Episodio 24 – ¿Cómo hago para que mis pensamientos sean cautivos?

Soldados de Jesucristo

John Piper Responde

¿Cómo hago para que mis pensamientos sean cautivos?

 Episodio 24

¡Nuestro episodio semanal número 23 de John Piper Responde!

El Pastor John explica:
Soy una persona ansiosa – ¿Cómo puedo “descansar en Cristo”?

Nuevo Episodio Viernes
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17:30 hora Este Estados Unidos
19:30 hora Argentina
23:30 hora España

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SOBRE NOSOTROS

Es el podcast Ask Pastor John en Español, en la voz de Nathan Díaz. Disponible también en videos.

Nuestra misión es predicar el Evangelio de la gracia de Dios en Jesucristo por todos los medios online, a todo el mundo.

Una misión vital

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Una misión vital

Chris Larson

A muchos se nos hace difícil el relatar nuestro caminar con el Señor sin la entrada del Dr. Sproul en algún punto de nuestro viaje. Para mí, fue como estudiante universitario hace unos veintiséis años, un domingo por la noche, en el estacionamiento de una iglesia en la costa este de Florida. Yo estaba haciendo preguntas acerca de la voluntad de Dios para mi vida y un amigo estaba usando las enseñanzas de R.C. para ayudarme a entender la soberanía de Dios y Su carácter lleno de gracia y fiel. ¿Dónde estabas cuando el ministerio de enseñanza bíblica de R.C. Sproul tocó tu vida? ¿Qué historia relatarías? Como lo atestiguan los muchos testimonios y tributos, Dios usó a R.C.

Dios continúa usando a R.C. a través del trabajo de Ligonier Ministries en las vidas de innumerables personas, familias e iglesias alrededor del mundo. Proclamando, enseñando, y defendiendo la santidad de Dios en toda su plenitud es una tarea que trasciende todas nuestras vidas. Al igual que la obra de la Reforma protestante continuó en los días posteriores a la muerte de Martín Lutero, así tu trabajo y mi trabajo para difundir el evangelio bíblico en nuestra generación continúa.

Nuestro ministerio

Nadie puede reemplazar a R.C., pero su visión no era encontrar a una persona para sucederlo. Fundó Ligonier Ministries para ser una confraternidad de enseñanza diseñada para inundar la cultura con cristianos preparados y elocuentes para la gloria de Dios solamente. A través del trabajo de muchos pastores, teólogos y maestros, Ligonier ha servido incansablemente durante más de cuarenta y siete años a discípulos cristianos siendo un puente entre la escuela dominical y el seminario a través de la radiodifusión, publicaciones, conferencias y otras actividades educativas especiales alrededor del mundo.

Hace varios años, como parte de una cuidadosa planificación de sucesión, anunciamos que el Dr. Sproul había identificado maestros específicos para ayudar a Ligonier Ministries a seguir comprometidos con su propósito fundacional en el futuro. Hoy, los Drs. Sinclair Ferguson, W. Robert Godfrey, Steven Lawson, Albert Mohler, Stephen Nichols, Burk Parsons y Derek Thomas forman un equipo de hermanos fieles que son predicadores y maestros dotados. En los próximos años, la Junta Directiva de Ligonier añadirá otros maestros.

La sabiduría y el discernimiento de nuestros compañeros de enseñanza fortalecen todo lo que hacemos. En oración, nos sometemos a la sabiduría de las Escrituras cuando se trata de encontrar maestros fieles para asegurar la fidelidad bíblica y teológica de Ligonier en los años venideros (2 Tim 2:2). La verdad puede resonar en un credo, pero la morada de la verdad debe estar en el alma de una persona para que se transmita de generación en generación. Nuestro mayor aliento es cuando nos encontramos con personas a quienes nuestro Señor ha alcanzado con Su verdad y escuchamos cómo esta verdad se pone en práctica en sus vidas.

Nuestra misión

Rechazamos el pragmatismo y buscamos tener un ministerio de principios. Hacemos hincapié en una perspectiva a largo plazo, y estamos dispuestos a luchar por la verdad debido a nuestro amor por el alma de nuestro prójimo. Trabajamos en asociación con iglesias y organizaciones hermanas de todo el mundo, enfatizando la necesidad de un ministerio expositivo bendecido por el Espíritu para despertar y renovar las mentes. Le pedimos al Señor que use los recursos de enseñanza y discipulado bíblicos de Ligonier para traer a los cristianos valentía y convicción, aun cuando puedan experimentar abandono y dejadez en muchas partes de la iglesia visible. Los desafíos a la fe cristiana seguirán viniendo desde afuera y desde dentro. Falsas religiones, cultos, expertos, celebridades y filósofos se están alineando para engañar y destruir. El mundo, la carne y el diablo forman un triunvirato poderosamente tentador de pecaminosidad que debe ser enfrentado en todas sus formas.

Muchos en el mundo de hoy creen que el juicio no viene, que el ahora es todo lo que hay, y que los riesgos pequeños valen hasta sus propias vidas. Pocos en el mundo de hoy saben que sus pecados están perdonados, que el ahora cuenta para siempre, y que los tesoros celestiales valen hasta sus propias vidas.

Somos redimidos por el Señor para gastar nuestras vidas por el bien de Dios y Sus propósitos en este mundo. Una vez que doblamos la rodilla ante el Señor Jesucristo, nos arrepentimos y huimos a Él como nuestra única justicia, somos impulsados de regreso al mundo, de regreso a proclamar Su santidad al mayor número posible de personas. Así fue como R.C. enseñó sobre el encuentro de Isaías con la santidad de Dios. Esta fue la historia de vida de R.C., y es la historia de cada hijo de Dios.

Esta es la razón por la que la misión de Ligonier perdura: al igual que el problema fundamental de la pecaminosidad de la humanidad perdura, la Palabra de Dios perdura, es siempre relevante, y está siempre penetrando hasta la raíz de nuestras necesidades más profundas. A través de la Palabra de Dios, el Espíritu Santo trae vida donde había muerte y luz donde había oscuridad. Nuestra oración es que Ligonier Ministries, a través de nuestros muchos ministerios de alcance, sea utilizado por el Espíritu Santo para equiparte a ti y a las generaciones futuras a fin de que conozcan al Dios de la Biblia y, por Su gracia, cambien el mundo para Su gloria solamente.

Nuestro método

A través de nuestros muchos y variados ministerios de alcance en radiodifusión, publicación y reuniones educativas, existe una poderosa idea que impulsa nuestro trabajo. Cuando pensamos en nuestro creciente esfuerzo de alcance mundial, pensamos en ello en estos términos: queremos ser el ministerio «primero en servir» en cualquier lugar donde cristianos necesiten mayor claridad y mejor comprensión del carácter de Dios. Cuando busquen respuestas frente a las pruebas o las alegrías, cuando anhelen una comprensión más completa de la gracia de Dios en Jesucristo, queremos ser quienes proporcionen los recursos que ellos encuentren y lean o miren o escuchen. No queremos que estas almas que andan en búsqueda de respuestas sean absorbidas por la falsa teología y por prácticas eclesiásticas destructivas. Cuando comiencen a buscar, queremos estar allí con enseñanza fidedigna y respuestas veraces.

Esto significa que necesitamos una gran expansión en nuestros esfuerzos de traducción y publicación en otros idiomas, un número creciente de donantes visionarios y generosos, y un ejército de socios eclesiales alrededor del mundo que puedan financiar nuestro trabajo y poner los recursos de discipulado de Ligonier en manos de sus congregaciones y comunidades.

Ya no pensamos en Ligonier como un ministerio solo en inglés. Nuevas personas están descubriendo la fe cristiana histórica a través de lo que leen, miran y escuchan de parte de la Confraternidad de Enseñanza de Ligonier. Y este esfuerzo de alcance ocurre en su propio idioma, todos los días, en todo el mundo. Nuestro equipo ministerial busca encontrarse con la gente en esos momentos cruciales cuando hacen las grandes preguntas. Este es el punto crítico de nuestra interacción efectiva con tanta gente. Lo que es más, muchas almas están escuchando respuestas bíblicas a las preguntas fundamentales de la vida por primera vez.

Nuestro movimiento

Imagínense el crecimiento que podría experimentar Ligonier Ministries al nosotros administrar bien esta visión. Esta es precisamente la visión que el Dr. Sproul nos trazó y que por la gracia de Dios está sucediendo más y más cada año. Esto se ha logrado en asociación con miles de socios fieles que no solo se benefician de nuestros recursos de enseñanza, sino que apoyan la increíble expansión del ministerio. El impacto de nuestro ministerio se ha duplicado en tamaño en los últimos años.

La gracia de Dios en la vida y el ministerio de R.C. no solo se mide por su visión bíblica y teológica, su precisión lógica y su valiente defensa del evangelio, sino también por la forma en que pensó sobre el futuro de Ligonier. En más de una ocasión, él me dijo que no quería que Ligonier simplemente continuara, sino que floreciera y se expandiera. Así hemos orado y trabajado para ello, en función de la bendición de Dios.

Que se me haya confiado la oportunidad de servir al Dr. Sproul y Ligonier Ministries es una bondad del Señor que nunca podré explicar. Tenemos una misión vital para hacer llegar enseñanza cristiana fidedigna al mayor número de personas posible. Y el ministerio está respaldado por una Junta comprometida, un equipo de empleados increíblemente talentoso y miles de socios que oran y dan. Soli Deo gloria: solo a Dios sea la gloria (Rom.11:36).

 

Publicado originalmente en inglés en el blog de Ligonier. 

Visita RenovandoTuMente.org para escuchar el episodio de esta semana y descargar la guía de estudio de la serie en curso, gratuitamente. Si deseas escucharnos en tu estación de radio local, motívalos a solicitar acceso a la programación completando nuestro formulario en línea.

Chris LarsonChris Larson

Chris es el presidente y jefe ejecutivo de Ligonier. Dirige todas las iniciativas de alcance y operaciones ministeriales con el fin de difundir la histórica fe cristiana a tantas personas como sea posible.

Ch

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

2/3 – Cómo guardar tu corazón

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Cómo apoyar a nuestros hermanos solteros

2/3 – Cómo guardar tu corazón

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/como-guardar-tu-corazon/

Annamarie Sauter: Al mismo tiempo en que Carolyn McCulley estaba enfrentado sus propios retos de estar soltera, otras mujeres solteras de su iglesia venían donde ella a pedirle consejos, confiando en que ella sería una persona sólida en esta área. Durante todo este tiempo había un versículo de las Escrituras que siempre venía a su mente.

Carolyn McCulley: «Que tu gentileza sea conocida por todos». Siempre había alguien llamando a mi puerta (tun-tun-tun). «¿Carolyn, me puedes ayudar?». Yo quería dar media vuelta y decir «¡¿Qué?!» Pero no podía hacer esto, y les decía: «Sí, ¿Cómo puedo ayudarte?

