Parábola de la viuda y el juez injusto

Lucas 18-21

9781586403546

Parábola de la viuda y el juez injusto

alimentemos_el_alma18 Y les refería Jesús una parábola para enseñarles que ellos debían orar en todo tiempo, y no desfallecer, diciendo: Había en cierta ciudad un juez que ni temía a Dios ni respetaba a hombre alguno. Y había en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él constantemente, diciendo: “Hazme justicia de mi adversario.”Por algún tiempo él no quiso, pero después dijo para sí: “Aunque ni temo a Dios, ni respeto a hombre alguno, sin embargo, porque esta viuda me molesta, le haré justicia; no sea que por venir continuamente me agote la paciencia[a].” Y el Señordijo: Escuchad lo que dijo* el juez injusto. ¿Y no hará Dios justicia a sus escogidos, que claman a El día y noche? ¿Se tardará mucho en responderles[b]?Os digo que pronto les hará justicia. No obstante, cuando el Hijo del Hombre venga, ¿hallará fe[c] en la tierra?

Parábola del fariseo y el publicano

Refirió también esta parábola a unos que confiaban en sí mismos como justos, y despreciaban a los demás: 10 Dos hombres subieron al templo a orar; uno era fariseo y el otro recaudador de impuestos[d]. 11 El fariseo puesto en pie, oraba para sí de esta manera: “Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: estafadores, injustos, adúlteros; ni aun como este recaudador de impuestos.12 “Yo ayuno dos veces por semana; doy el diezmo de todo lo que gano.” 13 Pero el recaudador de impuestos, de pie y a cierta distancia, no quería ni siquiera alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: “Dios, ten piedad de[e]mí, pecador.” 14 Os digo que éste descendió a su casa justificado pero aquél no; porque todo el que se ensalza será humillado, pero el que se humilla será ensalzado.

Jesús y los niños

15 Y le traían aun a los niños muy pequeños para que los tocara, pero al ver estolos discípulos, los reprendían. 16 Mas Jesús, llamándolos a su lado, dijo: Dejad que los niños vengan a mí, y no se lo impidáis, porque de los que son como éstos[f] es el reino de Dios. 17 En verdad os digo: el que no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en él.

El joven rico

18 Y cierto hombre prominente[g] le preguntó, diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? 19 Jesús le respondió: ¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino sólo uno, Dios. 20 Tú sabes los mandamientos: “No cometas adulterio, No mates, No hurtes, No des falso testimonio, Honra a tu padre y a tu madre.”21 Y él dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. 22 Cuando Jesús oyó esto, le dijo: Te falta todavía una cosa; vende todo lo que tienes y reparte entre los pobres, y tendrás tesoro en los cielos; y ven, sígueme. 23 Pero al oír esto, se puso muy triste, pues era sumamente rico. 24 Mirándolo Jesús, dijo: ¡Qué difícil es que entren en el reino de Dios los que tienen riquezas! 25 Porque es más fácil que un camello pase[h] por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el reino de Dios. 26 Los que oyeron esto, dijeron: ¿Y quién podrá salvarse? 27 Y El respondió: Lo imposible para los hombres, es posible para Dios. 28 Y Pedro dijo: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo[i] y te hemos seguido. 29 Entonces El les dijo: En verdad os digo: no hay nadie que haya dejado casa, o mujer, o hermanos, o padres o hijos por la causa del reino de Dios, 30 que no reciba muchas veces más en este tiempo, y en el siglo venidero, la vida eterna.

Jesús anuncia su muerte por tercera vez

31 Tomando aparte a los doce, Jesús les dijo: Mirad, subimos a Jerusalén, y se cumplirán todas las cosas que están escritas por medio de los profetas acerca del Hijo del Hombre. 32 Pues será entregado a los gentiles, y será objeto de burla, afrentado y escupido; 33 y después de azotarle, le matarán, y al tercer día resucitará. 34 Pero ellos no comprendieron nada de esto; este dicho les estaba encubierto, y no entendían lo que se les decía.

