El día en que abrí la Biblia

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El día en que abrí la Biblia

Mejor me es la ley de tu boca que millares de oro y plata. Salmo 119:72

Me regocijo en tu palabra como el que halla muchos despojos. Salmo 119:162

Tu palabra es verdad. Juan 17:17

alimentemos_el_alma«Quería construir mi vida en torno al éxito social y material. Era un hombre activo, capaz de hacer varias cosas a la vez. Sin embargo estaba insatisfecho, angustiado, era incapaz de reconocer que, detrás de esta fachada, solo había un gran vacío y desesperación. Para colmar ese vacío buscaba los placeres que nuestra sociedad ofrece a profusión, pero esto solo me traía decepción y amargura. Cuando me di cuenta de que mi vida se había convertido en un verdadero lío y la única salida era la muerte, se produjo un verdadero milagro en mí.

Aquel día abrí un libro que nunca había leído, y que mucho menos había tratado de comprender: la Biblia. ¿De qué me hablaba? De la creación, del amor de Dios hacia cada persona. A pesar de mi educación religiosa, hasta ese día ignoraba lo que la Biblia permitió que comprendiese repentinamente: el origen y sentido de la vida, el destino del hombre sin Dios y el valor de la obra de Jesucristo.

Comprendí que el hombre tenía una profunda necesidad de relacionarse con su Dios creador. Entendí que Jesús había venido a morir en la cruz, no solo por el hombre en general, sino también por mí en particular. Dejé entrar a Jesús en mi vida y decidí seguirlo. Entonces se produjo un cambio inesperado: ¡me sentí liberado de mis pasiones destructoras y completamente transformado! Jesús mismo había tomado la dirección de mi vida». Alexandre

“Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Hebreos 13:8).

1 Samuel 7-8 – Mateo 8:23-34 – Salmo 7:9-17 – Proverbios 3:7-8

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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El Jesús histórico

El Jesús histórico

la-verdad-para-hoy

1/10/2017

Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. (1 Juan 4:9)

alimentemos_el_almaMuchos dudan de si existió en realidad Jesús, pero muchos historiadores han escrito acerca del Señor Jesucristo.

Alrededor de 114 d.C., el historiador romano Tácito escribió que al fundador de la religión cristiana, Jesucristo, le dio muerte Poncio Pilato en el reinado del emperador romano Tiberio (Annals [Crónicas] 15.44).

Plinio el menor escribió una carta al emperador Trajano sobre el tema de Cristo y los cristianos (Cartas 10.96-97).

En 90 d.C., el historiador judío Josefo escribió una breve nota biográfica acerca de Jesús: “Fue alrededor de ese tiempo que Jesús, un hombre sabio, si es lícito llamarlo hombre, ya que era un hacedor de obras maravillosas, maestro de tales hombres cuando recibían la verdad con agrado.

 Atrajo hacia Él a muchos de los judíos y a muchos de los gentiles. Él era Cristo” (Antigüedades 18.63).

 El Talmud se refiere a Jesús de Nazaret (Sanhedrin [Sanedrín] 43a, Abodah Zera 16b-17a).

Jesús fue un hombre en la historia. Y sus reclamos fueron ciertos. ¿Duda de su poder para salvarlo a usted?

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Nuevas alturas para la fe

10 Enero 2017

Nuevas alturas para la fe
por Charles R. Swindoll

Job 2:11-13

alimentemos_el_almaPuesto que nuestra vida está llena de problemas, necesitamos recordar que siempre habrá más. Job lo reconoce: «El hombre nace para el sufrimiento, así como las chispas vuelan hacia arriba» (Job 5:7) y tiene toda la razón. Los problemas son inevitables y por eso usted no debe sorprenderse. Esté consciente de que nuestro adversario, Satanás, anda suelto.

