¿Cómo MEDITAR en la PALABRA?

Teología Express

¿Cómo MEDITAR en la PALABRA?

 Carlos Astorga

🎥 Vídeo: ¿Cómo meditar en la Palabra?
👤 Hermano: Carlos Astorga
⛪️ Iglesia: Saint Charles (Illinois, EUA)
⚠️ ¡SUSCRÍBETE Y ACTIVA LAS NOTIFICACIONES PARA NO PERDERTE NADA!

💻 Web: http://www.teologiaexpress.jimdo.com
📲 Instagram: http://www.instagram.com/teologia_express/
🔵 Facebook: http://www.facebook.com/teologiaexpress/
✉️ Email: teologiaexpress@gmail.com
🎶 Música: Samuel Barceló – Vida Eterna (CD Vida Eterna)

¿Cómo MEDITAR en la PALABRA?, Meditación cristiana, Meditar en la Biblia, Meditar en las Escrituras
Dios les bendiga. Soli Deo Gloria

Audacia y claridad para ser luz en el mundo

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Audacia y claridad para ser luz en el mundo

Rosaria Butterfield

En este mundo poscristiano, nuestra teología se exhibe en todo lo que hacemos y decimos. Tomemos, por ejemplo, la puerta del ático que colgaba de una bisagra rota en la casa de los Butterfield el miércoles 9 de noviembre de 2016, y a Phil, el manitas del vecindario que vino a repararla. Cuando Phil aceptó el trabajo y vino a casa, le di la bienvenida, le mostré la puerta del ático, me aseguré de que supiera que el café en la cafetera era para él, y luego seguí con las lecciones de mis hijos, a quienes educo en casa.

Pero en un rato lo escuché. Alguien estaba llorando.

Phil estaba en lágrimas. Había terminado el trabajo y estaba sentado en mi cocina, con la cara entre sus manos callosas, sollozando. Pregunté por qué, y me dijo sin rodeos que los cristianos son personas peligrosas, y que las elecciones pasadas en los Estados Unidos lo habían demostrado. Se preguntaba cómo podíamos seguir siendo amigos si no estábamos de acuerdo en cuanto a los valores básicos, y cómo yo podía creer las cosas que creía.

Phil y yo hemos sido vecinos por años. Vamos a las mismas barbacoas, a los mismos funerales y a las mismas fiestas vecinales. Nos hemos prestado jaulas para perros, devuelto las bicicletas de nuestros niños y compartido bulbos de iris. Pero al día siguiente de ir a las urnas, las líneas fueron trazadas. La pregunta de Phil era clave: ¿Podemos confiar en personas que tienen una cosmovisión diferente a la nuestra? ¿Hacia dónde nos dirigimos a partir de ahora? Si ni siquiera podemos conversar con otros, ¿cómo vamos a compartirles el evangelio? 

Acerqué un taburete a la mesa de la cocina y lloramos juntos. A veces no hay otra cosa que hacer ante un mundo tan dividido. 

Estos tiempos se caracterizan por la intolerancia en la sociedad, y esto hace que seamos tentados a suavizar las verdades difíciles de la fe, a temer que nuestra opinión pública nos dé una mala reputación, a volver a trazar las líneas dadas por Dios para no tener que amar ni hablar con la audacia del evangelio. Somos tentados a tratar de «equilibrar» la gracia y la verdad.

Para vivir con audacia y claridad de modo que seamos luz para el mundo, tenemos que amar a nuestro prójimo sacrificialmente y vivir nuestras vidas con una transparencia evangélica.

Muchos critican a las iglesias confesionales fieles y a sus pastores y ancianos, desconcertados porque estos no se postran ante los ídolos gemelos de la cultura actual: la orientación sexual (la creencia de que tu deseo sexual te define ontológicamente) y la interseccionalidad (la creencia de que tu identidad en realidad se mide en función de cuántos estatus de víctima puedes reclamar, con una dignidad humana que solo se acumula a través de la intolerancia al desacuerdo de cualquier índole). ¿Qué hacemos entonces? 

Podemos aprender de la Iglesia primitiva, que en el segundo siglo enfrentó oposición en dos frentes: persecución desde afuera y falsa doctrina desde adentro.

