LA PRINCESA DESPOJADA DE SUS RIQUEZAS

LA PRINCESA DESPOJADA DE SUS RIQUEZAS

Mónica López de Silva
Programa No. 2016-03-19
a1Hola mi amiga! Has sentido últimamente que todo aquello que has querido durante toda tu vida aun no ha llegado? Dejame contarte una historia especial sobre una extraordinaria princesa

El relato más extraordinario que escuche en mi infancia, y que aun atesoro en mi corazón, es aquel que habla de una princesita que, a pesar de ser amada por el rey desde pequeña, fue despojada de todos su derechos por los enemigos de su padre.

Aquel rey murió en defensa de su reino y de su amada hija, y la pequeña princesa fue llevada como esclava pasando al servicio de los enemigos de su padre. Despojada de sus ropajes reales, debía realizar los quehaceres más pesados y suplicar a sus opresores para que le dieran siquiera un miserable mendrugo de pan. Pero el final feliz llego. Un príncipe azul puso su vida como garantía y apareció para darle libertad y devolverle el título de “hija del rey” que siempre había sido suyo.

No es más que un cuento, pero hoy quiero recordarte que la mejor historia es aquella en la que tú y Dios son los protagonistas. Tu eres la hija del Rey con todos los derechos que este título te confiere. Pero un día, el enemigo de Dios llego para despojarte de todos tus privilegios.

De princesa pasaste a ser esclava. Es posible que la esclavitud te tenga atada con cadenas de oro y grilletes de plata, y esto te haga creer que estas bien. Pero aun así continuas siendo esclava. Hábitos perjudiciales, la tendencia al mal, la búsqueda insaciable del placer, la mundanalidad; todo ello podría transformarse en cadenas tan férreas que imposibilitaran todo intento de escapatoria.

APLICACIÓN.

Dijo el apóstol Pablo en una oportunidad: Ustedes ya son hijos. Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: “¡Abba! ¡Padre!” Así que ya no eres esclavo sino hijo; y como eres hijo. Dios te ha hecho también heredero. Gálatas 4:6-7

Quiero recordarte que tu condición de princesa te fue devuelta cuando Cristo Jesús, el Príncipe de Paz, el Hijo del Rey, vino en tu rescate para morir en la cruz. Lo hizo para devolverte la libertad arrebatada por el pecado. Su magnífica promesa es: “El Señor hace justicia a los oprimidos, da de comer a los hambrientos y pone en libertad a los cautivos” (Sal. 146:7).

Amiga, eleva tu vista al cielo, ofrece una plegaria pidiéndole al gran Libertador que rompa tus cadenas y entonces podras experimentar a Dios en lo profundo de tu corazon.

 

«POR CELOS INJUSTIFICADOS»

19 mar 2016

«POR CELOS INJUSTIFICADOS»

por Carlos Rey

a1En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio http://www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:

«Estuve casada dos años. Desde el inicio del matrimonio, [mi esposo] se comportó muy violento. Me golpeaba por celos [injustificados]…. Un día, me golpeó y me abandonó. Aconteció lo mismo varias veces. Era un ir y venir. Se enojaba y se iba. No le importaba nada. La última vez que nos separamos, me volvió a golpear y se fue. Yo no quise volver a verlo más. Me pidió que lo perdonara, pero eso ocurrió tantas veces que ya no le creí más.

»Nunca quiso buscar ayuda [profesional]. Yo ya no quiero seguir casada con él, pero no sé si es lo correcto. Estoy queriendo quedarme sola y seguir adelante. Gracias a Dios, no tuvimos hijos porque perdí dos embarazos. Son muchas heridas…. Ahora no me queda nada. Me siento culpable e infeliz.»

Este es el consejo que le dio mi esposa:

«Estimada amiga:

»Su caso nos conmueve el corazón. ¡Nos entristece mucho que se haya casado con un hombre que la tratara como lo hizo él! Hay hombres (y algunas mujeres) que, durante el noviazgo, tienen la habilidad de ocultar sus tendencias a la violencia, pero que, una vez que se casan, se manifiesta su verdadera naturaleza….

»Usted dice que ahora se siente culpable. Dios nos dio a cada uno una conciencia para ayudarnos a distinguir entre el bien y el mal. Por lo general, nos sentimos culpables cuando hacemos lo malo. Sin embargo, en el caso suyo, su esposo la maltrató y la manipuló a tal grado que usted se confundió al tratar de distinguir entre el bien y el mal. Él la convenció de que estaba bien que usted permitiera que la golpeara, y que estaba mal que usted se protegiera. Así que usted lo perdonó vez tras vez, y permitió que regresara a casa y volviera a golpearla. Y ahora usted se siente culpable por haber hecho lo correcto.

»Nunca se justifica la violencia en el matrimonio. El apóstol Pablo dice que cada esposo debe amar a su esposa tal como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella.1 ¿Cómo fue que amó Cristo a la iglesia? Él murió en la cruz por los pecados de todos nosotros a fin de que formáramos parte de su iglesia. Él amó y se entregó y se sacrificó. Ese es el modelo que el esposo debe seguir.

»Los hombres que manifiestan enojo y conducta violenta no dejarán de ser abusivos sólo porque lamentan lo sucedido. Es probable más bien que se vuelvan cada vez más violentos. Sin la ayuda profesional de un consejero o de un programa para dominar el enojo, esos hombres son peligrosos. Toda mujer que viva con un hombre abusivo se arriesga a que corran peligro tanto su propia vida como la de sus hijos….»

Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si se ingresa en el sitio http://www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 243.

NO SEAS UN CAMALEÓN

NO SEAS UN CAMALEÓN

Pablo Martini
Programa No. 2016-03-19

a1En un lecho de pasto, la piel del camaleón se vuelve verde. Encima de la tierra, se transforma en marrón. El animal cambia según el ambiente. Muchas criaturas se adaptan a la naturaleza con el camuflaje que Dios les dio para ayudarlos a sobrevivir. Es natural adecuarse y adaptarse al medio ambiente. Más los seguidores de Cristo son nuevas criaturas, nacidos de arriba y cambiados desde adentro, con valores y estilos de vida que confrontan al mundo y chocan con la moral aceptada. Los verdaderos creyentes no armonizan mucho con el medio. Los cristianos en Corinto luchaban con su ambiente. Cercados de corrupción y de todo pecado concebible, sentían la presión a adaptarse. Sabían que eran libres en Cristo, pero ¿qué significaba esa libertad? ¿Cómo debían ver a los ídolos o a la sexualidad? ¿Qué debían hacer con respecto al matrimonio, las mujeres en la iglesia y los dones del Espíritu? Estas no eran sólo preguntas teológicas; la iglesia estaba siendo socavada con la inmoralidad y la inmadurez espiritual. Su fe era probada en el crisol de la Corinto inmoral, y estaban fallando en el examen. Pablo oyó de sus luchas y escribió una carta para tratar sus problemas, sanear sus divisiones y responder sus preguntas. Los confrontó con su pecado, con su necesidad de corrección y consagración a Cristo.

También hoy miles de seguidores del Jesús del madero son a diario confrontados en su fe. La lucha entre un cristianismo radical y un cristianismo light (que no es cristianismo porque no carga una cruz) se hace cada vez más palpable en nuestros días. El estandarte del evangelio lo portan hoy aquellos discípulos extremos que, sin temer las acechanzas del enemigo, avanzan con su rostro firme como un mármol, sin negociar su fe y con orgullo de, si es necesario, morir por La Causa. “Hoy ya no hay persecución”, se nos dice. ¡Mentira!, lo que hoy no hay son cristianos intrépidos como los de antes que se juegan por lo que creen. Me temo que la catástrofe de Corinto, llegó a nuestros días.

PENSAMIENTO DEL DÍA:
“Hoy ya no hay persecución”, se nos dice. ¡Mentira!, lo que hoy no hay son cristianos intrépidos.

