Jonás y la Ballena

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Historias Bíblicas para Niños

Jonás y la Ballena

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Una espléndida obra que no debe faltar, ni dejar de ver.

Tres modos de pensar

Iglesia Evangélica Unida

Tres modos de pensar

Samuel Pérez Millos

 

Samuel Pérez Millos

 Casado con Noemí Susana Colacilli, misionera durante 24 años en Palabra de Vida.

Samuel es responsable del área de formación bíblica en la Iglesia Unida de Vigo.

 Licenciado y Master en Teología (TH. M) por el Instituto Bíblico Evangélico.

Pastor de la Primera Iglesia Evangélica de Vigo, hoy Iglesia Evangélica Unida, desde el 26 de septiembre de 1981.

Profesor de Biblia y Teología en la Facultad Evangélica de España y del Departamento de Teología Sistemática de la escuela Escrituras.

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Episodio 6 – Estrategias intensas de lectura bíblica para los cansados y ocupados

Soldados de Jesucristo

John Piper Responde

Estrategias intensas de lectura bíblica para los cansados y ocupados

Episodio 6

SOBRE NOSOTROS

Es el podcast Ask Pastor John en Español, en la voz de Nathan Díaz. Disponible también en videos.

Nuestra misión es predicar el Evangelio de la gracia de Dios en Jesucristo por todos los medios online, a todo el mundo.

El contrato roto

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

El contrato roto

R.C.Sproul

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En nuestra última sesión, vimos la estructura básica de los Pactos, tal como se realizaban en el antiguo cercano oriente y cómo el formato de los Pactos que encontramos en el Antiguo Testamento sigue de cerca la misma estructura literaria que se encontró, por ejemplo, entre los heteos del mundo antiguo. Y luego mencioné en esa ocasión que nosotros celebramos todo tipo de contratos en nuestra sociedad actual, contratos de negocios, contratos de empleo, contratos matrimoniales, etc.

Bueno, ¿qué sucede cuando se viola el contrato? En la cultura estadounidense, lo que pasa en general, cuando se viola un contrato, es que las partes se reúnen y si no encuentran solución, una de las partes iniciará un litigio. Lo que seguirá es una demanda para que un juez imparcial dé su veredicto en cuanto a quién fue el que violó el contrato. Ahora, esta idea de pleitos en los tribunales es algo que también encontramos en el mundo antiguo.

Recuerda que parte del trabajo de Moisés como mediador del antiguo pacto fue el de atender casos en la puerta de la ciudad. Solemos oír de las personas que se reunían a la ‘puerta’, porque ahí a la entrada era como estar en la plaza de armas de la ciudad. Y las personas que tenían agravios entre sí vendrían y las presentarían delante de Moisés y luego ante los jueces de Israel. Ellos presentarían su queja, el juez escucharía el caso en medio del proceso y luego daría un veredicto.

Unos de los casos más famosos, es el caso de las dos mujeres que alegaban ser madre de un niño, y el caso fue presentado al Rey Salomón.¿Recuerdas cómo resolvió Salomón esta disputa? Él dijo algo así: ‘Cortaremos al niño por la mitad y le daremos una mitad a cada madre.’ Y una de las mujeres dijo: ‘está bien’; y la otra dijo: ‘No, no, no, no’, “dad a ésta el niño vivo”.

Y Salomón de inmediato supo que la que no quería que el niño muriera era de seguro la verdadera madre, y por lo tanto le dio la custodia a ella del bebe en disputa. Pero la audiencia de casos como este, en especial cuando se viola contratos, involucraba demandas, litigios y juicios.

Ahora, hemos mencionado que en el pacto que Dios hace con Israel, Dios es el soberano en estos tratados. Ahora, ¿qué sucede cuando la gente, que debía cumplir las estipulaciones del tratado, no cumplía con esas estipulaciones?

Bueno, lo que sucedía era esto: Dios entra en juicio con ellos y Dios, por así decirlo, instituye una demanda contra su propio pueblo. Una vez más, en nuestros tribunales de hoy, tenemos citaciones donde el tribunal solicita la presencia para dar testimonio y tú tienes por un lado la defensa y por otro lado, la fiscalía.

¿Quiénes fueron los fiscales en Israel? Esto es algo que muchos de nosotros no reconocemos con facilidad, pero una gran parte del Antiguo Testamento está dedicada a esta función particular, la función del fiscal, el que acusa, los mensajeros de Dios, quienes hacen la demanda contra el pueblo de Dios, por violar los términos del pacto.

¿Y quiénes fueron estos fiscales? En el Antiguo Testamento se les conocía como profetas. Esto puede sonar nuevo para ti, porque normalmente cuando pensamos en los profetas del Antiguo Testamento, pensamos que su tarea principal era hacer promesas futuras, predicciones de lo que Dios dice que sucedería en el futuro y las bendiciones prometidas del cumplimiento del pacto y cosas así.

A menudo se ha dicho que los profetas no solo predecían, sino que también anunciaban. No solo hablaban del futuro, sino que estaban profundamente preocupados por el pasado y por la forma en que la fe histórica, la religión clásica que Dios había instituido con su pueblo, estaba siendo transformada, pervertida y corrompida. Y Dios llamaría a su pueblo a una prueba solemne por medio de la obra de los profetas. Los profetas fueron reformadores, no fueron revolucionarios.

Y, lo que hicieron en su labor de reformar la iglesia, fue llamar al pueblo de Israel a una fidelidad y obediencia a los términos principales del pacto original. Oyes a Jeremías, por ejemplo, en su famoso discurso en el templo, diciendo: “Templo de Jehová, templo de Jehová, templo de Jehová es este.”

Él dijo algo así: “Tú confías en palabras de mentira, que no aprovechan… Anda ahora a mi lugar en Silo y mira eso porque así se verá Jerusalén”. Silo estaba en ruinas y Jeremías predice que la ciudad, la ciudad santa de Jerusalén, será devastada como un acto de juicio de Dios sobre el pueblo por no cumplir con los términos del pacto. Y muchas de las profecías de los profetas tienen que ver con ese juicio inminente, ese día de tinieblas, el día del Señor.

Originalmente, el pueblo de Israel esperaba el día prometido del Señor porque vieron ese día del Señor como un tiempo de redención. Pero cuando el profeta Amós le habla a su pueblo, dijo que el día del Señor será como un día de oscuridad sin luz.

Dijo que será un tiempo de juicio sobre la nación porque han ignorado los estatutos de Dios y han violado los términos del pacto. Solo para tener una idea de cómo funciona esta misión profética en la historia de la redención, voy a dirigir su atención ahora a un breve pasaje en el libro del profeta Oseas.

Estaremos viendo Oseas 4. El capítulo empieza con estas palabras: “Oíd palabra de Jehová, hijos de Israel”. Ahora, no vayamos tan rápido con esto. A menudo, cuando los profetas estaban a punto de dar un oráculo, una declaración de Dios al pueblo, lo que se hacía primero era una convocatoria de una asamblea solemne, el anuncio de una asamblea solemne, como una reunión del pueblo; el profeta anunciaba o llamaba al pueblo para que venga a escuchar.

Y esto es lo que justo está haciendo Oseas aquí. “Oíd palabra de Jehová, hijos de Israel”. Los está llamando a una asamblea solemne porque hay una audiencia judicial que está por empezar. Es como, “Atención, escuchen”, cuando el secretario da inicio al proceso judicial, aún aquí en Estados Unidos, y anuncia: “El estado de Florida contra Elena Peña, o quien sea el acusado del caso; y así, entonces, la asamblea solemne continúa. Ahora, escucha lo que dice Oseas: “Oíd palabra de Jehová, hijos de Israel, porque Jehová contiende con los moradores de la tierra.”

¿Ves cómo usa lenguaje jurídico? Otras traducciones dicen: “…porque el Señor tiene querella contra los habitantes de la tierra.” Así que, Dios está ahora llamando a la gente, no para una pequeña charla o para confraternizar, los está convocando para esta audiencia debido a una querella. Y la querella es entre Dios y su pueblo; la querella se basa en que Dios, a través de los profetas, está presentando cargos, cargos formales, contra su pueblo del pacto porque han violado los términos del acuerdo. Ahora, ¿cuáles son los cargos que trae Oseas, por ejemplo?

