Identidad de la cristiandad

Viernes 28 Agosto
Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. Amados, ahora somos hijos de Dios.
Identidad de la cristiandad

En 1973 el filósofo polaco L. Kolakowski (1927-2009) describía así la evolución de la cristiandad:

«La cristiandad parece ser presa del pánico, del miedo a encontrarse cada vez más en la posición de una secta aislada. Efectúa ensayos de adaptación insensatos, a fin de no ser engullida por sus enemigos. Trata de adoptar los colores de su entorno, con la esperanza de salvar su vida de esta manera. En realidad, así ella pierde su identidad, que consiste justamente en la separación entre lo que es santo y lo que es profano».

Esta crítica es justa: la cristiandad pierde su identidad, porque muchos de los que dicen ser cristianos, solo tienen el nombre de cristianos.

Y la gran trampa del diablo consiste en borrar la línea de demarcación entre el bien y el mal, como entre lo santo y lo profano.

En los discípulos de Jesucristo, al contrario, esta identidad era claramente visible: los reconocían porque “habían estado con Jesús” (Hechos 4:13). Cuando acababa de ser crucificado por los hombres, sus discípulos mostraban, por su actitud y sus palabras, su amor a su Salvador, y su semejanza con él.

Cristianos, redimidos de Cristo, despertémonos. Todo discípulo del Señor Jesús tiene en su vida motivaciones, objetivos y recursos diferentes a los de los inconversos. Es nacido de Dios, y su vida es la de un hijo de Dios. Por eso para él solo debería haber una voz con autoridad: la voz de Dios. Abramos la Biblia y leámosla, escuchémosla. No es una palabra de hombre, es la Palabra de Dios.

3 – Confortará mi alma 

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: Jehová es mi pastor

3 – Confortará mi alma

David Barceló

 

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

http://www.porgracia.es/

MUJER: EN EL MUNDO ESTÁS, PERO DEL MUNDO NO ERES

Esclavos de Cristo

MUJER: EN EL MUNDO ESTÁS, PERO DEL MUNDO NO ERES

Johanna Ramírez Suavita

En estos tiempos de confinamiento son muchos los pensamientos que vienen a nuestra mente y muchas las dudas que se quieren sembrar en nuestro corazón. Las avalanchas de noticias y opiniones terminan abrumándonos y por momentos no sabemos qué actitud tener. Esto es normal, hermanas, y no está mal sentirlo. El punto realmente importante es hacia dónde nos lleva todo esto: ojalá la respuesta siempre sea Cristo.

Ser creyentes no nos hace inmunes ante el dolor, la enfermedad o la inquietud, recuerden cómo el mismo Señor Jesucristo nos advierte que tendremos aflicción (unas veces más que otras) pero que confiemos en Él porque ya ha vencido (Juan 16:33). No obstante, sé que no siempre podemos mantener la calma y que si bien conocemos su promesa, a veces la obediencia nos cuesta. En mi caso, cuando apenas empezaba todo en nuestro país Colombia, tuve un momento de incertidumbre y agobio: pensaba en cuánto duraría esta situación, miraba la despensa e intentaba calcular cuántos días de provisión teníamos, descargaba aplicaciones para tener mercados a domicilios y buscaba todas las formas posibles de tener el control. Hasta que un día, sentada en la sala de la casa conversando con mi esposo (y pastor), reconocí sinceramente que no era posible, que en mis fuerzas nada podía hacer, porque detrás de todos estos esfuerzos estaba la necesidad y la necedad de querer tener resuelto cada detalle. Entonces entendí que no hay nada más esperanzador y consolador que descansar en Jesús.

Hermanas, las que somos esposas debemos ser ayuda idónea para nuestros maridos en estos momentos, debemos apoyarlos en todo, confiar en las decisiones sabias que ellos han de tomar guiados por el Señor, y ser buenas administradoras de la provisión que hay en casa, aprovechar estos tiempos para conocer más a nuestros hijos y llevarlos amorosa y cálidamente a los pies del Señor.

Las que no son casadas pero que son hijas o hermanas también son llamadas a manejar con dominio propio y sabiduría cada día. Pero ciertamente, todas estamos en el deber de testificar a Cristo, de anclarnos en Su Palabra y exaltarle en cada momento sin importar qué tan agotador haya sido el día, pues reconocemos y afirmamos que todo lo que sucede está enmarcado en su soberanía y ha sido decretado por Él. Dios, que es bueno y misericordioso nos conoce más que nadie, y por eso podemos descansar confiadamente en que proveerá en nuestro hogar conforme a su voluntad y, además, nos dará la verdadera paz para transitar en cualquier situación que se nos presente (Filipenses 4:7; 1 Pedro 5:7).

Queridas mujeres, diariamente vemos cómo para el inconverso permanecer en casa puede parecer un castigo, un yugo difícil de cargar, algo aburridor y por eso intenta encontrar en el mundo respuestas ante esta pandemia. Busca refugios vanos en las energías, en los buenos pensamientos, en los sentimientos, o en dioses creados a imagen del hombre en donde una falsa piedad debería torcer su voluntad. Sin embargo, los hijos de Dios nos gozamos en nuestros hogares, en la bendición de poder permanecer allí para conversar, para orar en familia, para disfrutar de todo aquello con lo que Dios nos ha bendecido. Nosotras no vemos un refugio más perfecto, una roca más firme y un consuelo más efectivo que Dios mismo (Salmos 62:7). Es por esto que la invitación en esta y cualquier otra calamidad que podamos enfrentar en lo que nos quede de vida es que seamos luz en la oscuridad, calma en el caos, pero no por lo que nosotras tengamos para ofrecer, sino porque testificamos la poderosa y grandiosa obra de Jesús.

Hoy, mañana y siempre oremos fervientemente a nuestro buen Dios para que podamos hablar a otros de su gracia  y para que le amemos más cada día, confiada y plenamente, para que con nuestros ojos puestos solamente en Jesús, seamos capaces de responder ante la presión del mundo y el afán de cada día. Que el desasosiego no nos sobrepase, sino que sea Su Palabra la que nos reconforte y nos embriague desde que salga el sol hasta que se ponga de nuevo.

