Cuando la obediencia parece imposible

FEBRERO, 16

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Cuando la obediencia parece imposible

Devocional por John Piper

Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac… (Hebreos 11:17)

Para muchos de ustedes ahora —y para otros ya llegará el momento— la obediencia parece ser el final de un sueño. Sienten que si hacen lo que la Palabra de Dios o el Espíritu de Dios los está llamando a hacer, esto los hará miserables, y que no hay manera de que Dios lo haga todo para bien.

Quizás el mandamiento o el llamado de Dios que escuchan ahora sea quedarse casado o quedarse soltero, permanecer en ese trabajo o dejarlo, bautizarse, hablar en el trabajo acerca de Cristo, rehusarse a ceder en su estándar de honestidad, confrontar a una persona que está en pecado, aventurarse a una nueva vocación, ser un misionero. Y como lo ve nuestra mente limitada, la posibilidad de hacer esto es terrible —es como la pérdida de Isaac—.

Han considerado cada perspectiva humanamente posible y es imposible que se obtenga un buen resultado.

Ahora ya saben qué es lo que Abraham sintió. Esta historia de la Biblia es para ustedes.

¿Desean a Dios y sus caminos y sus promesas más que a nada, y creen que él puede honrar y honrará la fe y obediencia de ustedes, al no avergonzarse de llamarse su Dios, y usar toda su sabiduría y poder y amor para convertir este camino de obediencia en un camino de vida y gozo?

Esa es la crisis que enfrentan ahora: ¿Lo desean? ¿Confiarán en él? La palabra de Dios para ustedes es que Dios es digno y Dios es capaz.

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Cada paso dado hacia el calvario fue por amor

FEBRERO, 15

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Cada paso dado hacia el calvario fue por amor

Devocional por John Piper

En esto conocemos el amor: en que Él puso su vida por nosotros… (1 Juan 3:16)

El amor de Cristo por nosotros en su muerte fue tan consciente como fue intencional su sufrimiento. Si fue intencional al dar su vida, fue por nosotros. Fue amor.

Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin (Juan 13:1).

Cada paso dado hacia el Calvario significaba: «te amo».

Por lo tanto, sentir el amor de Cristo al dar su vida por nosotros ayuda a ver que fue totalmente intencionado.

Observemos lo que Jesús dijo inmediatamente después del momento violento en que Pedro trató de atravesar el cráneo del siervo, pero que solo le cortó la oreja.

Entonces Jesús le dijo: Vuelve tu espada a su sitio, porque todos los que tomen la espada, a espada perecerán. ¿O piensas que no puedo rogar a mi Padre, y Él pondría a mi disposición ahora mismo más de doce legiones de ángeles? Pero ¿cómo se cumplirían entonces las Escrituras que dicen que así debe suceder? (Mateo 26:52-54).

Una cosa es decir que los detalles de la muerte de Jesús fueron predichos en el Antiguo Testamento; pero es ir mucho más allá decir que Jesús mismo estaba tomando decisiones precisamente para asegurarse de que las Escrituras se cumplieran.

Eso es lo que Jesús dijo que estaba haciendo en Mateo 26:54: «Yo podría escaparme de esta desgracia, pero ¿cómo se cumplirían entonces las Escrituras que dicen que así debe suceder?».

No estoy escogiendo el camino que podría escoger para salirme de estas circunstancias porque conozco las Escrituras. Sé lo que debe ocurrir. Es mi elección cumplir con todo lo que se ha predicho de mí en la Palabra de Dios.


Devocional tomado del articulo “The Intensity of Christ’s Love and the Intentionality of His Death”

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Cristo es el medio y el fin

FEBRERO, 14

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Cristo es el medio y el fin

Devocional por John Piper

Con Cristo he sido crucificado, y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. (Gálatas 2:20)

¿Para qué creó Dios el universo y por qué lo está gobernando de la manera que lo hace? ¿Qué es lo que Dios está logrando? ¿Es Jesucristo un medio para este fin, o es el fin de este logro?

Jesucristo es la revelación suprema de Dios. Él es Dios en forma humana. Como tal, él es el fin, y no un medio.

La manifestación de la gloria de Dios es la razón de la existencia del universo. Es esto lo que Dios está logrando. Los cielos y la historia del mundo «declaran la gloria de Dios».

