Cuando Dios se vuelve 100 % a nuestro favor

FEBRERO, 26

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Cuando Dios se vuelve 100 % a nuestro favor

Devocional por John Piper

Entre los cuales también todos nosotros en otro tiempo vivíamos en las pasiones de nuestra carne, satisfaciendo los deseos de la carne y de la mente, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. (Efesios 2:3)

Toda la ira de Dios, toda la condenación que merecemos, fue derramada en Jesús. Todas las demandas de justicia perfecta de Dios hacia nosotros fueron cumplidas por Cristo. En el momento que vemos (¡por gracia!) este Tesoro y lo recibimos a él de este modo, su muerte cuenta como si fuera nuestra muerte y su condenación como nuestra condenación y su justicia como nuestra justicia, y Dios se vuelve en ese instante, irrevocablemente y para siempre, 100 % a nuestro favor.

La pregunta que queda sin responder es la siguiente: «¿No enseña la Biblia que en la eternidad Dios establece su favor hacia nosotros por medio de la elección?».

En otras palabras, las personas reflexivas se preguntan: «¿Se volvió Dios 100 % a nuestro favor solo en el momento de fe y unión con Cristo y la justificación? ¿No se había vuelto 100 % a nuestro favor en el acto de la elección desde antes de la fundación del mundo?». Pablo dice en Efesios 1:4-5: «… [Dios] nos escogió en Él [Cristo] antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de Él. En amor nos predestinó para adopción como hijos para sí mediante Jesucristo».

Entonces ¿no está Dios 100 % a favor de los elegidos desde la eternidad? La respuesta se encuentra en el significado de 100 %.

Con el término 100 % estoy tratando de preservar una verdad bíblica que se encuentra en varios pasajes de las Escrituras. Por ejemplo, en Efesios 2:3, Pablo dice que los cristianos eran «hijos de ira» antes de que fueran vivificados en Cristo Jesús: «todos nosotros en otro tiempo vivíamos [con los hijos de desobediencia] en las pasiones de nuestra carne, satisfaciendo los deseos de la carne y de la mente, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás».

Pablo está queriendo decir que, antes de la regeneración, la ira de Dios estaba sobre nosotros. Los elegidos estaban bajo ira. Esto cambió cuando Dios nos dio vida en Cristo Jesús y nos despertó a la verdad y la belleza de Cristo para que lo recibiéramos como a aquel que murió por nosotros y —por nuestra unión a él— aquel cuya justicia es contada como nuestra. Antes de que esto pasara, estábamos bajo la ira de Dios. Después, debido a la fe en Cristo y la unión a él, toda la ira de Dios fue quitada y luego él se volvió, en ese sentido, 100 % a nuestro favor.

Por lo tanto, regocijémonos en la verdad de que Dios nos guardará. Él nos llevará hasta el final porque, en Cristo, él está 100 % a nuestro favor. Por lo tanto, llegar al final no hace que Dios esté 100 % a nuestro favor. Llegar al final es el resultado de que él ya estuviera 100 % a nuestro favor.

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Somos muy amados

FEBRERO, 25

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Somos muy amados

Devocional por John Piper

Entre los cuales también todos nosotros en otro tiempo vivíamos en las pasiones de nuestra carne, satisfaciendo los deseos de la carne y de la mente, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por causa del gran amor con que nos amó, aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia habéis sido salvados)… (Efesios 2:3-5)

¿Acaso no nos encantaría escuchar al ángel Gabriel decir: «Eres muy amado»?

Eso le ocurrió a Daniel tres veces:

  • «Al principio de tus ruegos fue dada la orden, y yo he venido para enseñártela, porque tú eres muy amado» (Daniel 9:23).
  • «Daniel, varón muy amado, está atento a las palabras que te hablaré, y ponte en pie; porque a ti he sido enviado ahora» (Daniel 10:11).
  • «Y me dijo: Muy amado, no temas; la paz sea contigo; esfuérzate y aliéntate» (Daniel 10:19).

