Nunca solo

Jueves 31 Diciembre

El Señor me dio lengua de sabios, para saber hablar palabras al cansado ; despertará mañana tras mañana, despertará mi oído para que oiga como los sabios. Isaías 50 : 4

Nunca solo

Una de las características de nuestra época es el creciente número de personas solas, privadas del contacto humano por varias razones. A menudo esta es la porción de los jubilados, los enfermos, los desempleados. Soledad de los ancianos privados de su cónyuge, cuya vida a menudo se acaba sin meta y sin esperanza.

Soledad deprimente debida a la falta de trabajo o a la enfermedad, física o mental. En muchos países, hospitales, clínicas y asilos para ancianos están superpoblados, pero a menudo cada individuo está solo con su sufrimiento o su problema. Soledad de muchos niños dejados solos durante las horas de trabajo de sus padres. Cristianos, hablemos de nuestro Amigo divino a esos aislados. La voz del Señor debe hacerse oír a través de nosotros.

Así como tratamos de sintonizar el punto exacto que permite que escuchemos una emisora en la radio, el cristiano solo será un testigo de Cristo en la medida en que él mismo tenga el oído abierto para oír la conocida voz del Señor. Ella debería ser para nosotros como un fondo sonoro, tranquilizador, permanente, que cubra los ruidos parásitos, de los que no siempre podemos deshacernos.

“El Señor es mi luz y mi salvación ; ¿de quién temeré ? El Señor es la fortaleza de mi vida ; ¿de quién he de atemorizarme ? … Una cosa he demandado al Señor, esta buscaré ; que esté yo en la casa del Señor todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Señor, y para inquirir en su templo” (Salmo 27 : 1, 4).

“Dios hace habitar en familia a los desamparados” (Salmo 68 : 6).

Jueces 21 – Apocalipsis 22 – Salmo 150 – Proverbios 31 : 25-31© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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Un pensar navideño para todo el año

Grace en Español

Un pensar navideño para todo el año

Josías Grauman

Josías Grauman

Josías es licenciado en idiomas bíblicos por The Master’s University y con Maestría en Divinidad por The Master’s Seminary. Sirvió durante cinco años como capellán del Hospital General de Los Angeles (California), y sirvió como misionero por dos años en la Ciudad de México. En la actualidad , está encomendado como anciano de la iglesia Grace Community Church donde sirviendo en el ministerio hispano. Josías y su esposa Cristal tienen tres hijos.

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Revestidos de poder

Soldados de Jesucristo

Diciembre 30

Solid Joys en Español

Revestidos de poder

John Piper

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¿Pueden los CRISTIANOS hacer NEGOCIOS?

Teología Express

¿Pueden los CRISTIANOS hacer NEGOCIOS?

Newton Peña

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Dios les bendiga. Soli Deo Gloria

¿Por qué es tan difícil orar?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Preguntas claves sobre la oración.

¿Por qué es tan difícil orar?

Burk Parsons

Nota del editor: Este es el primer capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Preguntas claves sobre la oración.

Orar es difícil porque humillarnos, vencer nuestro orgullo y acabar con nuestra obstinación y pecaminosidad es difícil. Cuando oramos, morimos a nosotros mismos y la muerte duele. Es por eso que nuestra carne lucha tan fuertemente contra la oración. Cuando oramos, estamos entrando en una verdadera guerra contra nuestra carne y contra las flechas ardientes de nuestro acusador y sus huestes. Aunque no tienen miedo de nosotros, le tienen terror a Aquel que está en nosotros y es por nosotros, y desprecian que estemos orando a Aquel que los ha aplastado y que los destruirá.

Además, orar es difícil porque con frecuencia nuestro enfoque está en la oración misma y no en Dios. Aprendemos sobre la oración, no para saber mucha información sobre ella, sino para que podamos orar poniendo nuestro enfoque en Dios. Por Su gracia soberana le conocemos y sabemos que Él está ahí, y que no solo oye sino que escucha; que no está en silencio, sino que siempre contesta nuestras oraciones y siempre actúa de acuerdo a Su perfecta voluntad, para nuestro bien supremo y para Su gloria. Cuando reconocemos la soberanía de Dios en la oración, también recordamos Su amor, gracia, santidad y justicia, y a la vez somos confrontados con la dura realidad de nuestro miserable pecado, a la luz de Su gloria y Su gracia.

En la vida siempre encontraremos algún grado de dificultad para orar, pero, a pesar de eso, siempre debemos orar.

Por lo tanto, los cristianos en realidad no creemos en el poder de la oración; creemos en el poder de Dios y es por eso que oramos. Así que, al orar, se nos recuerda lo que no somos; se nos recuerda que no somos Dios y que no tenemos el control. Se nos recuerda que Dios es soberano y que está en control, y por eso  debemos reconocer que la oración es nuestra rendición diaria y continua del control que creemos tener sobre nuestras vidas a Aquel que sí las controla y se preocupa por ellas más que nosotros mismos.

