EL NACIMIENTO VIRGINAL DE CRISTO

EL NACIMIENTO VIRGINAL DE CRISTO

12/21/2017

Estando desposada María su madre con José, antes que se
juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo. (Mateo 1:16)
 

El nacimiento virginal es una suposición implícita en todo lo que la Biblia dice acerca de Jesús. Rechazar el nacimiento virginal es rechazar la deidad de Cristo, la exactitud y la autoridad de la Biblia, y muchas otras doctrinas relacionadas que son el fundamento de la fe cristiana. Nada es más importante que el nacimiento virginal para comprender quién es Jesucristo. Si negamos que Jesucristo es Dios, hemos negado la esencia misma del cristianismo. Todo lo demás que la Biblia enseña acerca de Cristo depende de la verdad que celebramos en Navidad: que Jesucristo es Dios encarnado.

Si la historia de su nacimiento es simplemente una leyenda inventada, entonces lo es el resto de lo que la Biblia nos dice de Él. El nacimiento virginal es tan importante como la resurrección es la comprobación de su deidad. No es una verdad optativa. Cualquiera que rechace la deidad de Cristo rechaza absolutamente a Cristo, aunque aparente lo contrario (vea 1 Jn. 4:1-3).

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El nacimiento del Anciano de Días

DICIEMBRE, 21

El nacimiento del Anciano de Días

Devocional por John Piper

Pilato entonces le dijo: ¿Así que tú eres rey? Jesús respondió: Tú dices que soy rey. Para esto yo he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz. (Juan 18:37)

Este es un pasaje importante para Navidad aunque trate del final de la vida de Jesús en la tierra, y no del principio.

La singularidad de su nacimiento consiste en que él no existió a partir de su alumbramiento. El existía desde antes de nacer en un pesebre. La condición de individuo, el carácter y la personalidad de Jesús de Nazaret existían antes de que el hombre Jesús de Nazaret naciera.

El término teológico para describir este misterio no es creación, sino encarnación. La persona —no el cuerpo, sino la singularidad esencial de la persona de Jesús— existía antes de que él naciera como hombre. Su nacimiento no fue el origen de una nueva persona, sino la venida al mundo de una persona infinitamente anciana.

Setecientos años antes de que Jesús naciera, Miqueas 5:2 lo explicó de la manera siguiente:

Pero tú, Belén Efrata, aunque eres pequeña entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que ha de ser gobernante en Israel. Y sus orígenes son desde tiempos antiguos, desde los días de la eternidad.

El misterio del nacimiento de Jesús no consiste únicamente en que nació de una virgen. Dios quiso que ese milagro sea testimonio de un milagro aún más grande: que el niño nacido en Navidad era una persona que existió «desde tiempos antiguos, desde los días de la eternidad».


Devocional tomado del mensaje “Christmas and the Cause of Truth”

Todos los derechos reservados ©2017 Soldados de Jesucristo y DesiringGod.org

Y te vestí de bordado, te calcé de tejón, te ceñí de lino y te cubrí de seda

21 de diciembre

 

«Y te vestí de bordado, te calcé de tejón, te ceñí de lino y te cubrí de seda».

