15/63 – La Tragedia de la Incredulidad | Marcos 6:1-6

Iglesia Biblica del Señor jesucristo

Serie: Marcos

15/63 – La Tragedia de la Incredulidad | Marcos 6:1-6

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano  Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI)  para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Cuando nos hacemos pequeños y Dios se hace grande

Coalición por el Evangelio

Cuando nos hacemos pequeños y Dios se hace grande

Jared C. Wilson 

“El eterno Dios es tu refugio, y debajo están los brazos eternos…”—Deuteronomio 33:27

La vida y el ministerio han ocupado la mayor parte de mi tiempo, y lamento informar que nuestra iglesia está sufriendo cada vez más los desafíos de la bestia llamada cáncer. En los últimos 6 meses hemos perdido a nuestros amigos Ana y Richard, y aún tenemos más que siguen batallando, incluyendo a nuestra amiga Natalie. ¿Puedo contarte un poco acerca de ella?

Natalie es una de nuestras diaconisas. Digo “es” a pesar de que trató de renunciar, pero no aceptamos. No nos parecía correcto. Uno de mis primeros recuerdos de Natalie fue en un funeral; de hecho, uno de los primeros de los muchos que he oficiado en cinco años en nuestra iglesia. Ni siquiera recuerdo de quién era —no era un miembro de la iglesia, sino una persona del pueblo— y yo estaba haciendo mi típico acto del nuevo pastor introvertido, joven, tímido y asustado, pasando el rato en la cocina por el pasillo. Natalie viene caminando y me dice: “¿Qué estás haciendo aquí? ¡Sal y ve a conocer gente!”.

¿Perdón? ¿Quién cree que es esta señora?

En realidad, es una de mis mejores y grandes amigas, quien me da las mejores críticas. Al pensar sobre nuestra amistad en las últimas semanas, me he dado cuenta que Natalie es la persona de la iglesia con quien más hablo. Varias veces a la semana intercambiamos correos electrónicos, servimos juntos en el comedor público local, y cuando tengo que reunirme con una mujer sola en la iglesia, Natalie es la que llega y pasa el rato en la habitación de al lado. Natalie es la que, cuando está a cargo, sé que las cosas se van a hacer. Cuando dice que algo es factible, es factible. Natalie pasó de ser mi retadora sagaz a mi más feroz partidaria y animadora.

El domingo de Pascua un amigo le dijo: “Natalie, tus ojos se ven de color amarillo”. Ella fue al médico ese lunes, donde le hicieron análisis de sangre y el martes la llamaron y le dijeron: “Ve a la sala de emergencia”. Ella estuvo en el hospital más de una semana, donde encontraron problemas con el conducto biliar, pero en ese proceso también encontraron cáncer de páncreas, del cual, dicen, que nadie sobrevive. Pero también le crearon todo tipo de complicaciones por los procedimientos de las vías biliares, que la dejaron débil y herida. Hablaban de acumulacion de aire, acumulación de bilis, de esto y aquello perforado, y aunque todo esto se podría curar, todavía quedaba el cáncer, del cual, de nuevo, ellos dicen, nadie sobrevive.

Natalie se negó al tratamiento, no podía soportar más cirugías. Cada cosa que los médicos hacían solo creaba tres cosas más que hacer. Ella no se iba a engañar con todo eso.

Ella está ahora en casa de un amigo en Middletown. Le dieron de unos días a dos semanas de vida; eso fue hace 11 días atrás. Ella está en muchísimo dolor. Todos esperamos que las perforaciones, el aire y la bilis y todo esto está siendo ordenado internamente por el gran diseño del cuerpo o por la gran mano milagrosa de Dios. Pero todavía el cáncer está sin tratar y dicen, que nadie sobrevive de eso.

Le he estado leyendo las Escrituras. Pidió que leyera Apocalipsis —con sus rameras y dragones, plagas y decapitaciones— y Eclesiastés —con sus vanidades e insignificancias y su correr tras el viento–. Esto te dice algo acerca de Natalie.

Le dije: “¿Por qué Apocalipsis?”, mientras le leía las cartas de Jesús a las iglesias. “Esto es lo que tengo contra ti!”, declara una y otra vez. Ella dijo: “Él no me está hablando a mí!” Muy cierto.

Le dije: “¿Por qué Eclesiastés?” Ella dijo: “Porque veo que tener muchas cosas, dinero y fama no sirve de nada. Me dice que no desperdicié mi vida”.

Algunas personas le dicen a Natalie que están enojados con Dios por esto. Ella se enoja con ellos por estar enojados. “Dios es la razón por la que tenemos algo en el primer lugar”.

Ayer señaló a la colección de cartas que ha recibido. “A veces me gustaría que se las llevaran todas”, dijo. “Porque ellos siguen y siguen hablando de lo genial que soy y de todas estas cosas maravillosas que he hecho para ellos y no saben lo egoísta que soy. Cualquier cosa buena que haya hecho no he sido yo”.

Sus hijos ya han crecido. Todos ellos están aquí, incluso su hijo, que vive en Suecia. Él dice: “¿No sería genial si, de todas las cosas que los médicos terriblemente se equivocaron, también se hayan equivocado del diagnóstico acerca de la bilis y el aire? Tal vez, si empieza a sentirse mejor, puede cambiar de opinión acerca de luchar contra el cáncer”.

Pero, siguen diciendo, nadie sobrevive el cáncer de páncreas.

Natalie estaba triste el otro día pues no sabía cuándo sería el día. “Ellos dijeron de unos días a dos semanas, eso fue hace once días. Ahora no me dirán cuánto tiempo tengo”. Hace una pausa, con sus ojos cerrados. “Dios sabe”.

No sé cuándo Natalie se irá. No sé cuándo me voy a ir. En verdad, ninguno de nosotros sabe el cuándo. Podría irme antes que ella. Cualquiera de nosotros podría.

Prediqué sobre el Salmo 1 en una conferencia la semana pasada, y esta línea del versículo 6 me llama la atención: “el Señor conoce el camino de los justos”. No hay nada más precioso que ser conocido por Dios, todos nuestros días y todos nuestros caminos.

Ha sido difícil ver a Natalie; de una mujer sana y en forma, alta y delgada, a una mujer, reducida en cuerpo y energía. Sin embargo, una cosa he aprendido a lo largo de las tribulaciones de nuestra iglesia: cuando el cuerpo de un santo cede, su espíritu se engrandece. Ellos se hacen más pequeños, y Dios se hace más grande, como si el partir es en sí mismo un anticipo del día en que Cristo pondrá todas las cosas en sujeción debajo de sus pies. Y no son aniquilados en ese día si no redimidos, resucitados, restaurados. Cuando morimos, nos hacemos mas pequeños y Dios se hace más grande, para que él sea todo en todos (1 Cor. 15:28).