Escucha esto: “porque Jehová contiende con los moradores de la tierra: porque no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra. Estos son los cargos. No es que aquí exista un cargo específico contra la violación de un punto en particular del código de la ley mosaica, sino que ahora es mucho más amplio que eso, mucho más serio.

El profeta viene y Dios ha dicho a través del profeta: ‘estoy mirando a mi pueblo y “no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra.”’ Otras traducciones dicen: “pues no hay fidelidad, ni misericordia ni conocimiento de Dios en la tierra.” De modo que la primera preocupación que los profetas expresan aquí en los cargos que están siendo presentados por Dios, es la corrupción del sistema de justicia de la nación.

Dios había llamado a su pueblo a ser un pueblo que promovía, exhibía y mantenía la justicia. Recordamos a Miqueas, cuando le preguntaron, cuando Miqueas dijo: “¿y qué pide Jehová de ti?” Y él contestó—redujo todos los requisitos de la ley a tres declaraciones: “solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.” Esas son las tres responsabilidades principales del pueblo de Dios: la promoción de la justicia, de la misericordia –en un momento hablaré de eso—y caminar humildemente con Dios.

Ahora, lo que Oseas hace aquí es decir que el pueblo de Israel ha fallado en los tres cargos. Cargo número uno: No hay justicia en la tierra. Si lees el libro del profeta Amós, por ejemplo, verás que Amós es quien dice: “Pero corra el juicio como las aguas, y la justicia como impetuoso arroyo.”

La queja es contra la explotación de la gente, de que los ricos y poderosos, y particularmente los gobernantes del gobierno han oprimido a su propia gente. Los pobres se venden por un par de zapatos en el mercado; y gran parte de la profecía de Amós va contra los problemas de justicia en la nación. Pero, ¿qué de “no hay piedad”?

La razón por la cual hay diferentes interpretaciones o traducciones de este texto es porque la palabra que se traduce por misericordia es la palabra “hesed”, la cual es una de las palabras más importantes en todo el vocabulario del Antiguo Testamento; Y puede traducirse a veces por “misericordia” o por “fidelidad”.

Lo que ‘hesed’ es, es la palabra que usan los judíos para expresar cómo Dios se relaciona con su pueblo, que Dios es leal a su pueblo. Contiene la idea de un patrón de lealtad firme. Dios siempre es leal a su pueblo y a su pacto, y demuestra su lealtad a ellos a través de su afable y tierna misericordia que derrama sobre ellos. Pero cuando Dios es afable, tierno y misericordioso y leal a su pueblo, espera que la gente lo refleje y proyecte en términos de sus propias relaciones interpersonales.

Ahora Dios viene, y Él mira a la nación, y Él dice: ‘No solo no hay justicia aquí, sino que no encuentro lealtad. No encuentro misericordia personal ni compromiso entre el pueblo de Dios. Pero luego, el tercer juicio es este: “No hay conocimiento de Dios en la tierra.”

Me voy a dar una pequeña licencia aquí, a algunos no les va a gustar lo que voy a decir, pero, en este punto, Dios está acusando a su pueblo, llevando a juicio a esas personas que se supone que son parte de su comunidad del pacto, debido a su pésima teología, porque ¿qué es el conocimiento de Dios sino la teología? ¿Qué es teología sino un estudio de las cosas de Dios?

Y lo que sucedió en Israel, esta nación elegida que gozó de abundante revelación especial de Dios, a quienes Dios reveló su carácter, su identidad, su naturaleza, la verdad sobre quién es él, y sin embargo con toda esta revelación especial que se le dio a Israel, la ignorancia teológica empezó a ser común. Las personas se confundieron en religiones falsas y en puntos de vista que eran completamente inconsistentes con la verdad de Dios.

De Nuevo, si miras cuidadosamente las escrituras y las enseñanzas de los profetas del antiguo Testamento, verás que una de sus preocupaciones centrales es la verdad, tal como lo era para Jesús en el Nuevo Testamento, cuando frente a Pilatos, éste le dice: ‘¿quién eres tú? ¿Eres un rey? ¿Qué has hecho?’

Y Jesús dijo: “Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.” En la enseñanza de Jesús, la verdad es primordial. En el Antiguo Testamento, la verdad es primordial. En nuestra cultura, la verdad es asesinada en las calles. La gente quiere unidad, quiere relaciones, quiere compañerismo, sin importar lo que sea o no verdad.

La mayor amenaza para Israel en su historia, de nuevo si lees con atención los escritos de los profetas, no fue la amenaza militar de las naciones vecinas como los filisteos y los asirios, etc; La mayor amenaza para Israel fue el falso profeta en medio de ellos. Porque lo que el falso profeta hace es distorsionar la verdad de Dios y alejar a las personas de la vida piadosa, alejándolas del fundamento mismo de la vida piadosa, es decir, un conocimiento apropiado de Dios mismo.
Y ahora, esta acusación del profeta Oseas es severa. Dios le dice a su pueblo: ‘He mirado a largo de toda la tierra y no hay conocimiento de Dios en ella’. Me pregunto ¿cuál sería su juicio sobre Estados Unidos? Luego continua y dice: “Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se suceden. Por lo cual se enlutará la tierra, y se extenuará todo morador de ella, con las bestias del campo y las aves del cielo; y aun los peces del mar morirán. Y luego continúa: “Ciertamente hombre no contienda ni reprenda a hombre, porque tu pueblo es como los que resisten al sacerdote. Caerás por tanto en el día, y caerá también contigo el profeta de noche; y a tu madre destruiré.”

Y ahora escucha la acusación realmente demoledora y devastadora que viene: “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.” ¡Qué anuncio! ¿Puedes imaginarte a Dios saliendo en televisión nacional en los Estados Unidos o entrando al edificio de la Corte Suprema y diciendo: ‘Ahora me hago cargo’ y dice: ‘El pueblo estadounidense está pereciendo. Están siendo destruidos por falta de conocimiento.

No saben quién soy. Son ignorantes de mi ley y debido a todo eso, toda la tierra llorará. Y porque has rechazado el conocimiento de mí, yo te rechazaré. Rechazaré a tus sacerdotes, rechazare a tus madres, rechazaré toda la tierra.’ Qué tan extraño es eso para nuestro pensamiento hoy en día, cuando lo último que alguien quiere ejercitar es la precisión y solidez teológicas.

Pero miren, para Israel y para los profetas, la teología no fue un ejercicio abstracto: cuando la comprensión de una nación de Dios se desintegra, la gente es destruida. La gente muere y lo que inunda la cultura, en lugar de una cultura comprometida con la devoción a Dios y la obediencia a su ley –ahora, lo que viene en gran medida es mentiras, robo, violencia, adulterio; y por lo tanto, toda la nación languidece.

Debería haber una lección en alguna parte para nuestra propia nación, porque nuestra nación está languideciendo a causa de la violencia, a causa de la inmoralidad, porque la nación no tiene conciencia de la ley de Dios. Nos hemos resistido y hemos rechazado la ley de Dios, y Dios simplemente dice: ‘Cuando rechaces mi ley, cuando rechaces mi verdad, yo te rechazaré’.

Esa es una gran carga devastadora que se impondrá a cualquier nación. Y así el resto de este capítulo habla de los planes de Dios para castigar a su pueblo. Él los envía al exilio. Les quita el templo y, en una palabra, los entrega a su propio pecado y a su propia corrupción al caer el martillo de su juicio sobre ellos. Y entonces tenemos que entender que, en el drama de la redención, en el corazón de ese drama se encuentra el pacto, las promesas que Dios hace y esas promesas incluyen tanto las bendiciones y los beneficios como las maldiciones por desobedecer los términos de esa ley.

