3/5 – No se aceptan actrices

Aviva Nuestros Corazones

Serie: En busca de Dios

La honestidad: El silencio no siempre es oro

3/5 – No se aceptan actrices

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/no-se-aceptan-actrices2/

Carmen Espaillat: Jennifer creció en una iglesia como una pequeña gran actriz. Luego descubrió el poder de la honestidad.

Jennifer: He sido una falsa; una mentirosa. Les he hecho creer a todos que yo soy una buena y feliz chica cristiana que ama estar aquí. Que está orgullosa de dirigir el coro y de estar envuelta en todo.   Que está orgullosa del hecho de ser la hija del pastor y de no tener nada malo que le puedan señalar.

Bueno, mentí.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy De Moss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

¿Por qué se arriesgaría alguien a ser dolorosamente honesta? ¿Realmente vale la pena hablar?

Vamos a explicar las grandes recompensas de la honestidad. Es fundamental para experimentar un avivamiento personal; acerca de lo cual hemos estado estudiando comenzando hace dos semanas en la serie En Busca de Dios.

Nancy: ¿Recuerdan como antes (esto ya no se hace mucho hoy día) solíamos firmar las cartas con la palabra “Sinceramente”? Esta palabra “sincera” es una palabra importante en el proceso de avivamiento, y aparece en el Nuevo Testamento en algunos pasajes significativos.

Uno de estos es 1 Timoteo 1:5, en donde el apóstol Pablo dice, “Pero el propósito de nuestra instrucción es”, el objetivo de nuestra ordenanza, el propósito de lo que hemos estado enseñando, “es el amor.”

Nosotros queremos que amen a Dios y que se amen unos a otros y a los demás, y que este amor brote, que surja de “un corazón puro, de una buena conciencia y una fe sincera.”

Pues bien, estos tres elementos – un corazón puro, una buena conciencia, y una fe sincera – son cosas de las que vamos a hablar mucho en estas próximas sesiones de la serie En Busca de Dios, porque si vamos a experimentar amor – amor por Dios y amor por los demás- son todos requisitos para experimentarlo.

Entonces el objetivo es amor, y esto surge de un corazón que es puro, una conciencia limpia, y de una fe que es sincera.

Pablo dice en Filipenses 1:10, “Oro para que seáis puros (sinceros) e irreprensibles para el día de Cristo”.

La palabra sincero viene de dos palabras en Latín – sine cerus- que significan “ sin cera.” Ahora bien, los comentadores bíblicos debaten sobre la forma como esta palabra vino a ser utilizada y lo que realmente significa en el contexto del Nuevo Testamento.

Algunos de ellos sugieren que está relacionada con la imagen de los antiguos alfareros, particularmente en la ciudad de Corinto. Este era un negocio lucrativo.

Primeramente se hacía la vasija; luego se colocaba en un horno para que se endureciera, y entonces, luego de sacarla del horno, los alfareros de buen prestigio revisaban la pieza de barro para ver si se le había hecho alguna grieta en el proceso de endurecimiento.

Si había una rotura en la vasija, ellos desechaban la pieza de barro y empezaban el proceso de nuevo. Esto hacía que la pieza de barro sin grietas fuera bastante valiosa.

Ahora bien, habían algunos alfareros que querían ganarse el dinero más fácil y reducían los gastos. Al final, estos eran menos respetados, porque tomaban una pieza imperfecta y le untaban cera en las grietas.

Algunos de estos alfareros vendían las vasijas con cera como si fueran de primera calidad. Y a simple vista, si no la observabas con cuidado, no veías la diferencia.

Estos alfareros estaban socavando a los alfareros sinceros, aquellos que hacían vasijas sin cera: sine cerus. Los alfareros más respetables comenzaron entonces a colocar letreros en su entrada que decían “Sine cerus, que significaba: “Esta tienda vende vasijas sin cera. Son puras. Son limpias. Completas. No tienen desperfectos.”

Ahora bien, hay algunas palabras diferentes utilizadas en el Nuevo Testamento en el lenguaje griego que se traducen como sincero. Una de esas palabras es “transparencia”. Pureza. Sinceridad. Significa “sin mezclar,” o “sin ningún engaño.”

Hay otra palabra – una palabra similar en el griego – que se traduce sincero, y esta palabra realmente significa “juzgado por la luz del sol” literalmente; “genuinidad probada y comprobada.” El diccionario Expositivo Vine dice que esta palabra significa “libre de marca o culpa al grado de soportar el examen completo del esplendor del sol.”

Es decir que cuando el sol brille sobre esta pieza de alfarería, no se verá ninguna rotura cubierta con cera. Se puede poner bajo la luz del sol y se verá limpio, completo y puro.

Cuando pienso en algo que está siendo probado por la luz del sol, pienso en mis ventanas. Puedes pensar que están limpias hasta que les da la luz del sol de las cuatro de la tarde, porque la luz del sol a esta hora tiene la capacidad de evidenciar cosas que antes no se veían – allí son probadas por la luz del sol.

Sincero significa que puede pasar la prueba de pureza debajo del sol. Es genuino; es puro. Jesús es la luz del mundo. El brilla con Su luz en nuestros corazones. Dios es la luz. En El no hay oscuridad.

Cuando estamos en Su presencia, Su luz brilla sobre nosotros, y la pregunta es: ¿Qué muestra la luz? ¿Somos sinceros? ¿Estamos sin cera, sin pretensiones, sin encubrimientos?

¿O hemos tratado de remendar las partes problemáticas de nuestras vidas, las imperfecciones, remendándolas para que nadie más pueda verlas? Y entonces viene Dios con Su omnipresencia, omnisciencia, con Su ojo iluminado y dice, “Yo veo eso”.

Hay un poco de cera allí. Hay un poco de encubrimiento aquí. Hay un poco de pretensiones. Esta no es una vasija pura. Hay un poco de cera. “Esta es la realidad”, ¿es esto lo que queremos que Dios diga cuando Él haga brillar Su luz en nuestros corazones?

Ahora bien, el opuesto de la palabra sincera sería la palabra hipocresía o hipócrita. Esta palabra se deriva de una palabra griega que significa “actor”.

Significa actuar un papel, pretender. Los actores en escena en las obras griegas utilizaban máscaras para interpretar a sus personajes. Se colocaban la máscara sobre sus rostros, y no se podía saber entonces quién era quién. Estaban pretendiendo ser alguien que realmente no eran.

Eran falsificadores, y la palabra hipócrita significa “alguien que pretende ser alguien más o mejor de lo que realmente es”. ¿Recuerdan que la mayor crítica de Jesús en el Nuevo Testamento no fue hacia aquellos que sabían que eran pecadores – la mujer atrapada en adulterio, el colector de impuestos, el engañador, el ladrón? Ellos sabían que eran pecadores.

La mayor crítica de Jesús fue hacia aquellas personas que se ponían máscaras – los hipócritas, las personas que estaban interpretando un papel. Los fariseos; esto es lo que ha venido a significar esta palabra para nosotros, ¿no es así? El hipócrita: alguien que interpreta un papel.

Estas eran personas que usualmente pretendían ser más religiosas de lo que realmente eran. Utilizaban máscaras para encubrir la corrupción de sus corazones.

Durante los últimos 25 años, he tenido el privilegio de servir como parte del equipo de Life Action Ministries, el cual es un ministerio de avivamiento que lleva este mensaje de buscarle a El; de avivamiento – personal y corporativo – a las iglesias locales a través de todos los Estados Unidos.

Por un número de años, mientras he formando parte de este ministerio, he tenido el privilegio de estar en estas reuniones de avivamiento en las iglesias locales y de escuchar a diferentes personas compartir lo que Dios ha estado haciendo en sus vidas mientras las máscaras se han ido cayendo, y las personas se han ido sincerando.

Quisiera compartir con ustedes algunas reseñas de testimonios recientes compartidos durante los servicios de Life Action Ministries. Tenemos el permiso de las mujeres que han compartido estos testimonios para compartirlo con ustedes también.

Ambas eran miembros de sus iglesias, líderes en sus iglesias. Escuchen uno detrás del otro, mientras reconocen públicamente delante de sus iglesias que la impresión que habían querido causar recientemente, ante los demás, no había sido sincera.

1ra Reseña: Vine a esta cruzada diciéndole al Señor, “Señor, sé que hay cosas que están mal en mí, y no sé realmente que son”. Estaba tan llena de orgullo que no podía ver.

Hay muchas cosas mal, pero ésta me impactó. No puedo recordar en cual versículo están ahora, pero usted la repetía una y otra vez: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!” (ver Mateo 23:13-29).

Yo soy co-comandante del programa de OANSA, y yo no he memorizado un versículo en …no sé ni siquiera cuanto tiempo. Semana tras semana sus hijos han venido, y yo les pido disculpas a todos. Les pido tanto perdón. Cuánto lo siento!

Estoy parada ante ustedes, de frente a ustedes, porque no he sido la comandante que debía ser, y les pido que me perdonen.

2da Reseña: He sido una falsa; una mentirosa. Les he hecho creer a todos que yo soy una buena y feliz chica cristiana que ama estar aquí. Que está orgullosa de dirigir el coro y de estar envuelta en todo.   Que está orgullosa del hecho de ser la hija del pastor y de no tener nada malo que le puedan señalar.

Bueno, he mentido. Me he vuelto amargada, llena de ira. Cuando llego al parqueo de la iglesia, lo odio. Me he airado contra Dios, a tal punto que me he resentido contra ustedes.

Me he resentido contra mi familia, contra mi padre, resentido contra él, por qué Dios me hizo y por las cosas que El me dio. Desespero a mi esposo porque estoy enojada, y necesito pedirles que me perdonen por engañarles haciéndoles creer que era alguien que realmente no soy.

Necesito de sus oraciones para que el gozo del Señor vuelva a mi corazón y vuelva a sentirme que estoy en la compañía de Dios y en compañía de ustedes. Me siento tan avergonzada de mi misma por tratar de engañarles. Esto es tan vergonzoso para mí.   Soy una pequeña gran actriz, pero mis murallas han caído, y hoy conocen a la Jennifer real.

Quiero que sepan que yo les amo, y que amo al Señor, y estoy lista para cambiar.

Nancy: Jennifer dijo, “Soy una pequeña gran actriz”. ¿Pero pudieron percibir a través de sus lágrimas la libertad que salía de su corazón cuando ella dijo, “Ahora conocen la verdadera yo”?

Es trabajoso mantener una máscara. Es difícil vivir pretendiendo. Te desgastará.

Entonces, cuando la luz de la presencia de Dios escudriñe tu vida y sea expuesta a la luz, ¿diría Dios que tu vida es sincera, sin hipocresía, sin cera, sin pretensiones, sin interpretaciones, sin actuaciones, solo real, limpia y pura delante de El?

Si no, camina hacia la luz. Sé honesta con Dios. Dile, “He sido una hipócrita. He estado actuando, pero quiero ser veraz. Quiero ser honesta. Quiero simplemente ser quien soy, y quiero que Tú me transformes en lo que Tú quieras que yo sea.”

Oh Señor cómo oro para que Tú envíes un avivamiento de honestidad a nuestros corazones, a nuestras iglesias – que dejemos las pretensiones. Perdónanos, Oh Señor, por nuestra hipocresía, por actuar como si todo estuviera bien, cuando estamos encubriendo nuestra ira y amargura, sensualidad e impureza, lujuria, codicia e idolatría.

OH Señor, ayúdanos a ser veraces delante de Ti, a ser sinceros y honestos. Y que entonces Tú puedas limpiar por la sangre de Jesús, todo aquello que saquemos a la luz; que Tú puedas limpiar, lavar, y hacer de nuevo. ¿Harías esto Señor, en nuestros corazones? Oro esto en el nombre de Jesús; Amén!.

Carmen: Dios ofrece libertad para cualquiera que esté cansada de luchar para mantener una imagen falsa. Nancy volverá en un momento para continuar hablando sobre este tema tan crucial de la honestidad.

Si este programa ha sido provechoso para tu vida, visita nuestra página AvivaNuestrosCorazones.com para que te informes sobre cómo puedes adquirir el libro de estudio En Busca de Dios que acompaña esta serie. Este estudio también incluye temas como el arrepentimiento, la humildad y la pureza sexual. La sección acerca de la honestidad, que es el tema que comenzamos a estudiar ayer, te guiará en un proceso de cambio. Te enseñará lo que la Biblia tiene que decir sobre este importante tema, y te ayudará a identificar áreas en las que quizás no estés siendo totalmente íntegra.

Visita tu librería cristiana favorita para obtener el libro, o llámanos al 1-800-569-5959 para ordenar tu copia (aceptamos órdenes desde los EEUU y Canadá). También puedes visitar nuestra página AvivaNuestrosCorazones.com para saber cómo puedes adquirirlo.

Bien, aquí está Nancy de vuelta con más sobre la honestidad.

Nancy: Si han viajado en avión después del 11 de septiembre del 2001, saben que los controles de seguridad han incrementado, y hoy en día se utilizan siempre los detectores de metales. Pareciera que a donde quiera que vamos, debemos pasar por un nuevo chequeo de seguridad.

Están buscando cosas en tu persona: “Quítese los zapatos, quítese el abrigo, sáquese los bolsillos; su equipaje será chequeado; tenemos equipos sofisticados de rayos x”. Quieren saber lo que hay adentro, lo que pudieras querer esconder, lo que pudieras querer encubrir, y lo que pudieras estar pretendiendo.

