«¿Debemos obedecer a nuestros pastores?»

Got Questions

«¿Debemos obedecer a nuestros pastores?»

El versículo que trata más directamente con esta pregunta es Hebreos 13:17, «Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque eso no os es provechoso.»

A los pastores les duele profundamente ver como las personas ignoran el consejo de Dios que ellos dan. Cuando las personas ignoran la Palabra de Dios, lo hacen, no sólo en detrimento propio, sino también para detrimento de los que están a su alrededor. Los jóvenes tienen la tendencia a desatender el consejo de sus mayores, cometiendo el error de confiar en su propia sabiduría y en el consejo de su propio corazón. Un buen pastor comparte los preceptos de la Palabra de Dios porque desea de servir a Dios y darle a la congregación el alimento espiritual que ocasionará que experimenten la vida abundante que Jesús prometió (Juan 10:10).

Lo opuesto de un buen pastor es el «pastor falso» que no se toma a pecho el bienestar de la congregación, sino que está más interesado en mantener el control o ejercitar su señorío sobre otros, o aquel que no estudia la Palabra de Dios, y por lo tanto, enseña mandamientos de hombres en vez de los de Dios. Los fariseos del tiempo de Jesús eran culpables de ser «guías ciegos» (Mateo 15:14). Y existen repetidas advertencias acerca de falsos maestros en los Hechos, las Epístolas, y en el Apocalipsis. Debido a la existencia de estos líderes egoístas, puede que haya momentos en que desobedezcamos al hombre a fin de obedecer a Dios (Hechos 4:18-20). Sin embargo, las acusaciones en contra de un líder de la iglesia no deben ser hechas a la ligera, y deben ser corroboradas por más de un testigo (1 Timoteo 5:19).

Los buenos pastores valen su peso en oro. Generalmente trabajan demasiado y están mal remunerados. Soportan una gran responsabilidad, como Hebreos 13:17 dice que—un día habrán de dar cuenta de su ministerio delante de Dios. 1 Pedro 5:1-4 señala que no deben ser dictatoriales, sino que deben guiar con su ejemplo y sana doctrina (1 Timoteo 4:16) con humildad de corazón. Como Pablo, deben ser como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos. Los buenos pastores están dispuestos a darse a sí mismos por su congregación y gobiernan con gentileza (1 Tesalonicenses 2:7-12; Juan 10:11). Se caracterizan por su sincera devoción a la Palabra y a la oración (Hechos 6:4) para poder gobernar en el poder y la sabiduría de Dios y darle a la iglesia carne espiritual para producir cristianos sanos y vibrantes. Si esta es una descripción de su pastor, o está cerca de serlo (ningún hombre en la tierra es perfecto), él es digno de «doble honor» y obediencia, ya que declara las claras enseñanzas de Dios (1 Timoteo 5:17).

Entonces, la respuesta a la pregunta es, sí, debemos obedecer a nuestros pastores. También debemos orar por ellos siempre, pidiéndole a Dios que les otorgue sabiduría, humildad, amor por el rebaño, y protección, como ellos protegen a los que están a su cuidado.

Usado con permiso del Ministerio Got Questions

Tomado de GotQuestions.org. Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en:  https://www.gotquestions.org/Espanol/

Episodio 13 – Bodas: no tiren la casa por la ventana

Soldados de Jesucristo

John Piper Responde

Bodas: no tiren la casa por la ventana

Episodio 13

 

SOBRE NOSOTROS

Es el podcast Ask Pastor John en Español, en la voz de Nathan Díaz. Disponible también en videos.

Nuestra misión es predicar el Evangelio de la gracia de Dios en Jesucristo por todos los medios online, a todo el mundo.

Ezequiel

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

Ezequiel

R.C.Sproul

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¿Cómo cantas los cánticos del Señor en tierra extraña y lejana? Esa fue la pregunta que atormentó a los judíos que fueron llevados al cautiverio en Babilonia. Recuerdo que en el tiempo de los derechos civiles, durante esa lucha, Martin Luther King hizo la observación de que Estados Unidos, en su desarrollo fundamental, fue considerado una fusión de culturas y etnias donde la gente de todo el mundo huyó de diversos tipos de persecución para buscar la libertad en las costas de este país, pero había un grupo, un solo grupo, que llegó a este país en cadenas.

Ellos fueron el único grupo que no vino por su propia voluntad, sino que fueron forzados, ya que traficantes de esclavos allanaron pueblos de África y destruyeron familias y, literalmente, robaron gente, los amontonaron en los pequeños barcos que se usaron en ese comercio, y los trajeron y los vendieron como esclavos. Para esas personas, su llegada a los Estados Unidos fue una esclavitud y eso es algo que nunca debemos olvidar. Pero en el mundo antiguo, ese tipo de cosas: robar gente de una nación y deportarlos y esclavizarlos en la nación que conquistaba fue algo común.

Y después de que los babilonios conquistaron la nación judía, tomaron lo mejor de lo mejor de los judíos y los llevaron a servir en esta tierra extranjera. Y estas personas que habían conocido a su Dios de pacto y habían conocido sus tradiciones, sus historias y las promesas, ahora se preguntaban: ¿Cómo pudo Dios permitir que esto pase? Entonces, es importante que cuando leamos los libros de Ezequiel y Daniel, entendamos que estos libros son escritos en un momento en que el pueblo de Dios estaba en cautiverio y que estaba luchando con el tema de la presencia de Dios: ¿Nos ha abandonado Dios?

Y una de las cosas que se dice sobre el libro de Ezequiel es que en gran parte el libro funciona como una teodicea. Esa palabra puede ser una palabra nueva para algunos de ustedes. En el griego podemos dividirla en theos, que es la palabra para Dios, y dikaios, que es la palabra para rectitud o justicia. Entonces una teodicea es un intento de justificar a Dios por ciertos problemas con los que nos encontramos en este mundo, por ello, una de las tareas que Ezequiel tenía que realizar era dar una teodicea, una justificación de la justicia de Dios en este período oscuro de la historia judía, y en cierto sentido Ezequiel estaba especialmente calificado para esta tarea.

Tenemos la tendencia de hacer una clara distinción en el Antiguo Testamento entre los sacerdotes y los profetas. Los sacerdotes eran los que intercedían en nombre del pueblo a Dios. Ellos eran los intermediarios que, de algún modo, servían al pueblo, mientras que los profetas eran voceros de Dios y a menudo tenían la misión de reprender al pueblo, amonestarlo, corregirlo y llamarlo al arrepentimiento, lo cual dista mucho de ser una tarea envidiable.

Entonces piensas que el profeta como alguien es un hombre duro y severo y fuerte, que no pedía ni tenía misericordia, en que hay un mayor sentido aparente de compasión asociado con el sacerdote. Pero la singularidad de Ezequiel fue que nació en una familia de sacerdotes y que estaba destinado al sacerdocio, pero a los 30 años, Dios interrumpió su llamamiento de sacerdote y lo consagró para ser un profeta.

Creo que podemos ver en su misión la mezcla de los dos elementos: el elemento sacerdotal y el elemento profético. Ahora, la teodicea de Ezequiel realmente empieza en el segundo capítulo del libro que lleva su nombre. «Y me dijo:” (ese es Dios) “Hijo de hombre, ponte en pie para que yo te hable. Y el Espíritu entró en mí mientras me hablaba y me puso en pie; y oí al que me hablaba.

Entonces me dijo: Hijo de hombre, yo te envío a los hijos de Israel, a una nación de rebeldes que se ha rebelado contra mí; ellos y sus padres se han levantado contra mí hasta este mismo día. A los hijos de duro semblante y corazón empedernido, a quienes te envío, les dirás: Así dice el Señor Dios. Y ellos, escuchen o dejen de escuchar, porque son una casa rebelde, sabrán que un profeta ha estado entre ellos.

Y tú, hijo de hombre, no temas; no temas ni a ellos ni a sus palabras aunque haya contigo cardos y espinas y te sientes en escorpiones. No temas sus palabras ni te atemorices ante ellos, porque son una casa rebelde. Les hablarás mis palabras, escuchen o dejen de escuchar, porque son rebeldes. Y tú, hijo de hombre, escucha lo que te hablo; no seas rebelde como esa casa rebelde. Abre tu boca y come lo que te doy».

Ahora bien, este es el contexto. El libro de Ezequiel empieza con un evento que se describe de forma tan extraña y enigmática que ha sido motivo de toda clase de especulaciones insólitas. En la película «Encuentros cercanos del tercer tipo», se especuló que lo que Ezequiel vio en su visión inicial del Merkaba giratorio, esta cosa extraña que volaba sobre el aire con ruedas dentro de ruedas y todo eso, que quizás lo que realmente vio fue una antigua visita de una nave espacial de Marte o algo por el estilo.

