Ingram, quien posteriormente fue presidente de Ligonier y editor de Tabletalk (1988-1992), recuerda haber ido al centro de estudios, siempre con el auto lleno de su grupo de solteros. Dijo de forma breve: «El centro de estudios formó a mi generación». Desde 1971 hasta 1984, decenas de miles de personas subían y bajaban por las carreteras secundarias que serpentean por las estribaciones de las montañas Allegheny hasta llegar al centro de estudios en Stahlstown. Venían con preguntas y R.C. y los otros profesores del centro de estudios les dieron respuestas desde la Palabra de Dios. Muchos más aprenderían de R.C. a través de la enseñanza que fue distribuida en cintas de audio y vídeo. Muchos escucharon y vieron por primera vez a R.C. sentados en una clase de escuela dominical en el sótano de una iglesia mirando un televisor.

1984-1994

Pronto quedó claro para la junta que Ligonier podría ser más eficaz sin un gran campus que mantener. En 1984, Ligonier se trasladó a Orlando, Florida. Orlando ofrecía tanto un lugar donde la gente podía acudir a la enseñanza como un lugar desde donde esta podía salir. En 1988, Ligonier acogió su primera Conferencia Nacional bajo el título Amando a un Dios santo. La Conferencia Nacional sigue siendo la reunión familiar anual para los estudiantes de Ligonier y también sirve como punto central para que Ligonier lance nuevos libros y series de enseñanza.

El traslado a Orlando coincidió también con un acontecimiento importante en relación con la publicación de Tabletalk. Iniciada en 1977, Tabletalk fue rediseñada y reformateada en 1989. Con artículos en torno a un tema y devocionales diarios, Tabletalk ha crecido continuamente en circulación, ahora con más de cien mil copias distribuidas mensualmente. En ella se resume la visión de R.C. de animar al pueblo de Dios, no solo a leer la Palabra de Dios, sino también a estudiarla. Durante este tiempo R.C. publicó dos libros que son clásicos: La santidad de Dios en 1985, seguido de Escogidos por Dios en 1986. Mientras tanto, las series de enseñanza se siguieron produciendo, grabando y distribuyendo.

1994-2021

El primer programa de radio de R.C., The R.C. Sproul Study Hour [La hora de estudio de R.C. Sproul], salió al aire en 1982. En 1986, Ask R.C. [Pregúntale a R.C.] se transmitió por seis estaciones de radio. Todo ello condujo al lanzamiento de Renewing Your Mind [Renovando tu mente] en 1994. Naturalmente, los primeros episodios fueron sobre la santidad de Dios. La radio cristiana consistía mayormente en sermones. RYM transmitió episodios de enseñanza. Se podía escuchar la tiza mientras R.C. ponía los puntos sobre las íes. Te hacía sentir que estabas sentado en su clase, que te hablaba directamente. No había nada parecido en el aire y pronto se convirtió en esencial para escuchar en el camino al trabajo. Y sigue siéndolo.

Se escribieron más libros. Las conferencias se siguieron realizando en Orlando, en todo el país y, finalmente, en todo el mundo. Ligonier también empezó a organizar viajes de estudio a Tierra Santa y a las legendarias ciudades de los reformadores. Con el desarrollo de la tecnología, Ligonier amplió los medios para comunicar y promulgar la enseñanza. El sitio web sigue siendo una herramienta importante y eficaz para la distribución de la enseñanza. Además, existe RefNet, una serie de podcasts, Ligonier Connect [Conexión Ligonier] y Ask Ligonier. Todas estas iniciativas, y otras nuevas en desarrollo, aprovechan la tecnología para proclamar la santidad de Dios al mayor número de personas posible.

Mientras Ligonier seguía expandiendo su alcance, en 2011 volvió a sus raíces abriendo las puertas del Reformation Bible College en el centro de Florida. La universidad cuenta con unos 140 estudiantes en el campus y otro centenar más de alumnos que toman los cursos en línea. Ligonier también amplió su base de enseñanza en 2010 al incorporar la confraternidad de enseñanza. Además de la amplia gama de materiales didácticos de R.C., Ligonier ofrece una plataforma para los escritos y las charlas de la confraternidad de enseñanza y otros profesores de confianza. Desde 1971, Ligonier ha servido para acercar los profesores a los alumnos.

Ligonier también se expandió más allá de la lengua inglesa y actualmente opera sitios web en siete idiomas diferentes, incluyendo el español, el árabe, el farsi y el chino. Cada día se añaden nuevos contenidos a cada uno de estos sitios. En marzo de 2018, Ligonier emitió por primera vez Renovando tu mente, la versión diaria en español de Renewing Your Mind. Estos esfuerzos también incluyen la traducción de muchos libros de R.C. y de otros, así como la producción de traducciones de la Biblia de Estudio de la Reforma. Ministerios Ligonier, al igual que el Parque Point en Three Rivers, se ha convertido en un lugar de consecuencias internacionales.

¿QUÉ SIGUE?

Cada vez que se lanzaba una iniciativa importante o se alcanzaba algún objetivo, R.C. se tomaba un momento para celebrarlo. Luego se dirigía a los que le rodeaban y preguntaba: «¿Qué sigue?». Nosotros seguimos haciéndonos esa pregunta. La respuesta, por un lado, es que no lo sabemos. Sabemos que Dios ha sido fiel para con nosotros desde el principio y a través de los años difíciles. Y mientras lamentábamos el fallecimiento de R.C. en los últimos días de 2017, Dios bendijo a Ligonier. En estos últimos tres años, hemos visto la mayor expansión en el alcance de la historia de Ligonier. Por estos últimos cincuenta años, estamos agradecidos. Pero que nunca seamos presuntuosos. Ligonier sirve a la Iglesia, y servimos por la prerrogativa divina de nuestro santo Dios. Mirando a Dios, nos preguntamos: ¿Qué pueden traer los próximos cincuenta años? Al mirar atrás para celebrar nuestro aniversario número cincuenta junto a ustedes, sepan por favor que miramos hacia adelante, renovados en nuestro compromiso de proclamar la santidad de Dios en toda su plenitud al mayor número de personas posible. Nos hemos propuesto ser fieles, sin saber lo que vendrá después, pero anticipando ansiosamente lo que Dios hará.

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Stephen Nichols
Stephen Nichols

El Dr. Stephen J. Nichols es presidente de Reformation Bible College, director académico de Ligonier Ministries y maestro de la Confraternidad de Enseñanza de Ligonier Ministries. Es el anfitrión de los podcasts 5 Minutes in Church History y Open Book. Es autor de numerosos libros, entre ellos For Us and for Our SalvationJonathan Edwards: A Guided Tour of His Life and ThoughtPeace y A Time for Confidence, y es coeditor de The Legacy of Luther y de la serie de Crossway: Theologians on the Christian Life. Él está en Twitter @DrSteveNichols.

