Génesis 22 | Mateo 21 | Nehemías 11 | Hechos 21

21 ENERO

Génesis 22 | Mateo 21 | Nehemías 11 | Hechos 21

En Hechos 21, encontramos a Pablo y a la iglesia de Jerusalén tratando de ser todo lo condescendientes que pueden, pero no servirá de nada. Pablo es arrestado, cumpliéndose las profecías que anunciaban su arresto y sus ataduras (21:4, 11). Nótese lo siguiente:

(1) Este es uno de los pasajes de Hechos narrados en primera persona del plural (21:1, 17). Por tanto, el autor, Lucas, está viajando en ese momento junto con Pablo y es testigo de los acontecimientos descritos. Merece la pena destacarlo, ya que muchos críticos sostienen que estos son totalmente increíbles.

(2) La iglesia y sus líderes reciben calurosamente a Pablo y sus informes acerca del gran fruto producido por el Evangelio entre los gentiles, lo cual concuerda totalmente con su satisfacción anterior, cuando Pablo les comunicó de las muchas conversiones de gentiles que estaban teniendo lugar (por ejemplo, Hechos 15). En otras palabras, las experiencias en Samaria (Hechos 8) y la visita de Pedro a Cornelio y su casa (Hechos 10–11) han preparado a la iglesia para deleitarse en el progreso manifiesto del Evangelio entre los gentiles.

(3) Sin embargo, los líderes son tristemente conscientes de que muchos judíos conservadores están tratando de capturar a Pablo porque han escuchado que está aconsejando a “todos” los judíos de la dispersión no circuncidar a sus hijos ni obedecer la ley de Moisés (21:21). Así pues, conciben un plan para ayudarle a recuperar su reputación de observar las costumbres judías (21:23–24): “Así todos sabrán que no son ciertos esos informes acerca de ti, sino que tú también vives en obediencia a la ley” (21:24).

Este pasaje es especialmente controvertido, porque ¿no dice el propio Pablo que es flexible en esos asuntos (1 Co. 9:19–23; Gálatas 2:11–21)? Sin embargo, antes de desautorizar a los ancianos de Jerusalén y al propio Pablo por esta enorme contradicción, o a Lucas por inventar historias, observemos: (a) La acusación inicial es que Pablo exhorta a todos los judíos en la dispersión a abandonar la circuncisión y la ley de Moisés. No es cierto. Se niega a permitir que estos aspectos se conviertan en una prueba de espiritualidad, pero no aboga por un abandono universal de la ley. Él mismo circuncidó a Timoteo para contribuir al avance de la comunicación del Evangelio. (b) Sospechamos que el mayor temor de algunos judíos conservadores era que Pablo profanase el templo (21:27–29). De ahí que los ancianos quisiesen demostrar durante su estancia en Jerusalén que Pablo era un judío que observaba cuidadosamente la ley, pagando incluso por los rituales de purificación de otros. Después de todo, ni Pablo no los líderes de Jerusalén impusieron la observancia total a los creyentes cristianos (21:25; cf. Hechos 15; véase la meditación del 28 de julio en el volumen 1).

Así pues, en la providencia de Dios, Pablo es arrestado, llegando por primera vez a Roma, con lo que el Evangelio se oye en los atrios del César.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 21). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Génesis 21 | Mateo 20 | Nehemías 10 | Hechos 20

20 ENERO

Génesis 21 | Mateo 20 | Nehemías 10 | Hechos 20

Los capítulos 9 y 10 de Nehemías deben leerse juntos. En el 9, vemos a los israelitas confesando “públicamente sus propios pecados y la maldad de sus antepasados” (9:2), pero no es una escena de arrepentimiento y confesión individual. Existe una dimensión comunitaria a gran escala, organizada y fortalecida por el Espíritu de Dios, maravillosa de contemplar. Durante una cuarta parte del día, el pueblo escucha la explicación y traducción de las Escrituras; durante otra cuarta parte, se entregan a la confesión y adoración, dirigidos por los levitas.

Esta oración comunitaria es, en gran medida, un repaso de la historia de Israel. Destaca los repetidos ciclos de declive en que ha caído el pueblo y las repetidas intervenciones de Dios para restaurarlos. El corazón de la confesión se encuentra en 9:33: “Tú has sido justo en todo lo que nos ha sucedido, porque actúas con fidelidad. Nosotros, en cambio, actuamos con maldad”.