La gente pierde por completo el significado de las imágenes descriptivas de ese evento porque lo que esa rueda dentro de la rueda, lo extraño e insólita que fue la manifestación que vio Ezequiel, fue una manifestación visible del carro del trono de Dios. Recordarás en el Antiguo Testamento que cuando el pueblo de Israel estaba en movimiento, el arca del Señor iba delante de ellos. Era cargada, y la gente iba a pie cargando estos postes que se insertaron a través de los anillos a ambos lados del arca, y que representaban el trono de Dios y la dirección de Dios que iba delante del pueblo.

Pero recuerda que todo el simbolismo de lo que estaba sucediendo en la tierra, en el tabernáculo, más tarde en el templo, fue para dirigir la atención más allá de sí mismo a la realidad trascendente, a la realidad celestial de la cámara interior, el inner sanctum de Dios, donde la gloria de Dios estaba por encima de los cielos y Dios fue exaltado y fue el rey de toda la tierra.

Y hay veces en que Dios se manifiesta en un carro de fuego, el cual es su trono móvil de juicio. Y esto fue lo que vio Ezequiel. Vio la visión externa del trono celestial de Dios, mientras giraba y se movía con rapidez, descendía del cielo, lleno con la gloria de la presencia de Dios.

Y Ezequiel dijo: Cuando lo vi, caí rostro en tierra’. Y es Dios quien habla con él desde esta visión del trono de juicio, y el mensaje es un mensaje de juicio. Y se dirige a Ezequiel con la frase, «Hijo de hombre», que es un título, por supuesto, que más tarde es dado a Jesús.

Y la teodicea es esta: que lo que está pasando en el cautiverio es el juicio providencial de Dios sobre su pueblo a causa de su rebelión. Y ahora, después de que esta mala noticia es anunciada a Ezequiel, Dios le pide algo muy extraño que leemos en el capítulo tres: «Entonces miré, y he aquí, una mano estaba extendida hacia mí, y en ella había un libro en rollo. El lo desenrolló delante de mí, y estaba escrito por delante y por detrás; y en él estaban escritas lamentaciones, gemidos y ayes».

Esto ya evoca la imagen que encontramos en Apocalipsis del Nuevo Testamento, del rollo que estaba sellado por todos lados que nadie en el cielo ni en la tierra era digno de abrir hasta que el Cordero de Dios prevaleciera para romper los sellos y para mirar el mensaje oculto de la palabra de Dios.

Esto es propio de lo que se llama literatura apocalíptica, y gran parte de Ezequiel, así como Daniel están incluidos en la literatura apocalíptica, que es literatura que está oculta de muchas maneras, misteriosa, enigmática, y utiliza muchas imágenes un tanto extrañas.

En el Nuevo Testamento, el Apocalipsis del Nuevo Testamento se llama el libro de Apocalipsis y ese es el tipo de cosas que encontramos aquí en el libro de Ezequiel donde Dios le muestra este rollo que está escrito por delante y por detrás y luego le dice al profeta que se lo coma, literalmente, que coloque el rollo en su boca. Y mira lo que se dice sobre el rollo: «en él estaban escritas lamentaciones, gemidos y ayes».

De manera que el rollo que Ezequiel debe comer es un rollo cuyo mensaje es solo un mensaje de fatalidad y de juicio, de dolor y de luto. “Y él me dijo: Hijo de hombre, come lo que tienes delante: come este rollo, y ve, habla a la casa de Israel. Abrí, pues, mi boca, y me dio a comer el rollo. Entonces me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu estómago y llena tu cuerpo de este rollo que te doy».

Ahora, noten lo que Dios está diciendo. Él dijo: ‘Yo no quiero que solo mastiques mi palabra. Quiero que la tragues. La quiero en tu estómago. Quiero que la digieras de manera que penetre todo tu cuerpo’.

Esto no es solo un mordisco a la palabra de Dios, sino que es consumir la palabra de Dios para que se convierta en parte de su sangre. Pero recuerda que las palabras que él está llamado a comerse son palabras de muerte, llanto y lamentación. Pero Ezequiel hace lo que Dios le manda a hacer, y leemos estas palabras. «Y lo comí, y fue en mi boca dulce como la miel».

¿Ves la ironía discordante de esto? ¿Cómo podían estas palabras, que estaban llenas de tales significados negativos, ser tan dulces como la miel? Bueno, creo que esto es lo que realmente explica la psicología del profeta en Israel.

A pesar de que el mensaje que el profeta era llamado a entregar a menudo era terrible y distaba mucho de ser apetecible; sin embargo, había algo en él que lo hacía dulce. Y creo que la dulzura puede encontrarse en que era la palabra de Dios, y cada palabra que sale de la boca de Dios, incluso su palabra de juicio debe ser dulce para el hijo de Dios.

En nuestra propia historia, probablemente el predicador que más se aproxima a ser como un profeta del Antiguo Testamento es Jonathan Edwards. Y Edwards es conocido por su tristeza y pesimismo predicando el juicio y la ira de Dios, pero alguien revisó los escritos de Edwards y revisó sus sermones y contó las palabras, los adjetivos, que usó con más frecuencia que cualquier otro término en su predicación, y la palabra número uno que apareció en términos de la frecuencia de uso en el corpus de Edwards fue la palabra «dulzura» y la segunda palabra fue «excelencia», porque él siempre estaba hablando de la dulzura y la excelencia de Cristo y de su palabra.

Y así Ezequiel es obediente y Dios lo pone como un guardián sobre las personas en el exilio. Él está trabajando en el exilio, mientras que Jeremías todavía está profetizando en Jerusalén y anuncia las malas noticias de lo que vendrá. Pero la explicación final que da sobre por qué ocurre todo esto se encuentra en esta frase que se repite en el libro de Ezequiel: “Para que sepan que yo soy el Señor.» Sesenta veces en el libro de Ezequiel el profeta anuncia esa frase que viene de Dios. Estoy haciendo esto “para que sepan que yo soy el Señor.» Nos recuerda la declaración en los salmos, donde el salmista escribe: «Estad quietos, y sabed que yo soy Dios».

Ese es uno de los pasajes menos comprendidos en toda la Biblia, porque tendemos a pensar que cuando dice, «Estad quietos, y sabed que Yo soy Dios» significa algo como: ‘Guarden silencio, estén tranquilos y en calma, y contemplen la gloria de Dios, y tengan la seguridad de que Dios es Dios’.

Pero las palabras «estad quietos» en hebreo son un mandato poderoso, que podría traducirse mejor como: ¡Calla!, ¡Cierra la boca!, ¡Deja de quejarte! ¡Calla y conoce quién es Dios!

Y eso es lo que se repite en este libro, y ese es el mensaje que Ezequiel entrega a su pueblo. Ahora bien, en todo el libro, la promesa de juicio se repite, pero Ezequiel no deja a la gente sin esperanza.

Una de las partes más famosas de su libro se encuentra en el capítulo número 37, que veremos brevemente. En el capítulo 37, leemos estas palabras. «La mano del Señor vino sobre mí, y me sacó en el Espíritu del Señor, y me puso en medio del valle que estaba lleno de huesos. Y El me hizo pasar en derredor de ellos, y he aquí, eran muchísimos sobre la superficie del valle; y he aquí, estaban muy secos. Y El me dijo: Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos?”

Él lo lleva a su valle que está lleno de esqueletos, esqueletos que han sido expuestos al calor y al desierto árido, y han estado expuestos durante tanto tiempo que se han blanqueado por el sol. Y no estamos hablando de alguien que acaba de tener un paro cardíaco que necesita reanimación, sino que esto es un cementerio abierto lleno de miles y miles de huesos de las personas que una vez vivieron. Y Dios ve este cementerio de esqueletos y le dice a Ezequiel: «Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos?»

¿Y cuál esperarías que fuera su respuesta? ¡Por supuesto que no! «Y yo respondí: “Señor Dios, tú lo sabes». Esa es una buena manera de responder cuando Dios te hace una pregunta así: ‘Yo no sé, pero estoy seguro de que tú sí’. «Entonces me dijo: Profetiza sobre estos huesos, y diles: ‘Huesos secos, oíd la palabra del Señor’”. ‘Quiero que ahora empieces a predicar a los esqueletos, Ezequiel, que no tienen oídos, no tienen ojos, no tienen carne, no tienen corazón, pero quiero que les prediques a ellos, y les digas: «Oíd la palabra del Señor». “Así dice el Señor Dios a estos huesos: ‘He aquí, haré entrar en vosotros espíritu, y viviréis. Y pondré tendones sobre vosotros haré crecer carne sobre vosotros, os cubriré de piel y pondré espíritu en vosotros, y viviréis; y sabréis que yo soy el Señor.’”

Entonces Ezequiel dijo: «Profeticé, pues, como me fue mandado; y mientras yo profetizaba hubo un ruido, y luego un estremecimiento y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso. Y miré, y he aquí, había tendones sobre ellos, creció la carne y la piel los cubrió, pero no había espíritu en ellos.

