21/ 63 – El Banquete de la Gracia | Marcos 7:24-30
Ps. Sugel Michelén
El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin;y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/
Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.
El canto es una forma de expresar los sentimientos. Para los creyentes también es un medio de alabar a Dios y expresarle su agradecimiento; sus cantos se convierten entonces en cánticos.
El pueblo de Israel cantó después de haber sido librado de la esclavitud en Egipto y haber cruzado el mar Rojo (Éxodo 15:1). El rey David también cantó salmos cuando Dios lo libró de sus enemigos: “Yo en tu misericordia he confiado… Cantaré al Señor, porque me ha hecho bien” (Salmo 13:5-6).
¡Cristianos, nosotros tenemos muchas razones para alabar a nuestro Dios por medio de cánticos! A través de Jesucristo, él nos salvó del juicio eterno. Cada día experimentamos su bondad y su protección. Cantamos para expresar lo que hay en nuestro corazón, cuando está lleno de lo que el Señor hizo por nosotros en la cruz, de lo que hace por nosotros cada día, de la grandeza de su persona y de la esperanza de estar para siempre con él.
Si nos detenemos en nuestras preocupaciones y problemas diversos, no desearemos cantar. Pablo y Silas, estando en la cárcel, nos dan el ejemplo; a pesar de sus heridas y la incertidumbre de su suerte, “a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían” (Hechos 16:25).
¡Entonces cantemos! Juntos con algunos amigos cristianos, en familia, o incluso solos, podemos animarnos, consolarnos y fortalecer nuestra fe cantando cánticos.
“La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros… cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales” (Colosenses 3:16).
Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)
David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.
“Pensemos con el Dr. Ravi Zacharias” es una producción de RZIM y es un excelente recurso para los cristianos que anhelan entender la fe y testificar con inteligencia.
2/2 – La gracia de Dios en medio de las debilidades
Otto Sánchez
Rolando Otoniel (Otto) Sánchez Pérez, nació el 24 de febrero del año 1966 en la ciudad de Santo Domingo.
Viene de un hogar cristiano y conoció la gracia de Jesucristo en su adolescencia.
Es pastor de la Iglesia Bautista Ozama desde el año 1992. Sus primeros estudios universitarios fueron en el área de Publicidad. Realizó estudios ministeriales en el Seminario Teológico Bautista Dominicano.
Tiene una Maestría en Teología del Southern Baptist School for Theological Studies y candidato al Phd, por la misma casa académica.
El pastor Otto está dirigiendo el STBD (Seminario Teológico Bautista Dominicano) desde enero del 2008. Está casado con Susana Almanzar y tienen dos niñas, Elizabeth Marie y Alicia.
Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría
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Josías es licenciado en idiomas bíblicos por The Master’s University y con Maestría en Divinidad por The Master’s Seminary. Sirvió durante cinco años como capellán del Hospital General de Los Angeles (California), y sirvió como misionero por dos años en la Ciudad de México. En la actualidad , está encomendado como anciano de la iglesia Grace Community Church donde sirviendo en el ministerio hispano. Josías y su esposa Cristal tienen tres hijos.
Así se predicó el SERMÓN que encendió el GRAN DESPERTAR
Este famoso sermón tuvo un inicio, pero nunca se pudo concluir, por las reacciones que causó.
Jonathan Edwards había sido invitado a predicar a la iglesia de Enfield, una iglesia conocida por su frialdad espiritual y su resistencia al avivamiento, en un momento en el que Nueva Inglaterra estaba empezando a sentir un despertar espiritual que se conocería posteriormente como el Gran Despertar.
Sin proponérselo, la predicación de Edwards fue el golpe que aceleraría una renovación espiritual en medio de este movimiento único en la historia del cristianismo.
Pero Edwards nunca fue uno de esos predicadores con alta y fuerte voz, de hecho, su estilo de predicación era sencillo: voz débil y pocos gestos; simplemente leía desde un manuscrito que había memorizado.
Tampoco era la primera vez que Edwards predicaba este sermón, ya lo había hecho en su propia congregación en Northampton, Massachusetts, con un efecto desconocido.
Según la tradición, Edwards ni siquiera fue el predicador que debía exponer el sermón ese día. Él era un suplente.
Además de todo, el auditorio era difícil. Las personas que asistían al servicio no mostraban ningún interés en particular. No había un ambiente de expectativa ni de solemnidad, ni siquiera prestaban atención discreta o educada.
Pero entonces Edwards comenzó a predicar. No sabemos exactamente cómo lo hizo, no sabemos qué estilo utilizó, su tono exacto de voz o cualquier idea que tengamos de su técnica, sólo tenemos evidencias a partir de algunos informes de ese día.
En el desarrollo del sermón, Edwards empezó a acumular progresivamente ilustraciones sobre los horrores del infierno y la justicia de Dios, lo que empezó poco a poco a causar gritos de terror al escuchar la gráfica descripción de la condenación que experimentarían los malvados.
Edwards no pudo culminar su predicación aquel día. Los gritos de terror de las personas que lo escuchaban no lo dejaron concluir, mientras clamaban: “¿Qué debo hacer para ser salvo?”. El plan de Edwards era finalizar su sermón mostrando el consuelo del evangelio. Irónicamente, sus oyentes no lo dejaron llegar a ese punto.
Con todo, este sermón, tal vez el más famoso en la historia de la iglesia, es usado como un supuesto ejemplo de la predicación terrorífica calvinista de El Gran Despertar, y como una muestra de la frialdad de Edwards casi al borde del sadismo en relación a la justicia de Dios. Pero es importante conocer el contexto, las predicaciones sobre el infierno eran muy comunes durante ese tiempo, así que lo que hizo que el sermón de Edwards fuera impactante no fue que predicara sobre el infierno, sino cómo predicaba sobre el infierno.
Edwards estaba más interesado en mostrar la Gloria de Dios y la necesidad del pecador de experimentar esa Gloria a través de Cristo. Es fácil darse cuenta de esto al estudiar la vida, la obra y el pensamiento de Edwards.
Este sermón ha sufrido constantes análisis por parte de lingüistas, psicólogos y expertos que lo han asociado con la física newtoniana con el prodigio de la narrativa y la elocuencia, y con la construcción lógica y rítmica de un discurso.
Este es un sermón típico del Gran Despertar, que enfatiza la enseñanza de que el infierno es real, un lugar que realmente existe. El sermón de Edwards continúa siendo el ejemplo principal de un sermón de que provoca un verdadero avivamiento y aún nos sigue retando y persuadiendo sobre nuestra realidad espiritual.
En este video, exploramos la importancia de las antiguas leyes en el Antiguo Testamento. ¿Por qué están en la Biblia y qué le dicen a los seguidores de Jesús? Exploramos cómo estas cumplieron un propósito estratégico en una fase clave de la historia bíblica, conduciendo hacia Jesús quién cumplió la ley y la resumió en el llamado a amar a Dios y a amar a tu prójimo como a ti mismo.