Bueno, hoy yo les invito a que juntos pasemos por la máquina de rayos x de Dios – la de Él es mucho más sofisticada que cualquier sistema que pudieran utilizar en el aeropuerto- y permitamos que Dios escudriñe nuestros corazones. Estamos hablando de honestidad: no solamente de decir la verdad, sino de vivir la verdad. Tratar con la verdad aún en la parte más íntima de nuestro ser.

Hebreos 4:12 dice que la palabra de Dios es viva; es eficaz; es poderosa; es más cortante que una espada de doble filo; penetra hasta la división del alma y del espíritu.

¿Cómo puedes dividir entre el alma y el espíritu? ¿Crees que puedas ver en dónde esta la división entre alma y espíritu? Sin embargo la Palabra de Dios penetra hasta estos finos puntos y parte nuestros corazones.

Discierne entre ligaduras y tuétanos. Discierne entre los pensamientos y las intenciones del corazón. La palabra de Dios expone lo que realmente estoy pensando, mis motivaciones, quien realmente soy. El versículo 13, “ Y no hay cosa creada oculta a su vista, sino que todas las cosas están al descubierto y desnudas ante los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta”.

Hoy y en las siguientes secciones, quiero que nosotros hablemos acerca de vivir en honestidad delante de Dios. Primero, hoy y mañana, hablaremos acerca de vivir honestamente delante de los demás. Viviendo como dijo un escritor, “con el techo quitado en nuestra relación con Dios y nuestras paredes derrumbadas en nuestras relaciones con los demás”. Este es un corazón honesto, transparente y humilde que Dios puede avivar.

Primero que nada, sin techo: ser honesto con Dios. ¿Con qué necesitamos ser honestos con Dios? Con nuestra condición espiritual real. Acerca de cómo realmente somos. Acerca de quiénes realmente somos.

Recuerdan a Jacob en el Viejo Testamento. Su nombre significa “engañador”. El fue un cómplice; el fue un manipulador desde el vientre. O sea, él nació siendo intrigante y maquinador.

El engañó a su hermano, ¿recuerdan?, acerca de la primogenitura. Luego engañó a su padre. Leemos la historia en Génesis 27. Jacob siendo el segundo hijo reclamó la bendición de su padre Isaac cuando este tenía la intención de dársela a su primogénito, Esaú.

Pero Isaac estaba viejo; estaba ciego. El no podía ver, y Jacob cubrió sus bases. El supo como fingir ser el hermano que en realidad no era.

Génesis 27:18 dice, “Entonces él fue a su padre, y dijo: Padre mío. Y éste respondió: Aquí estoy. ¿Quién eres, hijo mío?” Importante pregunta. “Jacob dijo a su padre, ‘Soy yo Esaú tu primogénito’” (versículo 19).

Él hizo lo que había estado haciendo toda su vida – engañando, mintiendo, pretendiendo ser alguien que él no era. “Soy Esaú”.

¿Quién eres tú? Yo soy Esaú. “He hecho como me has dicho; ahora siéntate y come para que sigas mi juego, y me bendigas”. Jacob tenía una agenda; él estaba tras obtener lo que quería, y con tal de seguir su agenda, él tenía un papel que jugar para llevarla a cabo.

Ahora sigamos adelante, años más tarde, llegamos entonces a la escena en donde Jacob lucha con un ángel de Dios, Génesis 32:24-30. Recuerdan, que era media noche, y el ángel le dice a Jacob, “Cuál es tu nombre?” (versículo 27). Es la misma pregunta que su padre le había hecho años antes.   Esta vez la respuesta es, “Jacob”.

Por primera vez, creo, que en su vida, Jacob realmente salió a la luz, porque al reconocer quien él era, estaba diciendo, “Soy Jacob, el engañador. Yo soy el que mintió, confabuló, organizó y manipuló toda su vida. Ese soy yo realmente”.

Y es que Jacob sabía que no podía seguirle mintiendo a Dios. El sabía que tenía que salir a la luz. Este ángel de Dios – una aparición pre encarnada de Cristo, creo – luchó con él hasta que lo venció.

Jacob sabía que había perdido la batalla por querer pretender. El no podía seguir actuando, por lo que finalmente dijo, “Yo soy Jacob. Ese soy yo realmente.”   Por primera vez, él fue honesto.

Pienso en un hombre que se puso de pie durante un servicio de Life Action Ministries que estábamos llevando a cabo en una iglesia en Texas, hace ya unos años; todavía recuerdo esto. El hombre se paró – este era un hombre de negocios – y dijo “Soy un ladrón”.

La gente lo miraba como, “Un hombre parándose en la iglesia y diciendo, “Yo soy un ladrón?! Este no es el lugar en donde admites cosas como esas!” Pero este si es el lugar en donde debiéramos admitir cosas como estas. Sí, esa es la verdad!

Este hombre era un contable, y él reconoció que había robado de la cuenta de retiro de su madre. El había estado manejando sus asuntos, y él se paró en frente de esa congregación y caminó hacia la luz y dijo, “Soy un ladrón. Eso es lo que realmente soy”.

Mientras me preparaba para esta serie, estaba buscando unos archivos en mi computadora. Me encontré con unas anotaciones de un diario que había hecho hace unos años atrás, y mi mente regresó a algunas cosas que había olvidado. Y como Dios me tomó, en aquel punto de mi vida, y me llevó a caminar hacia la luz, a sincerarme.

Déjenme leerles algunas de las cosas que escribí en esa parte del diario, mientras aprendía a sincerarme con Dios. Escribí:

‘Durante días, he estado caminando en la carne. He sido negativa, crítica, controladora, tensa, egoísta, y reaccionaria, y yo sé que mi espíritu ha afectado desagradablemente a aquellos que están alrededor de mí.

He pensado y hablado de manera irrespetuosa a hombres de Dios. No los he considerado como mejores que a mi misma; he criticado sus acciones y cuestionado sus corazones. He evaluado y criticado sus mensajes. Me he auto-exaltado a mi misma y mis opiniones, y he menospreciado las opiniones de otros. He pensado más en controlar que en servir.

No he contenido mi lengua; no he sido una animadora, sino una crítica. He sido la mujer necia, de la que he escrito, que destruye su casa con sus propias manos.’ [Pasé por un proceso expreso de honestidad con Dios.] ‘Esto es lo que ha estado sucediendo en mi corazón’.

Ahora, mucho de lo que he confesado no hubiera sido percibido por algunas personas, pero sí por otras.

Pero primero tenía que ser honesta con Dios y decir, “Soy controladora. Tengo que hacerlo a mi manera. Tengo que asegurarme que todos actúen según mi estándar”. Simplemente me sinceré delante del Señor.

Quiero decirles, que el sincerarme con Dios me trajo tal libertad y alivio. ¿Quién eres? ¿Cuál es tu nombre? ¿Esaú o Jacob? Sé honesta. ¿Estás enojada? ¿Eres una mentirosa? ¿Eres inmoral?

Tal vez no te has convertido, sentada en la iglesia como una buena cristiana, pero nunca has nacido de nuevo… ¿Egoísta? ¿Adicta? Estamos hablando de motivaciones, valores, actitudes, comportamiento, y carácter.

Pasa por la máquina de rayos x de Dios. Deja que El encienda la luz, y sincérate con El. Dile, “Señor, escudriña mi corazón. Enséñame lo que Tu ves; y lo que sea que veas, lo que sea que Tu digas, yo estaré de acuerdo contigo.

Señor, oramos para que nos escudriñes; para que nos pruebes; enciende Tu luz en nuestros corazones. Ayúdanos a alinearnos con Tu verdad; sin pretensiones, sin encubrimientos, sin falsedades, sin actuaciones, simplemente a ser honestas, reales, con un corazón puro delante de ti; saber que todo está bien entre nuestras almas y el Salvador, en los matrimonios, en los hogares, en los trabajos; saber que están caminando en obediencia a El.

Gracias Señor, que mientras nos alcanzas, Tú nos limpias por la sangre de Jesús. Que esta sea la experiencia de cada uno en este lugar. Oro en el nombre de Jesús, amén.

Carmen: Es fácil ponernos una máscara día tras día y dar una falsa impresión. Nancy DeMoss de Wolgemuth nos recuerda cuánta libertad experimentamos cuando nos quitamos esa máscara y nos sinceramos con Dios.

Las enseñanzas de hoy son parte de una serie llamada En Busca de Dios. Es acerca de una experiencia de gozo y avivamiento personal. Si el programa de hoy sobre la honestidad te ha sido de ayuda y convicción, entonces la serie completa será de mucho provecho, al igual que el libro de estudio. Para saber cómo puedes obtener la copia de este libro visita AvivaNuestrosCorazones.com.

Descubre el gozo que viene de la humildad, la pureza, la gracia, la obediencia, y el perdón. Hay tanta libertad y gozo cuando le permitimos a Dios desarrollar estas características en nosotros. Sigue descubriendo el gozo del avivamiento personal mientras continúas con nosotras en esta serie.

Bien, ¿ya te registraste para la conferencia Mujer Verdadera: En Busca de Dios a celebrarse en la ciudad de Querétaro, México en marzo del año entrante? Acompaña a Nancy, Mary Kassian, Dannah Gresh y Dámaris Carbaugh. Ven y trae un grupo de amigas para que sean animadas y refrescadas. Visita MujerVerdadera17.com para más informes acerca de cómo puedes ser parte.

Una vez seas honesta con Dios, usualmente hay otro paso que dar: ser honesta con los demás. Averigua por qué, mañana, mientras Nancy continúa con esta hermosa serie: En Busca de Dios.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

5/7 – El cuerpo de Cristo en la Tierra

Iglesia Biblica del Señor jesucristo

5/7 – El cuerpo de Cristo en la Tierra

Serie: La Iglesia, el cuerpo de Cristo

Ps. Sugel Michelén

 

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano  Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI)  para América Latina.

El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

http://www.ibsj.org

El Maná y El Agua

Coalición por el Evangelio

Conferencia Muestra a Cristo

El Maná y El Agua

José Mercado

José Mercado (Joselo) es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Oriundo de Puerto Rico, renuncia a su carrera de consultoría en el año 2006 para ingresar al colegio de pastores de Sovereign Grace Ministries.

Es el pastor principal de la Iglesia Gracia Soberana en Gaithersburg, Maryland.

José completó su Maestría en Artes en estudios teológicos en SBTS, y está casado con Kathy Mercado y es padre de Joey y Janelle.

 

La redención prometida a Abraham

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

La redención prometida a Abraham

R.C.Sproul

https://www.ivoox.com/29665325

A veces, en las conferencias y reuniones cristianas donde me toca hablar, la gente se me acerca con un pedido muy inusual, y la primera vez que esto sucedió, me quedé anonadado; Pero ahora veo que es una costumbre popular y por eso ya no me choca tanto. Ellos traen sus biblias y me piden un autógrafo, y yo pienso: “Una cosa es que firme un libro que escribí yo mismo, pero amigos, yo no escribí la Biblia.” Simplemente me resulta extraño que la gente me pida esto.

Pero hay otra parte en esta tradición o costumbre. Me piden que escriba junto a mi nombre, el versículo de mi vida, y de nuevo, la primera vez que alguien me pidió eso, estaba un poco desconcertado. Dije: “Qué quieres decir con el versículo de mi vida?” “Bueno, tú sabes, el versículo que define tu vida”.

Y dije: “Bueno, nunca he pensado en eso, tomando un versículo de las Escrituras. Se supone que debemos tratar de vivir de acuerdo con cada palabra que aparece en las Escrituras, no solo con una de ellas”. Pero lo que realmente estaban preguntando era: “¿Cuál es tu versículo favorito en la Biblia, y escríbelo allí, y quiero leerlo por mí mismo y ver por qué lo has escogido?”.

Me imagino que no hay nada de malo en eso. Así que nos divertimos un poco haciéndolo. A menudo he dicho que si me metieran en la cárcel en confinamiento solitario y solo pudiera tener un libro para leer mientras estoy encarcelado, el libro que quisiera, obviamente, sería la Biblia porque nunca me cansaré de ella.

Nunca tendría suficiente tiempo en la cárcel para agotar las riquezas que se encuentran en el texto bíblico. Pero dicen: “Esperen un momento. La Biblia es una colección de libros. Es como obtener una biblioteca completa: tiene 66 libros. Si solo pudiera tener un libro de la Biblia en su celda, ¿qué libro le gustaría tener?

Por lo general no dudo al respecto y digo: “Me gustaría tener el libro de Hebreos”, y eso a menudo sorprende a la gente. Y dicen: “Pensábamos que usted, R.C. era un teólogo y que seleccionaría Romanos. Y yo digo: “Bueno, no. He visto tanto con Romanos, que si estuviera en la cárcel de seguro podría recordar casi todo sin necesidad de tener el libro frente a mí. Pero Hebreos da tal vasto resumen de toda la historia redentora en términos de sus múltiples alusiones al Antiguo Testamento y la manera en que el Antiguo Testamento se cumple en la persona y obra de Cristo en el Nuevo Testamento. Creo que ese es el único libro de la Biblia que elegiría si tuviera solo una opción.” Bueno la gente fue más específica aún. “¿Qué capítulo te gustaría tener? ¿El capítulo 14 de Juan o el 13 de 1 de Corintios? ¿Cuál es tu favorito? Y así…

Finalmente llegan al versículo de la vida. Ellos dicen: “¿Cuál es tu versículo favorito?” Si solo pudieras tener un solo verso para leer una y otra vez en la cárcel, ¿qué versículo elegirías?

