UN LADRÓN Y UN TIRANO

UN LADRÓN Y UN TIRANO

Charles R. Swindoll

1 de noviembre, 2018

Proverbios 31423-2427

Petrarch dio en el blanco cuando escribió: «Existen cinco grandes enemigos dentro de nosotros que nos roban la paz. Estos enemigos son la avaricia, la ambición, la envidia, la ira y la arrogancia. Si pudiésemos deshacernos de esos enemigos, disfrutaríamos inevitablemente de paz perpetua».

La envidia definitivamente es uno de los enemigos más grandes de la paz interna. Así como un ladrón, la envidia se mete en el corazón encubierto entre tinieblas y se roba el contentamiento.

La envidia es ese deseo de ser mejor o al menos igual que otra persona en términos de logros, excelencia o posesiones.

Los antiguos se referían a la envidia como un sentimiento hostil o maligno. Agustín la mencionó como una de esas pasiones que «luchan como tiranos y confunden toda el alma y la vida de un hombre atormentándolo desde todos los ángulos». Agustín sigue diciendo que un alma que vive con envidia tiene «un deseo de obtener lo que no posee. . .  A donde sea que vaya, la avaricia lo confina, la autoindulgencia lo disipa, la ambición se adueña de él, la arrogancia lo infla, la envidia lo tortura y la pereza lo droga».2

La tortura es una descripción apropiada de lo que hace la envidia. Esta enfermedad del espíritu causa un daño terrible a sus víctimas.

Los celos y la envidia con frecuencia van de la mano, pero hay una diferencia, muy profunda por cierto, entre ambas cosas. Los celos comienzan con las manos llenas y luego van por la vida aterrorizados de perder algo. El combustible de los celos es el temor a la pérdida y causa una lucha de vida o muerte con tal de mantener esas posesiones. La envidia, sin embargo, comienza con las manos vacías, lamentándose de lo que no se tiene. Dante Alighieri categorizó este pecado como uno de los que se sufrían en el purgatorio, y representaba este defecto de carácter como un «ciego pordiosero cuyos párpados estaban cosidos con alambre». Una persona envidiosa sufre grandemente porque internamente está cauterizada.

Los celos quieren preservar lo que ya se tiene; la envidia quiere obtener lo que otro posee.

Reflexión: En una escala del uno al diez, catalogue su nivel de contentamiento con su estado actual de riqueza y posesiones. ¿Qué es lo que comúnmente le impulsa a desear tener más? Si pudiera mantener su estilo de vida actual en un país del tercer mundo, ¿de qué forma cree que su actitud cambiaria con respecto a la riqueza material?

Los celos quieren preservar lo que ya se tiene; la envidia quiere obtener lo que otro posee.

Charles R. Swindoll

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios  (Editorial Mundo Hispano, 2014). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos. 1. San Agustin, On Free Choice of the Will. (La libre elección de la voluntad), l. xi. 22. 2. Ibíd.

UNA GRACIA QUE FLUYE CONSTANTEMENTE

UNA GRACIA QUE FLUYE CONSTANTEMENTE

 Charles R. Swindoll

30 de octubre, 2018

Proverbios 2425

Neil Anderson, en su artículo: «El perdón es una condición para obtener nuestra propia libertad» escribió lo siguiente:

Perdonar no es olvidar. La gente que trata de olvidar se da cuenta de que no se puede. Dios dijo que Él no se acordaría más de los pecados (Hebreos 10:17), pero piénselo: Dios es omnisciente, Él no puede olvidar. Esa frase significa que Dios nunca va a usar el pasado en contra de nosotros (Salmos 103:12).

Olvidar puede ser el resultado del perdón, pero nunca es el medio para perdonar. Cuando traemos el pasado a colación, no hemos perdonado aún.

El perdón es una elección, una crisis de la voluntad, por decirlo así. Si Dios nos pide que perdonemos, es porque se trata de algo que podemos hacer. (Él nunca nos pediría que hiciéramos algo que no podamos hacer). El perdón significa aprender a vivir con las consecuencias del pecado de la otra persona. El perdón es algo costoso; pagamos el precio de la maldad que perdonamos. Sin embargo, va a tener que convivir con las consecuencias, lo quiera o no; sus únicas opciones entonces son: vivir con amargura y sin perdonar o vivir con la libertad del perdón. 1

Cuando ha perdonado, cuando sinceramente ha decidido ceder su derecho de hacer justicia por su propia mano y ha resuelto no guardar la ofensa en contra de su enemigo, ha abierto la forma de extender gracia hacia la persona que le hizo daño. Ciertamente el perdón remueve el veneno del resentimiento de su cuerpo, pero la gracia neutraliza completamente la toxina de tal forma que nadie pueda hacerle daño nuevamente. Así que hay algo más aparte de los dos pasos que analizamos los días anteriores.

