¿Qué significa “Danos hoy nuestro pan de cada día”?

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¿Qué significa “Danos hoy nuestro pan de cada día”?

Por R.C. Sproul

Jesús nos enseña a orar a Dios que nos dé el pan de cada día (Mateo 6:11). Obviamente, Jesús no les estaba diciendo a sus discípulos que solo oraran por pan. Pero el pan era un alimento básico en la dieta de los judíos y lo había sido durante muchos años. Por otra parte, el pan era un símbolo poderoso en el Antiguo Testamento de la provisión de Dios con su pueblo.

Recordamos cómo Dios cuidó de los Israelitas cuando estaban en el desierto después de su salida de Egipto. La vida en el desierto era difícil, y pronto la gente comenzó a quejarse de que sería mejor volver a estar en Egipto, donde tuvieron comida excelente para comer. En respuesta a estas quejas, Dios les prometió hacer “llover pan del cielo” (Éxodo 16:4). A la mañana siguiente, cuando la capa de rocío se evaporó, había sobre la superficie “una cosa delgada, como copos, menuda, como la escarcha sobre la tierra… Era como la semilla del cilantro, blanco, y su sabor era como de hojuelas con miel” (vv. 14, 31). Cuando Dios alimentó milagrosamente desde el cielo a su pueblo, lo hizo dándoles pan.

No se nos da licencia para pedir grandes riquezas, pero se nos anima a hacer conocer nuestras necesidades a Él, confiando en que Él proveerá.

Es interesante que en el lenguaje de la cultura occidental, a veces nos referimos a una de las personas en el matrimonio (lo que solía ser casi exclusivamente del marido, pero no tanto en estos días) como el asalariado del hogar. Sin embargo, más coloquialmente, llamamos a esa persona el “que trae el pan a la casa”. Incluso en nuestra jerga, usamos la palabra pan como sinónimo de “dinero”. El pan sigue siendo, al menos en nuestro idioma, un símbolo poderoso de la base rudimentaria de provisión para nuestras necesidades.

Después de que termino la Guerra de Corea, Corea del Sur se quedó con un gran número de niños huérfanos. Hemos visto lo mismo en el conflicto de Vietnam, en Bosnia, y en otros lugares. En el caso de Corea, muchas agencias de ayuda llegaron para hacer frente a todos los problemas que surgieron por consecuencia de tener tantos niños huérfanos. Una de las personas que fue parte de este esfuerzo de ayuda me comentó de un problema que había encontrado con los niños que estaban en los orfanatos: A pesar de que a los niños se les proveía tres comidas al día, llegando la noche se ponían inquietos y tenía dificultad para dormir. Hablando mas con ellos, se dieron cuenta de que la ansiedad se debía a la incertidumbre de si tendrían comida para el día siguiente.

Para ayudar a resolver este problema, los trabajadores de ayuda de un orfanato en particular decidieron que cada noche cuando los niños se fueran a la cama, las enfermeras les pondrían un pedazo de pan en cada una de sus manos. El pan no era para que se lo comieran sino para que lo pudieran sostener en sus manitas mientras se quedaban dormidos. Era como una “manta de seguridad” para ellos, recordándoles que habría provisión para sus necesidades diarias. Efectivamente, el pan les calmó la ansiedad y los ayudó a dormir. Del mismo modo, a nosotros nos consuela saber que no nos faltara comida, o “pan” para suplir nuestras necesidades físicas.

Entonces, la petición que se encuentra en el Padre Nuestro nos enseña a venir al Señor con un espíritu humillado dependiente de Él, pidiéndole que supla nuestras necesidades y que nos sostenga diariamente. No se nos da licencia para pedir grandes riquezas, pero se nos anima a hacer conocer nuestras necesidades a Él, confiando en que Él proveerá.

Si nos parece como si la mano de Dios nos es invisible y que no podemos discernir su intrusión providencial en nuestras vidas, puede ser por la manera en la que oramos. Tenemos una tendencia a orar en general. Cuando oramos en general, solo vemos la mano de la providencia de Dios en lo general. Al entrar en la oración, por medio de la conversación y comunión con Dios, hay que poner nuestras peticiones delante de Él. Al derramar nuestras almas y nuestras necesidades en específico veremos respuestas específicas a nuestras oraciones. Nuestro Padre nos ha invitado a ir a Él y pedirle nuestro pan de cada día. Él no fallará en proveerlo.

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Publicado originalmente en Ligonier. Traducido por la Coalición por el Evangelio.

 

R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue el fundador de Ligonier Ministries, co-pastor de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San Andrés] en Sanford, Florida, y el primer presidente del Reformation Bible College. Fue el autor de más de cien libros, incluyendo La Santidad de Dios.

1/2 – Esperanza para el futuro

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Una visión de la verdadera feminidad

1/2 – Esperanza para el futuro

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/esperanza-para-el-futuro/

Carmen Espaillat: Era una costumbre decirle a la mujer esperando un bebé ¡Felicidades! Dice Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Cada vez más y más mujeres que están esperando escuchan cosas como esta, “¿Nadie te dijo cómo no quedar embarazada?” Ese es el tipo de cosas que oyes decir a las personas al día de hoy: “¡Oh, cuánto lo lamento por ti!”. Ahora, solamente espero que tú nunca le hables de esa manera a una mujer embarazada. ¿Puedes imaginar lo deprimente que es eso?

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín. Las jóvenes miran hacia el futuro con tantas incertidumbres y tantas decisiones que tomar. Nancy Leigh DeMoss habló con un grupo de mujeres que están en esa etapa de sus vidas, universitarias que necesitan oír una mujer madura proyectarles una visión de lo que su futuro pudiera ser. Y realmente, todas tenemos que crecer en madurez y asegurarnos que nuestro proceso de pensamiento sea bíblico. Nancy comenzó hablando de su propia jornada como joven.

Nancy: Permíteme compartir un poco acerca de mi propia visión de la feminidad y cómo a través de los años ha cambiado. Cuando tenía 20 años, debo decirles que me sentía un poco apabullada al pensar en el hecho de ser mujer. Si alguien me hubiera preguntado cuando tenía veinte años, en una escala del uno al cinco, cuanto me gustaba ser mujer, no hubiera elegido el cinco. Ahora, no creo hubiera sido el uno, pero esto me irritaba.

En parte, tenía un verdadero deseo de servir al Señor. Amaba al Señor. Quería estar en el ministerio. Y tenía la mentalidad de que de haber sido hombre, hubiera podido servir más al Señor, y habría tenido más opciones de ministerio. La otra parte del problema era que veía a las mujeres a mí alrededor y no quería ser como ninguna de las que conocía.

No lo digo a manera de insulto. Sólo pensaba, “Ellas no son muy interesantes y hablan de temas que a mí no me interesan”, simplemente no veía como yo encajaba. No sé si pensaba que había algo raro en mí o qué, pero no estaba disfrutando el ser mujer. No podía haber dicho honestamente en esos momentos “Gracias Señor, por hacerme mujer”.

A medida que pasaron los veintes y llegaron los treinta, en la medida que empecé a ministrar a mujeres, fui creciendo, profundizando en la Palabra de Dios y haciendo algunas preguntas bien sólidas, empecé a descubrir en las Escrituras que Dios tenía un motivo en hacerme una mujer y que Dios tenía un propósito específico para mi vida como mujer.

