Cuéntele todo

Domingo 23 Agosto
Esperad en él en todo tiempo… derramad delante de él vuestro corazón.
Le contaron todo.
El que hizo el oído, ¿no oirá? El que formó el ojo, ¿no verá?
Cuéntele todo

Un padre de familia llevó su hijo, atormentado por un espíritu malo, a Jesús y le suplicó por él. “¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto?”, preguntó Jesús. Entonces el padre dio todos los detalles: desde su infancia, este joven era atormentado por un espíritu mudo. Varias veces había tratado de matarlo, echándole en el fuego y en el agua. El padre concluyó su relato con un llamado desesperado: “Si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos”.

Jesús no hizo esta pregunta para enterarse del asunto. Él conocía la triste historia mejor que nadie. La manera cómo se dirigió al espíritu malo es una prueba de ello: el padre habló de un espíritu mudo, pero Jesús ordenó al espíritu “mudo y sordo” salir del muchacho. ¡Jesús sabe todo, él es el Dios poderoso a quien un espíritu, incluso sordo, está obligado a obedecer!

Pero por su pregunta, Jesús llevó a ese padre a contarle todo: los dramas del pasado, su ansiedad por la vida de su hijo, su desconcierto, su desesperación, y en fin, su incredulidad… El padre contó toda su angustia, y por último hizo este desgarrador llamado de auxilio. Jesús escuchó hasta el final. Por último dio la orden y liberó al joven.

Padres, este relato nos anima a contarle todo a Jesús. Hablémosle detalladamente de todas las preocupaciones que nos causan nuestros hijos. Nos invita con bondad a expresarle todo, aunque él conoce todo mejor que nosotros. ¡Nuestro Señor escucha, simpatiza, responde y libera!

GEORGE WHITEFIELD – El mayor EVANGELISTA de los últimos siglos

BITE

Serie: Biografías

GEORGE WHITEFIELD

El mayor EVANGELISTA de los últimos siglos

George Whitefield fue probablemente la figura religiosa más famosa del siglo XVIII. Los periódicos le llamaban «la maravilla de la época».

Whitefield era un predicador capaz de comandar a miles en dos continentes a través del poder puro de su oratoria. En su vida, predicó por lo menos 18.000 veces a tal vez 10 millones de oyentes.

George Whitefield era hijo de una viuda que administraba un hotel y desde muy niño le gustó el teatro y la actuación. Como provenía de una familia muy pobre y no tenía el dinero para pagar la matrícula, entró en Oxford como un «servitor», la categoría más baja entre los estudiantes de esa casa de estudios, es decir, que, a cambio de su matrícula, fue asignado como asistente de un cierto número de estudiantes de más alta categoría social. Entre sus deberes figuraban: despertar a estos jóvenes por la mañana, sacar lustre a sus zapatos, cargar sus libros y hasta redactar sus trabajos académicos. Mientras estaba allí, se encontró con un grupo de piadosos «metodistas» que se llamaban a sí mismos «el Santo Club» dirigidos por los hermanos Wesley, John y Charles. Bajo su influencia, Whitefield experimentó un «nuevo nacimiento» y decidió convertirse en un misionero en la nueva colonia de Georgia en el otro lado del Océano Atlántico.

El viaje fue retrasado y Whitefield fue ordenado diácono en la iglesia anglicana con tan solo 21 años, y comenzó a predicar alrededor de Londres. Se sorprendió al descubrir que dondequiera que hablaba, las multitudes eran muy receptivas a su mensaje. No eran sermones comunes. Él retrataba las vidas de los personajes bíblicos con un realismo que nadie había visto antes. Lloraba, bailaba y gritaba al hacerlo.

Whitefield eventualmente llegó a Georgia pero se quedó por sólo tres meses. Cuando volvió a Londres, encontró muchas iglesias cerradas a sus métodos no convencionales. Luego experimentó con la predicación al aire libre, extemporánea, donde no había ningún documento o púlpito de madera entre él y su audiencia.

En 1739, Whitefield emprendió una gira de predicación en las colonias americanas. Eligió a Filadelfia, la ciudad más cosmopolita del Nuevo Mundo, como su primera parada. Pero incluso las iglesias más grandes no podían sostener a las 8.000 personas que vinieron a verlo, así que los llevó al aire libre.

Cada parada a lo largo del viaje de Whitefield fue marcada por audiencias récord, excediendo a menudo la población de las ciudades en las cuales él predicó. Su tema principal era la necesidad del «nuevo nacimiento», con lo que se refería a una experiencia de conversión.

Whitefield también hizo de la comunidad esclava una parte importante de sus viajes y siempre buscó llegar a más audiencias de esclavos. La respuesta fue tan grande que algunos historiadores catalogan estos eventos como el nacimiento del cristianismo afroamericano.

Whitefield tenía dividido su día así: 8 horas para dormir, 8 horas para orar y para estudiar la Biblia y 8 horas para estar con las personas. Era profundamente elocuente. Casi siempre lloraba al predicar. Vivió casi toda su vida en la pobreza pero con una fe ardiente.

Whitefield después fijó sus ojos en Escocia, a la cual él haría 14 visitas en toda su vida. Su visita más dramática fue la segunda, cuando visitó la pequeña ciudad de Cambuslang, que ya estaba experimentando un avivamiento.

Su servicio nocturno atrajo a miles y terminó alrededor de las 2:00 de la mañana. El sábado, Whitefield, en un acuerdo con los pastores de la zona, predicó a unas 20.000 personas en servicios que se extendían hasta bien entrada la noche.

Con cada viaje a través del Atlántico, se hizo más popular. De hecho, gran parte de la primera controversia que rodeó los reavivamientos de Whitefield desapareció. Antes de finalizar sus visitas a las colonias americanas, prácticamente todos los hombres, mujeres y niños habían oído el «Gran Itinerante» al menos una vez.

Tan penetrante fue el impacto de Whitefield en los Estados Unidos que él puede ser llamado el primer héroe cultural de América.

En 1770, a los 55 años continuó su gira de predicación en las colonias como si todavía fuera un joven itinerante. Ignoró las señales de peligro, en particular los resfriados asmáticos que le causaban gran dificultad en su respiración. Su último sermón tuvo lugar en los campos, encima de un gran barril. A la mañana siguiente murió.

