2/2 – El poblado agradecido

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Siempre Agradecida

2/2 – El poblado agradecido

Nancy Leigh DeMoss

Leslie Basham: Aquí está Nancy Leigh DeMoss para recordarnos que una de las razones por la que hemos sido puestas en esta tierra es para contarle a los demás acerca de la bondad de Dios.

Nancy Leigh DeMoss: Abre tu boca.  Cuenta lo que Dios a hecho por ti.  Eso no es solo el trabajo de un pastor.  Ese no es solo mi trabajo.  Ese es tu trabajo. Es nuestro trabajo al hablarnos unas a otras para decir, “Déjame decirte lo que Dios ha hecho en mi alma.” 

Leslie: Esta es Nancy Leigh DeMoss en Aviva Nuestros Corazones, en la voz de Patricia de Saladín. ¿Qué le pasaría a una comunidad si todos dejaran de ser agradecidos?  Bueno, piensa en ese escenario por tan solo unos minutos. Pero primero, vamos a regresar al Salmo 66. Ayer Nancy comenzó a caminar a través del pasaje, abriéndonos los ojos al valor de la gratitud.

Nancy: Salmo 66:13-15,

“Entraré en tu casa con holocaustos; a ti cumpliré mis votos, los que pronunciaron mis labios y habló mi boca cuando yo estaba en angustia. Te ofreceré holocaustos de animales engordados, con sahumerio  de carneros; haré una ofrenda de toros y machos cabríos.”

Ahora bien, como creyentes del Nuevo Testamento sabemos que ya no necesitamos hacer sacrificios de animales como lo hacían los judíos del Antiguo Testamento. Esos eran solo una ilustración, un símbolo temporal, del sacrificio de Jesucristo en la cruz.  Cuando Él fue a la  cruz, Él fue el Cordero de Dios que dio su vida.  El sacrificio supremo.  El sacrificio que fue totalmente aceptable a Dios. Ahora no tenemos que continuar ofreciendo sacrificios día tras día tras día.  El sacrificio de la vida de Cristo fue, una vez y para siempre, nos dice la Carta a los Hebreos.

La sangre de los animales que los judíos derramaban en el Antiguo Testamento no podía  eliminar los pecados de las personas.  Solamente cubría sus pecados por un  tiempo hasta el próximo día de expiación, cuando el sacerdote iba una vez más y ofrecía sacrificios.  Pero la sangre de Jesucristo, el Hijo de Dios, nos limpia de todo pecado.

El sacrificio ha sido hecho.  Miramos Su sacrificio.  Mientras venimos ante Su presencia para darle gracias, no le traemos sacrificios de animales.  Venimos en el nombre y por los méritos de la sangre derramada de Jesucristo.  Decimos, “Señor vengo no por mis propios méritos, pero vengo a traerte el sacrificio que ya se ha hecho, el sacrificio de Jesucristo.”

Entonces le ofrecemos a Dios el sacrificio de un corazón contrito y humillado, el sacrificio de alabanza, el fruto de labios que dan gracias a Su nombre. Con tales sacrificios, dicen las Escrituras que Dios es agradado.

Él ha dicho anteriormente en el Salmo, “venid y ved las obras de Dios”.  Después él nos dice lo que Dios a hecho por su alma.   En el versículo 16, nos dice otra vez, “Venid y oíd, todos los que a Dios teméis, y contaré lo que Él ha hecho por mi alma”.

Si no estás compartiendo tu testimonio de lo que Dios ha hecho y está haciendo por tu alma, si no lo estás haciendo de forma regular, necesitas preguntarte por qué no. ¿Será porque no tengo un testimonio que compartir? ¿Será porque Dios no está haciendo nada en mi vida?

Si eres una hija de Dios, Dios está haciendo algo en tu vida.  ¿Lo estás viendo?  ¿Lo estás reconociendo? Dices, “Lo que está pasando en mi vida no es gran cosa”.  Escucha, si Dios está trabajando en tu vida eso es algo muy grande.  Necesitas compartirlo. Hay poder en el mensaje de una vida. Una cosa es que yo te diga que abras la Escrituras en cierto texto, para enseñarlo, y decir “esto es lo que Dios dice”.  Es otra cosa el que yo lo ilustre con mi vida.  Es importante que tú lo ilustres con tu vida, con tus hijos, con tu pareja, con tus amigas… que puedas decir, “Esto es lo que Dios está haciendo por mí”.

Y en cuanto a la alabanza, hemos dicho que debe ser expresada. Abre tus labios.  Abre tu boca.  Cuenta lo que Dios ha hecho por ti.  Este no es el trabajo del pastor solamente.  Ese no es solamente mi trabajo.  Ese es tu trabajo. Es nuestro trabajo hablar a otros para decirles, “Déjame decirte lo que Dios ha hecho por mi alma”.  Mientras lo haces, te convertirás en una mentora, en una discipuladora, en alguien que nutre a otra persona. Estarás ayudando a otras a experimentar la libertad, la plenitud y la abundancia en Cristo.

Ese es el corazón de este ministerio.  No solo para que nosotras experimentemos libertad, plenitud y abundancia en Cristo, sino para que nos reproduzcamos, para que compartamos y nos invirtamos en las vidas de otras. Espero que todo lo que estás escuchando en Aviva Nuestros Corazones… que no solo estés comprometida a vivirlo y a practicarlo en tu propia vida, sino que también estés comprometida a reproducirlo en las vidas de otras, compartiéndolo con otras para que vayas y hagas discípulas y para que puedas reproducir Su corazón en otras.

Continuemos con el Salmo, el versículo 17, el salmista dice,

“Con mi boca clamé a Él, y ensalzado fue con mi lengua. Si observo iniquidad en mi corazón, el Señor no me escuchará. Pero ciertamente Dios me ha oído; Él atendió a la voz de mi oración.”

Ahora, hay algo que no está escrito aquí, pero que está sugerido, y es la razón por la que Dios escuchó. Él escuchó porque vine a Él en Sus términos, con un corazón humilde y un corazón santo.  He estado dispuesta a confesar mis pecados.  No es que David nunca haya pecado.  El salmista no estaba diciendo, “Yo estaba sin pecado”.  Él estaba diciendo, “Por supuesto que he pecado, pero he venido a ofrecer el sacrificio.  He venido a través de los méritos de la sangre derramada.  Así que mis pecados han sido limpiados.  Estoy limpio.  Soy libre.  Ahora Dios puede recibir la alabanza que le traigo.  Dios ha escuchado, Él ha atendido a la voz de mi oración”.

“¡Bendito sea Dios, que no ha desechado mi oración, ni apartado de mí su misericordia!” (v.20)

No importa lo que yo haya hecho, no importa cómo yo haya fallado, no importa qué tan débil haya sido, no importa qué tan inadecuada sea, Dios no ha cambiado, Él no ha fallado.  No importa qué tan poco Lo haya amado— ¿y quién de nosotras podrá amarlo como quisiera, como debiera, como algún día lo haremos?—pero Dios nunca aparta de nosotras Su misericordia.

Quizás me hayas escuchado hablar antes de esta palabra hebrea que se traduce, en esta versión “misericordia”. En algunas de sus Biblias quizás diga la palabra amor. Otras versiones la traducen como amor inagotable. Es una palabra muy difícil de traducir. Es la palabra Hebrea hesed— h-e-s-e-d — que significa “amor de pacto”. Habla del amor de pacto de Dios, de Su amor que no falla.

Nosotros por naturaleza no somos fieles a nuestros pactos, pero Dios sí lo es.  El salmista dice, “Bendito sea Dios, que no ha desechado mi oración”. Tú me has aceptado.  Y como creyentes del Nuevo Testamento diremos, “Tú nos has aceptado a través de Jesucristo, y Tú nunca, nunca, nunca has retirado de nosotros Tu amor de pacto, inagotable y lleno de misericordia, y nunca lo harás. Así que bendice al Señor. Canta al Señor; clama al Señor; dale gracias al Señor”.

Leslie:  Nancy Leigh DeMoss ha estado enseñándote el porqué alabar a Dios es tan valioso aun cuando el dolor amenaza con apoderarse de tus emociones.

Queremos expresar nuestro agradecimiento a Dios por los  hermosos testimonios que recibimos diariamente y que nos animan al ver cómo Dios está usando este programa para animar a tantas mujeres alrededor del mundo.

Muchas radio escuchas nos escriben para dejarnos saber cómo los mensajes les han impactado y les han animado a hacer cambios en sus vidas.

Cada oyente tiene una historia particular y los programas contribuyen a fortalecerles y ministrarles en las diversas situaciones.

Aviva Nuestros Corazones ha sido de bendición para muchos que se han mantenido fieles durante muchos años. Pero este ministerio se hace una realidad debido a la fidelidad de muchos oyentes que contribuyen mensualmente para ayudarnos a distribuir los mensajes internacionalmente.

Te animamos a contribuir financieramente con nuestro ministerio. Puedes hacerlo por internet visitando AvivaNuestrosCorazones.com  o llamando al 1-800-569-5959, desde EE. UU. y Canadá. Tu participación con este ministerio es muy valiosa para nosotros. Puedes ser una de nuestras colaboradoras regulares, cooperando con una cantidad fija cada mes o puedes simplemente dar una ofrenda.

Si te comprometes a colaborar con nosotros con un monto fijo cada mes, te agradeceremos obsequiándote una entrada a una de nuestras conferencias de True Woman (Mujer Verdadera) o de Aviva Nuestros Corazones.

Pero más que nada necesitamos de tus oraciones. ¿Te comprometerías a orar por nuestro ministerio? Si estos mensajes han sido de bendición para tu vida, ¿por qué no los compartes con otras de tus amigas? Ayúdanos a contribuir a discipular a otras mujeres con este mensaje, ayudándoles a formar la imagen de Cristo, y conviértete en una de nuestras embajadoras. ¡Contamos contigo!

Y ahora, en este día después del día de Acción de Gracias vamos a imaginar cómo sería para un pueblo entero dejar de mostrar gratitud.