Bueno, para mí esa elección es fácil. El versículo que elegiría es Génesis 15 verso 17, y quiero leer este versículo hoy, porque cuando escuches este versículo, quedarás impresionado. Vas a tener escalofríos de arriba abajo en la columna vertebral. Esto va a ser tan emocionante, tan alucinante, que no querrás esperar hasta poder salir e ir volando a subrayarlo en tu propia Biblia. Génesis 15:17 – escucha lo que dice este verso: “Y sucedió que puesto el sol, y ya oscurecido, se veía un horno humeando, y una antorcha de fuego que pasaba por entre los animales divididos.”

¿No es increíble? Ahora, aquellos de ustedes que están escuchando, tienen que entender que hay personas frente a mí que me están mirando como si hubiera perdido mi muy querida razón. Sus ojos revelan una sensación de perplejidad e incertidumbre y dicen: “¿Qué clase de locura es esta que llamas a eso tú versículo favorito de todas las Escrituras?

Déjame asegurarte, que no te estoy tomando el pelo. Estoy hablando en serio. Este sería el verso que quisiera oír y leer todos los días si es que fuera a prisión. Permíteme leerlo otra vez. “Y sucedió que puesto el sol, y ya oscurecido, se veía un horno humeando, y una antorcha de fuego que pasaba por entre los animales divididos.” Ahora, creo que la razón por la que tengo tantas miradas extrañas cuando digo esto es porque no estamos familiarizados con algunas de las costumbres y prácticas que se realizaban en el Antiguo Testamento, y no entendemos el significado, el simbolismo, de lo que se está comunicando en Génesis 15:17;

Y para entender esto, tenemos que retroceder un poco hasta el comienzo del capítulo y ver el contexto, el contexto histórico, en el que aparece este verso. Hagamos esto. Veamos el capítulo 15 de Génesis, empezando en el verso 1. Leemos: “Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande.” Ahora, escuchen, si estoy nuevamente en mi celda, qué feliz y aliviado me sentiría si Dios se me apareciera en medio de mi celda, y Dios me mirase y dijera: “R.C., no tengas miedo porque Yo soy tu escudo, y yo soy tu gran recompensa”.

¿Cómo te sentirías si estuvieras solo y perdido como José, encerrado en la prisión, y estuvieses solo en prisión, sin nadie que te visite ni que te preste atención, y de repente Dios apareciera en medio y te dijera: “No tengas miedo”? Bueno, una de las peores maldiciones de la vida humana es el miedo, pero si Dios viene y dice: “No tengas miedo”, el miedo desaparece.

Si Dios dice: “Yo soy tu escudo”, ¿qué hace un escudo? ¿Por qué tenemos miedo? Tenemos miedo al daño. Tenemos miedo de una tragedia o catástrofe que sobrevenga –sean lesiones personales o a algún ser querido, o la pérdida de propiedades, de un trabajo, o lo que sea.

Tenemos estos miedos porque no estamos completamente seguros como seres humanos frágiles y finitos. Pero, ¿y si entendiéramos que Dios es nuestro escudo? ¿Quién podría penetrar ese escudo? ¿Qué cosa sería capaz de penetrar ese escudo? Y Dios le dice esto directamente a Abraham. Abraham tiene una visión, y Dios dice: “Abraham, no temas, yo soy tu escudo y yo soy tu gran recompensa”. Ahora, Abraham quedó desconcertado por esto, y dijo: “Señor Jehová, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliezer?

Dijo también Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa.” El que habla aquí es un judío del mundo antiguo o al menos un semita, y está diciendo algo así: “Señor, si soy el hombre más rico del mundo en este momento” –porque Abraham era una de las personas más ricas de todo el mundo antiguo—“¿y estás hablando de una recompensa? ¿Qué le das a una persona que tiene todo?”

Y ahora Dios viene, y Abraham siente que Dios se burla de él. Él estaba diciendo algo como esto: “Oye, Dios, gracias por todos los beneficios que me has dado, pero lo que quería más que cualquier otra cosa que nunca he tenido. No tengo un hijo. Mi esposa es estéril.

No tenemos hijos, y uno nacido en mi casa, Eliezer de Damasco, mi siervo, él recibirá mi herencia. Todas estas cosas que me has dado, no tengo a nadie a quien darla, excepto a un extranjero. ¿De qué es esta recompensa que hablas? “Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo: No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará. Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia.”

Entonces Abraham sale y mira hacia el cielo en el antiguo medio oriente donde la atmósfera es menos densa de lo que es aquí, donde las estrellas son tan brillantes, tan puntillosas en detalles, en términos de lo que se puede ver a simple vista en una noche estrellada en el medio oriente.

Y mira hacia arriba y la Vía Láctea se ve como una nube, densa con estrellas. Y Dios le dice a Abraham: «Cuenta las estrellas”. Estoy seguro de que Abraham entendió que Dios le estaba dando una tarea imposible. Estaba recibiendo un mensaje aquí, pero no creo que Abraham saliera y mirara las estrellas… ‘uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve…’

Todavía estaría contando. Porque si puedes contar las estrellas del cielo, “si las puedes contar… así será tu descendencia”. Una promesa fue hecha. Un pacto está naciendo aquí, donde Dios promete a Abraham, que no tiene hijos, descendientes que serán más innumerables que las estrellas del cielo.

Y leemos el verso 6: “Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia.” Cuando hablamos de cómo somos redimidos en el plan de redención, la doctrina de la justificación por fe, que Pablo elabora tan magistralmente en Romanos – allí Pablo hace referencia a este pasaje cuando articula la doctrina de nuestra redención, donde somos redimidos no por las obras de la ley, sino por la fe en las promesas de Dios y por la fe en Cristo.

Pablo plantea la pregunta: “No fue Abraham justificado antes de hacer alguna de las obras de la ley? ¿No dice la Escritura: “y Abraham creyó a Jehová, y le fue contado por justicia?” Ahora analizaremos eso con más detalles más adelante cuando tengamos una serie acerca de la doctrina de la justificación, pero por ahora solo quiero que lo vean al paso, que aquí está la justificación de Abraham.

Dios le da una promesa y Abraham cree en Dios. No es que Abraham simplemente cree en Dios; Él le cree a Dios. Esa es la diferencia entre la conciencia teológica y la fe verdadera. No es suficiente creer que Dios es, la fe verdadera es creerle a Dios, confiar en Dios, vivir tu vida “coram deo” –delante de Su rostro, ante Su presencia—confiando en Él como tu redentor. Pero Abraham ahora es considerado justo por Dios debido a su expresión de fe, y ¿qué ocurre? Inmediatamente le asaltan las dudas.

Versículo 7: “Y le dijo: Yo soy Jehová, que te saqué de Ur de los caldeos, para darte a heredar esta tierra.” Le ha prometido tierra, y le ha prometido descendencia. Ahora, ¿qué dice Abraham? –el mismo Abraham que hace un momento creyó a Dios y por lo cual fue considerado justo.

Y Abraham dijo: “Señor Jehová, ¿en qué conoceré que la he de heredar?” Lo creo, estoy confiando, pero en este momento Dios, mi fe….—y me estás pidiendo que crea algo grande aquí: mi esposa es estéril y no puede tener hijos.

Soy un hombre viejo. Sí, ¿cómo vamos a tener una descendencia que sea más grande que el cielo, que las estrellas en el cielo? Creo en ti Dios, ayuda mi incredulidad. Me aferro con las uñas. –y casi me acerco a la pizarra y paso las uñas por el tablero, pero te ahorraré eso. Pero ¿sabes lo que es aferrarse a la fe con uñas y todo? Eso es lo que Abraham está haciendo aquí mismo.

Pero ¿ves lo que le está pidiendo a Dios? Él está diciendo: Dios, ¿cómo puedo estar seguro? ¿cómo puedo tener esta fe tan débil y tan frágil? ¿Cómo puedo estar seguro de que vas a hacer lo que prometiste hacer? ¿Te das cuenta de cómo cambiaría tu vida hoy, inmediata y dramáticamente, si realmente crees en la palabra de Dios?

Cada vez que tengo miedo, y mi miedo siempre llega a mi estómago. Sé cuándo tengo ansiedad porque la siento físicamente y detesto eso porque digo: Cada vez que tengo esos dolores y punzadas cuando el temor asalta mi alma, sé que esto pone en evidencia la debilidad de mi fe. Entonces, todos, como cristianos, tenemos esas debilidades y todos anhelamos una mayor seguridad porque si realmente creyéramos a Dios, no tendríamos miedo de nada y estaríamos haciendo su obra día y noche ¿cierto? Pero de todos modos, él es el padre de los fieles, pero también es el padre de los dudosos porque él dice: “Dios, ¿cómo puedo saberlo con certeza?”

Y escucha cómo Dios le responde. Dios le dijo: “Tráeme una becerra de tres años, y una cabra de tres años, y un carnero de tres años, una tórtola también, y un palomino”. ¿Es esto extraño o no? Es decir, Dios dice: ¿quieres estar seguro? Bueno, entonces anda y consígueme una novilla, pero asegúrate que tenga tres años – trae su certificado de nacimiento—y consigue el carnero y la tórtola de tres años, y todos estos animales, le dice.

Y entonces él trajo todo esto y lo partió por la mitad, y colocó cada pieza opuesta a la otra. Ahora, fíjate que estos animales son traídos y Abraham los corta por la mitad, pero no los corta a la mitad por la cintura. Él corta estos cuerpos por el centro mismo, de pies a cabeza, y luego coloca estas piezas separadas unas de otras, pero de punta a punta.

Trajo todo esto, lo cortó en dos, por el medio, colocó cada pieza opuesta a la otra, pero no cortó las aves en dos. Y cuando los buitres bajaron sobre los cadáveres, Abraham los separó. ¿No es esto significativo? Dios le dice que pase por este ritual tan elaborado, esta extraña ceremonia de cortar estos animales por la mitad y luego tumbarlos uno frente al otro en el suelo.

Ahora, ¿qué va a pasar? Tan pronto como esto se haga, ¿quién viene? Los buitres. Pero lo que estamos viendo aquí, lo que estamos leyendo aquí es una ceremonia de alianza donde Dios responderá la pregunta de Abraham: “¿Cómo puedo estar seguro? Dios ahora está dramatizando con una señal externa y sella la garantía de Su promesa a Su siervo.

Y tan pronto como comienza la ceremonia, los buitres están en camino. ¿No es ese el caso siempre? Cada vez que Dios hace una promesa, incluso antes de que tengamos esa promesa en nuestra alma, los buitres están allí para arrebatarla, para comerla, destruirla, devorarla. Pero Abraham se los llevó.

Ahora, el versículo 12 dice: “Mas a la caída del sol sobrecogió el sueño a Abram, y he aquí que el temor de una grande oscuridad cayó sobre él. Y en medio de esta horrible oscuridad, Dios habla de nuevo y le dice a Abraham: Sé con certeza que tus descendientes serán extranjeros en una tierra que no es suya, les servirán, los afligirán 400 años, y también a la nación a quien ellos sirven, Yo juzgaré. Esto es sobre la esclavitud en Egipto, Esto es acerca de una futura profecía del Éxodo.

Y después saldrán con grandes posesiones. Y en cuanto a ti, irás a tus padres en paz. Serás sepultado en una buena vejez. Pero en la cuarta generación, ellos regresarán aquí, por la iniquidad de los amorreos aún no está completa. Ahora, aquí viene. Escucha. “Y sucedió que puesto el sol, y ya oscurecido, se veía un horno humeando, y una antorcha de fuego que pasaba por entre los animales divididos.” ¿Qué significa esto? Lee el siguiente verso. “En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram,” Esta es una ceremonia de pacto.

El concepto de pacto en el Antiguo Oriente era que un pacto no estaba escrito, sino que estaba cortado. Los convenios fueron ratificados por algún tipo de rito de corte. La circuncisión era una señal, un ritual de corte. Bueno, en este caso lo que se está cortando son los animales, y cuando se ponen uno frente al otro, separados, Abraham está en este profundo sueño; Y he aquí en su visión nocturna, ve esta olla humeante y esta antorcha encendida moviéndose entre las piezas. Lo que tenemos aquí es una teofanía.

Una teofanía es una manifestación externa y visible del Dios invisible –ese mismo Dios que se manifiesta en la teofanía de la zarza ardiente, que arde pero que no se consume cuando aparece frente a Moisés. Es el Dios que manifiesta su presencia en la columna de humo y en la columna de nube. Es el mismo Dios que la Biblia dice que es fuego consumidor.

Esta era la manera normal de Dios de revelar su presencia de una manera en que los seres humanos podían contemplarlo. Lo que Abraham está viendo aquí, amados, es Dios moviéndose entre los pedazos de estos animales muertos. Pero ¿por qué lo está haciendo? Él no está acá realizando un ritual de tortura corporal para probar su masculinidad, sino que, lo que Dios le está diciendo a Abraham es esto:

Abraham, te prometí algo. Me creíste, pero no estabas seguro. Querías saberlo con certeza, y dijiste, ¿cómo puedo estar seguro? Y te dije que cortaras estos animales, y ahora me he movido entre los pedazos porque lo que te estoy diciendo Abraham, es que, si esta promesa no se hace realidad, si mi palabra no se cumple, lo que le has hecho a estos animales aquí en el suelo me suceda a mí. Que yo sea cortado. Que el Dios inmutable sufra una mutación. Que el Dios que existe por sí mismo deje de existir.

