Una trampa mortal llamada codicia

Soldados de Jesucristo

Junio 25/2021

Solid Joys en Español

Una trampa mortal llamada codicia

John Piper

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4-La confiabilidad de las escrituras II

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: Apologética

4-La confiabilidad de las escrituras 2

Jordi Romeu

Continuamos con el curso: «Apologética»

En esta cuarta sesión explicaremos La parte II de la confiabilidad de las escrituras.

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IEG Barcelona
Escuela bíblica del domingo 07 de abril del 2019.

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El clavo en el ataúd de nuestros corazones

Pasión por el Evangelio

El clavo en el ataúd de nuestros corazones

Tony Reinke

Hace quinientos años, Dios encendió una pequeña llama en Wittenberg, Alemania, y se convirtió en el fuego de la Reforma Protestante. Lo que comenzó como una iniciativa de Martín Lutero, pronto se convirtió en un movimiento que impactó la cultura, destruyendo toda falsa imagen de Dios en la adoración cultural de la época.

Se volvió complicado.

Destrozaron imágenes, estatuas, santuarios y reliquias. Pero estas eran simplemente manifestaciones externas de los ídolos invisibles arraigados en los corazones pecadores, ídolos a veces cubiertos bajo el disfraz del «cristianismo».

Los reformadores percibieron la antigua expresión de la fabricación de ídolos como simplemente la expresión de un ídolo interior, una confianza falsamente colocada. La Reforma Protestante fue una declaración de guerra a los pensamientos vanos sobre Dios. Y cuando esto sucede, se declara la guerra a los ídolos de la cultura.

Fábrica de ídolos

Juan Calvino escribió: «La naturaleza del hombre, por así decirlo, es una fábrica perpetua de ídolos». Pero presta atención a lo que Calvino expresa después:

La mente del hombre, llena de orgullo y audacia, se atreve a imaginar un dios según su propia capacidad; al andar con lentitud, es abrumada por la más cruda ignorancia, concibe una irrealidad y una apariencia vacía como Dios. (Institutos, 1:108)

No hay nada más peligroso que la confianza religiosa en un falso dios creado por nuestra propia imaginación.

Martín Lutero luchó en esta misma guerra, escribiendo contra Roma:

Los malvados dicen y confiesan […] «Soy un monje. Sirvo a Dios con votos y ceremonias. Por eso me dará la vida eterna». ¿Pero quién dice que estás adorando así al verdadero Dios, cuando él no ha ordenado estas cosas? Por lo tanto, te has inventado un dios que quiere estas cosas, aunque no hay un Dios verdadero que lo requiera o que quiera dar la vida eterna por esto. ¿Qué estás adorando entonces, excepto un ídolo de tu propio corazón, al que crees que le place la justicia de tus obras? (Obras, 18:9-10).

Analiza la mentira expuesta: «Seré feliz una vez que logre mi seguridad espiritual por mis propios actos, mis votos y por el mérito de las ceremonias y votos que realizo».

Esta afirmación es un falso ídolo, una falsa seguridad en la carne, una falsa imagen de Dios, un falso evangelio y, en resumen, todo esto es un falso dios.

La teología superficial

La Reforma Protestante fue iniciada por esta confrontación de vanas seguridades. Los reformadores se opusieron a las imágenes, estatuas, santuarios y reliquias. Pero principalmente, los Reformadores señalaban a los ídolos doctrinales, las falsas afirmaciones sobre Dios y las presunciones sobre Dios que engañaban a generaciones enteras (2 Co 10:4-5; Col 2:8).

Los reformadores se basaron en los primeros tres mandamientos para desafiar esta atracción universal por los ídolos en todas las culturas.

Primer mandamiento en Éxodo 20:3: No sigas a otros dioses.

Segundo Mandamiento en Éxodo 20:4-6: No corrompas tu adoración a Dios con imágenes vanas.

Tercer Mandamiento en Éxodo 20:7: No uses el nombre de Dios en vano.

Estos tres mandamientos son tres advertencias divinas contra los pensamientos vanos y superficiales de Dios.

La primera advertencia  prohíbe el sincretismo. No pienses que puedes mezclar a Dios con tu adoración a los ídolos. Si quieres un tercio de Dios, y dos tercios de otros ídolos, no tendrás nada de Dios. El sincretismo es un pensamiento vano sobre Dios.

La segunda advertencia prohíbe el reduccionismo. No pienses que puedes reducir a Dios a algo manejable, que lo puedes sostener en una mano como un ídolo que ponen en las casas o un pequeño becerro de oro. La tierra es el estrado de sus pies (Is 66:1). El reduccionismo de Dios también es un pensamiento vano sobre Dios.

La tercera advertencia prohíbe la presunción. No hables precipitadamente de Dios. Es vanidad pensar que podemos invocar el nombre de Dios para cubrir nuestra ignorancia sobre quién es realmente. La presunción sobre Dios otro pensamiento vano sobre él.

En esencia, todos los ídolos físicos del Antiguo Testamento mienten sobre Dios. Eso es todo lo que pueden hacer: mentir. Los ídolos nacen de las mentiras. Así, a su vez, los ídolos sólo pueden predicar sermones de engaño a sus adoradores (Jer 10:15; Hab 2:18; Zac 10:2).

Y como hace referencia Lutero del texto de las Escrituras, el becerro de oro fue moldeado con un cincel, un «instrumento de escritura» que originalmente tenía como propósito escribir la verdad sobre Dios, pero en cambio se utilizó para dar forma a una mentira de oro (Éx 32:4).