Nancy, estoy tan contenta que me hayas introducido a esta historia.

Nancy: Es un tipo de parábola, una especia de alegoría.

Esta historia fue escrita por una amiga mía, y ella la escribió como algo para que la familia pudiera leer junta. El cuento es titulado El poblado agradecido, y yo creo que estarás de acuerdo conmigo  en que es una historia muy apropiada para este tiempo del año. Escuchémosla.

Leslie: “A través del Mar de la Imaginación, en un tiempo muy lejano, había un pueblecito muy placentero anidado en las montañas, justo en el corazón del Reino.  Un letrero en las orillas del pueblito notificaba a los viajeros que estaban entrando al Pueblo Agradecido.

“El aire en el Pueblo Agradecido era fresco y limpio.  Los niños jugaban alegremente en el parque—eso era cuando no estaban ocupados aprendiendo los negocios de la familia junto a sus padres.

Era importante para los niños el aprender sus negocios bien.  Pues el Pueblo Agradecido era reconocido por su excelencia en artesanías y su arte exquisito.  Muchos visitantes venían desde lugares cercanos y distantes, y viajaban a través del Reino para comprar artículos del pueblo legendario.  Algunos también venían de las afueras del Reino.

Los comerciantes del Pueblo Agradecido tenían una reputación de poner mucha atención a los detalles.  El Tallador de Madera moldeaba las piezas con gran cuidado y exactitud.  El Tejedor trabajaba diligentemente sobre su telar y sus fábricas estaban tejidas solamente con los hilos más finos.  Y cada mañana el Panadero horneaba pan recién hecho, usando recetas conocidas solamente por su familia.

No se podía negar la calidad extraordinaria de los productos producidos en el Pueblo Agradecido. Pero el distintivo más grande era ese encanto único que distinguía a este pueblo de todos los demás, y era el sello que adornaba cada producto que se vendía—un simple, “Gracias”.  La inscripción estaba grabada en cada pieza de madera trabajada por el tallador, estaba bordada en cada rollo de tela del Tejedor, estaba estampada en cada bolsa de pan del Panadero.

Durante cada reunión de la junta del pueblo, sin fallar, los ancianos de la villa le recordaban a la gente del pueblo.  “Nuestro trabajo no significaría nada sin aquellos que compran nuestros productos y proveen para nuestro mantenimiento.  Debemos siempre recordar el expresar nuestro aprecio a cada cliente.”

Era un gozo ir de compras en el Pueblo Agradecido. En ninguna otra parte del Reino los ciudadanos podían comprar tal mercancía tan fina, y en ninguna otra parte se sentían tan bien recibidos.  Aquellos que visitaban el Pueblo Agradecido siempre estaban ansiosos por volver.

Aunque generalmente estaba lleno de compradores, siempre había algo apacible y atrayente en las calles.  Los artesanos que atendían sus tiendas eran siempre tan amables y nunca estaban muy ocupados para contestar preguntas o ayudar a la gente a encontrar lo que buscaba.

El Tallador de Madera (siempre tan humilde) era pronto para informar a los visitantes de otros productos disponibles en el pueblo, y casi se sonrojaba con gratitud con cada compra de sus obras que se efectuaba. El Tejedor (ocupado y muy diligente en su labor) siempre encontraba tiempo para  charlar con sus clientes y hacerlos sentir apreciados.  Y el Panadero (tan tierno y de espíritu tan cálido) siempre daba esperanza y ánimo a cualquiera que entrara en su tienda.

Y así continuó de una generación a otra, esta rica herencia se continuaba pasando.  Pero en el tiempo, sí, en el correr del tiempo las cosas cambiaron—no todo al mismo tiempo, pero despacio, casi imperceptiblemente.

De acuerdo con un hombre sabio, el cambio empezó cuando se produjo un auge en los negocios, y la gente llegó a estar tan ocupada que se le olvidaba decir “gracias”.  Poco a poco, empezaron a considerar la inscripción como un gasto innecesario.

Antes de que alguien se diera cuenta de lo que estaba pasando, el Pueblo Agradecido había dejado de ser agradecido.  Y cuando la gratitud se fue, otras cosas—cosas feas—tomaron lugar.

Los que atendían las tiendas dejaron de atenderlas; ya no se satisfacían con las personas que entraban a las tiendas. Ahora se asomaban por las ventanas o se paraban en las aceras, esperando por los compradores, procurando los compradores, esperando a los compradores.

Si un comprador llegaba pero compraba menos de lo esperado, el dueño se molestaba.  Y si un comprador potencial iba a una tienda vecina a hacer sus compras, el corazón del dueño enardecía de celos.  Esos fueron días muy tristes en el Pueblo Agradecido. Este pueblo que una vez tuvo tanto, ahora quería más.

En el tiempo, las noticias de este cambio llegaron hasta el Rey del Reino. Él conocía la reputación de este pueblo desde hacía mucho tiempo, y él sabía que lo que se necesitaba era restaurar la gratitud.  Pero ¿podrían las personas ser capaces de ver su necesidad?  Y luego, ¿querrían cambiar?

Un día un anciano que traía puesta ropa deshilachada y desgastada, entró al pueblo cargando consigo una bolsa vacía en sus hombros.  El Tallador de Madera vio al cliente potencial con interés, hasta que alcanzó a ver la bolsa vieja del anciano.

Cuando el anciano entró a su tienda, el Tallador de Madera permaneció afuera, buscando clientes más prometedores. Unos momentos después el Tallador de Madera vio al anciano que estaba examinando una pieza esculpida muy hermosa en la vitrina. “Tenga cuidado con eso, viejo. Mis productos son costosos,” le dijo con arrogancia.

Lentamente, el anciano se soltó la bolsa (ya no estaba vacía, sino abultada con monedas) y la vació en el mostrador delante del Tallador de Madera.  Luego de quedarse mudo por un momento, el Tallador de Madera pronto se encontró así mismo humildemente tomando al anciano de la mano. ‘Gracias, Señor, por comprar mi producto.  No esperaba esto.’  El anciano sonrió, puso la pieza labrada en su bolso y cruzó la calle para ver al Tejedor.

El Tejedor levantó la vista por encima de lo que estaba haciendo para ver al anciano lentamente acercarse y entrar a su tienda.  ‘No tengo tiempo para él,’ el tejedor musitó para sí mismo.  Necesito verdaderos compradores que puedan comprar mi artesanía.  Un momento más tarde el anciano seleccionó un rollo de fina seda tejida del estante y se dirigió al tejedor.  ‘Esa es mi mejor tela, anciano, y no quiero que se ensucie’, dijo el tejedor mordazmente.

Deliberadamente, igual que antes, el anciano extrajo de su saco una pieza de joyería hermosa y la colocó en las manos del tejedor.

En ese momento, el tiempo y las demandas de un día ocupado de trabajo dejaron de ser importantes para el Tejedor.  Era como si el amor por las cosas del mundo palideciera en comparación a lo que vio en aquella hermosa pieza de relojería.  Le agradeció al anciano una y otra vez por comprar su producto.  El anciano simplemente sonrió, puso su compra en su bolsa junto con la madera labrada y caminó a la siguiente puerta para ver al Panadero.

Interesado y preocupado por muchas cosas, el Panadero por poco no nota al anciano cliente.  Cuidadosamente el anciano seleccionó una hogaza de pan y puso el pago en las manos del Panadero.  Sus ojos se encontraron por un momento.  El Panadero sabía que el precio pagado excedía el costo. Él quiso regresarlo, pero luego entendió que así tenía que ser, y recibió el pago con gratitud.  Sus ojos se llenaron de lágrimas y estas comenzaron a correr por sus mejillas—lágrimas de alegría porque la esperanza había regresado a su corazón.  ‘Gracias, anciano, por venir al pueblo hoy, y gracias por comprar mis productos’.

El anciano dejó el pueblo, estaba cansado luego de realizar sus compras.  Las cosas en la bolsa ahora eran suyas, él había pagado por ellas—un labrado exquisito, una pieza de seda fina, y una hogaza de pan recién horneado.

Pero el anciano vio sus compras de manera diferente.

Del Tallador de Madera, él había comprado la escultura del orgullo mientras que él le había entregado el pago de la humildad.

Del Tejedor, él había comprado impaciencia. La cual había florecido fruto del amor por este mundo. En cambio él le había dejado con una visión de vivir por las cosas que tienen valor eterno.

Y del corazón del Panadero él había quitado el desaliento y la desesperación, y dejó en su lugar una esperanza inextinguible.

La bolsa de los productos se sentía cada vez más pesada en los hombros del anciano mientras él se tambaleaba por el camino que lo llevaba al valle. Después de días de viaje, finalmente se acercó a su casa.  El puente levadizo comenzó a bajar para permitirle entrar al castillo. Mientras caminaba por entre los guardias y los ayudantes, cada uno se postraba delante de él en señal de respeto.

La bolsa que cargaba—llena de arrogancia, amor por este mundo, y de desesperación—fue llevada al calabozo, donde nunca volvió a ver la luz del día.

Finalmente, habiendo regresado al palacio y habiendo cumplido Su misión, Él tomó su asiento en el trono.  Mientras se sentaba, sus ojos se posaron en un objeto que estaba en la esquina. Lo había usado solo una vez, pero siempre lo recordaba: se trataba de una vieja cruz con mucha sangre.

“Gracias, Su majestad.  Gracias.”1

Nancy: Gracias sean para Dios por su regalo indescriptible.  Dios nos ha dado tanto, ¿no es así?  Y de todas las cosas que nos ha hado, la mayor de todas es el Señor Jesucristo—la salvación que Él nos ha dado a través de Cristo, representada por esa cruz.

De seguro que te habrás dado cuenta, en la medida que escuchabas la historia, que el Anciano, el que en realidad era el Rey, es una ilustración de Dios mismo, quien vino a visitarnos a esta tierra en la forma de Jesucristo.