El día antes de que Richard muriera, esuve en su habitación mientras él yacía en su lecho de muerte. Otra cama había sido acomodada en contra de ella, donde su esposa dormía a su lado en la noche. Me dijeron que podía hablar con él, a pesar de que Richard no estaba consciente pues estaba fuertemente sedado. Debido a que la otra cama estaba paralela a la suya, no podía sentarme cerca de él, tenía que acostarme a su lado. Así que lo hice. Mientras su hermana y su tía miraban, básicamente me deslice en la cama con él, de costado para mirarlo, y estábamos acostados allí con solo pulgadas entre nosotros, mientras miraba su cara delgada. Tenía los ojos cerrados y su boca abierta. Podía sentir y oler su aliento, lento y forzado en mi propia cara. Yo le dije: “Richard, Dios te ama y aprueba de ti”. (Estas fueron las palabras que el Espíritu habló a mi corazón, en mi momento de debilidad en el evangelio hace años). “Richard, el Señor está orgulloso de ti y listo para darte la bienvenida a causa de tu fe en él”. Entonces dije algo que ha sido una exhortación significativa para mí desde que Ray Ortlund me la dijo mientras comíamos unas enchiladas en el restaurante mexicano Cancún en Nashville, Tennessee. “Eres un hombre poderoso de Dios”.

Las palabras sonaban raras teniendo en cuenta nuestra posición íntima, tierna y vulnerable.

En lo cotidiano, en lo mundano, en el aburrimiento, en pleno proceso de sufrimiento, de los dolores y el entumecimiento de la depresión, de las amenazas a la vida y la seguridad, Cristo lo es todo.

Richard murió temprano la mañana siguiente. Su cuerpo finalmente se dio paso a la ruptura y a la maldición. Pocas personas sobreviven a los tumores cerebrales. Sin embargo, él sí lo hizo. Realmente y verdaderamente lo hizo. Pensando en él, de pie ante la presencia de Dios en gran gloria, presentado irreprensible en virtud por la justicia de Cristo, llevado al reino divino en el que ya estaba sentado con Cristo, en el mismo Dios en el que ya se había escondido. Richard fue —es— más que vencedor.

Jesús mira directamente a los ojos de la hermana de Lázaro y le dice: “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. ¿Crees esto?”

Lo creo. Por la gracia de Dios, realmente lo creo. Lo mismo sucede con Natalie. Nadie sobrevive el cáncer de páncreas, “ellos” dicen, pero la sangre de Cristo habla una palabra mejor. Natalie sobrevivirá.

Todo el que está en Cristo va a sobrevivir. De hecho, prevalecerá.

“Es necesario que él crezca, y que yo disminuya”
 —Juan 3:30.

PUBLICADO ORIGINALMENTE EN THE GOSPEL COALITION. TRADUCIDO POR SARAÍ CHARÓN

​Jared C. Wilson es el pastor de la iglesia Middletown Springs Community Church en Middletown Springs, Vermont, y es el autor de Gospel Wakefulness (Crossway, 2011).

9/41 – Respondiendo Piadosamente ante la Difamación

Sabiduría para el Corazón

Serie: Filipenses

9/41 – Respondiendo Piadosamente ante la Difamación

Stephen Davey

Texto: Filipenses 1:15-18
En un mundo donde la competencia, la rivalidad y el ataque personal es común; aveces, la iglesia tristemente se asemeja a su entorno y actúa de la misma manera. El apóstol Pablo estaba siendo víctima de todas esas cosas en Roma y, sin embargo, él se convierte en un ejemplo para nosotros de cómo responder piadosamente ante la difamación.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

https://www.sabiduriaespanol.org

 

Isaías

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

Isaías

R.C.Sproul

https://www.ivoox.com/35404928

Ahora vamos a centrar nuestra atención en las obras de los profetas canónicos y los profetas canónicos son llamados canónicos porque son los profetas que han escrito libros que se encuentran dentro del canon del Antiguo Testamento.

Cuando vemos estos profetas, por lo general distinguimos entre los profetas mayores y los profetas menores. Ahora bien, es importante que entendamos lo que esa distinción no quiere decir.

Esto no quiere decir que los profetas mayores eran importantes y los profetas menores no lo eran. La única relevancia de esa distinción entre mayores y menores tiene que ver con el tamaño de los libros que escribieron. Entonces cuando nos fijamos en la obra de Isaías y Jeremías, Ezequiel y Daniel, se les puede llamar profetas mayores porque sus libros son bastante largos, mientras que los libros de Oseas, Miqueas, Nahúm, Joel y otros son mucho más pequeños, pero todos estos profetas tuvieron un papel muy importante que desempeñar en la historia de la nación judía.

La mayoría de los profetas que vamos a estudiar ministraron durante siglos VIII y VII antes de Cristo. Algunos de ellos, por supuesto, vinieron después de eso, pero la razón por la que los siglos VIII y VII fueron tan importantes para la era de la profecía es que este era el tiempo en que el juicio de Dios sobre su pueblo era inminente.

Entonces Dios envió a sus profetas para advertir al pueblo del juicio inminente, primero al reino del norte (como recordarán, la capital de Samaria cayó en el año 722), y más tarde las advertencias vinieron para Judá, el reino del sur De los profetas del Antiguo Testamento que son llamados profetas mayores, sin duda uno de los más importantes, si no el más importante fue el profeta Isaías.

Sabemos poco sobre la vida de Isaías en contraste directo con Jeremías. Sabemos más de Jeremías por la Escritura que de cualquiera de los otros profetas. Pero Isaías se distingue porque de todos los profetas de la antigüedad, Isaías fue el hombre más refinado.

Era un hombre sofisticado, probablemente de una familia acomodada, cosa que era inusual porque la mayoría de los profetas vinieron del desierto o de la comunidad agrícola de la época.

Pero Isaías tuvo un papel en Judá que sería similar al de un embajador. Tenía acceso a la casa del rey y fue consejero de al menos cuatro reyes importantes en el reino del sur.

Recibió su llamado como profeta alrededor del año 740 antes de Cristo, lo que, irónicamente, fue quizás exactamente el mismo año en que la ciudad de Roma fue fundada.

Siempre me sorprende la intersección de estos eventos en la historia. En el mismo momento en que Dios llama a su profeta para anunciar el juicio venidero sobre la nación judía, algo más está empezando allí en esa parte del mundo en todo el Mediterráneo, este pequeño pueblo que apenas se está estableciendo, que en pocos siglos va a tener un importante encuentro con los descendientes del pueblo de Israel.

Pero, en cualquier caso, leemos del llamado de Isaías en el capítulo 6, donde él tiene la visión de la santidad de Dios y él mismo se siente abrumado por el esplendor de la majestad de Dios y al final de esta experiencia, Dios lo envía y lo designa para ser un profeta. Dios le encarga: «Ve y di a este pueblo: ‘Escuchad bien, pero no entendáis; mirad bien, pero no comprendáis.’ Haz insensible el corazón de este pueblo, endurece sus oídos y nubla sus ojos, no sea que vea con sus ojos, y oiga con sus oídos, y entienda con su corazón, y se arrepienta y sea curado».

¡Qué terrible misión Dios le da a Isaías desde el principio! Le dijo, te voy a enviar a este pueblo y voy a poner mis palabras en tu boca, pero me voy a asegurar de que nadie escuche.

Haré insensible el corazón de estas personas; voy a cerrar sus oídos y sus ojos para que sean ciegos y sordos a mi verdad, pues los estoy preparando para el juicio.

