Haced discípulos

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Haced discípulos

Dave Eby

Nota del editor: Este es el quinto capítulo en la serie «La Gran Comisión», publicada por la Tabletalk Magazine.

Cuando comencé el seminario en 1967, el mandato de Jesús en Mateo 28:18-20 de «haced discípulos» me desconcertó. Había algo enigmático y misterioso al respecto, aparentemente comprendido solo por unos pocos de los iniciados. Al mismo tiempo, las palabras de Jesús exigían comprensión y acción, y esto comenzó una peregrinación para buscar entender y practicar el hacer discípulos. Después de treinta y cuatro años de pastorear en los Estados Unidos y ahora después de siete años como maestro de seminario en Uganda, todavía estoy aprendiendo.

Miremos juntos tres preguntas simples: (1) ¿Qué es un discípulo? (2) ¿Cómo se hacen los discípulos? (3) ¿Qué tipos de discipulado hay?

Hacer discípulos implica exhortar con la Palabra, llamando a las personas a convertirse en aquellos que aprenden de Cristo.

La palabra griega que traducimos como discípulo significa aprendiz. Un discípulo es un aprendiz del Señor Jesús. Un aprendiz es un oyente y un practicante. La Gran Comisión es un mandato para llevar a las personas a Cristo de modo que escuchen, aprendan y practiquen. Un discípulo de Jesús se convierte en Su aprendiz para siempre.

Entre las cosas que los discípulos deben estar aprendiendo de Cristo están:

  1. Negarse a sí mismo y seguir a Jesús con una lealtad no dividida (Lc. 9:23-26; 14:26).
  2. Odiar el pecado y amar la santidad.
  3. Servir y amar a la iglesia de Cristo a pesar de todas sus imperfecciones.
  4. Amar a los perdidos y a las naciones, y tener una pasión por el avance del evangelio.
  5. «Adornar» el evangelio de Cristo con buenas obras de amor, justicia y misericordia (Tit. 2:10, 12, 14).
  6. Vivir por fe en Cristo y en el evangelio (Ro. 1:17).
  7. Regocijarse de que los requisitos humanamente inalcanzables de tener un registro limpio, un corazón nuevo y un nuevo poder para vivir una vida santa han sido comprados y provistos solo por Cristo, solo por gracia, y que son recibidos por medio de la fe sola. La regeneración, la justificación y la santificación son todos regalos gratuitos.
  8. Gloriarse solo en la cruz y el evangelio, y huir de todo orgullo y logro propio (Flp. 3:3-9).
  9. Colocar nuestra esperanza en Cristo para la gloria y gracia futuras, una esperanza que nos sostiene en las muchas aflicciones de esta breve estadía en el «valle de sombra de muerte».

Los discípulos se hacen a través del ministerio de la Palabra confiada a la iglesia, incluyendo predicación, enseñanza, evangelismo y consejería. La Palabra enseña, reprende, corrige e instruye en justicia (2 Tim. 3:16-17). La Palabra hace discípulos y Cristo hace discípulos a través de la Palabra. Él utiliza a Sus siervos para administrar Su Palabra formalmente en servicios de adoración, clases de capacitación, grupos de estudio bíblico, sesiones de consejería, clases de seminario y misiones evangelísticas, o para predicarla informalmente en conversaciones en cualquier entorno.

Hacer discípulos es, preeminentemente, responsabilidad de la iglesia. Hacer discípulos implica exhortar con la Palabra, llamando a las personas a convertirse en aquellos que aprenden de Cristo; enseñando a las personas lo que Cristo ha ordenado; enseñando a la gente a obedecer todo lo que Cristo ha ordenado; enseñándoles a obedecer en el contexto de la vida de la iglesia; y convocando a la iglesia para que ordene a todas las naciones a seguir a Jesús y a convertirse en Sus aprendices.

Veamos tres tipos de discipulado:

El discipulado inicial es ganar discípulos a través de la evangelización, llevando a los pecadores a Cristo como aprendices a través del primer arrepentimiento , la fe y la sumisión a la gracia.

El discipulado normal tiene lugar en la congregación. Es enseñar a los creyentes todo lo que Cristo ha ordenado sobre todos los aspectos de la vida. Creyentes hambrientos, educables y fieles serán aprendices continuos de Jesús mientras se sientan bajo la predicación y la enseñanza de la Palabra de Dios y se convierten en hacedores de ella (Stg. 1:22). Crecerán en la vida continua de la fe, el arrepentimiento, el ministerio y la misión. Serán equipados, comisionados y enviados para contribuir a la misión de Dios en este mundo, que consiste en hacer discípulos a quienes Cristo ha redimido de cada nación, edificando la iglesia de Cristo entre todos los pueblos y llamándolos a la plenitud del reino de Dios.

El discipulado restaurador es aprender de Cristo a cómo lidiar con los problemas que surgen por causa del pecado remanente que mora en el creyente. El discipulado restaurador requiere enseñanza específica, reprensión, corrección y capacitación que aborden estos problemas específicos. Los objetivos del discipulado restaurador son similares a los objetivos de todo discipulado: restablecer al creyente a la utilidad y al aprendizaje humilde de Cristo para llegar a ser como Cristo en corazón, conducta y misión.

Llevar a las personas a Cristo para que se conviertan en aprendices es un gran llamado y privilegio. Los hacedores de discípulos son humanos e impotentes en sí mismos, sin embargo, son responsables ante Cristo y son activos en Él. Por lo tanto, avanza en obediencia fiel para predicar la Palabra. Es el Cristo exaltado, en última instancia, quien hace discípulos al causar que Su Palabra germine y crezca a través de nuestro trabajo. A través de ti, Cristo ganará, edificará, equipará, restaurará y enviará aprendices a cumplir Su misión en este mundo necesitado.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
Dave Eby
Dave Eby
El Dr. Dave Eby es un anciano docente en la Presbyterian Church in America y es el decano fundador del Westminster Seminary en Kampla, Uganda, el cual comenzó en el 2007.

M20 – Sano juicio

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M20 – Sano juicio

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/sano-juicio/

Carmen Espaillat: Nancy Leigh DeMoss pregunta, “¿Te han vuelto loca tus hijos alguna vez?”

Nancy Leigh DeMoss : ¿Por qué arremetiste contra tu hijo? “Bueno, si no hubiera pintado los muebles de la sala con mantequilla o llenado la secadora con agua, yo nunca hubiera hecho eso.”

¿Qué estás diciendo? “¡Mi niño de tres años me volvió loca!”

No. Lo que pasó es que tu niño de tres años actuó de tal manera que trajo a la superficie o reveló el hecho de que tú no estabas pensando en tu sano juicio.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Por varias semanas, Nancy nos ha estado desempacando el capítulo 2 de Tito. Ha sido una serie muy útil acerca de lo que significa vivir como una mujer para la gloria de Dios

Hoy regresamos a la serie El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 .

Nancy: Seguramente recordarás un artículo que salió… me parece que fue en la cubierta de una edición de la revista Time en 1995, acerca del factor “CE”. CE significa “coeficiente emocional”.

Este artículo estaba sugiriendo que la inteligencia emocional quizás sea más importante que el coeficiente intelectual (IQ, en inglés). Estaba basado en un proyecto de investigación conducido por un investigador en Stanford quien llevó a niños de cuatro años de edad uno por uno a una habitación.

Él les mostró a los niños un malvavisco, y luego les dijo, “puedes tener este malvavisco ahora mismo; pero si te esperas hasta que yo regrese de hacer un mandado y no te lo comes, cuando regrese, podrás tener dos malvaviscos.” Luego el investigador puso el malvavisco en la mesa, salió de la habitación como por 20 minutos, y observaba.

Había una ventana por la que solo se podía ver por un lado, y ellos observaban lo que hacían los niños en esos 20 minutos que no estaba el investigador.

Cerca de un tercio de los niños no podían esperar. Agarraban el malvavisco en cuanto el hombre salía del cuarto. Esos fueron identificados como niños impulsivos.

Otro tercio duraba solo unos cuantos minutos. Realmente trataron; podías verlos luchar, pero al fin cedieron y se comieron el malvavisco.