“Por todo esto” (9:38), el pueblo hace un pacto con Dios (Nehemías 10); concretamente, una renovación del antiguo pacto mosaico. Los sacerdotes dirigen la oración, por lo que no sorprende que muchos elementos se centren en el templo. Sin embargo, también se abordan asuntos generales relativos al matrimonio (para preservar al pueblo de la contaminación pagana), la observancia del día de reposo y un compromiso generalizado a “a vivir de acuerdo con la ley que Dios les había dado por medio de su servidor Moisés, y a obedecer todos los mandamientos, normas y estatutos de nuestro Señor” (10:29).

Por supuesto, si las fiestas y rituales del antiguo Israel hubiesen cumplido la función que se les asignó, esta renovación del pacto no habría sido necesaria. Las grandes fiestas debían ser realmente ocasiones para ello. Por ejemplo, la Pascua tenía que recordar el éxodo y restaurar en la conciencia del pueblo la misericordia del Señor y su fidelidad al rescatarlos, proveyendo al mismo tiempo una oportunidad para un compromiso renovado de lealtad.

Los cristianos, como los antiguos israelitas, también deben renovar el pacto. Este es uno de los grandes propósitos de la Cena del Señor. Es un tiempo para examinarse, confesar el pecado, recordar lo que el Señor Jesús soportó para redimirnos y, junto al pueblo de Dios en asamblea local, rememorar y proclamar su muerte hasta que él venga. Si dejamos que este acto se limite a un ritual sin sentido, endureciendo nuestro corazón contra el Dios viviente, corremos un serio peligro. Nos hará bien, reunidos solemnemente, repasar nuestros pecados y confesarlos, comprender una vez más la fidelidad de Dios y profesar una nueva lealtad al nuevo pacto.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 20). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Génesis 20 | Mateo 19 | Nehemías 9 | Hechos 19

19 ENERO

Génesis 20 | Mateo 19 | Nehemías 9 | Hechos 19

La psicología de las masas es fácil de explicar después de los hechos, pero difícil de predecir. Recuerdo unas escandalosas elecciones del campus en la Universidad McGill, hace treinta y cinco años. Un estudiante interrumpió al candidato en cuestión con un par de comentarios embarazosos. La multitud se puso inmediatamente de su lado, alentándolo. Envalentonado, prosiguió con otro argumento, pero este era débil y no tenía sentido. El candidato lo miró con desdén y le preguntó: “¿Estás intentando hacer una reflexión?”. Incapaz de responder de forma rápida y directa, el estudiante vio cómo enseguida la multitud comenzó a abuchearle y decirle que se sentase y callase. En dos minutos, el apoyo entusiasta pasó a ser desprecio y burla. Fue fácil analizar lo ocurrido; era difícil de predecir. Demetrio el platero aprendió esta lección duramente (Hechos 19:23–41). Viendo que el testimonio de Pablo era efectivo, lo cual suponía una amenaza de disminución de ventas en su negocio como artesano que elaboraba estatuillas de plata de la diosa Artemisa (Diana en latín), trata de despertar oposición para detener el movimiento cristiano. Planeado o no, el resultado es el estallido de grandes disturbios, algo que Pablo considera como una oportunidad gloriosa de presentar el Evangelio a una enorme multitud; sus amigos, sin embargo, ven a esta como un peligro tan grande que consiguen, no sin dificultades, convencerle de apartarse de la misma.

Finalmente, el “secretario del concejo municipal” (más o menos, el equivalente a un alcalde) tranquiliza a la muchedumbre. Éfeso es una ciudad libre; Roma confía en que puede gobernarse sola y permanecer fiel al imperio. Este hombre sabe bien que las noticias de revueltas allí podían desencadenar una investigación que podría cambiar la posición de Éfeso. Roma podía enviar tropas e imponer un gobernador comisionado por el senado o por el propio emperador. El alcalde dice que los cristianos no son culpables de profanar el templo de Artemisa. Entonces, ¿por qué esos disturbios? Si Demetrio y sus amigos se sienten agraviados, que acudan a los tribunales o esperen la convocatoria de la próxima “legítima asamblea” de la ciudad (19:39, es interesante que el término sea ekklesia, de donde deriva “iglesia”), constituida adecuadamente. Así pues, este representante de la ciudad apacigua a la multitud y la despide.