Empecé a ver la maravilla y la belleza de lo que significaba ser mujer y que mi misión, propósito y llamado en la vida tenía una característica diferente en muchas maneras, a la misión que Dios tenía para los hombres piadosos. Empecé a abrazar ese hecho, en lugar de resentirlo y de resistir mi llamado como mujer. He encontrado en los últimos diez o quince años de mi vida mucho gozo al descubrir y abrazar el propósito de Dios en mí como mujer.

Ahora bien, regresemos al Génesis donde Dios hizo al hombre y a la mujer, dice “Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” (1:27). Así es que aprendemos de Génesis 1 y 2 que Dios creó al hombre y a la mujer a la imagen de Dios. Uno no es superior al otro. Uno no es inferior al otro. Dios nos hizo, como mujeres, con igual valor y dignidad a Sus ojos.

Pero tú me dirás, “¿Y quién no sabe eso?” Pues, te diré que muchas generaciones no lo han entendido. De hecho, cuando Jesús vivió en la tierra, aun en buenas familias judías, las mujeres eran consideradas inferiores a los hombres. Una de las cosas que Jesús hizo en la historia de la humanidad fue elevar el estatus de las mujeres y mostrar que a Sus ojos tenemos gran valor y estima.

Pero regresemos de nuevo a las Escrituras, encontramos que Dios nos estima a ambos de igual manera. También encontramos que Dios nos hizo diferentes –hombres y mujeres diferencias obvias fisiológicas, pero también diferencias en nuestro propósito de creación, diferentes en nuestra función. Lo que he aprendido sobre la vida es que las cosas funcionan bien cuando funcionan de acuerdo a su diseño. Las cosas funcionan precariamente o no funcionan para nada cuando tratas de usarlas en contra de la forma en que fueron diseñadas. Funcionamos bien, cuando funcionamos de acuerdo al propósito para el cual Dios nos hizo, pero lo hacemos precariamente o no funcionamos para nada cuando tratamos de encajar en cualquier otro propósito que no fue el diseñado por Dios al crearnos.

Durante los últimos 50 años, ha habido una revolución en la forma en las mujeres evalúan todo, en la manera en que se ven a sí mismas, en la manera en que ven a los hombres, el matrimonio, el sexo y la familia. Esta revolución ha alterado radicalmente todo el engranaje de nuestra sociedad. Ha alterado radicalmente toda nuestra cultura. No solamente ha alterado la forma en que las mujeres piensan y actúan; sino que también ha sido alterada la manera en que los hombres piensan y actúan con respecto a las mujeres.

Cuando les pregunto, “¿qué les gustaría decirle a los hombres?” Algunas de ustedes me han respondido (porque ya lo he oído anteriormente) “¡Pónganse en esto! ¡Actúen como hombres! ¡Invítennos a salir!” ¿Sabían ustedes que el hecho que muchos hombres estén intimidados y pasivos y no quieren actuar varonilmente, ¿sabes que este es el producto de la revolución femenina, una forma totalmente nueva de pensar acerca de los hombres y las mujeres?

Nos ha afectado a todos. Al día de hoy, las mujeres universitarias nunca han conocido ninguna otra manera de pensar. Es el aire que diariamente respiramos. Aun si creciste dentro de la iglesia, aun si creciste en el mundo evangélico, has sido afectada por esta revolución en la manera en que visualizamos la femineidad.

Dije que ha sucedido desde hace 50 años más o menos, pero esta revolución no es nada nuevo, no hay nada nuevo debajo del sol, tal como leemos en Eclesiastés. Esta revolución esta en el libro del Génesis, empezó en el Jardín del Edén.

Ahora, sé que tú conoces esta historia, pero encuentro que nos ayuda de vez en cuando ir y revisarla ¿Cómo fue que Dios creó las cosas? ¿Cómo fue que Él hizo el diseño para que ellos funcionaran? y ¿Qué fue lo que sucedió para que se estropeara? ¿Cómo llegamos de ahí hasta donde estamos actualmente?

Si estás familiarizada con el relato del libro de Génesis, lo cual es muy probable en la mayoría de ustedes, recuerda que Génesis 1 y 2 son dos capítulos realmente cruciales. Son los únicos dos capítulos que tenemos en toda la Biblia –hay 1.189 capítulos en la Biblia y solo dos de ellos nos dicen como fue la creación antes de que el pecado entrara al mundo. Ahora, tenemos algunos pasajes que nos describen cómo será cuando Dios termine de redimir este mundo del pecado, pero solamente esos dos primeros capítulos nos hablan de cómo Dios quiso que fueran las cosas en este planeta.

Leemos que Dios creó el mundo, y como parte de él, Él creó las plantas y los animales, y luego hizo al hombre, y entones Dios hizo a la mujer, similar al hombre en muchos aspectos. Ella fue como el hombre, creada a imagen y semejanza de Dios, pero en muchas otras formas diferente al hombre y hecha con un propósito muy diferente al del hombre.

Entonces Dios, habiendo hecho al hombre y a la mujer, los junto y les dio o estableció el orden de cómo era que las cosas iban a funcionar, como el hombre y la mujer debían funcionar juntos, como se iban a relacionar con los animales, y como debían relacionarse con la tierra. Dios les dio un manual de instrucciones.

Dios le dijo a Adam, “Así es que las cosas deben ser”. A medida de que lees esos dos capítulos de Génesis vas a encontrar palabras como “Dios les bendijo. Dios les dijo que era bueno”. La manera en que Dios creó las cosas, no daba lugar para la batalla entre los sexos. Las cosas eran buenas. Ellos estaban siendo bendecidos. Ellos funcionaban. Y funcionaban bien porque lo hacían de acuerdo al diseño de Dios.

No había dolor.

No había tristeza.

No había muerte.

No había maldad.

No había abuso.

No había divorcio.

No había relaciones rotas.

No había conflictos.

No había conflictos generacionales.

No había violaciones.

No había incesto.

Ninguna de estas cosas existía aún, en el mundo de ese día.

Ahora, ¿Qué fue lo que paso entre Génesis capítulos 1 y 2 para llevarnos a donde estamos hoy en el mundo? Bueno, la respuesta es Génesis capítulo 3. ¿Qué sucedió en Génesis capítulo 3?

El enemigo de Dios cuyo nombre es Satanás entra en escena. Él tenía su agenda. El Engañador sabía, Satanás sabía que si él podía atacar al hombre y a la mujer, entonces él podía atacar a Dios. Entonces ¿qué fue lo que Satanás hizo? Él vino primero y es tan importante darnos cuenta de este hecho él vino primero a la mujer.

Haciendo esto, ya de por sí estaba violando el orden que Dios había establecido, porque cuando Dios impartió las órdenes, se las dio al hombre con el entendimiento de que este a su vez se las comunicaría a su mujer. La mujer estaba bajo el cuidado, la protección y el liderazgo, el amante liderazgo del hombre, y esto era bueno. Era una bendición.

La mujer estaba cuidada. Ella estaba protegida. Sus necesidades estaban satisfechas. No era que ella no fuera igual al hombre, sino que estaba a salvo y protegida en ese orden creado.

Satanás va por detrás, alterando el orden de creación. Él va donde la mujer, y es interesante notar, que las Escrituras dicen que el hombre estaba ahí, pero un tanto despreocupado. Él no estaba mentalmente involucrado en la conversación. Toda la conversación transcurre delante de él, como si él no hubiera estado presente, pero Génesis 3 nos dice claramente que cuando la mujer le dio la fruta al hombre, ella se la dio al hombre “quien estaba con ella” (verso 6).

¿Dónde estaba el hombre durante toda esta conversación? Estaba callado. No dijo nada. ¿Quién habló todo el tiempo? La mujer y la serpiente. Ellas estaban sosteniendo la conversación.