Ezequiel 16:10

Mira con qué incomparable generosidad proporciona el Señor atavío a los suyos. Estos están tan bien adornados que casi puede verse la pericia divina produciendo un bordado sin igual, en el que todos los atributos tienen su parte y en el que se revela toda la belleza divina. Ningún arte puede compararse con el arte desplegado en nuestra salvación; ningún trabajo habilidoso iguala al que se percibe en la justificación de los santos. La justificación ha monopolizado las plumas eruditas de la Iglesia de todos los siglos, y será el tema admirado en la eternidad. En verdad, Dios «hizo esa obra primorosamente». En toda esta elaboración se halla mezclada la utilidad con la durabilidad, lo cual puede compararse con nuestro estar calzados con pieles de tejón. No se conoce el animal aquí mencionado, pero su piel recubría el Tabernáculo y constituía uno de los cueros más finos y fuertes que se conocen. La justicia que es de Dios por la fe permanece para siempre, y el que se calza con esa divina preparación andará por el desierto con seguridad y hasta, quizá, pueda hollar al cachorro de león y al dragón (cf. Sal. 91:13). La pureza y dignidad de nuestra vestidura están representadas por el lino: cuando el Señor santifica a los suyos, estos se cubren como los sacerdotes, de un blanco inmaculado; ni aun la nieve misma sobrepasa esa blancura. Ellos son, a los ojos de los hombres y de los ángeles, seres puros, y aun ante los ojos del Señor aparecen sin mancha. Además, ese atavío regio es delicado y suntuoso como la seda; para adquirirlo, no se reparó en gastos. Tampoco se le rehusó hermosura; ni se le negó elegancia.

¿Qué, pues? ¿No sacamos de esto ninguna conclusión? Sin duda debemos sentir gratitud y expresar gozo. ¡Ven, corazón mío, no rehúses elevar tu aleluya vespertino! ¡Afina tus flautas! ¡Tañe tus cuerdas!

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 366). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

El nacimiento del Anciano de Días

DICIEMBRE, 21

El nacimiento del Anciano de Días

Devocional por John Piper

Pilato entonces le dijo: ¿Así que tú eres rey? Jesús respondió: Tú dices que soy rey. Para esto yo he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz. (Juan 18:37)

Este es un pasaje importante para Navidad aunque trate del final de la vida de Jesús en la tierra, y no del principio.

La singularidad de su nacimiento consiste en que él no existió a partir de su alumbramiento. El existía desde antes de nacer en un pesebre. La condición de individuo, el carácter y la personalidad de Jesús de Nazaret existían antes de que el hombre Jesús de Nazaret naciera.

El término teológico para describir este misterio no es creación, sino encarnación. La persona —no el cuerpo, sino la singularidad esencial de la persona de Jesús— existía antes de que él naciera como hombre. Su nacimiento no fue el origen de una nueva persona, sino la venida al mundo de una persona infinitamente anciana.

Setecientos años antes de que Jesús naciera, Miqueas 5:2 lo explicó de la manera siguiente:

Pero tú, Belén Efrata, aunque eres pequeña entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que ha de ser gobernante en Israel. Y sus orígenes son desde tiempos antiguos, desde los días de la eternidad.

El misterio del nacimiento de Jesús no consiste únicamente en que nació de una virgen. Dios quiso que ese milagro sea testimonio de un milagro aún más grande: que el niño nacido en Navidad era una persona que existió «desde tiempos antiguos, desde los días de la eternidad».


Devocional tomado del mensaje “Christmas and the Cause of Truth”

Dios es fiel

Bienaventurado el varón que… ni en silla de escarnecedores se ha sentado.

Salmo 1:1

No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.

Gálatas 6:7

Dios es fiel

Erino Dapozzo (1907-1974) era un cristiano convencido. Trabajaba como obrero en una construcción. Debido a su fe, era el blanco de muchas burlas por parte de sus compañeros. Su patrón, sobre todo, no tenía ningún respeto hacia Dios, y no perdía una ocasión para afirmarlo. Un día muy frío llegó en una camioneta a recoger a sus obreros. Todos se dieron prisa a tomar un lugar en la cabina, pero faltaba un lugar… El jefe señaló el volquete a Dapozzo y dijo, burlándose: «¡Tu Dios te calentará!».

Nuestro amigo se sentó en el lugar asignado, y el vehículo arrancó. El trayecto iba a durar más de media hora, Dapozzo temblaba de frío bajo la mirada burlona de sus compañeros, quienes pensaban: «¿De qué le sirve su fe? Nosotros, al menos, estamos protegidos, podemos calentarnos».