Por vivir en un mundo caído, tenemos que quienes nos aman es posible que nos den consejos equivocados. En los muchos años que he vivido, he recibido, en varias ocasiones, consejos errados de personas que me aman realmente. Eran sinceras, pero estaban equivocadas. No es que quisieran actuar mal, pero lo hicieron.
Ya que Dios es soberano, debemos estar preparados para la bendición como para la adversidad. Por ser Dios, Él es impredecible. ¿Quiere que le dé un consejo? No se desilusione. Debemos estar preparados para la bendición y también para la adversidad, porque Dios es soberano.

Nuestro Dios no tiene la obligación de dar explicaciones de lo que hace. Él no tiene que entrar en la habitación de un hospital, y decir: “Déjame darte cinco razones por lo que le sucedió esto a tu hijo”. Entiéndame bien: Dios está lleno de compasión, pero su divino plan a largo plazo está más allá de nuestra comprensión humana a corto plazo.

Por eso, digamos con Job: “Oh, Señor, confío en ti. No sé por qué me está sucediendo esto. Si es algo que debo aprender, excelente. Si es algo que otra persona debe aprender, maravilloso. Sólo te pido que estés conmigo hasta el final. Mantenme cerca de ti. Sostenme. Ensánchame. Transfórmame”.

“Es más fácil rebajar nuestro concepto de Dios, que elevar nuestra fe a tal altura” escribe un agudo autor, y luego añade: “Observaremos la lucha a medida que la fe de Job es puesta a prueba de todas las formas con toda tentación, para ver que la causa de su desgracia es algo que no se puede comparar con Dios”. El Señor tiene el control de manera total, completa y absoluta. Acepte, por favor, y sométase a esta enseñanza. ¡Qué magnifico es encontrar a personas que confíen en Él hasta el final en este valle de lágrimas, y que digan: “Alabado sea su nombre!” No soy capaz de entenderlo. No sé cómo explicarlo. Sin embargo, alabado sea su nombre. Eso es adoración a su más alto nivel.

Que el Señor le permita elevar su fe a esas alturas, en vez de rebajar su concepto de Él.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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“Rogad, por tanto, al Señor de la cosecha que envíe obreros a su campo.” (Mateo 9:38)

Por Amor a Dios

Un devocional para apasionarnos por la Palabra

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10 ENERO

Génesis 11 | Mateo 10 | Esdras 10 | Hechos 10

alimentemos_el_almaConmovido cuando la muchedumbre le recuerda ovejas sin pastor, Jesús manda a sus discípulos que “Rogad, por tanto, al Señor de la cosecha que envíe obreros a su campo.” (Mateo 9:38) – y luego organiza una misión formativa para los doce que constituyen su círculo más estrecho (Mateo 10). Hay muchas cosas que podemos aprender de este episodio, que, a juzgar por el lenguaje que emplea (p.ej., 10:18), sirve para Jesús como una especie de precursor de una misión a largo plazo. Aquí me centraré en sólo un aspecto.

Este aspecto, será el grado de conflicto que Jesús anticipa en este proyecto evangelístico. Algunas comunidades rechazarán a los seguidores de Jesús (10:11–14). Más adelante, aunque su testimonio llegue a los niveles más altos del gobierno, estos mismos gobiernos aplicarán sanciones muy severas (10:17–19). Las prioridades del evangelio dividirán familias, hasta tal punto que algunos familiares llegarán a traicionar a otros (10:21, 35). En los peores momentos de la persecución, los cristianos huirán de un centro a otro (10:22–23). En algunos casos, el resultado final es el martirio (10:28).

Cualquiera que tenga incluso los mínimos conocimientos de la historia sabe con qué frecuencia estas profecías se han cumplido. El hecho de que Occidente se ha librado durante tanto tiempo de los peores rasgos de la persecución de este tipo nos ha hecho bajar la guardia – incluso, los cristianos podemos llegar a pensar que la sociedad nos debe una vida libre de problemas. Sin embargo, a medida que el legado judeocristiano se va debilitando, es posible que nos encontremos inmersos en realidades conocidas por los especialistas en misiones, pero que la mayoría de nosotros ignoramos: durante el último siglo y medio, se ha convertido más gente, y ha habido más mártires, que durante los primeros dieciocho siglos de la era cristiana.