Nuestros ídolos en la actualidad

Señalar a los ídolos religiosos de la época se convertiría en la principal discusión mientras los reformadores reclamaban y proclamaban las epístolas de Pablo a los gálatas y romanos.

El corazón del hombre es una fábrica de ídolos, y fue necesaria una revolución para frenarlo. Los predicadores tuvieron que ser instruidos y enviados a otros lugares, los evangelistas tuvieron que cumplir su llamado, los misioneros tuvieron que viajar por mares oscuros hacia tierras desconocidas, los traductores tuvieron que traducir las Escrituras a la lengua de cada pueblo, y las iglesias locales tuvieron que crecer para poder servir en esta guerra. Cada creyente tuvo que resistir la fábrica de ídolos de su corazón llenando sus corazones con Cristo y alimentándose de un abundante conocimiento de quién Dios ha revelado ser en las Escrituras.

Esta era la principal preocupación que los reformadores tenían hace quinientos años. El pensamiento superficial sobre Dios siempre reemplaza a Dios, y pone en su lugar un ídolo fraudulento de seguridad, o sexo, o riqueza, o poder, o incluso, de religión.

La triste realidad es que las Escrituras nos advierten una y otra vez que todos somos fabricantes de ídolos. Siete mil millones de politeístas hoy en día no pueden dejar (ni dejarán) de rendir culto, porque no pueden dejar de poner su esperanza y seguridad en estas cosas. La gracia soberana debe romper nuestros impulsos idólatras.

Como Juan Calvino célebremente expresó: «El corazón humano es una fábrica de ídolos, produciendo nuevos ídolos como una cinta transportadora de una fábrica que produce nuevos aparatos». Los ídolos comunes emergen de los corazones caídos e inundan cada rincón de los medios de comunicación en nuestra cultura, en los medios sociales, la televisión, la música, las películas y las novelas.

Hace mucho tiempo, en Wittenberg, Alemania, un monje inició una guerra de quinientos años contra la idolatría. Y la llama de la Reforma perdura, porque las batallas fundamentales continúan hoy en día.

Hace quinientos años, Dios encendió una pequeña llama en Wittenberg, Alemania, y se convirtió en el fuego de la Reforma Protestante. Lo que comenzó como una iniciativa de Martín Lutero, pronto se convirtió en un movimiento que impactó la cultura, destruyendo toda falsa imagen de Dios en la adoración cultural de la época.

Se volvió complicado.

Destrozaron imágenes, estatuas, santuarios y reliquias. Pero estas eran simplemente manifestaciones externas de los ídolos invisibles arraigados en los corazones pecadores, ídolos a veces cubiertos bajo el disfraz del «cristianismo».

Los reformadores percibieron la antigua expresión de la fabricación de ídolos como simplemente la expresión de un ídolo interior, una confianza falsamente colocada. La Reforma Protestante fue una declaración de guerra a los pensamientos vanos sobre Dios. Y cuando esto sucede, se declara la guerra a los ídolos de la cultura.

Fábrica de ídolos

Juan Calvino escribió: «La naturaleza del hombre, por así decirlo, es una fábrica perpetua de ídolos». Pero presta atención a lo que Calvino expresa después:

La mente del hombre, llena de orgullo y audacia, se atreve a imaginar un dios según su propia capacidad; al andar con lentitud, es abrumada por la más cruda ignorancia, concibe una irrealidad y una apariencia vacía como Dios. (Institutos, 1:108)

No hay nada más peligroso que la confianza religiosa en un falso dios creado por nuestra propia imaginación.

Martín Lutero luchó en esta misma guerra, escribiendo contra Roma:

Los malvados dicen y confiesan […] «Soy un monje. Sirvo a Dios con votos y ceremonias. Por eso me dará la vida eterna». ¿Pero quién dice que estás adorando así al verdadero Dios, cuando él no ha ordenado estas cosas? Por lo tanto, te has inventado un dios que quiere estas cosas, aunque no hay un Dios verdadero que lo requiera o que quiera dar la vida eterna por esto. ¿Qué estás adorando entonces, excepto un ídolo de tu propio corazón, al que crees que le place la justicia de tus obras? (Obras, 18:9-10).

Analiza la mentira expuesta: «Seré feliz una vez que logre mi seguridad espiritual por mis propios actos, mis votos y por el mérito de las ceremonias y votos que realizo».

Esta afirmación es un falso ídolo, una falsa seguridad en la carne, una falsa imagen de Dios, un falso evangelio y, en resumen, todo esto es un falso dios.

La teología superficial

La Reforma Protestante fue iniciada por esta confrontación de vanas seguridades. Los reformadores se opusieron a las imágenes, estatuas, santuarios y reliquias. Pero principalmente, los Reformadores señalaban a los ídolos doctrinales, las falsas afirmaciones sobre Dios y las presunciones sobre Dios que engañaban a generaciones enteras (2 Co 10:4-5; Col 2:8).

Los reformadores se basaron en los primeros tres mandamientos para desafiar esta atracción universal por los ídolos en todas las culturas.

Primer mandamiento en Éxodo 20:3: No sigas a otros dioses.

Segundo Mandamiento en Éxodo 20:4-6: No corrompas tu adoración a Dios con imágenes vanas.