Y mientras reflexionamos en lo que Él ha  hecho por nosotros, me pregunto si tú no necesitas, tal y como los personajes de este cuento—el Tallador de Madera, el Tejedor y el Panadero—me pregunto si no necesitas un gran intercambio también.

Pero ellos tenían que estar dispuestos intercambiar a deshacerse de esas cosas negativas que habían cultivado a través del tiempo como resultado de tener un corazón lleno de ingratitud.

¿Cuál es el intercambio que quizás necesitas tú en tu corazón o en tu hogar hoy? ¿Tienes orgullo?  ¿Hay impaciencia?  ¿Hay desánimo?  ¿Hay amargura?

Si así es, ¿estás dispuesta a entregarle esas cosas al Maestro, al Rey?  Tan solo entrégaselas a Él y dile, ‘Señor yo no quiero continuar viviendo con estas cosas.’

En lugar de ellas Él quiere darte Su Espíritu, Su amor, Su perdón, Su ternura.  ¿Estarías dispuesta simplemente a dejar que el Señor haga ese gran intercambio en tu corazón?

Oh Padre, te confieso que mi propio corazón a menudo es muy ingrato. Se me olvida expresar gratitud hacia Ti y hacia otros por las muchas bendiciones que he recibido.  Señor, ahora solo elevamos nuestros corazones hacia Ti y donde haya temor, o ira, orgullo queremos darte todas esas cosas a Ti.

Gracias por enviar a Jesús a morir en la cruz por esos pecados, y en lugar de ellos queremos recibir la justicia de Cristo.  Entonces Señor,  ¿harías ese intercambio en nosotros?  ¿Lo harías una realidad? Oro con acción de gracias, en el nombre de Jesús. Amén.

Leslie: Si acabas de orar con Nancy Leigh DeMoss por primera vez pidiéndole a Cristo que te salve de tus pecados, ¿nos dejarías saber?  Nos gustaría invitarte a visitar nuestra página para que puedas ser nutrida con algunos recursos que te ayudarán a establecerte en la fe, y que te ayudarán a entender lo que significa estar en una relación correcta con Dios.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

7/13 –  El Reino del Perdón

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: Parábolas del Reino

7/13 –  El Reino del Perdón

David Barceló

 

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Iglesia Evangélica de la Gracia de Barcelona
Sermón predicado el 25 de enero del 2015
Pasaje: Mateo 18: 21-35

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David Barceló

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

5/5 – ¿Puede un intelectual creer en Dios?

El Amor que Vale

Serie: Acero espiritual para edificar a los creyentes

5/5 – ¿Puede un intelectual creer en Dios?

Adrian Rogers

Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día,
Y una noche a otra noche declara sabiduría.

No hay lenguaje, ni palabras,
Ni es oída su voz.

Por toda la tierra salió su voz,
Y hasta el extremo del mundo sus palabras.
En ellos puso tabernáculo para el sol;

Y éste, como esposo que sale de su tálamo,
Se alegra cual gigante para correr el camino. El Dr. Rogers revela que Dios ha hablado claramente a la humanidad de tres distintas formas. En este mensaje, usted sabrá cuáles son esas pruebas.

 

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

Más acerca del Dr. Adrián Rogers:

http://www.lwf.org/eaqv

https://www.youtube.com/channel/UCXwKuk0THDCSB2XMWYmMeeQ

1/41 – Conociendo la  Iglesia de Filipos

Sabiduría para el Corazón

Serie: Filipenses

1/41 – Conociendo la  Iglesia de Filipos

Stephen Davey

 

Texto: Pasajes Seleccionados
Antes de adentrarnos a la epístola de Pablo a los Filipenses, tomaremos un tiempo para conocer los inicios de la Iglesia en Filipos; ya que, al conocer a los recipientes de esta carta, podremos entender de mejor manera el contenido de la misma

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

http://www.sabiduriaespanol.org

 

Gracia Irresistible

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

Gracia Irresistible

R.C.Sproul

https://www.ivoox.com/28093466

Continuamos ahora con nuestro estudio de «¿Qué es la Teología Reformada?» y vamos a seguir con nuestro análisis del acróstico TULIP, el cual ha dejado de ser una hermosa flor del jardín de Dios ya que hemos cambiado la depravación total por corrupción radical, convirtiendo la T en R. Cambiamos elección incondicional por elección soberana, y luego pasamos de expiación limitada a expiación definitiva, y ahí vamos de nuevo. (jajaja) Vamos a cambiar otra letra aquí.

Esta letra I representa la idea de irresistible grace – gracia irresistible. Y otra vez, tengo un pequeño problema con la terminología, no es porque no crea en la doctrina clásica de la gracia irresistible, sino porque también es confusa para muchas personas cuando la escuchan articulada en estos términos.

Así que vamos a hablar mejor de gracia eficaz; Y lamentablemente, como pueden ver, quedará muy poco de la flor del tulipán (TULIP en inglés) cuando haya terminado con estas modificaciones, y tendremos que buscar algún otro acróstico, al parecer, pero la idea de la gracia irresistible también genera una gran controversia, y hay muchos malentendidos al respecto.

Recuerdo que cuando estudiaba en el seminario, tenía un profesor que enseñaba Nuevo Testamento, y el hombre era también el presidente de ese seminario presbiteriano, y un día, en clase, uno de los estudiantes levantó la mano y dijo: «¿Cree usted en la doctrina de la elección?» Y el profesor mostró un poco de irritación con tal pregunta, y dijo con énfasis que no creía porque él no creía que Dios llevaba a la gente gritando y pataleando contra su voluntad al reino de Dios, personas que no quieren estar allí, y que al mismo tiempo impedía entrar a otras personas que desesperadamente quieren estar en el reino. Y me sorprendió no sólo por ser una distorsión tan grave y una caricaturización de la Teología Reformada histórica, sino por ser pronunciada por un hombre que debería tener un conocimiento mejor, un hombre que ha estado sumido en las normas confesionales de la iglesia y demás.

Pero pensé que si una persona de este nivel en la iglesia, con esta experiencia y educación tenía esta idea falsa sobre la gracia irresistible entonces cuántas otras personas estarían también bajo el mismo concepto erróneo. La idea de irresistible insinúa que uno no tiene posibilidad de poner resistencia alguna a la gracia de Dios.

Ahora amados, la historia de la raza humana es la historia de una resistencia brutal de los seres humanos a la dulzura de la gracia de Dios. Lo que se entiende por gracia irresistible no es lo que la palabra sugiere, es decir que es imposible de ser resistida. De hecho, somos capaces de resistir la gracia de Dios, y sí resistimos la gracia de Dios.

Pero la idea aquí es que a pesar de nuestra resistencia natural a la gracia de Dios esta gracia de Dios es tan poderosa que tiene la capacidad de superar nuestra resistencia natural a la misma. Es por eso que prefiero el término gracia eficaz, en lugar de la gracia irresistible, porque esta gracia tiene los efectos irresistibles que Dios pretende realizar con ella.

Ahora lo que estamos realmente buscando en esta controversia es la relación entre la gracia, la obra de Dios, y nuestra respuesta a ella – la relación entre fe y regeneración.

De hecho, históricamente, si hay un punto que divida la Teología Reformada de otras teologías es el tema de la relación de estas dos ideas. En el pensamiento de la Reforma histórica la idea es esta: que la regeneración precede a la fe.

Ahora permítanme un momento para explicar un matiz sutil de esta palabra. Cuando usamos el término precede, por lo general estamos hablando de algo que viene antes que otra cosa en el tiempo. Es decir, si algo precede a otra cosa en el tiempo, decimos que tiene prioridad temporal.

Una cosa sucede y luego, después o más tarde, la otra cosa viene tras de ella. Pero cuando los teólogos hablan con este lenguaje, ya saben que siempre tenemos que disculparnos como teólogos porque andamos confundiendo a la gente, lo que vemos aquí en esta fórmula, con respecto a lo que se llama el orden de la salvación, es lo que llamamos prioridad lógica – prioridad lógica.

En este caso, por ejemplo, creemos que la justificación es solo por fe. No decimos que la fe es por la justificación. Sabemos que la justificación es por fe. Ahora, creemos que, al momento, el mismo instante que una persona tiene fe, en ese mismo instante Dios lo declara justo en Cristo, por lo que no existe una diferencia de tiempo entre la presencia de la fe y la presencia de la justificación. En el tiempo, son simultáneos.

Pero cuando decimos que la justificación es por fe, y no la fe por la justificación, ¿Qué queremos decir? Queremos decir que la justificación, la realidad de la justificación depende de una condición previa, que es la presencia de algo más para que sea real.

Y en este caso, la justificación depende de la fe, no la fe dependiendo de la justificación. Así que cuando decimos que la regeneración precede a la fe, lo esto que significa es: que antes de que una persona ejerza la fe salvadora antes que crea en Cristo antes de que ejerza su voluntad para abrazar a Cristo, Dios debe hacer algo por ellos y en ellos, para que la fe pueda ser ejercitada.

Ahora, es común en nuestra cultura y en nuestros círculos religiosos decir esto: Que, para que una persona sea regenerada o para nacer de nuevo todo lo que se necesita para volver a nacer es creer. Así que, si usted tiene fe, entonces como resultado de su fe viene a ser una nueva criatura.

Usted ahora es regenerado. Ahora es nueva criatura y ha nacido de nuevo precisamente porque ha ejercido fe. Anteriormente mencionamos la antigua controversia pelagiana sobre ese concepto arcaico del pecado original que dejó una pequeña isla de justicia en el hombre caído por la cual el hombre caído todavía se considera que tiene el poder moral de inclinarse él mismo o ella misma para responder positivamente al bien, de elegir a Cristo y cosas así.

Que la persona no está muerta en delitos y pecados, que esa metáfora de la Escritura es hiperbólica y que realmente los caídos sólo están seriamente enfermos. Ellos han sido debilitados por la caída, pero no hasta el punto de (de) que requieran una renovación, una obra divina de la recreación de su alma para venir a la fe.

