El evangelio no negociable

Iglesia Ozama

El evangelio no negociable

Otto Sánchez

El pastor Otto Sánchez nos comparte la tercera sesión de la conferencia Por Su Causa 2017: De las tinieblas a la luz, «El evangelio no negociable»

Rolando Otoniel (Otto) Sánchez Pérez, nació el 24 de febrero del año 1966 en la ciudad de Santo Domingo.

Viene de un hogar cristiano y conoció la gracia de Jesucristo en su adolescencia.

Es pastor de la Iglesia Bautista Ozama desde el año 1992. Sus primeros estudios universitarios fueron en el área de Publicidad. Realizó estudios ministeriales en el Seminario Teológico Bautista Dominicano.

Tiene una Maestría en Teología del Southern Baptist School for Theological Studies.

El pastor Otto está dirigiendo el STBD (Seminario Teológico Bautista Dominicano) desde enero del 2008. Está casado con Susana Almanzar y tienen dos niñas, Elizabeth Marie y Alicia.

http://www.ibozama.org

Episodio 29 – ¿Qué significa vivir en la carne?

Soldados de Jesucristo

¿Qué significa vivir en la carne?

John Piper Responde

Episodio 29

 

¡Nuestro episodio semanal número 29 de John Piper Responde! El Pastor John nos explica: ¿Qué significa vivir en la carne?

SOBRE NOSOTROS

Es el podcast Ask Pastor John en Español, en la voz de Nathan Díaz. Disponible también en videos.

Nuestra misión es predicar el Evangelio de la gracia de Dios en Jesucristo por todos los medios online, a todo el mundo.

John Piper

Es el fundador y escritor principal de DesiringGod.com y es presidente de Bethlehem College & Seminary. Durante 33 años Piper ha servido como pastor de Bethlehem Baptis Church. Ha escrito más de 50 libros, entre ellos Cinco puntos y Viviendo en la luz: dinero, sexo & poder.

Es uno de los escritores cristianos más reconocidos de las últimas décadas. Su escritura es  caracterizada por un corazón pastoral y un estilo confrontador, pero también alentador. Sus más de 30 años de ministerio están recopilados gratuitamente en artículos y vídeos. Los puedes encontrar en: DesiringGod.org.

El pastor John Piper vive en la ciudad de Minneapolis, Estados Unidos con su esposa Noel. Tiene cinco hijos y catorce nietos.

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4/9 – Piensa antes de reaccionar

Aviva Nuestros Corazones

Serie: La hermosura de la mansedumbre

4/9 – Piensa antes de reaccionar

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/piensa-antes-de-reaccionar/

Annamarie Sauter: ¿Quieres aprender a ser mansa? Nancy Leigh DeMoss dice: prepárate para algunas relaciones desafiantes.

Nancy Leigh DeMoss : Dios usa a esas personas que nos ofenden, que nos hieren, que nos desafían, que nos enfrentan, que nos molestan, que nos fastidian y que nos irritan. Dios usa a esas personas, Él quiere usarlas para formarnos, moldearnos y corregirnos.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss nos ha estado enseñando la belleza de la mansedumbre. Hemos estado explorando cómo se ve una actitud de mansedumbre ante Dios. Pero para algunas personas, la mansedumbre se hace más difícil cuando hay otras personas involucradas. Unámonos a Nancy.

Nancy: Vivimos en una época en la que no es nada que una persona demande a otra por razones insignificantes o por ninguna razón en absoluto.

Leí acerca de algunas de esas demandas recientemente en un periódico de Detroit en la Prensa Asociada. Había un titular que decía: “Empleada de Detroit demanda a la ciudad por el perfume de un compañero de trabajo, diciendo que la fragancia fuerte no la dejaba trabajar.”1 Ahora, yo sé que algunas personas son sensibles a las fragancias, pero, ¿en serio?, ¿demandar a la ciudad de Detroit? Eso me parece demasiado.

Este otro encabezado apareció en LA Times, (un periódico que circula en la ciudad de Los Ángeles): “Mujer demanda por falta de aguacate en la salsa”. 2 Este era un tipo particular de salsa que fue anunciado como una salsa de aguacate, y esta persona se dio cuenta que casi no tenía aguacate. No decía que eran aguacates, era solo una salsa con sabor a aguacate, pero porque no tenía las palabras “con sabor a” en el anuncio, ella estaba demandando a esta compañía.

La Prensa Asociada de Pittsburg publicó lo siguiente: una mujer demandó a Kmart que es una tienda por departamentos por supuestamente cobrar el 7% de impuestos en un artículo exento de impuestos –un paquete de doce rollos de papel higiénico. “Mary [tal y tal…no voy a decir el apellido] alega que la tienda de departamentos Kmart en el suburbio de Pittsburg, Monroeville de forma inapropiada cobro impuestos en un artículo, y en vez de cobrarle $3.99, le cobro $4.27 – veintiocho centavos más,” así que ella demandó a Kmart.

No se trata solo del tema de las demandas. Vemos este tipo de expresiones de enojo que la gente tiene hacia otros en todo tipo de situaciones, día tras día.

Estamos hablando del tema de la mansedumbre. Es algo que no abunda en nuestra cultura o en esta era. Hemos visto el hecho que la mansedumbre afecta nuestra actitud hacia Dios, nuestro sometimiento a Su Palabra – recibimos Su Palabra con mansedumbre – y también nuestra actitud hacia las circunstancias que Él trae a nuestras vidas, de las cuales no tenemos ningún control.

La mansedumbre dice, “Yo recibo mis circunstancias. No me molesto, ni me resisto, no pataleo contra ellas. Si es algo que no puede ser cambiado, entonces supongo que Dios tiene un propósito con ellas, y las recibo”. Eso es mansedumbre hacia Dios.

Ahora queremos dar la vuelta y hablar acerca de la mansedumbre en la medida que afecta nuestras relaciones con los demás.

Una referencia bíblica que usé mientras investigaba acerca de este tema de la mansedumbre decía que,

La mansedumbre se demuestra hacia nuestro prójimo que nos maltrata, nos insulta, nos trata injustamente; en que el que está siendo herido aguanta pacientemente y sin ningún espíritu de represalia por las provocaciones que son impuestas sobre él.

Ahora, no puedes vivir en este mundo sin que la gente te provoque. Simplemente es una forma de vida. Es un hecho en la vida.

La pregunta no es: ¿Te provoca la gente? ¿Se mete la gente en tu vida? ¿Se mete la gente en tu camino? ¿Te hace la gente cosas malas?

La pregunta es: ¿Cómo respondes tú?