Luego estaba el último tercio que esperaron a que regresara el hombre, y fueron recompensados con dos malvaviscos. Ese grupo de niños de cuatro años fue identificado como los de impulso controlado. Eran capaces de retrasar su gratificación para obtener el malvavisco.

A menudo pienso qué hubiese hecho yo a la edad de cuatro años. Y te puedo decir lo que haría a mi edad—“¡Dame ese malvavisco!”

Luego, 14 años después, a la edad de 18 años, esos niños fueron examinados otra vez, y los resultados fueron sorprendentes. En conjunto, los niños que pudieron esperar por el segundo malvavisco, los niños con impulso controlado, se convirtieron en adolescentes con, “mejor capacidad de adaptación, más populares, aventureros, seguros de sí mismos y confiables.

Los niños que cedieron ante la tentación al momento [los impulsivos] eran más inclinados a ser aislados, se frustraban fácilmente, y eran obstinados. Ellos se rendían bajo estrés, y rehuían de los retos. Y cuando algunos de los estudiantes de los dos grupos tomaron la prueba de aptitud académica, los que aguantaron más tiempo obtuvieron un promedio de 210 puntos sobre los demás.”1

Ahora bien, mientras leía acerca de eso, pensaba en toda esta cuestión del dominio propio, al cual llegamos hoy en nuestro estudio de Tito capítulo 2. Es un concepto crucial para cada creyente en cada estación de la vida, y es repetido más que cualquier otra cualidad o característica en el libro de Tito.

Seis veces en el libro de Tito tenemos referencia a este concepto de dominio propio , como algo que las mujeres ancianas deben enseñar a las mujeres jóvenes. A tener dominio propio. Pero no es solo para mujeres.

En el capítulo 1 vimos que esta característica del dominio propio, “impulso controlado,” debe caracterizar a los ancianos, a los líderes espirituales de la iglesia. La persona que no tiene dominio propio no está espiritualmente calificada para guiar al rebaño de Dios. Pero no es solo para líderes espirituales.

Vimos en el capítulo 2 de Tito, versículo 2, donde habla acerca de hombres ancianos, y dice que ellos deben “ser sobrios, dignos, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la perseverancia.” Ellos deben ser ejemplo del dominio propio.

Luego en el capítulo 2, versículo 6, les habla a los hombres jóvenes y dice, “exhorta a los jóvenes que sean prudentes.” De hecho, esa es la única característica que es mencionada en relación a los hombres jóvenes.

Luego en el capítulo 2, versículo 12, vemos que esto es algo que debe caracterizar a todos los creyentes. Lee conmigo en el versículo 11 del capítulo 2.

Porque la gracia de Dios se ha manifestado, trayendo salvación a todos los hombres, enseñándonos, que negando la impiedad y los deseos mundanos, vivamos en este mundo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador Cristo Jesús, quien se dio a sí mismo por nosotros, para redimirnos de toda iniquidad [iniquidad = falta de dominio propio] y purificar para sí un pueblo para posesión suya, celoso de buenas obras.

Así que hemos visto que los líderes, los ancianos, los hombres jóvenes, y todos los creyentes deben tener esta cualidad de dominio propio.

Ahora venimos al pasaje en Tito 2:4-5 en el cual nos hemos estado enfocando en relación a las ancianas y mujeres jóvenes. El versículo 4 nos dice que las ancianas deben enseñar a las mujeres jóvenes.

Vimos la palabra enseñar hace unas sesiones, “enseñar” —sophronidzo— a estas mujeres a ser prudentes, a ser sensibles, a traerlas a tener un sano juicio, a ser razonables. Todo eso está incluido en la palabra enseñar; aunque no veas las palabras dominio propio allí, se refiere al dominio propio.

¿Qué deben enseñarlas a hacer? “A que amen a sus maridos y a que amen a sus hijos” (versículo 4), y luego a “ser prudentes” (versículo 5). La palabra prudente es en la que nos queremos enfocar en esta sesión y en las próximas.

En este pasaje, el apóstol Pablo les está hablando a las mujeres ancianas y a las mujeres jóvenes. ¿Qué les está diciendo a las ancianas?

Necesitas modelar la prudencia. No puedes guiar a otros a donde tú no has estado. No puedes discipular a alguien más allá de tu propia madurez espiritual. Pero no solo debes modelar esto; debes tener la intención de enseñar a las mujeres jóvenes a ser prudentes.

¿Qué les está diciendo a las mujeres jóvenes? Debes cultivar la prudencia, y debes hacerlo mientras aún eres joven. ¿Cuántas de ustedes desearían haber aprendido más prudencia cuando eran jóvenes? Sientes como que hoy tienes algunas luchas que quizás no hubieras tenido si hubieses obtenido más de eso cuando eras joven.

Quiero darte un poco de clase de griego en esta sesión. No soy una erudita en griego. En realidad, nunca he tenido una clase de griego, pero hay unas herramientas maravillosas en el internet, y otros recursos que están disponibles.

Quiero enseñarte una palabra y tratar de darte un concepto de todo este asunto de la prudencia y del dominio propio. La palabra aquí que es traducida como “prudencia” en la versión de la Biblia de Las Américas es la palabra griega sophron.

En la Nueva Versión Internacional es traducida como sensata. Si tienes otras traducciones esta palabra pudiera ser traducida como templada—ser templada. Dominio propio. Prudente. Sensata. Templada.

Otras versiones traducen esa misma palabra griega sophron de tres diferentes maneras solo en el libro de Tito. Unas la traducen como “sobrio”. Otras la traducen como “templado”, y aquí lo traduce como “prudente”.

Tú dirás, “¿Por qué hay tantas traducciones diferentes en español de esta misma palabra griega?” Bueno, pienso que la razón por qué hay tantas diferentes traducciones es porque sophron es una palabra que tiene muchos significados y es difícil de captar en una sola palabra en español. Las palabras en español dan sombras del significado, pero no el significado completo, así que quiero que veamos algunos aspectos diferentes del significado de sophron.

Primero, la palabra no es la misma palabra griega que es usada para dominio propio cuando hablamos del fruto del Espíritu en Gálatas 5. Sophron, prudencia, tiene que ver más bien con la manera de pensar.

Un estado mental sophron es lo que nos permite vivir una vida que es prudente en nuestro comportamiento, pero comienza con un estado mental, un sano juicio. Un estado mental sophron es el que nos permite refrenar nuestros deseos carnales. Un estado mental sophron resultará en la práctica de la prudencia en cada área de nuestras vidas —nuestra lengua, nuestro comportamiento, nuestros hábitos, el dominio de los apetitos sexuales— todo esto fluirá de un estado mental sophron.

Me voy a enfocar aquí en esta palabra más de lo que había planeado en esta serie. Pensé que podríamos hacerlo en solo una sesión, pero en realidad me tendré que tomar varias sesiones, porque al estudiar esto he llegado a pensar que es un tema crucial.

¿Por qué habla el apóstol Pablo acerca de esto seis veces en el libro de Tito, que tan solo tiene tres cortos capítulos? Porque es crucial, y el Señor ha estado hablando a mi propia mente, como lo mencioné antes.

He comenzado a darme cuenta de que muchas de mis luchas personales y fallas en la vida cristiana están relacionadas con mi necesidad de ser más sophron, así que quiero compartir con ustedes un poco de mi historia con relación a esta palabra y ayudarlas a tratar de obtener una mejor compresión de esto.

La palabra sophron está compuesta por dos palabras. La primera palabra es so, de sozo, que significa “salvar”, o de soas, que significa “sano”, y luego phren, que significa “mente”. Significa tener una “mente salva” o un “sano juicio”.

Es una persona que actúa como si su mente hubiese sido salvada. Tiene una mente sana. Está en su juicio cabal, espiritualmente hablando.

Mencioné antes en esta serie que la última parte de sophron, la palabra phren, en realidad es la palabra griega moderna para los frenos en tu carro—frenos de carro. ¿Has estado alguna vez en tu carro cuando se han desgastado los frenos?

Pienso que debe ser muy, muy espantoso, especialmente si vas rápido en la autopista o si un camión se mete enfrente de ti y no tienes frenos, o si estas bajando una por una montaña inclinada y tus frenos te fallan. Tú quieres estar segura de que tus frenos funcionan si vas en tu carro con seguridad; si no, te verás en un grave problema.