Y El dijo: Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y di al espíritu: ‘Así dice el Señor Dios: “Ven de los cuatro vientos, oh espíritu, y sopla sobre estos muertos, y vivirán.”’ Y profeticé como El me había ordenado, y el espíritu entró en ellos, y vivieron y se pusieron en pie, un enorme e inmenso ejército. Entonces El me dijo: Hijo de hombre, estos huesos son toda la casa de Israel».

Entonces el final del libro de Ezequiel viene acompañado con la gloriosa promesa de que Dios no va a dejar a su pueblo en el exilio. Él espera una nueva vida, un nuevo aliento, una nueva respuesta a su palabra, el fin del cautiverio y la regeneración de su pueblo.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

10/27 – La deidad de Cristo

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Cristo incomparable

10/27 – La deidad de Cristo

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/la-deidad-de-cristo/

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss dice,  a la mayoría de la gente que te encuentras hoy…

Nancy Leigh DeMoss: No les importa un Jesús que es un gran hombre, un gran maestro o un filósofo moral, ni siquiera un profeta. Pero no quieren al Jesús con toda la autoridad y el poder porque eso significa que tendrían que rendirle cuentas. 

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

¿Crees que Jesús era Dios?  ¿Realmente importa?  Escucha a Nancy abordar estas preguntas mientras enseña a un grupo de mujeres.

Nancy: Mientras continuamos hoy con nuestra serie El Cristo incomparable, y preparamos nuestros corazones para la Pasión de Cristo y para la semana santa, queremos ver hoy la deidad de Cristo y responder la pregunta: ¿Quién fue Jesús? ¿Es Él Dios o no?

Cuando hablamos de la deidad de Cristo, esa es la pregunta que estamos abordando: la divinidad de Cristo; el hecho de que Él es Dios.  Voy a comenzar por afirmar lo que las Escrituras enseñan en muchos lugares, como por ejemplo, 1ra a Timoteo capítulo 3, versículo 16: “Dios fue manifestado en la carne”.

Cuando Jesús vino a esta tierra y nació en Belén como un bebé, eso fue Dios manifestándose en la carne — lo llamamos la encarnación, — Dios tomando forma de carne humana.  Esta es la doctrina de la deidad de Cristo.  El hecho de que Él es Dios es fundamental para el Cristianismo.  Si eso no es cierto, entonces toda la estructura se derrumba.

Como dice Oswald Sanders en el libro que hemos estado siguiendo a lo largo de toda esta serie, El Cristo incomparable , “Si Jesús no es Dios, entonces no hay Cristianismo, y los que le adoramos no somos  nada más que idólatras”.

Esta doctrina de la deidad de Cristo, el hecho de que Él es Dios es de gran importancia.  Por lo tanto, no debe sorprendernos que a lo largo de la historia hayan desafiado Su deidad, haya habido ataques a Su deidad.  La gente ha disputado esto — incluso dentro de la misma iglesia.

En el siglo IV, por ejemplo, cientos de años atrás, había un obispo llamado Ario.  Él creía y enseñaba que Jesús era un ser altamente exaltado, pero un ser creado.  Que Él no era un ser no creado y eterno como el Padre lo es.

Así que se reunió el primer concilio de toda la iglesia en el año 325 D.C. en Nicea (una ciudad de la actual Turquía) para responder a la pregunta: ¿Quién es Jesús?  El credo que surgió de ese concilio, el Credo de Nicea, todavía es recitado en muchas iglesias hoy en día.  Ese credo afirma que Jesús era de la misma naturaleza que Dios.

Ahora bien, hoy en día hay muchas religiones modernas que niegan la deidad de Cristo.  Permítanme solo mencionar algunas:

  • Los Unitarios por ejemplo creen que Jesús era “un hijo de Dios” pero no “el Hijo de Dios.”  No creen que Él es único, el Cristo incomparable.
  • Los mormones creen que Jesús fue creado por Dios y es un “hermano” de Satanás, que Jesús fue una vez un hombre que vivió en otro planeta.  Eventualmente Él progresó para ser igual a Dios, y Él vino a colonizar el planeta tierra con los “que  se convertirían en dioses” o sea seres humanos.
  • Los testigos de Jehová creen que Jesús fue solo un hombre perfecto, no Dios en la carne, y que antes de Su vida terrenal Él era el Arcángel Miguel, el primero en rango dentro de los ángeles creados.

Así que cuando esas personas llegan a tu casa a discutir sobre las religiones contigo y utilizan algunas de las mismas palabras y Escrituras con las que tú estás familiarizada, reconoce que le están dando diferentes significados a muchos de esas mismas palabras y conceptos de las Escrituras.

  • Los musulmanes por otro lado creen que Jesús fue un profeta nacido de una virgen, pero que no era Dios.

Así que tenemos diferentes religiones que niegan la deidad de Cristo, pero lo que es particularmente interesante para mí es que en los últimos 100 años ha habido un esfuerzo concertado por parte de algunos supuestos eruditos bíblicos para desacreditar la deidad de Cristo.

Quizás has escuchado el término “la búsqueda del Jesús histórico”.  El objetivo de este movimiento es supuestamente darnos una imagen del “Jesús real” al separar, cito: los hechos históricos de la mitología. Y para poder hacer eso, han tenido que analizar el registro bíblico.

Esta filosofía, la búsqueda del “Jesús histórico” tiene sus raíces en la filosofía del naturalismo.  Esa es la creencia que si algo no puede ser comprobado científicamente, no puede ser verdad.  Esta creencia rechaza lo sobrenatural.  Por lo tanto, los relatos bíblicos de Jesús como haber nacido de una virgen, o caminar sobre el agua, hacer milagros, que se levantó de los muertos, ellos descartan estas cosas porque dicen que no pueden ser objetivamente probadas como ciertas.  Estos son los eruditos bíblicos que llegan a esta conclusión.  Pero lo que pasa es que ponen en duda la fiabilidad de todas las Escrituras.

La cuestión central en el corazón de todo esto es la siguiente pregunta: ¿Es Jesús realmente Dios?  No hay pensadores serios actuales que nieguen que Él era una figura histórica.  Hay mucha evidencia para apoyar esto.  El debate es  sobre si este rabino judío que vivió en Palestina hace 2000 años era en realidad Dios en la carne.

Estoy convencida que la gente está intrigada por Jesús.  No lo pueden negar.   Pero quieren a un Jesús humano o al menos uno que es más humano que Dios.  No les importa un Jesús que es un buen hombre, o un gran maestro o un filósofo moral, ni siquiera un profeta, pero no quieren a un Jesús con toda la autoridad y el poder porque eso significa que tendrían que rendirle  cuentas.

Esta es una perspectiva diluida de Cristo — Él es un buen hombre; Él es un profeta, pero realmente no es Dios.  Él no hizo estas cosas sobrenaturales. En los medios de comunicación se le ha dado mucho espacio a esta perspectiva sobre Cristo.  Hay muchas revistas de noticias, especiales de televisión, libros populares en los últimos 20 ó 30 años, incluyendo cosas como la novela de Dan Brown “El Código DaVinci”.

En ese libro de Dan Brown afirma una noción que se ha hecho popular en los últimos años, y es que “la doctrina de la deidad de Jesús, Su naturaleza divina,” dice Brown, “fue inventada unos 300 años después de su muerte por líderes eclesiásticos en el Concilio de Nicea que querían consolidar su control, entonces declararon que Jesús era Dios.”2  Él está diciendo que ellos inventaron esa doctrina 300 años después de la muerte de Jesús.

En “El Código DaVinci”, Brown afirma que “hasta ese momento de la historia [eso fue en el año 325 D.C. en el concilio de Nicea], Jesús fue visto por sus seguidores como un profeta mortal, un hombre grande y poderoso, pero un hombre y nada más.”3

Millones de personas compran y leen El Código DaVinci y creen lo que dice, aunque es ficción.  Entonces la pregunta es: ¿Está en lo correcto Dan Brown? o ¿Están las Escrituras en lo correcto?    Sabemos que la Biblia tiene la razón, pero si tú estuvieras hablando con alguien que ha sido más influenciado por El Código DaVinci que lo que ha sido influenciado por las Escrituras, ¿podrías mostrarle por las Escrituras que la deidad de Cristo no fue una doctrina inventada 300 años después de la muerte de Cristo?

Permíteme darte algunas evidencias:

La verdad es que, 700 años antes de que Jesús viniera a la tierra en forma humana, el profeta del Antiguo Testamento, Isaías, profetizó acerca del Mesías y dijo que Él era Dios.  A menudo escucharás Isaías capítulo 9, versículo 6, citado alrededor del tiempo de la Navidad:

Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado, ¿de quién está hablando? De Jesús) y la soberanía reposará sobre sus hombros; y se llamará su nombre Admirable Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz.