Tengamos aliento. Si tenemos fe en Jesús, Dios mismo nos dice: «Eres muy amado».

Por naturaleza, éramos hijos de la ira, como el resto de la humanidad. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo… Porque por gracia somos salvos por medio de la fe (Efesios 2:3-5,8).

Es mejor que la voz del ángel. Si estamos «vivos», somos muy amados.

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Dios abre el corazón

FEBRERO, 24

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Dios abre el corazón

Devocional por John Piper

Y estaba escuchando cierta mujer llamada Lidia, de la ciudad de Tiatira, vendedora de telas de púrpura, que adoraba a Dios; y el Señor abrió su corazón para que recibiera lo que Pablo decía. (Hechos 16:14)

En cualquier lugar que Pablo predicara, algunos creían y otros no. ¿Cómo podemos entender por qué algunos de los que están «muertos en delitos y pecados» (Efesios 2:1,5) creyeron y otros no lo hicieron?

La respuesta a por qué algunos no creyeron es que ellos «desecharon» (Hechos 13:46) el mensaje del evangelio porque era «necedad» para ellos y «no puede[n] entenderlo» (1 Corintios 2:14). La mente carnal «es enemiga de Dios, porque no se sujeta a la ley de Dios, pues ni siquiera puede hacerlo» (Romanos 8:7).

Aquellos que escuchan y rechazan el evangelio «odian la luz» y no vienen a la luz para que sus obras no sean expuestas (Juan 3:20). Permanecen «entenebrecidos en su entendimiento… por causa de la ignorancia que hay en ellos, por la dureza de su corazón» (Efesios 4:18). Es una ignorancia culpable porque la verdad está disponible, pero ellos «con injusticia restringen la verdad» (Romanos 1:18).

Ahora bien, dado que todos están en esta condición de una rebelde dureza de corazón, muertos en sus delitos, ¿por qué algunos creen? El libro de Hechos ofrece la respuesta por lo menos de tres maneras diferentes. Una es que ellos están destinados a creer. Cuando Pablo predicó en Antioquía de Pisidia, los gentiles se regocijaron y «creyeron cuantos estaban ordenados a vida eterna» (Hechos 13:48).

Otra manera de responder a por qué algunos creen es que Dios concede el arrepentimiento. Cuando los santos de Jerusalén oyeron que los gentiles, y no solo los judíos, estaban respondiendo al evangelio, dijeron: «Así que también a los gentiles ha concedido Dios el arrepentimiento que conduce a la vida» (Hechos 11:18).

Pero la respuesta más clara que hallamos en Hechos a la pregunta de por qué una persona cree el evangelio es que Dios abre el corazón. Lidia es el mejor ejemplo. ¿Por qué creyó? Hechos 16:14 dice: «y el Señor abrió su corazón para que recibiera lo que Pablo decía».

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La hora de amenaza inusual

FEBRERO, 23

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La hora de amenaza inusual

Devocional por John Piper

 

Si sois vituperados por el nombre de Cristo, dichosos sois, pues el Espíritu de gloria y de Dios reposa sobre vosotros. (1 Pedro 4:14)

Muchos cristianos en el mundo hoy no conocen el peligro de vida que conlleva creer en Cristo. Nos hemos acostumbrado a estar libres de dicha persecución. Nos parece que es la manera como debe ser.

Por eso, nuestra primera reacción ante la amenaza de que las cosas podrían ser de otra manera es a menudo ira. Pero esa ira puede ser una señal de que hemos perdido el sentir de que somos extranjeros y peregrinos (1 Pedro 2:11 dice: «Amados, os ruego como a extranjeros y peregrinos…»).

Quizás nos hemos establecido demasiado en este mundo. No tenemos nostalgia por Cristo como Pablo la tenía: « Porque nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también ansiosamente esperamos a un Salvador, el Señor Jesucristo…» (Filipenses 3:20).