La persecución llegó a la Iglesia del segundo siglo cuando los cristianos se negaron a confesar a César como Señor. Es útil saber que a los cristianos del segundo siglo que vivían en Roma no se les pedía que negaran a Jesús directamente. Jesús podía simplemente ser uno más entre los muchos dioses. Pero Roma veía la profesión de la exclusividad de Cristo como una traición, y eso era una ofensa capital. Cristianos jóvenes y ancianos fueron ejecutados por profesar la exclusividad del señorío de Cristo. Y en medio de la persecución, la Iglesia creció en gracia y en tamaño, y el evangelio se extendió hasta los confines de la tierra.

La falsa doctrina siempre viene de dos formas: una es antagónica, estableciéndose como una clara oposición a la verdad del evangelio; la otra es canibalística, queriendo comerse vivo al poder del evangelio al afirmar falsamente que este último resalta lo que la cultura ya sabe que es verdad. Nuestra propia cultura, al igual que la del segundo siglo, presenta una falsa doctrina canibalística, una que quiere promover la gracia del evangelio sin la sangre de Cristo o sin Su poder de resurrección. Un ejemplo de la falsa doctrina canibalística de nuestros días sería el eslogan del movimiento LGBTQ: “El amor gana”. La misma palabra; diferente cosmovisión.

¿Qué podemos aprender de los cristianos del segundo siglo? Primero, ellos sabían que si la verdad del evangelio no estaba acompañada de una gracia diaria, sacrificial y hospitalaria, sería ineficaz. Es importante que estemos dispuestos a compartir la verdad bíblica que creemos, y también a sufrir por ella. Segundo, ellos sabían que la falsa doctrina es mucho más peligrosa que la persecución. Nosotros, los cristianos occidentales del siglo XXI, con frecuencia creemos todo lo contrario. Y debido a que le tememos más a la persecución que a la falsa doctrina, muchas veces somos ineficaces al ofrecer la enseñanza bíblica que mejor comunica la verdad y la gracia del evangelio.

Para vivir con audacia y claridad de modo que seamos luz para el mundo, tenemos que amar a nuestro prójimo sacrificialmente y vivir nuestras vidas con una transparencia evangélica. Debemos arriesgarnos y amar a nuestros prójimos lo suficiente como para que sepan qué dice Dios acerca de nuestro pecado y nuestro sufrimiento. Nuestro prójimo necesita saber quiénes somos realmente y a quién servimos. No para que podamos estar de acuerdo en que estamos en desacuerdo, sino para que podamos estar en desacuerdo y aun así cenar juntos, y al final de la cena abrir la Palabra de Dios y discutir lo que allí se encuentra. Necesitamos ser transparentes al compartir las Escrituras, algo que Dios ha ordenado a Su pueblo. Es en estos lugares incómodos y honestos, estos lugares donde vemos la imagen de Dios en los demás a pesar de los abismos que nos separan, que el evangelio puede comunicarse con integridad. Pero esto solo sucederá si nos atrevemos a arriesgarnos. Porque para reflejar la imagen de Dios en conocimiento, justicia y santidad, necesitamos hacer más que simplemente asentir y sonreír. En nuestro mundo poscristiano, nuestras palabras no pueden ser más fuertes que nuestras relaciones. Esto significa que debemos prepararnos para la ardua labor de construir relaciones sólidas y para enfrentar los peligros de hablar la verdad del evangelio. Debemos aprovechar los conflictos y no ser demasiado sensibles a lo que las personas nos digan o a lo que digan de nosotros. Debemos proclamar a Cristo crucificado, y aprovechar cada oportunidad para hacerlo. Esto es lo que significa ofrecer a nuestro mundo poscristiano una verdad cristiana que es auténtica y audaz. 

No estamos llamados a equilibrar la gracia y la verdad, algo que resulta en una miserable ecuación donde solo queda el 50 por ciento de cada una. Estamos llamados a practicar el 100 por ciento de la gracia y el 100 por ciento de la verdad. El amor a Dios y el amor al prójimo no exigen menos. Y es que en nuestro mundo poscristiano, necesitamos hacer más que simplemente asentir y sonreír. A veces tenemos que comenzar llorando juntos, sabiendo que en la batalla espiritual hay que derribar antes de reconstruir.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Rosaria Butterfield
Rosaria Butterfield

La Dra. Rosaria Champagne Butterfield es esposa de pastor, madre, maestra de sus hijos en casa y autora de of The Secret Thoughts of an Unlikely Convert [Los pensamientos secretos de una convertida improbable] y Openness Unhindered [Transparencia sin restricciones].