Cuando Isaías oye esto, él clama: “¿Hasta cuándo, Señor?  Y El respondió: Hasta que las ciudades estén destruidas y sin habitantes, las casas sin gente, y la tierra completamente desolada; hasta que el Señor haya alejado a los hombres, y sean muchos los lugares abandonados en medio de la tierra».

Ahora, con este resumen del mensaje que Dios da a Isaías, que es un mensaje de pesimismo, de juicio y destrucción, pensarías que no queda nada positivo; sin embargo, cuando consideramos el tesoro que se encuentra en el libro de Isaías para la vida del pueblo de Dios, casi nos olvidamos que el motivo central de su profecía era de juicio, porque en el próximo aliento Dios dice que a pesar de que las ciudades van a quedar indefensas, desoladas y sin habitantes; sin embargo, Él va a guardar para sí mismo un diezmo, un décimo del pueblo o lo que se hace famoso en la literatura judía, ya que se le conoce como el remanente.

Dios va a preservar para sí una semilla santa en la que, a pesar de toda esta fatalidad que se prevé, más allá de las nubes y más allá de la tormenta de juicio que está a punto de caer sobre este pueblo, está la promesa futura de la redención.

Por eso es que Isaías es recordado hasta este día principalmente como el profeta del redentor. No hay profeta en el Antiguo Testamento que sea citado con más frecuencia que Isaías.

Y también, nuestro Señor mismo a menudo citó a Isaías porque en Isaías se obtiene la imagen más completa de la venida del Mesías, el cordero de Dios, que llevará el pecado del mundo, quien es llamado el Siervo del Señor; y este siervo llevará el pecado del pueblo y será el instrumento de su redención.

Estas profecías futuras de la venida del Mesías se encuentran a lo largo de todo el libro de Isaías, pero miremos un par de ellas que nos son más conocidas. Veamos el capítulo 7 de Isaías, empezando en el versículo 10, y leemos esto: «El Señor habló de nuevo a Acaz, diciendo: Pide para ti una señal del Señor tu Dios que sea tan profunda como el Seol o tan alta como el cielo. Pero Acaz respondió: No pediré, ni tentaré al Señor.

Entonces Isaías dijo: Oíd ahora, casa de David: ¿Os parece poco cansar a los hombres, que también cansaréis a mi Dios? Por tanto, el Señor mismo os dará una señal: He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel. Comerá cuajada y miel hasta que sepa lo suficiente para desechar lo malo y escoger lo bueno».

Esta es una de las profecías más controversiales en todo el Antiguo Testamento, pues Isaías registra la promesa de que Dios enviará a uno nacido de una virgen, cuyo nombre será Emmanuel, que quiere decir «Dios con nosotros».

Leemos más de esta clase de profecía en el capítulo 9, versículo 2 que dice: «El pueblo que andaba en tinieblas ha visto gran luz; a los que habitaban en tierra de sombra de muerte, la luz ha resplandecido sobre ellos.

Multiplicaste la nación, aumentaste su alegría; se alegran en tu presencia como con la alegría de la cosecha, como se regocijan los hombres cuando se reparten el botín. Porque tú quebrarás el yugo de su carga, el báculo de sus hombros, y la vara de su opresor, como en la batalla de Madián.

Porque toda bota que calza el guerrero en el fragor de la batalla, y el manto revolcado en sangre, serán para quemar, combustible para el fuego».  y, antes de leer el siguiente pasaje, quería leer esa sección introductoria de la misma, porque no estamos tan familiarizados con él, tanto como con lo que sigue.

Pero ustedes ya ven este rayo de esperanza que prevé el profeta Isaías, al igual que leemos en otros lugares: «Consuelen, consuelen a Mi pueblo,” dice su Dios».

Él continúa diciendo que la visita del Señor ha terminado, que habrá una nación reestructurada después de que este periodo de purificación y juicio sea llevado a cabo».

En el versículo 6 leemos estas palabras: «Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado, y la soberanía reposará sobre sus hombros: y se llamará su nombre Admirable Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz. El aumento de su soberanía y de la paz no tendrán fin sobre el trono de David y sobre su reino, para afianzarlo y sostenerlo con el derecho y la justicia desde entonces y para siempre».

La última línea de “esta profecía dice lo siguiente: El celo del Señor de los ejércitos hará esto”. Así que, en medio de la predicción de guerra y de cautiverio viene la promesa de un príncipe que es el príncipe de la paz, cuyo gobierno estará sobre sus hombros.

Él será la misma presencia del poder de Dios en medio del pueblo. Él restaurará el trono de David, y ese trono permanecerá por todas las generaciones. Y lo que me entusiasma de esto es que aunque no hay razón inmediata para esperar que tal profecía pueda llegar a cumplirse en estos días amargos, la profecía termina con esta declaración.

«El celo del Señor de los ejércitos hará esto». Dios es celoso de mantener su palabra y asegurará que la profecía se cumpla. Una vez más, en el capítulo 11, leemos al inicio del capítulo 11, esta profecía: «Y brotará un retoño del trono de Isaí, y un vástago sobre Él es Espíritu del Señor, espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor del Señor.

Se deleitará en el temor del Señor, y no juzgará por lo que vean sus ojos, ni sentenciará por lo que oigan sus oídos; sino que juzgará al pobre con justicia, y fallará con equidad por los afligidos de la tierra; herirá la tierra con la vara de su boca, y con el soplo de sus labios matará al impío. La justicia será ceñidor de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura.»

Así que, ahora, la idea de la venida del Mesías, este niño que será rey será uno que gobernará y reinará con rectitud, con justicia, y con equidad.

Luego se nos dice, «El lobo morará con el cordero, y el leopardo se echará con el cabrito: el becerro, el leoncillo y el animal doméstico andarán juntos, y un niño los conducirá. La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas, y el león, como el buey, comerá paja».

Ahora bien, esto está escrito en un estilo poético y sería fácil para nosotros ignorar las imágenes y perder el significado de estas formas particulares de descripción gráfica, pues lo que Isaías está profetizando aquí es la venida del redentor quien no solo redimirá a Israel, sino que la redención que traerá será cósmica en su alcance.

Que Dios está prometiendo no sólo renovar este pueblo, sino renovar toda la tierra, tal como Pablo nos dice en el Nuevo Testamento:  «La creación entera a una gime y sufre dolores de parto” esperando la manifestación de los hijos de Dios, y esta redención será efectuada por este justo que vendrá.

Ahora, para aprender más sobre los planes o la misión del Mesías que vendrá, volvemos al capítulo 61, ya que en el capítulo 61 encontramos el texto que revela en gran medida la propia consciencia de Jesús sobre su papel y su misión.

Recordarán que cuando Jesús fue bautizado en el río Jordán inmediatamente después de su bautismo, el Espíritu Santo condujo a Jesús al desierto, para ser tentado.

Allí, el hijo de Dios se preparó para su vocación, para su ministerio público, para su misión como el Mesías. Después de soportar la tentación de Satanás y salir del desierto, comienza su ministerio público. Y cuando empieza su ministerio público, entra en la sinagoga, y sucede que en ese día que Jesús visita la sinagoga, la lectura prevista para ese día es Isaías capítulo 61.

