“Buscándole a Él” diariamente

Más allá del tiempo de quietud con Dios

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Serie: En busca de Dios | La vida devocional personal: “Buscándole a Él” diariamente

alimentemos_el_almaAnnamarie Sauter: Con nosotras, Henry Blackaby.

Dr. Henry Blackaby: La cultura, la cultura evangélica, nos hace creer que si le das a Dios 15 minutos de tiempo a solas con Él en la mañana, Dios estará muy complacido contigo.  Yo diría: “No, no, no, Él es tu vida.”

Annamarie Sauter: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Antes de continuar con el programa de hoy, queremos recordarte algo muy importante:

Mujer:  Hermanas latinas mexicanas, las invitamos a Aviva Nuestros Corazones «En busca de Dios» Querétaro 2017.  Las esperamos con el corazón abierto.  Y bueno, pues, es de gran bendición.  Esperamos compartir con todas ustedes esta bendición de estar recibiendo la Palabra de Dios, conocer más de Él, y conocer el diseño que tiene Dios para nosotras, el cual nosotras hemos vuelto a conocer, y el propósito de Dios que tiene para nuestras vidas como mujeres.

Para más información visita MujerVerdadera17.com

Estamos en la semana final de una sustanciosa serie llamada En busca de Dios en la que hemos estado viendo qué le sucede a alguien que experimenta un avivamiento.

En esta última semana estamos aprendiendo cómo mantener encendido en nuestros corazones el fuego del avivamiento a través de la oración y de la Palabra de Dios.  Nancy tuvo la oportunidad de hablar con Henry Blackaby acerca de una vida devocional consistente, y estamos a punto de escuchar esa conversación.  El Dr. Blackaby empieza de una forma interesante, listando lo que él llama algunos de los grandes capítulos de la Biblia.

Dr. Blackaby: Leo el Salmo 119 varias veces al año.  Lo hago cuidadosamente porque me dice la increíble diferencia que la Palabra de Dios hará en mi vida diaria.  Me guarda de pecar.  Abre las puertas de mi caminar hacia Dios.  Luego Isaías 35 y 55, Deuteronomio 30—“Mi Palabra no está escondida de ti. Pongo delante de ti la vida y la bendición, la muerte y la maldición” (versos 14-15 paráfrasis). “No me dejes a Mí el cultivar la relación.”

Alguien que me escucha pudiera decir: ¿Dónde puedo encontrar en la Biblia algunos de los más grandes capítulos que descubren el corazón y la mente y el alma y el amor de Dios para mi vida? Yo diría: si tienes alguna duda sobre tu salvación, lee cuidadosamente Primera de Juan.  ¡Es una carta maravillosa! Romanos ocho, ¡qué capítulo tan increíble! Hay grandes capítulos.  Filipenses dos – pero verás, independientemente de lo que estás escuchando, todos tenemos acceso a la Palabra de Dios por nosotros mismos.

Nancy: Para una mujer que pudiera estar viviendo un matrimonio difícil con un no creyente. . .

Dr. Blackaby: Exactamente

Nancy: . . . y que tal vez no tenga personas a su alrededor que tengan hambre de Dios en sus corazones?

Dr. Blackaby: El medio ambiente no te aparta de las Escrituras, pero las Escrituras pueden ayudarte a vencer el medio ambiente.  Puedes vivir una vida cristiana victoriosa.  Esta no depende del medio ambiente, sino de tu relación con Dios.  Es importante que escuches a Dios diciéndotelo en algunos de los grandes capítulos de la Biblia, y todos tienen esa oportunidad.

Me levanto en medio de la noche y leo cuando nadie me está molestando, y también puedo tomar algún tiempo durante el día. Puedo llevar un pequeño Nuevo Testamento conmigo con los Salmos y Proverbios, y puedo hacerlo también en todos esos momentos que muchas veces malgastamos, cuando estoy esperando por el bus o en el consultorio médico.  Bueno, ¿por qué no me llevo las Escrituras conmigo y empiezo a llenar mi corazón y mi mente con las Escrituras? Toda la Escritura es una invitación de parte de Dios para que lo experimentemos a plenitud.

Nancy: ¿Así que usted encuentra a Cristo y encuentra vida en las Escrituras mientras ésta se hace viva para usted?

Dr. Blackaby: ¡Oh, pero por supuesto! ¡Por supuesto! Cada vez que examino las Escrituras, estoy cara a cara con su Autor.

Nancy: La Palabra está viva.

Dr. Blackaby: Es Él.

Nancy: No son solo palabras en una página.

Dr. Blackaby: No lo son.  Son Él mismo.  Este libro es diferente a cualquier otro.  Es un libro vivo, y las Escrituras dicen en varios lugares: “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4).

La Biblia completa es inspirada por Dios.  Cada palabra es palabra de la boca de Dios, así que cada palabra en la Biblia lleva en sí el potencial de vida que Dios tiene para mí. Lo ves a Él, y ves su naturaleza.  Ves sus caminos, sus propósitos para que ajustes tu vida sin demora.

Es casi como si Dios estuviera hablando, y lo está, y dijera: “Henry, esto es lo que quiero.  Esto es lo que quiero que sepas sobre mí.  Tienes algunas cosas en orden, pero ésta aquí está mucho más allá que donde alguna vez hayas estado.  Quería que supieras que soy de esta forma también, así que la razón por la que estoy abriendo tu mente con respecto a esto es porque estoy en medio de querer hacer eso por ti”.

Nancy: ¿Alguna vez ha abierto las Escrituras, ha empezado a leer y se ha dado cuenta de que su corazón no ha estado dispuesto hacia las Escrituras o que las Escrituras parecían solo palabras en una página, que estaban solo escritas y no se estaban haciendo vivas? ¿Cómo llegó al punto de amar la Palabra y encontrar la vida?

Dr. Blackaby: Bueno, mi vida, y las Escrituras lo dicen así, tiene que ir de ser un bebé, a la niñez a la adolescencia a la adultez.  Uno no empieza como un cristiano ya consumado.  Tengo que pasar por un proceso, de manera que hay leche que satisface.  También hay carne, que satisface también, pero tengo que pasar por el proceso.

Veía a las demás personas, y ellas me decían de lo emocionante que era la Palabra de Dios.  No era así para mí, pero no era porque no pudiera ser así.  Era a causa de mi inmadurez, pero siempre sentía que Dios me tenía en la fase inicial de mi madurez.

Es decir, no trato de que mi hijo de seis años funcione como uno de doce.  Quiero que viva plenamente como un niño de seis años, y si él puede hacerlo, luego cuando tenga siete años, estará listo para experimentar todo lo que un niño de siete años puede experimentar.

Me he dado cuenta de que desde el principio Dios siempre me ha mantenido viviendo al máximo de mi madurez espiritual.  Eso me prepara para la próxima etapa en mi madurez, pero no podía saltar una etapa.  No podía ir de 12 a 20.  Ahora bien, cuando tenía 12 ó 13 quería conducir un vehículo, pero no podía.  No estaba en el nivel de madurez en que pudiera hacerlo, y espiritualmente encontré que era cierto.

Iba a una reunión de oración y escuchaba a algunos de los santos queridos orar por una hora, y yo no podía hacerlo.  Decía: “Me pregunto si mi espiritualidad es tal que no puedo orar por una hora.  No sabría qué decir”. Y Dios dice: “Estás orando al máximo como un niño de 12 años, así que disfruta tener 12 años.”

Nancy: Pero sigue adelante a niveles mayores de madurez.

Dr. Blackaby: Sí, siempre vive al filo de tu nivel de madurez, pero nunca te desanimes porque estés alrededor de personas mucho más maduras.  No tiene nada que ver con la edad espiritual.  Una persona que se hace cristiana a los 40 necesita reconocer que es un bebé cristiano.  Puede que físicamente tenga 40, pero es un bebé cristiano.

No te sientas mal por ser un bebé cristiano.  No permitas que nadie te intimide si no te sabes todas las Escrituras, y no estás caminando en las doctrinas completas de la Biblia.

Nancy: Pero asegúrate de estar creciendo.

Dr. Blackaby: Sí, y disfruta cada etapa.  Pienso que la razón de que mis hijos crecieran tan bien es que disfrutaron, y tratamos de ayudarlos a disfrutar cada edad a plenitud.  Cuando llegaban a la próxima etapa, podían partir de allí, y trataba de hacerlo como pastor.  Nunca esperé que el nuevo creyente lo supiera todo, y traté de ver dónde estaban espiritualmente.  Dios puede darte ese discernimiento.

Ahora, porque una persona sea pastor no significa que sea espiritualmente madura.  Puede que académicamente sea madura, pero no necesariamente lo es espiritualmente.  Estaba hablando con un pastor y su esposa.  Llamaron la semana pasada, y nunca los había conocido.  Dijeron: “Nuestra iglesia está muriendo, y estamos desanimados.  Estamos descorazonados”.

Los dejé hablar, y describieron bastante bien el lío en que se encontraban.  Luego les hablé por el teléfono y dije: Díganme dónde Dios los tiene en el tiempo que pasan a solas con las Escrituras.  ¿En qué porción de las Escrituras los tiene Dios?”

Hubo una pausa, y él dijo: Tengo que confesar, el único momento en que leo la Biblia es para preparar un sermón.”

Le dije: Mi hermano, parte de tu problema es que estás muriendo espiritualmente.  Te has movido de una relación con Dios a una actividad religiosa.

Nancy: Eso también puede ser verdad para una mamá o un laico.  No sólo para los pastores.

Dr. Blackaby: Oh, sí, ¡absolutamente! Podemos hacer toda la actividad y perder la relación, y la actividad no es equivalente a esto.

Para cuando terminé, y les hablé la verdad en amor, ambos estaban llorando y diciendo: “Esta es la mejor llamada que hemos tenido.  Gracias. Gracias”.

