Su acogida

Viernes 18 Diciembre


Se acercaban a Jesús todos… para oírle… Este (Jesús) a los pecadores recibe.
Lucas 15 : 1-2

Se reunió alrededor de él mucha gente.
Marcos 4 : 1

Su acogida

Quién necesita un médico : ¿los enfermos o los sanos ? Quién sabe que necesita un Salvador : ¿los que reconocen sus pecados ante Dios o los que se creen justos ? Jesús respondió : “Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento” (Lucas 5 : 31-32).

Los líderes religiosos condenaban a Jesús porque recibía a los pecadores y comía con ellos, pero su respuesta nos reconforta. Su misión era salvar a los pecadores, y todos nosotros lo somos (Romanos 3 : 23). “Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores” (1 Timoteo 1 : 15). Incluso haciendo mis mejores esfuerzos para conducirme bien, no puedo presentarme ante Dios, pero él quiere recibirme en su presencia. La primera condición es reconocer mis errores, mis desvíos, mi deshonestidad. La segunda es aceptar la solución que él me ofrece para hacerme justo ante sus ojos : creer en Jesús, quien dio su vida por mí.

Jesús es el único medio dado a los hombres para ser admitidos en la presencia de Dios. Este acceso está abierto a todos, incluso al más malo. Jesús dijo : “Al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6 : 37).

En Cristo hallamos un amor eterno y una seguridad permanente. Él nos dice : “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón ; y hallaréis descanso para vuestras almas ; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mateo 11 : 28-30).

Jueces 9 : 30-57 – Apocalipsis 11 – Salmo 144 : 1-8 – Proverbios 30 : 7-9

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Felices los pobres en espíritu – 2

Iglesia Evangélica de la Gracia

Las Bienaventuranzas

Serie: Verdadera Felicidad

2 – Felices los pobres en espíritu

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

La salvación más grande que podamos imaginar

Soldados de Jesucristo

Diciembre 17

Solid Joys en Español

La salvación más grande que podamos imaginar

John Piper

John Piper

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¿Qué son los falsos apóstoles?

Got Questions

¿Qué son los falsos apóstoles?

Los falsos apóstoles son personas que se disfrazan como líderes cristianos, hacen que otros los sigan, y luego los guían al mal camino. Un verdadero apóstol es aquel que es «enviado» por Dios como un embajador de Jesucristo con un mensaje divino. Un falso apóstol es un impostor que no representa verdaderamente a Cristo y cuyo mensaje es falso.

En 2 Corintios 11, el apóstol Pablo aborda el problema de los falsos apóstoles que estaban invadiendo la iglesia de Corinto. Él describe a los falsos apóstoles como «aquellos que la desean, a fin de que en aquello en que se glorían, sean hallados semejantes a nosotros» (versículo 12). El libro de 2 Corintios es una de las cartas más «sarcásticas» de Pablo, donde él está lidiando con la iglesia para reconocer el error que se había infiltrado en medio de ellos. Él contrasta su servicio desinteresado con el servicio de los «super apóstoles» (versículo 5) quienes estaban seduciendo a la iglesia con sus palabras lisonjeras y aparente sabiduría. Estos impostores estaban fingiendo ser verdaderos siervos de Cristo, pero ellos no conocían al Señor. Eran mentirosos, acechando a cristianos ingenuos en Corinto para beneficiarse ellos mismos y aumentar su ego. Pablo reprende a la iglesia cuando dice: «Pues toleráis si alguno os esclaviza, si alguno os devora, si alguno toma lo vuestro, si alguno se enaltece, si alguno os da de bofetadas» (versículo 20). Él incluso compara a estos impostores con Satanás mismo, quien también «se disfraza como ángel de luz» (versículo 14).

Pablo también advirtió a los ancianos de Efeso acerca de falsos apóstoles: «Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos» (Hechos 20:29-30). Debieron haber escuchado sus palabras, porque en Apocalipsis 2:2, Jesús alaba a la iglesia en Efeso por haber detectado a los falsos apóstoles que estaban en medio de ellos y por haberlos rechazado.

Los falsos maestros y falsos apóstoles han abundado a lo largo de la historia de la iglesia. Aún siguen infiltrando iglesias inocentes e incluso han conducido denominaciones enteras a la herejía y la apostasía (ver 1 Timoteo 4:1-4). Las escrituras nos dan una clara advertencia si prestamos atención. 1 Juan 4:1 dice, «Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo».

Las siguientes son algunas formas en que podemos identificar los falsos apóstoles:

1. Los falsos apóstoles niegan alguna o todas las verdades acerca de la identidad y la deidad de Jesucristo. En 1 Juan 4:2-3, Juan advierte a sus lectores contra la enseñanza gnóstica; él dice que la prueba es cristológica: «En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios». Hay muchas maneras en que un espíritu puede negar que Jesús es el Cristo. Desde cultos demoníacos hasta denominaciones que se han apartado del evangelio, los espíritus malignos siempre están detrás de la calumnia de Jesús. Cualquier maestro que intente quitarle o agregarle a la obra consumada de Jesús en la cruz por nuestra salvación es un falso maestro (Juan 19:30; Hechos 4:12).

2. Los falsos apóstoles están motivados por la codicia, la lujuria o poder. 2 Timoteo 3:1-8 describe tales maestros en más detalle: «También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita. Porque de éstos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias. Estas siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad. Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también éstos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe». Jesús dijo que la marca que identifica un falso apóstol/profeta es el comportamiento pecaminoso: «Por sus frutos los conoceréis» (Mateo 7:16, 20; cf. Judas 1:4).

