J: “Justo eres tú, oh Señor, y rectos tus juicios” (Salmo 119:137).
L: “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino” (Salmo 119:105).
M: “Mas el que me oyere, habitará confiadamente y vivirá tranquilo, sin temor del mal” (Proverbios 1:33).
N: “No temas, porque yo estoy contigo… te esfuerzo; siempre te ayudaré” (Isaías 41:10).
O: “Ora a tu Padre… y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará” (Mateo 6:6).
P: “Porque yo sé que el Señor es grande… mayor que todos los dioses” (Salmo 135:5).
Q: “¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?” (1 Juan 5:5).
R: “Resistid al diablo, y huirá de vosotros” (Santiago 4:7).
S: “Si confesamos nuestros pecados, él (Dios) es fiel y justo para perdonar nuestros pecados” (1 Juan 1:9).
T: “Ten misericordia de mí, como acostumbras con los que aman tu nombre” (Salmo 119:132).
U: “Una cosa he demandado al Señor… que esté yo en la casa del Señor todos los días de mi vida” (Salmo 27:4).
V: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).
Y: “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas” (Juan 10:11).
Cristianos, apoderémonos de estas promesas. Ellas serán de una gran ayuda en los momentos difíciles de nuestra vida.