Les dije: “Saben, posiblemente Dios los dejó llegar a este punto porque esto los conduciría hacia Él, y eso es lo mejor que puede suceder.  Si Él hubiera ayudado a que la iglesia creciera exitosamente, ustedes nunca hubieran llegado a este punto; y perderse este punto es perderse de Él.  Perderse de Él es perderse de la vida.”

Bueno, el Espíritu de Dios tomó esas palabras y otras más y los ayudó a volver a la realidad de lo que estaba sucediendo en sus vidas.  Dije: “Estoy convencido de que cuando regresen a la relación íntima con Dios, verán una diferencia radical en la forma en que su gente les responde.  No están escuchando una palabra de parte de Dios.  Están escuchando un sermón, y las personas que vienen a la iglesia quebrantadas por haber tenido una semana pesada, no necesitan un sermón.  Quieren una palabra de parte de Dios.”

Nancy: Eso es cierto para una mamá que está criando a sus hijos, que sus hijos necesitan una mamá que haya estado con Dios . . .

Dr. Blackaby: . . . que haya estado pasando tiempo con Dios

Nancy: . . . que haya escuchado de Dios, y no solo es comunicar contenido, cómo deberían vivir. . .

Dr. Blackaby: o reglas, sabías…

Nancy: . . . o reglas, sino que es pasar una relación

Dr. Blackaby: Sí, y dar testimonio sobre la emoción de la relación.

Nancy: Dr. Blackaby, usted probablemente no sabe esto, pero no he sido tan impactada por las cosas que usted ha escrito, los libros que ha escrito, que como lo he sido en los últimos diez años más o menos en las ocasiones que he estado a su alrededor de solo sentir que usted ha estado con Dios, que usted está experimentando la realidad de Dios en su vida, y que su tiempo con Dios en Su Palabra es consistente.  Es dulce. Es real.

Tengo que decir que su vida ha sido un verdadero reto para mí porque mientras Dios más me ha dado un ministerio fructífero y oportunidades para el ministerio, mayor ha sido la batalla. . .

Dr. Blackaby: Mayor la exigencia..

Nancy: con mucha ocupación, con prisa.

Dr. Blackaby: Dímelo a mí.

Nancy: Lo he escuchado hablar en su propio peregrinaje sobre lidiar con la prisa y las exigencias.  Las mamás también experimentan eso.  Pueden ser niños pequeños o un bebé en brazos.

Dr. Blackaby: Así es.

Nancy: ¿Cómo ha lidiado usted, en su vida devocional, en su tiempo en la Palabra con el Señor, cómo ha lidiado usted con la prisa y las ocupaciones y ha mantenido ese tiempo a solas como una prioridad en su vida?

Dr. Blackaby: Bueno, número uno, Dios me dijo que lo amara con toda mi mente.  Es obvio que mi tiempo con Dios es más importante que cualquier otro factor.  Aunque tenga una agenda apretada, no hay nada que se compare con lo que habré perdido si dejo de lado mi tiempo a solas con Dios.

Nancy: ¿Y tiene que luchar para obtenerlo?

Dr. Blackaby: Puede que haya sido así alguna vez en mi inmadurez, pero no es así hoy.

Nancy: Probablemente tiene que decir que no a muchas cosas.

Dr. Blackaby: Él me ayuda a saber cuándo decir no.  Me ayuda a saber cómo ordenar el día, cuándo descansar, así que sé que mi tiempo con Dios es lo principal para yo ahorrar tiempo.  Puede dirigirme sobre algunas cosas que tenga que hacer durante el día.  Puede alertarme sobre otras cosas de las que ni siquiera me había dado cuenta, pero ese tiempo a solas con Dios en la mañana es lo mejor que puedo hacer para ahorrar tiempo durante el día.

No hay nada en mi vida que afecte mi día a día, que mi caminar con Dios.  Siempre le digo a la gente: “¿Dios hace morada dentro de ti? ¿Está contigo todo el día? Entonces, ¿hay alguna parte del día en que pudiera hablarte? Bueno, ¿por qué lo limitas al tiempo que pasas a solas con Él? ¿Por qué dices: “Le daré 30 minutos en la mañana”?  ¡Qué afrenta para un Dios santo!”

La cultura, la cultura evangélica, nos hace creer que si le das a Dios 15 minutos de tiempo a solas con Él en la mañana, Dios estará muy complacido contigo.  Yo diría: No, no, Él es tu vida.  Jesús dijo: es como la viña y los pámpanos.  ¿Le dices a la viña: Bueno, me saciaré de la viña en la mañana y luego voy a separarme de ella. Estaré bien durante el resto del día”?

No puedes.  Él es tu vida, y Él dice: “Sin mí nada podéis hacer” (Juan 15:5). Cuando leo esto, sólo digo: “Esto es absolutamente cierto”, así que tengo comunión con Dios durante todo el día.

Nancy: Usted también aparta tiempo lejos de las multitudes, lejos de otras personas para estar a solas con el Señor.

Dr. Blackaby: Oh, sí.

Annamarie: Qué privilegio es poder escuchar a Nancy DeMoss de Wolgemuth y a Henry Blackaby hablar sobre las riquezas disponibles en la Palabra de Dios y la oración.

Cada semana a lo largo de esta serie nos hemos enfocado en un aspecto del avivamiento en la relación personal con Dios. Esta semana nuestro enfoque es: una vida personal de devoción—la búsqueda diaria de Dios.

Una de las barreras más comunes para la vida devocional es la mucha ocupación—las personas que están muy involucradas y ocupadas con actividades en la iglesia saben a lo que nos referimos. Le hemos pedido a algunas de nuestras radioescuchas que compartan con nosotras cómo vencieron este ocuparse en muchas cosas para conectarse con Dios.  Comencemos con Kim Wagner.

Kim Wagner: Mi esposo estaba pastoreando en Indiana hace unos 12 años, y recuerdo que yo estaba tratando de llegar apresuradamente a Indianápolis a una oportunidad ministerial.  Como esposa de un pastor, estaba muy envuelta en las ocupaciones del ministerio.

En mi vehículo, me sentí tan agradecida de que Dios tan soberana y profundamente haya convencido a mi corazón, diciéndome: “Estás de camino al ministerio, y no pasaste tiempo conmigo esta mañana”.  Solo estaba tratando de llevarme lo que encontrara en el camino.  Mi comida rápida espiritual del día era la estación de radio cristiana.  Dije: Oh, pero este es mi tiempo a solas contigo, Señor, aquí mismo”.

Él dijo: “No, no dejaste que te hablara”.  Estoy tan agradecida por la radio cristiana, pero temo que muchos cristianos en esta sociedad acelerada en que vivimos hoy día la están usando como sustituto para reunirse con Dios.

Estoy tan agradecida de que Él haya tenido que llevarme a mis rodillas para hacer el compromiso con Él de que nunca, nunca, nunca pasaría otro día sin reunirme con Él primero y escuchar de mi Padre, no escuchar de alguien más que había estado con Él o escuchar a otra persona enseñar la Palabra, sino que dejaría que Él me hablara donde yo estuviera, donde Él me encuentre ese día.

Ese ha sido el cambio más importante en mi vida después de la salvación, desde mi salvación, ha sido ese compromiso con la Palabra y la oración y con pasar tiempo a solas con Él diariamente.  Pero es tan fácil, es decir, hasta como esposa de un pastor, como personas del ministerio, es tan fácil enredarse en las ocupaciones y dejar a un lado la reunión más importante de todas.

Mujer: Bueno, yo soy, como dijo Pablo, “el primero de los pecadores”.  Ese tiempo devocional, quieres que sea tan perfecto.  Luchas constantemente con él, pero he tratado de mantenerme, he seguido con la lucha.

Algo específico que quería compartir sobre la perseverancia es que cuidé a mi papá durante nueve años, y luego él tuvo un derrame.  Fui al doctor y el doctor dijo que probablemente viviría unas seis semanas.

Bueno, él me estaba contactando con un centro para enfermos terminales.  Yo lo había cuidado con esta fortaleza que me había dado el Señor.  Lo había hecho tan bien, pero aquí había algo irrevocable, y tenía que aceptar el hecho de que iba a ser aproximadamente seis semanas.  El centro significaba que era irrevocable. Así que el día siguiente, la enfermera venía a hablar conmigo, a entrevistarme sobre admitir a mi papá en el centro.

Me había ido a dormir, y daba vueltas, y oraba y clamaba, y decía: “Señor, no puedo aceptar la irrevocabilidad de esto.  No quiero hablar con la enfermera mañana.  Simplemente no quiero esa entrevista.  No puedo manejarla”.  Y me fui a acostar y me dormí.

A las 4:30 de la madrugada, el Señor me despertó.  Mi Biblia estaba en el piso donde la había puesto junto a la cama, así que la tomé con esta debilidad, para abrirla donde había estado leyendo.  El marcapáginas estaba ahí, y no estaba buscando nada en específico.

Cuando lo abrí, estaba en 1ra de Corintios 15.  Es el capítulo que habla sobre la muerte.  Empecé a leerlo y lo cerré.  Pensé: “Bueno, no tengo que leer esto hoy”.  Luego pensé: “No, ahí era que estaba el marcapáginas.  Dios sabía que yo estaría ahí en ese momento.  Lo leeré”.

Empecé a leer.  Bueno, era tan difícil de leer al principio, cuando empecé a leer sobre la muerte, pero Dios empezó a obrar en mí y a consolarme.  Hay un versículo que dice: “Aunque el hombre exterior se desgasta, el hombre interior se renueva” (2 Corintios 4:16, paráfrasis). Dije: “Señor, permíteme ver que el hombre interior está siendo renovado (Papá era un hombre tan bueno) y no permitas que me enfoque en que se está consumiendo.”

Ya estaba preparada para hablar con la enfermera del centro cuando viniera, pero ese fue un momento tan especial.  Se trataba de mi devocional y era algo que tenía delante de mí tan rutinariamente. No traté de encontrar ese texto; trata de ser perseverante en tu devocional.