Y cuando esas leyes se quebrantan y se viola el tratado, Dios unge a los profetas, quienes son enviados como sus fiscales para llamar a la gente a una reforma, para devolverles los términos originales de su acuerdo con Dios. ¿Y cómo reacciona la gente ante los profetas? Los rechazan, los excluyen y finalmente los matan hasta que llega el último profeta que traerá crisis a la tierra con su aparición, con la aparición de Cristo. Me pregunto cómo te sentirías si fueras a tu buzón de correo y descubrieras que acabas de recibir una citación para presentarte y testificar en un juicio; o incluso peor, si acabas de ser convocado para comparecer como acusado en un caso en el que alguien ha presentado cargos formales contra ti.

Esto no es algo muy grato de contemplar. Ahora bien, una cosa sería que el estado de Florida, o cualquier ciudad donde vivas, presente cargos contra ti, pero ¿cómo te sentirías si recibieras una citación de parte de Dios, si te citan ante Su tribunal y te llaman para comparecer ante Él?

¿Qué harías? ¿Cómo responderías? La única respuesta que tenemos como cristianos es consultar con nuestro abogado defensor, Jesús, y rogar para que él defienda nuestro caso ante el tribunal de Dios. Pero ciertamente, estaríamos temblando si supiéramos que Dios nos acusó y dijo: ‘RC Sproul, miro tu vida. No veo ninguna preocupación por la justicia. No veo lealtad o misericordia, y no posees verdad porque has rechazado el conocimiento de mí. Por razones políticas, por conveniencia, le has dado la espalda a mi verdad.’ ¡Qué terrible acusación sería para mí, para ti o para cualquiera!

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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4/5 – El resultado de la honestidad 

Aviva Nuestros Corazones

Serie: En busca de Dios

La honestidad: El silencio no siempre es oro

4/5 – El resultado de la honestidad

Nancy Leigh DeMoss

Carmen Espaillat: El avivamiento usualmente es precedido por un mover de oración consistente. Aquí está Lyle Dorsett.

Lyle Dorsett: La Historia —la historia de la Iglesia— siempre ha pasado por grandes períodos de avivamiento que incluso se esparcen a través de toda una ciudad y región o hacia toda una nación; períodos donde ha habido mucha confesión, arrepentimiento, y oración. Siempre hemos tenido estos tiempos, pero de manera consistente y concomitante con esos periodos de avivamiento y renacimiento, siempre ha existido una especie de mover de oración que se percibe como una corriente por debajo. Siempre han habido personas clamando y buscando un avivamiento.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones, con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

Hace alrededor de 150 años un grupo de personas piadosas y fieles estaba orando por un avivamiento. Ellos permanecieron en oración, sin conocer cuál sería el resultado, y Dios respondió transformando su nación y trayendo un avivamiento genuino. Vamos a escuchar esa historia en pocos minutos, pero primero, una de las marcas del avivamiento verdadero es la honestidad. Nancy ha enseñando acerca de esto durante los últimos programas, y continúa haciéndolo hoy como parte de la serie titulada En Busca de Dios.

Nancy: Recientemente recibí un correo electrónico de una amiga que decía: «He estado orando para que Dios traiga un avivamiento a mi iglesia,» y creo que muchos de nosotros nos podemos relacionar con esto. Queremos ver a Dios traer avivamiento a nuestras iglesias. Y continuó ella diciendo: «he estado rogando a Dios para que traiga un avivamiento a mi marido y a mi clase de escuela dominical, pero no fue hasta esta semana que Dios me mostró mi propia gran necesidad. Por fin estoy orando, «Dios mío, avívame a mí».

Toda esta semana hemos estado hablando sobre la honestidad —andar en luz, en una fe sincera, de tener un corazón honesto y hablar verdad delante Dios, confesando nuestros pecados, y sacándolos a la luz. Hemos estado hablando de quitar el techo, desnudar nuestra alma delante del Señor —de no dejar que nada se interponga entre nuestra alma y el Salvador; de ser honestas con Dios.

Una de las cosas sobre la que tenemos que aprender es a ser honestas con Dios en cuanto a nuestras necesidades; nuestra necesidad de avivamiento, nuestra necesidad de Él. Yo amo esa historia en Lucas capítulo 18 donde Jesús estaba entrando en Jericó, y había un hombre ciego, seguro lo recuerdan, el que estaba sentado junto al camino mendigando. Al oír que pasaba una multitud, preguntaba qué era aquello. Y le informaron “está pasando por aquí Jesús de Nazaret”.

Verso 38 de Lucas 18 dice, “Entonces, gritó diciendo: ¡Jesús, Hijo de David ten misericordia de mí! Y los que iban delante lo reprendían para que se callara; pero el gritaba aún mucho más: ¡Hijo de David ten misericordia de mi!”. Me recuerda la canción que dice: “No es mi hermano, no es mi hermana. Soy yo Señor, parada aquí la que necesita oración”.

En ese momento Jesús se detuvo y ordenó que se lo trajeran, y cuando estuvo cerca le preguntó: ”Que deseas que haga por ti?” En un principio puede parecer como una pregunta tonta. Es obvio. El hombre es ciego. Es un mendigo. Es pobre. ¿Por qué tiene que preguntar: “Que deseas que haga por ti?

Yo pienso que Jesús quería que este hombre hiciera lo mismo que Él quiere que nosotros hagamos y es que le digamos a Él la verdad de lo que realmente necesitamos —-que seamos honestas con Él sobre nuestras necesidades. Él hombre le dijo: “Señor que recobre la vista”. El hombre fue honesto acerca de sus necesidades. “Señor, yo soy ciego. Si yo pudiera ver. El pudiera haber pedido una serie de cosas más. Pero él le dijo al Señor honestamente, “Esto es lo que quiero que me hagas”.

Si vas a experimentar un avivamiento, tienes que venir ante el Señor y decir honestamente, “Esto es lo que necesito, no estoy bien. Aquí estoy, Señor, soy yo, parada delante ti en necesidad de oración. Ten misericordia de mí.” Tenemos que ser honestas con Dios acerca de nuestras necesidades y aun más poniéndonos de acuerdo con Él cuando Él nos muestra nuestras faltas, nuestras necesidades, cuando nos convence de pecado, no llamándolo debilidades o problemas, no tratando de culpar a otro. No se trata de tu esposo —-sino que puedas tu decir: “Señor, soy yo.”

Necesitamos ser honestos, no solamente con Dios, sino ser honestos con nosotras mismas —-realmente honestas con nosotras mismas. Nosotras, como hemos visto últimamente, nos hemos engañado a nosotras mismas. Las Escrituras nos hablan de las diferentes formas en que nos hemos engañado a nosotras mismas, pero una de las más comunes es lo que leemos en Santiago capítulo 1 donde Santiago nos dice: No sólo seas oidoras de la palabra, hagan lo que dice, porque si oyes y no haces, si sabes y no actúas te estás engañando a ti misma.

Tú te has convencido a ti misma que eres una buena cristiana. Tú estás viviendo la vida cristiana. Tú sabes muchas verdades, sin embargo no estás haciendo lo que sabes.

Nos hemos engañado a nosotras mismas, así que permíteme preguntarte. Hay algunas verdades en la Palabra de Dios, quizás aun verdades que has enseñado a otras personas —-quizás lideras un estudio Bíblico. Quizás estás a cargo de un grupo pequeño. O quizás eres maestra de Escuela Dominical. O estás enseñando a tus hijos.

Algunas de ustedes están impartiendo escuela en el hogar a sus hijos. Les están enseñando a diferenciar lo correcto de lo incorrecto. Le están enseñando a ser honestos. Le están enseñando a ser puros. Están enseñando a otros que deben amar a Dios con todo su corazón.

Le estás enseñando estas cosas a otros. Las conoces en tu cabeza, pero ¿son una realidad en tu vida? Tú sabes que debes perdonar. ¿Pero acaso hay alguna raíz de amargura en tu corazón? Tú sabes que debes ser una persona con dominio propio. Pero, ¿acaso estás siendo controlada por la comida o por cualquier otra adicción? Sé honesta contigo misma.