Su último sermón en esta gira fue dado en Boston Commons antes de 23.000 personas, probablemente la mayor reunión en la historia de Estados Unidos hasta ese momento.

El avivamiento espiritual que encendió, el Gran Despertar, se convirtió en uno de los eventos más formativos de la historia americana.

_________

SÍGUENOS

Sitio web: http://biteproject.com
Twitter: https://twitter.com/biteproject
Podcast: https://audioboom.com/channels/4977856
Instagram: https://www.instagram.com/biteproject/
Facebook: https://www.facebook.com/biteproject/

Voz en off: Josué Castellón (https://twitter.com/josuekstell

17/42 – Lee la Biblia: Jeremías

El Proyecto Biblia

Serie: Antiguo Testamento

17/42 – Lee la Biblia: Jeremías

Antiguo Testamento

Mira nuestro video de Lee la Biblia sobre el libro de Jeremías, que analiza el diseño literario del libro y su flujo de pensamiento. Jeremías anuncia que Dios juzgará los pecados de Israel con un exilio en Babilonia. Y luego, él mismo vive a través del horror de sus predicciones.

https://www.youtube.com/channel/UCsna10x6Sm-f_Yj6SxdALnQ

ST500S Teología Sistemática, Lección 4.4

Serie: Introducción a la Teología Sistemática

Plan de estudio: https://drive.google.com/file/d/1-Al6rOq6Tox4zb4wBU2nWqekLnhk6l9W/view

ST500S Teología Sistemática, Lección 4.4

Biblia y Teología es un podcast del Dr Larry Trotter, dedicado a la exposición bíblica y la enseñanza teológica.  Larry es pastor de Florida Coast Church en Pompano Beach, Florida y profesor adjunto de Knox Theological Seminary en Fort Lauderdale, Florida.

Vivió veinticuatro maravillosos años como pastor en México y conferencista en distintos países de Latinoamérica. El propósito de Biblia y Teología es proporcionar enseñanza avanzada y en una forma accesible.

http://www.seminarioreformado.org

Perder su despedida

Sábado 22 Agosto
Perecerá el hombre, ¿y dónde estará él?
Prepárate para venir al encuentro de tu Dios.
Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida.
Perder su despedida

Hace algunos años, en pleno corazón de París, un desfile interminable avanzaba lentamente. Acróbatas, malabaristas, payasos y escuderos seguían una caravana cubierta de flores mientras una voz clamaba: «Quiero que riamos, quiero que bailemos, quiero que nos divirtamos como locos cuando me metan en el hoyo». Encabezando el cortejo, una carroza fúnebre, tirada por dos caballos blancos, se dirigía al cementerio. Un payaso famoso se había suicidado y había querido que su entierro fuera una fiesta. Al día siguiente un columnista escribió: «Él no se perdió su despedida». Pero, ¿estaba realmente seguro de ello?

En verdad, ¿quién quiere reírse de la muerte, de la de los otros como de la suya?

No se debe jugar con la muerte, porque es la sentencia que Dios pronunció sobre la humanidad marcada por el pecado. Lo que hace que la muerte sea particularmente solemne es que introduce al hombre en un estado que él no podrá cambiar más. El plazo de la gracia divina para todo ser humano se acaba con su último suspiro. La Biblia nos dice que la muerte es un enemigo para el hombre. Pero ella fue vencida, “sorbida… en victoria” (1 Corintios 15:54) por la muerte y la resurrección de Jesús, y un día ella no existirá más (Apocalipsis 21:4). Si creemos esto, no temeremos más a la muerte, y tampoco sentiremos la necesidad de desafiarla.

Para «tener una despedida gloriosa», es, pues, necesario prepararla durante su vida. Y esto solo puede hacerse teniendo un encuentro personal con Jesucristo, el Salvador.

El Estímulo Del Apoyo Mútuo

Alimentemos El Alma

Serie: Cuando aumenta la presión

12/12 – El Estímulo Del Apoyo Mútuo

Santiago 5:13–20

 

Al pasar por un período largo de sufrimiento, todos hemos experimentado el desánimo y la frustración. Tal desánimo nos quita la mirada de Dios y de los demás. Empezamos a pensar en nosotros mismos y cómo escaparnos de la aflicción.

Tal fue la experiencia de los hermanos que sufrían en el primer siglo por causa de Cristo también. Después de un período prolongado de circunstancias difíciles, estaban desanimados.

Jacobo concluye su carta con tres exhortaciones prácticas para levantarles como individuos, para ayudarles a dar el testimonio que hace falta en medio de la aflicción, y para estimularles a apoyarse mutuamente (5:7–20). Se consideraron las primeras dos de estas tres exhortaciones en el último estudio:

1. La exhortación a la paciencia 5:7–11

2. La exhortación en contra de los votos 5:12

3. La exhortación a la oración y apoyo mutuo 5:13–20

EXHORTACIÓN A LA ORACIÓN Y APOYO MUTUO 5:13–20

La última exhortación al pueblo de Dios en medio del sufrimiento, es que oren y que se apoyen mutuamente. Cuando estén afligidos, en vez de quejarse, deben orar. Cuando estén contentos, en vez de jactarse, deben alabar a Dios (5:13).

En realidad, todo la conclusión del libro pone el énfasis en la importancia de la ayuda mutua, en vez de la crítica y la queja. Lo más fácil el atacar al otro, pero deben ayudarlo.

La palabra “enfermo” quiere decir “débil”. La debilidad presentada normalemente es una debilidad física, o sea una enfermedad. Así que la traducción dada sería lo más normal. Sin embargo, el enfoque en este caso no es tanto la enfermedad física, sino la debilidad de espíritu que han experimentado por causa del sufrimiento.

El que se ha dedilitado por causa del desánimo en medio del sufrimiento (compare Habreos 12:3), debe llamar a los ancianos de la iglesia. Cuando alguien está desanimado, los demás pueden identificarse con el débil y así estimularle a seguir adelante.

La oración de ellos a favor de tal persona y la unción con aceite servirán para animarle y restaurarle (5:14–16). Todos entos versículos parecen referirse a la misma persona, el que por falta de fe está desanimado y ha pecado al dejar de confiar en el Señor en medio de estos problemas.