Tercer Mandamiento en Éxodo 20:7: No uses el nombre de Dios en vano.

Estos tres mandamientos son tres advertencias divinas contra los pensamientos vanos y superficiales de Dios.

La primera advertencia  prohíbe el sincretismo. No pienses que puedes mezclar a Dios con tu adoración a los ídolos. Si quieres un tercio de Dios, y dos tercios de otros ídolos, no tendrás nada de Dios. El sincretismo es un pensamiento vano sobre Dios.

La segunda advertencia prohíbe el reduccionismo. No pienses que puedes reducir a Dios a algo manejable, que lo puedes sostener en una mano como un ídolo que ponen en las casas o un pequeño becerro de oro. La tierra es el estrado de sus pies (Is 66:1). El reduccionismo de Dios también es un pensamiento vano sobre Dios.

La tercera advertencia prohíbe la presunción. No hables precipitadamente de Dios. Es vanidad pensar que podemos invocar el nombre de Dios para cubrir nuestra ignorancia sobre quién es realmente. La presunción sobre Dios otro pensamiento vano sobre él.

En esencia, todos los ídolos físicos del Antiguo Testamento mienten sobre Dios. Eso es todo lo que pueden hacer: mentir. Los ídolos nacen de las mentiras. Así, a su vez, los ídolos sólo pueden predicar sermones de engaño a sus adoradores (Jer 10:15; Hab 2:18; Zac 10:2).

Y como hace referencia Lutero del texto de las Escrituras, el becerro de oro fue moldeado con un cincel, un «instrumento de escritura» que originalmente tenía como propósito escribir la verdad sobre Dios, pero en cambio se utilizó para dar forma a una mentira de oro (Éx 32:4).

Nuestros ídolos en la actualidad

Señalar a los ídolos religiosos de la época se convertiría en la principal discusión mientras los reformadores reclamaban y proclamaban las epístolas de Pablo a los gálatas y romanos.

El corazón del hombre es una fábrica de ídolos, y fue necesaria una revolución para frenarlo. Los predicadores tuvieron que ser instruidos y enviados a otros lugares, los evangelistas tuvieron que cumplir su llamado, los misioneros tuvieron que viajar por mares oscuros hacia tierras desconocidas, los traductores tuvieron que traducir las Escrituras a la lengua de cada pueblo, y las iglesias locales tuvieron que crecer para poder servir en esta guerra. Cada creyente tuvo que resistir la fábrica de ídolos de su corazón llenando sus corazones con Cristo y alimentándose de un abundante conocimiento de quién Dios ha revelado ser en las Escrituras.

Esta era la principal preocupación que los reformadores tenían hace quinientos años. El pensamiento superficial sobre Dios siempre reemplaza a Dios, y pone en su lugar un ídolo fraudulento de seguridad, o sexo, o riqueza, o poder, o incluso, de religión.

La triste realidad es que las Escrituras nos advierten una y otra vez que todos somos fabricantes de ídolos. Siete mil millones de politeístas hoy en día no pueden dejar (ni dejarán) de rendir culto, porque no pueden dejar de poner su esperanza y seguridad en estas cosas. La gracia soberana debe romper nuestros impulsos idólatras.

Como Juan Calvino célebremente expresó: «El corazón humano es una fábrica de ídolos, produciendo nuevos ídolos como una cinta transportadora de una fábrica que produce nuevos aparatos». Los ídolos comunes emergen de los corazones caídos e inundan cada rincón de los medios de comunicación en nuestra cultura, en los medios sociales, la televisión, la música, las películas y las novelas.

Hace mucho tiempo, en Wittenberg, Alemania, un monje inició una guerra de quinientos años contra la idolatría. Y la llama de la Reforma perdura, porque las batallas fundamentales continúan hoy en día.

Tony Reinke

Tony Reinke es el escritor principal de Desiring God y autor de Competing Spectacles (2019), 12 Ways Your Phone Is Changing You (2017), John Newton on the Christian Life (2015), y Lit! A Christian Guide to Reading Books (2011). Es el anfitrión del podcast Ask Pastor John y vive en el Phoenix con su esposa y tres hijos.

¿Qué es el Día de la Reforma?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

¿Qué es el Día de la Reforma?

Stephen Nichols

Un solo evento en un solo día cambió el mundo. Ocurrió el 31 de octubre de 1517. El hermano Martín, monje y erudito, había luchado durante años con su iglesia, la Iglesia en Roma. Se sentía grandemente perturbado por la venta sin precedentes de indulgencias. La historia tiene todos los elementos de un éxito de taquilla en Hollywood. Conozcamos al elenco.

Primero, está el joven obispo —demasiado joven según las leyes de la Iglesia— Alberto de Maguncia. No solo era obispo sobre dos diócesis, sino que deseaba un arzobispado adicional sobre Maguncia. Esto también iba en contra las leyes de la Iglesia. Así que Alberto apeló al Papa en Roma, León X. Proveniente de la familia de Médici, León X avariciosamente permitió que sus gustos excedieran sus recursos financieros. Entran los artistas y escultores, Rafael y Miguel Ángel.

Cuando Alberto de Maguncia apeló por una dispensación papal, León X estaba preparado para negociar. Alberto, con la bendición papal, vendería indulgencias por los pecados pasados, presentes y futuros. Todo esto molestó al monje Martín Lutero. ¿Podemos comprar nuestro acceso al cielo? Lutero tuvo que protestar.

