M8 -Conectando las generaciones

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M11 – Maestras y alumnas

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/Conectando-las-generaciones/

Carmen Espaillat: En tu iglesia, los miembros de diferentes generaciones se necesitan unos a otros, de acuerdo a Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: No queremos llegar al punto en que todos los veinteañeros vayan a un servicio y todos los demás a quienes no les guste esa música vayan a otro, porque vamos a sacrificar algo que es mucho más importante que nuestro gusto por la música. Y es la necesidad que tenemos unos de otros en el cuerpo de Cristo.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Las mujeres mayores deben enseñar a las mujeres más jóvenes. En los últimos días, Nancy nos ha estado explicando este mandamiento en Tito 2. Un grupo de damas ha estado escuchando esta enseñanza y ellas identificarán algunas de las barreras que impiden que hoy en día se lleve a cabo una mentoría efectiva. Es parte de una serie llamada El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 .

Mujer: Probablemente he tenido adolescentes en mi vida por un largo tiempo; quizás más que muchas. Después de combatir su resistencia a aprender, les digo a las mujeres jóvenes que si quieren saber algo, me tendrán que preguntar por qué no voy ofrecer respuestas voluntariamente, en caso de que aún permanezcan en su estado de rebeldía. Ahora me doy cuenta de que ese es el mayor obstáculo. Cuando nos quedamos con el nido vacío, nos sentimos aliviadas, y no queremos ser rechazadas. No nos damos cuenta de que hay que esperar a que crezca la semilla que hemos plantado . solo porque se rebelen en contra de esta semilla o no la acepten, no asumas que todo el mundo es así.

Nancy: Alguien más—alguna otra razón por la que no vemos esto con más frecuencia…

Mujer 2: bueno una de las razones por las que pienso que no lo hacemos es porque la cultura dice que las madres y suegras no deben interferir con sus nietos. Tenemos muchos problemas relacionales, porque creo que una madre tiene todo el derecho de decirle a su hija cuando está cometiendo errores con sus hijos, pero generalmente ella no lo toma muy bien.

Nancy: Me gustaría escuchar una mujer más joven comentar sobre lo que ella acaba de decir.

Mujer 3: Pienso que muchas veces no quiero escuchar lo que mi madre tiene que decirme, pero luego algo sucede y nos damos cuenta de que fue bueno el haberlo escuchado.

Nancy: ¿Tienes algún testimonio personal al respecto?

Mujer 3: Sí. Muchas veces no quiero escuchar lo que mi madre me dice, pero luego, es como, ¡wao!, eso es lo que realmente necesitaba. Así que es bueno escuchar.

Nancy: ¿Qué edad tienes?

Mujer 3: Diecisiete.

Nancy: ¿Es decir que quieres que las mujeres de más edad, o mejor dicho, piensas que las mujeres de más edad deberían arriesgar el rechazo potencial y dar su opinión aunque . . .?

Mujer 3: Aunque la gente no lo acepte ahora, lo aceptará más tarde tal vez.

Nancy: Bien, eso significa, claro está, que la opinión debe ser dada en el espíritu correcto.

Siempre hay formas de compartir una opinión que pueden ser recibidas mejor que otras. Mujeres mayores: acaban de oír a una joven diciendo que aunque actúen como si no lo quisieran o que piensen que no lo quieran… veo a alguien más asintiendo. ¿Quieres agregar algo?

Mujer 4: En diferentes momentos de mi vida, he buscado el consejo de otras mujeres mayores piadosas, y realmente aprecio lo que tienen que decir. Es probable que en algún momento me haya apartado un poco de eso, porque he visto mujeres mayores que no parecen haberse aplicado estas cosas a sí mismas con la diligencia que debieron haberlo hecho. Ha sido decepcionante y en cierta forma desalentador para mí ver sus ejemplos y me he sentido desmotivada por no haber crecido debidamente. Sé que debería. Y más recientemente, he visto que no han estado más dispuestas a aconsejar y a enseñar.

Nancy: Así que el ejemplo es un punto muy importante. Tienes que tener integridad y una plataforma desde donde ejercer la influencia. Tiene que haber una vida que sea digna de emular.

Susan. . .

Susan: En nuestra iglesia se da una situación, y es que la iglesia es tan grande que las mujeres jóvenes y las mayores no tienen muchos puntos de contacto y en realidad no se conocen. Así que posiblemente las mujeres más jóvenes no conozcan a mujeres mayores que son un buen modelo a seguir, porque simplemente no las conocen. No saben quién tiene integridad, quién tiene un historial de vida que podría ofrecerles ayuda. Pienso que necesitamos estructurar formas en que las mujeres se conozcan; encontrar maneras de hacerlo.

Nancy: Algo muy importante y que hay que tomar en cuenta mientras las iglesias desarrollan sus programas y la estructura. No queremos llegar a un lugar donde estén todos los veinteañeros en un servicio y todas las personas a quienes no les gusta esa música en otro porque entonces vamos a sacrificar algo que es mucho más importante que nuestro gusto por la música. Y es nuestra necesidad unos de otros en el cuerpo de Cristo.

Bien, Mary Anne. . .

Mary Anne: Bueno, para mí es el temor. El temor de no saber qué decir o de decir algo incorrecto o de ser un desastre y que la persona de quien soy mentora sienta como que le ha tocado una perdedora. Pienso que también hay algo de pereza en mí—el querer hacer lo mío. Ahora que mis hijos han crecido, quiero sentirme libre para hacer lo que yo quiera con mi tiempo y no estar atada a una reunión semanal con una mujer joven.

Nancy: Piensa un momento, no importa si eres joven o de más edad, piensa en una mujer de más edad —espiritual o cronológicamente— que el Señor haya usado para ser una bendición en tu vida.

Wanda: Mary Anne es mi mentora, ella ha sido de gran bendición en mi vida. Dios la ha usado grandemente. Estaba pensando en cómo me sentí atraída hacia ella. Cuando pienso en las características de tener un comportamiento reverente, de no ser chismosa y todas esas cosas que menciona Pablo en Tito 2, veo todas esas cualidades de ella se hicieron reales en nuestra relación. Ella ha sido una hermosa bendición para mí.

Algunas cosas han sido realmente especiales, como el enseñarme a orar de rodillas. Me escucha con mucha atención me hace muchas preguntas y realmente se preocupa por saber lo que está sucediendo en mi vida cada semana. Pienso que el hecho de que en ocasiones ella diga que no sabe que decir ha sido de gran bendición y muy especial para mí. Muchas veces cuando tengo cosas muy difíciles, le pregunto y me aconseja, pero otras veces me responde “no sé”. Me dice que oremos al respecto, y entonces vamos delante del Señor.

Cuando pienso en cómo Dios ha obrado espiritualmente en mi vida en los últimos años, se que le debo mucho a ella por sus oraciones. Ella ha sido tan fiel conmigo al estar disponible. Nada de lo que pueda decir es suficiente sobre la preciosa bendición de Dios al darnos a mujeres mayores y en particular en que Dios me haya conducido a ella. Me siento tan, tan agradecida. Es una mentora maravillosa. Es una preciosa bendición.

Mary Anne: Bueno, nuestra relación fue totalmente del Señor. Wanda era nueva en nuestra iglesia, ella y su familia. Recuerdo que ellos se sentaban cerca de donde siempre nos sentamos mi familia y yo. Tenían un hijo que tiene más o menos la misma edad que uno de nuestros hijos. El Señor solo me acercaba a ella. No sé por qué exactamente.

Recuerdo cuando recién empezaba nuestra relación, ni siquiera estaba muy segura de su nombre ni sabía mucho acerca de ella, solo sabía que el Señor quería que me pusiera en contacto con ella y ver cómo estaba. Así que tuve que llamar a la oficina de nuestra iglesia para preguntar cómo contactarla y conseguir su número telefónico. Lo que le dije era que eran nuevos y que eran de esta parte del país, ‘y creo que su nombre era Wanda’. Y le pregunte ¿Tienen su número de teléfono?

Encontraron el número y la llamé, que es algo que se sale totalmente de mis parámetros, tomar la iniciativa de esa forma. Por lo general soy de las que se sientan y esperan a que se acerquen a mí, pero sentí del Señor que tenía que llamarla e incentivarla y ver cómo le iba en su proceso de adaptación aquí viviendo en Little Rock.

Y de ahí siguió todo. Empezamos a hablar y a interactuar y a conocernos. Luego en un momento poco después ella me preguntó si yo podría ser su mentora, y le dije que sí.

Nancy: ¿Dijiste que sí de una vez o era algo que te daba cierto temor?

Mary Anne: Bueno, no le dije que sí de una vez, pero sabía que iba a decir que sí eventualmente. Solo le dije que oraría al respecto, pero sabía que el Señor quería que yo lo hiciera.

Nancy: ¿Cuál ha sido para ti la bendición en lo que se refiere a tu papel en esa relación? ¿Cómo ha usado Dios esto en tu vida?

Mary Anne: bueno pienso que la mayor bendición ha sido ver al Señor obrar en la vida de Wanda. Ver su fidelidad y su bondad en ella y con su familia. Ver los grandes cambios que han ocurrido en la vida de Wanda como resultado de aprender más del Señor y de aprender a confiar más en Él.

Nancy: Estas relaciones pueden ser muy diferentes entre sí. A veces son más estructuradas, otras son más informales . Mary Anne, en tu caso con Wanda, ¿cómo ocurre? ¿Se reúnen con regularidad? ¿Tienen horas programadas? ¿Cómo adquiere forma esta relación de mentoría?