Annamarie: Están escuchando Aviva Nuestros Corazones con la autora del libro« Mentiras que las mujeres creen» Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Ayer escuchamos la primera parte de la charla que mi amiga, Carolyn McCulley, dictó en la Conferencia True Woman o Mujer Verdadera hace cuatro años, en Dallas, Fort. Worth. Carolyn es la autora del libro llamado » Did I Kiss Marriage Goodbye?» (¿Le dije adiós al matrimonio?, está disponible en inglés. Hoy ella estará contrastando la definición popular del amor a la luz de la definición bíblica.

Debemos tomar en cuenta que en esta charla, Carolyn se está dirigiendo a mujeres solteras. Pero les aseguro que las mujeres casadas también serán retadas ya que todas nosotras hemos sido impactadas por el concepto que tiene el mundo sobre lo que es el amor. Cada una de nosotras, no importa si estamos casadas o somos solteras, necesitamos abrazar la definición bíblica que nos da Dios sobre el amor.

Carolyn comienza con el consejo de Proverbios capítulo 4:

«Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida».

Carolyn: Con todo este desorden y con esta idea de que debemos guardar nuestro corazón, no debemos estar cortejando en nuestras mentes, o debemos tener una perspectiva más concreta en nuestras relaciones. Es fácil pensar en el amor en términos de medir nuestros afectos y dividirlos entre las personas. ¿Alguna vez has visto a un niño compartir algo contigo? Ellos cortan el pedacito más pequeño que pueden y te dicen «aquí tienes». «Wow, qué generoso de tu parte; ¡gracias!».

Es así como a veces nos sentimos al guardar nuestros corazones. «Aquí tienes, un pedacito de mis afectos, el resto lo dejaré bien guardado detrás de esta fortaleza». Pero esta tampoco es la idea bíblica. Permítanme introducirles el concepto bíblico y para esto quiero pedirles que cierren sus ojos mientras les leo un pasaje que probablemente han escuchado en otros contextos, pero quiero que lo escuchen los más cercano posible al contexto original en que Pablo lo escribió.

Quiero que piensen en alguien en su iglesia con quien están teniendo problemas en estos momentos. Quizás sea una amistad que se ha tornado problemática, o alguien en quien estás interesada pero que no te corresponde; o quizás alguien que ha roto su relación contigo. Piensa en algún lugar donde te han lastimado. Ahora escuchemos el estándar más alto acerca de nuestros afectos.

«El amor es paciente, es bondadoso; el amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no es arrogante; no se porta indecorosamente; no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal recibido; no se regocija de la injusticia, sino que se alegra con la verdad; todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser». Primera de Corintios 13 del 4-8

Pueden abrir los ojos. El apóstol Pablo le escribió este pasaje a un grupo que estaba fraccionado en la iglesia de Corinto, estos hermanos estaban ocupados en causar divisiones y en crear nuevas alianzas basadas en el éxito material, en las posiciones sociales, o en las profesiones; ellos excluían ciertas personas de sus ágapes; unos se emborrachaban mientras otros observaban sin comer o beber nada. Imagínense en este contexto de egoísmo recibir una carta que habla del amor en los términos de paciencia, de bondad y de ser gentiles.

Este pasaje lo escuchamos muchas veces en bodas, y claro que se aplica al contexto de las bodas, eso es obvio, pero yo quiero traerlo al contexto de la iglesia local para que veamos este pasaje a la luz de nuestras relaciones personales con nuestros amigos, de nuestras relaciones con los demás hombres y de las relaciones que esperamos tener en un futuro; pensemos en las relaciones que han sido rotas y en nuestras relaciones con personas que nos han herido; debemos tener en cuenta que en todas estas relaciones Dios nos dice «el amor nunca dejar de ser». Esta es la medida del amor a la cual debemos aspirar.

Nuestra cultura tiende a terminar las cosas rápidamente; «corta con eso, termina esa relación, rompe con eso». Yo no estoy diciendo que a veces el terminar con una relación no sea lo más apropiado en un momento determinado, pero el contexto general es que el amor nunca deja de ser, porque el amor de nuestro Salvador por nosotros nunca deja de ser.

Entonces me puse a pensar en todos estos años que pasé esperando por una relación que no llegaba y al considerar las relaciones que no se llegaron a materializar, pensé en el hecho de que con cada uno de estos hombres, quienes eran verdaderamente redimidos por el Señor, yo estaba unida para siempre por medio de la cruz.

Puede que en estos momentos yo diga, «no me hables a mí». Pero esta sería una conducta egoísta de mi parte, porque el Señor ha redimido a este hombre al igual que a mí. Para siempre estaremos juntos regocijándonos alrededor del Cordero en los cielos, lo que significa que estas relaciones nunca dejarán de ser.

Es importante que recordemos esto; aun cuando el Señor nos provea de un esposo que se mantenga fiel a nosotras hasta el final de nuestras vidas, nuestro trabajo es servir a este esposo, a este regalo del Señor, de tal manera que si en algún momento tengamos que devolvérselo al Señor podamos decirle: «Por medio de tu gracia, y para tu gloria, he tratado de presentarte a alguien a quien mi pecado no ha dañado, a alguien a quien mis palabras y mi amor han edificado. Aquí te lo devuelvo».

Yo sé que en la cultura de nuestras iglesias tendemos a exaltar la idea del matrimonio ya que la sociedad que nos rodea denigra este concepto, pero a veces hacemos del matrimonio y de la familia un ídolo, aun dentro de nuestras propias Iglesias. La meta se convierte en tener un buen matrimonio y una buena familia. Deseamos tener buenos matrimonios y buenas familias, no me mal entiendan, pero esta no debe ser nuestra meta final, porque estas cosas son pasajeras. Todas estas relaciones que tenemos dentro de la iglesia y dentro de nuestras familias continuarán por toda la eternidad. Por esto la idea de cuidar de los regalos temporales de esta vida es que podamos glorificar a Dios a través de ellos.

Aun en los buenos matrimonios no es algo extraño llegar a convertirse en aquellos que dicen: «yo tengo un buen matrimonio, una buena familia y nos sentamos todos juntos para vernos bien bonitos». Dios nos ha dado este tipo de relaciones para que seamos un retrato de las cualidades redentoras a un mundo que nos está observando. Esto también se aplica cuando no lo somos. Cuando fallamos, cuando peleamos los unos con los otros, cuando somos cualquier cosa menos amorosos, pero reconocemos nuestra propia pecaminosidad y confesamos nuestros pecados frente a aquellos que nos están observando, que son afectados por nuestros pecados y les pedimos perdón.

Si de verdad quieres tener un efecto en los no creyentes, humíllate a ti misma. Un incrédulo puede ver claramente tu pecado, aun mejor que tú misma, pero el mundo que nos está observando no está acostumbrado a escuchar a las personas decir: «Lo siento, fui egoísta, por favor perdóname». Tendrás un mayor efecto en las personas que te rodean si eres una persona humilde.

Ahora, regresando al pasaje de 1era Corintios, Don Carson, en su comentario Showing the Spirit (Mostrando el Espiritu Santo), amplía este punto diciendo:

El amor no solo no busca lo suyo, sino que está preparado para entregar lo que es suyo a los demás. En las relaciones personales, el amor no se aíra fácilmente; esto es, no es quisquilloso, no tiene un carácter abrasador escondido debajo de una fachada respetable, solamente esperando ser ofendido, de una forma real o imaginaria, para resurgir lleno de resentimiento.

El amor cristiano siempre soporta (posiblemente lo soporta todo). Siempre confía, no es que sea ingenuo, pero prefiere ser generoso y receptivo al aceptar, en vez de ser suspicaz y cínico. Este amor espera lo mejor, aun cuando sea decepcionado repetidamente por abuso personal; siempre confía, siempre está dispuesto a dar una segunda oportunidad y a perdonar hasta setenta veces siete.

Es un amor que persevera. Aun cuando la evidencia indica lo contrario, es un amor que espera lo mejor. Aun cuando la confianza es repetidamente traicionada, es un amor que espera valientemente.

Hay algo que quiero aclarar en este punto, y pienso que puedo hacer la aclaración a nombre del Dr. Carson, también. Él no está diciendo que debemos soportar el pecado del abuso. Definitivamente esto es algo que debemos confrontar. Lo que él está diciendo es que el Evangelio nos permite mirar el propósito redentor y que esto puede ser una realidad aun en aquellos que abusan de otros. Ellos no están fuera del alcance de Dios.

Entonces, volviendo al tema de guardar nuestro corazón. ¿Saben que esta frase se encuentra dos veces en la Escritura? La encontré otra vez en la NIV en Proverbios 4 del 20-23.

«Hijo mío, presta atención a mis palabras, inclina tu oído a mis razones; que no se aparten de tus ojos, guárdalas en medio de tu corazón. Porque son vida para los que las hallan, y salud para todo su cuerpo. Con toda diligencia guarda tu corazón, porque de él manan los manantiales de vida».

En este contexto vemos el corazón como un manantial, como una fuente de la cual brotan las cosas que afectan nuestra vida y la vida de los demás. Este punto se amplía en Mateo 15 cuando Jesús le habla a sus discípulos y a los fariseos que se acercaron a él a preguntarle sobre el lavamiento de las manos. Él les dice: ¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al estómago y luego se elimina? Pero lo que sale de la boca proviene del corazón, y eso es lo que contamina al hombre. Porque del corazón provienen los malos pensamientos, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios y calumnias. Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero comer sin lavarse las manos no contamina al hombre» (vs. 17-20).

Lo que Jesús nos está diciendo aquí es, «Guarda tu corazón de los resultados del pecado, porque aquellas cosas que guardas en tu corazón salen y contaminan a los demás». El principio bíblico tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento es el mismo, «aquellas cosas que guardas en tu corazón, aquellas cosas que se anidan en tus pensamientos, aquellas cosas que guardas en términos de cómo juzgas a los demás y a Dios, saldrán en tu forma de expresarte y en tus acciones».

Guardar nuestro corazón significa guardar nuestros pensamientos de no revivir los pecados, las debilidades y las faltas de los demás, a la vez de no quejarnos constantemente por ellos. Particularmente si estás soltera ¿conoces bien esos momentos cuando el hombre en quien tienes un interés le pide a otra persona que sea su pareja? ¿Cuando sucede algo en la relación en la que te encuentras y él no actúa como tú quieres y en el momento en que tú quieres, y piensas que esto es una evidencia de que no te ama? Cada una de estas tres circunstancias es una oportunidad para mirar a lo que estás guardando en tu corazón y que te lleva a reaccionar de esta manera.