Bautista reformada. Redimida por gracia. Esposa de Eduar y mamá de Antonia.

 

Bautizándolos

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Bautizándolos

 J.V. Fesko

Nota del editor: Este es el sexto capítulo en la serie «La Gran Comisión», publicada por la Tabletalk Magazine. 

Creo que cuando las personas miran el bautismo, tienen una comprensión limitada de por qué Jesús ordenó que bauticemos a Sus discípulos. La mayoría de las personas probablemente asocian el agua con la limpieza, que es una conexión precisa dado el mensaje del profeta Ezequiel de que Dios rociaría agua sobre Su pueblo (Ez. 36:25). La limpieza del pecado, sin embargo, es solo un elemento en el significado e importancia del bautismo.

El mandamiento de Cristo de bautizar en última instancia descansa sobre Sus propias acciones.

En lugar de enfocarse en el individuo, Dios usa el agua en conexión con el contexto más amplio de la historia de la redención. A lo largo de la Escritura, el agua y el Espíritu aparecen en contextos que despliegan nuevas imágenes de la creación. El Espíritu Santo sobrevoló la creación (Gn. 1:2). Noé envió una paloma (la representación simbólica que el Nuevo Testamento le da al Espíritu) sobre las aguas del diluvio que habían disminuido (Gn. 8:8-12; Mt. 3:16). Cuando Israel fue bautizado en el Mar Rojo, Dios colocó Su Espíritu, al cual representó como un ave que revolotea, en medio de Israel (Ex. 14:21-22; Dt. 32:10-12; Is. 63:11-14; 1 Cor. 10:1-4).

Cuando Jesús fue bautizado, el Espíritu descendió sobre Él en forma de paloma (Mt. 3:16). Dios empleó agua junto con la obra del Espíritu para producir nuevas creaciones, ya sea la primera creación, la tierra recreada después del diluvio, la creación de Israel como nación o la piedra angular de la nueva creación a través de Jesús, el último Adán (1 Cor. 15:45).

Dios estaba enviando un mensaje de que, a fin de cuentas, haría de los nuevos cielos y la nueva tierra, una obra del Dios trino a través de la obra de Su Hijo por el agua y la obra del Espíritu Santo. Esta promesa aparece, por ejemplo, en el libro del profeta Joel: «Y sucederá que después de esto, derramaré mi Espíritu sobre toda carne» (Jl. 2:28). Esta es la promesa que Juan tenía en mente cuando dijo a la multitud en el desierto: «Yo os bauticé con agua, pero Él os bautizará con el Espíritu Santo» (Mc. 1: 8). Y esta es la promesa que Cristo cumplió en Pentecostés.

Hay dos elementos notables que vinculan los eventos del Pentecostés con el mandato de bautizar que Cristo dio en Su Gran Comisión (Mt. 28:18-20). Primero, esto cumplió la profecía del Antiguo Testamento, como hemos notado. Pedro les dijo a las multitudes que los eventos que estaban presenciando eran un cumplimiento de la profecía de Joel de que Dios derramaría Su Espíritu sobre toda carne (Hch. 2:18-21). Esta es también la promesa de Juan acerca del bautismo del Espíritu Santo. El sermón de Pedro en Pentecostés confirma esto: «Así que, exaltado a la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís» (Hch. 2:33). Cristo bautizó a la iglesia en el Espíritu Santo: Él comenzó el derramamiento del Espíritu sobre toda carne.

En segundo lugar, de acuerdo con Su mandato de bautizar a las naciones, observa que personas de muchas naciones, judíos y gentiles, se reunieron en Pentecostés (Hch. 2:9-11). Jesús estaba bautizando a toda carne, estaba bautizando las naciones con el Espíritu, y al hacer esto, los estaba trayendo a la nueva creación. Por lo tanto, cuando la iglesia bautiza a los discípulos de Cristo, le dice al mundo y al pueblo de Dios a través de la predicación del evangelio, tanto en palabras como en agua, que Cristo está derramando el Espíritu, limpiando a las personas de sus pecados, uniéndolos a Sí mismo, y trayéndolos a los nuevos cielos y la nueva tierra.

Por lo tanto, el mandamiento de Cristo de bautizar en última instancia descansa sobre Sus propias acciones: Su derramamiento del Espíritu sobre las naciones para unir a un pueblo a Sí mismo, para limpiar a Su novia de toda mancha y arruga para que pueda presentarla como santa y sin defecto (Ef. 5:25-27). Esto es lo que Pablo llamó el lavamiento de la regeneración y la renovación (Tit 3:5; ver Mt. 19:28).

Así que el bautismo predica un mensaje a través del agua, aunque este mensaje solo puede escucharse y ser eficaz cuando se une a la predicación de la Palabra. El agua sola no tiene poder para salvar o limpiar. Más bien, junto con la predicación de la Palabra, Dios a través del Espíritu salva y santifica. En el lenguaje teológico técnico, el bautismo es un medio de gracia.

Es por eso que debemos bautizar a los discípulos de Cristo; es el medio elegido por Dios para salvar y santificar a Su pueblo. Bautizamos porque, en las palabras del Catecismo Menor de Westminster, «es un sacramento, en el cual, el lavamiento con agua, en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, significa y sella nuestra unión con Cristo, nuestra participación en los beneficios de la alianza de gracia y nuestro compromiso de ser del Señor» (P & R 94). Bautizamos, por lo tanto, en el nombre de la Trinidad porque Dios ha enviado a Su Hijo, quien ha derramado Su Espíritu, y Él está haciendo los nuevos cielos y la nueva tierra, nos está limpiando de nuestro pecado, y nos ha unido a Jesús, el último Adán, que está marcando el comienzo de la nueva creación, los nuevos cielos y la nueva tierra.

