7 – Tiatira, no toleres

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: Cartas a las 7 Iglesias

7 – Tiatira, no toleres

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

http://www.porgracia.es/

¿De qué manera unifica el reino de Dios a toda la Biblia?

The Master’s Seminary

¿De qué manera unifica el reino de Dios a toda la Biblia?

Lucas Alemán

Hay muchos temas importantes en la Biblia: la gloria de Dios, el pacto, la salvación, la ley, la promesa, el pueblo de Dios, el juicio, etc. Aunque todos estos temas son importantes y merecen ser estudiados de manera seria, hay un gran tema que predomina y le da coherencia a todos los demás temas y ese es el reino de Dios.

Todos los otros temas explican partes del reino de Dios, pero solo el reino de Dios explica el todo. Desde el primer capítulo de la Biblia, se presenta a Dios como el rey que crea un reino y dos ciudadanos, Adán y Eva, más específicamente, para que «ejerzan dominio» sobre la creación (Gn. 1:26–28). Sin embargo, en Génesis 3, un «insurrecto» los engaña para que quebranten su lealtad al rey y se rebelen contra Dios. Este episodio en el plan de redención marca la caída de la humanidad y, como resultado, toda la creación es sometida a los efectos devastadores del pecado que existen hasta el día de hoy. En el versículo 15 de ese mismo capítulo, Dios promete que solo la «simiente» de la mujer derrotará a este «insurrecto» y revertirá los efectos de la caída, haciendo que los ciudadanos de su reino «ejerzan dominio» sobre su creación de una vez por todas.

Desde ese entonces, los ciudadanos han estado esperando a esta “simiente”, que en el Nuevo Testamento se identifica como Jesucristo, el rey (Lc. 1:32–33; 22:29; 1 Ti. 6:15). Su redención a través de la expiación es la base para la restauración del reino, donde «ya no habrá más maldición» y todos los ciudadanos «reinarán [juntamente con él] por los siglos de los siglos» (Ap. 22:3, 5). Así es como el reino de Dios unifica a toda la Biblia de manera orgánica con Jesucristo como el punto más alto del plan de redención.

Lucas Alemán

Lucas Alemán es director de educación en español y profesor de Antiguo Testamento en The Master’s Seminary, y director ejecutivo de la Sociedad Teológica Cristiana. Además, es pastor en la Iglesia Bíblica Berea en North Hollywood, California. En 2016, Lucas comenzó a enseñar en The Master’s Seminary como miembro adjunto de la facultad. Si bien sus cursos de especialización son panorama del Antiguo Testamento, gramática de hebreo y exégesis de hebreo, él también da clases de exégesis de griego y teología. En 2018, se unió a la facultad de tiempo completo. Lucas y su esposa, Clara, tienen dos hijos, Elías Agustín y Enoc Emanuel.

Un asunto de vida o muerte

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Un asunto de vida o muerte

Burk Parsons

Nota del editor: Este es el primer capítulo en la serie «La mortificación del pecado«, publicada por la Tabletalk Magazine.

El mundo cristiano está lleno de camisetas, folletos y baratijas que hablan de cómo tener una vida cristiana ideal. Cada año, los cristianos gastan millones de dólares en libros de autoayuda y guías de cómo vivir una vida abundante. La mayoría de las veces, a los cristianos se les dice que si quieren ser realmente grandes cristianos, simplemente necesitan seguir algunos consejos prácticos.

Qué extraño pensar que el camino a la vida es a través de la muerte; la muerte de nuestro pecado y la negación de nosotros mismos.

La verdad es que cada cristiano, que no ha sido seducido por las tácticas superficiales y el polvo mágico de los gurús cristianos infantiles de la tierra evangélica de Nunca Jamás, sabe muy bien que vivir la vida cristiana es mucho más que leer el último libro cristiano de auto-ayuda. Es un poco irónico que uno de los más grandes libros jamás escritos sobre la vida cristiana sea el clásico de John Owen La mortificación del pecado, un libro que trata sobre la muerte del cristiano a sí mismo y un libro sobre el cual hemos basado esta serie especial de Tabletalk magazine.

La tesis del libro de Owen se basa en la exhortación del apóstol Pablo a mortificar la carne: «porque si vivís conforme a la carne, habréis de morir; pero si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis» (Rom 8, 13). Qué extraño pensar que el camino a la vida es a través de la muerte; la muerte de nuestro pecado y la negación de nosotros mismos (Lc 9:23). De hecho, el fundamento mismo de nuestra justificación está en la muerte de la muerte misma a través de la muerte de Jesucristo, y el fundamento de la vida cristiana y la santificación está en la muerte del yo a través de la muerte de nuestro pecado. Ahí yace la simplicidad de la vida abundante del cristiano en Cristo (Jn 10:10).

Lo que nos hace diferentes del mundo de pecadores que nos observa no es que no pecamos, sino que odiamos nuestro pecado, que nos arrepentimos de nuestro pecado y que buscamos seriamente mortificar nuestro pecado que ha sido llevado a la cruz y puesto sobre nuestro Salvador que expió por nuestro pecado, y todo esto para la gloria de Dios. En su prefacio de La mortificación del pecado, Owen escribió: «Espero… que la mortificación y la santidad sean promovidas en mi corazón y en el corazón y en la vida de los demás, para gloria de Dios; y que de esta manera el evangelio de nuestro Señor y Salvador Jesucristo pueda ser enaltecido en todas las cosas». Mientras que muchos cristianos suponen que su crecimiento espiritual es medido en algún tipo de tabla de crecimiento celestial, nosotros solo crecemos a medida que nos convencemos más y más de la santidad de Dios y de la ausencia de la verdadera santidad en nuestras propias vidas, mortificando el pecado y viviendo obedientemente coram Deo, ante la presencia de Dios, para la gloria de Dios y por causa de Su Hijo en el cual morimos, y en quien hemos sido resucitados a una vida abundante.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
Burk Parsons
Burk Parsons
El Dr. Burk Parsons es pastor principal de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San Andrés] en Sanford, Florida, director de publicaciones de Ligonier Ministries, editor de Tabletalk magazine, y maestro de la Confraternidad de Enseñanza de Ligonier Ministries. Él es un ministro ordenado en la Iglesia Presbiteriana en América y director de Church Planting Fellowship. Es autor de Why Do We Have Creeds?, editor de Assured by God y John Calvin: A Heart for Devotion, Doctrine, and Doxology, y co-traductor y co-editor de ¿Cómo debe vivir el cristiano? de Juan Calvino.

J24 – Siete retratos

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Sirve como el Salvador

J24 – Siete retratos

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/siete-retratos1/

Carmen Espaillat: Jesús lavó los pies de sus discípulos. ¿Cómo vemos esta acción en nuestra cultura? Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Estaríamos hablando de la persona en el hospital que vacía los orinales. Es decir, no se trata de una posición impresionante aquí. Estamos hablando de un trabajo denigrante, a nuestros ojos, humillante. ¿Y qué es lo que está diciendo Jesús con todo esto? «He venido a servir» lo que ÉL está haciendo con esto es elevando el servicio al trabajo más alto del universo, no hay vocación más elevada que la de servir.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Independientemente del trabajo que te toque desempeñar, ya sea que el mismo sea complicado, de poca importancia, sucio, que requiera de gran esfuerzo o aun te encuentres en una posición importante, puedes hacer el trabajo con un corazón de sierva. Nancy nos ayudará a ver esta idea de una manera más clara, en la medida en que continuamos con la serieSirviendo como el Salvador.

Nancy: Llevamos varias sesiones hablando del corazón de un siervo, de ser siervas del Señor, de servirnos las unas a las otras y cómo se ve el corazón de una sierva. Hemos revisado algunos ejemplos bíblicos de cómo responden los siervos ante diversas situaciones.