Mientras pienso en eso, sé que muchas mujeres están hoy en problemas —en grandes problemas— porque no sirven sus frenos. Me refiero a los frenos de sus pensamientos, los frenos de sus lenguas, los frenos de sus actitudes y de sus emociones .

La persona que es sophron sabe cómo ponerse los frenos, sabe cómo parar, sabe decir no y cuándo decir no. La persona que es sophron refrena sus deseos e impulsos.

Se autocontrola. Se disciplina a sí misma. Es el “ejercicio de dominio de sí mismo que gobierna todas las pasiones y deseos”, dice un recurso de estudio bíblico (Vine’s Dictionary). Gobierna sus pasiones y deseos.

La persona que tiene una manera correcta de pensar es sophron, y esa persona ha desarrollado la habilidad de gobernar y disciplinarse a sí misma—gobernar su mente, sus pasiones, sus afectos y su comportamiento. Voluntariamente se pone límites en su libertad (The Complete Word Study Dictionary).

Estoy leyendo de otra guía de estudio bíblico aquí: Es la habilidad de auto-gobernarse; de aplicar frenos en tu vida, sobre tus pasiones, tus instintos, tu mente, tu comportamiento, y tus afectos; por consiguiente tienes la habilidad de resistir tentaciones, de resistir la atracción y el encanto del mundo, al tener una mente sophron, una mente sana.

Otros comentaristas describen esta palabra como “sensata”. De hecho, así es como la Nueva Versión Internacional traduce la palabra sophron —sensata—alguien que demuestra buen sentido o buen juicio. Cuando hablamos de una joven sensata, ella es sophron; es sabia.

Otro comentarista dice que es “ese hábito de autogobierno interno, con constantes riendas sobre todas las pasiones y deseos” (Vine’s Dictionary). Se trata de aprender cómo poner los frenos.

De acuerdo a William Barkley, sophron describe a “alguien con una mente que tiene todo bajo control…esa fuerza mental que limpia, salva y que ha aprendido a gobernar cada instinto y pasión hasta que cada uno tiene su lugar correcto y no más.”

Los niños que fueron capaces de ver el malvavisco en la mesa y aguantarse las ganas de comerlo, demoraron su deleite y esperaron hasta que el hombre regresara —los que pudieron refrenarse y controlar esos impulsos— tenían una mente sophron. No en el sentido redimido, pero estaban ejercitando el autocontrol, el dominio propio—fueron capaces de decir no, capaces de esperar, capaces de que sus deseos fueran cumplidos más tarde.

Hay muchas, muchas mujeres en nuestra cultura y en nuestras iglesias hoy —y muchas veces es cierto de nosotras también— que están tomando decisiones imprudentes y destructivas y están justificando sus decisiones. He oído algunas de las cosas más ridículas ser justificadas y defendidas, aun por algunas mujeres cristianas. Me refiero a, dejar sus maridos, dejar a sus hijos—algunas cosas realmente increíbles en las que las mujeres se meten hoy en día.

Pienso que si lo rastreas, puedes decir que es porque no fueron sophron en las cosas pequeñas. No cultivaron un sano juicio. No tuvieron autogobierno. No se pusieron los frenos.

La mayoría de las mujeres simplemente no se levanta de la cama una mañana y dice, “pienso que voy a salir a tener una aventura con un joven en el trabajo hoy”. Ellas ceden ante una serie de momentos comprometedores; donde no piensan con sano juicio . No actúan sanamente. No se pusieron los frenos.

Oportunidad tras oportunidad, situación tras situación en los que pudieron haber esperado para comerse el malvavisco —para decir sí o decir no— decidieron comerse el malvavisco. Dijeron, “Voy a hacer esto. Es solo un malvavisco. No es gran cosa. Es algo pequeño. Es solo un saludo. No es algo porque preocuparme. No es una aventura.”

No fueron sophron, no tuvieron sano juicio en las cosas pequeñas. Aparentemente hicieron pequeños compromisos, y luego terminaron en estas situaciones y circunstancias desastrosas.

A menudo he dicho de mis propios pensamientos, cuando se trata de tus emociones y de tu estado mental, si le das una pulgada al mal pensamiento, se tomará una milla. Pienso que no hay ni una de nosotras, como mujeres, que no pudiera volverse loca si permitimos que nuestras mentes se vayan en direcciones poco saludables e insensatas.

Por eso necesitamos ser sophron. Sophron es lo que te mantiene sana y estable y funcionando eficaz, sabia y sensiblemente. Es tener buen juicio.

Si no tienes una mente sophron, si no tienes buen juicio, una mente autocontrolada, entonces eventualmente te encontrarás actuando y llevando a cabo cosas que tú pensaste que nunca harías, diciendo cosas que nunca pensaste decir, actuando de formas que nunca pensaste que actuarías. No ayuda el solo mirar el comportamiento; necesitas mirar hacia atrás y analizarlo. “¿Qué cosa en mi forma de pensar no estuvo bien, no fue sensato? ¿Dónde fue que no puse los frenos en mi mente?”

Sophron es crucial para otras características que están en todo este currículum que estamos viendo en Tito capítulo 2. Las mujeres deben amar a sus esposos y amar a sus hijos. Deben ser puras, trabajando en su casa, amables, sumisas a sus propios esposos—y en medio de eso está la prudencia, sophron.

Si no tienes una mente sana, no podrás hacer estas otras cosas. No vas a poder amar a tu esposo cuando él no sea digno de ser amado.

Tu mente te llevará por un camino que dirá, “Me merezco un descanso. Necesito sacarme de adentro lo que pienso. Merezco ser egoísta después de como él me trató.” ¿Ves como una mente insensata te evitará el ser capaz de amar a tu esposo cuando es probada?

Si no tienes una mente sana, no serás capaz de amar a esos tres niños preescolares cuando estás enojada y duermes muy poco en la noche…o a esos tres adolecentes que están desafiando tu buen juicio y tu sensatez.

Necesitas tener buen juicio, ese pensamiento prudente. Si no, no podrás ser pura. La ausencia de una mente sana y de discreción resultará en falta de castidad moral. No serás casta si no tienes un juicio sano.

Si no tienes una mente sana, eso afectará tu motivación y tu habilidad de cumplir tus responsabilidades básicas en la casa. ¿Cuántas de nosotras en ocasiones hemos visto el reguero y el desorden y el caos en nuestras casas y pensamos, “¡No puedo con esto!” porque mentalmente, o emocionalmente, o físicamente tiramos la toalla? Porque no tuvimos un sano juicio.

Si tienes niños, ¿cuándo llega el fin? Ropa que lavar, limpiar, recoger, cocinar, una cosa tras otra tras otra, reguero tras reguero, y si no tienes una mente sana, te vas a volver loca. No vas a tener la motivación o la habilidad de trabajar en tu casa, para administrarla bien, como dice Tito que debemos hacer.

Así que sophron primeramente tiene que ver con el estado mental, el modo de pensar, la actitud mental; pero afecta todo en cuanto a la manera en que vivimos. Es un modo de pensar sensato y sano y resultará en un comportamiento sensato y sano.

¿Alguna vez has visto a alguien que esté haciendo algo realmente fuera de lo normal o inapropiado, y piensas, “¿Por qué tal y tal hizo eso?”? O quizás te miras a ti misma y piensas, “¿Por qué hice eso?”

La razón por la que hacemos esas cosas, y la razón por la que la persona que viste hizo esas cosas, es porque no tiene un sano juicio. No está pensando correctamente.

Comportamiento irracional, comportamiento compulsivo, comportamiento impulsivo, comportamiento inestable, comportamiento carnal—todas estas cosas son evidencia de una mente que no está en su sano juicio, porque “como piensa [el hombre] dentro de sí, así es” (Proverbios 23:7). Por eso es que la batalla comienza en la mente, por eso Dios dice que debes tener una mente sana; debes pensar correctamente.

Una mentalidad inestable resultará en comportamiento inestable. Una mente sana resultará en comportamiento sano. Una mente disciplinada resultará en comportamiento disciplinado y piadoso.

¿Recuerdas cuando comenzamos a ver todo este asunto de la sana doctrina en esta serie? Ahí es realmente el lugar donde comienza una mente sana, y por eso Pablo dice en Tito 1:9 que los ancianos deben enseñar a sus congregaciones a conocer la sana doctrina.