Algunas lecciones son obvias. (1) Habitualmente, es muy insensato espolear a una muchedumbre. Las consecuencias de esta acción son impredecibles. (2) Dios siempre lo controla todo. A pesar de algunos momentos angustiosos, los resultados son maravillosos en este caso: los cristianos son absueltos, Demetrio y sus compinches han quedado mal, nadie ha sufrido daños. (3) Dios puede utilizar extrañas presiones económicas y políticas, incluyendo, en este caso, un artesano y un alcalde paganos, para llevar a cabo sus buenos propósitos.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, pp. 19–20). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Génesis 19 | Mateo 18 | Nehemías 8 | Hechos 18

18 ENERO

Génesis 19 | Mateo 18 | Nehemías 8 | Hechos 18

Si yuxtaponemos las dos lecturas de hoy: Nehemías 8 y Hechos 18, aprenderemos algo.

Gran parte de Hechos 18 está dedicada a la predicación y enseñanza de la Palabra de Dios y al asunto de cómo entender correctamente la revelación del Señor. Cuando Silas y Timoteo llegan a Corinto desde Macedonia (18:5), llevando presumiblemente con ellos algún dinero para su sustento, Pablo puede dedicarse “exclusivamente a la predicación” (18:5). Finalmente, la fuerte oposición que encuentra le obliga a pasar más tiempo con los gentiles. No pudiendo utilizar ya libremente la sinagoga, hace uso de la casa de Ticio Justo, al lado de la misma. Pronto, el propio jefe de esta se convierte (18:8). Algunos judíos formalizan una acusación legal contra Pablo, pero el magistrado local percibe que la disputa se ciñe esencialmente a interpretaciones contrarias de las Escrituras (18:12–16). El final del capítulo nos presenta a Apolos, versado en la Palabra y elocuente orador, pero mal informado aún sobre Jesús. “Conocía sólo el bautismo de Juan” (18:25). Puede que dominara las enseñanzas de Juan el Bautista para anunciar la venida de Jesús y quizás sabía incluso detalles de su vida, muerte y resurrección; sin embargo, como los “creyentes” al principio del siguiente capítulo, probablemente no tenía idea alguna de Pentecostés y del don del Espíritu; después de todo, muchos judíos de todo el imperio visitaban Jerusalén en la época de las fiestas y volvían a casa después. Si Apolos y otros se habían marchado de la ciudad después de la resurrección pero antes de Pentecostés, no era imposible que hubiesen transcurrido años antes de recibir toda la información, precisamente lo que Priscila y Aquila exponen a Apolos, explicándole “con mayor precisión el camino de Dios” (Hechos 18:26).

En Nehemías 8, Esdras comienza una conferencia bíblica de siete días. Lee detenidamente “la ley” a la multitud congregada. Los levitas se unen; “Los levitas… le explicaban la ley al pueblo, que no se movía de su sitio. Ellos leían con claridad el libro de la ley de Dios y lo interpretaban de modo que se comprendiera su lectura” (8:7–8). La palabra “interpretaban” puede traducirse “traducían”, pues la ley estaba escrita en hebreo, pero en esa época casi todo el mundo hablaba arameo. La Biblia había pasado a ser un libro hermético para ellos. Las personas la están entendiendo de nuevo por medio de su exposición y traducción. Todos se gozan por “haber comprendido lo que se les había enseñado” (8:12).

Tanto en el antiguo pacto como en el nuevo, lo más importante para el crecimiento y la maduración del pueblo de Dios es un corazón que anhele leer y comprender las palabras de su Señor, y personas que las expongan y expliquen con claridad.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 18). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Génesis 18 | Mateo 17 | Nehemías 7 | Hechos 17

17 ENERO

Génesis 18 | Mateo 17 | Nehemías 7 | Hechos 17

Cuando se termina un gran proyecto de construcción, o cuando se ha alcanzado un importante objetivo, se tiende frecuentemente a la relajación. En muchas ocasiones, una congregación ha dedicado una considerable energía para construir una nueva instalación y después se ha quedado aletargada durante meses o incluso años.