Muchos de nosotros necesitamos el recordatorio: «Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que en medio de vosotros ha venido para probaros, como si alguna cosa extraña os estuviera aconteciendo…» (1 Pedro 4:12).

¿Se han preguntado alguna vez cómo responderían en la hora de la prueba final? Apuntando con un arma en la mano, un hombre pregunta: «¿Eres cristiano?». He aquí una palabra sólida para darles esperanza de que responderían mejor de lo que creen.

«Si sois vituperados por el nombre de Cristo, dichosos sois, pues el Espíritu de gloria y de Dios reposa sobre vosotros» (1 Pedro 4:14). Estas palabras de aliento de Pedro dicen que en la hora de amenaza inusual (ya sea insulto o muerte), habrá un «Espíritu de gloria y de Dios [reposando] en vosotros». ¿No significa eso acaso que Dios otorga especial ayuda en la hora de crisis a aquellos que sufren por ser cristianos?

No quiero decir que él esté ausente en otros de nuestros sufrimientos. Simplemente quiero decir que Pedro interrumpió el fluir de su discurso para decir que aquellos que sufren «por el nombre de Cristo» experimentarán un «reposo» en sí mismos del «Espíritu de gloria y de Dios».

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Nuestro siervo Jesús

FEBRERO, 21

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Nuestro siervo Jesús

Devocional por John Piper

 

Porque ni aun el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. (Marcos 10:45)

Él no fue solo siervo de su pueblo mientras vivió en la tierra, sino que también será nuestro siervo cuando regrese. «Dichosos aquellos siervos a quienes el señor, al venir, halle velando; en verdad os digo que se ceñirá para servir, y los sentará a la mesa, y acercándose, les servirá» (Lucas 12:37).

No solamente eso: él es nuestro siervo ahora. «”Nunca te dejaré ni te desampararé”, de manera que podemos decir confiadamente: “El Señor es el que me ayuda; no temeré. ¿Qué podrá hacerme el hombre?”».

¿Denigra esto al Cristo resucitado —el decir que él fue y es y será para siempre el siervo de su pueblo? Lo haría si siervo significara ‘aquel que recibe órdenes’, o si pensáramos que nosotros somos amos de él. Sí, eso lo deshonraría. Sin embargo, decir que somos débiles y necesitados no lo deshonra.

No lo deshonra que digamos que él es el único que puede servirnos con lo que más necesitamos.

No lo deshonra que digamos que él es una fuente inagotable de amor, y que mientras más nos ayuda y más dependemos de su servicio, más increíbles nos parecen sus recursos. Por lo tanto, podemos decir confiadamente: «¡Jesucristo está vivo para servir!».

Él está vivo para salvar. Él está vivo para dar, y está muy entusiasmado de que así sea.

No está agobiado con nuestras preocupaciones. Él florece al llevar nuestras cargas. Él quiere «obrar a favor de quien espera en él» (Isaías 64:4). Él «favorece a los que… esperan en su misericordia» (Salmos 147:11).«Porque los ojos del Señor recorren toda la tierra para fortalecer a aquellos cuyo corazón es completamente suyo» (2 Crónicas 16:9).

El servicio omnipotente de Jesucristo se desborda para el bien de todo aquel que en él confía.

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El Calvinista

El Calvinista

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John Piper

Nota del editor: Soldados de Jesucristo y Desiring God presentan la versión en español del aclamado poema escrito por el Pastor John Piper: El Calvinista [The Calvinist], grabado en las voces de los Pastores Félix Cabrera, Nathan Díaz, Josué D. Rodríguez, Otto Sánchez y Greg Travis. Esta es una adaptación al español por el Pastor Josué D. Rodríguez.


¿Puedo invitarte a ver la vida de un Calvinista? Probablemente no es lo que te imaginas. El Dios soberano de la Biblia está lleno de sorpresas. Los sermones y ensayos son buenos, pero a veces sólo los poemas funcionan. Vamos palpando palabras especiales y formas especiales para capturar el resplandor de Dios.