UNA NECESIDAD URGENTE

UNA NECESIDAD URGENTE

Samuel Perez Millos

“Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgara a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que predique la palabra” (2 Ti. 4:1-2).

          El apóstol Pablo estaba esperando el momento de su partida. Cualquier día, la puerta de su celda se abriría y sería llevado al lugar de ejecución de la sentencia dictada a muerte contra él. No había mucho tiempo por delante. Su ministerio había terminado, todo cuando el Señor le había encomendado estaba hecho. Él mismo dice a su compañero Timoteo que había terminado la carrera (2 Ti. 4:6). Las recomendaciones que hace a su colaborador, entonces integrado en la iglesia en Éfeso, deben ser tenidas en consideración por ser lo último que el que había servido con fidelidad deja establecido. Esta es evidentemente precisa y tiene que ver con la necesidad de predicar la Palabra. Es algo no sólo urgente, sino que a modo de mandamiento debe ser obedecido. No hace un ruego, establece esto a modo de juramento, es decir, coloca al destinatario bajo juramento, conjurándolo delante de Dios para que atienda al mandamiento, sin reservas y con dedicación continua.

          La razón que el apóstol da para que la Palabra sea predicada lo advirtió ya en su primera epístola cuando dice que en estos días, vendrán “tiempos peligrosos” (2 Ti. 3:1). No habla de tiempos difíciles, o problemáticos, sino peligrosos. El peligro alcanza a todos y en especial a los hombres y mujeres de la iglesia. El peligro tiene que ver con gente que vivirá en apariencia de piedad pero negarán la eficacia de ella. Peligrosos porque habrá maestros réprobos en cuanto a la fe. Peligrosos porque habrá engañadores, cuya misión será la de ir engañando a otros. Fundamentalmente, peligrosos, porque habrá gente que se ha cansado de la doctrina y procurarán oír lo que satisfaga a sus oídos, pero no lo que Dios tiene para Su pueblo.

         Lamentablemente esta es, a mi entender, la mayor necesidad de nuestros días. Lo es porque poco a poco la Biblia va cediendo espacio en el púlpito de las iglesias. En los últimos años cosas, sin duda importantes, como la alabanza, han ido desplazando a lo fundamental que es la Palabra. De otro modo, el creyente está cansándose de oír la voz de Dios, pero procura que Él oiga la voz de Su pueblo. La idea, no bíblica, de que Dios necesita la alabanza porque su trono se asienta en ella, a elevado esta actitud, a la parte más importante de la vida del creyente y de la iglesia. Baste con mirar las formas de los templos en que se congregan los creyentes para darse cuenta de esto. Hasta la edad media, el altar presidía todo el lugar de culto; luego, en la Reforma, dio paso al púlpito que se situaba en el frente y centro del lugar de reunión y la Palabra pasó a ser el núcleo principal de ella; en nuestros días el púlpito fue retirado para ser sustituido por el escenario, donde la música, el canto, la danza y otras expresiones de alabanza ocupan el tiempo más extenso de la reunión. Muchas veces, ocurre que si es necesario acortar algo del culto por necesidad de tiempo, se recorta el mensaje de la Palabra, pero en modo alguno puede tocarse el tiempo de alabanza. En muchas iglesias el director de alabanza es más importante que elpastor-maestro.

        Las consecuencias de esto son evidentes. Dejadas las congregaciones sin el alimento sólido de la Palabra, pasan a sercristianos infantiles, que son fácilmente arrastrados de un lado a otro por cualquier viento de doctrina. La ética cristiana se debilita porque falta el conocimiento de lo que Dios establece en su Palabra, y un viento de mundanalidad y carnalidad, sopla sobre muchos cristianos que son arrastrados a posiciones contrarias a la Biblia y dejan de ser luces en las tinieblas. Las demandas sólidas de la vida de santidad, han dado paso a una mal llamada libertad que no es otra cosa que unlibertinaje personal en el que cualquiera tiene derecho a vivir como mejor le parezca. La situación es lamentable, la mundanalidad ha venido a ser la forma expresiva de vida de muchos cristianos.

         Además, dos grandes corrientes teológicas, golpean muchas congregaciones, arrastrando a jóvenes, confundiendo a muchos y causando divisiones. De una parte está el llamado calvinismo extremo, en donde la determinación divina elimina totalmente la responsabilidad humana. Acusan estos a los pastores de no predicar el evangelio bíblico y producen en muchos hermanos la angustia vital de preguntarse si habiendo creído el mensaje que les fue predicado, son verdaderamente salvos o no. Llegan estos maestros no bíblicos a afirmar que se necesita una re-evangelización de la iglesia para que haya conversiones reales. Confunden a muchos afirmando que Dios no ama al pecador. Que el amor de Dios está dirigido sólo a los que han sido eternamente escogidos para salvación mientras que los otros, reprobados antes de la creación del mundo, son objetos del odio santo de Dios contra ellos. La evangelización establecida por Cristo deja de ser el objetivo prioritario de la iglesia ante el mundo, porque quienes han sido determinados para salvación, serán salvos de cualquier modo. La rigidez de lo que llaman santidad práctica, hace vivir en angustia a muchos cristianos que no llegan a alcanzar los niveles que ellos mismos establecen seleccionando textos bíblicos fuera de contexto que los convierte en pretexto para hacer de ellos base de sus enseñanzas. De otra parte está el carismatismo, que haciendo bandera del poder del Espíritu Santo de Dios, predican una vida cristiana presa del subjetivismo personal. Son los que proclaman la necesidad de que en la iglesia existan apóstoles con la misma autoridad que los Doce para que haya una supervisión de las actividades eclesiales. Esta llamada supervisión con autoridad apostólica permite que estos sean obedecidos sin reserva. El subjetivismo carismático hace blasón de nuevas revelaciones del Espíritu. La muletilla Dios me ha dicho, el Señor me habló, permite a cualquiera que dice tener una revelación divina, ser obedecido como rema, palabra de Dios por medio de los creyentes. La Biblia, en manos de estos está dejando de ser predicada para que las congregaciones se alimenten de subjetividades que son recibidas aunque no descansen en la Biblia. La verdadera espiritualidad para estos se manifiesta en hablar en lenguas, en caer en el Espíritu, en sanidades de auto-engañados aunque los verdaderamente enfermos sean despedidos por la puerta trasera de la iglesia luego de que los asistentes al culto hayan dejado el templo, alegando que Dios ya no sana más hoy.

         La razón de todo este estado de la iglesia no es otro que la falta de enseñar la Palabra. Claro está que para poder enseñar la Biblia es necesario que haya hombres preparados para hacerlo. Maestros que han sido formados en la Palabra. Pastores cuyo celo sea el de dedicar tiempo al estudio para poder enseñar también a otros (2 Ti. 2:2). Iglesias cuya determinación y orientación sea dar prioridad a la Biblia sobre cualquier otra cosa, no para hacer técnicos en la Palabra, sino para formar hombres y mujeres que conociendo la Biblia, vivan vidas conforme a ella. Satanás procurará que esto no ocurra. Nada teme más que un creyente que puede apoyarse en la autoridad de la Biblia y responder con ella a sus insinuaciones y tentaciones.

          El mundo evangélico está atravesando un momento de crisis en todos los terrenos. En base a no molestar a otros, se asume como válidas conductas que no solo son contrarias a la moral, sino a la misma naturaleza. Hay iglesias que llamándose evangélicas aceptan el matrimonio contrario a lo que Dios establece en su Palabra, porque también ellos tienen derecho de ser recibidos, ya que la Iglesia es el lugar de encuentro para todos los hombres que desean alabar a Dios. La familia está destruyéndose, los matrimonios rompiéndose, nuevas uniones sustituyen a las anteriores siendo causa de ruina para muchos niños pequeños en hogares destruidos. Nuestra sociedad vive en buenas casas, pero carece de hogares.