51 – El pastorado del hombre o de la mujer

Ministerios Integridad & Sabiduría

Tesis # 51

El pastorado del hombre o de la mujer

95 Tesis para la iglesia evangélica de hoy

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

Venciendo El Miedo Y La Preocupación

Evangelio.blog

Venciendo El Miedo Y La Preocupación

Por Sherry Allchin

Vencer el miedo y la preocupación parece una locura imposible para nosotros que tememos y nos preocupamos. Sin embargo, se puede vencer a este dúo cobarde.

“Por nada estéis afanosos . . . pero estoy afanado por todo!”

¿Suena como tú o alguien a quien aconsejas? En Lucas 21:26 leemos que los últimos días se caracterizarán por el temor. ¡Ciertamente me parece que el miedo está en alza y la paz y el amor están por la ventana en nuestra cultura!

. . . desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que vendrán sobre el mundo; porque las potencias de los cielos serán sacudidas. Lucas 21:26

El Miedo Y La Preocupación Definidos

La ansiedad es un término bíblico que abarca tanto el miedo como la preocupación. Me gusta pensar que es el término paraguas sobre el miedo y la preocupación. El miedo se relaciona con algo del pasado, tal vez algo que harás cualquier cosa para evitar que vuelva a suceder. Arrastra ese evento al presente y te paraliza con el miedo de alguna manera – trastorno obsesivo-compulsivo, perfeccionismo, complacer a la gente, ataques de pánico, o ansiedad general o especializada son algunos ejemplos.

El miedo atormenta a los temerosos, dirigiéndolos cada vez más a protegerse de lo que temen que suceda. Hace volver tu enfoque hacia adentro. A medida que la ansiedad aumenta, la productividad disminuye. Un ataque de pánico se siente como si te estuvieras muriendo en el acto. La vida comienza a girar en torno a esa «cosa temida», sea lo que sea.

Tres tipos de miedo impío:

1. El miedo a una persona – complacer a esa persona, mantenerla feliz, o hacer que te acepte o te apruebe.

2. El miedo a no conseguir lo que crees que no puedes vivir sin él.

3. El miedo a una circunstancia que crees que no puedes manejar.

El miedo parece tomar una vida propia, ¡dirigiendo tu vida!

La preocupación, por otro lado, toma un potencial que ocurre en el futuro y te paraliza en el presente como si fuera la realidad. Puede o no suceder nunca, pero el nivel de ansiedad es como si estuviera sucediendo ahora mismo, y tus pensamientos se consumen por ello.

La preocupación pasa factura tanto a tu cuerpo como a tu alma. Se siente muy real para ti.

Un Antídoto Para El Miedo Y La Preocupación

El amor perfecto echa fuera el miedo.

17 En esto se perfecciona el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio, pues como Él es, así somos también nosotros en este mundo. 18 En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor involucra[a] castigo, y el que teme no es hecho perfecto en el amor. 19 Nosotros amamos, porque Él nos amó primero. 20 Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es un mentiroso; porque el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios a quien no ha visto. 21 Y este mandamiento tenemos de Él: que el que ama a Dios, ame también a su hermano.. Juan 4:17–21

A menudo mis consejeros pueden citar ese versículo pero no tienen idea de cómo el amor tiene el potencial de expulsar su miedo. Incluso pueden citar 2 Timoteo 1:7: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.”

Saben y me aseguran que el miedo no viene de Dios, pero no tienen ni idea de dónde se origina. Sale más bien como la proverbial excusa de «el diablo me hizo hacerlo», como si no tuvieran control sobre su miedo y preocupación o las acciones que siguen.

Entonces, ¿cómo ayudamos a nuestros consejeros, o cómo se obtiene la victoria sobre su ansiedad?

Piense en David y Goliat. Había dos ejércitos, los filisteos burlándose y amenazando mientras los israelitas temblaban de miedo.

Como las emociones son un subproducto de cómo evaluamos nuestras circunstancias, ¡la evaluación israelita de que las circunstancias eran peligrosas ciertamente provocó la emoción del miedo! Durante días, Goliat había lanzado amenazas mientras el ejército de Saúl se paralizaba.

Entra David: las mismas circunstancias, pero una interpretación diferente (peligroso, pero su Dios era más grande que la circunstancia peligrosa), y por lo tanto una acción diferente (luchar y matar al gigante como lo hizo con el león y el oso), y por lo tanto una emoción diferente (alabanza y gratitud a Dios y paz).

El amor de David por Dios y por su país produjo acciones y emociones justas. El resto del ejército israelita se perdió las bendiciones del vencedor por su miedo y preocupación paralizantes.

El amor cambia el enfoque de la autoprotección a amar y servir a Dios y a los demás. ¡En la obediencia al más grande mandato de Jesús (Mateo 22:36-40), encontramos la liberación de nuestra ansiedad!

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Teología para la gloria de Dios

Ministerios Ligonier

Serie: El ahora cuenta para siempre

Teología para la gloria de Dios
Por Steven Lawson

Nota del editor: Este es el sexto capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: El ahora cuenta para siempre

l estudio de la teología nunca debe convertirse en un fin en sí mismo. El objetivo de la sana doctrina nunca es producir personas que tengan la cabeza llena pero los corazones vacíos y las vidas estériles. El propósito de la teología reformada nunca es producir «escogidos congelados». Más bien, el conocimiento de Dios y Su verdad tiene como propósito llevarnos a conocerlo y adorarlo. La enseñanza de la Escritura nos es dada para encender nuestros corazones en devoción por Dios e impulsarnos a vivir para Él. En pocas palabras, una teología sólida debe producir una doxología vibrante.

Estudiamos teología no para ser educados con el propósito de aparentar. La teología no es más que un medio para alcanzar el fin más elevado. Estudiamos la verdad acerca de Dios para conocerle mejor y que esta nos lleve a la madurez. La teología renueva nuestras mentes. Enciende nuestros corazones. Eleva nuestra adoración. Dirige nuestras oraciones. Humilla nuestras almas. Ilumina nuestro camino. Da energía a nuestro caminar. Santifica nuestras vidas. Fortalece nuestra fe. Profundiza nuestra pasión. Da forma a nuestros ministerios. Fortalece nuestro testimonio. La teología hace todo esto y mucho más. Cada aspecto de esta búsqueda de toda la vida trae gloria a Dios.

Debemos glorificar a Dios en todo lo que hacemos. Pablo escribe: «Ya sea que comáis, que bebáis, o que hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios» (1 Co 10:31). Este encargo de honrar a Dios abarca también el estudio de la teología. El apóstol advierte: «El conocimiento envanece» (8:1) si este no nos lleva a amar a Dios y a los demás. Debemos estudiar «la fe que de una vez para siempre fue entregada a los santos» (Jud 1:3) en última instancia para «el conocimiento de Dios y de Jesús nuestro Señor» (2 Pe 1:2). Esta verdad, a su vez, nos impulsará a darle a Él la gloria debida a Su nombre.

