3/3 – Él te da paz

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Señor te bendiga y te guarde

3/3 – Él te da paz

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Carmen Espaillat: Si todos están en busca de paz, ¿por qué a veces es tan difícil encontrarla? Con nosotros Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín, ella está hablando sobre la única y verdadera fuente de paz, Dios mismo.

Nancy Leigh DeMoss: Y la paz de Dios, guardará vuestras mentes y corazones en Cristo Jesús. Es como una fortaleza. Es un lugar al que nadie más puede entrar. Nadie te puede atormentar o vencer en ese lugar. Es como el ojo de la tormenta. Es un fuerte alrededor de nuestras mentes y alrededor de nuestras emociones. De otro modo estarían atormentadas.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con la autora y oradora, Nancy Leigh DeMoss.

Podemos ver a Afganistán y a Irán, y a otros lugares del mundo y pensar: “¿Alguna vez tendrá paz esta tierra?” Pero la verdad es que el conflicto no solo afecta a las naciones del mundo. Lo vemos en los hogares y en los corazones de las personas. Nancy les mostrará la única fuente de paz verdadera, continuando con la serie El Señor te bendiga y te guarde.

Nancy: Creo que una de las cualidades y los dones más buscados hoy en día en este mundo es la paz. Cuando hablo con diferentes mujeres, pienso que esa es una de las cualidades en particular que más mujeres buscan. Quieren paz en sus corazones. Quieren paz en sus hogares. Quieren paz en sus relaciones. Quieren que sus mundos sean sosegados, en lugar de estresados.

¿No les parece sorprendente a cuántos lugares acudimos para encontrar paz, sin embargo la paz parece eludir a la mayoría de las personas? Si vemos a la mayoría de la gente a nuestro alrededor, a la mayoría de nosotras -y muchas veces tengo que incluirme yo misma en esa categoría- no son muchas las personas que podemos decir que son pacíficas, especialmente en este mundo en que vivimos, tan caótico, apresurado, estresado y con relaciones rotas.

Cuando venimos a la bendición a la oración sacerdotal en Números capítulo 6, llegamos ahora a una oración, a una petición por la paz de Dios. Me alegro tanto de que este punto se incluyera porque es una de las cosas que más necesitamos. Es una de las cosas que más anhelamos. Como esta petición es parte de una oración al Señor por su bendición, vemos la fuente de la verdadera paz. Aquellas de nosotras que hemos estado buscando la paz en los lugares equivocados, sin éxito alguno, cuando venimos a esta oración, encontramos que el Dios de esta oración, el Dios de la bendición, es el Dios de toda paz.

Hemos estado viendo esta bendición, esta oración sacerdotal en Números capítulo 6. Leámosla para que veamos esta petición en su contexto. El versículo 24 de Números capítulo 6 dice: “El Señor te bendiga y te guarde”. Es una oración por protección—por protección de la maldad, protección del maligno. Dios es nuestro guardador.

Luego vimos en la última sesión que también es una oración por la presencia de Dios. “El Señor haga resplandecer su rostro sobre ti… el Señor alce sobre ti su rostro” (versículos 25-26a). «Señor, queremos Tu sonrisa. Queremos Tu complacencia. Queremos Tu presencia en nuestras vidas”.

Luego vimos la petición por el perdón de los pecados. “Señor, que Tu gracia sea sobre nosotros” (paráfrasis). “Necesitamos Tu gracia, cuando vemos todo lo que la luz de tu rostro expone en nuestras vidas. Señor Danos tu perdón”.

Y ahora venimos a la última frase del versículo 26: “[que el Señor] te dé paz.” Que el Señor te bendiga. Que el Señor te dé paz.

Esa es la palabra shalom en hebreo. Es una palabra que era usada como un saludo común. ¡Shalom! El Señor te bendiga. La paz sea contigo. Es una palabra que habla de bienestar, de contentamiento. Es una palabra que habla de salud y seguridad, de amistad, paz con Dios, paz con los hombres, paz aquí en la tierra y paz en el cielo. Es una palabra que habla de plenitud.