El ungir con aceite era una costumbre judaica. Era un símbolo de la identificación con el otro para compartir con él la pena. El significado es semejante a la imposición de las manos.

En el acto de la ordenación se imponen las manos como un testimonio de nuestra identificación con el ministerio del que se está ordenando. En el caso de la unción del afligido, de esta manera se puede entrar en el sufrimiento del otro.

La experiencia de Elías sirve como una ilustración de esta verdad. El estaba sufriendo una aflicción semejante a la de ellos. En los versículos anteriores el afligido ha sido descrito con una palabra que quiere decir “el mal–sufriente”, o el que sufre mal. Esta palabra se utiliza en 5:10, 13 y 17.

A base de esa descripción del afligido, el autor describe a Elías como “el semeja–sufriente”, es decir, él ha sufrido en una forma semejante a lo que ellos han sufrido. Eiías era un hombre semejante a ellos, que sufrió y se desanimó tal como ellos habían experimentado. El comprendería su sufrimiento, sin embargo, él ganó la victoria a pesar de su desánimo.

Cuando él oró fervientemente, Dios le utilizó para volver a una nación entera a Su camino (5:17–20).

HOMBRE JUSTO + ORACION FERVIENTE = CONVERSION NACIONAL

Nosotros también podemos esperar que Dios nos utilice para corregir a los que están debilitados por la afliccion. Les podemos restaurar a una relación de confianza en Dios, antes de que sea necesario juzgarlos por el pecado que sirve como estorbo a la obra de Dios. Si Dios puede utilizar a Elís, El puede utilizar a otros quienes están desanimados y afligidos también, si confían en El.

El pecado, al fin, lleva a la muerte (1:15). En este caso el pecado es la manifestación de incredulidad al no encomendarse en las manos de Dios. La muerte se refiere a la muerte física. El peligro es que su falta de fe, manifestada en sus obras, puede resultar en la muerte por causa del mal testimonio.

Nosotros podemos exhortar al extraviado a volver a los caminos de Dios. Al hacerlo, le podemos salvar de la muerte que resultaría si él continuara en su pecado. Esta verdad es cierta en cuanto a la aflicción que los hermanos experimentaban también. En medio de la aflicción, si nosotros andamos con Dios y vencemos, podremos ayudar a otros a hacer lo mismo.

Este pasaje señala tres respuestas indicadas en medio de la aflicción:

En vez de…

Quejarnos

Criticarnos

Jactarnos

Debemos…

Aguantar con paciencia

Ayudarnos mutuamente

Orar los unos por los otros

A base de las enseñanzas claras de este pasaje, ¿qué debo hacer cuando me encuentro en la aflicción?

1. En medio de circunstancias difíciles, en vez de criticar o quejarme, DEBO ORAR (Fil. 4:6–7).

2. En medio de circunstancias buenas, en vez de jactarme, debo cantar alabanzas a dios.

3. Cuando estoy desanimado, DEBO ORAR CON OTROS. Debo confesar mi falta de fe, pedir perdón al Señor y seguir adelante con la ayuda de Dios v los otros hermanos.

4. En vez de criticar a otros, DEBO ORAR POR LOS OTROS. ¿Cuántas veces respondemos as¿Lomás comúnes criticar, no ayudar.

¡Pensemos!

La oración del justo puede mucho. Elías era atacado, afligido y, a veces, desanimado. Sin embargo, el Señor le utilizó para convertir una nación entera. ¿Qué tal nosotros?

¿Oramos por nuestros hermanos, compañeros y colegas?

¿Reconocemos nuestras propias debilidades?

¿Confesamos nuestros propios pecados?

Oramos por nosotros mismos?

¿Oramos los unos por los otros?

Piense en sus circunstancias hoy. ¿Se enfrenta a alguna presión o problema? En medio de estas circunstancias, identifique a alguna persona por quien usted debe orar hoy. Tome un momento ahora mismo para orar por esa persona. Al hacerlo, ore por sí mismo también. Decida apartar tiempo diariamente para orar por esa persona hasta que vea la solución de Dios a este problema.

En fin, el mensaje de esta carta es clave para los cristianos que sufren.

* Debemos quitar los ojos de nosotros mismos y nuestras circunstancias, y fijarnos en Dios.

* Debemos dejar de defendernos a nosotros mismos y empezar a depender de Dios.

* Debemos buscar los propósitos de Dios para nuestra vida y alabarle por estos propósitos.

* Debemos orar y pedir la dirección de Dios y el poder para resistir hasta cuando El venga.

* Tenemos que dar prioridad a la búsqueda del propósito de Dios en nuestra vida y a procurar que todo sea para Su gloria.

¡REPASEMOS!

Después de la muerte de Esteban, los cristianos de Jerusalén huyeron de la ciudad. Estaban esparcidos alrededor del mundo judío. Fueron atacados física, social y económicamente. Perdieron todo.

Por causa del sufrimiento, los hermanos buscaron una manera para escaparse. Se preocuparon por su propia condición y dejaron de preocuparse por su los demás. Ya no buscaban el buen propósito que Dios podría tener para ellos en medio de estas circunstancias difíciles.

Por eso, Jacobo, uno de los pastores de la iglesia en Jerusalén, se interesó en el estado de ellos. Les escribe para animarles. Les enseña la importancia de confiar en Dios. La fe que les hace falta es una fe viva, una fe que produce obras en la vida diaria. Tal fe hará una diferencia obvia entre ellos y los del mundo que no confían en Dios.

El autor empieza el libro con dos principios básicos que son el fundamento para lo demás del libro:

1) 1:2–12 Una fe viva ______________________________________________________

2) 1:13–27 Una fe viva ______________________________________________________

Después de introducir el libro con los dos principios fundamentales, el autor presenta cuatro manifestaciones específicas de una fe viva que hace falta en medio del sufrimiento de estos hermanos judíos:

1) 2:1–13 Una fe viva ______________________________________________________

2) 2:14–26 Una fe viva ______________________________________________________

3) 3:1–12 Una fe viva ______________________________________________________

4) 3:13–5:6 Una fe viva ______________________________________________________

Para concluir el libro, Jacobo les da tres exhortaciones prácticas que deben aplicarse en medio de la aflicción:

1) 5:7–11 La exhortación a ______________________________________________________

2) 5:12 La exhortación ______________________________________________________

3) 5:13–20 La exhortación a ______________________________________________________

¿Cuáles necesidades ha descubierto en su propia vida por medio de este curso? Señale tres áreas donde usted cree que el Señor quiere hacer cambios en su vida a la luz del estudio de este libro.