Pero ¿por qué el 31 de octubre? El 1 de noviembre ocupaba un lugar especial en el calendario de la Iglesia como el Día de Todos los Santos. El 1 de noviembre de 1517, una exposición masiva de reliquias recién adquiridas serían exhibidas en Wittenberg, la ciudad de Lutero. Los peregrinos vendrían de todas partes, harían una genuflexión ante las reliquias, y eliminarían así cientos si no miles de años de tiempo en el purgatorio. El alma de Lutero se enfurecía cada vez más. Nada de esto parecía correcto.

Martín Lutero, un erudito, tomó la pluma en la mano, la sumergió en su tintero y publicó sus 95 Tesis el 31 de octubre de 1517. Estas tenían la intención de suscitar un debate, para estimular la reflexión entre sus hermanos y compañeros en la Iglesia. Las 95 Tesis suscitaron mucho más que un debate. Estas 95 Tesis también revelaron que la Iglesia ya no podía ser rehabilitada. Se necesitaba una reforma. La Iglesia y el mundo nunca volverían a ser los mismos.

Una de las 95 Tesis de Lutero de manera simple declara: «El verdadero tesoro de la Iglesia es el Evangelio de Jesucristo». Esa declaración sola es el significado del Día de la Reforma. La Iglesia había perdido de vista el Evangelio porque hacía mucho tiempo que había cubierto las páginas de la Palabra de Dios con capas y capas de tradición. La tradición siempre produce sistemas de obras para ganar tu camino de regreso a Dios. Fue así en el caso de los fariseos como también en el catolicismo romano medieval. ¿No dijo el mismo Cristo: “Mi yugo es fácil y mi carga ligera?” El Día de la Reforma celebra la gozosa belleza del Evangelio liberador de Jesucristo.

¿Qué es el Día de la Reforma? Es el día en que la luz del Evangelio prorrumpió de las tinieblas. Fue el día en que comenzó la Reforma protestante. Fue un día que llevó a Martín Lutero, Juan Calvino, John Knox y a otros reformadores a ayudar a la Iglesia a encontrar su camino de regreso a la Palabra de Dios como la única autoridad para la fe y la vida y a guiar a la Iglesia de regreso a las gloriosas doctrinas de la justificación por la gracia sola a través de la fe sola en Cristo solo. Este día encendió el fuego de los esfuerzos misioneros, motivó la composición de himnos y el canto congregacional y promovió la centralidad del sermón y la predicación para el pueblo de Dios. Es la celebración de una transformación teológica, eclesiástica y cultural.

Es por eso que celebramos el Día de la Reforma. Este día nos recuerda que debemos estar agradecidos por nuestro pasado y al monje convertido en reformador. Además, este día nos recuerda nuestro deber, nuestra obligación de mantener la luz del Evangelio en el centro de todo lo que hacemos.

Publicado originalmente en el blog de Ligonier Ministries.
Stephen Nichols
Stephen Nichols

El Dr. Stephen J. Nichols es presidente de Reformation Bible College, director académico de Ligonier Ministries y maestro de la Confraternidad de Enseñanza de Ligonier Ministries. Es el anfitrión de los podcasts 5 Minutes in Church History y Open Book. Es autor de numerosos libros, entre ellos For Us and for Our Salvation, Jonathan Edwards: A Guided Tour of His Life and Thought, Peace y A Time for Confidence, y es coeditor de The Legacy of Luther y de la serie de Crossway: Theologians on the Christian Life. Él está en Twitter @DrSteveNichols.

Puedo contentarme en todas las cosas

Soldados de Jesucristo

Junio 24/2021

Solid Joys en Español

Puedo contentarme en todas las cosas

John Piper

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La mirada divina (2) – El Señor miró a Gedeón

Jueves 24 Junio

Y mirándole el Señor (a Gedeón), le dijo: Ve con esta tu fuerza… ¿No te envío yo?Jueces 6:14

La mirada divina (2) – El Señor miró a Gedeón

Lea Jueces capítulo 6

Esta historia sucedió hace más de 3000 años, en el tiempo de los jueces, un período difícil para el pueblo de Israel. Desde hacía siete años el pueblo era atacado por un enemigo que tomaba sus bienes y destruía sus cosechas, dejando el país en una gran miseria. Pero no todos se rendían; en la familia de Joás, un joven llamado Gedeón trabajaba en secreto para proteger sus víveres del enemigo. Dios decidió emplearlo para salvar a su pueblo y se lo hizo saber. Gedeón no sabía quién era ese mensajero que lo saludaba con estas palabras reconfortantes: “El Señor está contigo, varón esforzado y valiente” (v. 12). Gedeón no se sentía fuerte, al contrario, se consideraba incapaz de llevar a cabo la misión propuesta. Entonces el ángel de Dios lo miró fijamente y le dijo: “Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas” (v. 14). A pesar de su desconfianza, Gedeón siguió con fe, paso a paso. Se dejó dirigir y Dios le dio la victoria.

Amigos creyentes, a veces nos sentimos aplastados por la magnitud de una tarea, pero Dios quiere captar nuestra mirada y animarnos. Quiere despejar nuestros temores y darnos la seguridad de su apoyo. Como lo hizo con Gedeón, lo hizo también con al apóstol Pablo, cuando le dijo: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (2 Corintios 12:9), e incluso con el profeta Isaías: “Yo el Señor soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo” (Isaías 41:13). ¡También lo hará con nosotros!(mañana continuará)

2 Reyes 23:21-37 – 1 Timoteo 6 – Salmo 74:12-23 – Proverbios 18:1

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

¿Hay pastoras en la Biblia?