Un corazón no guardado es un corazón que no está protegido de ser contaminado con nuestro propio pecado. Es tan fácil levantarnos en la mañana y que lo primero que venga a nuestros pensamientos sea: «No puedo creer que él me haya dejado, no puedo creer que le haya pedido a otra que sea su pareja, no puedo creer… lo que sea que haya pasado que nos produzca dolor». Empiezas a meditar una y otra vez en las cosas que piensas que te son más gravosas en vez de meditar en tus propios pecados delante de Dios.

Cuando nos damos cuenta de que hemos ofendido a Dios mucho más y con más frecuencia de lo que los otros nos hayan podido ofender a nosotros, esto nos llevará a ser humildes y a tener más gracia en nuestra vida de pensamientos. No estoy diciendo que esto sea fácil, que el día en que tu novio terminó contigo vas a salir de la cama cantando y bailando: «La vida es feliz siento maripositas en el estómago». Esto no será así, será todo un proceso, un proceso de recordarnos diariamente: «Es verdad, no debo pensar y recordar estos pecados y pensamientos gravosos, repasarlos una y otra vez, como el perro que da vueltas y vueltas antes de finalmente acostarse a dormir».

Una forma de prevenir que se aniden este tipo de pensamientos en nuestros corazones y de evitar que salgan hacia los demás es recordar una y otra vez las sabias y gentiles palabras de otro hombre que también era soltero, y que en Filipenses 4: del 4-9 nos escribe uno de los pasajes más conocidos que tenemos como cristianos, de esos pasajes que adornan las obras de arte y que son citados por muchas personas. Quiero que otra vez piensen en esas palabras en el contexto de las personas con las cuales te encuentras en conflicto. El apóstol Pablo nos escribe:

«Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez lo diré: Regocijaos! Vuestra bondad sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y suplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús. Por lo demás hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo merece elogio, en esto meditad. Lo que también habéis aprendido y recibido y oído y visto en mí, eso practicad, y el Dios de paz estará con vosotros».

Si te sientes sola, si nadie se te ha acercado, o si alguien se te acercó y luego decidió salir con otra persona, si alguien decidió terminar su relación contigo, si alguien te ha sido infiel en una relación. Cualquiera que sea tu situación, ya sea romántica o de otra índole, aquí tienes la receta de cómo trabajar con el desaliento. El apóstol Pablo nos dice que lo primero que tenemos que hacer es: ¡Regocijarnos en el Señor!

Esto no significa que como cristianos debemos decir: «Sí, sí, la vida es dura, pero debes estar feliz, eres un cristiano». No, lo que quiere decir es: «mira bien hacia adentro». Reconoce tu dolor, pero recuerda que te ha sido otorgado un regalo increíble. No solo tus pecados han sido perdonados, sino que también se te ha otorgado la justicia de Cristo. Estarás para siempre con Él. No sufrirás el ser juzgado. Un día estarás de pie delante del Señor y de sus ropajes judiciales saldrán Sus manos que te señalarán diciendo: «Ve a mi izquierda o a mi derecha». Porque para todos aquellos que han recibido este regalo Su mano de juicio se tornará en las manos que fueron crucificadas. Él te dirá: «Ven y entra en Mi gozo».

Ahora, si esto no te lleva a detenerte y regocijarte… ¿sabes qué? Es normal, esto no siempre ocurre, a veces tienes que sacar la nariz a flote y decir: «Ok, Cristo significa más para mí que lo que este hombre pueda sentir por mí». Pero esto casi nunca nos pasa en el momento, ¿no es cierto? No, no nos ocurre, para ser honestas, todas nosotras sufrimos momentos de letargos hacia el Evangelio, lo cual es una ofensa, pero es precisamente por esto que necesitamos a nuestro Salvador.

Es precisamente en estos momentos que debemos volvernos y proponernos decir: «Ahora mismo esto me duele, me duele bastante, pero Señor, yo sé que dentro de cinco años en este mundo caído me habré olvidado de esta situación, y cuánto más en la eternidad donde estaré regocijándome contigo; por eso ayúdame ahora en mi incredulidad para poder regocijarme en tu bondad para conmigo».

«Permite que tu mansedumbre y gentileza sean evidentes a todos». Cuando te sientes dolida es fácil estar irritada, ¿no es así? Mis amigas le llaman a este estado «cuello de espátula». Es cuando nos encontramos tan tensas que parecería que nos tragamos una espátula. Nos sentimos como: «¿Qué hay? Bien, aquí» (con respuestas bien escuetas). No le pusieron este nombre porque alguien parecería haberse tragado una espátula, sino porque esta condición causa que nos sintamos y reaccionemos de ese modo.

Pasé por una etapa en mi vida donde todo el mundo quería algo de mí, siempre me encontraba contra el tiempo, y todos a mí alrededor parecían estar pasando por momentos cruciales en sus vidas, ya fuera que estuvieran atravesando por una crisis o pasando por un momento feliz. Yo sentía que tiraban de mí en todas las direcciones, pero el Señor traía constantemente a mi mente el versículo que dice «Que tu gentileza sea conocida por todos, que tu gentileza sea conocida por todos». Siempre alguien tocaba a mi puerta (tun-tun-tun). «¿Carolyn, me puedes ayudar?» Yo quería darme la vuelta y decir ¿qué? Pero no podía hacer esto, sino que les decía, claro ¿cómo puedo ayudarte?».

Exteriormente tenía que comportarme de esta forma, pero por dentro me sentía como, «¿Qué?» Yo trataba de que mi gentileza fuera evidente a todos aquellos que me buscaban. Cuando ponemos en práctica la santificación, eventualmente nuestro corazón seguirá nuestras acciones. Muchas veces tenemos que arrastrar nuestros corazones sabiendo que «en algún momento nos sentiremos bien de haberlo hecho». Por el momento solo tenemos que procurar hacer lo que es correcto. Tenemos que actuar correctamente y asumir que pronto nuestros corazones también serán movidos.

Apela a tu razón y a tu voluntad. ¿Sabes a lo que me refiero? Algunas mujeres son tan duras, no ceden ante nada. Nunca te puedes acercar a ellas y decirles: «Quizás tienes que considerar las cosas desde otro punto de vista» porque te responderán con un sonido de gato airado. Tú no quisieras ser este tipo de mujer, más bien te gustaría ser humilde y lo suficientemente flexible para que cuando alguien se te acerque puedas decir: «Déjame oír lo que tienen que decirme».

Pero existe otra etapa, la de no estar ansiosas. Por sobre todas las cosas, no especules sobre el futuro. «Él no me invitó a salir». «Nadie nunca me va a invitar a salir». «Yo no voy a ser como esta charlista». No especules sobre el futuro, tú no sabes lo que depara el futuro.

Tanto mis amigas como yo, en los tiempos de nuestras mayores tentaciones especulamos sobre las cosas, para bien o para mal, pero nos miramos mutuamente y nos decimos: «Tú no sabes nada de nada». Esto nos ayudaba bastante. En esos momentos donde estamos seguras de que Dios está en contra nuestra, de que «nunca nos permitirá tener una cita con nadie» y es ahí cuando aparece alguien de la nada ¿No te sientes humillada en esos momentos?

Aun cuando este no haya sido tu caso, hay otros a quienes les ha ocurrido así. Últimamente he visto muchas relaciones y muchos matrimonios que comienzan con personas que se sentían que por alguna razón estaban descalificadas para recibir las bendiciones del Señor. Puedo garantizarte que no importa cuáles sean las circunstancias en tu vida, cuando veas a Dios cara a cara no le vas a preguntar ¿por qué pasaba esto en mi vida?

No, te acercarás a Él y tomarás la corona que Él te ha dado, los galardones de obediencia que por medio de Su gracia Él ha hecho posibles en tu vida, Dios te recompensará por esto. Cuando te des cuenta de todo esto echarás tus coronas a sus pies y dirás: «No soy digna».

Y no lo eres. Eres un objeto de su gracia y de su misericordia. Sabiendo esto, podrás mirar a tus hermanos cuando pequen contra ti y reconocer que ellos también son objetos de Su gracia y de Su misericordia porque ellos también conocen al Señor. Esto te permitirá no estar ansiosa, te permitirá ser gentil y regocijarte en el Señor. Esto te motivará a orar, porque sabes que el Señor está en control. Podrás orar al Señor y darle las gracias porque sientes esos deseos, porque deseas algo bueno y porque confías en que Dios te proveerá de aquellas cosas que deseas.

Nancy: Carolyn McCulley ha estado ofreciendo consejos sabios a las solteras para que confíen en Dios con respecto a su futuro y a sus ansiedades. Aunque Carolyn se ha dirigido a las solteras, pienso que este mensaje es beneficioso para todas, ya que todas necesitamos confiar en Dios en nuestras vidas, sin importar nuestro estado civil o la etapa en que nos encontremos en estos momentos.

Aprecio el comentario que una de nuestras oyentes que escribió diciendo:

«Soy una soltera de 30 años, Dios está restaurando mi vida de malas decisiones que tomé en el pasado y ha utilizado este ministerio en mi proceso de restauración».

Es de mucho aliento cuando escuchamos que Dios toma nuestros esfuerzos y los utiliza para Su Gloria.

Si Aviva Nuestros Corazones es parte de tu rutina diaria y te beneficias de este programa, ¿considerarías ser parte de nuestro equipo de patrocinadores regulares? Yo sé que este es un compromiso que requiere de un gran sacrificio para muchas de ustedes, pero les aseguro que las recompensas son grandiosas, al ver cómo Dios va guiando a muchas mujeres a través de un proceso de restauración y cómo las une a través de Su Palabra.

Nuestros patrocinadores hacen el compromiso de orar por nuestro ministerio, de compartir el mensaje de Aviva Nuestros Corazones y de donar regularmente cada mes.

Puedes obtener más detalles acerca de cómo ser parte de este grupo visitando AvivaNuestrosCorazones.com o llamando al 1-800-569-5959, desde los EEUU o Canadá. Si haces tu donación por teléfono, asegúrate de indicar que deseas donar para el ministerio de alcance hispano.

Annamarie: Puedes interactuar con nuestros oyentes visitando nuestro programa en Avivanuestroscorazones.com con la fecha de hoy, vas hasta el final de la transcripción y allí puedes leer los comentarios que han dejado otras oyentes, al mismo tiempo que puedes añadir tus propios comentarios o preguntas.

Muchas veces el pecado viene cuando deseamos algo con demasiado fervor, aunque sea algo bueno. Carolyn McCulley nos muestra cómo evitar el pecado y cómo mantener nuestros deseos por una relación en la perspectiva correcta. Aprende cómo evitar que tu matrimonio y tu familia se conviertan en un ídolo mañana en nuestro programa aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de La Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

46/63 – Jesús y las señales antes del fin | Marcos 13:1-13

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Marcos

46/63 – Jesús y las señales antes del fin | Marcos 13:1-13

 

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Tu testimonio no es el evangelio

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Tu testimonio no es el evangelio

R.C Sproul

“Por segunda vez los Judíos llamaron al hombre que había sido ciego y le dijeron: ‘Da gloria a Dios; nosotros sabemos que este hombre es un pecador’. Entonces él les contestó: ‘Si es pecador, no lo sé; una cosa sé: que yo era ciego y ahora veo’”, Juan 9:24-25.