En ningún momento vemos a la mujer voltearse al hombre y decirle “¿Qué fue lo que nos dijo Dios? ¿Qué quiere Dios que hagamos en esta situación?” Puedes verla firmando su declaración de independencia cuando dice, “Yo resuelvo esto sola. No necesito al hombre”, ahí vemos el orden de los roles invertidos.

Desde ese punto hasta aquí, tenemos las consecuencias de eso, y la bondad de Dios. “¿Con qué Dios te dijo, que no podías comer de todos los árboles de este huerto? (Génesis 3:1 parafraseado) Hay algunos árboles de los que no puedes comer.

Ahora bien, ¿Qué fue lo que Dios dijo? “Tú puedes comer de todos los arboles del huerto. Disfrútalos todos, menos uno” (ver Génesis 1:29) Pero ¿adonde fue que Satanás puso el énfasis? En lo que Dios dijo que no podían hacer en lugar de lo que Él dijo que sí podían hacer.

Él desafió la sabiduría de Dios diciendo: “Sí, esa es la opinión de Él, pero en realidad Dios no lo sabe todo. De hecho, si comes del fruto de ese árbol, podrás ser tan sabia como Dios. De hecho… puedes ser tu propio Dios. Puedes manejar tu vida a tu manera” (ver Génesis 3:5)

Él desafió el derecho de Dios de estar en control.

Él desafió el orden de Dios en la creación.

Él convenció a la mujer que la Palabra de Dios era sólo la opinión de Dios, y que era la opinión de una persona, pero tú tienes el derecho a tu propia opinión, Madame Eva.

Él la convenció de que la Palabra de Dios no era absoluta, y que la verdad era relativa.

¿Te suena esto a algo que oyes en la universidad? Él la convenció de que el camino de Dios no era el mejor para ella y que sería más feliz, mejor, más libre si se deshacía de las cadenas de las leyes represivas que Dios les había colocado.

Si la mujer no hubiera creído eso ¿piensas que ella hubiera mordido esa fruta? Ella creyó que iba a estar mejor. Ella creyó que sería más feliz. Así es que, tomó una decisión basada en su propio sentido natural, basada en sus propios razonamientos.

¿Qué nos dice la Escritura en Génesis capítulo 3? “Ella vio que el árbol era agradable a los ojos. Era un árbol deseable, la iba a hacer más sabia” (verso 6, parafraseado). Se sentía atraída por él, y ¿puedo decirte algo aquí? La voluntad de Satanás siempre lo va a parecer cuando él está tratando de tentarte, lo va a poner muy atractivo y deseable, tal y como lo hizo con Eva y ese fruto.

“Puedes salirte con la tuya, y aquí está el resultado de todos los beneficios que vas a cosechar. Así de feliz vas a ser. Así de libre te vas a sentir”. Solo mira los anuncios a tu alrededor. Empieza a notar las cosas que lees y los anuncios que ves en la televisión, las películas y la música que escuchas. Empieza a oír este razonamiento que te dice que si haces las cosas a tu manera, te irá mejor.

Eva le creyó al Engañador. Ella le creyó a Satanás, pero una vez ella tomo la decisión de ir por su propio camino, bastante rápido se dio cuenta de que la fruta que había sido tan atractiva por fuera realmente estaba podrida por dentro. Llena de gusanos, podrida.

Ahora, ¿Crees que si la fruta hubiera aparentado estar podrida y llena de gusanos por fuera, ella la habría mordido? Tú dirás, “¡Asco, no! Ella no la hubiera mordido si la hubiera visto podrida”. Era atractiva, y eso es lo que necesitamos recordar cuando el enemigo coloca delante de nosotras su manera engañosa, tal y como lo ha hecho a toda nuestra cultura durante los últimos 50 años.

Se ve tan bien. Se ve tan bueno, pero te puedo señalar los resultados de cientos y probablemente miles de mujeres con las que he hablado en los últimos años que tomaron una mordida. Muchas de ustedes aquí, mordieron. Se ve tan bueno. Parece lo correcto, pero terminaron con la boca llena de gusanos.

Parece bien decir que eran sexualmente libres, y ahora están viviendo con vergüenza, culpa y pesar. Así que, con las mujeres firmando su declaración de independencia, tenemos la introducción al mundo del temor, la culpa y la vergüenza. Vemos todo esto en Génesis capítulo 3.

El hombre y la mujer antes de la caída estaban desnudos, no sentían vergüenza porque, bueno, era la intención de Dios que así fuera, totalmente abierto el uno con el otro. Ahora de repente se sienten culpables. Se sienten avergonzados. Están escondiéndose, no solo el uno del otro, sino también de Dios.

Al final terminamos aisladas, con nuestra relación rota con Dios, con nuestro compañero, con los niños a medida que llegan. Ahora tenemos la introducción a este mundo de muerte, dolor, violencia, pena y toda clase de cosas feas e indecibles que los seres humanos pueden hacerse el uno al otro.

Alguna de ustedes ha tenido personas que han hecho cosas en su contra, y todo empezó por una mujer que dijo “Yo creo que me voy a salir con la mía. Me parece bien. Se siente tan bien”. La caída afectó a toda la creación, al hombre y a la mujer y la visión que tenían de su rol, propósito y llamado.

Desde entonces, ha tenido lugar una colisión, una guerra entre dos cosmovisiones diametralmente opuestas –la manera de Dios y la manera del hombre, el camino de Dios y el camino del mundo. Estas dos formas son radicalmente opuestas. Se basan en premisas diferentes, en dos filosofías diferentes y con resultados completamente diferentes.

El problema es que muchas de nosotras en nuestra cultura hemos comprado del mundo la manera de pensar y de vivir. Nosotras ni siquiera conocemos la manera de Dios; o si la conocemos, la rechazamos; o la conocemos y la ignoramos. Esto es cierto en todas las áreas de nuestras vidas.

Permíteme contrastar por unos momentos lo que quiero decir por la diferencia entre la manera de Dios y la manera de vivir del mundo. Por ejemplo, la manera de Dios es una cultura de vida. Dios valora la vida. Es por eso que una vida en gestación es preciosa para Dios, porque Dios valora la vida. Pero la manera del mundo es una cultura de muerte. Hay una fijación con la muerte. La muerte es el resultado del pecado, y es una cultura que eleva la muerte y no la vida.

La manera de Dios, en el caso del matrimonio, por ejemplo, es que es algo bueno. El matrimonio es la regla. El matrimonio es la norma. Eso fue lo que Dios planificó. Creces; te casas, y permanecer soltera solo tenía la intención de ser la excepción de la regla. Yo creo que Dios ha llamado a unas pocas personas a ser solteras, a manera de excepción, con el propósito de servirle a Él para toda la vida como soltera en un ministerio. Pero aparte de esto, yo creo que el plan de Dios es que todo el resto crezca y se case en su etapa adulta.

¿Qué ha hecho el mundo con esto? El mundo ha dicho “Bueno, no sé. El matrimonio es opcional. El matrimonio es para uno y no para otros, o eso esperamos”.

Acabo de leer hoy una estadística que dice que en 1970, el 36 por ciento de las mujeres en los grupos entre 20 y 24 años nunca se casaron. Hoy, 35 años más tarde, el número es 75 por ciento de las mujeres de 20 a 24 años que nunca se han casado, y yo pienso que es aun mayor un 86 por ciento en los hombres dentro del grupo de esa edad.