El hijo de Dios tiene la capacidad de responder con mansedumbre porque Cristo vive en él y por el requisito de responder en un espíritu de mansedumbre— esto lo capacita para cuando es tratado injustamente soportar el mal pacientemente y sin ningún espíritu de represalia ante esas provocaciones.

He estado citando, a través de esta serie, un libro de un antiguo amigo, Matthew Henry. Espero poder conocerlo cuando llegue al cielo. Él era un pastor y comentarista Puritano. Él escribió este fabuloso libro y mi amiga, Kim Wagner, dice que es uno de los mejores libros que jamás haya leído. Yo también diría que es uno de los mejores libros que he leído. Se llama, La búsqueda de la mansedumbre y la tranquilidad de espíritu, [The Quest for Meekness and Quietness of Spirit , está disponible en inglés] y en esta serie estoy leyendo algunas partes de este libro. Estoy tratando de darles una idea de lo que significa la mansedumbre.

La mansedumbre, de acuerdo a Matthew Henry, trata y se relaciona con nuestros sentimientos de ira. La mansedumbre tiene que ver con cómo lidiamos con esos sentimientos de ira. Él dice que la mansedumbre no erradica totalmente la ira, ya que hay ocasiones

justificadas bíblicamente para la ira, pero la función de la mansedumbre es dirigir y controlar nuestra ira para que podamos airarnos y no pecar, como nos dice Efesios capítulo 4. Efesios 4:26 “Airaos pero no pequéis”.

Entonces, es la mansedumbre que pone un freno a nuestra ira y nos ayuda a airarnos de maneras apropiadas sin que se convierta en pecado.

Matthew Henry señala que la mansedumbre nos permite gobernar o controlar nuestra ira cuando somos provocadas por otros. En ese sentido, la mansedumbre es como un freno.

¿Cómo funciona esto?

Un espíritu de mansedumbre nos motiva a detenernos y pensar antes de reaccionar.

Ahora el problema con muchas de nosotras, y es ciertamente mi propia naturaleza, es que tiendo a reaccionar antes de detenerme y pensar. Ahí es donde nos metemos en problemas. Ahí es donde herimos y lastimamos a tantas personas y tantas relaciones, pero la mansedumbre nos lleva a detenernos y a pensar antes de reaccionar. Nos detiene.

Matthew Henry dice,

Deja que la mansedumbre sea centinela [deja que sea un guardia sobre tu corazón y tu lengua, en tus respuestas], sobre el avance de la provocación [cuando somos provocadas] examinemos con quién nos vamos a enojar, y por qué. ¿Cuáles son los méritos de la causa?, ¿cuáles son las probables consecuencias de nuestros resentimientos, y qué daño habría si los reprimimos, si no los dejamos salir?

Así que él está diciendo que la mansedumbre se pone de pie como un centinela. Antes de dejar salir todo esto, antes de arrojar esas palabras, antes de que digas las palabras a tu esposo o a tus hijos: “Por qué…por qué no puedes…no puedo creer que tú…” Antes de que cualquiera de esas salgan, tú te detienes y piensas: “¿A quién le estoy hablando? Él es mi esposo. Él no es mi enemigo o él es mi hijo y Dios me lo dio. Yo amo a este niño,” o “Esta es una persona que fue creada a imagen de Dios”. Te detienes y piensas, “¿Con quién voy a hablar?” Y entonces piensas, “¿Qué hizo esta persona?”

Ahora, en el fragor del momento, eso puede parecer completamente intolerable. Pero muchas veces si nos detenemos y pensamos y ponemos las cosas en perspectiva, nos damos cuenta, que en realidad no es tan grave. ¿Vale la pena perder mi gozo, mi paz, y mi relación con esta persona para decirle que estoy molesta porque dejó sus pisadas en el piso de mi cocina?

¿Vale la pena irritarse?

¿Vale la pena mandar palabras como flechas al corazón de ese

niño o de ese amigo para poder desahogar mi enojo o mi reacción en el momento?

¿Qué daño es causado si suelto esas palabras como puñales al corazón de esa persona? ¿Qué daño podría hacer?

¿Habría algún gran daño si no digo lo que estoy pensando, si lo guardo?

Ahora, hay un balance en todo esto porque hay cosas que guardamos que necesitamos decir, y hay cosas que decimos que necesitamos guardar. El discernimiento y control del Espíritu nos ayudan a conocer la diferencia. Hay algunas cosas que deberíamos estar diciendo que no las estamos diciendo, y hay algunas cosas que no deberíamos estar diciendo que sí estamos diciendo. Ahí es donde necesitamos la mansedumbre; para que esta nos ayude a detenernos y a pensar.

Matthew Henry continúa diciendo que:

El trabajo de la mansedumbre es calmar al espíritu para que la paz interna no sea perturbada por ninguna provocación externa.

Quiero decirte, que la mayoría de nosotras somos personas que reaccionamos muy fácilmente. Quizás esté hablando por mi propia experiencia aquí. Pero yo sé que esto es cierto de mí. Me tocas, y yo brinco. Tenemos reacciones reflejo muy rápidas. Es como cuando el doctor te pega ligeramente con ese martillo en la rodilla y tu pierna patea hacia arriba. Así es casi como vivimos la vida.

Alguien nos toca ligeramente, y nosotras pateamos.

Él dice que la mansedumbre controla esto. Pone un freno sobre eso, y nos damos cuenta que nuestra paz interna no tiene que ser perturbada por estas provocaciones externas. Hay un lugar donde Cristo vive dentro de nosotras donde podemos librarnos de la perturbación que nos provocan estas cosas que la gente dice.

Henry sigue diciendo,

No permitas que tu desagrado contra las [injusticias] de los demás te provoquen a que tu propia alma esté en apuros. La mansedumbre es la gracia que preserva el gobierno del hombre sobre sí mismo.

Eso es lo que te mantiene en control, bajo el control del Espíritu Santo de Dios.

Cuando alguien perturba tu paz, hacen algo que te fastidia, que te irrita, que te enfada, y tú simplemente reaccionas. Tú simplemente dices lo que estás pensando. Arrojas todo lo que piensas. Ahora, somos más cuidadosas con los invitados y amigos que no conocemos muy bien. Es con la gente que conocemos bien con la que nos aprovechamos. Lo soltamos todo.

A menudo es con los que vivimos en nuestras propias casas que les arrojamos todo. Decimos esas cosas, y terminamos siendo controladas por el comportamiento de otras personas en lugar de dejar que el Espíritu Santo controle nuestras respuestas, nuestra forma de pensar, no sé si realmente él quería decir eso o no – probablemente no – pero aún si fue intencional, no voy a dejar que arruine mi día. No voy a permitir que me convierta en una arpía. No voy a permitir que perturbe mi paz.