3. Los falsos apóstoles distorsionan o niegan la biblia como la palabra inspirada e infalible de Dios (2 Timoteo 3:16). En Gálatas 1:8-9 Pablo hace frente al legalismo con estas fuertes palabras: «Mas si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema». Los escritos inspirados de los doce apóstoles son parte de la palabra de Dios, y nadie tiene el derecho a cambiar su mensaje.

4. Los falsos apóstoles se niegan a estar sujetos a autoridades espirituales, aunque se consideran a sí mismos como la autoridad final (Hebreos 13:7; 2 Corintios 10:12). Suelen adoptar títulos que suenan muy loables tales como: «Obispo», «Apóstol», «Reverendo» o «Padre». Esto no significa que cada persona que porta dichos títulos es un falso apóstol, simplemente que a los impostores malvados les encanta esos títulos nobles y se autodenominan así para obtener una audiencia.

Los falsos apóstoles pueden aparecer en cualquier lugar donde la palabra de Dios no reine de manera suprema. Desde iglesias organizadas hasta estudios bíblicos en el hogar, debemos estar siempre alerta contra «nuevas enseñanzas» o «revelaciones» que no están sujetas a «todo el consejo de Dios» (Hechos 20:27).

Permisos de publicación autorizados por el Ministerio Got Questions para Alimentemos El Alma

Tomado de GotQuestions.org. Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en:  https://www.gotquestions.org/Espanol/

¿Por qué le pasan cosas malas a gente buena?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Dando una respuesta

¿Por qué le pasan cosas malas a gente buena?

Greg Lanier

Nota del editor: Este es el cuarto capítulo en la serie Dando una respuesta,publicada por Tabletalk Magazine. 

«¿Cáncer de hueso en los niños? Dios, ¿cómo es posible? ¿Cómo te atreves? ¿Cómo te atreves a crear un mundo en el que exista tal miseria y no por nuestra culpa?» Con estas duras palabras el comediante Stephen Fry, un ateo declarado, planteó un tema crucial para cristianos y no cristianos: si Dios es absolutamente bueno y todopoderoso, como afirman las Escrituras, ¿por qué permite que las personas buenas sufran el mal? Todos somos confrontados con esto: el diagnóstico de un amigo querido con una enfermedad terminal; el abuso del hijo de un vecino; un atentado terrorista en un café de la playa; un huracán que devasta islas enteras. Cuando los escépticos hacen esta pregunta, o cuando la hacen otros cristianos o cuando tú mismo la haces, ¿cuál sería una respuesta bíblica correcta? 

Es esencial distinguir y abordar cuidadosamente dos aspectos de la pregunta: el de la mente / intelectual y el del corazón / emocional. En el momento del sufrimiento, una respuesta enfocada en el aspecto de la mente («Es la voluntad de Dios»), aunque es doctrinalmente correcta, no sería un bálsamo para el alma angustiada. A menudo, la respuesta tierna viene primero. Pero ésta debe estar basada en el aspecto intelectual, así que comenzaremos en este y luego volveremos al aspecto emocional. 

Si somos meramente átomos sujetos a la física y la selección natural, el sufrimiento no existe.

El punto de la mente / intelectual pudiera reformularse así: ¿El sufrimiento de las personas buenas niega a Dios? Porque si Él permite que tales cosas sucedan, ¿no prueba eso que Él no es bueno, que no es todopoderoso o que no existe? Deben surgir cuatro respuestas. 

  1. La pregunta, para empezar, asume que existe tal cosa como el «bien» y el «mal». La persona que hace la pregunta ha decidido que una cosa / persona / evento (un terremoto, Hitler, el terrorismo) es «malo» y que otra cosa (un individuo que sufre) es «bueno». Pero ¿cómo sabe el interrogador qué es «malo» o “bueno”? La opinión personal no es válida, ya que al reflexionar nos damos cuenta que las personas «malvadas» (Hitler / ISIS / quien sea) no piensan que ellas mismas son malas. El hecho de que cualquiera pueda protestar contra el mal requiere un estándar para el bien y el mal que esté fuera de cualquier individuo o cultura, que solo puede provenir de Dios y que ha sido revelado a todos (Rom 1:19-20; 2:12-16).
  2. La pregunta presupone que el sufrimiento de una persona «buena» tiene un sentido. Las rocas y los árboles no sufren. Incluso las cosas «malas» que le suceden a las criaturas son proporcionales: pocos se enojan contra Dios cuando un tsunami destruye millones de hormigas. Sin embargo, el significado del sufrimiento humano es intuitivo para todos e implica que los humanos tienen una dignidad única que el sufrimiento está deshaciendo. Esta dignidad solo puede ser conferida por Dios. Si somos meramente átomos sujetos a la física y la selección natural, el sufrimiento no existe.
  3. La pregunta asume que Dios nunca tiene buenas razones para el sufrimiento. Pero según la Escritura, Dios tiene tales razones, aun si no nos gustan o no las entendemos. El sufrimiento puede deberse al estado caído de la creación (Rom 8:19-22). El sufrimiento puede ser un castigo por el pecado (Jue 2:11-15), aunque no siempre (Jn 9:1-3). Dios puede permitir que Satanás lo inflija (Job 1-2). El sufrimiento puede mostrar la justicia de Dios (Rom 9:19-26). Puede llevar a los pecadores al arrepentimiento (Sal 119:71). Puede usarse para el avance del reino de Dios (1 Pe 4:12-19) y para santificarnos (Rom 5:3-5; Stg 1:2-4). De hecho, el más impresionante ejemplo de algo malo sucediéndole a una persona buena, la muerte de Jesús, consumó el bien de la salvación (Hch 2:22-24; 4:8-12). Pero en esos momentos, cuando nos enfrentamos a los males más injustificados e inexplicables, podemos confiar en que los caminos de Dios están más allá de nuestros caminos (Rom 11:33-36).
  4. Finalmente, la pregunta requiere que exista tal cosa como una persona “buena”, sin embargo, la Escritura y la vida misma atestiguan que todos estamos arruinados y somos miserables (Rom 3:10-18). De hecho, la pregunta debería ser por qué cosas buenas les suceden a todos, dado lo malos que somos. El escéptico cree que el universo opera sobre la base de “haces el bien, recibes el bien; haces lo malo, recibes lo malo”. Si este criterio es correcto, ¿por qué prosperan las personas absolutamente despreciables? Ninguna otra cosmovisión puede explicar esto, excepto la bíblica, que revela la pecaminosidad de todos y la benevolencia de Dios hacia todos para Sus propios propósitos (Mt 5:45), hasta el día final del juicio, cuando todo será enmendado.