En la medida en que he estado desarrollando esta serie, he pensado en personas dentro de nuestro ministerio, en amigos y amigas que tienen corazones de siervos. Tengo una amiga que veo muy a menudo, y que invariablemente me dice “¿Hay algo que pueda hacer por ti?” y sé que lo dice de corazón. Tener amigos como ella es un reto y es también una bendición. Ese es el tipo de amiga que a mí me gustaría ser. Conozco algunas personas que realmente tienen un corazón para servir y estar cerca de ellas es una gran bendición.

Cuando pensamos en estas personas que tienen un corazón para servir, independientemente de las circunstancias y el tiempo, terminamos pensando en Aquél que tiene el corazón de siervo más increíble de todos —y ese es el Señor Jesucristo.

Quiero que tomemos una parte del tiempo de hoy para contemplar a Jesús, el Siervo de Dios y el Siervo del pueblo de Dios. Quiero que veamos siete ocasiones de la vida del Señor Jesús en que lo vemos sirviendo, porque el Servir no siempre se ve de la misma forma. Hay etapas de tu vida en que sirves de una forma distinta a como serviste en el pasado y/o servirás en otros momentos futuros.

Algunas de ustedes tienen niños pequeños están sirviendo hoy en día de una manera que puede ser diferente a la que servirán cuando se conviertan en abuelas o experimenten el síndrome del nido vacío. Otras de ustedes son estudiantes, y por lo tanto están sirviendo de una manera diferente hoy a la forma en que servirán cuando se conviertan en esposas o madres. Pero lo que quiero que veas es que un corazón de sierva se aplica en todas las etapas y en todas las situaciones de la vida.

Y esto es lo que vemos en Jesús a través de todo lo que leemos acerca de Él en las Escrituras. Vemos diferentes cosas que son verdad acerca de Él, pero lo que siempre es cierto es que Él es un siervo. Veamos estos siete retratos de cómo sirvió Jesús.

El primero, de manera muy interesante, se encuentra en el Antiguo Testamento, porque es allí, donde encontramos muchas profecías sobre la venida de Cristo. Particularmente en el libro de Isaías donde el profeta se refiere a Jesús como el siervo del Señor.

Ahora bien, cuando leemos el libro de Isaías vemos la frase “el siervo del Señor” y en algunas ocasiones se refiere al pueblo judío, el pueblo elegido por Dios. Dios los llama “mis siervos que yo elegí”. Pero en otras ocasiones la referencia es a Cristo, el Mesías. Por ello, en ocasiones tenemos que leer y entender el contexto para asegurarnos de a quién se está Dios refiriendo.

A través de Isaías sabemos que Dios ha llamado a Su pueblo a ser como Jesús. Todas somos llamadas a ser Sus siervas. Veamos parte de lo que dice el libro de Isaías al referirse a Jesús como el siervo de Dios.

Y voy a estar leyendo primero de Isaías capítulo 42, los versículos del 1 al 3 donde Dios dice,

He aquí mi Siervo, a quien yo sostengo,
mi escogido, en quien mi alma se complace.
He puesto mi Espíritu sobre ÉL;
ÉL traerá justicia a las naciones.
No clamará ni alzará su voz,
ni hará oír su voz en la calle.
No quebrará la caña cascada,
ni apagará el pabilo mortecino;
con fidelidad traerá justicia.

Él será gentil, Él será bondadoso Él será tierno. Y en el versículo 4 de Isaías 42 nos promete que:

“ No se desanimará ni desfallecerá hasta que haya establecido en la tierra la justicia…”

¿Qué es lo que Dios está diciéndonos? Jesús es Mi siervo. El Mesías que vendrá a la tierra vendrá a cumplir Mi propósito en este mundo. Él no se rendirá hasta que lo logre, y ese es el corazón de un siervo.

Luego, en Isaías 52 en el versículo 13 volvemos a leer “He aquí, mi siervo”, donde Dios habla refiriéndose a su hijo, “prosperará, será enaltecido, levantado y en gran manera exaltado”. Hablando claramente de la exaltación de Cristo, pero mira el siguiente versículo, el versículo 14.

Isaías 52:14 : “De la manera que muchos se asombraron de ti, pueblo mío, así fue desfigurada su apariencia más que la de cualquier hombre, y su aspecto más que el de los hijos de los hombres.”

¿De qué nos habla esto? Esto hace referencia a la humillación de Cristo. El siervo que fue exaltado en los cielos, bajó a esta tierra, se humilló a sí mismo y fue desfigurado a golpes, fue torturado y experimentó persecución al ser llevado a la cruz. Cristo estuvo dispuesto a ser humillado. Cristo fue un siervo sufrido.

Nosotras queremos ser exaltadas, pero no queremos sufrir. Queremos ver nuestro nombre en el cuadro, como “Sierva de la semana”, pero no queremos la parte donde tendremos que sufrir, donde tendremos que sacrificarnos y soportar la humillación.

Entonces, el primer retrato que vemos del Señor como siervo se encuentra en el libro de Isaías. Encontramos que antes de venir a este mundo como ser humano, Él vivía en los cielos, Cristo era Dios y vivía con Dios, como el Hijo de Dios. Y fue identificado, por el Padre como el siervo del Señor.

Y me pongo a pensar lo asombroso que es ver que el Hijo de Dios, el soberano Creador y Dueño del universo estando dispuesto a ser un siervo sufriente. ¿No piensas que esto nos ayuda a estar más dispuestas a servir al darnos cuenta de que eso es lo que hizo Jesús? El Hijo de Dios —ÉL no consideró el ser igual a Dios como algo a que aferrarse sino que descendió y se hizo un siervo.

Ya vimos esta primera instancia desde la perspectiva del Antiguo Testamento en Isaías, ahora veámoslo en el Nuevo Testamento, leamos sobre el día en el que el siervo de Dios bajó de los cielos y bajó a esta tierra y se convirtió… ¡en un bebé, indefenso, dependiente, necesitado! Él tomó la forma de siervo. Él fue hecho en la forma de un hombre.

Filipenses capítulo 2 nos habla de esto. Al decirnos que tengamos un corazón de siervo.

Filipenses capítulo 2 de los versículos 3-7

Nada hagáis por egoísmo o por vanagloria, (ese no es el corazón de un siervo) sino que con actitud humilde cada uno de vosotros considere al otro como más importante que a sí mismo, no buscando cada uno sus propios intereses, (no simplemente busques satisfacer tus propias necesidades) sino más bien los intereses de los demás. Haya, pues, en vosotros esta actitud que hubo también en Cristo Jesús, el cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, (Él no se aferró a sus derechos como Dios, en cambio) sino que, se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres.

Cuando celebramos Navidad, lo que estamos celebrando según los teólogos es la encarnación de Cristo. El hijo de Dios, el Verbo encarnado. Él no nació en el sentido terrenal como un rey o como una persona importante, o como un hombre rico o famoso. Él nació como un bebé humilde, para servir. Ese es el corazón de Jesús. Y este es el segundo retrato—La encarnación y que Él nació para servir.

Luego vemos la tercera imagen durante el ministerio de Jesús en la tierra. ¿Qué hizo Jesús durante los tres años de su ministerio en la tierra? Él caminó haciendo el bien, sirviendo a otros, alimentando, sanando, ministrando a las personas que se sentían solas, avergonzadas, con sentimiento de culpa, rechazadas o despreciadas, como los leprosos, las prostitutas, los ciegos, los sordos, los hambrientos y los oprimidos.