Sin embargo, Jesucristo fue enviado a hacer algo que debía hacerse. Él vino a remediar la caída del hombre. Vino a rescatar a los pecadores de la destrucción inevitable por su pecado. Los que sean rescatados verán y saborearán y reflejarán la gloria de Dios con gozo eterno.

Otros continuarán amontonando desdén hacia la gloria de Dios. Así que Jesucristo es el medio para lo que Dios quería lograr en la manifestación de su gloria para el regocijo de su pueblo.

Pero en ese logro en la cruz, al morir por los pecadores, Cristo revela de manera suprema el amor y la justicia del Padre. Esa fue la cumbre de la revelación de la gloria de Dios —la gloria de su gracia—.

Por lo tanto, en el preciso momento de su acto perfecto como medio para llevar a cabo el propósito de Dios, Jesús se convirtió en el fin de ese propósito. Al morir en el lugar de los pecadores y al resucitar por la vida de ellos, Cristo se convirtió en la revelación central y suprema de la gloria de Dios.

El Cristo crucificado es, por lo tanto, tanto el medio como el fin del propósito de Dios en el universo.

Sin su obra, el fin de revelar la plenitud de la gloria de Dios para el regocijo del pueblo de Dios no habría ocurrido.

Y en esa misma obra como medio, Cristo se convirtió en el fin —aquel que será por siempre el centro de nuestra adoración, mientras pasamos la eternidad viendo y saboreando más y más de lo que él reveló de Dios cuando se convirtió en maldición por nosotros—.

Jesús es el fin por el que el universo fue creado, y es el medio que hace posible que podamos gozar de ese fin.


Devocional tomado del articulo “A Good Friday Meditation: Christ and the Meaning of the Universe”

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La ciudad perfecta

FEBRERO, 13

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La ciudad perfecta

Devocional por John Piper

Pues [Dios] les ha preparado una ciudad. (Hebreos 11:16)

Sin contaminación, ni grafito, ni basura, ni paredes despintadas o garajes de podredumbre, ni césped muerto o botellas quebradas, ni lenguaje grosero de la calle, ni confrontaciones con actitud desafiante, ni violencia doméstica, ni peligros en la noche, ni incendios provocados o mentiras o robos o asesinatos, sin vandalismos y sin monstruosidades.

La ciudad de Dios será perfecta porque Dios estará en ella. Él caminará y hablará y se manifestará en cada parte de esta ciudad. Todo lo que es bueno y hermoso y santo y pacífico y verdadero y feliz existirá en ese lugar, porque Dios estará ahí.

La justicia perfecta estará presente, así como recompensa que retribuye mil veces cada dolor sufrido en obediencia a Cristo. Y nunca se deteriorará. Es más, brillará cada vez más a medida que la eternidad va estirándose hacia una era infinita de gozo creciente.

Cuando deseamos esta ciudad por sobre todas las cosas en la tierra estamos dando honor a Dios, quien, de acuerdo a Hebreos 11:10, es el arquitecto y constructor de la ciudad. Cuando honramos a Dios, él se agrada y no se avergüenza de ser llamado nuestro Dios.


Devocional tomado del sermón “La esperanza de los exiliados en la Tierra”

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La mejor forma de esclavitud

La mejor forma de esclavitud

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Devocional por John Piper

Porque el que fue llamado por el Señor siendo esclavo, liberto es del Señor; de la misma manera, el que fue llamado siendo libre, esclavo es de Cristo. (1 Corintios 7:22)

Yo habría esperado que Pablo intercambiara los lugares de Señor y Cristo.

Él relaciona nuestra liberación con el hecho de que Jesús sea nuestro Amo y Señor («liberto es del Señor»), y relaciona nuestra esclavitud con Jesús como nuestro Mesías («esclavo es de Cristo»). Pero en realidad el Mesías vino a liberar a su pueblo de sus captores, y los amos toman el control de la vida de la gente que liberan.

¿Por qué lo dice de esta manera? Una sugerencia: el intercambio tiene dos efectos en nuestra nueva libertad y dos efectos en nuestra nueva esclavitud.