“Señor, tengo ídolos”. Reconócelo delante de Dios, pero algunas veces tienes que verlo por ti misma primero. Deja que Dios te lo muestre primero y luego ponte de acuerdo con lo que Él te está diciendo. La alternativa es ignorar o resistir, o negar la convicción de pecado que el Espíritu de Dios te ha hecho sentir. Esto sucede cuando encubrimos nuestro pecado, y ¿que aprendimos sobre eso? Que “el que encubre su pecado no prosperará”.

Necesitamos ser honestas con Dios. Necesitamos ser honestas con nosotras mismas, y luego necesitamos aprender a ser honestas con otros. Aquí es donde realmente se pone difícil. ¿Sabes? Una cosa es ser honesto con Dios, aunque realmente Él ya lo sabe todo. Eso es quitar el techo, desnudar nuestros corazones delante de El, pero entonces viene el derrumbar los muros entre nosotros y los demás. No sé si les ha ocurrido como a mí, pero algunas veces es con las personas más cercanas con las que se nos hace más difícil ser honestos y dejarles ver quienes somos realmente, o lo que realmente está en nuestro corazón.

Algunas de ustedes se van a la cama con sus esposos cada noche —-están viviendo como marido y mujer, pero no son honestas con sus esposos. Hay cosas en tu corazón, cosas en tu vida, cosas de tu pasado de las cuales tú no has sido honesta; no le has contado a tu esposo toda la verdad. Ya son una sola carne, pero aún le estas ocultando la verdad.

Pudiera ser lo que estás haciendo con la tarjeta de crédito, quizás estás gastando excesivamente. Pudieran ser temas de índole moral que le has estado ocultando. Una mujer me envió un correo electrónico diciendo, “Ayúdenme! Me estoy enamorando de un hombre que no es mi esposo. Por favor oren por mí.” Una de las primeras cosas que esa mujer tiene que hacer —-ella pudiera estar necesitando consejería Bíblica para saber qué es lo mejor que ella debería hacer— pero ella necesita decirle a su esposo que ella está luchando con esta situación. Yo sé que algunas personas no estarán de acuerdo conmigo sobre esto, pero necesitamos andar en la luz.

Tú no puedes vivir como una sola carne con un hombre quien es legalmente tu esposo, pero con quien tú no estás siendo totalmente honesta, abierta, vulnerable y transparente. Tú no puedes esperar tener ese tipo de vida y a la vez tener la relación que Dios quiso desde un principio que tuvieras con tu esposo. Tienes que ser honesta —-honesta con los demás, no dejando una mejor impresión de nosotros mismos de lo que es realmente honesto y verdadero.

¿Qué sería de nuestras iglesias si en vez de venir los domingos y solo tener las pequeñas pláticas donde intentamos decirle a los demás qué hermosas nos vemos, o qué agradables somos, si en vez de esto fuésemos honestos unos con otros —-capaces de poder ser confiables, vulnerables, transparentes y dispuestos a decir la verdad sobre lo que está ocurriendo en nuestras vidas, en cualquier momento que Dios te pida que lo compartas con otra persona? De no ser así, estamos jugando a la iglesia. No somos una iglesia.

Dios quiere que seamos honestos. Algunas de ustedes tienen que ser honestas acerca de su pasado, de sus fracasos pasados. Algunas están viviendo en esclavitud a la culpa o en hábitos del pasado; y una de las razones es porque han tratado de mantenerlo en secreto. Los secretos hacen que la esclavitud permanezca intacta. Se mantiene el domino de ese hábito pecaminoso sobre tu vida.

Tú dirás: “Estoy avergonzada. ¿Qué va a pensar la gente?” Sin embargo, estás allí, sola; luchando y esforzándote por librarte. Probablemente no seas capaz de hacerlo por ti misma. Necesitas ser honesta con Dios; necesitas ser honesta con alguien más, alguien que te ame tanto que sea capaz de ayudarte a caminar a través de la situación. Te repito, tan pronto el secreto queda al descubierto y dices la verdad y vienes a la luz, una vez se conoce el secreto, la esclavitud se rompe.

Ahora, esto no significa que no habrá un proceso durante el cual caminemos hacia la libertad, pero hay algo muy, muy poderoso acerca de la verdad. Necesitas estar dispuesta a exponer tu vida a otros, dispuesta a humillarte lo suficiente, a ser capaz de exponer tus necesidades. Ahora bien, quizás no tengan que ser tus secretos más oscuros, tus secretos más grandes. Pero debes ser capaz de compartir tus luchas.

Sé genuina. Pide oración. Pide ayuda. Se responsable. Si tomas la decisión de humillarte —con cada decisión de humildad que tomes vas a recibir más y más de la gracia de Dios. ¿Por qué?, ¿que es lo que Dios hace a los altivos? Dios los resiste. Él se opone a ellos. No vas a obtener la victoria si estás caminando con orgullo. Si te humillas, si eres honesta, te darás cuenta que Dios derramará de Su gracia en tu vida.

Se trata de un proceso de depuración, de purificación. Volverse honesto no es fácil —-ser genuino, ser auténticos, ser sinceros- pero luego de la limpieza, de la depuración, de la honestidad, viene una purificación, una llenura, una renovación, un avivamiento. Cuando venimos a Él, sin encubrir nuestros pecados, sino confesándolos y abandonándolos, encontraremos misericordia.

Mi oración es que, no solamente en nuestras vidas individuales —-aunque debe ser allí primero— sino además nuestros hogares, nuestras iglesias, se conviertan en lugares donde las personas se vuelven genuinas; verdaderas. Ahora bien, esto pudiera ser complicado y desagradable. Algunas veces es complicado, pero no hay mucho desorden en un cementerio. Tampoco hay mucha vida! Algunas veces hace falta ese desorden para que se produzca un quebrantamiento, y entonces es ahí donde el Espíritu de Dios se derrama y es lo que se reconoce como un avivamiento.

Carmen: El cuerpo de Cristo no puede funcionar sin honestidad. Nancy DeMoss de Wolgemuth ha estado explicando que uno de los resultados del avivamiento es que la gente se torna honesta delante Dios y delante de los hombres.

Nancy: Bueno, vamos a hablar de un aniversario importante. Hace aproximadamente 150 años Dios se movió de una manera extraordinaria en nuestra nación; algo que los historiadores llamaron, El Gran Avivamiento de Oración.

Comenzó el 23 de septiembre del 1857 con un grupo de oración en la ciudad de Nueva York en la Iglesia Holandesa Reformada del Norte en la calle Fulton. Ese primer grupo fue pequeño y tuvo un comienzo no muy favorable. Pero pocas semanas después, el grupo de oración se había extendido al punto de formarse grupos de oración cada medio día a lo largo de toda la ciudad de Nueva York y más adelante a través de todo el país.

Durante este tiempo por lo menos un millón de personas vinieron al conocimiento del Señor Jesucristo. La repercusión de este avivamiento se sintió a través de toda la sociedad americana. A partir del próximo programa iremos aprendiendo más acerca de este dramático avivamiento. Pero primero quisiera echar un vistazo a los héroes que no se han mencionado y que laboraron por años liderando este grupo de oración que clamaba por avivamiento.

El grupo de oración que comenzó en la calle Fulton en septiembre 23, del 1857, generalmente se considera lo que inició el avivamiento, pero verdaderamente las personas habían estado orando por un avivamiento previo a este tiempo. Su historia no se conoce tan bien como esta, pero en los libros de historia del cielo, creo que Dios guarda un registro de las oraciones y de su importancia y de los resultados a largo plazo.

En el 1840, unas personas de la Iglesia de la calle Park, en Boston, comenzó a orar en grupo. Ellos tenían carga por la vida espiritual de las personas en su ciudad. Bob Bakke, quien es director de la Oración de la Avanzada Nacional, explica lo que ocurrió cuando este grupo comenzó.

Bob Bakke: Esto duró alrededor de tres años, pero durante este tiempo que oraron por la ciudad de Boston, por todas las categorías que ellos oraban —bautismo, asistencia a iglesias evangélicas por los ministerios, por salvación— en las iglesias alrededor de la ciudad se reportó un gran crecimiento. La correlación del crecimiento con estas oraciones fue sorprendente. Lo que es aun más sorprendente es que después de tres años ellos se cansaron y pararon y de igual manera se desvaneció y murió.