Así que la mansedumbre nos lleva a detenernos y pensar antes de reaccionar.

Luego Matthew Henry señala que, “La mansedumbre frenará la lengua y mantendrá la boca callada como con un freno cuando el corazón está encendido”. Cuando nuestro corazón está encendido dentro de nosotras, y con eso no me refiero a un corazón espiritualmente encendido. Quiero decir cuando estamos enojadas, la mansedumbre sirve como un freno para mantener nuestra lengua y nuestra boca de pecar, no permite que aquello salga; nos impide decirlo en esa situación.

Él dice, “Aun cuando somos llamados a reprender a alguien firmemente” – y a veces somos llamados a hacer eso; veremos eso más adelante en esta serie. Aun cuando somos llamados a reprender a alguien por hacer algo malo, “la mansedumbre prohíbe toda furia y lenguaje indecente, y todo lo que se escuche como ‘gritería y maledicencia’.”

A veces sí necesitamos hablar en la situación. A veces sí necesitas decirle a tu hijo, “Ese comportamiento es inaceptable. Eso está mal”.

Puede ser apropiado en ocasiones hablar una verdad como esa a tu pareja. Pero él está diciendo que cuando tú hablas verdad, como eres llamada a hacerlo por el Señor, la mansedumbre te ayudará a hacerlo sin un corazón enojado y sin decir cosas degradantes, sin expresiones indecentes, sin profanar, sin cosas de las que seguramente te arrepentirás después.

Así que la mansedumbre te ayuda a detenerte y pensar antes de que salga eso y te guarda de meterte en griterías y maledicencias cuando eres provocada.

Él sigue diciendo,

La mansedumbre es para la lengua como el timón es para un barco, no para callarla, sino para guiarla, para conducirla sabiamente, especialmente cuando el viento está fuerte.

Cuando somos provocadas, la mansedumbre nos ayuda a recordar que nosotras también, somos pecadoras y en necesidad de la misericordia de Dios. Por eso es que la mansedumbre y la humildad van de la mano una con la otra. El corazón humilde es un corazón manso; el corazón manso es un corazón humilde. Cuando somos provocadas, somos más inclinadas a estar conscientes de los pecados de los demás que de nuestros propios pecados. De hecho, eso es simplemente la naturaleza humana.

Tendemos a ver las fallas de los demás a través de un microscopio pero las nuestras a través un telescopio. ¿No es verdad? La mansedumbre nos lleva a darnos cuenta que nosotras, también, somos pecadoras, y que estamos desesperadamente necesitadas de la misericordia de Dios.

Una referencia bíblica dice que, “Aquél que es manso en verdad se conocerá a sí mismo como un pecador entre pecadores”.

Escucha, será más difícil soltar tonterías y rezongar y estar enojadas en nuestro hablar hacia otros pecadores si nos detenemos y recordamos lo pecadoras que somos.

Aquél que es manso en verdad se verá así mismo como un pecador entre pecadores, y este conocimiento de su propio pecado lo enseñará a soportar mansamente las provocaciones con las cuales pueden provocarlo.

Es más fácil responder con compasión, ternura y gentileza a una persona si nos damos cuenta de que ellos no son los únicos pecadores en ese lugar. Quizás yo no he pecado en esta situación, pero igual soy una pecadora que desesperadamente necesita la gracia, la misericordia y el perdón de Dios cada día de su vida.

De hecho, en su libro, Matthew Henry nos desafía a pensar acerca de esto: Él dice, “Piensa entonces, ¿Si Dios estuviera tan enojado conmigo por cada provocación como yo estoy por las provocaciones de los demás, que sería de mí?” Algo en qué pensar, ¿no es cierto?

 

¿Si Dios estuviera enojado conmigo por cada provocación [cada vez que peco contra Él, cada vez que lo provoco] como estoy yo con los que me provocan a mí, que sería de mí? Nosotras tenemos necesidad de que los demás nos soporten, y ¿por qué nosotras no podemos soportarlos a ellos?

Es la mansedumbre de espíritu que nos permite pensar de esa forma. Es la mansedumbre de espíritu que nos permite ver la mano de Dios en la provocación y poder ver a aquellos que nos provocan como instrumentos en la mano de Dios. Mira, pensamos que nos estamos enojando con la persona que nos está provocando, pero no nos estamos dando cuenta de que esa persona es un instrumento en las manos de Dios para moldearnos y formarnos y santificar nuestras vidas. Así que si estoy enojada, en realidad estoy enojada con el que está sosteniendo el instrumento –con Dios mismo. Es la mansedumbre la que me ayudará a pensar correctamente.

Matthew Henry dice,

Los reproches de los hombres son las reprensiones de Dios, y cualquiera que sea quien me afrente, debo ver y decir que mi Padre me corrige a través de esto.

Dios está tratando con mi vida. Por eso es que tus hijos son la lija celestial de Dios. Tú dirás, “Sí, en realidad es una lija de alta calidad que Él está usando aquí”. ¿Sabes qué significa eso? Significa que hay bordes afilados, que hay bordes ásperos que necesitan esa lija de alta calidad. Dios sabe exactamente lo que necesita tu vida, la mía, y Dios usa a esas personas que nos ofenden, que nos hieren, que nos desafían, que se ponen en nuestra cara, que nos molestan, que nos enfadan y que nos irritan. Dios usa a esas personas, o Él quiere usarlas para formarnos y moldearnos y corregirnos.

Luego necesitamos recordar que cualquier provocación puede ser usada por Dios para nuestro bien si estamos dispuestos a recibirla y a aprender de ella.

¿Cómo respondes cuando eres provocada por otros?

¿Cómo respondes cuando eres malinterpretada? ¿Cuando alguien te critica injustamente?

¿Cómo respondes cuando alguien te insulta o malinterpreta a tu hijo o malinterpreta a tu pareja?

La provocación puede haber sido intencional, o no pudo haber sido intencional pero, ¿cómo respondes? ¿Rápidamente se te escapan palabras de enojo o de molestia o de frustración? ¿Rápidamente te defiendes? “Bueno, deberías ver lo que hizo tu hijo. Tu hijo tampoco es un angelito”.

Ahora, quizás solo piensas esas cosas. Recuerda, la mansedumbre es primeramente un asunto del corazón, y luego sale a la superficie en nuestras palabras y en nuestras acciones.

¿Cómo respondes cuando tu autoridad es desafiada?