Oremos por su fama

Soldados de Jesucristo

Abril 14/2021

Solid Joys en Español

Oremos por su fama

John Piper

John Piper

Encuentra más devocionales de John Piper en Español
en nuestro sitio web:
https://devocionalsolidjoys.com/

Encuentra más recursos gratuitos en: http://sdejesucristo.org
Síguenos en Facebook: https://www.facebook.com/SoldadosDeJe…
Síguenos en Instagram: https://www.instagram.com/SoldadosDeJ…
Síguenos en Twitter: https://twitter.com/sdJesucristo

Embajadores

Miércoles 14 Abril

Somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. 2 Corintios 5:20

Embajadores

Un embajador representa a un país y transmite los deseos y la voluntad de su jefe, es decir, de aquel que lo envía. Asimismo, el cristiano es un embajador de Cristo.

Todos los que han aceptado la gracia ofrecida por Dios entran en la presencia de Dios por la fe. Son ciudadanos del cielo. “Nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo” (Filipenses 3:20). En la tierra están al servicio de Jesucristo, hasta que escuchen su llamado para ser llevados de la tierra e introducidos para siempre en el cielo, en su presencia. “El Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo… nosotros… seremos arrebatados… en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (1 Tesalonicenses 4:16-17).

La misión del cristiano en la tierra, mientras espera su destino final, es representar a Cristo, “el Hijo del Hombre, que está en el cielo” (Juan 3:13). Cuando Jesús estaba en la tierra, permanecía en continua comunión con su Padre en el cielo. Hacía el bien, pues Dios estaba con él (Hechos 10:38-39).

Cuando el cristiano ora y lee la Palabra, está en relación con Dios, quien está en el cielo. Pero teniendo como modelo la vida de Cristo cuando anduvo en la tierra, también es embajador. Es llamado a vivir como cristiano y a anunciar la buena nueva de salvación: ¡Reconciliaos con Dios!

“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación” (2 Corintios 5:19).

Ezequiel 37 – 1 Pedro 1:1-12 – Salmo 44:1-8 – Proverbios 13:16-17

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Audacia y claridad para ser luz en el mundo

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Audacia y claridad para ser luz en el mundo

Rosaria Butterfield

En este mundo poscristiano, nuestra teología se exhibe en todo lo que hacemos y decimos. Tomemos, por ejemplo, la puerta del ático que colgaba de una bisagra rota en la casa de los Butterfield el miércoles 9 de noviembre de 2016, y a Phil, el manitas del vecindario que vino a repararla. Cuando Phil aceptó el trabajo y vino a casa, le di la bienvenida, le mostré la puerta del ático, me aseguré de que supiera que el café en la cafetera era para él, y luego seguí con las lecciones de mis hijos, a quienes educo en casa.

Pero en un rato lo escuché. Alguien estaba llorando.

Phil estaba en lágrimas. Había terminado el trabajo y estaba sentado en mi cocina, con la cara entre sus manos callosas, sollozando. Pregunté por qué, y me dijo sin rodeos que los cristianos son personas peligrosas, y que las elecciones pasadas en los Estados Unidos lo habían demostrado. Se preguntaba cómo podíamos seguir siendo amigos si no estábamos de acuerdo en cuanto a los valores básicos, y cómo yo podía creer las cosas que creía.

Phil y yo hemos sido vecinos por años. Vamos a las mismas barbacoas, a los mismos funerales y a las mismas fiestas vecinales. Nos hemos prestado jaulas para perros, devuelto las bicicletas de nuestros niños y compartido bulbos de iris. Pero al día siguiente de ir a las urnas, las líneas fueron trazadas. La pregunta de Phil era clave: ¿Podemos confiar en personas que tienen una cosmovisión diferente a la nuestra? ¿Hacia dónde nos dirigimos a partir de ahora? Si ni siquiera podemos conversar con otros, ¿cómo vamos a compartirles el evangelio? 

Acerqué un taburete a la mesa de la cocina y lloramos juntos. A veces no hay otra cosa que hacer ante un mundo tan dividido. 