Nehemías percibe que la construcción del muro, tras la cual lo normal sería relajarse, no es el punto culminante del regreso. El resto del libro deja muy clara esta idea. La obra es poco menos que una preparación para muchas reformas políticas y religiosas de gran alcance. En el ministerio, es vital distinguir siempre los medios de los fines.

Con el muro terminado, Nehemías continúa siendo gobernador de toda la región de Judá durante un tiempo, pero escoge a dos hombres para que se ocupen de Jerusalén: su hermano Jananí (aparentemente, alguien en quien podía confiar) y un militar, Jananías, elegido por ser “fiel y temeroso de Dios como pocos” (Nehemías 7:2, compárese con la meditación del 6 de enero). Apreciamos algo nuevo y fundamental en estos líderes. No son aduladores o mercenarios; no están tratando de “encontrarse a sí mismos” o demostrar su hombría; no buscan subir a la escalera del éxito. Son hombres íntegros, que temen a Dios sobre todas las cosas.

Entonces, Nehemías da instrucciones acerca de la apertura y cierre de las puertas, previstas para evitar cualquier trampa entre las peligrosas horas del anochecer y el amanecer (7:3). Así pues, la administración y defensa de Jerusalén quedan establecidas.

Nehemías afronta ahora otro problema: la ciudad está vacía (7:4). Los muros se reconstruyeron ocupando aproximadamente la misma extensión que los originales. Jerusalén es una ciudad importante, pero la mayor parte de los judíos retornados están viviendo en la campiña. Lo que acontece en los siguientes capítulos, por tanto, sólo puede definirse como un avivamiento, seguido de la determinación del pueblo de enviar una décima parte de sus miembros a la ciudad para convertirse en la semilla de una nueva generación de jerosolimitanos. Como primer paso, Nehemías ahonda en los ya antiguos registros de aquellos primeros exiliados que volvieron del cautiverio a fin de esclarecer las genealogías que demostrasen quién formaba parte del pueblo del pacto y especialmente quién podía servir como sacerdote. Los pasos dados por Nehemías parecen formar parte de un minucioso plan del que él mismo afirma: “Mi Dios puso en mi corazón” (7:5).

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 17). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Génesis 17 | Mateo 16 | Nehemías 6 | Hechos 16

16 ENERO

Génesis 17 | Mateo 16 | Nehemías 6 | Hechos 16

En las grandes empresas de fe, es habitual estar rodeado de relaciones difíciles.

William Carey, padre de las misiones protestantes modernas, puede ser un héroe para nosotros, pero en su época lo veían como un excéntrico y sufrió mucho dolor personal y familiar. Los grandes reformadores no lucharon por simples ideas; se vieron enredados en grandes controversias que no solo incluían “enemigos”, sino innumerables personas que eran “amigos” en unos ámbitos, pero no en otros. En este tipo de situaciones, suele darse un gran abanico de puntos de vista y una considerable diversidad de grados de integridad. No se puede leer la biografía sincera y detallada de un líder cristiano sin observar los tipos de debate a los que son llamados a participar, difíciles, dolorosos, en ocasiones engañosos, y la frecuencia con la que estos se producen. Consideremos, por ejemplo, George Whitefield, de Arnold Dallimore, o D. Martin Lloyd-Jones, de Iain Murray. No se me ocurre ninguna excepción.

Cuando se ofrece la información suficiente, se debe decir lo mismo en relación a los líderes de fe que aparecen en las Escrituras. A pesar de la larga lista de sufrimientos físicos que los incrédulos y su llamamiento como apóstol fundador de iglesias le infligieron (2 Corintios 11), los momentos más angustiosos de Pablo los provocan personas de su círculo más cercano, cristianos que no se comportan como tales, falsos hermanos y apóstoles que socavan su obra con insinuaciones y medias verdades.