¿Dónde encontraremos estabilidad en tiempos así? Este capítulo repasa varias preciosas fuentes de apoyo: reconocer que Jesús, nuestro Maestro, era objeto de odio antes de nosotros (10:24–25); asegurarnos de que al final se hará justicia, y de que todo el mundo lo verá (10:26–27); reconocer que donde hay un temor apropiado a Dios, no cabe el miedo al hombre (10:29–31); ayudar a los demás a comprender que aceptar al testigo de Cristo es aceptar a Cristo, y recibir a Cristo es recibir a Dios (10:40); considerar la promesa de Cristo mismo que las recompensas eternas no fallarán (10:41–42).

En cualquier caso, está en juego un principio fundamental: Así es como los cristianos enfocan las cosas; de hecho, forma parte íntegra de la identidad del cristiano. “y el que no toma su cruz y me sigue no es digno de mí. El que encuentre su vida, la perderá, y el que la pierda por mi causa, la encontrará.” (10:38–39).

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 10). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Consejos para leer la Biblia

La Buena Semilla

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La recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes.

1 Tesalonicenses 2:13

Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley.

Salmo 119:18

Consejos para leer la Biblia

alimentemos_el_almaEl mensaje de la Biblia se vuelve vivo si es leído, no como obra de los hombres, sino como la Palabra de Dios.

–Dios habló para que la gente lo comprendiese. Leamos, pues, la Biblia sin buscar explicaciones complicadas. Es mejor leer pasajes seguidos, página por página, que leer versículos aislados. Una lectura aislada impide captar el sentido general. Es más fácil empezar por un evangelio, por ejemplo el de Marcos.

–Los textos más recientes de la Biblia son de hace unos 1.900 años. A menudo toman como imágenes escenas de la vida de antes. Sin embargo, la enseñanza espiritual de la Biblia sigue siendo muy actual. La erudición es inútil para comprender el sentido moral.

–Leamos la Biblia con oración. No se trata de hacer un análisis literario de los textos, sino de recibir su mensaje con confianza y creerlo. Gracias al Espíritu Santo podemos captar y asimilar la Palabra de Dios.

–Leámosla sin ideas preconcebidas, haciendo abstracción de lo que hemos oído o leído. Cada vez que leamos la Biblia, hagámoslo en la presencia de Dios como si fuese la primera vez. Hoy en día esto es imprescindible, pues se difunden muchas opiniones contradictorias sobre la Biblia.

–Leámosla sin tratar de buscar en ella una enseñanza filosófica. Busquemos más bien aquello que necesitamos para nuestra vida espiritual de cada día. La Palabra de Dios se aclara cuando ponemos en práctica lo que comprendimos.

1 Samuel 6 – Mateo 8:1-22 – Salmo 7:1-8 – Proverbios 3:1-6

Nuestro evangelio consecuente

Nuestro evangelio consecuente

la-verdad-para-hoy

1/9/2017

Él había prometido [el evangelio] antes por sus profetas en las santas Escrituras. (Romanos 1:2)

alimentemos_el_alma¿Sabía usted que el Antiguo Testamento es absolutamente consecuente con el Nuevo? Es porque las buenas nuevas son algo antiguo, no algo nuevo. El Antiguo Testamento, desde Génesis hasta Malaquías, o cualquier libro entre ellos, es todo acerca de la revelación de Jesucristo.

Jesús dijo que las Escrituras dan testimonio de Él (Jn. 6:39). Al hablarles a los hombres que iban por el camino a Emaús, Jesús dijo: “¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían” (Lc. 24:25-27).

 ¿Por qué hoy es eso tan importante para usted? Para que pueda estar confiado de que las Escrituras presentan la promesa de Dios de buenas nuevas en Cristo.

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¿Quién escribió este poema?

La Buena Semilla

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Nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.

2 Pedro 1:21

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia.