Estos tiempos se caracterizan por la intolerancia en la sociedad, y esto hace que seamos tentados a suavizar las verdades difíciles de la fe, a temer que nuestra opinión pública nos dé una mala reputación, a volver a trazar las líneas dadas por Dios para no tener que amar ni hablar con la audacia del evangelio. Somos tentados a tratar de «equilibrar» la gracia y la verdad.

Para vivir con audacia y claridad de modo que seamos luz para el mundo, tenemos que amar a nuestro prójimo sacrificialmente y vivir nuestras vidas con una transparencia evangélica.

Muchos critican a las iglesias confesionales fieles y a sus pastores y ancianos, desconcertados porque estos no se postran ante los ídolos gemelos de la cultura actual: la orientación sexual (la creencia de que tu deseo sexual te define ontológicamente) y la interseccionalidad (la creencia de que tu identidad en realidad se mide en función de cuántos estatus de víctima puedes reclamar, con una dignidad humana que solo se acumula a través de la intolerancia al desacuerdo de cualquier índole). ¿Qué hacemos entonces? 

Podemos aprender de la Iglesia primitiva, que en el segundo siglo enfrentó oposición en dos frentes: persecución desde afuera y falsa doctrina desde adentro.

La persecución llegó a la Iglesia del segundo siglo cuando los cristianos se negaron a confesar a César como Señor. Es útil saber que a los cristianos del segundo siglo que vivían en Roma no se les pedía que negaran a Jesús directamente. Jesús podía simplemente ser uno más entre los muchos dioses. Pero Roma veía la profesión de la exclusividad de Cristo como una traición, y eso era una ofensa capital. Cristianos jóvenes y ancianos fueron ejecutados por profesar la exclusividad del señorío de Cristo. Y en medio de la persecución, la Iglesia creció en gracia y en tamaño, y el evangelio se extendió hasta los confines de la tierra.

La falsa doctrina siempre viene de dos formas: una es antagónica, estableciéndose como una clara oposición a la verdad del evangelio; la otra es canibalística, queriendo comerse vivo al poder del evangelio al afirmar falsamente que este último resalta lo que la cultura ya sabe que es verdad. Nuestra propia cultura, al igual que la del segundo siglo, presenta una falsa doctrina canibalística, una que quiere promover la gracia del evangelio sin la sangre de Cristo o sin Su poder de resurrección. Un ejemplo de la falsa doctrina canibalística de nuestros días sería el eslogan del movimiento LGBTQ: “El amor gana”. La misma palabra; diferente cosmovisión.

¿Qué podemos aprender de los cristianos del segundo siglo? Primero, ellos sabían que si la verdad del evangelio no estaba acompañada de una gracia diaria, sacrificial y hospitalaria, sería ineficaz. Es importante que estemos dispuestos a compartir la verdad bíblica que creemos, y también a sufrir por ella. Segundo, ellos sabían que la falsa doctrina es mucho más peligrosa que la persecución. Nosotros, los cristianos occidentales del siglo XXI, con frecuencia creemos todo lo contrario. Y debido a que le tememos más a la persecución que a la falsa doctrina, muchas veces somos ineficaces al ofrecer la enseñanza bíblica que mejor comunica la verdad y la gracia del evangelio.

Para vivir con audacia y claridad de modo que seamos luz para el mundo, tenemos que amar a nuestro prójimo sacrificialmente y vivir nuestras vidas con una transparencia evangélica. Debemos arriesgarnos y amar a nuestros prójimos lo suficiente como para que sepan qué dice Dios acerca de nuestro pecado y nuestro sufrimiento. Nuestro prójimo necesita saber quiénes somos realmente y a quién servimos. No para que podamos estar de acuerdo en que estamos en desacuerdo, sino para que podamos estar en desacuerdo y aun así cenar juntos, y al final de la cena abrir la Palabra de Dios y discutir lo que allí se encuentra. Necesitamos ser transparentes al compartir las Escrituras, algo que Dios ha ordenado a Su pueblo. Es en estos lugares incómodos y honestos, estos lugares donde vemos la imagen de Dios en los demás a pesar de los abismos que nos separan, que el evangelio puede comunicarse con integridad. Pero esto solo sucederá si nos atrevemos a arriesgarnos. Porque para reflejar la imagen de Dios en conocimiento, justicia y santidad, necesitamos hacer más que simplemente asentir y sonreír. En nuestro mundo poscristiano, nuestras palabras no pueden ser más fuertes que nuestras relaciones. Esto significa que debemos prepararnos para la ardua labor de construir relaciones sólidas y para enfrentar los peligros de hablar la verdad del evangelio. Debemos aprovechar los conflictos y no ser demasiado sensibles a lo que las personas nos digan o a lo que digan de nosotros. Debemos proclamar a Cristo crucificado, y aprovechar cada oportunidad para hacerlo. Esto es lo que significa ofrecer a nuestro mundo poscristiano una verdad cristiana que es auténtica y audaz. 