Luego él dice en el capítulo 2, versículo 1, ahora “enseña [las cosas] que están de acuerdo a la sana doctrina”. Tú debes enseñar cosas que encajan con la sana doctrina. Si tienes sana doctrina, eso producirá pensamientos sanos, buen juicio; y si tienes una mente sana, eso producirá una vida sabia, piadosa y sana.

Al estar estudiando esto he pensando en, ¿cuánto de nuestro comportamiento es irracional o errático o fuera de control o inapropiado? ¿Qué cosas que decimos y hacemos son compulsivas o impulsivas? O vemos y decimos, “¿Por qué hice eso? ¿Por qué los demás hacen eso?”

Pienso que muchas veces nos enfocamos mucho en tratar de cambiar o detener el comportamiento, cuando el apóstol Pablo está diciendo aquí: NO, necesitas regresar y averiguar qué tipo de pensamiento produjo ese tipo de comportamiento.

¿Por qué arremetiste contra tu esposo? “Bueno, es que el hizo ____________.” No, no es por lo que él hizo. Es porque tú no tuviste sano juicio.

¿Por qué arremetiste contra tu hijo? “Bueno, si no hubiera pintado los muebles de la sala con mantequilla o llenado la secadora con agua, yo nunca hubiera hecho eso.”

¿Qué estás diciendo? “¡Mi niño de tres años me volvió loca!”

No. Lo que pasó es que tu niño de tres años actuó de tal manera que trajo a la superficie o reveló que tú no estabas pensando con un sano juicio. No tuviste una mente sana.

Así que, si queremos cambiar el comportamiento, si queremos tratar con esas adicciones, si queremos tratar con esos impulsos fuera de control y ansias y motivaciones y deseos y lujurias de la carne, tenemos que regresar y analizar nuestro pensamiento y asegurarnos de que es sano y que está enraizado en la sana doctrina, en los caminos y en las palabras de Dios.

Por eso es tan importante que llenes tu mente y tu corazón con la Palabra de Dios, con la Escritura; que medites día y noche en ella; que te estés adoctrinando con la Palabra de Dios, la cual dará forma y moldeará y transformará y renovará tu mente, y de eso saldrá el comportamiento y las palabras y los hábitos y los patrones en tu vida que serán sabios, sanos y piadosos.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss estará de regreso para orar. Todos necesitamos orar por ese tipo de sanidad mental de la que ella nos ha estado hablando.

¿Qué tan bien piensas bajo presión? Bueno, Dios te puede ayudar a aprender a pensar rápido. Descubre cómo, en el próximo programa. Ahora oremos con Nancy.

Nancy : Señor, queremos ser mujeres en su sano juicio. Hay muchas mujeres en el mundo de hoy que no están pensando con claridad; mujeres que están pensando neciamente, y los resultados de eso se ven en el hecho de que están viviendo vidas sin prudencia.

¿Cuántos matrimonios y hogares están siendo devastados y destrozados por mujeres que no están pensando ni viviendo con claridad? No estoy diciendo que los hombres no tienen parte en esto, pero, Señor, nosotras como mujeres tenemos que tomar mucha responsabilidad y decir que una gran parte del alboroto y el caos en nuestros hogares es porque no estamos pensando con claridad.

Así que te pido, te suplico, que durante estas próximas sesiones Tú nos ayudes a entender en qué consiste tener un sano juicio y luego muéstranos cómo obtenerlo y que Tú realmente transformes nuestras vidas. Gracias, gracias porque tenemos la mente de Cristo.

No nos has dado un espíritu de temor sino de amor y de dominio propio. Así que, Señor, te pido que Tú nos renueves de adentro hacia afuera, y que nuestras vidas y nuestra forma de pensar estén enraizadas en la sana doctrina, y que nuestras familias y aquellos a nuestro alrededor vean los resultados y glorifiquen Tu Nombre. Lo pido en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

http://www.time.com/time/classroom/pshych/unit5_article1.html

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

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Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

El silencio de Sinaí

Miércoles 26 Agosto
Gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración.
Pacientemente esperé al Señor, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.
El silencio de Sinaí

¡Cuán triste es la historia del Sinaí! (Éxodo 32). Moisés había subido a ese monte para recibir las palabras de Dios. Aarón, su hermano, estaba con el pueblo en la llanura, esperando su regreso. Cuarenta días de espera, de silencio, fue demasiado largo para ellos. Por eso Aarón hizo un becerro de oro, a la imagen de los dioses egipcios. Y proclamó que ese becerro de oro era su dios. ¡Hagamos fiesta!, propuso Aarón. Y mientras se divertían… Moisés descendió con las tablas de la Ley, ¡qué confusión para esos impacientes! En vez de esperar la respuesta que Dios iba a dar por medio de Moisés acerca de sus reglas de conducta, se volvió a la idolatría de Egipto.

¿Qué lección podemos sacar de esto, amigos cristianos? Si en un periodo de prueba y de silencio por parte de Dios yo busco la liberación según mis esquemas de pensamiento, en vez de esperar el socorro de Dios, no conoceré sus respuestas, porque estas llegan a través de la lectura paciente de su Palabra y en la oración. Entonces corro el riesgo de fabricar mis propias respuestas para llenar un silencio que me angustia. Pero colmar ese silencio con palabras que no son la respuesta de Dios no resuelve nada; al contrario, esto oscurece mi camino.

También es peligroso dar a otros una respuesta que no viene de Dios. A menudo deberíamos decir humildemente: «No sé. No sé por qué atraviesas tal prueba, tal desierto. Quizá pueda animarte, deseo avanzar contigo, orar por ti. Hay muchas cosas que no entiendo, pero quiero esperar contigo la respuesta que viene de Dios».

38/62 – Lecciones de ayer para la iglesia de hoy

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Hasta los confines de la tierra

38/62 – Lecciones de ayer para la iglesia de hoy

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

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30/41 – Filipenses 30 – Hambre de Dios

Sabiduría para el Corazón

Serie: Filipenses

30/41 – Filipenses 30 – Hambre de Dios

Stephen Davey

 

 

Texto: Filipenses 3:10-11

¿Es posible que una persona común llegue ha ser un gigante espiritual? En estos versículos aprenderemos que para crecer espiritualmente, lo único que necesitamos es un mayor apetito por las cosas del Señor.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

https://www.sabiduriaespanol.org

¿Qué dice la biblia acerca del transexualismo / transgénero?

Got Questions

¿Qué dice la biblia acerca del transexualismo / transgénero?

La transexualidad, también conocida como transgénero, trastorno de identidad de género (TIG) o disforia de género, es una sensación de que su género biológico, genético o fisiológico, no coincide con el género con el cual usted se identifica o con el cual usted se ve a sí mismo. Los transexuales o transgénero a menudo se describen a sí mismos como si estuvieran «atrapados» en un cuerpo que no coincide con su verdadero género. Suelen practicar el travestismo y también tratan de buscar la terapia hormonal o la cirugía de reasignación de género para poner sus cuerpos en conformidad con la percepción de su género.

En ninguna parte la biblia menciona explícitamente la transexualidad, ni describe a alguien que tenga sentimientos transgénero. Sin embargo, la biblia tiene mucho que decir acerca de la sexualidad humana. Lo más básico para nuestra comprensión del género es que Dios creó dos (y sólo dos) géneros: «varón y hembra los creó» (Génesis 1:27). Todas las especulaciones hoy en día acerca de los numerosos géneros, o la fluidez de género, o incluso un género «continuo» con un número ilimitado de géneros, son ajenas a la biblia.

Lo más cerca que la biblia llega a mencionar el transgénero, está en su condena de la homosexualidad (Romanos 1:18-32; 1 Corintios 6:9-10) y travestismo (Deuteronomio 22:5). La palabra griega que generalmente se traduce «afeminados» o «los que se echan con varones» en 1 Corintios 6:9, significa literalmente «hombres afeminados». Por lo tanto, mientras que la biblia no menciona directamente transgenerismo, cuando se habla de otros casos de «confusión» de género, de forma clara y explícita los identifica como pecado.