¿Cómo respondes cuando, como una mujer nos escribió recientemente a Aviva Nuestros Corazones, a su esposo se le olvidó su cumpleaños?

Ella estaba compadeciéndose de sí misma por eso, pero ella se aconsejó a sí misma con un espíritu de mansedumbre, se recordó a sí misma el gran hombre que él es, cuánto la ama, cuántos años habían luchado juntos, y ella tomó una decisión consciente, “No voy a hacer un caso federal de esto”.

¿Cómo respondes cuando tu hija de catorce años te recuerda a las 10 de la noche que ella tiene que llevar brownies para la venta de repostería de la escuela al día siguiente, y tú no tienes nada en la casa, nada para hacerlo, así que tienes que salir a la tienda. ¿Cómo respondes?

“Si tan solo hubieras pensado antes… si tan solo hubieras planeado…” Ahora, quizás tú necesitas entrenar a tu hija en cómo pensar y planear de antemano. La pregunta no es: “¿Es este el momento para instruir?” La pregunta es: “¿Cuál es tu espíritu al hacerlo?” ¿Es porque tus planes se arruinaron, se te arruinó tu noche? Estabas lista para irte a dormir. No tenías ninguna intención de hacer esos brownies esa noche, y tú pudiste haberlos hecho al mediodía. Hubieras estado feliz en hacerlo pero… ¿ves el espíritu allí? ¿Alguien más aparte de mi ha reaccionado de esta manera?

¿Cómo respondes cuando tu jefe te corrige por un error que otra persona hizo? ¿Sientes como que tienes que señalarlo, que debes defenderte y decir que no fue tu error?

¿Cómo respondes cuando alguien más recibe crédito por una gran idea que tú tuviste?

¿Cómo respondes cuando alguien comete un error que te cuesta a ti?

Tengo una querida amiga que está lidiando con una situación en su casa ahora mismo y es una situación muy costosa. Pagaron mucho dinero, y probablemente van a perder como $150,000 dólares por un constructor que no ha cumplido; es una situación desastrosa. Ha sido muy hermoso ver a esta amiga que ha sido muy…obviamente, toda su familia ha sido afectada por esto. Porque ha sido un gran golpe. Todavía no ha terminado. No sé cómo va a terminar, pero he visto su espíritu manso al responder.

Fuimos y nos sentamos en esa casa y oramos por la situación, y escuché a esta amiga decirles a sus hijos, “Necesitamos darle gracias al Señor que tenemos una casa en donde vivimos ahora. Tenemos un techo sobre nuestras cabezas, y si Dios nunca nos da esta casa, eso está bien.” Ahora, no están siendo pasivos acerca de la situación, pero están siendo mansos en su espíritu hacia la provocación, hacia este insulto, hacia esta herida.

¿Cómo respondes cuando alguien te rebasa en el tráfico? Manejando sin control.

O con la persona que se mete en la línea rápida en el supermercado, pero que tiene 37 artículos en su carrito.

¿Cómo respondes? ¡uf!

Podemos responder con un suspiro, o con un movimiento de los ojos, o con nuestra conducta. Nosotras sabemos cómo responder sin mansedumbre. La mayoría de nosotras tenemos bastante experiencia en eso, pero, y ¿qué de la respuesta mansa?

¿Cómo respondes cuando alguien se aprovecha de ti, cuando te roban financieramente?

¿Cómo respondes cuando no recibes el aumento que tú sientes que mereces?

¿Cómo respondes cuando la autoridad toma lo que tú consideras es una decisión pobre o imprudente, y te afecta a ti y a tu familia?

¿Cómo respondes cuando alguien toma una decisión que te afecta a ti, y ni siquiera piden tu opinión; no te consultan al respecto?

¿Cómo respondes cuando alguien toma algo prestado de ti y te lo devuelve roto?

Es decir, todo tipo de circunstancias y situaciones de la vida real, y si tú no sabes de lo qué estoy hablando, probablemente antes que el día de hoy termine, y a través de los próximos días, vas a estar viendo situaciones y circunstancias como éstas.

Yo quiero que le pidas al Señor que te muestre, “¿Qué tipo de respuesta tengo? ¿Es mi respuesta mansa? ¿O es mi respuesta con enojo? ¿Estoy recibiendo estas provocaciones que los demás traen a mi vida como si fueran

 

de la mano del Señor para mi bien y para Su gloria? ¿O estoy reaccionando con resentimiento o con represalia? ¿Hay mansedumbre en mi espíritu?”

Annamarie: La próxima vez que alguien te haga enfadar, espero que recuerdes este mensaje de Nancy Leigh DeMoss. Es parte de una serie llamada, “La hermosura de la mansedumbre”.

Recientemente Nancy habló con algunas oyentes de Aviva Nuestros Corazones que han estado aprendiendo a mostrar la belleza de la mansedumbre. Nancy las conoció durante una estadía ministerial en Chicago. Escuchemos a una de ellas.

Mujer: Vivimos y ministramos en el centro de la ciudad, en el corazón del centro de la ciudad, con mujeres que crecieron en hogares sin padres, con madres solteras. La mayoría de nosotras somos latinas o afroamericanas. Donde crecimos es un lugar muy difícil, así que fuimos enseñadas a ser fuertes e independientes y a tomar el control. El escuchar un mensaje de que Dios quiere que seamos “suaves” y “permitir ser dirigidas” y ser “dóciles”… y permitir a un hombre que nos dirija y nos guíe y que nos proteja fue difícil escucharlo porque no es algo a lo que estamos acostumbradas. En nuestra iglesia hablamos mucho acerca de dar honor a los hombres y permitirles que tomen el rol que Dios les ha dado – permitirles que dirijan y no quitarles eso. Muchas de las mujeres en nuestro ministerio, lo tomaron y lo aplicaron en sus matrimonios, sus hogares, y aun con sus hijos – varones. Realmente ha cambiado la cultura de nuestra iglesia.

Nancy: Yo fui tan alentada al escuchar cómo Dios le está enseñando a esta esposa la belleza y el poder de la mansedumbre.

A medida que apoyas este ministerio, queremos darte todo lo que esté a nuestro alcance para apoyarte en tu caminar con el Señor. Si tu corazón late por las mujeres que necesitan descubrir, abrazar, y deleitarse en Cristo, ¿Te unirías al equipo de patrocinadores de Aviva Nuestros Corazones?

Si visitas nuestra página AvivaNuestrosCorazones.com podrás encontrar más detalles acerca de cómo donar para nuestro ministerio. Y mientras estás allí, asegúrate de informarte acerca de todos los detalles de nuestra primera conferencia Mujer Verdadera para América Latina, a celebrarse muy pronto.