Esa es la visión semi-pelagiana, que el hombre caído todavía tiene en su corazón la capacidad de ejercer la fe si Dios lo cautiva, lo incita, o de alguna manera lo atrae. Juan refleja las palabras de Jesús en el capítulo seis de su Evangelio donde Jesús dijo: «Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere.» Y la forma en que muchos cristianos interpretan el texto es diciendo que el traer tiene que ver con el cortejo externo, persuasión, seducción, etc. etc; y que Dios da esta atracción influyente a muchas, muchas personas. Algunos responden positivamente a esto; otros dicen que no a lo mismo.

Así que Dios atrae a todo el mundo, presumiblemente, con un igual poder de persuasión y, en el análisis final, los que consienten a esa atracción son salvos, y aquellos que no lo hacen están perdidos. Una vez tuve un debate sobre este tema en un seminario arminiano en Estados Unidos y tuve un intercambio interesante con el jefe del departamento de Nuevo Testamento cuando él citó este versículo, y me apresuré a decirle: ¿Sabías que la misma palabra griega que Juan usa aquí, se utiliza con frecuencia en otras partes de las Escrituras, en particular en el libro de los Hechos, donde Pablo y Silas son arrastrados a la cárcel?

Y le sugerí que la idea allí en el libro de los Hechos no era que el carcelero entró en la celda y que trató de seducir o convencer a Pablo y a Silas para que volvieran tras las rejas. Le dije que no . le dije que la palabra tenía más fuerza que eso. Y entonces llamé la atención del estudio lexicográfico de esa palabra griega en el «Diccionario Teológico del Nuevo Testamento» de Kittle donde la presentación preferida de la palabra «traer» es la palabra «obligar».

Ahora esto cambia todo si tú lees el texto. Y Jesús está diciendo que nadie puede venir a Mí, si el Padre no le obliga. Eso es mucho más fuerte que usar la palabra débil «traer», la cual podría dejarse para ser interpretado como el concepto de un tipo de cortejo que es una mera persuasión externa.

Y en ese punto de nuestro debate el profesor dio una vuelta de tortilla que no me esperaba. Él me dijo: sí, pero ¿Sabías que la misma palabra griega es utilizada en uno de los poemas griegos?, y mencionó una cita de Eurípides o alguien más; No me acuerdo. Donde se utilizó el verbo para la acción de sacar agua de un pozo. Y él me miró triunfante, y dijo: «Dr. Sproul,» él dijo: «Tú no obligas al agua a salir de un pozo, ¿Verdad?» Y yo dije: «No, señor, no lo hago. Me atrapó, y confieso que no sabía de esa referencia en el idioma griego,». Le dije:» Pero, ¿cómo hace usted para sacar agua de un pozo?” Acaso se para en la parte superior del pozo, y llamas, ‘Ven aquí, agua, agua, agua?’ ¿Tratas de persuadirla, seducirla, de atraerla, o tienes que ir con un cubo y tirar de ella? »

Le dije,» Estoy muy feliz con la ilustración de sacar agua de un pozo, porque eso es lo que Dios hace con nosotros. Estamos sepultados en el agua, y tenemos que ser sacados por el poder de alguien más, no del nuestro». Y de eso es de lo que trata el debate aquí.

Dije al principio que todas estas controversias realmente se desprenden y se basan en nuestra comprensión de la T en TULIP, en nuestra comprensión de la doctrina de la depravación total, y nuestra doctrina de la incapacidad moral. ¿Nuestra condición de esclavitud al pecado es tan grave y la caída tan severa que no tenemos ningún deseo moral de Dios a menos que Dios siembre ese deseo en nuestros corazones?

Ahora bien, Jesús se lo dijo así a Nicodemo. «El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.» Él no puede entrar al reino de Dios. Lo que oímos que nuestro Señor le dice en esa discusión con Nicodemo es lo siguiente: «Lo que es nacido de la carne, carne es», y que » la carne para nada aprovecha».

Que hay un requisito previo – una condición sine-qua-non que debemos experimentar como una obra de Dios Espíritu Santo por la cual Él nos saca del estado de muerte espiritual tal como Pablo dice en el segundo capítulo del libro de Efesios. Tomemos un momento para ver esto, donde Pablo dice en Efesios capítulo 2 versículo 1: «Y Él os dio vida a vosotros cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.

Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo» Y luego, entre paréntesis, «Porque por gracia sois salvos, y juntamente con él nos resucitó y así mismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús»

Y luego de nuevo en el versículo 8: «Porque por gracia sois salvos por medio de la fe, y esto no de vosotros.» Una vez más el antecedente inmediato de «que» es fe. «Es el don de Dios.» Entonces lo que Agustín le decía a Pelagio, lo que Lutero le decía a Erasmo, lo que Calvino le decía al mundo, lo que Edwards le decía a Chancey, y lo que nosotros estamos diciendo a nuestros amigos hoy es que la fe misma es un don que es dado, y es gestada en nosotros por la regeneración.

No es que el Espíritu Santo arrastra a la gente pataleando y gritando en contra de su voluntad para venir a Cristo, sino que lo que el Espíritu Santo hace es cambiar la inclinación y disposición de nuestros corazones para que, si antes no estábamos dispuestos a abrazar a Cristo, ahora estemos dispuestos, y más que dispuestos.

De hecho, no somos arrastrados a Cristo, corremos a Cristo, y nos abrazamos a Él con alegría porque el Espíritu ha cambiado nuestros corazones. Y ese corazón ya no es un corazón de piedra que es indiferente a los mandamientos de Dios y a las invitaciones del Evangelio, sino que Dios derrite la dureza de nuestros corazones cuando Él nos hace nuevas criaturas, que estando muertos, el Espíritu Santo nos resucita de la muerte espiritual, para que vayamos a Cristo, porque queremos ir a Cristo.

Pero la razón por la que quiero ir a Cristo es debido a que Dios ya ha hecho una obra de gracia en mi alma. Y sin esa obra yo nunca hubiera tenido el deseo de ir a Cristo. Por eso decimos que la regeneración precede a la fe. También creemos en el pensamiento reformado de que la regeneración es monergista. Ahora esta es una palabra muy compleja—monergista. Y lo que significa básicamente es esto: que en esta operación divina llamada nuevo nacimiento o regeneración, es la obra de Dios en el alma humana y sólo la obra de Dios.

El Ergo es una unidad de medida de energía y trabajo. La palabra energía proviene de esa idea. Mono significa uno. Así que monergismo significa uno trabajando–que la obra de regeneración en mi corazón es algo que Dios hace con su poder, no con un 50% de su poder y un 50% de mi poder, o 99% de su poder y el 1% de mi fuerza, sino que es 100% obra de Dios.

Él, y sólo Él, tiene el poder para cambiar la disposición del alma y del corazón humano, para llevarnos a la fe. Y cuando Él ejerce esta gracia en el alma, Él produce el efecto que pretende lograr con él. Cuando Dios te crea, en primer lugar, Él te trae a la existencia. Tú no lo ayudaste. Fue su obra soberana que te trajo a la vida biológicamente.

Cuando Él te trae a la vida espiritual de manera salvífica, es su obra y sólo de Él, que te lleva a ese estado de nuevo nacimiento y de creación renovada. Y por lo tanto, llamamos a esto gracia eficaz.

Es gracia que funciona. Es gracia que trae consigo lo que Dios quiere, que ocurra. Permítanme leer un pasaje que se encuentra en el histórico ensayo introductorio a la edición Rebelde de la que es quizá la obra más importante que hizo Lutero, al menos un libro que él creyó que fue su obra más importante sobre la «Esclavitud de la Voluntad.» Y esta introducción histórica fue escrita en conjunto por dos hombres, uno de ellos fue J. I. Packer.

Justo aquí tenemos un párrafo de esa introducción que me gustaría que escuchen. Dice así: . «¿Viene nuestra salvación totalmente de Dios, o en última instancia, depende de algo que hagamos nosotros mismos? Aquellos que dicen esto último, tal como lo hicieron los arminianos, niegan la absoluta impotencia del hombre en pecado y afirman que una forma de semi-pelagianismo es cierta después de todo.

No es de extrañar, entonces,» dicen los autores, «que la Teología Reformada posterior condenara el Arminianismo, en principio, como un retorno a Roma—porque en efecto esto convierte la fe en una obra meritoria—y una traición a la Reforma porque niega la soberanía de Dios en la salvación de los pecadores, que fue el principio religioso y teológico más profundo del pensamiento de los reformadores” Lo que ellos dicen aquí en esta introducción, está continuando con el trabajo de Lutero en contra de Erasmo, de que toda la controversia sobre la justificación era un problema superficial que apenas cubría la pregunta más profunda que originó la controversia en primer lugar.

Y esa pregunta fue la pregunta de si nuestra salvación ¿es únicamente por la gracia de Dios o no? Y de esto era lo que Lutero fue celoso al hablar en su obra sobre la «Esclavitud de la Voluntad.» Si, en realidad, estamos muertos en delitos y pecados, si, de hecho, nuestra voluntad está cautiva por los deseos de nuestra carne y que sí necesitamos ser liberados de nuestra propia carne, a fin de ser salvos, entonces, evidentemente, en el análisis final, la salvación es algo que Dios hace en nosotros y por nosotros, no es algo que de alguna manera hagamos por nosotros mismos.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

1/2 – Cuando resulta difícil ser agradecida

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Siempre Agradecida

1/2 – Cuando resulta difícil ser agradecida

Nancy Leigh DeMoss

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss nos da una razón de por qué las circunstancias difíciles pueden ser buenas.

Nancy Leigh Demoss: ¿De qué otra manera podrías darte cuenta de lo egoísta e irritable que eres si no hubiera circunstancias que lo pusieran de manifiesto? ¿De qué otra manera podríamos saber qué necesitamos cambiar?  ¿De qué otra manera pudiéramos ser quebrantadas, humilladas y rendidas a Dios si Él no creara circunstancias en nuestras vidas para dejarnos saber que tenemos necesidades espirituales? 

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Feliz Día de acción de gracias para nuestras oyentes que celebran esta hermosa fecha en el día de hoy.