Si pensara por un segundo que mis débiles oraciones pudieran cambiar la mente de Dios y Su perfecta voluntad, dejaría de orar completamente. Yo soy pecador, no lo sé todo ni puedo controlarlo todo. Sin embargo, debido a que Dios es omnisciente y omnipotente, y tiene en mente Su gloria y nuestro bien supremo, podemos confiar en Él. A veces, la respuesta de Dios a nuestra oración es «no», a veces es «espera», a veces es «sí», y a veces es «sí, y más allá de lo que puedas imaginar». En la vida siempre encontraremos algún grado de dificultad para orar, pero, a pesar de eso, siempre debemos orar. También debemos orar para que Dios nos ayude a orar, considerando la oración menos como una lista de supermercado y más como una carta de amor, no simplemente hablando con Dios sino teniendo comunión con nuestro compañero más cercano y más amoroso. 

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Burk Parsons
Burk Parsons

El Dr. Burk Parsons es pastor principal de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San Andrés] en Sanford, Florida, director de publicaciones de Ligonier Ministries, editor de Tabletalk magazine, y maestro de la Confraternidad de Enseñanza de Ligonier Ministries. Él es un ministro ordenado en la Iglesia Presbiteriana en América y director de Church Planting Fellowship. Es autor de Why Do We Have Creeds?, editor de Assured by God y John Calvin: A Heart for Devotion, Doctrine, and Doxology, y co-traductor y co-editor de ¿Cómo debe vivir el cristiano? de Juan Calvino.

¡He aquí, vengo pronto !

Miércoles 30 Diciembre

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Lucas 21 : 33

Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones. Hebreos 3 : 7-8

“¡He aquí, vengo pronto !” Apocalipsis 22 : 7

En el año 1978 Norbert Hugedé, profesor de una universidad francesa, publicó una obra en la que afirmaba : “Hay que ser ciego para negar que llegamos al final de la historia de nuestro mundo… Cualquiera que desee reflexionar sobre los acontecimientos constata que el mundo ha llegado al final de un callejón sin salida, desde el punto de vista económico, social, político e incluso religioso”.

Desde 1978, a pesar de la prosperidad, los progresos y los esfuerzos por alcanzar la paz, muchas personas se enfrentan al futuro con una ansiedad creciente, y se preguntan : “¿Qué nos espera ?”.

De hecho, un acontecimiento de alcance mundial es inminente. ¡Jesucristo va a venir ! Algunos pueden burlarse : “En los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, y diciendo : ¿Dónde está la promesa de su advenimiento ?” (2 Pedro 3 : 3-4). Pero ese día “el Señor mismo… descenderá del cielo ; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire” (1 Tesalonicenses 4 : 16-17).

Luego, terribles juicios caerán sobre los habitantes incrédulos de la tierra.

Mientras tanto, Dios ofrece su gracia a todos. Su Hijo Jesucristo salva del juicio a todos aquellos que creen en él. Su obra los libera de la condenación y les da una seguridad eterna. Cuando él vuelva, será demasiado tarde para arrepentirse. ¡Aún hoy usted puede ser salvo !

Jueces 20 : 24-48 – Apocalipsis 21 : 15-27 – Salmo 149 – Proverbios 31 : 10-24© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

El día del Señor

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Sermones

El día del Señor

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

Queda prohibida la reproducción total o parcial de este recurso, por cualquier medio o procedimiento, sin para ello contar con nuestra autorización previa, expresa y por escrito. Toda forma de utilización no autorizada será perseguida con lo establecido en las leyes internacionales de Derecho de Autor. Derechos Reservados.

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Un destino horrible

Soldados de Jesucristo

Diciembre 29

Solid Joys en Español

Un destino horrible

John Piper

John Piper

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Sin Esperanza a la Vista – 3

Sabiduría para el Corazón

Serie: ESTUDIO DE JOB

3 – «Sin Esperanza a la Vista»

Perseverando en las pruebas

Stephen Davey

Texto: Job 1:13-22

En cuestión de minutos, Job lo perdió absolutamente todo. Toda su vida había quedado de cabeza y Dios parece completamente ausente. Sin embargo, su reacción ante esta situación desesperanzadora es verdaderamente admirable y digna de imitación.

  Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

Este ministerio se sostiene gracias a las oraciones y ofrendas de sus oyentes. Si quisiera ofrendar a este ministerio puede hacerlo en nuestra página https://sabiduriaespanol.org/ofrendar/

¿Quién eres tú para juzgar?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Dando una respuesta

¿Quién eres tú para juzgar?

Gregory Koukl

Nota del editor: Este es el duodécimo y último capítulo en la serie Dando una respuesta, publicada por Tabletalk Magazine.