Mary Anne: bueno en el caso de Wanda nos reunimos una vez a la semana en mi casa o en su casa, o en algún lugar donde podamos tener privacidad, y solo hablamos. No hemos estado estudiando ningún libro juntas ni hemos estado memorizando las Escrituras, ni nada por el estilo. Solo hablamos. Ella me cuenta lo que está sucediendo en su vida, y me hace preguntas y yo trato de contestarlas cuando puedo. Usualmente oramos juntas al final. Nos ponemos de rodillas, y oramos por unos 10 ó 15 minutos.

Kathy: Creo que una cosa muy importante es lo que estamos haciendo aquí ahora, recibir enseñanza. “Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” (Juan 8:32). Creo que si recibimos esta enseñanza sobre la verdad de la Palabra de Dios, que éste es el plan de Dios para nosotras como mujeres, que las mujeres más jóvenes busquen a las de más edad, y viceversa; si tenemos esto, basta pensar en Isaías, versículo 8 que, el Señor dijo: “¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?”, y él solo cayó postrado y dijo, una vez lo recibió, “Heme aquí; envíame a mí.”

Creo que si recibimos esa enseñanza aquí, en nuestras iglesias, en nuestros estudios bíblicos, esa será nuestra respuesta si somos mujeres que realmente amamos al Señor. Las mujeres que necesitan otras mujeres están alrededor de nosotras. Eso nos debe quitar algo de ese temor. Nos dará valentía pero también lo estaríamos haciendo por amor al Señor porque pensamos, ¡Ajá! Esto es lo que Él quiere que yo haga. Ese perfecto amor se llevará fuera ese temor y daremos un paso al frente porque ellas están a nuestro alrededor. De modo que es la enseñanza. Conoceremos la verdad y la verdad nos hará libres.

Nancy: Maravilloso. Gracias, Kathy.

Cathy: Me siento muy vulnerable en este momento. Mi testimonio es que mi barrera era el orgullo. Crecí en un hogar donde el manejo de las apariencias era lo más importante. Por eso no dejabas que la gente supiera cuáles eran tus verdaderas necesidades internas, y había que asegurarse de mantener bien la imagen que proyectabas en público.

Me tomó muchos años llegar al punto donde el Señor me llevó a reconocer que yo necesitaba convertirme en la mujer que él deseaba que yo fuera. Por eso le oré y le dije: “Señor, trae a alguien a mi vida”. Él trajo a dos hermosas mujeres mayores que se han convertido en mis compañeras de oración, se han convertido en amigas queridas. Esta señora sentada a mi lado se ha convertido en mi madre postiza.

Mi madre murió hace dos años así que el Señor en su misericordia me trajo a una mujer mayor porque llegué al punto de darme cuenta de que no es el orgullo. Solo tengo que humillarme ante el Señor, quebrantarme delante de Él y dejarlo hacer Su obra en mi vida que antes le había impedido a causa de mi orgullo.

Nancy: Ese orgullo puede estar tanto en el corazón de una mujer joven como en uno de una de más edad porque hay que ser vulnerable para abrir tu vida, ya seas joven o mayor, y derribar los muros y quitarse las máscaras . Se necesita un espíritu humilde de ambas partes, ¿no es así? Gracias, Cathy.

Mujer 5: Voy a una iglesia muy pequeña que tiene muchas personas mayores. De hecho, mi esposo y yo, que tenemos 40 y 50, somos la pareja más joven de ahí. Pero pasé años orando para que llegara a mi vida una mujer mayor. Realmente lo anhelaba. Mi madre murió cuando yo tenía 21 años, así que no tenía otra madre.

Yo estaba en la clase de la escuela dominical y había muchas señoras de 70 y 80 años. Todos sus hijos ya eran adultos. Y pensaba, “Señor, ¿por qué no pueden ser mis mentoras?” Año tras año nada pasaba. Así que dije, “Debo ser yo”. Me di cuenta de que al ser una madre que le daba clases escolares a sus hijos en la casa, que estaba ocupada, debí haber lucido como alguien que tenía todo bajo control. A veces uno está manejando muchas cosas al mismo tiempo, y no eres accesible, y estas mujeres fueron criadas de una manera distinta.

Y un día empecé a pedir consejos en la clase de la escuela dominical, y estas mujeres saltaban de sus asientos para aconsejarme. Me di cuenta de que había tocado una fibra sensible. Ellas no nos encuentran accesibles. Se imaginan que lo tenemos todo resuelto, que estamos haciéndolo mejor que ellas, así que no están dispuestas a acercarse.

Y cayó esa barrera, les pregunté… me acerqué a ellas. Todavía no se acercan demasiado a mí en muchos sentidos. Sin embargo, nos juntamos en reuniones de matrimonios. Empezamos esto donde tenemos un grupo muy pequeño, solo ocho personas, pero tenemos más de 500 años de matrimonio sumados en este grupo. Estas personas han estado casadas 60 y 70 años. Dije: “¿Alguien tiene algún consejo?”

Así que hacemos que vengan parejas jóvenes, y los hombres, los esposos que aún viven, les dan consejos a estos matrimonios jóvenes. Vienen a escuchar a estos hombres y mujeres porque tienen consejos para esos largos períodos de matrimonio sobre qué hacer y qué no hacer. Toda nuestra iglesia, toda nuestra escuela dominical, están todos maravillados cada vez que alguien está listo para casarse porque de nuevo tienen la oportunidad de compartir lo que el Señor ha hecho en sus vidas.

Mujer 6: Ya hace unos años cuando mis dos hijos se fueron de la casa, se me estaba dificultando bastante la transición porque había sido de esas madres que se quedan en casa durante más de 20 años y ahora no sabía cuál era mi papel. Me sentía muy insatisfecha con mi vida. Una insatisfacción vaga como… Simplemente no sabía lo que era. Criticaba a mi esposo todo el tiempo. Nada de lo que él hacía estaba bien. Simplemente no era un buen lugar para estar.

Busqué en la iglesia y vi a una mujer mayor que había envejecido con mucha gracia, una mujer muy piadosa. La llamé y le dije si podía hablar con ella, porque la había visto envejecer con gracia; y yo no estoy envejeciendo con gracia. Que si me podía ayudar, ella me dijo, “Bueno, no sé qué puedo hacer para ayudarte, pero claro que puedes venir a hablar conmigo.”

Ella era tan simple, tan directa en lo que me dijo. Solo nos reunimos unas veces, pero dijo: “Estás pasando un duelo por algo que perdiste y eso es normal. Eso está bien. Pero lo que tienes que hacer ahora es dar media vuelta. Tienes que mirar hacia el frente y tienes que pedirle a Dios qué es lo que Él quiere de ti para estos próximos 20 años. Además, estás prestándole demasiada atención a tu esposo. Dale un descanso.”

El caso era que había pasado tanto tiempo con mis hijos que le transferí eso a mi esposo y estaba esperando demasiado de él. Pero lo que hizo en mí el preguntarle a Dios, “Bueno, ¿qué es lo que tienes para mí?”, ha sido el dar media vuelta e invertir en otras mujeres jóvenes.

De modo que a eso es que Dios realmente me ha llamado. Por eso es que es tan maravilloso escuchar todos esos testimonios. Porque tengo cuatro mujeres jóvenes con quienes me estoy reuniendo de manera individual ayudándolas en esos primeros años de su matrimonio y con sus hijos. Es una gran bendición. solo bastó que una mujer me dijera, está bien, da media vuelta y mira hacia el frente. Deja de mirar atrás. Eso fue bueno. Lo que hiciste fue bueno. Pero ahora da media vuelta y mira hacia el frente. Así que gracias.

Brenda: Fue realmente una cita divina el que Shannon llegara a mi vida; no fue planeado por mí. Hace once años que me convertí en una cristiana nacida de nuevo. No fue solo un estudio bíblico, fue una amistad. Me sentía sola. Dejé el mundo y no tenía amigas porque cuando sales del mundo, sales por completo.

Ella me amó por quien yo era. Hice algunas cosas que no—que fueron una vergüenza para mí. Así que anduve en vergüenza por un tiempo. Luego el Señor me acercó a ella. Nos conocimos en el lugar equivocado pero en el momento correcto. Creo que la relación consistió básicamente en mostrarme cómo ser una mujer piadosa. Gracias por eso, Shannon.

Nancy: Cuéntanos lo que esa relación ha significado en tu vida.

Shannon: Yo iba a la iglesia en la ciudad y tenía las mismas amigas. Éramos de la misma edad, y pasábamos mucho tiempo juntas. Era bueno. La pasábamos muy bien cuando todas estábamos en la etapa de crianza de nuestros hijos, pero no estábamos involucradas en las vidas de mujeres más jóvenes. Estábamos involucradas unas con otras.

Dios me llevó al medio de la nada. No tenía amigas. Uno va a la iglesia, y no podía culparlas. Era igual que yo cuando estaba en la ciudad. Estaba ocupada. La estaba pasando bien. Pero ellas no tenían tiempo para mí.

Dios me llevó al lugar donde Brenda recibió la salvación. No fue algo súper espiritual. Los Testigos de Jehová estaban visitando a esta nueva creyente, y era como: “Bueno, ¿qué vas a hacer?” Tengo que ir a su casa. Tengo que ayudar a esa chica a arrancar. No había otra opción. Quiero decir… fue algo noble, pero fue una defensa contra esta gente que venía a visitarla. Me sentí que estaba tirándole la puerta en la cara.

No podía creerlo al ver como el Señor hablaba a través de las Escrituras, que todo era como nuevo. Eran cosas que yo ya sabía. El Señor las renovaba y me fortalecía y yo estaba siendo tan bendecida. Pensé que esto iba a ser trabajoso, pero no lo fue.