Mostrar bondad al enemigo. La gracia es sencillamente esa bondad que extendemos a otra persona sin importarnos si tiene mérito de recibirla o no. La gracia significa mostrar bondad sin ponernos a considerar si la persona lo merece o no. Salomón y los sabios nos dijeron:

Si tu enemigo tiene hambre dale de comer pan; y si tiene sed dale de beber agua… (Proverbios 25:21).

En el Antiguo Oriente, era costumbre ser igualmente hospitalario con los viajeros, con los amigos o con los extranjeros. Dios, sin embargo llamó a su pueblo para que se portara de la misma forma con sus enemigos, con aquellos que les habían hecho daño sin arrepentirse y que tal vez buscarían la oportunidad de dañarlos de nuevo. Dios no nos está pidiendo que seamos tontos; uno necesita protegerse de un daño. No obstante, debemos ser amables.

Debemos dar gracia. Tal como lo dijo Jesús: «Pero a ustedes, los que oyen, les digo: amen a sus enemigos y hagan bien a los que los aborrecen; bendigan a los que los maldicen y oren por los que los maltratan» (Lucas 6:2728).

El siguiente proverbio sugiere un resultado potencial al darle a ese enemigo una muestra de bondad inmerecida, y lo da a entender con una curiosa figura de expresión:

. . . pues así carbones encendidos tú amontonas sobre su cabeza, y el SEÑOR te recompensará (Proverbios 25:22)

Nadie sabe con seguridad cuál es el origen de esta metáfora antigua. Algunos sugieren que tiene que ver con la práctica antigua egipcia de llevar un sartén con carbones encendidos sobre la cabeza como señal de contrición. Creo que la frase simplemente es un dicho que describe humildad, algo similar a una persona que se nos acerca con su sombrero en la mano. En los tiempos antiguos, permitir que el fuego se apague en una casa se consideraba el epitome de la irresponsabilidad. Tener que pedir fuego a un vecino y volver de su casa con una sartén de carbones era vergonzoso, y esto, probablemente, se convirtió en una metáfora sobre la humildad.

Por experiencia propia, he visto cómo la gracia de Dios derrite los corazones más endurecidos y hace que enemigos se conviertan en amigos. No siempre funciona, pero no hay nada que pueda rivalizar con una bondad inmerecida en lo que respecta a desarmar a nuestros enemigos. La esperanza es que la buena conducta y nuestra humildad hagan que nuestro enemigo se arrepienta de lo que nos ha hecho.

Reflexión: En cada persona de la lista, piense en alguna forma en la que pueda mostrar bondad. En todo caso, sea sabio. Evite causar vergüenza o una situación embarazosa a ese enemigo que ya ha perdonado. De hecho, puede empezar con actos bondadosos hechos de manera anónima.

La gracia es sencillamente esa bondad que extendemos a otra persona sin importarnos si tiene mérito de recibirla o no.

Charles R. Swindoll

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios  (Editorial Mundo Hispano, 2014). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos. 1. Neil T. Anderson, The Bondage Breaker (Rompiendo cadenas), Eugene, (OR: Harvest House Publishers, 1990), 194—197.

EL LUGAR DE LA MISERICORDIA

EL LUGAR DE LA MISERICORDIA

Charles R. Swindoll

28 de octubre, 2018

Proverbos 24, 25

En el devocional anterior descubrimos que para perdonar a alguien debemos comenzar con la decisión de ceder nuestro derecho de hacer justicia para nosotros mismos por el daño que nos han hecho. No es una decisión fácil. Permitir que alguien quede libre requiere de gran sabiduría, valor y fe.

Abrazar la misericordia. Ahora bien, eso no significa que no tenga que olvidar el asunto. Significa que está entregando a esa persona y su sufrimiento ante Dios, confiando en que Él hará lo correcto. Aunque esto es extremadamente difícil de hacer, es más fácil que el paso número dos.