Pero al cabo de un rato, la camioneta llegó al borde de un río y tuvo que tomar un puente provisional. El chófer hizo una falsa maniobra, la camioneta resbaló, chocó contra el parapeto y cayó al agua… Los obreros no tuvieron tiempo para salir de la cabina, todos murieron. Dapozzo, lanzado bruscamente al río, nadó con todas sus fuerzas para alcanzar la orilla. Cuando llegó a tierra, ¡pudo calentarse! Fue el único sobreviviente.

Amigos cristianos, no temamos levantar nuestra bandera. Incluso si a primera vista parece que la fe pierde la batalla, Dios siempre tendrá la última palabra. Él prepara la liberación para los que depositan su confianza en él. ¡Es un Dios fiel!

Zacarías 4-5 – Apocalipsis 14 – Salmo 145:8-13 – Proverbios 30:15-16

El árbol de Navidad

LA VERDAD PARA HOY – 20 DE DECIEMBRE

20 de diciembre

El árbol de Navidad

La gloria del Líbano vendrá a ti.

Isaías 60:13

Los árboles de Navidad parecen tener su origen en las antiguas celebraciones saturnales. Los romanos decoraban sus templos con verdor y con velas. Los soldados romanos que conquistaron las Islas Británicas hallaron que los druidas, sacerdotes de una orden religiosa céltica, adoraban el muérdago, y que los sajones usaban el agrifolio y la hiedra en las ceremonias religiosas. Todas esas cosas se incorporaron a las costumbres navideñas.

Sin embargo, resulta interesante notar que la primera persona que haya encendido un árbol de Navidad pudiera haber sido Martín Lutero, padre de la Reforma. Él introdujo la costumbre de poner velas en los árboles para celebrar la Navidad, citando a Isaías 60:13 como autoridad bíblica para esa costumbre: «La gloria del Líbano vendrá a ti, cipreses, pinos y bojes juntamente, para decorar el lugar de mi santuario; y yo honraré el lugar de mis pies.»

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Solidaridad navideña

DICIEMBRE, 20

Solidaridad navideña

Devocional por John Piper

El Hijo de Dios se manifestó con este propósito: para destruir las obras del diablo. (1 Juan 3:8)

La cadena de montaje en la planta de Satanás produce millones de pecados por día. Él los empaca en enormes aviones de carga y los hace volar hasta el cielo y los esparce delante de Dios, y luego se ríe y ríe y ríe.

Algunas personas trabajan a tiempo completo en la cadena de montaje. Otros han renunciado a ese trabajo y solo vuelven de vez en cuando.

Cada minuto de trabajo en la cadena de montaje hace que Dios sea el hazmerreir de Satanás. El pecado es el negocio de Satanás porque él odia la luz y la belleza y la pureza y la gloria de Dios. Nada lo complace más que cuando los humanos desconfían y desobedecen a su Creador.

Por lo tanto, la Navidad trae buenas nuevas para el hombre y para Dios.

«Palabra fiel y digna de ser aceptada por todos: Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores» (1 Timoteo 1:15). Esa es una buena noticia para nosotros.

«El Hijo de Dios se manifestó con este propósito: para destruir las obras del diablo» (1 Juan 3:8). Esa es una buena noticia para Dios.

La Navidad es una buena noticia para Dios porque Jesús vino a liderar una huelga en la cadena de montaje de Satanás. Entró a la fábrica, llamó a Solidaridad a los fieles e inició a una retirada masiva.

La Navidad es un llamado a hacer huelga en la planta de montaje de pecados. No hay negociaciones con la administración. No hay acuerdos. Solo una inquebrantable y decidida oposición al producto.

La Solidaridad navideña tiene como objetivo derribar los aviones de carga. No hará uso de la fuerza ni de la violencia, sino que con una devoción constante a la Verdad, expondrá las condiciones de muerte de la industria del diablo.

La Solidaridad navideña no se rendirá hasta que se haya logrado el cierre total de la planta.