Setecientos años antes de que naciera Jesús, Isaías profetizó de Su nacimiento y dijo, “Él será Dios.  Él es Dios.”  Esto no fue inventado 300 años después de que Jesús viniera a la tierra.

Una vez más, y deberíamos citar Isaías capítulo 7 versículo 14, más que lo que lo citamos en Navidad, Isaías 7:14 dice:

He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, [esto no es exactamente un acontecimiento natural] y le pondrá por nombre Emmanuel.

¿Qué significa Emmanuel? “Dios con nosotros” el Hijo de esa virgen es Dios.

Jesús mismo afirmó ser igual a Dios.  Lo ves a través de las Escrituras: “Yo y el Padre uno somos” Juan 10 capítulo versículo 30.  “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” Juan capítulo 14 versículo 9.

Hay mucha evidencia bíblica y testimonio que apoya la doctrina de la deidad de Cristo.  ¿A qué nos referimos, una vez más, cuando hablamos de la doctrina de la deidad de Cristo? Nos referimos a que Jesucristo es de la misma esencia que Dios el Padre.

Mientras me preparaba para esta sesión me encontré con un libro escrito por dos autores que es muy útil en este tema.  Se llama “Poniendo a Jesús en Su lugar: El caso de la deidad de Cristo”, disponible en inglés (Putting Jesus in His Place: The Case for the Deity of Christ). En este libro, los autores presentan evidencia de la deidad de Cristo en cinco categorías

Solo déjame darte una visión general, y si estás interesada en conocer más de esto, puedes conseguir una copia de ese libro:

  • En primer lugar, Jesús comparte los honores tributados a Dios.  Vemos en las Escrituras que el Hijo debe ser honrado, adorado, y amado así como nosotros honramos, adoramos y amamos al Padre.  Él comparte los honores tributados a Dios.
  • Segundo, Él comparte los atributos de Dios.  Atributos únicos de Dios — Su omnipotencia (Él es todopoderoso), Su omnipresencia (Él está en todo lugar), Su omnisciencia (Él lo sabe todo).  Estos son atributos de Dios, pero también son atributos que en las Escrituras se le atribuyen a Cristo.  Él comparte los atributos de Dios.
  • En Tercer lugar, Jesús comparte los nombres de Dios.  Nombres que son dados a Dios en el Antiguo Testamento los ves dados a Jesús en el Nuevo Testamento: como por ejemplo, Señor, Salvador, Rey, Yo Soy, y muchos otros.  Él comparte los nombres de Dios.
  • Número cuatro, Jesús comparte las acciones que Dios hace.  Hay muchas obras en las Escrituras, obras que son prerrogativa exclusiva de Dios en el Antiguo Testamento que se le atribuyen a Cristo en el Nuevo Testamento.

Por ejemplo, leemos que Dios es el creador y sustentador del universo.  Pero en Colosenses capítulo 1 leemos que Cristo creó todas las cosas (ver versículo 16).  Lo mismo en Juan capítulo 1; Él creó todas las cosas.  “y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” (v. 3).  Él es el creador y el sustentador del universo.

Vemos a Jehová Dios ejercer control soberano sobre las fuerzas de la naturaleza, y vemos a Jesús en una barca ejerciendo control sobre las fuerzas de la naturaleza de un tempestuoso mar.

Vemos a Dios perdonando pecados, y vemos a Jesús que tiene el mismo poder de perdonar pecados.  Jesús comparte las obras que Dios hace.

  • Y finalmente la número cinco, Jesús comparte el asiento del trono de Dios.  Él ejerce autoridad sobre todas las cosas.  Él ejerce juicio divino.  Él es exaltado sobre todas las cosas creadas, incluyendo a los ángeles.  Vemos a Dios sentado en el trono ejerciendo autoridad y juicio, y vemos a Cristo sentado en ese mismo trono. Así que, todas estas evidencias apoyadas en las Escrituras presentan a Cristo como de la misma esencia que Dios Padre.

He estado memorizando y meditando un poco en libro de Colosenses en las últimas semanas, mientras he estado trabajando en esta serie.  El libro de Colosenses deja claro que Cristo es Dios: “Porque agradó al Padre que en Él habitara toda la plenitud”.  Nos dice Colosenses 1:19.

Luego, en Colosenses 2:9 dice: “Porque toda la plenitud de la deidad reside corporalmente en Él”.

Es cierto que es un misterio.  Es cierto que no puedes entenderlo con una mente racional y natural.  Si no crees en lo sobrenatural, no puedes creer en la deidad de Cristo. Por eso es que este seminario de Jesús, estos supuestos teólogos se han propuesto refutar la deidad de Cristo, porque no creen en lo sobrenatural.  Pero lo cierto es que, que hay realidades que van más allá de lo que podemos experimentar con nuestras mentes y sentidos humanos, y una parte de ese misterio es que “en Cristo la plenitud, toda la plenitud de la deidad reside corporalmente en Él”.

En su clásico libro apologético llamado “Mero Cristianismo”, C.S. Lewis tiene un famoso desafío para aquellos que dicen que Jesús es un gran maestro moral, pero rechazan Su afirmación de ser Dios.   Quizás has escuchado esta frase antes, pero creo que es tan buena que amerita leerla otra vez.  Él dice:

Un hombre que fuera solamente un hombre y dijera la clase de  cosas que Jesús dijo no sería un gran maestro moral. Él sería o un lunático -o de lo contrario sería el diablo mismo del infierno.

O bien sabia Él que lo que estaba diciendo no era verdad, en cuyo caso sería un mentiroso, o no sabía que lo que estaba diciendo no era verdad y estaba loco.  Eso es lo que C.S. Lewis está diciendo.

Pero en cuanto a ti tienes que tomar tu decisión.  O este hombre fue, y es, el Hijo de Dios: o es un loco o algo peor.  Puedes tomarlo como un tonto, puedes escupirle y matarlo como a un demonio; o puedes caer a Sus pies y llamarle Señor y Dios. No vengamos con la idea condescendiente y sin sentido de que fue un gran maestro humano.  Él no ha dejado esa posibilidad abierta para nosotras.

¿Ves el desafío ahí?  Si Él es quien Él dice ser, entonces Él es Señor.

Ahora bien, la mayoría de nosotras afirmamos intelectualmente que Jesús es Dios.  Así que la pregunta que quiero que reflexionemos aquí por un momento es: ¿Y qué?  ¿Cuáles son  para nosotras las implicaciones de Su deidad?  Si Jesús es verdaderamente Dios, ¿Qué diferencia hace eso?  Me temo que muchas de nosotras como seguidoras de Cristo damos consentimiento intelectual a estas pero que no siempre estas verdades cambian nuestras vidas.  No es suficiente que conozcamos estas verdades.  Se supone que deben radicalmente moldear y cambiar nuestros mundos.

Entonces, ¿Cuál es el “Y qué” de la deidad de Cristo?  Bueno, déjame mencionar dos o tres de ellos:

Si Jesús es Dios, o mejor dicho: Ya que Jesús es Dios…

Primero, eso quiere decir que es posible que podamos conocer a Dios.  Podemos conocerlo a través de Jesucristo, que se nos dice en Colosenses capítulo 1, versículo 15 que: “Él es la imagen del Dios invisible”.  No podemos ver a Dios, pero Jesús vino a esta tierra, en forma de hombre para que pudiéramos ver la imagen…la viva imagen…del Dios invisible.

Nadie en esta sala ha visto a mi padre Art DeMoss.  Él ha estado con el Señor por más de 30 años, pero las personas que lo conocieron dicen que cuando me ven a mí, ven a un Art DeMoss en mujer.   Los ojos grandes.  Ahora bien, yo no soy la imagen EXACTA de mi padre terrenal, pero me parezco mucho a él.

Jesús es la imagen exacta de Dios.  No solo se parece a Dios;  Él es Dios, y Él nos hizo conocer a Dios.  Eso quiere decir que ¡Dios es conocible!  Lo puedes conocer hoy porque Jesucristo, quien vino a esta tierra, lo manifestó, lo reveló, y lo dio a conocer.

Luego hay otra implicación: Ya que Jesús es Dios, Él es exaltado sobre todos los demás hombres, todos los otros gobernantes, todos los otros líderes religiosos, y todos los otros supuestos dioses.  Él es el Cristo incomparable, no hay nadie como Él.  Y como tal, Él debe ser adorado, reverenciado, honrado, exaltado.

Pienso que en nuestra generación hemos hecho mucho hincapié en la humanidad de Cristo.  Él es un hermano, es un amigo que quiere relacionarse con nosotros íntimamente.  Vamos a hablar de la importancia de Su humanidad en la próxima sesión, pero me temo que algunas de nosotras hemos perdido el sentido de Su transcendencia, Su grandeza, Su señorío soberano.  Eso quiere decir que debemos tener una actitud de reverencia y de temor hacia Él.