Este es un entendimiento profundo del bautismo y al cual todos debemos apegarnos, ya sea que recibamos el bautismo personalmente o lo observemos administrado a otros.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
J.V. Fesko
J.V. Fesko
El Dr. J.V. Fesko es decano académico y profesor de Teología Sistemática y Teología Histórica en el Seminario Teológico Reformado en Jackson, Misisipi, Estados Unidos de América. Es autor de numerosos libros, incluyendo Reforming Apologetics [Reformando la apologética] y Word, Water, and Spirit [Palabra, agua y Espíritu].

M21 – Pensamiento sano

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M21 – Pensamiento sano

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/pensamiento-sano/

Carmen Espaillat: La Biblia te invita a desarrollar buen juicio. De acuerdo a Nancy Leigh DeMoss, esto es muy importante.

Nancy Leigh DeMoss: No puedes amar a tu esposo y a tus hijos si no tienes sano juicio. Porque cuando ellos no son amables, si no tienes claridad de pensamiento, vas a responder de manera poco amorosa.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

A veces, las presiones vienen hacia ti tan rápido, que parece que no pudieras pensar con claridad, pero Nancy ha estado explicando cómo Dios nos puede enseñar a pensar con claridad, a tener un sano juicio, no importa qué. Es parte de la serie El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 .

Nancy: En esta serie de Tito capítulo 2, estamos hablando sobre una virtud que he llegado a creer que es fundamental para vivir la vida cristiana. Si no dominamos esta virtud en particular, creo que lucharemos con todo lo demás. Estoy empezando a ver… o el Señor está comenzando a conectar algunos puntos en mi propia vida, en mi propia forma de pensar acerca de por qué esta virtud es tan importante.

Es algo que se enfatiza en el libro de Tito y también muy particularmente a través de 1era y 2da cartas a Timoteo, las epístolas pastorales. Pablo habló a los pastores sobre el desarrollo de estas iglesias jóvenes y destacó la virtud del dominio propio, el autocontrol.

Así que mientras estudiamos Tito capítulo 2, permítanme recordarles la razón por la cual estamos estudiando este curriculum. Se trata de un plan de estudios para la formación de mujeres y que éstas lleguen a convertirse en seguidoras y discípulas de Jesucristo. Es así como luce la madurez cristiana en una mujer. Esta es la forma como se lleva a cabo.

Lo vemos en mujeres mayores viviendo vidas ejemplares, que son modelos de santidad, y en mujeres que son intencionales en la formación y la enseñanza de las mujeres más jóvenes para que tengan las cualidades y las características que necesitan para vivir su cristianismo.

Hemos dicho que estas cualidades son muy personales. Están basadas en nuestras relaciones, y se centran mucho en nuestras relaciones dentro de la familia. Déjenme retomar Tito capítulo 2, comenzando en el versículo 2, solo para darnos un poco de contexto aquí.

Quiero que veamos este concepto de dominio propio que estábamos viendo en nuestra última sesión, y que tiene que ver con una mente sobria; con el dominio propio. Vemos cómo esta frase aparece tres veces en estos versículos que hemos estado viendo.

Tito 2:2: Primero que nada, “Los ancianos deben ser sobrios, dignos, prudentes…” Ahí está nuestra palabra —sophron— autocontrolados. Dominio propio. Necesitan ser “sanos en la fe, en el amor, en la perseverancia”.

Versículo 3: “Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta: no calumniadoras ni esclavas de mucho vino, que enseñen lo bueno…”

Aquí no ves la palabra “autocontrol”, pero la palabra “enseñen” pertenece a la misma familia de palabras en el griego original que la palabra sophron. Significa enseñarlas a tener un sano juicio, enseñarlas a ser prudentes, enseñarlas a ser sobrias.

No puedes ver todo esto en la traducción al español, pero es lo que está detrás del original. “Que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, a ser prudentes” (versículo 4). Aquí está nuestra palabra nuevamente, sophron—sobria, dominio propio. En la Nueva Versión Internacional tienes la palabra “sensata” aquí…y “juiciosas”, en la versión Dios Habla Hoy. Con dominio propio; de buen entendimiento.

La palabra sophron es algo que, como veíamos en la última sesión, está enraizada en la sana doctrina. Primero que nada, debemos pensar correctamente acerca de la Palabra de Dios: ¿Quién es Él? ¿Qué es el Evangelio? ¿Cómo luce? Y, ¿cómo funciona? Si tenemos una sana doctrina, eso resultará en buen entendimiento en todos los aspectos de la vida—seremos sabias, discretas, sensatas, auto controladas, viviremos prudentemente en todas las áreas del vivir. Esto resultará en una vida sana y prudente.

Un diccionario bíblico habla acerca de la esta palabra —sophron— sensata, con dominio propio. Dice, “Esta es una persona que ha desarrollado la capacidad para gobernar o disciplinarse a sí misma, su mente, sus pasiones, sus afectos, y su comportamiento.» 1 Por lo tanto, se trata de ponerle riendas a tu vida—a tus afectos, a tu comportamiento, a tu lengua, a tus pensamientos. Todo esto está siendo gobernado por el Espíritu Santo como resultado de tener dominio propio.

Esta virtud es fundamental para todos los creyentes en todas las etapas de la vida. Me estoy dando cuenta de que no podemos cumplir las demás cualidades y características que se encuentran en este plan de estudios para las mujeres jóvenes y mayores por igual, si no estamos sophron, si no tenemos un sano juicio. No puedes amar a tu marido y a tus hijos si no tienes una mente clara. Porque cuando ellos no son amables, si no tienes buen entendimiento, vas a responder sin amor.

No podrás ser pura ni ser una guardadora del hogar; una ama de casa; una trabajadora del hogar; no podrás ser amable. No puedes tener un sano juicio.

Ahora, he estado tratando de entenderlo a medida que voy meditando en esta palabra, en este concepto en las últimas semanas. Estoy tratando de entender cómo luce una mujer sophron y qué diferencia hace si tenemos una mente prudente o no la tenemos. Así que hoy quiero describir los dos tipos de mujeres que hay. Aquella que es sophron y la que no es sophron.

Me tomé un tiempo en los últimos días solo para hacer dos listas, una lista de las características de estos dos tipos de mujeres. Quiero empezar con las características que describen a la mujer que no es sophron; una que no tiene dominio propio. Esta mujer no es prudente.