Y luego poder ver la salvación de su esposo y a su hija dar media vuelta y empezar a servir al Señor. Y yo ni siquiera quería ir. Yo me sentía sola y Dios usó mi soledad. Y es que no nos damos la oportunidad de que Dios haga algo así con nosotras. Eso es lo que cuenta. Eso es lo que realmente hace una diferencia en tu vida.

Mujer 7: Mi madre fue mi mentora . Ella me dijo cómo criar a mis hijos, con toda claridad. Me decía: “No hagas esto” o “Haz aquello”. Me hacía sentir que le importaba lo suficiente como para ayudarme y eso lo aprecio muchísimo.

Luego hubo una señora mayor en una iglesia que hizo un grupo con nosotras, era como un pequeño grupo de estudio bíblico, y ella me ayudó mucho siendo mentora. Pero había allí una joven en la clase que era muy interesante. Ella me enseñó algo que nunca había pensado. Ella estaba teniendo problemas con sus hijos. Todas estábamos hablando del tema y cada quien le decía algún consejo. Y ella dijo al final: “Les diré más tarde lo que Dios hace al respecto”. Pensé, bueno ella le ha entregado sus hijos al Señor y no está preocupada. Eso me impresionó tanto. Fue de gran bendición.

Para ser mentora, siempre pensé que se trataba solo de una amistad. Debí haber tenido un nido vacío. Pero no lo está. Todavía tengo dos hijos en casa. Pero creo que en el mundo hay muchas que viven en soledad Tengo que empezar a orar y a pedirle a Dios que me ayude a ver quién vive en soledad y aprovechar la oportunidad de ayudar a mujeres que se sienten solas y empezar una relación que a la postre se convertirá en una de mentoría . Para mí la soledad es un factor común en las mujeres del mundo. Hay soledad. No importa la edad que tengamos, necesitamos amigos.

Nancy: Una se pregunta cuántos problemas en la iglesia, en el cuerpo de Cristo, en las relaciones, podrían evitarse o podrían manejarse mejor si hiciéramos las cosas a la manera de Dios. En vez del dolor, la amargura, la ira; en lugar de apartarnos de separarnos o de romper relaciones, si tan solo nos comprometiéramos a decir la verdad en amor, con humildad…

Porque Esto es Cristianismo 101. Esto es lo básico de la vida cristiana. Somos una familia. Somos un cuerpo. Tenemos que hablar unos con otros. Tenemos que lidiar unos con otros. Solo piensen en todo lo que se pudiera ahorrar en consejería, en terapia, en los costos de un divorcio. Hasta costos médicos posiblemente en algunos casos, si empezáramos a lidiar con estas cosas de manera relacional, humilde y bíblicamente.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss ha estado hablando con mujeres mayores y mujeres más jóvenes sobre sus luchas y éxitos en la mentoría. Como parte de nuestra serie sobre Tito 2 llamada El hermoso diseño de Dios para la mujer, Nancy ha estado desglosando el mandato bíblico de que las mujeres mayores deben enseñar a las mujeres más jóvenes. Si te has perdido alguno de estos programas, puedes escucharlo cuando visites nuestra página, www.AvivaNuestrosCorazones.com.

En nuestro próximo programa podrás escuchar cómo motivar a las jóvenes y adultas a reunirse en tu iglesia. Hablaremos sobre esto en la próxima transmisión de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance Life Action Ministries.

Todas las Escrituras están tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se especifique lo contrario.

Voces adicionales:
– Susan, en la voz de Rosa María Vázquez
– Mary Anne, en la voz de Laura González de Chavez
– Wanda, en la voz de Marcia Brea
– Kathy, en la voz de Mayra Beltrán de Ortiz
– Cathy, en la voz de Ordys Queliz de Dayeh
– Brenda, en la voz de Lotty de Mena
– Shannon, en la voz de Monina de Reyes

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Navegar hacia la esperanza

Viernes 14 Agosto
Nuestro socorro está en el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra.
Salmo 124:8
En ti confiarán los que conocen tu nombre, por cuanto tú, oh Señor, no desamparaste a los que te buscaron.
Navegar hacia la esperanza

Durante años, un emigrante afgano deambulaba entre Asia y Europa. Cuando llegó a Francia, quiso ir a Inglaterra en busca de una mejor vida. Entonces, con algunos objetos reciclados, construyó una balsa para atravesar el Canal de la Mancha: tablas para el marco, poliestireno plastificado para el flotador, una pata de mesa y un bastón de pesca para el mástil, una sábana para la vela. El hombre navegaba en su embarcación cuando los equipos de rescate lo interceptaron y lo llevaron a su punto de partida. Entonces explicó que navegaba hacia la esperanza, y que su esperanza acababa de desmoronarse.

Vivir sin esperanza es trágico. Creer que uno no tiene futuro, que la vida no tiene sentido, puede conducir incluso a lo peor. Para atravesar las dificultades de la vida, uno puede «echar mano de lo que pueda», o bien poner su confianza en Dios. Y la diferencia es inmensa. El que cree en Dios y en sus promesas tiene todo lo que Dios es en su amor, su sabiduría, su fidelidad, su poder y su soberanía. Esto es lo que Dios, quien no puede mentir, declara a cada uno:

–Él quiere darle “la esperanza de la vida eterna” (Tito 1:2).

–Está con él todos los días de su vida, tanto en los buenos como en los malos (Mateo 28:20).

–No permitirá que la prueba sobrepase lo que puede soportar (1 Corintios 10:13).

–Todo obedece a su voluntad (Proverbios 21:1).

El Dios que hace tales promesas es un Dios de amor y misericordioso; está presto a revelarse al que le busca. ¿Usted, quizá?

8/9 – El matrimonio: una gran oportunidad para el discipulado

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: La iglesia local y el discipulado

8/9 – El matrimonio: una gran oportunidad para el discipulado

Otto Sánchez

El matrimonio: una gran oportunidad para el discipulado – Otto Sánchez

La iglesia local y el discipulado
Intensivo 9 Marcas.

17 – 19 de Enero del 2020

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¿Quién está a cargo en la Iglesia?

The Master’s Seminary

¿Quién está a cargo en la Iglesia?

Michael Mahoney

Cristo es la cabeza de la iglesia. Difícilmente alguien se atrevería a decir lo contrario; sin embargo, no siempre es así en la práctica. El Nuevo Testamento usa varios títulos para describir a Jesucristo: abogado (1 Jn 2:1), alfa y mega (Ap 21:6), autor de la vida (Hch 3:15), pan de vida (Jn 6:35), luz del mundo (Jn 9:5) y Señor de gloria (1 Cor 2:8), entre otros. Cristo es la principal piedra del ángulo (1 P 2:6), la cabeza del ángulo de la iglesia (Hch 4:11; Ef 2:20; 1 Pe 2:7) y el Esposo de la iglesia (Mt 9:15; Ap 21:2; 2 Cor 11:2; Ap 21:9). Efesios 1:20 dice que Cristo es “sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero”.  Cristo no tiene rival y Su autoridad está establecida supremamente. Esto es cierto también en la iglesia. La iglesia es de Él y por ello prevalecerá: las “puertas del Hades no prevalecerán contra ella” (Mt 16:18). Cristo es quién está a cargo: “Él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia” (Col 1:18), y “lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia” (Ef 1:22).

A pesar de los intentos por negar que Cristo es la cabeza de la iglesia, la Escritura no da lugar a ambigüedad. El no aferrarse a esta verdad ha hecho que la iglesia esté perdida y débil hoy en día. Entender esta doctrina es entender la magnitud de la iglesia. Por otro lado, ignorar esta doctrina es alejarse de la autoridad de Cristo sobre Su iglesia. En última instancia,  es la verdad más simple de la iglesia y la más importante. ¡Cristo es la cabeza de la iglesia!

Porque Cristo es cabeza de la iglesia, debemos nuestra fidelidad y
lealtad a Él. Debemos dirigir nuestra atención a Él y evitar distraernos con
diferentes modas y filosofías que han invadido la iglesia y que han tomado
cautiva la atención de los mismos que deberían defender y guardar
fervientemente esta verdad. En ocasiones la iglesia parece importarse más por defender
causas sociales y aspectos socio-políticos que defender que Cristo es la cabeza
de la iglesia. Parece que para el creyente a veces es más importante escuchar filosofías
de vida, charlas amenas y mensajes motivaciones que escuchar Su Palabra siendo
predicada fielmente. ¿Cómo puede ser que la voz de la cabeza de la iglesia ha
sido silenciada por la misma que debería protegerla? Cristo ha perdido Su voz; por
lo tanto, ¡Cristo ha perdido su posición como cabeza! La autoridad de Jesucristo
como cabeza de la iglesia es sin lugar a dudas una verdad esencial para la
salud y efectividad de la iglesia. ¡Hay hombres que han sacrificado su propia
sangre defendiendo a Cristo y Su autoridad! Debemos defender y predicar que cristo
es la cabeza de la iglesia con un celo mucho mayor que nunca antes. Aún más,
debemos vivir a la luz de esta verdad, sometidos a Él en todo.

La caída en Génesis 3 ha producido en la humanidad una aversión a la
sumisión. La humanidad, sin Dios, buscará siempre ser independiente y evitar la
responsabilidad. Desafortunadamente, todo esto se ha adentrado en la iglesia y
socava la autoridad de Cristo como cabeza. La debilidad resultante no es debido
a una falta de conocimiento, sino debido al pecado. Nos resistimos a someternos
por orgullo. El orgullo es un estratega habilidoso. El tema debe ser abordado. En
una cultura donde nadie se somete a nadie y que se jacta en la autonomía,
hablar de que Cristo es la cabeza no puede ser más irrelevante o sin
importancia. De hecho, provoca un rechazo automático. La cultura dicta que no
debemos someternos a nadie. La iglesia lo ha creído y por eso no queremos someternos
a Cristo.