Aunque existe un día dedicado a la gratitud, muchas personas no se sienten muy agradecidas hoy. Si los eventos de la vida parecieran estar conspirando en contra de tu gozo, continúa escuchando el programa de hoy.  Nancy te ayudará a reconocer la bondad de Dios aun cuando no sientas el deseo de dar gracias.

Nancy está caminando a través del Salmo 66 y está compartiendo algunas cosas que tiene en su corazón. Aquí está el versículo 1. 

Nancy: “Aclamad con júbilo a Dios, toda la tierra”. Por cierto, las Escrituras nos enseñan que un día toda la tierra aclamará con alegría al Señor.  Un día toda rodilla se doblará y toda lengua confesará que Jesucristo es Señor.  Entonces, aunque somos la minoría—los que alaban al Señor somos la minoría ahora mismo—el día vendrá en que todos los reyes, gobernadores, naciones y pueblos, todos se postrarán, cantarán y gritarán, reconociendo que Cristo es Señor.

Aclamad con júbilo a Dios, toda la tierra; cantad la gloria de su nombre; haced gloriosa su alabanza. Decid a Dios: ¡Cuán portentosas son tus obras! (vv. 1-3)

Recuerda, la palabra ‘portentosas’ es una palabra que realmente debemos reservar para Dios porque no hay nada ni nadie aparte de Dios que sea verdaderamente portentoso.

Hoy en día usamos ese tipo de palabras como si nada.  Especialmente la escuchas entre los jóvenes “¡Eso es asombroso!”  Bueno el hecho es que Dios es el Único quien es verdadera y únicamente asombroso y portentoso. De manera que dile eso a Dios. Canta alabanzas a Él.

Decid a Dios: ¡Cuán portentosas son tus obras! Por la grandeza de tu poder, tus enemigos fingirán obedecerte.  (Versículo 3)

Mientras leemos este salmo, observa algunas de las razones por las que debemos dar gracias a Dios: por Sus obras. Somos tan olvidadizas.  Olvidamos muy bien las cosas. Pero si nos detenemos a pensar acerca de lo que Dios ha hecho—lo que Dios ha hecho en las páginas de las Escrituras y que ha sido revelado a nosotros.

Hemos visto como Dios libró a Su pueblo a través del Mar Rojo, y veremos estas referencias aquí. Pero eso no sucedió solo para que los israelitas den gracias. Esto es algo también para nosotros recordar; relatar lo que Dios hizo.

Recuerdo cuando vi por primera vez esa escena en la película de  Los Diez Mandamientos—en la versión de Charlton Heston—y vi la escena cuando cruzaron el Mar Rojo.  Fue tan impresionante. Estoy segura que no fue tan impresionante en la película como lo fue en la vida real, pero sí me dio una mejor imagen que la que tenía antes de ver en la película lo que Dios hizo en ese momento. 

Los hechos de Dios son majestuosos y poderosos.  De eso habla el salmista aquí. Él habla de la grandeza de Su poder. De manera que le damos gracias a Dios al recordar Sus obras, pero no solo las obras que Él ha hecho por otros, sino las obras que ha hecho a nuestro favor. Las obras que Él ha hecho por aquellos que amamos.

Hemos estado escuchando en ocasiones algunas de las obras de Dios. ¿No te da ánimo cuando escuchas lo que otras personas comparten? “Mira cómo Dios restauró los años que la langosta devoró en medio de mi familia”. O, quizás escuchar a alguien decir, “Yo no era una buena madre cuando mis hijos eran pequeños, pero ahora Dios me ha dado una oportunidad para redimir esa situación”.

Quizás tú no has estado en esa misma situación, pero has escuchado sobre las obras de Dios, y le estás diciendo al Señor, “¡Cuán portentosas son tus obras! Por la grandeza de tu poder, tus enemigos fingirán obedecerte”.

A veces parece ser que los enemigos de Dios son más fuertes que Dios. Ahora bien, no lo diríamos de esa forma, pero parecería que la maldad es tan poderosa en nuestro mundo.  Pero ten en mente la perspectiva del cielo: El poder de Dios es tan grande que un día todos sus enemigos vendrán y le obedecerán.  Se inclinarán ante Él. Se someterán.

“Toda la tierra te adorará, y cantará alabanzas a ti, cantará alabanzas a tu nombre”. (v. 4)

¿Cómo aprenderá la tierra a cantar alabanzas a Su nombre si sus hijos no lo hacen?  ¿No te das cuenta? Nosotros le demostramos al mundo con nuestras alabanzas la grandeza del Nombre de Dios, y Su Nombre, por supuesto, es un reflejo de Su carácter, de Sus caminos y de Su corazón.  

Versículo 5 “Venid y ved las obras de Dios, admirable en sus hechos a favor de los hijos de los hombres. Convirtió el mar en tierra seca” (vv. 5-6).

Él esta recordando lo que había escuchado de su padre, quien a su vez había escuchado de su padre, quien también había escuchado de su padre, lo que Dios había hecho.

¿Están tus hijos y tus nietos aprendiendo los caminos de Dios a través de lo que les estás contando a ellos?

¿Qué tan bien conocen tus hijos las historias de la Biblia?

¿Qué tan bien conocen tus nietos las historias de la Biblia?

¿Les estás diciendo “vengan y escuchen “Vengan y déjenme decirles. Vengan a ver lo que Dios ha hecho”?  ¿Les estás contando todo lo que ocurrió?

Estoy tan agradecida de haber crecido en un hogar cristiano y haber asistido a una escuela cristiana donde estábamos continuamente escuchando los hechos de Dios, aprendiendo estas historias.  En la medida en que crecía, me di cuenta de que no son solamente historias. Se trata de quién Dios es. Me revelaban a Dios.

Luego tenemos la historia del Éxodo:

“Convirtió el mar en tierra seca; cruzaron el río a pie; regocijémonos allí en Él.  Él domina con su poder para siempre; sus ojos velan sobre las naciones; no se enaltezcan los rebeldes. Selah”.

Y vemos esa palabra (Selah) que significa “detente y piensa en esto”. Significa, ‘medita en esto’. Sus ojos velan sobre las naciones.

Bendecid, oh pueblos, a nuestro Dios, y haced oír la voz de su alabanza. Él es quien nos guarda con vida, y no permite que nuestros pies resbalen. Porque tú nos has probado, oh Dios; nos has refinado como se refina la plata.” (vv. 6-10)

Ahora bien, ten presente que este párrafo está en el contexto de un salmo de alabanza. Entonces, en la medida que le cantamos al Señor, no solo lo alabamos por Sus portentosas obras de liberación a otros en el pasado, sino que ahora el salmista dice, “Señor voy a dejar que el sonido de tu alabanza sea escuchado.  Te voy a bendecir y esto es lo que Tú has hecho en mi vida: Has preservado mi alma entre los vivientes.  Me has dado vida espiritual, eterna. No has dejado que mis pies resbalen”.

En ocasiones parecía como si fueran a resbalar, pero tan solo piensa cuántas veces el Señor no ha dejado que nosotros mismos resbalemos en el pecado; cuántas veces nos ha librado del desastre y nos ha guardado de caer para siempre. Proverbios dice que el hombre justo cae siete veces, pero se levanta de nuevo cada vez.  Dios nos ha protegido, Él es nuestro protector.  Le doy gracias al Señor que Él es el que me guarda del pecado. Él es quien guarda mis pies para que yo no caiga.

Pero el versículo 10 dice que hay veces—y de nuevo, esto es en el contexto de la alabanza—dice que hay veces en las que Dios nos ha probado.  Nos ha probado como a la plata.  Él está en el proceso de refinar nuestras vidas, y eso significa que hay fuego envuelto; hay  presiones, hay pruebas.

Hablamos en Aviva Nuestros Corazones sobre cómo Dios a veces nos da exámenes sorpresa o exámenes de medio término o exámenes finales para ver si aprendimos el material que nos ha enseñado.  Así es como el maestro se da cuenta si hemos aprendido la lección—él pasa una prueba. Dios nos da las pruebas, y eso es razón para  darle gracias.

Bendice a Dios cuando permite esas pruebas. No las  resistas. No las resientas.  No trates de escapar de ellas. No trates de manipular una forma de salirte de ellas.  Agradécele al Señor que te está probando; te está sondeando; te está refinando.  ¿Quieres quedar como la plata, pura y valiosa? Dios está haciendo esto a través de esas pruebas.

Versículo 11“Nos metiste en la red; carga pesada pusiste sobre nuestros lomos. Hiciste cabalgar hombres sobre nuestras cabezas”.(vv.11-12)

¿Quién está detrás de todas estas acciones?¿Quién nos metió en esa red? ¿Quién colocó esa carga pesada sobre nosotros? ¿Quién hizo cabalgar  hombres sobre nuestras cabezas? Dios, Tú lo hiciste.

¿Acaso no te das cuenta de que no se trata de tu esposo; no se trata de tu hijo; no se trata de tu padre; no se trata de tu jefe; no se trata de ese excónyuge que te está haciendo la vida miserable? Es Dios quien está trabajando en tu vida, y está usando esa persona, está usando esa circunstancia; Él está usando esa situación de salud o esa presión financiera o esa persona opresiva en tu vida. 

Dios está usando esa persona para detenerte, para llamar tu atención, para refinar tus motivaciones y para exponer tu corazón.

¿De qué otra manera podrías  darte cuenta de cuán egoísta e irritable eres si no hubieran circunstancias que lo pusieran de manifiesto?

¿De qué otra manera podríamos saber qué necesitamos cambiar?  ¿De qué otra manera pudiéramos ser quebrantadas, humilladas y rendidas a Dios si Él no creara circunstancias en nuestras vidas para dejarnos saber que tenemos necesidades espirituales?

Seguramente pasarías gran parte de tu vida como una persona amargada y llena de ira, si no llegaras a reconocer la mano de Dios detrás de las pruebas; reconociendo que Él es un Dios bueno, sabio y amoroso y que Él tiene Su mano sobre tu vida.