Nancy: Estos grupos de oración de Boston demuestran varias cosas. Primero, la oración puede ser bien difícil, y en segundo lugar puede ser bien efectiva.

Bob: Mientras ellos oraban, el efecto en la ciudad era medible y asombroso. En la medida que la oración murió, en la misma medida que los grupos de oración fueron desapareciendo, todos los efectos de la oración desvanecieron con su desaparición; esto es una historia que nos debe alertar a todos.

Nancy: El grupo de oración en la Iglesia de la calle Park eventualmente se convirtió en el modelo para un nuevo énfasis en la oración.

Bob: Bueno, unos diez años mas tarde, algunos de los miembros de este grupo de oración se reunieron de nuevo porque no podían aceptar la idea que un esfuerzo de dicha magnitud se quedara sin fruto y decidieron comenzar de nuevo; pero esta vez no sería en una sola iglesia, sino que incluiría a todos los evangélicos en la ciudad de Boston.

Ellos escogieron un lugar neutro, aunque era una iglesia, a los ojos de muchos era un lugar neutro —se trataba de una iglesia llamada La Vieja Iglesia Del Sur de Boston. No abrían al mediodía, sino que abrían todas las mañanas a excepción de los domingos; el día del Sabat. De manera que alrededor del 1850 o 51, ellos comenzaron estas oraciones diarias, mayormente con los que pasaban en su camino al trabajo.

Nancy: Aquellos que tenían carga para orar y que sacrificaban una hora de su ocupado día para orar cada mañana, no necesariamente mostraban mucha emoción. Ellos siguieron un horario regular y trataron de limitar la reunión de oración a una hora solamente.

Bob: Cualquiera que se presentase allí a las siete podría estar seguro que ya para las ocho estaría afuera. Ellos tenían formas muy precisas de llevar la reunión y se aseguraban de que todo marchara de manera neutral; o sea, que no fueran a caer en intereses sectarios o en ningún tipo de debate teológico.

Nancy: Los organizadores sostenían una campana mientras las personas oraban.

Bob: Y si ellos estimaban que lo que se estaba orando en un momento determinado se estaba desviando hacia una dirección incorrecta, inmediatamente sonaban la campana, para que la persona corrigiese su oración o se detuviese.

Nancy: Estos grupos de oración comenzaron a crecer.

Bob: La asistencia era en los cientos cada mañana —-entre 150 y 350 personas cada día en su camino al trabajo.

Nancy: Este grupo tenía tanta hambre de que Dios trajera un avivamiento entre Su pueblo que se reunían consistentemente y ayunaban cada tres meses. A una de estas reuniones en Boston, llegó un visitante de la ciudad de Nueva York que se emocionó con la idea de una reunión diaria de oración: Jeremías Lanphier. El incorporó alguno de los elementos de los grupos de oración de Boston. Él era organizado y puntual, y destacó la unidad entre las denominaciones.

Lanphier pasó a la historia como la persona que Dios usó para comenzar el avivamiento de oración en 1857. Escucharemos su dramática historia en el próximo programa. Pero antes de que Jeremías Lanphier estableciera sus famosos grupos de oración, grupos que tendrían resultados de alcance mundial, había grupos de personas trabajando tras bastidores, detrás de la escena.

Bob: Había transcurrido ocho años durante los cuales oraban diariamente y dos años de ayunos trimestrales; ayunos que duraban todo el día y durante los cuales cientos de pastores y líderes al igual que laicos oraban en Boston para que Dios hiciera algo grande y nuevo allí. Y Él lo hizo.

Lyle: Hubo mucha oración y confesión personal.

Nancy: Lyle Dorsett es un profesor de formación cristiana de la Universidad de Wheaton, en Chicago.

Lyle: Se oró por un avivamiento. Se oró por el país. Se oraba por las instituciones financieras del país, pero también hubo mucha oración para que muchas personas sintieran convicción de pecado, y hubo confesión y arrepentimiento.

Nancy: El Dr. Dorsett nos explica por qué este tipo de oración es tan importante para que pueda producirse un avivamiento.

Lyle: Porque realmente comienza con el avivamiento de las personas, con la renovación personal, con individuos enderezando sus propias vidas, liberándose de ataduras volviéndose al Señor.

Nancy: Si alguien anhela un avivamiento hoy, lo mejor que pueden hacer es…

Lyle: …Es ponerse de rodillas y pedirle al Espíritu Santo que escudriñe su corazón —-“Muéstrame mis pecados.” Entonces si genuinamente confesaren sus pecados y se arrepintieren, veremos el comienzo de un avivamiento personal. Ese avivamiento se va a extender y extender, porque los hombres y las mujeres van a comenzar a confesar sus pecados y a pedir perdón a todos aquellos que hayan ofendido. De tal manera que esas personas que han sido ofendidas se asombrarán, y no pasará mucho tiempo sin que esas mismas personas empiecen a arrepentirse. Todo gran avivamiento ha comenzado con este tipo de situación.

Nancy: Esa es la esperanza de muchos que observan el avivamiento y las oraciones de 1857 y claman, “Señor, vuelve a hacerlo!”

Jonathan Brownson: Mi oración y mi esperanza es que personas de todo el mundo se unan en oración.

Nancy: Este es Jonathan Brownson, ministro de oración de la Iglesia Reformada de América.

Jonathan: Ellos se pondrán de acuerdo en su deseo de que Dios se muestre de una forma mucho más grande de lo que hayamos visto en el pasado. Es una especie de re-nacimiento y de avivamiento de la Iglesia y de transformación en el mundo.

Nancy: Como esos creyentes en Boston que oraron fielmente por ocho años antes de que comenzara el avivamiento del 1857, usted y yo pudiéramos estar siendo llamados a un tipo de oración que requiera persistencia. Y al hacerlo pudiera parecer como si nada estuviera pasando.

Jonathan: Es un proceso doloroso. Jesús lloró sobre Jerusalén, y yo he estado con muchos intercesores que literalmente se han quebrantado y han gemido por sus iglesias. Ellos dicen, “¿Por qué es que Dios no se mueve?” o incluso “No parece que hay ningún cambio”. Pero el llanto dura toda la noche, pero el gozo vendrá en la mañana para aquellos que genuinamente buscan a Dios en oración. Yo sólo creo que Dios está listo para hacer algo nuevo y que esas oraciones no son en vano y que se pierden.

Lyle: La Historia —la historia de la Iglesia— siempre ha pasado por grandes períodos de avivamiento que incluso se esparce a través de toda una ciudad y región o hacia toda una nación; períodos donde ha habido mucha confesión, arrepentimiento, y oración. Siempre hemos tenido estos tiempos, pero de manera consistente y concomitante con esos periodos de avivamiento y renacimiento, siempre ha existido una especie de mover de oración que se percibe como una corriente por debajo. Siempre han habido personas clamando y buscando un avivamiento.

Jonathan: Mi corazón se conmueve por aquellos que se sienten solos en esta búsqueda, y también por ministerios como estos, involucrados en conectar esas personas —-interesados en hacerles saber a sus oyentes que hay otros oyentes ahí afuera— que hay otras personas de oración, clamando al Señor también.

Nancy: En Aviva Nuestros Corazones, nosotros queremos conectar a las personas a través de la oración. Es por esto que durante este tiempo en que transcurre la serie En Busca de Dios, no solamente estamos conmemorando el 150 aniversario de este avivamiento de 1857, sino que además estamos llamando al pueblo de Dios a unirse en oración para clamar por un derramamiento de Su Espíritu en nuestros días.

Te invitamos a unirte a nosotros durante este tiempo para que juntas con cientos, quizás miles, de otros creyentes alrededor del país y del mundo, clamemos por un avivamiento.

Carmen: El avivamiento personal –la humildad, la confesión y la santidad- son de vital importancia y es por esto que hemos desarrollado el cuaderno de estudio “En Busca de Dios”. Consiste en un estudio de 12 semanas y trata de asuntos como la honestidad, la pureza, la limpia conciencia y otros temas como estos. Te invitamos a adquirir tu copia para que te unas a miles de otros creyentes alrededor del mundo que se han unido para buscarle a El.