Sirviendo al Dios del evangelio en Almería

¿Hay pastoras en la Biblia?

Will Graham
Sirviendo al Dios del evangelio en Almería

No, no hay pastoras de iglesia en la Biblia.

En el contexto de la congregación local, Dios ha asignado roles diferentes a los hombres y mujeres.

El Espíritu Santo dice:

“La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio” (1 Timoteo 2:11-12).

¿Por qué?

“Porque Adán fue formado primero, después Eva” (v. 13).

Lo que tenemos aquí no es un consejo pastoral para no herir la sensibilidad cultural de los efesios (como creen muchas feministas evangélicas actuales) sino un argumento a partir de la mismísima creación.

En el Edén, antes de la caída, Dios quiso que el hombre gobernara y que su esposa fuera su ayuda idónea. El diseño divino exige que el hombre sea la cabeza del hogar y de la iglesia (la cabeza de cabezas y el pastor de pastores es el varón Jesucristo), no la mujer.

La autoridad fue dada al hombre antes de la caída, en el estado de perfección. Y el Señor quiere ver este orden reflejado en la comunidad de la re-creación.

Si es así, ¿qué hacemos con Débora?

Bueno, Débora era una líder socio política, no eclesial. No exponía las Escrituras al pueblo ni ofrendaba por los pecados.

¿Y qué hacemos con Gálatas 3:28 que declara que en Cristo no hay varón ni mujer?

Pues, interpretamos aquel pasaje en su contexto. Allí el apóstol Pablo (el cual redactó el pasaje antes citado en 1 Timoteo 2:11-13) está desarrollando la doctrina de la justificación y explica que nadie será justificado por ser hombre ni mujer sino por tener fe en el Salvador, Jesucristo.

Así que, no, no hay pastoras de iglesia en la Biblia.

Casado con Ágota y padre de dos hijas, Will Graham (1985) sirve como pastor evangélico, profesor y blogger en la cuidad española de Almería (ubicada en el extremo sureste de la península).

Escribe semanalmente en sus blogs en Protestante Digital y Evangelical Focus y colabora con Unión Bíblica, Coalición por el Evangelio y Pasión por el Evangelio.

¡Bienvenidos a su página oficial!

https://pastorwillgraham.com/

Soli Deo gloria.

¿Qué es discipular?

9Marcas

Serie: Discipulado

Clase 1

¿Qué es discipular?

Si has sido cristiano por mucho tiempo, probablemente has escuchado palabras como «discípulo» y «discipular» ser utilizadas en varios contextos diferentes. Mientras comenzamos en esta mañana, podría ser útil obtener un mejor entendimiento de las imágenes e ideas que esas palabras traen a nuestra mente. ¿En qué piensas cuando escuchas la palabra «discípulo?» ¿Qué te recuerda la palabra «discípulo»? [Las respuestas pueden incluir: disciplina, seguidor, imitador, discípulos de Jesús, relaciones individuales, etc.]

No hay dudas de que existen muchas ideas acerca de lo que puede ser un discípulo. Principalmente en la Biblia, un discípulo es presentado como alguien que sigue la vida y enseñanza de otra persona. De hecho, como veremos en breve más detalladamente, el último mandato que Jesús le dio a sus seguidores fue ir y hacer discípulos (Mateo 28:16-20). Como seguidores de Jesús, nosotros mismos tenemos mucho interés en conocer cómo podemos ser más obedientes a ese mandato – de ir y llevar a cabo la obra de hacer discípulos – a lo cual nos referiremos como la obra de «discipular.»

I. ¿Qué es un DISCÍPULO?

Necesitamos comenzar considerando de manera bíblica lo que pudieran ser algunas de las marcas de un discípulo.

Ciertamente, podemos ser tentados a observar solo a los primeros discípulos o los doce discípulos que son mencionados en el Nuevo Testamento. Sin embargo, frecuentemente ellos tienen un papel único que no puede ser totalmente atribuido a nosotros. No obstante, si observamos los testimonios más amplios de la Escritura podemos obtener una ilustración muy buena de lo que buscamos cuando hablamos acerca de lo que es hacer discípulos.

¿Cuáles son algunas de las marcas generales de un discípulo de Dios?

No empleamos mucho tiempo aquí ahora, pero estas son algunas de los rasgos de un discípulo que buscaríamos motivar si estamos trabajando en hacer discípulos que sean bíblicamente fieles.

II. El MAYOR CONTEXTO para el DISCIPULADO—la IGLESIA LOCAL

Aunque ayuda a conocer el esquema de lo que es un discípulo, también necesitamos saber cómo luce el «discipulado» según las Escrituras. Podríamos mencionar muchas definiciones diferentes acerca de la obra del discipulado. No existe ninguna definición autoritaria dada en ningún lugar de la Escritura. En cambio, el proceso de hacer discípulos es tan crítico para el mensaje de la Biblia que encontramos el tema en toda la Escritura. En el Antiguo Testamento vemos al pueblo de Dios siendo ordenado de manera regula a discipularse constantemente unos a otros, recordándose la fidelidad de Dios y hablando acerca de sus obras, especialmente su rescate durante el Éxodo de Egipto. En el Nuevo Testamento vemos que el proceso de hacer discípulos comenzó con el ministerio de Juan el Bautista cuando él prepara a los hombres y mujeres para la venida de Cristo. Lo vemos en la obra de Cristo cuando Él llama y entrena a sus primeros seguidores. Lo vemos mientras se forma la iglesia en el libro de los Hechos para implementar el mandato del Cristo resucitado que dice «vayan y hagan discípulos.» Lo vemos en las epístolas mientras la iglesia crece en su entendimiento de la tarea de hacer discípulos, tanto para la iglesia como un todo como para los creyentes de manera individual.