¿Porqué casarse? Va a fallar. En algunas de las mujeres jóvenes existe un temor sobre el matrimonio y en otras solamente un deseo de ser independientes. De parte de algunos hombres, hay un temor al compromiso. Por muchas razones, no estamos viendo hoy en día el matrimonio como lo normal y sino como algo opcional o quizás como algo malo. Esa es la visión del mundo.

La manera de Dios es que una vez que te hayas casado, entras en un pacto que es permanente. “Hasta que la muerte nos separe” lo cual, a propósito, si abrazas esa forma de pensar, eso significa que es realmente importante con quien te casas y que te cases en la voluntad de Dios. La manera de Dios es que una vez que te casas, es un pacto para toda la vida.

Dios usa esa pareja para ayudarte en el proceso de santificación, para moldearte a la imagen de Cristo. Dios te usa como mujer para ayudar a ese hombre a ser todo lo que Dios tiene la intención de que él sea. Es un acuerdo permanente y uno del que no te sales cuando las cosas no van como quieres.

¿Cuál es la manera del mundo ver el matrimonio? “Hasta que el divorcio nos separe”, y algunas de ustedes son el producto de divorcio y segundas nupcias. Lo has visto una y otra vez, y quizás tú no conozcas ninguna otra manera de pensar sobre el matrimonio porque es la manera en que el mundo piensa.

¿Van ellos al altar? Por lo menos el 50 por ciento de las personas que van al altar hoy y se dicen esos votos un día caminarán por el pasillo de la corte de divorcios por lo menos el 50 por ciento de ellos. Está considerado como algo que no es permanente.

¿Y qué de la maternidad, la manera de Dios versus la manera del mundo? La manera de Dios es que Él hizo a las mujeres para ser madres. ¿Sabías tú que los hombres no pueden tener niños? De paso, eso es algo distintivo en nosotras.

Cuando Adán nombró a su esposa Eva, ¿sabes lo que Eva significa? La palabra Eva suena así como, “viva, dadora de vida, portadora de vida”. Adán la nombró Eva porque su nombre suena como una mujer que da vida. Él sabía que ella estaba diseñada para ser portadora y sustentadora de vida.

Tú dices, “Bueno, pero tú eres soltera, entonces ¿de qué sirve? ¡Tú no puedes ser madre!” Sabes, yo le creo a Dios todas nosotras, aun si Él nunca te da un compañero Dios nos hizo a todas, de una manera u otra, para sustentar y ser portadoras de vida, para ser madres.

Alguna de ustedes tienen hermanas más jóvenes. Algunas de ustedes tienen mujeres más jóvenes en su universidad o en su piso. Hay mujeres jóvenes que Dios trae a nuestras vidas, que son cronológicamente más jóvenes y espiritualmente más jóvenes. Dios quiere que las nutramos, las que las discipulemos, y que seamos portadoras y sustentadoras de vida espiritual y física. Por tanto la visión de la Escrituras sobre los niños y la maternidad es que la maternidad es algo bueno y que los niños son una bendición.

¿Qué ha hecho el mundo? ¿Qué ha hecho Satanás con esa manera de pensar? Nos ha convencido que los niños son una carga. Que ellos no son una bendición. Ellos son algo de lo que tú no quieres muchos, y parte de esto es que si hoy tú estás embarazada con tu tercer o cuarto hijo, aun en la iglesia, vas a tener personas que te miran como si fueras algo extraño.

“¿No te dijo alguien cómo no quedar embarazada?” Estas son alguna de las cosas que escuchas decir. “Oh, cuánto lo lamento por ti”. Ahora, solo quiero decirte, que yo espero que tú nunca le digas eso a una mujer que está esperando. ¿Sabes lo deprimente que es eso?

¿De dónde vinieron los anticonceptivos? Es una invención de una era que llegó para decidir que la mujer debía controlar su propio cuerpo y que el sexo era puramente para placer y no para procrear y que quería separar el acto sexual de la responsabilidad de la labor de ser padres.

¿Puedo decirte que esa manera de pensar es realmente contraria a la manera de pensar de Dios, y que para creerle a Dios vas a tener que nadar contra la corriente? Vas a tener que ir en contra de la cultura, aun dentro de la iglesia.

Carmen: Hemos estado escuchando a Nancy Leigh DeMoss hablándoles a mujeres en edad universitaria sobre la verdadera femineidad. Nancy retó a esas mujeres jóvenes en esa conferencia a pensar sobre algunos de los principios contra-cultura que son importantes. Mañana oirán más de su honesta, valerosa presentación.

Como Nancy nos dice a menudo, a ella por naturaleza no le gusta la confrontación. Decir cosas que Dios ha puesto en su corazón requiere gran coraje, pero está haciendo una diferencia en la vida de las mujeres. Por ejemplo, consideren este correo que recibimos desde el Canadá. Esta persona escribe:

Yo alabo a Dios por ti. Estás dispuesta a enseñar sobre cosas que la mayoría no toca. Gracias. Gracias. Gracias. Nosotras necesitamos la verdad de Dios. Por favor, mantén el buen trabajo, y yo voy a orar por ti, yo sé que muchas no quieren oír verdades bíblicas. Por favor quiero que sepas que eres amada y apreciada.

Bueno, Nancy, qué pasa por tu mente cuando recibes ese tipo de ánimo.

Nancy: Bueno, me lleva a humillarme escuchar ese tipo de palabras bondadosas, pero a la vez me hace estar profundamente agradecida cuando personas que nos escuchan dicen que van a orar por Aviva Nuestros Corazones. Nosotras necesitamos esas oraciones más de lo que te puedes imaginar.

Reconozco mis propias debilidades y el cansancio de manera que otras personas no siempre ven. Estoy muy consciente que no puedo hacer nada aparte del poder de Dios. Las oraciones de las personas que nos escuchan significan tanto.

Estoy agradecida por el apoyo financiero que nos han provisto a través de los años las personas que nos escuchan. Sin ese tipo de apoyo no pudiéramos estar en el aire hablando la persona que nos escucha en Canadá o en algún otro lugar. Yo solo tengo que apoyarme en el Señor para fuerza, energía y coraje, y también nos apoyamos en el Señor para que provea financieramente para afianzar este ministerio.

Y quiero invitarte a conectarte a nosotros esta semana. El jueves estaremos comenzando con las actividades de la Conferencia Mujer Verdadera. No te pierdas la bendición de ser parte de este evento. Visita AvivaNuestrosCorazones.com para informarte acerca de cómo puedes conectarte con nosotros.

Y… ¡ayúdanos a orar por este tiempo! Ora que el Señor Jesucristo nos visite a través de Su Espíritu Santo y que este pueda ser un tiempo de bendición y de transformación que permanezca, de frutos de abundancia.

Carmen: Únete nuevamente a nosotras en el próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

¿Quién murió?

Lunes 22 Junio
Dice el necio en su corazón: no hay Dios. Se han corrompido, hacen obras abominables… no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.
El Señor es el Dios verdadero; él es Dios vivo y Rey eterno.
¿Quién murió?

En los muros de una estación de metro en Nueva York, en la calle 110 de Manhattan, alguien hizo un grafiti y escribió: «Dios está muerto», Nietzsche.

Esta célebre cita no es más que la ideología efímera de un filósofo alemán que elaboró todo su sistema de pensamiento negando a Dios.

Pero Dios es la fuente de la vida y no puede morir. A menudo se presenta en el Antiguo Testamento como el Eterno, es decir, aquel que no tuvo principio ni fin de vida (Éxodo 3:14).