Es por eso que el autor de Hebreos, más tarde cuando cuenta este incidente en la vida de Abraham, dijo: “Como Dios no podía jurar por nada mayor, juró por sí mismo.” Dios no dice: “Mira Abraham, para estar seguros que mi palabra se cumplirá, que me caiga un rayo y me parta en dos esto no es cierto” o “juro por el templo en Jerusalén” o “juro por el cielo” o “juro por la tumba de mi madre.” No, no.

Dios hace un juramento aquí y dice: Juro por mi deidad. Pongo en peligro mi ser y si no cumplo esta promesa a Abraham, puedo dejar de ser Dios. No hay nada más elevado a lo que Dios pueda apelar como un voto, como un juramento a la verdad, que su propio ser. Eso es lo que comunica este verso, que cuando Dios hace el pacto y la promesa de la redención de las personas y de la tierra a Abraham, Él lo confirma con un juramento. Él jura por sí mismo. Él pone su propia deidad en riesgo a fin de dar certeza a su promesa.

Es por eso que cuando estoy en mi punto más bajo de mi vida y mi fe tambalea, quiero leer este texto una y otra vez. Ya he mencionado la observación de que seguramente nuestras vidas diferirían mucho de cómo son ahora si nuestra fe en Dios fuera perfecta.

La duda desgarra nuestras almas y cualquier fe que tengamos es una fe vacilante. Es una fe que se puede aumentar. Es una fe que puede ser disminuida, y anhelamos más seguridad. Anhelamos una mayor certeza de la que ahora disfrutamos y poseemos. Hice la declaración de que nuestras vidas serían diferentes, si es que realmente creyéramos perfectamente en las promesas de Dios.

Hoy quiero pedirte prácticamente que pienses sobre esto, específicamente con esto en mente. ¿Cómo sería tu vida diferente si estuvieras absolutamente seguro de cada una de las promesas de Dios que Él te da en las páginas de las Escrituras? ¿Cómo cambiarías tu vida? ¿Qué diferencia, específicamente, haría en tu vida?

Quiero que pienses en esto y que reflexiones al respecto. Es algo muy importante en lo cual pensar porque es casi como tomar nuestra temperatura espiritual y también nos inclinará y nos llevará a leer más profundamente sobre estas promesas de Dios para que podamos tener nuestras almas fortalecidas.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

2/5 – Sin secretos

Aviva Nuestros Corazones

Serie: En busca de Dios

La honestidad: El silencio no siempre es oro

2/5 – Sin secretos

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/sin-secretos2/

Carmen Espaillat: Según Nancy DeMoss de Wolgemuth, en realidad no existe tal cosa como un pecado oculto.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Aquello que estás escondiendo de tu marido y piensas que él no descubrirá; aquello que has estado ocultando de tus padres; la forma en que has pecado en contra de tu jefe robándole tiempo, dinero, posesiones o lo que sea; aquello que hiciste hace 15 años; aquello que pensabas que era tan insignificante pero que está carcomiendo tu conciencia; si no lo sacas a la luz y lo confiesas algún día se descubrirá.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

Hemos emprendido una travesía hacia el avivamiento personal a través de la serie que Nancy ha estado compartiendo titulada En Busca de Dios. Durante la primera semana nos habló acerca del avivamiento y durante la segunda habló acerca de la relación que existe entre la humildad y el avivamiento. En los próximos días descubrirás por qué el silencio no siempre es oro. Escucharemos cómo la honestidad es una parte crucial para un avivamiento.

Puedes seguir esta serie junto a un grupo de amigas mientras completan el libro de estudio también titulado En Busca de Dios. Hoy iniciamos la lección 2, día 1. Adquiere el libro y únete a nosotras a través de estas 12 semanas. Visita AvivaNuestrosCorazones.com para más información.

Aquí está Nancy.

Nancy: No sé si alguna vez hiciste esto cuando eras niña, pero puedo recordar con claridad aquellos juegos en que pretendíamos ser alguien en particular o hacer algo. Mis juegos favoritos eran jugar a la escuela y a la iglesia. Y claro, yo quería ser la maestra o la predicadora. Era una niña controladora y algunas cosas no desaparecen tan fácil. Soy la mayor de siete hijos así que teníamos “quórum” para hacer una escuela o una congregación en casa.

Mientras crecí empecé a darme cuenta de que muchos adultos todavía continúan jugando los juegos de hacerse pasar por alguien o algo. Uno de los juegos que jugamos más a menudo es el pretender que somos cristianos. Jugamos a la iglesia. Jugamos al cristianismo. Me doy cuenta que el pequeño drama que hacíamos cuando éramos niñas ahora que somos adultas tan solo toma diferentes formas.

A medida que continuamos en este proceso de buscarle a Él y pedirle a Dios que avive nuestros corazones, deseamos experimentar el gozo del avivamiento personal. Estamos poniendo los cimientos básicos aquí, los principios fundamentales.

Ya dijimos antes que el primer principio es el de la humildad. Nunca podrás acercarte a Dios a menos que te humilles. Dios rechaza al orgulloso. Se opone a él. Pero se acerca a aquellos que se humillan.

Si queremos experimentar un avivamiento en nuestros corazones hay otro principio fundamental del cual estaremos hablando esta semana: la honestidad. Si, la honestidad. Ser transparente, abierta y honesta ante Dios y ante los demás acerca de la verdadera condición de nuestros corazones – sin pretender, sin actuar, sino siendo auténticas.

En este momento les voy a pedir que busquen en sus Biblias el libro de los Salmos. Deseo que veamos algunos pasajes en los Salmos que hablan acerca de la importancia de ser abiertas y honestas delante de Dios. Si vamos a tener un encuentro con Dios, debemos deshacernos de las máscaras, dejar de fingir, abandonar las pretensiones y ser genuinas.

Veremos el Salmo 15, versículos 1-2. Este es un salmo de David que nos habla de venir ante Dios, de acercarnos al Señor. Dice:” Senor, ¿quién habitará en tu tabernáculo?  ¿Quién morará en tu santo monte?  El que anda en integridad y obra justicia, que habla verdad en su corazón.”

Es interesante hacer notar que el salmista no termina la oración tan solo con “el que habla la verdad” pues cuando piensas en hablar la verdad es algo que se hace externamente. Lo que David está diciendo es que el acercarnos a Dios involucra algo mucho más que hablar la verdad exteriormente. Se refiere al lugar donde comienza la comunicación, y esto es en el corazón. Dios permite que la persona que se acerque a Él para habitar en su monte santo, es aquel que habla verdad en su corazón. Aquel que no está pretendiendo. Aquel que no está actuando un papel. Aquel que es auténtico.

Si seguimos leyendo unas páginas más adelante veremos el mismo principio en el Salmo 24 versículos 3-5: “3¿Quién subirá al monte del SEÑOR? ¿Y quién podrá estar en su lugar santo?  4El de manos limpias y corazón puro; el que no ha alzado su alma a la falsedad, ni jurado con engaño.  5Ese recibirá bendición del SEÑOR, y justicia del Dios de su salvación.”

La persona que es santa, tiene manos limpias y un corazón puro; es una persona que no levanta su alma a la falsedad y que no jura mentiras. No profesa una cosa y vive algo diferente.

Vayamos ahora al Salmo 32 donde de nuevo veremos el mismo principio. Recuerden cuando David pecó adulterando con Betsabé y asesinando a su esposo. Este es uno de los salmos que David escribió después de esta experiencia para describir el proceso por el cual lo llevo Dios de cubrir su pecado hasta descubrir ese pecado.

En el versículo 1 del Salmo 32 el dice: “1¡Cuán bienaventurado es aquel cuya transgresión es perdonada, cuyo pecado es cubierto!” ¿Quién cubrirá ese pecado? En este pasaje veremos que si nosotras cubrimos el pecado no seremos bendecidas. Pero si lo traemos a la luz, entonces el mismo Dios se encargará de cubrirlo.   Existe una gran diferencia si soy yo que cubro mi pecado o si es Dios que cubre mi pecado.

Esta semana estaremos hablando sobre el peligro y el problema que surge cuando intentamos cubrir nuestro propio pecado. Veremos que es necesario que seamos abiertos y honestos con Dios y, en algún momento, con los demás acerca de lo que hemos hecho, de cómo hemos fallado, para que Dios pueda cubrir nuestras faltas.

Así que David dice que aquel cuyos pecados Dios ha cubierto, esa persona es bienaventurada. Aquel cuya transgresión es perdonada es limpiado, es cubierto. El versículo 2 continúa: “¡Cuán bienaventurado es el hombre a quien el SEÑOR no culpa de iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño! “ No hay doble ánimo. No hay pretensiones. No hay actuaciones. No hay hipocresía. Esa persona está bendecida.

Luego dice en el verso 3 David comparte que él no siempre experimentó esa bendición. Expresó: “3Mientras callé mi pecado (cuando me negué a hablar de mi pecado a Dios y a los demás), mi cuerpo se consumió con mi gemir durante todo el día, porque de día y de noche se agravó sobre mi tu mano.”

Esta es una imagen de la convicción de Dios. Si no entiendes esta frase quizás significa que no eres una hija de Dios pues si eres una hija de Dios has tenido la experiencia de tiempos cuando la convicción de Dios ha sido tan pesada en cuanto a tu pecado que te parece que no puedes respirar.

Porque día y noche tu mano pesaba sobre mí; mi vitalidad se desvanecía con el calor del verano.” Y que pasó en el versículo 5? “5Te manifesté mi pecado, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones al SEÑOR; y tú perdonaste la culpa de mi pecado. “

Esto como pueden ver, es un cambio de corazón. Inicialmente el dijo: “Callé. No deseaba que nadie supiera lo que había hecho. Cubrí mi pecado. Me mantuve en silencio sobre mi pecado. Pero, llegó un momento cuando la convicción de Dios fue tan pesada sobre mí que no pude más. Tuve que sacarlo a la luz”.

Yo dije: “Lo confesaré. Seré honesto.   Reconoceré mi pecado ante ti.” Fíjense cuántas veces se repite este concepto. “No encubrí mi iniquidad; Dije: Confesaré mis transgresiones al SEÑOR”.

En esto consiste la confesión – en reconocer la verdad, poniéndote de acuerdo con Dios. Dejando de esconderte, dejando de ocultarte, dejando de pretender, dejando la falsedad, dejando de tratar de impresionar a los demás y a Dios. ¿Acaso no es una necedad pensar que podemos impresionar a Dios sin ser honestas y auténticas? Él lo ve todo. Él lo sabe todo. Pero la sinceridad acerca de nuestro pecado, la verdad acerca de nuestra condición espiritual requiere confesión.

Verás, Dios cubrirá con la sangre de Cristo, con su misericordia y su perdón todo aquello que estemos dispuestos a descubrir. Pero todo aquello que escondemos, Dios se verá forzado a sacarlo a la luz y exponerlo. Ahora bien, ¿preferirías descubrirlo tú, permitiendo que Dios lo cubra, o preferirías aferrarte a él escondiéndolo y forzando a Dios a descubrirlo y exponerlo?

Proverbios 28, verso 13, es un verso fundamental aquí, es un verso clave. Proverbios 28:13 dice: “13El que encubre sus pecados (algunas traducciones dicen ‘aquel que cubre su pecado’) no prosperará, mas el que los confiesa (esto es lo opuesto a ocultarlo; no mas esconderse, no mas pretensiones, sino confesar) y los abandona hallará misericordia.”

Escuchen amigas, les diré algo que me motiva a caminar hacia la luz, a vivir una vida de honestidad y transparencia, es darme cuenta de que todo se sabrá de todos modos. Todo se sabrá en el juicio.

Aquello que estás escondiendo de tu esposo, aquello que piensas que él nunca va a descubrir; aquello que estás ocultando de tus padres; la forma en que has pecado en contra de tu jefe robándole tiempo, dinero o lo que sea; aquello que hiciste hace 15 años, aquello que pensabas que era tan insignificante pero que socavaba tu conciencia, si no lo sacas a la luz y lo confiesas algún día, se sabrá.

Existen muchas Escrituras que nos dejan ver esto. En Lucas 12:2 Jesús nos dice: “2Y nada hay encubierto que no haya de ser revelado, ni oculto que no haya de saberse.” Ahora piensa en las partes secretas, escondidas de tu vida, de tu pasado, tu presente; ese enredo emocional en que estás involucrada en el Internet, esa relación de correo electrónico. Así es, está sucediendo por montones entre las mujeres cristianas.

Piensas que estás escondiendo algo. Piensas que estás cubriendo algo. Piensas que tu marido no se va a enterar. Jesús dijo que no hay nada encubierto que no vaya a ser revelado. No hay nada que esté oculto que no será conocido.

Hebreos 4:13 habla sobre el Dios con el cual estamos tratando. Dice:” 13Y no hay cosa creada oculta a su vista, sino que todas las cosas están al descubierto y desnudas ante los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.” Tendremos que dar cuentas. Esto es algo atemorizante a menos que aprendas a vivir ahora a la luz del juicio final, a vivir ahora a la luz de la eternidad.

Una de las características notables de la historia de las temporadas de avivamiento, de los grandes despertares es que con frecuencia las personas estaban abrumadas con un sentido de eternidad, un sentido de juicio. Tuvieron una fuerte convicción de pecados que habían estado escondiendo, cosas que pensaron que eran pequeñas o intranscendentes ahora lucían enormes delante sus ojos.

Empezaron a clamar ante Dios confesándose, y de ser necesario ante aquellos contra los cuales habían pecado diciendo: “He pecado. No soy esa persona que creías que yo era. He sido una hipócrita. He sido una farsa. No soy esa gran cristiana que siempre pensaste que era”. Se sinceraron con su pecado ante Dios y los demás.