El Señor también ministró a aquellos que tenían una opinión elevada de sí mismos, pero que realmente tenían necesidades espirituales insatisfechas, como los fariseos y Nicodemo. A Él no le importó en qué etapa de sus vidas estuvieran, ni cuál era su posición social. Si tenían una necesidad, Él estaba dispuesto a llenar esa necesidad.

Jesús también bendijo a los niños. Y nadie valoraba a los niños. Vemos también a Jesús hablando con mujeres y nadie valoraba a las mujeres. Los rabinos importantes no perdían su tiempo con las mujeres o los niños. Pero Jesús no nació para ser un maestro importante. ÉL vino a servir.

Él dijo de sí mismo en Mateo capítulo 20 en el versículo 28 “así como el Hijo del Hombre no vino para ser servido,” aunque Él definitivamente podía exigirlo. Él ciertamente era digno de toda la adoración y de que le sirvieran, pero no fue a eso a lo que Él vino. Él vino a servir.Diakonos, de donde viene la palabra diácono, ministrar, servir, atender a las mesas, tomar una posición insignificante, humilde, dando su vida en rescate por muchos.

No lo vemos tratando de que los demás le ministren, aun cuando hubo momentos en los que Él estuvo hambriento, momentos en los que sintió cansancio, momentos en los que se sintió solo. Sino que siempre lo vemos dando y dándose. Y ese es el tipo de corazón que yo anhelo tener. El corazón de Jesús.

Miremos ahora otro retrato. Este retrato toma lugar al final de la historia de Juan capítulo 13 cuando Jesús y sus discípulos vienen a la última cena. Jesús está preparándose para ir a la cruz, a entregar su vida. Y Juan capítulo 13 versículo 1 dice,

“Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin”.

¿Y cómo mostró Él su amor? Anteriormente en esta serie dijimos que el ser un siervo fluye de un corazón amoroso y humilde. Jesús amó a sus discípulos, los que estaban preparándose para rechazarlo, para negarlo, para abandonarlo y correr por sus vidas. Él los amó. ¿Cómo lo mostró? Sirviéndoles.

En los versículos 2 al 5 de Juan capítulo 13 dice,

Y durante la cena, como ya el diablo había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, el que lo entregara, Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todas las cosas en sus manos, y que de Dios había salido y a Dios volvía, se levantó de la cena y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó. Luego echó agua en una vasija, y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía ceñida.

Para nosotras hoy en día, es un poco difícil entender el significado de esta acción, porque no es algo que vemos en nuestra cultura. Nos subimos en el auto, nuestros pies tienen medias y zapatos, de modo que no es un gesto de amabilidad el que al llegar a la casa de alguien, quien nos reciba instruya a alguien o se dirija a nosotros para lavar nuestros pies antes de ofrecernos la cena. Pero en aquel tiempo, esto era muy importante, era parte de la cultura.

En el tiempo de Jesús, en el Medio Oriente se viajaba a pie de un lugar a otro y caminaban en la calles con sandalias por lo que sus pies se llenaban de polvo. Era una costumbre que al llegar a un lugar a cenar o cuando se reunían con otras personas, que existieran servidores cuyo trabajo era lavar los pies de los visitantes y como un gesto de cortesía y una forma de dar una cordial bienvenida, se acercaran a hacerlo.

Este no era un trabajo noble. Este era un trabajo inferior. Lo hacia el que tenía el puesto más bajo en la jerarquía, ese lavaba los pies. Es decir, no era un trabajo que nadie dijera, “cuando yo sea grande yo quiero ser el que lava los pies”. No era la aspiración de nadie. Era el trabajo de un sirviente. Era denigrante. Era responsabilidad de los sirvientes.

Y para Jesús, ¡lavar los pies de sus discípulos, era impensable!, Primero, porque daba la impresión que no había sirvientes allí. Ellos habían tomado el espacio prestado para tener allí la última cena juntos, y aparentemente cuando llegaron al lugar, no había un siervo que lavara sus pies. Así que uno esperaría que uno de los discípulos se hubiera ofrecido. Pero o no pensaron en ello, o pensaron que tal tarea estaba muy por debajo de su categoría, o cada uno estaba esperando que otro de los discípulos debía ofrecerse. Cualquiera que fuera la razón, nadie había lavado los pies.

Necesitaban lavarse los pies antes de reclinarse a comer. Y Jesús viendo que nadie más lo hacía – y me pregunto si Jesús estaba solamente esperando, ¿Cuánto tiempo esperó para ver si alguien pensaba en lavar los pies de los demás? Es decir, esto era una costumbre. No era algo que pudiera escapar de la mente de los discípulos.

De nuevo, Jesús ve una necesidad, no solamente pies sucios físicamente, sino que Él ve los corazones tienen que ser lavados. Y en este increíble acto de humildad, sin hacer mucho alarde del problema, Él simplemente, humilde y amorosamente, se quita Su manto, se pone una toalla en la cintura y se pone de rodillas, y de inmediato empieza a lavar los pies de sus discípulos.

El simbolismo aquí no se pierde en los discípulos. ¡Es increíble! Ellos ven a Jesús tomar el lugar del siervo, del siervo de menor jerarquía. Ellos llegaron a conocer a Jesús a lo largo de esos 3 años. Ellos conocían su trabajo, sus milagrosos. Ellos habían llegado a creer que Él era Dios. Ellos sabían que Él era el Hijo de Dios. Sabían que Él tenía poder para hacer los milagros. Sabían que había venido a redimir al mundo. Sabían que Él moriría por el pecado del mundo. Ellos no entendían del todo esto, pero ellos sabían que no se trataba de un hombre ordinario.

Habían aprendido a amarlo, a respetarlo, admirarlo y a seguirlo. Ellos entregarían sus vidas por este hombre. Y este hombre que ellos amaban, respetaban y adoraban estaba en el piso haciendo el trabajo de un siervo insignificante.

El equivalente de esta acción en nuestros tiempos es la persona que en el hospital vacía los orinales. Esto no es una posición impresionante. Este es un trabajo denigrante, humillante. ¿Y qué nos está diciendo Jesús con ello? «He venido a servir». Lo que Él está haciendo con esto es elevando el servicio, al trabajo más alto del universo. No hay vocación más elevada que la de servir.

Entonces, cuando acabó de lavarles los pies, tomó su manto, y sentándose a la mesa otra vez, les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis Maestro y Señor; (estos son títulos respetables y honorables) y tenéis razón, porque lo soy. (Yo soy su maestro y su señor, así que noten lo que he hecho como su maestro y su señor)Pues si yo, el Señor y el Maestro, os lavé los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros. (Juan 13:12-14)

No busquen otros siervos. No piensen que es la responsabilidad de otras. Díganse, “Ese es mi trabajo”. Miren a su alrededor, identifiquen las necesidades de los que les rodean y digan, “¿Qué puedo yo hacer para servir y ministrar esas necesidades?”

Porque os he dado ejemplo, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis… En verdad, en verdad os digo: un siervo no es mayor que su señor, ni un enviado es mayor que el que lo envió. Si sabéis esto, seréis felices si lo practicáis. (Juan 13:15-17)

Te aseguro que serás bendecida. Por lo general pensamos, “si sirvo seré miserable. Si le sirvo a mi familia, si le sirvo a mi esposo…” El movimiento feminista ha vendido que el servirle a tu familia es despreciable. Pero Jesús dijo, “Serás bendecida si sirves”.

Serás bendecida si le sirves a tu esposo. Serás bendecida si le sirves a tus hijos. Serás bendecida si le sirves a tus padres. Serás bendecida si le sirves a tu jefe. Serás bendecida si le sirves a tus compañeros de trabajo. Serás bendecida si le sirves a los niños del área de cuna, a tus hermanos en tu iglesia, ese es el trato especial que Dios te pide que adoptes. Serás bendecida porque, cuando sirves, te pareces a Jesús.