“Hiciste cabalgar hombres sobre nuestras cabezas; pasamos por el fuego y por el agua” (versículo 12).

Pasamos por fuego y por agua. Mientras piensas en etapas de tu vida en las que atravesaste por pruebas, por inundaciones y por fuego…¿Le das gracias a Dios? Ahora, no es tan difícil darle gracias luego de que has pasado por ese tiempo y has visto Su liberación ¿verdad? Pero la pregunta es  ¿le agradeces mientras estás en medio de ellos, cuando estás caminando a través del Mar Rojo?  Cuando estés justo frente al Mar Rojo y no puedes ver cómo lo has de atravesar… ¿Le agradecerás entonces?

“…pasamos por el fuego y por el agua”—y me encanta lo que viene después—”pero Tú nos sacaste”… Si el versículo hubiese terminado ahí sería suficiente, pero dice;  “nos sacaste, Tú nos metiste allí, pero también nos sacaste”.

Dios te librará.  Creo que el Salmo 34 nos dice, “Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas lo libra el Señor. Él guarda todos sus huesos; ni uno de ellos será quebrantado”.  (vv. 19-20)

Tú me dirás: “He estado en este matrimonio difícil por 34 años-—ese es un tiempo largo”.  Es un largo tiempo, pero comparado con la eternidad, no es para nada largo.

Tú dirás, “no parece que hay un final para mi aflicción”. Pienso en un querido amigo pastor cuya esposa ha pasado por problemas físicos muy severos. Su estado se ha estado deteriorando desde hace algunos años. Está con dolores constantes, y cada día es peor. Te das cuenta de que esto va a durar por un buen tiempo. Pero ha sido tan hermoso ver el espíritu de ese hombre y el de su esposa en medio de la aflicción.

¿Sabes por qué?  Porque tienen esperanza de que esto no durará para siempre.  Ahora, quizás dure para el resto de sus vidas mientras estén en la tierra, pero no será para siempre.  Ellos saben que Dios les ha prometido que Él los librará. Algún día, de alguna forma, Él lo hará. Y Dios te sacará a ti también.  Cuando ni siquiera estés segura de que algún día podrás ser librada, mira hacia atrás hacia algunas situaciones pasadas. Si no puedes pensar en ninguna situación en tu propia vida, piensa en algunas situaciones en las vidas de otros.

Mira algunas en las Escrituras dónde la gente fue rodeada de problemas y de oposición por parte del enemigo en circunstancias aparentemente insuperables y lee como Dios los rescató.  Ve atrás y lee acerca de cómo atravesaron el Mar Rojo, saliendo de Egipto después de 400 años de esclavitud.  “Nos sacaste; nos libraste”.  Dios te sacará, entonces dale gracias a Él aun cuando no puedas ver la salida todavía.

Pero no es ahí donde termina ese versículo.   Se pone mejor.  “Y nos sacaste a un lugar de abundancia (versículo  12).  ¿No es esto maravilloso?

¿Has visto a Dios hacer eso en tu propia vida en el pasado?  Yo pienso en el primer año de Aviva Nuestros Corazones, aun antes de estar en el aire.  Estuvimos grabando durante aproximadamente nueve meses antes de salir al aire. La gente me había dicho que salir en la radio diariamente sería un reto.  Una persona que tiene un ministerio en la radio nacional me dijo, cuando recién comenzaba a pensar en hacerlo, “Te sentirás como si un pequeño monstruo siempre anda persiguiéndote, tratando de vencerte. No descansa de perseguirte”.

Las personas habían tratado de decirme eso, pero no tenía idea— hasta que comenzamos, realmente—lo que sería el producir 260 programas de contenido cada año, y cinco días a la semana.  Escuché eso, pero una vez entramos en esto, ¡santo cielo! El primer año se sintió como fuego y agua cubriéndome y arrollándome todo el tiempo.  Sinceramente, todo el tiempo sentí como si estuviese muy cerca de ahogarme.

Dios mandó mucha gente a orar, a animarnos y ayudarnos, y la gracia de Dios fue tan grande durante ese tiempo.  Su presencia era tan real aun cuando yo no podía sentirlo.Aun cuando parecía que Dios no estaba ahí, Él realmente, verdaderamente, estaba allí. Y por fe yo lo sabía. A lo único que me aferraba en aquellos días era que Dios me había llamado a este ministerio. Eso era lo único que yo sabía.

Hubo días en los que pensé, “No creo que pueda sobrevivir a esto”.   Solamente me preguntaba, “¿Saldré viva de esto?”  ¿Saldré bien de todo esto?

Pero ahora hemos estado haciendo esto por mucho tiempo, y miro hacia atrás a ese año, y es tan cierto.  Dios nos estaba probando; nos estaba refinando; Él estaba exponiendo necesidades en mi propia vida y mis propias respuestas.  Él me estaba mostrando lo mucho que yo lo necesito.  Él estaba aumentando mi sentido de dependencia de Él.  Y me llevó tantas veces a un lugar donde yo me sentía sin esperanzas de poder hacer lo que tenía que hacer.

Como mamá ¿cuántas veces te has sentido así?  Si por ti fuera, estos hijos nunca serían criados y ciertamente no los criarías bien.  O quizás has sentido que ya no puedes vivir un día más con ese hombre quien no conoce al Señor, y es rudo y es duro.  

Todas tenemos circunstancias en la vida en medio de las cuales nos sentimos sin ayuda, pero es un buen lugar para estar, porque no es hasta  ese momento que nos damos cuenta qué tan necesitados somos; es cuando comenzamos a descansar en Dios, quien es nuestro ayudador. No solamente supe que Él era mi ayudador durante ese año—como seguro les ha ocurrido a ustedes cuando han pasado por las aguas y por el fuego en sus propias vidas—pero es tan cierto que cuando miro hacia atrás veo que Él nos ha traído a un lugar de abundancia.

Actualmente estoy disfrutando hacer el programa de Aviva Nuestros Corazones.  En esos inicios sé que algunas de ustedes se preguntaban si esto sucedería alguna vez. Recuerdo a varias personas durante esos tiempos—muchas personas—que me preguntaban, “¿Estás disfrutando estar en la radio?”  Los miraba como diciendo, “¿Cómo puede uno disfrutar esto?  ¡Esto es tan difícil!” Por supuesto, no dije eso, pero lo estaba pensando.  Bueno, sí dije algo parecido.. Pero realmente pensaba, “¿Disfrutar esto?  Sí, Dios me llamó a hacer esto, pero no puedo decir que lo disfruto.”

Pero en este momento ahora me encanta. Lo disfruto mucho. Eso no significa que cada día es un encanto.  Cuando estoy estudiando y preparándome para grabar las sesiones, es retador y estresante y todavía me doy cuenta cuánto lo necesito a Él, pero Dios nos ha sacado a un lugar de abundancia. He visto a Dios llevarme una y otra y otra vez en mi vida a través de las circunstancias por las que he pasado, “No puedo ver cómo Dios va a cruzar este mar.  No puedo ver cómo Él va  a derrotar el ejército egipcio aquí”. Pero lo hizo y nos ha sacado a un lugar de abundancia.

Ahora, quizás tú no estés aún en ese lugar, pero lo vas a estar.  Hay esperanza, y muy a menudo en la vida cristiana esa esperanza es lo que nos mantiene caminando—la esperanza de que Dios existe, que Él está ahí, que Él no se ha dormido en el volante, que Él no se ha caído del trono. Él está ahí. Él ve. Él sabe. A Él le importa, y Él es quien nos ha traído a estas circunstancias.

En algunos casos quizás nos encontramos en esas circunstancias producto de nuestras propias elecciones, pero aún así, la disciplina está en manos de Dios, y Él es misericordioso. Se trata de lo que un autor llama, “Su misericordia severa”. Es la mano de disciplina de Dios, y es buena. Es una bendición. Agradécele por esto.

Ahora, eso no significa que querrás caminar hacia el pecado para obtener la bendición de Dios a través de Su disciplina, pero sí significa que cuando Dios envía Su disciplina, puedes agradecerle por esto. ¿Preferirías que Dios te dejara en tu pecado?  ¡Claro que no!

De manera que aun cuando estamos metidas en un problema debido a nuestras malas decisiones o a nuestras elecciones pecaminosas… Y he leído cartas de mujeres que nos han escrito a Aviva Nuestros Corazones y muchas de ellas describen estas horribles, dolorosas circunstancias, muchas de ellas con relación a sus matrimonios y a sus familias.

En muchos casos, leo la historia, y estoy pensando, “¿Por qué te metiste en ese matrimonio que sabías que no era la voluntad de Dios para tu vida?  Algunas, no todas, pero algunas de esas mujeres están cosechando algunas de las consecuencias dolorosas de haber dicho, “quiero hacerlo a mi manera”.

Y aún así Dios es misericordioso, aún en ese momento y en esa situación. Aún nuestra reacción natural es, “¿Por qué te metiste en esa situación?  El corazón de Dios es, “tú tomaste las decisiones, pero Yo soy misericordioso. Te voy a disciplinar.  Vas a recibir consecuencias por tus decisiones, pero aún puedes salir a un lugar de abundancia”.

Quizás no sea en este momento, y quizás tus circunstancias no cambien de este lado del cielo, pero puedes caminar en libertad, en plenitud, y en abundancia. Puedes ser llena del Espíritu sin importar si tu esposo camina con el Señor o no, sin importar lo que tus hijos estén haciendo; sin importar lo que tu jefe esté haciendo.  Puedes caminar en la plenitud y en la libertad del Espíritu de Dios.

Puedes vivir en un lugar de abundancia ahora, y tendrás la seguridad de que el día llegará cuando estés del otro lado del Mar Rojo, y estés mirando hacia atrás y viendo las aguas cubrir a los egipcios, y el juicio de Dios siendo ejecutado. Y entonces tú dirás, “Señor, Tus juicios son verdad y  justos son todos ellos”.  Porque Dios es glorificado aun en Sus juicios.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss ha estado proveyendo esperanza para cualquiera que esté sufriendo las consecuencias de malas decisiones y ella ha provisto esperanza para cualquiera que esté experimentando dolor.  Jesús sabe lo que es sufrir dolor físico y emocional.  Él entiende  lo que estás pasando.