Mujer 2: Me siento agradecida de cuando me hice cristiana.  Dios penetró su Palabra en mi corazón, no solo a través del Espíritu Santo, sino de hombres y mujeres llenos de los dones de Dios que Él puso en mi vida y que sabían cómo articular la verdad, que me retaron, que me hicieron querer adentrarme en ese Libro.  Hay algunas personas que Dios bendice con el don de articular Sus Escrituras de tal forma que te hace querer entrarte en ellas y excavar la verdad por ti misma.

He tenido una condición del corazón.  Se llama dureza de corazón.  No sé si a alguna de ustedes alguna vez le haya pasado eso, pero ha habido puntos en mi vida cuando me he apartado de Dios ya sea porque estaba enfadada con Él o estaba enfadada conmigo misma.  Me ha causado dureza de corazón.  Algunas veces, debido a esa condición, no podía entrar al trono, sino que escuchaba alabanzas que me enfocarían nuevamente hacia arriba.  Él me recordaba que Él es quien levanta mi cabeza.

Segundo, hace apenas unos años, vi esa escritura cuando Samuel le habló a Saúl, y Saúl había endurecido su corazón también.  Samuel dijo: “La obediencia es mejor que el sacrificio” (1 Samuel 15:22). Dios usó eso para recordarme que aún cuando no sabía qué decir frente a Él, me sentaba en silencio y abría mi libro y miraba y sólo trataba de sentarme ahí y enfocaba mi mente y no la dejaba divagar, sino que me sentaba ahí y esperaba, que eso es obediencia.  Después de un tiempo, se convirtió en una fuente de agua para mí.  Alabo al señor porque me estaba secando, pero Él se encontró conmigo.

Suzanne: Bueno, soy tan bendecida.  Tengo tantos amigos maravillosos en mi vida.  El Señor Jesús está primero, pero a veces no lo trato así.  Cada miércoles, tenemos un grupo de abuelas.  Siempre empezamos con las Escrituras, y siempre empezamos orando por nuestros nietos pero enfocándonos en un himno y en la Palabra.

Es tan especial, y solo quiero alabar al Señor por las personas maravillosas que sigue poniendo en mi vida para ayudarme a ser más como Él.  Son modelos excelentes.

Annamarie: Algunas radioescuchas de Aviva Nuestros Corazones han estado describiendo tiempos valiosos de quietud con Dios.

Hay muchas herramientas disponibles en nuestra página web AvivaNuestrasCorazones.com que te ayudarán a estudiar la Biblia de manera más efectiva. Otra buena herramienta es el libro de Nancy, En la quietud de Su presencia. ¿Suena la palabra “quietud” como un sueño muy lejano? En este libro Nancy te ayudará a aprender a manejar las distracciones, crear consistencia en tu vida de oración y a entender la Biblia con más claridad.

Si has sido bendecida con este estudio, ¿por qué no lo compartes con otras hermanas? Puedes compartir el enlace del programa de hoy, descargarlo o regalar una copia del libro de Nancy.

Puedes ordenar el libro “En la quietud de Su presencia”, o el libro de estudio “En busca de Dios” llamando al 1-800-569-5959, desde EEUU o Canadá o puedes obtenerlos en tu librería cristiana favorita. Para más información visita AvivaNuestrosCorazones.com

Nancy dice: “No puedes escuchar la Palabra de Dios y permanecer neutral.  Tienes que responder de alguna manera”.  Aprende más acerca de esto cuando regreses mañana, en nuestro próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la serie de radio.

https://www.avivanuestroscorazones.com/

 

10 características de la teología liberal

10 características de la teología liberal

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Will Graham

alimentemos_el_almaEn los últimos dos siglos, la amenaza más grande contra el cristianismo bíblico no ha surgido desde las otras religiones mundiales más destacadas tales como el islam, el budismo, sino dentro de la misma Iglesia. Es el peligro de la teología liberal, la cual, haciéndose pasar por cristiana, niega prácticamente todo lo que enseña la Palabra de Dios.

La teología liberal vació una gran parte de las iglesias protestantes de Europa a lo largo de los siglos XIX y XX y ahora está haciendo exactamente lo mismo en países como los Estados Unidos. Si los pastores no estamos preparados ni arraigados en las grandes verdades de las Escrituras, estamos en peligro de permitir que esta teología pervierta y desvíe lo que el Señor está haciendo en nuestra generación, sobre todo en el mundo hispano.

Entonces, aquí hay 10 características de la teología liberal y de los teólogos liberales para que podamos entender mejor este peligro y cómo protegernos de él.

1. La teología liberal no cree en la infalibilidad bíblica.

El punto de partida para la teología liberal no es la voz del Señor tal cual se revela en las Escrituras, sino la razón humana. Por esta razón, los liberales sacrifican cualquier enseñanza que no cuadre con su forma de razonar. Esta observación explica la razón por la que el alemán Rudolf Bultmann (1884-1976) propuso su método de ‘desmitologización’, mediante el cual negó todos los milagros registrados en la Biblia en el nombre de la racionalidad moderna. En palabras de Bultmann, “No se puede utilizar la luz eléctrica y la radio, usar medicamentos y medios clínicos modernos en casos de enfermedad, y al mismo tiempo creer en el mundo de espíritus y de los milagros del Nuevo Testamento”. Para el liberal, en primer lugar está la razón y luego la revelación de Dios. El evangélico, sin embargo, invierte este orden, es decir, primero la revelación, luego la razón.

2. La teología liberal no hace hincapié en la doctrina.

La teología liberal critica el uso de credos, confesiones de fe y catecismos, ya que dichos documentos dan por sentado la importancia de la doctrina. La meta del liberal es tener “una mente abierta” y por lo tanto ataca cualquier sistema que atenta contra su libertad intelectual. Puesto que la verdad no se puede transmitir mediante palabras, el liberal razona que puede creer lo que bien le da la gana. La doctrina, dicen, es para los “fundamentalistas” o “los que pertenecen a la Edad de Piedra”. A los liberales no les gustan para nada las declaraciones doctrinales empleadas en las Escrituras (1 Co. 15:3-5; 1 Tim. 3:16, etc.)

3. La teología liberal se enfoca en la experiencia.

Ya que la doctrina no importa, los liberales priorizan la “experiencia” de Dios. El padre de la teología liberal, Friedrich Schleiermacher (1768-1834), definió la teología como el sentimiento de nuestra “absoluta dependencia de Dios”. A nivel práctico, quiere decir que en vez de empezar con la revelación de Dios según las Escrituras, Schleiermacher arrancó con la subjetividad de la experiencia humana. Lo más importante en la teología entonces no es hablar sobre Dios sino más bien nuestra experiencia de Él (o de Ella). Las consecuencias de tal sistema liberal fueron desastrosas. Schleiermacher negó prácticamente todas las doctrinas cardinales del cristianismo (la Trinidad, la doble naturaleza de Cristo, la obra expiatoria del Hijo de Dios, la condenación eterna para los impíos, etc.) y al fin y al cabo, convirtió la teología en antropología. En vez de someter sus experiencias a las Escrituras, sujetó las Escrituras a su experiencia. Con razón algunos han llamado a Schleiermacher el ‘Judas Iscariote’ de los siglos XVIII y XIX.

4. La teología liberal solo cree en un Dios de amor.

El único atributo de Dios que los liberales mencionan desde el púlpito y en sus círculos académicos es el amor de Dios. No se habla sobre Su santidad, Su justicia y Su ira contra los impíos. Han creado a otro dios conforme a su imagen y semejanza. Por esta razón los liberales nunca predican sobre el pecado ni el peligro de la condenación eterna. Dicen que todos somos buenos. Todos somos hijos de Dios. Todos vamos al Cielo. ¿Por qué? Porque Dios es amor, amor, amor.

5. La teología liberal no predica el evangelio apostólico.

Si Dios es amor y todos vamos al Cielo, entonces ¿qué necesidad hay de predicar el evangelio? Según el liberal, el evangelio no tiene nada que ver con la vida eterna ni con el perdón de los pecados sino más bien con la liberación socio-política o el progreso económico. Dios no está airado contra los pecadores; por lo tanto, el evangelio apostólico que se centra en la sangre del Cordero de Dios derramada para redimir y hacer propiciación por el pueblo de Dios es abiertamente negado (Ro. 3:24-26). Este mensaje, según el liberalismo, es “arcaico” y ya pasado de moda. Dado el hecho de que no se predica el evangelio bíblico desde los púlpitos liberales, sus ministros se limitan a hablar sobre la ética y la moralidad. “Hay que ser una buena persona”, “Hay que ayudar a los necesitados”, “Hay que ser amigo de todos”, “Hay que tolerarlo todo”. Es una teología humanista no fundamentada en la gracia salvadora del Dios trino.

6. La teología liberal convierte a Jesús en un mero hombre.

Los liberales no creen en la divinidad de Jesús. Argumentan que era un hombre inspirado e iluminado por Dios; pero de ninguna forma era Dios manifestado en carne (Jn. 1:14). Consiguientemente, los liberales por un lado niegan que la crucifixión del Hijo de Dios fue una obra expiatoria en el sentido de que Cristo dio Su vida por nuestros pecados; y por el otro, niegan que Jesús resucitó literalmente al tercer día. Según los teólogos liberales, Jesús resucitó en los corazones de los discípulos; pero no resucitó corporal ni históricamente. Esto contradice expresamente la declaración apostólica: “Si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe” (1 Co. 15:14). En cuanto al tema de la expiación, el liberalismo estipula que Jesús murió para darnos un ejemplo ético a seguir. No estaba efectuando la salvación de los escogidos del Padre en la cruz. ¿Por qué no? Porque era un mero hombre: nada más, nada menos.