          De ahí la advertencia del apóstol a la que debemos prestar urgente atención: “que prediques la Palabra”. Es hora de que quienes creemos en la autoridad, inerrancia e inspiración plenaria de la Escritura, dejemos a un lado las barreras de nuestros sistemas religiosos, las divisiones de un mal entendido denominacionalismo, para acudir juntos y hacer un bloque contra la corriente no Biblia que está afectando el mundo evangélico. Dejar esto para más adelante puede resultar en la ruina inevitable de muchas vidas, avanzando a un punto sin retorno del que será imposible salir.

http://www.perezmillos.com/

10-Cómo testificar a personas atrapadas en una secta

Cómo testificar a personas atrapadas en una secta

a1La primera vez que tuve que enfrentarme con alguien que pertenecía a una secta fue cuando mi esposa y yo recién habíamos iniciado nuestra tarea con la Asociación Evangelística Luis Palau. La junta directiva nos había enviado a trabajar en una iglesia local a fin de que nos preparáramos para nuestro futuro ministerio con Luis Palau. Un día recibimos la llamada de una mujer que esporádicamente se congregaba con nosotros. La estaban visitando integrantes de una secta y ella estaba confundida, sin saber qué creer o a quién creer. Nos invitó a nuestro pastor principal y a mí para que dialogáramos sobre lo que la Biblia enseña en contraste con lo que enseñaba aquel grupo.

Cuando llegamos estaban presentes dos integrantes de la secta, uno de los cuales era el maestro principal; estaba bien adoctrinado. Comenzamos el debate. El pastor de nuestra congregación hizo una brillante exposición de lo que es el cristianismo ortodoxo, y basándose en el idioma griego original del Nuevo Testamento hizo pedazos los argumentos de los sectarios. Tal era la derrota que yo mismo sentía lástima por ellos. ¿El resultado? Para nuestra sorpresa, la mujer decidió unirse a la secta.

Después del encuentro, comencé a analizar qué había pasado. ¿Fue acaso que el enemigo la había engañado tanto que ella ya estaba ciega? ¿Por qué no respondió positivamente a nuestra brillante (y créame, fue brillante) ponencia? ¿Quizá en nuestra presentación había faltado el elemento del amor?

Pocos días después me puse a hablar con un desconocido cuya esposa pertenecía a esa misma secta. Me invitó a su casa para conversar con su cónyuge. Con el esposo como espectador y buscando qué camino escoger, la dama y yo dialogamos. Esta vez mostré amor por su alma, escuché sus argumentos con sumo respeto, la felicité por su conocimiento de la Palabra de Dios, me valí del humor, quedé tranquilo confiando en el Señor, y me mantuve centrado en los temas principales: la persona de Cristo, su muerte en la cruz, el perdón de pecados, la vida transformada por Cristo. Cuando llegamos al tema de que el creyente puede tener la absoluta seguridad de su salvación (1 Juan 5:11–12), ella perdió los estribos y empezó a gritarme. Gracias a Dios pude mantener el dominio propio confiando en el Señor. Después de las tres horas que duró el encuentro salí convencido de que su esposo había notado la diferencia, tanto en doctrina como en comportamiento, entre el verdadero cristianismo y esa secta a que pertenecía su esposa. Al mismo tiempo es probable que la mujer, antes tan arraigada en la secta, haya vuelto a ella con muchas dudas.

Basado en mis observaciones, junto a los estudios y experiencias de otros, deseo compartir algunas ideas sobre cómo testificar a gente atrapada en una secta o semisecta como fue el caso de las dos mujeres mencionadas. No conozco ninguna técnica que sea válida para todos los grupos. Sin embargo, existen ciertos principios básicos.

1. Uno mismo debe tener certeza de su salvación, tanto en su doctrina como en su corazón. A menos que entienda con seguridad lo que Cristo hizo por usted por medio de su sangre en la cruz, no podrá testificar eficazmente a un «sectario«. El creyente inmaduro, con dudas de su salvación, en vez de ser un instrumento hábil en las manos de Dios a fin de ganar al sectario al reino de Dios, es en cambio candidato para ser persuadido por ellos.

2. Siempre hablar la verdad con amor (Ef. 4:15). Nunca es bíblico sacrificar la verdad por el amor, como tampoco es bíblico sacrificar el amor por la verdad. Con los sectarios tanta importancia tiene la actitud como la doctrina. Ese fue nuestro error principal cuando hablamos con la primera mujer. No es necesario ni aconsejable entrar en polémica. Uno de los principios para el diálogo es respetar las ideas ajenas, algo que se puede lograr sin sacrificar las convicciones doctrinales.

3. Practicar el evangelismo amistoso. El amor bíblico es más que simplemente actitudes. La tercera prueba de que somos verdaderos hijos de Dios según 1Juan es la social, es decir maneras prácticas de demostrar el amor de Dios.

En nuestra comunidad residen católicos, luteranos, adventistas, ortodoxos griegos, budistas, una familia de la iglesia de Cristo, y varias personas que no asisten a ninguna iglesia. Cuando una nueva familia llega al vecindario, mi esposa prepara una comida y se las lleva pero no utiliza vajilla descartable sino platos que les será necesario devolver. De esa manera estamos mostrando un amor práctico e iniciando contacto con la familia.

Los miembros de una secta están acostumbrados a pensar que son perseguidos por tener «la verdad». Cuando alguien les cierra la puerta en la cara o son marginados debido a que pertenecen a cierto grupo, se sienten dichosos de ser «perseguidos por la justicia». Por lo tanto, ellos necesitan saber que sus niños pueden jugar al fútbol con los míos, que somos de confianza para cualquier emergencia, que nos agrada invitarlos a comer a nuestra casa. Deben estar en contacto con nosotros para poder ver la diferencia que hace Cristo en nuestra vida diaria en forma especial durante los momentos difíciles, los tristes y las tragedias.

A primera vista pareciera que 2 Juan 9–11 nos exhorta a no tener nada que ver con los sectarios ni hablar con ellos. En el contexto de 2Juan, quienes traen las doctrinas extrañas son los autoproclamados maestros herejes. Probablemente han salido de la iglesia y están buscando hacer proselitismo y ganar más adherentes a sus doctrinas falsas. No se refiere, necesariamente, a los vecinos y familiares que están atrapados en una secta sino a los mandatarios de la secta.

En segundo lugar, la palabra aquí traducida «casa» probablemente se refiere a la iglesia casera donde se reunía la congregación (ver Romanos 16:5; 1 Corintios 16:19; Colosenses 4:15; Filemón 2). Está prohibiendo dar una bienvenida oficial a tal persona o darle una plataforma para propagar su causa.

4. Hacer un profundo estudio de la doctrina bíblica y manejar bien los fundamentos de la fe, como por ejemplo quién es Dios, qué sucedió en la creación del hombre, cómo afectó a la raza humana la caída del hombre, quién es Jesucristo, qué hizo Jesús en la cruz del Calvario, qué debe hacer el hombre para ser salvo. Además es importante entender y poder explicar la gracia del Señor en contraposición con el legalismo (Gálatas 3:3), como así también el propósito de la iglesia local en el proceso de santificación.

5. Ganar a un sectario para Cristo casi siempre es un proceso; no sucede de la noche a la mañana. La persona tampoco se afilia a una secta sin un proceso —a veces extendido— de lavado de cerebro. Muchos sectarios están tan atrapados que la primera presentación del evangelio no penetra. Algunos simplemente apelan a un profeta, apóstol o líder del grupo con palabra de autoridad que consideran al mismo nivel o quizá por encima de la Biblia.

Tal vez haya que hacerlos dudar de la validez de su grupo. Con amor, habría que comenzar a demostrar por ejemplo cómo el grupo ha mentido, ha sido culpable de falsas profecías o bien cómo se ha contradicho. Sin embargo, el líder de la secta es tan venerado por los seguidores que un ataque frontal generalmente resultará contraproducente. ¡El o ella representan a la secta y es como si equivalieran a ella!