Eso no quiere decir que una sola persona tendrá todas estas cualidades. Porque cuando tenemos buen entendimiento, esto se manifestará de diversas maneras, dependiendo de nuestra personalidad, de nuestras circunstancias, de nuestra educación. Pero he aquí una especie de retrato de las características que podrían ser el caso de una mujer que no tiene buen entendimiento.

Por ejemplo, ¿cómo podría afectar nuestra mente y nuestras actitudes no ser sophron? ¿Cómo luce esto? Una mujer que no es sophron puede ser impetuosa e impulsiva. Por ejemplo, en relación con los gastos, con la compra de cosas que no pueden pagar y que no son necesarias. En relación con la alimentación, la forma de hablar, las decisiones—es impulsiva. Lo ves, tienes que tenerlo. Esta mujer actúa ahora y luego lamenta haberlo hecho.

Eso es una mujer que no es sophron. Una mujer que no es sophron no discierne. Ella no es cuidadosa en relación con las cosas que ella permite que entren en su pensamiento, en su mente. Si quieres todo esto puedes obtener la lista completa al final de la transcripción y luego puedes orar por esta lista.

Así que escucha con tu corazón, y solo quizás anota algunos que son muy específicos, como el Señor te los vaya mostrando y que son importantes para ti. Una mujer que no es sophron va a ser fácilmente engañada por filosofías mundanas y por las formas equivocadas de pensar. Alimentará su carne. Su carne va a controlar su espíritu, en lugar de su espíritu controlar su carne. Ella tiende a ser víctima de sus circunstancias o de su pasado.

Una mujer que no es sophron puede tener buenas intenciones, pero es lenta en el seguimiento. Es rápida para hacer compromisos, pero le cuesta trabajo mantenerlos y vivirlos. Ella tiende a tener una vida centrada en sí misma. ¿Cómo me afecta esto a mí? Esta es la forma como ella piensa.

Muy fácilmente es una persona descontenta. Ella tiene este modo de pensar, «Yo merezco algo mejor que esto.» De hecho, a medida que me relaciono con la mentalidad y las actitudes de una mujer que no es sophron, he llegado a creer, y he estado pensando en esto, que muchos de los trastornos mentales y emocionales que son muy frecuentes en las mujeres hoy en día son el resultado de no tener un sano juicio; de no pensar con claridad.

¿Cómo afecta esto nuestras emociones? Si no estamos sophron, tendemos a ser inestables, fuera de control; somos como una montaña rusa emocional, nuestras emociones son controladas por las circunstancias. Nuestro comportamiento y nuestras respuestas tienden a ser controladas por las circunstancias. Así que si tenemos ganas de hacer algo, lo hacemos. Y si no tenemos ganas de hacerlo, no lo hacemos.

Eso tiene que ver con levantarse de la cama, con la forma de comer, con la forma en que respondemos a la gente difícil —impulsadas por nuestras emociones. Tiene que ver con cambios de humor, depresión crónica; todas estas cosas pueden ser evidencias de no tener un sano juicio. Estas mujeres son propensas a los estallidos emocionales o a grandes variaciones de subidas y bajadas emocionales. Esos pueden ser indicios de que no estamos teniendo dominio propio; no tenemos una forma sana de pensar.

Una mujer que no es sophron tratará siempre de escapar de sus problemas; hará cualquier cosa para evitar el dolor y las dificultades en la vida. Ella pudiera hacerlo en la forma en que come, o bebe, o se medica a sí misma, tratando de librarse del dolor, en lugar de enfrentarlo y tratar con él a la manera de Dios.

Una mujer que no es sophron tiende a ser fácilmente provocada. Puede perder los estribos con facilidad, puede tener un problema con la ira o mal genio. Otras lo guardan en su interior, acumulando o internalizando ira contra las personas en sus corazones. Puede ser hacia adentro o hacia afuera. Puede explotar, o puede guardarlo por dentro, pero es una evidencia de no ser sophron.

Una mujer que no es sophron tenderá a desmoronarse en una crisis o cuando recibe una mala noticia. Ella puede ser una persona temerosa. Cuando la vida no funciona —algo que muchas veces ocurre, de diversas maneras. Cuando la vida no funciona, una mujer que no es sophron tenderá a enojarse, o a llenarse de resentimiento, de miedo, o a deprimirse; a perder las esperanzas.

Una mujer que no es sophron dirá lo que pase por su cabeza sin pensar. Simplemente va a salir por su boca. Ella va a dejarlo escapar de sus labios. Ella es rápida para expresar su frustración o su ira, o para ventilarla. Ella puede ser muy obstinada, rápida al hablar o argumentativa; ella tiene que tener la última palabra.

Una mujer que habla con palabras ásperas, fuertes o groseras; de forma vulgar o profana, evidencia de que ella no es sophron—ella no tiene buen entendimiento. A veces, las mujeres que no son sophron, se expresan de otra forma: no hablan o no se sienten cómodas hablando con los demás porque están demasiado preocupadas por lo que otros piensan, o por lo que los demás piensan de ellas. No son sophron, por lo que se quedan paralizadas. Ellas no pueden hablar.

De manera que también vemos que esto afecta nuestro comportamiento. Una mujer que no es sophron, su vida tenderá a estar fuera de orden. Habrá caos y confusión. Su comportamiento puede ser impredecible. Ella puede ser moralmente descuidada, en vez de cuidadosa. Si ella no es sophron, carece de discreción, puede ser coqueta y sensual, o fácilmente desviada sexualmente, y ella puede hasta llegar a llevar a otros por el mal camino.

La mujer de Proverbios 7, la esposa adúltera, la mujer seductora—si vas atrás y examinas ese pasaje, esta mujer definitivamente no es sophron. Una mujer que no es sophron tiende a posponer las cosas, a aplazar las tareas que no le agradan o que son difíciles—juego ahora y trabajo más adelante, si tengo que hacerlo. Eso no es sophron, no es sobria o sensible, no tiene dominio de sí misma en su pensamiento.