Este dicho: “Da gloria a Dios”, parece positivo hasta que leemos el resto de la oración, en donde los fariseos revelaron que habían concluido que Jesús era un pecador, y por lo tanto no podía haber hecho el milagro. Estaban diciendo que el hombre debía dar gloria a Dios, no a Jesús. El hombre fue directo al punto con ellos, diciendo: “No sé si sea pecador. Ni siquiera lo conozco. Todo lo que sé es esto: yo era ciego y ahora veo”.

Con estas sencillas palabras, el hombre dio testimonio de Cristo. Testificó de la obra redentora de Cristo. Sin embargo, no predicó el evangelio. ¿Qué intento decir? En la comunidad cristiana evangélica a veces usamos lenguaje que no es siempre correcto o bíblico. Has escuchado esa jerga. Va algo así: “Planeo ser evangelista para poder dar testimonio de Cristo”. Algunas veces decimos: “Tuve la oportunidad de testificar el otro día”, lo que quiere decir: “Compartí el evangelio con alguien”. Tendemos a usar los términos evangelismo y testificar de manera intercambiable, pero no son sinónimos. Cuando apunto a la persona y obra de Cristo, estoy dando testimonio de Cristo. Pero eso no es lo mismo que predicar el evangelio.

Hace más de 30 años aprendí una técnica de evangelismo enseñada por Evangelismo explosivo, y entrené a más de 250 personas en ese programa, y los guíe en actividades evangelísticas en Ohio. Uno de los aspectos más finos de ese programa es que toda persona que lo toma debe escribir y memorizar su testimonio. Tu testimonio es la historia de cómo te convertiste en cristiano. Creo que es muy importante que los cristianos sean capaces de articular a otras personas cómo y por qué se convirtieron en creyentes. Todos deberíamos tener un testimonio preparado, y deberíamos estar dispuestos a compartirlo en cualquier momento.

Pero no debemos confundir nuestro testimonio personal con el evangelio. Compartir nuestro testimonio personal no es evangelismo. Es simplemente pre-evangelismo, una preparación para el evangelismo. Nuestro testimonio pudiera ser o no ser significativo o útil para aquellos con quienes hablamos. Hay muchas personas que pueden identificarse con mi historia; dicen: “Sí, sé de lo que habla porque yo también vivía así”. Pero no todos pueden identificarse con mi historia. De todas maneras, el evangelio no es lo que me pasó a mí. Dios no promete que usará mi historia como su poder para salvación. El evangelio no se trata de mí. El evangelio se trata de Jesús. Es la proclamación de la persona y obra de Cristo, y cómo una persona puede apropiarse de los beneficios de la obra de Cristo por la fe sola.

Vemos esto en este pasaje en el Evangelio de Juan. El hombre sanado podría decir: “Yo era ciego y ahora veo”, y eso es un testimonio maravilloso. Pero no es el evangelio. El hombre no podía decirle a los fariseos sobre la obra salvadora de Jesús y cómo podían ser rescatados de sus pecados por fe en Él. Así que debemos aprender no solamente nuestros testimonios, sino también los elementos concretos y contenido del evangelio bíblico. El evangelismo sucede cuando la buena nueva es proclamada y anunciada a las personas. Eso es el evangelio.

Publicado originalmente en Ligonier. Una traducción de Coalición por el Evangelio.

 

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

1/3 – Buscando la gloria de Dios a través de soltería

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Cómo apoyar a nuestros hermanos solteros

1/3 – Buscando la gloria de Dios a través de soltería

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/buscando-la-gloria-de-dios-traves-de-solteria/

Este fue un mensaje de Carolyn en True Woman titulado «Me ama/ No me ama»

Annamarie Sauter: En Aviva Nuestros Corazones cuando el personal interactúa con personas solteras, les recomendamos un libro titulado «¿Le dije adiós al matrimonio?» en ingles (Did I Kiss Marriage Goodbye?). El libro está disponible en inglés. Cuando mencionamos el título del libro, nuestro interlocutor muchas veces pone una cara de susto. La autora del libro, Carolyn McCulley, ha podido ver esas mismas caras.

Carolyn McCulley: Hace más de seis años que el libro fue publicado, y divirtiéndome con el título desde entonces; me di cuenta que todo ha sido culpa mía.

Mi pastor en ese momento era Joshua Harris. Ahora ya sabes la inspiración. Su libro más vendido es «Dile adiós a las citas amorosas». Como mi libro estaba dirigido a mujeres solteras que exploran la feminidad bíblica, este fue el título que sugirió para mí.

Yo pensaba «¡Oh, genial!» Mi editor dijo: «Oh, no. Eso no va a funcionar. Yo decía, «Oh sí, va a ser muy bueno». Mi editor estaba en lo cierto. Después recibí un montón de correos electrónicos de gente que decía, «Yo estaba en la librería, pero no quise comprar su libro. Hice que mi amiga lo comprara… Pero antes estábamos ahí las dos paradas en una esquina, diciendo, «Tú cómpralo… No cómpralo tú.. ¡No tú ve y cómpralo!»

Finalmente hasta una amiga hice en Manhattan. Ella me escribió para decirme que una vez estaba leyendo mi libro en el metro, pero con una portada diferente. Entonces lo entendí.

Annamarie Sauter: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: En las conferencias de True Woman (Mujer Verdadera) que se celebraron durante el año 2010, hubo algunos talleres, muchos de ellos enfocados en diferentes circunstancias de la vida. Una amiga de mucho tiempo, Carolyn McCulley, se dirigió a las mujeres solteras en una de esas sesiones. Vamos a escuchar ese mensaje durante los próximos tres programas. Te animo a que si estás casada no te desconectes.

En los próximos días, Carolyn nos va a desafiar a cultivar la clase de amor verdadero que el apóstol Pablo describe en 1era a los Corintios capítulo 10 versículo 13, y ella te estará animando a descansar en la paz de Dios, independientemente de cuál sea la situación que puedas estar enfrentando.

Permíteme también decirte que si tienes amigos o hijos adultos que son jóvenes y que son solteros, encontrarás también algunas ideas muy prácticas aquí que te ayudarán a ser de aliento para ellos.

Hoy Carolyn se centrará en algunos aspectos prácticos para la soltería. Ella nos estará mostrando la importancia de la relación con los hombres solteros en la iglesia como hermanos en Cristo y no solo como parejas potenciales.

Ahora, vamos a escuchar este mensaje que Carolyn McCulley compartió en aquella conferencia de True Woman.

Carolyn McCulley: Desde que publiqué el libro, que realmente se enfocaba en la idea de que la feminidad es aplicable a todas las etapas de la vida, y no necesariamente está definida por el tipo de relaciones que tengas con los que te rodean; se fundamentaba en la idea de que eres totalmente femenina y hecha a imagen de Dios no importa si tienes novio, o marido, o cualquiera que sea la relación que tengas a tu lado.

A menudo, la feminidad se define en base a nuestras relaciones con los demás, si eres una esposa, si eres una madre, etc., pero eso no es el punto de partida. El punto es que eres una mujer creada a Su imagen y para Sus propósitos.

Me di cuenta de que la hoja de ruta de la mujer de Proverbios 31 era en realidad aplicable a una mujer soltera, y eso es de lo que trata este libro. Pero después que yo escribí, en cierto modo supuse que escribiría ese libro y se acabaría mi soltería. Yo pensaba, Ya escribí el libro. No tengo que hablar más de eso. Y quizás, de alguna forma o de otra, se aparece por ahí el príncipe azul, y saldré de esta etapa».

Muy bien, pues seis años más tarde, todavía estoy hablando sobre este tema, y ​​ningún príncipe azul ha llegado. Algunas de ustedes quizás me miren y piensen, «¡Oh, no! Es el fantasma de la Navidad futura. Oh no, por favor, no, no eso no». Eso está bien, porque yo hice lo mismo cuando tenía tu edad, así que ahora estoy pagando con la misma moneda».

Quiero hacerte saber que la gracia de Dios está allí para ti en el futuro, no importa lo que Dios te ordene. Si eres joven y estás escuchando este mensaje hoy, no tienes que preocuparte. No tienes que pensar, «¡Oh, no, eso es mi futuro! ¡Si escucho este mensaje estaré salada…. me quedaré soltera!» No tienes que ser supersticiosa, ni tampoco tienes que ser tentada a temer. Te puedo decir que, cuando era más joven, yo no hubiera sabido que habría gracia de Dios para mi, para yo poder caminar en la providencia de Dios para mi vida de la manera en la que la he experimentado.

Dios es bueno al no dejarnos saber cómo será nuestro futuro porque lo que tenemos es gracia para hoy. Jesús dice: «Suficiente tenemos con los problemas de hoy». No necesitamos tomar prestadas dificultades del futuro y preocuparnos por ellas porque cuando lleguemos allí, vamos a experimentar la gracia.

Incluso las personas que no conocen al Señor son capaces de decir: «Tal situación fue tan difícil para mí-ya sea que haya sido cáncer o haber enviudado o lo que sea-pero aprendí mucho sobre mí mismo, no volvería atrás». ¿Ves? De manera que incluso escuchamos de personas que no conocen al Señor y los vemos entender el principio del crecimiento que viene a través de situaciones que no hubiésemos elegido o deseado.

Les puedo decir que cuando recibes algo que tal vez no hubieses deseado recibir de parte del Señor, recibes gracia para atravesar la situación, y también hay múltiples y abundantes bendiciones que llegan con esa situación, bendiciones de las que quizás no te has percatado porque solo estabas enfocada en una sola cosa.

Una de las cosas que he aprendido después de publicar el libro, habiendo asumido que no hablaría más de este tema de la soltería; he aprendido mucho de mis hermanos. Lo que aprendí fue que los hombres toman mucho más en serio las relaciones de lo que nosotros pensamos.

He desarrollado algo llamado un «ministerio del cliente», y siempre uso esto en comillas, porque los hombres con los que trabajé y los que eran mis amigos en la iglesia eran un poco más jóvenes que yo; llegaban a mí y querían hablarme como una hermana mayor. Ellos querían venir a hablar conmigo acerca de los problemas que se enfrentaban al tratar de conquistar las mujeres.