Al afirmar que Dios está muerto, Nietzsche no aludía a la muerte de Jesucristo en la cruz. Ese hombre quería eliminar toda idea de Dios. Sin embargo, la muerte de Jesús hace 2000 años es un hecho esencial, pues es el medio que permite a Dios establecer una relación viva con cada ser humano. Pero luego ¡Cristo resucitó!

Algunos días más tarde, en aquella estación apareció un nuevo grafiti debajo del primero: «Nietzsche murió», Dios.

Esta segunda afirmación es indiscutible. Nietzsche falleció en agosto de 1900. Su tumba se encuentra en Röcken, Alemania. Y no es el único a quien la muerte le llega. La Biblia declara: “Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27). ¡Qué terrible momento para todos los que mueren sin Dios, cuando estando ante el Juez supremo deban confesar que no lo tuvieron en cuenta en su vida!

Pero para los que aún vivimos, es tiempo de saber que Dios vive y está dispuesto a establecer una relación con cada uno de nosotros.

5/12 – La Fe Que Obra

Estudio libro de Santiago

Serie: Cuando aumenta la presión

5/12 – La Fe Que Obra

Santiago 2:14–26

R. Porter

Los creyentes judíos, esparcidos alrededor del mundo contemporáneo por causa de Cristo, están sufriendo una persecución severa. Sufren no solamente en la esfera religiosa, sino también en la esfera social y económica. No hay seguridad de lo que les pueda pasar mañana. Muchos han perdido su trabajo y no tienen ingresos para proveer comida para sus familias.
Tal persecución produce un interés egoísta en la defensa de sí mismo. Así que, ellos se dedican a protegerse y no se ayudan los unos a los otros. Jacobo les escribe para animarles en medio de su aflicción y para enseñarles cómo vivir en un tiempo de desánimo y aflicción.
Jacobo les llama a mayor confianaza en el Señor frente a la persecución. La fe que él quiere ver es una fe viva, que se manifiesta en obras. Una fe viva siempre produce fruto, aun en medio de la aflicción.
A través del libro él les enseña que deben aprender a soportar la aflicción (1:2–12) y a vencer la tentación (1:13–27). Se aplican estas dos verdades a los problemas específicos que les golpean en medio de tanta preocupación y sufrimiento. Les enseña a aplicar su fe en Dios a los problemas del sufrimiento (2:1–6).
Por causa del sufrimiento, ellos empezaron a pensar en sí mismos y en sus problemas. Se les olvidó el amor de Dios, Su plan y Su protección. Ninguno pensaba en las necesidades de los demás que tal vez sufrían lo mismo. Empezaron a defenderse. No buscaban el bien de sus hermanos, sólo el de ellos mismos.

Jacobo les escribe:

A los que sufren
A los que pecan contra sus hermanos por causa de la persecución
-Hacían acepción de personas
-No se ayudaban
-Manifestaban contenciones y disensión
-Hacían sus propios planes para mejorar su situación mañana
-Guardaban su dinero y robaban a otros

Jacobo les llama:

A UNA FE VIVA
-Que soporta la persecución
-Que produce perfección
-Que produce sabiduría
-Que vence la tentación
-Que produce fruto

LA FE VIVA PRODUCE OBRAS 2:14–26

A estos hermanos afligidos, Jacobo les indica que la fe viva produce obras. Muchas personas al leer este pasaje ven una contradicción con el libro de Romanos. Se señala “la contradicción” de Santiago y Romanos. Por causa de este aparente conflicto Martin Lutero lo llamó: “¡Una epístola de paja!”
El conflicto se observa al comparar Santiago 2:20–24 con Romanos 4:2–5. Santiago dice: “…la fe sin obras es muerta? ¿No fue justificado por las obras Abraham…?” “…el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe”.
Pablo dice: “…mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia”. En Gálatas 3:6–14, Pablo repite esta verdad: “…todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición… y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá”.

¡Pensemos!

Esta aparente contradicción en la enseñanza bíblica ha sido discutida durante siglos. Observe con cuidado estos pasajes. ¿Cómo se explican estas diferencias? ¿Habrá una contradicción en la Biblia? Si la Biblia no se contradice, ¿Cómo se deben entender estas dos enseñanzas?

La solución se encuentra al notar todo el mensaje de Santiago 2:15–26. Su mensaje no es que las obras nos salvan. Tampoco es que la fe más las obras salvan. Santiago explica su concepto de la fe verdadera. La fe tiene que ser viva. Si es viva, la fe produce fruto. La fe que no produce obras está muerta –¡No vale nada! Las obras son el resultado de la fe viva. No son requisitos.

Presentación del Problema 2:14
Ellos dicen que tienen fe, pero hace falta la manifestación de esa fe en la vida diaria. La pregunta que se hace es si esa clase de fe sería adecuada para salvar a alguien. Algunos traductores han captado el espíritu de la pregunta al rendirla: “Podrá Tal fe salvarle?”
Otra pregunta que se debe considerar al interpretar este pasaje tiene que ver con el significado de “Salvación”. Al encontrar esta palabra se supone que se refiere a la salvación eterna en Cristo. Sin embargo, se debe reconocer que la palabra en sí fue usada con mayor frecuencia para describir la salvación de algún peligro o adversidad.
Parece mantenerse este uso común de la palabra en dos casos en el Nuevo Testamento a lo menos. Tanto en este pasaje como en Filipenses 2:12, la iglesia enfrenta circunstancias difíciles. La palabra “salvación” se usa en su significado normal, para referirse a la solución del problema
En medio de las aflicciones que sufren los judíos creyentes por causa de Cristo, ellos dicen que tienen fe. El apóstol les pregunta cómo pueden decir que tienen fe si esta fe no se manifiesta en lo que hacen frente a estas circunstancias difíciles. ¿Para qué les servirá tal fe? ¿Les va a remediar el problema esa clase de fe? ¿Les dará esa fe una salida?

Aplicación Práctica 2:15–16
La ilustración empleada demuestra cuál es el problema especifico donde han dicho que tienen fe pero sus obras lo han negado. Se trata de los que tienen necesidad de ropa o comida. El problema era común en esos días cuando muchos perdieron su trabajo por causa de Cristo. Todos estaban sufriendo de la escasez.
En esta aflicción, los hermanos se limitaron a decir: “¡Que Dios te bendiga, hermano! Oraremos por ti”. Sin embargo, no hacían nada por ayudarle. Jacobo les pregunta: “¿Qué clase de fe será ésta? ¿Por qué no arriesgarse un poco para ayudar a los demás?”
Dicen confiar en Dios pero cuando hace falta la comida, la acaparan. No la comparten en una manera que manifieste su fe. A éstos, Jacobo insiste en que una fe viva produce obras.
Se puede ilustrar el problema al ponernos en lugar de ellos. En medio de circunstancias económicas difíciles, todos los hermanos estamos sufriendo. Nadie tiene suficiente. Un día llega un hermano a mi casa. Es la hora del almuerzo y sólo nos queda suficiente comida para hoy y mañana. Al llegar el hermano, me doy cuenta que él no tiene comida hoy para su familia. ¿Qué hago? Digo que confío en el Señor. ¿Puedo compartir lo que tengo hoy, sin saber de dónde vendrá lo de mañana?
Esta era la situación en que se encontraban los hermanos del primer siglo. En vez de compartir, acaparaban lo que tenían para asegurar lo suficiente para mañana. Jacobo les pregunta qué clase de fe será esa. ¿De qué aprovecha?
Otra situación semejante se observó en nuestra experiencia hace algunos años. Estudiamos Santiago con un grupo de hermanos en medio de una situación política difícil. El esposo de una hermana fue asesinado. Se consideraba que la causa era sospechas de participación política. Muchos dijeron que las casas de tales personas se vigilaban para ver quién les visitaba después.
Por lo tanto, los hermanos tenían miedo. No visitaron a la hermana para ayudarle cuando los necesitaba por miedo de sufrir alguna pérdida personal. ¿Qué debían haber hecho? Dijeron que tenían fe en Dios pero no se arriesgaban para ayudar a la hermana en su necesidad. ¿Qué habría hecho usted frente a tales circunstancias?