Al llamarnos «libertos del Señor», él asegura y limita nuestra nueva libertad:

1. Su señorío es por encima del de todos los otros señores, por lo que nuestra liberación no es disputada —está segura—.

2. Al ser liberados de los otros señores no nos liberamos de él. Nuestra libertad es misericordiosamente limitada.

Al llamarnos «esclavos de Cristo», él suaviza y endulza nuestra esclavitud:

1. El Mesías reclama a los que son suyos desde los confines del cautiverio a espacios amplios de paz: «el aumento de su soberanía y de la paz no tendrán fin» (Isaías 9:7).

2. Y él los hace suyos para darles el gozo más dulce: «…con miel de la peña te saciaría». (Salmos 81:16). Y esa peña o Roca es Cristo.

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La fe salvadora no se satisface fácilmente

La fe salvadora no se satisface fácilmente

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Devocional por John Piper

Y si en verdad hubieran estado pensando en aquella patria de donde salieron, habrían tenido oportunidad de volver. Pero en realidad, anhelan una patria mejor, es decir, celestial. (Hebreos 11:15-16)

La fe ve el futuro prometido que Dios ofrece y lo «anhela». Insistamos en este pensamiento por un momento.

Hay muchas personas que diluyen lo que es la fe salvadora al hacer de ella una simple decisión que no conlleva ningún cambio en lo que uno desea y busca. Pero el punto de este pasaje es que vivir y morir por fe significa tener nuevos deseos y buscar nuevas satisfacciones.

El versículo 14 dice que los santos de antaño (que son elogiados por su fe en Hebreos 11) buscaban una patria diferente a la que este mundo les ofrecía. El versículo 16, mencionado anteriormente, dice que ellos estaban anhelando algo mejor que lo que una existencia terrenal podía ofrecer en el presente.

Ellos estaban tan aferrados a Dios que nada menos que el cielo podía satisfacerlos.

Esta es la verdadera fe salvadora: ver las promesas de Dios desde lejos y experimentar un cambio en los valores —de manera que uno desee y busque las promesas por encima de lo que el mundo tiene para ofrecer—.

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Mejor que el dinero, el sexo y el poder

Mejor que el dinero, el sexo y el poder

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Devocional por John Piper

Por tanto, no desechéis vuestra confianza, la cual tiene gran recompensa. (Hebreos 10:35)

Tenemos que meditar en la superioridad de Dios como nuestra gran recompensa por sobre todo lo que el mundo tiene para ofrecer. Si no lo hacemos, amaremos el mundo como el resto lo hace, y viviremos como todos los demás.

Tomemos las cosas que mueven al mundo y meditemos en lo bueno y perpetuo que Dios es en comparación. Consideremos el dinero, el sexo o el poder, y pensemos acerca de ellos en relación con la muerte. La muerte acabará con cada uno de ellos. Si vivimos para ellos, no conseguiremos mucho; y lo que lleguemos a conseguir, lo perdemos.

En cambio, el tesoro de Dios permanece, dura, va más allá de la muerte. Es mejor que el dinero porque Dios posee todo el dinero y es nuestro Padre. «Todo es vuestro, y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios» (1 Corintios 3:22-23).

Es mejor que el sexo. Jesús nunca tuvo relaciones sexuales y fue el ser humano más pleno y completo que existirá por siempre. El sexo es una sombra —una imagen— de una realidad más grande, de una relación y un placer que harán que el sexo parezca un bostezo.

La recompensa de Dios es mejor que el poder. No existe mayor poder humano que el de ser un hijo del Dios Todopoderoso. «¿No sabéis que hemos de juzgar a los ángeles?» (1 Corintios 6:3).

Y así continúa la lista. Dios es mejor y más permanente que todo lo que el mundo tiene para ofrecer.

No hay comparación. Dios gana —cada vez—. La pregunta es la siguiente: ¿Lo tendremos nosotros a él? ¿Nos despertaremos del trance de este mundo estupefaciente, para en su lugar ver y creer y regocijarnos y amar?

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Avances importantes en la última hora

Avances importantes en la última hora

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Devocional por John Piper

Y decía: Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. (Lucas 23:42)

Uno de los enemigos mortales de la esperanza es el hecho de haber tratado de cambiar por mucho tiempo y no haberlo logrado.

Miramos hacia atrás y pensamos: ¿Qué sentido tiene? Aún si lograra hacer un avance importante, no me quedaría mucho tiempo para vivir de esta nueva manera, en comparación con las muchas décadas de fracasos.