Cuando yo era más joven y mis compañeros de grupo y amigos, estaban más cerca de mi edad, yo no estaba tan consciente de las luchas que pasaban porque yo era parte de su grupo. Pero a medida que fui creciendo, y ahora veo esta diferencia de entre 10-15 años entre mi edad y algunos de los jóvenes con los que me relaciono, pude escuchar con más claridad lo que estaba sucediendo en los corazones de estos hombres, ya que sin lugar a dudas no habría ningún tipo de interés entre nosotros-por lo menos de su parte-.

Pero me di cuenta de que la forma en la que interactuamos y las palabras que usamos con los hombres les impactan mucho más de lo que podríamos imaginar. Así que en esta sesión que hemos titulado, «Me ama, no me ama», lo que quiero hablarles es acerca de cómo conducir relaciones piadosas centradas en Cristo, en medio del desastre al que se le conoce como citas amorosas o cortejo o cualquier otro término que se use-estas relaciones que se cultivan y surgen y se dan en medio de este tipo de torbellino en que estás tratando de determinar con quién casarte.

Y para aquellas de ustedes que se han casado alguna vez, hay otro ángulo en cuanto a esto también, y es «¿Cómo puedo tener esperanza y fe en el futuro cuando me he quedado viuda o mi marido me ha abandonado?» Los asuntos del corazón vienen a ser los mismos.
Ahora, curiosamente, no son solo los cristianos que están tratando de resolver este problema. Hace unos años se publicaron dos libros que abordaban las relaciones entre hombres y mujeres solteros, y causaron un gran revuelo en sus propios círculos.

El primero fue un libro titulado, «Él no está interesado en ti». Cuyo autor fue uno de los escritores del programa, Sexo y la Ciudad. Ahora, me parece muy irónico. Desde una perspectiva secular, esta serie (que no es una serie que recomiendo) promovía la confusión actual de nuestra cultura de lo que significan las citas y las relaciones.

Aquí teníamos a un hombre, un escritor casado del equipo, trabajando con estas otras dos mujeres que eran solteras, tal como lo eran los personajes en su programa de televisión. Venían todos los días hablando de sus vidas amorosas, completamente ajenas a las consecuencias de estas relaciones. Él tenía que sentarse con ellas y decirles, «Mira, si no te llama, no está interesado en ti. Deja de poner excusas. Si él te trata como basura, no está interesado en ti. Deja de poner excusas».

Yo estaba fascinada con la idea de que existiera un libro que explicara la cortesía humana básica entre uno y otro y dejar de poner excusas para los malos tratos. Su mensaje fue: «Si un hombre está interesado, incluso si tiene una agenda muy apretada, un trabajo exigente, un padre enfermo, o lo que sea, si está interesado, él va a encontrar una manera de relacionarse contigo». Y por eso el título de «Él no está interesado en ti».

Ahora, lo que me pareció interesante en este libro, mientras lo iba revisando, tratando de entender lo que estaba sucediendo en la cultura… Y no es que yo apruebe este libro tampoco, eh. Hay un par de capítulos que no son edificantes. Él dijo reconocer que aunque el movimiento feminista había introducido muchos cambios en la cultura, existía un área en la que las mujeres no estaban reconociendo algo importante-los hombres no habían cambiado. Aun trabajarían por lo que valoran.

Así hubo otro libro que se publicó, que estaba tratando de ayudarnos a entender lo que está pasando en nuestra cultura a través de una perspectiva bíblica, y se llama «Cómo hacer las cosas bien en materia del corazón» de John Ensor, Ahora, este sí lo puedo recomendar.

Es un libro básico que explica la masculinidad y la feminidad bíblica a los jóvenes adultos y los adultos solteros. En este libro John Ensor usa la analogía habitual de los cazadores, pero él habla de cómo a veces los hombres necesitan un poco de ayuda con la búsqueda de su presa, y las mujeres necesitan a veces sonar las hojas con el fin de permitir que los hombres sepan que están cerca. Es decir dar algún tipo de señal para que ellos sepan que estamos aquí

¡A todas nos encantó escuchar eso! Pensamos, «Qué bien, tenemos permiso para mover las hojas, pero ¿cómo luce eso?»

A veces si observábamos a nuestras amigas en la iglesia que estaban siendo bien evidentes, y decimos, «Oh, no. Ella no está solo moviendo las hojas; ella está arrastrando con todo el bosque». Es como si estuviera diciendo, «¡Hola! ¡Aquí estoy! ¡Obsérvame a mí!».

Todos conocemos esas formas de tratar de ser mujeres solteras piadosas y llamar la atención sobre nosotras mismas. Es como, «Oh, tengo una pesada carga por ti. He estado orando por ti. Dios te ha puesto en mi corazón. Tengo este verso para ti».

Era algo como, «¡Sí lo sé; sé que no has estado pensando en nada más que en eso!»

Así que tenemos nuestras maneras de manipular, y aquí John Ensor nos da permiso de mover las ramas, y todo el mundo se pregunta, ¿Qué significa eso? ¿Qué quiere decir? No lo sé.

En realidad, tuve la oportunidad. . . Él vino y habló en mi iglesia anterior. Yo estaba tratando de enviar una pregunta, «¿Quieres por favor, responder la pregunta sobre el movimiento de las hojas?» Pero él sabiamente la esquivó.

Creo que la razón de ello es que la lucha de cada mujer cuando llama la atención o teme el rechazo va a definir cómo luzca ese movimiento de las hojas. No hay una respuesta que se adecue a todas.

Hay mujeres que temen el rechazo a tal grado que se cierran totalmente cuando están alrededor de alguien en quien están interesadas para no tener que temer el no recibir lo que esperan.

Luego hay otras mujeres que son realmente obvias, totalmente fuera de contexto, y necesitan un poco de ayuda en cuanto a la moderación. Ella tiene que dar al hermano la oportunidad de buscarla, y no estar en su cara 24/7.

Si tuviera que dar una definición de este asunto del movimiento de las hojas, sin importar como se aborde, habrán personas que lo tomarán como una licencia y otros como una regla, y esto nos deja fuera de buscar la dirección de Dios. Esa es la premisa que tenemos que entender. No hay una talla única para todas las formas de abordar nuestras relaciones.

Las relaciones son intrínsecamente difíciles. Todas desearíamos que no fuera así, pero lo experimentaremos en nuestras relaciones de noviazgo y en las de matrimonio; entre amistades, con nuestras hermanas y hermanos en la iglesia, con nuestros hijos, con todo el mundo, porque se trata de dos pecadores que están tratando de lograr algo.

Eso significa que somos impulsadas ​​por deseos que van a provocar choques. Cualquiera de esas colisiones nos dará una oportunidad de humillarnos y de pedir perdón a Dios porque hemos pecado, o de humillarnos y de poner a la otra persona por encima de mí, de menguar, en lugar de tratar de ser la ganadora en esa situación.

Bueno, volviendo a mi «ministerio al cliente», después de años de escuchar a algunos hombres muy piadosos y atractivos hablar de la confusión que tenían en sus relaciones con las mujeres, y sabiendo que había cerca de 20 mujeres de pie fuera de la puerta de mi oficina que estaban todas realmente interesadas en ellos, yo solo quería pararme y decir: «Yo no entiendo por qué es tan difícil».

De hecho, tuve un amigo que actualmente está de vuelta en Australia, así que espero que nunca escuche que cuento esta historia. Pero un día se apareció en nuestra iglesia, vino de Australia a unirse a nuestra iglesia. Llegó en pleno invierno, era su verano. Él era trigueño y alto, y tenía sus dos tablas de surfear, y era un ex modelo, tenía un gran acento australiano. Yo dije: «¡Oh, no! ¡Vamos a tener que tomar medidas de emergencia en esta iglesia!».

Las chicas estaban como: «Oh, hola-jeje». Aun las de 11 años pasaban en sus bicicletas «Hola, Sr. Mike» y yo digo: «¡Oh no! ¡Estamos necesitando prepararnos para recoger los escombros!»

Él es un gran tipo, muy piadoso. Yo supuse que todo sería fácil. ¿Cierto? He aquí un tipo por el que las mujeres desmayan cuando pasa caminando en la iglesia, así que ¿por qué debería ser esto tan difícil?

Él vino a mí un día diciendo: «Estoy muy interesado en una chica». Le dije: «Sí, lo sé. Me doy cuenta». Él dijo: «Entonces, ¿qué hago?»

Yo dije: «Bueno, yo y todos los demás que te hemos estado observando nos hemos dado cuenta, así que ¿has hablado con su padre (quien es tu pastor)?» Él dijo, «Oh, no. Yo no tengo que hablar con su padre, ¿verdad?» Yo dije, «Sí, tú debes hacerlo. Realmente debes hacerlo. Ella es joven, y hay que hablar con él. Es necesario decirle cuáles son tus intenciones».

Él dijo, «No», le dije, «Tienes que hacerlo». Así que lo animé. Le dije: «No tienes nada que perder».

Pero en esta conversación y otras conversaciones con los hombres, me di cuenta de una cosa importante. Los hombres confían en Dios arriesgándose al rechazo. Yo ya sabía que las mujeres confían en Dios esperando en Él. Esa fue la premisa de mi primer libro. Ha sido la premisa de toda mi vida.

Pero mi «ministerio al cliente» me ayudó a entender que existe este otro elemento que enfrentan los hombres. No importa qué tan atractivo sea, que tan buenmozo, bien parecido, que tan guapo sea, cada hombre ha temido al rechazo y tuvo que aprender a confiar en Dios para dar el paso.

En este caso, cuando dio el paso, el padre dijo: «¿Sabes qué? Estamos lidiando con algunos problemas de inmadurez de mi hija. Así que ahora mismo no pensamos que este sería el mejor momento, no es que nos opongamos a ti. Se trata de ella, no de ti».

Dolió mucho. Regresó y me dijo, «No». En ese momento parecía que todo era tan horrible en todos los sentidos, pero esto sucedió porque él no estaba supuesto a casarse con ella. Dios tenía otro marido para ella y otra mujer para él. Ahora, cuando conoció a la mujer con la que se casó, estaban en una conferencia, en medio de un grupo pequeño, y ella dijo: «Siempre he tenido una carga por Australia». Y todas las mujeres pensaron, «Sí, claro. ¡La has sentido desde hace 30 segundos, cuando él entró en el salón!» Resulta que en realidad la tenía y la tuvo por años, y el resto de nosotros fuimos unas simples cínicas.

En una ocasión, en un momento de gran dificultad para él, ella le escribió un correo electrónico. No habían estado en contacto. Ella dijo: «Dios te puso en mi corazón». Ella le envió una pequeña cita de Spurgeon. Yo pensé, «¡Spurgeon! ¿Estás tratando de impresionar?»

Resulta que lo ministró, y no había ninguna intención de manipularlo en lo que ella estaba haciendo. Ellos terminaron siendo amigos y casándose, y ahora están ministrando juntos en Australia.