Hay un versículo importante que aclara esta verdad de manera especial. Pablo escribe: «Porque de Él, por Él y para Él son todas las cosas. A Él sea la gloria para siempre. Amén» (Rom 11:36). Esta confesión concluye la más profunda enseñanza de Pablo sobre cómo Dios salva a pecadores que perecen. Pablo ha expuesto las grandes doctrinas de la condenación, la justificación, la santificación, la glorificación y la elección, y entonces estalla en esta ferviente alabanza a Dios. Consideremos detenidamente esta doxología y emulemos la respuesta del apóstol dando gloria a Dios.

Este versículo comienza con tres frases preposicionales, «de Él, por Él y para Él», seguidas de cuatro palabras que lo abarcan todo: «son todas las cosas» (Rom 11:36). Esta es la frase más abarcadora jamás escrita. Esta es una cosmovisión cristiana completa. Es prácticamente una teología sistemática en sí misma. Este es el hilo argumental de toda la Biblia en pocas palabras. Es la historia del mundo sintetizada. Nada queda por fuera de los parámetros de esta tríada de frases. «Todas las cosas» incluye todo en tres grandes áreas: la creación, la historia y la salvación.

En primer lugar, el apóstol escribe que todas las cosas son y provienen «de Él». Esto apunta a la eternidad pasada, cuando Dios diseñó Su plan maestro para todo lo que habría de suceder. Dios es el autor de Su propósito eterno («de Él»), que incluye todo lo que ocurrirá. Antes de la fundación del mundo, Dios diseñó el plano de toda la creación, incluyendo las especificaciones detalladas de la tierra (Job 38-39). Además, Él elaboró Su decreto eterno que incluía todo lo que ocurriría dentro del tiempo (Is 46:8-9). Hace mucho tiempo, Dios escogió a Sus elegidos (Rom 8:29Ef 1:42 Tes 2:13). Luego se los entregó a Su Hijo para asegurar su salvación (Jn 6:37). Toda esta planificación previa de la creación, la historia y la salvación es «de Él».

En segundo lugar, Pablo afirma que todas las cosas son «por Él». Esto significa que, dentro del tiempo, Dios lleva a cabo «todas las cosas» que planeó. Él es el Creador quien llamó al universo a la existencia (Gn 1:1Sal 33:6-7) y que continuamente lo sostiene con Su poder (Col 1:16Heb 1:2). Además, Él preside sobre los asuntos de la providencia, obrando todas las cosas según el consejo de Su voluntad (Ef 1:11). Nunca se desvía de Su plan original para adoptar una estrategia alternativa. Nada sucede, ni siquiera el más mínimo movimiento, fuera de Su propósito soberano (Pr 16:33Mt 10:29). Cosas como la buena suerte, la mala suerte, el azar o el destino ciego no existen. Asimismo, la obra de Dios en la salvación de todos Sus elegidos es completamente eficaz. Obrando a través de Su Hijo y del Espíritu Santo, Dios convence, llama, atrae, regenera, santifica, preserva y glorifica a todos Sus elegidos (Jn 6:37-4044Rom 8:29-30).

En tercer lugar, Pablo escribe que «para Él» son «todas las cosas». Esto afirma que Dios dirige todo hacia Su propia gloria. El propósito más elevado del mundo físico es exhibir Su majestad (Sal 19:1). Todo lo que Él realiza en la historia es para mostrar la grandeza de Su nombre (Is 48:11). Todo lo que Él hace en la salvación para rescatar a los pecadores que perecen es para alabanza de la gloria de Su gracia (Ef 1:361214). Todas las cosas tienen este fin supremo: soli Deo gloria, solo para la gloria de Dios.

Todo es «de» Dios, procedente de Su voluntad soberana en la eternidad pasada. Todo es «por» Él, realizado por Su actividad soberana en el tiempo. Todo es «para» Él, promoviendo así Su gloria soberana en todo tiempo. Todo lo que planeó y predestinó lo realiza y preserva para Su propio propósito y placer.

Pablo luego afirma que es esta teología trascendente —y solo esta teología— la que produce la siguiente doxología: «A Él sea la gloria para siempre. Amén». Aquí esta elevada doctrina acerca de Dios nos lleva a una profunda devoción hacia Él. Aquel que creó y controla todas las cosas, quien convierte a todos Sus elegidos, merece toda la alabanza. No hay gloria alguna que pertenezca al hombre. Ni tampoco debe repartirse entre Dios y el hombre. Nuestro Dios celoso no comparte Su gloria con otro (Is 42:8).

La palabra gloria (del griego doxa) incluye el significado de «una correcta opinión o estimación de alguien». Transmite la idea de la reputación que alguien tiene. De doxa se deriva la palabra ortodoxia, que significa una creencia correcta sobre algo. Luego pasó a designar una opinión elevada sobre una persona notable de gran renombre y reputación. Indica el honor que se le debe a una persona de alto rango. Cuanto más grande sea la persona, más debe ser reverenciada. Asimismo, cuanto más estudiemos teología, más elevada será nuestra visión de Dios. Y a su vez, más le alabaremos.

La Biblia habla de gloria de dos formas diferentes que debemos distinguir. La primera es la gloria intrínseca de Dios. Esto es la suma y sustancia de todo lo que Dios es. Esta gloria representa la totalidad de Su ser divino. Incluye todas las perfecciones de Sus atributos divinos. Esta gloria intrínseca es inmutable, nunca aumenta ni disminuye. Desde la eternidad hasta la eternidad, Dios es «el que era y el que es y el que ha de venir» (Ap 4:8). No podemos darle a Dios gloria intrínseca. No podemos añadir ni quitar nada a quien Él es.

La Biblia habla también de Su gloria adscrita. Esta es la única respuesta apropiada al contemplar Su gloria intrínseca. Esta es la gloria que debemos darle a Él. Cuanto más comprendamos la gloria intrínseca de Dios, más le atribuiremos gloria. Cuanto mayor sea nuestro conocimiento de Dios, mayor será nuestra adoración a Él. Una visión elevada de Dios producirá una gran alabanza hacia Él. La persona que crece en el conocimiento de Dios, lo alabará más fervientemente.

Esta gloria debe darse a Dios «para siempre», o literalmente «por los siglos». Pablo reconoce que nunca habrá un momento en el tiempo o en la eternidad en el que él no estará dando gloria a Dios. Esta es su preocupación presente y será su impulso a través de los siglos venideros. Este es el fin supremo para el que fue creado. Y es por eso que existimos. Debemos ser consumidos por vivir para la gloria de Dios, tanto ahora como para siempre.

Nunca cesaremos de alabar a Dios, porque Él es inmortal y nunca tendrá fin: «Al Rey eterno, inmortal, invisible, único Dios, a Él sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén» (1 Tim 1:17). «Gloria» le será dada «por los siglos de los siglos» porque reinará supremamente como Rey a través de las edades venideras.