Y Jesús, luego que se leyera la  Escritura, es tratado como un rabino que está visitando, y este rabino visitante debía dar la exposición del texto; y este es probablemente el sermón más breve de la historia porque Jesús se sienta, lo cual es asumir la postura de enseñanza, y cuando hablamos, o cuando enseñamos, nos ponemos de pie, pero en la antigüedad el predicador se sentaba como en una silla y todo el mundo se sentaba en el suelo a sus pies.

Así que, cuando Jesús se sentó, él estaba asumiendo la postura del rabino que explicaría el texto y su sermón fue simplemente esto: ‘Hoy se ha cumplido esta Escritura que han oído’. Lo cual es decir, ‘yo soy el que Isaías está describiendo. Yo soy al que le ha sido dada esta misión’.

Ahora, leamos el texto de Isaías 61 para recolectar su significado. Inicia con estas palabras: «El Espíritu del Señor Dios está sobre mí, porque me ha ungido el Señor”. El Señor me ha ungido. Recuerden que la palabra «Mesías» significa «ungido», y la palabra del Antiguo Testamento para Mesías se traduce de la palabra griega «christos» y que el título “Cristo” significa «el Mesías», o más específicamente «el ungido».

Así que aquí, Isaías está hablando del que dirá: «El Espíritu del Señor me ha ungido para traer buenas nuevas a los afligidos o para predicar el evangelio a los pobres.

“Me ha enviado para vendar a los quebrantados de corazón, para proclamar libertad a los cautivos y liberación a los prisioneros; para proclamar el año favorable del Señor, y el día de venganza de nuestro Dios; para consolar a todos los que lloran, para  conceder que a los que lloran en Sion se les dé diadema en vez de ceniza, aceite de alegría en vez de luto, manto de alabanza en vez de espíritu abatido; para que sean llamados robles de justicia,

plantío del Señor, para que Él sea glorificado. Entonces reedificarán las ruinas antiguas». Como vemos, Dios no ha terminado con su pueblo, con la destrucción de Jerusalén en el año 586. La promesa de la redención futura está aquí y se centra en que Dios enviará a uno que será ungido por su Espíritu para dar buenas nuevas a los pobres.

Esta es la descripción de la cual Jesús dice: «Hoy se ha cumplido esta Escritura que han oído».

Y luego, recordarán, cuando Juan el Bautista estaba en prisión y él estaba preocupado. Y se pregunta: «¿Qué pasa? ¿Por qué Jesús no ha proclamado su poder? ¿Por qué no ha tomado el control de la situación mientras que Juan languidece en la cárcel? Juan envía un mensaje a Jesús desde su celda, y el mensaje es una breve pregunta: «¿Eres tú el que ha de venir, o esperaremos a otro?» Qué crisis de fe. El mismo hombre que había anunciado la llegada del Mesías, quien era el heraldo del rey, quien cantó el Agnus Dei, quien dijo: «he aquí el cordero de Dios que quita el pecado del mundo», ahora está pasando por una crisis de fe. Y él dijo: «Jesús, eres realmente el que esperamos, o debemos esperar a otro?»

Jesús envía una respuesta, «Ve a decirle a Juan que los ciegos ven, los sordos oyen, y al pobre se le predica el evangelio». ¿Qué está haciendo Jesús aquí? Está diciendo: «Ve y dile a Juan que lea Isaías 61, para que pueda comprender la vocación que tengo».

Sin duda, la dimensión más conmovedora de esa vocación es la que se registra en Isaías capítulo 53, que es la canción del siervo, el Siervo del Señor. Esto es tan fundamental en el Nuevo Testamento para la comprensión de la obra de Cristo en la cruz.

Versículo 4: «Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores; con todo, nosotros lo tuvimos por azotado, por herido de Dios y afligido. Mas Él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz cayó sobre Él, y por sus heridas hemos sido sanados».

Este pasaje, la totalidad de Isaías 53 se lee casi como el informe de un testigo ocular de la crucifixión de Cristo. Una de las profecías más asombrosas de toda la palabra de Dios es esta profecía, sobre la venida de uno que va a cargar los pecados de su pueblo, y este mensaje de la redención se cumple en todo detalle, por la venida de Cristo predicha por Isaías.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

7/27 – La ocupación terrenal de Cristo

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Cristo incomparable

7/27 – La ocupación terrenal de Cristo

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/la-ocupacion-terrenal-de-cristo/

Leslie Basham: ¿Tienes hoy por delante alguna tarea de poca importancia? Nancy Leigh DeMoss te anima a hacerles frente para la gloria de Dios.

Nancy Leigh DeMoss: El trabajo es algo bueno cuando es hecho para la gloria de Dios. Antecede a la caída. ¿Lo sabías? El trabajo no es solo una consecuencia de la caída. En Génesis capítulo 2 versículo 15 dice, » Entonces el Señor Dios tomó al hombre y lo puso en el huerto del Edén, para que lo cultivara y lo cuidara «-

El trabajo es una gran cosa; es algo hermoso para la gloria de Dios. Es una asignación de Dios para glorificarlo aquí en esta tierra.

Leslie: Has sintonizado Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

¿Qué hizo Jesús en los años previos a su ministerio público, que comenzó a la edad de 30 años previos? Nancy Leigh DeMoss está a punto de abordar este tema.

Nancy: Estamos viendo al Cristo incomparable.  No hay nadie como Jesús —ni siquiera cerca—y estamos siguiendo Su trayectoria durante estas semanas previas a la Semana de la Pasión de Cristo y la Pascua, siguiendo el bosquejo de un libro titulado “El Cristo incomparable” de Oswald Sanders, [The Incomparable Christ – disponible en Inglés].

Estamos reflexionando y meditando sobre diferentes aspectos de la vida y del ministerio de Cristo. Espero que hasta ahora haya sido un estímulo para ti. Tenemos un largo camino por recorrer de Su vida, pero nos estamos tomando nuestro tiempo y solo meditaremos en Él y dejaremos que Él llene nuestras mentes con grandes pensamientos acerca de Sí mismo.

Ayer dejamos a Jesús a los 12 años, en el templo. Y no hay nada más descrito en las Escrituras acerca de Su vida hasta que Él tiene alrededor de 30 años. Así que la pregunta es: ¿qué estuvo haciendo durante todos esos años?

Cuando Él estaba en el templo a los 12 años, dijo que debía dedicarse a los asuntos de Su Padre. Así que una pregunta que podríamos hacernos es: ¿Estuvo dedicado a los  negocios de Su padre durante los 18 años «de silencio», o solo fueron estos «años desperdiciados» carentes de  sentido? ¿Estuvo Él en una especie de limbo desde los 12 hasta los 30 años, esperando que llegara la hora de darse a conocer públicamente y comenzar a dedicarse a los negocios de Su Padre?

¿Estaba trabajando en los negocios de Su padre a los 12? ¿Lo estaba haciendo a los 15? ¿Estaba ocupado en ellos a los 17? ¿Lo estaba a los 22? ¿O simplemente empezó a trabajar a los 30, cuando dio a conocer Su ministerio público?