De manera que este es el asunto: Ella estaba tratando de ser una buena hermana y animarlo. A pesar de que tenía los ojos en otro lugar en un momento, él dio un paso confiando en Dios. Comencé a darme cuenta de que parte del problema al tratar de navegar esas aguas y los «Él me ama, Él no me ama», es porque ninguna de nosotras está involucrada en el asunto (o ninguna de las tres partes, cuando hay una persona más interesada, o 15 personas más o una gran multitud de mujeres que están interesadas en un mismo muchacho)… El punto es que todo este lío puede suceder en nuestras relaciones, pero Dios todavía está cumpliendo su propósito perfecto para cada una de nuestras vidas.

Y hay algo aun más importante que eso. No se trata solo de quién obtiene el esposo y quién no; quién obtiene el novio y quién no. Se trata de que esta situación nos haga parecernos más a Cristo.

Ahora, cuando somos solteras, a menudo nos dicen: «Asegúrate de proteger tu corazón», ¿no? ¿Todo el mundo ha oído esa frase? Todo el mundo ha recibido este comentario en algún momento. ¿Cierto? Protege tu corazón-nunca se sabe lo que eso significa. ¿Querrá decir, «De ninguna manera tienes oportunidad con este hombre»? ¿Qué significa eso?

Incluso nuestra cultura tiene un concepto de lo que significa esto, y podemos rastrear todo de vuelta a los lugares y los novelistas y los tiempos como Jane Austin. Seguramente algunas de ustedes son seguidoras de Jane Austin. Bueno, perfecto. Si has leído el libro o visto la película, «Sentido y sensibilidad», tienes un muy buen ejemplo de lo que significa no proteger tu corazón.

Si recuerdas, la hermana menor Marianne estaba perdidamente enamorada de este hombre arrolladoramente encantador, llamado Willoughby. Willoughby viene apresurado con todos estos grandes gestos románticos y teniendo a todo el mundo a sus pies, como el resto de la familia, pero en realidad nunca dice lo que quiere o lo que se trae entre manos.

Él no se le había declarado, y expuso a Marianne por ser una mujer joven sin sentido y apresurada porque no protegió su reputación en este pequeño pueblo. La ridiculizó en lugar de ayudarla a mantener los límites y su modestia. Al final resulta que no estaba interesado en su relación en lo absoluto.

Recogiendo los escombros de esta relación, mientras ella está lidiando con esta situación junto con su hermana mayor Elinor, Elinor está con ella y ella hace esta pregunta: «¿Había algún entendido entre tú y Willoughby?» Esta es una forma antigua de preguntar: «¿Te había expresado él con su boca que había algún interés?»

Marianne se da cuenta con sobresalto que ella nunca recibió esa promesa ni alguna declaración por parte de él. Su respuesta fue: «Cada día estaba implícito, pero nunca lo declaró abiertamente». De hecho, Marianne había estado persiguiendo a Willoughby debido a sus propias suposiciones. Ella quería algo. Con su comportamiento mostraba interés, pero no tenía la información concreta.

Eso es lo que nos sucede a la mayoría de nosotras. De hecho, una amiga mía propuso este término, «Citas en tu mente». Quieres algo y comienzas a hacerte ideas, como «Él debe estar realmente interesado en mí, porque en realidad volteó hacia mí en esta reunión». ¿Sabes lo que quiero decir? ¿Verdad? Así que empiezas a formar suposiciones en tu mente a pesar de que nunca ha hablado contigo ni nada por el estilo.

Ella lo llamó «Citas en tu mente». El ejemplo de Marianne es un poco más concreto que eso. Quiero decir, ella tenía un hombre prestándole atención a ella, pero de nuevo, la misma premisa. No se le había declarado, y volviendo un poco atrás diríamos «Él no está interesado en ti». Incluso un hombre de hoy en día sin una perspectiva aparente del Evangelio es capaz de decirte cuando quiere algo, no se pone a juguetear. Él te lo dice. Incluso cuando tenga temor de hacerlo, al igual que mi amigo australiano, dará un paso adelante y hablará.

Nancy: Carolyn dio este mensaje en un taller de la conferencia True Woman o Mujer Verdadera hace 4 años en Fort Worth.

Hemos recibido una nota de una mujer soltera que escribió para expresar su agradecimiento por la manera en que Dios ha estado utilizando Aviva Nuestros Corazones en su vida.

A ella le impactó nuestra discusión acerca de los límites. De vez en cuando se habla de los límites que las mujeres casadas y una mujer soltera pueden establecer para protegerse y proteger a los hombres a su alrededor y los matrimonios de los demás. Esos límites nos pueden ayudar a que las mujeres cuiden sus corazones contra lazos emocionales inapropiados.

Esta oyente en particular, que es soltera en el ministerio de su iglesia, escribió y dijo:

He estado tan animada al escuchar los límites que ustedes recomiendan porque confirman lo que he estado tratando de hacer en mi propia relación con mi pastor. Trato de evitar incluso la apariencia del mal.

Y luego ella pasó a detallar algunos de los límites que ella decidió poner en marcha sobre la base de lo que había escuchado en nuestro programa. Ella siguió diciendo: «Valoro mucho el ejemplo que ha establecido. No hay mucho material disponible para las mujeres cristianas adultas».

Bueno, oremos para que Dios siga utilizando Aviva Nuestros Corazones para alentar a las mujeres a tomar decisiones valientes, sabias, decisiones bíblicas, no importa en qué etapa de la vida se encuentren.
Un grupo especial de personas apoya este ministerio financieramente, mientras nosotros nos ocupamos de llevar aliento. Nuestro equipo de patrocinadores hace posible que puedas escuchar Aviva Nuestros Corazones cada día. Este equipo de personas se compromete a orar por el ministerio, a compartir el mensaje con otros y a apoyarnos económicamente.

Así que si tú eres una oyente habitual y has sido impactada por el mensaje y el ministerio de Aviva Nuestros Corazones, ¿considerarías comprometerte con estas tres áreas: interceder, interactuar, e invertir? Cuando te conviertas en patrocinadora regular, tendrás la satisfacción y la alegría de saber que tu apoyo está haciendo una diferencia eterna en las vidas de las mujeres como la que acabo de compartir que está tomando decisiones inteligentes en relación a los límites.

Para más información sobre cómo hacer donaciones, visita AvivaNuestrosCorazones.com, o llámanos al 1-800-569-5959. Cuando llames asegúrate de pedir que tu donación sea aplicada al ministerio de alcance hispano.

Annamarie: Gracias, Nancy. Y si eres una mujer soltera, no querrás perderte la conferencia Mujer Verdadera que celebraremos en Santo Domingo, República Dominicana el año próximo. Dannah Gresh tendrá una sesión dirigida a este grupo de personas. Visita AvivaNuestrosCorazones.com para que te informes de los detalles.

Bueno, Carolyn volverá de nuevo mañana. Espero que te unas a nosotras aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Life Action Ministries. Y mi mamá es una mujer verdadera.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Reflejemos Su Gloria

Isha – Salmos

DÍA 157 – Salmo 119

Dosis: Pasión Espiritual

Reflejemos Su Gloria

¡Oh, cuánto deseo que mis acciones sean un vivo reflejo de tus decretos! (Salmo 119:5) (NVI)

El otro día me quedé contemplando el lago. Las nubes se movían y una fresca y suave brisa fue parte de la escena. Nunca miré hacia arriba, mis ojos permanecieron hundiéndose en esas quietas aguas. Parecía que aquel gran espejo me ofrecía una vista perfecta, silenciosa pero imponente al mismo tiempo. Recordé el pasaje del salmista: “Los cielos cuentan la gloria de Dios” … y mi lago la refleja. Disfruté al máximo aquella tarde y me pregunté ¿qué será lo que la gente mira cuando hunden sus ojos en mí? ¿Será simplemente agua estancada, o tal vez me muevo tanto yendo de un lado a otro que no es posible divisar nada en mi interior? ¿Qué tengo que hacer para que puedan ver en mí la presencia del Señor? ¿Para que a pesar de mi humanidad, mis acciones sean un vivo reflejo de su Palabra?

Está comprobado que las mujeres particularmente somos movidas por las pasiones, sentimientos de apego a algo o a alguien, que nos llevan a asumir los más grandes esfuerzos, responsabilidades y riesgos. Movidas por aquello que nos da satisfacción o gratificación, física o espiritual, somos capaces de llegar donde jamás pensamos llegar. Podemos hacer lo que jamás pensamos que podríamos hacer.

Igual sucede cuando hay pasión en nosotras por los asuntos de Dios y su Palabra, somos capaces de llegar donde jamás pensamos que llegaríamos, logrando cosas para Dios que nunca imaginamos poder alcanzar. Si de corazón, anhelamos sinceramente agradarle con nuestra vida, estoy segura que se cumplirá en nosotras las palabras del apóstol Pablo: “Pues Dios trabaja en ustedes y les da el deseo y el poder para que hagan lo que a él le agrada.” Al punto en que logremos reflejarle en cada paso, cada vez.

Es un hecho que Dios trabaja contigo, de lo contrario no estarías en estas líneas justo ahora. De Él viene el deseo que te invita a vivir en su Palabra y también de Él viene el poder para que puedas lograrlo. Sólo hace falta que nos apasionemos lo suficiente como para ir más allá de lo nunca visto, para sentir lo que nunca hemos sentido. Hace falta que nos enamoremos de Dios para desear, de verdad, reflejarle como las nubes sobre el lago. Y hay recompensa para aquellas que enamoradas del Rey deciden reflejar al Señor en sus vidas. Él ha prometido que: “Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han sido concebidas en la mente humana, son las que Él ha preparado para quienes le aman”, no para simpatizantes, sino para aquellas que le aman de verdad.

Oremos para que todo aquello cuanto Él ha preparado sea nuestro. Oremos para que cada vez que la gente nos mire, se refleje su Palabra en nuestra vida.

Oración: Señor, ayúdame a amarte lo suficiente para reflejarte en mi vida, hasta el punto en que se me note tu presencia. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 174). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

1/2 – Hermenéutica

Alimentemos El Alma

1/2 – Serie: Hermenéutica

Elvis L. Carballosa

 

Nació el día 6 de noviembre de 1936 en Cuba. Realizó sus estudios teológicos en Estados Unidos: en el Detroit Bible College, y en el Seminario Teológico de Dallas. También ha estudiado en la Universidad Metodista del Sur, y en la Universidad Cristiana de Texas, donde obtuvo el doctorado en Filosofía y Letras con especialidad en Historia.

Después de un ministerio pastoral y cinco años de profesorado universitario en EE.UU, marchó a España, donde fue el fundador y primer director del Instituto Bíblico y Seminario Teológico de España (IBSTE). Durante un tiempo fue rector del Seminario Teológico Centroamericano de Guatemala.