Puedes conocer adquirirlo visitando AvivaNuestrosCorazones.com o llamando al 1-800-569-5959. Aceptamos ordenes de EEUU y Canadá.

Si visitas nuestra página podrás encontrar otros recursos similares a estos y que puedes descargar gratuitamente. Los puedes usar en tu estudio personal o estudios de grupo. Visita AvivaNuestrosCorazones.com.

Imagínate lo que sería asistir a una reunión de oración a la cual sólo se presenten unas cuantas personas, y todas lleguen tarde. De seguro que no pensarás que de esa reunión se iniciaría un avivamiento nacional… En nuestra próxima entrega escucharás sobre una reunión de oración justo como la que te acabo de describir. Te darás cuenta de que Dios puede producir un avivamiento usando cualquier medio. Eso será en nuestro próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

11/13 – Los Talentos

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: Parábolas del Reino

11/13 – Los Talentos

David Barceló

David Barceló

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

9/9 – El problema con las autoridades indignas

El Amor que Vale

Serie: El increíble poder de la autoridad de Dios

9/9 – El problema con las autoridades indignas

Adrian Rogers

 

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

Más acerca del Dr. Adrián Rogers:

http://www.lwf.org/eaqv

El llamado de Dios al ministerio pastoral

Coalición por el Evangelio

El llamado de Dios al ministerio pastoral

Sugel Michelén

Alguien dijo una vez con mucha razón que “si bien es cierto que trabajar en el ministerio es una tarea que debemos considerar como un privilegio, también debemos tomar en cuenta las advertencias que encontramos en la Escritura de no entrar en el oficio pastoral sin estar debidamente señalado por Dios para esa obra.”

Hablando de los falsos maestros, dice el Señor en Jer. 23:32: “Yo no los envié ni les mandé; y ningún provecho hicieron a este pueblo.” Si no es Dios mismo que los está enviando, tampoco serán de provecho, porque no tendrán los dones y capacidades necesarios, ni tendrán la bendición de Dios; y muy probablemente tampoco tendrán una buena motivación.

El ministerio pastoral debe ser llevado a cabo por hombres que Dios ha llamado y capacitado para ello. Es Dios mismo quien llama a los hombres al ministerio, no la iglesia.

Lo que hace la iglesia en ese proceso, como bien señala Charles Bridges, es acreditar “a aquel a quien Dios interna y apropiadamente ha cualificado. Este llamado, entonces, [el de la iglesia] sólo comunica una autoridad oficial” (The Christian Ministry; pg. 91). Pero la iglesia no hace pastores, ni puede impartir a los pastores los dones y capacidades que ese hombre necesitará para el oficio.

Veamos brevemente algunos textos.

“Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies” (Mt. 9:35-38).

A la vista de toda esa multitud de personas desamparadas y dispersas como ovejas que no tenían pastor y ante la realidad de que la mies es mucha y los obreros son pocos, ¿cuál es la exhortación del texto?

“Vamos a compartir públicamente la necesidad que hay de pastores, a ver si alguien se anima; o podemos acercarnos a todos aquellos que tengan ciertas capacidades de liderazgo y de oratoria para que asuman el pastoreo de esta gente. Después de todo es mejor tener pastores que hagan medianamente el trabajo que no tener ningún pastor.”

Eso no fue lo que hizo el Señor. Cristo exhorta a Sus discípulos que rueguen al Dueño de la mies que envíe obreros a Su mies. Nadie debe enviarse a sí mismo al ministerio cristiano, ni tomar la prerrogativa de enviar a otros. El Señor no ha conferido a nadie ese derecho. Sólo Dios posee la autoridad de designar quiénes son los que deben trabajar en este oficio.

Hch. 20:28: “Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre”.

Antes que nada, noten que los términos “ancianos”, “obispos” y “pastores” se usan indistintamente en el NT (comp. vers. 17); todos señalan el mismo oficio pero desde distintos ángulos. Estos ancianos/obispos/pastores debían considerar seriamente la enorme responsabilidad que tenían en sus manos, no sólo por la naturaleza de aquello que debían cuidar, la iglesia del Señor, sino también por el origen del encargo. “Fue el Espíritu Santo el que los colocó como supervisores para pastorear ese cuerpo local de creyentes que Cristo compró con Su sangre”.

Ef. 4:8-11: “Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres. Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo. Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros”.

Pablo presenta al Señor Jesucristo aquí como el Salvador resucitado que da dones a Su iglesia. Y para hacernos conscientes de todo lo que implicó ese proceso, Pablo enmarca su instrucción en la enseñanza del Sal. 68:18, el cual cita libremente, y en donde se habla de la victoria de Jehová sobre Sus enemigos.

Lo que se dice de Jehová en ese Salmo del AT, Pablo lo explica como teniendo su cumplimiento en Cristo nuestro Señor, una clara indicación de que Pablo veía a Jesús como el Dios encarnado. Ahora ¿de qué está hablando Pablo aquí cuando dice que Cristo subió a lo alto, y llevó cautiva la cautividad?

En aquellos días, cuando el ejército regresaba victorioso de la batalla, el que los había capitaneado era recibido en medio de una procesión triunfal, llevando consigo a todos los enemigos que habían sido tomados cautivos. Entonces el capitán o el general solía repartir con los suyos los despojos que habían sido quitados a los enemigos vencidos; él repartía el botín.

Y esa es precisamente la figura que Pablo nos presenta aquí. Cristo nuestro Señor es el guerrero victorioso que en la cruz del calvario tuvo una victoria aplastante sobre las huestes del mal. Él venció la muerte por medio de Su muerte.

Y luego subió a lo alto, aludiendo a su ascensión a los cielos, pero no como un capitán derrotado, sino como un glorioso Salvador que había comprado salvación y liberación para un sinnúmero de almas que antes eran cautivas de Satanás, pero que ahora eran Sus cautivos.

El llevó cautiva una multitud de cautivos, y de ellos tomó el botín y lo repartió con los Suyos. ¿Cuál era este botín? Los dones que Él ha repartido a Su pueblo, algunos de los cuales se mencionan de manera particular en el vers. 11, y entre los cuales están los pastores y maestros.

La enseñanza bíblica no puede ser más clara. Es Dios quien llama a los hombres al ministerio, no la iglesia, ni los seminarios. Este es un llamamiento tan solemne que en los textos que acabamos de leer las tres personas de la Trinidad son mencionadas de manera distintiva como involucradas en el llamado.

En Mt. 9:38 Cristo dice a Sus discípulos que debían orar al Señor de la mies para que envíe obreros a Su mies, en una clara referencia a Dios el Padre. Pero Pablo dice en Hch. 20:28 a los ancianos de Éfeso que fue el Espíritu Santo el que los colocó como supervisores de la iglesia que el Señor compró con Su sangre. Y en Ef. 4 dice que fue el mismo Cristo el que repartió esos dones.

Es Dios quien llama. El papel que la iglesia juega en todo esto es la de reconocer a esos hombres que Dios ha llamado, usando como norma de evaluación los principios que el Señor dejó establecido en Su Palabra en pasajes como 1Tim. 3 y Tito 1.

Esa comisión de la iglesia es indispensable y sumamente importante para que un hombre pueda entrar al ministerio de una forma ordenada. Pero no debemos perder de vista que ese llamado viene de Dios no de los hombres.

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica delSeñor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI)  para América Latina.

El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

El contrato ancestral

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

El contrato ancestral

R.C.Sproul

https://www.ivoox.com/29829486

Continuando con nuestro estudio acerca del drama de la redención, quiero recordarles que ya hemos visto varios de los distintos Pactos que Dios estableció con Su pueblo, y mencioné al inicio que, la estructura misma del pacto es ese vínculo que une el Antiguo y el Nuevo Testamento. De hecho, cuando los llamamos el Antiguo y el Nuevo Testamento, lo que estamos diciendo es el antiguo y nuevo pacto. También mencioné que tomaría un tiempo para explicar el formato literario y las estructuras del pacto.A mediados del siglo XX, un profesor de la Universidad de Michigan llamado Mendenhall escribió una monografía muy breve que apareció en el periódico casi como un ensayo titulado simplemente: “La ley y el pacto en el antiguo cercano oriente”.