El mencionado proceso resultó evidente cuando vivíamos en México, juntos con otros miembros ganamos para Cristo a un ex testigo de Jehová. Para él fue un proceso cognitivo de entender que la salvación es por gracia y no por obras. Aun después de su conversión, durante mucho tiempo siguió entendiendo ciertas enseñanzas doctrinales usando como filtro lo que había aprendido en aquel grupo.

Una vez me paré en una gasolinera para cargar combustible y el empleado me escuchó llamar a mi hijo Joel. ¡El hombre vio esto como su oportunidad!

—Es un nombre bíblico, ¿verdad?

—Sí —contesté—, un profeta menor del Antiguo Testamento.

—¿Usted lee la Biblia? —me preguntó.

—Sí, todos los días —respondí.

—¿Qué versión de la Biblia emplea? —preguntó, ya con más agresividad.

—Bueno —repliqué inocentemente—, leo varias versiones.

En ese momento me miró mordazmente y declaró: —La Reina Valera es la única bendecida por Dios. Las demás versiones son falsas y si uno las lee no es cristiano.

Suponiendo que este hombre estaba bien armado con argumentos para apoyar lo que decía, decidí no refutar su aserción. Entonces, con calma le pregunté: —Y si viviera en otro país que no habla español, ¿qué me sugeriría? ¿Aprender español para poder leer la versión Reina Valera de la Biblia?

Nadie le había hecho una pregunta así y me miró desconcertado respondiendo raquíticamente: —Bueno, tendré que pensarlo un poco, — y habiendo dicho esto no volvió a decir palabra. No estaba preparado para que alguien lo cuestionara de esa manera.

La idea es aflojar un ladrillo en el fundamento de la fe mal cimentada. Pero hay que hacerlo con amor. Una vez que la persona ha reconocido que el grupo no ha satisfecho sus necesidades del alma, estará dispuesta a oír el verdadero evangelio.

6. No distraerse con temas de menor importancia es igualmente relevante. Una vez que la persona reciba a Cristo, dejará también estas cosas secundarias. Tener siempre en mente cúal es el propósito: presentar la verdad de Jesucristo con amor y respeto, y volver una y otra vez al mensaje central que es Jesucristo, el Salvador y Señor.

7. Estudiar las creencias del grupo en cuestión y descubrir a ciencia cierta lo que creen, y cómo presentan y defienden sus creencias. Muchos sólo están acostumbrados a exponer sus creencias, pero no preparados para una buena defensa de la doctrina bíblica (1 Pedro 3:15).

Recuerdo cuando a nuestra oficina en México llegaron dos personas propagando la doctrina de una secta. Yo había estado estudiando precisamente las creencias de ese grupo, por lo tanto estaba preparado para responderles. Recordando mi experiencia pasada con la mujer que terminó afiliándose a una secta a pesar de hablar con nosotros, me mantuve con calma frente a estas personas y las exposiciones de su dogma. Finalmente me tocó responder. Saqué la Biblia y comencé a contestar punto por punto. Vi pánico en sus ojos. Interrumpiéndome, uno exclamó: —No sé cómo contestar pero mi papá sí sabrá. Lo voy a traer para que usted pueda hablar con él.

Se fueron y nunca volvieron.

8. Durante sus contactos con un sectario, valerse del testimonio personal, de cómo usted se convirtió a Cristo. (Pablo relata su conversión dos veces en el libro de Hechos, 22:6–16 y 26:12–18.) Una manera de abrir la puerta para hablar de su propia experiencia es preguntar cómo se asoció con el grupo al que pertenece. Es imperioso que uno hable de su conversión al Señor y no de cómo comenzó en determinada iglesia o denominación. El testimonio da la oportunidad de hablar de Cristo y del plan de salvación, y demuestra que su intención es presentar a Cristo y no hacer proselitismo. Su interlocutor no podrá negarle el cambio que Cristo realizó en su vida. Además, una pregunta de esta naturaleza tiene el propósito de hacerle entender a la persona la necesidad que la llevó a la secta para entonces mostrarle que sólo Cristo satisface las necesidades más profundas del ser humano.

Nuestro consejo es que usted prepare su testimonio personal, bien fundamentado en la Biblia, de manera de presentar el evangelio en forma clara. Luego practíquelo ante su cónyuge o algún amigo.

9. Persistir (Lucas 18:1–8). Recuerdo a un hombre que acudió a Cristo después de haber estado años en una secta que, a pesar de emplear la Biblia, enseñaba que uno obtiene la salvación por obras humanas. Dios usó la amistosa persistencia de unos amigos cristianos para llevarlo a la cruz. Después de entender que la salvación es por gracia y no por «obras [humanas], para que nadie se gloríe» (Efesios 2:9), tan tocado se sintió este hombre que durante meses estudió el libro de Gálatas y en forma especial «estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud» (5:1).

10. Orar incesantemente por ellos (1 Tesalonicenses 5:17; Proverbios 24:11–12).

Continúo con la historia de los amigos de nuestro hijo que cuando fueron a vivir a otra ciudad quedaron atrapados en una semisecta. La primera vez que nuestro hijo y nuera fueron a visitarlos, conversaron mucho sobre doctrina. Joel estaba bastante preocupado, no solamente porque sus amigos estaban en una semisecta sino porque, a su juicio, hizo más mal que bien con su visita.

Cuando llegó el momento de otra visita, yo estaba en la recta final tratando de terminar este libro. Nos reunimos con Joel, Cristina y otro matrimonio, también amigos de la pareja en la secta. Oramos juntos y planeamos la estrategia a seguir. En primer lugar, decidimos que se referirían a lo que el Señor estaba haciendo en sus vidas, espiritualmente hablando en vez de discutir qué iglesia era poseedora de la verdad. La idea era hacerlos dudar demostrando que uno puede ser verdadero cristiano sin formar parte de esa congregación a que pertenecían. En segundo lugar, convinimos en que renovarían la relación con estos amigos y mostrarían un amor genuino por sus almas. El objetivo era reabrir la puerta para diálogos significativos en el futuro. Esperando la ayuda de Dios, siguieron orando y viajaron una vez más para el encuentro.

Después de aquel fin de semana, cuando estaban a punto de volver a casa, Esteban llamó aparte a Joel y le preguntó si estaría bien que le hiciera algunas preguntas pues tenía dudas sobre ciertas prácticas y doctrinas de su iglesia. ¡Habíamos logrado el objetivo!

Mi hijo y nuera intensificaron su oración por esta joven pareja. Varios meses más tarde Esteban los llamó por teléfono con una larga lista de preguntas que pensaba hacer a su pastor y quería que Joel revisara cada una para tener la seguridad de mantenerse centrado en los puntos principales. Como es común en estos casos, la esposa de Esteban no estaba convencida de que debieran causar tanto «escándalo». A ella no le importaba tanto la doctrina ni la práctica de la iglesia sino más bien no perder las amistades que había entablado en la congregación.

Las tres parejas decidieron reunirse una vez más y pasar un fin de semana hablando y orando. Joel les entregó el testimonio que he reproducido en capítulo 11, juntamente con otro material. Además yo les advertí a Joel y Cristina que el pastor los iba a estigmatizar a sus amigos como «divisores» empleando como base las palabras de Pablo en Tito 3:10. Al mismo tiempo les aseguré que ir directamente al pastor con sus dudas y preguntas no causaría ninguna división. Es lo correcto, lo bíblico. Ser divisivo sería propagar los desacuerdos en la congregación y comenzar a agrupar gente que los apoyara (cosa que Esteban no había hecho).