El ratero de antaño (el ladrón en la cruz al costado de Jesús) vivió aproximadamente por una hora más antes de morir. Él fue transformado. Vivió en la cruz como un hombre nuevo, con nuevas actitudes y acciones (no más insultos). Pero si el 99.99 % de su vida fue un desperdicio, ¿tendrá importancia el último par de horas de vida como hombre nuevo?

Importa de manera infinita. Este antiguo ladrón, como todos nosotros, se presentará ante el tribunal de Cristo para rendir cuentas por su vida. «Porque todos nosotros debemos comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno sea recompensado por sus hechos estando en el cuerpo, de acuerdo con lo que hizo, sea bueno o sea malo» (2 Corintios 5:10). ¿Cómo es que su vida dará testimonio de su nuevo nacimiento y su unión con Cristo en ese día?

Las últimas horas contarán la historia. Este hombre era un hombre nuevo. Su fe era real. Él estaba verdaderamente unido a Cristo. La justicia de Cristo es suya. Sus pecados son perdonados.

Eso es lo que las últimas horas proclamarán en el juicio final. Su cambio era importante. Ese fue, y será, un hermoso testimonio del poder de la gracia de Dios y de la realidad de la fe de ese hombre y de su unión con Cristo.

Regresando a nuestra lucha por cambiar, no digo que los creyentes que luchan por cambiar no sean salvos, como el ladrón. Simplemente estoy diciendo que los últimos años y horas de vida son importantes.

Si en el último 1 % de nuestra vida podemos obtener la victoria sobre un hábito pecaminoso que tuviéramos por muchos años o sobre un defecto dañino de nuestra personalidad, esta victoria será un maravilloso testimonio del poder de la gracia, y será un testimonio añadido (no el único) de nuestra fe en Cristo y nuestra unión con él en el juicio final.

Tengan ánimo, aquellos que luchan. Continúen pidiendo, buscando, tocando. Continúen mirando a Cristo. Si Dios es glorificado al salvar a ladrones en la última hora, ciertamente él tiene un propósito en haber esperado hasta esta hora para darles la victoria que buscaron por tantas décadas.

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El legado del Calvinismo de un punto y el iglesianismo casual

El legado del Calvinismo de un punto y el iglesianismo casual

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Nota del editor: La palabra “iglesianismo” no aparece en el Diccionario de la Real Academia Española. A pesar de eso, en Soldados de Jesucristo hemos decidido conservarla en el presente artículo traducido al español del pastor John Piper, aclarando que dicha palabra construida hace alusión al cristianismo meramente nominal.


Ya sea por miedo o ignorancia, segmentos considerables de la iglesia cristiana evitan la enseñanza del Nuevo Testamento de que la búsqueda de la pureza en esta vida es necesaria para entrar en la siguiente.

Entre otras razones, este es el motivo por el que la vida cristiana en el Nuevo Testamento se siente tan maravillosamente seria, mientras mucho del cristianismo contemporáneo es inconscientemente trivial en comparación.

Incluso el punto uno fue pasado por alto

Crecí entre los pocos millones de calvinistas de “un solo punto” que mal entendieron su único punto: “una vez salvo, siempre salvo”. En general se entiende, que si Johnny invitó a Jesús a su corazón a los seis años, salió de la iglesia a los dieciséis años, se burló de Jesús durante diez años, y murió en Vietnam con un balazo en su revista de Playboy, él está en el cielo.

En mi primer año como pastor le dije a una mujer joven que estaba en fornicación que si no se arrepentía y volvía a Jesús se iría al infierno. Ella no estaba contenta con esa teología. Más tarde ella lo aceptó. Oficié su boda y durante veinte años me escribía en Navidad para darme las gracias por la advertencia. Creciendo en un hogar cristiano nunca nadie le había dicho esto.

Luego hubo una mujer casada que vino a mí y me confesó que estaba teniendo una aventura amorosa. Creo que ella dijo que se citaban en el camión del hombre. Dijo que su esposo lo había descubierto y no sabía qué hacer. Era miembro de la iglesia. Me hizo saber que, entre las opciones, no estaba el terminar con su amigo camionero. Bueno, dije en mi manera simple, si no te arrepientes de este pecado y te vuelves a Jesús buscando perdón, irás al infierno.