Es una palabra que tiene que ver con nuestra relación de pacto con Dios. Él hace posible que dos facciones en guerra, es decir nosotros y Dios, se unan y tengan paz. De nuevo, vemos que Cristo es el cumplimiento de esta oración. Cristo es la bendición. Él es nuestra paz. Él es el que vino del cielo a la tierra y dio su vida en la cruz para poder tender un puente sobre la brecha infinita entre el cielo y la tierra.

Nunca hubiéramos podido acercarnos a Dios. Nunca hubiéramos podido pasar la eternidad en Su presencia. Nacimos torcidas, en dirección contraria a Dios. Éramos sus enemigas. Pero Jesús vino y cerró la brecha en la cruz del Calvario y dijo: “A través de mí ustedes pueden tener paz con Dios”.

Pero Él no solo nos da paz con Dios, sino que también nos promete que podemos tener la paz de Dios guardando nuestros corazones y nuestras mentes en un mundo perturbado, donde no hay mucha paz.

Y pienso en ese pasaje en el capítulo 14 del Evangelio de Juan cuando Jesús les hablaba a Sus discípulos mientras Él se preparaba para ir a la cruz y finalmente de regreso al Cielo. Él había vivido con ellos por tres años de ministerio aquí en la tierra. Ellos habían desarrollado una amistad y una relación cercana e íntima y ahora Él estaba tratando de ayudarlos a entender por qué se iba y que en este mundo tendrían aflicción.

Y comienza en Juan capítulo 14 versículo 1, en ese versículo tan familiar, donde Jesús les dice: “No se turbe vuestro corazón; creed en Dios, creed también en mí”.

Luego sigue en el versículo 27, y les da una bendición preciosa, un regalo precioso mientras Él se prepara para dejar esta tierra. Él les dice: “La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy como el mundo la da”. Creo que está diciendo que la paz que el mundo da es frágil. Hay acuerdos de paz, y premios de paz, y hay gente luchando por la paz mundial, pero en el mejor de los casos es una paz frágil.

Piensen por un momento en lo que está sucediendo en el Medio Oriente y los intentos de lograr que haya paz. Las personas firman un acuerdo y al día siguiente ya lo están rompiendo. Pero Jesús dice: “No os la doy como el mundo la da.” Él dice: “No se turbe vuestro corazón, ni tengan miedo” (Juan 14:27).

Luego el apóstol Pablo sigue con ese mismo tema en el Libro de Filipenses en el capítulo 4. Él les habla a personas que están pasando por verdaderas crisis en la vida. Él les dice: “Por nada estéis afanosos” (versículo 6). No dejen que nada les robe su paz.

“Antes bien,” sigue diciendo, “en todo mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios” (versículo 6). ¿Y qué sucede cuando hacemos esto? ¿Cuál es el resultado? “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento…” (Versículo 7). Esto es incomprensible.

¡Y cuántas veces no hemos experimentado nosotras mismas esa paz, al clamar al Señor y rendirle nuestras cargas, nuestro dolor, las cosas que nos atormentan, las cosas por las que estamos ansiosas! Clamamos a Él; le hacemos saber nuestras peticiones. Le damos las gracias, ¿y qué sucede? Recibimos una paz inexplicable.

Yo experimenté esa paz mientras estaba sentada en el funeral de mi papá, apenas algunos días después de que el partiera con el Señor. No significa que hubo paz sin lágrimas o sin un enorme sentido de pérdida. Pero con la pérdida, con el duelo, con las lágrimas hubo esa paz de Dios que no se puede explicar.

“Que sobrepasa todo entendimiento,” dice él, y la paz de Dios “guardará vuestras mentes y corazones en Cristo Jesús” (versículo 7). Es como una fortaleza. Es un lugar al que nadie más puede entrar. Nadie te puede atormentar o vencer en ese lugar. Es como el ojo de la tormenta. Es un fuerte alrededor de nuestras mentes y alrededor de nuestras emociones que de otro modo estarían atormentadas.