Volvemos, entonces, al punto del corazón / emocional. Cuando suceden cosas malas, el sufrimiento y el dolor a menudo nos confrontan con la aparente ausencia de Dios en ese momento. ¿Qué hacen los cristianos? El punto de la mente / intelectual debe ser tratado, tal vez cuando las nubes oscuras se disipen. En la oscuridad, consolamos a los que sufren con el amoroso consuelo que hemos recibido de Dios (2 Co 1:3-7). Lloramos con ellos (Rom 12:15). Nos sentamos en las cenizas con ellos (Job 2:11-13). Llevamos las cargas de los otros (Gál. 6:2). Y, sobre todo, con mucho amor, les dirigimos a Jesús, la única persona buena que sufrió el mayor de los males para redimirnos, que enjuga nuestras lágrimas, y que nos promete un día en el que todo esto será remediado (Ap 21:4).

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
Greg Lanier
Greg Lanier

El Dr. Greg Lanier es profesor asistente de Nuevo Testamento en el Reformed Theological Seminary de Orlando, Florida, y pastor asistente en River Oaks Church (PCA) en Lake Mary, Florida. Es autor de varios libros, incluyendo How We Got the Bible [Cómo nos llegó la Biblia] y Old Testament Conceptual Metaphors and the Christology of Luke’s Gospel [Metáforas conceptuales del Antiguo Testamento y la cristología del Evangelio de Lucas].

Sep 25 – La muerte trae vida (y otras verdades fundamentales)

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Quince cosas que he aprendido en 50 años

Aviva Nuestros Corazones

Sep 25 – La muerte trae vida (y otras verdades fundamentales)

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/la-muerte-trae-vida-y-otras-verdades-fundamentales/

Carmen Espaillat: Cuando sirves, ¿lo haces con un deseo de que la fama del nombre de Cristo sea esparcida?

Nancy Leigh DeMoss: Donde sea que Dios nos tenga, no se trata de nosotras. No se trata de mi conveniencia. No se trata de mi comodidad. No se trata de mi felicidad. No se trata de mi éxito. No se trata de mi reputación. Todo, todo, todo se trata de Su gloria.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Hace dos años Nancy celebró cincuenta años en el Señor. Por lo que ha estado reflexionando en las cosas más importantes que ha aprendido desde que conoció al Señor. Ayer, comenzó una serie llamada “Quince cosas que he aprendido en cincuenta años”. Ella compartió las primeras cinco verdades fundamentales. Puedes escuchar ese programa en www.AvivaNuestrosCorazones.com si te lo perdiste. Continuaremos donde nos quedamos ayer.

Pero antes quiero invitarte a conectarte con nosotras en la conferencia Revive 15, que se está celebrando desde ayer en Indianápolis, Indiana. Visita nuestra página para más información.

¡No te pierdas de esta oportunidad!

Nancy: Mi lema desde que nosotros iniciamos Aviva Nuestros Corazones por radio es “Nosotros somos débiles pero Él es fuerte”. Yo soy débil pero Él es fuerte. Sí, yo soy débil, sí, yo soy indefensa, yo no puedo hacer esto sin Él, pero Él es fuerte y Su fuerza es mostrada a través de nuestra debilidad.

Nuestras limitaciones no son un obstáculo para Su poder. Durante tantas, tantas veces a lo largo de los años he tenido este intercambio con el Señor, muy similar a lo que la joven María de Nazaret tuvo con ese ángel cuando el vino y le dijo: “Tú vas a tener a este niño” y ella le contestó: ¿cómo puede ser esto?, yo le he dicho eso al Señor no sé cuantas veces, millones de veces: ¿Cómo puede ser eso? ¡Yo no puedo hacer eso! Dios lo sabe y es por eso que el elige a los débiles, a los necios, a los menospreciados, no a aquellos que son alegres, brillantes, capaces y talentosos, o sí, algunos como esos, pero no muchos. Pablo dice: “De manera que pueda ser visto que la excelencia del poder es de Dios”. El ángel le respondió a María en ese intercambio y le dijo: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra”. Esa es la gracia de Dios.

Tú también estás allí, tú no puedes hacer eso, es humanamente imposible amar a esa persona, perdonar a esa persona, servir a esa persona o criar ese niño o amar a esa pareja, amar a esa suegra, cualquier cosa, tú no puedes hacerlo, pero Dios te dice: “Yo lo sé, pero el Espíritu Santo vendrá sobre ti y el Poder del Altísimo te cubrirá con Su sombra”. Su gracia es suficiente.

Número seis: Necesitamos Su Palabra más de lo que necesitamos la comida física. Necesitamos Su Palabra más que cualquier otra cosa que traiga consuelo a la criatura. No podemos vivir sin la Palabra de Dios. ¿Has escuchado que “eres lo que comes”? Bueno, en el reino espiritual ciertamente es verdad. Tú eres lo que comes, lo que te alimentas. Y así muchos cristianos, me parece, están comiendo de la miseria de este mundo, y están desnutridos porque no están comiendo la Palabra de Dios.