Paso 1: Dejar la justicia en manos de Dios.
Paso 2: Dejar que la misericordia venga de Dios.

Déjeme explicarle lo que quiero decir por medio de una historia real.

Un hombre sufrió la trágica pérdida de su esposa cuando otro hombre la conquistó. Ambos hombres trabajaban para el mismo ministerio cristiano, pero debido a cuestiones administrativas complicadas, el ministerio pudo despedir al hombre adúltero y este se rehusaba a renunciar. (La organización desde ese momento hizo enmiendas a su política interna). La víctima no podía renunciar ni podía encontrar trabajo en otro lugar. Mientras tanto, ambos tuvieron que trabajar cerca durante varias semanas.

El esposo entregó el asunto de la justicia a Dios y se apoyó en las palabras de Deuteronomio 32:3536, un pasaje que empieza con la frase: «La venganza es mía, yo pagaré». De hecho, este hombre se deleitaba en la idea de que Dios iba a hacer justicia pronto y esperaba el día en que su enemigo sufriera la venganza divina y la retribución santa. Pero después de varios días y semanas, nada ocurrió. Ningún castigo, ninguna caída. Con el tiempo, el esposo tuvo que enfrentar un principio muy incómodo:

Dios puede, de hecho, elegir mostrar misericordia al hombre adultero. ¿Qué se puede hacer entonces? Una cosa es confiar a Dios la venganza esperando ver que la justicia se haga en el momento oportuno, pero otra muy diferente es aceptar la decisión de Dios de no castigar y más bien mostrar misericordia. Pero cuando el esposo pudo decir: «Señor, la venganza es tuya. . .  y también la misericordia», este hombre  encontró la paz. Había perdonado a su enemigo adúltero en el momento en que confió en Dios para que Él hiciera justicia y misericordia a su propia discreción.

Una vez que haya logrado ambos pasos —dejar que Dios haga justicia y dejar que Dios actúe con misericordia— estará listo no solo para dar sino también para recibir gracia. De eso hablaremos mañana.

Reflexión: El día de hoy, por cada una de las personas en su lista, repita la siguiente oración:

«Señor, el día de hoy también quiero estar de acuerdo con tu derecho de conceder misericordia inmerecida a ___________________________,  aunque me haya causado mucho daño. Me someto a tu derecho soberano de conceder misericordia a quien quieras. Amén».

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios  (Editorial Mundo Hispano, 2014). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

CEDER LOS DERECHOS

CEDER LOS DERECHOS

Charles R. Swindoll

26 de octubre, 2018

Proverbos 24, 25

Si aceptamos que el resentimiento es venenoso para el alma y que Dios demanda que nos deshagamos de él, la siguiente pregunta es obvia: ¿cómo? ¿Cómo podemos deshacernos de esta actitud tóxica? Es aquí donde la Biblia viene a nuestro rescate. Debemos hacer algo doloroso dentro de nosotros mismos: debemos ceder nuestro derecho de buscar nuestra propia justicia. Este es el primer paso para perdonar a alguien.

La injusticia le pertenece a Dios. Hay una buena razón por la cual queremos justicia. La justicia es una cualidad que Dios comparte con nosotros por ser hechos a Su imagen. Dios es justo. Dios recompensa el buen comportamiento y permite que los malos sufran el castigo por sus obras.

No hay ningún lugar en la Escritura donde se diga que el concepto de la justicia sea algo malo. Tampoco encontrara ninguna condenación para aquellos que desean la justicia. No obstante, Dios nos ha llamado a que le entreguemos todos los asuntos que requieren justicia y cedamos nuestro derecho. Dios habló de esto al principio de la historia de Israel:

«Mia es la venganza, yo pagaré; a su debido tiempo su pie resbalará. Porque está cercano el día de su calamidad, y lo que les está preparado se apresura. Ciertamente el SEÑOR juzgará a su pueblo y tendrá misericordia de sus siervos» (Deuteronomio 32:3536).

El proverbio nos asegura nuevamente: No te enfurezcas a causa de los malhechores ni tengas envidia de los impíos; porque no habrá un buen porvenir para el malo, y la lámpara de los impíos será apagada (Proverbios 24:1920).