Esta vez, la reacción fue un elocuente “¡de ninguna manera!” con una defensa exegética y la aprobación de su antiguo pastor. Ella me llevó a Romanos 8:38-39. Su paráfrasis: Nada nos puede separar del amor de Dios, incluyendo “principados y potestades” y eso significa el diablo. Así que cuando el diablo me seduce para adulterar, eso no puede separarme de Dios y el cielo. El pastor dijo eso.

Por lo que recuerdo, pasamos los siguientes quince minutos aproximadamente mirando el texto para ver quién es el “nosotros”. No le gustó lo que miró mientras repasamos Romanos 8 juntos, dándose cuenta de quién es el que va a ser glorificado con Jesús. Evidentemente esto la impactó. Ella abandonó a su amigo camionero, se reconcilió con su esposo, evitó la excomunión y se quedó en la iglesia por casi treinta años.

El liderazgo de la iglesia no está prestando atención

No me gusta el cristianismo informal, en gran parte carnal, en el que nada eterno está en juego para los que profesan ser cristianos. Los pastores que conducen a su gente en este tipo de iglesianismo carnal simplemente no están prestando atención cuando leen sus Biblias. O ni siquiera están creyendo. Estoy pensando en textos como Hebreos 12:14, Gálatas 6:8, Santiago 2:17, 1 Juan 1:7, 2:4, 3:14, 2 Tesalonicenses 2:13, Mateo 6:15 y Romanos.

Esta mañana estaba leyendo 1 Juan en mi devocional y me hizo temblar de nuevo con respecto a la necesidad de perseguir la pureza en mi vida. Necesidad. Primera de Juan 3:3 no me permite tratar a la pureza como si fuera un poco de perejil ofrecido como elemento decorativo opcional al lado de la carne de la fe cristiana. La pureza es esencial en términos muy claros.

Examina lo que piensas sobre temblar

Por cierto, si tropezaste con la palabra “temblar” en el párrafo anterior, es la parte del problema a la que quiero llegar. ¿Por qué responderías negativamente a la luz de lo que Dios ha dicho acerca de temblar: “Pero a éste miraré: al que es humilde y contrito de espíritu, y que tiembla ante mi palabra”? (Isaías 66: 2). “Ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor” (Filipenses 2:12).

Hay un temblor cuya felicidad es más profunda y duradera que la paz de aquellos que cierran sus ojos ante los pasajes serios.

Las implicaciones de “todo el que”

Cuando el apóstol Juan dice en 1 Juan 3:3, “Y todo el que tiene esta esperanza puesta en Él, se purifica, así como Él es puro” (mi traducción), la esperanza a la que se está refiriendo es la esperanza que acaba de mencionar en el versículo 2: “Pero sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él porque le veremos como Él es”.

De modo que podemos repetir el verso 3 de esta manera: “Todo el que tiene la esperanza de ser puro como Jesús y el Padre, en su presencia algún día, ahora se purifica a sí mismo como Jesús y el Padre son puros”. Reflexiona sobre las implicaciones de la expresión “todo el que”.

Todo el que tiene esta esperanza se purifica a sí mismo. Si no te purificas a ti mismo, no tienes esta esperanza. Y si las cosas permanecen así, esta esperanza nunca será verdadera para ti. Nunca serás como Jesús y el Padre. Lo que significa que nunca le verás cara a cara, porque Juan dice que la razón por la que seremos como Él es, es que le veremos cara a cara (ver 1 Corintios 13:12).

Los verdaderos cristianos se purifican

Para decirlo de otra manera, la expresión todo el que en esta frase “todo el que tiene esta esperanza se purifica a sí mismo”, significa que no hay un grupo de personas que teniendo la esperanza de ver y de ser como Jesús y el Padre, no se purifiquen a sí mismos. Es decir, no hay cristianos verdaderos que no se purifiquen, que no persigan la pureza del corazón, de la mente y el cuerpo.

Es decir, todos los cristianos verdaderos se purifican a sí mismos. Esta es una de las marcas necesarias de los verdaderos cristianos: ellos se purifican.

Esta no es una idea aislada en 1 Juan. La construcción gramatical que se usa aquí es una de sus favoritas. La usa trece veces en esta carta. En griego es “pas” (que significa “todos”, o con el negativo, “nadie”) seguido de un participio que generalmente traducimos con una cláusula como, “el que hace tal y tal”. El punto es que todos los cristianos hacen o no hacen algo. Y el abarcador “todo el que”, en efecto, hace de esta una marca distintiva de los cristianos verdaderos. Aquí están algunos de estos trece ejemplos. Observa lo similares que son a 1 Juan 3:3.