¿Y qué pasa con la posibilidad de que aquellos que sufren de transgenerismo tengan un cerebro que funcione como un género, mientras que el resto del cuerpo biológicamente es el otro género? La biblia ni siquiera insinúa esa posibilidad. Sin embargo, la biblia tampoco menciona el hermafroditismo (una condición en la cual una persona tiene ambos órganos sexuales masculinos y femeninos), que indudablemente se produce (aunque muy rara vez). Además, las personas pueden nacer con o desarrollar todo tipo de defectos o anomalías cerebrales diferentes. ¿Cómo se puede decir que es imposible que un cerebro femenino este en un cuerpo masculino (o viceversa)?

Con el hermafroditismo como evidencia, no se podría decir algo como: “si la biblia no lo menciona, no puede ocurrir”. Entonces, podría ser posible que una persona nazca con un cerebro cableado de tal manera que contribuya al trastorno de género. Esto también podría ser una explicación para algunos casos de homosexualidad. Sin embargo, sólo porque algo podría tener una causa biológica, no significa aceptar los efectos de que es lo correcto. Algunas personas están conectadas con una sexualidad latente. Eso no significa que para ellos sea correcto participar en inmoralidad sexual. Está científicamente demostrado que algunos psicópatas/sociópatas, tienen cerebros con mecanismos de control de impulsos severamente debilitados. Eso no significa que para ellos sea correcto participar en cada comportamiento pervertido que pasa por su mente.

No importa si la distorsión de género tiene causas genéticas, hormonales, fisiológicas, psicológicas o espirituales; se pueden superar y sanar por la fe en Cristo y la continua dependencia en el poder del Espíritu Santo. Se puede recibir la sanidad, el pecado se puede vencer y vidas pueden ser cambiadas a través de la salvación que Jesús ofrece, incluso si hay factores fisiológicos o biológicos. Los creyentes de Corinto son un ejemplo de este cambio: «Y eso eran algunos de ustedes. Pero ya han sido lavados, ya han sido santificados, ya han sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios» (1 Corintios 6:11). Hay esperanza para todos, para los transexuales, transgénero, para aquellos con trastorno de identidad de género, e incluso los travestis, por causa del perdón de Dios disponible en Jesucristo.

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¿Cómo entonces “iremos”?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

¿Cómo entonces “iremos”?

Karl Dahlfred

Nota del editor: Este es el cuarto capítulo en la serie «La Gran Comisión», publicada por la Tabletalk Magazine.

Aparenta ser un mandamiento simple: “Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones” (Mt. 28:19). Pero ¿quién exactamente se supone que vaya? Algunos argumentan que el mandato de Jesús de ir y hacer discípulos solo fue para los Apóstoles originales y que la Gran Comisión fue subsecuentemente cumplida por esos Apóstoles. Pero tal enorme tarea hubiera sido imposible que la completaran solo once hombres. Y la promesa de Jesús de estar con ellos “hasta el fin del mundo” implica que la validez de esta encomienda se extendería más allá de sus vidas. Si es así, la iglesia ha heredado esta comisión de los Apóstoles, y tiene la responsabilidad de obedecer el mandato de Cristo hasta que Él venga.

Es importante notar que la comisión de Cristo de ir y hacer discípulos es dada a la iglesia entera, no solo a cristianos específicos. Es muy popular el ver la Gran Comisión como un mandato para que cada creyente se involucre en el evangelismo. Y algunos defensores de las misiones han argumentado que a menos que tengas un llamado específico a permanecer en tu ciudad, debes llegar a ser un misionero transcultural en obediencia a la Gran Comisión. Aunque estos puntos de vista sean bien intencionados, se equivocan cuando tratan de colocar el mandato de Cristo en el contexto de la enseñanza del Nuevo Testamento respecto al cuerpo de Cristo.

Independientemente de nuestra ubicación en la vida, hay maneras en que podemos tener parte en hacer discípulos a todas las naciones.

El Apóstol Pablo escribió: “Pues así como en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, que somos muchos, somos un cuerpo en Cristo e individualmente miembros los unos de los otros. Pero teniendo dones que difieren, según la gracia que nos ha sido dada, usémoslos” (Ro. 12:4-6). Aunque todo creyente tiene un rol que desempeñar en la Gran Comisión, no todos tenemos el mismo rol.

Ciertamente hay algunos que tienen el rol de misioneros, evangelistas, pastores o maestros de Biblia. Y algunos irán al otro lado del planeta para cumplir con estos roles. En el mundo de hoy, hay una gran necesidad de misiones transculturales, y el campo misionero es un lugar fantástico para servir a Cristo. Pero no es para todos.

Cuando Jesús dijo: “Id”, no estaba ordenándoles a todos Sus discípulos que fueran al extranjero. Justo antes de Su ascensión, Jesús fue bien específico sobre las ubicaciones geográficas a donde Él esperaba que Sus discípulos fueran. Él les dijo: “me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra” (Hch. 1:8). Jesús y Sus discípulos estaban en Jerusalén cuando Él dijo estas palabras. Jesús quería que ellos comenzaran a testificar de Su vida, muerte y resurrección allí mismo donde se encontraban,en Jerusalén.

Pero no debían detenerse allí. Algunos irían a otras partes de Judea, compartiendo el evangelio con otros judíos. Pero otros trascenderían fronteras culturales y religiosas, haciendo discípulos en Samaria. Y mucho más allá, algunos de los discípulos de Jesús irían a los confines de la tierra, haciendo discípulos en lugares totalmente diferentes a su tierra natal.

Jesús dio por hecho que algunos de Sus discípulos irían a las partes más recónditas de la tierra. Pero Él no visualizó a todos Sus discípulos subiendo a un barco hacia alguna parte remota del mundo.  El Nuevo Testamento pone mucho más énfasis en la fidelidad en medio de la situación en la que nos encontramos que en las travesías físicas. Como escribió el Apóstol Pablo: “y a que tengáis por vuestra ambición el llevar una vida tranquila, y os ocupéis en vuestros propios asuntos y trabajéis con vuestras manos, tal como os hemos mandado; a fin de que os conduzcáis honradamente para con los de afuera, y no tengáis necesidad de nada” (I Ts. 4:11-12).

Aunque no todos nosotros volaremos alrededor del planeta para compartir el evangelio y tampoco vamos a enseñar y bautizar en nuestra iglesia local, eso no significa que no podemos involucrarnos en la obediencia al aspecto de “ir” de la Gran Comisión. Como sucedió con los discípulos originales que estaban en Jerusalén, nosotros procuramos vivir fielmente en el lugar donde nos encontramos, “estando siempre preparados para presentar defensa ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (I Pe. 3:15). E independientemente de nuestra ubicación en la vida, hay maneras en que podemos tener parte en hacer discípulos a todas las naciones.

Para comenzar, podemos aprender sobre evangelismo y misiones. Lee una biografía misionera como la historia de Adoniram Judson o John Paton. Averigüa a cuáles misioneros sostiene tu iglesia. Suscríbete  a sus listas de correspondencia, lee sus cartas de oración y ora por ellos. Apoya a misioneros financieramente.

También recuerda que en nuestro mundo globalizado, la gente está viajando como nunca antes y ahora las naciones vienen a nosotros. Invita a un estudiante internacional a comer o hazte amigo de la familia inmigrante que recién se mudó al frente. Identifica en tu iglesia a los que podrían ser buenos candidatos misioneros y anímalos y apóyalos en esa dirección.

Aunque no todos los cristianos van a “ir” en el sentido físico, todos somos parte del cuerpo de Cristo y tenemos un rol que desempeñar. ¿De qué modo vas a “ir” hoy?

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.

Karl Dahlfred
Karl Dahlfred
El Rev. Karl Dahlfred es profesor asociado de misiones y de historia eclesiástica del Seminario Bíblico Bangkok en Bangkok, Tailandia, y es asistente del gerente general de Publicaciones Confraternidad Misionera de Ultramar en Tailandia.

M19 – Criando con un propósito

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M19 – Criando con un propósito

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/criando-con-un-proposito/

Carmen Espaillat : Nancy Leigh DeMoss dice que cada madre necesita ser llenada con el amor de Dios.