Dios nos da Su promesa solemne de que Él se encargará de la justicia a nuestro favor y cumplirá su función de juez con toda integridad. Esta promesa nos libera de esas heridas pasadas para enfocarnos en buenas decisiones, con el deseo de crear un futuro mejor. El apóstol Pablo decía que así «damos lugar a la ira de Dios» para que Él haga Su trabajo.

«No paguen a nadie mal por mal. Procuren lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de ustedes, tengan paz con todos los hombres. Amados, no se venguen ustedes mismos sino dejen lugar a la ira de Dios, porque está escrito: Mía es la venganza; yo pagaré, dice el Señor». (Romanos 21:17-19)

Reflexión: Los primeros dos pasos para perdonar a alguien es ceder su derecho de hacer su propia justicia por el daño que le han hecho. Por cada una de las personas en la lista de los que le han ofendido, haga la siguiente oración y marque la fecha:

«Señor, el día de hoy entrego mi derecho de hacer justicia con respecto a ___________________ y el daño que esa persona me hizo. No buscaré retribución ni me deleitaré en sus caídas. La justicia es tu responsabilidad. Amén».

No se apure con este proceso. Quizás necesite varios días antes de que pueda orar de manera sincera por cada persona en su lista. Vaya haciéndolo, nombre por nombre, y de manera genuina abandone su derecho de hacer justicia por su propia mano.

La justicia es una cualidad que Dios comparte con nosotros por ser hechos a Su imagen.

Charles R. Swindoll

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios  (Editorial Mundo Hispano, 2014). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

MODERACIÓN VERSUS ADICCIÓN

MODERACIÓN VERSUS ADICCIÓN

Charles R. Swindoll

19 de octubre, 2018

Proverbios 20:123:29-35

Tal como lo leímos ayer, uno puede encontrar problemas de adicción en casi todo lugar. Un condominio lujoso, casas bonitas donde los niños juegan, oficinas eficientes donde se realizan grandes transacciones, barracas militares donde abunda el aburrimiento, equipos deportivos profesionales donde la competencia es feroz y hay mucho dinero envuelto. Este problema no conoce límites sociales ni económicos.

Sin embargo, no es un problema reciente. Hace siglos, Salomón habla del tema. A pesar de su posición privilegiada en lo intelectual y lo político, sus escritos reflejan una exposición de primera mano.

Salomón aparentemente sufría de alguna adicción personal o conocía la condición de los que estaban cerca de él.

Salomón personificó el alcohol como un ladrón abusivo:

El vino hace burla; el licor alborota. Y cualquiera que se descarría no es sabio(Proverbios 20:1).

Aun cuando a primera vista Salomón pareciera estar hablando del alcohol, una mirada más profunda muestra que en realidad está hablando de la adicción en general. Ni el vino ni una bebida fuerte es en sí mismo algo malo. De hecho, el vino era una parte necesaria en la vida diaria de las personas antiguas. Este jugo de uva fermentado contenía alcohol, que acababa con una bacteria dañina. Cuando s vertía sobre una herida, prevenía la infección. Si se mezclaba con agua, destruía los parásitos. Si se consumía con una comida, reducía las probabilidades del envenenamiento alimenticio. Por estas razones, Pablo le dijo a Timoteo que tomara vino en moderación para su salud (l Timoteo 5:23). Hasta el siglo diecinueve, cuando el agua municipal empezó a ser potable, todos en la familia, hasta los niños, tomaban vino. . .  en moderación y de manera responsable.

Ahora bien, una «bebida fuerte» —o el licor, como menciona el texto— era algo diferente. Esta bebida contenía, sustancialmente, más alcohol que el vino común que se utilizaba en la mesa. Los creadores del licor descubrieron que mezclar uvas con dátiles secos o granadas antes de la fermentación generaba una bebida con un efecto intenso en el cerebro. El mismo proceso se utilizaba para la cerveza. Fermentaban la cebada y la mezclaban con fructosa para producir un contenido más alto de alcohol.

El término clave en ese proverbio es la palabra que se utiliza para «descarriar». El verbo original significa desviarse, errar o ir por el camino incorrecto. El énfasis principal es pecar de manera inadvertida, ya sea por ignorancia o por accidente. En este contexto, el vino y el licor seducen a su víctima así como una prostituta seduce a su amante (ver Proverbios 5:2023). Además, este proverbio implica que el pecado no está simplemente en una borrachera sino más bien en un estilo de vida desviado. Las palabras «vino» y «licores», entonces, sirven como sinónimos de adicción o compulsión. Por lo tanto, el descarrío no necesariamente tiene que ver con los efectos del alcohol en el cerebro sino más bien la influencia de la adicción en la vida de una persona.