Ahora, lo que el profesor Mendenhall hizo en ese trabajo fue resumir algunos descubrimientos extremadamente importantes del siglo XX, particularmente en este caso ya que se relacionaban con el antiguo pueblo heteo. Mendenhall notó que en los documentos –algunos documentos que se habían descubierto, que habían sobrevivido desde la antigüedad–notó que había una cierta estructura en los tratados que se hicieron en el mundo antiguo entre lo que se llamó el rey soberano y sus reyes vasallos.

Es decir, tienes un gran rey y él hace alianzas o un pacto con reyes menores, y en este arreglo o en este tratado soberano, como se le denomina, ciertas facetas aparecen regularmente en estos tratados. Voy a enumerar los elementos que encontramos en estos tratados antiguos. El primero es que estos tratados siempre contenían un preámbulo, tal como lo tiene la Constitución de Estados Unidos, y luego lo que siguió después del preámbulo fue lo que llamamos el prólogo histórico, y luego el prólogo histórico es seguido por las estipulaciones –o los términos del acuerdo—y luego esas estipulaciones son seguidas por sanciones y juramentos.

También tenemos ceremonias de ratificación y disposiciones para la renovación. Ahora bien, lo que este hombre notó en este análisis fue que este mismo formato se encuentra con frecuencia en las escrituras del Antiguo Testamento. Meredith Kline, profesora de Antiguo Testamento, ha escrito al menos dos libros que amplían este análisis de la estructura de los convenios que encontramos en la Biblia.

Esos dos libros se titulan en primer lugar, Tratado del Gran Rey y el segundo se llama Por juramento consignado, donde la Dra. Kline se explaya sobre el trabajo de Mendenhall para mostrar cómo se puede encontrar esta estructura de tratados en los documentos del Antiguo Testamento. Permítanme comenzar entonces con una breve introducción al capítulo veinte del libro de Éxodo. Creo que todos sabemos que Éxodo 20, uno de los capítulos más famosos del Antiguo Testamento, es muy conocido porque es en ese capítulo que encontramos el Decálogo, o los Diez Mandamientos, que forman la base fundamental o la base legal para la formación de la nación que Dios instituyó con su pueblo Israel. Y empieza así: “Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante de mí.”

Lo que vemos aquí en esta breve introducción en el primer versículo de Éxodo 20 es un preámbulo y un prólogo histórico. El preámbulo es la situación en la cual el miembro soberano de este tratado, porque los tratados soberanos no eran pactos o convenios entre iguales. El soberano era el gran rey, como mencioné, y los otros reyes que se aliaron con él eran reyes menores, y entonces la soberanía descansaba en el soberano.

Y eso es lo que encontramos aquí en el Antiguo Testamento, que el socio soberano de este pacto es Dios; y Dios, en el preámbulo, se identifica a sí mismo. Él se presenta a sí mismo por su nombre, al igual que en el mundo heteo, el nombre del gran rey se declara primero. “Yo soy Yajabibi, rey de todos los heteos” y así por el estilo. Aquí notamos que en Éxodo 20, comienza con esta declaración: “Yo soy Yahweh, tu Dios”,

De tal manera que Dios se identifica por su nombre como el soberano en el tratado, y luego sigue el prólogo histórico. Una de las cosas fascinantes en el Antiguo Testamento es que encontramos estos prólogos históricos frecuentemente, en especial cuando hay ceremonias de renovación del pacto. Entonces el prólogo histórico actualizará la historia de la relación entre Dios y su pueblo.

De nuevo, es importante que comprendamos que el Dios al que servimos es un Dios personal. Él tiene un nombre y hay una historia de la relación entre Dios y su pueblo. Inicialmente, Dios se identifica aquí como el Señor del pueblo –Yahweh, su Señor—el que ha hecho…¿qué? “Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto”.

Anteriormente, cuando Dios le hablaba a José, por ejemplo, decía: “Yo soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.” Al decir eso, él se estaba identificando a sí mismo con la historia pasada de su relación con su pueblo. Ahora se está expandiendo. No solo es el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, sino que ahora se lo conoce como el Dios que ha actuado en la historia para provocar el Éxodo. “Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto”. Ahora, todo esto, todo este preámbulo y prólogo, antes de llegar a los términos del pacto.

Ahora, lo que Mendenhall llamó las estipulaciones, se refiere a esos artículos, ese contenido del tratado por el cual se hacen ciertas promesas o acuerdos. Esos son los términos del acuerdo. Así como cuando tenemos un contrato laboral hoy en día –si tú tienes un contrato donde trabajas, puedes estar bajo contrato con un empleador y tener una descripción de funciones. Y la descripción de funciones, especifica o establece las estipulaciones y los términos de tu empleo; eso incluye tanto tus responsabilidades como tus beneficios.

Por ejemplo, en el mundo heteo, el rey decía: “Yo soy Yajabibi, rey de todos los heteos y ahora prometo que protegeré tus tierras de reyes extranjeros. Mis ejércitos se mantendrán a tu disposición y actuarán cada vez que te sientas amenazado, y al mismo tiempo, es tu responsabilidad entregar a mis almacenes tantos costales de grano por año y tanto dinero de impuesto por año.” Esos son los términos del acuerdo.

En el contrato nupcial que tenemos hoy, tenemos ciertas promesas que se hacen, en la que nos comprometeos mutuamente, y decimos que prometemos amarnos y ser fieles y todas esas cosas que prometemos, en cualquier circunstancia, sea que estemos en enfermedad o en salud, en abundancia o en escasez, ya saben, hasta que la muerte nos separe.

Esas partes de la ceremonia nupcial incluyen las estipulaciones del acuerdo o del pacto. Ahora, la razón por la que menciono estas estipulaciones es porque tenemos que entender que el Decálogo, los diez mandamientos, implicó un resumen de las estipulaciones básicas del pacto con el que Dios hizo con y a través de Moisés.

Moisés es llamado el mediador del antiguo pacto. Es a través de Moisés que la ley ahora se le da a la nación, la ley que se expande mucho más allá de las obligaciones que Dios le impuso con anterioridad a Abraham, Isaac, Jacob y demás. Ahora tenemos esta codificación formal de todas las estipulaciones para que Israel sea una nación, para ser el pueblo de Dios en esta situación histórica redentora.

Y no solo tienes los diez mandamientos, o el decálogo, sino que lo que sigue a los diez mandamientos se llama el código de santidad, que se expande con mucho más detalle sobre las obligaciones que se establecen en los diez mandamientos. Este es otro aspecto que espero que encuentres interesante: que hay dos tipos distintos de leyes que son parte de este pacto que Dios establece con Moisés en el monte Sinaí.

A veces se conoce como el pacto Sinaítico porque fue dado a través de Moisés en el monte Sinaí. Y los dos tipos distintos de leyes que encontramos aquí en el libro de Éxodo y en todo el Pentateuco son lo que se llama ley casuística y el segundo se llama ley casuística. Ahora bien, estos términos pueden no ser familiares para todos, en especial el primero, apodíctico.

Ahora, ese es un término que casi nunca escuchamos, pero lo que se entiende por ley apodíctica son las leyes que se otorgan como universales, como principios universalmente vinculados que forman la base misma de todo el código legal de la nación.
En nuestra situación actual, podríamos ver un paralelo entre los diez mandamientos y su función en Israel y la declaración de derechos de nuestra Constitución estadounidense, porque todas las otras leyes de la tierra, de las cuales existen miles de leyes en las legislaciones, todas ellas siempre se juzgan de conformidad con, o en relación con, las leyes presentes en la Declaración de derechos en la Constitución.