Cuando hablamos acerca del discipulado, también necesitamos definir el alcance de lo que tenemos en mente. Para la mayoría, en esta clase estaremos hablando acerca del discipulado relacional o individual—que consiste en relacionarse con otra persona o dos con el fin de hacerle un bien espiritual. Pero eso no es todo lo que sucede cuando estamos haciendo discípulos. Ni tampoco es la forma más importante en que es llevado a cabo el discipulado. Piensa en el discipulado en una escala mayor—lo que hacemos juntos como iglesia en nuestros servicios de adoración pública. En realidad, el discipulado es lo que sucederá si Dios quiere, en solo un momento cuando un predicador se para delante de nosotros y expone la Palabra de Dios. Hacer discípulos es lo que la iglesia a través de las canciones que cantamos, de la Escritura que es leída, de las oportunidades semanales de servir juntos y motivarnos unos a otros, en las relaciones de rendición de cuentas que fomenta, y en la diversidad de dones y amor que forman parte del cuerpo de Cristo en la tierra. En un sentido, el cuerpo de la iglesia es como invernadero que Dios mismo ha construido para hacer crecer y cultivar discípulos de Cristo, para la gloria de Dios el Padre. Lo que estamos hablando en esta clase (por ejemplo, el discipulado individual) es una de las muchas herramientas que Dios utiliza en su invernadero (por ejemplo, la iglesia local) y no debe considerarse de manera aislada con relación a los demás.

Todo creyente es llamado a la obra del discipulado. Solo algunos serán llamados a predicar; solo algunos dirigirán la alabanza pública; o enseñarán a grupos grandes. Sin embargo, es la opinión de esta clase que todo cristiano es llamado por Dios a contribuir en la obra de la iglesia de hacer discípulos a través de relaciones deliberadas y mutuamente motivadoras. Acerca de esto es que primeramente pensamos en esta clase—la relación interpersonal con otras personas que podemos nosotros iniciar. Recuerda, el discipulado individual no debe ser visto como algo diferente a la obra mayor de la iglesia local. Las relaciones individuales de discipulado deben siempre ser parte del amplio contexto bíblico de la obra de hacer discípulos de la iglesia.

III. ¿Qué es DISCIPULAR?

Habiendo dicho eso, consideremos ahora como luce el discipulado 1 a 1 o discipulado relacional. Según la síntesis de la verdad bíblica, pienso que una manera cómo podríamos definir la obra de discipulado es: la motivación intencional de cristianos sobre la base de relaciones deliberadas, de amor y entrenamiento en la Palabra de Dios.

Aunque nuestra definición no es autoritaria, es importante. Las palabras claves en esta definición puede ayudarnos a enfocarnos en que:

  • El discipulado es INTENCIONAL y DELIBERADO – no es algo que simplemente sucede, es el resultado de una iniciativa con propósito de parte de otros cristianos.
  • El discipulado implica MOTIVACIÓN – los cristianos necesitan motivación para ser fieles y perseverar en su fe.
  • El discipulado está enfocado en hacer seguidores de Jesús, es decir, CRISTIANOS – no solo en una reforma moral o algo aun peor, copias de ti mismo.
  • El discipulado está fundamentado en la PALABRA de DIOS – no solo en nuestro buen consejo.
  • Discipular es AMAR – cuidar del alma de alguien de esta manera ES amor.
  • Y finalmente, el discipulado es RELACIONAL porque implica más que solo observar una lección que está en video – implica que los humanos compartamos nuestras vidas unos con otros.

Para entender mejor este tema quiero que pasemos el resto de esta clase pensando en algunos componentes claves de su definición y algunas implicaciones.

Primero, el discipulado bíblico es intencional y deliberado.

Estas son palabras que vas a escuchar mucho en esta clase – intencional, deliberado. Pero necesitamos entender que hacer discípulos no es algo que simplemente sucede, sino que es el resultado de cristianos que responden en obediencia a un mandato imperativo de Dios. El mandato de hacer discípulos no es sólo una estrategia que soñamos para hacer crecer la iglesia, sino la obra principal que Jesús le dio a su pueblo redimido (la iglesia) mientras se prepara para volver desde la diestra del Padre. Recuerda el encargo de Mateo 28:18-20.

Mateo 28:18-20. Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. (RVR60)

Este no es un encargo que implica simplemente comunicar el mensaje del evangelio, sino hacer discípulos. Ese debe ser en enfoque de nuestro evangelismo – hacer discípulos. Jesús instruye a sus discípulos a volver y hacer discípulos de los demás. Ellos no deben hacer discípulos de ellos mismos, sino de Jesús. Así como Él hizo, ellos deben invertir sus vidas con el propósito de enseñar a los demás a seguir a Cristo.