Annamarie: Gracias Nancy. Piensa en esto: ¿Exhibes mansedumbre al mandar un correo electrónico? El programa de mañana se referirá a esa pregunta. Escucha esta discusión práctica acerca de la mansedumbre, la próxima vez, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Toda Escritura fueron tomdas de La Biblia de Las Américas a menos que se indique lo contrario.

1. http://abcnews.go.com/US/wireStory?id=3346995

2.Articulo por Jerry Hirsch: http://seattletimes.nwsource.com/html/nationworld/2003454425_guacamole30.html

3. http://www.breitbart.com/article.php?id=D8S3CVOG0&show_article=1

4 Aug 14 10:05pm US/Eastern; http://www.breitbart.com/article.php?id=D8JGINJG1&show_article=1

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

¿Por qué tenéis miedo?

Iglesia Evangélica de la Gracia

¿Por qué tenéis miedo?

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

www.porgracia.es

¿Qué es la HERMENÉUTICA?

Teología Express

¿Qué es la HERMENÉUTICA?

Otto Sánchez

 

 

🎥 Vídeo: ¿Qué es la hermenéutica?
👤 Hermano: Otto Sánchez
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¿Qué es la HERMENÉUTICA?, Hermenéutica
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2/9 –La mansedumbre y la confianza

Aviva Nuestros Corazones

Serie: La hermosura de la mansedumbre

2/9 –La mansedumbre y la confianza

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/la-mansedumbre-y-la-confianza/

Annamarie Sauter: Nancy Leigh DeMoss dice que nuestra capacidad de mostrar mansedumbre depende de nuestra confianza en Dios.

Nancy Leigh DeMoss: Eso es lo que nos hace mansas— es la confianza de que Dios está a cargo, de que Él sabe lo que está haciendo, que Él está trabajando, que estamos trabajando en unión con Él, y que Él tiene la última palabra. Él va a enderezar este mundo que está al revés. Él va a arreglar lo que está descompuesto.

Annamarie : Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

¿Qué te viene a la mente cuando escuchas la palabra mansedumbre? Si una imagen negativa viene a tu mente, si lo que te viene es algo negativo, sigue con Nancy Leigh DeMoss en los próximos minutos. Ella va a seguir en una serie que comenzó ayer llamada, “La hermosura de la mansedumbre”.

Nancy: Estamos hablando en esta serie acerca de un tema que probablemente nunca será el tema de un libro de los más vendidos, porque la gente no suele entrar a una librería y decir: «¿Me puedes dar alguna información sobre cómo llegar a ser más manso?» El mundo no está persiguiendo la mansedumbre, pero Dios nos dice que sus hijos deben perseguir la mansedumbre.

Mencioné un libro en la sesión pasada. Es un clásico sobre el tema de la mansedumbre. Por supuesto, en Aviva Nuestros Corazones, lo primero que queremos hacer es ir a la Palabra de Dios para nuestra instrucción, pero gracias a Dios hay personas que han escrito sobre algunos de estos temas en los últimos años para ayudarnos a comprender mejor esa Palabra.

El libro a que me estoy refiriendo es de Matthew Henry, que fue un pastor y comentarista puritano. Él vivió en la segunda mitad de los 1600 y en los inicios de los años 1700. Este libro se llama, “La búsqueda de la mansedumbre y la tranquilidad de Espíritu” ( The Quest for Meekness and Quietness of Spirit ). Y quiero animarlas a conseguir una copia (solo disponible en inglés).

Les diré que no es de fácil lectura. No es muy largo, realmente. Solo tiene cerca de unas 150 páginas, pero está escrito en un estilo puritano que, si no estás familiarizada con ese tipo de lectura, puede resultar pesada. No se puede leer de forma rápida, y se necesita tiempo y esfuerzo para digerirlo, pero vale la pena el esfuerzo. De hecho, he leído este libro ya varias veces. Creo que esta es mi segunda copia. Tomo notas. Medito sobre lo que leo. Tomo solamente porciones muy pequeñas. Vuelvo y leo esas partes. Trato de estudiar las diferentes Escrituras como referencia.

Así que en esta serie, voy a estar enseñando del libro de Matthew Henry. Me imagino que la mayoría de la gente nunca va a leer la literatura puritana, así que voy a tratar de hacerlo digerible. Usaré citas de Matthew Henry y de otros también. Pero gran parte del bosquejo y de la enseñanza que voy a hacer viene de este libro.

Pienso en la primera vez que lo leí. Fue, no sé, hace como diez años. Yo lo había empezado, pero no lo había terminado, y me llamaron para servir como jurado en Michigan. Era, por lo que recuerdo, un día frío de enero, estaba nevando, y hacia viento. Llevé el libro conmigo a la corte, pensando que tendría tiempo para esperar y así fue. Nunca me llamaron para el jurado— nunca me llamaron para nada— excepto el Señor quien fue el que me llamó a Su corte.

Recuerdo haber pensado, yo debería estar de rodillas ahora mismo, aquí mismo. Ahora, no me puse de rodillas allí, pero en mi corazón sí lo hice. Me encontré bajo una convicción muy intensa por la falta de humildad y de mansedumbre en mi vida. Como Dios trató conmigo en ese momento casi me dejó sin aliento.

Así que recuerdo haber leído este libro de Matthew Henry ese día, allí en la corte. Lo he leído varias veces desde entonces, y el Señor sigue tratando conmigo sobre este tema de la mansedumbre porque me parece que —en lo relativo a este tema— no se resuelve con leer un libro y ya, ni orando una oración corta, «Señor, hazme mansa.» «Oh, ya soy mansa.» Es como la humildad porque tan pronto piensas que eres mansa, ya no eres mansa. Es como la humildad. Es una búsqueda permanente de la mansedumbre. Busca la mansedumbre como una forma de vida.

Ahora, a medida que comenzamos con todo esto, queremos hacernos la pregunta, «¿Qué es la mansedumbre?»

Esa no es una pregunta fácil de responder porque hay muchos aspectos de la mansedumbre, y no la vemos ejemplificada tanto en nuestro mundo. Vemos lo contrario a la mansedumbre. Podríamos dar muchos, muchos ejemplos, especialmente si nos fijamos en las mujeres de hoy. La mansedumbre es escasa. Las mujeres son entrenadas para ser independientes, asertivas, no quedarse calladas, ser obstinadas, ser dogmáticas, como tantas cosas que son lo contrario de la mansedumbre.