El debate y el rechazo a Cristo como cabeza de la iglesia no solo se
encuentra en la iglesia, sino también
en la arena académica y
teológica. Hay teólogos que levantan su voz contra ese liderazgo y autoridad,
ya que no quieren a Cristo como Señor. Algunos teólogos afirman que cuando la
Escritura dice “cabeza”, no lo hace para significar liderazgo y autoridad. Por
ejemplo, para este grupo, el término “cabeza” en Efesios 5:23 significa
“fuente”: “porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de
la iglesia”. El resultado es que desestiman el significado que Dios quiso
transmitir e imponen al texto sus preconcepciones o agendas. No desean
someterse a Cristo ni a nadie. Lo que desean es traer igualdad a la relación
matrimonial y deshacerse de la idea que el hombre es el líder y cabeza en el
hogar, y por su supuesto, deshacerse de la noción que Cristo es la cabeza de la
iglesia y del hombre. Wayne Grudem, que ha escrito exhaustivamente al respecto,
muestra que el argumento no tiene fundamento:

Aún no hay ejemplos inequívocos [sin ambigüedad] durante el tiempo del Nuevo Testamento o antes en los cuales kephalē tenga el sentido metafórico de “fuente”, y ningún léxico especializado en el período neo-testamentario incluye dicho significado, ni tampoco el léxico de Liddell y Scott incluye dicho significado aplicado a personas o a cosas que no son también el punto final de algo más…Además, incluso si el significado “fuente” o “parte prominente” fueran adoptados para algunos ejemplos de la palabra kephalē, aún no tendríamos ejemplos de “fuente” o “parte prominente” sin el matiz adicional de autoridad o mandato. Incluso en los textos donde se alega que “fuente” o “parte prominente” son el significado correcto, la persona que es llamada “cabeza” está siempre en liderazgo o autoridad. Por lo tanto no hay base lingüística para proponer que los textos del Nuevo Testamento que hablan de Cristo como cabeza de la iglesia o del esposo como cabeza de la esposa pueden ser leídos de manera correcta aparte de la atribución de autoridad al designado como “cabeza”.

John Piper y Wayne Grudem, “Recovering Biblical Manhood & Womanhood” (Wheaton, IL: Crossway Books, 1991) 467–8.

Grudem nos ayuda a ver más allá de la hermenéutica de la ambigüedad. Desafortunadamente, hay muchos hoy que adoptan este tipo de hermenéutica, torciendo las palabras para que signifiquen lo que quieren que signifiquen. La hermenéutica de la ambigüedad lucha solamente para quitar el significado que es claro y obvio. Hoehner, en su comentario de Efesios nos recuerda lo siguiente:

Primero, Dios ha sujetado todo en la creación bajo los pies de Cristo; y segundo, Dios dio a Cristo a la iglesia como cabeza sobre todo, lo que implica que es la cabeza sobre la iglesia. Ciertamente hay una progresión de pensamiento respecto del rol de Cristo.

Harold W. Hoehner, “Ephesians, An Exegetical Commentary”, (Grand Rapids: Baker Academic, 2002), 290.

Hay una claridad inequívoca en la asombrosa verdad del liderazgo de Cristo sobre la iglesia. Debemos obedecer y actuar en consecuencia a lo que Su Palabra revela. Cristo es Señor. Él es la cabeza de la iglesia y Él cuida de ella. No le pertenece a nadie más. Solo Él debe tener el lugar preponderante en la iglesia. Él debe ser adorado y debe tener la primacía. Que Su Palabra guíe nuestra teología y práctica. Sigamos al Maestro, oigamos Su voz únicamente y que Él reciba toda la gloria de principio a fin.

Michael Mahoney se unió al personal de Grace Community Church en 2004 como pastor asociado de Ministerios Españoles. Actualmente se desempeña como pastor de administración en Grace Church (Sun Valley, Los Ángeles, California, Estados Unidos). Michael Mahoney tiene antecedentes misioneros en América Latina y también ha servido como pastor principal de una iglesia durante ocho años en Oxnard, California. Michael recibió su M.Div. de The Master’s Seminary.Mahoney también ha servido como intérprete de himnos cristianos junto al Grupo Musical de Gracechurch. Él y su esposa, Madeline, tienen dos hijas y un hijo.

Nuestro mundo desvergonzado

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Nuestro mundo desvergonzado

Andrew M. Davis

Nota del editor: Este es el tercer capítulo en la serie «La vergüenza», publicada por la Tabletalk Magazine.

La primera vez que se habla de la vergüenza en las Escrituras en realidad se celebra la ausencia de ella: Adán y Eva estaban desnudos y no sentían vergüenza (Gn. 2:25). Las Escrituras apuntan a un destino final: la Nueva Jerusalén, donde nada vergonzoso jamás entrará (Ap. 21:27), un lugar donde los redimidos de cada nación celebrarán su eterna limpieza de la vergüenza por la sangre de Cristo. Antes de llegar allí, sin embargo, se desarrolla una historia trágica y sórdida en la que los descendientes de Adán exploran con creciente osadía las profundidades de la vergüenza a la que nuestra raza puede sumergirse. Aquí destacaremos tres maneras en las que nuestro mundo muestra corrupción en lo que a la vergüenza se refiere, concluyendo con un consejo a los cristianos sobre cómo debemos responder a nuestro mundo desvergonzado.

Deleitándose en lo que es vergonzoso

La vergüenza central de la raza humana es la idolatría, descrita en Romanos 1:22-25. Allí, Pablo dice que la raza humana «cambió la gloria de Dios por imágenes» e «intercambió la verdad de Dios por una mentira, y adoró y sirvió a la criatura en lugar del Creador». La raza humana se ha negado a adorar al Dios verdadero, a cambio, vergonzosamente concibe dioses y diosas, crea imágenes como el centro de su adoración y se deleita en ellas. Esta es la mayor vergüenza de todas: adorar y servir a las cosas creadas en lugar del glorioso Creador. Por lo tanto, el deleite en todas las religiones no cristianas, o en el ateísmo materialista, es vergonzoso.

En nuestro evangelismo, es esencial proclamar la ley de Dios para producir esa convicción y los correspondientes sentimientos de vergüenza en nuestros oyentes.

A partir este punto central, fluyen todas las demás vergüenzas menores. Romanos 1 revela que Dios entregó a la raza humana a una mente depravada (Ro. 1:28), y parte de esta depravación es deleitarse en lo que Dios llama vergonzoso. En Isaías 3:9, el profeta condena al pueblo de Jerusalén: «y como Sodoma publican su pecado; no lo encubren. ¡Ay de ellos!» Observa que Isaías está sorprendido de que no hagan ningún esfuerzo por ocultar su pecado, sino que realmente lo proclaman descaradamente como lo hizo Sodoma. Es muy malo pecar en secreto, pensando que ni siquiera Dios puede verte (Is. 29:15). Pero no hacer ningún esfuerzo por ocultarlo, como si el pecador estuviera realmente orgulloso de las cosas perversas que estaba haciendo, muestra una mayor profundidad de maldad. Peor aún, el pecador extiende su deleite depravado a los demás: «los cuales, aunque conocen el decreto de Dios que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también dan su aprobación a los que las practican» (Ro. 1:32).

El mundo se deleita en pecadores audaces que burlan la Palabra de Dios y no esperan ningún castigo. Nuestra cultura celebra al habilidoso asesino de sangre fría, al ladrón audaz , al justiciero arrogante, al cantante obsceno, al creador rebelde, al comediante blasfemo, a la actriz desnuda, a esa «pareja glamorosa» que fornica , al atleta que se idolatra, al ocultista místico y demás. Tal vez el ejemplo más claro en nuestros días haya sido el movimiento de la homosexualidad; de ser algo casi universalmente considerado como vergonzoso, a convertirse en algo en lo que deberíamos complacernos. El movimiento por los derechos de los homosexuales busca no solo la tolerancia de lo que Dios llama pecaminoso, sino la celebración de ello en toda la sociedad.

Suprimiendo la vergüenza verdadera

Romanos 1:18 revela que las personas «reprimen la verdad» por su injusticia. Esta poderosa imagen muestra a los pecadores como reteniendo la verdad que se impone con fuerza sobre sus corazones. La santidad de Dios y nuestra vergüenza son verdades apremiantes. Cuando Adán y Eva comieron la fruta del árbol del conocimiento del bien y del mal, sus ojos se abrieron a su vergüenza e inmediatamente se escondieron el uno del otro. Pero mucho más importante, se escondieron de Dios, aterrorizados, debido a su sentimiento de vergüenza. La fabricación con hojas de higuera y el ocultarse detrás de los árboles de la presencia de Dios representan sus esfuerzos por reprimir su vergüenza a través de la auto-salvación.

De la misma manera, los pecadores de hoy a menudo sienten una profunda vergüenza por los pecados cometidos, y la Biblia revela que deberían sentirla. La frase frecuentemente repetida: «¡Deberías estar avergonzado de ti mismo!», es una verdad en la mayoría de los casos con respecto a nuestra pecaminosidad. Pero en lugar de correr hacia el Dios viviente por la salvación, los pecadores intentan una variedad de estratagemas para aliviar la quemadura de la vergüenza. Principalmente, atacan la vergüenza en sí misma. Proverbios 30:20 dice: «Así es el camino de la mujer adúltera: come, se limpia la boca, y dice: No he hecho nada malo». Muchos corren hacia psiquiatras y otros consejeros que son hábiles para persuadirlos de que sus acciones fueron «perfectamente normales». Más allá de esto, las personas tratan de ocultar sus sentimientos de vergüenza haciendo buenas obras o adormeciendo sus mentes con drogas, alcohol o placeres terrenales.