Tenemos que sumergirnos en la Palabra de Dios. Necesitamos la Palabra. La necesitamos más de lo que necesitamos comer. Y no podremos lograrlo si no pasamos tiempo consistente en la Palabra de Dios. Esa es nuestra vida, es pan, es agua.

Y aprendí algo acerca del agua esta semana que yo debería haber sabido pero realmente no lo entendía. Y esto no es una nueva modalidad. Pero el lunes de esta semana terminé en la sala de emergencia de nuestro hospital local severamente deshidratada con una infección viral y me desmayé en mi casa. No tenía tiempo para eso esta semana; solo puedo decirles eso. Y luego, como estaba deshidratada, no podían sacarme sangre. Pasaron una hora tratando de encontrar un lugar para poder sacarme la sangre. Necesitas agua. Necesitamos agua.

Necesitamos el agua de Su Palabra. Nos lava, nos limpia. Hace que nuestra sangre fluya. Y espiritualmente, ¿cuántas de nosotras estamos deshidratadas? Nos estamos desmayando. No podemos lidiar con la presión. Estamos débiles y nos estamos cayendo a pedazos. Y también las personas a nuestro alrededor están espiritualmente desnutridas. Están espiritualmente deshidratadas. Necesitan el agua y el pan de la Palabra de Dios, porque todas los necesitamos.

Número siete: Nos necesitamos los unos a los otros. Hay tanto material en las Escrituras acerca de esto: el poder que da el ánimo, la exhortación, el rendirnos cuentas unos a otros, la seguridad que se encuentra en la multitud de los consejeros.

Tengo un grupo de mujeres con las que periódicamente me reúno y oramos juntas. Nos llamamos “la hermandad”. Y estábamos en una llamada y eso fue el lunes en la noche yo acababa de salir del hospital y tuvimos esta conferencia telefónica y compartimos lo que Dios estaba haciendo en nuestras vidas y cómo podemos orar las unas por las otras.

Estas son mujeres que están involucradas en diferentes tipos de ministerios. Una de estas mujeres tiene un ministerio público muy exitoso y ella comenzó a llorar. Comenzó a sollozar y derramó su corazón al decirnos que su familia había estado bajo algunas presiones recientemente y compartió lo que estaban pasando. Y aquí estaba este grupo de mujeres en el teléfono que vinieron a su alrededor y oraron y la levantaron y la animaron. Y yo he estado ahí y las demás mujeres en esa llamada también han estado ahí. Tú has estado ahí.

Nos necesitamos las unas a las otras. Necesitamos relaciones invasivas en nuestras vidas. Las mujeres lo necesitan. Yo no le predico a los hombres, pero estoy muy segura que los hombres se necesitan unos a otros también. Hay un gran peligro en vivir en aislamiento. Aun si estás en medio de una multitud, puedes estar viviendo una vida aislada. Nos necesitamos las unas a las otras. Esto es algo grande que he aprendido durante mis cincuenta años de caminar con Dios.

Número ocho: El Evangelio verdaderamente es Buenas Nuevas. De hecho, es la noticia más grande, la mayor noticia. Necesitamos escuchar y volver a creer el Evangelio cada día de nuestras vidas. Ahora, eso no significa que volvemos a ser salvas todos los días de nuestras vidas. Pero necesitamos escucharlo de nuevo y necesitamos creerlo de nuevo. Y donde nos hemos desviado, necesitamos arrepentirnos de nuevo.

El Evangelio realmente es Buenas Nuevas. No es solo un mensaje para que lo escuchen los incrédulos. Necesitamos ser recordadas cada día de la gracia de Dios, de Su perdón, de Su poder para transformar nuestras vidas, de Su promesa de vida eterna, de que Él es un Dios que redime y que está haciendo nuevas todas las cosas, que es un Dios que guarda Su pacto y todo esto es un recordatorio de que la vida cristiana es imposible de vivir.

Yo no puedo vivirla. Tú no puedes vivirla. Yo conozco a personas que leen mis libros y me escuchan en la radio y piensan que vivo esta vida cristiana. Y te diré, no soy yo que vivo, sino Cristo quien vive en mí. Cristo que vive en ti. Porque Jesús es el Único que tuvo éxito en vivir esta vida y por eso necesitamos creer el Evangelio todos los días de nuestras vidas.

Número nueve: Y este está en el corazón del Evangelio, y es que la muerte trae vida. La muerte trae vida. La mayoría de las personas pasan sus vidas esquivando la muerte en todas sus diferentes manifestaciones. Pero la muerte, la cruz, es algo que debemos abrazar porque al pasar por la muerte, salimos por el otro lado a la vida.

La muerte de Jesús nos compró vida eterna. Y a través de nuestra muerte con Él entramos a Su vida abundante y mientras estemos dispuestas a rendir nuestras vidas y a morir por otros, ellos a su vez podrán experimentar la vida de Cristo. Jesús dijo, “el que quiera salvar su vida, la perderá. Pero si la pierdes, la salvarás. Tendrás verdadera vida”.

Y me encanta una cita de Ugo Bassi, no recuerdo cuándo vivió él pero fue hace muchos años. Él dijo, “Medid vuestra vida por la pérdida y no por la ganancia; no por el vino tomado sino por el vino derramado. Porque la fuerza del amor reposa sobre el sacrificio del amor y el que sufre más tiene más que dar”.

Algunas de ustedes hoy tienen mucho que dar de su vida porque han estado dispuestas a rendir su vida, a abrazar la cruz, y a decir “sí, Señor” a lo que sea que Su guión haya sido para su vida. Como resultado, hay una fragancia, hay un resplandor, una belleza y hay poder.