7. La teología liberal promueve el movimiento ecuménico.

En nuestros días muchos liberales están atacando a los evangélicos conservadores porque no se juntan con el movimiento ecuménico. El ecumenismo está centrado en la unidad eclesiástica a todo costo. Para formar parte de la corriente, todo lo que hace falta es confesar algún tipo de “experiencia religiosa”. No obstante, la fe evangélica —como explicó el amado príncipe de los predicadores Charles Spurgeon (1834-92)— cree en la unidad basada en la doctrina del Evangelio de Cristo. Una unidad no fundamentada en la Palabra de Dios es falsa. “Unidad en el error…”, dijo el predicador inglés, “…es unidad en la perdición”. El momento que alguien se adhiere al movimiento ecuménico, lo primero que tiene que hacer es olvidarse de todas sus convicciones bíblicas y prostituirse por amor a una unidad falsificada, anti-escritural, y no evangélica.

8. La teología liberal elogia las demás religiones.

Puesto que la base de la teología liberal es el ser humano juntamente con su razón, su experiencia y su afán por el ecumenismo, en las últimas décadas el liberalismo se ha abierto al diálogo interreligioso, alabando las virtudes de las religiones mundiales. ¡Incluso han llegado a participar en la adoración interreligiosa! Hace un par de semanas el cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, y los líderes de las religiones musulmana, judía y budista, junto con representantes de diferentes confesiones cristianas, oraron por la paz en el mundo y la convivencia en un acto interreligioso en la Facultad de Teología de Valencia. Dijo el cardenal, “Las religiones no dividen sino que unen y esta tarde lo hemos podido no solamente experimentar, sino gozar”. En cierto sentido, el cardenal lleva la razón. Las religiones liberales centradas en la autonomía del hombre sí unen. Pero el evangelio de Jesucristo no trae paz, sino separación. Proclama el Salvador: “No piensen que vine a traer paz a la tierra; no vine a traer paz, sino espada. Porque vine a poner al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su misma casa” (Mt. 10:34-36). No puede haber paz verdadera entre la fe evangélica y la teología liberal.

9. La teología liberal no cree en la exclusividad de salvación en Jesucristo.

La razón teológica por la que los liberales se abren al movimiento ecuménico y a la adoración interreligiosa es porque ya no creen en la exclusividad de salvación en Jesucristo. De acuerdo a su sistema filosófico, el apóstol Pedro se equivocó cuando predicó: “En ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, en el cual podamos ser salvos” (Hch. 4:12). Si Dios es únicamente un Dios de amor, entonces la doctrina del castigo eterno necesariamente tiene que ser falsa. Por consiguiente, los liberales —al no estar satisfechos con la impecable obra de Jesucristo realizada según el evangelio— van buscando cosas loables en las demás religiones que, en última instancia, esclavizan al ser humano. Al no creer que solo Cristo salva, los teólogos liberales inventan su propia religión. En palabras de Pablo, “Pues desconociendo la justicia de Dios y procurando establecer la suya propia, no se sometieron a la justicia de Dios” (Ro. 10:3).

10. La teología liberal no cree en nada ofensivo para el hombre natural.

En sus exposiciones sobre el Sermón del monte, Martyn Lloyd-Jones (1899-1981) tomó tiempo para instruir a su congregación en Londres sobre el peligro de los falsos profetas. Basándose en Mateo 7:15 – “Cuídense de los falsos profetas, que vienen a ustedes con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces”— el predicador destacó que la primera característica del falso ministro es que no tiene “puerta estrecha” en él. Con esto quiso decir que en el teólogo liberal, no hay nada que ofenda al hombre natural. Es el tipo de mensajero que agrada a todos por ende todos hablan bien de él. No tiene enemigos. Nadie le persigue por sus sermones. Sabe comportarse en cualquier contexto y “se hace todo a todos”. Es carismático, dinámico, popular, agradable a la vista y al oído. En suma, “Muy consolador, muy tranquilizante; siempre es así el falso profeta, en su vestido de oveja; siempre inofensivo y agradable, siempre invariablemente atractivo”.

Casado con Agota, Will Graham sirve como predicador itinerante en España y es profesor de Pneumatología, Apologética y Teología contemporánea en la Facultad de Teología (Córdoba). Escribe semanalmente en sus blogs ‘Brisa fresca’ en Protestante Digital y ‘Fresh Breeze’ en Evangelical Focus. Puedes encontrarlo en Facebook.

Afirmar la verdad en un mundo relativista

Afirmar la verdad en un mundo relativista
Mark L. Y. Chan
alimentemos_el_almaLa aseveración de que no existe tal cosa como una verdad universal constituye, en sí misma, una declaración de una verdad universal.

El mundo siempre ha sido hogar de muchas ideologías y expresiones religiosas. Este pluralismo religioso se ha desarrollado en mayor medida entre los occidentales, en respuesta a la globalización y a la migración entre diferentes países. Un mundo más comunicado ha permitido un mayor acercamiento entre las diferentes religiones y sus seguidores. Nos relacionamos con personas de otras etnias pero, también, por medio de la televisión y la Internet aprendemos de su cultura y creencias. Además la creciente presencia de mezquitas, templos y restaurantes que no son occidentales reflejan la naturaleza cada vez más diversa de muchas sociedades occidentales.

Este pluralismo puede ser reciente en occidente, pero, en Asia, siempre ha estado a la orden del día. De hecho, todas las grandes religiones tienen sus raíces en el continente asiático y todavía persisten en él. En África la Iglesia se ha desarrollado junto a las religiones tradicionales y al Islam, de modo que una vasta mayoría de los cristianos hoy en día conviven con personas que profesan otra fe. En este aspecto no son diferentes de los primeros cristianos, quienes proclamaban a Jesús como Salvador y Señor ante la multitud de dioses y señores del mundo grecoromano.Los cristianos de hoy estamos llamados a abrazar, encarnar y declarar la verdad de que Dios se ha revelado a sí mismo de manera final y definitiva en JesucristoComo ellos, los cristianos de hoy estamos llamados a abrazar, encarnar y declarar la verdad de que Dios se ha revelado a sí mismo de manera final y definitiva en Jesucristo. Por medio de Su muerte y resurrección, los pecadores pueden hallar el perdón de sus pecados y ser reconciliados con Dios. De modo que, ¿cómo podemos proclamar a Cristo ante el pluralismo religioso y sus frecuentes afirmaciones que relativizan la verdad absoluta?

En medio de la diversidad, los cristianos deben aprender a trabajar con personas de diferentes religiones, en procura del bien común. Pero deben lograrlo sin comprometer su fe. Algunos sostienen que la armonía social puede alcanzarse y sostenerse, solo si los «religiosos» se abstienen de afirmar que poseen la exclusividad de la verdad. El desafío para la Iglesia es demostrar la falacia de esta opinión.

Del pluralismo al relativismo de la verdad
Algunos pensadores cristianos han rechazado la singularidad de Cristo y han abrazado el pluralismo. La coexistencia de las religiones en un sentido descriptivo y el pluralismo social son un hecho, pero estos pensadores han ido más allá, pues han abrazado un pluralismo metafísico. Sostienen que todas las religiones constituyen vías igualmente válidas para llegar a Dios (o la suprema realidad divina) y que ninguna religión en particular puede pretender poseer la palabra final sobre la verdad. Así, inconscientemente, se identifican con la doctrina Vedanta del hinduismo: «Jesús es apenas uno de los muchos caminos a la suprema realidad divina, un avatar (encarnación) entre muchas manifestaciones posibles de lo divino».

Separar la «espiritualidad» de cualquier religión se acomoda muy bien al estilo posmoderno de nuestra época. La principal preocupación de los cristianos son los aspectos más radicales y destructivos de la posmodernidad: su incredulidad respecto de la verdad absoluta, su rechazo de los grandes relatos que dan sentido a la vida y su postura de relativizar la verdad. Estos traen enormes implicaciones para toda la Iglesia en su esfuerzo por vivir la totalidad del evangelio y llevarlo a todo el mundo.

La mentalidad posmoderna afirma que simplemente carecemos de acceso a la verdad absoluta. Su argumento es que nuestras verdades son relatos construidos en el seno de nuestras comunidades sin una validación externa de la verdad. Por lo tanto, consideran la verdad como tribal, de validez solo local. Ya que no existe una perspectiva neutral —o transcontextual— que permita juzgar entre historias que compiten, debemos aguantar una multiplicidad de puntos de vista que pugnan por alcanzar la supremacía y la aceptación. Lo que surja victorioso de esta contienda será la verdad. A esta la define el poder, y a quienes afirman poseer la verdad absoluta se les juzga como personas que simplemente intentan imponer su voluntad a otros.

De esta manera, los pluralistas posmodernos sospechan de las autoridades religiosas y de sus pronunciamientos. Para ellos, la afirmación de que Jesús es la Verdad encarnada puede ser bien una fachada para el imperialismo colonial, el chauvinismo cultural o la intolerancia religiosa.

Verdad y elecciones morales
La misma sospecha se aplica a la moral: las categorías de «bueno» o «malo» son los intentos de otros para imponer su voluntad sobre nosotros. ¿Por qué deberíamos aceptar las definiciones de otras personas acerca de lo que es bueno o malo? —alegan ellos. De esta manera, juzgar entre lo bueno y lo malo se transforma, entonces, para los posmodernos en una cuestión de interpretación privada. Ellos carecen de una base sobre la cual uno pueda afirmarles que está mal experimentar con embriones, enriquecerse al amparo de regímenes corruptos, o proporcionar protección financiera a corporaciones que realizan negocios deshonestos. Para ellos la conveniencia personal y el pragmatismo económico pronuncian la última palabra: ¿qué es útil?, ¿qué satisface mejor las necesidades de una persona?, ¿qué cumple mejor sus aspiraciones?

Solo con ver el énfasis posmoderno en la comunidad, tal individualismo resulta irónico. Desconfiada de la autoridad y carente de cualquier criterio objetivo y trascendente que le provea orientación, la persona se apoya en su propia autoridad y decide por razones pragmáticas. El posmodernismo ya no solo convierte la verdad en tribal, sino que también la privatiza.

Todo esta orientación ha condicionado la manera en que a menudo se entiende la espiritualidad. Quienes optan por una percepción pluralista de la realidad espiritual pueden sentirse espirituales sin tener que involucrarse en la religión institucional. Son libres para elegir y abrazar ideas religiosas y para diseñar una espiritualidad a su propia imagen.