Una vez que la pareja regresó a su casa, leyó todo el material que Joel les había entregado. La joven todavía no estaba convencida del error y trató de disuadir a su esposo. Al día siguiente asistieron al culto y se sorprendieron de que toda la congregación ya se había enterado de su «problema». Es cuando Estaban y su esposa recordaron lo que habían leído en el testimonio de la muchacha reproducido en capítulo 11. Ella cuenta cómo el pastor podía estar al día en todo lo que sucedía en la congregación por medio de un sistema de chisme colectivo. En forma inmediata comprendieron cómo todos se habían enterado. Aquella noche la esposa de Esteban recibió una llamada de una de sus compañeras de oración para informarle que debía estar preparada para tomar ciertas «decisiones difíciles».

A la hora de la entrevista a Estaban lo esperaba no sólo el pastor sino dos personas más, Biblias en mano. El testimonio escrito que Joel le había dado había preparado a Esteban, y nada de la entrevista lo tomó por sorpresa. No solamente lo acusaron de ser causa de divisiones sino que además le dijeron que evidentemente tenía un pecado oculto, pues de otra manera no tendría dudas sobre la congregación. Durante varias horas lo acusaron de pecados secretos, de pecar contra su esposa, de tener una amante y varias otras cosas. Sin embargo, ni una vez hablaron acerca de las dudas y preguntas presentadas por Esteban.

Lo que sucedió después nadie lo había previsto. ¡Lo echaron de la iglesia!

Esteban volvió a su casa exacerbado.

Debido a los motivos explicados en el capítulo 4, llevó tiempo pero finalmente Esteban y su esposa encontraron una buena congregación donde actualmente están sirviendo al Señor.

Mirón, J. (1997). ¿Iglesia o secta? (pp. 83–92). Miami, Florida, EE. UU. de A.: Editorial Unilit.

EL BURRO DE LA ENTRADA TRIUNFAL

18 mar 2016

EL BURRO DE LA ENTRADA TRIUNFAL

por Carlos Rey

a1«Cuenta una curiosa fábula que la mañana de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén sobre el humilde lomo de un asno, cuando el borriquillo regresó, todas las bestias se le acercaron para informarse de lo que había acontecido. El burro comenzó a pavonearse entre sus congéneres y, asumiendo poses de importancia, les dijo: “Ustedes no saben lo importante que le he parecido a la gente esta mañana. Todos corrían para verme pasar, y nadie permitió que mi fino casco se manchara con la inmundicia del suelo. Todos arrojaban sus mantos para que yo pasara sobre ellos.”

»Una vaca le preguntó: “¿Y cuando tiraban sus mantos para que tú pasaras sobre ellos, que decían?” “Bueno —respondió el burro con más orgullo aún—, decían: “¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!”

»Al escuchar eso, todos los animales soltaron una estruendosa carcajada. “¡Qué tonto eres! —dijo uno de ellos—. Aquella gloria no era para ti. Era para el que cabalgaba sobre tu lomo. Era para Jesús, el Hijo de Dios.”»

Esta fábula la contó el Hermano Pablo por la radio tres años después de que su primer programa radial, transmitido el primero de julio de 1955, se convirtiera en UN MENSAJE A LA CONCIENCIA. Lo extraordinario del caso es que, transcurridos más de cincuenta años de transmisión continua de programas que comienzan con historias parecidas, su autor no haya dejado de identificarse con el burro de la fábula.

En una entrevista en 1978 con un reportero del Orange County Register del sur de California, periódico del condado en que está la sede de la Asociación, el Hermano Pablo, con la humildad de siempre, le cuenta al periodista la fábula del burro de la entrada triunfal, y luego se la aplica a sí mismo diciendo: «En cierto sentido, los que servimos a otros… somos como ese burro, y debemos tener cuidado de reconocer que el mensaje que llevamos —nuestro jinete, por así decirlo— es más importante que nosotros. Eso siento yo en mi ministerio —concluye el Hermano Pablo—: que de cierto modo yo soy ese burro, que lleva a cuestas la Palabra…»1

Así que no hay duda de que el Hermano Pablo tiene un concepto de sí mismo diametralmente opuesto al que reflejan las siguientes palabras de un homenaje que se le hizo en el diario La República de San José, Costa Rica:

… el Hermano Pablo… abandona los caminos trillados de la oratoria religiosa… para convertirse en una dinamo que enciende las apagadas luces de la mente con lo insólito.
Es un martillo que golpea la conciencia de todos,
un orientador sin demagogia barata, sin poses de santo y con dimensión de maestro…
… una voz de paz y amor en un mundo de sangre y violencia….
Escucharlo… resulta refrescante….
… Porque este Hermano Pablo… que esparce su voz por todo el mundo de habla hispana, es un hombre dedicado a Cristo, pero con los pies bien pegados a la tierra.2


1 George Grey, «CM Man’s Messages Reach 50 Million» (Los mensajes de un habitante de Costa Mesa llegan a 50 millones de personas), The Register 23 abril 1978: B1.
2 «Pentagrama», La República (San José, Costa Rica) 4 febrero 1982.

http://www.conciencia.net/

 

NI PUNTO DE COMPARACIÓN

NI PUNTO DE COMPARACIÓN

Pablo Martini
Programa No. 2016-03-18
a1Es importante realizar periódicamente una evaluación personal. Un balance o estadística de mis valores de vida, de mis prioridades, actividades, agendas y finanzas. En fin, actualizar cada tanto mi escala de valores. Es saludable y necesario. Pero la pregunta es con quién me comparo al momento de hacer esta apreciación. Porque si lo hago comparándome con mis semejantes o con otros que yo escoja, el resultado puede estar sensiblemente alejado de la realidad. Así se me va la vida con comparaciones inútiles y peligrosas Mayormente somos propensos a compararnos siempre con los que están en una condición inferior que la mía. Por ejemplo, si quiero evaluar mis prioridades en lo económico, me comparo con alguien más ambicioso y digo: “Yo no soy tan avaro. Él lo es más”. Si pretendo evaluar mi familia, en donde siempre el tiempo dedicado es poco, lo hago con una familia disfuncional y digo: Mi familia, al fin y al acabo no está tan mal. Si lo que quiero evaluar ahora es mi fidelidad conyugal, me comparo con un cónyuge liberal y digo: “Pero yo no hago esto o aquello”. De esta manera las comparaciones nunca nos dejan un cuadro acertado del estado de nuestras propias vidas. David dijo en uno de sus Salmos: “¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos. Preserva también a tu siervo de las soberbias; que no se enseñoreen de mí. Entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión.” (Salmo 19:12-13) ¿Notaste la pregunta inicial?… “¿Quién podrá entender sus propios errores?” y al unísono respondemos: NADIE.

Nosotros no podemos ser los protagonistas de nuestra propia evaluación. Otros deben opinar por nosotros mismos. Lo ideal es que ese “Otro” sea con mayúscula, o sea Dios y su Palabra. “Mas el que se gloría, gloríese en el Señor; porque no es aprobado el que se alaba a sí mismo, sino aquel a quien Dios alaba.” 1ª Corintios 10:17-18

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Alábete el extraño y no tu propia boca. (La Biblia)

MATRIMONIO, RELIGION VERDADERA, HOMOSEXUALIDAD

MATRIMONIO, RELIGION VERDADERA, HOMOSEXUALIDAD

a1Desde Departamento de Tumbes, Distrito La Cruz, nos escribe un amigo oyente para hacernos la siguiente consulta: ¿Es cierto que el matrimonio en una iglesia católica romana es el único valido ante Dios y el Señor Jesucristo, porque la religión católica romana es la única verdadera?