Luego, en tercer lugar: Puesto que Jesús es Dios, eso nos dice que Él es el camino exclusivo hacia Dios.  Si Él no es divino, entonces Él es solo un hombre.  Y si Él fuera solo un hombre, sería absurdo e idólatra adorarlo y seguirlo.  Y no podría ser “el camino, la verdad, y la vida” si Él no es Dios (Juan 14:6).  Pero si Él es divino — y lo es — entonces sus afirmaciones son ciertas.

Eso quiere decir que el Cristianismo no es solo una de las muchas alternativas religiosas de las que podemos escoger, como muchas, muchas personas nos han hecho creer hoy en día.  “Tú tienes tu religión.  Y yo tengo mi religión.  No me digas nada de eso de que la tuya es la única religión verdadera”.  La gente tratará de intimidarte hoy, y si no tratan de hacértelo a ti, tratarán de hacerlo con tus hijos en la universidad.  “¿Tú crees que ese es el único camino?”

Los cristianos están siendo intimidados hoy por aquellos que dicen, “La tuya es solo una alternativa religiosa”.  ¡No!  “No hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, en el cual podamos ser salvos” que no sea en el nombre de Jesús (Hechos 4:12).  No hay salvación en ningún otro nombre más que en Jesucristo.

Puedes ver esto muchas veces en el programa de Larry King.  Él lleva a John MacArthur o alguien así y dice, “¿Me estás diciendo que nadie puede ser salvo, excepto aquellos que creen en Jesús?”  No hay muchos líderes cristianos hoy que tienen la valentía para hacer lo que John MacArthur  hace y dice, “Sí eso es lo que te estoy diciendo, Larry.”  Esa es la verdad.

Si aceptamos que Jesús es Dios, esa premisa, entonces no podemos aceptar el concepto del pluralismo religioso— que todas las religiones son igualmente válidas y verdaderas.  Si Jesús es Dios en la carne, entonces lo que Dios dice acerca del pecado y de la salvación y el juicio es mutuamente excluyente con las creencias religiosas que niegan esas verdades y también con  los sistemas religiosos que promueven u ofrecen cualquier camino hacia Dios que no sea a través de Jesucristo.  

El fundador del cristianismo, Jesucristo mismo, afirmó ser Dios.  Él exige la total lealtad de Sus seguidores, y cuando proclamamos Su deidad, cuando decimos, “Jesús es el Señor.  Jesús es Dios,” realmente estamos diciendo, “Estoy destronando a todos los demás dioses de este universo, incluyendo los ídolos en mi propio corazón, y estoy poniendo a Cristo como Señor”.

Ahora, cuando lo hacemos, eso quiere decir que tenemos que obedecerle.  Porque Jesús dijo, “¿Y por qué me llamáis: “Señor, Señor,” y no hacéis lo que Yo digo?” (Lucas 6:46)  Así que otra implicación del hecho de que Él es Dios, si Él es Señor — y sí, lo es — si le llamamos Señor  — y sí lo hacemos — entonces vamos a adorarlo, honrarlo exclusivamente, a confiar en Él —a confiar en Sus promesas — y a obedecerlo como Señor.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss ha estado tratando un tema importante.  A menudo muy controversial y puesto en duda hoy en día, pero Jesús es Dios.  Es una creencia básica que tenemos que mantener.

Si te perdiste algo del mensaje de hoy, puedes escucharlo de nuevo en www.AvivaNuestrosCorazones.com.  Ahí es donde puedes ponerte al día con los mensajes que te hayas perdido de nuestra serie actual, El Cristo incomparable.  ¿Nancy?

Nancy: ¿Era Jesús realmente Dios?  Es una pregunta tan importante y me alegro de que fuimos capaces de abordar este tema en el programa de hoy.

Este programa es posible gracias al apoyo de  oyentes como tú. Así que si encuentras este tipo de enseñanza útil, ¿considerarías apoyar este ministerio con una donación?

El número a llamar es 1-800-569-5959, o puedes hacer tu donación en línea en www.AvivaNuestrosCorazones.com. Si nos llamas, asegúrate de pedir que tu donación vaya al ministerio hispano de Aviva Nuestros Corazones.

Leslie: “El pequeño Señor Jesús no llora.”  Esta idea aparece en un cuento popular de Navidad, pero probablemente no es verdad.  Nancy Leigh DeMoss describe una imagen de un Jesús completamente humano que lloró, comió, durmió, le dio hambre, y sintió emociones.  Eso es mañana en Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

1Robert W. Funk. “The Coming Radical Reformation: Twenty-one Theses.” The Fourth R, Volume 11,4, July/August 1998. http://www.westarinstitute.org/Periodicals/4R_Articles/funk_theses.html

2Dan Brown, The Da Vinci Code, 2003, pp. 233-234.

3Ibid. p 324.

4Robert M. Bowman Jr. and J. Ed Komoszewski. Putting Jesus in His Place: The Case for the Deity of Christ. Grand Rapids: Kregel, 2007.

No Es Como Yo, Jesús Adrián Romero, El Aire de Tu Casa ℗ 2005 Vastago Producciones.

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Violencia y Traición

Isha – Salmos

DÍA 93 – Salmo 55

Dosis: Limpia Conciencia

Violencia y Traición

¡Destrúyelos, Señor! ¡Confunde su lenguaje! En la ciudad sólo veo contiendas y violencia; día y noche rondan por sus muros, y dentro de ella hay intrigas y maldad. En su seno hay fuerzas destructivas; de sus calles no se apartan la opresión y el engaño. (Salmo 55:9–11) (NVI)

La crisis del salmista no era solamente personal. La ciudad entera está siendo afectada por la maldad de los enemigos, el poeta describe “contiendas y violencias”, los enemigos han logrado saltar los muros que protegían la ciudad y se han apoderado de sus plazas. Por eso hace una oración imprecatoria pidiendo la destrucción de quienes oprimen y destruyen. ¿Eres tan sensible frente a la crisis de la sociedad en la que vives? ¿Cómo te sientes cuando ves el noticiero? ¿Oras por la violencia que aqueja tu país?

El salmista está tan atribulado, acongojado por su situación y la de su nación, que en su oración salta de un tema a otro, de la crisis personal, a la social, luego vuelve a la personal y nos describe la terrible traición de la que ha sido víctima: “Si un enemigo me insultara, yo lo podría soportar; si un adversario me humillara, de él me podría yo esconder. Pero lo has hecho tú, un hombre como yo, mi compañero, mi mejor amigo, a quien me unía una bella amistad, con quien convivía en la casa de Dios. Descubre la identidad del traidor como alguien muy allegado a él, un amigo y hasta tal vez alguien de su propia familia, por eso el dolor es más agudo.

Luego describe cómo es el proceder y el comportamiento de los traidores: “Esa gente no cambia de conducta, no tiene temor de Dios. Levantan la mano contra sus amigos y no cumplen sus compromisos. Su boca es blanda como la manteca, pero sus pensamientos son belicosos. Sus palabras son más suaves que el aceite, pero no son sino espadas desenvainadas.”

Al leer estas palabras recordé la experiencia del Señor Jesús, cuando uno de sus amigos, un hombre de su confianza, que Él había elegido como discípulo, llegó a prenderle al frente de una turba enardecida con palos, antorchas y armas Éste conocía el lugar donde Jesús solía llevar a sus amigos a buscar la quietud posiblemente para entonar himnos y orar. Sin reparo, descubrió a los enemigos su refugio y lo entregó con un beso. ¿Se parece a las personas que el salmista describe? ¡Por supuesto! Judas levantó la mano contra su amigo, no cumplió su pacto de amistad, sus palabras fueron suaves y dulces aunque escondían una vil traición y su espada desenvainada fue un beso.

¡Qué interesante que en ese momento de tensión y temor por lo que se avecinaba, Jesús no permitió la violencia, nos enseñó con su vida cómo encauzar nuestras emociones dañadas por la traición y qué hacer con nuestros deseos de venganza. ¡Aprendamos de Él!

Oración: Señor enséñame a ver con ojos de misericordia al que traiciona mi confianza y a perdonar. ¡Enséñame a no desenvainar mi espada! Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 108). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

El llamado de la cruz

Viernes 6 Diciembre

Le crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio.

Juan 19:18

Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados.

Isaías 53:5

El llamado de la cruz

http://labuenasemilla.net/20191206

Entre todos los acontecimientos de la historia, hay uno capital, que se dirige al hombre de hoy como lo hizo al del pasado: Jesucristo, a quien mataron mediante un terrible suplicio, la crucifixión, dio voluntariamente su vida para salvar al hombre. Ocho siglos antes de ese acontecimiento, el profeta Isaías describió los sufrimientos de Jesús, el Hijo de Dios (Isaías 53). Jesús mismo anunció su muerte en la cruz y sus consecuencias: “Si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo” (Juan 12:32). El lugar donde la cruz fue levantada estaba a la vista de todos. Era necesario que su crucifixión fuera pública para que se constatara el hecho de que Cristo sufría y moría por la humanidad, a fin de que todos pudieran recibir la salvación de Dios.