Así que ¿dónde buscamos para saber cómo luce la mansedumbre o lo que es?

Por supuesto, vamos a ir a la Palabra de Dios, y luego a otros que pueden ayudarnos a entender esto, pero quiero recordar que la mansedumbre no es necesariamente igual a tener una personalidad tímida o callada. Puedes ser una persona muy callada, y no tener un espíritu manso. De hecho, hay algunas personas calladas, tal vez algunas que nos escuchan hoy y la gente te mira y dice: «Ella me parece mansa». Pero lo que no saben es lo que pasa en el corazón.

Hay personas calladas que tienen una vena de terquedad subyacente de obstinación o de orgullo o de control o de resentimiento en su corazón, o de ira al punto de hervir por dentro, o de tener un espíritu rebelde. «Voy a hacerlo a mi manera». Estas mujeres no hablan fuerte. No son flagrantes. No son personas que uno mira y dice: «Oh, ella es tan escandalosa». Pero no hay mansedumbre en su espíritu.

Pero la humildad es algo que Dios sabe si está en nuestros corazones. Mientras Él nos habla a través de estas sesiones, Él está escudriñando nuestros corazones. Él está examinando nuestros corazones y nos muestra dónde puede haber falta de humildad de mansedumbre.

Ahora tenemos que darnos cuenta también que la mansedumbre no es lo mismo que tener un espíritu débil o ser cobarde. La mansedumbre no significa no tener opiniones o ser débil, frágil, endeble, sin cerebro, o una criatura miserable. A veces pienso que esa es la caricatura de la mansedumbre. Si se le preguntara a alguien en el mundo qué piensan que es la mansedumbre, creo que eso es lo que tal vez se imaginan de la mansedumbre, que es alguien que no piensa por sí mismo, que no tiene una opinión, como un limpiapiés, alguien sobre quien la gente camina, alguien que se no se ama lo suficiente.

Permítanme decir que la verdadera mansedumbre bíblica requiere de todo lo contrario a una persona débil o sin carácter.

La mansedumbre es un concepto muy rico. Tiene muchas aplicaciones diferentes, y todavía estoy explorándolo. Es una joya de muchas facetas, pero permítanme leerles algunas definiciones y algunas citas que he encontrado que me han ayudado a tener una mejor comprensión de lo que está involucrado en todo esto de la mansedumbre.

Un diccionario bíblico dice: «La mansedumbre es una actitud de humildad hacia Dios y de gentileza hacia las personas, que surge de un reconocimiento de que Dios está en control.» 1

El diccionario en inglés Merriam-Webster dice:

La mansedumbre es soportar un daño permanente con paciencia y sin resentimiento.

Ahora, ambas cosas son importantes porque hay personas que sufren daños, personas maltratadas. Lo vienen sufriendo desde hace mucho tiempo, pero cargan con (amargura) resentimiento en sus corazones. Así que el hecho de que tú hayas soportado no quiere decir que tengas un espíritu manso. ¿Has aguantado sin dejar que se convierta en resentimiento?

Otro diccionario bíblico dice que:

La mansedumbre es una mente sosegada, de temperamento tranquilo que no se irrita fácilmente. 2

Matthew Henry en su libro dice que:

«La mansedumbre es un espíritu de gracia y amabilidad. Acomoda el alma a cada suceso y así hace a un hombre llevadero, con el mismo y con los demás a su alrededor».

Si tú eres el tipo de persona que haces que los demás se sientan tensos porque estás tensa, entonces hay una falta de mansedumbre. Si eres el tipo de persona que siempre está estresada y entra en pánico y está de prisa, y das la impresión que siempre tienes prisa; que haces que la gente a tu alrededor se sienta incómoda o apresurada o en pánico, eso no es un espíritu de mansedumbre.

Él dice que la mansedumbre es un espíritu de gracia y amabilidad que acomoda al alma a todo lo que está ocurriendo a su alrededor para que pueda ser llevadera consigo misma y con las otras personas.

La palabra en latín para manso o gentil o domesticado es una palabra, no voy a tratar de pronunciarla aquí, pero se trata de dos palabras que significan «acostumbrados a la mano». Se refiere a la domesticación de animales —como por ejemplo para amansar un potro, para romper la voluntad de un caballo hasta que se haga manso y se acostumbre a la mano que lo está entrenando. Es sensible a la mano de su propietario o de su jinete.

Acostumbrada a la mano que es flexible, que responde, y que es sumisa al liderazgo de Dios en su vida.

Tan acostumbrada a la mano que Dios solo coloca Su mano sobre mi espíritu, y yo digo: «Sí, Señor.» Soy sensible al tacto de su mano y respondo al mismo. Eso es un aspecto de la mansedumbre.

Me encontré recientemente un libro que había leído hace mucho tiempo escrito por el Dr. Martyn Lloyd-Jones, Estudios sobre el Sermón del Monte. Tiene un capítulo maravilloso acerca la mansedumbre. Permítanme leerles solo una parte de lo que dice:

La mansedumbre es esencialmente una visión verdadera de uno mismo, que se expresa en la actitud y conducta con respecto a los demás.

Una persona humilde reconoce y llora su propia pecaminosidad [esto es parte de las Bienaventuranzas, los pobres de espíritu, los que lloran]. Por lo tanto, esta persona mansa tiene una ausencia de orgullo. No se afirma, no exige nada para sí misma. Ni siquiera es sensible acerca de sí misma. No siempre está mirándose a sí misma ni a sus propios intereses. No siempre está a la defensiva. Ya no se preocupa de sí misma y de lo que otras personas dicen.

La persona que es verdaderamente humilde no se compadece de sí misma, no siente lástima de sí misma, no se dice a sí misma, «estás teniendo un momento difícil. Qué cruel son estas personas que no logran entenderte». [Eso sería lo contrario a la mansedumbre.]

Ser manso significa que has llegado al final de ti misma. Es ser libre de uno mismo, es una conciencia enfocada en Dios en lugar de en uno mismo. Has terminado contigo mismo por completo, y has llegado a ver que tú no tienes derechos en lo absoluto.

La persona que es verdaderamente mansa es la que se sorprende de que Dios y los demás puedan pensar de ella tan bien como lo hacen y que la traten tan bien como lo tratan.

Ves, cuando no somos mansas, pensamos que otros nos deben tratar mejor, pero cuando somos mansas, pensamos, “Es increíble que la gente me trate tan bien como lo hace. Es la misericordia de Dios, es por eso que Él ha sido tan amable y gentil conmigo como lo ha sido”.