Curación de un ciego

35 Y aconteció que al acercarse a Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando. 36 Al oír que pasaba una multitud, preguntaba qué era aquello. 37 Y le informaron que pasaba Jesús de Nazaret. 38 Entonces gritó, diciendo: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! 39 Y los que iban delante lo reprendían para que se callara; pero él gritaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí!40 Jesús se detuvo y[j] ordenó que se lo trajeran; y cuando estuvo cerca, le preguntó: 41 ¿Qué deseas que haga por ti? Y él dijo: Señor, que recobre la vista.42 Jesús entonces le dijo: Recibe[k] la vista, tu fe te ha sanado[l]. 43 Y al instante recobró la vista, y le seguía glorificando a Dios; cuando toda la gente vio aquello, dieron gloria a Dios.

Zaqueo

19 Habiendo entrado Jesús en Jericó, pasaba por la ciudad. Y[m] un hombre llamado[n] Zaqueo, que era jefe de los recaudadores de impuestos[o] y era rico,trataba de ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, ya que él era de pequeña estatura. Y corriendo delante, se subió a un sicómoro para verle, porque Jesús estaba a punto de pasar por allí. Cuando Jesús llegó al lugar, miró hacia arriba y le dijo: Zaqueo, date prisa y desciende, porque hoy debo quedarme en tu casa. Entonces él se apresuró a descender y le recibió con gozo[p]. Y al ver esto, todos murmuraban, diciendo: Ha ido a hospedarse con[q] un hombre pecador. Y Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes daré a los pobres, y si en algo he defraudado a alguno, se lo restituiré cuadruplicado. Y Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa, ya que él también es hijo de Abraham; 10 porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido.

Parábola de las minas

11 Estando ellos oyendo estas cosas, continuando Jesús, dijo una parábola, porque El estaba cerca de Jerusalén y ellos pensaban que el reino de Dios iba a aparecer de un momento a otro. 12 Por eso dijo: Cierto hombre de familia noble fue a un país lejano a recibir un reino para sí y después volver. 13 Y llamando a diez de sus siervos, les dio diez minas[r] y les dijo: “Negociad con esto hasta que yo regrese[s].” 14 Pero sus ciudadanos lo odiaban, y enviaron una delegación tras él, diciendo: “No queremos que éste reine sobre nosotros.” 15 Y sucedió que al regresar él, después de haber recibido el reino, mandó llamar a su presencia a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que habían ganado negociando[t]. 16 Y se presentó el primero, diciendo: “Señor, tu mina ha producido diez minas más.” 17 Y él le dijo: “Bien hecho, buen siervo, puesto que has sido fiel en lo muy poco, ten autoridad sobre diez ciudades.” 18 Entonces vino el segundo, diciendo: “Tu mina, señor, ha producido cinco minas.” 19 Y dijo también a éste: “Y tú vas a estar[u] sobre cinco ciudades.” 20 Y vino otro, diciendo: “Señor, aquí está tu mina, que he tenido guardada en un pañuelo; 21 pues te tenía miedo, porque eres un hombre exigente, que recoges lo que no depositaste y siegas lo que no sembraste.” 22 El le contestó*: “Siervo inútil[v], por tus propias palabras[w] te voy a juzgar. ¿Sabías que yo soy un hombre exigente, que recojo lo que no deposité y siego lo que no sembré? 23 “Entonces, ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco, y al volver yo, lo hubiera recibido con los intereses?” 24 Y dijo a los que estaban presentes: “Quitadle la mina y dádsela al que tiene las diez minas.” 25 Y ellos le dijeron: “Señor, él ya tiene diez minas.” 26 Os digo, que a cualquiera que tiene, más le será dado, pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. 27 Pero a estos mis enemigos, que no querían que reinara sobre ellos, traedlos acá y matadlos delante de mí.