1) ______________________________________________________________________________

2) ______________________________________________________________________________

3) ______________________________________________________________________________

Apunte los pasos que piensa tomar ya.

_________________________________________________________________________________

_________________________________________________________________________________

_________________________________________________________________________________

_________________________________________________________________________________

_________________________________________________________________________________

Pídale al Señor ahora mismo que El le ayude a lograr estos cambios en su vida. Nunca Ilegaremos a ser todo lo que el Señor puede hacernos. Sin embargo, Jacobo ha señalado varias áreas donde Dios nos puede perfeccionar más, especialmente cuando suba la presión. Sometámonos a El para que El haga Su obra completa en medio de las circunstancias difíciles.

Porter, R. (2003). Estudios Bı́blicos ELA: Cuando aumenta la presión (Santiago) (pp. 85–92). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.

Episodio 42 – ¿De que manera habla el evangelio a el autodesprecio?

Soldados de Jesucristo

¿De que manera habla el evangelio a el autodesprecio?

John Piper Responde

Episodio 42

John Piper

Es el fundador y escritor principal de DesiringGod.com y es presidente de Bethlehem College & Seminary. Durante 33 años Piper ha servido como pastor de Bethlehem Baptis Church. Ha escrito más de 50 libros, entre ellos Cinco puntos y Viviendo en la luz: dinero, sexo & poder.

Es uno de los escritores cristianos más reconocidos de las últimas décadas. Su escritura es  caracterizada por un corazón pastoral y un estilo confrontador, pero también alentador. Sus más de 30 años de ministerio están recopilados gratuitamente en artículos y vídeos. Los puedes encontrar en: DesiringGod.org.

El pastor John Piper vive en la ciudad de Minneapolis, Estados Unidos con su esposa Noel. Tiene cinco hijos y catorce nietos.

¡Recuerda Compartirlo!

Sitio Internet: somossoldados.org
Facebook: https://www.facebook.com/SoldadosDeJe…
YouTube: https://www.youtube.com/user/sdejesuc…
SoundCloud: https://soundcloud.com/sdejesucristo

Doctrina de la Providencia – Parte 1

9Marcas

Serie: Clases esenciales: Teología Sistemática

Clase 7/26

Doctrina de la Providencia – Parte 1

Oremos.

Introducción: Repaso
Las últimas dos semanas, hemos estudiado la doctrina de la creación. Vimos que la Biblia enseña que Dios creó el universo de la nada, por su palabra. Dios es el autor de todas las cosas, visibles e invisibles, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra. Él hizo todo bueno y creó todas las cosas para su gloria.

Esta mañana, cambiamos nuestra atención de la doctrina de la creación a la doctrina de la providencia. Este es el plan: esta semana consideraremos fundamentalmente dos cosas:

Qué es la doctrina de la providencia, y;
Las diferentes implicaciones de la doctrina de la providencia para nuestras vidas.
La próxima semana, estudiaremos varias preguntas frecuentes que surgen de este doctrina. Por ejemplo: ¿de qué manera la soberanía de Dios en la providencia se relaciona con nuestras decisiones y responsabilidad humana?; o, ¿de qué manera la soberanía de Dios en la providencia se cruza con el pecado, el mal y el sufrimiento en el mundo?

¿Qué es la providencia? La continua relación de Dios con la creación
Catecismo de Heidelberg: «Es el poder de Dios omnipotente y presente en todo lugar [1], por el cual sustenta y gobierna el cielo, la tierra y todas sus criaturas de tal manera [2], que todo lo que la tierra produce, la lluvia y la sequía, la fertilidad y la esterilidad, la comida y la bebida, la salud y la enfermedad, riquezas y pobrezas [3], y finalmente todas las cosas no acontecen sin razón alguna como por azar [4], sino por su consejo y voluntad paternal[5]»[1].

En otras palabras, la providencia es la creencia de que Dios, en su bondad y poder, preserva, acompaña, sostiene, dirige y gobierna a todas las criaturas, todas las acciones y todas las cosas, desde la estrella más grande en la galaxia hasta el gorrión más pequeño en un árbol. Dios el Creador y Rey gobierna todo para alabanza de su gloria, de su sabiduría, poder, justicia, bondad y misericordia.

Vemos a lo largo de la Biblia la enseñanza de que Dios es quien da vida, renueva, ve, vigila, observa, salva, protege, preserva, dirige, enseña, gobierna, trabaja, sostiene y cuida de toda su creación, y especialmente de su pueblo.

Lee el Salmo 104:

«Bendice, alma mía, a Jehová. Jehová Dios mío, mucho te has engrandecido; Te has vestido de gloria y de magnificencia. 2 El que se cubre de luz como de vestidura, que extiende los cielos como una cortina, 3 que establece sus aposentos entre las aguas, el que pone las nubes por su carroza, el que anda sobre las alas del viento; 4 El que hace a los vientos sus mensajeros, y a las flamas de fuego sus ministros. 5 El fundó la tierra sobre sus cimientos; No será jamás removida. 6 Con el abismo, como con vestido, la cubriste; Sobre los montes estaban las aguas. 7 A tu reprensión huyeron; al sonido de tu trueno se apresuraron; 8 Subieron los montes, descendieron los valles, al lugar que tú les fundaste. 9 Les pusiste término, el cual no traspasarán, ni volverán a cubrir la tierra. 10 Tú eres el que envía las fuentes por los arroyos; Van entre los montes; 11 Dan de beber a todas las bestias del campo; Mitigan su sed los asnos monteses. 12 A sus orillas habitan las aves de los cielos; Cantan entre las ramas. 13 El riega los montes desde sus aposentos; Del fruto de sus obras se sacia la tierra. 14 El hace producir el heno para las bestias, y la hierba para el servicio del hombre, sacando el pan de la tierra, 15 y el vino que alegra el corazón del hombre, el aceite que hace brillar el rostro, y el pan que sustenta la vida del hombre. 16 Se llenan de savia los árboles de Jehová, los cedros del Líbano que él plantó. 17 Allí anidan las aves; En las hayas hace su casa la cigüeña. 18 Los montes altos para las cabras monteses; Las peñas, madrigueras para los conejos. 19 Hizo la luna para los tiempos; El sol conoce su ocaso. 20 Pones las tinieblas, y es la noche; En ella corretean todas las bestias de la selva. 21 Los leoncillos rugen tras la presa, y para buscar de Dios su comida. 22 Sale el sol, se recogen, y se echan en sus cuevas. 23 Sale el hombre a su labor, y a su labranza hasta la tarde. 24 ¡Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría; La tierra está llena de tus beneficios. 25 He allí el grande y anchuroso mar, en donde se mueven seres innumerables, seres pequeños y grandes. 26 Allí andan las naves; Allí este leviatán que hiciste para que jugase en él. 27 Todos ellos esperan en ti, para que les des su comida a su tiempo. 28 Les das, recogen; Abres tu mano, se sacian de bien. 29 Escondes tu rostro, se turban; Les quitas el hálito, dejan de ser, y vuelven al polvo. 30 Envías tu Espíritu, son creados, y renuevas la faz de la tierra. 31 Sea la gloria de Jehová para siempre; Alégrese Jehová en sus obras. 32 El mira a la tierra, y ella tiembla; Toca los montes, y humean. 33 A Jehová cantaré en mi vida; A mi Dios cantaré salmos mientras viva. 34 Dulce será mi meditación en él; Yo me regocijaré en Jehová. 35 Sean consumidos de la tierra los pecadores, y los impíos dejen de ser. Bendice, alma mía, a Jehová. Aleluya» (Salmo 104:1–35 RVR60).

Por medio de la providencia de Dios vemos a Dios activamente involucrado en su creación a cada momento. Dios no abandonó a su creación después de haberla creado; en cambio, la cuida y sostiene por su eterno poder e infinita sabiduría. La providencia de Dios hace que continúe lo que ya ha cobrado vida, y lo hace (1) sosteniéndolo; (2) trabajando en y a través de él; y (3) dirigiéndolo para sus buenos propósitos. Estas tres avenidas se llaman (1) preservación, (2) concurrencia y (3) gobierno. Veamos cada una más detalladamente.

«Porque de él…»

A. Preservación: Dios mantiene y sostiene todas las cosas

(Hebreos 1:3; Colosenses 1:17; Nehemías 9:6; Job 34:14-15)

«Preservación» es el término empleado para decir que Dios hace que todas las cosas creadas sigan existiendo y conservando las propiedades con las cuales fueron hechas. Él preserva su creación. Dios, al preservar todas las cosas que ha hecho, también hace que mantengan las propiedades con las cuales fueron creadas. Así, Dios preserva el agua a fin de que ésta continúe actuando como agua. Él hace que el césped siga actuando como césped, con todas sus características distintivas.

Por ejemplo, vemos que Dios preserva un pulpito hecho de madera para que mantenga las mismas características que la madera posee. Es tieso y duro. No esperamos que se disuelva espontáneamente en agua. Un pulpito de madera conserva sus propiedades hasta que otra parte de la creación actúe sobre él, como el fuego, hasta que se convierte en cenizas.

Sin embargo, no deberíamos pensar en la creación como una nueva creación continua: él no crea átomos y moléculas nuevos cada segundo para cada cosa existente. Más bien, preserva lo que ya ha sido creado.

Ve conmigo algunos versículos que hablan acerca de esto…

Colosenses 1:15-17: «15 Él (Cristo) es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. 16 Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. 17 Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten».

Hebreos 1:1-4: «1Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, 2 en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; 3 el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien (Cristo) sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, 4 hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos».

Aplicación: Ambos versículos indican que si Cristo tuviese que detener su continua actividad de sostener todas las cosas en el universo, entonces todo, salvo el Dios trino, dejaría de existir instantáneamente. Esto es lo que Pablo dice en Hechos 17:28 cuando dice: «Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos».

Sin Cristo, nada existiría, esa es la doctrina de la creación.

Sin Cristo, nada continuaría existiendo; esa es la doctrina de la preservación.

Como parte de la creación de Dios, podemos agradecer a Dios por preservar nuestras vidas.

Eliú, en su sabiduría, dice esto acerca de Dios: «Si él pusiese sobre el hombre su corazón, y recogiese así su espíritu y su aliento, toda carne perecería juntamente, y el hombre volvería al polvo» (Job 34:14).

Entonces, #1… Dios «preserva» o… mantiene y sostiene todas las cosas.

«… y por él…»

B. Concurrencia: Dios obra en y a través de todas las cosas

(Génesis 45:5; Efesios 1:11; Job 37:6-13; Proverbios 16:9, 33; Job 14:5; Filipenses 2:13)

La concurrencia es el aspecto de la providencia divina que describe cómo Dios trabaja EN y A TRAVÉS DE TODAS LAS COSAS, particularmente las acciones de las criaturas de Dios. En la concurrencia vemos que la agencia divina y la agencia humana se ejecutan juntas o una junto a la otra en acciones específicas.

«Concurrencia» significa básicamente que Dios coopera con las cosas creadas en cada acción. Él dirige sus propiedades distintivas para hacer que actúen como lo hacen. En otras, las cosas que suceden son, primero y principal, acontecimientos que Dios ocasiona, no obstante, Dios trabaja a través de las diferentes propiedades de cada cosa creada, para que éstas produzcan los resultados que vemos.

Esto es lo que conocemos como causas «primarias» y «secundarias».

Causas primarias y secundarias:
La causa divina de cada acontecimiento trabaja como una causa invisible, detrás de escenas, que dirige y, por tanto, puede ser llamada «causa primaria» que planifica e inicia todo lo que sucede.
Pero lo creado produce acciones de formas consistentes con las propiedades propias de la criatura, formas que a menudo pueden ser descritas por nosotros o por científicos profesionales que observan el proceso cuidadosamente. Por tanto, estos factores y propiedades de las criaturas pueden denominarse causas «secundarias» de todo lo que sucede, incluso si son causas evidentes para nosotros mediante la observación.
Vemos esto claramente en las Escrituras…

«El corazón del hombre piensa su camino, mas Jehová endereza sus pasos» (Proverbios 16:9).