Buscando avergonzar a los justos

Por el contrario, nuestro mundo también amontona abusos contra aquellos que defienden la justicia en nuestra era corrupta. Isaías 5:20 capta la brújula moral defectuosa de nuestra época: «¡Ay de los que llaman al mal bien y al bien mal, que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas!» Entonces nuestra cultura se deleita en lo que es vergonzoso y se avergüenza de lo que Dios encuentra deleitoso. Recientemente vi una camiseta que proclamaba: «La homosexualidad no es vergonzosa; la homofobia sí». El nuevo término homofobia (hacia 1969) implica que la convicción bíblica sobre ese pecado es en sí misma una forma de enfermedad mental. Cuando el jugador de fútbol de la Universidad de Missouri, Michael Sam, se declaró homosexual, sus compañeros le dieron una gran ovación en un partido de baloncesto. Cualquiera que se negara a pararse y echar porras ciertamente lo hubieran hecho sentir avergonzado.

Nadie en la historia ha experimentado una humillación más injusta que Jesús. El único hombre perfecto que alguna vez vivió no tenía nada de qué avergonzarse, pero Su perfecta justicia suscitó un profundo odio por parte de Sus enemigos. «Fue despreciado y desechado de los hombres» (Is. 53:3), y derramaron vergüenza sobre Él. Ser arrestado en público, enjuiciado, condenado, despojado y azotado, escupido y burlado, exhibido por las calles de Jerusalén hasta que estuvo fuera de las puertas, y crucificado a la vista de la multitud que pasaba, todas estas cosas fueron diseñadas para avergonzarlo al máximo. Sin embargo, Jesús consideró que esta vergüenza pública no tenía importancia en comparación con la gloria insuperable que estaba trayendo a Su Padre mediante esta obra expiatoria, y el gozo eterno que estaba trayendo a Sus ovejas al morir por ellas: «Jesús …quien por el gozo puesto delante de Él soportó la cruz, menospreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios» (Heb. 12:2). Las palabras «menospreciando la vergüenza» dejan en claro que el mundo lo colmó de abusos, pero al sopesarlo con el gozo que estaba comprando, pensó que era un pequeño precio a pagar.

Ahora bien, si el Jefe de la familia fue abusado tan vergonzosamente, también deberíamos esperar lo mismo. El mundo busca agresivamente avergonzar a los cristianos que viven abiertamente para Dios, que predican el evangelio de Cristo como el único camino de salvación, que defienden valientemente a los pobres y necesitados, que se oponen a las leyes injustas. Pablo sintió el mecanismo poderoso y avergonzante del mundo cuando iba de lugar en lugar predicando el evangelio de Cristo y fue arrestado y golpeado en muchos de ellos. Pero él afirmó abiertamente: «Porque no me avergüenzo del evangelio, pues es el poder de Dios para la salvación de todo el que cree» (Ro. 1:16). Pedro dijo que el mundo se sorprenderá amargamente cuando no participemos en la misma inundación de libertinaje en que viven, y nos ultrajarán (avergonzarán) (1 Pe. 4:4).

Cómo debería responder la Iglesia

Los cristianos deben mostrar humildad en el tema de la vergüenza y dar un ejemplo al mundo. Debemos reconocer que nuestro pecado es algo vergonzoso, y que los sentimientos de vergüenza son respuestas razonables a la convicción del Espíritu Santo (Ro. 6:21 ). En nuestro evangelismo, es esencial proclamar la ley de Dios para producir esa convicción y los correspondientes sentimientos de vergüenza en nuestros oyentes. Pero también debemos mostrar y proclamar el gozo del perdón total que la cruz de Jesucristo prodiga a cualquiera que cree solamente en Él. Como Romanos 10:11 dice: «Todo el que cree en Él no será avergonzado».

También deberíamos esperar que el mundo inconverso se deleite en una vergüenza cada vez mayor, «yendo de mal en peor» (2 Ti. 3:13). No deberíamos sorprendernos si el mundo nos odia y busca avergonzarnos (1 Jn. 3:13). Pero como Cristo, debemos soportar el sufrimiento, menospreciando (pensando muy poco de) la vergüenza (Heb. 12:2). Como Pablo, debemos predicar con valentía el evangelio y no avergonzarnos de él (Ro. 1:16). Debemos resistir cualquier tentación de avergonzarnos de Cristo y de Sus palabras en esta generación adúltera y pecadora (Mr. 8:38), para que Él no se avergüence de nosotros cuando regrese en gloria. Y deberíamos estar dispuestos a permanecer bajo la cruz de Cristo, fuera de la puerta, y soportar el oprobio que soportó (Heb. 13:12–13). Solo de esta manera, Dios nos usará para rescatar a los pecadores de la vergüenza eterna.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
Andrew M. Davis
Andrew M. Davis
El Dr. Andrew M. Davis es pastor de la First Baptist Church en Durham, Carolina del Norte, y profesor adjunto de teología histórica en Southeastern Baptist Theological Seminary.

M7 – Entrenamiento intencional

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M7 – Entrenamiento intencional

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/Entrenamiento-intencional/

Entrenamiento intencional

Carmen Espaillat: Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Tenemos una obligación; tenemos una responsabilidad de involucrarnos en la vida de estas jóvenes. Si no están pensando con claridad, si no están viviendo vidas piadosas, si no están teniendo éxito en sus matrimonios o con la crianza de sus hijos, nosotras como mujeres mayores debemos preguntarnos, “¿Hemos cumplido con nuestra responsabilidad de formar a estas jóvenes para que sean prudentes, sensatas y con dominio propio?”

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

En la sesión anterior Nancy inspiraba a muchas personas a invertir en las vidas de las jóvenes. Hoy en la continuación de la serie El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 , ofrecerá diferentes formas de comenzar a hacerlo. Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy: Tengo varios amigos que están entrando en la etapa del nido vacío. Sus hijos se están graduando de la universidad; se están casando. Estas mujeres han pasado tantos años invirtiendo sus vidas en las vidas de sus hijos. Algunas de ellas educan en el hogar, y sus vidas están en una etapa de grandes cambios ahora mismo.

He oído algunas de estas mujeres preguntarse en voz alta, “¿Qué se supone que haga ahora? La vida cambia tanto. ¿Cuál es mi propósito? ¿Cuál es mi identidad? ¿Cuál es mi misión en esta etapa de la vida?”

Bueno, gracias a Dios, Su Palabra te dice lo que estás supuesta a hacer si te encuentras en esta situación. Si te encuentras entrando en esa etapa de la vida donde ya no tienes niños en la casa, Dios tiene un propósito para ti en esta etapa tan crucial de tu vida. Es una etapa crucial para el cuerpo de Cristo. Es una función; es un rol; es una responsabilidad que nadie más que tú puede llenar.

Y de eso es de lo que estamos hablando en esta serie sobre Tito capítulo 2. Ahora estamos viendo el carácter de las mujeres mayores o ancianas. En el Nuevo Testamento estas mujeres tenían alrededor de 60 años. Pero la edad no es tan importante como la etapa de la vida que están atravesando.

Ellas han criado sus hijos. Ellas han sido fieles como esposas y como madres. Y ahora están en una nueva etapa de sus vidas. Dios les dice, en primer lugar, qué tipo de carácter están supuestas a tener.

Hemos visto quienes son, el tipo de vida que están supuestas a vivir, el tipo de vida que están supuestas a modelar a las más jóvenes.

Por eso Tito capítulo 2 versículo 3 nos dice que las mujeres mayores deben ser:

• Reverentes en su conducta.

• No calumniadoras.

• Tienen que controlar su lengua.

• No esclavas de mucho vino.

• No están supuestas a ser adictas.

• Están supuestas a estar bajo el control del Espíritu Santo.

De manera que este es el tipo de mujeres que deben ser.

Ahora nos encontramos en nuestro estudio con lo que estas mujeres están supuestas a hacer, no solo en su carácter, sino más bien su misión, su ministerio. Y leemos al final del versículo 3 que deben enseñar lo que es bueno. Hablamos de eso en la última sesión.

Y luego el versículo 4 dice, “Que enseñen a las mujeres jóvenes.” Deben enseñar lo bueno y enseñárselo a las más jóvenes.

Estas mujeres que han cumplido con su responsabilidad de formar a sus propios hijos. Ahora son responsables de ayudar a formar los hijos de la próxima generación.

Ahora el verbo que está traducido en la versión que uso de la Biblia de las Américas y creo que también en la Nueva Versión Internacional, para la palabra enseñar, es una palabra que se traduce de manera diferente en algunas traducciones. Es un verbo. Si quieres saber la palabra en griego, es sophronidzo. Este es el único lugar donde se usa esta palabra en el Nuevo Testamento.

Hemos visto este verbo usado como adjetivo, la palabra sophron. La vimos en el capítulo 1, y luego lo volvimos a ver en el capítulo 2, el versículo 2, donde se nos dice que los hombres mayores deben ser prudentes o sensatos. Esa es una palabra similar a la palabra “para enseñar” que estamos viendo ahora.

Es una gran “familia de palabras”, un grupo de palabras en diferentes formas. Esta palabra, en sus diferentes formas, se usa seis veces en el libro de Tito. Al comenzar el estudio de un libro, una de las cosas que hago es circular o marcar las palabras que se repiten; que están enfatizadas. Debo observar esto. He circulado la palabra prudente cada vez que aparece en el libro de Tito. Esta palabra aparece seis veces en sus diferentes formas.

Eso nos dice, que “Este es un concepto importante.” Es un concepto que Pablo enfatizó ya que quería que estos nuevos creyentes supieran como hacer el Evangelio creíble en una cultura pagana. Es un concepto importante, no solo en la cultura pagana de la época de Pablo, sino también en nuestra cultura que es igual o más pagana y que necesita desesperadamente ver esta cualidad del carácter de la sensatez y de la prudencia.