La última palabra de este versículo es la afirmación final de Pablo respecto a la teología que acaba de enseñar. Él concluye: «Amén». Esto es un rotundo «¡Es verdad!». En otras palabras, «Es correcto»; «Que así sea»; «¡Sí!». La teología debería producir esta respuesta ferviente en nuestros corazones. Esta verdad acerca de Dios debe crear este tema central y dominante en nuestras vidas. Este debe ser nuestro mayor latido y nuestra mayor pasión. Este debe ser nuestro más profundo celo y nuestra más alta motivación. Debemos vivir y morir —y luego vivir por siempre— para la gloria de Dios.

Que nuestro estudio de la teología sea para la gloria de Dios. Que nos lleve a darle la alabanza que solo a Él le pertenece. Amén.


Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Steven Lawson
Steven Lawson

El Dr. Steven J. Lawson es fundador y presidente de OnePassion Ministries. Es maestro de la Confraternidad de Enseñanza de Ligonier Ministries, director del programa de doctorado en The Master’s Seminary y anfitrión del Instituto de Predicación Expositiva. Ha escrito más de dos docenas de libros.

50 – El llanero solitario de nuestros días

Ministerios Integridad & Sabiduría

Tesis # 50

El llanero solitario de nuestros días

95 Tesis para la iglesia evangélica de hoy

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

La Rendición de Cuentas Bíblica

9Mark

Serie: CLASES ESENCIALES: DISCIPULADO

Clase 11

La Rendición de Cuentas Bíblica

Por: Capitol Hill Baptist Church

Introducción

Imagina estos escenarios:

  • Jonathan lucha con la pornografía por internet pero tiene vergüenza de hablar acerca de ello.
  • Debbie se enoja con sus hijos pero desea luchar contra la ira.
  • Wendy sabe que está en una carrera que es agresiva y si no tiene cuidado puede tomar control de su vida.

Una de las mayores mentiras del maligno es pensar que como cristianos podemos caminar solos—luchar con el pecado utilizando nuestra propia agenda y con nuestras propias fuerzas. Sin embargo, uno de los argumentos que hemos estado discutiendo acerca del discipulado es que los cristianos nunca deben luchar solos.

Estás en una guerra por la vida y la muerte. La batalla no puede ser ganada luchando por ti mismo. Necesitas ayuda del Señor provista por el Espíritu Santo y a través de otros creyentes. Este es el diseño de Dios para tu vida—pelear junto a los demás que están luchando para eliminar el pecado y parecerse más a Cristo.

Para este fin, queremos pasar el día de hoy reflexionando acerca de la responsabilidad bíblica y como luce en la vida de los creyentes. Primero, recuerda que hay malicia en rehusarse a rendir cuentas.   

Salmos 10:4 El malo por la altivez de su rostro, no busca a Dios; no hay Dios en ninguno de sus pensamientos. (RVR60)

Los cristianos deben buscar rendir cuentas

Comenzamos con tres razones bíblicas por las que queremos buscar rendir cuentas.

  1. La Escritura motiva la confesión

1 John 1:9-10 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros. (RVR60)

La confesión es útil porque alivia nuestra carga de culpa y vergüenza, pero no lo hacemos solo porque nos hace sentir mejor. Primero y ante todo, confesamos nuestro pecado porque la Biblia nos lleva a hacerlo.

La confesión de pecado comienza con Dios. David clamó a Dios: «Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos» (Salmo 51:4a). Nuestro pecado como cristiano es en última instancia una ofensa ante un Dios Santo. Debemos correr a Dios primero antes de reconciliarnos con los demás, pero también es importante confesar el pecado a otros creyentes. «Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho» (Santiago 5:16).

Las relaciones de discipulado sanas incluyen conversaciones acerca del pecado. La confesión es un acto de inicio de apertura y vulnerabilidad acerca del pecado ante Dios y con otros creyentes. Nunca es fácil hacerlo, pero la Biblia motiva de manera consistente a los cristianos a sacar su pecado de la oscuridad a la luz (Juan 1:1-53:19-211 Juan 1:5-7). Nunca debe permitirse que el pecado sea escondido y persista en la oscuridad. Traer el pecado a la luz significa exponerlo ante Dios y los demás (Efesios 5:3-16; ver especialmente el versículo 11).

La confesión de pecado trae misericordia para el pecador. Salomón escribe: «El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.» (Proverbios 28:13)

  1. La Escritura nos advierte acerca del auto-engaño

Apenas ayer estaba cambiando de línea en la autopista y casi choco un vehículo que estaba en mi «punto ciego.» ¿Sabes lo que es el punto ciego? Tu espejo retrovisor no puede ver todo vehículo que viene detrás de ti. Hay un punto donde el vehículo puede estar transitando en la próxima línea de la autopista y no será visto por tu espejo retrovisor.

Los cristianos tienen «puntos ciegos»—maneras en las que los creyentes viven en ignorancia de morar en pecado y sus efectos dañinos en su vida. La ignorancia es la clave aquí. El pecado puede cegarme a mis propias faltas. El pecado me hace estar engañado acerca de la profundidad y amplitud de los problemas en mi vida.

El autor de los Hebreos escribe: «Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado.» (Hebreos 3:12-13)

El auto-engaño afecta a todos los cristianos. El autor de los Hebreos advierte a los creyentes: ¡Cuídate/ten cuidado! Puedes tomar decisiones necias que llevan a tener un corazón pecaminoso e incrédulo. El auto-engaño lleva a los creyentes a un ateísmo momentáneo—momentos en los que nuestra auto-dependencia y falta de confianza en Dios nos lleva a vivir más conforme al mundo y menos conforme a la verdad. Richard Sibbes describe dos pecados como los más peligros que los demás: «el orgullo espiritual y la seguridad.»[1] ¡No seas alejado de Dios por ellos!

¿Cuál es el antídodo para el auto-engaño? Según el autor de los Hebreos, es motivarnos unos a otros regularmente. Por tanto, él dice, «antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: «Hoy;» para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado.» Fíjate en las dos ideas que la palabra «para que» conecta —motivarnos unos a otros diariamente ayuda a prevenir el endurecimiento que puede ocurrir a través del engaño del pecado. Esta motivación diaria es un antídoto para el engaño del pecado. Ayuda a prevenir el endurecimiento del corazón.

  1. La Escritura nos motiva a la honestidad acerca de la debilidad

Consideremos 2 Corintios 12:9. Pablo está en medio de una larga sección en 2 Corintios donde está defendiendo su apostolado contra los falsos apóstoles que están invadiendo la iglesia. En el capítulo 11, él habla acerca de jactarse y dice: «Puesto que muchos se glorían según la carne, también yo me gloriaré. Si es necesario gloriarse, me gloriaré en lo que es de mi debilidad.» (2 Corintios 11:1830) A diferencia de la carne, que se jacta de su fortaleza, Pablo quiere enfocarnos en la debilidad. ¿Por qué? Porque sabe que Dios trabaja a través de nuestra debilidad. En el capítulo 12:7, él habla acerca de un aguijón en la carne que estaba atormentándolo. Pablo no fue específico acerca del problema pero cualquiera que sea, Pablo ruega a Dios que se lo quite. En respuesta, Cristo dice: «Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.» En lugar de quitarle el dolor, Dios provee gracia para que Pablo soporte la prueba. El poder de Dios es manifestado a través de la debilidad de Pablo. La respuesta de Pablo: «Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte» (12:9-10). Pablo se jactará de su debilidad porque es en su debilidad que el poder de Cristo es evidente. Mientras Dios provee gracia para pasar por una prueba, te das cuenta de lo que es realmente la fortaleza. Contrario al pensamiento del mundo, donde una fortaleza es fortaleza y donde una debilidad es una debilidad, podemos ver a Dios manifestar su poder en medio de nuestra debilidad. Por tanto, de manera muy apropiada Pablo concluye diciendo: «porque cuando soy débil, entonces soy fuerte» (12:10).