Bueno, déjame decirte, en primer lugar, que Dios no desperdicia nada. Él no pierde el tiempo. Él no desperdicia la vida de Sus hijos. Y me permito sugerir que Jesús no estuvo menos comprometido con los negocios de Su Padre, haciendo la voluntad de Su Padre, durante esos 18 años comprendidos entre los 12 y los 30, de lo que estuvo durante Sus tres años de ministerio público. Se ocupó de los negocios de Su padre durante todos esos años.

Ahora, las Escrituras colocan una cortina sobre esos años 18 años,  no dicen nada, a excepción del hecho de que Jesús trabajaba en el negocio de carpintería de José. En el Evangelio de Marcos, capítulo 6, vemos cómo se conocía a Jesús. Esto fue escrito durante Su ministerio público, por los que estaban viendo Sus milagros, ellos dijeron: “¿No es éste el carpintero, el hijo de María, y hermano de Jacobo, José, Judas y Simón? ¿No están sus hermanas aquí con nosotros? Y se escandalizaban a causa de Él (Marcos 6:3). “¿No es éste el carpintero?”  o el hijo del  carpintero.

En el libro “El Cristo incomparable” de Oswald Sanders que estamos usando como referencia durante esta serie, Sanders señala que de todas las ocupaciones posibles que Dios pudo haber escogido para Su Hijo, Él dispuso que Jesús fuera un comerciante, un trabajador común, que trabajara con Sus manos.

Sanders dice que esto debió haber hecho que los ángeles se maravillaran—los ángeles que habían vivido con Jesús, con el glorioso Hijo de Dios, que es Dios mismo, que siempre estuvo con Dios, con el Creador del mundo—y ver que ahora Él viniera a la tierra, y no solo naciera en un pesebre, no solo haber sido un bebé, un niño 2 y 3 años de edad, un niño de 6 años de edad, un niño de 7 años de edad, un niño que tuvo que haber aprendido el alfabeto y hacer todas las cosas que tenía que hacer en Su camino hacia un desarrollo normal;  sino que también tuvo que crecer y convertirse en un comerciante, en un obrero, que trabajara con Sus manos. Esto debió de haber hecho que los ángeles se asombraran.

Pero el ver que Jesús era carpintero—que trabajaba con Sus manos;  que era un comerciante; un obrero—nos recuerda la nobleza y el carácter sagrado del trabajo realizado para la gloria de Dios. . . cualquier tipo de trabajo realizado para la gloria de Dios. Él santificó el trabajo, por así decirlo, incluyendo el trabajo manual o lo que algunos llamarían tal vez «trabajo doméstico”-

Eso tiene que ser alentador para aquellas de nosotras que tenemos, en algún aspecto de nuestra vida, un trabajo que pareciera insignificante. ¿Hay alguien aquí que tenga la responsabilidad de realizar labores domésticas? Hablamos de lo maravilloso que es ser madre, por ejemplo, pero hay muchas cosas de ser madre que no tienen nada de glamorosas. ¿No es cierto?

Tengo una pareja joven con un bebé recién nacido viviendo en mi casa. Están muy entusiasmados con este bebé.  Ellos aman su bebé, pero hay una gran cantidad de trabajo duro implicado en ser madre. ¿O no es así? Cambiar pañales y otras tareas de nuestra vida. Y dirás: «Sí, Nancy Leigh DeMoss, ella sí que tiene un trabajo increíble».

Hay personas que se acercan y me dicen: «Yo quiero hacer lo que tú haces». Bueno, lo que quieren decir es que ellas quieren hacer parte de lo que pueden ver que yo hago; que ellas piensan que sería divertido. Pero lo que ellas no saben es las largas horas de investigación que están envueltas. No saben lo que es tener una pantalla de computadora en blanco mientras estoy tratando de escribir un libro y al mismo estoy pensando, «no tengo ni idea de lo que voy a decir”… Pero estoy ahí trabajando y haciendo esfuerzos laboriosos para lograrlo.

Seguro sientes esto también en tu propio trabajo, en tu llamado, sea cual sea, y en tu vocación espiritual. Jesús santificó el trabajo—el trabajo duro, el trabajo manual, el trabajo difícil, el trabajo tedioso, y el trabajo rutinario— hecho para la gloria de Dios.

Él glorificó a Su Padre del cielo, trabajando con Sus manos todos esos años. Muchos piensan que es probable que tal vez  Él  haya tenido que mantener a Su madre y a los otros miembros de la familia después de la muerte de José.

Ves, Jesús, siendo un trabajador, siendo un carpintero. . . Él simplemente no fue de los 12 años a ser un rabí, a hacer milagros y a enseñar, de un momento a otro. Pasó años trabajando en el negocio de construcción de Su padre. Lo vemos afirmando lo que el resto de las Escrituras dicen acerca del trabajo.

El trabajo es algo bueno cuando es  hecho para la gloria de Dios. Antecede a la caída. ¿Lo sabías? El trabajo no es solo una consecuencia de la caída. En Génesis capítulo 2en el versículo 15 dice, » Entonces el Señor Dios tomó al hombre y lo puso en el huerto del Edén, para que lo cultivara y lo cuidara. »

El trabajo es una gran cosa: es algo hermoso hecho para la gloria de Dios. Es una asignación de parte de Dios para que lo glorifiquemos aquí en esta tierra. Y Jesús estaba haciendo eso con la carpintería o con la construcción. Tú lo haces, yo lo hago, de otra manera, pero se trata de algo que ha sido santificado.

En Primera a los Tesalonicenses capítulo 4 dice:

Os instamos, hermanos. . . que tengáis por vuestra ambición el llevar una vida tranquila, y que os ocupéis de vuestros propios asuntos y trabajéis con vuestras manos… a fin de que os conduzcáis honradamente para con los de afuera, y no tengáis necesidad de nada. (V. 10-12).

En Segunda a los Tesalonicenses capítulo 3, Pablo dice:

Porque no obramos de manera indisciplinada entre vosotros,  ni comimos de balde el pan de nadie, sino que con trabajo y fatiga [este es el apóstol Pablo hablando] trabajamos día y noche a fin de no ser carga a ninguno de vosotros. .   Porque aun cuando estábamos con vosotros os ordenábamos [les dimos este mandato]  Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma.  Porque oímos que algunos entre vosotros andan desordenadamente, sin trabajar, pero andan metiéndose en todo.  A tales personas les ordenamos y exhortamos en el Señor Jesucristo, que trabajando tranquilamente, coman su propio pan (vv. 7-12).

Lo haces sin mucho alboroto. Lo haces porque es tu llamado. No lo haces de mala gana. No lo haces con la esperanza de que todo el mundo se dé cuenta de que eres una gran trabajadora y te den palmaditas en la espalda o aplausos. Lo haces para la gloria de Dios y por amor a Cristo. Y eso fue lo que Jesús modeló.