Y luego sigue en el versículo 8 diciendo: “Todo lo que es verdadero y honorable y justo y puro y amable, en esto piensen” (paráfrasis). Mediten en estas cosas. No mediten en sus circunstancias tormentosas. Mediten en las realidades eternas de la bondad de Dios, en Su fidelidad, en Su carácter, en Sus caminos. El Dios de paz, o como se le llama en el libro de Hebreos, el Dios de toda paz, estará contigo en medio de toda circunstancia, en medio de toda situación (ver Hebreos 13:20).

Ese tipo de paz, la paz de Dios, el Dios de paz que experimentamos es el fruto del Espíritu, ¿no es así? No es algo que podemos experimentar por nosotras mismas; es algo sobrenatural. Si fuéramos a experimentar lo que es natural, viviríamos en constante agitación. Pero podemos tener paz, paz con Dios, la paz de Dios y paz unos con otros en nuestras relaciones humanas, cuando estamos llenas del Espíritu Santo. El fruto del Espíritu es amor, gozo, paz (ver Gálatas 5:22).

Si quieres la paz de Dios, la quieres en tu corazón, en tus relaciones, en tu hogar, necesitas ser llena del Espíritu de Dios. Cuando eres llena de su Espíritu, estás operando no en tus propias fuerzas, no en tus propios esfuerzos, no en tu propia energía, sino en el poder, en la fuerza, y en la vida que Él da, encontrarás que Dios puede volver esas aguas turbulentas en aguas tranquilas.

Imagínate por un momento a Jesús de pie en esa barca contigo en ese tormentoso mar. Cuando sea la hora, a Su manera y según a Él le plazca, Él hablará y dirá: “Aquiétate.” Aun antes de que esas aguas se asienten, la tormenta a tu alrededor puede seguir con toda su furia. Puede que no le plazca detener las olas en ese preciso momento. Las Escrituras dicen que: “Él agita las olas y que Él la sosiega, que Él las aquieta” pero Él decide cuándo y qué hacer (paráfrasis de Jeremías 31:35). Pero aún cuando las olas se estén agitando, puede haber paz.

¿Alguna vez has notado que casi todas las Epístolas del Nuevo Testamento empiezan con una bendición? Si piensas en los primeros versículos de la mayoría de las cartas del Nuevo Testamento, recordarás que empiezan con un saludo, que es una bendición. Casi siempre se usan las palabras gracia y paz.

Romanos capítulo1 versículo 7: “A todos los amados de Dios que están en Roma, llamados a ser santos: Gracia a vosotros y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo”.

Primera a los Corintios capítulo 1 versículo 3: “Gracia a vosotros y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo”.

Cuando Pablo hace estas oraciones y les da estas bendiciones a las iglesias a quienes les escribe estas cartas, en realidad él está invocando la bendición sacerdotal que hemos estado estudiando en Números capítulo 6.

Vamos a repasar la bendición. Dios le dice a Moisés: “Habla a Aarón y a sus hijos, y diles: ‘Así bendeciréis a los hijos de Israel. Les diréis: El Señor te bendiga y te guarde’» (versículos 23-24). Esa es una oración por la protección de Dios. “El Señor haga resplandecer su rostro sobre ti y alce sobre ti su rostro” (versículos 25-26, paráfrasis). Esa es una oración por la presencia de Dios.

Luego las otras dos peticiones: “El Señor tenga de ti misericordia,” que es una oración por el perdón de Dios, y finalmente. “El Señor te dé paz” (versículos 25-26). Gracia y paz. Esto me recuerda que Dios nos hizo sus sacerdotes. Esta no es una bendición que le pedimos a otra persona que ore por nosotras. Dios nos hizo sacerdotes capaces de orar esta bendición por otras personas.

Pero antes de que podamos hacer esta oración por otros, tenemos que recibirla nosotras mismas. Tenemos un Sumo Sacerdote en el cielo, al Señor Jesús, quien ha orado y está orando esta bendición sobre nosotras. Él ha orado que el Señor nos bendiga y nos guarde y haga resplandecer su rostro sobre nosotras, que tenga de nosotras misericordia y nos dé paz. Gracia y paz. Vienen a nosotras de parte de Dios. Él es quien bendice. Vienen a nosotras a través de Jesucristo Su Hijo.