Pero Jesús no se detuvo ahí. En el siguiente punto acerca de una sierva del Señor, el Señor Jesús, unas horas más adelante fue a la Cruz. Y Filipenses capítulo 2 versículo 8 nos dice, “Y hallándose en forma de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”.

Porque Jesús no fue y simplemente murió como un mártir, sino que voluntariamente entregó su vida para morir como si fuera un criminal, avergonzado, reprochado, en medio de burlas y ridiculizado? ¿Por qué lo hizo? Porque Él es un siervo. Él es el siervo del Señor, y Él es el siervo del pueblo de Dios. ÉL vino, no a ser servido, sino a servir.

Y quizás dices, “Si le sirvo a todo el mundo a mi alrededor como ellos esperan ser servidos, ¡me matará! ¿Sabes qué? Probablemente no. Pero si te mata, morirás siguiendo los pasos de Aquél que entregó su vida por ti. Y Él te pide que mueras – a tu reputación, a tus derechos, a tus deseos, a tus propios planes. De lo contrario, lo que viene a tu pensamiento es: “Yo quiero que alguien me sirva a mí”, y esto especialmente en nuestros hogares.

De nuevo, Jesús no terminó de servirnos cuando fue a la cruz. Luego de la resurrección vemos a Jesús en dos ocasiones preparando y sirviendo alimentos a sus discípulos. Lo vemos en Lucas capítulo 24. Lo vemos también en Juan capítulo 21. ¡Jesús preparando un pescado para el desayuno de sus discípulos en la playa! ÉL buscó los alimentos, los preparó y se los sirvió.

¿Qué está Él demostrando? Que ahí estaba el Glorioso, el Cristo resucitado, levantado de la muerte sirviendo a sus discípulos. ¿Te santifica el servir las comidas para tu familia?

Si lo piensas, Jesús solo tenía 40 días en la tierra, después de resucitar y antes de ascender al cielo, y Él se tomó el tiempo para preparar y servir alimentos. ¿No te parece eso algo increíble? Él santificó para siempre todo servicio que hagamos en su nombre, no importa que tan insignificante o trivial pueda parecer.

Pero de nuevo, Jesús no termina de servir ahí. Filipenses capítulo 2 nos dice que “ Él hallándose en forma de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le confirió el nombre que es sobre todo nombre, 10 para que al nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra.” Y ahora es el exaltado siervo de Dios. ¿Pero sabes qué? ÉL no ha terminado de servir. Cuando ÉL regrese a la tierra, las Escrituras dicen que Él servirá a sus siervos fieles.

Que pensamiento tan increíble leemos en Lucas capítulo 12 versículo 37. “ Dichosos aquellos siervos a quienes el señor, al venir, halle velando; en verdad os digo que se ceñirá para servir, y los sentará a la mesa, y acercándose, les servirá.” Es una imagen como la que se presentó en la Última Cena, ¿no te parece? Él se puso una toalla en la cintura. “se ceñirá para servir, los sentará a la mesa, y acercándose, les servirá.”

No te parece asombroso pensar que en el regreso de Jesús, si hemos sido sus siervas fieles, si hemos servido fielmente a los demás, si le hemos servido fielmente al Señor, que de nuevo Él se vestirá de siervo, tal como lo hizo en la Última Cena, y nos servirá a nosotras.

Me pregunto si nos sentiremos pequeñas como Pedro. “Señor, ¿tú lavarme los pies a mí?” Jesús quiere servir. Él se goza en servir. ÉL recibe plenitud al servir. ÉL cumple su misión al servir. Él ha sido siervo desde la eternidad pasada. Él fue siervo en su encarnación y en sus años de ministerio terrenal, en la Última Cena y cuando fue a la cruz y después de la resurrección antes de ascender. Y aun cuando regrese como el Rey del universo, seguirá siendo un siervo.

¿Sabes lo que esto me dice? Nunca nos parecemos más a Cristo que cuando somos siervas. Nunca te pareces más a Jesús que cuando tomas una toalla, una vasija de agua y dices “Déjame lavar tus pies”.

Carmen: ¿Estás lista para tomar el importante título de sierva? Nancy Leigh DeMoss ha estado mostrándonos porque la actitud de sierva es tan importante, en la serie, “Sirviendo como el Salvador”.

Si no hubiera personas sirviendo fielmente, no habría Aviva Nuestros Corazones. Cada día equipos de personas están traduciendo este programa, editando, grabando, escribiendo, desarrollando recursos para el portal y transcribiendo las enseñanzas de Nancy.

Y otras personas – de hecho, oyentes como tú – nos sirven a través de oración por este ministerio o aportando ayuda financiera al ministerio.

Si Dios está usando Aviva Nuestros Corazones en tu vida, ¿considerarías ayudar a mantener el ministerio con una donación de cualquier monto? Visita AvivaNuestrosCorazones.com y haz tu aporte allí.

¿Alguna vez has sentido que Dios te está pidiendo más que a otros? Nancy nos dará una importante perspectiva en el día de mañana. Por favor, acompáñanos de nuevo en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

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Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

En mi nombre

Jueves 1 Octubre


(Jesús dijo:) Todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará… Pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.
Juan 16:23-24

En mi nombre

¿Qué significa pedir en el nombre de Jesús? (Juan 14:13-14). Es mucho más que mencionar su nombre al finalizar nuestra oración. Para poder orar en el nombre de Jesús, es necesario que el que ora conozca personalmente al Señor y pueda orar como de su parte, como si el Señor mismo hiciese la petición a Dios. La expresión «en nombre de» significa que hablamos o actuamos de parte de tal persona, es decir, actuamos en su lugar, según su voluntad.

Cuando Jesús estaba en la tierra, los discípulos oraban a Dios sin mencionar el nombre del Señor. Luego el Señor Jesús enseñó una nueva manera de orar: la oración al Padre en su nombre. Esta oración pone en evidencia la unión estrecha, íntima, del Señor con los creyentes. El Señor Jesús siempre hace la voluntad del Padre. Orando al Padre en el nombre de Jesús asociamos el Señor a nuestra petición, presentada como aprobada por él. Oramos para dar gracias a Dios, para buscar su voluntad y recibir la fuerza para obedecerle y honrarlo.

Mencionar el nombre del Señor no es una obligación, sino un privilegio, pues sabemos que recibimos todo de parte del Padre de nuestro Señor Jesucristo. Buscar su voluntad, esforzarnos en hacer lo que le agrada, debería caracterizar nuestra conducta para orar sinceramente en el nombre del Señor.

Una de las claves de la oración también es comprender que tenemos intereses comunes con el Padre y con su muy amado Hijo, mientras esperamos su regreso: la difusión del Evangelio, el consuelo y la edificación de los creyentes, el bien de su Iglesia.

Amós 3-4 – Tito 2 – Salmo 109:1-5 – Proverbios 24:13-14
© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Un llamado de Adviento a orar por la Iglesia en China

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

David Hall

Un llamado de Adviento a orar por la Iglesia en China

Hace unos dieciocho meses, un anciano de nuestra iglesia y yo tuvimos el privilegio de viajar desde Atlanta y enseñar en un increíble seminario en China. En las últimas semanas, este seminario ha sido atacado y perseguido. Algunos de esos jóvenes guerreros y valientes que enseñamos han sido arrestados recientemente y de manera regular. A iglesias, escuelas y seminarios se les ha ordenado cerrar por parte de un gobierno que desea prohibir la adoración a cualquier rey rival. ¿Suena esto como el relato familiar de Adviento en Mateo?