Si deseas tener la experiencia de un verdadero avivamiento debes estar dispuesta a ser honesta, el ser honesta con Dios, el ser honesta con tu compañero, el ser honesta con los demás. Debo admitir que ser honesta puede ser costoso. Puede resultar doloroso ser honesta y transparente y salir a la luz. Pero quiero decirte algo: a la larga es mucho más costoso andar encubierta, es más costoso pretender y engañar.

En otro salmo que David escribió después de su gran pecado, arrepentido, el Salmo 51:6, le dice a Dios, “6He aquí, tú deseas la verdad en lo más íntimo, y en lo secreto me harás conocer sabiduría.”

Así que quiero hacerte una pregunta ¿qué estás ocultando? ¿Qué estás escondiendo? ¿Qué es aquello en tu vida que esperas que nadie sepa? Puede que no sea un gran pecado, de esos pecados que la gente suele medir como enormes, pero si existe algo en tu vida que no has confesado a Dios y a las personas que se ven afectadas por ello, si estás ocultando tu pecado, la Palabra dice que no prosperarás. Dios dice que El desea, El anhela, El insiste en la importancia de la verdad en el interior del corazón.

Carmen: Nancy DeMoss de Wolgemuth volverá en unos minutos con nosotras para compartir un tema que nos afecta a todas: La honestidad. La enseñanza de hoy es parte de la serie En Busca de Dios. Esta trata el tema del poder transformador del avivamiento personal.

Esta serie puede proporcionarte una perspectiva nueva en asuntos como la honestidad, la pureza y la obediencia. Si no has escuchado los programas de las semanas anteriores, puedes hacerlo al visitar AvivaNuestrosCorazones.com. Desde allí podrás también descargarlos.

Bien, los discípulos de Cristo no podían salirse con la suya diciendo mentiras. Nancy nos explica porqué.

Nancy: En los evangelios encontramos por lo menos cuatro ocasiones en que las Escrituras señalan que Jesús conocía sus pensamientos. Si te pones a pensarlo, ese es un pensamiento aterrador. Jesús sabe lo que estamos pensando antes que lo verbalicemos o hasta si no lo decimos nunca.

Algunas veces estoy sentada en la iglesia tomando notas y aparenta que lo estoy asimilando todo. Pero mi mente está a millones de millas de distancia, o enfocada en lo que los demás piensan de mí, o en cómo voy a resolver esto o aquello, o tengo algo en mi corazón que es muy diferente a mi apariencia externa.

Puedes estar parada conversando con alguien, sonriendo, involucrada en una cálida conversación y a la vez pensando ella es tan aburrida, o ella habla tanto. En realidad no me agrada. Pero ahí estás, de lo más sonriente.

¿Te imaginas tratar con un Salvador que conoce nuestros pensamientos y que un día expondrá cualquier cosa que estemos ocultando? ¿Qué significa caminar en la luz? Significa precisamente eso, vivir en la presencia de Aquel que conoce nuestros pensamientos.

El Salmo 90:8 dice: “Has puesto nuestras iniquidades delante de ti,
nuestros pecados secretos a la luz de tu presencia.” No existe nada que yo haya hecho, nada que yo esté haciendo ahora que El no lo sepa.

Su luz es simplemente un foco, un reflector muy diferente a cualquiera que nos podamos imaginar aquí en la tierra, que examina en las partes y rincones más profundos de nuestros corazones las cosas que pensamos que nadie más sabe. El sabe. El las escudriña y busca con Su luz.

Jesús le dijo a la mujer en el pozo: “Ve busca a tu marido.” Ella dijo:” No tengo marido.” Jesús dijo: “Lo sé. Cinco maridos has tenido, y el hombre con el que vives ahora no es tu marido.” (Juan 4:16-18 parafraseado).

¿Qué estaba realmente diciéndole Jesús a esta mujer? Siguió hablándole acerca de que aquellos que adoran deben hacerlo en espíritu y verdad. Jesús estaba diciendo, “Si vas a venir a Mí, si vas a tener una relación conmigo, debes estar dispuesta a venir a Mí en verdad. “

No hay ni uno solo de tus pensamientos que Dios no conozca, pero Él desea que seas honesta con Él acerca de lo que Él sabe que es la verdad. En esto consiste la humildad. Es difícil. El ser genuina, el ser sincera es parte del proceso de arado que ya hemos mencionado.

Hay una ilustración usada en el evangelio de Juan y otra en su primera epístola- les voy a pedir ahora que vayan a 1 de Juan conmigo- que tiene que ver con una imagen de lo que es la luz. El discípulo amado nos habla sobre esto en 1 Juan capitulo 1. En el versículo 5 dice:” 5Y este es el mensaje que hemos oído de Él y que os anunciamos: Dios es luz, y en El no hay tiniebla alguna.”

La luz revela todo lo que la oscuridad esconde. Las tinieblas ocultan. La luz descubre. ¿Qué significa traer algo a la luz? Quiere decir exponerlo. Ponerlo al descubierto. Juan está diciendo: “Este es el punto de partida. Dios es luz. El todo lo ve. No hay tinieblas en El. No existe nada que El no sepa.”

En los versículos que siguen, Juan nos proporciona una serie de eventos. De hecho, Roy Hession escribe sobre ello en su libro “Veríamos a Jesús” (We Would See Jesus). Nos habla de tres pasos a través de los cuales nos engañamos progresivamente a medida que nos alejamos de la luz. Primeramente, en el versículo 6 dice: “6Si decimos que tenemos comunión con El, pero andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad;”

Este es el primer paso en la secuencia de eventos que nos alejan de la luz. Mentimos y no practicamos la verdad. Es decir, damos una impresión de nosotros que no es verdadera. Quizás no decimos una mentira pero vivimos una mentira. Hacemos una actuación. Llevamos puesta una máscara. Queremos esconder la verdad acerca de nosotros. No practicamos la verdad. Somos una mentira viviente.

Mentimos acerca de lo que decimos, y mentimos algunas veces al quedarnos callados. De esta manera engañamos a los demás. Somos expertos en ello. Podemos hacerlo en nuestros hogares con las personas que más nos conocen y por supuesto lo hacemos cuando vamos a la iglesia. Pero el asunto no termina ahí.

Engañamos a los demás, y en el versículo 8 llegamos al punto en que nos engañamos a nosotros mismos. Verso 8: “8Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros.”

Lo que ocurre es que vivimos una mentira por tanto tiempo que empezamos a creernos nuestra propia mentira. Empezamos engañando a los demás y terminamos engañándonos a nosotros mismos.

Entonces pensamos, “No he hecho algo tan malo. No soy celosa u orgullosa como otras personas”. La mayoría de los cristianos piensan que van de lo más bien. “Tengo algunas luchas, pero no como aquel que esta allá.” Nos engañamos y la verdad no está en nosotros.

Lo peor de todo lo encontramos en el versículo 10: “Si decimos que no hemos pecado…..” Si cubrimos la verdad, si cubrimos nuestros pecados, si nos negamos a descubrirnos y decimos que no hemos pecado, ¿qué estamos haciendo? 10Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a El (a Dios) mentiroso y su palabra no está en nosotros.”

De esta manera llegamos al punto en que no solamente hemos engañado a otros, sino que nos engañamos a nosotros mismos. Hemos llegado a creer que estamos bien al compararnos con los demás. Entonces llegamos al punto que cuando Dios señala nuestro corazón y nos dice: “Eres mentirosa. Eres codiciosa. Tienes un corazón inmoral. Eres egoísta. Eres orgullosa. Decimos.. ¿Quién? ¿Yo?”

¿Qué estamos haciendo? Le estamos diciendo: “Señor Tu ni siquiera conoces la verdad.” Decimos: “Dios eres un mentiroso”. Realmente no diríamos eso, pero en esencia esto es lo que hemos dicho. Así que nuestra necesidad fundamental, nuestra necesidad básica para experimentar el avivamiento es poder distinguir la verdad. Entender la verdad acerca de Dios, entender la verdad sobre nosotros, ver la verdad de nuestro pecado, tal y como Dios la ve.

Jesús le dijo a Nicodemo en Juan 3:20-21: “20Porque todo el que hace lo malo odia la luz, y no viene a la luz para que sus acciones no sean expuestas. 21Pero el que practica la verdad viene a la luz, para que sus acciones sean manifestadas que han sido hechas en Dios.”

¿Pudiste notar el contraste que está presente en este pasaje? Hay dos tipos diferentes de personas. En primer lugar se mencionan aquellos que hacen lo malo. ¿Cuál es su característica? Ellos no quieren venir a la luz. No desean salir y ser descubiertos. Se resisten a la luz. No quieren estar bajo la luz ya que esta expondrá sus obras. Si, aquellos que hacen lo malo.

Pensarías que lo opuesto a las personas que hacen lo malo son aquellos que hacen lo bueno. Pero resulta que esto no es lo que dice el verso. Primero habla de aquellos que hacen lo malo y luego el contraste es con los que practican la verdad. Todo lo que es verdad sale a la luz. Así que lo opuesto a hacer lo que es malo es caminar en verdad, caminar en la luz.

Dios no está buscando que simplemente hagamos buenas obras. El no está esperando que nos esforcemos más en ser buenos cristianos. “Voy a ser bueno”. Pero Dios dice: “No, lo que quiero es que seas sincero acerca de lo que eres, acerca de la condición de tu corazón. Comienza con lo primero que El te está mostrando. Camina en la luz. Díselo a Dios. Ponte de acuerdo con El. Díselo a otra persona. Esto es realmente humildad.

Mientras más te humillas y caminas en la luz, más luz te dará Dios. Dirás, “Oh hay algo más.” ¿Hay algo más? Sí, pero aprenderás a amar andar en la luz porque si recuerdas el que confiesa su pecado y se aparta obtendrá misericordia.

¿Estás caminando en la luz? ¿Estás viviendo en la luz? ¿Estás viviendo una vida transparente, honesta y abierta delante de Dios y de los demás? ¿Estás haciendo la verdad, lo bueno, como Jesús le dijo a Nicodemo? ¿Existe algo en tu vida que hubieras preferido no traer a la luz? ¿Alguna cosa que hubieras preferido no exponer? Pues entonces tráelo delante de Dios, antes que Dios tenga que sacarlo a la luz. Humíllate.

Algunas de ustedes necesitan acercarse a su pareja, a sus padres, a su empleador, a un compañero de trabajo, a un pastor, a alguien a quien le han mentido. Has andado encubierta; has estado pretendiendo; has estado actuando; no has sido honesta con Dios y con los demás sobre algunas partes de tu vida, sobre algunas actitudes, algunas acciones y conductas.

No sé lo que está en tu corazón, y tú no sabes lo que está en el mío, pero el Espíritu Santo de Dios mora en nosotras y somos hijas de Dios y El nos convence de pecado. El hace la luz. El dice: “Muy bien, ahora es el momento para enfrentar esto.” Así que no le huyas a la luz. No la resientas. No la resistas. Corre hacia ella porque allí se encuentra Dios. Eso es lo que Dios es. ¿Deseas acercarte a Dios? Camina hacia la luz y practica la verdad.

Carmen: Este concepto de caminar hacia la luz se oye como algo liberador y lleno de gozo. Espero que respondas con tu vida a este mensaje que hemos escuchado de Nancy DeMoss de Wolgemuth. El programa de hoy te da una imagen del gozo que surge cuando experimentas un avivamiento, cuando caminas en la luz y abrazas la honestidad.

La honestidad es uno de los tópicos que Nancy trata en el útil libro de trabajo que acompaña esta serie, también titulado En Busca de Dios. En sus páginas, descubrirás el gozo del avivamiento personal, la humildad, la honestidad, el arrepentimiento y la santidad. Si el programa de hoy te ha sido de ayuda, consigue tu ejemplar de En Busca de Dios y únete a nosotras en esta búsqueda.

Una actriz se desarrolló dentro de la iglesia. No era el tipo de actriz que se sube sobre un escenario, sino que su trabajo era mucho más sutil. En nuestro próximo programa te enterarás por qué experimentó tanto gozo cuando finalmente se quitó su disfraz. Te esperamos mañana para que conozcas más acerca esta historia, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

7/9 – La Batalla Espiritual de la oración 

El Amor que Vale

Serie: El increíble poder de la autoridad de Dios

7/9 – La Batalla Espiritual de la oración

Adrian Rogers

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

Más acerca del Dr. Adrián Rogers:

http://www.lwf.org/eaqv

2/41 – El Significado de la Vida

Sabiduría para el Corazón

Serie: Filipenses

2/41 – El Significado de la Vida

Stephen Davey

Texto: Pasajes Seleccionados
Antes de adentrarnos a la epístola de Pablo a los Filipenses, tomaremos un tiempo para conocer los inicios de la Iglesia en Filipos; ya que, al conocer a los recipientes de esta carta, podremos entender de mejor manera el contenido de la misma

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

http://www.sabiduriaespanol.org

La redención de Noé

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

La redención de Noé

R.C.Sproul

https://www.ivoox.com/29501482

Creo que todos nosotros tenemos una cosa en común, y es que sin importar cuánto disfrutemos nuestro trabajo y labores (nuestras vocaciones) también disfrutamos de algunas formas de recreación. No sé lo que te guste hacer para recrearte, pero a mí me gusta tocar música, me gusta jugar golf, y hay algunas actividades que disfruto como recreación.