Si estamos esperando que nuestros padres, una pareja o un hijo o un trabajo o una amiga o una iglesia sea el medio supremo para obtener gracia y paz en nuestras vidas, nos estamos preparando para una gran decepción. La paz y la gracia vienen a nosotras de parte del Señor.

Cuando Dios haya derramado Su gracia y Su paz sobre tu vida, entonces tendrás una copa llena, un tanque lleno, que al desbordarse ministrará gracia y paz y bendición a todos aquellos a tu alrededor.

Ahora bien, la plenitud de esta bendición, como hemos estado viendo, se completa en el Señor Jesucristo. Él es el que vino a esta tierra a bendecirnos. Hechos capítulo 3 nos dice que Dios lo envió para bendecirnos, apartándonos de nuestros pecados. Él es quien nos guarda de caer (ver el versículo 26).

Él es, de acuerdo a Hebreos capítulo 1, «el resplandor de la gloria de Dios» (versículo 3). Él es la imagen del rostro de Dios. Él es Dios hecho visible. Él es el rostro de Dios brillando sobre nosotras.

Él es el que vino y trajo gracia y verdad a nosotras aquí en la tierra cuando estábamos alejadas de Dios y éramos sus enemigas. Nos trajo gracia. Él es el Príncipe de paz. El Señor de paz. El Dios de toda paz.

Luego leemos en el versículo 27 del capítulo 6 de Números: “Así invocarán mi Nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré”. ¿De quién es ese nombre? Es el Nombre de Jesús, el Nombre que es sobre todo nombre.

Jesús vino para poner el Nombre de Dios sobre nosotras, para marcarnos como pertenencia de Dios. De hecho, esa frase: “Así invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel,” nos da la idea de una marca de propiedad. Ese concepto se menciona de nuevo en otros dos lugares clave de las Escrituras.

El primero es una profecía en Isaías que habla sobre la restauración de Israel a la tierra. Dice que en ese día la gente: “…Escribirá en su mano: ‘Del Señor soy’ y se llamará con el nombre de Israel» (44:5). Israel se dará cuenta de que le pertenece a Dios, de que ha sido guardado por Dios y que Su Nombre está sobre ellos. Habla de un tiempo de bendición cuando Israel será restaurado de la cautividad.

Pero en el libro de Apocalipsis, vemos otra referencia al nombre de Dios sobre Su pueblo. Es cuando el pueblo de Dios sea reunido finalmente alrededor del trono de Dios. Leemos en Apocalipsis 22 que “Ellos verán Su rostro, y [esta parte me encanta dice] Su nombre estará en sus frentes” (versículo 4). Una marca de propiedad.

No sé cómo se verá eso en nuestros cuerpos celestiales y glorificados. No creo que ni siquiera podamos imaginarlo. Pero habrá una marca de propiedad, habrá un sello. Estos son los que le pertenecen al Señor. Recuerden que esto ocurrirá después de un tiempo cuando muchos en la tierra habrán tomado en sus frentes la marca o el número o el nombre del Anticristo, de la Bestia.

Pero Dios ahora dice: “A aquellos que han perseverado, aquellos que se han mantenido, que han sido bendecidos, que han experimentado mi gracia y mi paz, a ellos les pondré Mi Nombre, el Nombre que está sobre todo nombre en sus frentes. O sea que es tinta indeleble de la que estamos hablando. “Mío. ¡Mío!” dice Dios: “Eres mía. Pondré Mi Nombre sobre Mi pueblo”.

Cuando vamos a ese último libro de la Biblia, el libro de Apocalipsis en el capítulo 22, el último capítulo, alcanzamos a ver un vistazo de ese estado final y bendecido del pueblo de Dios. La misma bendición que fue orada en Números capítulo 6: “El Señor te bendiga y te guarde; el Señor haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; el Señor alce sobre ti su rostro, y te dé paz” (versículos 24-26).