Tal libertad resulta atractiva. La alternativa —afirman repetidamente sobre los que llaman exclusivistas— es ser ingenuo, arrogante, irrespetuoso de otras culturas e intolerante para con otras confesiones religiosas. Comentan que los puntos de vista absolutistas solo incrementan las tensiones interreligiosas, exacerban los conflictos entre comunidades y, en algunos casos, hasta incitan a la violencia. El argumento es que para evitar una mayor polarización en nuestro fragmentado mundo, uno debe, según algunos, adoptar un punto de vista pluralista respecto de la religión y una postura relativista en cuanto a la verdad. ¿A qué conclusión llegamos frente a estas críticas y pretensiones? ¿De qué manera, entonces, vamos a proclamar hoy la verdad del evangelio?

Proclamar la verdad
Para empezar, conocer la verdad no es sinónimo de intolerancia arrogante. Esto sería confundir convicción con condescendencia o desacuerdo racional con conducta desagradable.

Cuando los relativistas insisten en que no existe tal cosa como la verdad universal, ¡sostienen esa afirmación como una verdad universal! De esta manera, el relativismo es tan absolutista como la afirmación de que Jesús es «el camino, la verdad y la vida» y le atañen las mismas acusaciones de intolerancia. La fe cristiana condena la arrogancia y la actitud de superioridad hacia las personas que profesan otras creencias y hacia las de convicciones no religiosas. Por supuesto, han existido cristianos intolerantes y prácticas insensibles en las misiones a lo largo de la extensa historia de la Iglesia. Pero estos son indicadores de los fracasos vergonzosos de la misma y no de la esencia de la fe cristiana. Los cristianos debemos ser personas tolerantes y humildes, a la vez que «[mantenemos] en alto la palabra de vida» (Fil 2:16, NVI).

Los cristianos son llamados a amar en lugar de tolerar, y para ello es necesario reflejar el amor de Dios por todas las personas, incluidos los relativistas apasionados, los pluralistas acérrimos y los ateos agresivos. Al proclamar la verdad frente al relativismo, debemos estar conscientes de que tratamos con personas, no simplemente con ideas frías. El relativista es una persona de carne y hueso, con todas las necesidades y anhelos de cualquier ser humano creado a la imagen de Dios. Lo más importante no es lograr que nuestro argumento prevalezca contra el relativismo sino ganar al relativista para Cristo.

Una crisis económica global o un desastre natural no discrimina entre un relativista y un exclusivista. Cuando los relativistas sufren, rara vez sentirán atracción por un argumento sólido en favor de la verdad. Pero lo más probable es que reaccionen positivamente ante el cuidado y la preocupación prácticas demostradas por cristianos movidos por el amor. No podemos proporcionar calor a un relativismo frío, pero sí podemos abrigar con una manta a un relativista que está tiritando.

Nuestra común condición humana es un buen punto de partida para transmitir la verdad de Cristo. La seguridad de la amistad genuina, donde se ganan la confianza y el respeto, es el contexto ideal en el que la gente puede cuestionar honestamente sus razonamientos. Los cristianos pueden sembrar semillas de subversión en el campo del relativismo, planteando preguntas acerca de la competencia del relativismo moral como guía para la vida. ¿En realidad se puede vivir sin la verdad absoluta? ¿Cuántos están realmente persuadidos de que no existe diferencia entre la Madre Teresa y Pol Pot? Aun cuando las personas nieguen la verdad de Dios, esta prevalecerá porque es coherente y persuasiva: la vida percibe esto como verdadero. Este reconocimiento es parte de la gracia de Dios que es común a todos.

Por el carácter relativista de nuestra época, la iglesia puede perder fácilmente su confianza en el evangelio como el «poder de Dios para salvación» y dejar de proclamar a Cristo como el único camino a Dios. Para no acobardarse, los cristianos deben estar seriamente fundamentados en la verdad de la Biblia y en el conocimiento de Cristo. De modo que la tarea de proclamar la verdad en nuestro mundo debe comenzar en casa: en la vida, la adoración y el programa de discipulado de nuestras iglesias evangélicas.

Creer en la verdad absoluta es ir contra el espíritu de nuestro tiempo. Podemos esperar ser ridiculizados, segregados y experimentar oposición. En este sentido, debemos recordar que aquel que es la Verdad encarnada, a quien Juan describe como «lleno de gracia y de verdad», se convirtió en la Verdad crucificada a manos de quienes estaban empeñados en apagar la luz de la verdad. Pero las tinieblas no pronunciaron la última palabra. La luz traspasó la tumba de Jesús, ¡y en la resurrección de Cristo la Verdad se reivindicó!

El autor enseña en Trinity Theological College en Singapur.Es miembro del Grupo de Trabajo Teológico de Lausana. Todos los derechos reservados.

FAMILIA

Familia

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“Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Gn. 2:24).

10350414_516436341790096_3737687015717083030_n-e1414331566657La familia es la unidad básica de la sociedad establecida por Dios mismo. Esta unidad está afectada por las circunstancias adversas que el pecado produce contra todo lo establecido por Dios. El matrimonio es, por tanto, una institución controvertida y en crisis. Sin embargo, el matrimonio como base y la familia como consecuencia adquieren una dignidad peculiar en razón de los valores con que fue investido por Dios mismo desde el principio de la humanidad. Es un estado de alta estima y valor, a la vez que frágil, a causa del pecado humano. La institución matrimonial, conforme al propósito de Dios, es para toda la vida de los cónyuges. El matrimonio es también una esfera de intimidad máxima en todos los órdenes. Quiero conducir a una reflexión sobre este asunto, que por su extensión tendré que dividirla en, por lo menos, dos veces.

El matrimonio es la base del hogar y de la familia. El término hogar, procede del latín focarem, lugar donde se coloca el fuego. El de familia, procede también del latín famula, que significa criado, dando una idea de servicio de unos hacia otros (Ef. 5:21). Uniendo los conceptos, el matrimonio debe expresar: unidad; convivencia (lat. convivium), una vida en común; cohabitación (lat. connubium), que tiene que ver con la esfera de la intimidad personal; consorte (lat. consortium), que significa compartir la misma suerte; vida en común (lat. conjugium), que significa aguantar bajo el mismo yugo, compartiendo juntos toda la problemática. Junto con esto calor entrañable de hogar y la ayuda mutua, vital en la relación.

El matrimonio es honorable para todos (He. 13:4). La prohibición del matrimonio como algo que contribuye a alcanzar mayor nivel de espiritualidad en el servicio es una enseñanza, que el apóstol Pablo califica de diabólica (1 Ti. 4:1-3). Afirmar que el celibato es un estado superior al matrimonio contradice la instrucción bíblica.

Acudiendo a la Palabra, única autoridad en materia de doctrina y ética, se aprecia que cuando Dios creó al hombre, lo hizo con la determinación de delegar sobre él la responsabilidad y privilegio del gobierno del mundo, capacitándolo para ello (Gn. 1:26). El el proyecto divino estaba en crear a un varón, primero, y luego a una mujer, procedente de esa primera creación (Gn. 1:27). No es verdad que haya creado a un ser en el que había hombre y mujer, que luego serían separados, como enseña el Taillardismo, contrario a la verdad de la Palabra. La revelación divina está orientada a una familia en la que el gobierno es compartido por el varón y la mujer, notándose el plural que la Escritura usa (Gn. 1:28).

La condición imperfecta en esa creación consistió en la presencia del varón solo, de ahí la observación divina: “no es bueno que el hombre esté solo” (Gn. 2:18). Eso marca un profundo contraste con lo que anteriormente dice Dios cuando observa la creación: “era bueno en gran manera” (Gn. 1:31). Toda la creación era buena incluyendo el propósito de la creación, tanto del hombre como de la mujer (Gn. 1:27). La presencia de un varón solo dejaba incompleto el programa divino para la humanidad. Dios acudió a la solución creando a la mujer (Gn. 2:2b-22). No fue para servir al hombre, para eso estaban los animales. No era para que gobernase sobre el hombre, ya que éste es la cabeza. La idea de ayuda idónea es la de un ser capaz de dialogar y mantener comunión en igualdad de condiciones.

El matrimonio es una institución divina (Gn. 2:24). Dios como Padre trae la mujer al hombre. Éste la recibe como un don divino (Pr. 18:22). La esposa, por tanto, ha de ser tratada como tal don (1 P. 3:7). El Señor aclaró que esa institución es un mandamiento del Creador (Mt. 19:4-6).

Dios establece la unidad matrimonial. Establece una relación exclusiva y excluyente: “El hombre… su mujer”. Cualquier otra relación con otro hombre o con otra mujer está excluida en el propósito de Dios. Establece también una relación reconocida: dejará. Los vínculos familiares anteriores se sustituyen por los de la nueva familia, creando otra unidad distinta. Esto no supone que se deje de “honrar padre y madre” (Ef. 6:2). Se establece también una disposición de entrega: se unirá. Cada una de las partes se entrega a la otra, pero en el texto comienza la obligación por parte del marido. Finalmente Dios establece una relación permanente: “serán una sola carne”. No está en la mente del Creador disolver la unidad matrimonial. Es más, esa relación no son dos yo, que se convierten en un nosotros, sino dos yo, que se convierten en otro yo. De manera que cuando se rompe la unidad matrimonial, no es un retorno de nosotros a otros dos yo, sino la muerte irremediable de un yo, que no puede resucitarse.

Un aspecto que se olvida hoy es el concepto de pacto matrimonial. Quiere decir que el matrimonio es el resultado de la decisión voluntaria de unión de un hombre y una mujer, aceptando lo establecido por Dios (Gn. 2:24). El garante del pacto matrimonial es Dios mismo (Mal. 2:13-14). Él se constituye en testigo de cargo contra quien rompa el pacto. El matrimonio es un convenio en el que Dios interviene. Pero algo más, el matrimonio es un estado sometido a juramento (Dt. 6:13), puesto se hace reconociendo y aceptando lo que Dios ha determinado. Por tanto es un pacto sagrado (Pr. 2:17), sin darle a esto un carácter sacramental como medio de gracia. La expresión más elevada del matrimonio es que Dios lo toma para referirse a Su relación con Su pueblo (Ez. 16:8), en el antiguo orden y de Cristo y la Iglesia en el nuevo.