Pero ¿que quiero decir con “recreación”? y ¿Por qué la “recreación” es llamada “recreación”? Voy a escribir esta palabra en la pizarra como para que algunos de ustedes no puedan verla, y solo tendrán que imaginarla. Es la palabra “recreación” y el prefijo “re” ¿qué significa? “Otra vez” o “Nuevo”. Y la raíz de la palabra “creación” tiene que ver con que el mundo fue creado y formado por Dios.

Génesis uno nos habla acerca de la obra de creación de Dios, pero también hay una especie de recreación que, en primera instancia, se refiere bíblicamente al fin del tiempo del plan de redención de Dios cuando renovará este universo caído. Recuerda cómo Pablo nos dice en Romanos que toda la creación gime a una con dolores de parto, esperando por la redención de los hijos de los hombres.

Esto quiere decir que nosotros hemos llevado a toda la naturaleza a la ruina. Aun los animales y las plantas están, en su propia forma, anhelando la perfecta renovación, la restauración del cosmos—incluso todo el reino animal cayó mientras caíamos bajo él. Me es interesante que cuando la maldición es pronunciada sobre Adán y Eva, y cómo aparece la enemistas que existe no solo entre el ser humano y Satanás, sino también entre humanos y otros humanos y también entre los humanos y la naturaleza y también entre la persona consigo misma.

Pero la mayor enemistad es entre nosotros y Dios. Pero la ruptura de la camaradería entre nosotros y Dios también distorsionó y arruinó nuestras relaciones interpersonales. Una vez que el pecado entra en los seres humanos, afecta las relaciones. Obviamente afecta tu relación con Dios. Afecta tus relaciones con otras personas y las de otras personas contigo.

También afecta tu relación contigo mismo. Existe ese concepto de auto distanciamiento. No estamos en paz ni aun con nosotros mismos. Pero más allá de eso, las Escrituras hablan de un distanciamiento, o una alienación, entre nosotros mismos como pecadores y todo el reino animal, del cual se suponía que íbamos a tener dominio y debíamos cuidar con amor y nutrir. Algunas veces me paró frente a una ventana y veo a un ave aterrizar en el patio y la observo buscar comida por sí misma, pero por todo el tiempo que anda buscando comida, pareciera como si tuviera un espasmo de terror.

La cabeza nunca está fija, siempre está subiendo y bajando, zigzagueando y sus ojos mirando alrededor buscando depredadores—un gato, buscando un halcón—pero sobretodo, buscando seres humanos. Yo acostumbraba a cazar en las montañas de Pensilvania, me metía por el bosque solo, y cada vez que entraba al bosque, lo que me llamaba más la atención era ese silencio absoluto. Disfrutaba el silencio al caminar entre los árboles. No oías el escándalo de la gente o los autos o ninguna de esas cosas similares o maquinarias. Solo camina por un bosque y verás cuán silencioso es. Y luego tomaría algún tiempo para adentrarme en el bosque, luego me sentaría sobre un tronco o aun sobre un árbol en pie, y no haría ningún ruido por 15, 20 o 30 minutos, uniéndome al silencio del bosque.

Y luego algo extraordinario tomaría lugar. De repente, empiezas a escuchar ruidos. Escuchas el rasguño de una pequeña pata, escuchas el piar de las aves y es como si el bosque cobrara vida y la fauna empieza a aparecer y congregarse para empezar sus actividades normales, siempre y cuando ellos sepan que no estás por allí. Pero tan pronto como la presencia humana se manifiesta, todo cambia. Lo puedes llamar instinto—o como quieras llamarlo—pero hay un temor básico que los animales nos tienen y ellos tienen razones fundadas para temernos porque hemos contaminado el ambiente.

Le hemos hecho daño a su experiencia de vida diseñada bajo la agencia creativa de Dios. Y así, toda la creación espera con ansias el día final de la recreación final, el descanso final, la renovación y una nueva página. Pero aun la idea de redención, del redimir no solo a la gente, sino a todo el cosmos, de la creación es anunciada muy temprano en el libro del Génesis, y se encuentra en la historia del diluvio donde, como sabemos, Dios visitó con juicio sobre la tierra.

Pero Él salva pares de criaturas de la tierra que son puestas a salvo en el arca, y bajo la familia de Noé. Y después de que las lluvias cesan y las inundaciones retroceden, Noé envía una paloma que regresa, y vemos que la tierra se está secando, y los habitantes de arca desembarcan sobre el monte Ararat en tierra seca. Ahora, Dios renueva su pacto con los seres humanos, y llamamos a ese nuevo pacto que Dios hace en ese momento como Pacto Noénico—esto es el pacto que Dios hace con Noé.

En un sentido muy real, Noé está repitiendo a Adán. Él es la nueva cabeza de la raza humana porque todo el resto de la raza humana ha sido aniquilada por su maldad. Y así Dios reinstaura y reinstituye su pacto de creación. Y éste es importante porque los términos de tal pacto de creación que Dios hace con Noé han de ser vistos como parte de las ordenanzas de la creación. Ahora, permítanme recordarles una vez más de lo que estamos hablando cuando hablamos de las ordenanzas de la creación.

Justo esta semana recibí una carta de un abogado que ha estado trabajando con líderes nacionales en un esfuerzo para llamar al pueblo de los Estados Unidos, los abogados, los legisladores y la rama ejecutiva del gobierno de los Estados Unidos y también el poder judicial del país de regreso a las raíces norteamericanas. Y la tesis que este abogado ha escrito sobre dice que la constitución no debe ser entendida como un documento de nova o nuevo que de repente apareció al final del siglo dieciocho, sino que este fluye de las afirmaciones hechas en la declaración de la independencia, donde en ese documento esa idea es afirmada, de que somos hechos por un Creador, y que se nos ha investido, por nuestro Creador, con ciertos derechos inalienables.

Ahora, por supuesto, lo que esta persona está escribiendo en el ensayo es que Dios—que realmente creemos, antes que nada, que hay un Dios que establece el gobierno en primer lugar y que, en segundo lugar, creemos que Él—como Creador—ha dotado a la gente con derechos. ¿Existe tal cosa como la Ley Natural? Recordemos todas las trifulcas que se levantaron cuando en Estados Unidos Clarence Thomas fue nombrado para ser miembro de la Corte Suprema de Justicia y cuando en una de las audiencias Joe Biden interrogó a Thomas sobre el tema de la Ley Natural porque hay muy pocas instituciones que siquiera enseñan Ley Natural.

Esta es una idea que ahora es considerada pasada de moda por la cultura. Pero Clarence Thomas era una especie de reliquia, un apéndice de una era pasada y extraña porque todavía seguía sosteniendo la idea de que la naturaleza misma revela ciertas leyes básicas que se aplican a todos—lo que los filósofos llaman la “igualdad general”—que si estudias todas las culturas del mundo y observas sus códigos legales, verás toda clase de diferencias y tonalidades que hacen cada cultura distinta de las otras y cada sociedad distinta.

Pero al mismo tiempo, verás ese compromiso básico y fundamental con ciertas leyes. Y esas leyes de las naciones, el “jus Gentium” o la ley internacional, como es llamada—la igualdad general es entendida como un reflejo de las leyes que no son dadas a cristianos por ser cristianos o a judíos por ser judíos, sino que son dadas a los seres humanos por ser seres humanos. Así como recordamos que cuando Dios creó a Adán y Eva, tuvimos el pacto de creación que fue hecho entre Dios y todos los seres humanos.

Y yo dije en ese momento que cuando lo observamos estamos de forma inexorable atados a tal pacto de creación, que todos nosotros estamos aquí como resultado de la actividad del Creador, y todos nosotros rendimos cuentas al Creador. Y todos nosotros estamos bajo pacto con Dios ya sea que queramos estar o no, sea que nos guste o no, o sea que creamos en Él o no.

Lo que dije en ese momento es que si dices, “No creo en Dios y no soy responsable de mantener esas leyes de las que dices que están en la creación”, de seguro querrás abandonar el pacto, pero no puedes hacerlo. Cada persona está en una relación de pacto con Dios.

Podríamos no estar todos en el Nuevo Pacto—en el Pacto Cristiano—o en el Pacto Judío o algo como eso, pero todos sí estamos en el Pacto de Creación. Y la pregunta final es, ¿Somos guardadores o quebradores del pacto? Bueno, por naturaleza rompemos el pacto, pero lo que quisiera que entendamos es que después del diluvio, el Señor renovó el pacto de creación con Noé.

Ahora, veamos algunas de las cosas que aprendemos cuando Dios le dice a Noé en el capítulo ocho, “Sal del arca tú, y tu mujer, y tus hijos, y las mujeres de tus hijos contigo. Todos los animales que están contigo de toda carne, de aves y de bestias y de todo reptil que se arrastra sobre la tierra, sacarás contigo; y vayan por la tierra, y fructifiquen y multiplíquense sobre la tierra”.

¿Puedes notar la repetición del mandamiento original de ser fructífero, multiplicarse y poblar la tierra? Aquí está otra vez. “Entonces salió Noé, y sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos con él. Todos los animales, y todo reptil y toda ave, todo lo que se mueve sobre la tierra según sus especies, salieron del arca.

Y edificó Noé un altar a Jehová, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocausto en el altar”. ¿Lo ves? Inmediatamente después de la redención de Noé, él adoró a Dios. Él ofreció sacrifico de alabanza en honor a Dios. Un sacrificio de acción de gracias. “… Y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir todo ser viviente, como he hecho.

Y mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, el día y la noche”. ¿No es increíble? Dios dijo que no iba a destruir a la creación más, y mientras su creación perdura, va a haber estaciones. Va a haber tiempo para plantar y tiempo para cosechar. Voy a gobernar este mundo a través de mi providencia y voy a asegurarme que esta tierra es preservada y que la tierra dé su fruto para ti. “Bendijo Dios a Noé y a sus hijos, y les dijo: Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra”.

Ahora escuchen esto, “El temor y el miedo de vosotros estarán sobre todo animal de la tierra, y sobre toda ave de los cielos, en todo lo que se mueva sobre la tierra, y en todos los peces del mar…”

De esto es lo que estaba hablando hace un minuto—como nos temían los animales, aunque muy pocos son domados. Animales salvajes huyen ante la aparición de seres humanos. “… en vuestra mano son entregados. Todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento: así como las legumbres y plantas verdes, os lo he dado todo. Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis. Porque ciertamente demandaré la sangre de vuestras vidas; de mano de todo animal la demandaré, y de mano del hombre; de mano del varón su hermano demandaré la vida del hombre”.

Y ahora tenemos esta ley de la creación: “El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre. Mas vosotros fructificad y multiplicaos…” Aquí tenemos la institución bíblica de la pena capital por asesinato. Recuerdo cuando el estado de Pensilvania en Estados Unidos estaba discutiendo el tema de la pena capital. El gobernador de Pensilvania tenía que lidiar con un proyecto de ley que había pasado por el legislativo que restauraba la pena capital en el estado de Pensilvania, y el gobernador vetó la ley.

Él habló públicamente sobre eso diciendo: “No tenemos pena capital en este estado. Estoy vetando esta ley porque Dios dijo, No Matarás”. Y yo pensé que era extraño porque cuando Dios dijo, “no matarás” hizo la provisión para con aquellos que quebrantan este mandamiento, para aquellos que matan, en donde Dios requería que el asesino sea ejecutado.

¿Por qué? Lo dice aquí, “El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada”. Esta no es una profecía. No está diciendo, “Aquellos que vivan por la espada, morirán por la espada”. Ese no es el punto aquí. El punto en este texto es que Dios está promulgando un mandamiento. ¿Por qué? Porque el ser humano ha sido creado a imagen de Dios; y el más grande asalto contra la dignidad humana es tomar con maldad una vida humana—asesinar.

No estamos hablando de homicidio involuntario. Estamos hablando de premeditación maliciosa, asesinato de primer grado, y Dios ve el asesinato no solo como un ataque contra una criatura que tiene la imagen de Dios, sino que Él considera esto como un ataque contra Dios mismo porque Dios está diciendo que puso su imagen en cada ser humano y la vida humana es tan sagrada que no tolerará el asesinato. Por eso es que era tan interesante para mí el escuchar los debates sobre la pena capital porque aquellos que se oponían a la pena capital tendían a hacerlo sobre la base de que la pena capital denigraba la santidad de la vida humana.

Estaban diciendo que la vida humana es tan sagrada que nunca debiéramos tomarla intencionalmente, como en una ejecución o un asesinato. Aun la vida de una asesina es sagrada. Aun la vida de un asesino es valiosa; y estoy de acuerdo con que la vida del asesino es valiosa. Pero el punto en el debate es cual punto de vista tiene una visión más alta de la vida.

Si el motivo para la pena capital es la venganza o la revancha, entonces Dios lo odia; pero la justificación moral para la pena capital que Dios da aquí en el texto es porque Dios dice que la vida humana es tan importante, tan sagrada, que si alguien más, voluntariamente, con malicia va y asesina a otro ser humano, él o ella pierden su derecho a vivir.
Y no es solo que ellos podrían ser ejecutados. Es un mandamiento de Dios en la creación de que sean ejecutados.

Ahora, yo no conozco nada en ningún lugar de la Biblia que posteriormente lo haya abolido. Podemos hablar de las leyes de Moisés, donde algunas de esas han sido anuladas, pero las ordenanzas de la creación son aquellas ordenanzas que Dios da a la raza humana que se levantan en la creación. Eso debería ser parte de nuestro entendimiento de la igualdad general.