Da un vistazo a Hechos 14:15-17…

«15 y diciendo: Varones, ¿por qué hacéis esto? Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay. 16 En las edades pasadas él ha dejado a todas las gentes andar en sus propios caminos; 17 si bien no se dejó a sí mismo sin testimonio, haciendo bien, dándonos lluvias del cielo y tiempos fructíferos, llenando de sustento y de alegría nuestros corazones».

Observa el versículo 17: La causa secundaria del incremento del sustento y alegría de sus corazones eran las lluvias del cielo y los tiempos fructíferos. La lluvia hizo que el sustento aumentara y los tiempos fructíferos alegraron sus corazones. Pero detrás de esas causas secundarias, hay una causa primara, Dios. ÉL hizo bien al dar las lluvias y los tiempos fructíferos.

Mira Hechos 17:24-28: «24 El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, 25 ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas. 26 Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación; 27 para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros. 28 Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos».

Ilustración: Aguarda un momento… Podrías estar pensando: «¿Acaso mis padres no decidieron dónde y cuándo nací?». Bueno, sí, lo hicieron. Pero este texto dice que detrás de la causa secundaria de tus padres dándote vida y decidiendo dónde nacerías, había una causa primaria, Dios. Él da la vida y decide cuándo y dónde habitas en esta tierra. En Dios vives, te mueves y eres.

Aplicación: Esto quiere decir que deberíamos estar agradecidos por todo lo que Dios hace en y a través de nosotros. Y no solo por medio de nosotros, sino por medio de las cosas que nos rodean. Si llueve, deberíamos agradecer a Dios. Si los cultivos crecen, deberíamos agradecer a Dios.

Además, deberíamos ser capaces de disfrutar la inmensidad de Dios al pensar en esta doctrina. Cuán grande es Dios que ni siquiera la nieve puede caer sin que su mano intervenga. Ni si quiera el llanto de un animal pude darse sin que Dios lo supervise. Todo, incluso los objetos inanimados trabajan en cooperación con Dios. Mira lo que dice Job 37:6-13:

«6 Porque a la nieve dice: Desciende a la tierra; También a la llovizna, y a los aguaceros torrenciales. 7 Así hace retirarse a todo hombre, para que los hombres todos reconozcan su obra. 8 Las bestias entran en su escondrijo, y se están en sus moradas. 9 Del sur viene el torbellino, y el frío de los vientos del norte. 10 Por el soplo de Dios se da el hielo, y las anchas aguas se congelan. 11 Regando también llega a disipar la densa nube, y con su luz esparce la niebla. 12 Asimismo por sus designios se revuelven las nubes en derredor, para hacer sobre la faz del mundo, en la tierra, lo que él les mande. 13 Unas veces por azote, otras por causa de su tierra, otras por misericordia las hará venir».

Amigo, Dios está detrás de todo, incluso de la nieve, el hielo y todo lo que vemos o no vemos. Eso debería darnos una gran seguridad y también permitirnos maravillarnos ante la enormidad del Dios a quien servimos.

«…y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén».

C. Gobierno: Dios gobierna y dirige todas las cosas

(Daniel 4:35; Romanos 8:28; Salmo 103:19)

El tercer aspecto de la providencia de Dios que enseña la Escritura es el gobierno. Dios gobierna el mundo dirige todas las cosas a su determinado propósito. En otras palabras, el mundo y todo lo que en él habita no es gobernado por el azar o el destino, sino por Dios, quien dirige la historia y la creación hacia un objetivo final. La Escritura sintetiza todo esto maravillosamente al hablar de Dios repetidas veces como el Creador-Rey que gobierna todas las cosas.

«Jehová estableció en los cielos su trono, y su reino domina sobre todos» (Salmo 103:119).

«Mas al fin del tiempo yo Nabucodonosor alcé mis ojos al cielo, y mi razón me fue devuelta; y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno, y su reino por todas las edades. Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?» (Daniel 4:34-35).

Dios es quien conduce el barco de esta historia. Hay un destino, y el propósito de Cristo de llevar al mundo hacia ese objetivo sucederá. Pablo dice en Romanos 8:38: «Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados».

Efesios 1:7-12: «7 en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, 8 que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, 9 dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, 10 de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra. 11 En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, 12 a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo».

Observa en estos versículos algunos aspectos diferentes acerca del gobierno divino de Dios.

Primero, la actividad gubernamental de Dios es universal no se extiende simplemente a su pueblo. Se extiende a todas las materias y a todos los hombres… a lo que es malo y a lo que no. Efesios 1:11 dice que él «hace todas las cosas según el designio de su voluntad».

Segundo, Dios es bueno en su gobierno. Romanos 8:28 dice que Dios obra para el bien de aquellos que le aman. Ese bien que vemos en Romanos 8:28 se refiere al propósito de Dios de conformar a sus hijos a la imagen de su Hijo (versículo 29).

Tercero, Dios está personalmente preocupado por aquellos que son suyos. Nuevamente, Romanos 8:28 muestra que este gobierno por parte de Dios está particularmente preocupado por sus hijos.

Cuarto, Dios es soberano en su gobierno. Esto quiero decir que él, y únicamente él determina su plan y conoce el significado de cada una de sus acciones. Salmo 103: «Jehová estableció en los cielos su trono, y su reino domina sobre todos». O como dice Daniel: «…él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?».

Aplicación:

¿Y por qué importa esto? ¿Por qué estudiamos esto? Bueno, porque significa todo. Significa todo para la nueva vida y fe en Cristo. Piensa en ello por un segundo…

CONFIANZA: Creer en la providencia de Dios significa que puedo confiar en Dios para todas las cosas porque él ya ha resuelto nuestro mayor problema… el pecado. La fe en Cristo nos permite como creyentes, a pesar de todos los enigmas que nos confunden, y pese a las difíciles pruebas que van y vienen, como creyentes en Cristo nos aferramos a la convicción de que el Dios que gobierna el mundo es el mismo Padre amoroso y compasivo, quien gracias a Cristo nos ha perdonado de todos nuestros pecados, nos ha aceptado y adoptado como sus hijos, y quien nos recibirá con gozo en su gloriosa presencia para siempre. Así que en medio de nuestro sufrimiento y lágrimas, esperemos gozosamente el futuro con fe en la mano paternal de la providencia Dios. La providencia de Dios es precisamente una fuente de humildad y esperanza, de confianza, consuelo y valentía.