¡Pensemos!

Nuestras circunstancias hoy no son iguales a las de estos hermanos. Sin embargo, todos nos enfrentamos a horas difíciles a través de nuestra vida.
En medio de cuáles circunstancias nos preguntaría Jacobo en cuanto al valor de nuestra fe? ¿Cómo nos pide Dios, en las circunstancias en que nosotros vivimos, que manifestemos nuestra fe por obras? ¿Cuál prueba enfrentamos en la que debemos arriesgarnos para dar evidencia de nuestra fe práctica en el Señor?
Considere su propia vida. ¿Habrá alguna área de su vida donde Dios pide que manifieste su fe en El por medio de sus obras en estos días?

Explicación Doctrinal 2:17–20
Aunque el pasaje se basa en una verdad doctrinal y enseña doctrina sana, el enfoque aquí es práctico. El punto es que su fe debe ser una fe viva. Al hablar de una fe “muerta”, Jacobo no está indicando que estaba viva y que después se murió. Se refiere a la naturaleza de la vida. Lo que tiene vida produce alguna clase de fruto, una evidencia externa de la vida que existe adentro.
La fe también es así. Una fe verdadera tiene vida. Por eso, una fe viva siempre produce fruto. Cualquier fe que no produce fruto es una fe muerta. Es inútil.
El principio básico se ilustra por medio de los demonios (2:19). Ellos creen en Dios, pero su creencia no ha afectado sus vidas. Ellos hacen lo que quieren, sin someterse a la autoridad de Dios. Por eso, su fe en Dios no sirve para nada. Aunque tiemblan delante de Dios, su miedo no produce obras y es, por lo tanto, inútil.
Así puede suceder también con nuestra fe. Si ella no produce obras, no vale nada. Está muerta. Es inútil.

Ilustraciones Bíblicas 2:21–25
Al otro lado, se presentan dos personas sobresalientes que demostraron su fe viva. Ellos confiaron en Dios y estaban dispuestos a sufrir pérdida personal para obedecerle.
ABRAHAM era un varón de fe (2:21–24). Su propia salvación fue basada en su confianza en el Señor. Jacobo deja claramente sentada la base de la salvación de Abraham al citar el Antiguo Testamento: “Abraham creyó a Dios. y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios” (2:23).
Esta verdad del Antiguo Testamento fue declarada años antes del sacrificio de Isaac mencionado por Jacobo aquí. Ya fue contado justo Abraham desde antes. Asi que lo demás del pasaje no contradice este concepto que Jacobo mismo reconoce y Pablo confirma.
Sin embargo, Jacobo quiere hacer resaltar la evidencia diaria de esta fe en la vida de Abraham. No fue una fe muerta, inútil. La confianza de Abraham en. Dios produjo su fruto. El estaba dispuesto a sacrificar a su único hijo cuando Dios se lo pidió, porque él sabía en Quién había creído (2:21). Lo conoció muy bien y sabía que él podría confiar cien por ciento en este Dios. Por lo tanto, su confianza en Dios fue demostrada con sus obras.
La fe actuó juntamente con las obras (2:22). Además, las obras sirvieron para perfeccionar la fe. A través de su acto de fe. Abraham aprendió aun más en cuanto a Dios y aprendió a confiar aun más en El. La fe y las obras siempre se complementan.
La palabra “justificado” que se usa dos veces aquí no se refiere al acto de ser “hecho justo”. La forma de la palabra indica que Dios nos “declara justos”. Romanos 5:1 indica que somos “justificados por la fe”. El versículo mismo, y los anteriores en Romanos 4, indica que es la fe y no las obras la que nos “justifica”. Sin embargo, notamos que este hecho no nos hace justos, sino que Dios nos declara justos, por causa de nuestra confianza en El.
La misma forma del verbo puede indicar el significado de “demostrar justo”. Así que la idea que el autor expresa parece ser esta. El hombre demuestra su confianza en Dios, y a la vez, da evidencia de ser justo, por las obras, no por una profesión vacía de fe (2:24).
La fe viva siempre viene acompañada de las obras. Esta verdad es tan cierta en las circunstancias difíciles en que ellos se encuentran, como en el sacrificio de Isaac. El que confía de verdad en Dios, estará dispuesto a arriesgar el sacrificio personal.
RAHAB se presenta como otro ejemplo (2:25). Su vida y circunstancias eran totalmente diferentes a las de Abraham. Ella nunca se habría podido justificar a base de su estilo de vida. Era una mujer perdida.
Sin embargo, al oír de Israel y las obras que hacía el Dios de Israel, confió en El. Ella demostró su justicia al arriesgar su propia vida para proteger a los espías. Como resultado de la obra de Dios en su vida, se le transformó por completo el estilo de vida.
A Jacobo nole interesó tanto la transformación posterior de la vida de Rahab. Lo que le llamó la atención era la evidencia inicial de su fe. Confió en Dios y se arriesgó.
Jacobo pide que estos cristianos sigan su ejemplo (2:26).
-Que confíen en Dios.
-Que se expongan a una pérdida personal por causa de su fe en medio de la aflicción.

¡Pensemos!

Aplicación práctica para ellos 2:15–16
Al repasar de nuevo la situación en que se encontraban los hermanos a quienes Santiago se dirige, ¿qué obras se esperaban? ¿Cómo demostrarían su confianza en Dios?

Aplicación para nosotros
Al evaluar nuestra situación hoy, ¿qué evidencia se debe dar de nuestra confianza en Dios? ¿Será la misma? ¿Estamos dispuestos a exponernos a la pérdida personal? ¿En qué manera quiere Dios que usted siga el ejemplo de estos hermanos esta semana? ¿Cuáles pasos específicos debe tomar hoy?

Porter, R. (2003). Estudios Bı́blicos ELA: Cuando aumenta la presión (Santiago) (pp. 35–42). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.

ST500S Teología Sistemática, Lección 3.1

Serie: Introducción a la Teología Sistemática

Plan de estudio: https://drive.google.com/file/d/1-Al6rOq6Tox4zb4wBU2nWqekLnhk6l9W/view

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Biblia y Teología es un podcast del Dr Larry Trotter, dedicado a la exposición bíblica y la enseñanza teológica.  Larry es pastor de Florida Coast Church en Pompano Beach, Florida y profesor adjunto de Knox Theological Seminary en Fort Lauderdale, Florida.

Vivió veinticuatro maravillosos años como pastor en México y conferencista en distintos países de Latinoamérica. El propósito de Biblia y Teología es proporcionar enseñanza avanzada y en una forma accesible.

http://www.seminarioreformado.org

12 – Sólo en Jesús | Romanos 3:21-26

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Romanos

12 – Sólo en Jesús | Romanos 3:21-26

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

http://www.ibsj.org/sobre-nosotros/

12/12 – «Consuelo: El rico y Lázaro» (Lc 16:19-31)

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: Parábolas de la Vida Cristiana

12/12 – «Consuelo: El rico y Lázaro» (Lc 16:19-31)

David Barceló

 

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

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24/62 – Es posible creer sin ser salvo

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Hasta los confines de la tierra

24/62 – Es posible creer sin ser salvo

Miguel Núñez

 

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

Queda prohibida la reproducción total o parcial de este recurso, por cualquier medio o procedimiento, sin para ello contar con nuestra autorización previa, expresa y por escrito. Toda forma de utilización no autorizada será perseguida con lo establecido en las leyes internacionales de Derecho de Autor. Derechos Reservados.