En primer lugar la forma sin el negativo:

  • Todo el que hace justicia es nacido de Él. (1 Juan 2:29)
  • Todo el que practica el pecado, practica también la infracción de la ley, pues el pecado es infracción de la ley. (1 Juan 3:4)
  • Todo el que ama es nacido de Dios y conoce a Dios. (1 Juan 4:7)
  • Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al Padre, ama al que ha nacido de Él. (1 Juan 5:1)
  • Todo el que ha nacido de Dios, no peca. (1 Juan 5:18)
  • Todo aquel que niega al Hijo tampoco tiene al Padre. (1 Juan 2:23)
  • Todo el que permanece en Él, no peca; todo el que peca, ni le ha visto ni le ha conocido. (1 Juan 3:6)

Ahora la forma con el negativo:

  • Ninguno que es nacido de Dios practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. (1 Juan 3:9)

En otras palabras, el requisito de perseguir la pureza en 1 Juan 3:3 no es una condición aislada de ver y de ser como Jesús y el Padre. El mismo pensamiento está presente en toda la carta.

La purificación es esencial

No solo es una condición necesaria. El tener una taquilla de entrada es una condición necesaria para ver el partido de fútbol en el estadio. Tener buenos ojos no es una condición necesaria, pero sí una esencial. Los ojos son esenciales para ver el juego. Las taquillas no están relacionadas con la esencia de ver.

Lo mismo sucede con la pureza. La pureza corresponde a la esencia de ver a Dios. Es la condición de los ojos que puede ver la santidad como lo hermoso que es. Por eso Jesús dijo: “Dios bendice a los que tienen corazón puro, porque ellos verán a Dios” (Mateo 5: 8 NTV). Ser puro es la forma en que vemos a Dios como realmente es. La impureza oscurece los lentes del alma con los cuales vemos a Dios.

No puedes ignorar la ceguera espiritual

Esto explica otra locura del iglesianismo casual y no tomado en serio: la locura de pensar que podemos llevar una vida impura, mientras planificamos arrepentirnos al final y así, escapar del infierno en el último minuto. Esto es una locura porque toda una vida de impureza habrá empañado tanto los lentes del alma que es muy poco probable que de repente Jesús parezca hermoso al final. Por el contrario, es probable que te parezca aterrador mientras mueres, y una vida de preferencias impuras de otras cosas por encima de Él, probablemente te dejará endurecido como Esaú (Hebreos 12:17), no sensible como el ladrón en la cruz (Lucas 23: 43).

La búsqueda de la pureza ahora, no en la hora de tu muerte, es la marca de un verdadero cristiano. No es una marca opcional. Es esencial: todos, no algunos, sino todos, los que esperan ver a Dios y ser puros en su presencia para siempre, se purifican ahora así como Él es puro (1 Juan 3:3).

Las preguntas son bienvenidas

Por supuesto, hay muchas más cosas que decir acerca de esta búsqueda de la pureza.

  • No es el fundamento de la justificación, pero el fruto de la misma. No es por obras sin ayuda de la carne, sino por la auto-negación habilitada por el Espíritu.
  • No es para ganar la aceptación de Dios, sino porque ya somos aceptados por Dios.
  • No es para ser hijos de Dios, sino porque ya somos hijos de Dios.
  • No es para pagar nuestro rescate con el botín religioso, sino para mostrar que ya hemos sido comprados con sangre.
  • No es porque haya que sumar nuestros esfuerzos a la compra de Cristo, sino porque nuestros esfuerzos están incluidos en la compra.
  • No es reemplazando fe con obras, sino demostrando que hay obras que vienen a través de la fe.
  • No es nuestro trabajo para Dios, pero sí Dios obrando en nosotros.

Y así muchos más. Si tienes preguntas, eso es bueno. Muy bueno. Lo que no es bueno, sin embargo, es conformarnos de nuevo a la forma casual, como si pudiéramos ser arrastrados hacia el cielo. Nadie puede ser arrastrado al cielo. Al final de la vida de Pablo, él dice: “He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, he guardado la fe” (2 Timoteo 4:7). Lucha. Corre. Todo el camino a casa.