En Hechos capítulo 20 Pablo dice: «Vosotros sabéis que estas manos me sirvieron para mis propias necesidades y las de los que estaban conmigo» (v.34). ¿Cuál era el trabajo de Pablo? Fabricar tiendas. Él viajaba; plantaba iglesias, escribía epístolas, pero se estaba ganando la vida mientras hacía eso. Él dice:

En todo os mostré que así, trabajando [trabajo duro —el trabajo no se supone que sea fácil —es duro], debéis ayudar a los débiles, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: “Más bienaventurado es dar que recibir. (Hechos 20:34-35)

Estamos trabajando no para recibir, en última instancia, sino para tener que compartir con los demás.

Primera a Timoteo capítulo 5, versículo 8:

“Pero si alguno no provee para los suyos, y especialmente para los de su casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo”.

Jesús siempre estuvo trabajando. Él no empezó a trabajar cuando llegó al taller de carpintería de Su padre. Siempre había estado trabajando con Su Padre Celestial. Lo vimos antes en esta serie, en Proverbios capítulo 8: «cuando señaló los cimientos de la tierra, yo estaba entonces junto a Él, como arquitecto.» (vv. 29-30).

Jesús dijo en Juan capítulo 5: «Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo también trabajo» (v. 17). Siempre estaba trabajando—trabajaba con Su padre, trabajaba con Sus manos, trabajaba para cumplir la voluntad de Su Padre.

El punto es que durante estos años, de los 12 a los 30 años, en los que  las Escrituras no dicen realmente nada, excepto que fue  conocido como el carpintero, Él no estuvo ocioso. Él no era perezoso. No estuvo simplemente pasando el rato hasta que le llegó el momento de entrar en el ministerio público. Demostró el honor de hacer un trabajo productivo para la gloria de Dios.

Como Oswald Sanders dice en este libro, «si para el Hijo de Dios no fue algo indigno el trabajar como un artesano, por tanto no es algo indigno para ninguno de Sus hijos » (p. 70).

Jesús nació en una familia de clase trabajadora y pobre. El trabajo no era una opción para esta familia. Pero, al trabajar duro, Jesús participó de nuestra humanidad. Se identificó con los trabajadores comunes. Al experimentar el tedio, los desafíos, la laboriosidad del trabajo duro, Él llevó la maldición puesta sobre Adán, de que iba a comer el pan con el sudor de su frente. Esa fue parte de cómo Él soportó la maldición de la caída.

El problema es que lo que para nosotros tiene valor e importancia difiere de lo que Dios considera significativo, importante y valioso. Tendemos a medir el valor de lo que hacemos en términos de visibilidad, de alcance—lo enorme que es, cuán grandioso es, lo impresionante que es, del impacto que tiene sobre los demás. Dios no mide de esa manera.

Dios no está realmente impresionado con la cantidad de personas que escuchan este programa o con cuántas personas leen mis libros. Lo que quiere saber es: ¿Si soy fiel en mi trabajo? ¿Si soy obediente en hacer cualquier tarea que me hayan dado para hacer en este día?

Mira, en la voluntad de Dios, el trabajo común no Lo glorifica menos, no es menos significativo, no es menos necesario, que cualquier tipo de ministerio público, o que los actos o logros más impresionantes del ministerio. Ministrar de manera directa las vidas de las personas no es más impresionante, no tiene más valor para Dios que lavar los platos, si ese es tu llamado en un momento determinado del día, o lavar la ropa o hacer alguna otra labor doméstica, tediosa.  Todo es para la gloria de Dios, y eso es lo que lo hace noble.

El hecho de que Jesús pasó muchos años haciendo un trabajo que muchos no considerarían noble o inspirador, debe animarnos a ser fieles en el cumplimiento de las tareas y rutinas normales de nuestras vidas, y hacerlas con fidelidad, con gozo—a pesar de que nadie más nos pueda ver y aplaudir el trabajo que estamos haciendo. No lo estamos haciendo para los hombres. ¿No es así? ¿Para quién lo estamos haciendo? Para el Señor. Lo hacemos como para Él.

Así que vemos que Jesús pasó la mayor parte de su vida adulta trabajando como un comerciante, y solo tres años en el ministerio público. Los años anteriores no fueron los que sacudieron el mundo, a nuestra manera de ver las cosas, pero fueron vitales para la preparación de Su ministerio público.

Así que yo solo te animo a dejar que Dios determine la naturaleza y el alcance de tu servicio en cada etapa de la vida. Deja que Él te de la descripción de tu puesto, y luego hazlo para la gloria de Dios. Y no tengas prisa por un ministerio más amplio y visible.

Hay mujeres que vienen a mí, madres jóvenes diciendo. . . “Quiero estar en el ministerio.» Y yo me digo a mí misma, «¿En qué crees que estás? Tienes niños de 2 y 5 años de edad. ¿No es este un ministerio? Tienes un ministerio de tiempo completo. Estás en el ministerio a tiempo completo de formar y moldear esas jóvenes vidas”.

Dices: «Bueno, Dios no me ha bendecido con hijos. Estoy trabajando en esta oficina en un puesto administrativo. “Entonces hazlo para la gloria de Dios y date cuenta de que ese es tu ministerio. Ejercer tu vocación de acuerdo a la voluntad de Dios es lo que glorifica a Dios y refleja Su gloria en este mundo.

Si Dios ha puesto en tu corazón que le sirvas de otras formas, no tengas prisa. Date cuenta de que Dios te está preparando. Te está madurando. Espera  Su tiempo. Serás más eficaz a largo plazo si dejas que Dios te dé el ministerio que Él quiere que tengas, en lugar de perseguir o aspirar a tener más ministerios. Dios nos ha dado a ti y a mí en este momento tantos ministerios como Él nos ha equipado para manejar. Así que llévalo a cabo con gozo.

Quiero tocar en los minutos que nos quedan otro aspecto de la vida adulta de Jesús que no escuchamos mencionar frecuentemente, y es el hecho de que Él permaneció soltero durante toda su vida terrenal. Vamos a meditar juntas en esto por unos minutos.

Jesús nunca experimentó la compañía de una mujer. A través de todos los desafíos de la obra y del ministerio, a través de todas sus pruebas y juicios, Él nunca conoció el consuelo, el estímulo y el apoyo que tener una compañera le podría haber proporcionado. Además, Él nunca conoció la bendición de tener hijos propios. Los hijos que Él amo eran hijos de otros.

Dirás: «Bueno, Él era Dios, por lo que no necesitaba el matrimonio, Él no necesitaba niños. «Bueno, el hecho es que Él también era completamente humano. Él era un hombre. Él tenía, los deseos y anhelos humanos normales. Las Escrituras nos recuerdan que en todos los aspectos, Él «fue tentado como nosotros» (Hebreos 4:15). Pero, Él no peco.

Cuando miramos a Jesús, tenemos que asumir que tenía deseos humanos naturales, pero no hizo ídolos de sus anhelos. No permitió que sus deseos naturales se convirtieran en exigencias. Sabemos que asistió a bodas. Sabemos que Él iba a fiestas, a cenas, a banquetes. Sabemos que vio a Sus amigos y compañeros disfrutando, primero el regalo del matrimonio y luego el regalo de los hijos. Pero también sabemos que Él nunca cedió a la autocompasión. Nunca se resintió con Dios, Su Padre Celestial, por no haberle dado esos dones.