Reflexión: ¿Cuál es su actitud hacia el alcohol? ¿Qué cree que moldeo su perspectiva sobre el tema? ¿Qué experiencia tiene con el alcoholismo y que impacto ha tenido en su vida? ¿De qué forma la adicción es similar a una prostituta seductora?

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios  (Editorial Mundo Hispano, 2014). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

SABIDURÍA OPORTUNA

SABIDURÍA OPORTUNA

 Charles R. Swindoll

18 de octubre, 2018

Proverbios 20:123:29-35

Cuando escucho que alguien dice que la Biblia es irrelevante, me rio por dentro ya que solo con eso me doy cuenta de que esa persona no conoce las páginas del Libro Divino. He estado exponiendo la Escritura por más de cinco décadas y todavía sigo maravillándome de la actualizada y real que es la Biblia.

Un buen ejemplo de la relevancia de la Escritura tiene que ver con el afán diario de la adicción. Para muchos en la actualidad, la dependencia física y emocional de una sustancia en particular es una realidad implacable, y tristemente las estadísticas nos muestran que el abuso de sustancias no va a disminuir.

Es más, el problema se ha vuelto más común ahora que antes. Hace muchos años, la adicción a las drogas y el alcohol se daba en los barrios bajos, hasta que comenzó a expandirse hacia las escuelas. La adicción ahora es una epidemia en las familias de clase media. ¿Existe entonces algún tema que sea más relevante que este?

Hace siglos, cuando el Señor dirigió a sus mensajeros para escribir su verdad, eligió no pasar por alto este tema. Ahora, en el siglo veintiuno, rodeados de conveniencias modernas y una tecnología sin precedentes, seguimos viendo con relevancia los proverbios antiguos.

Esta colección de dichos sabios incluye palabras pertinentes y advertencias para todos aquellos que caen cautivos del alcohol o de otras sustancias adictivas. El abuso químico que antes era conocido solo por un selecto cuerpo de profesionales, ahora es de conocimiento público. Afortunadamente, hay comunidades, universidades e iglesias que están tratando de ofrecer apoyo. Profesionales capacitados y adictos en recuperación dedican tiempo para animar, apoyar y capacitarse mutuamente. La mayoría de ellos ha pasado grandes pesadillas a causa de la adicción, así que comprende lo que es estar atrapado bajo las garras de una botella, una píldora, una droga o una jeringa.

Reflexión: Casi todas las personas han tenido que luchar con alguna adicción o conoce a alguien que lucha contra el abuso de sustancias. ¿De qué forma este asunto le ha afectado de manera personal? ¿A quién busca como guía y apoyo?

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios  (Editorial Mundo Hispano, 2014). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

NECIOS INTELIGENTES

NECIOS INTELIGENTES

 Charles R. Swindoll

17 de octubre, 2018

Proverbios 1

Revisemos nuevamente el concepto que los sabios utilizan sobre el necio. El idioma español define a un necio como alguien que toma malas decisiones. En la cultura hebrea, sin embargo, el término «necio» es algo más grave. Hemos considerado tres diferentes clases de oposición interna a la dirección divina, una oposición que el idioma hebreo describe utilizando al menos cuatro términos, cada uno de esos términos cuantifica el nivel de necedad de una persona y cada uno de ellos refleja una mayor oposición que el anterior.

Peli: una persona que no discierne, que no puede o no está dispuesta a distinguir entre la verdad y la falsedad.

Kasal: una persona que no tiene conocimiento o experiencia práctica; torpe mentalmente.

Nabal: una persona que de manera voluntaria se ha cerrado a la sabiduría y es problemática con los demás y con ella misma.

Letz: una persona que de manera voluntaria y sin deseo de corregirse se rebela contra Dios.

Puede notar que la culpabilidad moral aumenta con la capacidad intelectual. En otras palabras, aquellos que poseen menos inteligencia no son tan culpables de su oposición. Para los hebreos, el mayor necio de todos era el que se oponía teniendo una mayor capacidad mental. Salomón y los hombres sabios de Israel no median la sabiduría y la necedad en términos de coeficiente intelectual; para ellos, la prudencia se mide en términos de obediencia hacia Dios.