Este es el tipo de cosas al que se enfrenta ahora Nehemías (Nehemías 6). Al ser incapaces de conseguir nada ridiculizando, amenazando y oponiéndose de forma directa, Sambalat, Tobías y sus colaboradores recurren al subterfugio y las presiones personales. En este capítulo, encontramos mentiras, falsos profetas y acusaciones de rebelión. De hecho, incluso algunos de los judíos, el propio pueblo de Nehemías, que deben lealtad a Tobías debido a alianzas políticas y matrimoniales, utilizan su comprometida posición para tratar de convencer al gobernador de que renuncie a una política buena para los judíos y que honra a Dios. En todas estas maquinaciones, Nehemías se comporta con rectitud, pide ayuda a Dios y demuestra ser un líder con capacidad de discernimiento y perspicacia.

Los líderes cristianos actuales sufren problemas parecidos. Es necesario afrontarlos con la misma determinación pausada y el mismo discernimiento sin temor, algo totalmente cierto en el ministerio pastoral. Los desafíos más difíciles no surgirán de la oposición directa o de problemas con un edificio o algo parecido, sino de los engañadores, los mentirosos, los comprometidos con intenciones ocultas cuya palabrería parece tan “espiritual” que muchos se confunden. Esperemos estas dificultades; llegarán con toda seguridad. Es el precio del liderazgo cristiano en un mundo caído.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 16). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Génesis 16 | Mateo 15 | Nehemías 5 | Hechos 15

15 ENERO

Génesis 16 | Mateo 15 | Nehemías 5 | Hechos 15

Cuando iba al instituto en Canadá, un profesor de historia contó una experiencia que vivió. Lo hizo enormemente airado. Acababa de volver de los campos de batalla de la Segunda Guerra Mundial, donde había visto morir a muchos amigos. Volvió a casa, licenciado debido a una herida de guerra. Conducía un autobús en una importante ciudad canadiense. Un día, sentadas detrás de él, dos mujeres de aspecto próspero hablaban entre sí, cuando oyó que una de ellas decía a la otra: “Espero que esta guerra no acabe pronto. Nunca nos ha ido tan bien”.

Casi siempre hay personas que se benefician de los desastres de los demás, sobre todo de las guerras. En la época de Nehemías, también se daba este hecho (Nehemías 5). Aunque se estaba haciendo un esfuerzo serio para reconstruir la ciudad, en la campiña cercana las presiones fiscales del momento, junto a las condiciones de hambruna, hacían más ricos a los ricos y más pobres a los pobres. Estos hipotecaban sus tierras intentando salir adelante, pero las perdían; vendían como esclavos a miembros de su familia o a sí mismos. Para Nehemías, ser esclavo de un hermano judío seguía siendo esclavitud. En algunos sentidos, era peor: no sólo estaba preocupado por este problema en sí, sino por la dureza moral de los ricos que se aprovechaban de la ruina de otros sin compasión, desobedeciendo la ley de Moisés, que prohibía la usura, la codicia y la avaricia. Estaba claro que no necesitaban nada más. ¿Cómo podían justificar tales abusos de forma creíble?

No obstante, afortunadamente, la conciencia de estos ricos se enterneció, ya que no se rebelaron cuando se les reprendió: “Todos se quedaron callados, pues no sabían qué responder” (5:8). De hecho, acabaron arrepintiéndose, devolviendo lo que habían tomado y dejando de cobrar intereses a sus hermanos.

Claramente, uno de los factores que reforzaron la credibilidad de Nehemías mientras trabajaba para llevar a cabo estas reformas era su propia conducta. Sin duda, la gran mayoría de los gobernadores de la época aprovechaba su posición de poder para acumular considerables riquezas para sí mismos. Nehemías se negó a hacerlo. Presumiblemente, recibía del tesoro del imperio un jugoso estipendio y el sustento suficiente para él y sus hombres, por lo que declinó utilizar su poder para exigir más aportaciones materiales a la población local. En realidad, acabó sustentando a muchos de ellos (5:14–18).