Eso fue lo que el apóstol oró en el Nuevo Testamento: “Gracia y paz sean a ustedes”, y lo que Jesús dijo: “Mi paz os doy”. Solo hemos experimentado una pequeña medida de esa bendición de este lado del cielo. Pero vivimos con la promesa de que en la plenitud del tiempo de Dios vendrá la consumación, la terminación, el cumplimiento total de esa bendición.

Se predice en Apocalipsis capítulo 22 en un lenguaje que apunta hacia esta bendición sacerdotal. En Apocalipsis 22 versículo 3 se nos dice: “Y ya no habrá más maldición”. No más maldición; si no hay maldición, ¿qué habrá? Bendición, bendición eterna, bendición infinita, bendición por siempre.

“El trono de Dios y del Cordero estará allí [en ese lugar en el Cielo], y Sus siervos le servirán. Ellos verán Su rostro, y Su Nombre estará en sus frentes. Y ya no habrá más noche, y no tendrán necesidad de luz de lámpara ni de luz del sol, porque el Señor Dios los iluminará, y reinarán por los siglos de los siglos” (versículos 3-5).

En esa promesa tenemos esperanza. Tenemos confianza. No importa lo que estés viviendo en este momento, no importa lo que esté pasando en tu casa, en tu lugar de trabajo, en tu mundo, en tu iglesia y en este mundo— no importa lo que esté pasando, tú tienes la promesa de la bendición de Dios, Su presencia, Su favor, Su rostro, Su atención, Su nombre, Su poder que te cuida, Su trato misericordioso con nosotras, y Su paz. Él es la fuente y el medio de toda, toda, toda suprema bendición.

Permíteme hacer esta oración por ti. “Que el Señor te bendiga y te guarde. Que el Señor haga resplandecer Su rostro sobre Ti y tenga de Ti misericordia. Que el Señor alce la luz de Su rostro sobre ti, y te dé paz”.

Nancy : Dios dice que cuando hacemos esa oración, Él promete “que pondrá Su Nombre sobre su pueblo y lo bendecirá.” Amén.

Carmen: Hoy Nancy ha desglosado la frase en esta bendición sobre la paz de Dios.

¿Sabías que alguien ha orado por ti hoy? ¿Cómo lo sé? Bueno porque un grupo especial de radioescuchas se ha comprometido a orar por este programa y sus radioyentes.

Nancy: Y no puedo decirles cuán enormemente valiosas son estas oraciones para mí, para nuestro ministerio y para nuestros radioescuchas. Este equipo intercesor está compuesto por un grupo especial de hermanas que han sido bendecidas por el ministerio por Aviva Nuestros Corazones y se han comprometido a hacer tres cosas:

Primero, estas hermanas interceden. Segundo, nuestro equipo interactúa. Ellas comparten este mensaje con otras mujeres que necesitan escucharlo. Y en tercer lugar, ellas apoyan a Aviva Nuestros Corazones todos los meses con una contribución financiera.

Al interceder, al interactuar o invertir, este grupo de amigas del ministerio ofrecen a Aviva Nuestros Corazones un fundamento vital de apoyo constante.

Si escuchas regularmente el programa de Aviva Nuestros Corazones y crees en lo que Dios está haciendo a través del ministerio, quisiera pedirte que consideres unirte a nosotras a un nivel más profundo. Comunícate con nosotros si quieres ayudar nuestro ministerio de alguna de estas formas. Para más información acerca de cómo puedes ser parte de lo que Dios está haciendo entre las mujeres de América Latina, y para ofrendar, visita AvivaNuestrosCorazones.com.