Una mujer que no es sophron puede ser entregada a los excesos y a los extremos en su comportamiento, o puede vivir una vida frívola. Ella puede ser amante de los placeres vanos. Ella vive para la diversión, vive para el placer. Ella está consumida por las cosas que son temporales y terrenales, en lugar de las cosas que son espirituales y eternas.

Ella cede fácilmente a la tentación. Por supuesto, la primera persona que viene a mi mente es Eva, la madre de todos nosotros, que no era sophron. Como resultado, ella se dejó llevar por sus emociones y por lo que —a su entender— era mejor, aunque al final era una necedad y terminó pecando y haciendo decisiones insensatas y pecaminosas.

Una mujer que no es sophron tendrá que luchar para desarrollar disciplinas constantes y rutinas en su vida. ¿Cuántas de nosotras luchamos aún con la constancia en áreas prácticas, como en nuestra vida devocional? Esa constancia o falta de ella es una evidencia de si somos o no sophron—de si tenemos dominio propio.

Aquí hay una que me ha dado mucha convicción. Una mujer que no es sophron tiende a distraerse fácilmente, saltando de una cosa a otra. La incapacidad para enfocarse o concentrarse o para terminar una tarea es una evidencia de no ser sophron.

Una mujer que no es sophron podrá disfrutar del entretenimiento vacío, del entretenimiento hueco. La palabra diversión significa «sin pensar». No es que cualquier entretenimiento o diversión sea malo, pero ¿qué de bueno tiene el entretenimiento frívolo, sin sentido o vano? Convertirse en una adicta a la televisión, que solo vive para ser entretenida—esto es una mujer que no tiene buen entendimiento.

Una mujer que no es sophron tiende a desperdiciar su vida, tiende a desperdiciar el tiempo. Come, bebe, regocíjate, vive el momento. ¿No es así como muchas de nosotras tendemos a vivir, solo por el momento,sin pensar a largo plazo; en el futuro, en la próxima generación; en las implicaciones de las decisiones que estamos tomando hoy?. No es sophron. No es sensata, no tiene buen entendimiento.

Una mujer que no es sophron puede tomar decisiones basadas en sus propios sentimientos o en lo que es más fácil o más cómodo, en lugar de lo que es sabio, prudente y bueno.

Una mujer que no es sophron manejará sus anhelos no cumplidos, que todos tenemos, siendo demandante, tomando el asunto en sus propias manos, tal vez haciendo rehenes de los demás.

Podríamos seguir y seguir, pero permítanme decir que en última instancia podemos justificar cualquier tipo de comportamiento irracional, violento, o corrupto hasta el extremo, si no somos sophron, si no somos razonables, si carecemos de un sano juicio.

Ahora, por el contrario —y me voy a mover a través de esto rápidamente. Una mujer que es sophron tiene dominio propio, tiene sano juicio, y presenta las siguientes características —todo lo contrario de lo que hemos estado hablando en estos últimos instantes. Si ella es sophron, su corazón y sus pensamientos están fundamentados en la Palabra y en los caminos de Dios.

La Palabra de Dios y sus caminos construyen límites en su vida. Por otro lado, en el caso de la mujer que no es sophron, su vida es como un río en la etapa de la inundación. No hay límites, está fuera de control—y es capaz de hacer mucho daño a mucha gente.

Pero para una mujer que es sophron, la Palabra de Dios, la verdad de Dios, los caminos de Dios ponen límites a su vida. Por lo tanto, ejerce moderación y autocontrol en todos los ámbitos de su vida y en sus pensamientos. Ella lleva cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo. Ella no permite que ideas no autorizadas construyan un nido en su mente.

Ella ejerce moderación en relación a la lengua. Ella habla con palabras puras y amables, palabras medidas. Es lenta para hablar. Piensa antes de hablar, no solo habla impulsivamente.

Piensa en Proverbios 29:11 donde se muestra este contraste. «El necio», por un lado, es una persona que no es sophron, “da rienda suelta a su ira, pero un hombre o una mujer sabia», que es sophron, “la reprime».

Una mujer que es sophron ejercita la moderación en su alimentación. Ella es moderada. Ella come para vivir en vez de vivir para comer. Es también moderada en sus gastos. Ella no gasta el dinero que no tiene. Cuando gasta dinero, piensa en términos de los valores eternos.

Ella es moderada y restringe sus reacciones, no se irrita fácilmente, es lenta para enojarse. Es emocionalmente estable. Ella puede estar en calma bajo presión. Ella usa su tiempo con propósito. Ella es unabuena administradora. Ella es moralmente casta y pura. Tiene una vida bien ordenada. Ella tiene un buen juicio; la capacidad de resolver problemas difíciles.

Cuando se enfrenta a una crisis, como todas tendremos que hacer—y realmente, si eres una madre o una esposa, o una empleada, o una estudiante, todos los días te enfrentas a minicrisis. Así que ya sea en las minicrisis o en las crisis más importantes de su vida, la mujer que es sophron mantiene el ánimo. Ella tiene buen entendimiento. Ella sabe qué hacer. Ella no pierde los estribos bajo presión. Ella no se desmorona. Su confianza está en el Señor.

En las Escrituras vemos muchas veces cómo describen esto. En mi tiempo de quietud hace varios días estaba meditando sobre el Salmo 57, donde David es muy realista acerca de las cosas que debe enfrentar. Él dice: «Mi alma está entre leones; tengo que acostarme entre los que vomitan fuego; entre los hijos de los hombres, cuyos dientes son lanzas y saetas, y cuya lengua es espada afilada…Han tendido una red para mis pasos” (versículos 4-6).

Él está en problemas. Él está en medio de una crisis. ¿Pero qué es lo que él dice? Salmo 57:7, “Firme está mi corazón, oh Dios, mi corazón está firme; ¡cantaré y entonaré salmos!”

En medio de la crisis, una persona que es sophron está tranquila y responde y piensa de forma ordenada. La mujer sophron es capaz deresponder con fe frente al miedo cuando se enfrenta a retos. Ella guarda su corazón. Ella guarda su mente. Ella es cuidadosa y exigente con relación a lo que lee, lo que ve y lo que le permite entrar en su mente.