Hoy queremos ver esta palabra, este concepto, en el contexto de las instrucciones de Pablo a las mujeres mayores. Pero vamos a volver a esta palabra nuevamente a medida que vayamos avanzando en esta serie, cuando lleguemos al versículo 5, donde la palabra se usa de otra forma en lo que se refiera a las mujeres más jóvenes.

Así que estamos en la primera parte del versículo 4: “Que enseñen a las más jóvenes”. La Nueva Versión Internacional dice y a “aconsejar a la más jóvenes”. La Nueva Biblia Latinoamericana de hoy lo traduce para que puedan instruir exhortar a las más jóvenes y la Reyna Valera Contemporánea dice que deben enseñar a las mujeres más jóvenes.

Esto es en realidad un verbo complejo que no se traduce fácilmente en una sola palabra. Es por eso que vemos diversas traducciones de la misma palabra. Significa «hacer de una mente sana, instruir o entrenar a alguien a comportarse de manera prudente y adecuada.» Tiene que ver con las mujeres mayores capacitando a las mujeres más mujeres jóvenes a pensar y a actuar con una mente sana, enseñándolas a ser mentalmente estables.

Tiene que ver con devolver la sensatez a una persona. Algunas de ustedes que tienen niños de dos años de edad dirán: «¡Sí, eso es exactamente lo que estoy haciendo en mi vida ahora mismo, tratando de traer sensatez a este niño!» O tal vez tienes un adolescente, y estás en ese proceso de entrenamiento, tratando de llevarlo a la sensatez para que piense correctamente. Porque sabes que si piensan correctamente, van a vivir correctamente.

Se trata de mujeres mayores ayudando a las más jóvenes a tener estabilidad en sus pensamientos, sanidad de mente—a ser mentalmente sanas, y que esto a su vez repercuta en la forma cómo viven. Es el concepto de entrenar a alguien para que sea prudente, para que sea espiritualmente disciplinado.

Ahora bien, supongo que te habrás dado cuenta de que esto no es algo que ocurre en una sola lección. Se trata de ir desarrollando nuevos patrones, nuevas formas de pensar. Se trata de un entrenamiento. Se trata de un proceso, de un entrenamiento a través de ofrecer consejo, ánimo y aliento, de instarlas y ayudarlas a llegar a un lugar de estabilidad, y donde puedan permanecer firmes espiritualmente.

De manera que se trata de la formación en el arte de la prudencia y del dominio propio. Ahora, no hace falta ser un genio para saber que muchas mujeres en nuestra cultura de hoy están viviendo vidas que no son prudentes. No son sobrias, no son sensatas.

Solo tienes que leer la revista “Vanidades”. Basta con ver en el tipo de historias e imágenes y anécdotas que puedes encontrar en una revista así. O solo tienes que ver la televisión y las novelas ver el tipo de mujeres se destaca en la actualidad. ¿Son razonables? ¿Son sensatas? ¿Son prudentes? Ese no es el tipo de mujer que aparece en la primera plana en nuestra cultura de hoy.

Pero, lamentablemente, esto también es cierto de muchas mujeres, esposas y madres dentro de la iglesia, no solo ocurre en nuestra cultura pagana. Si miras a tu alrededor, en nuestras iglesias en la comunidad cristiana de hoy, podrás ver una gran cantidad de mujeres cuyas vidas están fuera de control.

Lo que digo es que la mayoría de las mujeres de hoy en día cuando se enfrentan a una crisis en sus vidas, incluso las mujeres cristianas, no saben cómo mantenerse firmes sobre sus pies . Ellas no saben cómo pensar de manera sana y sensata.

Así que se abruman, se dejan confundir, se dejan vencer. Y, mientras nos adentramos en esta serie, veremos algunas de las consecuencias de no pensar sana y correctamente. Así que tenemos una gran cantidad de mujeres hoy en día que están viviendo vidas frívolas, por descuido, gastando su tiempo en actividades vacías. Sus conversaciones son tontas y huecas. Son arrastradas por los valores de este mundo.

Para aquellas de nosotras que somos mujeres mayores o que nos estamos dirigiendo hacia esa categoría, hay una tentación (la enfrento en mi propia vida) y es mirar a estas mujeres más jóvenes de las nuevas generaciones y mirar hacia arriba y suspirar y pensar: «El problema con esta generación es. . .” y ahí puedes terminar tú la frase.

“Yo no puedo creer cómo actúan las mujeres hoy en día. No puedo creer… esto o aquello de las mujeres de hoy”.

Bueno, de acuerdo a la Palabra de Dios, si estás teniendo esos pensamientos—y que yo misma los tengo— no debemos simplemente mantenernos al margen y criticar. Nosotras, como ancianas como mujeres mayores tenemos que preguntarnos, «¿Hemos cumplido con nuestra responsabilidad de entrenar a estas jóvenes para que sean prudentes, sensatas y tengan dominio propio?»

Como mujeres mayores se supone que debemos estar modelando la belleza de una vida ordenada, que ha vivido bajo el control y el señorío de Jesucristo. Nuestras vidas están supuestas a crear sed, apetito hambre en las vidas de estas mujeres más jóvenes.

Debiéramos estar acercándonos a ellas, vida a vida, corazón a corazón, acercándonos personalmente, metiéndonos en sus vidas, encarándolas, amándolas, entrenándolas, instándolas, amonestándolas y alentándolas; ayudándolas a desarrollar una vida que se vive bajo el control y el señorío de Jesucristo.

Me parece que las jóvenes de hoy en día, solo por la forma en que han sido criadas —o malcriadas— no tienen idea de muchos aspectos prácticos sobre el matrimonio y la crianza de los hijos. Ellas no tienen idea de cómo hacer que un matrimonio funcione o cómo criar a los niños.

Estoy pensando en una amiga que tuvo su primer hijo a la edad de 27 años. Ella nunca había cargado un bebé en su vida. Necesitaba una mujer mayor junto a ella para ayudarla, no solo en las grandes cosas teológicas y teóricas —que son necesarias también— sino simplemente en las cosas prácticas. “Esto es lo que tienes que hacer como una nueva mamá.”

Las mujeres mayores de la iglesia tienen que involucrarse en la formación de estas nuevas madres, de estas esposas jóvenes; enseñarles cómo vivir de manera sobria, vidas sabias y cómo luce esto en las diferentes áreas de la vida; cómo cumplir con su deber para con Dios y para con su esposo y sus hijos y hacia otras personas y cómo manejar todas esas cosas al mismo tiempo.

¿Recuerdas cuando estabas en esa etapa y todo te parecía tan abrumador? ¿Cuántas de ustedes habrían dado lo que fuese solo por tener una mujer a su lado que te abrazara y te animara y te ayudara? Tal vez tú sí tenías eso.

Antes solíamos tener más madres y abuelas que estaban alrededor y que tenían relaciones entre ellas y vivían cerca para poder tener ese tipo de relaciones. Quizás alguna de ustedes, tienen esto con su madre y sus hermanas que viven en la misma área. Pero muchas mujeres no tienen eso hoy en día.

Así que como el Cuerpo de Cristo, como una comunidad de fe, tenemos que ir hacia esas mujeres y tomarlas de la mano, animarlas, instruirlas y ayudarlas.

Y pienso mucho en estas mujeres jóvenes de hoy que están en la etapa de procrear y criar sus hijos. Están completamente agotadas. La vida se siente como una gran presión constante. Es una etapa difícil de sus vidas.

Ahora cada etapa de la vida tiene sus desafíos. Pero yo no conozco ninguna etapa de la vida que sea más difícil en ciertos aspectos, como esa época de ser una joven esposa y madre, tratando de mantenerlo todo funcionando en orden .

Es un momento donde fácilmente fluye la amargura y el resentimiento, los pensamientos equivocados y la depresión ; especialmente todo esto relacionado con la depresión posparto. Creo que una de las razones que esto ocurre es que las mujeres jóvenes de hoy en día se sienten muy solas. Tienen todos estos niños y toda la responsabilidad, solo necesitan el estímulo y la estructura de toda la comunidad de fe para estar a su lado.

Ahora bien, no es que ellas necesitan necesariamente diez mujeres en sus vidas, pero si necesitan algunas a su lado que puedan ser útiles para ellas, ayudándolas a mantener su equilibrio espiritual y emocional.

Creo que —y esto no lo dicen las Escrituras— pero me parece que eso fue lo que probablemente sucedió cuando María de Nazaret se enteró de que iba a tener un hijo. Ella tenía probablemente 14 años de edad más o menos, una adolescente. Esa no era la forma como ella hubiera escrito el guión, pero fue la manera en que Dios lo escribió para ella.

¿Recuerdas lo que ella hizo tan pronto le dieron la noticia? ¿Adónde fue? Ella fue a la casa de su prima mayor, Elisabeth, y pasó meses allí con esta mujer. Pero las Escrituras no nos dice de qué hablaron.

Pero sí sabemos que cuando María llegó a la casa de Elisabeth, Elisabeth la alentó. Elisabeth alabó al Señor con María por el regalo que Dios le había dado a ella y la elección de Dios en su vida.

¡Qué bendición debe haber sido para María durante esos meses el estar cerca de esta mujer mayor que podía servirle de mentora, que podía nutrirla! Elizabeth no tenía mucha experiencia como madre, pero si tenía mucha experiencia con el Señor, un montón de experiencia en la vida. Ella había aprendido a esperar en el Señor, y a confiar en el Señor.