Un día, el joven conde de Zinzendorf (Alemania, 1700-1760) quedó estupefacto ante una obra de arte que representaba a Cristo en la cruz. El pintor había agregado algunas palabras al pie del cuadro: «Esto he hecho yo por ti, ¿qué has hecho tú por mí?». Estas palabras puestas en la boca de Cristo lo alcanzaron como una flecha, y el joven se sintió interpelado por Dios mismo. En primer lugar respondió creyendo que Jesús había llevado en la cruz el castigo por sus pecados. Luego pasó su vida sirviéndole.

Si uno no percibe el amor de Dios, tampoco comprende lo que Jesús hizo muriendo en la cruz, incluso le parece una locura. Pero la resurrección del Hijo de Dios demuestra la grandeza infinita de Su persona y de Su obra. Desde hace dos mil años, la cruz de Jesús hace su llamado, ¿cómo responderá usted?

Eclesiastés 2:12-3:22 – Santiago 5 – Salmo 138:6-8 – Proverbios 29:9-10

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

16/63 – Hombres Ordinarios con una Obra Extraordinaria | Marcos 6:6b-13 

Iglesia Biblica del Señor jesucristo

Serie: Marcos

16/63 – Hombres Ordinarios con una Obra Extraordinaria | Marcos 6:6b-13

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano  Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI)  para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

PABLO: El Apóstol para las Naciones

Alimentemos El Alma

PABLO: El Apóstol para las Naciones

César Vidal

César Vidal

Historiador, abogado y autor español, César Vidal es conocido también por su labor como periodista.

Vidal estudió Derecho en la UCM y la Universidad Alfonso X, además de ser doctor en Creencias Religiosas por la UNED y cursó estudios de Teología por la Logos Christian College. Además, habla ocho idiomas.

Vidal ha trabajado para numerosos medios, como la cadena radiofónica COPE en la que presentó La Linterna, o también en EsRadio, donde condujo La noche de César. Escribe para La Razón y ha pasado por las páginas de Muy Interesante o Libertad Digital, además de participar como tertuliano en infinidad de programas y canales de televisión.

En lo literario, Vidal es conocido por su prolífica obra, tanto por sus ensayos sobre la historia de España como por sus novelas históricas, siendo ganador de numerosos premios y galardones, como el Ciudad de Cartagena, el Jaén, el Ciudad de Torreviejao el Alfonso X el Sabio.

https://cesarvidal.com/

JONATHAN EDWARDS SOBRE LA AUTO-EXAMINACIÓN

Esclavos de Cristo

JONATHAN EDWARDS SOBRE LA AUTO-EXAMINACIÓN

Les comparto un cuestionario con 50 preguntas que Jonathan Edwards (5 de octubre de 1703-22 de marzo de 1758) realizó para examinar su caminar con Cristo. El artículo fue publicado originalmente en Inglés por Digital Puritan Press y fue traducido al español por nuestro hermano Ignacio Vidal. Deseamos que estas preguntas nos lleven a meditar más profundamente en nuestro caminar en Cristo y cómo enderezar nuestros pasos con la ayuda de la gracia De Dios.

  1. ¿Manifiesto una actitud de apertura hacia Dios que le invite a “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos”? (Salmo 139:23-24)
  2. ¿Está mi corazón ansioso de descubrir “algún camino de perversidad” en mi?
  3. ¿Son mis motivos los correctos para un autoexamen, el cual me pueda guiar en el “camino eterno”?
  4. ¿Es importante para mí saber si vivo o no en un estado de pecado?
  5. ¿Vivo en la satisfacción de algún deseo lujurioso ya sea en pensamiento u obra?
  6. ¿Vivo en la omisión de un deber que conozco?
  7. ¿Estoy pecando de alguna manera contra la luz de mi conciencia al perseverar en pecados evidentes?
  8. ¿He sido cuidadoso, vigilante y diligente en la observación de mí mismo al buscar evidencia de pecado tanto de comisión como de omisión?
  9. ¿He vivido de alguna manera que sea inconsistente con mi profesión cristiana y no ha sido adecuado tanto para discípulos como seguidores de Jesús?
  10. ¿Me he dejado cegar por la naturaleza engañosa del pecado habitualmente gratificado?
  11. ¿He inventado formas de justificar mis prácticas pecaminosas, llamándolos por títulos más virtuosos o racionalizándolos de alguna manera?
  12. ¿Pregunto regularmente a mis amigos y seres queridos si pueden mostrarme las faltas que no puedo ver en mí mismo?
  13. ¿Paso por alto algún pecado en mi vida porque se ha convertido en algo habitual para mí?
  14. ¿Me permito cometer algún pecado porque no es ampliamente condenado entre mis semejantes, o porque lo veo cometido entre mis compañeros?
  15. ¿Soy selectivo en mi obediencia? ¿Tomo y escojo qué partes de mi deber llevaré a cabo, descuidando aquellas que son desagradables para mí?
  16. ¿Dedico tiempo regularmente para leer y meditar en la Palabra de Dios?
  17. ¿He tenido el mayor cuidado en conocerme a mí mismo, para poder comparar mis pensamientos, palabras y obras con la regla de la Sagrada Escritura? ¿De qué manera mi vida está de acuerdo (o en desacuerdo) con lo que enseñan las Escrituras?
  18. ¿Estoy haciendo algo que podría considerarse una “zona gris”; cosas que los hermanos piadosos verían como una forma de pecar? Cuando miro esto con mayor severidad, ¿puedo ver algún pecado en ello?
  19. ¿Vivo en una manera de la cual pudiera arrepentirme cuando este en mi lecho de muerte? ¿Hay algo que esté haciendo que no me gustaría que me encuentren haciendo si Cristo regresara en ese momento, o debería ser sacado de este mundo e ingresado en la eternidad?
  20. ¿Considero cuidadosamente lo que otros (amigos y enemigos) dicen de mí y hacia mí, para descubrir si podría estar viviendo de alguna manera en pecado?
  21. Cuando veo fallas en otros, ¿aprovecho la oportunidad para examinarme a mí mismo para ver si esa misma falla está en mí?
  22. Cuando veo a otro que está ciego a su propio pecado, ¿busco ver si también estoy ciego ante este mismo pecado?
  23. ¿Vivo de alguna manera que profane el día de reposo?
  24. ¿Profano el día de reposo llevando a cabo negocios mundanos evitables?
  25. ¿Me involucro en un discurso que no se adecua al día del Señor?
  26. ¿Desperdicio la oportunidad que se me otorga de buscar a Dios y su salvación en mayor medida, debido a las búsquedas vanas y terrenales a las que estoy acostumbrado es este día?
  27. ¿Desprecio el día de reposo al llegar tarde a la iglesia?
  28. ¿Evito participar en las ordenanzas de mi iglesia por alguna razón?
  29. ¿Participo en la adoración cantando con corazón y voz? (Juan 4:23-24; ver Mateo 15:8)
  30. ¿Me distraigo con frecuencia mientras estoy en la iglesia permitiendo a mi mente vagar libremente?
  31. ¿Desprecio el mensaje del emisario de Dios al permitirme dormir en la iglesia?
  32. ¿Soy culpable de permitir que existan escándalos dentro del cuerpo de Cristo?
  33. ¿Albergo y mantengo un pecado que es querido para mí, ocultándolo de los ojos del mundo e ignorando la conciencia? (Números 32:23; Hebreos 4:13)
  34. ¿Descuido el deber de la lectura regular, privada y piadosa de la palabra de Dios?
  35. ¿Doy satisfacción a algún deseo sensual, ya sea abiertamente, o saboreando el pensamiento de éste en mi mente? ¿Cultivo de algún modo un apetito por las cosas carnales?
  36. ¿Me permito a mí mismo disfrutar en ira pecaminosa?
  37. ¿Vivo en odio o animadversión hacia mi prójimo? ¿Me regocijo por su desgracia?
  38. ¿Vivo en envidia por la prosperidad, la riqueza y el honor de mi prójimo entre los hombres?
  39. ¿Engaño y defraudo a aquellos con quienes me relaciono?
  40. ¿Soy confiable, honrado y veraz?
  41. ¿Pago las deudas que debo de manera oportuna?
  42. ¿Estoy oprimiendo a alguien?
  43. ¿Me aprovecho de la necesidad de otro como una oportunidad para obtener ganancias egoístas?
  44. ¿Siempre soy honesto al comprar y vender bienes y servicios?
  45. ¿He dejado algún error sin reparar o he fallado en conciliar una relación que se ha dañado? (Mateo 5:23-24)
  46. ¿Muestro el amor de Cristo ayudando a mi prójimo en un momento de necesidad?
  47. ¿Tomo los pasos necesarios para reprender a mi hermano que está en pecado, primero en privado, y luego abiertamente, según las escrituras?
  48. ¿Me entretengo con la compañía de personas lascivas e inmorales?
  49. ¿Hablo mal de los demás a través del chisme, la calumnia o la adulación, o tal discurso entretiene en conversaciones con otros?
  50. ¿Acepto el mal informe de otro en relación a mi prójimo, sin recurrir a mi prójimo para confirmar la veracidad del informe que circula sobre él, y darle la oportunidad de enterarse de ello y reivindicar su nombre?