¿Estás atravesando por momentos dolorosos ahora? Escucha estas palabras de J. Oswald Sanders acerca de Jesús “No hay nada en el ámbito del dolor que no haya sido experimentado al máximo por el Hijo del Hombre.  Fue esto lo que lo calificó para ser el Altísimo Sacerdote, misericordioso y fiel.

Te invitamos a visitar nuestra página, AvivaNuestrosCorazones.com, para que puedas beneficiarte de los recursos que encontrarás allí. Podrás encontrar palabras de edificación y consuelo en tus momentos difíciles.

¿Ya has leído el libro de Nancy titulado “Sea Agradecido”?  Puedes obtenerlo en tu librería cristiana favorita o puedes visitar nuestra página para conocer cómo adquirirlo.

¿Qué le pasaría a una comunidad si todos dejaran de ser agradecidos?  Explora esta situación en una dramática parábola en el programa de mañana. Por favor regresa a Aviva Nuestros Corazones, pero para finalizar el día de hoy, ¿le estás pidiendo a Dios grandes cosas? Dejemos que Nancy nos ofrezca una beneficiosa perspectiva con relación a la oración. Vamos a escuchar… 

Nancy: Muy a menudo citaba y me encantaba este verso del himno de John Newton que dice:

Vienes ante un Rey.  Trae contigo grandes peticiones.  Pues Su gracia y Su poder  es tal que nadie puede pedir demasiado.

Entonces, ¿qué es lo que le estás pidiendo a Dios?  ¿Qué estás creyendo que Dios puede hacer?… ¿Algo que solo Él pueda hacer? Recuerda no estás solo pidiéndole a tu amigo, o a tu vecino, o a tus niños, o a tu pareja.  Le estás pidiendo a Dios y Él quiere que vengas.  Él quiere que vengas en humildad y en dependencia de Él, no demandando, pero suplicando, apelando, y diciendo, “Señor esto es para Tu gloria.  Esto no es solo para que nuestro matrimonio sea más feliz o para que mi hijo no me cause más problemas.  Sino que te lo pido para que Tú puedas glorificarte y así el mundo pueda saber que realmente eres Dios”.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

 

 

El llamado a la Sana Doctrina

Grace en Español

Alex Montoya

El llamado a la Sana Doctrina

 

Acompáñanos en la #TMScapilla con el Dr. Alex Montoya

«Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los mue

rtos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.»
2 Timoteo 3.15–4.5

El doctor Alex Montoya ha sido pastor de la First Fundamental Bible Church desde 1972 y tiene una licenciatura en estudios latinoamericanos de la universidad Biola y maestrías en divinidades y en teología del seminario Talbot Theological Seminary.

Él ha servido como profesor asociado de ministerios pastorales en el seminario The Master’s Seminary y previamente como profesor de idiomas del Nuevo Testamento en el seminario Talbot Theological Seminary ambos en California.

En 1975 el doctor Montoya fundó el Seminario Bíblico Fundamental que prepara a varones hispanohablantes para el ministerio del evangelio. También es el autor de Ministerios Hispanos en Norteamérica (Zondervan, 1987) y Predicando con Pasión (Kregel, 2000) y ha compartido su experiencia en el evangelismo y la plantación de iglesias con grupos en los Estados Unidos, Rusia, Alemania y México entre otros.

El pastor Montoya y su linda esposa Favy tienen hijos ya casados y varios nietos. En mayo del 2008, en reconocimiento a su amplia trayectoria como pastor y profesor, el pastor Montoya recibió un doctorado honorario de parte del Master’s Seminary. El doctor Montoya continúa predicando fielmente en la First Fundamental Bible Church a todo el que tiene sed de escuchar la palabra de Dios.

4/5 – ¿Por qué cree usted en Jesucristo?

El Amor que Vale

Serie: Acero espiritual para edificar a los creyentes

4/5 – ¿Por qué cree usted en Jesucristo?

Adrian Rogers

¿Por qué cree usted en Jesucristo? ¿Cómo sabe que Él es quien dijo ser? En este mensaje el pastor Adrián Rogers explora el maravilloso carácter del Hijo de Dios, y presenta cuatro razones específicas para que estemos seguros que Jesús es Quien dijo ser.

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

Más acerca del Dr. Adrián Rogers:

http://www.lwf.org/eaqv

https://www.youtube.com/channel/UCXwKuk0THDCSB2XMWYmMeeQ

26 – Cuando las Emociones Gobiernan

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

26 – Cuando las Emociones Gobiernan

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

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Expiación limitada

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Renovando tu Mente

Expiación limitada

R.C.Sproul

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Ahora continuamos con nuestro estudio de las doctrinas centrales de la Teología Reformada, y estábamos viendo los cinco puntos polémicos del calvinismo, ya hemos visto la T de TULIP y la U de TULIP. Y lo que nos queda de la palabra TULIP es la parte LIP, hoy vamos a empezar con la letra L de TULIP que es la letra que refleja a la expiación limitada.

Y creo que, de los cinco puntos del calvinismo, este es el más controversial, y el que genera, tal vez, la mayor confusión y preocupación que los demás. Nuestros amigos del grupo dispensacionalista tienen una tradición que hace que se llamen a sí mismos «calvinistas de los cuatro puntos», si han oído del «calvinismo de cuatro puntos» por lo general significa que hay disposición a aceptar cuatro de los cinco puntos del TULIP, y el punto que objetan es la L de la expiación limitada. Y como ya he dicho, hay mucha confusión en cuanto a la expiación limitada.

Y para tratar de aclarar la confusión permítanme explicar lo que la expiación limitada no significa. No quiere decir que hay que trazar un límite sobre el valor o el mérito de la expiación de Jesucristo. Por tradición se dice que la obra expiatoria de Cristo es suficiente para todos. Es decir que su valor meritorio es suficiente para cubrir los pecados de toda la gente, y ciertamente cualquiera que pone su confianza en Jesucristo recibirá la plena medida de los beneficios de esa expiación.

Y también es importante entender que el Evangelio debe ser predicado universalmente y en ese sentido es que hablamos de una oferta universal del Evangelio, y ese es otro punto controversial porque, por una parte, el Evangelio se ofrece universalmente. a todos los que estén al alcance de oír la predicación del mismo, pero no es ofrecido universalmente en el sentido de que se ofrezca a cualquiera sin condición alguna. Se ofrece a todo aquel que cree. A todo aquel que se arrepiente, y, obviamente, el mérito de la expiación de Cristo se da a todos los que creen y a todos los que se arrepienten de sus pecados.

Ahora, una de las formas tradicionales de hablar sobre esto es decir que la expiación es suficiente para todos, pero efectiva para algunos. Es decir, no todos reciben todos los beneficios que se derivan de la obra salvadora de Cristo en la cruz; léase, aquellos que no creen. Pero hasta ahora lo que esas distinciones hacen es diferenciar nuestra teología del universalismo y los que son particularistas, es decir todos los cristianos que no son universalistas estarían de acuerdo en que la expiación de Cristo es suficiente para todos y efectiva sólo para algunos.

Y esa distinción entre suficiencia y eficacia no es en realidad de lo que trata esta doctrina. De lo que esta doctrina se preocupa es básicamente esto: ¿Cuál fue el propósito, plan o diseño original, de Dios en enviar a Cristo al mundo a morir en la cruz? ¿Fue la intención del Padre enviar a su Hijo a morir en la cruz para hacer posible la salvación para todos, pero también con la posibilidad de que no fuera eficaz para ninguno?

Es decir, ¿Dios simplemente envió a Cristo a la cruz para hacer la salvación posible, o Dios, desde toda la eternidad tenía un plan de salvación por el cual conforme a las riquezas de su gracia y su elección eterna diseñó la expiación para asegurar la salvación de su pueblo?

Así que de esto es de lo que se trata. ¿Fue esto limitado en su diseño original? O por eso es que una vez más tengo que jugar un poco con este acróstico del TULIP como lo hice con la T y con la U, ahora tengo que lidiar con la L también. Es por eso que preferimos no utilizar el término expiación limitada porque es muy confuso y es mejor hablar de redención definitiva o expiación definitiva queriendo decir que Dios el Padre diseñó la obra de la redención específicamente con el fin de proporcionar salvación para los elegidos, y que Cristo, aunque su muerte es suficientemente valiosa para satisfacer las necesidades de todo el mundo, hubo un sentido especial y único en que muriera por sus ovejas, que Él pusiera su vida por aquellos a quienes el Padre le había dado.

Ahora, el problema que surge de este punto de vista técnico de la teología en términos de los decretos eternos de Dios y su designio y propósito final para la expiación a menudo se discute a la luz de varios pasajes en el Nuevo Testamento. Por ejemplo, cuando se dice que Jesús murió por los pecados de todo el mundo, que por cierto, creo que estas preguntas difíciles han sido vistas con altura en lo que creo es la mejor aproximación a esta doctrina que se haya escrito, me refiero al teólogo puritano John Owen en su libro ‘La muerte de la muerte’.

Por favor, no llame a Ligonier solicitando este libro ya que no lo tenemos en stock ahora mismo. Si nunca ha leído «La Muerte de la Muerte» de John Owen, le recomiendo que lo haga. Es un libro magnífico sobre la gracia de Dios, y es rico en exposición bíblica y trata en gran detalle y de manera brillante algunos de los pasajes difíciles que encontramos en el Nuevo Testamento.

Ahora uno de esos textos que tan a menudo oímos utilizar como una objeción contra la idea de la expiación definitiva se encuentra en el libro de II Pedro. Capítulo 3 empezando en el versículo 8, leemos estas palabras: «Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.

El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.” ¿Sienten el peso de este texto con respecto a la idea de que, en cierto sentido, desde la eternidad, quiere que sólo los elegidos reciban los beneficios de la expiación, lo cual es lo que enseña la expiación definitiva?