En la actualidad participa en el Instituto Bíblico Evangélico (IBE), promovido por las Asambleas de Hermanos en Vigo (Pontevedra), donde se encuentra como en su propia casa. “Yo soy —dice— de trasfondo gallego. Soy hijo de inmigrantes de ahí. Mi abuelo era militar español que fue enviado a Cuba”. El y su esposa son padres de cuatro hijos.

Acérrimo defensor del dispensacionalismo premilenial en escatología especializado en las 70 semanas de Danirl. Un exégeta popular y minucioso a la vez, con recurso constante a los textos originales y su gramática, a fin de que el estudioso bíblico pueda proseguir su propio y personal estudio inductivo de la Escritura.

45/63 – ¿Falsa Religiosidad o Devoción Verdadera? | Marcos 12:38-44

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Marcos

45/63 – ¿Falsa Religiosidad o Devoción Verdadera? | Marcos 12:38-44

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

¿Por qué es importante la doctrina del infierno?

Coalición por el Evangelio

¿Por qué es importante la doctrina del infierno?

TIM KELLER

En 2003, un grupo de investigación descubrió que el 64% de los estadounidenses esperan ir al cielo cuando mueran, pero menos del 1% piensa que podrían ir al infierno. No solo hay muchas personas hoy en día que no creen en la enseñanza de la Biblia sobre el castigo eterno. Incluso aquellos que sí creen en él lo encuentran un concepto irreal y remoto. Sin embargo, es una parte muy importante de la fe cristiana por varias razones.

1. El infierno es importante porque Jesús enseñó sobre esto más que todos los demás autores bíblicos juntos.

Jesús habla de “fuego y castigo eternos” como la morada final de los ángeles y seres humanos que han rechazado a Dios (Mt. 25:41, 46). Él dice que aquellos que se entreguen al pecado estarán en peligro del “fuego del infierno” (Mt. 5:22; 18:8-9.) La palabra que Jesús usa para “infierno” es Gehenna, un valle en el que se quemaban diariamente pilas de basura, así como los cadáveres de aquellos sin familia que pudiera enterrarlos. En Marcos 9:43, Jesús habla de una persona que va al “infierno [gehenna], donde su gusano no muere y el fuego no se apaga”. Jesús se refiere a los gusanos que viven en los cadáveres en el montón de basura. Cuando toda la carne es consumida, los gusanos mueren. Sin embargo, Jesús está diciendo que la descomposición espiritual del infierno nunca termina, y es por eso que “su gusano no muere”.

En Mateo 10:28, Jesús dice: “No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; más bien teman a Aquél que puede hacer perecer tanto el alma como el cuerpo en el infierno”. Él está hablando a los discípulos, algunos de los cuales eventualmente serán torturados, cortados por la mitad, desollados, y quemados vivos. Sin embargo, Jesús dice que eso es un picnic comparado con el infierno. Claramente, para Jesús, el infierno era un lugar real, ya que dijo que después del juicio las personas lo experimentarían en sus cuerpos. El infierno es un lugar no solo de sufrimiento físico sino también espiritual.

Si Jesús, el Señor del amor y el autor de la gracia habló sobre el infierno con mayor frecuencia y de una manera más vívida y cruda que nadie, debe ser una verdad crucial.

Jesús describió constantemente al infierno como fuego doloroso y “oscuridad exterior” (Mt. 25:30; cp. Jd. 6,7,13), un lugar de inimaginable y terrible miseria e infelicidad. Si Jesús, el Señor del amor y el autor de la gracia habló sobre el infierno con mayor frecuencia y de una manera más vívida y cruda que nadie, debe ser una verdad crucial. Pero ¿por qué era tan importante para Jesús?

2. El infierno es importante porque muestra cuán infinitamente dependientes somos de Dios para todo.

Prácticamente todos los comentaristas y teólogos creen que las imágenes bíblicas de fuego y oscuridad exterior son metafóricas. (Dado que las almas están ahora en el infierno, sin cuerpos, ¿cómo podría ser un fuego literal y físico?). Incluso Jonathan Edwards señaló que el lenguaje bíblico para el infierno era simbólico, pero, agregó, “cuando se usan metáforas en las Escrituras acerca de cosas espirituales… ellas no llegan a la verdad literal” (tomado de Los tormentos del infierno son excesivamente grandes, en el volumen 14 de la edición de Yale de las obras de Edwards). Decir que la imagen bíblica del infierno de fuego no es del todo literal no es nada cómodo. La realidad será mucho peor que la imagen. ¿Para qué sirven los símbolos de “fuego” y “oscuridad”? Son formas vívidas de describir lo que sucede cuando perdemos la presencia de Dios. La oscuridad se refiere al aislamiento, y el fuego a la desintegración de estar separados de Dios. Lejos del favor y el rostro de Dios, literalmente, horrorosamente y sin cesar, nos separamos.

En la enseñanza de Jesús, la condena final de la boca de Dios es: “apártense de mí”. Eso es extraordinario: ¡simplemente estar lejos de Dios es lo peor que nos puede pasar! ¿Por qué? Porque originalmente fuimos creados para caminar en la presencia inmediata de Dios (Gn. 2). En cierto sentido, por supuesto, Dios está en todas partes y lo sostiene todo. Solo en Él todos hablamos, nos movemos, y tenemos nuestro ser (Hch. 17:28). En ese sentido, entonces, es imposible apartarse del Señor; incluso el infierno no puede existir a menos que Dios lo sostenga. Pero la Biblia dice que el pecado nos excluye del “rostro” de Dios (Is. 59:2). Toda la vida, gozo, amor, fortaleza, y significado que hemos buscado y anhelado se encuentra en su rostro (Sal. 16:11). Es decir, en su favor, presencia, compañerismo, y placer.

El pecado nos separa de ese aspecto de su poder que nos sostiene y nos sustenta. Para nosotros es como el agua es para un pez que se aleja de ella. Nuestra vida se desvanece lentamente. Eso es lo que nos ha estado pasando a lo largo de la historia. Por eso, para Pablo, el fuego eterno y la destrucción del infierno es ser “excluidos de la presencia del Señor” (2 Ts. 1:9). La separación de Dios y sus bendiciones para siempre es la realidad a la que apuntan todos los símbolos. Por ejemplo, cuando Jesús habla de ser “destruido” en el infierno, la palabra que se usa es apollumi, que no significa ser aniquilado de la existencia sino ser destruido y arruinado para ser inútil para su propósito previsto.

La imagen del gehenna y los gusanos significa descomposición. Una vez que un cuerpo está muerto, pierde su belleza, su fuerza, y su coherencia. Comienza a romperse en sus partes constituyentes, apestar, y desintegrarse. Entonces, ¿qué es un alma humana “destrozada”? No deja de existir, sino que se vuelve completamente incapaz de todas las cosas para las que un alma humana es: razonar, sentir, elegir, y dar o recibir amor o alegría. ¿Por qué? Porque el alma humana fue construida para adorar y disfrutar al verdadero Dios, y toda la vida verdaderamente humana fluye de eso. En este mundo, toda la humanidad, incluso aquellos que se han alejado de Dios, todavía son sustentados por “providencias amables” o “gracia común” (Hch. 14:16-17; Sal. 104:10-30; Stg. 1:17) manteniéndonos todavía capaces de sabiduría, amor, alegría, y bondad. Pero cuando perdemos del todo la presencia solidaria de Dios, el resultado es el infierno.

3. Es importante porque revela la gravedad y el peligro de vivir la vida para ti mismo.

En Romanos 1-2, Pablo explica que Dios, en su ira contra los que lo rechazan, “los entrega” a las pasiones pecaminosas de sus corazones. Los comentaristas (como Douglas Moo) señalan que esto no puede significar que Dios impulsa a la gente a pecar, ya que en Efesios 4:19 se dice que los pecadores se entregan a sus deseos pecaminosos. Significa que el peor (y más justo) castigo que Dios puede dar a las personas es permitirles el deseo más profundo de sus corazones pecaminosos.

El peor (y más justo) castigo que Dios puede dar a las personas es permitirle el deseo más profundo de sus corazones pecaminosos.

¿Qué es eso? El deseo del corazón humano pecador es la independencia. Queremos elegir y seguir nuestro propio camino (Is. 53: 6). Esto no es un inútil “vagar por el camino”. Como Jeremías lo pone: “Ninguno se arrepiente de su maldad… Cada cual vuelve a su carrera, Como caballo que se lanza en la batalla” (8:6). Queremos alejarnos de Dios pero, como hemos visto, esto es lo más destructivo para nosotros. Caín está advertido de no pecar porque el pecado es esclavitud (Gé. 4:7; Jn. 8:34). Destruye tu capacidad de elegir, amar, y disfrutar. El pecado también te produce ceguera: cuanto más rechazas la verdad acerca de Dios, más incapaz eres de percibir cualquier verdad sobre ti o sobre el mundo (Is. 29: 9-10; Ro. 1:21)

¿Qué es el infierno, entonces? Es Dios entregándonos activamente a lo que hemos elegido libremente: seguir nuestro propio camino, ser nuestro propio “amo de nuestro destino, el capitán de nuestra alma”, para alejarnos de Él y su control. Es Dios desterrándonos a regiones a las que hemos tratado desesperadamente de llegar todas nuestras vidas. J. I. Packer escribe: “Las Escrituras ven el infierno como elegido por las personas… aparece como el gesto de Dios de respeto por la elección humana. Todos reciben lo que realmente eligieron, ya sea estar con Dios para siempre, adorándolo, o sin Dios para siempre, adorándose a sí mismos” (Concise Theology, p. 262-263). Si lo que más deseas es adorar a Dios en la belleza de su santidad, entonces eso es lo que obtendrás (Sal. 96:9-13). Si lo que más deseas es ser tu propio amo, entonces la santidad de Dios se convertirá en una agonía, y la presencia de Dios en un terror del que huirás para siempre (Ap. 6:16; cp. Is. 6:1-6).

¿Por qué es tan importante enfatizar esto en nuestra predicación y enseñanza hoy? La idea del infierno es inverosímil para las personas porque consideran injusto que se impongan castigos infinitos por pasos falsos finitos, relativamente pequeños (como no abrazar el cristianismo). Además, casi nadie conoce a nadie (incluidos ellos mismos) que parezca lo suficientemente malo como para merecer el infierno. Pero la enseñanza bíblica sobre el infierno responde a estas dos objeciones. Primero, nos dice que las personas solo obtienen en la otra vida lo que más han deseado, ya sea tener a Dios como Salvador y Amo, o ser sus propios salvadores y amos. En segundo lugar, nos dice que el infierno es una consecuencia natural. Incluso en este mundo está claro que el egocentrismo, en lugar de centrarse en Dios, te hace miserable y ciego. Cuanto más egocéntricas, centradas en sí mismas, autocompasivas, y autojustificadas son las personas, más colapsos ocurren relacionalmente, psicológicamente, e incluso físicamente. También profundizan en la negación sobre el origen de sus problemas.