El matrimonio no se basa en disposiciones humanas reguladas por leyes, sino en preceptos divinos. Se utilizan con frecuencia textos que enseñan sobre la institución matrimonial en el Antiguo Testamento (Gn. 1:27; 2:24). Esa misma fue la enseñanza de Jesús (Mr 16:6 s.; Mt. 19:4 s.), como también por el apóstol Pablo (1 Co. 6:16; Ef. 5:31). El matrimonio es, conforme a la enseñanza bíblica, la vida en común de un solo hombre con una sola mujer. No se contemplan, sino como pecaminosas, otras uniones diferentes. El Nuevo Testamento enseña la unidad del matrimonio mientras vivan ambos cónyuges (Ro. 7:2-3). De ahí que la relación matrimonial exija lealtad absoluta (1 Co. 7:2).

La normativa del Nuevo Testamento para la celebración del matrimonio, es también clara. No le confiere carácter sacramental, ni se establece como ordenanza para la iglesia, puesto que el matrimonio no es un aspecto religioso, sino una determinación soberana de Dios para la regulación de la sociedad humana. El poder civil es el que da testimonio del hecho y regula como debe celebrarse legalmente el matrimonio en el tiempo histórico de la ley. El creyente está obligado a la obediencia al poder civil y a las leyes que regulan el matrimonio (Ro. 13:1a). Los gobernantes regulan el aspecto de su celebración para que quede constancia del hecho, entendiendo que ejercen autoridad por delegación divina (Ro. 13:1-2).

El cristiano debe recuperar estas verdades sobre el matrimonio, en un mundo donde la institución atraviesa por una de las mayores crisis de su existencia. El divorcio ha tomado carta de naturaleza en la sociedad y, lo que es más lamentable, entre cristianos. Las leyes permisivas de los hombres han degradado la institución permitiendo uniones distintas a la que Dios ha establecido, absolutamente perversas no desde el punto de vista de la moral religiosa, sino desde la norma natural. Es urgente una aproximación a este vital tema que iremos abordando en sucesivos temas.

Samuel145x145Samuel Pérez Millos, es pastor en la Iglesia Evangélica Unida de la ciudad de Vigo, España, desde el 26 de septiembre de 1981.
-Cursó los estudios de Licenciatura en Teología, en el Instituto Bíblico Evangélico, graduándose el 10 de junio de 1975.
-Master en Cristología y Espiritualidad Trinitaria.
-Autor de más de 45 libros de teología, comentarios bíblicos y vida cristiana.
-Actualmente está produciendo el Comentario Exegético al Texto Griego del Nuevo Testamento, obra en veinte volúmenes, (ver apartado Literatura).
-Colaborador en programas de Radio y Televisión, tanto en España como en Hispanoamérica.
-En el Ministerio Exterior es conferenciante en distintos países de Europa, Hispanoamérica, Estados Unidos y Australia.
-Profesor en el Instituto Bíblico «Escrituras» (AA.HH.), profesor en la Escuela Evangélica de Teología (Fieide), profesor en la Facultad Internacional de Teología (IBSTE) de Barcelona.

http://www.perezmillos.com/

Predicando en tiempos peligrosos

Predicando en tiempos peligrosos

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John MacArthur

alimentemos_el_almaEn 2 Timoteo 3 y 4 Pablo escribió una exhortación final a Timoteo, su hijo en la fe, a mantenerse firme y perseverar hasta el fin. Para Timoteo, el mandato fue claro: “predica la Palabra.” Con el fin de equiparlo para la tarea, Pablo dio a Timoteo cinco razones para perseverar fielmente en el ministerio, motivaciones en 2 Timoteo 3:1-4:4 las cuales son tan aplicables hoy como lo eran cuando el apóstol las escribió hace casi dos mil años.

El día de ayer introdujimos esta breve serie basada en 2 Timoteo 4:2 (ver artículo aquí). El día de hoy consideraremos la primera de las razones por las que Pablo exhorta Timoteo a predicar la Palabra:

Motivación 1: Predica la Palabra
Debido al peligro de los postreros días (2 Timoteo 3:1-9)

En 2 Timoteo 3:1, Pablo advirtió a Timoteo que en “los postreros días vendrán tiempos peligrosos.” En este contexto la frase “postreros días” no se refiere solamente al final de la era de la iglesia, sino a la totalidad de la misma, desde el día de Pentecostés hasta la segunda venida de Cristo. El punto que Pablo está haciendo no es que habrá tiempos difíciles solo cuando la era de la iglesia esté a punto concluir, sino más bien que hasta que el Señor regrese, la iglesia experimentará continuamente tiempos difíciles. Como lo explica el comentarista William Hendricksen: “En cada época de la historia, habrá una temporada en la que los hombres se niegan a escuchar a la sana doctrina. Como la historia sigue adelante hacia la consumación, esta situación empeora “(Exposición de las Epístolas Pastorales, 311).

A LO LARGO DE LA HISTORIA DE LA IGLESIA HABRÁ ESTACIONES DEL TIEMPO EN LAS QUE LOS CREYENTES SERÍAN SALVAJEMENTE AMENAZADOS

La frase “tiempos peligrosos” no se refiere a puntos cronológicos ligados a un cierto tiempo, sino más bien a temporadas o épocas de tiempo. El término “peligrosos” significa algo “salvaje” o “difícil”. Al utilizar esta frase, Pablo expresa la realidad de que a lo largo de la era de la iglesia habrá estaciones del tiempo en las que los creyentes serían salvajemente amenazados.

Pablo ciertamente sabía mucho acerca de la dificultad de que los cristianos podrían enfrentar ya que su misma ejecución era inminente. Él comprendía que Timoteo enfrentaría persecución y hostilidad, y que su joven aprendiz sería tentado por pecados de cobardía y compromiso. Por esa razón, el antídoto recomendado por Pablo es que predicara la Palabra.

2 Timoteo 3:13 nos dice: “mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados” Estos son hombres: “amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios“(3: 2-4). Externamente podrían aparentar ser religiosos, tal como lo advierte: “tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita. Porque de éstos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias. Estas siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad“(vv. 5-7). Su mente es una mente depravada, llena de pecado, y siempre se oponen a la sana doctrina y rechazan la fe.

La mayor amenaza para la Iglesia no proviene de fuerzas hostiles de afuera, sino de los falsos maestros que se encuentran adentro. Estos podrían ser comparados a  terroristas espirituales: se cuelan a la iglesia y dejan un rastro de destrucción a donde quiera que van. Estos son lobos con piel de ovejas (Mateo 7:15.).

La iglesia ha sido amenazado por maestros falsos, lobos salvajes, y estafadores espirituales desde sus primeros días (vea Hechos 20:29). Satanás, el padre de la mentira (Juan 8:44), siempre ha tratado de socavar la verdad con sus artimañas (1 Timoteo 4:1; cp. 2 Corintios 11:4). No es de extrañar que la historia de la iglesia a menudo ha estado marcada por tiempos peligrosos en las que la mentira y el engaño han librado una guerra contra el evangelio puro. Consideremos, por ejemplo, el caos creado por los siguientes errores:

LA MAYOR AMENAZA PARA LA IGLESIA NO PROVIENE DE FUERZAS HOSTILES DE AFUERA, SINO DE LOS FALSOS MAESTROS QUE SE ENCUENTRAN ADENTRO

Sacramentalismo

Una de las primeras doctrinas falsas que se infiltró en la iglesia en escala masiva fue el sacramentalismo, la idea de que un individuo puede encontrar cercanía a Dios a través de ritualismos, liturgias o ceremonias religiosa. La institución que encabeza este movimiento es la Iglesia Católica Romana la cual se ha convertido en un salvador de alquiler, conectando personas a un sistema religioso y altamente elaborado, pero nunca a Cristo.

Sacramentalismo, es decir rituales religiosos, se han convertido en un fuerte enemigo del verdadero evangelio, pues ataca la gracia y autoridad de Dios y su Palabra. A lo largo de la historia de la iglesia, en particular a lo largo de la Edad Media, la religiosidad sacramental impregno la iglesia en Europa y por ende casi estrangula cualquier despertar espiritual durante casi todo un siglo. Aunque el sacramentalismo fue expuesto durante la Reforma por la gracia de Dios, todavía representa una amenaza hoy en día.

Racionalismo

No paso mucho tiempo después de la Reforma cuando se infiltró en la iglesia una segunda oleada de error: el racionalismo. Cuando la sociedad europea surgió de la Edad Media, existía un aire que elevaba la razón humana y el empirismo científico y degradaba todo lo espiritual y sobrenatural. Los filósofos ya no buscaban a Dios como la explicación para la existencia universal, sino que ahora buscaban explicar todo en términos racionales, naturalistas y deístas.

Como los hombres comenzaron a colocarse por encima de Dios y su propia razón sobre la Escritura, no pasó mucho tiempo hasta que el racionalismo mismo infiltró la iglesia. La alta crítica textual de la Biblia, la cual negaba la inspiración e infalibilidad de la Biblia, era cada vez más común en universidades y escuelas teológicas tanto en Europa como en América. Eruditos y teólogos dirigidos por sus propias conclusiones comenzaron a cuestionar los principios y bases de la fe, popularizando la búsqueda del verdadero Jesús histórico y la completa negación de la autoría mosaica del Pentateuco.