Escribí este poema llamado “El Calvinista” para dar un vistazo a la intervención soberana de Dios en la vida de un hombre pecador. No existe ni una parte de la vida donde la grandeza de Dios no penetre profundamente. Te quiero ayudar a que experimentes eso.

Esperamos que “El Calvinista” sea un vídeo-poema que meditarás detenidamente, reflexionarás, releerás, mirarás de nuevo, y compartirás con amigos y familiares.

Mi oración es que este grande y glorioso Dios soberano estará de pie delante de Su palabra y de nuestras vidas con una fuerza tan convincente que, más temprano que tarde, los reinos de la tierra se convertirán en el Reino de nuestro Dios por medio de Jesucristo.

 

El Calvinista
Un poema por John Piper
Adaptado al español por Josué D. Rodríguez

Míralo con rodilla doblada
Escucha su oración exclamada
El aliento de su clamor
Santificado sea El Señor

Míralo en la Palabra
Inmóvil está su alma
Acumulando con atención
en hoguera hasta la combustión

Míralo en sus libros
Árbol al lado de ríos
Bebiendo en la raíz
Llevando fruto es feliz

Míralo con su pluma
Escribiendo línea con musa
“¡Refina!” Su corazón exclama
Profundo en la Palabra excava

Míralo en la plaza
Guardado de toda trampa
Detective implacable
La verdad su misión incansable

Míralo en la calle
Buscando preguntarle
Al que no es de la grey
“¿Conoces a mi Rey?”

Míralo en discusión
Firme con resolución
A su Padre busca honrar
Nunca Su Palabra quebrantar

Míralo en su oficio
En completo compromiso
El hombre planes tendrá
Pero es Dios quien dispondrá

Míralo en su cena
De gratitud se llena
La gracia saboreando va
En cada pedazo de pan

Míralo con su criatura
¡Como disfruta su ternura!
Su gozo toma vuelo
Al jugar con ella en el suelo

Míralo con su amada
Perdido en su mirada
No hay otra para él
Dulce como la miel

Míralo descarriado
Su corazón quebrantado
¡¿Qué será de mí?!
Sólo Uno me puede redimir

Míralo en lamento
Lleno de arrepentimiento
“Para alcanzar exaltación
Debo vivir en humillación”

Míralo en su adoración
Entonando su canción
“¡Yo ciego fui
Más por la sangre vi!”

Míralo junto al mar
Disfrutando contemplar
La gloria de su Dios
Revelada en la Creación

Míralo en el dormir
Con susurro le oyes decir
“Ningún crédito puedo tomar
Cuando mañana logre despertar”

Míralo en lecho de muerte
Con su corazón ardiente
Vislumbrando la celestial estancia
Su suspiro final: “¡Ganancia!”

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John Piper (@JohnPiper) es fundador y maestro de desiringGod.org y ministro del Colegio y Seminario Belén. Durante 33 años, trabajó como pastor de la Iglesia Bautista Belén en Minneapolis, Minnesota. Es autor de más de 50 libros.

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Maravillado por la resurrección

FEBRERO, 20

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Maravillado por la resurrección

Devocional por John Piper

Amados, esta es ya la segunda carta que os escribo, en las cuales, como recordatorio, despierto en vosotros vuestro sincero entendimiento… (2 Pedro 3:1)

Al acercarse la Pascua, despertemos nuestro agradecimiento y gozo y admiración y asombro ante lo que la resurrección de Jesús significa para nosotros. La maldición de nuestra naturaleza caída es que lo que alguna vez nos entusiasmaba se ha convertido ahora en normal. La realidad no ha cambiado; nosotros sí.

Esa es la razón por la que la Biblia existe. Pedro dice acerca de sus dos cartas que han sido escritas para «despertar» o «suscitar» en la forma de «recordatorio».

Por lo tanto, despertemos nuestro sincero entendimiento por medio de un recordatorio.