Y eso es lo que entendemos que estamos llamados a hacer como cristianos-darnos intencionalmente/deliberadamente/a propósito para relacionarnos con los demás y así ayudarles a convertirse en creyentes maduros de Cristo. Esto no es tampoco una obra que es sólo para individuos especiales. A lo largo de la Escritura vemos que todo el pueblo de Dios está llamado a exhortarse unos a otros como una marca de su propio discipulado de Dios.

En Hebreos capítulo 10 el escritor de los Hebreos le dice a los cristianos que reciben su carta «Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras.» (He. 10:24). Fíjate que él dice «nosotros» y «unos a otros.» Esta motivación de la vida cristiana es presentada aquí y a través de las Escrituras como una labor obligatoria del pueblo de Dios, y no sólo de algunos profesionales pagados. Y también te fijaste en las palabras «considerar» y «estimular.» Esto no es simplemente algo que sucede si es que sucede, sino algo que el escritor nos dice que «consideremos» pensar, crear estrategias y trabajar deliberadamente con el fin «estimular» a nuestros hermanos y  hermanas hacia adelante en el amor y crecimiento como cristianos.

Podríamos continuar, pero espero que por lo menos puedas apreciar un poco la verdad bíblica de que hacer discípulos no es algo pasivo. Para ser fieles al llamado de hacer discípulos estamos llamados a lanzarnos a la obra de manera intencional y deliberada.

Segundo, el discipulado bíblico es relacional.

La idea de que el discipulado es relacional está entretejida a través del Antiguo y Nuevo Testamentos. En las Escrituras vemos a un Dios que no es simplemente revelado, sino a un Dios que es relacional. A lo largo de la Biblia vemos a Dios revelarse a sí mismo no sólo para transmitir información, sino para revelar la verdad que tiene como fin una relación con Él. En cada momento vemos a dios moviéndose intencional y deliberadamente hacia niveles más profundos y significativos de relación con su pueblo—desde la aparición de su Ley en el Éxodo hasta la promesa de Dios con nosotros en Isaías, hasta la aparición del Cristo encarnado en los evangelios, culminando en una relación cara a cara y sin medicación con el Dios descrito en Apocalipsis.

Tal vez la razón por la cual el proceso por el que trabajamos para construir el pueblo es tan relacional, es porque representa y describe la gran verdad de la naturaleza relacional de Dios. Vemos este enfoque relacional a través de la descripción bíblica de la reunión de los hijos de Dios en la iglesia local. Estas reuniones son descritas como «hogares,» «cuerpos,» «edificios» – imágenes que representan la interrelación y las labores integradas de las diferentes partes. La simple transferencia de información no es suficiente. La iglesia está llamada a relacionarse unos con otros para añadir un aspecto relacional diferente a todo lo que hace, aun al discipulado individual.

Así como muchas otras cosas de la vida de iglesia, el discipulado individual debe desarrollarse en el contexto de relaciones de amor y exhortación. A través de esto llegamos a conocer la vida, las luchas y los dones de los demás y construimos una cultura de iglesia de edificación mutua.

Tercero, el discipulado bíblico es amoroso.

El discipulado intencional relacional no es frío y práctico, sino que se parece mucho a la misma esencia de como Dios nos ha llamado a amarnos unos a otros dentro de su iglesia. Estamos llamados a entregar de forma deliberada nuestras vidas para el bien espiritual de los demás, así como Cristo entregó su vida para nuestro bien eterno. Ciertamente, Cristo hizo por nosotros lo que nunca haríamos unos por otros, Él cargó nuestros pecados como un sustituto perfecto sin pecado – nosotros no podemos hacer eso. Sin embargo, estamos llamados en nuestro estado imperfecto y caído, a reflejar ese perfecto amor de Cristo. ¿Cómo? Derramando nuestras vidas para el bien espiritual de los demás, para su motivación y bendición. Eso es lo que la Biblia describe como amor entre cristianos.

El apóstol Juan lo dice claramente en 1 Juan 3:16 En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. (RVR60)

¿Qué significa decir que Jesús «entregó su vida por nosotros?» Bueno, puede referirse a su obra redentora… porque no podemos imitar eso en nuestras relaciones unos con otros. Debe significar algo más, algo que nosotros como humanos podemos imitar. Debido a esto, pienso que está claro que Él está observando la manera como Jesús entregó su vida, no en la muerte sino en el discipulado.

¿Por qué Jesús entregó su vida por nosotros? Para glorificar a Dios y hacernos un bien espiritual. Para enseñar, modelar, exhortar y amar a sus discípulos.

Debemos reflejar ese amor en nuestras pequeñas maneras de entregar nuestra vida por los demás, con el objetivo de glorificar a Dios y hacerles un bien. Eso es lo que significar amar.

Cuarto, el discipulado bíblico implica entrenar en la Palabra de Dios.

El discipulado implica entrenamiento. Tiene mucho contenido para transmitir y aplicar. Sin embargo, este entrenamiento no puede estar en cualquier cosa. Lo que le enseñamos a las personas y le ayudamos a asimilar es lo que pasarán contemplando y haciendo el resto de su vida. Si le enseñamos a la gente a depender de sí mismos o volverse a las cosas del mundo, nunca encontrarán a Dios.

El discipulado debe estar fundamentado en la Palabra de Dios. Es la Palabra de Dios la que da vida y no el consejo sabio del discipulador. La auto-certificación del poder y habilidad de las Escrituras para transformar es evidente a través de todo el canon.