Ella evalúa lo que lee, lo que oye y lo que otros dicen a la luz de las Escrituras, no solo piensa si se siente bien acerca de esto, pero si esto es verdad de acuerdo a la Palabra de Dios. Está mentalmente disciplinada. Ella es capaz de resistir la tentación. Es capaz de posponer la gratificación.

Su comportamiento es controlado por el Espíritu de Dios y por sus convicciones y no por circunstancias y emociones. La mujer que es sophronvive centrada en Dios y en otros. Ella vive a la luz de la eternidad. Eso es lo que determina sus opciones y sus reacciones. Es diligente y fiel en el cumplimiento de sus responsabilidades. Trabaja primero y juega más tarde.

Ella es modesta en su vestimenta y en su comportamiento. Ella vive una vida reflexiva e intencional. Ella no solo va a la deriva o con la corriente. Ella es intencional sobre su vida. Ella está dispuesta y es capaz de soportar las dificultades en aras de una ganancia o recompensa mejor.

Cuando la vida no funciona, la mujer que es sophron espera en Dios de todos modos. Su corazón está firme. Ellapuede dar gracias en todas las cosas. Ella experimenta la gracia en el medio del fuego. Basasus decisiones en lo que es prudente, sabio y bíblico, incluso en lo que respecta a las decisiones difíciles. Ella es capaz de orar.

El Espíritu de Dios controla su carne en lugar de lo contrario. Ella está espiritual y moralmente alerta. Su corazón y su mente están siempre—siempre bajo la vigilancia y la protección del Espíritu de Dios, la verdad de Dios, y la verdad de la Palabra de Dios.

Creo que hemos ido sobre estas características demasiado rápido, pero, ¿has captado la idea? ¿Eres una mujer sophron? Quizás me digas, “Bueno, depende qué día, a qué hora, o en qué circunstancia.”

Yo puedo estar actuando de una manera muy sophron o pensar de una manera muy sophron mientras estoy en la mitad de mi tiempo de quietud o en la primera hora de la mañana. Pero luego, dos horas o diez minutos más tarde, puedo actuar como una mujer salvaje, fuera de control. ¿Qué pasó?

Algunas dirán: «Bueno, es que mi hijo hizo tal cosa…” o, “Es que se produjo esta o aquella llamada telefónica” o, «Me llegó este correo electrónico… o no me llegó…” En fin, sucedió que volví a pensar de una manera que no era la correcta o juiciosa.

Y así vamos hacia delante y hacia atrás. Acabo de empezar a ver y a evaluar en mi propia vida, ¿es esto sophron? ¿Es esto de buen entendimiento? ¿Es este pensamiento sensato? ¿Es mi forma de pensar en esta circunstancia prudente, o imprudente?

Carmen: Nancy Leigh DeMoss nos ha mostrado la importancia de desarrollar un sano juicio y buen entendimiento. Es parte de esta serieEl hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5. Si te has perdido parte de esta serie puedes escucharla al visitar www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Tito 2 nos ha estado ofreciendo una increíble cantidad de valiosa doctrina. Se trata de una ayuda práctica para resolver temas de este tiempo. Continuaremos con esta serie sobre Tito 2, investigando lo que dice acerca de la vida de pureza en un mundo promiscuo.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se indique lo contrario.

1Zodhiates, S. (2000, c1992, c1993). The Complete Word Study Dictionary: New Testament (electronic ed.) (G5182). Chattanooga, TN: AMG Publishers.

Mi Vida Es Cristo

Sovereign Grace Music

Eres Dios ℗ 2012 Sovereign Grace Music

Una mujer que no tiene buen entendimiento:

• Es impulsiva.

• Carece de discreción.

• Sigue las filosofías mundanas.

• Es conducida por su carne.

• Falta de seguimiento.

• Centrada en sí misma.

• Falta de contentamiento.

• Sus emociones son controladas por las circunstancias.

• Busca escapar de los problemas.

• Es fácilmente provocada.

• Se desmorona en las crisis.

• Fácilmente pierde la esperanza.

• Dice lo que piensa sin pensarlo primero.

• Es muy testaruda.

• Habla de manera brusca, profanando o de forma grosera.

• Se preocupa demasiado por lo que piensan los demás.

• Tiene un comportamiento impredecible.

• No tiene prudencia moral.

• Es postergadora.

• Tiende a los extremos.

• Busca placeres.

• Se distrae con facilidad.

• Cae fácil ante la tentación.

• Lucha para desarrollar disciplinas constantes en su vida.

• Disfruta de entretenimiento frívolo.

• Busca las salidas fáciles.

• Piensa en el corto plazo en lugar de ver las consecuencias a largo plazo.

• Es demandante.

• Malgasta el tiempo.

• Toma decisiones basadas en lo que es más fácil.

Una mujer de buen entendimiento:

• Se refrena en…

• Sus pensamientos

• Su lengua

• Su alimentación

• Sus gastos

• Sus reacciones

• Mantiene la calma bajo presión.

• Invierte su tiempo con propósito.

• Es buena administradora.

• Es moralmente casta.

• Tiene una vida ordenada.

• Tiene buen juicio.

• No pierde el control bajo la presión.

• Responde con fe ante el temor.

• Guarda su corazón y su mente.

• Evalúa lo que lee y lo que escucha a la luz de las Escrituras.

• Es mentalmente disciplinada.

• Resiste la tentación.

• Es capaz de retrasar la gratificación.

• Demuestra una vida centrada en otros.

• Es diligente y fiel en sus responsabilidades.

• Es intencional.

• Es modesta en su vestir y comportamiento.

• Su esperanza está en el Señor.

• Da gracias en todo.

• Toma decisiones sabias y bíblicas.

• Ora.