«No juzguéis» (Mt 7:1) es el único versículo bíblico que incluso los críticos están convencidos de que es divinamente inspirado; al menos así parece por la manera en la que confiadamente lo usan en contra de los cristianos. Sin embargo, el mal uso de este versículo es muy fácil de contrarrestar una vez que veas lo que realmente está sucediendo.

La acusación «¿quién eres tú para juzgar?» está basada en un malentendido. 

Primero, un calificador. Juzgar es encontrar la falta, y la verdadera falta —la verdadera culpa moral— es central para el mensaje cristiano.  Son las malas noticias las que hacen que las buenas noticias sean buenas. Pero, si el encontrar fallas es nuestro espíritu, es el equivocado. Si nuestro juicio es simple condescendencia, tendremos que dar cuentas a Cristo por ello. Nunca debemos esperar que los incrédulos se comporten como cristianos; no tienen la capacidad de hacerlo. Eso debería estar claro. 

Sin embargo, no creo que la condescendencia sea el problema. Por lo general, hay algo más en juego aquí. Por un lado, tomada literalmente, la acusación «¿quién eres tú para juzgar?» está basada en un malentendido. Si esto es un pedido de nuestras credenciales morales, entonces no tenemos nada que ofrecer. No somos los autores de las reglas que gobiernan el comportamiento. Nosotros estamos tan sujetos a estas normas —y condenados por ellas— como cualquiera.  

Más bien, siendo nosotros mismos criminales, se nos ha mostrado el camino al perdón, y simplemente damos a conocer esa buena noticia. Dios es bueno, y nosotros no. Hay una justicia y, si no fuera por misericordia, la experimentaríamos. Dejar esto claro a los demás es un acto de bondad, no de condescendencia. 

Si fueras un pasajero en el carro de tu amigo y le dices: «En caso que no te hayas dado cuenta, vas por encima del límite de velocidad y hay un policía más adelante», lo más probable es que él sienta que le estás haciendo un favor; y se lo estarías haciendo. Por supuesto que el ejemplo tiene sus limitaciones, pero creo que puedes ver el punto. 

Pero hay algo más que no quiero que pases por alto. Es lo más importante que hay que saber sobre este desafío. «¿Quién eres tú para juzgar?» resulta que no es una pregunta, sino una declaración disfrazada: «Nadie puede emitir juicios de ningún tipo». Y debido a que la moralidad es sólo una cuestión de opinión personal, todos los juicios están fuera de los límites. Esta es la táctica del relativista. 

Por supuesto, el relativista siempre se engaña a sí mismo en este aspecto. Aunque puede que se haya autoconvencido por el momento, esto no es lo que en realidad cree, puesto que está lleno de juicio cuando le conviene. De hecho, y esto lo habrás notado, la acusación es contraproducente, ya que es en sí misma un juicio implícito del cristiano. 

Resulta que cuando los críticos imponen cualquier versión del «no juzguéis», no es una apelación para que seas virtuoso; es una demanda para que los dejes en paz. Citan a Jesús no en base a una convicción sino por conveniencia, no deseando ser objetos de ninguna crítica moral. 

Entonces ¿cómo maniobramos con gracia, pero con astucia, cuando enfrentamos este desafío? Creo que lo mejor es navegar por situaciones como esta haciendo preguntas. A la luz de las observaciones mencionadas arriba, estas son algunas que me viene a la mente. 

Tu primer paso al enfrentar cualquier desafío es simplemente preguntar: «¿Qué quieres decir?» y esperar por una respuesta. Deja que tu amigo desarrolle un poco su preocupación. Obtener más información te dará más con que trabajar. Si resulta que tu juicio fue motivado por desdén o desprecio, entonces pedir una disculpa es lo que corresponde. 

También podrías aventurarte a decir: «Estoy confundido con tu pregunta. ¿Crees que te estaba imponiendo mi estándar personal? Si te di esa impresión, lo siento. Yo solo quise advertirte acerca del estándar de Dios, el mismo bajo el cual estoy yo». 

Si él parece estar jugando la carta del relativismo, pregúntale: «¿Estás diciendo que nunca está bien señalar un error? De ser así, ¿por qué estás haciendo eso conmigo ahora mismo?» Déjalo responder. Ayúdalo a ver que el juego del relativismo puede ser jugado fácilmente al revés. Si dice: «¿Quién eres tú para juzgar?», pregunta: «¿Quién eres tú para encontrar falta?»

El punto no es ser astuto o simplista, sino más bien mostrarle que se está escondiendo del problema real: su propia culpa delante de Dios. Reafírmale que no estás menospreciándolo. Por el contrario, solo estás dándole información que pudiera rescatarlo, alejándolo de su pecado y culpa y llevándolo a la misericordia de Dios.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
Gregory Koukl
Gregory Koukl

Gregory Koukl es presidente de Stand to Reason (STR.org) y autor de Tactics: A Game Plan for Discussing Your Christian Convictions y The Story of Reality: How the World Began, How It Ends, and Everything Important that Happens in Between.