Bueno. Veo dos asuntos importantes en su consulta. Permítame tratar en primer lugar, esto de que la religión católica romana es la única verdadera. Si pidiéramos la opinión de algún seguidor de la religión mormona nos diría que la religión mormona es la única verdadera. Si pidiéramos la opinión de algún seguidor de la religión de los Testigos de Jehová, nos diría también que la religión de los Testigos de Jehová es la única verdadera. Lo mismo dirían los seguidores de todas las religiones en el mundo, las cuales se cuentan por miles. Es decir, amable oyente, que si bien no todos, pero la mayoría de los seguidores de una religión defienden su religión afirmando que es la única verdadera, y eso implica que todas las demás son falsas. Pero la Biblia dice algo diferente. Lo que dice es que la verdad no está en ninguna religión, cualquiera que sea, dice que la verdad está en una persona. Más aún, la verdad es una persona. Hablando del Señor Jesucristo, note lo que dijo Juan en su Evangelio. Juan 1:14 dice: Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

Así es amable oyente, el Señor Jesucristo es lleno de gracia y de verdad. Juan prosigue afirmando que la verdad vino al mundo en la persona de Jesucristo. Observe lo que dice Juan 1:17 Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

Queda claro entonces que la verdad no está en una religión, cualquiera que sea, sino en una persona y esa persona es el Señor Jesucristo. Por eso es que el Señor Jesucristo dijo lo que Juan recoge en su Evangelio en el capítulo 14 versículo 6: Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

El Señor Jesucristo es el camino, es la verdad y es la vida. No otra forma de llegar a Dios el Padre, sino por medio de Él. La religión, cualquiera que sea, no tiene poder para llevar a un hombre pecador a una relación personal con Dios Padre. El único que puede realizar esto es el Señor Jesucristo. De manera que si una persona tiene a Cristo como su Salvador, tiene la verdad, o está en la verdad. Si por contraste, una persona no tiene a Cristo como su Salvador, no tiene la verdad, o no está en la verdad, cualquiera sea la religión que practique. Cristo Jesús es la verdad, amigo oyente, no una religión. El libro de Apocalipsis dice que El Señor Jesucristo es el Verdadero. Apocalipsis 3:7 dice: Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre:

La evidencia es concluyente en cuanto a que la verdad es una persona, no una religión. Esa persona es el Señor Jesucristo. Para que Usted, amable oyente tenga la verdad o esté en la verdad, necesita tener al Señor Jesucristo en su vida. Esto no resulta de someterse a algún rito de alguna religión, cualquiera que sea, sino que resulta de recibir por la fe al Señor Jesucristo como Salvador. Si todavía no ha tomado esta decisión debe hacerlo lo antes posible. Muy bien. Ahora vamos al segundo asunto. ¿Cuándo es válido un matrimonio? Pues, en la Biblia se ve al matrimonio como un compromiso, o un acuerdo o un pacto entre un hombre y una mujer quienes voluntariamente desean vivir el resto de sus días como esposos. En primer lugar, es un compromiso ante Dios. Cuando una pareja está segura que la voluntad de Dios es que vivan juntos como marido y mujer, deben presentarse ante Dios, los dos solos para comprometerse ante él a amarse el uno al otro, a respetarse el uno al otro, a ser fiel el uno al otro, a sacrificarse el uno por el otro hasta que la muerte o la venida del Señor los separe. En segundo lugar, el matrimonio es un compromiso ante las autoridades civiles. Dios ha puesto en cada país autoridades y una ley para que sea respetada tanto por las autoridades como por los que están bajo ellas. Cada país tiene sus propias autoridades y su propia ley. La pareja que desea casarse debe someterse a lo que determina la ley de su país. Este principio se sustenta en pasajes bíblicos como Romanos 13:1-2 donde dice: Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.

De modo que para que su matrimonio sea válido, la pareja tiene que someterse a lo que las autoridades del país determinen. Esto se llama el matrimonio civil. Por último, en tercer lugar, el matrimonio es un compromiso ante los amigos, familiares y más relacionados de la pareja. Se trata de hacer saber a todos que a partir de determinado momento, una pareja que previamente ha hecho un compromiso ante Dios y un compromiso ante las autoridades civiles, comienza a vivir juntos, como marido y mujer bajo un mismo techo. El Señor Jesucristo participó en algo así en Caná, justamente donde hizo el primer milagro al cambiar el agua en vino. Esto significa amigo oyente que si una pareja se compromete ante Dios, ante las autoridades civiles y ante la sociedad, está legítimamente casada. Obviamente, algunas parejas prefieren hacer su compromiso ante Dios y ante la sociedad en algún templo, y con eso no hay problema, aunque igual hubiera sido el resultado si lo hicieran en una casa o en cualquier otro lugar que no sea un templo. Para la iglesia católico romana, el matrimonio es uno de los siete sacramentos y por eso demandan como requisito indispensable el matrimonio religioso en una capilla, y sin este requisito, la iglesia católico romana no considera legítimo un matrimonio.

La siguiente consulta nos llega desde el estado Carabobo, Venezuela, es de un joven amigo oyente, quien es creyente y dice que mantiene una lucha titánica con malos pensamientos de tipo homosexual. Sabe que esto es algo malo pero teme ceder a la tentación. Nos pide un consejo.

Gracias por su consulta. En primer lugar, amable oyente, debo indicar que la homosexualidad no es una enfermedad o una condición innata, sino un pecado. 1Corintios 6:9-10 dice: ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.
Si la homosexualidad fuera una enfermedad o una condición heredada o un desafortunado accidente genético, Dios sería injusto condenando a los afeminados y a los que se echan con varones. Por eso, Dios ofrece la oportunidad de perdón y restauración para los homosexuales. Entre los creyentes de la iglesia en Corinto había algunos que antes de ser creyentes fueron homosexuales, pero fueron perdonados y restaurados. 1 Corintios 6:11 dice: Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.
Por medio del Señor Jesucristo y por el Espíritu De nuestro Dios, los que eran homosexuales fueron lavados, santificados y justificados. Dios ama a los homosexuales, aunque odia la homosexualidad y por eso ofrece perdón de pecado y restauración total. En segundo lugar, amable oyente, entre las muchas manifestaciones de su vieja naturaleza o la carne, está justamente la homosexualidad. Por eso es que Usted está luchando contra esos pensamientos relacionados con la homosexualidad. Pero Usted debe saber que el momento que recibió a Cristo como su Salvador, su viejo hombre fue crucificado juntamente con Cristo y por eso Usted ya no está obligado a obedecer lo que su carne le pide hacer. Usted ha sido librado del poder de su carne o de su vieja naturaleza. Sólo es cuestión que se apropie de esta realidad espiritual. Mi consejo es que Usted llene su mente con la palabra de Dios, y automáticamente saldrán de su mente cualquier pensamiento hacia la homosexualidad. Note lo que dice Salmo 119:9 y 11 ¿Con qué limpiará el joven su camino?
Con guardar tu palabra. En mi corazón he guardado tus dichos,
Para no pecar contra ti.
Llene su mente de la Biblia, ore al Señor con frecuencia, sirva con dedicación en la iglesia, y verá como dejan de molestar esos pensamientos hacia la homosexualidad. Que Dios le de la victoria sobre sus malos pensamientos.

 

9-¿Debo o no cambiar de iglesia?

¿Debo o no cambiar de iglesia?

a1Después de haber considerado el material presentado en este libro, usted puede llegar a la conclusión de que la iglesia donde se congrega cuenta con varias marcas de una secta. Surge entonces una pregunta lógica: ¿Debo o no cambiar de iglesia? Antes de intentar una contestación, es imperioso establecer un principio bíblico: El Nuevo Testamento enseña lealtad a la iglesia local.

Un abogado cristiano guatemalteco, preocupado por la salud de la iglesia, me dijo que actualmente existe una iglesia «ambulante» que va de congregación en congregación como un picaflor. Un grupo se ofende en una iglesia y busca otra. Otro grupo anda de un lugar a otro en una búsqueda desesperada para encontrar «la bendición». Otros cambian de acuerdo a qué grupo tiene algo novedoso. Sin embargo, los escritores del Nuevo Testamento ni una sola vez nos animan a cambiar de iglesia sino a servir, ayudar, exhortar, someterse y solucionar problemas si los hubiera. Cuando «los de Cloé» (1 Corintios 1:12) acudieron a Pablo con una lista de problemas en la iglesia de Corinto, el consejo del apóstol no fue que salieran de la congregación o formaran su propio grupo sino que les dio indicaciones sobre cómo resolver los problemas y vivir más conforme a la voluntad de Dios.