Quiero estar cerca de ustedes y quiero conocer al Jesús que brilla a través de muchas de sus vidas. Y eso es porque la muerte trae vida. No es algo a lo que debamos temer. Ríndete. Suéltalo. La semilla entra a la tierra y muere y trae mucho fruto para Su gloria.

Número diez: Nunca, nunca te equivocarás en el camino de la humildad. Y tendríamos mucho que decir acerca de eso. Dios se aleja del orgulloso. Tener un corazón humilde es tener un espíritu enseñable para siempre estar aprendiendo de otros. Lo opuesto de la humildad es el orgullo que nos impide tener una comunión genuina con Dios. Nunca te equivocarás en el matrimonio, en la vida, en la vida de la iglesia.

“Solamente por el orgullo viene la contienda”. Y me gustaría que ese versículo no estuviera en la Biblia, pero sí lo está. “Donde hay contención hay orgullo”. Así que nunca podrás equivocarte al ser la que corre a la cruz. Mira a ver si puedes llegar tú primero. Humíllate. Yo estoy aprendiendo eso en mis relaciones y en el ministerio.

Número once: la mayor libertad se halla en la esclavitud a Cristo. La mayor libertad se halla en el corazón que dice, “Sí, Señor. Tengo este contrato en la mano Señor y estoy poniendo mi firma en la línea que aparece abajo antes de saber lo que dice el contrato. Mi vida es tuya. Te pertenece, Señor. Toma mi vida, Oh Señor y que sea consagrada solo a ti, llena Tú los detalles. Lo que sea, Señor, yo digo, ‘sí Señor’.”

Mientras venía en el avión el miércoles, tuve una conversación con una joven graduada de Harvard que ahora está en la escuela de negocios en la Universidad de Virginia. Ella llegó a conocer al Señor en su adolescencia, a los trece años, viniendo de una familia no-creyente y leyendo la versión Reina Valera de la Biblia. Así ella fue salva. Ha caminado con el Señor y busca agradarle a Él, pero no ha tenido a su alrededor muchas personas que la nutran en su fe.

Y estuvimos hablando todo el viaje de dos horas y media. Ella acababa de terminar una relación que sabía que no era lo que Dios tenía para ella. Apenas hacía una semana y todavía se encontraba en un lugar doloroso. Pude hablar con ella acerca de la libertad. Yo le dije, “Soy prácticamente una anciana hablándote a ti que tienes veinticinco años de edad. Pero quiero decirte y dije su nombre, “la mayor libertad se encuentra en decir ‘sí, Señor’. Lo que sea que eso signifique, como sea que eso se vea, en cualquier edad, en cualquier temporada de la vida. Todos somos esclavos. La pregunta es: ¿de qué? o ¿de quién?”

Y el privilegio es ser esclavas de Jesucristo. Porque no hay ningún amo como Él. Y allí es donde encontramos nuestra libertad y nuestro mayor gozo.

Número doce: Somos bendecidas para ser de bendición. No somos bendecidas solo para que podamos disfrutar las bendiciones de Dios para nosotras mismas, aunque no hay nada malo en eso, pero somos bendecidas para ser un canal de bendición para otros. Dios nos ha colocado aquí con un propósito y ese propósito no es para desperdiciar nuestras vidas, para acumular cosas a la derecha o a la izquierda o solo para sobrevivir o para realizarnos. Ninguna de estas cosas son propósitos de vida que realmente tienen valor. Nuestro propósito en la vida es permitir que las bendiciones de Dios fluyan a través de nosotras hacia los demás, dejar un legado de piedad, invertirnos en las vidas de los demás.

Esta joven estudiante de postgrado me dijo el otro día, “¿dónde están las mujeres mayores que serán consejeras y que nutrirán a las jóvenes en su fe – mujeres como yo?”. No sé, ¿Dónde están? ¿Dónde estoy yo? ¿En qué estoy gastando mi vida, mi tiempo, mis recursos? Yo he sido bendecida para ser bendición.

Número trece: No puedes dar más que Dios. Esto es algo que mi papá y mi mamá, porque estaba casada con mi papá, creyeron y practicaron con todo su corazón. Si hay un don espiritual para dar, mi papá lo tenía y mi mamá lo apoyaba. Nunca llegará el punto en el que digas, «puedo dar más que Dios, de mis tesoros, de mi tiempo, de mi talento, de mi vida». Proverbios capítulo 11:24 dice, “Hay quien reparte y le es añadido más, y hay quien retiene lo que es justo, solo para venir a menos”. Esas son las matemáticas divinas, esa es la paradoja de Dios sobre el dar.

Y estoy absolutamente convencida que cuando lleguemos al Cielo no va a haber ningún santo a través de todas las edades que diga, “hay algo que di de lo cual me arrepiento de haber dado”. Sí creo que cada una de nosotras, aún la persona con el corazón más generoso dirá, “A la luz de lo que Jesús hizo por mí para traerme aquí a la eternidad, cómo me gustaría haberle dado más”. Estoy convencida de esto. Entonces por qué no dar ahora y poder entrar a esas habitaciones eternas libres de todas las cosas que se nos pegaron. No puedes dar más que Dios.

Ahora la número catorce: El tiempo es corto, la eternidad es larga y Jesús viene. Y esta es una manera de pensar que nuestro padre nos inculcó a mis hermanos y a mí durante los veintiún años que estuvo con nosotros. Él murió el fin de semana de mi cumpleaños número veintiuno. Este concepto y muchos de estos son un legado para mí.