Un destino elevado

Domingo 21 Junio
Han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente.
Un destino elevado

¿Sabe usted que en este momento se está preparando una grandiosa boda en el cielo? (Apocalipsis 19:7-9). Son las “bodas del Cordero”. ¿Quién es ese Cordero? La Biblia lo menciona desde el Génesis hasta el Apocalipsis. El Cordero es Jesucristo, el Hijo de Dios. Juan el Bautista designa claramente a Jesús como “el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29).

¿Quién es la futura esposa? ¡Oh, sus orígenes no son gloriosos! Está formada por hombres y mujeres imperfectos, cuyos pecados fueron lavados por la sangre del Cordero (Apocalipsis 1:5). Ellos recibieron su gracia por la fe en él, fueron purificados y perdonados eternamente.

Desde entonces, un vínculo vital los une a quien los salvó, y también los unos a los otros. Juntos forman “la desposada, la esposa del Cordero” (Apocalipsis 21:9), la que Cristo amó y por quien se entregó.

¡Es extraordinario! Un lugar de honor, junto al Hijo de Dios, está reservado en el cielo para esos pecadores perdonados. Jesús dijo a su Padre: “La gloria que me diste, yo les he dado” (Juan 17:22).

Cuando en su gloria el Señor aparezca a los ojos de todo el mundo, estos creyentes tendrán el privilegio incomparable de acompañarlo. Unidos formarán su Esposa, quien estará ataviada de la gloria de su divino Esposo.

Cristianos, siempre tengamos presente en nuestro espíritu esta gloria a la cual Dios nos llama (1 Tesalonicenses 2:12). Este pensamiento hará brillar nuestro testimonio para Cristo.

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

4/12 – La Trampa De Juzgar Por Las Apariencias

Estudio libro de Santiago

Serie: Cuando aumenta la presión

4/12 – La Trampa De Juzgar Por Las Apariencias

Santiago 2:1–13

R. Porter

La Biblia habla con una voz fuerte y clara en cuanto a los ricos y su riqueza. Muchos hoy en día utilizan la Biblia para darles duro a quienes tienen más riqueza que ellos. ¿Cuál es la actitud de Dios en cuanto a las riquezas materiales?
Santiago 2:1–13 presenta un aspecto importante de la enseñanza bíblica en cuanto a los ricos. Muchos lo han tomado, sin estudiar con cuidado su mensaje, y lo han mal interpretado. Lea el pasaje y busque la idea principal que se presenta en él. ¿Cuál es el problema específico en cuanto al dinero que el autor discute?
Observe que Jacobo no está atacando ni a los ricos, ni a sus riquezas en sí. Lo que él critica es el punto de vista del mundo en cuanto a los ricos.
Según el autor, ellos, por causa de su sufrimiento, han pecado contra sus hermanos. Han favorecido a quienes tienen riquezas para que ellos les ayuden. Los hermanos están pasando por alto a los verdaderamente ricos, para exaltar al que en verdad es pobre, en cuanto a lo que realmente vale la pena. Santiago les advierte del peligro de poner el énfasis en las riquezas materiales.
Cuando nosotros leemos este pasaje, muchas veces caemos en la misma trampa. Ponemos todo el énfasis en las riquezas, en vez de poner el énfasis en el punto de vista del mundo en cuanto a las riquezas.

¡Pensemos!

¿Cuál es el punto de vista de Dios en cuanto a las riquezas?
Estudie los siguientes pasajes que hablan de las riquezas y haga una lista de los principios que Dios enseña en cuanto al dinero y las riquezas.

1 Timoteo 6:6–12
1 Timoteo 6:17–19
Hebreos 13:5
Mateo 6:19–21
Lucas 18:25–27

En el primer capítulo de Santiago, se ha presentado el tema del libro: en medio de la aflicción, debemos manifestar una fe viva que produce fruto. Se han señalado dos principios básicos de mayor importancia:

1) Una fe viva soporta la tribulación 1:2–12
2) Una fe viva vence la tentación 1:13–27

A partir del capítulo 2, el autor aplica estos dos principios generales a los problemas específicos que ellos tienen por causa de la aflicción en la cual viven. Ellos están sufriendo una persecución severa. Han sido expulsados de la sinagoga. Algunos han sido separados de sus propias familias, por causa de Cristo. Muchos han perdido sus trabajos y quienes han tenido sus propios negocios han perdido muchos clientes.
Frente a tanta persecución, los hermanos empezaron a buscar una salida. Cometieron ofensas el uno contra el otro. Hacían acepción de personas con la esperanza de conseguir algún beneficio personal. No se interesaban en ayudar a los demás. Había contenciones y pleitos entre ellos. Hacían planes con el fin de mejorar su situación futura. En fin, no vivían conforme a las normas que Dios había establecido, especialmente en sus relaciones el uno con el otro.
Por lo tanto, Jacobo les escribe para llamarles a un estilo de vida que refleje la fe en Dios que dicen tener. Les llama a una fe viva que se manifiesta al sobrellevar la persecución y vencer la tentación.
Después de presentar las consideraciones teológicas básicas acerca de su sufrimiento y sus intentos para defenderse, Jacobo se dirige a los problemas específicos que se han desarrollado por causa de su sufrimiento (2:1–5:6).
El primer problema es el del trato preferencial para los ricos. Una fe viva no concuerda con la acepción de personas que favorece a los ricos (2:1–13).

LA FE VIVA NO HACE ACEPCION DE PERSONAS 2:1–13

La exhortación 2:1
En un resumen que plantea el problema, les advierte que no caigan en la trampa de la parcialidad.

El problema 2:2–4
Para ayudarles a comprender las implicaciones de lo que hacen, les presenta un ejemplo para demostrar lo que podría pasar. Se siente que es más que una teoría. Parece que ha sucedido así en algunas ocasiones.

La explicación 2:5–11

1. La elección de los pobres 2:5
En el programa de Dios en el mundo, la norma ha sido que Dios elige a quienes son pobres, conforme a las normas del mundo, y los ha hecho ricos en fe y herederos de un reino de abundancia. El mundo siempre los ve como “pobres” a pesar de su riqueza espiritual.
Ellos son ricos en la fe: son herederos del reino; y, aman a Dios. Tienen la verdadera riqueza. Sin embargo, a estos verdaderamente ricos, sus mismos hermanos en Cristo los desprecian y rechazan, a favor de los que temporal y materialmente son ricos.

2. El maltrato por los ricos 2:6–7
Se presenta como un contraste la actitud de los hijos de Dios que prefieren dar honor a los ricos a expensas de los pobres. Ellos han dado vuelta a todo. Honran a quienes les oprimen, y rechazan a los que Dios ha elegido.
El punto de vista de Dios en cuanto a los ricos de este mundo es muy diferente al de ellos. El no les critica tan sólo por ser ricos. Sin embargo, es un hecho que son los que el mundo considera ricos que se han acostumbrado a atacar a los hijos de Dios. Ellos siguen un sistema que contradice al plan de Dios para su pueblo. Son pobres en cuanto a lo que verdaderamente vale la pena en la vida.
¿Quién es un rico? Esta pregunta es difícil de contestar. La riqueza es relativa. Se acostumbra creer que un rico es “quien tenga más que yo”. La realidad es que cada hombre rico conoce a otros más ricos que ellos; cada pobre conoce a otros todavía más pobres.
Así que, Santiago no está atacando la posesión de cierta cantidad de dinero. Está atacando la filosofía del mundo que da prioridad a la posesión de dinero y bienes por encima de otros valores.
Los hermanos han aceptado esta filosofía. Ellos dan primer lugar al que no lo merece, al rico transgresor. Este concepto equivocado tiene que corregirse.