• Demuestra que el Espíritu controla su carne.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Justo delante de Dios

Jueves 27 Agosto
¿Y cómo se justificará el hombre con Dios? Si quisiere contender con él, no le podrá responder a una cosa entre mil. Él es sabio de corazón, y poderoso en fuerzas; ¿quién se endureció contra él, y le fue bien?
Justo delante de Dios

La mayoría de nosotros estamos convencidos de ser personas «de bien», ¿no es cierto? En todo caso, si me comparo con lo demás, ¡siempre descubro que hay peores que yo!

Pero la pregunta esencial, la primera de las preguntas que cada uno de nosotros debe resolver, es: ¿Qué piensa Dios de mí? Por cierto, puedo persuadirme de que Dios no existe, o pensar que en todo caso jamás tendré que ver con él, pero ¿estoy seguro de ello? Y si tuviera que encontrarme con Dios, ¿cómo ser aceptado por él? En la Biblia puedo constatar que efectivamente soy culpable delante de Dios. En consecuencia, seré condenado por él. Pero también aprendo que Dios, con un amor infinito, envió a su Hijo Jesucristo al mundo para salvar a los que creen en él, para hacerlos justos. “Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos” (1 Pedro 3:18).

En lo que me concierne, el amor de Jesucristo, muerto y resucitado, se impuso a mí, me traspasó el corazón. Dio su vida por mí porque me amaba. Dios lo castigó en mi lugar, por amor a mí. Jesús es, pues, mi Salvador. Soy perdonado, justificado, estoy unido a él para siempre.

Y usted, ¿ha creído en el amor de Dios, el amor infinito de Jesucristo por usted? Aún hoy, él le invita a ir a él, a acercarse a él, a creer en él. Escúchelo, y entonces será perdonado, justificado delante de Dios. Usted conocerá la paz. Tendrá el gozo de ser su hijo amado, y de vivirlo desde ahora. ¿Puede rechazarse tal oferta?

Dios mira tu corazón

Grace en Español

Dios mira tu corazón

Josías Grauman

Josías Grauman

Josías es licenciado en idiomas bíblicos por The Master’s University y con Maestría en Divinidad por The Master’s Seminary. Sirvió durante cinco años como capellán del Hospital General de Los Angeles (California), y sirvió como misionero por dos años en la Ciudad de México. En la actualidad , está encomendado como anciano de la iglesia Grace Community Church donde sirviendo en el ministerio hispano. Josías y su esposa Cristal tienen tres hijos.

https://www.gracechurch.org/espanol

3 – La muerte

CONSULTORIO BÍBLICO

SERIE: Vida Cristiana

3 – La muerte

DAVID LOGACHO

Damos gracias al Señor por el privilegio que es para nosotros el tener a Usted como uno de nuestros oyentes. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy. Prosiguiendo con la serie que lleva por título: La Vida Auténticamente Cristiana, en esta ocasión, David Logacho nos hablará acerca de un correcto enfoque sobre la muerte.