Durante esa visita del 2017, nosotros pudimos movernos libremente en Chengdu, en el suroeste de China, mientras yo enseñaba sobre el tema «Calvino para hoy» y hablaba en la primera graduación de un pequeño seminario allí. Los sesenta estudiantes eran tan sobresalientes como los de cualquier escuela de postgrado en Occidente. La opulencia y la riqueza de la ciudad (dos veces más grande que Nueva York) también eran impresionantes. Las oportunidades para el evangelio son aún mayores. Tuvimos la bendición de comer y tener comunión con algunos de los más altos líderes de las iglesias reformadas en China, que ahora tiene muchos presbiterios.

Posteriormente, en el 2018 nos asociamos con Ligonier para establecer «The R.C. Sproul Lectures in Theology» [Las charlas de R.C. Sproul sobre teología] en aquel seminario, con una excelente serie de disertaciones sobre el culto reformado en agosto del 2018; y habíamos planificado la impartición de conferencias sobre la predicación expositiva y el ministerio pastoral a cargo de destacados expertos en los próximos años.

Y todos reconocemos que las puertas que se abren… también pueden cerrarse rápidamente. A raíz de recientes decretos, las iglesias en China han sido acosadas, amenazadas, oprimidas y perseguidas. Pero como en el primer Adviento, ellos todavía miran atentamente al único Rey. Desde luego, están sujetos a las autoridades gobernantes (ve esta reciente y fenomenal declaración de un pastor en Chengdu), y saben que Dios debe protegerlos cuando se promulgan decretos malvados.

¿Debemos dejar de orar por esta nueva iglesia, que —con sus más de cien millones de creyentes— puede haberse convertido en la comunidad más grande, si no la más comprometida, de nuestro tiempo? ¿Y debería ser una sorpresa que los poderes del mal quieran abortar este movimiento y a sus hijos, para que no rivalicen con un trono terrenal?

Estoy muy agradecido por las respuestas espiritualmente maduras y valientes de los líderes de la Iglesia en China. Sus palabras se remontan a las de los cristianos del primer siglo que enfrentaron con valentía la persecución autorizada por el Estado. Así como los santos del pasado, ellos saben que Jesús reina. Una declaración en particular de agosto de 2015 debe ser tan valorada como las de Barmen o Birmingham:

Ningún gobierno o institución social tiene el poder de manejar o juzgar la conciencia, la fe y la religión de una persona. El poder del mundo se limita a administrar y proteger el cuerpo exterior de una persona, sus propiedades y los bienes y órdenes públicos. En cualquier definición, la fe cristiana no es asunto de ningún gobierno nacional. Ninguna agencia gubernamental o sus asociados tienen el derecho de interferir, monitorear o dirigir las doctrinas de la Iglesia, oficiales o cualquier ministerio relacionado con el Evangelio. Tampoco puede quitar o limitar los derechos de la Iglesia a la predicación y a los sacramentos.

Estas palabras suenan como si hubieran sido tomadas directamente de la Reforma Protestante, y no es de extrañar, ya que estos cristianos están apreciando las contribuciones del cristianismo reformado. Sí, esta es una iglesia valiente que es más adulta, mucho menos narcisista, más realista y más comprometida que muchas de las iglesias cristianas del Occidente.

En el Adviento, recordamos a otro rey malvado que ordenó el asesinato en masa cuando su débil reinado fue amenazado. Otra vez hoy, vemos a la verdadera Iglesia siendo protegida mientras está bajo la cruz. ¿No deberíamos orar por estos amigos y mártires? ¿Por qué no nos unimos en Adviento y usamos uno de los medios de gracia más poderosos que nuestro Señor mismo ordenó para interceder por estas iglesias, pastores y ancianos? Que cada una de nuestras iglesias se una en oración en este Adviento, y que Dios proteja y bendiga a estos santos mientras nos humilla para admirar a muchos que son nuestros superiores.

Este artículo fue publicado originalmente en el Blog de Ligonier Ministries

David Hall
David Hall
El Dr. David W. Hall es pastor principal de la Iglesia Presbiteriana Midway en Powder Springs, Georgia. Es autor de The Genevan Reformation and the American Founding.

J23 – Una sierva fiel

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Sirve como el Salvador

J23 – Una sierva fiel

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestrzones/una-sierva-fiel/os-cora

 

Carmen Espaillat: [Suspiro] ¿Tienes algunas tareas aburridas en tu lista de quehaceres en el día de hoy? Bueno, estas pueden ser más importantes de lo que tú crees. Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Al hacer la tarea más simple—si Dios te la ha asignado—no tienes idea de cuales serán todas las repercusiones de tu fidelidad, al paso del tiempo, al llevarla a cabo.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy continúa con la serie Sirviendo como el Salvador.

Nancy: Una vez más, el día de hoy hemos sido muy bendecidas y somos privilegiadas por las jóvenes que escuchan ANC. Estamos muy contentas de tener mujeres de todas las edades que escuchan este programa.

Creo que es especialmente oportuno que escuchen en el día de hoy, ya que estaremos hablando acerca de un pasaje (Génesis capítulo 24), en el que observaremos a una joven en el proceso de ser seleccionada para convertirse en la esposa de alguien. Sé que la mayoría de ustedes jóvenes esperan ser la esposa de algún hombre algún día.

Hay algunas cosas realmente fabulosas aquí, principios y enseñanzas profundas en este capítulo del Génesis, y pienso que serán una bendición para ustedes a medida que piensan en el futuro que Dios tiene para ustedes respecto al matrimonio, pero aun así este pasaje se relaciona a todas nosotras.

Bueno solo para retomarlo aquí. Hemos estado hablando en la última sesión acerca del siervo de Abraham (cuyo nombre creemos que era sido Eliezer) Abraham lo envió de vuelta al lugar, a la ciudad de donde él había venido, a unos 724 kilómetros de distancia, y le dijo ve iba a buscar una esposa para su hijo, Isaac. El siervo, que para ese entonces era ya un anciano (él había servido fielmente a Abraham, su Señor por cincuenta años), inmediatamente fue hacer todo lo que se le pidió. Él tomó todo un séquito, diez camellos y todos los siervos y fue a buscar una esposa para Isaac.

Dijimos que Eliezer era una imagen de un siervo, de un siervo fiel. ÉL oró y dijo, “Señor, dame éxito en esta tarea, esto es lo que voy a pedir” (Génesis 24:12 parafraseado). En sentido figurado, él saco un vellón como en el caso de Gedeón.

Él dijo, “Que sea la joven a quien yo le diga: Por favor, baja tu cántaro para que yo beba, y que ella responda: Bebe. Y también daré de beber a tus camellos, la que tú has designado para tu siervo Isaac; y por ello sabré que has mostrado misericordia a mi señor” (Génesis 24:14).

Aquí en Génesis 24:14, vemos que la principal característica que Eliezer estaba buscando en la esposa para Isaac era que tuviera un corazón de sierva, que ella no solo hiciera lo que se le pidiera, sino que ella hiciera más allá de lo que se le había pedido. Vayamos a este pasaje y veamos lo que pasó en respuesta a la oración de Eliezer.

Versículo 15, “Y sucedió que antes de haber terminado de hablar, he aquí que Rebeca, hija de Betuel, hijo de Milca, mujer de Nacor, hermano de Abraham…” Esta es una forma extensa de decir que esta joven, Rebeca, era la hija del sobrino de Abraham. Y ok. Tuve que pensarlo cuidadosamente ayer cuando estaba trabajando en esto.