Fidelidad a los líderes

Le ruego que abra su Biblia en Hebreos 13:7–17. Este pasaje no tiene igual en cuanto a su enseñanza sobre lealtad a los líderes de la iglesia donde uno se congrega.

Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe… Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes ha de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.

(7, 17)

El escritor de Hebreos nos enseña cinco principios sobre lealtad a los líderes de la iglesia local.

1. Recordar a los líderes (v.7). En el griego original la palabra aquí traducida «acordaos» significa «contemplar intensivamente». Nos está pidiendo que apartemos tiempo para meditar sobre quienes nos predicaron el evangelio.

En el caso de los hebreos, la Palabra del Señor llegó de una sola fuente para todos. Sin embargo, en una iglesia típica de nuestro continente casi todos fuimos ministrados por diferentes personas. Por consiguiente, antes de continuar apartemos un momento para considerar a quienes se sacrificaron para ministrarnos la Palabra de Dios. Pudo haber sido un evangelista itinerante, un pastor, un maestro de la escuela dominical o un amigo.

Cuando yo era joven, un hombre llamado David abrió su corazón y su hogar para que entráramos un grupo de desordenados. Nos habló del evangelio, nos aguantó, nos enseñó amar la Palabra, nos discipuló. Como resultado de su ministerio, dos de esos muchachos hoy son pastores; dos son esposas de pastores; otro es profesor en un seminario; yo ministro con el equipo de Luis Palau; otra mujer tiene un ministerio en una misión; otra es fiel al Señor en su iglesia local a pesar de la traición de su esposo.

Pero por otro lado, ¿qué hago si descubro que la persona que me llevó el evangelio no terminó bien su carrera o no anda bien con Cristo? En realidad es lo que sucedió con nuestro mentor espiritual. Cuarenta años después de su labor con nosotros, hoy David está divorciado, distanciado de sus hijos y casado de nuevo. Después de no haberlo visto por más de treinta años, nos encontramos y fue posible para nosotros ministrarle a él.

Al margen de lo que haya pasado, siempre será posible honrarlos; y aunque sea por vía negativa, podemos aprender de las vidas de quienes se sacrificaron para darnos el evangelio.

2. Imitar la fe de los líderes (v.7). De la raíz de la palabra «imitar» en el griego surgen las palabras mímica y mimo. El segundo principio es imitar la fe de los líderes pero no los errores que hayan cometido. Pablo explica: «Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo» (1 Corintios 11:1).

3. Obedecer a los líderes (v.17). En este versículo de Hebreos 13 no encontramos la palabra más usual para hablar de «obedecer» (que sí encontramos en Romanos 13:1). En su lugar hay una palabra rica en significación que da la idea de «ser persuadido». El escritor, entonces, no habla de obediencia ciega a los líderes sino obediencia con discernimiento («no os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrañas» v. 9). Connota examinar la vida de líder, los mensajes que enseña y la doctrina del grupo, y una vez persuadido de que pertenece a la verdad, obedecer. Obediencia ciega es lo que caracteriza a las sectas. El escritor puritano John Owen explicó que la obediencia ciega «ha sido la ruina de las almas de los hombres».

4. Someterse a los líderes (v.17). Éste es el único lugar en el Nuevo Testamento donde se encuentra la palabra que aquí se traduce «someterse». El término era común en el griego secular para expresar la idea de sujetarse a las autoridades.

Un claro reconocimiento de la autoridad que Dios le ha dado al liderazgo de la iglesia es esencial para que haya harmonía y unidad en la congregación. En contraposición al Antiguo Testamento donde Dios reinó de una forma más directa, en la iglesia neotestamentaria Él ha optado por reinar por medio de sus líderes (presbíteros, pastores, ancianos, obispos o como se llamen). En realidad, cuando nos sometemos a los líderes nos estamos sometiendo a Dios. Sin embargo, en algunos casos los mismos líderes se han abusado de los privilegios correspondientes al liderazgo, por eso la necesidad de este libro.

5. Por qué sujetarse. El autor de Hebreos habla sin rodeos cuando instruye: Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta (RV); Procuren hacerles el trabajo agradable y no penoso, pues lo contrario no sería de ningún provecho para ustedes (13:17 VP)

Hay cuatro motivos por los cuales debemos sujetarnos a nuestros pastores:

a) Porque ellos tienen que rendir cuentas a Dios por la vida espiritual de la grey. Note que ellos «velan por vuestras almas». Velar da la idea de estar atento, despierto, sin dormir. ¿Por qué velan?

Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre. Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos. Por tanto, velad[énfasis agregado], acordándoos que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno.»

Hechos 20:28–31

b) Para que su trabajo sea alegre y agradable. No existe mayor gozo para un pastor que ver a sus feligreses creciendo en la fe. «No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad» (3 Jn. 4). «Así que, hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía, estad así firmes en el Señor, amados» (Fil. 4:1).

c) Para que su labor no sea penosa ni sea una carga. La palabra griega que la VP traduce «penoso» da la idea de una carga, un gemir internamente. ¿Cuándo el pastorado se convierte en una carga? Cuando la congregación se vuelve indiferente, se opone a los pastores o entra en actitudes divisivas.

d) Para que su ministerio tenga provecho. La frase «sin provecho» viene del mundo comercial. El provecho del ministerio de los pastores está íntimamente vinculado con la actitud de sujeción de los congregantes. Su labor (enseñar, orar, velar, aconsejar, tomar decisiones, supervisar) no resultará provechosa si la congregación se queja y no se sujeta con alegría.

Fidelidad a la Palabra de Dios

En el mismo contexto, el escritor de Hebreos nos exhorta a ser leales a la doctrina bíblica:

«No os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrañas; porque buena cosa es afirmar el corazón con la gracia» (13:9). Para poder ser fiel a lo que enseña la Biblia es necesario:

1. Dejar doctrinas extrañas (v.9). El sentido del griego de «no dejarse llevar por doctrinas extrañas» es suspender algo ya comenzado. Evidentemente la comunidad de la fe ya había sido infiltrada con enseñanzas extrañas, por lo cual el autor está llamando a los creyentes a regresar a la verdad. Las doctrinas extrañas son una plaga de todas las sectas.

2. En su lugar, afirmar la gracia (v.9). La gracia es Dios obrando en el corazón por medio del Espíritu Santo y conformando al creyente a la imagen de Cristo. Si uno se fortalece con la gracia no andará tras doctrinas erróneas.

Sin embargo, muchos me han preguntado por qué son tan atractivas las doctrinas extrañas. Una variedad de características las hacen llamativas, fascinantes y a la larga seductoras. Las doctrinas extrañas ofrecen cambios rápidos en la vida. En esta sociedad de comida instantánea, televisión en vivo, comunicación rápida, es entendible que la gente busque cambios instantáneos. En segundo lugar, las doctrinas no bíblicas ofrecen una vía corta a Dios. ¿Quién no desea tener una vida más cerca de Dios? En tercer lugar, siempre (de una manera explícita o bien implícita) las nuevas doctrinas cuestionan la verdad de que el corazón puede ser afirmado sólo con gracia. Como ya hemos visto, la gracia obra en el ser interior mientras las doctrinas extrabíblicas, como no vienen de Dios, se ven obligadas a obrar en el hombre exterior, es decir en algo más visible, y terminan apelando al ego del ser humano.<

Cuándo cambiar de iglesia

Después de apreciar la importancia que el Nuevo Testamento asigna a la fidelidad hacia la iglesia local y a la doctrina bíblica, volvemos a la pregunta de cuándo resulta apropiado cambiarse de iglesia. No es fácil contestar la pregunta ni hacer una lista específica que se aplicable a cada persona. Sin embargo, intentaremos ofrecer pautas que con oración y la ayuda del Espíritu Santo, uno puede utilizar para luego tomar una decisión.