Aquí tengo un pequeño pisapapeles que era de él que ahora tengo en mi estudio. Y a propósito, por motivo de mi cincuenta aniversario de haber conocido al Señor, pusimos un pequeño mostrador con recuerdos de mis primeros años de caminar con el Señor y algunas fotos y cosas que fueron significativas para mí. Y tenía unas líneas de ese conocido himno con el que quizás estás familiarizada, que dice, “Solo una vida pronto pasará. Solo lo que es para Cristo durará.” Y luego ese versículo de Filipenses capítulo 1, que dice, “Porque para mí el vivir es Cristo”.

Dentro de las cosas que había en exhibición también había un juguete Slinky y eso fue una parte importante en todo nuestro crecimiento en nuestra familia y me acordé de él cuando pensé en este principio.

Mi papá conoció al hombre que inventó el Slinky. El slinky es una especie de resorte y el nombre del señor que inventó esto se llamaba Dick James. Él era un joven ingeniero y él inventó este juguete que ahora prácticamente todos conocen. El haberlo creado lo llevó a la fama y a la fortuna de un día para otro. Y aquí estaba un hombre que había estado buscando felicidad y de repente tenía todo este dinero. Él podía viajar por todo el mundo. Podía hacer lo que él quisiera, pero todavía estaba vacío. Y eso lo puso en una búsqueda que al final lo llevó a la fe en Cristo.

Bueno, este hombre, cuando fue salvo, realmente fue salvo. Quizás has leído otras cosas acerca de él en otros lugares. Y te aconsejo que no creas todo lo que leas. Porque quizás no obtendrás la historia completa en la versión secular de esto. Pero él, para hacer la historia corta, decidió convertirse en un misionero en Suramérica. No recuerdo en qué país pero él básicamente regaló todo lo que tenía.

Encima de eso un tío murió y le dejó una herencia y él también la regaló. Él decidió que iba a ir allá y que iba a servir por fe. No quería depender de ninguna otra cosa ni de nadie más que no fuera el Señor. Mi papá nos recordaba. Ahora, Dios no llama a todos a hacer esto. Pero en el caso de Dick James, eso fue lo que él sintió que fue su llamado, el llamado de parte de Dios. Lo hizo, se fue y pasó el resto de su vida como misionero en un país en Suramérica.

Él confesó que cuando fue allá había resistido a Dios en un aspecto. Él se llevó con él el molde original del Slinky. Pensó que si tal vez Dios le fallaba, él podría comenzar a hacer los juguetes allá y abrir mercados completamente nuevos. Bueno, pues luego escribió y compartió el gozo increíble que experimentó el día que tomó ese molde y se fue al océano pacífico y lo tiró al océano y dijo que ese día se había convertido en un hombre libre.

Mi papá tenía una carta, una carta de Dick James que le escribió a sus amigos incluyendo a mi papá y solo compartió el gozo increíble y la libertad que él experimentó viviendo en este país golpeado por la pobreza, pero él, totalmente libre para amar y servir a Jesús.

El tiempo es corto, la eternidad es larga, y Jesús viene ya. Eso significa que debemos tomar decisiones ahora de las que no nos arrepentiremos en la eternidad. Debemos preguntarnos a nosotras mismas, “¿Valdría la pena morir por aquello por lo que estoy viviendo?” ¿Tiene valor eterno? Debemos mantener nuestros ojos puestos en la línea final. Eso es lo que nos da el poder para mantenernos en la carrera.

Y soy de las que a menudo se detiene en la carrera. A menudo quiero tirar la toalla. No puedo decirte cuántas veces en mi mente, he renunciado a varios aspectos de la vida en el ministerio. Gracias a Dios que tengo relaciones confiables y por la gracia de Dios, Él me mantiene allí. Pero eso es mientras mantienes tus ojos en Cristo, mientras mantienes tus ojos en la recta final, mientras recuerdas que esta vida es corta y que la eternidad es para siempre y que Jesús viene ya. Eso es lo que nos da valentía y gracia para seguir adelante y nos recuerda que seremos recompensadas por cualquier labor que le ofrezcamos a Él ahora. Él es digno de todo y de todas las cosas que perdamos por Su nombre.

Bueno, y finalmente la número quince: No se trata de mí. Todo se trata de Él. Y fue más o menos por allí donde comenzamos en Romanos 11:36: “Porque de Él, por Él y para Él son todas las cosas. A Él sea la gloria para siempre. Amén”. La meta de nuestras vidas es que toda la tierra sea cubierta con la gloria del Señor, que la fama de Su Nombre sea esparcida, y por eso vale la pena decirle “no” a nuestra carne.

Y no estoy solo hablándole a aquellas en el ministerio vocacional. Estoy hablándoles a todas las mujeres. Porque estos son principios que son verdaderos para todas nosotras donde sea que tú le sirvas al Señor, en tu negocio, en tu hogar, con esos pequeñitos, con esos nietos, en ese rol de cuidadora, quizás de tus padres ancianos, donde sea que Dios te haya colocado. Porque no se trata de nosotras. No se trata de nuestra conveniencia. No se trata de nuestra comodidad y no se trata de mi felicidad. No se trata de mi éxito, no se trata de mi reputación. Todo, todo, todo es para Su gloria.

Cada vez que entras por la puerta principal de nuestro Centro Nacional de Ministerio en el suroeste de Michigan, pasas por una fuente que está rodeada de ladrillos que tiene un gran globo terráqueo colocado encima de esa fuente. Y en las temporadas en que tenemos deshielos allí en Michigan, lo cual no es muy a menudo, la fuente corre sobre el mundo en cada lado.