¿Cómo ves tu propia debilidad? ¿Es una fuente de vergüenza o un motivo para jactarse como Pablo hizo con el poder de Cristo? Contrario al mundo, que nos enseña a reflejar confianza y jactancia en nuestras fortalezas, Pablo nos exhorta a nosotros (los cristianos) a ser honestos acerca de nuestra debilidad porque es en nuestra debilidad que Dios manifiesta su fortaleza.

La necesidad de rendir cuentas

Dios, en su gran sabiduría, nos hizo para que viviéramos en comunidad y por eso nos dio la iglesia. En su gran bondad, Dios pone a los creyentes en medio de comunidades de pacto donde podemos escuchar la Palabra de Dios y crecer junto a otros creyentes.

Ahora, puedes decir, «yo recibo mucha motivación de los hermanos de la iglesia y a través de la lectura de la Palabra de Dios. Me ha estado yendo muy bien sin relaciones de rendición de cuentas.»

Eso está bien. Si deseas pensar de esa manera, está bien. Pero es peligroso. El pecado es un asunto serio. Sus efectos en tu vida son tan dominantes que va más allá de cualquier cosa que puedas imaginar. Basado en las tres razones de la Escritura mencionadas anteriormente, mi opinión es que la rendición de cuentas no es solo aconsejable sino una parte necesaria de tu crecimiento cristiano. Necesitamos a otros hermanos y hermanas en Cristo que caminen junto a nosotros para ayudarnos a ver las muchas maneras en que el pecado nos daña. Leer Santiago 5:1619-20.[PAUSA PARA PREGUNTAS]

Guía para relaciones de rendición de cuentas

Con ese fin, quiero sugerir algunos lineamientos para relaciones de rendición de cuentas. Para que tus relaciones de rendición de cuentas sean efectivas sacando a la luz el pecado que prevalece en tu vida, a continuación nueve principios generales:

  1. Haz buenas preguntas.

En la Biblia aprendemos que para realmente entender a otra persona tenemos que hacer buenas preguntas. Salomón escribe: «Como aguas profundas es el consejo en el corazón del hombre;
Mas el hombre entendido lo alcanzará.» (Proverbios 20:5). Para llegar al pecado, alguien tiene hacerte buenas preguntas. En mi mente, las buenas preguntas son las de la profundidad del corazón. Hay preguntas que van más allá de los aspectos superficiales de la vida y «sacan» el pecado que está en lo más profundo de tu corazón.

Considera un ejemplo de un cristiano que lucha con la mentira. Puedes comenzar haciendo preguntas de búsqueda de hechos para entender las circunstancias que rodean el pecado— ¿Cuándo comenzó este problema? ¿Qué tan frecuente le mientes a los demás? ¿En cuáles situaciones eres más dado a decir una mentira? Pero ve más profundo, tienes que hacer preguntas más perspicaces— ¿Qué estás tratando de ocultar con tu mentira? ¿Qué motivos egoístas te hacen mentirle a los demás? ¿Cuál es el «beneficio» de mentir y realmente piensas que vale la pena? ¿Cómo piensas rendir cuentas a Dios cuando tengas que explicar tu costumbre de mentir?

  1. No tengas temor a confrontar.

Cuando ves el pecado en la vida de alguien, ¿eres lo suficientemente valiente para confrontarlo?

Proverbios 26:4-5 dice: «Nunca respondas al necio de acuerdo con su necedad, para que no seas tú también como él. Responde al necio como merece su necedad, para que no se estime sabio en su propia opinión.»

La persona sabia está hablando con el necio y evaluando como responder al necio. Él no debe responder un comentario necio con otro comentario necio, o terminará como el necio (vers. 4). Por el otro lado, el hombre sabio no debe responder al necio de tal manera que «confirme» el engaño del necio de que es realmente sabio (vers. 5). La persona sabia ve como el necio se engaña a sí mismo y busca salvarlo de una futura auto-decepción.

Un comentarista escribe: «la persona sabia debe exponer las distorsiones del necio para servir a sus propios intereses a expensas de la comunidad y no debe aceptarlo en silencio y así contribuir a establecer su mundo desordenado contra la ley de Dios.[2]

Proverbios 24:6 muestra como la ventaja de otra persona es valiosa para deshacer visiones incorrectas de nosotros mismos, porque el necio se ha convencido a sí mismo de que es «sabio,» él necesita que la persona sabia le ayude a ver su propia necedad.

  1. Sé honesto

Hay pocas cosas mejores en esta vida que una respuesta honesta de un amigo y un beso de los labios de mi esposa. Salomón escribe: Proverbios 24:26 «Besados serán los labios del que responde palabras rectas.» Salomón consideró que una respuesta honesta es tan «maravillosa» como un beso.

Las respuestas honestas son muy importantes o la rendición de cuentas no funciona. Solo puedes cuidar de otra persona hasta donde la persona está dispuesta a ser honesta con su vida.

¿Qué beneficios obtienes de la honestidad? La honestidad ayuda a los demás a ver tu corazón, a conocer tus motivaciones, a evaluar dónde estás ciego y a ver donde necesitas más ayuda. Sin la honestidad la confianza mutua nunca puede ser construida y sin la confianza el discipulado no prosperará.

  1. Sé vulnerable

La rendición de cuentas simplemente no funciona si no estás dispuesto a ser vulnerable. Ciertamente, esto es difícil porque es muy incómodo tener otra persona involucrándose «en tus cosas,» observando tu pecado y jugando con tu vida. Para que la rendición de cuentas funcione, tienes que darte a conocer a los demás.

Aunque Pablo había reprendido a los corintios por su pecado, no dejó de hablar francamente con ellos ni de ser abiertos con ellos. Él escribe: «Nuestra boca se ha abierto a vosotros, oh corintios; nuestro corazón se ha ensanchado.» (2 Corintios 6:11). Sin embargo, él tuvo que amonestarlos porque se habían enfriado hacia él y habían «cerrado» sus corazones. «No estáis estrechos en nosotros, pero sí sois estrechos en vuestro propio corazón. Pues, para corresponder del mismo modo (como a hijos hablo), ensanchaos también vosotros.» (2 Corintios 6:12-13).