No estamos llamados a equilibrar la gracia y la verdad, algo que resulta en una miserable ecuación donde solo queda el 50 por ciento de cada una. Estamos llamados a practicar el 100 por ciento de la gracia y el 100 por ciento de la verdad. El amor a Dios y el amor al prójimo no exigen menos. Y es que en nuestro mundo poscristiano, necesitamos hacer más que simplemente asentir y sonreír. A veces tenemos que comenzar llorando juntos, sabiendo que en la batalla espiritual hay que derribar antes de reconstruir.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Rosaria Butterfield
Rosaria Butterfield

La Dra. Rosaria Champagne Butterfield es esposa de pastor, madre, maestra de sus hijos en casa y autora de of The Secret Thoughts of an Unlikely Convert [Los pensamientos secretos de una convertida improbable] y Openness Unhindered [Transparencia sin restricciones].

Háblenle a sus lágrimas

Soldados de Jesucristo

Abril 13/2021

Solid Joys en Español

Háblenle a sus lágrimas

John Piper

John Piper

Encuentra más devocionales de John Piper en Español
en nuestro sitio web:
https://devocionalsolidjoys.com/

Encuentra más recursos gratuitos en: http://sdejesucristo.org
Síguenos en Facebook: https://www.facebook.com/SoldadosDeJe…
Síguenos en Instagram: https://www.instagram.com/SoldadosDeJ…
Síguenos en Twitter: https://twitter.com/sdJesucristo

La solución divina a los problemas humanos

Martes 13 Abril

Que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.1 Corintios 2:5

La solución divina a los problemas humanos

Los problemas fundamentales del ser humano son y serán siempre los mismos. El Evangelio no es una forma de sabiduría humana que pasará de moda. Es un mensaje eternamente acertado sobre Dios y sobre su amor, dirigido a cada uno de nosotros. Conocemos muy bien cuáles son los problemas existenciales del hombre: necesidad de ser amado, de tener una esperanza ante la muerte, de ser liberado de las consecuencias de su desobediencia a Dios. El Evangelio responde a nuestras aspiraciones profundas y muestra cómo podemos establecer nuestra relación con Dios: teniendo como base la muerte y la resurrección de Jesucristo.

El Evangelio no se conforma con diagnosticar la situación del hombre, sino que propone transformarla. No se limita a identificar nuestros problemas, sino que proclama la solución. Muestra el amor extraordinario de Dios hacia nosotros y hasta dónde llegó este amor para salvarnos de una condenación segura: dio a Jesucristo, y ahora quiere liberarnos para que podamos vivir en su presencia desde hoy.

Además, nos ofrece una esperanza firme e inalterable para el futuro. Gracias a su muerte y a su resurrección, Jesucristo tiene el poder para “librar a todos los que por el temor de la muerte” están “durante toda la vida sujetos a servidumbre” (Hebreos 2:15).

La fe cristiana no se limita a dar una garantía para el más allá, lejos de eso. Pero da la respuesta a esta pregunta tan dolorosa.(adaptación de A.M.G.)