Y aquí el texto pareciera que sugiere que Dios no quiere que ninguno perezca, sino que Él está, obviamente, deseando la salvación de todos. Ahora, este texto es manejado de varias maneras por distintos teólogos. Tengo un amigo que es teólogo en otro bando el cual ha popularizado la idea de que Dios, en realidad, salva a todos los que le sea posible.

Él ha hecho todo lo posible para influir en la salvación de todos los seres humanos. Él ha provisto una expiación en Cristo y ha provisto los beneficios de esa expiación a todos los que creen, pero en el análisis final si la expiación de Cristo afecta su salvación, dependerá de algún tipo de respuesta humana y Dios no intervendrá de manera soberana llevando a una persona a la fe en Jesucristo.

Y de nuevo, se cita este texto apelando a que Dios no quiere que nadie perezca. Ahora al tratar con este texto difícil hay algunas ambigüedades que han causado que muchos estudiosos e intérpretes bíblicos se rompan la cabeza con esto.

De hecho, si tienes diez comentarios sobre 2da de Pedro lo más probable es que obtengas diez interpretaciones distintas de este pasaje en particular. Y los problemas tienen que ver justo con el entendimiento de dos palabras distintas en este texto.

La primera es la palabra «voluntad» y la segunda es «ninguna». Ahora, veamos la primera. Dios no quiere que ninguno perezca. Aquí hay una referencia específica a la voluntad de Dios. Y sabemos que en el Nuevo Testamento hay dos palabras griegas las cuales se pueden traducir al español por la palabra voluntad. Desafortunadamente, cada una de estas palabras puede tener muchos matices diferentes y cuando queremos saber específicamente qué tipo de voluntad es esta, no se puede resolver la duda con solo buscar el texto griego y mirar el léxico griego para saber qué se está usando aquí.

Hay seis o siete formas diferentes en que la Biblia habla acerca de la voluntad de Dios o de su disposición. Con el fin de ahorrar tiempo, permítanme tomar unos minutos para ver las tres formas más frecuentes en que la Biblia habla de la voluntad de Dios. La primera forma que la Biblia habla de la voluntad de Dios es, en términos de la voluntad de Dios que decreta, o lo que algunas personas llaman la voluntad soberana efectiva de Dios; otros la llaman la voluntad definitiva de Dios.

Y lo que queremos decir con este significado de voluntad o disposición, tiene que ver con la voluntad de Dios por la cual Dios lleva a cabo soberanamente todo lo que Él elige hacer. Cuando Dios desea que el mundo llegue a existir su voluntad lo hace una realidad. Este es un decreto soberano que debe llegar a hacerse realidad. No puede dejar de ocurrir, y no lo puede frustrar ninguna fuerza externa. Y a eso nos estamos refiriendo cuando hablamos del decreto soberano de la voluntad.

Ahora supongamos que este texto está usando este significado o matiz de la voluntad de Dios. ¿Qué significa esto? Que Dios no quiere que ninguno perezca. Si «ninguno» se refiere a cualquier persona, y si lo traducimos para que signifique que Dios decreta que ningún ser humano se pierda, ¿cuál sería la conclusión obvia? Si Dios soberanamente decreta que ningún ser humano perezca entonces, claramente ningún ser humano perecería jamás, y entonces este texto se convertiría en el texto de prueba clásico para el universalismo.

Pero una vez más, el debate sobre el texto no es entre los particularistas y universalistas; es entre partes que afirman al mismo tiempo el particularismo; que no todo el mundo se salva. Y entonces buscamos otros significados posibles para la palabra voluntad. Ahora la segunda forma más frecuente en que la Biblia habla de la voluntad de Dios es llamada la voluntad preceptiva de Dios. Y un precepto es una ley o un mandamiento.

Y la voluntad preceptiva de Dios se refiere a los mandamientos que Dios da a las personas. Los Diez Mandamientos serían una expresión de la voluntad preceptiva de Dios. Cuando Dios dice «No tendrás dioses ajenos delante de mí», y así sucesivamente, está manifestando su ley.

Ahora bien, no podemos desobedecer la voluntad preceptiva de Dios con impunidad, pero tenemos el poder y la capacidad para romper esta ley. Así que hay un sentido en el que la voluntad preceptiva no siempre se cumple, porque la gente no siempre obedece. Tratemos, de nuevo, de aplicar este posible significado a este texto que Dios no está queriendo en el sentido preceptivo que nadie perezca, lo cual significa que Él no permite o da su aprobación o su permiso moral a la gente cuando perecen.

Ahora hay un sentido en el cual eso es cierto, porque, aunque Él manda a todos a venir a Cristo, claramente el hecho de no obedecer esa orden sería violar su voluntad preceptiva. Así que yo diría que eso es una interpretación posible de este texto, y hay teólogos de renombre que asumen este significado de la voluntad en este versículo específico.

Yo personalmente creo que es un poco incómodo y simplemente no tiene sentido decir que uno no está autorizado a perecer, y no creo que esté incluso en el contexto. Creo que con el contexto hasta se hace aún más dificultoso.

La tercera forma en la que el término voluntad se usa en la Biblia con respecto a Dios es lo que llamamos su voluntad de disposición. Y aquí se trata de una de esas expresiones antropomórficas que se refieren a las emociones de Dios, lo que agrada a Dios, lo que hace que Dios se complazca, y lo que hace que Dios se aflija y ese tipo de cosas.

Y se nos dice en varias partes de la Escritura, por ejemplo, que Dios no se deleita en la muerte de los malvados. Esto quiere decir que Él no se alegra de enviar a la gente al infierno, aun cuando Él lo haga. Del mismo modo que un juez de la Corte, a fin de mantener la justicia, se vea obligado a enviar a su propio hijo a cadena perpetua en prisión.

Él lo haría porque eso era lo que correspondía, pero lo haría con lágrimas. Es decir, que no sentiría ningún placer personal por esto, nada que no sea el placer porque se haga y mantenga la justicia.

Entonces, en este caso sería un reflejo de lo que significa la disposición de Dios, como Él dice, como lo dice la Biblia en otro lugar, que Él no se deleita en la muerte de los malvados, que aquí la voluntad de Dios, en un sentido disposicional, no desea que nadie perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

Así que esas son las tres formas básicas en que esta palabra puede ser utilizada. Y para mí, cuál de estas es la más apropiada, se determinará por la referencia a la segunda palabra en discusión, la palabra «ninguna». Si, de hecho, Pedro está hablando de «ninguno» refiriéndose a todos los seres humanos en este mundo, entonces yo llegaría a la conclusión de que sólo podría significar la disposición o la voluntad de disposición de Dios.

Pero yo no creo que él esté hablando de nadie en un sentido absoluto y sin restricción. Cada vez que usamos la palabra «ninguno» estamos asumiendo alguna Referencia – Ningún ¿qué? ¿Ninguno de que grupo? ¿No es cierto que Pedro no dice que Dios no quiere que ninguna persona perezca? Tuvimos que considerar tal persona como si se entendiera tácitamente. Pero ¿Hay alguna otra posible referencia a la de «ninguno» además de ningún ser humano? Bueno, obviamente, hay otras posibilidades, ninguna de la cuales es una clase específica.

Aquí tienen un tipo de gente y esa palabra «gente» hace una clase distintiva, y si dije ninguno de esa clase, me refería a ninguna persona. O podría tener otra clase, una clase llamada judíos, y si hablo de cualquiera en esa clase, me estaría refiriendo a cualquiera que sea judío, o americano, o de cualquier otro grupo que yo incluya en ese círculo.

Creo, sinceramente que de lo que Pedro está hablando aquí es de ese grupo que se menciona con frecuencia en su epístola por el término elegido. Ciertamente, la Biblia habla con frecuencia de los elegidos, y los elegidos conforman un grupo distintivo, y la pregunta es: ¿Está Pedro hablando aquí acerca de gente? ¿Está hablando del grupo de discípulos del cual Pedro era miembro? ¿O está hablando de todos los elegidos?

Recordamos en el Evangelio de Juan cómo Jesús menciona que ninguno de aquellos que el Padre le ha dado, perecerá y que todos ellos vendrán a la fe, para que todos en ese grupo de los que son elegidos sean, sin duda, redimidos. Ahora, de nuevo, Pedro no es específico aquí sobre a qué grupo se está refiriendo con la palabra ninguno.

Pero no está del todo en silencio. Si miramos atrás en el texto y vemos con cuidado, leemos esto, en el versículo 9 del capítulo 3: «El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con… [¿quién?»]… es paciente para con nosotros.» «Él es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento».

Ahora gramaticalmente el antecedente inmediato de la palabra ninguno aquí es la palabra “nosotros”, y creo que es perfectamente claro que lo que Pedro está diciendo es que Dios no quiere que ninguno de nosotros nos perdamos, sino que todos vengamos a la salvación. Y aún no hemos terminado con el problema, ¿Verdad? Porque ahora tenemos que preguntarnos ¿Quién es «nosotros»?

Ahora, en el contexto más amplio de su carta el «nosotros», no creo que se refiera a toda la humanidad de manera indiscriminada, pero el «nuestro» o el «nosotros» es una referencia a los creyentes, a aquellas personas a quienes Pedro les habla, que son los creyentes en Jesucristo.

Y así, no creo que este texto elimina la idea de que Dios diseñó la expiación para un propósito cuyo propósito según su diseño es necesario que llegue a ocurrir. No creo que queramos creer en un Dios que es un espectador del drama de la redención que envía a Cristo a morir en la cruz y luego se queda ahí esperando, cruzando sus dedos con la esperanza de que alguien lo llegue a tomar. Nuestra visión de Dios es diferente de eso. Nuestra visión es, que el plan de redención era un plan eterno de Dios, y que la planificación y el diseño estaban perfectamente concebidos y ejecutados a la perfección, para que la voluntad de Dios de salvar a su pueblo, en realidad, se lleve a cabo por la obra expiatoria de Cristo.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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