1) Es nuestra convicción que uno debe comenzar con lo que la iglesia enseña sobre la doctrina de la salvación. Sería provechoso repasar el capítulo 3, en forma específica lo referente a la prueba teológica. Si determinado grupo no enseña la doctrina de Cristo, entonces no constituye una iglesia verdadera y es hora de dejarlo. ¡Hay que abandonar la iglesia si ésta es apóstata!

La excepción es cuando Dios llama al individuo a quedarse para evangelizar. Sin embargo, es imperioso que lo vea como campo misionero y no como un lugar para «comunión». Para poder ministrar en un grupo así, es imprescindible mantener comunión con otro grupo, un grupo verdadero donde uno goce de comunión, reciba edificación —un lugar donde pueda «recargar las pilas». Tenemos amigos que recibieron a Cristo mientras asistían a una congregación que no enseña la doctrina de Cristo. Sin embargo, no han salido porque están seguros de que Dios los ha llamado a ministrar a los centenares que están allí atrapados. (Cabe mencionar que estuve presente en el bautismo de cinco personas que han podido sacar de dicho grupo.) Nuestros amigos están conscientes del peligro, por lo tanto mantienen comunión con una iglesia bíblica donde, durante los días de semana, se reúnen para orar, cantar y estudiar la Palabra de Dios.

2) En segundo lugar, recomendamos un cambio si la iglesia lo está obligando a pecar. En el caso del grupo documentado en capítulo 11, los miembros se vieron obligados a mentir y a vivir vidas falsas a fin de atraer a personas nuevas. En un caso más extremo, durante una etapa para ganar a nuevos miembros, la Familia de Dios empleaba con el sexo opuesto lo que llamaban «pesca con flirteo», un método que no descartaba las relaciones sexuales con aquel a quien se quería atraer al grupo.

3) En tercer lugar, es hora de cambiar de iglesia cuando para obedecer los dictámenes del grupo uno es obligado a desobedecer la Palabra de Dios. No nos referimos a interpretaciones de la Escritura que son de importancia secundaria, sino a cuando, por sujetarse a la iglesia, uno tiene que cerrar ojos a la clara enseñanza de la Biblia. Hemos visto que a veces las «profecías» son aceptadas por encima de la Biblia. En otros casos la palabra del líder es recibida por encima de la Palabra de Dios. Existen claras enseñanzas escriturales con relación a la familia, pero lamentablemente ciertos grupos exigen a sus feligreses no cumplir con las responsabilidades familiares para ser fiel a la iglesia. Si ése fuere el caso, sería hora de buscar otra iglesia.

4) Es hora de salir cuando el pecado es tolerado, cuando no se administra disciplina bíblica. No me refiero a los «pecados culturales» o a cosas dudosas cuando hay diferencias de opiniones sino a casos cuando el liderazgo tolera el pecado agudo en la congregación. Peor todavía es cuando se tolera el pecado en el liderazgo. Siempre habrá pecado en los miembros de todas las iglesias del mundo, pero es cuestión de qué se hace frente al pecado.

El otro lado de la moneda, y quizá más común en las sectas y semisectas, es cuando existe una disciplina sofocante, cuando se castiga a quienes no obedecen al pie de la letra los muchos mandamientos impuestos por el grupo.

Según la información ofrecida en este libro, habrá también otros motivos que compelan a una persona o a una familia a buscar otra congregación. Sin embargo, creemos firmemente que nunca es bíblico dejar una iglesia para eludir disciplina verdadera, para esquivar responsabilidades, para no consultar con los ancianos, para seguir con la costumbre de cambiar cada dos años, o porque uno se ofendió. Aun cuando alguien llegue a la conclusión de que es hora de irse por uno de los motivos mencionados más arriba (o por otra razón), es imperioso ir directamente a los líderes para intentar resolver el conflicto (Mateo 18:15–17). Le aseguro que si se trata de una secta no logrará absolutamente nada, y este paso verificará que ha tomado la decisión correcta.

Conclusión

Una vez que haya llevado a cabo las pruebas mencionadas y cuando haya tomado su decisión sobre el grupo, recuerde que con palabras terminantes Juan nos indica cómo tratarlos: «Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo. Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina [la doctrina de Cristo], no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido! Porque el que le dice: ¡Bienvenido! participa en sus malas obras» (2 Juan 9–11).1

RV Citas Bíblicas tomadas de Reina Valera, (RV) revisión 1960© Sociedades Bíblicas Unidas.

VP «Dios Habla Hoy», 1994© por Sociedades Bíblicas Unidas.

VP «Dios Habla Hoy», 1994© por Sociedades Bíblicas Unidas.

1 Para una explicación de este pasaje, ver capítulo 10.

Mirón, J. (1997). ¿Iglesia o secta? (pp. 73–87). Miami, Florida, EE. UU. de A.: Editorial Unilit

«FORMÓ OTRA FAMILIA Y NOS OLVIDÓ»

17 mar 2016

«FORMÓ OTRA FAMILIA Y NOS OLVIDÓ»

por Carlos Rey

a1En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio http://www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:

«Hace cuatro años mi esposo se enamoró de otra mujer y me dejó con dos niños. Creí que se arrepentiría y volvería con nosotros. Sin embargo, no lo hizo, [sino que] formó otra familia y nos olvidó….

»Lamentablemente me volví una persona irritable. Me enojo fácilmente con mis niños, a quienes regaño con frecuencia. Me siento culpable porque no he podido manejar la ira, y siento que eso está afectando a mis hijos que, además de no tener a su padre, también deben soportar mi mal carácter.»

Este es el consejo que le dio mi esposa:

«Estimada amiga:

»¡Cuánto sentimos el abandono que han sufrido usted y sus hijos! Tiene razón al decir que a sus hijos los afecta el no tener al padre. Pero, además del abandono que están sintiendo, es de esperarse que también estén sufriendo la misma frustración, irritabilidad y rabia que la están atormentando a usted. Bien pudiera ser que usted los esté regañando con frecuencia porque ellos están reaccionando a esos sentimientos de forma inapropiada.

»Cuando un padre abandona a sus hijos, ellos a menudo sienten que hicieron algo malo…. Es muy importante que usted permita que ellos hablen acerca de la frustración y del enojo que sienten. Usted es la única persona a quien ellos tienen para escucharles y luego decirles que no son culpables de que su padre los abandonara.

»La felicitamos por reconocer que su irritabilidad y mal carácter están haciéndoles daño a sus hijos, como también por el deseo que tiene de cambiar. Le recomendamos que comience a anotar sus sentimientos en un cuaderno. Escriba todos los detalles, sin omitir nada. Cuando tenga deseos de gritar, escriba con letras mayúsculas. Anote todo pensamiento negativo. Luego cierre el cuaderno y guárdelo. Allí lo tendrá si se le ocurre algo nuevo que añadir….

»Es muy importante para su salud que deje de enfocarse en lo negativo. Los estudios más recientes demuestran que todos nuestros pensamientos negativos producen sustancias químicas en el cerebro que se transmiten a otras partes del cuerpo. Esas sustancias son perjudiciales para nuestros órganos internos y pueden causar alguna enfermedad. Uno puede enfermarse debido a esos pensamientos.

»El apóstol Pablo nos dio la receta que puede proteger nuestra mente de pensamientos tóxicos. Él enseñó: “Consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio.”1 Siga ese consejo y empéñese cada día en cultivar pensamientos positivos. Pídale a Dios que… le ayude a afrontar el futuro con valor y fortaleza.

»¡Usted puede lograrlo!»

Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si se ingresa en el sitio http://www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 381.