¡Pensemos!

¿Hasta qué punto se encuentra esta actitud en la iglesia hoy? ¿Cómo evaluamos las riquezas hoy? Consideremos algunas preguntas importantes:

* ¿Para qué estoy viviendo? ¿Cuál es la prioridad más importante en mi vida? ¿A qué búsqueda dedico mi tiempo?
* ¿Queremos ganar más dinero? ¿Para que fin queremos ganar más? ¿Cómo usaremos lo que conseguimos?
* ¿Cuánta diferencia habrá entre mi actitud en cuanto al dinero y las posesiones, y la de mis vecinos inconversos?
* ¿En que forma debe transformarse mi actitud para que se conforme a la actitud de Dios? Romanos 12:1–2

3. La enseñanza de la ley 2:8–11
El problema mayor es que ellos están buscando una manera para sacar provecho personal, en vez de ayudar a los demás. Ellos saben que los ricos son quienes les han maltratado pero piensan cambiar esa situación.
Ellos creen que si honran a los ricos, los ricos les tratarán mejor. Cuando ellos buscan tales beneficios personales, no manifiestan amor hacia su prójimo. Por eso, ellos son transgresores de la ley y están bajo su condenación.
Jacobo hace referencia a “la ley real” de Dios para indicarles qué deben hacer. Compare su idea aquí con la de Cristo en Mateo 22:36–40. Según estos versículos, ¿cuáles deben ser las prioridades mayores en la vida de un hijo de Dios?
Santiago 2:5 indica la importancia del amor hacia Dios; 2:8 pone el énfasis en el amor para con el prójimo. Estas dos leyes todavía son las más importantes. Sin embargo, estos hermanos no aman a su prójimo como a sí mismos.
Al hacer acepción de personas, ellos buscan su propio bien. Por eso, no cumplen con la ley que dice que deben amar a su prójimo como a sí mismos
Con Dios no hay “pecados pequeños” y “pecados grandes”. Al no cumplir la ley, se consideran todos transgresores. Por eso, estos hermanos que manifiestan su falta de amor para los demás al hacer acepción de personas, se condenan como transgresores de la ley. Su falta de amor es una ofensa seria frente a Dios (2:9)

Conclusión 2:12–13
Jacobo les exhorta a cambiar su actitud y su conducta. Para evitar la condenación con los transgresores de la ley, ellos deben buscar primero el bien del prójimo.
Esta actitud terminará de una vez su parcialidad hacia a los ricos. Cuando ellos empiecen a manifestar misericordia de esta manera, entonces ellos recibirán misericordia y se escaparán de la condenación.
Santiago no se está haciendo legalista en cuanto a la aplicación de la ley. El se basa en el espíritu de la ley que da primer lugar en nuestra vida a lo verdaderamente importante, primero a Dios y después al prójimo.
Para no caer condenado bajo los principios fundamentales de la ley que Dios ha establecido, ellos deben manifestar amor al otro, dejando de mostrar ese favoritismo para los ricos. Así cuando ellos muestran misericordia a los otros necesitados, ellos también recibirán misericordia.
Si estos hermanos tienen fe verdadera en Dios, la fe viva debe manifestarse en su vida diaria. El autor indica que una manera de mostrar la realidad de su fe en Dios se encuentra en su actitud hacia el dinero y quienes lo poseen. Deben interesarse más en su prójimo, y dedicarse a buscar el bien de los demás, tanto como lo buscan para ellos mismos.

Implicaciones Personales Para Nosotros Hoy
La implicación más obvia para nosotros hoy es que no debemos hacer acepción de personas tampoco. Todavía hay una tendencia a dar preferencia a las personas importantes.
Al llegar alguna persona que se considera “un éxito” conforme a la manera del mundo de evaluar, se le recibe con entusiasmo. Pero muchas veces al llegar un hermano nuevo del campo o del mismo pueblo, no se considera de mayor importancia.
¿Qué nos motiva a tal preferencia de personas? ¿Será que nosotros también, tal como aquellos hermanos, pensamos sacar algun beneficio personal?
Las iglesias a veces se hacen competencia para ver cuánta gente importante pueden atraer. Se da crédito especial para los políticos, negociantes y líderes reconocidos que lleguen.
Se nos ha olvidado el concepto de Pablo en 1 Corintios 1:26–31. ¿Cuáles son las implicaciones de este pasaje frente a esta actitud?
¿Cómo debe ser nuestro trato para quienes nos visiten? ¿En cuáles otras maneras manifestamos acepción de personas en la iglesia? ¿Qué podemos hacer para cambiar esta actitud?
Otra manifestación de la presencia en la iglesia de la actitud del mundo en cuanto a los bienes es la cantidad de hogares cristianos dañados por la búsqueda de más dinero. Muchos hombres se venden para conseguir más para sí mismos. Se involucran de todo corazón en la lucha para tener más.
Muchos pastores u obreros han dejado la obra por causa del deseo de obtener más. Debemos ser responsables para suplir las necesidades de nuestras familias, pero muchas veces se motiva más por la misma actitud del mundo que busca más ganancia para sí mismo.
Una tercera manifestación de la presencia de la actitud del mundo es el esfuerzo para impresionar a otros con lo que tenemos. Muchos cristianos se han metido en deudas exageradas porque quieren tener tanto o más que lo que otros tienen. La tendencia se observa en una cantidad de hogares pobres que tienen que poseer un televisor, hasta a colores muchas veces.
En fin, se puede notar este problema en cualquier actitud que manifieste la filosofía del mundo. Esta filosofía dice que lo que tengo determina mi valor. Esta actitud se encuentra entre la gente de todo nivel social.
Debemos evaluar nuestras actitudes y conducta. Cualquier intento de conseguir más para mí contradice el principio del amor para el prójimo. Debemos dedicarnos a buscar en primer lugar el bien del otro.

¡Pensemos!

Este estudio abre nuestros ojos a varias actitudes equivocadas en cuanto al dinero. Se han observado a lo menos cuatro actitudes falsas que se encuentran muchas veces, aún en la iglesia. Evaluemos nuestras actitudes. ¿Cómo actuamos nosotros en cuanto a estas actitudes?

1. ¿Doy trato preferencial a “la gente importante” que conozco? ¿Cómo lo hacemos? ¿Qué debemos hacer?
2. ¿Habré dado demasiada importancia a la búsqueda de dinero o posesiones, a expensas de mi familia? ¿Cuál es la prioridad mayor en mi vida?
3. ¿Trato de impresionar a otros por las cosas que tengo?
4. ¿Qué base uso para evaluar a la gente? ¿Decido su valor a base de lo que tienen, o a base de lo que son?
5. Al acercarme a otras personas, ¿lo hago para conseguir algún beneficio para mí. o poque tengo algo que ofrecerle al otro?
Consideremos nuestras actitudes hacia otros. ¿Seguimos la ley real de amor? ¿Buscamos el bien de los demás? O, ¿Buscamos algún beneficio personal?

Porter, R. (2003). Estudios Bı́blicos ELA: Cuando aumenta la presión (Santiago) (pp. 27–34). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.