Carmen : Continúa con nosotros mañana. Nancy nos estará hablando acerca de cómo confiar en el Señor en tiempos de tentación y debilidad.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de La Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

4/5 – El Dolor De La Sanidad

Alimentemos El Alma

Serie: Un Llamado Al Discernimiento

4/5 – El Dolor De La Sanidad

Justin Peters

Sesión 3

«Los peligros del movimiento Palabra de Fe son tanto reales como penetrantes. El mensaje desde miles de púlpitos es que Dios te quiere feliz, saludable y rico. Pero esto no es cristianismo bíblico, así como Justin Peters demuestra adecuadamente en su excepcional presentación. Con claridad y credibilidad, Peters desenmascara al movimiento Palabra de Fe por lo que realmente es, «una farsa». Las Iglesias locales se beneficiarán grandemente de su experiencia personal y vasta investigación en este importante tema» John MacArthur, pastor Grace Community Church, Sun Valley, CA, EEUU.

Como evangelista a tiempo completo, Justin Peters (M. Div/B.L.; Th. M., SWBTS) ha sido llamado a predicar la palabra de Dios. Adicionalmente a esta investigación académica, Justin ha asistido a numerosas cruzadas de Palabra de fe y ha atestiguado la explotación de los pobres, enfermos y desesperados. La más grande preocupación, sin embargo, es que el nombre de Dios es blasfemado y Su Evangelio distorcionado en un evangelio diferente.

«Estos son manchas ocultas en vuestros ágapes, cuando banquetean con vosotros sin temor, apacentándose a sí mismos; son nubes sin agua llevadas por los vientos, árboles de otoño sin fruto, dos veces muertos y desarraigados» Judas 1:12

www.justinpeters.org

42 – La adicción sexual – 2/2

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

42 – La adicción sexual – 2/2

 

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

http://www.entendiendolostiempos.org/

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La fe que no salva

Grace en Español

Josías Grauman

La fe que no salva

Josías Grauman

Josías es licenciado en idiomas bíblicos por The Master’s University y con Maestría en Divinidad por The Master’s Seminary. Sirvió durante cinco años como capellán del Hospital General de Los Angeles (California), y sirvió como misionero por dos años en la Ciudad de México. En la actualidad , está encomendado como anciano de la iglesia Grace Community Church donde sirviendo en el ministerio hispano. Josías y su esposa Cristal tienen tres hijos.

49/62 – El Ministerio del Espíritu Santo

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Hasta los confines de la tierra

49/62 – El Ministerio del Espíritu Santo

Miguel Núñez

Miguel Núñez

​Miguel Núñez es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

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Fui creado para la misión 

Iglesia Evangélica Unida

Fui creado para la misión

Samuel Pérez Millos

Samuel Pérez Millos

 Casado con Noemí Susana Colacilli, misionera durante 24 años en Palabra de Vida.

Samuel es responsable del área de formación bíblica en la Iglesia Unida de Vigo.

 Licenciado y Master en Teología (TH. M) por el Instituto Bíblico Evangélico.

Pastor de la Primera Iglesia Evangélica de Vigo, hoy Iglesia Evangélica Unida, desde el 26 de septiembre de 1981.

Profesor de Biblia y Teología en la Facultad Evangélica de España y del Departamento de Teología Sistemática de la escuela Escrituras.

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39/63 – La autoridad de Jesús cuestionada | Marcos 11:27-33

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Marcos

39/63- La autoridad de Jesús cuestionada | Marcos 11:27-33

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

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JOHN NEWTON

BITE

JOHN NEWTON

El comerciante de esclavos rescatado

John Newton nació en Londres el 24 de julio de 1725.

Newton fue criado por una madre cristiana que le enseñó la Biblia a una edad temprana. Pero ella murió de tuberculosis cuando Newton tenía 7 años y la segunda esposa de su padre no tenía ningún interés espiritual. A la edad de once años comenzó a navegar con su padre, que era capitán de barco, y realizó cinco viajes al Mediterráneo hasta los 18 años.

Hasta los 23 años, su vida fue en decadencia. John era un joven con una lengua profana y un carácter rebelde que lo metió en muchos problemas, trayendo sobre sí duras aflicciones que en más de una ocasión casi acaban con su vida.

Newton perdió su primer empleo en una oficina mercantil, debido a su comportamiento inestable. Pasó sus últimos años de adolescencia en el mar antes de ser reclutado a la fuerza en el HMS Harwich en 1744. Newton se rebeló contra la disciplina de la Royal Navy y desertó, pero lo atraparon, lo pusieron bajo custodia y lo azotaron. Eventualmente convenció a sus superiores para que lo dejaran subir a un barco de esclavos.