Para que la rendición de cuentas funcione, también tienes que permitir que otros sean entrometidos. La palabra entrometido tiene una mala connotación en nuestra cultura, pero la utilizo de forma deliberada. Significa que necesitas que las personas vean más allá de lo superficial y vean algunos de los asuntos «más profundos» de tu corazón —orgullo y egoísmo, dolor y sufrimiento, temor del hombre, etc. Necesitas que las personas hablen a esas áreas, aun cuando no quieres escuchar consejo porque podría «arruinar» tus propios planes.

  1. Ten gracia.

Un esposo cristiano recientemente compartió con nosotros su deseo de recibir retroalimentación directa de su esposa. Él le pidió a ella que fuera honesta acerca de sus errores. Ella tomo seriamente sus palabras y compartió algunas de sus luchas con su comportamiento inconsistente.

Él dijo, «mi reacción a sus comentarios no fue con gracia. Por la manera en que reaccioné, no pensarías que realmente le pedí retroalimentación. Si hubiera sido ella, hubiera estado renuente de darme retroalimentación nuevamente.»

Pablo escribe en Colosenses: «Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno» (Colosenses 4:6). Hablar con gracia se caracteriza por hablar con un tono suave (Proverbios 15:1) y una actitud amorosa (Efesios 4:29). Escuchar el punto de vista de otros sobre tus errores puede ser doloroso, incómodo y estresante. Puedes hacer que una experiencia difícil sea menos difícil poniendo siempre gracia en tu forma de hablar, tono y actitud.

  1. Sé humilde (Santiago 4:6-10)

Una relación de rendición de cuentas es una reunión entre dos pecadores que necesitan la gracia y misericordia de Dios. La altivez, la arrogancia, la venganza, el odio, la manipulación —son auto-destructivas y arruinan la rendición de cuentas bíblica genuina. Cuando le hablas a los demás acerca de su pecado, nunca debes hacerlo con una actitud pecaminosa. Eso no quiere decir que vas a ser perfecto cuando te diriges hacia el pecado de alguien sino que siempre debes ser cuidadoso acerca de tus motivaciones cuando le hablas a alguien acerca de su pecado.

La humildad es un componente necesario de la rendición de cuentas bíblica. La humildad equilibra el ambiente y le dice a la otra persona: «soy un pecador con una necesidad tan desesperada de la gracia de Dios.» La humildad motiva al oyente a tener un corazón y oídos abiertos a lo que puedas decir. Nadie desea escuchar a una persona arrogante sino a una persona humilde; muchos estarán dispuestos a escuchar. De manera práctica, una forma de hacer esto es por medio de la transparencia —permítele ver tus luchas.

  1. Sé un exhortador (Hechos 15:32)

La motivación es una parte importante de la rendición de cuentas. Una búsqueda honesta del pecado puede llevar al desánimo. Ten cuidado porque puedes abrumar a una persona con su pecado. La sabiduría, la oración y la guianza de los demás puede ayudarnos a entender cuando hablar acerca del pecado y que tan frecuente. Mucho muy rápido puede ser abrumador. Poco, poco frecuente puede llevar a una rendición de cuentas superficial. Como discipulador necesitas ser sabio acerca de cómo ayudas a alguien a ver su propio pecado. Considera cosas como: «¿Cuánto puede soportar esta persona? ¿Él o ella tiene ‘oídos para escuchar’ lo que necesito decirle? ¿Cuáles señales de crecimiento espiritual he visto en ellos y los he motivado con esta información?

Un seguimiento incesante del pecado sin misericordia lleva a la persona a un cristianismo sin esperanza. Un seguimiento incesante del pecado con mucho amor y motivación lleva a conformarnos a la imagen de Cristo.

  1. Ponte disponible (Gálatas 6:10)

Si no tienes tiempo no permitas que tu corazón compasivo le diga que «si» a alguien que necesita ayuda. La rendición de cuentas implica un compromiso de consentimiento (por ejemplo, semanal). Las reuniones poco frecuentes pueden ser un problema y suceden en esta iglesia.

Si no tienes tiempo para alguien no le haces ningún bien al decirle que «si» cuando piden tu ayuda. Solo di que «si» cuando realmente tengas tiempo en tu agenda. La rendición de cuentas y el discipulado serán frustrados si no tienen consistencia. Si, ¡persíguelos si lo necesitan! (Romanos 14:19)

  1. Enfócate en la Palabra (Hebreos 4:12-13)

Existe un peligro en limitar las relaciones de discipulado solo a la rendición de cuentas. Algunas personas se reúnen y pasan la mayor parte de su tiempo hablando acerca de sus luchas. Aunque obviamente apoyamos a los cristianos que hablan acerca del pecado, no queremos que esto sea lo único que caracterice su relación.

Las relaciones de rendición de cuentas siempre deben estar enfocadas en la Palabra. Aun en situaciones donde el pecado significativo necesite ser discutido, es importante como cristianos que de manera frecuente y rápida volvamos la conversación de vuelta hacia la Palabra de Dios.

Nuestro pecado distorsiona nuestra habilidad de ver la vida adecuadamente. La Palabra de Dios nos ayuda a corregir nuestra visión equivocada y ver el pecado como realmente es —una piedra de tropiezo para nuestras relaciones con Dios y con los demás.

En conclusión –

  • La rendición de cuentas buena y bíblica implica hacer buenas preguntas, no temiendo la confrontación, siendo honesto, disponible, vulnerable, con gracia y enfocado en la Palabra.
  • Los cristianos deben evitar el cristianismo nominal y anónimo. La rendición de cuentas bíblica es una parte importante y necesaria del crecimiento espiritual.
  • La rendición de cuentas es una parte del discipulado no toda.
  • Marcos 12:28-31 Acercándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos? Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos. (RVR60)
  • Finalmente, en el discipulado amas a Dios primero cuando amas a tu prójimo como a ti mismo.

[1] Richard Sibbes, The Bruised Reed [La Caña Cascada], (Carlisle, PA:  The Banner of Truth Trust, publicado primeramente en 1630, edición revisada en 1998), Pág. 95.

[2] Bruce K. Waltke, The Book of Proverbs Chapters 1-15 [El Libro de Proverbios capítulos 1-15], (Grand Rapids:  Eerdmans Publishing Co, 2004), p349.

46 – ¿Qué es el don de hablar en lenguas?

Ministerios Integridad & Sabiduria

No es tan simple como parece

Episodio 46

¿Qué es el don de hablar en lenguas?

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

49 – ¿Qué es y qué no es una iglesia?

Ministerios Integridad & Sabiduría

Tesis # 49

¿Qué es y qué no es una iglesia?

95 Tesis para la iglesia evangélica de hoy

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

17 – LA BONDAD DE DIOS

Hombre Reformado

Serie: Grandes Doctrinas De La Biblia

17 – LA BONDAD DE DIOS

Quizás uno de los momentos más divertidos de esta vida sea cuando observamos como un pequeño perro o gato persiguen su propia sombra. En vano tratan de alcanzarla. Cuando se mueven, su sombra se mueve con ellos. Esto no sucede en el caso de Dios. Santiago nos dice: «Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación» (James 1:17).