2 Timoteo 3:16

¿Quién escribió este poema?

Esta mañana la maestra encontró un bello poema sobre su mesa. Cada línea estaba escrita con un color y una escritura diferentes.

–¿De dónde viene este poema?, preguntó con curiosidad. Nicolás levantó el dedo y respondió: –Maestra, yo copié el primer verso con un rotulador rojo. Pablo continuó: –Y yo copié el segundo con lápiz de color azul. La maestra interrumpió a los niños: –Los rotuladores y los lápices solo son instrumentos de los cuales ustedes se sirvieron para escribir estas palabras. Pero, ¿quién compuso estos versos? ¿Quién es el verdadero autor?

Entonces los niños respondieron en coro: Fue Lea. Ella lo compuso para darle una sorpresa, y nosotros lo escribimos.

Algunos consideran la Biblia como lo hicieron Nicolás y Pablo. Se detienen en los múltiples instrumentos que Dios empleó: Moisés el legislador, David el pastor rey, Esdras el escriba, Salomón el rey glorioso, Mateo el recaudador de impuestos, Lucas el médico, Pedro el pescador… Los autores de los libros de la Biblia son numerosos y de diversos orígenes. Pero no fueron ellos quienes compusieron la Biblia. Dios les dictó, por su Espíritu, lo que debían escribir, cada uno en su tiempo y en su lugar. Este Libro, de origen divino, constituye, pues, un conjunto harmonioso y admirable, siempre actual.

“¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos!” (Salmo 139:17).

1 Samuel 5 – Mateo 7:7-29 – Salmo 6 – Proverbios 2:16-22

El Señor Jesús como Señor del día de reposo

logo-lbd-web-stDavid Logacho

El Señor Jesús como Señor del día de reposo

alimentemos_el_almaEs un gozo saludarle amable oyente. Le habla David Logacho dándole la bienvenida al estudio bíblico de hoy. Estamos estudiando el evangelio según Lucas. En esta ocasión veremos al Señor Jesús como Señor del día de reposo, lo que esto significa y sus implicaciones.

Si tiene una Biblia a la mano, ábrala en Lucas 6:1-11. Como antecedente, recuerde que en nuestro último estudio bíblico, los escribas y fariseos comenzaron a mostrar su lado oscuro en contra del Señor Jesús, cuando le cuestionaron por comer con publicanos y pecadores y por no amoldarse a sus tradiciones de manufactura humana. En el estudio bíblico de hoy vamos a ver que esta indisposición de los escribas y fariseos en contra del Señor Jesús está en franco aumento. La excusa era que el Señor Jesús no estaba guardando el día de reposo de la manera que ellos habían establecido que se debe guardar, una manera muy propia de ellos, por supuesto, una manera que iba más allá de lo que las Escrituras decían. Por dos ocasiones, el Señor Jesús violó la norma de guardar el día de reposo de los escribas y fariseos. La primera vez, fue en el campo. Note lo que dice Lucas 6:1  Aconteció en un día de reposo,[a] que pasando Jesús por los sembrados, sus discípulos arrancaban espigas y comían,(A) restregándolas con las manos.

Guardar el séptimo día como día de reposo era algo muy importante para los judíos. Dios dio a Israel la ley sobre el día de reposo en el monte Sinaí, y lo hizo como señal entre él y la nación de Israel. Debido a las reglas estrictas y opresivas que imponían los escribas y fariseos, guardar el día de reposo se transformó en una pesada carga en lugar de ser una gran bendición conforme al propósito de Dios para su pueblo. El Señor Jesús está por desafiar la tradición de los escribas y fariseos en cuanto al día de reposo. La ocasión se presentó cuando en un día de reposo, el Señor Jesús y sus discípulos pasaban por los sembrados, como tenían hambre, los discípulos del Señor Jesús arrancaban espigas tiernas, las restregaban en las manos, y las comían. El hecho de que los discípulos arrancaran espigas no era en sí ningún crimen. Una de las leyes misericordiosas del Antiguo Testamento establecía que si alguien estaba pasando por un trigal podía arrancar algunas espigas, siempre que no metiera la hoz. Si lo hubieran hecho otro día cualquiera no habría habido nada que objetar; pero era día de reposo. Cuatro de los trabajos prohibidos en día de reposo eran segar, trillar, aventar y preparar comida; y los discípulos habían realizado los cuatro según la interpretación ortodoxa de la ley por parte de los escribas y fariseos: al arrancar espigas, habían segado; al restregarlas con la mano, habían trillado; al soplar para quitar la paja, habían aventado, y el hecho de que se las comieran demostraba que habían preparado una comida en un día de reposo. Esto motivó a los escribas y fariseos a cuestionar al Señor Jesús. Note lo que dice Lucas 6:2 Y algunos de los fariseos les dijeron: ¿Por qué hacéis lo que no es lícito hacer en los días de reposo?[b]