Creo que fue durante esta etapa que Elizabeth estaba invirtiendo en la vida de María, para que María pudiera estar preparada para la época en su vida que le tocara ser esposa y madre.

Hay muchas áreas en donde las más jóvenes necesitan el aporte de las mujeres mayores. Hay un montón de falsas enseñanzas en la actualidad. Hoy en día puedes entrar en una librería cristiana, y puedes ver libros y revistas para mujeres cristianas que tienen ideas erróneas, enseñando cosas no están sustentadas en las Escrituras. A veces no está muy claro que es un error. Eso es lo que hace que sea engañosa, porque luce correcto, pero no es cierto.

Las mujeres somos fácilmente engañadas a comprar las filosofías del mundo que son tan destructivas. Así que el papel de la mujer mayor es instruir con amor y enseñar lo que es bueno, enseñar los caminos de Dios.

Ahora servir de mentora involucra:

• Disciplina y no es fácil.

• Requiere la voluntad de cultivar una relación continua.

• Requiere paciencia.

• Como mujer mayor, requiere la voluntad de ser honesta de abrir tu propia vida y compartir tus fracasos.

• Además toma tiempo.

Y al igual que en la educación del niño, rara vez se ven resultados espectaculares de la noche a la mañana. No se trata de simplemente decir, «Ven a mi clase de seis semanas sobre cómo ser una mujer de Dios.» Es caminar a su lado durante la vida, estar junto a ellas. Y eso toma tiempo.

Toma tiempo quizás en el teléfono o tal vez en reunirse para compartir sus vidas; tal vez que ellas vayan a tu casa a conversar. Eso toma tiempo.

Entonces, ¿cuál es el reto aquí, sobre todo para las mujeres mayores o las ancianas? El diseño de Dios para ti es que debes ser intencional en esta etapa de la vida para estar involucrada, para estar comprometida en la vida de las mujeres más jóvenes a tu alrededor, para llevarlas a la madurez espiritual.

No mires a tu alrededor y digas: «¿Quién está enseñando a estas mujeres?» Esa es una buena pregunta. Se supone que tú debes estar haciendo eso. Enseñar lo que es bueno. Capacitar a las jóvenes.

Esto no es una opción. Esto es lo que estoy tratando de hacer día a día a través de los medios de Aviva Nuestros Corazones. Pero no solo lo hago a través del programa de radio y los libros que estoy escribiendo; como mujer que está envejeciendo soy responsable de hacer esto en el contexto de mi vida cotidiana. Trato de hacer eso en la iglesia, en el teléfono, durante la semana, en la medida que me involucro con diversas mujeres en las diversas etapas de la vida.

Pero ¿sabes qué? Esto no es solo para las mujeres que tienen ministerios visibles. Esto es lo que se supone que tú debes estar haciendo.

Por cierto, déjenme decirles, que cada mujer es una mujer mayor con relación a otra. Puedes tener 23 años, pero eres mayor que una que tiene 16 años. Así que tiene sentido el que todas participemos continuamente en el desarrollo espiritual de las mujeres más jóvenes.

¿De quién están aprendiendo las más jóvenes a tu alrededor? Ellas están aprendiendo. ¿Quién las está capacitando? ¿Quiénes son sus maestras? ¿Son sus mismas compañeras sus mismas amigas?

Por cierto, eso es uno de los peligros, en mi opinión, de las iglesias que solo tienen personas de la misma edad. Muchas iglesias están orientadas de esa manera. Quieren alcanzar un segmento en particular y reciben personas de esa edad solamente.

Esa no es una iglesia saludable. Ahora bien, es bueno tener compañeras amigas que amen al Señor y que te estén alentando en tu caminar. Sin embargo, las mujeres más jóvenes necesitan las mujeres mayores.

Entonces, ¿de quién están aprendiendo? ¿Es solo de sus amigas? O ¿Es de las series de televisión? ¿De los personajes de las novelas? ¿Es de los “expertos” que conducen los programas de entrevistas en los medios? O, ¿es de ti? ¿Quién está influyendo en sus vidas? Eso significa que como mujer mayor necesitas tener un espíritu disponible y accesible.

Pero déjame decirte esto. Si eres una mujer mayor, no esperes a que las mujeres más jóvenes vengan a ti. Búscalas. Toma la iniciativa. Diles: «¿Cómo puedo te puedo alentar? ¿Cómo puedo orar por ti? ¿Qué está haciendo Dios en tu vida?» Haz preguntas; comprométete.

Y ahora finalmente unas palabras a las más jóvenes. De acuerdo con este pasaje ustedes tienen también una responsabilidad. ¿Y cuál es? Se supone que estás siendo entrenada, que estás siendo capacitada no solo por tus iguales, sino por las mujeres mayores. Y para las mujeres más jóvenes —y yo escucho decir esto en las iglesias— «las mujeres mayores no se involucran en nuestras vidas.»

Y he oído a las mujeres mayores decir: «Las mujeres más jóvenes no quieren que nos involucremos en sus vidas.»

Así que aquí tienen una solución para esto. No esperes a que la otra venga a ti. Toma la iniciativa. Si eres una mujer más joven toma la iniciativa. Encuentra una mujer mayor.

Dile: «He estado observando su vida, y veo su relación con el Señor. Veo que usted tiene un matrimonio que se ha mantenido unido, y que tiene hijos que caminan con el Señor. Ese es el tipo de testimonio que yo quiero tener algún día. ¿Podría usted darme ánimo? ¿Podría usted orar por mí? Tengo algunas preguntas.”

Toda mujer debe estar o formando a otras o siendo formada por otras, o mejor aún, ambas cosas al mismo tiempo.

Entonces, ¿Dónde empezar? Di: «Sí, Señor.» No importa en la etapa de la vida en que te encuentres, solo di: «Señor, sí. Voy a hacer esto. Estoy comprometida en este proceso de entrenamiento. Estoy disponible. Úsame a mí. »

Y las mujeres mayores pídanle a Dios que ponga una o más mujeres jóvenes en su camino para que puedan comenzar a influenciarlas de manera intencional. No es tratar de cambiar toda una generación de mujeres jóvenes. solo pídele a Dios que cambie una o dos o tres. solo pídele a El que te haga sensible mientras estás alrededor de estas mujeres más jóvenes para saber cómo pudieras impactar sus vidas de manera intencional.

Y las mujeres más jóvenes, pídanle al Señor que las dirija a una o más mujeres mayores. Y comienza a hacerles preguntas . «¿Alguna vez luchaste con esto?» ¡Lo que sea! «¿Cómo manejaste esto cuando tenías mi edad? ¿Puedes orar por mí?»

Ahora bien, si necesitan algún recurso como apoyo en estas mentorías podría recomendarles que lean o estudien algún libro juntas.

Pero déjenme decirles que estas relaciones de Tito 2, de mujeres mayores formando a las mujeres más jóvenes, no es solo un programa. No se trata de una enseñanza formal o pública. Si la mayoría de ustedes piensan de esa manera van a estar tan intimidadas que nunca van a hacerlo.

Es simplemente regalar una amistad, un consejo, dar ánimo, exhortar con tu ejemplo, con tus palabras, de persona a persona, en el contexto de la vida cotidiana.

¿Cómo formas a tus hijos?

• Estás ahí.

• Estás con ellos.

• Observas.

• Caminas con ellos a través de la vida.

• Lidias con los problemas a medida que surgen.

• Buscas momentos de enseñanza.

De la misma manera nosotros formamos a las mujeres más jóvenes. No es que sean niñas, pero es similar en el sentido de que se lleva a cabo en el contexto de la vida cotidiana.

En la próxima sesión vamos a hablar con algunas mujeres acerca de algunas de las razones por las cuales no tenemos más de este tipo de relaciones entre mujeres mayores y jóvenes. Y vamos a hablar sobre lo que podemos hacer al respecto y cómo podemos comenzar a ver este tipo de ministerio en nuestra iglesia.

Carmen : Nancy Leigh DeMoss ha estado describiendo un nuevo movimiento entre las mujeres, uno en el que las mujeres buscan a Dios juntas para servirle con fidelidad, obedecerle y conocerle.

En estos días hay grandes barreras que impiden que las mujeres mayores se relacionen con las más jóvenes y las enseñen. Vamos a abordar estas barreras en el próximo programa. Por favor, sintoniza de nuevo Aviva Nuestros Corazones.

Si deseas apoyar nuestro ministerio económicamente o hablarnos sobre cualquier inquietud, puedes hacerlo llamando al 1-800-569-5959 o visitando nuestra página de internet, www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

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Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

¿Espejismo o fuente de agua?

Jueves 13 Agosto
Me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.
Bendito el varón que confía en el Señor, y cuya confianza es el Señor.
¿Espejismo o fuente de agua?

El fenómeno de los espejismos es muy conocido por los que viajan en el desierto. Este se debe al reflejo de la luz en las capas de aire caliente por encima de la arena. Se tiene la impresión de ver agua, pero no hay nada.

A menudo la Palabra de Dios compara el mundo donde vivimos con un desierto, porque a pesar de las apariencias –los «espejismos»–, no encontramos nada para satisfacer las aspiraciones profundas del ser humano: necesidad de ser amado, de certezas sobre el sentido de la vida, de verdad, de justicia… y sobre todo, de perdón.

En Jesucristo nosotros tenemos certezas, especialmente ese perdón definitivo de nuestros pecados, porque Cristo pagó el precio en la cruz. Comprendemos que Dios nos ama y nos amará siempre, y nos volvemos hacia él, teniendo así un objetivo. Él está con nosotros en nuestro viaje, atento a cada una de nuestras situaciones. Sí, para cada uno de los que le han confiado su vida, Dios es “fuente de agua viva”.