Ahora, al escuchar estas definiciones, estos pensamientos acerca de la mansedumbre, se puede ver que hay tres cualidades estrechamente relacionadas, y que constituyen una verdad en las Escrituras. De hecho, una de las cosas que hace el estudio de la mansedumbre difícil en las Escrituras, es un reto, es que hay diferentes traducciones de las mismas palabras, y reflejan el hecho de que estas tres cualidades están tan estrechamente relacionadas.

Las tres cualidades son: la humildad, la mansedumbre y la gentileza.

La humildad tiene que ver con nuestra visión de nosotras mismas. Nos estimamos a nosotras mismas como pequeñas porque somos pequeñas. Eso es lo que significa tener una mente humilde, tener una evaluación precisa de nosotras mismas, no pensar acerca de nosotras mismas más de lo que debemos pensar. Humildad— realmente no puedes ser mansa sin tener humildad, y si eres humilde, serás mansa. No son iguales, pero estos conceptos están sin duda relacionados.

Entonces la humildad es nuestro punto de vista acerca de nosotras mismas.

La mansedumbre , que a veces se traduce gentileza en algunas de nuestras traducciones modernas— la mansedumbre es una actitud que adoptamos hacia las cosas de Dios y las de otros que nos afectan. Es nuestra actitud hacia Dios en su trato con nosotras y nuestra actitud hacia los demás en sus relaciones con nosotras. Es una actitud interna del corazón. Eso es la mansedumbre.

Así que la humildad es como nos vemos a nosotras mismas, la mansedumbre es cómo vemos a Dios y a los demás en sus relaciones con nosotras— se trata de una actitud interna del corazón— y luego la tercera cualidad es la gentileza.

La gentileza tiene que ver con nuestro trato con los demás. La mansedumbre es nuestra actitud hacia los demás. La gentileza es la acción externa, la forma en que tratamos a las personas. Por lo tanto, si tú tienes un espíritu manso hacia las personas, los tratarás con gentileza. Nuestro trato hacia los demás se basa en cómo los vemos a ellos.

Así que la humildad es como nos vemos a nosotras mismas, la mansedumbre es nuestra actitud frente al trato de Dios y de los demás hacia nosotras, y la gentileza es la expresión externa de una actitud de mansedumbre. ¿Me hago entender?

Hay un montón de frases y términos que podríamos utilizar para describir a las personas mansas, y a veces eso nos ayuda a entender más acerca de lo que es la mansedumbre. Al leer esta última vez a través del libro de Matthew Henry, he hecho una lista de algunos de los términos, las frases, las palabras que él utiliza para describir a las personas mansas y luego algunos de los términos que utiliza para describir a las personas que no son mansas. Quiero leerles algunas de las palabras en esta lista. Creo que va a dar un mayor sentido de lo que estamos hablando cuando hablamos de la mansedumbre.

En primer lugar vamos a ver: la falta de mansedumbre. Les voy a leer algunas de las frases que aparecen en el libro de Matthew Henry, que describen la falta de mansedumbre:

Pasión exorbitante: Una persona que (ahora, ten en cuenta que esto fue escrito hace 300 años) se desenfrena ante la provocación; alguien que enloquece cuando es provocada.

Ira ingobernable: Alguien que está inflamado, alguien que se ofende, alguien cuyo corazón está ardiendo en su interior.

Habla acerca de la prisa y la premura, en oposición a alguien que es manso.

Y por supuesto, la ira es el espíritu tempestuoso, alguien que se irrita fácilmente.

La palabra contención o contencioso aparece mucho cuando piensas en la ausencia de mansedumbre.

Alguien que está inquieto, que es irritable, impetuoso, violento, apasionado, litigante— esa es una palabra que no usamos mucho, pero significa propenso a pleitos, y ¿no es tan cierto esto en nuestra cultura? Personas demandándose unos a otros, es una cultura caracterizada por las contiendas los litigios. Alguien que se apresura a demandar a los demás no es una persona mansa.

Él dice: «La persona que carece de mansedumbre juzga rápidamente a los demás»—es rápida para saltar a conclusiones, es rápida para criticar al otro.

Es también fácilmente perturbada; el ser turbulento como el mar atribulado corresponde a una persona que no es mansa.

Ahora te voy a dar la lista que escribí mientras leía el libro, que corresponden a las palabras que se relacionan con la mansedumbre, palabras que describen una persona que es humilde:

• Mantiene su paz

• Es servicial

• Tiene un espíritu apacible

• Es calmado

• Impasible

• Pacificadora

• Flexible

• Tiene una blanda respuesta

• Es dulce

• Pacífica

• Descansada

• Perdonadora

• Suave

• Ecuánime

• Tranquila

• Compuesta

• Tiene paz del alma

• Serena

• Tolerante

• Amable

• Callada

• Imperturbable

• Con dominio propio

•Templanza (Una persona que es mansa tiene un espíritu que ha sido amansado. Es capaz de gobernar su propio espíritu.)

• Es complaciente

• Con pasiones sometidas

• Sumisa

• Suave o receptiva

• Refrenada

• Pronta para oír, lenta para hablar

Una persona que frena su lengua es una persona mansa. Una persona que considera antes de emitir un juicio y antes de hablar. Piensa antes de hablar. Esta persona no deja escapar las cosas negativas o críticas que vienen a su mente. Primero considera y deja que Dios refrene y reprima su lengua.

Ahora, la mansedumbre fluye de la confianza de que Dios está en control, y por lo tanto, nosotras no lo tenemos que estarlo. Dios está en control. Es una confianza de que Dios está obrando en este mundo, cumpliendo Sus propósitos santos y eternos y, que Dios tiene la última palabra, y que va a corregir todos los males. Eso es lo que nos hace mansas. Es la confianza en el Señor.

No es que nos limitamos a decir: “Oh, voy a dejar que todos los que hacen el mal en el mundo me empujen y me atropellen”. No, es la confianza de que Dios está a cargo, que Él sabe lo que está haciendo; que Él está trabajando, que nosotras estamos trabajando en unión con Él, y que Él va a tener la última palabra. Él va a enderezar este mundo que está al revés. Él compondrá las cosas.

Otro diccionario bíblico dice,

Los humildes no resienten la adversidad porque aceptan todo como el efecto del propósito sabio y amoroso de Dios para ellos para que acepten también los daños de los hombres, sabiendo que éstos son permitidos por Dios para su bien.3

Un espíritu manso viene de centrar nuestras vidas en el poder de Dios, en Su soberanía en Sus propósitos eternos y maravillosos.