El Señor Jesús respondió este cuestionamiento, citando un evento relatado en el Antiguo Testamento, en el cual, satisfacer una necesidad humana legítima y urgente tuvo mayor prioridad que una norma establecida. Ponga atención a lo que dice Lucas 6:3-4 Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Ni aun esto habéis leído, lo que hizo David cuando tuvo hambre él, y los que con él estaban;
Luk 6:4  cómo entró en la casa de Dios, y tomó los panes de la proposición, de los cuales no es lícito comer sino sólo a los sacerdotes,(B) y comió, y dio también a los que estaban con él?(C

Todos los días de reposo por la mañana se ponían delante de Dios doce panes de trigo, hechos con harina que se había tamizado no menos de once veces. Había un pan por cada tribu. En tiempos del Señor Jesús estos panes se colocaban en una mesa de oro macizo de un metro de longitud y cuarenta y cinco centímetros de anchura que estaba situada a lo largo del lado Norte del Lugar Santo. El pan representaba la presencia de Dios, y nadie más que los sacerdotes podía comerlo. Pero la necesidad de David había sido prioritaria sobre estas normas y reglas. La conclusión de la respuesta que dio el Señor Jesús a los escribas y fariseos, aparece en Lucas 6:5. La Biblia dice: Y les decía: El Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo.[c]

En el caso de David y los suyos comiendo los panes de la proposición que solamente debían comerla los sacerdotes, la necesidad humana abrogó momentáneamente la ley ritual. Si era así, ¡cuánto más el Hijo del Hombre, con un corazón de amor y de misericordia! Es el Señor del día de reposo ¡Cuánto más lo podrá utilizar para sus propósitos de amor! Pero los escribas y fariseos habían olvidado los derechos de la misericordia porque estaban totalmente absorbidos por cumplir sus propias leyes y reglamentos. Los escribas y fariseos deben haberse quedado con la boca callada, pero no por mucho tiempo, porque en otro día de reposo ocurrió otro evento que desafió sus huecas tradiciones sobre el día de reposo. La segunda vez fue en la sinagoga. Lucas 6:6-11 dice: Aconteció también en otro día de reposo,[d] que él entró en la sinagoga y enseñaba; y estaba allí un hombre que tenía seca la mano derecha.

Lucas 6:7  Y le acechaban los escribas y los fariseos, para ver si en el día de reposo[e] lo sanaría, a fin de hallar de qué acusarle.
Lucas 6:8  Mas él conocía los pensamientos de ellos; y dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate, y ponte en medio. Y él, levantándose, se puso en pie.
Lucas 6:9  Entonces Jesús les dijo: Os preguntaré una cosa: ¿Es lícito en día de reposo[f] hacer bien, o hacer mal? ¿salvar la vida, o quitarla?
Lucas 6:10  Y mirándolos a todos alrededor, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él lo hizo así, y su mano fue restaurada.
Lucas 6:11  Y ellos se llenaron de furor, y hablaban entre sí qué podrían hacer contra Jesús.