Por otro lado, un alma que ha decidido centrar su vida en Dios y Su gloria se mueve hacia el aumento de la alegría y la integridad. Podemos ver estas dos trayectorias incluso en esta vida. Pero si, como enseña la Biblia, nuestras almas continuarán para siempre, entonces solo imagine dónde estarán estas dos clases de almas en un billón de años. El infierno es simplemente el camino libremente elegido por uno para siempre. Queríamos alejarnos de Dios, y Dios, en su justicia infinita, nos envía a donde queríamos ir.

El infierno es una prisión en la que las puertas primero las cerramos por dentro y por lo tanto Dios las cierra por fuera.

En la parábola de Lucas 16:19 en adelante, Jesús nos habla de un hombre rico que va al infierno, y que ahora está atormentado y tiene una sed horrible debido al fuego (v. 24). Pero hay información interesante sobre lo que está sucediendo en su alma. Insta a Abraham a enviar un mensajero para ir y advertir sobre la realidad del infierno a sus hermanos que aún viven. Los comentaristas han señalado que esto no es un gesto de compasión, sino más bien un esfuerzo por cambiar la culpa. Está diciendo que no tuvo oportunidad, que no tuvo la información adecuada para evitar el infierno. Ese es claramente su punto, porque Abraham dice con fuerza que las personas en esta vida han sido bien informadas a través de las Escrituras. Es intrigante encontrar exactamente lo que esperaríamos: incluso sabiendo que él está en el infierno y sabiendo que Dios lo envió allí, está profundamente en negación, enojado con Dios, incapaz de admitir que fue una decisión justa, deseando poder ser menos miserable (v. 24) pero de ninguna manera dispuesto a arrepentirse o buscar la presencia de Dios.

Creo que una de las razones por las que la Biblia nos habla sobre el infierno es que puede actuar como “sales aromáticas” sobre el verdadero peligro y la gravedad de los pecados, incluso los menores. Sin embargo, he hallado que solo enfatizar los símbolos del infierno (fuego y oscuridad) en la predicación en lugar de ir a lo que se refieren a los símbolos (la descomposición espiritual y eterna) en realidad impide que las personas modernas encuentren al infierno como un elemento de disuasión. Recuerdo que hace algunos años un hombre me dijo que hablar sobre los fuegos del infierno simplemente no lo asustaba. Le parecía demasiado descabellado, incluso tonto. Así que le leí las líneas de C.S. Lewis:

“El infierno comienza con un humor gruñón, siempre quejándose, siempre culpando a los demás… Pero todavía eres distinto de eso. Incluso puedes criticarlo en ti mismo y desearte poder detenerlo. Pero puede llegar un día en que ya no puedas. Entonces no quedará nada para criticar el estado de ánimo o incluso para disfrutarlo, sino solo el gruñido en sí mismo, que continúa como una máquina. No se trata de que Dios nos envíe al infierno. En cada uno de nosotros hay algo que está creciendo, que será un infierno a menos que sea cortado de raíz”.

Para mi sorpresa, se quedó muy callado y dijo: “Ahora eso me asusta de muerte”. Casi de inmediato comenzó a ver que el infierno era perfectamente justo y correcto, y algo a lo que se daba cuenta de que podría ir si no cambiaba. Si realmente queremos que los escépticos y los no creyentes se asusten adecuadamente con el infierno, no podemos simplemente repetir una y otra vez que “el infierno es un lugar de fuego”. Debemos profundizar en las realidades que representan las imágenes bíblicas. Cuando lo hagamos, encontraremos que incluso las personas seculares pueden verse afectadas.

Salimos corriendo de la presencia de Dios y, por lo tanto, Dios nos entrega activamente a nuestro deseo (Ro. 1:24, 26). Por lo tanto, el infierno es una prisión en la que las puertas primero las cerramos por dentro y por lo tanto Dios las cierra por fuera (Lc. 16:26). Todo indica que esas puertas continúan permaneciendo por siempre cerradas desde adentro. Aunque cada rodilla y lengua en el infierno sabe que Jesús es el Señor (Fil. 2:10-11), nadie puede buscar o desear ese señorío sin el Espíritu Santo (1 Co. 12:3). Por eso podemos decir que nadie se va al infierno si no elige ir y quedarse allí. ¿Qué podría ser más justo que eso?

4. La doctrina del infierno es importante porque es la única forma de saber cuánto nos amó Jesús y cuánto hizo por nosotros.

En Mateo 10:28, Jesús dice que ninguna destrucción física puede compararse con la destrucción espiritual del infierno, de perder la presencia de Dios. Pero esto es exactamente lo que le sucedió a Jesús en la cruz: fue abandonado por el Padre (Mt. 27:46). En Lucas 16:24, el hombre rico en el infierno tiene una sed desesperada (v. 24) y en la cruz Jesús dijo: “Tengo sed” (Jn. 19:28.) El agua de la vida, la presencia de Dios, fue quitada de Él. El punto es este: A menos que nos enfrentemos a esta doctrina terrible, nunca comenzaremos a comprender las profundidades de lo que Jesús hizo por nosotros en la cruz. Su cuerpo estaba siendo destruido de la peor manera posible, pero eso era una picadura de pulga en comparación con lo que le estaba pasando a su alma. Cuando gritó que su Dios lo había abandonado, Él mismo estaba experimentando el infierno. Pero considera esto: si nuestra deuda por el pecado es tan grande que nunca se paga allí, sino que nuestro infierno se prolonga por la eternidad, entonces, ¿qué podemos concluir del hecho de que Jesús dijo que el pago estaba “consumado” (Jn. 19:30) después de solo tres horas? Aprendemos que lo que sintió en la cruz fue mucho peor y más profundo que todos nuestros merecidos infiernos juntos.

Solo a través de la cruz puede eliminarse nuestra separación de Dios y pasaremos toda la eternidad amando y alabando a Dios por lo que ha hecho.

Y esto tiene sentido emocional cuando consideramos la relación que perdió. Si un conocido leve te denuncia y te rechaza, eso duele. Si un buen amigo hace lo mismo, eso duele mucho peor. Sin embargo, si tu cónyuge te deja diciendo: “No quiero volver a verte nunca más”, eso es mucho más devastador aún. Cuanto más larga, profunda, y más íntima sea la relación, más tortuosa es la separación. Pero la relación del Hijo con el Padre no tenía principio y era infinitamente mayor que la relación humana más íntima y apasionada. Cuando Jesús fue separado de Dios, entró en el pozo más profundo y el horno más poderoso, más allá de toda imaginación. Él experimentó la completa ira del Padre. Y lo hizo voluntariamente, por nosotros.

Muy a menudo me encuentro con personas que dicen: “Tengo una relación personal con un Dios amoroso, y sin embargo, no creo en Jesucristo en absoluto”. ¿Por qué?, pregunto. “Mi Dios es demasiado amoroso para derramar sufrimientos infinitos sobre cualquiera por el pecado”. Pero esto muestra un profundo malentendido tanto de Dios como de la cruz. En la cruz, Dios mismo, encarnado como Jesús, tomó el castigo. Él no lo puso en un tercero, por más que aquella persona quisiera.

Entonces la pregunta es: ¿cuánto le costó a tu clase de dios amarnos y abrazarnos? ¿Qué soportó él para recibirnos? ¿Dónde agonizaba, gritaba este dios, y dónde estaban sus uñas y sus espinas? La única respuesta es: “No creo que fuera necesario”. Pero entonces, irónicamente, en nuestro esfuerzo por hacer que Dios sea más amoroso, lo hemos hecho menos amoroso. Su amor, al final, no necesitaba actuar. Era sentimentalismo, no amor en absoluto. La adoración de un dios como este será, a lo sumo, impersonal, cognitiva, y ética. No habrá un abandono alegre, ni una audacia humilde, ni una constante sensación de asombro. No podríamos cantarle: “¡Amor tan asombroso, tan divino, exige mi alma, mi vida, mi todo!”. Solo a través de la cruz puede eliminarse nuestra separación de Dios y pasaremos toda la eternidad amando y alabando a Dios por lo que ha hecho (Ap. 5: 9-14).

El Salvador presentado en el evangelio se adentró en el infierno en lugar de perdernos, y ningún otro salvador retratado jamás nos ha amado a tal costo.

Y si Jesús no experimentó el infierno por nosotros, entonces nosotros mismos somos devaluados. En Isaías se nos dice: “Debido a la angustia de Su alma, El lo verá y quedará satisfecho” (Is. 53:11). Este es un pensamiento estupendo. Jesús sufrió infinitamente más que cualquier alma humana en el infierno eterno. Sin embargo, nos mira y dice: “Valió la pena”. ¿Qué podría hacernos sentir más amados y valorados que eso? El Salvador presentado en el evangelio se adentró en el infierno en lugar de perdernos, y ningún otro salvador retratado jamás nos ha amado a tal costo.

Conclusión

La doctrina del infierno es crucial: sin ella no podemos entender nuestra completa dependencia de Dios, el carácter y el peligro de los pecados más pequeños, y el verdadero alcance del costoso amor de Jesús. Sin embargo, es posible enfatizar la doctrina del infierno de maneras imprudentes. Muchos, por temor a un compromiso doctrinal, quieren poner todo el énfasis en el juicio activo de Dios, y ninguno en el carácter autoelegido del infierno. Irónicamente, como hemos visto, este desequilibrio no bíblico a menudo lo hace menos disuasivo para los no creyentes. Y algunos pueden predicar el infierno de tal manera que las personas reformen sus vidas solo por un temor egoísta de evitar las consecuencias, no por amor y lealtad a la Persona que abrazó y experimentó el infierno en nuestro lugar. La distinción entre esos dos motivos es de suma importancia. El primero crea un moralista, el segundo un creyente nacido de nuevo.

Debemos aceptar el hecho de que Jesús dijo más sobre el infierno que Daniel, Isaías, Pablo, Juan, y Pedro juntos. Antes de descartar esto, debemos darnos cuenta de que le estaríamos diciendo a Jesús, el maestro preeminente del amor y la gracia en la historia: “Soy menos bárbaro que tú, Jesús; soy más compasivo y más sabio que tú”. ¡Seguramente eso debería darnos una pausa! De hecho, al reflexionar, vemos que es debido a la doctrina del juicio y al infierno que las proclamaciones de gracia y amor de Jesús son tan asombrosas.


Publicado primero en Redeemer Churches and Ministries. Traducido por Josué Barrios.

Tim Keller es un autor, teólogo y apologista. Fue el pastor fundador de Redeemer Presbyterian Church (PCA) en Manhattan, Nueva York, y es cofundador y vice presidente de The Gospel Coalition.