¿Qué es lo que Dios ha hecho al resucitar a Jesús de entre los muertos? He aquí algunas respuestas bíblicas.

Debido a la resurrección de Jesús, hemos vuelto a nacer a una esperanza viva.

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien según su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo a una esperanza viva, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos… (1 Pedro 1:3).

Debido a la resurrección de Jesús, ahora él tiene la gloria para la que fuimos creados. Nuestro destino final es verlo como él es.

Dios, que le resucitó de entre los muertos y le dio gloria… (1 Pedro 1:21).

Y ahora, glorifícame tú, Padre, junto a ti, con la gloria que tenía contigo antes que el mundo existiera… Padre, quiero que los que me has dado, estén también conmigo donde yo estoy, para que vean mi gloria, la gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo (Juan 17:5,24).

Que el Señor Jesús resucitado despierte nuestro sincero entendimiento a nuevas profundidades de adoración y fidelidad y gozo.

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El tipo de frío que mata

FEBRERO, 19

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El tipo de frío que mata

Devocional por John Piper

Envía sus órdenes a la tierra; su palabra corre velozmente. (Salmos 147:15)

Esta noche hará cuarenta grados más en el congelador de nuestra cocina que afuera, acá en Minneapolis. La temperatura más alta mañana será de cinco grados bajo cero (Fahrenheit). Recibimos esto de la mano de Dios.

Envía sus órdenes a la tierra;
su palabra corre velozmente.
Manda la nieve como lana;
esparce la escarcha cual ceniza.
Arroja su hielo como migas de pan;
¿Quién puede resistir ante su frío?
Envía su palabra y los derrite;
hace soplar su viento y el agua corre

(Salmos 147:15-18).

Este es el tipo de frío con el que no jugamos. Nos mata.

Cuando vine de Carolina del Sur a Minnesota, me vestí de manera apropiada. Sin embargo, no había preparado suministros ni un equipo de socorro en mi auto en caso de que se averiara.

Un domingo en la noche, en el regreso de la iglesia a la casa, en medio de un frío de este tipo, mi auto murió. Esto ocurrió antes de que existieran los teléfonos celulares, y yo tenía a dos niños pequeños en el auto.

No había nadie en ese camino, y de repente me di cuenta de que esto era peligroso.

Pronto fue muy peligroso. No venía nadie.

Vi a la distancia, a través de una cerca, una casa. Yo soy el papá, y este es mi trabajo. Trepé la cerca, corrí a la casa y toqué la puerta. Había gente. Les expliqué que tenía a mi esposa y a dos niños pequeños en el auto y les pregunté si nos dejarían entrar. Así lo hicieron.

Este es el tipo de frío con el que uno no juega.

Esta es una manera más en que Dios dice: «sea caliente o frío, alto o profundo, afilado o desafilado, ruidoso o silencioso, brillante u oscuro… no se juega conmigo. Yo soy Dios. Yo hago todas estas cosas. Ellas hablan de mí, así como la brisa tibia de verano lo hace, y la lluvia ligera, y la suave luz nocturna de la luna, y el sonido del agua a orillas del lago, y los lirios del campo y los pájaros en el aire».

Hay una palabra para nosotros en medio de este frío. Que el Señor nos dé piel para sentir y oídos para oír.

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Cuando somos inmortales

FEBRERO, 18

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Cuando somos inmortales

Devocional por John Piper

Cuando se hizo de día, los judíos tramaron una conspiración y se comprometieron bajo juramento, diciendo que no comerían ni beberían hasta que hubieran matado a Pablo. (Hechos 23:12)

¿Y qué pasó con esos tipos hambrientos que prometieron no comer hasta que hubieran tendido una emboscada a Pablo?

Leemos sobre ellos en Hechos 23:12: «Cuando se hizo de día, los judíos tramaron una conspiración y se comprometieron bajo juramento, diciendo que no comerían ni beberían hasta que hubieran matado a Pablo». No funcionó. ¿Por qué? Porque una serie de eventos poco probables ocurrieron:

· Un niño escuchó la conspiración.