Puedes confiar en él tan completamente como para no tener dudas de que él te proveerá todas las cosas necesarias para el cuerpo y el alma [4], y también convertirá en bien cualquier adversidad que te envié en esta vida de sufrimiento [5]. Él puede hacer esto porque él es Dios todopoderoso [6], y está dispuesto a hacerlo porque es un Padre fiel.

PACIENCIA: La providencia de Dios también significa que podemos ser pacientes en la adversidad. Si sabemos que Dios está trabajando, y que él trabaja para nuestro bien, entonces podemos esperar sabiendo que él no nos ha olvidado. Tan lejos de olvidarnos, él ha ordenado todo en el universo para nosotros. ¡Qué Dios!

GRATITUD: Además, significa ser agradecidos cualquiera sea la circunstancia en la que nos encontremos. Ya sea prosperidad o pobreza, sabemos que Dios ha ordenado las cosas para el bien de aquellos que le aman, de manera que podemos estar agradecidos de que Dios conoce la circunstancia que atravesamos actualmente. Aunque no podamos comprender todos los motivos de la circunstancia, podemos saber que Dios sabe y que Dios está obrando en nuestras vidas incluso en este mismo instante para conformarnos cada vez más a la imagen de su Hijo. Por esa razón, Pablo puede decir a los Tesalonicenses en 1 Ts. 5:18: «Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús».

ESPERANZA: Por último, con miras al futuro, la providencia de Dios significa que podemos tener una esperanza segura en nuestro Dios y Padre fiel de que nada nos separará de su amor. Romanos 8:28. Tenemos una esperanza que nadie más en el mundo tiene, porque hemos recibido una promesa que nadie más tiene: a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien. Y este Dios que nos ama y prepara todas las cosas para nuestro bien, nunca nos dejará, nunca nos olvidará, y nunca nos permitirá alejarnos de él. ¡Qué esperanza! ¡Qué salvador.

https://es.9marks.org/

La Gran Comisión en el Antiguo Testamento

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

La Gran Comisión en el Antiguo Testamento

L. Michael Morales

Nota del editor: Este es el segundo capítulo en la serie «La Gran Comisión», publicada por la Tabletalk Magazine.

Por estar basada en el propio reino de Dios, entendemos que la Gran Comisión comienza antes de que la humanidad se distanciara de Su Creador. En el sexto día, el hombre fue comisionado por Dios para llenar y sojuzgar la tierra, y para ejercer dominio sobre las criaturas (Gn. 1:27). En consecuencia, uno podría definir justamente la Gran Comisión como “ejercer dominio y sojuzgar» la tierra y sus criaturas, una comprensión que necesitaremos explicar.

Sin duda, la frase «ejercer dominio y sojuzgar» tiene connotaciones profundamente negativas en nuestro mundo moderno, llena de recuerdos de horrible tiranía y abuso de poder. Sin embargo, debemos notar que esta comisión fue dada antes del descenso al pecado y la miseria, precisamente en el contexto del hombre en unión con Dios, es decir, dado al hombre como portador de la imagen de Dios (v. 26), creado para la comunión con Dios y para mediar en el bendito reino de Dios sobre toda la tierra.

Una vez que entendemos la Gran Comisión en función del reino, nos encontramos en una mejor posición para evaluar esta agenda a lo largo del resto del Antiguo Testamento.

La teología aquí es doble. Primero, Adán debe reunir a toda la creación en alabanza y adoración a Dios el séptimo día: eso es lo que significa «ejercer dominio y sojuzgar». Él está a cargo de apartar (“santificar”) la creación cada vez más hasta que toda la tierra sea santa, llena de la perdurable gloria de Dios.

En segundo lugar, no hay bendición para ser disfrutada, por mínima que sea, que no se derive del reino de Dios; ese es el gozo de lo que significa «ser sojuzgado o sometido», especialmente después de haber sido expulsados de la vida con Dios. Por esta razón, con alegría enseñamos a nuestros hijos que Cristo ejecuta el oficio de rey «sujetándonos [sometiéndonos] a Sí mismo» (Catecismo Menor de Westminster, Pregunta y Respuesta 26).

La Gran Comisión otorgada a Adán implicaba que su reinado estaría al servicio de su oficio sacerdotal, a saber, que él «ejercería dominio y sojuzgaría» con el fin de reunir a toda la creación a los pies del Creador en adoración. La consumación del día de reposo estuvo en el corazón y fue la meta de la comisión del sexto día.

Una vez que entendemos la Gran Comisión en función del reino, nos encontramos en una mejor posición para evaluar esta agenda a lo largo del resto del Antiguo Testamento. El reino de Dios es universal, y desde el principio, Su plan de salvación estaba dirigido a todas las familias de la tierra, nunca olvidando el hecho de que Él posee “todas las naciones” (Sal. 82:8).

Aquí, el papel de Génesis 1-11 como un prólogo de la historia de Israel es extremadamente importante, ya que la identidad y el sagrado llamado de Israel brotan de este contexto universal y siempre están determinados por él. Después de que las naciones son dispersadas al exilio desde la torre de Babel, Dios llama a Abram en Génesis 12, prometiendo que por medio de él «serán benditas todas las familias de la tierra» (v. 3). Esta promesa es más adelante reiterada a Abraham: «y en tu simiente serán bendecidas todas las naciones de la tierra, porque tú has obedecido mi voz» (Gn. 22:18; véase 18:18). Luego es otorgada a Isaac (26:4), y luego a Jacob como el padre de las doce tribus de Israel (28:14).

Junto con esta promesa está el trasfondo del reino. A Abram se le había prometido: «de ti saldrán reyes» (17:6); y luego observamos una genealogía que florecerá en el linaje de David. Eventualmente, a través de Israel, surgiría un rey para reunir a las naciones de vuelta a la presencia de Dios.