Fundador y Director Creativo 

Esclavo de Cristo sólo por Su Eterna Gracia, esposo de Georgia Blidar y padre de Ecaterina Esperanza. Cristiano bautista Reformandose y miembro de la Iglesia Bautista Gracia Soberana en Santiago de Chile. De profesión Ingeniero en Informática y Developer & Web Design y apasionado por el dibujo.

 

El exilio

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

El exilio

R.C.Sproul

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Cuando vemos la historia del Antiguo Testamento, nos damos cuenta que el tiempo que está documentado en la Biblia no es el de un caudal ininterrumpido de paz, unidad y estabilidad, sino que hay grandes crisis que se presentan, y hay, de tiempo en tiempo, en que vemos una pausa en la secuencia de esa historia.

Lo más significativo, por supuesto, es el exilio. De hecho, cuando examinamos la historia del Antiguo Testamento tendemos a dividirla en sus diversas partes y hablamos del período pre-exílico y el período post-exílico; de modo que en cierto sentido nuestra comprensión de la historia del Antiguo Testamento se define en el contexto del exilio.

Hemos visto que el reino del norte cayó en el año 722, cuando fue conquistado por los asirios; y el reino del sur no cae por completo sino hasta el año 586 a.C. Ahora bien, entre el año 722 y el año 586 hay un período de volatilidad extrema.

Ahora, recuerden que cuando empezamos nuestro panorama general del Antiguo Testamento hablamos sobre la importancia geopolítica estratégica de Palestina, que ahí, a la orilla del mar Mediterráneo en la “Media Luna Fértil” está esta pequeña nación que funcionaba como un puente de tierra entre tres continentes, Asia, Europa y África.

Y el diminuto Israel se convirtió en un balón de fútbol político en esos siglos, los siglos VIII y VII a.C. porque las grandes potencias mundiales de la época estaban luchando entre sí por el dominio.  Y esas potencias mundiales incluían a los asirios, los sirios, los egipcios, más tarde a los babilonios, y más tarde aún a los persas.

Entonces tenemos todas estas naciones que compiten entre sí por el dominio del mundo y justo en medio de ellos está esta pequeña tierra de Palestina. Después que el reino del norte cae, dejando solo a Judá por sí mismo, ahora Judá queda expuesta al poder de Asiria, porque la zona de contención del reino del norte de Israel había sido conquistada y ahora las fronteras del dominio asirio vienen directamente contra Judá.

No solo eso, sino que en el mismo período, los asirios conquistan a los sirios, por lo que Judá no podía ver a los sirios como sus aliados. Y ya para el año 705, Senaquerib, de Asiria (y si no puedes recordar su nombre, uno de mis estudiantes solía llamarlo “cena quiero”). Senaquerib se embarcó en una marcha para conquistar las ciudades de Judá; y él, de hecho, conquistó muchas de las ciudades y pueblos de Judá y puso sitio a Jerusalén.

Esto fue en el 705, lo que es un tiempo muy corto después de la caída del reino del norte. Podríamos decir que si no fuera por la gracia de Dios, en la providencia de la intervención de Dios, el reino del sur habría caído rápidamente justo después de la caída del reino del norte; porque el pueblo judío en sí mismo y por ellos mismos no tenían el poder militar para resistir la invasión de las fuerzas de Senaquerib.  (4:28)

De hecho, si alguna vez tienes la oportunidad de leer Las guerras de los judíos de Josefo, que narra la invasión de Israel siglos después por los romanos, llevando a la destrucción de Jerusalén en el año 70 d. C., verás en detalle, cómo los poderes conquistadores vendrían a la tierra y sistemáticamente destruirían ciudad tras ciudad, cobrando impulso, reuniendo fuerzas antes de iniciar el asedio a los grandes centros de población. (5:15) Es como si Senaquerib se estuviera adelantando a la invasión posterior de los romanos que culminó con la destrucción de Jerusalén en el 70 d.C.

Cuando pienso lo que sucedió en el 586, cuando Jerusalén cayó finalmente, me refiero a eso (los historiadores no lo hacen) pero me refiero a eso como el primer Holocausto. La destrucción de la ciudad judía de Jerusalén. Yo llamaría el segundo Holocausto a la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C. Pero Dios intervino y, bajo el rey Ezequías, Jerusalén no cayó ante las fuerzas de Senaquerib; y el rey Ezequías introdujo reformas espirituales a la nación.

Como ya he dicho, este período fue un período volátil; Israel era como un subibaja en esta época. Más de una reforma importante se llevaría a cabo en el pueblo entre el 722 y el 586, pero estas reformas, o avivamientos, o despertares cuando Dios visitó a su pueblo, fueron en cada caso de corta duración.

No duraron y las personas volvieron una y otra vez a la clase de impiedad que provocó el juicio de Dios sobre ellos en primer lugar. Por ejemplo, cuando vemos al rey Ezequías, él introduce una reforma y hay esta renovación espiritual, pero al mismo tiempo hizo un acuerdo, pacto con el rey de Babilonia, de modo que Babilonia estuviera comprometida a la defensa de Judea, o los judíos, Judá, contra la amenaza de la invasión de los asirios.

Otra vez, si lees el libro de 2 Reyes y Crónicas, verás cuán tenuemente  Dios vio estas actividades, porque lo que ocurrió es, en primer lugar, que Dios rescata a su pueblo cuando lo buscaba, pero ni bien los rescata ellos corren a hacer tratados y alianzas militares.

Tenían su OTAN, UNESCO y todas esas distintas alianzas con las naciones paganas y en vez de confiar en Dios, trataron de crear vínculos con sus vecinos paganos con el fin de garantizar su propia seguridad.

Y los profetas, Jeremías, Isaías y los otros que profetizaron en esos días, hablaron la palabra del Señor, de su juicio y condena por poner su confianza en el poder de las alianzas militares y políticas. Entonces la reforma de Ezequías no duró mucho tiempo y le sucedió su hijo, Manasés, quien fue, durante su reinado, uno de los reyes más malvados en el reino del sur. No solo erigió imágenes paganas en todos los pueblos y zonas de Judá, sino que tuvo la audacia de poner una imagen pagana en el mismo templo de Jerusalén.

Ahora, un comentario interesante sobre Manasés es que en su vejez, este malvado rey fue movido al arrepentimiento. Eso es algo que no suele verse entre los reyes del reino dividido. Pero su hijo, Amón, que llegó al poder después de que Manasés murió, fue tan malvado como su padre había sido antes de su arrepentimiento y no duró mucho tiempo antes de que fuera asesinado.

Luego en el 637 (mientras seguimos con la cuenta regresiva hasta llegar al 586), Josías llega al trono. El reinado de Josías sobre Judá está marcado por el más grande período de reforma que llegó a la tierra en todo el tiempo del reino dividido.

Y quisiera leer una porción de 2 Reyes que nos dice un poco sobre el reinado de Josías. El capítulo 22 de 2 Reyes empieza con la siguiente nota: » Josías tenía ocho años cuando comenzó a reinar, y reinó treinta y un años en Jerusalén”.

Y se nos dice en el versículo 2 que: «hizo lo recto ante los ojos del Señor y anduvo en todo el camino de su padre David; no se apartó ni a la derecha ni a la izquierda”.

Y sucedió que: “en el año dieciocho del rey Josías, el rey envió al escriba Safán, hijo de Azalía, de Mesulam, a la casa del Señor, diciendo: Ve al sumo sacerdote Hilcías” (el sumo sacerdote) para que cuente el dinero traído a la casa del Señor, que los guardianes del umbral han recogido del pueblo, y que lo pongan en mano de los obreros encargados de supervisar la casa del Señor, y que ellos lo den a los obreros que están asignados en la casa del Señor para reparar los daños de la casa».

¿Ven lo que está pasando aquí? Que el templo había sido dañado por el asedio y la guerra que soportaron anteriormente, así que ahora, bajo el reinado de Josías, se da este esfuerzo para reconstruir y restaurar el templo; y mientras los trabajadores se dedican a su tarea, encuentran un rollo, un rollo pequeño, el cual no está identificado en la Biblia, pero la mayoría de los historiadores y estudiosos creen que era un rollo olvidado del libro de Deuteronomio.