Nancy Leigh DeMoss : Si tú descuidas tu relación con Él —y yo sé que tú sabes esto— tu amor por tus hijos va a menguar porque Cristo es la fuente de ese amor. Si tú no dejas que Él te llene de Su amor, entonces llegarás al punto en que tu amor se acabará.

Solo podrás hacerlo por determinación y empeño, pero serás incapaz de hacerlo con gozo y paz si no permaneces conectada a la Vid de donde proviene la vida verdadera.

Carmen : Este es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

La Biblia es un libro práctico. Las oyentes han ido descubriendo cómo un pasaje de Tito puede transformar sus matrimonios y la crianza de sus hijos. Nancy está tratando en esta serie con ideas útiles para las madres.

Nancy : Estamos hablando sobre mujeres que están aprendiendo a amar a sus hijos. Pero quiero desviarme un poco hacia un pasaje diferente en la Escritura. Hemos estado en Tito 2 hace unas semanas.

Pero ahora quiero dirigir tu atención a 1ra a los Tesalonicenses capítulo 2. Es posible que quieras buscarlo ya que iremos a través de los primeros 12 versículos de este pasaje.

Me gustaría algún día hacer una serie completa sobre este texto. Pero hoy solo quiero darles un vistazo general de un pasaje que no es específicamente sobre la crianza de los hijos, pero creo que tiene muchos principios prácticos que se pueden aplicar a este tema.

Pablo estuvo involucrado en la fundación de la iglesia en Tesalónica. Ahora se encuentra escribiendo a los creyentes de allí. Él se preocupaba por ellos como si fueran sus propios hijos. Pablo tenía un corazón de padre. Un corazón de padre para sus hijos espirituales. A menudo habla a Timoteo y a Tito como sus verdaderos hijos en la fe.

Él vio que el cuerpo de Cristo consiste en relaciones familiares —madres, padres, hijos, hermanos y hermanas. Él utiliza mucho esas imágenes porque el Cuerpo de Cristo es una familia. Así que hay una gran cantidad de metáforas del cuerpo de Cristo que son también aplicables a nuestras familias biológicas.

Así que Pablo le dice a los Tesalonicenses en el capítulo 2, en el versículo 1, “Porque vosotros mismos sabéis, hermanos.” Aun allí les llama hermanos; y habla en el contexto de las relaciones familiares. “Que nuestra visita a vosotros no fue en vano.”

No quiero estirar el texto aquí, pero para mí es interesante al estar meditando sobre esto, que Pablo toma la iniciativa para ir a ver a los tesalonicenses; a los habitantes de Tesalónica. El tomó la iniciativa.

Es una ilustración de la iniciativa que los padres toman con sus hijos. La crianza de los hijos requiere de mucha iniciativa de parte de los padres. Porque “no esperamos a que vinieran a nosotros. Fuimos a ellos”. Nosotros iniciamos esto. Nosotros teníamos el Evangelio. A nosotros se nos confió y nosotros quisimos que lo tuvieran ustedes, por eso lo llevamos a ustedes.

Casi siempre son los padres los que toman la iniciativa de evangelizar y discipular espiritualmente; la iniciativa del desarrollo de sus hijos.

Pablo los llama hermanos. Él quiso tener una relación espiritual de familia con los que eran sus hijos en la fe. En última instancia, quieres que tus hijos sean tus hermanos y hermanas espirituales, no solo que sean tus hijos. Ellos siempre lo serán. Pero además, quieres que lleguen al conocimiento de Cristo y a crecer en Cristo de tal manera que se conviertan en parte de tu familia espiritual como hermanos y hermanas en Cristo.

Él dice, “nuestra visita a vosotros no fue en vano.” Hubo dificultades. Si regresamos al libro de los Hechos, podemos leer sobre el tiempo que Pablo pasó con los tesalonicenses. Hubo algunos desafíos y contratiempos que él enfrentó, pero por la gracia de Dios, Dios trajo un fruto del ministerio de Pablo.

Permíteme decir que por la gracia de Dios tu ministerio como madre no será en vano. Habrá un fruto. El fruto puede que no venga tan rápido como quisieras. La crianza misma, por su naturaleza, no nos deja ver los resultados inmediatos.

Pero al mirar hacia atrás, tú podrás ver que tras tu perseverancia Dios trae el fruto. Tu compromiso, y tu fidelidad y tu testimonio para tus hijos no serán en vano.

Eso no significa que todos tus hijos serán unos gigantes espirituales. Algunos de tus hijos escogerán, quizás, rechazar los caminos de Dios. Pero por tu fidelidad al ministerio que Dios te dio como padre de familia, como madre de familia, lo que hayas hecho no será en vano y Dios será glorificado en alguna forma. Ten eso en mente durante los días difíciles, cuando estés enfrentando los desafíos de la crianza día a día.

En el versículo 2 Pablo dice, “Sino que después de haber sufrido y sido maltratados en Filipos, como sabéis.” Esto es lo que le sucedió a Pablo antes de su regreso a Tesalónica. “Tuvimos el valor confiados en nuestro Dios de hablaros el Evangelio de Dios en medio de mucha oposición”.

Aquí veo, solo a modo de aplicación, una ilustración de la disposición de servir a tus hijos y de criarlos fielmente aun si tienes cosas difíciles en tu vida. Pero Dios te puede dar la gracia para criar fielmente esos hijos aun cuando tienes otros asuntos difíciles ocurriendo en tu vida.

Veo esta audiencia aquí y sé que algunas mujeres han criado a sus hijos aun a través de tiempos difíciles, y lo están haciendo ahora. Hay gracia disponible para que lo hagas.

Y luego, ¿cuál era la meta de Pablo cuando vino a los tesalonicenses? “Tuvimos el valor confiados en Dios de hablaros del Evangelio de Dios.”

El Evangelio lo era todo para Pablo. Fue por eso que vivió y respiró y comió y durmió, y sufrió, y fue maltratado, y pasó persecución, para que la gente pudiera conocer el Evangelio de Jesucristo.

Tu meta como padre es “evangelizar” a tus hijos, para que tus hijos no solo hagan una profesión de fe, sino para que tus hijos en realidad lleguen a conocer a Jesucristo de una manera genuina, auténtica y transformadora, para que sean seguidores y discípulos de Cristo.

Así que debes estar dispuesta a perseverar y a soportar lo que sea para que puedas valientemente declarar el Evangelio a tus hijos —a largo plazo— a través de tu vida y de tus palabras.

En los versículos 3-6, Pablo habla acerca de los motivos ¿por qué estamos haciendo esto? Él dice: “Pues nuestra exhortación no procede de error ni de impureza ni es con engaño; sino que así como hemos sido aprobados por Dios para que se nos confiara el Evangelio, así hablamos, no como agradando a los hombres, sino a Dios que examina nuestros corazones.”

Déjenme detenerme aquí por un momento. ¿Alguna vez te has encontrado como madre esclavizada al temor a los hombres, sobre lo que los otros piensan de ti como madre? Si tus hijos se portan mal, es a veces tu primer pensamiento: “¿Qué reflejo estoy dando como madre?”

Pablo dice, “No como agradando a los hombres, sino a Dios. Él fue quien nos llamó a esto. Si pudiera saber que estoy agrandando a Dios, entonces no importa lo que piensen los demás.”

Versículo 5: “Porque como sabéis, nunca fuimos a vosotros con palabras lisonjeras, ni con pretexto para lucrar, Dios es testigo” (parafraseado).

Él está diciendo, no estamos haciendo nada de esto para sacar algo de provecho para nosotros mismos. Cualquiera que tenga ideas románticas acerca de la crianza, si tienen esas ideas será desengañada porque si lo haces por lo que vas sacar de esto, terminarás decepcionada.

En última instancia, puede haber muchas recompensas. Pero Pablo dice: “No hicimos esto para obtener ganancia personal. Lo hicimos porque Dios nos llamó a hacerlo, porque los amamos y estamos comprometidos con ustedes para que tengan el Evangelio” (parafraseado).

Versículo 6: “Ni buscando gloria de los hombres.” No estamos tratando de obtener premios por ser “La mejor madre del año.”

Nuestra meta no fue tener la gloria de los hombres, “ni de vosotros ni de otros, aunque como apóstoles de Cristo hubiéramos podido imponer nuestra autoridad.” “Pero,” versículo 7 —y me encanta este párrafo— “más bien demostramos ser benignos entre vosotros, como una madre que cría con ternura a sus propios hijos.”