Ahora, la mansedumbre tiene aplicación en nuestra relación con Dios y en nuestras relaciones con los demás; lo afecta todo. Tener un espíritu manso afecta:

• La manera en que respondemos a las personas

• La forma en que respondemos ante las presiones

• La forma en que respondemos a los problemas

• La manera en que respondemos a la providencia de Dios a Sus elecciones para nuestras vidas.

• La forma en que respondemos cuando los hombres nos alaban o cuando nos ridiculizan.

• La forma en que respondemos a la pobreza o a la prosperidad

Nuestra respuesta a todo en la vida está determinada, en cierta medida, en si tenemos un espíritu de mansedumbre o no.

Por lo tanto, ¿Es esto algo que quieres perseguir? ¿Es esto algo que quieres obtener? Si eres una hija de Dios, seguramente que sí. Es posible que, como yo, digas: «Oh, lo echo a perder más veces de las que puedo manifestar mansedumbre.» Pero no querrás permanecer en ese estado de falta de mansedumbre. Una cosa es caer en una falta de mansedumbre, otra cosa es el amar estar allí.

Quieres ser mansa. Quieres tener el espíritu de Cristo. Quieres responder a las Si eres una hija de Dios, no te gusta cuando no estás siendo humilde. Dios habla a tu corazón.personas y a las circunstancias de manera mansa.

Así que, a medida que nos adentramos en esta serie, quiero animarlas a que su oración sea: Señor, quiero ser mansa. Quiero tener un espíritu de mansedumbre.

¿Quieres darle a Dios la libertad de mostrarte en qué áreas de tu vida no muestras mansedumbre? Ahora, Dios tiene la libertad de todos modos, pero le dirías: “Señor, quiero que me enseñes. Yo quiero que me hables por tu Espíritu acerca de las áreas en las que tal vez no me he dado cuenta de que no soy mansa. Por favor, muéstrame eso, y, Señor, concédeme el regalo del arrepentimiento. Cambia mi corazón. Cámbiame. Ayúdame a huir de la soberbia que no me deja ser mansa”.

Y pídele al Espíritu Santo, “Produce este fruto en mi vida”.

Es la vida de Jesús. Es el carácter de Jesús. Quiero más de Jesús y menos de mí.

Por lo tanto, en la medida que iniciamos esta serie y examinamos en los próximos días cómo luce la mansedumbre en nuestra relación con Dios, en nuestras relaciones con los demás, en nuestras respuestas ante las presiones, comenzamos diciendo: «Señor, te necesito. Quiero que me enseñes dónde no soy mansa. Yo quiero que me cambies, cambia mi corazón, concédeme arrepentimiento, y cámbiame a la imagen de Cristo. Hazme una mujer de Dios de espíritu manso. Y, Señor, esa es nuestra oración, y lo pedimos en el nombre de Jesús, amén.

Annamarie: Nancy Leigh DeMoss nos ha estado mostrando lo atractivo que es tener un espíritu manso. Ese mensaje es parte de la serie, “La hermosura de la mansedumbre”.

En ANC recibimos correspondencias y testimonios continuamente de la obra de Dios en la vida de nuestras oyentes. Recientemente, nos escribió Aura. Ella había estado haciendo el reto de 30 días para las esposas que encontró en nuestra página de Internet de AvivaNuestrosCorazones.com Ella nos dice:

«Justo ayer empecé el reto y de forma casi inmediata empecé a ver como Dios obraba en mi matrimonio, o mejor dicho como lo sigue haciendo y el impacto que esto trae en mi esposo. Estoy muy agradecida con Dios por haber usado a una de mis amigas como instrumento para llegar hasta esta página, en donde he encontrado los materiales necesarios para seguir adelante, renovada y muy motivada en mi matrimonio que desde hace un tiempo viene pasando por muchas tormentas, pero estoy confiada en mi Dios que todo va a estar bien, pues Él tiene un plan para conmigo y yo deseo honrarlo. ¡Bendiciones para todas y muchas gracias a Aviva Nuestros Corazones por tan maravilloso trabajo! Que Dios todopoderoso siga derramando sus bendiciones en todas ustedes

Gracias Aura, por escribirnos y es nuestro deseo que muchas mujeres alrededor del mundo encuentren aliento y esperanza al escuchar nuestros programas y utilizar nuestros recursos.

Si Aviva Nuestros Corazones se ha convertido en una parte importante de tu vida, si te ha ministrado, animado, te está alimentando espiritualmente, ¿por qué no nos escribes y nos cuentas cómo ha usado Dios este ministerio en tu vida? Escríbenos a info@avivanuestroscorazones.com.

Y al visitar nuestra página, no dejes de informarte acerca de nuestra primera conferencia Mujer Verdadera para América Latina. Esta se estará celebrando en Santo Domingo, República Dominicana los días 26, 27 y 28 de febrero del próximo año. Visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com.

Al tener un corazón manso, te vas a quejar mucho menos. Nancy explicará por qué, mañana. Por favor, únete de nuevo, a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

1Youngblood, R. F., Bruce, F. F., Harrison, R. K., & Thomas Nelson Publishers. (1995). Nelson’s New Illustrated Bible Dictionary. Rev. ed. of: Nelson’s Illustrated Bible Dictionary.; Includes index. Nashville: T. Nelson.

2Easton, M. (1996, c1897). Easton’s Bible Dictionary. Oak Harbor, WA: Logos Research Systems, Inc.

3Wood, D. R. W. (1996, c1982, c1962). New Bible Dictionary (747). InterVarsity Press.

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

14/62 – Confianza en la soberanía de Dios 

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Hasta los confines de la tierra

14/62 – Confianza en la soberanía de Dios

Miguel Núñez

 

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

Queda prohibida la reproducción total o parcial de este recurso, por cualquier medio o procedimiento, sin para ello contar con nuestra autorización previa, expresa y por escrito. Toda forma de utilización no autorizada será perseguida con lo establecido en las leyes internacionales de Derecho de Autor. Derechos Reservados.

17/41 – Una Forma Antinatural de Vivir

Sabiduría para el Corazón

Serie: Filipenses

17/41 – Una Forma Antinatural de Vivir

Stephen Davey

Texto: Filipenses 2:2-4
El apóstol Pablo hace un llamado a vivir humildemente, lo cual es una forma antinatural de vivir, y también nos enseña cómo es que la humildad se ve prácticamente en la vida diaria.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

http://www.sabiduriaespanol.org

3 – No me avergüenzo del evangelio | Romanos 1:16-17

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Romanos

3 – No me avergüenzo del evangelio | Romanos 1:16-17

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

http://www.ibsj.org/sobre-nosotros/