“Y habló Dios a Noé y a sus hijos con él, diciendo: He aquí que yo establezco mi pacto con vosotros, y con vuestros descendientes después de vosotros; y con todo ser viviente…” Y luego dice, “… y no exterminaré ya más toda carne con aguas del diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra”.

¿Te das cuenta que Dios está haciendo un pacto con Noé y con los descendientes de Noé—una vez más con la raza humana—y que ese pacto incluye una promesa una sagrada? Y tal promesa es luego representada por una señal exterior—por un sacramento, si lo quieres, en el Antiguo Testamento.

Y tal señal que Dios establece es la señal del arcoíris. Y lo que Dios está diciendo es que toma las cosas ordinarias, como en la Cena del Señor donde toma el pan y el vino y les da un significado especial en la celebración del sacramento. En el bautismo, Él toma el agua—un líquido ordinario—y le conecta con un significado especial en términos de ser una señal de la promesa de Dios.

Bueno, aquí es donde vemos esto, donde el Señor toma el arcoíris y Dios dijo: “Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra… y me acordaré del pacto mío…y no habrá más diluvio de aguas para destruir toda carne”. Entonces, cada vez que llueve y miramos hacia el cielo, vemos literalmente la escritura de Dios en el cielo.

Vemos una señal visible, tangible y concreta de la promesa del Dios invisible. Y cada vez que veamos el arcoíris, deberemos recordar la promesa de Dios de preservar ese mundo en que Él está dramáticamente involucrado en su redención. Cuando has estado leyendo la Biblia, ¿alguna vez te has preguntado acerca de los mandamientos que se encuentran en las Escrituras y te has preguntado, ¿ellos se aplican hoy?

Todos nos damos cuenta que hay ciertos mandamientos que están escritos en las Escrituras que no podrían realmente tener ninguna aplicación significativa para el día de hoy. Por ejemplo, cuando Jesús envía a los 70 y les dice que no tomen sandalias para sus pies, ¿significa que es una regla para todos los ministros y todos los predicadores que ellos deben predicar descalzos? Obviamente, no.

Vemos que hay ciertas cosas que están relacionadas con la cultura y las costumbres—estilos de vestimenta, tipos de dinero. Por ejemplo, no tenemos que dar nuestros diezmos con denarios, usamos nuestra moneda local. Ustedes saben, el medio o la moneda precisa es un tema de costumbres. Lo principal se mantiene, pero lo relacionado con las costumbres cambia de cultura a cultura.

Bueno, hay un gran peligro, por supuesto, de imponer leyes sobre cada cultura que no tuvieron la intención de estar en cada cultura. Pero el otro lado es aún más peligroso. Cuando tomamos un mandamiento de Dios y decimos, “Bueno, esto está solo para ser aplicado en ese tiempo. No tiene relevancia para nosotros hoy”. Eso es peligroso.

La carga de la prueba siempre tiene que estar sobre aquellos que reducen una ley de Dios a una costumbre en lugar de volverla un mandato principal. Pero sin ir más allá, déjenme decirles esto: Que cuando estás leyendo la Biblia, y te encuentras con una de estas cosas de las que no estás seguro, toma nota que, si hay en ellos una apelación en el texto a la creación, puedes estar seguro de que no es cultural porque las leyes que Dios da en la creación se aplican en cualquier lugar en que la creación está presente.

Mantén eso en mente cuando estás estudiando la Palabra de Dios.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

1/5 – Un mensaje vital

Aviva Nuestros Corazones

Serie: En busca de Dios

La honestidad: El silencio no siempre es oro

1/5 – Un mensaje vital

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/un-mensaje-vital/

Leslie Basham: El libro del Apocalipsis comienza con mensajes a siete iglesias.  ¿Qué pasaría si hoy Él te estuviera entregando un mensaje personal a ti?  Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Yo pienso que Él nos alentaría en las áreas en dónde le estamos obedeciendo, aquellas donde estamos siendo fieles. Él reconocería esas áreas tal y como lo hizo con estas iglesias.

Pero entonces pienso que el desplegaría la luz reflectora de Su santidad, de Su verdad y de Su Palabra dentro de nuestros corazones y diría, “Tengo esto contra ti.”

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

El arrepentimiento es un proceso diario, y es también una de las señales de un avivamiento genuino.

Nancy ha estado ayudando a las mujeres a estudiar los elementos del avivamiento personal en una serie llamada Buscándole a Él.  Hasta ahora, Nancy ha abarcado la humildad y la honestidad. Durante los próximos programas, hablaremos del arrepentimiento verdadero.

Espero que ya hayas adquirido tu propio libro de estudio. Está disponible por módulos en formato electrónico. Para más información sobre cómo puedes adquirir el tuyo, visita www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Nancy: Seguramente has visto  la figura animada de Ziggy que ilustra un hombre con atuendo de profeta sosteniendo un cartel que dice, “Arrepiéntanse pecadores.”

Más abajo, en paréntesis, dice, “Nada personal.”  Esa es la manera en la que nos gusta pensar sobre el arrepentimiento.  No nos molesta predicar sobre arrepentimiento, escuchar a las personas predicar sobre el arrepentimiento, mientras estén hablando sobre los pecados de los demás.

Pero no queremos que ese profeta se entrometa en nuestros pecados.  Nada personal.  Ese es el tipo de arrepentimiento que queremos tener, y sin embargo, no hay nada más personal en la vida de un creyente que todo lo que tiene que ver con el arrepentimiento: es personal.  No podemos decir que no hay nada personal sobre el mensaje del arrepentimiento.

El arrepentimiento fue el mensaje de Juan el Bautista cuando vino preparando el camino para la llegada del Señor Jesús.  Mateo capítulo 3, versículo 1 nos dice que, “En aquellos días llegó Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea.”

¿Cuál era su mensaje? “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (versículo 2).  Ese fue el primer mensaje que Cristo dio cuando vino.  En Mateo capítulo 4, en el versículo 17 dice, “Desde entonces [después del bautizo] Jesús comenzó a predicar y a decir: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se está acercando”.

La gente sabía que esto era familiar porque Juan ya había estado predicando este mensaje.  “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se está acercando.”

¿Qué estaba diciendo Juan el Bautista? ¿Qué estaba diciendo Jesús? ¿Que tenía que ver el arrepentimiento con el que el Reino de los Cielos se estuviese acercando?

Bueno, Juan estaba diciendo y Jesús estaba diciendo que estaba llegando un orden nuevo al mundo.  Es un sistema completamente nuevo.  Una manera totalmente nueva de hacer las cosas.

Es un conjunto totalmente nuevo de valores en cuanto a lo que tú conocías anteriormente, y este sistema, este nuevo orden del mundo, este reino requiere que tú  dejes atrás el reino de los hombres, el reino del YO, el reino de las reglas, de las leyes bajo las cuales has estado viviendo; el reino de esta tierra.

Has estado caminando en esa dirección, y este nuevo reino requiere que des media vuelta, que des vuelta atrás, que vayas en una nueva dirección, y que comiences a vivir para este reino diferente.

Jesús estaba diciendo, “Está llegando un nuevo reino, y requiere que tengas un nuevo corazón, que te dará nuevos deseos y un nuevo estilo de vida y una nueva razón para vivir, una nueva agenda para tu vida.”

Está diciendo que tienes que arrepentirte porque este nuevo reino está a la mano.  Él estaba diciendo, “Tienes que admitir que la agenda bajo la cual has estado viviendo es equivocada.”  “Eso es lo que significa ser cristiano.” Eso es lo que es el cristianismo—es un reino totalmente nuevo.

Es un Señorío totalmente nuevo y un dominio completamente nuevo bajo el cual vivir.  No es una nueva religión.  No es solamente algo nuevo que añadir a tu vida.  Es una esfera completamente nueva de vida.  Eres trasplantado de un reino a otro, pero llegar de un reino a otro reino requiere que des media vuelta, que te arrepientas, que tengas un nuevo gobernante en tu vida, un nuevo Señor, una nueva vida.

Jesús nunca paró de predicar este mensaje.  Aun antes de su resurrección, antes de regresar al cielo, Jesús se le apareció a Sus discípulos.  Leemos en Lucas capítulo 24 que Él le dijo a Sus discípulos que ellos debían predicar el arrepentimiento para perdón de los pecados y proclamar ese mensaje en Su nombre a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén (versículo 47, parafraseado).

¿Cuál era el mensaje que debían proclamar? Arrepentimiento y perdón de los pecados.  Predica este nuevo reino, que tienes que arrepentirte para poder entrar en él.

Esa no fue la última palabra de Jesús a sus discípulos.  Fue Su última palabra aquí en la tierra, pero si vas conmigo al libro del Apocalipsis, quiero que veamos las últimas palabras de Jesús a la iglesia que aparecen en las Escrituras.

Apocalipsis capítulo dos y capítulo tres. Quiero que veamos que la última palabra de Jesús a la iglesia no fue la gran comisión, como pudieras pensar, siempre tomando en cuenta lo  importante que es, “Hacer discípulos de todas las naciones” (Mateo 28:19).  Pero su última palabra a la iglesia como aparece en las Escrituras fue un llamado al arrepentimiento.

Como recordarás, Jesús envió un mensajero (esto está registrado en Apocalipsis en los capítulos dos y tres), a las siete iglesias de Asia.  A cinco de esas siete Iglesias Jesús le dio el mandato de arrepentirse.

Quiero que veamos lo que Él les dijo a algunas de esas iglesias antes de que lo revisemos con mayor detalle.  Notarás que Jesús no le dijo a esas iglesias, “Necesitas un programa de evangelismo más fuerte,” o “Tú necesitas comprometerte más con las misiones,” o “Necesitas hacer un mejor trabajo para alcanzar a tu comunidad o llegarle a  los jóvenes.”

Lo que Él les dijo fue —a cinco de las siete Iglesias, a cinco de las siete iglesias— “Necesitas arrepentirte.”  Mientras miramos a estas iglesias, verás que cada una de ellas tenía alguna característica positiva.  Algunas de ellas tenían muchas cualidades positivas, y Jesús las elogió por esas cualidades.

Pero Él no pasó por alto las cosas por las que ellos necesitaban arrepentirse.  Mira, por ejemplo, en el capítulo dos, la primera de las siete iglesias es la iglesia de Éfeso.  Esta iglesia es elogiada por muchas cosas.  Tenían muchas cosas positivas.

Jesús habló sobre su arduo trabajo, su resistencia, su discernimiento, su doctrina correcta, su pureza, su fidelidad a la Palabra.  Pero Él dijo, “Pero tengo esto contra ti: que has dejado tu primer amor” (Apocalipsis 2:4).

Así que ¿cuál fue la instrucción en el versículo cinco? “Recuerda, por tanto, de dónde has caído.”  Esto significa que tienes que reconocer que has caído, a pesar de todas las cosas que estás haciendo bien.

“Recuerda por tanto de dónde has caído; y arrepiéntete, y haz las obras que hiciste al principio.  Si no, vendré a ti y quitaré tu candelabro de su lugar.” “Te voy a apagar tu luz. Te voy a hacer inútil, a menos que tú [¿cuál es la palabra?] te arrepientas.”

Entonces mira a la iglesia en Pérgamo al comienzo del versículo 12 en Apocalipsis capítulo dos.  La gente de Pérgamo vivía en un área muy dura.  De hecho, Jesús lo describe como el área donde está el trono de Satanás.

No sé exactamente lo que eso quiere decir, pero no creo que yo quisiera vivir ahí. Definitivamente, un lugar difícil para vivir, pero Jesús dijo, “Guardas fielmente mi nombre [viviendo en esa área tan difícil], y no has negado mi fe, aun en los días de Antipas, mi testigo, mi siervo fiel, que fue muerto entre vosotros” (versículo 13).

“Tuviste un mártir, y aún te mantienes firme en tu fe.” ¡Wao! Esa es una iglesia.  “Pero tengo unas pocas cosas contra ti,” dijo Jesús.  Y comienza a decir que ellos habían tolerado algunas enseñanzas que eran muy populares en la iglesia, pero que no eran bíblicas.

Habían tolerado cosas que no eran la verdad, y Jesús dijo, “Porque tienes ahí a los que mantienen la doctrina de Balaam” (versículo 14).  Balaam era el falso profeta que guió a los israelitas a comprometerse y adoptar las practicas inmorales de las naciones paganas.

Él dijo, “Así tú también tienes algunos que de la misma manera mantienen la doctrina de los nicolaítas” (versículo 15).  Estas eran doctrinas populares, pero eran falsas doctrinas de la iglesia en aquellos días.

Así que Jesús les dice en el versículo 16, “Por tanto, arrepiéntete.” Da la vuelta.  Cambia.  “Si no, vendré a ti pronto y pelearé contra ellos [contra quienes promueven estas enseñanzas] con la espada de mi boca.”  Por supuesto, ¿cuál es la espada de mi boca? La Palabra de Dios, ascenderá con la verdad para cambiar la situación.

Mira la iglesia de Tiatira, comenzando en el versículo 19 del capítulo 2.  Jesús dijo, “Yo conozco tus obras, tu amor, tu fe, tu servicio y tu perseverancia.”

Versículo 20: “Pero tengo esto contra ti: que toleras a esta mujer Jezabel, que dice ser profetisa, y enseña y seduce a mis siervos a que cometan actos inmorales y coman cosas sacrificadas a los ídolos.”