Reflexión: Dedique unos momentos a hacer un examen honesto. ¿Con qué clase de oposición tiene más dificultad? ¿Ve esta misma clase de oposición en otros a su alrededor? ¿Cómo puede contrarrestar estas tendencias? ¿De qué forma puede involucrar a personas sabias para que le ayuden a deshacerse de esa oposición interna a la dirección de Dios?

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios  (Editorial Mundo Hispano, 2014). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

OPOSICIÓN VOLUNTARIA

OPOSICIÓN VOLUNTARIA

Charles R. Swindoll

16 de octubre, 2018

Proverbios 1

De los tres distintos tipos de rebeldes —aquellas personas que se oponen a la dirección y a la instrucción interna de Dios los ingenuos llevan la menor culpa moral. Uno espera que un niño sea ingenuo, pero se le va dando más responsabilidad conforme va creciendo. No obstante, no aprender de la vida es menos pecaminoso que aquellos que se burlan de la dirección de Dios. La Biblia reserva la reprensión más severa para esta clase de oposición.

El burlador 
Esta persona es muy diferente de una persona ingenua. El burlador se deleita en la burla. El término hebreo es lutz y significa «hacer mofa» o simplemente «burlarse». Expresa la idea de rechazar con una actitud de desprecio. Los burladores desprecian y sienten disgusto por Dios o cualquier otra verdad espiritual que se le asemeje. Es normal que nuestra reacción inicial sea confrontarlos para que dejen la burla y comiencen a pensar sabiamente. No obstante, confrontar al burlador, por lo general, es un desperdicio de tiempo, tal como Salomón lo menciona:

El que corrige al burlador se acarrea vergüenza, y el que reprende al impío se acarrea afrenta. No reprendas al burlador porque te aborrecerá; corrige al sabio y te amará (Proverbios 9:7,8).

Este pasaje explica por qué caen bajo la categorización general de oposición. El burlador no escucha ninguna palabra de corrección. Se opone a ella vigorosamente, no porque no crea en Dios. Él cree en Dios, pero se burla de Dios porque rehúsa reconocer su soberanía. Este rasgo de carácter rechaza toda sumisión a cualquier autoridad y afecta cualquier relación que tenga.

El hijo sabio acepta la disciplina de su padre, pero el burlador no escucha la corrección (Proverbios 13:l).

Echa fuera al burlador y se evitará la contienda; también cesarán el pleito y la afrenta (Proverbios 22:10).

La intención del insensato es pecado, y el burlador es abominación a los hombres (Proverbios 24:9).

Reflexión: ¿Conoce a un burlador? ¿Alguien que se burla de Dios, que denigra su pueblo y que rechaza la verdad espiritual? ¿Cuál ha sido su reacción en el pasado? ¿De qué forma esto cambia su perspectiva del burlador y su relación con él? ¿De qué forma esos proverbios impactan la reacción que tendrá en el futuro?

“No aprender de la vida es menos pecaminoso que aquellos que se burlan de la dirección de Dios.”

Charles R. Swindoll

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios  (Editorial Mundo Hispano, 2014). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Disponible sobre el Internet en: https://visionparavivir.org/

OPOSICIÓN ESTÚPIDA

OPOSICIÓN ESTÚPIDACharles R. Swindoll

15 de octubre, 2018

Proverbios 1

La cultura hebrea reconocía que no toda oposición a la dirección de Dios es igual. Toda oposición es necedad, pero los sabios del Antiguo Testamento diagnosticaron las diferentes raíces de la estupidez espiritual y las presentaron de igual manera. Ayer examinamos la ingenuidad simple, la oposición de aquellos que sencillamente no han aprendido, personas que no han sido capacitadas. El día de hoy, consideraremos una forma más severa de necedad espiritual, una condición que puede llamarse «oposición estúpida». Aunque suene fuerte, el mejor término que podemos usar en este caso es necio.