Ezequiel 36:13-38 – 2 Tesalonicenses 3 – Salmo 43 – Proverbios 13:14-15

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

«Bienaventurados los humildes» – Mateo 5:3-5

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Las Bienaventuranzas

«Bienaventurados los humildes» – Mateo 5:3-5

Salvador Gómez Dickson

Salvador Gómez Dickson pertenece al Consejo de Pastores de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo, donde tiene la responsabilidad de exponer la Palabra de Dios cada domingo, además de impartir clases de Escuela Dominical. Es profesor de la Academia Ministerial Logos de IBSJ, donde ha impartido clases de Hermenéutica, Exégesis Bíblica, Griego, Doctrina del Hombre, de Cristo y de la Salvación, Introducción al Nuevo Testamento, entre otras. Está casado con Johanny Pérez y juntos tienen 4 hijos.

http://www.ibsj.org

Jesús te ha conocido

Esclavos de Cristo

Jesús te ha conocido

Dietrich Bonhoeffer (1906-1945)

El final del sermón del monte se fusiona con las primeras palabras del mismo. Sus palabras en el juicio final llegan a nosotros en su llamada al seguimiento. Pero, desde el principio hasta el fin, sigue siendo exclusivamente su palabra, su llamada. Quien no se aferra en el seguimiento más que a esta palabra, prescindiendo de todo lo restante, será sostenido por ella en el día del juicio. Su palabra es su gracia.

Hemos oído el sermón del monte; quizás lo hemos entendido. ¿Pero quién lo ha entendido rectamente? Jesús responde por último a esta pregunta. Jesús no deja que sus oyentes se marchen con toda tranquilidad; no quiere que hagan de sus palabras lo que les guste, no quiere que saquen de ellas lo que les parece válido para sus vidas, ni que examinen la forma en que esta doctrina se relaciona con la «realidad». Jesús no da su palabra con liberalidad para que sus oyentes la profanen con sus manos de mercachifles*; sólo la da con la condición de que conserve un poder exclusivo sobre ellos. Desde un punto de vista humano, existen innumerables posibilidades de entender e interpretar el sermón del monte. Jesús sólo conoce una posibilidad:

ir y obedecer.

No se trata de interpretar, de aplicar, sino de actuar, de obedecer. Sólo de esta forma se escucha la palabra de Jesús. Pero, insistamos: no se trata de hablar sobre la acción como de una posibilidad ideal, sino de comenzar a actuar realmente.

Esta palabra, a la que doy derecho sobre mi persona, esta palabra que procede del «yo te conocí», que me sitúa inmediatamente en la acción, en la obediencia, es la roca sobre la que puedo construir una casa. A esta palabra de Jesús, procedente de la eternidad, sólo corresponde el acto más sencillo. Jesús ha hablado; suya es la palabra, nuestra la obediencia. Sólo en la acción conserva la palabra de Jesús su honra, su fuerza y su poder entre nosotros. Ahora puede venir la tormenta sobre la casa; la unión con Jesús, creada por su palabra, no puede ser destruida. Junto a la acción sólo existe la falta de acción. Pero no existe una voluntad de actuar que no haga nada. Quien se pone en contacto con la palabra de Jesús de cualquier forma menos con la acción, no da la razón a Jesús, dice «no» al sermón del monte, no hace su palabra. Preguntar, problematizar, interpretar, es igual que no hacer nada. Pensemos en el joven rico.

Por mucho que afirmase mi fe, mi asentimiento fundamental a esta palabra, Jesús dice que esto es no hacer nada. La palabra que no quiero poner en práctica no es para mí una roca sobre la que puedo edificar una casa. No hay unión con Cristo. Nunca me conoció. Por eso ahora, cuando llegue la tormenta, perderé rápidamente la palabra, advertiré que, en realidad, nunca he creído. Yo no tenía la palabra de Cristo, sino una palabra que le había arrancado y que había hecho mía mientras reflexionaba sobre ella, aunque sin cumplirla. Mi casa está ahora en completa ruina porque no descansa sobre la palabra de Cristo.

«La gente quedó asombrada…». ¿Qué había pasado? El Hijo de Dios había hablado Había tomado en sus manos el juicio del mundo. Y sus discípulos se encontraban a su lado.

Bonhoeffer, D. (2004). El Precio de la gracia: El Seguimiento (6ta edición., p. 139-141). Ediciones Sígueme, Salamanca


mercachifle n. com. 1 col. desp. Comerciante de poca monta.
2 col. desp. Persona excesivamente interesada en sacar provecho económico de su trabajo o profesión.

Dietrich Bonhoeffer (1906 – 1945)

Dietrich Bonhoeffer, fue un líder religioso alemán que participó en el movimiento de resistencia contra el nazismo. Bonhoeffer, pastor y teólogo luterano, fue arrestado y encarcelado.