Dios nunca cambia. En Él no hay «sombra de variación». Esto no está únicamente sugiriendo que Dios es inmaterial y que por lo tanto es incapaz de tener una sombra, sino que asimismo nos dice que Dios no tiene un «lado sombrío» en un sentido figurativo o moral. Las sombras sugieren oscuridad, y en términos espirituales la oscuridad sugiere maldad. Como no hay maldad en Dios, tampoco hay ningún indicio de oscuridad en Él. Él es el Padre de las luces.

Cuando Santiago agrega que no hay «sombra de variación» en Dios no alcanza con entender esto simplemente en términos del ser incambiable e inmutable de Dios. Se trata también de una referencia al carácter de Dios. Dios no es solo enteramente bueno, sino que es siempre bueno. Dios no sabe cómo ser otra cosa que no sea bueno.

La relación entre la bondad y Dios es tan estrecha que hasta los filósofos paganos como Platón equiparan la máxima bondad, el bien supremo, con Dios mismo. La bondad de Dios se refiere tanto a su carácter como a su conducta. Sus actos proceden de su propio ser. Dios actúa en base a lo que Él es. De la misma manera que un árbol corrupto no puede producir fruta incorrupta, tampoco un Dios incorrupto puede producir fruta corrupta.

La ley de Dios refleja su bondad. El que Dios sea bueno no es consecuencia de que Dios obedezca y pueda ser juzgado por alguna ley cósmica ajena a sí mismo, o debido a que Dios define la bondad de manera tal que pueda actuar sin estar sujeto a ninguna ley y por el solo poder de su autoridad le sea permitido declarar sus acciones como buenas. La bondad de Dios no es ni arbitraria ni caprichosa. Dios no obedece una ley, sino que la ley que obedece es la ley de su propio carácter. Dios siempre actúa de acuerdo con su propio carácter, que es eterno, inmutable, e intrínsecamente bueno. Santiago nos enseña que todo lo bueno y lo perfecto provienen de Dios. Dios no es solo el estándar principal de bondad; es la Fuente de toda bondad.

Uno de los versículos más populares del Nuevo Testamento es el de Rom. 8:28. «Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados«. Este texto sobre la providencia divina es tan difícil de comprender como lo es de popular. Si Dios es capaz de hacer que todo lo que nos suceda redunde en nuestro bien, entonces en última instancia todo lo que nos suceda será bueno. Conviene resaltar aquí la expresión en ultima instancia. En el plano mundano nos pueden suceder cosas que sean maldad. (Debemos estar precavidos y no llamar al bien, maldad o a la maldad, bien.) Encontramos aflicción, miseria, injusticia, y otro montón de maldades. Sin embargo, Dios en su bondad trasciende todas estas cosas y hace que ellas ayuden para nuestro bien. Para el cristiano, en última instancia, no existen las tragedias. En última instancia, la providencia de Dios hará que todas estas maldades tan cercanas redunden para nuestro beneficio final.

Martín Lutero comprendió muy bien este aspecto de la buena providencia de Dios cuando dijo que «si Dios me pidiera que comiera el estiércol de la calles, no solo lo comería sino que sabría que es para mi bien».

Resumen

La  Criatura (Tiene sombra) DIOS (No tiene sombra)

l. Las criaturas tienen sombra por causa de la oscuridad del pecado.

2. Dios no tiene un lado sombrío.

3. Dios no está bajo ninguna ley.

4. Dios es inseparable de la ley.  Ley / DIOS

5. Dios es su propia ley.

Pasajes bíblicos para la reflexión

Ex. 34:6-7

Ps. 25:8-10                                        

Ps. 100:1-5

Rom. 8:28-39

James 1:17

La teología y la Iglesia

Ministerios Ligonier

Serie: Doctrinas mal entendidas

La teología y la Iglesia

Por W. Robert Godfrey

Nota del editor: Este es el cuarto capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: El ahora cuenta para siempre

a teología, la verdad que viene de Dios y es acerca de Dios, es para la vida de la Iglesia. Jesús está construyendo Su Iglesia haciendo discípulos que le sigan, confesando la verdad de que Él es «el Cristo, el Hijo del Dios viviente» (Mt 16:16). Los discípulos son aquellos a los que Jesús da vida para que anden en Su camino y según Su verdad. Como dijo Jesús: «Si vosotros permanecéis en mi palabra, verdaderamente sois mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres» (Jn 8:31-32).

En la Gran Comisión, Jesús envía a Sus discípulos a hacer discípulos y construir Su Iglesia por todo el mundo. ¿Cómo deben los discípulos hacer discípulos? Jesús resume esa enorme tarea en dos puntos notablemente breves: Sus discípulos harán discípulos bautizándolos y enseñándoles. Si estas palabras de Jesús no fueran tan familiares, muchos de nosotros podríamos encontrar este resumen algo sorprendente. Podríamos esperar el encargo de enseñar, pero incluir el encargo de bautizar en un resumen tan breve es quizá algo inesperado. Pero las sorpresas invitan a la reflexión y a la meditación. Al pensar en ello, podemos ver lo apropiado y útil que es.

Vemos en esta comisión que el hacer discípulos tiene dos partes: traerlos y edificarlos. Los discípulos son aquellos que han sido traídos por el bautismo y son edificados por la enseñanza que cambia vidas.

Jesús dirige nuestra atención al bautismo, no en el sentido estricto de la ceremonia del agua, sino en el sentido más amplio de todo lo que implica el bautismo. Podemos ver esto claramente en el ministerio de Juan el Bautista. Su ministerio de bautismo incluye su predicación de las buenas noticias (Lc 3:18), su llamado al arrepentimiento (v. 3) y su insistencia en el fruto del arrepentimiento (v. 8). El bautismo incluye tanto la predicación de las promesas de Dios como el llamado a la respuesta adecuada a esas promesas. El bautismo verdaderamente hace entrar a los discípulos, llamándolos a iniciar la vida de fe.

En este sentido, el bautismo es propiamente fundacional para ser un discípulo porque presenta las promesas de Dios y también llama a los bautizados a la fe y al compromiso. La promesa central de Dios a los pecadores en el bautismo es que Él lavará sus pecados y los perdonará. Cuando Jesús, en la Gran Comisión, especifica que Sus discípulos bautizarán en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, muestra que la promesa del bautismo procede del Dios trino y está garantizada por la Trinidad.