¿A quién iremos? Fuente siempre nueva
Que refresca nuestros corazones y
alimenta nuestra fe,
Tus palabras, Señor, son la vida eterna:
Las bebemos, felices, reunidos
en torno a ti.
¿A quién iremos? Tu voz amante y serena
Nos dice: ¡No teman, confíen en mí!
Tú consuelas nuestros corazones, y
enjugas nuestras lágrimas:
¿A quién, pues, iremos, si no es a ti?

Grace en Español

Nuestro Sumo Sacerdote

Josías Grauman

 

 

Josías Grauman

Josías es licenciado en idiomas bíblicos por The Master’s University y con Maestría en Divinidad por The Master’s Seminary. Sirvió durante cinco años como capellán del Hospital General de Los Angeles (California), y sirvió como misionero por dos años en la Ciudad de México. En la actualidad , está encomendado como anciano de la iglesia Grace Community Church donde sirviendo en el ministerio hispano. Josías y su esposa Cristal tienen tres hijos.

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1 – Memorización de las Escrituras

CONSULTORIO BÍBLICO

SERIE: Vida Cristiana

1 – Memorización de las Escrituras

DAVID LOGACHO

Cuando un ejército está en guerra, como parte de su estrategia, identifica objetivos militares en el bando enemigo para tomarlos o destruirlos. Pues nuestro archí enemigo, Satanás y su hueste de demonios, también hace lo propio con nosotros los creyentes. Identifica objetivos militares. Estos objetivos militares pueden ser, por ejemplo, alguna debilidad de nuestra carne. Satanás y sus demonios intentarán sacar provecho de esto para lograr sus fines. Otro objetivo militar de Satanás y sus demonios es la mente de los creyentes. Si Satanás logra que el creyente permita que entre a su mente cualquier cosa pecaminosa, habrá logrado una victoria importante. Por eso es importante cuidar lo que perciben nuestros ojos, lo que miramos en la televisión, o en las revistas, o en los periódicos, o en la calle. Es importante cuidar lo que perciben nuestros oídos, en la radio, en la rueda de amigos, en el trato con otras personas. Los sentidos son vehículos que llevan información a nuestra mente. Debemos poner un guardia en cada uno de nuestros sentidos para examinar lo que intenta penetrar a nuestra mente y desechar cualquier cosa que no nos ayude en nuestro crecimiento espiritual. Por otro lado, debemos fomentar actividades que sabemos, por seguro, van a proveer de buen material para nuestra mente. Una de estas actividades es la memorización de palabra de Dios y es otra de las características de la vida auténticamente cristiana. La memorización de las Escrituras toma tiempo y esfuerzo. Por eso es que pocos creyentes han adquirido este hábito importante. Satanás es el más interesado en que los creyentes no memoricen las Escrituras, porque él sabe que es muy difícil luchar contra un creyente que tiene las Escrituras en su mente. Siendo que memorizar las Escrituras toma tiempo y esfuerzo, es necesario tener buenas razones para hacerlo. Permítame compartir algunas. La primera, porque así honramos a Dios. Al guardar su palabra en nuestra mente estamos poniendo el alto no solo la palabra de Dios sino al Dios de la palabra. Note el alto concepto que tenía el salmista de la persona de Dios, al juzgar por su palabra. Salmo 119:72 dice: “Mejor me es la ley de tu boca que millares de oro y plata” La riqueza más representativa del mundo, no tiene ni punto de comparación con la maravilla de la palabra de Dios. Al memorizarla estamos honrando a Dios. La segunda, porque la palabra de Dios memorizada es el apoyo que necesitamos en tiempos de dificultad. Salmo 119:116 dice: “Susténtame conforme a tu palabra, y viviré; y no quede yo avergonzado de mi esperanza” Las pruebas son inevitables en la vida cristiana. Cuánto bien nos hace tener a flor de labios la palabra de Dios memorizada. Será nuestro sustento, jamás seremos avergonzados. La tercera, porque la palabra de Dios memorizada produce deleite en el corazón. Salmo 119:103 dice: “¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca.” El salmista hallaba verdadero deleite pronunciando la palabra de Dios. Para él era algo tan dulce que lo más cercano en comparación era el sabor de la miel. La cuarta, porque la palabra de Dios memorizada nos da la luz para reconocer el camino en que debemos andar. Salmo 119:130 dice: “La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples.” Muchas veces nos encontramos en una encrucijada. Ambas opciones parecen buenas, pero una debe ser mejor. No sabemos cuál. En casos así es muy útil tener en la mente la palabra de Dios para que nos alumbre. La quinta razón es porque la palabra de Dios memorizada nos protege para no caer en pecado. Observe lo que dice Salmo 119:133 “Ordena mis pasos con tu palabra, y ninguna iniquidad se enseñoree de mí.” Cuando la palabra de Dios satura la mente de una persona es muy difícil que ceda a la tentación a pecar. Esa fue la experiencia del salmista: Ordena mis pasos con tu palabra, o dicho de otra manera, quiero que todos mis actos, todos mis pensamientos, todas mis motivaciones se ajusten a lo que tú has dicho en tu palabra. ¿Cuál va a ser la consecuencia de esta acción? El salmista dice: Ninguna iniquidad se enseñoreará de mí. ¿Quiere tener una vida limpia de pecado? Uno de los ingredientes es guardando la palabra de Dios en la mente. Aunque Jesús no podía pecar por ser Dios-Hombre, sin embargo, cuando fue tentado por Satanás, usó la palabra de Dios memorizada, para defenderse de las tentaciones de Satanás. La primera tentación tuvo lugar en el desierto. Jesús fue llevado a ese lugar por el Espíritu Santo, en donde pasó en ayuno por cuarenta días. Satanás sabía que Jesús estaba con hambre, de modo que le tentó diciendo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. La respuesta de Jesús fue citando de memoria Deuteronomio 8:3 donde en esencia dice: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. La segunda tentación tuvo lugar sobre el pináculo del templo. Satanás tentó a Jesús diciendo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, en sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra. Qué interesante. Satanás sabe también las Escrituras, y las sabe de memoria, pero las distorsiona para lograr sus fines malignos. La respuesta de Jesús fue nuevamente citando de memoria las Escrituras. Esta vez citó Deuteronomio 6:16 donde en esencia dice: No tentarás al Señor tu Dios. La tercera tentación tuvo lugar en un monte muy alto, donde Satanás mostró a Jesús los reinos del mundo y todo su esplendor. Satanás dijo entonces: Todo esto te daré, si postrado me adorares. La respuesta de Jesús fue nuevamente citando de memoria las Escrituras, esta vez Deuteronomio 6:13 donde en esencia dice: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás. Por tres ocasiones Jesús hizo frente a las tentaciones de Satanás citando de memoria las Escrituras. La táctica fue efectiva, porque dice la Biblia que Satanás le dejó. Si el Hijo de Dios echó mano de las Escrituras para defenderse de las tentaciones del diablo, cuánto más nosotros. Ahora bien, no sé en su caso, pero al menos en el mío, las tentaciones no me vienen solamente cuando tengo la Biblia en mi mano, de modo que pueda ir a la concordancia y buscar algún texto que me ayude a enfrentar la tentación. A decir verdad, la mayoría de las veces que soy tentado, no tengo ninguna Biblia a la mano. Por tanto necesito tener la Biblia en la mente. La sexta razón para memorizar la palabra de Dios es para saber como responder a los que demandan razón de nuestra fe. Eso es lo que muestra 1 Pedro 3:15 donde dice: “Sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” Es natural que el mundo no esté de acuerdo con la manera que piensan y actúan los creyentes. De tanto en tanto van a aparecer personas incrédulas con preguntas sinceras acerca de cosas espirituales. ¿Por qué creen eso? ¿Por qué no hacen esto? ¿Por qué dicen aquello? No siempre tenemos a la mano la Biblia para explicar los motivos para creer lo creemos y practicar lo que practicamos. Pero si tenemos algunas porciones de la Biblia en nuestra mente, no será problema echar mano de esa información para explicar de una manera clara y amable lo que creemos y lo que vivimos. Son razones para invertir tiempo y esfuerzo memorizando las Escrituras. Terminando ya, me gustaría compartir algunas sugerencias para comenzar a memorizar las Escrituras. Hay dos palabras claves para una buena memorización de las Escrituras. La primera es: Selección. Sería excelente memorizar toda la Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis, pero, a lo mejor, para algunos de nosotros, es un tantito difícil. Por eso, quizá sea mejor seleccionar algunos versículos o pasajes bíblicos claves, con directa aplicación a postulados doctrinales importantes o a asuntos prácticos de la vida cristiana. Una vez que se han seleccionado estos textos claves, se debe pasar a la segunda etapa del proceso de memorización. Se llama repetición. Es necesario leer y releer el texto que se va a memorizar entendiendo muy bien su significado y luego repetir y repetir. Esta es la forma de grabar el texto en la mente. Para muchos ha sido de gran ayuda escribir los textos en papeles pequeños, de diez centímetros por cinco, fáciles de llevar en el bolsillo de la camisa y aprovechar los tiempos muertos para memorizar el texto. Tiempos muertos son aquellos que todos tenemos que gastar mientras esperamos para pagar una cuenta en un mercado, o mientras hacemos fila en un banco, o mientras viajamos en un autobús. Este tiempo se puede aprovechar para memorizar las Escrituras. No olvide, la memorización de las Escrituras es otra característica de la vida auténticamente cristiana.

Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones, trabajó por años para la NASA, decidió abandonar su carrera profesional para prepararse para servir al Señor en un Instituto Bíblico en Argentina. Dirigió el Ministerio La Biblia Dice… durante más de 2 décadas hasta su retiro en 2015.

Disponible en Internet en: http://www.labibliadice.org

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