La gente piensa del apóstol Pablo como alguien fuerte, enérgico, dinámico, o quizás hasta enojado, o algunos podrían llamarle arrogante. Yo no uso esas palabras, pero he oído que algunos lo describen así.

¡Qué imagen usa el apóstol Pablo! El pensar como una madre que amamanta con ternura a sus propios hijos. ¿Hay alguna imagen más tierna que ésta?

Conozco a una madre que está lactando. Ella, junto a esposo y su bebé, están viviendo en mi casa ahora mismo. Cuando entro a la sala algunas veces Sara está amamantando a su pequeña Caitlin. Es una imagen preciosa. Con ternura, con compasión, con suavidad. Hay una ternura que percibes en una madre al amamantar a su bebé.

El apóstol dice, así éramos: “como si fuéramos sus padres espirituales.” Fuimos delicados, fuimos tiernos. No que no hubiera asuntos que atender, sí los había. Pablo quería atenderlos, y quería ser firme cuando era necesario. Pero también tenía esa ternura.

Vemos de dónde viene en el versículo 8: “Teniendo así un gran afecto por vosotros, nos hemos complacido en impartiros no solo el Evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas, pues llegasteis a sernos muy amados.”

Este es el lenguaje del amor. Esto es hablar de amor. Esto es un padre espiritual amoroso. ¡Qué ejemplo para los padres y sus hijos!

“Tuvimos un gran afecto por ustedes. No vinimos solo a darles el mensaje del Evangelio. Vinimos a darnos a ustedes porque nos importan. Los amamos. Tenemos un gran afecto hacia ustedes” (parafraseado).

Y esto me recuerda a aquel pasaje en Isaías 49:15-16 donde vemos ese corazón tierno de Dios, ese corazón compasivo de un padre. Él dice, “¿Puede una mujer olvidar a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas? Aunque ella se olvide, yo no te olvidaré. He aquí, en las palmas de mis manos, te he grabado.”

Ese es un corazón de padre. O en el Salmo 103:13-14, “Como un padre se compadece de sus hijos, así se compadece el SEÑOR de los que le temen. Porque Él sabe de qué estamos hechos, se acuerda de que somos solo polvo.” Él es un Dios bondadoso.

Pablo estaba diciendo, no solo compartimos palabras con ustedes, sino que compartimos nuestras vidas también recordando que los hechos hablan más que las palabras a la hora de disciplinar a los hijos.

Luego en el versículo 9—he aquí la parte que sabías que vendría: “Porque recordáis, hermanos, nuestros trabajos y fatigas.”

Trabajo—una palabra que va lado a lado con la maternidad. Yo nací en el día del trabajo. Fue un día de verdadero trabajo para mi madre. Yo fui la primera de siete hijos. Mi madre estuvo embarazada la mayor parte de sus primeros cinco años de casada. Ella tuvo seis hijos en sus primeros cinco años de matrimonio. Imagínense, mucho trabajo.

El apóstol Pablo dice que hay mucha labor y fatiga en la crianza de los hijos. “Trabajando de noche y de día” —suena como la descripción del trabajo de una madre— “para no ser carga a ninguno de vosotros, mientras os proclamamos el Evangelio de Dios.”

Pablo dice, “Estamos dispuestos a hacer lo que sea por pasarles la fe en Jesucristo a ustedes” (parafraseado).

Steve y Janet Blye escribieron un libro llamado “Cómo ser una buena madre”, permítanme leerles un párrafo del libro, dice:

Ningún trabajo en el mundo exige más fuerza física, mental, social, emocional, y espiritual que el ser una buena esposa y madre. Si una mujer busca una vida fácil, mejor que trate de enseñar a jugar tenis, a cortar diamantes, o que se una a un equipo de derby. No es nada fácil el ser una buena madre. Puede ser agotador, desgarrador y producir ansiedad. Y eso es solo el principio.

Es un trabajo duro. El ser madre requiere de sacrificio, abnegación, trabajo, fatiga. Es un empleo de 24 horas los 7 días de la semana, ¿no es cierto? No hay vacaciones. Tu familia puede salir de vacaciones, pero es ahí cuando más duro tú trabajas. No hay días de descanso, no es un empleo de medio tiempo.

Hay momentos en que sientes que no te queda nada más que dar. Eso es verdad en todo lo que Dios nos llama a hacer, dicho sea de paso. A propósito , yo estoy haciendo el papel de madre espiritual a través de Aviva Nuestros Corazones, y hay días en que la labor y la fatiga duran el día y la noche y siento que no me queda nada más que dar.

Eso es parte del llamado. Pero también Dios te puede dar gracia para esta parte del llamado. He visto algunas madres y yo pienso, “¿Cómo lo hacen, con tan pocas horas de sueño?”

No estoy diciendo que tengas que abusar de tu cuerpo. Creo que hay algunas formas prácticas para descansar cuando lo necesites. Pero hay tiempos en que no vas a poder dormir una noche entera por varias noches corridas. Pero si Dios te ha colocado en esa etapa, Él te puede dar la gracia para eso.

Cuando sirves, recuerda que las recompensas no vendrán de la cultura ni de tus hijos a corto plazo. Pero Dios lo ve. Él conoce tu trabajo y tu labor. Él conoce tus fatigas. Dios es el que te dará la recompensa.

Cuando sirves de esta manera con este trabajo de noche y de día y tienes esta labor ardua de madre, tienes que permanecer conectada al Señor para tener Su fortaleza, para tener Su gracia, Su gozo, para servir a tu familia.

Si descuidas tu relación con Él —y yo sé que sabes esto— entonces el amor por tus hijos va a menguar porque es Cristo la fuente de ese amor. Si no dejas que Él te llene con Su amor, llegará un momento en que tu amor se acabará.

Solo podrás hacerlo por determinación y empeño, pero serás incapaz de hacerlo con gozo y paz si no permaneces conectada a la Vid de donde proviene la vida verdadera.

El versículo 10 de 1ra a los Tesalonicenses 2 dice: “Vosotros sois testigos, y también Dios, de cuán santa, justa e irreprensiblemente nos comportamos con vosotros los creyentes.”

¡Qué versículo! Se trata de la importancia de un mensaje de vida, practicándolo, modelando a tus hijos lo que tú quieres que ellos crean y abracen. No es suficiente con decirles el Evangelio, pero qué importante es que ellos puedan ver tu vida y ver una vida santa, una vida justa e intachable.

No quiero decir que tengas que ser perfecta. Acabas de dar un suspiro de alivio porque pensaste: “Porque, ¿y quién es?” Pero esto es lo que sí significa: tienes que ser humilde. Significa que cuando te equivoques, debes ser honesta y decir, “Me equivoqué”.

Tuve el privilegio hace dos semanas de entrevistar a una niña de 10 años de nombre Ana quien escribió a nuestro ministerio. Le llamé y hablé con ella por teléfono. Al final de la llamada le pregunté si había alguna cosa que me quisiera decir acerca de su madre.

Una de las primeras cosas que Ana dijo fue, “Esto no ocurre muy a menudo, pero cuando mi mamá hace algo mal, pronto viene a nosotros y nos dice que se equivocó y dice, ‘¿Me perdonan?’”

Esta niña de diez años no estaba impactada por el hecho de que su mamá haya hecho algo mal, sino por el hecho de que ella era capaz de humillarse y pedir perdón.

Versículos 11 y 12: “Así como sabéis de qué manera os exhortábamos, alentábamos e implorábamos a cada uno de vosotros, como un padre lo haría con sus propios hijos, para que anduvierais como es digno de Dios que os ha llamado a Su reino y a Su gloria.”

Así que hay un tiempo en que eres tierna y suave cuando tienes un bebé en tus brazos. Esos son momentos de baja confrontación cuando te inviertes en la vida de ese niño y hay una intimidad, ese gozo y ese disfrute en la relación.

Pero luego hay momentos en que tienes que decir algunas cosas duras. Cuando tienes que ser directa, cuando tienes que exhortar y animar y ordenar a tus hijos para que caminen de una manera digna de Dios. Cuando se requiere la palabra con “D”, de “disciplina”, entrenamiento y corrección.