Cuando el pecado haya sido destruido, el nombre de Dios será enteramente exonerado y nadie más se reirá de él.

Si desean hacerle un regalo a Dios en esta Navidad, dejen su puesto en la cadena de montaje y no regresen jamás. Asuman su puesto en la línea de la huelga por el amor. Únanse a la Solidaridad navideña hasta que el majestuoso nombre de Dios sea limpiado y él se levante glorioso en medio de la alabanza de los justos.


Devocional tomado del libro “Christmas Solidarity”

Todos los derechos reservados ©2017 Soldados de Jesucristo y DesiringGod.org

Llama a los obreros y págales el jornal

20 de diciembre

«Llama a los obreros y págales el jornal».

Mateo 20:8

Dios es un buen pagador: paga a sus obreros mientras trabajan, así como cuando terminan de trabajar. Uno de esos pagos es una conciencia tranquila. Si has hablado fielmente de Jesús a alguna persona, cuando te vayas a la cama al llegar la noche, te sentirás feliz de poder decir: «Hoy he cumplido con mi responsabilidad en cuanto a la vida de una persona». Hay una gran satisfacción en hacer algo por Jesús. ¡Ah, qué felicidad nos produce el colocar joyas en la corona del Señor y permitirle ver «el fruto de la aflicción de su alma» (Is. 53:11)! También hay una gran recompensa en observar las primeras señales de convicción de pecado en un alma. Es motivo de gran gozo poder decir, por ejemplo, de alguna niña de la escuela dominical: «Tiene un corazón sensible, espero que el Señor esté obrando en ella»; o ir a casa y orar por aquel muchacho que esta tarde dijo algo que te hizo pensar en que debe saber más de la verdad divina de lo que tú sospechabas. ¡Oh, qué gozo produce la esperanza! Pero, en lo que respecta al gozo que proporciona el éxito, se trata de un gozo indecible. Ese gozo, desbordante como es, ansía más aún; desea vehementemente conseguir más. Ser ganador de almas es la ocupación más dichosa del mundo: por cada alma que llevas a Cristo, obtienes un nuevo Cielo en la tierra. No obstante, ¿quién puede concebir la felicidad que nos aguarda en el Más Allá? ¡Oh, cuán dulces son aquellas palabras que dicen: «Entra en el gozo de tu Señor»! ¿Conoces el gozo que siente Cristo por un pecador salvado? Es el mismo que experimentaremos nosotros en el Cielo. Sí, cuando Jesús suba al Trono, tú subirás con él. Cuando los cielos proclamen: «Bien, buen siervo», tú participarás del galardón. Has trabajado y sufrido con él; ahora reinarás con él. Has sembrado con él; ahora segarás con él. Tu rostro se ha cubierto de sudor como el de Jesús, y tu alma se ha afligido por el pecado de los hombres como se afligió la suya. Ahora tu rostro resplandecerá con el resplandor del Cielo como resplandeció también el suyo, y tu alma se llenará de beatífico gozo como se llenó la suya.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 365). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

2 Crónicas 24 | Apocalipsis 11 | Zacarías 7 | Juan 10

20 DICIEMBRE

2 Crónicas 24 | Apocalipsis 11 | Zacarías 7 | Juan 10

A través de todo el libro de Apocalipsis, hay visiones esporádicas del fin o del trono de Dios que anticipan los últimos dos capítulos. En otras palabras, el desarrollo de Apocalipsis no siempre es lineal. La anticipación de la victoria, la gloria y la perspectiva del Todopoderoso, a veces se ubica en el contexto de las escenas más oscuras de juicio: por ejemplo, Apocalipsis 14:1–5 en el contexto de los capítulos 12–14.

Cuando suena la séptima trompeta (Apocalipsis 11:15–19), el velo se descorre un poco para permitirnos una ojeada de este tipo de escena. En este caso, no se trata del nuevo cielo y la nueva tierra, sino del reinado de Dios sobre estas escenas de terrible juicio. Quiero centrar nuestra atención en dos elementos.