· El niño era el hijo de la hermana de Pablo.

· El niño tuvo el coraje de ir donde el centurión romano que vigilaba a Pablo.

· El centurión lo tomó en serio y lo llevó al tribuno.

· El tribuno le creyó y preparó «doscientos soldados, setenta jinetes y doscientos lanceros» para llevar a Pablo a seguridad.

Muy poco probable y extraño, pero eso es lo que ocurrió.

¿Qué es lo que hicieron mal los hombres hambrientos esperando en la emboscada? Fallaron en evaluar lo que le ocurrió a Pablo justamente antes de que ellos conspiraran. El Señor se le apareció a Pablo en la prisión y le dijo: «Ten ánimo, porque como has testificado fielmente de mi causa en Jerusalén, así has de testificar también en Roma» (Hechos 23:11).

Cristo dijo que Pablo iría a Roma, y eso sucedió. Ninguna emboscada puede oponerse a la promesa de Cristo. Hasta que llegara a Roma, Pablo sería inmortal. Había un testimonio final que debía ser dado, y Cristo se aseguraría de que Pablo lo diera.

Nosotros también tenemos un testimonio que dar, y seremos inmortales hasta que lo hayamos dado.

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Los dulces designios de Dios

FEBRERO, 17

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Los dulces designios de Dios

Devocional por John Piper

Pero cuando Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre y me llamó por su gracia… (Gálatas 1:15)

Meditemos en la conversión de Pablo, la soberanía de Cristo y lo que los pecados de Pablo tienen que ver con nuestra salvación.

Pablo dice que Dios «me apartó desde el vientre de mi madre», y que luego, en el camino a Damasco, «me llamó por su gracia» (Gálatas 1:15). Esto significa que, entre el nacimiento de Pablo y el llamamiento en el camino a Damasco, él ya había sido escogido pero aún no había sido llamado como instrumento de Dios (Hechos 9:15; 22:14).

Lo anterior significa que Pablo estaba golpeando y encarcelando y asesinando a cristianos como un escogido de Dios que pronto se convertiría en un misionero cristiano.

Y aconteció que cuando iba de camino, estando ya cerca de Damasco, como al mediodía, de repente una luz muy brillante fulguró desde el cielo a mi derredor, y caí al suelo, y oí una voz que me decía: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” (Hechos 22:6-7).

No había forma de negarlo o escaparse. Dios lo había escogido para esto antes de que él naciera, y ahora lo estaba llevando a cabo. La palabra de Cristo es soberana. No había negociación posible.

Levántate y entra a Damasco; y allí se te dirá todo lo que se ha ordenado que hagas (Hechos 22:10).

Damasco no fue el lugar donde el libre albedrío de Pablo cediera a Cristo después de décadas de intentos divinos inútiles para salvarlo. Dios tenía un tiempo para escogerlo (antes de que naciera) y un tiempo para llamarlo (en el camino a Damasco). Pablo cedió cuando Dios lo llamó.

Por lo tanto, los pecados que Dios permitió que ocurrieran entre el nacimiento de Pablo y su llamamiento fueron parte del plan, ya que Dios podría haber hecho la obra de Damasco antes.

¿Tenemos alguna idea de lo que el plan de esos pecados podría ser? Sí. Fueron permitidos para ustedes y para mí —para todos aquellos que teman que sus pecados estén fuera del alcance de la gracia—. Es de esta manera que los pecados de Pablo se relacionan con nosotros.

Aun habiendo sido yo antes blasfemo, perseguidor y agresor. Sin embargo, se me mostró misericordia… por esto hallé misericordia, para que en mí, como el primero, Jesucristo demostrara toda su paciencia como un ejemplo para los que habrían de creer en Él para vida eterna (1 Timoteo 13, 16).

¡Oh, cuán dulces son los designios de Dios, que en su soberanía salva a pecadores endurecidos!

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