Sabemos que Él permaneció moralmente puro a través de Sus años de joven adulto, hasta sus 30 años, confiando en Su Padre para satisfacer sus necesidades, incluso (me atrevería a decir) las necesidades sexuales. Esto puede sonar un poco falta de respeto, hablar de un Jesús con deseos sexuales. Pero solo diré esto: no conozco todos los misterios de esto, pero sé que Él era un ser sexual.

Él era un hombre, y confió en Su Padre para satisfacer todas las necesidades  —de compañerismo, de amistad, de satisfacción de los deseos humanos. No lo irritó Su estado de soltería, sino que lo aceptó totalmente,  se deleitó en la voluntad y en el llamado de Dios para Su vida y en todo lo que ello conllevaba, y para Jesús, eso significó estar soltero.

El Jesús abrazar el llamado de Dios para Su vida —la soltería —era a la vez un acto de sumisión a la voluntad del Padre, así como un acto desinteresado de amor a aquellos a quienes vino a servir—eso somos nosotras . Él estaba dispuesto a renunciar a muchos de los placeres normales y buenos — placeres santos— que la mayoría de la gente disfruta, para redimirnos de nuestros pecados.

Él sabía que Su vida en esta tierra sería breve y que Él tendría toda la eternidad para disfrutar de la plenitud del gozo y de los placeres que se encuentran a la diestra de Su Padre. De manera que Él estuvo dispuesto a pagar el precio aquí. Él sabía que el gozo estaba puesto delante de Él, de manera que Él soportó. Él soportó no solamente la cruz física, el sufrimiento de la crucifixión y todo lo que esto conllevó, sino otros tipos de cruces a lo largo del camino, incluyendo tal vez todo este asunto de la soltería. ¿Podría haber sido eso una cruz para Él como lo es para algunas que nos escuchan hoy?

Pero seas soltera o no, hay momentos en los que te sentirás muy sola,  necesitada de tener a alguien con quien compartir lo que hay en tu corazón,  tus necesidades y tus anhelos más profundos. Me encontré en las últimas semanas enfrentando algunos retos bastante pesados ​​de este ministerio. No son malos. Son solo difíciles. Y ha habido algunos momentos en los que me sentí muy, pero muy sola. Me hubiera gustado que alguien llevara la carga conmigo.

Ahora, déjame decirte esto: no estoy sola. No solo tengo al Señor, sino que  tenemos un equipo increíble, y  llevan la carga de muchas maneras. Pero hay noches en las que no están allí. Tú estás allí sola, una mujer soltera, quizás una mujer casada con un marido infiel, llevando sola alguna carga que nadie más puede llevar contigo. Ha habido momentos en que he pensado: » ¿Dónde va un líder cuando desea llorar? ¿Quién llevará la carga por mí, o conmigo? ¿Quién está conmigo en estos tiempos?»

Y pienso que otras líderes cristianas. Se van a casa con sus compañeros, y hablan de las cosas por las que están pasando y cargando. Y ha habido momentos en los que he pensado, «¿A dónde voy yo? ¿Quién llevará esta carga conmigo?” Por momentos, he deseado tener a alguien que realmente me entienda.

Ahora, no te digo esto para que sientas pena de mí. Te digo esto porque quiero que sepas que en esos momentos de soledad en que siento necesidad, me acuerdo, y como hemos venido diciendo en esta serie, me acuerdo, que tengo un Salvador que entiende, que ha recorrido el camino delante de mí y camina conmigo. Él ha estado allí. Él es incomparable. No hay nadie como Él.

Así que, amiga solitaria, hermana soltera, mamá luchadora, déjame animarte a recibir el amor de tu Padre Celestial, a abrazar Su voluntad y Su llamado para esta para toda época de tu vida, deja que Él te sostenga con Su gracia. Confíale a Él esos anhelos insatisfechos. Derrama tu vida por los demás.

Y recuerda que esta vida es tan corta. Así que fija tu mirada en el día en que se secarán todas las lágrimas,  cada esperanza y anhelo se cumplirán ya que estaremos unidas a Cristo, nuestro amado esposo, por toda la eternidad. Vale la pena la espera.

Leslie: Hemos escuchado las palabras de Nancy Leigh DeMoss y quizás estamos enfrentando diversas cargas hoy. Las verdades que acabamos de escuchar acerca de Jesús nos pueden dar a cada una de nosotras una perspectiva eterna. Esta enseñanza es parte de una serie llamada, El Cristo incomparable. Para escuchar todos los programas que te pudiste haber perdido de la serie hasta el momento, solo visita AvivaNuestrosCorazones.com

Nancy concibió esta serie hace un año, cuando leyó un libro clásico también llamado “El Cristo incomparable”. Esto la condujo a este valioso estudio bíblico de la vida de Jesús.

Nancy: El haber leído ese libro clásico de Oswald Sanders el haber preparado esta serie, me ha ayudado a ver a Jesús con nuevos ojos. Ha sido un gozo reflexionar sobre diferentes aspectos de Su vida en  los que nunca antes me había  centrado por  mucho tiempo. Hay mucho valor en el estudio de la Palabra de Dios, y estoy muy agradecida por la oportunidad de enseñar Su Palabra cada día en Aviva Nuestros Corazones.

Una mujer llamada Tracy escribió para decirnos lo mucho que aprecia la forma en que la hemos animado a escudriñar la Palabra de Dios. Ella escucha Aviva Nuestros Corazones de camino al trabajo, y ella lo llama  «una vitamina espiritual que necesito para ser una luz para los socios con los que trabajo y con los clientes que visito”. Me gusta eso — «una vitamina espiritual”.

Bueno, Tracy sigue diciendo, «Gracias por permitir que Dios te use para ministrar, para que podamos tener una relación más cercana con Dios y compartir Su amor con los demás. »

Estoy muy agradecida por las oyentes que Dios está utilizando para ayudar a que este programa sea posible. Podemos estar en el aire en tu comunidad, ofreciéndote esta ‘vitamina espiritual’  diaria, gracias a las oyentes que generosamente ofrendan para este ministerio.

Si deseas apoyar este ministerio y ser parte de lo que Dios está haciendo, llama para hacer tu donación de cualquier cantidad. Llámanos al 1-800-569-5959, o haz tu donación en AvivaNuestrosCorazones.com

Leslie: Jesús era perfecto y no tenía necesidad de mostrar ningún arrepentimiento. Entonces, ¿por qué necesitó ser bautizado? Nancy explorará en nuestro próximo programa, el lunes el bautismo de Jesús. Por favor, te esperamos de vuelta en Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Un Refugio Seguro

Isha – Salmos

DÍA 91 – Salmo 54

Dosis: Protección

Un Refugio Seguro

“Sálvame, oh Dios, por tu nombre; defiéndeme con tu poder. Escucha, oh Dios, mi oración; presta oído a las palabras de mi boca. Pues gente extraña me ataca; tratan de matarme los violentos, gente que no toma en cuenta a Dios.” (Salmo 54:1–3) (RVR).

¿Alguna vez te sentiste perseguida o asediada? Y lo que es peor ¡traicionada! Parece ser que David escribió este Salmo cuando fue traicionado por los habitantes de Zif, quienes informaron a Saúl donde estaba escondido. David se queja de la maldad de sus enemigos y clama para que Dios lo libre de la violencia y la persecución. Su esperanza es que Dios lo protegerá, lo vengará de sus enemigos y por fin será liberado.