Ortodoxismo

Una tercera amenaza a la iglesia podría ser etiquetada como ortodoxismo. Después de que la iglesia pasara por los movimientos del sacramentalismo y racionalismo, una rama decidió regresar al cristianismo ortodoxo. Sin embargo los principales medios utilizados para lograr este objetivo fue la imposición de estándares externos. El resultado final no fue el verdadero cristianismo, sino un frío formalismo y el moralismo superficial. Este tipo de ortodoxia muerta fue frecuente a principios del siglo XVIII en Europa, donde la iglesia se había convertido en un desierto espiritual. En América también las iglesias protestantes eran caracterizadas por la apatía y la hipocresía.

Aunque la verdad estaba al alcance de todos, no existían muchas personas que tuviesen una genuina creencia. La verdadera convicción había sido cambiada por una indiferencia a la Palabra de Dios y la verdadera conversión por expresiones externas que aparentasen cierto nivel de espiritualidad. Fue en medio de esta muerte espiritual que el Espíritu de Dios, a través de hombres como George Whitefield, Jonathan Edwards y John y Charles Wesley, provocó un renacimiento tanto en Inglaterra como en la América colonial. Tristemente la ortodoxia muerta aún persiste en ciertas iglesia de hoy. Congregaciones hoy en día están llenas de personas que se dicen ser creyentes, viéndose bien en el exterior, pero internamente no conocen a Dios.

Politicismo y ecumenismo

A lo largo de los siglos XIX y XX la iglesia se fascinó casa vez más con el gobierno y el poder político. Muchos cristianos llegaron a estar convencidos de que mejor manera de influir al mundo era a través de la acción civil y el activismo social. Durante los últimos 150 años, especialmente en las últimas décadas, millones de dólares se han gastado tratando de legislar la moralidad. Sin embargo, los resultados han sido nulos, tal como lo vemos en la sociedad estadounidense la cual continua de mal en peor.

En su preocupación por la política, la iglesia ha abandonado su principal propósito en la tierra, el cual no es política sino el ministerio de la reconciliación. La Gran Comisión es un llamado a hacer discípulos, no a cambiar el gobierno. Para que haya una verdadera transformación en la sociedad, debe primeramente haber una transformación de pecadores a nivel individual. Tal tipo de renovación espiritual no se puede legislar, pues es  posible sólo a través de la predicación del evangelio por medio del poder del Espíritu.

A lo largo de los últimos dos siglos la iglesia ha tratado de encontrar cierta unidad entre los diferentes bandos doctrinales y teológicos. Lamentablemente, en su búsqueda de moralizar al mundo y traer paz y mejora global, algunos evangélicos comenzaron a ver a otros grupos religiosos, como los Católicos y los mormones, como aliados políticos, más que como un campo misionero. Nada podría estar más lejos de la verdad, pues cuando se ve comprometido el evangelio se ve comprometida la iglesia (cp. 2 Corintios 6:14).

Subjetivismo y misticismo

En las décadas de los 1960s y 70s el movimiento llamado Renovación Carismática, comenzó a infiltrarse en las principales denominaciones evangélicas. Como resultado, ciertas iglesias comenzaron a definir la verdad basados en la experiencia emocional. Los sentimientos, experiencias, la subjetividad, supuestas revelaciones, visiones, profecías y la intuición comenzaron a ser las bases de interpretación de la Biblia y no la clara enseñanza del texto bíblico.

En la década de los 80s, la influencia de la psicología clínica trajo el subjetivismo en la iglesia. El resultado fue un cristianismo centrado en el hombre en el que el proceso de la santificación se redefinió para cada individuo, y el pecado se comenzó a ser etiquetado como una enfermedad. La Biblia dejó de ser considerada suficiente para la vida y la piedad y en cambio fue reemplazada con técnicas psicológicas.

El misticismo, por su parte, llegó con todo su apogeo en la década de los 90s, devastando la iglesia al convencer a la gente que deberían escuchar una palabra sobrenatural de Dios en lugar de buscar su voluntad en su Palabra escrita. La gente comenzó a dejar a un lado la Biblia con tal de buscar que el Señor las hablase directamente de alguna manera aparte de la Biblia. Como consecuencia, la autoridad de la Escritura se volvió nula, pues la gente confiaba más en sus supuestas revelaciones que lo que está escrito en la Biblia, buscando la voz de Dios en otros lugares y no en la Palabra escrita.

JMAJohn MacArthur es el presidente de The Master’s Seminary y pastor de la iglesia Grace Community Church.

Sus predicaciones en el programa de radio Gracia A Vosotros son escuchados alrededor del mundo.

Él y su esposa Patricia tienen cuatro hijos y quince nietos.

https://www.tms.edu/es/

 

Cuando los padres son culpables

Cuando los padres son culpables

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alimentemos_el_alma“Cuando Ocozías comenzó a reinar era de cuarenta y dos años, y reinó un año en Jerusalén. El nombre de su madre fue Atalía, hija de Omri. También él anduvo en los caminos de la casa de Acab, pues su madre le aconsejaba a que actuase impíamente” (2 Crónicas 22:2-3Abrir con Software Bíblico Logos (si está disponible)).

Qué triste es cuando los caminos malvados de alguien pueden ser rastreados hasta sus padres. He aquí un caso registrado en las páginas inspiradas de las Escrituras, grabadas para siempre para instrucción de sus lectores. Los niños nacen con la necedad ligada a sus corazones, pero nosotros los padres tenemos la encomienda de desenredarla y de instruirles en el camino de la sabiduría. Pero cuando en lugar de esto, sellamos esa necedad y convertimos a nuestros hijos en burladores de la voluntad de Dios, el cielo nos tendrá por responsables. Ocozías pagará por sus pecados, pero Atalía dará cuenta de su contribución.

En el caso de nuestro pasaje, la maldad llegó a modo de instrucción y consejo. Pero hay otras formas de influencia negativa que los padres pueden traspasar. Lo que nuestros hijos nos ven hacer es otro tipo de consejo; silencioso, pero más eficaz.

¿Qué tipo de influencia eres para tus hijos? Si el cielo emitiera juicio de evaluación sobre la forma en que has llevado a cabo tu paternidad, ¿cómo lo resumiría? Si tus hijos luego describieran la marca que dejaste en sus corazones, ¿qué dirían?

Es bueno reflexionar y examinar siempre cómo estamos cumpliendo nuestra labor de padres. Siempre hay oportunidad de mejorar y corregir lo deficiente. No asumas que todo está bien. Los mejores cambios ocurren cuando estamos dispuestos a admitir nuestros errores. ¿Por qué no comenzar hoy mismo?

http://www.ayudapastoral.com

Cómo Reconocer una Iglesia Saludable

Cómo Reconocer una Iglesia Saludable

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alimentemos_el_almaEstá usted en el proceso de buscar una iglesia? Eso puede ser un reto, ¿no es así? Muchos de nosotros tendemos a basarnos en cuatro factores para hacer nuestra elección: denominación, estilo de música, tamaño, y ubicación. Pero esos por sí solos no pueden decirle lo más importante: ¿es una iglesia saludable?¿Cómo encuentra usted una iglesia saludable? Este artículo le dará a usted algunas ideas. Pero primero, y más importantemente, ore. Pídale al Señor que lo guíe en su búsqueda. Entonces, a medida que usted sigue Su dirección, manténgase sensitivo a las siguientes seis cualidades esenciales de una iglesia saludable.

#1: Dios obtiene la gloria

Los edificios pueden ser preciosos, los pastores pueden ser dotados, y la música puede ser maravillosa, pero lo más importante es que su corazón y su mente sean dirigidos hacia el Señor. Glorificar a Dios significa magnificarlo y exaltarlo; llamar atención a Su grandeza, a Su amor, a Su gracia. El salmista cristaliza esta verdad en su oración al Señor:

No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da gloria, por tu misericordia, por tu verdad. (Salmo 115:1)

Por alguna razón, es sorprendentemente fácil para nosotros atraer la atención hacia nosotros, ¿no es así? Magnificamos la personalidad de un pastor y exaltamos la brillantez de su sermón, y al hacer eso, nos volvemos un público ansioso que ha venido a ver a su estrella favorita actuar. Tristemente, Dios se vuelve un personaje de fondo en la actuación de alguien más. Eso no es lo que Su iglesia está destinada a ser.La iglesia es el lugar donde las personas van a aprender acerca de la naturaleza de Dios y Su voluntad, para ser formados por Él a ser Su pueblo, y para profundizar su relación de amor con Él. Así que en una iglesia saludable, Dios es la “estrella”, y la música y la predicación dirigen el centro de atención hacia Él.

#2: Jesucristo, el Hijo de Dios, es el centro

Sin Jesucristo y Su evangelio, no habría iglesia, porque no habría cristianismo. Glorificar a Dios también significa glorificar a Su Hijo, Jesucristo, que es “es el resplandor de su Gloria y la expresión exacta de su naturaleza” (Hebreos 1:3).  Entonces, una iglesia saludable es una iglesia centrada en Cristo. El evangelio de Jesucristo será preeminente, llevando al pueblo de Dios a regocijarse en la salvación de Cristo, descansar en Su perdón, seguir Su ejemplo, y obedecer Su enseñanza. Como el Padre ha “exaltado hasta lo sumo” a Su Hijo, así también debemos hacerlo nosotros (vea Filipenses 2:9-11).

#3: Dios es verdaderamente adorado

¿Ha usted visitado alguna vez una iglesia donde se leían las Escrituras, se cantaban cantos, y se predicaba un sermón, pero de alguna manera la adoración no estaba presente? Lo deja a usted sintiéndose como si estuviera vacío y desconectado del Señor, ¿no es así?La adoración no puede ocurrir a no ser que el corazón esté envuelto. Una iglesia saludable adorará desde el corazón, buscando ser sensitiva a la impresionante presencia del Señor (vea el Salmo 95).

En una iglesia saludable, una que se reconoce con gratitud como “las ovejas de Su mano”, usted debe poder sentir

  • una reverencia respecto a la Palabra del Señor,
  • alabanza sincera en la música tocada y cantada,
  • y deleite en el Señor y amor por Su pueblo en las palabras del sermón.

En una iglesia saludable, el amor por el Señor estará detrás de todo lo que se hace (vea 1 Corintios 13), atrayendo los corazones de las personas para que ellas puedan venir ante el Señor como una comunidad adoradora.