El sobrino de Abraham tenía una hija llamada Rebeca. Esta joven, Rebeca, vino con un cántaro sobre sus hombros. Ella vino al pozo. Claro, Eliezer no sabía quién era ella. Había muchas jóvenes allí viniendo al pozo, muchas mujeres, a sacar agua en este momento, pero él se fijó en ella. Él ya le había pedido a Dios que lo dirigiera, ahora él tenía que confiar en que Dios realmente lo estaba dirigiendo.

El versículo 16 nos dice que la joven era muy atractiva en su apariencia. Bueno para algunas personas esto ya sería suficiente, suficientemente bueno. ¡Ella es hermosa! ¿Qué más importa?

Les quiero decir que cuando la buena apariencia empieza a desvanecerse y el cabello empieza a ser canoso, y las arrugas empiezan a aparecer y… bueno, ustedes saben algunas de las otras cosas que pasan cuando uno envejece . Hay otras cosas mucho más importantes que la buena apariencia. Al envejecer, hay algunas cualidades que son mucho más duraderas que la belleza física.

No hay nada de malo con la belleza física, pero este siervo Eliezer, fue lo suficientemente sabio para saber que eso no era suficiente que no era suficiente que ella fuera físicamente atractiva. Ella era atractiva, y ella era una doncella a quien ningún hombre había conocido. Así que ella era elegible para casarse, pero él quería más que eso.

Ella fue al pozo llenó su cántaro, y se acercó. Ahora, permíteme intercalar algo aquí. La historia real en Génesis capítulo 24, es la guía providencial y el cuidado de Dios. Dios es el personaje principal en esta historia, pero Rebeca es uno de los personajes que Dios usa en toda esta historia, al igual que Eliezer.

A medida que la historia de Rebeca se desenvuelve más adelante en Génesis, veremos que definitivamente ella tiene sus defectos y sus fallas. De ninguna manera ella es una mujer perfecta, pero creo que sus acciones en este encuentro en particular (Génesis capítulo 24) ilustran lo que significa tener un corazón de sierva.

Versículos del 17-21,

“Entonces el siervo (Eliezer) corrió a su encuentro, y le dijo: Te ruego que me des a beber un poco de agua de tu cántaro. Y ella le dijo: Bebe, señor mío. Y enseguida bajó el cántaro a su mano, y le dio de beber. Cuando había terminado de darle de beber, le dijo: Sacaré también para tus camellos hasta que hayan terminado de beber. Y rápidamente vació el cántaro en el abrevadero, y corrió otra vez a la fuente para sacar agua, y sacó para todos sus camellos. Entretanto el hombre la observaba en silencio, para saber si el Señor había dado éxito o no a su viaje.”

¡Digo, esta es una historia increíble! Permítanme de nuevo decirles a las jóvenes, que a medida que piensan en la persona que Dios tiene para ustedes para casarse algún día, ¿puedo animarlas a confiar en Dios para que Él dirija sus pasos? Si confían en Él, Él las dirigirá. Bueno probablemente Él no lo va a hacer de la forma como le pasó a Rebeca, pero a medida que hacen esto un asunto de oración, deben saber que pueden confiar en Dios con esto.

No tienen que resolver esto solas. No tienen que salir corriendo a encontrar a un esposo, encontrar a un hombre. Pueden esperar en el Señor y… Rebeca está yendo al pozo este día. ¡Ella no tienen ni idea de lo que se va a encontrar! Pero Dios lo sabe, Dios lo tiene todo planeado, y pueden confiar en Dios mientras hacen lo que deben de hacer en este momento.

Lo que ella debía de hacer en ese momento era tomar agua, sacar agua del pozo. Ella solo estaba haciendo fielmente lo que Dios le había mandado hacer. En el proceso, Dios se movió en su vida para escribir esta historia, para traerla unirla a Isaac. Me encanta ver la providencia de Dios y Su mano de esta forma y saber que podemos confiar en Él.

Así que, ¿cuáles cualidades de un corazón de sierva ven en esta joven mujer? Primero que todo, lo que noto en los versículos que acabamos de leer, ustedes pudieron darse cuenta de las palabras “enseguida” y “rápidamente”. “Enseguida” bajó el cántaro a su mano, “rápidamente” vació el cántaro, corrió a la fuente para sacar agua. Aquí tenemos una mujer que no anda arrastrando los pies. Ella no es perezosa. No es negligente. Se le pide que haga algo y se mueve y lo hace.

Y de nuevo, déjame preguntar, a medida que sirves en tu casa, a medida que sirves en tu escuela, a medida que sirves en tu trabajo, ¿te mueves? ¿Haces algo cuando te lo piden, o lo vas posponiendo? Bueno lo haré cuando tenga ganas de hacerlo. Parte de tener un corazón de sierva es que te mueves, actúas y cuando yo digo rápidamente, no quiere decir que lo tienes que hacer de prisa, pero lo tienes que hacer inmediatamente con diligencia.

Eliezer se dio cuenta de este hecho porque después en la historia, en el versículo 46, cuando él está contando toda la historia a la familia de ella, él recalca este detalle, que ella se había movido rápidamente. Así que él lo noto. Él estaba observando. ¿Es este el tipo de esposa que Isaac debería tener? Él nota que ella es rápida para servir.

Ella toma la iniciativa. Versículo 19, “sacaré también para tus camellos hasta que hayan terminado de beber”. Nadie le pidió que hiciera eso, pero ella tomó la iniciativa de hacer algo más de lo que se le había pedido hacer. Algunas de nosotras no nos molesta servir mientras podamos hacer lo mínimo requerido.

Permíteme preguntarte, en tu casa, ¿haces lo mínimo requerido? O dices, ¿qué más puedo hacer? ¿Hay algo más en lo que pudiera servir, para ser una bendición? Rebeca fue más allá de lo que se le pidió.

Ahora bien, la cultura en el Medio Oriente pedía que se le mostrara hospitalidad a los extraños, pero no se pedía que ella fuera hospitalaria con los camellos. Esto no era un requerimiento. Ella hizo más de lo que se le pidió. Ella fue generosa. Ella estaba sirviendo sin ningún resentimiento. Ella fue amable con los extraños. Ella fue trabajadora. Y todo eso es parte de tener un corazón de sierva.

¿Cuántos camellos tenía Eliezer con él? Tenía diez camellos. Ayer leí en un comentario que un camello sediento, un camello sediento que ha estado en un largo viaje puede tomar hasta (40 galones) 151 litros de agua. Ella tuvo que sacar toda esa agua a mano, como (400 galones) 1,510 litros de agua. Ella les dio de beber a todos esos camellos.

Vemos otra cualidad en la vida de esta mujer que tiene un corazón de sierva . Ella sirve sin expectativa de recompensa o ganancia o qué es lo que ella va a recibir a cambio. Bueno ella si termina obteniendo joyería y un esposo de todo esto, pero ella no sabía esto en el principio.

A largo plazo, los siervos siempre serán honrados. Los siervos fieles. Pero tú no sirves por el honor, tú sirves simplemente por el honor de servir, de hacer lo que has sido llamada a hacer. Ella obtuvo la recompensa después de que ella sirvió.

Versículos 22-25,

22” Y aconteció que cuando los camellos habían terminado de beber, el hombre tomó un anillo de oro que pesaba medio siclo y dos brazaletes que pesaban diez siclos de oro, 23 y dijo: ¿De quién eres hija? Dime, te ruego, ¿hay en la casa de tu padre lugar para hospedarnos? 24 Ella le respondió: Soy hija de Betuel, el hijo que Milca dio a luz a Nacor. 25 Y le dijo además: Tenemos suficiente paja y forraje, y lugar para hospedarse”.