El necio 
El idioma hebreo tiene dos términos principales para esta clase de necio: nabal y kasal.Ambos tienen el significado básico de «ser insulso» o «estúpido». El idioma árabe tiene un término similar a kasal que significa lento, insulso, estúpido o torpe. Pero no se equivoques. El necio tiene capacidad de razonar; simplemente, su lógica es incorrecta. Los necios están convencidos absolutamente de que pueden vivir sin Dios. Los necios crean una racionalidad que aparenta una lógica honesta. Sin embargo, no lo es. La verdad es que comienzan con conclusiones predeterminadas por ellos mismos y tratan de apoyarlas con su propio raciocino.

Un ejemplo de kasal tiene que ver con una persona que sufre una pérdida trágica y terrible. Se enoja intensamente con Dios y por eso decide que el creador no existe. Luego pasa su vida desarrollando un caso lógico en contra de la existencia de Dios, utilizando lo que parece ser un razonamiento creíble. Para poder seguir convenciéndose a sí misma y a los demás propone teorías alternas de cómo y por qué el universo existe para, de esta forma, reemplazar la cosmovisión bíblica.

Ciertamente, el ateísmo es sencillamente una forma moderna de idolatría; un rechazo voluntario de Dios favoreciendo un cosmos creado por el hombre. Quizás por esta razón es que la Biblia utiliza la palabra kasal con frecuencia para los idolatras. Esas personas crean sus propios ídolos y luego se convencen de que tienen poder sobrenatural. El profeta Isaías ilustró lo absurdo de esto con una historia de un hombre que cortaba un árbol:

«Quema parte del leño en el fuego y sobre él prepara carne asada, come y se sacia. Luego se calienta y dice: ‹¡Ah! Me caliento mientras contemplo el fuego›. Después, lo que sobra lo transforma en la imagen tallada de un dios. Se postra ante él y lo adora, y le ruega diciendo: ‹¡Libérame, porque tú eres mi dios!›»(Isaías 44:1617).

De manera similar, un nabal decide qué clase de comportamiento pecaminoso disfruta y luego lo racionaliza. Por ejemplo, una mujer que piensa abandonar a su familia debido a una aventura se pasa varias semanas preparándose mentalmente para esa ruptura. Se convence a si misma de que su esposo y su familia viven mejor sin ella, de que ella ha vivido mucho tiempo sirviendo a los demás y ahora es su tiempo de disfrutar de la vida, o que hay otro hombre que es en verdad su alma gemela y que Dios quiere que ella sea feliz.

¿Ve la relación? La mayoría de las personas modernas no crean estatuas para venerarlas como si fueran sus dioses. Más bien, las personas en la actualidad deciden lo que quieren creer y luego lo racionalizan sin consideración de que han puesto su confianza en mentiras que ellos mismos han creado. La Escritura reprende esta clase de oposición con términos muy claros y dice a los sabios que respondan de la siguiente forma a la necedad de los necios:

Apártate del hombre necio porque en él no encontrarás los labios del saber. La sabiduría del sagaz discierne su camino, pero la insensatez de los necios es un engaño(Proverbios 14:78).

El corazón entendido busca el conocimiento, pero la boca de los necios se apacienta de la insensatez (Proverbios15:14).

El necio no toma placer en el entendimiento, sino solo en exponer 10 que tiene en su corazón (Proverbios 18:2).

El que confía en su propio corazón es un necio, pero el que camina en sabiduría estará a salvo (Proverbios 28:26).

Reflexión: Es posible que hasta las personas sabias actúen como necios en algunos casos. ¿Cuándo fuiste culpable de racionalizar tu comportamiento, sabiendo que era contrario a la voluntad de Dios? ¿Por qué protegió tanto ese comportamiento? ¿Qué necesidad o deseo satisface ese comportamiento en usted? Considere presentar esa necesidad a Dios, pidiéndole que él provea satisfacción a su manera y de acuerdo con su tiempo.

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios  (Editorial Mundo Hispano, 2014). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Disponible sobre el Internet en: https://visionparavivir.org/

PALABRAS PARA VIVIR

PALABRAS PARA VIVIR

Charles R. Swindoll

12 de octubre, 2018

Proverbios 1

La cultura hebrea reconocía que no toda oposición a la dirección de Dios es igual. Toda oposición es necedad, pero los sabios del Antiguo Testamento diagnosticaron las diferentes raíces de la estupidez espiritual y las presentaron de igual manera. Ayer examinamos la ingenuidad simple, la oposición de aquellos que sencillamente no han aprendido, personas que no han sido capacitadas. El día de hoy, consideraremos una forma más severa de necedad espiritual, una condición que puede llamarse «oposición estúpida». Aunque suene fuerte, el mejor término que podemos usar en este caso es necio.