Versículos 21-22: “Le he dado tiempo para arrepentirse, y no quiere arrepentirse de su inmoralidad.  Mira, la postraré en cama, y a los que cometen adulterio con ella los arrojaré en gran tribulación, si no se arrepienten de las obras de ellas.”

Mira la iglesia de Sardis en el capítulo tres.  Él les dijo, “Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, pero estas muerto” (versículo 1).  Esa es la verdad.  Sé honesto.  Hablamos de eso en programas anteriores. Sé honesto sobre tu verdadera condición espiritual.

Y entonces dice en el versículo tres, “Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; guárdalo y arrepiéntete.”  Y entonces a la iglesia de Laodicea, versículo 15 de Apocalipsis tres—estamos familiarizado con esto, “Yo conozco tus obras, que no eres frío ni caliente.”

Versículo 17, “Porque dices: Soy rico, me he enriquecido y de nada tengo necesidad; y no sabes  que eres un miserable y digno de lástima, y pobre, ciego y desnudo.”  Jesús dijo, “La impresión que estás dejando no es la realidad. Todo el mundo piensa que eres una gran iglesia, pero no es así.  Estás teniendo varias situaciones con las cuales tienes que tratar.”

Versículo 19: “Yo reprendo y disciplino a todos los que amo; sé pues, celoso y arrepiéntete.”  Es un hilo que corre a través de toda la Palabra de Dios, y me encontré a mi misma preguntándome esta mañana mientras pensaba en esto, si Jesús viniera a la iglesia hoy y les hablara, ¿cuál sería su mensaje?

¿Sabes lo que yo pienso que sería?  Apocalipsis capítulo tres, el versículo 19.  “Yo reprendo y disciplino a todos los que amo; sé, pues, celoso y arrepiéntete.”

Si Jesús fuera a venir a tu iglesia hoy, ¿qué mensaje crees tú que daría?  Yo pienso que sería ese mismo mensaje.  “Sé, pues, celoso y arrepiéntete.”

¿Cuál es este regalo? ¿Qué es arrepentimiento? La palabra arrepentimiento viene de la palabra Griega, metanoia. Es una palabra compuesta —dos palabras— que cuando se juntan significa “cambio de mente.”

Es un cambio, un cambio en la manera de pensar, y nuestra manera de pensar es muy importante porque “Porque cual es [un hombre] su pensamiento en su corazón, tal es él” (Proverbios 23:7, RV).  La manera en que pensamos dicta la manera en que vivimos, así que el arrepentimiento es un cambio en la manera de pensar que resulta en un cambio de corazón que a su vez resulta en un cambio de vida.

No puedes arrepentirte y no experimentar un cambio en tu vida. Es un cambio.  Es un cambio en la manera de pensar sobre nosotros mismos, un cambio en la manera de pensar acerca de Dios, un cambio en la manera de pensar sobre el pecado.  Es un cambio total radical que culmina al llevarnos a odiar lo que Dios odia y amar lo que Dios ama.

Esa no es la manera como nacemos. Nacemos amando lo que Dios odia y odiando lo que Dios ama.  Eso es lo que resulta natural a nuestra carne, pero cuando el Espíritu de Cristo viene a habitar en nosotros, Él nos cambia.

Él nos hace una persona nueva. Comienza a cambiar nuestros deseos.  Y venimos a Él a través del arrepentimiento, y a medida que vamos a Él en arrepentimiento y fe, Él continua dándonos el regalo del arrepentimiento por lo que estamos continuamente poniéndonos de acuerdo con Dios y cambiando la manera de pensar sobre nosotros mismos, sobre nuestras circunstancias, sobre Dios, y sobre nuestro pecado.

El arrepentimiento es un cambio radical de posición.  Estabas caminando hacía una dirección, y comienzas a dirigirte hacia otra dirección. Piensa en un jugador de “baseball” y la pelota viniendo en una dirección hacia el bate, cuando el bate hace contacto con la bola, esta da media vuelta, una reversa total, y se va en una dirección totalmente opuesta.

Mientras me preparaba para esta serie, uno de los estudios de Palabras que hice en las Escrituras —el cual fue realmente fascinante para mí, particularmente en el Antiguo Testamento— fue este mandato y súplica de volvernos a Dios.  “Volvamos a Dios” aparece una y otra vez, particularmente en el Antiguo Testamento.

Dios le está diciendo a Su gente, “Vuélvanse a Mí.  Vuélvanse a Mí.”  Esa es una descripción de arrepentimiento del Antiguo Testamento— de volver a Dios.  Dios dice, “Volved a mí y yo volveré a vosotros,” en Malaquías capítulo 3, versículo 7.

Lamentaciones capítulo 3, en el versículo 40 dice, “Examinemos nuestros caminos y escudriñémoslos, y volvamos al SEÑOR.”  ¿Que significa volver al Señor?

Yo creo que primero que nada implica una aceptación de que lo hemos dejado, que estamos en una condición reincidente, que hemos cometido adulterio espiritual.   Es la ilustración que Dios usa muchas veces en el Antiguo Testamento.

Pero le da duro al orgullo. Preferimos decir, “He cometido algunos errores.  Como que me fui de boca o lo eché a perder.” Pero Dios dice, “No, no.  Dilo como es.” Yo he sido un adúltero, o una adúltera.  He dejado mi primer amor.  He sido infiel a Dios.

Nunca conocerás al Dios de la Biblia hasta que llegues al lugar donde tú puedas reconocer los lugares en tú vida donde tú has dejado al amante de tu alma.

Esto implica que estamos de acuerdo en que nos hemos alejado, y entonces sugiere—la restauración de una relación que ha sido rota.  Dios es un amante. Y Dios es un Dios relacional.  Él nos llama hacia una relación con Él.

Cuando Él dice, “Vuélvete a Mí,” Él está diciendo, “Yo quiero restaurar la relación.”  Y entonces sugiere un cambio de mente, de corazón y de dirección.  “Tu amabas la manera en la cual ibas—pero yo quiero que vayas en una nueva dirección ahora.  Vuelve a Mí.  Tú te habías alejando de Mí; ahora vuelve a Mí.”

¿No revela la frase “Vuelve a Mí” el corazón de Dios? Que  Él es compasivo.  Él es misericordioso. Él persevera con nosotros.   En lo personal, cuando lo pienso de nuevo, veo que he estado caminando con el Señor por casi 43 años.

¡Cuántos cientos, miles de veces, en grandes y pequeñas maneras! (¿habrá alguna manera pequeña de cometer adulterio?) he pecado contra Dios, y mientras Él se mantiene diciéndome, “Vuelve a Mí.  Vuelve a Mí.  Vuelve a Mí.  Yo te quiero.  Yo te amo.”

El llamado al arrepentimiento no es algo negativo.  Es la súplica más positiva posible que Dios pueda haber emitido hacia Sus hijos que Él ama.

Ese cambio decisivo de dirección es reflejado en el Salmo 119, en el versículo 59, dónde el salmista dice, “Cuando pienso en mis caminos, yo vuelvo mis pies hacia Tus testimonios.”  Cuando pienso en mis caminos, mis caminos han ido contrario a Tu Palabra, y cuando pienso en mis caminos, yo me arrepiento.  Yo vuelvo mis pies a Tu Palabra, para seguir Tus caminos.

Eso es arrepentimiento. Pablo describe el arrepentimiento en 1ra a los Tesalonicenses en el  capítulo uno, versículo nueve, donde él habla sobre cómo los tesalonicenses se volvieron de los ídolos a Dios.  Se volvieron de los ídolos a Dios.  No es suficiente alejarse de los ídolos.  Tienes que volverte hacia Dios.

No puedes volverte a Dios hasta que no te hayas alejado de las cosas que han robado tus afectos, que han robado tu corazón.  Debes dejar atrás a los ídolos por Dios; para servir al Dios vivo y verdadero.

Necesitamos entender que el arrepentimiento no es una experiencia de una sola vez en la vida.  Es una actitud continua de corazón.  Es un estilo de vida.  La pregunta no es solamente “¿Te has arrepentido?” La pregunta es, “¿Te estás arrepintiendo? ¿Eres una persona arrepentida ahora? ¿Estás arrepentido? ¿Tienes un corazón arrepentido hacia Dios?”

Esa es una actitud de corazón que siempre está diciendo, “Señor, cualquier cosa que Tú me muestres que sea un pecado en mi vida, y cualquier cosa mañana o el próximo día o por el resto de mi vida que Tú me muestres que sea desagradable para Ti, cualquier cosa que sea, me apartaré de eso para poder agradarte y tener una relación correcta Contigo.”

Ese es el corazón de una persona arrepentida. El arrepentimiento es fundamental para la vida cristiana.  Es un punto de partida.  En Hebreos capítulo seis, versículo uno, el autor desafía a aquellos creyentes a moverse de las primeras doctrinas elementales de la fe cristiana.

Él no está diciendo “sigan adelante” para que se olviden, sino  que los exhorta a madurar. Él enumera lo que son para la fe cristiana esos fundamentos y bases el ABC  de la fe cristiana—el  punto de partida.  Hebreos capítulo seis, versículo uno, él dice: “Por lo tanto dejando [o dejemos atrás] las enseñanzas elementales acerca de Cristo, avancemos hacia la madurez, no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas y de la fe hacia Dios.”

El arrepentimiento de obras muertas y de fe hacia Dios—estos son los ABC.  Hasta que no sepas el abecedario, no puedes leer.  No puedes avanzar hacia la madurez en la vida cristiana hasta que no hayas colocado el fundamento de arrepentimiento  y de la fe.

Esto es fundamental.  Este es el punto de partida. Yo quiero que veamos que el arrepentimiento siempre, siempre, siempre trae consigo frutos. El arrepentimiento es una actitud de corazón.  Es un cambio de mente.   Es algo interno.  No puedes ver lo que otras personas están pensando.  No puedes ver lo que su corazón está haciendo, pero el arrepentimiento siempre tendrá evidencias visibles.

Siempre es evidente en nuestras vidas, en la manera en la cual vivimos, en la manera como hablamos, en la manera en la cual nos relacionamos con otros.  Es un cambio de mente que resulta en un cambio de corazón que resulta en un cambio de comportamiento.

¿Recuerdas cuando Juan el Bautista vino a predicar el mensaje de arrepentimiento en el Rio Jordán?  Les compartió esto cuando la multitud vino a ser bautizada por él.

Él estaba proclamando un mensaje de arrepentimiento para el perdón de los pecados.  La gente se agrupaba para ser bautizada por él, y Juan le dice a ellos (ya sabrás que no estaba presentándose como candidato cuando lees esto), “¡Camada de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira que venidera?” (Lucas 3:7).

¿Estás únicamente tratando de encontrar una puerta de salida del infierno? ¿Una póliza eterna de seguro de vida?  Obtendrás esto con la salvación, pero él dijo, “Dad frutos dignos de arrepentimiento” (versículo 8).

«Si estás verdaderamente arrepentido, no permitas únicamente venir y echar agua sobre ti.  Eso no es  evidencia de arrepentimiento.  Eso no es ninguna evidencia de conversión.  Eso es únicamente mojarse.  Si estás en el reino de Cristo, entonces debes vivir como un ciudadano del reino de Cristo.”

«Si tienes un nuevo corazón, entonces tienes nuevos deseos; tienes nuevos valores; tienes un nuevo estilo de vida nuevo” (parafraseado), entonces la gente decía, “¿Qué, pues, haremos?” (versículo10).  Y Juan fue específico.  ¡Este predicador sí que era entrometido! Él dijo, “El que tiene dos túnicas, comparta con el que no tiene” (versículo 11).

“Y el que tiene qué comer, haga lo mismo”  (versículo 11).  Los recaudadores de impuestos venían a él para ser bautizados, y ellos decían, “¿Cómo debemos mostrar frutos de arrepentimiento?” (Versículo 12, parafraseado).

Él les decía dijo, “No exijáis más de lo que se os ha ordenado” (versículo 13).  No estafes. Aquí es dónde el arrepentimiento se torna práctico.  No quejándote sobre tu salario.  No quejándote sobre tu trabajo.  No  estafando a la gente.  No manipulando a tu esposo.

“¿Estás arrepentido?” Pregunta Juan, “¿Quieres ser bautizado?”  Entonces muestra que estás arrepentido a través de tu vida.”  Richard Owen Roberts ha escrito un maravilloso libro sobre avivamiento y en ese libro él dice, “El verdadero arrepentimiento afecta  totalmente al hombre, altera completamente el estilo de vida, y nunca cesa.”

¿Entendiste eso? “El verdadero arrepentimiento afecta completamente a la persona, altera totalmente su estilo de vida y nunca cesa.”

¿Eres una persona arrepentida?

Leslie: Aprender a ser una persona arrepentida es serio.  Nancy Leigh DeMoss nos ha estado ayudando a entender lo que cuesta el arrepentimiento, y el por qué es tan valioso.  Si estás dispuesta a hacer del arrepentimiento algo mayor en tu vida, encontrarás muy valioso el libro “Quebrantamiento”, escrito por Nancy.

Una mujer nos escribió al enfrentar un problema difícil en su iglesia.  Ella dijo, “Gracias por tu sabiduría sobre el quebrantamiento. Este mensaje ha cambiado nuestras vidas y a nuestra familia.”

Ella continúa diciendo que esto la ha dejado llena de gozo y refrescada.  Descubre la libertad y el gozo que sigue al arrepentimiento.  Adquiere una copia de este libro en tu librería cristiana favorita.

No verás ningún crecimiento en tu vida si no hay arrepentimiento.  Nancy te explicará el por qué mañana. Por favor vuelve a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.