A cada lado de esa fuente tenemos versículos de las Escrituras como aquellos que nos recuerdan que la gloria del Señor cubrirá la tierra como las aguas cubren el mar. Y cuando paso por esa fuente y entro al edificio, a menudo me encuentro orando o siendo recordada, de que esa es nuestra visión. Para eso estamos aquí. Esa es la meta: “que ante el nombre de Jesús se doble toda rodilla…y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” (Fil. 2:10-11).

Así que en nuestras luchas, en nuestra pruebas, en nuestras dificultades, en nuestros desafíos, en nuestra confusión, sí, también tenemos esas, pero santifican, ¿no es verdad? Y no estoy siendo simplista al respecto. Yo sé que hay personas aquí que tienen un peso grande en su corazón. Pero hay un propósito en ese sufrimiento. Hay propósito en hacerlo una ofrenda para el Señor. Hay un propósito en las labores donde sea que le sirvas al Señor.

Y el propósito es que la gloria del Señor cubra la tierra como las aguas cubren el mar.

Y, oh Señor, te doy gracias por los dulces recuerdos, los recuerdos de mis cincuenta años – que no se sienten así – de haber sido conocida por Ti y de conocerte y de haber sido separada para Ti. Gracias, gracias, Señor. Gracias por ver la sangre del Cordero inmolada, derramada por mi pecado y pasar de largo. Gracias porque nunca experimentaré Tu ira. Hemos sido librados de la ira de Dios.

Y gracias porque nos has salvado para algo y para alguien más grande y mayor que nosotras. Su nombre es Jesús. Por eso le amamos. Te amamos. Y oramos, Señor, que estas cosas que he dicho, con las que lucho, las que enfrento y a menudo fallo en creer, enraízalas profundamente, Señor, en nuestros corazones y recuérdanos para quién es y para qué es. Y que Tu reino venga y Tu voluntad sea hecha aquí en la tierra como se hace en el Cielo. Oramos en el nombre de Jesús, amén.

Carmen: Ella es Nancy Leigh DeMoss. Ha estado compartiendo quince cosas que ha aprendido en cincuenta años de caminar con Dios. Si te perdiste alguna de las quince cosas, puedes visitar a www.AvivaNuestrosCorazones.com y leer la transcripción del programa de ayer y del programa de hoy.

Te esperamos en nuestra próxima entrega la semana que viene. Que tengas un bendecido fin de semana!

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se indique lo contrario.

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La muerte de los creyentes

Jueves 17 Diciembre

Apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía : Señor Jesús, recibe mi espíritu. Y puesto de rodillas, clamó a gran voz : Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió.
Hechos 7 : 59-60

La muerte de los creyentes

El primer mártir cristiano se llamaba Esteban. Tuvo que enfrentarse a la oposición violenta de sus compatriotas, quienes acabaron lapidándolo (es decir, matándolo a tiro de piedras). Como Jesús poco tiempo antes, Esteban oró por sus enemigos. El relato termina con esta declaración : “Habiendo dicho esto, durmió”.

¡Qué expresión sorprendente respecto a alguien a quien mataron apedreándole ! ¿Pudo realmente dormirse ?

Sin embargo, Esteban “durmió”, nos dice el relato inspirado de Dios. El cuerpo, como si estuviese dormido, vuelve al polvo, y el espíritu vuelve “a Dios que lo dio” (Eclesiastés 12 : 7). Esteban estaba ausente del cuerpo, y presente al Señor (2 Corintios 5 : 8).

El cristiano que deja esta tierra se duerme, sea cual fuere la manera en que le llega la muerte. Puede ser serena en su cama, pero también puede ser violenta. Muchos cristianos tuvieron una muerte brutal, quizá traumática para sus familiares, para los testigos : persecuciones, torturas, accidentes, situaciones dramáticas de todo tipo…

Si el Señor permite que perdamos a uno de nuestros seres queridos, creamos firmemente que este, porque creyó, durmió en Jesús y va a despertar.

Recordemos que los creyentes, cuyos cuerpos solo “duermen”, ya están con Cristo en espíritu, y que para ellos “es muchísimo mejor” (Filipenses 1 : 23).

“Si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él” (1 Tesalonicenses 4 : 14).

Jueces 9 : 1-29 – Apocalipsis 10 – Salmo 143 : 7-12 – Proverbios 30 : 5-6

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

El contratiempo más triunfante de Dios

Soldados de Jesucristo

Diciembre 16

Solid Joys en Español

El contratiempo más triunfante de Dios

John Piper

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¿Es la Biblia la Palabra de Dios?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Dando una respuesta

¿Es la Biblia la Palabra de Dios?

Michael J. Kruger

Nota del editor: Este es el tercer capítulo en la serie Dando una respuesta, publicada por Tabletalk Magazine.

Cuando se trata de la verdad de la Biblia, la gente moderna a menudo suele pensar como George Gershwin: “Las cosas con las que te puedes encontrar en la Biblia no son necesariamente así”. Después de todo, dice el escéptico, ese libro está tan repleto de historias de fantasías y milagros exagerados que ninguna persona sensata podría llegar a creerlas. ¿Por qué, entonces, deberíamos creer que la Biblia verdaderamente proviene de Dios?

Por supuesto, hay que reconocer que convencer al escéptico del origen divino de la Escritura no es una tarea fácil, y dado que “el hombre natural no acepta las cosas del Espíritu de Dios” (1 Co 2:14), no es algo tan simple como solo presentar los hechos. La Biblia es un libro espiritual, de manera que el Espíritu debe obrar para que nosotros la veamos por lo que realmente es. 

Nuestros argumentos puede que no siempre convenzan a los escépticos, pero eso no significa que nuestros argumentos no sean válidos. Dios ha provisto maneras mediante las cuales podemos saber que estos libros proceden de Él. 