La liturgia bautismal de las iglesias reformadas holandesas, redactada en el siglo XVI y utilizada durante siglos en estas iglesias, desarrolla de forma útil las funciones y promesas distintivas que se refieren a cada persona de la Trinidad. Esta liturgia declara lo que el bautismo significa y lo que el bautismo promete al pueblo de Dios, no lo que el agua del bautismo realiza en cada persona bautizada. En el bautismo, Dios el Padre promete que «hace un pacto eterno de gracia con nosotros y nos adopta como hijos y herederos». En el bautismo, Dios el Hijo promete que «nos lava en Su sangre de todos nuestros pecados, incorporándonos a la comunión de Su muerte y resurrección, para que seamos liberados de nuestros pecados y considerados justos ante Dios». En el bautismo, Dios el Espíritu Santo promete que «habitará en nosotros y nos santificará… hasta que finalmente seamos presentados sin mancha entre la asamblea de los escogidos en la vida eterna». Estas promesas en el bautismo declaran el corazón y el centro de nuestra esperanza en el evangelio. El bautismo no es simplemente una ceremonia externa o simplemente una acción de la iglesia o de un creyente. Es, en primer lugar, «una Palabra visible» que expresa la Palabra predicada de la promesa del evangelio, según leemos: «Juan el Bautista apareció en el desierto predicando el bautismo de arrepentimiento para el perdón de pecados» (Mr 1:4).

En esta liturgia bautismal reformada holandesa se expone la teología del bautismo para la Iglesia. Muestra el significado del bautismo desde el lado de Dios en las promesas proclamadas, pero también desde el lado humano en el llamado al compromiso. Ese llamado al compromiso se expresa con fuerza:

Considerando que en todo pacto hay dos partes, así pues, por medio del bautismo, Dios nos amonesta y nos obliga a una nueva obediencia, a saber, que nos unamos a este único Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo; que confiemos en Él y lo amemos con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con toda nuestra mente y con todas nuestras fuerzas; que abandonemos el mundo, crucifiquemos nuestra vieja naturaleza y caminemos en una vida piadosa. Y si a veces, por debilidad, caemos en pecados, no debemos por ello desalentarnos de la misericordia de Dios, ni continuar en el pecado, ya que el bautismo es un sello y un testimonio indudable de que tenemos un pacto eterno con Dios.

Ser discípulo es escuchar las promesas y luego creerlas y vivirlas.

El bautismo nos conecta necesariamente a la iglesia. El bautismo nunca es simplemente individual porque debe ser realizado por otro. El bautismo es por la iglesia y en la iglesia. La vida cristiana no es una vida solitaria sino que se vive en la comunidad de fe. Cristo está edificando Su Iglesia y nosotros debemos ser miembros de ella, no solo como una conexión formal sino como una parte clave de nuestra vida como discípulos.

Además de ordenar el bautismo, Jesús nos dirige a la enseñanza para edificar las vidas del pueblo de Dios. A lo largo de Su ministerio terrenal, Jesús enseñó la verdad sobre lo que Sus discípulos debían saber y cómo debían vivir para Él. Sus apóstoles continuaron esa labor de enseñanza con total autoridad. Las enseñanzas de Jesús, tanto las de Su ministerio terrenal como las de Sus apóstoles, fueron reunidas y preservadas para Su Iglesia en las Sagradas Escrituras. La iglesia que sigue a Cristo enseña fielmente Su teología a partir de la Biblia para que los cristianos conozcan la verdad y la vivan.

Tal enseñanza es una gran empresa. Jesús no llama a Su Iglesia a enseñar solo las verdades básicas ni algunas de las verdades ni tampoco muchas de las verdades de la Palabra de Dios. Él nos comisiona a enseñar todo lo que Él ha mandado. Podemos priorizar las verdades, pero no tenemos derecho a eliminar ninguna de ellas. Él nos llama a un conocimiento exhaustivo de esta voluntad y a una vida completa y plena consagrada a Él.

Uno de los peligros más graves que las iglesias pueden crear para sí mismas es alterar la enseñanza de la Biblia. Esto pueden hacerlo al rechazar, distorsionar, ignorar o añadir a algunas de las enseñanzas de Jesús. Las iglesias liberales eliminan las enseñanzas que no son intelectual o moralmente aceptables para sus mentes. Las iglesias evangélicas con demasiada frecuencia han tratado de hacer el cristianismo más atractivo para los no creyentes enseñando un evangelio simple o simplificado.

Por el contrario, las iglesias reformadas han tratado de ser ampliamente bíblicas en su enseñanza, lo que se refleja en sus normas confesionales, llenas de doctrina y ética.

En la iglesia, tanto los ministros como la congregación son responsables de una enseñanza completa. Los ministros deben planear cuidadosamente lo que van a enseñar y cómo comunicarlo de manera que realmente edifique al pueblo. La Palabra de Dios es el depósito de la verdad para la iglesia y los ministros deben enseñarla. Deben resistir la tentación de convertirse en proveedores de entretenimiento o psicólogos de la cultura pop. 

El pueblo de Dios, especialmente en una cultura democrática, también tiene un deber muy serio. Debe animar a los ministros a enseñar todo el consejo de Dios y buscar y apoyar con entusiasmo dicha enseñanza. De lo contrario, la iglesia permanecerá muy inmadura. Pablo escribió advirtiendo a los corintios: «Así que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, no alimento sólido, porque todavía no podíais recibirlo. En verdad, ni aun ahora podéis, porque todavía sois carnales. Pues habiendo celos y contiendas entre vosotros, ¿no sois carnales y andáis como hombres?» (1 Co 3:1-3). Lo mismo se dice en Hebreos:

Acerca de esto tenemos mucho que decir, y es difícil de explicar, puesto que os habéis hecho tardos para oír. Pues aunque ya deberíais ser maestros, otra vez tenéis necesidad de que alguien os enseñe los principios elementales de los oráculos de Dios, y habéis llegado a tener necesidad de leche y no de alimento sólido. Porque todo el que toma solo leche, no está acostumbrado a la palabra de justicia, porque es niño. Pero el alimento sólido es para los adultos, los cuales por la práctica tienen los sentidos ejercitados para discernir el bien y el mal (5:11-14).

Las iglesias inmaduras y los cristianos inmaduros todavía están atrapados en la carne y por lo tanto se han convertido en oídos sordos. La iglesia madura escucha con avidez la Palabra para aprender y ser entrenada en el discernimiento y la justicia. La iglesia necesita la teología para hacer discípulos, tanto los que son traídos a la iglesia como los que son edificados en la verdad. Ligonier se dedica a proveer materiales de enseñanza fiel para ayudar a edificar discípulos en la verdad.

La Gran Comisión de Jesús de hacer discípulos no se cumplirá completamente hasta que todos los escogidos de Dios hayan sido traídos a la Iglesia. Tenemos mucho por hacer en circunstancias difíciles. Pero tenemos la gran promesa de Jesús para sostenernos en nuestro llamado: «He aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo» (Mt 28:20).

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
W. Robert Godfrey
W. Robert Godfrey

El Dr. W. Robert Godfrey es presidente de la junta directiva de Ligonier Ministries, maestro de la Confraternidad de Enseñanza de Ligonier Ministries, y presidente emérito y profesor emérito de historia de la iglesia en el Westminster Seminary California. Es el maestro destacado de la serie de seis partes de Ligonier: A Survey of Church History y autor de varios libros, entre ellos An Unexpected Journey y Learning to Love the Psalms.