Ahora, la razón por la que se llaman apodícticos es por la forma en que son dados y que son referidos. Siguen una fórmula determinada y esa fórmula aquí es: “Tú harás…” o “No lo harás…” Esa es la fórmula que no es una situación hipotética condicional, sino que es lo que hoy llamaríamos leyes absolutas. Quiero decir, esto es totalmente extraño para una cultura como la nuestra, donde hay personas que abrazan el relativismo y dicen que no hay nada absoluto excepto el absoluto de que no hay nada absolutamente nada absoluto.

Así que la ley apodíctica son los principios universales que definen todas las otras leyes específicas que vienen después. Ahora, la ley casuística, a diferencia de la ley apodíctica es la que comúnmente llamamos “jurisprudencia”. Jurisprudencia: ley que surge de situaciones de vida específicas y casos específicos.

Sabemos que cuando los abogados presentan casos en el tribunal de nuestro país, siempre están preocupados por encontrar precedentes para situaciones similares e intentar alentar al tribunal a aplicar una decisión previa a una situación que tal vez ahora es un poco diferente pero que, sin embargo, tiene suficientes similitudes con los hechos anteriores que fueron resueltos por el tribunal, que examinamos todo el cuerpo de la jurisprudencia para dar pautas a futuras decisiones.

Ahora bien, la fórmula de la jurisprudencia en el Antiguo Testamento es la siguiente: generalmente sigue este tipo de formato literario: si tal o cual, tal y tal cosa sucede, entonces tal o tal cosa y tal y tal debería ser la respuesta de la corte. Y estas leyes son ejemplares. Es decir, sería algo como esto. La jurisprudencia diría: si su buey aplasta el campo de otra persona, entonces se aplicarán ciertas penalidades o sanciones en ese caso. ¿Vieron? Hay un caso.

Ahora, si la Biblia cubriera todos los casos imaginables de jurisprudencia, entonces la Biblia sería un libro tan grande que se necesitaría una grúa para levantarla. Por eso existe la jurisprudencia como modelo o ejemplo de cómo debe administrarse la justicia. Supongan que ahora mi problema no es que mi buen haya pisoteado tu jardín de rosas, sino que mi cabra ha devorado tus gladiolos.

Es posible que la Biblia no hable específicamente acerca de las cabras comiendo gladiolos, pero vemos si hay un caso, una instancia, un ejemplo de algo similar en la Biblia de donde podemos sacar conclusiones. Y así es como funciona la jurisprudencia. Entonces, tienes tanto la ley apodíctica como la ley casuística, todas incluidas en este concepto que llamamos estipulaciones. Y así las estipulaciones del pacto que Dios hace con Moisés comienzan con declaraciones tales como: “No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza”… y así sucesivamente a través de los diez mandamientos.

Ahora, luego de que se dan las estipulaciones, y tenemos que recordar, de paso, que la ley en el Antiguo Testamento no es algo abstracto que desciende del cielo aislado de cualquier contexto real. El contexto de esta ley es un pacto, y sigue siendo parte del pacto de gracia.

Entonces, no podemos decir que las leyes de Dios son contrarias a su gracia, pero sí, que vienen a nosotros como parte de la expresión de su bondad y misericordia, que Él incluso haría un trato con nosotros, que incluso Él sería nuestro Señor del pacto.

Es un acto completamente amable de parte de Dios. Y también tenemos que entender que las leyes de Dios, nuevamente, no son principios abstractos, sino que son las leyes de nuestro Dios personal. Obedecemos la ley no solo porque sean leyes, sino porque son leyes de Dios y queremos ser obedientes a Él, y queremos agradarle.

Y Él expresa su placer al darnos estas leyes para decirnos cómo vivir. Ahora, estas estipulaciones son seguidas por juramentos y sanciones, se toma juramento y en el caso que ya hemos visto, el caso de Abraham, Dios hizo un pacto con él y juró por Sí mismo.

Hizo un juramento, y ese juramento es una promesa solemne en donde promete cumplir los términos del pacto. Dios hizo ciertas promesas a Adán, hizo promesas a Noé, hizo promesas a Abraham, y ahora hace estas promesas al pueblo de Israel. Y la promesa que se genera en el antiguo pacto es la promesa de bendición.

Leemos, por ejemplo, en el capítulo 28 de Deuteronomio, y dice: “Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios”. Y luego obtenemos esta larga lista de bendiciones prometidas.

“Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo. Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas. Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar. Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir.” ¿Oyes lo que está diciendo? Él dice: “Si obedeces la ley de Dios, la bendición te acompañará en todas tus empresas. Serás bendecido en la cocina, serás bendecido en el dormitorio. Serás bendecido en tu morada; serán bendecido en la sala.

Serás bendecido en el país; serás bendecido en la ciudad. Cuando te levantes, cuando te acuestes, a donde sea que vayas, todo lo que hagas, recibirás la bendición que viene de Dios por cumplir las estipulaciones del pacto. Por otro lado, si no mantienes la bendición, o si no cumples con las estipulaciones del pacto, entonces habrá sanciones contra ti, y esas penas se expresan en el Antiguo Testamento en términos de maldiciones,

Leemos en el capítulo 27 de Deuteronomio estas declaraciones: “Maldito el que deshonrare a su padre o a su madre. Maldito el que redujere el límite de su prójimo. Maldito el que hiciere errar al ciego en el camino”. Y la idea general aquí es que si rompes la ley de Dios, entonces la maldición te seguirá a todos lados.

“Maldito serás tú en la ciudad, y maldito en el campo. Maldita tu canasta, y tu artesa de amasar. Maldito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas”. Maldiciones por doquier. Esa es la pena o las sanciones, sanciones negativas, por no cumplir con las estipulaciones. Y luego, como ya hemos visto en el caso de Abraham, estos pactos son ratificados generalmente por algún tipo de ceremonia de corte, como la circuncisión, indicada entre los judíos.

Y, por último, había una disposición en estos antiguos pactos para tenerlos actualizados y lo vemos con frecuencia en el Antiguo Testamento, donde al final de la vida de Moisés, él reúne a todas las personas y realizan una renovación del pacto donde Moisés pasa la posta de su liderazgo a Josué.

Y luego en la vida de Josué, él realiza una ceremonia de renovación del pacto: “escogeos hoy a quién sirváis… pero yo y mi casa serviremos a Jehová.” Estas declaraciones son parte de toda esta amplia estructura de pacto, que veremos más en nuestra próxima sesión. La mayoría de nosotros somos muy cuidadosos con el entendimiento de los términos de los contratos que hacemos.

Recuerdo que el año pasado la asociación de acreditación de seminarios hizo su revisión de nuestro seminario en Orlando y todos los profesores fueron entrevistados por los funcionarios. En ese momento, yo era el decano de la institución; y me llamaron para una entrevista y estaban muy preocupados porque la facultad de nuestro seminario solo tiene contratos de un año. No tenemos tenencia en nuestra institución académica, y esta asociación de acreditación tuvo una mala impresión de eso.

Entonces me preguntaron de inmediato: “R.C., ¿cómo te sientes respecto a los términos de tu contrato? Y comencé a reír. Y dijeron: “Por qué te ríes?” Y dije: “Porque no tengo un contrato.” Dijeron: “Qué quieres decir con que no tienes un contrato?” Dije: “Bueno, no tengo un contrato escrito”. Le dije: “Salgo a cenar una vez al año con el presidente del seminario y nos sentamos y él me dice lo que quiere que se haga el próximo año y cuál será la compensación, y disfrutamos la comida, nos damos la mano al despedirnos y ambos olvidamos lo que acabamos de decir.”

Dije: “Tenemos una relación muy amistosa e informal. No me molesta en absoluto. Me alegra hacerlo”. Ellos pensaban que estaba siendo explotado y era terrible, por lo que dije: “No”. Les dije: “Estoy muy contento con esto porque entendemos cuáles son mis obligaciones y cuáles son los términos de nuestra relación”.

Entiendo la importancia de tener las cosas detalladas en los contratos y todos nosotros debemos ser cuidadosos y diligentes, en especial si tenemos un rol de superintendentes en un contrato industrial o algo por el estilo, que seamos diligentes en mantener los términos y las obligaciones de cualquier acuerdo que hayamos celebrado porque esto tiene su base en la misma relación que Dios tiene con su pueblo.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es