Obediencia a Dios, compasión por los hermanos, liderazgo consistente, fidelidad al pacto que afecta al propio bolsillo, arrepentimiento y restauración: valores que sustituyeron a la corrupción y la voracidad anteriores, más importantes que la construcción del muro. Si este se hubiese reconstruido sin haber edificado de nuevo a las personas, el triunfo habría sido minúsculo.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 15). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Génesis 15 | Mateo 14 | Nehemías 4 | Hechos 14

14 ENERO

Génesis 15 | Mateo 14 | Nehemías 4 | Hechos 14

El drama de Nehemías 4 contiene muchas lecciones e ilustraciones acerca de diversas verdades. La narración es impresionante para nosotros, pero los que estaban viviendo la experiencia en primera persona pasaban por días de trabajo extremadamente duro, de gran tensión, miedo, inseguridad, creciente fe, polvo y suciedad. Sin embargo, algunas lecciones son útiles en cualquier época:

(1) Unas de las cosas más difíciles de soportar son el desprecio y la burla. Los judíos tuvieron que enfrentarse a ello por parte de Sambalat, Tobías y otros (4:1–3). El legado judeocristiano de las naciones occidentales era tan fuerte hasta décadas recientes, que muchos cristianos estaban protegidos de tales desprecios. La situación ha cambiado. Más vale que vayamos acostumbrándonos a lo que nuestros hermanos en Cristo han sufrido y sufren en otros tiempos y lugares, resistiendo mejor que nosotros.

(2) Aunque en algunas ocasiones Dios obra a través de medios espectaculares y sobrenaturales, habitualmente lo hace utilizando a personas comunes que asumen una responsabilidad y quieren actuar fielmente incluso en medio de situaciones difíciles. Los judíos se organizaron: “Oramos entonces a nuestro Dios y decidimos montar guardia día y noche para defendernos de ellos” (4:9). Se armaron y dividieron entre guerreros y obreros, pero Nehemías también les exhortó: “¡No les tengáis miedo! Acordaos del Señor, que es grande y temible, y pelead por… vuestros hogares” (4:14). Algunos que vivían cerca del enemigo oyeron las conspiraciones para detener el proyecto de construcción e informaron a Nehemías, que tomó cartas en el asunto frustrando esos planes, aunque todo el mérito corresponde a Dios (4:15).

(3) Esta perspectiva ofrece varias conclusiones prácticas. (a) Presupone un punto de vista centrado en Dios que evita el naturalismo. Si Dios es Dios, si se ha dado a conocer por gracia en los grandes momentos de la historia redentora, en visiones y palabras transmitidas fielmente por profetas levantados por él, ¿por qué no pensar también que obra en el llamado curso “natural” de los acontecimientos? Podemos caer en el error de pensar que el Todopoderoso sólo obra en lo espectacular y milagroso, estando ausente o permaneciendo indiferente el resto del tiempo. El Dios descrito en la Biblia no es tan pequeño o distante. (b) Esa es la razón por la que podemos confiar en el Señor. Nehemías no está recurriendo a un discurso exagerado que tenga un efecto psicológico, ni a una retórica religiosa descarada. Su fe está bien fundamentada en el Dios siempre activo y llevando a cabo sus propósitos redentores en la historia por medio del llamamiento y la transformación de los escogidos, y la construcción y purificación de su iglesia.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 14). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Génesis 14 | Mateo 13 | Nehemías 3 | Hechos 13

13 ENERO

Génesis 14 | Mateo 13 | Nehemías 3 | Hechos 13

Siempre merece la pena preguntar por qué se incluye en Hechos el resumen de un sermón particular. Algunas veces, la respuesta es muy obvia, al menos en parte. Por ejemplo, el sermón de Pedro en el día de Pentecostés, recogido en el capítulo 2: sean cuales sean sus características distintivas, está por encima de todos los primeros sermones evangelísticos cristianos posteriores a la resurrección, el primero después del descenso del Espíritu Santo. El que Pablo predica en Antioquía de Pisidia (Hechos 13:13–52) contiene muchos rasgos interesantes que ayudan a explicar por qué lo recoge Lucas:

(1) Se predica en una sinagoga y, por tanto, a personas que Pablo considera versados en las Escrituras, judíos, prosélitos, temerosos de Dios. No tiene que explicar cosas básicas como a los atenienses, que no conocen la Palabra de Dios (Hechos 17).

(2) Al predicar a los versados en la Palabra, Pablo comienza con una lectura selectiva de la historia de Israel, obviamente un enfoque estándar en la predicación cristiana, ya que Esteban también lo hace (Hechos 7).

(3) Esta historia selectiva tiene el propósito de establecer una reflexión central: Dios ha prometido la venida de un rey del linaje davídico, lo cual suministra a Pablo la base a partir de la cual dará el salto al testimonio cristiano: el Mesías, ese rey davídico, ha llegado y su nombre es Jesús.