Aquí está otra cualidad en esta mujer, una cualidad de un corazón de sierva. Ella es amable. Ella es hospitalaria. Ella comparte su casa. Ella sabe que su familia recibirá bien a este extraño, y ella es rápida para tender la mano y decir, “usted es bienvenido”. Ahora bien, cuando llega una visita inesperada, y recuerden que no era solamente Eliezer, era todo su séquito (diez camellos, y esto significa que también hubo otros siervos con ellos también).

Esto va a ser…bueno, diez camellos y un grupo de siervos que lleguen a tu casa para la cena no es una tarea sencilla, pero ella tiene un corazón de sierva. Cuando tienes un corazón de sierva, te las ingeniarás para hacerlo. Tú pensarás, “¿cómo puedo ser amable?” “¿Cómo puedo ministrar a las necesidades de las personas involucradas?” Esta mujer demuestra esto. Eliezer se da cuenta de que Dios ha hecho esta búsqueda exitosa.

Así que los versículos del 26-28 dicen:

“Entonces el hombre se postró y adoró al Señor, y dijo: Bendito sea el Señor, Dios de mi señor Abraham, que no ha dejado de mostrar su misericordia y su fidelidad hacia mi señor; y el Señor me ha guiado en el camino a la casa de los hermanos de mi señor. La joven corrió y contó estas cosas a los de la casa de su madre”.

Rebeca tenía un hermano que se llamaba Labán. Él aparece en este punto de la historia pero después juega un papel más importante, y ahora vamos al versículo 32.

Entonces el hombre [este es el siervo Eliezer] entró en la casa, y Labán descargó los camellos y les dio paja y forraje, y agua para lavar los pies de él y los pies de los hombres que estaban con él. Entonces la comida fue puesta delante de él para que comiera.

¡Apuesto que esta era una comida que él estaba realmente listo para disfrutar! ¡Misión cumplida! Hemos cumplido nuestro propósito. Al parecer el Señor me ha dirigido a la mujer que debe ser la esposa de Isaac. Pero él dijo, “tengo algo que hacer antes de comer”. Puede ser que él haya estado hambriento. Puede ser que él estuviera listo para esta gran comida casera.

Pero él dijo, “no comeré hasta que haya dicho el propósito de mi viaje. Y Labán le dijo: Habla” (v. 33).

Así que Eliezer, quien también es el siervo que estamos viendo en este pasaje, se mantiene enfocado en su propósito. Él no olvida por qué está ahí. Él no se desvía de su objetivo, él está comprometido a completar su misión, su tarea. Él cree que Dios lo ha dirigido hacia la mujer correcta, pero ella todavía no sabe por qué está él ahí. Ella todavía no ha dado su aprobación a todo esto, hasta que todo esté resuelto, él dice, “necesito mantenerme enfocado, no puedo desviarme”.

Así que en el versículo 34, él dice, “Soy siervo de Abraham”, y él empieza a contar su historia a la familia de Rebeca. De nuevo, ¿cómo se presenta él mismo? No como quien él es, sino a quien le sirve, él sabe su posición, él conoce su lugar. Su trabajo no es que ellos recuerden quién es él o promoverse a sí mismo aunque él era el jefe de personal de la casa de Abraham. Él está promoviendo a su señor. No es su agenda, es la agenda de su señor, y todo lo que este siervo está tratando de hacer es cumplir los deseos de su señor.

Cuando estaba estudiando este pasaje, recordé ese pasaje en el Evangelio de Juan donde Juan el Bautista le dijo al Señor Jesús, “Él es el grande, yo no soy el cumplimiento de las promesas del Antiguo Testamento. Yo solo soy llamado a testificar de Él. No importa si sabes quién soy yo. Necesitas contemplarlo. Él debe crecer y yo debo disminuir”. Ese es el corazón de un siervo.

Yo soy una sierva de Dios, el nombre de Nancy Leigh DeMoss no importa. Lo que yo haga, quien yo soy, los planes que tenga, cual sea mi agenda, realmente no importa. Lo que importa es que sirvo al Señor y que Él se lleve todo el crédito y la gloria y la magnificencia.

Así que empezando en el versículo 35 hasta el versículo 48, el siervo le cuenta a la familia de Rebeca la historia completa: por qué está ahí, la misión en la que se encuentra, cómo había orado, lo que acababa de pasar en el pozo. Entonces él dice en el versículo 49.

“Ahora pues, si habéis de mostrar bondad y sinceridad con mi señor, decídmelo; y si no, decídmelo también, para que vaya yo a la mano derecha o a la izquierda”.

Es como, “ni siquiera me voy a quedar a cenar si este no es el lugar donde debería estar. Mi misión no es comer. Mi misión es encontrar una esposa para Isaac. A eso he venido, eso he venido a hacer. Necesito saber, ¿La van a dejar irse conmigo? La única razón por la que estoy aquí es para cumplir con las instrucciones de mi señor”.

¿Y no es fácil desviarse algunas veces, olvidar lo que estamos supuestos a hacer y por qué estamos aquí? Muchos cristianos que conozco, a veces yo misma también, andamos a la deriva por la vida haciendo cualquier cosa divertida o interesante o lo que sea que esté en nuestro programa, lo que sea que esté en nuestra agenda, y nos olvidamos, ¿qué es lo que Dios me ha llamado a hacer en ésta etapa de mi vida?

Si tú eres una mamá, Dios te ha llamado a educar a esos niños. Si tú eres una esposa, Dios te ha llamado a bendecir y a servir y satisfacer las necesidades de tu esposo, ser una cuidadora de tu hogar. Ese es el llamado de Dios. Cuando tú haces eso, tú estás sirviendo al Señor. No te distraigas. Conozco a muchas esposas que pasan mucho tiempo haciendo cosas que les roba tiempo a sus esposos y a sus hijos. Se les ha olvidado a lo que se les ha llamado hacer.

Y en el día de hoy tenemos jóvenes que nos escuchan que son estudiantes. Si tú eres estudiante en este momento, ese es el llamado de Dios para tu vida. No te desvíes. Ahora bien, eso no significa que no harás otra cosa durante tus años en la preparatoria, pero Dios te ha llamado a ser una estudiante, sé fiel en eso. Esa es la forma como sirves al Señor.

Si tú eres una hija en tu hogar, Dios te ha llamado a ser una bendición para tus padres, para tus hermanos. Tú dirás, “¿quién querría hacer eso?” la sierva de Dios. Esa es la manera que tú experimentaras bendición en tu vida, cumpliendo cualquier cosa que Dios te haya dado para hacer en cualquier etapa de la vida en que tú estés.

Y en los versículos 50-51 leemos,

“Labán y Betuel respondieron, y dijeron: Del Señor ha salido esto; no podemos decirte que está mal ni que está bien. He aquí, Rebeca está delante de ti, tómala y vete, y que sea ella la mujer del hijo de tu señor, como el Señor ha dicho”.

Bueno, cuando lees este pasaje por primera vez, quizás puedes pensar, “¿Están tratando simplemente de deshacerse de esta chica?” Como, “¡ten, tómala, vete!” No creo que ese sea el caso. Creo que ellos simplemente se dieron cuenta, como Eliezer había contado esta historia, no había duda de que Dios estaba en esto. No había duda de que Dios había estado dirigiendo, no había duda de que Dios de manera providencial lo había llevado aquel día allí. ¿Qué podemos decir? Dios está en esto, así que eso es lo que necesitas hacer.

Y sucedió que cuando el siervo de Abraham escuchó sus palabras, se postró en tierra delante del Señor… Después él y los hombres que estaban con él comieron y bebieron y pasaron la noche ahí. Cuando se levantaron por la mañana, él dijo: Enviadme a mi señor [Es hora de irme] pero el hermano y la madre de ella dijeron: Permite que se quede la joven con nosotros unos días, quizá diez; después se irá. Y él les dijo: No me detengáis, puesto que el Señor ha dado éxito a mi viaje; enviadme para que vaya a mi señor (Versículos 52-56).