Pensando en la muerte, W. G. Elmslie dijo lo siguiente: Entre los que son de Cristo, nunca deberían decir: esta es la última vez que nos vemos. Claro, porque en algún momento volverán a verse en el más allá. Amos J. Tarver dijo acerca de lo mismo: La muerte no es un punto final, sino una coma en la historia de la vida. Gotthold dijo algo muy estimulante sobre la muerte: Cuando un creyente muere, no es como un niño que es obligado con la vara a dejar de jugar, sino como un niño que está cansado de jugar y quiere regresar a su casa. A un anciano escocés en su lecho de muerte, se le pregunto qué pensaba sobre la muerte. Respondió: Me importa poco si vivo o si muero, porque si muero, yo estaré con Jesús y si vivo, Jesús estará conmigo. Estamos hablando de la muerte porque otra característica de la vida auténticamente cristiana es un adecuado enfoque sobre la muerte. Antes de seguir adelante será bueno clarificar lo que significa la palabra muerte. Básicamente significa: separación. En la Biblia se habla de tres tipos de muerte. La muerte física, que es la separación entre la parte inmaterial del hombre, y la parte material del hombre. La muerte espiritual es la separación entre el espíritu del hombre y Dios. La muerte segunda, también conocida como la muerte eterna es la eterna separación de Dios en un lugar de tormento en fuego, o el estado eterno de los malos. La palabra de Dios muestra que el hombre nace en un estado de muerte espiritual, es decir, separado de Dios. Romanos 3:23 dice: “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” La única manera de revertir este estado y pasar a tener vida espiritual es por medio de recibir a Cristo como Salvador. Juan 3:36 dice: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.” Si el hombre persiste en ese estado de muerte espiritual y le sobreviene la muerte física, se habrá terminado la oportunidad que ese hombre tenía para arreglar su problema de pecado con Dios, y entrará a la muerte segunda o muerte eterna. Un estado que no puede ser revertido de ninguna manera. Hebreos 9:27 dice: “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” Ahora bien, dando como un hecho, porque en realidad es así, que los auténticos cristianos han dejado de estar en el estado de muerte espiritual y han llegado a tener vida espiritual, es necesario que tengan un correcto enfoque sobre la muerte física. En cuanto a esto, la Biblia enseña que la muerte física es el resultado de la entrada de pecado en el mundo. Una vez que Adán y Eva cayeron en pecado, Dios les hizo saber las funestas consecuencias de esta acción. Tome nota de una de esas consecuencias. Génesis 3:19 dice: “Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.” Si el pecado no hubiera entrado en el mundo, la muerte física no estaría presente en el mundo. ¿Puede imaginar un mundo en el cual no exista la muerte física? ¡Maravilloso! ¿Verdad? Un mundo así está por venir. Apocalipsis 21:4 nos habla de una de las características de ese mundo futuro. Dice así: “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron” Jesucristo, quien venció a la muerte, garantiza la ausencia de la muerte en aquel mundo futuro. Además de esto, la Biblia dice que Dios determina de antemano cuánto tiempo va a vivir cada ser humano. Job 14:5 dice: “Ciertamente sus días están determinados, y el número de sus meses está cerca de ti; le pusiste límites, de los cuales no pasará” Este pensamiento puede ser difícil de asimilar para mucha gente, especialmente para la gente incrédula, pero para los creyentes es una especie de seguro de vida. Dios no solo conoce, sino que ha determinado los segundos, minutos, horas, días, meses y años que yo voy a vivir. Eso me dice que no saldré de este mundo ni un segundo antes ni un segundo después que lo que Dios ha establecido. Entonces no debo enfrentar la vida con temor de que la muerte me pueda sobrevenir en cualquier momento. Relacionado con esto, la Biblia dice que debemos entender que la vida en este mundo es muy pasajera, muy temporal. Job 14:1-2 dice: “El hombre nacido de mujer, corto de días, y hastiado de sinsabores, sale como una flor y es cortado, y huye como la sombra y no permanece.” Vista así la vida, a la luz de la muerte, no tiene sentido invertir el poco tiempo que tenemos en edificar un imperio, sabiendo que cuando salgamos de este mundo no podremos llevar nada que sea material al más allá. Job lo reconoció cuando dijo: “Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá.” Aunque la muerte produce terror en la mayoría de los seres humanos, los creyentes no debemos mirar a la muerte con terror. Cristo Jesús nos ha librado del temor a la muerte. Tanto es así, que en referencia a los creyentes, la Biblia habla de la muerte como un estado de sueño. Hablando de su amigo Lázaro, quien tenía cuatro días de muerto, Jesús dijo lo siguiente, según Juan 11:11 “Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle.” Esto no significa que cuando un creyente muere, su alma va a un estado de inconciencia, al sueño del alma, como sostienen algunas sectas falsas. Lo que significa es que la muerte para el creyente es comparable a esa sensación agradable que se experimenta cuando se entrega en los brazos de un profundo y reparador sueño. La Biblia también habla de la muerte como un cambio de morada, como cambiarse de una choza, o una tienda de campaña, a un majestuoso palacio. 2 Corintios 5:1 dice: “Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos” El creyente puede vivir en uno de dos lugares. En el cuerpo, mientras está en el mundo, la Biblia lo compara con un tabernáculo, una habitación rústica, temporal, o en el cielo, cuando sale de este mundo, la Biblia lo compara a un edificio, pero no hecho de manos, es el mismo cielo. Morir para el creyente, es equivalente a ser promovido del nivel terrenal, con todos los inconvenientes, al nivel celestial, donde todo es perfecto. Pablo anhelaba que llegue ese momento de partir del tabernáculo y llegar al edificio. Note lo que dijo según Filipenses 1:23: “Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor” La Biblia también habla de que la muerte es el momento de reunirse con la parte de la familia que partió antes de nosotros. Por ejemplo, cuando Jacob murió, dice la Biblia que se reunió con sus padres. Génesis 49:33 dice: “Y cuando acabó Jacob de dar mandamientos a sus hijos, encogió sus pies en la cama, y expiró, y fue reunido con sus padres.” La muerte nos separa de unos, pero nos une a otros. Los que quedan dicen: Se fue. Los que están allá dicen: Llegó. Allí está Jesús en persona, allí están todos los patriarcas. Allí están los apóstoles. Allí están todos los que han salido de este mundo confiando en Cristo como su Salvador. Allí están todos los seres queridos que nos precedieron en ese asombroso viaje. La muerte es reunión con los que nos antecedieron. Un avión en vuelo hacia Miami fue declarado en emergencia. Casi todos los pasajeros comenzaron a desesperarse, excepto por una ancianita quien como si estuviera ajena al peligro en que estaba, proseguía con su tejido. Cuando finalmente el avión aterrizó sano y salvo en Miami, una mujer que estaba sentada al lado de esta ancianita, le preguntó: ¿Cómo es que Usted estaba tan tranquila mientras el avión estaba en peligro de estrellarse? Con una sonrisa en los labios, la ancianita respondió diciendo: Mire, soy viuda. El Señor nos dio una sola hija quien vive aquí en Miami. Si el avión aterrizaba sin problema, me iba a recibir mi hija, a quien no he visto en mucho tiempo, pero si el avión se accidentaba y yo moría, me iba a recibir mi esposo, a quien tampoco he visto en mucho tiempo. A los dos le quiero mucho. Así que no tenía por qué preocuparme. Finalmente, la Biblia muestra que la muerte de los creyentes es estimada para Dios. Salmo 116:15 dice: “Estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos” Algo estimado es algo valioso, algo precioso. La muerte de los creyentes es tan valiosa, o tan preciosa que Dios no lo va tratar ligeramente. Si un creyente muere es porque eso fue absolutamente necesario en los planes y propósitos de Dios. No hay motivo para pensar que Dios se ha equivocado al llevarse a alguien de este mundo. Pero la muerte de un creyente es estimada, porque además eso significa que Dios tiene con él a alguien que es suyo. Es como cuando un padre ve regresar a su hijo al hogar luego de un largo viaje. Los que somos padres y hemos tenido hijos que han estado fuera del hogar por largo tiempo, por sus estudios por ejemplo, hemos experimentado el gozo profundo al ver que el hijo regresa luego de terminar sus estudios. Este gozo es un pálido reflejo de lo que debe sentir el Señor cuando ve a uno de sus hijos retornando al hogar. Por eso dice la Biblia: estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos. Puede ser que la muerte esté rondando muy cerca de su vida. Si Usted es creyente, no tenga temor. Agárrese fuerte de lo que dice la Biblia sobre la muerte. Puede ser que un ser querido suyo, quien confiaba en el Señor como su Salvador, ha partido hace poco al hogar celestial. No se desespere, no eche la culpa a Dios. Piense en todo lo que la Biblia dice sobre la muerte de un creyente. Anímese con la idea que algún día Usted se volverá a encontrar con él o con ella, asumiendo que Usted es creyente, por supuesto. Otra característica de la vida auténticamente cristiana es una adecuada perspectiva de la muerte.

Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones, trabajó por años para la NASA, decidió abandonar su carrera profesional para prepararse para servir al Señor en un Instituto Bíblico en Argentina. Dirigió el Ministerio La Biblia Dice… durante más de 2 décadas hasta su retiro en 2015.

Disponible en Internet en: http://www.labibliadice.org

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Dios les bendiga. Soli Deo Gloria