El necio 
El idioma hebreo tiene dos términos principales para esta clase de necio: nabal y kasal.Ambos tienen el significado básico de «ser insulso» o «estúpido». El idioma árabe tiene un término similar a kasal que significa lento, insulso, estúpido o torpe. Pero no se equivoque. El necio tiene capacidad de razonar; simplemente, su lógica es incorrecta. Los necios están convencidos absolutamente de que pueden vivir sin Dios. Los necios crean una racionalidad que aparenta una lógica honesta. Sin embargo, no lo es. La verdad es que comienzan con conclusiones predeterminadas por ellos mismos y tratan de apoyarlas con su propio raciocino.

Un ejemplo de kasal tiene que ver con una persona que sufre una pérdida trágica y terrible. Se enoja intensamente con Dios y por eso decide que el creador no existe. Luego pasa su vida desarrollando un caso lógico en contra de la existencia de Dios, utilizando lo que parece ser un razonamiento creíble. Para poder seguir convenciéndose a sí misma y a los demás propone teorías alternas de cómo y por qué el universo existe para, de esta forma, reemplazar la cosmovisión bíblica.

Ciertamente, el ateísmo es sencillamente una forma moderna de idolatría; un rechazo voluntario de Dios favoreciendo un cosmos creado por el hombre. Quizás por esta razón es que la Biblia utiliza la palabra kasal con frecuencia para los idolatras. Esas personas crean sus propios ídolos y luego se convencen de que tienen poder sobrenatural. El profeta Isaías ilustró lo absurdo de esto con una historia de un hombre que cortaba un árbol:

«Quema parte del leño en el fuego y sobre él prepara carne asada, come y se sacia. Luego se calienta y dice: ‹¡Ah! Me caliento mientras contemplo el fuego›. Después, lo que sobra lo transforma en la imagen tallada de un dios. Se postra ante él y lo adora, y le ruega diciendo: ‹¡Libérame, porque tú eres mi dios!›»(Isaías 44:1617).

De manera similar, un nabal decide qué clase de comportamiento pecaminoso disfruta y luego lo racionaliza. Por ejemplo, una mujer que piensa abandonar a su familia debido a una aventura se pasa varias semanas preparándose mentalmente para esa ruptura. Se convence a si misma de que su esposo y su familia viven mejor sin ella, de que ella ha vivido mucho tiempo sirviendo a los demás y ahora es su tiempo de disfrutar de la vida, o que hay otro hombre que es en verdad su alma gemela y que Dios quiere que ella sea feliz.

¿Ve la relación? La mayoría de las personas modernas no crean estatuas para venerarlas como si fueran sus dioses. Más bien, las personas en la actualidad deciden lo que quieren creer y luego lo racionalizan sin consideración de que han puesto su confianza en mentiras que ellos mismos han creado. La Escritura reprende esta clase de oposición con términos muy claros y dice a los sabios que respondan de la siguiente forma a la necedad de los necios:

Apártate del hombre necio porque en él no encontrarás los labios del saber. La sabiduría del sagaz discierne su camino, pero la insensatez de los necios es un engaño(Proverbios 14:78).

El corazón entendido busca el conocimiento, pero la boca de los necios se apacienta de la insensatez (Proverbios 15:14).

El necio no toma placer en el entendimiento, sino solo en exponer lo que tiene en su corazón (Proverbios 18:2).

El que confía en su propio corazón es un necio, pero el que camina en sabiduría estará a salvo (Proverbios 28:26).

Reflexión: Es posible que hasta las personas sabias actúen como necios en algunos casos. ¿Cuándo fue culpable de racionalizar su comportamiento, sabiendo que era contrario a la voluntad de Dios? ¿Por qué protegió tanto ese comportamiento? ¿Qué necesidad o deseo satisface ese comportamiento en usted? Considere presentar esa necesidad a Dios, pidiéndole que él provea satisfacción a su manera y de acuerdo con su tiempo.

Los necios están convencidos absolutamente de que pueden vivir sin Dios.Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios  (Editorial Mundo Hispano, 2014). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Tomado de: visionparavivir.org  

Disponible sobre el Internet en: https://visionparavivir.org/