¿Ves que tan determinado está este hombre de cumplir lo que se le había pedido? Él pudo haberse quedado y disfrutar unas vacaciones de diez días allí en Mesopotamia, un viaje lejos de casa, buena comida. No él dijo, “eso no es lo que he venido a hacer, yo fui enviado en una misión. No hay razón para quedarme aquí más tiempo. Necesito regresar con mi señor”.

En los versículos 57-58 leemos,

“Y ellos dijeron: Llamaremos a la joven y le preguntaremos cuáles son sus deseos. Entonces llamaron a Rebeca y le dijeron: ¿Te irás con este hombre? Y ella dijo: Me iré.”

Así que aquí está una joven mujer quien está dispuesta a dejarlo todo: su país, su familia, sus padres, sus hermanos. ¡Ella está lista para dejarlo todo e irse con este hombre que acababa de conocer un día antes para casarse con un hombre que ella nunca había visto ni conocido, a 724 kilómetros de distancia! Ahora, permítanme solo decirles jóvenes, es mejor que estén seguras de que Dios está en medio de esto, antes que hagan algo como eso. Sin embargo, es claro que Dios estaba dirigiendo esto, que Dios estaba detrás de todo esto. Ella dijo, “Yo soy una sierva, voy, es mi llamado, estoy lista, iré”.

Versículo 59

“Y enviaron a su hermana Rebeca y a su nodriza con el siervo de Abraham y sus hombres… Y se levantó Rebeca con sus doncellas y, montadas en los camellos, siguieron al hombre. El siervo, pues, tomó a Rebeca y partió” (Versículos 59-61).

Los dos, Rebeca y Eliezer a través de este viaje demuestran el corazón de un siervo, un corazón de sierva. En los versículos del 62 al 67, verás que ellos regresan a casa donde Abraham vive. Isaac y Rebeca se casan. ¡Misión cumplida! El siervo ha completado la misión a la que se le envió. Él no se detuvo hasta completar su misión, después Eliezer sale de la escena. Ya no escucharás de él otra vez. Nunca leerás acerca de él otra vez. Él ha cumplido su misión como siervo.

Su misión no fue quedar registrado en libros de historia. No era forjar un nombre para él mismo. Su propósito fue realmente esencial porque Rebeca, al casarse con Isaac, se convirtió en una mujer clave en todo el plan redentor de Dios para traer el Mesías quien al final vendría del linaje de esta familia.

Al hacer la tarea más simple—si Dios te la ha asignado—no tienes idea de cuales serán todas las repercusiones de tu fidelidad, al paso del tiempo, al llevarla a cabo. Cuando sirves fielmente en cualquier ámbito, en cualquier situación de la vida, en cualquier etapa de la vida en la que Dios te haya puesto, cuando tú sirves fielmente, no sabrás como, tal vez pasen meses, años o aún generaciones, tus hijos, tus nietos, quizás sus hijos puedan cosechar las bendiciones por tu fiel obediencia.

Así que en Eliezer vemos un ejemplo de la primera palabra griega que usamos hace unos días: doulos, un siervo. Él sirvió a su señor como nosotras servimos a nuestro Señor; sirvió fielmente toda una vida de servicio.

Entonces en Rebeca vemos, yo creo, un ejemplo de esta otra palabra griega que aprendimos: diakonos, sirviendo para ministrar las necesidades de los demás. Esta joven, al tener un corazón de sierva, siendo rápida para servir, observando las necesidades y teniendo iniciativa, dijo, “¿En qué puedo ayudar? ¿Cómo puedo servir?” al servir a Eliezer (un completo extraño), demostró ser apta para ser una buena esposa, para ser la esposa de Isaac. Ese era el requisito que Eliezer estaba buscando.

Ese es el requisito que Dios está buscando en nosotras como mujeres. ¿Tienes un corazón de sierva? ¿Eres una doulos del Señor Dios, su esclava? ¿Y eres diakonos, estás sirviendo para ministrar las necesidades de aquellos a tu alrededor? Eso es lo que hace la verdadera grandeza .

Carmen : Probablemente tendrás una oportunidad para algo de verdadera grandeza el día de hoy. Las oportunidades para servir podrán verse interminables algunas veces. Nancy Leigh DeMoss ha estado ofreciendo una perspectiva importante acerca de cómo servir con la actitud correcta de corazón.

Sé que nuestras oyentes que están escuchando esta serie de “Sirviendo como el Salvador” están sirviendo de diversas maneras. Espero que este programa sea un recordatorio diario de hacer todo lo que el Señor nos ha mandado a hacer con todo nuestro corazón para Su Gloria. Por favor regresa mañana a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

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Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

 

Un vendaje improvisado

Miércoles 30 Septiembre


Curan la herida de mi pueblo con liviandad, diciendo: Paz, paz; y no hay paz.
Jeremías 6:14

El Señor… sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas.
Salmo 147:2-3

Un vendaje improvisado

Al final del día me hice una profunda herida con el filo de una herramienta. Tenía prisa; una cura rápida debería bastar para proteger la herida… Pero pronto la infección se extendió bajo este vendaje improvisado.

A menudo sucede lo mismo en el ámbito espiritual. La herida hace referencia al pecado que nos alcanza a todos. Podemos vendarla ligeramente, para tratar de disciplinarnos y de escoger mejores orientaciones. También podemos confiar en una religión que promete una paz que descansa en diferentes creencias de ciertos jefes religiosos. O incluso podemos esforzarnos en olvidar el problema, al igual que una venda esconde una herida.

Pero el profeta Jeremías concluye: “No hay paz”. El remedio es incluso peor que el mal, pues favorece la propagación de la infección. Quizá tratemos de convencernos de que al final todo se solucionará: «Veamos, no soy peor que otro; el buen Dios seguramente terminará salvándome». Esta actitud tiene el gran inconveniente de estar en oposición a lo que declara la Palabra de Dios: “El que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Juan 3:36).

La única manera de ser sanado, salvo, es depositar su confianza en Jesucristo, el divino médico del alma. “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9). “Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias” (Salmo 103:3).

Amós 1-2 – Tito 1 – Salmo 108:7-13 – Proverbios 24:11-12
© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Fe en tiempo de confusión

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Sermones

Fe en tiempo de confusión

Miguel Núñez

 

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

Queda prohibida la reproducción total o parcial de este recurso, por cualquier medio o procedimiento, sin para ello contar con nuestra autorización previa, expresa y por escrito. Toda forma de utilización no autorizada será perseguida con lo establecido en las leyes internacionales de Derecho de Autor. Derechos Reservados.

Conferencia: El legado de la Reforma

La Voz de César Vidal

Conferencia: El legado de la Reforma

César Vidal

 

César Vidal

Historiador, abogado y autor español, César Vidal es conocido también por su labor como periodista.

Vidal estudió Derecho en la UCM y la Universidad Alfonso X, además de ser doctor en Creencias Religiosas por la UNED y cursó estudios de Teología por la Logos Christian College. Además, habla ocho idiomas.

Vidal ha trabajado para numerosos medios, como la cadena radiofónica COPE en la que presentó La Linterna, o también en EsRadio, donde condujo La noche de César. Escribe para La Razón y ha pasado por las páginas de Muy Interesante o Libertad Digital, además de participar como tertuliano en infinidad de programas y canales de televisión.

En lo literario, Vidal es conocido por su prolífica obra, tanto por sus ensayos sobre la historia de España como por sus novelas históricas, siendo ganador de numerosos premios y galardones, como el Ciudad de Cartagena, el Jaén, el Ciudad de Torreviejao el Alfonso X el Sabio.

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