Son difíciles las dos etapas, y ninguna se logra de la noche a la mañana. Pero no hay amor… no los estás amando correctamente si nos los estás disciplinando, entrenando y corrigiendo. El amor no significa complacerlos, ni ceder ante sus demandas y caprichos.

Creo que esto es una realidad para muchos padres, especialmente cuando tienen adolescentes; sienten la necesidad de que sus hijos los aprueben y temen el enfrentar su descontento. ¿Quién quiere que sus hijos se enojen con uno?

Sin embargo, hay ocasiones en las que tienes que arriesgar su descontento y darte cuenta que antes de que tú seas su amiga, eres su madre. Hay veces que en un espíritu de mansedumbre con una vida que la respalda —ya que no estamos diciendo que los entrenes con una vida hipócrita donde los niños saben que dices una cosa y haces otra— sino que con una vida santa y humilde seas honesta con tus hijos acerca de las áreas donde tienen que ser entrenados y corregidos en los caminos del Señor.

De hecho, Proverbios 13:24 nos dice, “El que escatima la vara odia a su hijo, mas el que lo ama lo disciplina con diligencia”. Pero él dice, “si no corriges a tus hijos bíblicamente entonces los estas odiando.”

“El que lo ama es diligente en disciplinarlo.”

No es fácil; y se tiene que hacer con cuidado y con amor —no con enojos, no con ira, no con violencia. Pero hay formas bíblicas y quizás algún día haremos una serie acerca de esto en Aviva Nuestros Corazones. Va de acuerdo a la disciplina del Señor, que dice en Hebreos 12, «AL QUE AMA, DISCIPLINA, Y AZOTA A TODO AQUEL QUE RECIBE POR HIJO” (verso 6).

Vi un artículo recientemente acerca de una nueva encuesta de Barna. El título del artículo era “Muchos padres cristianos eligen satisfacer a sus hijos por encima de Dios”. El estudio muestra que muchos padres cristianos están comprando medios de entretenimiento como son DVDs, música y juegos de vídeo a sus adolescentes e hijos más jóvenes, a pesar de tener convicciones que son contrarias al contenido de esas cosas que compraron.

Un gran número de padres de familia, en un margen de 25 a un 30% dependiendo del tipo de medios al que nos refiramos—los padres de familia que compran cosas a sus hijos que saben que no es bueno para sus almas. El encabezado era “Padres cristianos eligen satisfacer a sus hijos por encima de Dios.”

Antes de vernos muy apenados por esto, preguntémonos, “¿Habrá alguna manera en la que no estoy disciplinando a mis hijos para pensar y vivir a la manera de Dios?”

Recientemente vi un segmento del programa “60 Minutos” de la cadena televisiva CBS, llamado “The Millenials are Coming” [“Vienen los Mileniales”]. Se trataba de una nueva generación de trabajadores norteamericanos. No tengo tiempo para leer toda la transcripción pero hay aproximadamente 80 millones de mileniales nacidos entre 1980 y 1995. Estos son los que van a llenar las plazas laborales, y que remplazarán a los “baby boomers” quienes están ahora entrando a los 60.

Este segmento decía que estos niños, los mileniales, “fueron criados por padres que les tuvieron un cariño ciego, excesivo que siempre se les dijo que eran especiales, que jugaron en las pequeñas ligas de béisbol sin perdedores o ganadores; siempre se les dijo que todos eran ganadores. Se les dieron trofeos solo por participar.”

Alguien dijo, “Ahora tenemos una generación que creció con la expectativa de que vienen a su trabajo creyendo que automáticamente van a ganar y que siempre se les recompensará por solo aparecerse”.

Los empleadores están aprendiendo que la única forma de mantener los empleados en medio de esta generación es “darles lo que quieren.”

Eso no quiere decir que no haya cosas buenas que decir acerca de las habilidades y el corazón de algunos de esta generación. Pero quiero decir, padres de familia, ustedes están determinando lo que será escrito sobre la siguiente generación de trabajadores. ¿Qué será? ¿Cómo se les describirá?

Esta generación de nuevos trabajadores se formó en los últimos 18-25 años por padres que tenían cierta filosofía de la crianza, y ahora se manifiesta en la cultura adulta. Así que lo que estás haciendo ahora con tus hijos, la forma en que los estás criando y disciplinando, y entrenando y corrigiéndolos, o animándolos y amándolos sabiamente, no solo te impactará a ti y a tus hijos sino a toda una cultura en la próxima generación.

Al entrenar, recuerda que este es el medio de transmitir el Evangelio a la próxima generación. Eso es lo que hace tu tarea como padre tan crucial. Por eso, madres, necesitan amar a sus niños aun si ellos no lo entienden, o incluso cuando no sean dignos de ser amados.

Es por eso que como madre tienes que perseverar y ser fiel en este llamado de la crianza. Recuerda ese pasaje en Oseas 11:1-4 donde Dios dice, “Cuando Israel era niño, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo. Sin embargo yo enseñé a andar a Efraín, yo lo llevé en mis brazos.” Entonces Dios habla de ese tiempo cuando Israel se fue tras la idolatría, el adulterio espiritual, pero Dios nunca dejó de amarlos. Él dijo: “Pero ellos no comprendieron que yo los amaba. Con cuerdas humanas los conduje, con lazos de amor.”

Dios hizo eso por sus hijos rebeldes y obstinados, que no entendían. Dios dice, nunca dejé de amarlos. Nunca dejé de cuidarlos, nunca dejé de alimentarlos, nunca dejé de invertir en ellos.

Algunas de ustedes están en un tiempo de su vida con los niños en que tienen que dar un amor firme. Esto no significa que los debes amar necesariamente de la forma que ellos quieren ser amados o que ellos demandan. Pero nunca dejes de amarlos. Así como Dios nunca ha dejado de amarte a ti.

Carmen : Nancy Leigh DeMoss ha estado ofreciendo consejos útiles para las madres. No puedes amar a tus hijos si no te has llenado de Su amor. Eso es verdad en todos los aspectos de la feminidad bíblica. En cualquier rol al que Dios te haya llamado, en cualquier etapa de la vida, tú necesitas Su visión y fortaleza como mujer. Nosotros podemos apoyarte por medio de recursos y artículos especialmente para ti. Visítanos en www.AvivaNuestrosCorazones.com.

El dominio propio es una parte fundamental para llegar a ser una verdadera mujer de Dios. Aprende por qué mañana cuando regresemos a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

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Andar en la noche

Martes 25 Agosto
El que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre del Señor, y apóyese en su Dios.
La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz.
Andar en la noche

En la epístola a los Romanos el apóstol Pablo nos dice que la vida cristiana puede compararse a un paseo en la noche, mientras esperamos el día. El amanecer está más cerca que cuando comenzamos este recorrido. Sin embargo, todavía no ha amanecido. Mientras tanto, debemos confiar en Dios para llegar sanos y salvos a nuestro destino. No podemos ver hasta el fin el camino que tenemos por delante, pero la Palabra de Dios es una lámpara a nuestros pies (Salmo 119:105), y confiamos en que Dios nos llevará a nuestro destino, porque “por fe andamos, no por vista” (2 Corintios 5:7). «La fe consiste en dar el primer paso, incluso si no se ve la escalera completa», dijo Martín Luther King.

La Biblia no pretende explicar cada aspecto de nuestra vida. Sin embargo, sabemos que Dios estará con nosotros a lo largo de nuestra existencia (Salmo 23). La presencia del Señor en nuestra vida vale más que una explicación detallada de todo. ¿Cómo podríamos nosotros, siendo simples criaturas limitadas, esperar tener una comprensión total de nuestra situación?

Cristianos, andamos por un sendero que nos conduce al cielo. Pero no estamos solos: Jesús nos precedió. Él alumbró el camino y nos acompaña en nuestro viaje, en cada etapa del recorrido. Incluso cuando atravesamos momentos difíciles, él está con nosotros. Tal vez no captemos todos los detalles del viaje, pero sabemos que él está con nosotros, a nuestro lado, en nuestro progreso.

26 – Sufrimientos y gloria | Romanos 8:18-25

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Romanos

26 – Sufrimientos y gloria | Romanos 8:18-25

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

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