Los zifeos habían revelado su escondite, pero no sabían que David tenía un refugio divino en el cual no podía ser conmovido. Ese refugio estaba compuesto por el amor, el poder y la protección del Dios a quien inmediatamente él acude suplicándole tres cosas: que lo salve, lo defienda, y lo escuche.

Amada, innumerables veces he disfrutado de Dios como mi refugio. Si hago memoria, desde mi niñez o adolescencia, cuando lidié con el dolor, la soledad, o la angustia. ¡Siempre Él fue mi refugio! ¡Siempre estuvo su puerta abierta y su cálido abrazo disponible para mí! Aprendí a correr a sus brazos, a refugiarme en su ternura.

Cuando sientas que no tienes en quién apoyarte, acude a Dios. David estaba seguro que Dios estaría de su parte y lo protegería: “Pero Dios es mi socorro; el Señor es quien me sostiene, y hará recaer el mal sobre mis adversarios. Por tu fidelidad, SEÑOR, ¡destrúyelos! Sus enemigos no habían considerado que Dios castiga la maldad y la violencia, pero David lo tenía muy presente. Estaba seguro que Dios le devolvería el mal que ellos habían tramado para él.

Por todo esto lo alaba, y le agradece anticipándose aún a la liberación que estaba seguro Dios le daría: “Te presentaré una ofrenda voluntaria y alabaré, SEÑOR, tu buen nombre; pues me has librado de todas mis angustias, y mis ojos han visto la derrota de mis enemigos.” Históricamente sabemos que Dios obró en esta ocasión de una manera maravillosa. Ya que cuando Saúl se disponía a perseguir y capturar a David, los filisteos irrumpieron en su territorio y Saúl tuvo que desistir de atraparlo y retornar a defender su reino.254 ¡Dios tiene múltiples y maravillosas formas de obrar a nuestro favor! ¡Alabado sea por eso!

Oración: Señor gracias por tu bondad y tu poder, gracias por librarme de la angustia y ser mi refugio seguro. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 106). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

 

Una predicación silenciosa

Martes 3 Diciembre

Tiempo de callar, y tiempo de hablar.

Eclesiastés 3:7

Vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta… el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible.

1 Pedro 3:1-4

Una predicación silenciosa

http://labuenasemilla.net/20191203

El cristiano no es llamado a hablar siempre de su fe; hay casos en los cuales es más oportuno callar. Sin embargo, en todo momento puede testificar de su Salvador por medio de su conducta. Esta silenciosa predicación está al alcance de todo cristiano. A veces es más poderosa que las palabras, y es el gran recurso en ocasiones en las cuales hablar resulta difícil o hasta imposible, en particular cuando el testimonio verbal ya ha sido rechazado.

El apóstol Pedro considera el caso de una esposa que se convierte a Cristo estando casada con un marido incrédulo. Exhorta a la esposa a estar sumisa a su marido, insistiendo en el hecho de que el cónyuge incrédulo puede ser ganado, sin palabras, por la conducta de su mujer. Dicha sumisión, en un espíritu apacible, es una predicación silenciosa pero elocuente para llevar a su cónyuge al Señor.

Dios espera que sus hijos reproduzcan en la vida cotidiana las perfecciones morales de Jesús: bondad, humildad, dulzura, paz, paciencia, abnegación… Los que no leen la Palabra de Dios se ven obligados, en cierta manera, a leerla mediante la conducta de los cristianos. El apóstol Pablo compara a los creyentes con una “carta” conocida y leída por todos los hombres (2 Corintios 3:2-3). Una carta se lee con los ojos. Testificar de Cristo es un honor y un privilegio, es una de las razones de ser del cristiano en la tierra. ¡Cristianos, prestemos atención a nuestra conducta!

Job 41 – Santiago 2 – Salmo 136:23-26 – Proverbios 29:3-4

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

14/63 – El Salvador de las causas perdidas | Marcos 5:21-43 

Iglesia Biblica del Señor jesucristo

Serie: Marcos

14/63 – El Salvador de las causas perdidas | Marcos 5:21-43

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano  Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI)  para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

¿Qué dice la Biblia acerca del cáncer?

Got Questions

¿Qué dice la Biblia acerca del cáncer?

La Biblia no dice nada concreto sobre la enfermedad del cáncer. Sin embargo, eso no significa que no aborda la cuestión de las enfermedades. El rey Ezequías estaba enfermo de una llaga (2º Reyes 20:6-8), que en realidad pudo haber sido el cáncer bajo un nombre diferente. Aunque la palabra cáncer no se encuentra en las Escrituras, hay condiciones descritas que muy bien pudieron haber sido el cáncer. Cuando Jesucristo estuvo en la tierra, él curó todas las enfermedades que le fueron traídas (obviamente esto incluiría el cáncer) como una señal a los judíos que él era su Mesías. Sin embargo, el cáncer, como todas las enfermedades, es el resultado de la maldición del pecado en el mundo. En Génesis 3:17 leemos: «maldita será la tierra por tu culpa.” La tierra ha sido maldecida por causa del pecado y todos los hombres mueren — todos volvemos al polvo – y el método de la muerte puede ser de la enfermedad que es un resultado natural de la maldición sobre la tierra. Las enfermedades no son un ‘castigo’. Son un resultado de vivir en un mundo caído y en un planeta maldito, y los creyentes y los no creyentes por igual pueden sufrir del cáncer y otras enfermedades que conducen a la muerte. Tenemos que recordar que, en la vida del creyente, Dios hace que “todas las cosas le ayudan a bien» (Romanos 8:28); «Todas las cosas» incluye el cáncer. Lo maravilloso es que, aun cuando en esta vida en la tierra maldita estamos sujetos a enfermedades como el cáncer, tenemos esperanza. Salmo 103 tiene un pasaje maravilloso que nos da una garantía confiada de que habrá un fin a los males de este mundo. Salmo 103:1-4 dice: «Bendice, alma mía, a Jehová, Y bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios. Él es quien perdona todas tus iniquidades, él que sana todas tus dolencias; él que rescata del hoyo tu vida, él que te corona de favores y misericordias.”

¿Este pasaje significa que somos garantizados que Dios nos sanará del cáncer u otras enfermedades en esta vida? No, eso no es el significado de este pasaje. Por el contrario, el mismo Dios que nos perdona nuestros pecados, un día nos llevará a un lugar que él ha preparado para nosotros (Mateo 25:34). Su redención nos preserva de la destrucción y luego no habrá ninguna maldición más, ninguna enfermedad más, ninguna muerte más, y seremos coronados para siempre con su bondad y gracia. La victoria final sobre la maldición del pecado ya es nuestra en Jesucristo.

Usado con permiso del Ministerio Got Questions

Tomado de GotQuestions.org. Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en:  https://www.gotquestions.org/Espanol/

32 – Cuando las Emociones Gobiernan : La Depresión Parte II

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

32 – Cuando las Emociones Gobiernan : La Depresión Parte II

 

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

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