Israel, además, fue llevado a la comunión del pacto con Dios en el Sinaí para vivir como un reino sacerdotal y una nación santa (Ex. 19:6), es decir, para ser una luz a los gentiles. Los atributos paralelos que definen, sacerdotal y santo, deben ser entendidos en el sentido de ser apartados para el Señor Dios por el bien de las naciones; Israel debía ser un mediador entre Dios y las naciones. Este llamado sagrado tenía mucho más que ver con ser sometido que con someter a otros pueblos. Israel necesitaba ser consagrado y santificado, transformado en el siervo de Dios por el bien del mundo, para glorificar a Dios ante las naciones. El Salmo 67, uno de los muchos salmos que llaman a los gentiles a alabar a Dios, declara claramente que Israel había recibido misericordia e incluso la bendición sacerdotal para que el camino de Dios fuera conocido en la tierra, y para que Su salvación abarcara a las naciones.

Sin embargo, durante el primer período de Israel, «no había rey en Israel», lo que significaba que «cada uno hacía lo que le parecía bien ante sus ojos» (Jue. 21:25). En otras palabras, sin uno que encarnara el reino de Dios, Israel caería persistentemente en apostasía. Israel necesitaba ser sometido antes de que pudiera ser una luz para los gentiles.

Tras la instalación de David como rey de Israel, la Gran Comisión nuevamente se convirtió en un mandato divino para un rey humano. El Salmo 2, probablemente utilizado durante la ceremonia de coronación de Israel, es instructivo en este punto. En medio de las naciones enfurecidas, el Señor declara: «Pero yo mismo  he consagrado a mi rey sobre Sion, mi santo monte» (v. 6). El rey entonces declara el decreto divino: «Ciertamente anunciaré el decreto del Señor que me dijo: ‘Mi Hijo eres tú; yo te he engendrado hoy. Pídeme y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra’»(vv. 7-8). La frase “Mi Hijo” nos lleva una vez más a Adán y a otra faceta de la teología de la Gran Comisión.

En un sentido único, Adán puede ser llamado el «primogénito» hijo de Dios (engendrado y hecho). La genealogía de Lucas del Mesías, por ejemplo, nos lleva de vuelta a Set como hijo «de Adán» y luego a Adán como hijo «de Dios» (Lc. 3:38, ver Gn. 5:1-3). Como el «primogénito» de Dios, entonces, la herencia de Adán era tan amplia como su comisión: toda la tierra, porque «el ganado sobre mil colinas» y «el mundo y todo lo que en él hay» son suyos (Sal 50:10, 12). Adán poseía, en otras palabras, el derecho inherente de gobernar y someter a toda la tierra en nombre de su Padre y por causa de la gloria de su Padre.

A medida que la historia de la redención progresa, Israel se convierte, por así decirlo, en el segundo hijo «primogénito» de Dios. Debe ser notado aquí que el Señor fue bastante específico en cuanto a las palabras que Moisés iba a hablar en su confrontación inicial con Faraón: «Así dice el SEÑOR: ‘Israel es mi hijo, mi primogénito. Y te he dicho: ‘Deja ir a mi pueblo para que me sirva’, pero te has negado a dejarlo ir. He aquí mataré a tu hijo, a tu primogénito” (Ex. 4:22-23, ver Os. 11:1). La señal final de Dios, celebrada anualmente en la Pascua, clavaría esa revelación original profundamente en el corazón de Faraón.

Volviendo ahora al Salmo 2, David, como cabeza de Israel y por promesa divina (2 Sam. 7:14), podría ser considerado hijo de Dios en un sentido especial, ya que evidentemente había recibido el manto de Adán en función de su oficio. Por su unción, David heredó el papel de Adán como «hijo de Dios» y rey ​​de la tierra. «Yo también lo haré mi primogénito», dice Dios, «el más excelso de los reyes de la tierra» (Sal. 89: 26-27).

Es importante entender que solo al ser ungido como rey  fue que David recibió la encomienda de gobernar y someter a las naciones. La comisión de David fue extender la voluntad y el reino de Dios sobre la tierra; sus «enemigos» no eran meramente políticos o personales, sino los enemigos de Dios, reyes que se habían opuesto al Señor y a Su ungido. En realidad, sin embargo, el objetivo de someter a Israel probaría ser demasiado. Peor aún, fueron los propios reyes de Israel los que desviaron a las ovejas de Dios hacia la rebelión perversa y la odiosa idolatría. El exilio fue inevitable.

Aun así, notablemente, en el contexto de la apostasía de Israel, Dios prometió levantar un Siervo davídico que no solo guiaría a las tribus de Jacob a través de un nuevo éxodo, sino que también sería hecho “luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta los confines de la tierra» (Is. 49: 6). Este mismo Siervo, leemos más adelante, sufriría el juicio de Dios al cargar los pecados de muchos, para que como sacerdote exaltado pudiera «rociar a muchas naciones» (Is. 52:13-53:12; ver 1 Pe. 1:1-2). Habiendo expiado los pecados de Su pueblo, este Mesías venidero, el último Adán, la simiente de Abraham, el verdadero Israel, el mayor David, el Siervo Sufriente, el Hijo de Dios, ascendería a lo alto para reinar desde el Monte Sion celestial, a la diestra de Dios el Padre.

Mateo 28, entonces, no es más que la aceptación de la herencia prometida en el Salmo 2. Pero este reinado está al servicio de un oficio sacerdotal, para guiarnos a la presencia de Dios a través del velo de la carne desgarrada y la sangre derramada. A través de Su Espíritu derramado, Jesús reina para someter y convocar a toda la creación a la adoración de Su Padre (1 Co. 15: 24-28), sometiéndonos día a día cada vez más profundamente para que podamos aprender cómo «glorificar a Dios y gozar de Él para siempre.»

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.

L. Michael Morales
L. Michael Morales
El Dr. L. Michael Morales es profesor de estudios bíblicos en el Greenville Presbyterian Theological Seminary y un anciano docente PCA. Él es el autor de Who Shall Ascend the Mountain of the Lord?