(4) Con esta línea de pensamiento, y para esa multitud versada en las Escrituras, Pablo dedica parte de su sermón a exponer determinados textos que demostrarán sus reflexiones más importantes.

(5) Pablo deja claro que el propósito y el objetivo de la venida de Cristo es el perdón de los pecados. Compara la naturaleza y el ámbito de este perdón con lo que la ley de Moisés proveía. Pablo está interesado en los acontecimientos históricos de salvación que han tenido lugar con la llegada del Mesías (13:39). Además, la salvación que Pablo anuncia otorga un papel fundamental a la justificación.

(6) Los siguientes versículos (13:42–52) explican cómo la popularidad de Pablo incita a la envidia, lo cual genera diversas consecuencias, incluyendo que el apóstol deje la sinagoga y se centre en la más extensa población gentil. Esta es una demostración concreta de algo que caracteriza al ministerio evangelístico de Pablo en cada nuevo lugar que visita: comienza con los judíos y los que se reúnen en la sinagoga, una cuestión de convicción para él; sin embargo, finalmente, se vuelve, o se ve obligado a ello, a los paganos desconocedores de la Palabra, una cuestión de llamamiento para él, porque sabe que ha sido llamado a ser el apóstol a los gentiles (Gálatas 2:8).

(7) Como ocurre en otras ocasiones, la predicación de Pablo provoca disturbios y avivamiento.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 13). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Génesis 13 | Mateo 12 | Nehemías 2 | Hechos 12

12 ENERO

Génesis 13 | Mateo 12 | Nehemías 2 | Hechos 12

Merece la pena comparar estos dos pasajes: Nehemías 2; Hechos 12:1–19.

Por supuesto, el mismo Dios está detrás de ambas situaciones. En las dos, un solo siervo del Señor se enfrenta al desafío de enseñar y fortalecer al pueblo de Dios en un momento de oposición por parte de enemigos bastante hostiles. Ambos hombres de encuentran en peligro, en parte por razones políticas, aunque en el caso de Pedro es más inmediato. Su lealtad al Dios viviente y a la misión a la que cada uno de ellos es llamado es inquebrantable.

A partir de ahí, las historias divergen. Habiendo convencido al emperador, Nehemías se ve en la frontera imperial. Dispone de cierta autoridad sobre el papel, pero los habitantes de la zona están dispuestos a dificultarle las cosas. Él procede paso a paso, con sabiduría, consiguiendo el apoyo de los líderes judíos locales, garantizando los suministros necesarios para la construcción del muro, doblegando a sus enemigos y sus artimañas. No hay milagros para Nehemías, ni manifestaciones de poder excepcionales, ni ángeles en la noche. Solo hay una gran cantidad de trabajo arriesgado y valiente.

En contraste, la situación de Pedro es mucho más complicada. Está encarcelado y esperando su ejecución. Jacobo ya ha muerto ejecutado y no existen razones para pensar que él escapará de la espada del verdugo. En una extraña aparición que confunde con un sueño, un ángel lo rescata; las cadenas caen, las puertas se abren por sí solas. Cuando se ve fuera de los muros de la prisión, Pedro reacciona y se presenta en casa de la madre de Juan Marcos, donde muchos están reunidos orando por él. Finalmente, consigue entrar y, a su debido, tiempo se marcha a “otro lugar” (12:17). En el caso de Pedro, escapar de la muerte es un triunfo y la fe de la iglesia se ha visto fortalecida por lo ocurrido, gracias a la milagrosa manifestación de ayuda angelical.

Debemos aprender una y otra vez la lección que nos enseñan estas experiencias radicalmente diferentes: los siervos de Dios no tienen los mismos dones, las mismas tareas, los mismos éxitos o el mismo grado de intervención divina. Se trata, en parte, de una cuestión de dones y llamamiento, de saber dónde encajamos en los propósitos redentores de Dios que él está revelando. ¿Nos ha puesto él en una época de declive, por ejemplo, o de avivamiento; de persecución, o de importantes avances? Dejemos que Dios sea Dios; que todos sus siervos seamos fieles.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 12). Barcelona: Publicaciones Andamio.