#4: La Palabra de Dios no es solo enseñada sino también aplicada

Una iglesia floreciente también se distingue por su devoción a aprender y vivir la Palabra de Dios. ¡Qué privilegio es para nosotros tener la Biblia! La propia revelación del Señor “inspirada por Dios” de Su naturaleza, Su corazón, Sus acciones, y Su voluntad (vea 2 Timoteo 3:16 NVI). Es emocionante entrar a su presencia a través de Su Palabra; o debe serlo. La oración del salmista puede hacer mucho para moldear nuestras expectativas: “Abre mis ojos, para que vea las maravillas de tu ley” (Salmo 119:18).

No es suficiente, sin embargo, contemplar Su Palabra y mantenerla guardada en nuestras mentes. Debemos vivirla, obedecerla, tener nuestras vidas moldeadas por ella. Jesús mismo enfatizó la importancia de aplicar Su enseñanza:

“Cualquiera que oye estas palabras mías y las pone en práctica, será semejante a un hombre sabio que edificó su casa sobre la roca; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; pero no se cayó, porque había sido fundada sobre la roca.” (Mateo 7:24-25)

El Señor nos ha dado Su Palabra para (1) enseñarnos sobre Sí Mismo, (2) mostrarnos el camino de la salvación y de la vida, (3) ayudarnos a crecer en sabiduría y hacernos maduros, (4) estabilizar nuestra fe en tiempos de pruebas, y (5) poder detectar y enfrentar el error, solo para nombrar algunas cosas.

Así que es crucial que la enseñanza de un pastor

  • esté basada en las Escrituras, no en libros populares o en sus propias opiniones o motivos de enfado,
  • sea personal en lugar de teórica, lo cual pudiera crear indiferencia,
  • sea relevante, mostrando cómo la verdad de Dios es tan aplicable para hoy en día,
  • sea balanceada con humildad, amor, y gracia, para evitar intolerancia y orgullo, y
  • ser solamente el medio para conseguir un fin: conocer y adorar a Su autor, no a la Biblia misma.

#5:  El amor de Dios puede ser visto y sentido

Compasivo… bondadoso… humilde… manso… paciente… perdonador… amoroso. Estas son las cualidades por las cuales Dios quiere que Su pueblo sea conocido, porque estas cualidades reflejan quién es Él (vea Colosenses 3:12-14). ¿Recuerda usted la última conversación de Jesús con sus discípulos en el aposento alto? Después de lavar sus pies con humildad y mansedumbre, Jesús les dijo, “Un mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros; así como yo os he amado … En esto conocerán todos que sois mis discípulos” (Juan 13: 34a, 35a).

Entonces, una iglesia saludable será distinguida por la atención y la empatía de sus miembros unos por otros. Se sentirá como una familia en lugar de una corporación. Y rebozará un cálido espíritu de bienvenida que libremente comparte el regalo de la gracia de Dios.

#6:  Las buenas nuevas de Dios les serán expresadas a otros

La iglesia del Señor no es un club campestre exclusivo que disfruta en un resplandor de gloria privada, sino es “una ciudad situada sobre un monte” y “la luz del mundo” que llama a las personas “de las tinieblas a su luz admirable” (Mateo 5:14; 1 Pedro 2:9). Al igual que Jesús vino “a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10), así es nuestro llamado ahora de buscar a los perdidos y decirles del Salvador.

Así que una iglesia saludable estará activamente preocupada por el mundo fuera de sus paredes. Orará por aquellos que no conocen el amor de Dios o se han alejado de Él. Alentará y entrenará a su gente (sin presionar) a expresar su fe a otros; ya bien sea en su trabajo cotidiano u ofreciendo ayuda a los necesitados en su comunidad. Y les enseñará a tratar a los incrédulos con respeto, manteniendo su dignidad y permitiendo que el Espíritu Santo obre en ellos a Su manera y en Su tiempo.

Cuando usted encuentra una iglesia con estas seis cualidades, ¡usted ha avanzado mucho para encontrar una iglesia saludable! Para mayor guía espiritual en su búsqueda, por favor lea los pasajes a continuación. Y Dios lo bendiga en su búsqueda para encontrar su iglesia.

Véase:

Salmo 29
2 Corintios 1:3-4
Salmo 105
Efesios 1:22-23; 4:1-6, 11-16
Salmo 119:9-16, 97-104
Filipenses 2:1-11
Juan 4:23-24
1 Tesalonicenses 2:3-13
Hechos 2:43-47
Hebreos 13:15-17
Romanos 12
Apocalipsis 2-3

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¿Quién decís que soy yo?

La Buena Semilla

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¿Quién decís que soy yo?

Algunas preguntas de la Biblia

(Jesús) preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

Mateo 16:13-16

alimentemos_el_almaJesús hizo dos preguntas a sus discípulos. Primero: “¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?”. Como respuesta expresaron las opiniones que se oían en aquella época. Saber lo que los demás piensan es útil, pero no resuelve nada. Luego Jesús les preguntó: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?”. Con esta pregunta tenían que expresar sus convicciones personales. Entonces Pedro exclamó: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”.

Esta pregunta también se dirige a mí: ¿Quién es Jesús para mí? No puedo esconderme detrás de la opinión de los demás; debo dar una respuesta personal, verdadera y honesta, la cual puedo encontrar en los evangelios. Leyéndolos descubro que Jesús es un hombre aparentemente parecido a los demás: tuvo hambre, sed, sintió el cansancio, la tristeza, la alegría… Pero Jesús es absolutamente único, y es mucho más que un hombre: es Dios mismo, el único camino para acercarse a Dios. Puede perdonar los pecados (Marcos 2:7-12) y dar la vida eterna (Juan 10:28). Dio su vida por los hombres perdidos y dijo que sería el Juez de todos.

La pregunta es primordial: ¿quién es Jesús para mí, personalmente? ¿Estoy dispuesto a escuchar a aquel que me ama y me dio la prueba de ello? ¡Puedo hablarle, incluso balbuceando, del mal que hay en mi corazón, de mis faltas y de mis errores! Puedo hacerlo con la confianza de que él desea ser mi Salvador, mi Guía.

1 Samuel 9 – Mateo 9:1-17 – Salmo 8 – Proverbios 3:9-10

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

La Confirmación del Hijo de Dios

La Confirmación del Hijo de Dios

la-verdad-para-hoy

1/11/2017

Declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de ­santidad, por la resurrección de entre los muertos. (Romanos 1:4)

alimentemos_el_almaJesucristo tenía que ser más que hombre; tenía que ser también Dios. Si Jesucristo fuera solo hombre, aun el mejor de los hombres, no podía haber salvado a los creyentes de su pecado. Si fuera incluso el hombre justo de la simiente de David, pero no Dios, no podía haber soportado el castigo de Dios el Padre en la cruz y haber resucitado de los muertos. No podía haber vencido a Satanás y al mundo, sino que habría sido vencido como son vencidos todos los hombres.

Si hubo alguna duda de que Jesucristo era el Hijo de Dios, su resurrección de los muertos debiera eliminarla. Tenía que ser hombre para llegar a nosotros, pero tenía que ser Dios para resucitarnos.  Cuando Dios resucitó a Cristo de los muertos, confirmó que era verdad lo que él dijo.

Tan claro como el horizonte separa la tierra del cielo, así la resurrección separa a Jesucristo del resto de la humanidad. Jesucristo es Dios encarnado.

Disponible en Internet en: http://www.gracia.org
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Amigo?

11 Enero 2017

Sin pedirlo
por Charles R. Swindoll

Job 2:11-13

alimentemos_el_almaLos amigos se ocupan de nosotros sin que se lo pidamos. Nadie envió un mensaje a Elifaz, Bildad y Zofar diciendo: “¿Quisieran hacer el favor de venir a traer un poco de compasión y consuelo a Job? El hombre se está muriendo en esta vía crucis de angustia y sufrimiento”. Eso no era necesario, porque los verdaderos amigos se presentan cuando la persona que aman está sufriendo de verdad. Los amigos no necesitan una invitación oficial. Ellos vienen espontáneamente.

Los amigos responden con compasión y consuelo. La compasión incluye identificarse con la persona que sufre. Eso es lo que hacen los amigos. Entran a su vía crucis con el propósito de sentir su angustia y de ser tocados personalmente por el dolor. Consolar es tratar de aliviar el dolor, ayudando a hacer más ligera la aflicción. El amigo hace mandados para ellos. Cuida de los niños. Les trae comida. Hace lo que sea para ayudar, porque quiere consolar a su amado amigo.

Los amigos expresan abiertamente la intensidad de sus sentimientos. Tienen maneras de hacerlo, ¿no? No es extraño ver a un amigo en la habitación de un hospital conteniendo las lágrimas. No es raro que un amigo exprese sus sentimientos más profundos. Los conocidos circunstanciales no hacen eso, por lo general; los amigos verdaderos dan a conocer sus sentimientos.

Los amigos no se sienten mal cuando ven algo desagradable. Por el contrario, vienen a nuestro lado y se acercan a nosotros lo más posible. Los amigos no se sienten ofendidos si la habitación huele mal. Los amigos no se apartan de nosotros porque la persona que han venido a visitar es solo un esqueleto y su peso es la mitad de lo que era antes.

Los amigos ven más allá de todo eso. No nos abandonan porque el mundo se nos vino abajo y uno tiene los nervios destrozados. Por el contrario, eso los acerca más. Estos hombres literalmente rasgaron sus mantos, se echaron polvo en la cabeza, levantaron sus voces y se echaron a llorar cuando se sentaron en el suelo con Job. Demostraron la intensidad de su angustia permaneciendo siete días y siete noches sin decir una sola palabra.

Los amigos entienden, y por eso dicen muy poco. Las palabras no son siempre lo que necesita quien sufre. Lo que el amigo necesita es a usted, su amigo.

Las palabras no son siempre lo que necesita quien sufre. —Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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