Lleva tus preguntas a la Biblia. La vida que ofrece es gloriosa. El mundo no puede entenderla, ni tampoco cristianos profesantes relajados, casuales y carnales. Para ellos permanece como una paradoja incomprensible. Pero para ti, que tiemblas ante su Palabra, es la única manera:

  • Sino que sigo adelante, a fin de poder alcanzar aquello para lo cual también fui alcanzado por Cristo Jesús. (Filipenses 3:12)
  • Por tanto, no reine el pecado en vuestro cuerpo mortal para que no obedezcáis sus lujurias….. Porque el pecado no tendrá dominio sobre vosotros. (Romanos 6:12, 14)
  • Limpiad la levadura vieja (¡cada uno se purifica a sí mismo!) para que seáis masa nueva, así como lo sois, sin levadura. Porque aun Cristo, nuestra Pascua, ha sido sacrificado. (1 Corintios 5:7)

Un artículo de DesiringGod.Org. Usado con permiso. Traducido por Alicia Ferreira de Díaz.

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Hablando a Tus Lágrimas

Hablando a Tus Lágrimas

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John Piper

Los que siembran con lágrimas segarán con gritos de júbilo. El que con lágrimas anda, llevando la semilla de la siembra, en verdad volverá con gritos de alegría, trayendo sus gavillas.

alimentemos_el_almaNo hay nada triste en sembrar semillas. No lleva más trabajo que cosechar. Los días pueden ser hermosos. Puede haber una gran esperanza de cosecha. Sin embargo el salmo habla de «sembrar con lágrimas.» Dice que alguien «con lágrimas anda, llevando la semilla de la siembra.» Así que, ¿Por qué están llorando?

Creo que la razón no es que el sembrar sea triste o difícil. Creo que la razón no tiene nada que ver con sembrar. Sembrar es un trabajo que simplemente hay que hacer a pesar de que haya otras cosas en la vida que nos hacen llorar. Los cultivos no esperan a que nuestra tristeza pase o a que resolvamos todos nuestros problemas. Si queremos comer en invierno tenemos que ir al campo a sembrar, estemos llorando o no.

Este salmo nos enseña la difícil verdad de que hay trabajo que hacer aunque no estemos dispuestos emocionalmente; y que es bueno que lo hagamos. Supongámos que estás muy deprimido y es hora de sembrar la semilla. Dices, «no puedo sembrar el campo esta primavera, porque estoy deprimido.» Si haces eso, no comerás en invierno.

Pero supongamos que dices, «Estoy muy deprimido. Lloro si se me termina la leche en el desayuno. Lloro si el teléfono y la puerta suenan al mismo tiempo. Lloro sin motivo alguno. Pero el campo necesita ser sembrado. Así es la vida. No tengo ganas de hacerlo, pero tomaré mi bolsa de semillas y lloraré mientras cumplo con mi deber. Sembraré con lágrimas.»

Si haces eso, la promesa del salmo es que «segarás con gritos de júbilo.» Tú «Volverás con gritos de alegría, trayendo tus gavillas.» No porque las lágrimas al sembrar produzcan la alegría de segar, sino simplemente porque la mera siembra produce la siega, y tienes que recordar esto aún cuando tus lágrimas te tienten a abandonar la siembra.

Así que la lección es esta: Cuando haya trabajos simples y directos pendientes de hacer, y estás lleno de tristeza, y las lágrimas fluyen fácilmente, adelante, realizá los trabajos con lágrimas. Sé realista. Di a tus lágrimas: «Lágrimas, las siento. Me hacen querer rendirme. Pero hay un campo que sembrar (platos que lavar, coches que arreglar, sermones que escribir). Se que van a mojar mi cara varias veces hoy, pero tengo trabajo que hacer y simplemente tendrán que venir conmigo. Mi intención es tomar la bolsa de semillas y sembrar. Si vienen conmigo tendrán que mojar los surcos.»

Luego, tomando como base la Palabra de Dios, digan, ‘Lágrimas, se que no van a quedarse para siempre. El hecho de que acabe de hacer mi trabajo (con lágrimas y todo) traerá al final una cosecha de bendición. Así que podrán fluir si quieren. Pero creo (aún no lo veo o lo siento completamente)—creo que el simple trabajo de mi sembrar traerá gavillas de cosecha. Y sus lágrimas, se convertirán en alegría.»

Aprendiendo a sembrar firmemente,

Pastor John