Es obvio que el Señor Jesús y sus discípulos estaban en el foco de los escribas y fariseos. En el incidente anterior, los escribas y fariseos deben haber estado espiando al Señor Jesús y a sus discípulos mientras caminaban por los sembrados en un día de reposo. En esta ocasión, es muy posible que a propósito los escribas y fariseos hayan introducido en la sinagoga al hombre con la mano derecha seca en el día de reposo, para ver si el Señor Jesús le sanaba, de modo que puedan tener motivos para acusarle. Para este tiempo la oposición al Señor Jesús estaba creciendo como espuma. Conforme a su costumbre, el Señor Jesús estaba enseñando en la sinagoga en un día de reposo, y los escribas y los fariseos estaban también allí, ya no para escuchar su enseñanza, sino con el propósito de espiarle para, si curaba al enfermo, acusarle de quebrantar la ley del día de reposo implantada por ellos. Un detalle interesante es que Lucas, es el único de los autores de los evangelios que menciona que el hombre tenía seca la mano derecha. Es el diagnóstico del médico, interesado en todos los detalles del caso. Como era de esperarse, el Señor Jesús curó al hombre con la mano seca. En este incidente, Jesús quebrantó abiertamente la ley tradicional de los escribas y fariseos. Curar era un trabajo, y estaba prohibido hacer cualquier trabajo en un día de reposo. Pero la realidad era que si había peligro de muerte se podía hacer algo para mantener la vida. También era legal tratar las dolencias de ojos o garganta. Pero este hombre no estaba en peligro de muerte; podría haber esperado hasta el día siguiente sin peligro. Pero el Señor Jesús estableció el gran principio de que, dijeran lo que dijeran las leyes y las reglas, siempre se puede hacer un bien en un día de reposo. El Señor Jesús les hizo una pregunta punzante: «Os preguntaré una cosa: ¿Es lícito en día de reposo hacer bien, o hacer mal? ¿salvar la vida, o quitarla? Eso tiene que haberles llegado al alma, porque mientras Él estaba tratando de ayudar a la vida del hombre con la mano seca, ellos estaban haciendo todo lo posible para destruir al Señor Jesús. Era Él quien estaba tratando de salvar, y ellos de destruir. El Señor Jesús estaba haciendo bien y los escribas y fariseos estaban haciendo mal y todo en el día de reposo. No es extraña la reacción de los escribas y fariseos. Confrontados con su pecado, lo cual se negaban a reconocer, se llenaron de furor, y dialogaban entre ellos buscando hacer algo en contra del Señor Jesús. ¿Qué aprender de todo esto? Bueno, por un lado que nuestro Señor Jesucristo es el Amo, el Señor de todo lo que dice las Escrituras. Por otro lado, el peligro de esconder maldad detrás del cumplimiento de ritos religiosos. Esto fue el gran error de los escribas y fariseos. Su corazón estaba lleno de orgullo, incredulidad, hipocresía, sin embargo eran expertos en cumplir con los ritos creados por ellos mismos en cuanto a como se debe guardar el día de reposo. No nos engañemos amable oyente. A Dios no le impresionamos con nuestros ritos sino con una vida de integridad.

david-logacho-80x80David Logacho es Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones, trabajó por años para la NASA, decidió abandonar su carrera profesional para prepararse para servir al Señor en un Instituto Bíblico en Argentina. Dirigió el Ministerio La Biblia Dice… durante más de 2 décadas hasta su retiro en 2015.

 

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¿Por qué Jesús encuentra tan asombrosa la fe del centurión?

Por Amor a Dios

Un devocional para apasionarnos por la Palabra

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Donald A. Carson

8 ENERO

Génesis 8 | Mateo 8 | Esdras 8 | Hechos 8

alimentemos_el_alma¿Por qué Jesús encuentra tan asombrosa la fe del centurión? (Mateo 8:5–13) El centurión asegura a Jesús que no es necesario que el Señor venga a su casa para curar a su siervo paralítico. Comprende que, sólo con decir la palabra, su siervo será curado: “Porque”, explica el centurión, “yo mismo soy un hombre sujeto a órdenes superiores, y además tengo soldados bajo mi autoridad.” ¿Por qué esto es evidencia tan asombrosa de su fe?