2 Timoteo 3:16-17 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. (RVR60) (Ver Isaías 55:10-11; Santiago 1:21; 2 Pedro 1:3-4).

En su forma más simple, hacer discípulos es la tarea diaria de enfocar a otros en la Palabra de Dios. Como discipuladores, trabajamos duro para no cultivar una dependencia en nosotros y en lugar de eso entrenar cristianos para que se vuelvan a las Escrituras de forma consistente.

IV. EL DISCIPULADO BÍBLICO ES COMO UNA TUBERÍA

Para comprender mejor el concepto de discipulado, consideremos la imagen de un conducto para derramar bendiciones espirituales en la vida de otra persona.

A mi hijo le gustan los equipos de construcción. Él se emociona cuando una grúa toma una pieza de tubería, la levanta en el aire y la coloca entre piezas contiguas de tubería.

El propósito de una tubería es mover el fluido hacia la dirección que debe ir, asegurarse de que va desde la fuente hasta el destino previsto. El discipulado bíblico se parece mucho a lo que es una tubería. Los cristianos que se fundamentan en la verdad de Dios se encuentran en la posición de hacerles un bien a los demás. Dios usa a los cristianos como conductos de su verdad. Tomamos la verdad de Dios, aprendemos a vivir de acuerdo a ella y luego lo pasamos a los demás.[Ilustración: EN UN EXTREMO ESTÁ LLENO DE LA PALABRA «VERDAD DE DIOS» Y AGUA QUE FLUYE HACIA LA TUBERÍA; EN LA TUBERÍA ESTÁ LA PALABRA «TU»; Y EN EL OTRO EXTREMO ESTÁ LLENO DE LA PALABRA «OTROS»]

Las tuberías no tienen mucho de que enorgullecerse (1 Co. 4:7; Gá. 6:14). La función de la tubería es simplemente estar en el lugar correcto, llevando la verdad de Dios hacia los demás. ¿Eres tú una tubería?

V. UN PROCESO, NO UN PROGRAMA

¿Por qué puede ser fácil pensar en el discipulado como un programa en lugar de un proceso? Muchos programas han sido desarrollados para hacer «crecer» discípulos. Pero debido a que cada persona es diferente y tiene diferentes luchas y tentaciones, el discipulado no puede ser presentado muy fácilmente.

En esencia, el discipulado es más que todo cualquier cosa que hacemos de manera intencional para ayudar a otros cristianos a crecer en santidad. Es un proceso de ser transformados a la imagen de Cristo; no es un programa. Puede incluir la lectura de un buen libro cristiano y discutirlo; puede significar hacer un resumen de un libro de la Biblia juntos; puede significar tomar una clase de fundamento y discutirla durante el almuerzo; puede significar compartir conocimientos del sermón de la semana durante un café; puede significar llevar a tus hijos a jugar en la casa de otra madre para hablar acerca del devocional del último domingo; puede significar invitar a un hombre o mujer solteros a cenar y hablarles sobre lo que enseña la Escritura del matrimonio y la crianza… y podríamos seguir. Lo que representa el discipulado en la práctica es algo muy amplio. La clave está en que cualquier cosa que hagas debe estar fundamentada en la verdad de la Escritura y ser presentada sobre la base de una relación intencional y amorosa. En pocas palabras, eso es el discipulado.

CONCLUSIÓN

Mientras avanzamos en esta clase consideraremos muchas de las especificaciones de lo que parece ser el discipulado en la práctica, por ejemplo, como discutir un libro con alguien, como estudiar la Biblia juntos, y muchos otros temas específicos. Pero conforme terminamos esta mañana, quiero recordarte que:

  • El discipulado es intencional y deliberado – no es algo que simplemente sucede. Requiere que decidas, con la ayuda de Dios, trabajar para ser un canal de transmisión de bendición espiritual en la vida de otra persona – como un aspecto de tu obediencia personal al mandato de Cristo de ir y hacer discípulos.
  • El discipulado es relacional – requiere que busques conocer a otras personas e invertir tiempo en ellas para su bien espiritual. No puede ser hecho a través de un video o cursos de internet… requiere que tu (como parte de la iglesia local) inviertas tiempo real en personas reales.
  • El discipulado es amar – no existe una mejor manera en que puedas mostrar amor a tu hermano creyente en Cristo que considerando de forma deliberada y seria como puedes hacerle un bien espiritual a través de tu relación con Él.
  • El discipulado implica entrenamiento en la Palabra de Dios – queremos que sea la Palabra que transforme y cambie a las personas, y no nuestras opiniones e ideas personales.

Te exhorto a comenzar a pensar en cómo puedes crecer en tu propio discipulado de Cristo, al convertirte en un contribuidor intencional y deliberado de la cultura de discipulado de Capitol Hill Baptist Church.

Por CHBC Capitol Hill Baptist Church (CHBC) es una iglesia bautista en Washington, D.C., Estados Unidos

01 – La voluntad de Dios y tu vida

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PR. DAVID CONDE PALOMINO

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Desde su conversión en 1995 David Conde no ha dejado de estar vinculado al mundo de la evangelización y de los jóvenes. Participa regularmente en campañas como evangelista y en retiros y campamentos de jóvenes como conferenciante invitado. Su perfil juvenil y dinámico le mantiene siempre activo buscando e innovando con el fin de alcanzar a otros para el Señor.  David transmite un mensaje motivador y desafiante, que confronta a la vez que conmueve, un mensaje apasionado que llega al corazón.

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