Primero, la noción del reino de Dios es dinámica y su significado preciso cambia en varios contextos. Aquí, fuertes voces en el cielo proclaman: “El reino del mundo ha pasado a ser de nuestro Señor y de su Cristo, y él reinará por los siglos de los siglos” (11:15). Esto sugiere que hubo una época anterior en la cual este “reino” divino sobre el mundo perdido no había comenzado. Evidentemente, entonces, aquí no se habla del reino universal del gobierno providencial de Dios. Tampoco se trata del comienzo del reinado de Jesús, inaugurado por medio de su resurrección y exaltación. Es cierto que, en ese momento, toda la autoridad en el cielo y en la tierra se hizo suya (Mateo 28:18). Sin embargo, ese reinado se ejerce de tal manera, que todavía se disputa. Lo que sugieren los siguientes versículos es que Dios toma ahora su gran poder de manera que aniquile a aquellos que destruyeron a su pueblo. Ha llegado “el momento de juzgar a los muertos, y de recompensar a tus siervos los profetas, a tus santos y a los que temen tu nombre, sean grandes o pequeños, y de destruir a los que destruyen la tierra” (11:18). Lo que esto anuncia es la inminencia del ejercicio final de autoridad que quebranta toda oposición residual y juzga a todos con justicia perfecta.

Segundo, ya hemos visto que las metáforas mixtas son características de la literatura apocalíptica. Aquí, en 11:19, se abre el templo de Dios en el cielo y se ve, dentro del templo, el arca del pacto, junto a una tormenta impresionante. Las tormentas terribles que acompañan los grandes actos de la revelación de Dios surgen de lo que sucedió en el Sinaí; algo parecido se encuentra en la visión de 4:5. El sentido del templo, el arca y la tormenta en este versículo es que Dios mismo está presente y reinando. Por otro lado, en la visión de los capítulos 21 y 22, no hay necesidad de templo en el cielo, porque el Señor Dios Todopoderoso y el Cordero son su templo (21:22). Sólo los pedantes percibirán una contradicción.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 354). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Padre nuestro que estás en los cielos (2)

miércoles 20 diciembre

El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal.

Mateo 6:11-13

Padre nuestro que estás en los cielos (2)

Las prioridades están claras: primero el honor y los intereses de Dios, luego nuestras necesidades: dánoslo… perdónanos… líbranos. Dependemos de Dios para todo. No es en primer lugar por nuestras propias fuerzas que obtenemos el alimento necesario, sino porque Dios actúa. ¡Y lo hace ya con el simple hecho de darnos la vida cada instante!

Si nuestro cuerpo necesita alimento, nuestra alma también. Para el alma, el pan es la Palabra de Dios. Además de nutrirse, nuestra alma necesita ser perdonada. Dios perdona nuestras deudas, pero no podemos pedir a Dios su perdón sin perdonar, al mismo tiempo, a aquellos que nos ofendieron.

“No nos metas en tentación”. A menudo en nuestras oraciones olvidamos esta última petición, sin embargo es muy importante. Ser guardados de la tentación es ser preservados de todo aquello que nos hace salir del camino que Dios quiere para nosotros. Pero a veces Dios permite la prueba para fortalecer nuestra fe. También añadimos a nuestra oración: “Líbranos del mal”. Esta petición brota del corazón con los acentos de una fe victoriosa, pues pedimos un beneficio ya ganado por la victoria de Jesús. ¡Fue una victoria sobre el mal, el tentador y el mundo! Incluso si todavía hemos de pasar por el sufrimiento, la enfermedad, y si a veces cedemos ante el pecado, estamos seguros de que el mal no tendrá la última palabra. ¡Jesús lo venció!

Zacarías 2-3 – Apocalipsis 13 – Salmo 145:1-7 – Proverbios 30:11-14

 © Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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