Todo lo que la Biblia nos dice es que bajo el reinado de Josías se encontró un libro de la ley entre los escombros de una sección del templo que estaba en reparación. Y así, quienes lo encuentran se lo dan al sumo sacerdote, quien se lo que se lo da al escriba y así sucesivamente, y finalmente, el libro es llevado al rey.

Y leemos en el versículo 11 del capítulo 22: «Y sucedió que cuando el rey oyó las palabras del libro de la Ley, rasgó sus vestidos. Entonces el rey ordenó al sacerdote Hilcías, a Ahicam, hijo de Safán, a Acbor, hijo de Micaías, al escriba Safán y a Asaías, siervo del rey, diciendo: Id, consultad al Señor por mí, por el pueblo y por todo Judá acerca de las palabras de este libro que se ha encontrado; porque grande es la ira del Señor que se ha encendido contra nosotros, por cuanto nuestros padres no han escuchado las palabras de este libro, haciendo conforme a todo lo que está escrito de nosotros».

Ahora, Josías se siente tan conmovido al leer otra vez los términos del antiguo pacto que presenta la palabra de Dios y la ley, de nuevo, a la vista del pueblo, y el elemento principal de la reforma que él instituye según la instrucción del libro de la ley, tiene que ver con la adoración.

Esto nos puede parecer extraño hoy en día, pero como vemos en el Antiguo Testamento, desde los días de Abraham hasta la entrega de la ley a Moisés, y durante toda la crónica que hemos visto hasta ahora, que Dios es celoso y celosamente preocupado por la pureza de la adoración; y que el paganismo que corrompió al pueblo de Dios en el Antiguo Testamento siempre empezó con corrupción en la adoración.

Ahora vemos la invasión de la moral y valores seculares en la iglesia, y la influencia del llamado secularismo en la moralidad de los creyentes cristianos en nuestros días. Pero en un sentido muy real, el colapso o la degeneración de la conducta, de la moral, se desprende de un colapso anterior de la verdadera adoración.

Y dudo, francamente, si la iglesia de Cristo alguna vez ha sido más arrogante acerca de la dimensión solemne de la adoración correcta en la presencia de Dios de lo que es hoy.  Y eso me aterroriza, porque el patrón de la historia bíblica, una y otra vez, es que cuando la gente juega con la forma en que se comportan en la presencia de Dios, en su adoración, en su reverencia y en la ofrenda de los sacrificios de alabanza es que la iglesia se hace añicos; y ahora la renovación de la fe empieza aquí con una renovación de la adoración.

Pero lamentablemente, incluso esta gran reforma bajo Josías es de corta duración y solo representa una especie de retraso, le da un poco de tiempo al pueblo. Ahora, hay algunas otras fechas aquí que quiero ver a fin de que aprendamos algunas cosas.

En el año 637, como ya he dicho, Josías llega al trono. En el 608 se lleva a cabo una batalla que se llama la batalla de Meguido. Algunas personas han visto esto como algo que precede a la Batalla de Armagedón, debido a la similitud de los nombres.

La batalla de Meguido se refiere a una batalla que tuvo lugar en un paso de extrema importancia militar, de manera  estratégica. Y muchos, muchos, muchos enfrentamientos importantes se han librado en esa zona; en lo que incluso es el Meguido actual; pero allí en el 608, hay una batalla en la que Josías se levanta contra el rey egipcio Necao o el faraón Necao, donde resultó muerto Josías.

Echemos un vistazo al registro de esto. En 2 Crónicas capítulo 35: leemos:  «Después de todo esto, cuando Josías había reparado el templo, Necao, rey de Egipto, subió para combatir en Carquemis junto al Eufrates, y Josías salió para enfrentarse a él. Pero él le envió mensajeros, diciendo: “¿Qué tenemos que ver el uno con el otro, oh rey de Judá? No vengo hoy contra ti, sino contra la casa con la que estoy en guerra, y Dios me ha ordenado que me apresure. Por tu propio bien, deja de oponerte a Dios, que está conmigo, para que El no te destruya».

Aquí está el faraón egipcio diciéndole a Josías: ‘Dios me dijo que no pelee contra ti. ¿Por qué estás aquí? Sal del camino. Solo estoy pasando.’

“Sin embargo, Josías no quiso retirarse de él, sino que se disfrazó para combatir contra él; tampoco escuchó las palabras de Necao que venían de boca de Dios, sino que vino a entablar batalla en la llanura de Meguido.

Y los arqueros hirieron al rey Josías, y el rey dijo a sus siervos: Llévenme, porque estoy gravemente herido. Sus siervos lo sacaron del carro y lo llevaron en el segundo carro que él tenía, y lo trajeron a Jerusalén donde murió, y fue sepultado en los sepulcros de sus padres.  Y todo Judá y Jerusalén hicieron duelo por Josías.”

Y escucha esto, Jeremías también se lamentó por Josías. Tenemos que poner esto bajo su punto de vista. Jeremías estaba encantado de ver al menos la breve reforma que ocurrió durante su ministerio profético bajo el liderazgo de Josías, pero ahora, Josías muere y su reino se supone que su reinado pasará a Joacaz, pero este faraón conquistador Necao depone a Joacaz y lo sustituye con Joacim. Y Joacim es malo.

De hecho, él se destaca por quemar uno de los rollos de Jeremías para mostrar su desprecio por los juicios proféticos traídos por Jeremías.  En el 605, (estoy quedándome sin espacio en la pizarra y voy a tener que poner el 586 un poco más abajo). En el 605 tenemos lo que se llama la batalla de Carquemis.

Esta es una batalla entre los babilonios, bajo Nabucodonosor, y los egipcios, bajo el faraón Necao. Y en esta batalla, que se lleva a cabo en lo que al menos había sido suelo judío, se ve la victoria de Nabucodonosor; y los babilonios, como parte del botín de su victoria sobre los egipcios, los toman como esclavos así como a algunos del pueblo judío.

Y en el 605 se da la primera etapa, por así decirlo, del exilio; puesto que ahora algunos de los judíos capturados son llevados a Babilonia. Y entre los que son llevados en esta primera deportación había un joven llamado Daniel y escucharemos sobre Daniel más adelante.

Luego, en el 597, (vayamos al 597, Joaquín, a diferencia de Joacim, fue deportado junto con los nobles, artesanos, y un gran grupo de la élite. Y eso fue lo que sucedió en el exilio, que la gente pobre y los campesinos se quedaron atrás, pero la crema y nata del pueblo judío fue llevada a la cautividad.

Y en esa deportación en el 597 fue incluido el profeta Ezequiel. Así que ahora, en el 597, Daniel y Ezequiel están cautivos en Babilonia. Finalmente, el Rey Sedequías llega al trono y él es el último rey y gobierna básicamente como un rey vasallo de Nabucodonosor y de los babilonios.

Esta era la costumbre en aquellos días cuando un rey conquistaba una nación, se llevaba el botín y todo lo que quería, y luego él dejaría que el monarca que había sobrevivido fuera su rey vasallo.

Y mientras el hombre se comportara y pagara el tributo y siguiera las reglas, podría seguir existiendo como el rey. Y este fue el caso de Sedequías hasta que Sedequías empieza a sentirse confiado y se levanta en rebelión contra el rey.

Y así, Nabucodonosor marcha contra Jerusalén y esto nos queda registrado en el capítulo 25 del 2 libro de Reyes: «Y aconteció que en el noveno año de su reinado, en el décimo mes, el día diez del mes, vino Nabucodonosor, rey de Babilonia, él y todo su ejército contra Jerusalén, acampó contra ella y construyó un muro de asedio alrededor de ella”.

Verso 4: “Y al ser abierta una brecha en la ciudad, todos los hombres de guerra huyeron de noche por el camino de la puerta entre las dos murallas,” y luego, el rey se fue “por el camino del Arabá. Pero el ejército de los caldeos persiguió al rey y lo alcanzó en los llanos de Jericó”.

“Entonces capturaron al rey y lo trajeron al rey de Babilonia en Ribla, y éste lo sentenció. Y degollaron a los hijos de Sedequías en su presencia, y a Sedequías le sacó los ojos, lo ató con cadenas de bronce y lo llevó a Babilonia».

Y así, el último rey sobreviviente de Judá, después de que lo último que vieron sus ojos fue el asesinato de su familia, ahora es llevado en cadenas, ciego, como el prisionero del rey de Babilonia y Jerusalén; Jerusalén ha caído.

Desde el 586 al 536, los judíos permanecieron en el exilio, cautivos en Babilonia, y no volverían hasta que los babilonios fueran derrotados por los persas. Y bajo un decreto del rey Ciro, 50.000 judíos en el año 536 regresaron para reconstruir su país.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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