Hay tres hechos a destacar. El primero es que, en una época en la que prevalecía la superstición. El centurión no creía que el poder de Jesús para sanar fuera cosa de encantamientos, ni que dependiese de su presencia física, sino que consistía simplemente en su palabra. No era necesario que Jesús tocase ni manipulase al siervo, ni que siquiera estuviera presente; sólo hacía falta que dijese la palabra, y sería hecho.

El segundo hecho que se destaca es que llegase a esta convicción, a pesar de que no estaba inmerso en las Escrituras. Era gentil. No sabemos qué conocimientos tenía de las Escrituras, pero sin duda eran mucho menores que los de los eruditos de Israel. No obstante, su fe era más pura, más sencilla, más perspicaz, más reconocedora de Cristo que la de aquellos.

El tercer elemento sorprendente de la fe de este hombre es la analogía que usa. Reconoce que es un hombre bajo autoridad, por lo cual tiene autoridad cuando habla dentro del marco de esta relación. Cuando dice a un soldado romano bajo su autoridad que haga algo, no habla como hombre a otro hombre. El centurión habla con la autoridad de su oficial inmediatamente superior, el tribuno, el cual habla a su vez con la autoridad de César; con la autoridad, en definitiva, del mismo imperio romano. Esta es la autoridad que pertenece al centurión, no porque él sea de hecho tan poderoso como el César en todas las dimensiones, sino porque es un hombre bajo autoridad: la cadena de mando significa que, al hablar el centurión con un soldado de a pie, habla Roma. Implícitamente, el centurión dice que reconoce en Jesús una relación semejante: la que Jesús tiene con Dios, bajo la autoridad de Dios; que, al hablar Jesús, habla Dios. Por supuesto que el centurión no se expresa desde dentro del marco de una doctrina cristiana madura con respecto a la identidad de Cristo, pero los ojos de la fe le habían permitido ver muy lejos.

Esta es la fe que nos hace falta. Tener confianza en la palabra de Jesús, refleja una profundidad sencilla y da por sentado que, cuando habla Jesús, habla Dios.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 8). Barcelona: Publicaciones Andamio.

El día del Señor

La Buena Semilla

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Habiendo, pues, resucitado Jesús por la mañana, el primer día de la semana, apareció primeramente a María Magdalena.

Marcos 16:9

Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras… fue sepultado, y… resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras.

1 Corintios 15:3-4

El día del Señor

alimentemos_el_almaLa palabra «domingo» viene del latín «dies dominucus», que significa: “día del Señor”. Es el día en que Cristo resucitó.

En varias ocasiones Jesús había anunciado a sus discípulos lo que iba a suceder: “El Hijo del Hombre será entregado… y le condenarán a muerte… y le escarnecerán, le azotarán, y escupirán en él, y le matarán; mas al tercer día resucitará” (Marcos 10:33-34). Fue crucificado el viernes y resucitó el domingo.

Desde el comienzo del cristianismo, el domingo fue considerado como el primer día de la semana. Solo a principios del siglo 20 los diccionarios lo designan como el último día de la semana. Hoy en la expresión «fin de semana» se asocian comúnmente el sábado y el domingo.

En el evangelio leemos: “El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana… al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro” (Juan 20:1). “La noche de aquel mismo día, el primero de la semana… vino Jesús, y puesto en medio (de los discípulos), les dijo: Paz a vosotros” (Juan 20:19).

Es el primer día en el sentido de que la muerte y la resurrección de Jesús abrieron una nueva era en la historia, la época de la gracia. Su salida de la tumba constituye la prueba de su victoria sobre la muerte, y da a los cristianos la seguridad de la vida eterna. Por este motivo ellos dan un valor especial a este día.

1 Samuel 4 – Mateo 6:19-7:6 – Salmo 5:8-12 – Proverbios 2:10-15