Los libros de la Biblia han sido sometidos al escrutinio más agudo y al más riguroso examen por parte de académicos contemporáneos.

Cualidades  divinas 

En primer lugar, debemos reconocer que los libros bíblicos poseen cualidades internas que demuestran que estos proceden de Dios. Así como la revelación natural (el mundo creado) tiene características que muestran que Dios es el autor de la naturaleza (Sal 19; Rom 1:20), así también deberíamos esperar que la revelación especial (la Escritura) tenga características que demuestren que Dios es su autor. 

Un ejemplo es la eficacia y el poder de la Escritura. La Escritura no solamente dice cosas sino que hace cosas: convence (Heb. 4:12–13), alienta (Sal 119:105), consuela (v. 50) y trae sabiduría (v. 98). En resumen, este libro está vivo. Aun más que esto, la Biblia nos da entendimiento con respecto a las preguntas más grandes de la vida (v. 144), y provee una cosmovisión coherente y convincente que explica la realidad como ningún otro libro.

Otro ejemplo es la unidad y la armonía de la Escritura. Es increíble contemplar cómo tantos autores diferentes, que escribieron en épocas, lugares y culturas distintas, pueden entretejer una historia única, coherente y unificada de la redención de todas las cosas por medio de Cristo. Tal armonía no puede ser creación humana, sino que es más bien evidencia de su origen divino.

En resumen, los cristianos saben que las Escrituras son la Palabra de Dios porque en ellas oyen la voz de su Señor. Tal como Jesús afirmó: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen” (Jn 10:27).

Orígenes históricos

En adición a la calidad interna de estos libros, también podemos mirar a sus orígenes históricos como evidencia de su carácter único. Estos libros provienen de mensajeros, profetas y apóstoles autentificados por Dios y autorizados a hablar en Su nombre. Las Escrituras no solamente contienen palabras de seres humanos, sino palabras de seres humanos que fueron llamados a ser portavoces de Dios (2 Pe 1:21).

Por supuesto, no siempre tenemos la certeza del autor particular de cada libro de la Biblia (como ocurre en el caso del libro de Hebreos). Pero, incluso en tales casos, sí tenemos evidencia histórica sólida que sitúa a estos libros en las circunstancias y períodos de tiempo donde sabemos que Dios estaba obrando activamente en medio de Su pueblo para revelar Su Palabra.

Además, cabe destacar que los libros de la Biblia han sido sometidos al escrutinio más agudo y al más riguroso examen por parte de académicos contemporáneos. Y una y otra vez, los libros bíblicos han demostrado ser históricamente fiables y dignos de nuestra confianza.

Recibidos por el pueblo Dios

Una razón final para considerar la Biblia como la Palabra de Dios es que el pueblo lleno del Espíritu de Dios, por generaciones y generaciones, ha reconocido que estos libros proceden de Dios.

Incluso cuando Pablo le explica la inspiración de las Escrituras a Timoteo, primero le insta a recordar “de quiénes las has aprendido” (2 Tim 3:14), es decir, de su madre y su abuela. 

Y no es únicamente el testimonio de la familia biológica sino también el de la familia de Dios, Su Iglesia a través de las edades. La Biblia contiene los libros que el pueblo de Dios ha estado usando, confiando, leyendo y aplicando por miles de años. Y a ese testimonio se le debe dar su debido peso.

Al final, estas tres razones proveen una gran base para creer que las Escrituras son la Palabra de Dios. Pero, aún más, tenemos el testimonio del mismo Señor Jesús, pues Cristo no solamente conocía y utilizaba la Escritura, sino que afirmó, inequívocamente, su poder divino: “la Escritura no se puede violar” [o como dice en la RV60: «la Escritura no puede ser quebrantada»] (Jn 10:35).

Por lo tanto, sí, si creemos en la Biblia, creeremos en Jesús. Pero también es cierto que si creemos en Jesús, creeremos en la Biblia.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
Michael J. Kruger
Michael J. Kruger

El Dr. Michael J. Kruger es presidente y profesor Samuel C. Patterson de Nuevo Testamento y Cristianismo Primitivo en el Reformed Theological Seminary en Charlotte, N.C. Es autor de varios libros, incluyendo Canon Revisited.

Conclusión

Alimentemos El Alma

Serie: Para Entrenar un Niño

La Capacitación Infantil Para El Siglo XXI

Michael y Debi Pearl

– Capitulo Veinte y Dos –

Conclusión

Volviendo el corazón de los padres a los hijos

Hace tres mil años, un sabio dijo, “instruye (entrena) al niño en su camino y aun cuando fuere viejo, no se apartará de él.” Un buen entrenamiento o instrucción no es solucionar crisis; por el contrario, es aquel proceso que se debe hacer antes de enfrentarlas o de tener que disciplinar a los hijos.
La mayoría de las personas asumen la paternidad por accidente, no lo hacen de manera deliberada o planeada. ¡Imagínese si se construyera una casa de esa manera!
No tenemos que reinventar la instrucción. Existen principios para instruir a los niños, y métodos que han funcionado desde la antigüedad.
Negarle la formación o entrenamiento a un hijo es abandonarlo deliberadamente y es semejante a empujarlo hacia un mar de opciones y de pasiones, sin un barco apropiado ni una brújula.

Este es un libro escrito por Michael y Debi Pearl enfocado en la crianza de los niños. En este caso nos enseñan técnicas sencillas que al ser aplicadas generan resultados inmediatos y aquellos que requieren mas tiempo los podremos apreciar de forma progresiva si estas técnicas se aplican de forma correcta. A través de todas estas ideas podremos tener niños que en un futuro sean hombres y mujeres temerosos y obedientes ante la voluntad de Dios.

Alimentemos El Alma