Finalmente terminó siendo empleado de un traficante de esclavos que era dueño de una plantación de limoneros en una isla frente a África occidental. Pero era tratado cruelmente y terminó vistiendo harapos y suplicando por comida. Providencialmente un barco fondeó en la isla, y para sorpresa de Newton resultó ser el barco de un hombre que conocía a su padre y éste logró liberarlo de su esclavitud.

El barco navegó durante más de un año por distintos puertos. Pero el 21 de marzo de 1748, en su camino a Inglaterra, sucedió lo inesperado. Durante su viaje de regreso, el barco fue alcanzado por una enorme tormenta.

Newton se despertó en la noche cuando su habitación comenzó a llenarse de agua. Mientras corría hacia la cubierta, el capitán lo detuvo y le pidió que buscara un cuchillo y lo asignó a las bombas. En ese momento dijo: «Si esto no sirve, el Señor tenga misericordia de nosotros».

Trabajó en las bombas desde las tres de la mañana hasta el mediodía, durmió durante una hora y luego tomó el timón y condujo la nave hasta la medianoche. Al volante tuvo tiempo de pensar sobre su vida y su condición espiritual. Alrededor de las seis de la tarde siguiente parecía que podía haber esperanza. «Pensé que vi la mano de Dios a nuestro favor. Comencé a orar pero no podía pronunciar la oración de fe; no pude acercarme a Dios ni llamarlo Padre.”

Pasó todo el resto del viaje con profunda seriedad mientras leía y oraba sobre las Escrituras. El 8 de abril anclaron en Irlanda.

Pero Newton aún no había entendido la grandeza de su nueva fe. Nunca tuvo a nadie que le brindara un discipulado ni que lo ayudará a dar los primeros pasos en Cristo. Así que se convirtió en el capitán de un barco de comercio de esclavos y volvió a la mar.

El peso moral del tráfico de esclavos lo llevó de nuevo a tierra firme.

Después de dejar el mar para un trabajo de oficina en 1755, Newton realizó estudios bíblicos en su casa de Liverpool. Influenciado por Wesley y especialmente por George Whitefield empezó a sentir vergüenza por su pasado como traficante de esclavos al conocer a su Salvador de una manera más genuina. Se ordenó al ministerio y en 1764 y empezó a liderar en una iglesia en Olney en Buckinghamshire.

En 1769, Newton comenzó un servicio de oración el jueves por la noche. Para el servicio escribía himnos que se cantaban cada semana. Newton desafió a William Cowper, un poeta que se mudó a Olney para ayudar a Newton en su labor pastoral, también a escribir himnos para estas reuniones, lo cual hizo hasta que cayó gravemente enfermo en 1773. Newton más tarde combinó 280 de sus propios himnos con 68 de Cowper en lo que se convertiría en los populares Olney Hymns.

Su himno más famoso, “Sublime Gracia” fue concebido por Newton a finales de diciembre de 1772, cuando preparaba el sermón que predicaría en su iglesia el 1 de enero de 1773. Ese fue el día en el que el himno más famoso del mundo fue cantado públicamente por primera vez.

Pero Newton quería enmendar los errores de su pasado, para esto se propuso ayudar a William Wilberforce a impulsar la eliminación de la industria de esclavos en el Imperio Británico.

En 1787 Newton escribió «Pensamientos sobre el comercio de esclavos africanos» con el propósito de ayudar a Wilberforce en su campaña de poner fin a esta práctica. El recuerdo de ese capítulo en su vida nunca lo abandonó.

Pero aparte de su trabajo como activista social, John Newton siempre fue considerado un pastor dedicado a su rebaño, fiel a la Escritura, tierno y amoroso con todos; tanto, que convirtió su casa en un asilo para aconsejar a los desanimados y dar consuelo a los afligidos.

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Voz en off: Josué Castellón (https://twitter.com/josuekstellon)