La entrada triunfal

28 Habiendo dicho esto, iba delante, subiendo hacia Jerusalén.

29 Y aconteció que cuando se acercó a Betfagé y a Betania, cerca del monte que se llama de los Olivos[x], envió a dos de los discípulos, 30 diciendo: Id a la aldea que está enfrente, en la cual, al entrar, encontraréis un pollino atado sobre el cual nunca se ha montado nadie[y]; desatadlo y traedlo. 31 Y si alguien os pregunta: “¿Por qué lo desatáis?”, de esta manera hablaréis: “Porque el Señor lo necesita.”32 Entonces los enviados fueron y lo encontraron como El les había dicho.33 Mientras desataban el pollino, sus dueños[z] les dijeron: ¿Por qué desatáis el pollino? 34 Y ellos respondieron: Porque el Señor lo necesita. 35 Y lo trajeron a Jesús, y echando sus mantos sobre el pollino, pusieron a Jesús sobre él. 36 Y mientras El iba avanzando, tendían sus mantos por el camino. 37 Cuando ya se acercaba, junto a la bajada del monte de los Olivos, toda la multitud de los discípulos, regocijándose, comenzó a alabar a Dios a gran voz por todas las maravillas[aa] que habían visto, 38 diciendo:

¡Bendito el Rey que viene en el nombre del Señor!
¡Paz en el cielo y gloria en las alturas!

39 Entonces algunos de los fariseos de entre la multitud le dijeron: Maestro, reprende a tus discípulos. 40 Respondiendo El, dijo: Os digo que si éstos callan, las piedras clamarán.

Jesús llora sobre Jerusalén

41 Cuando se acercó, al ver la ciudad, lloró sobre ella, 42 diciendo: ¡Si tú también hubieras sabido en este día lo que conduce a la paz! Pero ahora está oculto a tus ojos. 43 Porque sobre ti vendrán días, cuando[ab] tus enemigos echarán terraplén delante de ti, te sitiarán y te acosarán por todas partes. 44 Y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no conociste el tiempo de tu visitación.

Jesús echa a los mercaderes del templo

45 Y entrando en el templo, comenzó a echar fuera a los que vendían,46 diciéndoles: Escrito está: “Y mi casa sera casa de oracion”, pero vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.

Jesús enseña en el templo

47 Y enseñaba diariamente en el templo, pero los principales sacerdotes, los escribas y los más prominentes del pueblo procuraban matarle; 48 y no encontraban la manera de hacerlo[ac], porque todo el pueblo estaba pendiente de El, escuchándole.

La autoridad de Jesús puesta en duda

20 Y aconteció que en uno de los días cuando El enseñaba a la gente en el templo y anunciaba el evangelio, se le enfrentaron los principales sacerdotes y los escribas con los ancianos, y le hablaron, diciéndole: Dinos, ¿con qué autoridad haces estas cosas, o quién te dio esta autoridad? Respondiendo El, les dijo: Yo también os haré una pregunta[ad]; decidme: El bautismo de Juan, ¿era del cielo o de los hombres? Y ellos discurrían entre sí, diciendo: Si decimos: “Del cielo”, El dirá: “¿Por qué no le creísteis?” Pero si decimos: “De los hombres”, todo el pueblo nos matará a pedradas, pues están convencidos de que Juan era un profeta. Y respondieron que no sabían de dónde era. Jesús entonces les dijo: Tampoco yo os diré[ae] con qué autoridad hago estas cosas.

Parábola de los labradores malvados

Y comenzó a referir al pueblo esta parábola: Un hombre plantó una viña, y la arrendó a labradores, y se fue de viaje por mucho tiempo. 10 Y al tiempo de la vendimia envió un siervo a los labradores para que le dieran parte del fruto de la viña; pero los labradores, después de golpearlo, lo enviaron con las manos vacías.11 Volvió a enviar otro siervo; y ellos también a éste, después de golpearlo y ultrajarlo, lo enviaron con las manos vacías. 12 Volvió a enviar un tercero; y a éste también lo hirieron y echaron fuera. 13 Entonces el dueño[af] de la viña dijo: “¿Qué haré? Enviaré a mi hijo amado; quizá a él lo respetarán.” 14 Pero cuando los labradores lo vieron, razonaron entre sí, diciendo: “Este es el heredero; matémoslo para que la heredad sea nuestra.” 15 Y arrojándolo fuera de la viña, lo mataron. Por tanto, ¿qué les hará el dueño[ag] de la viña? 16 Vendrá y destruirá a estos labradores, y dará la viña a otros. Y cuando ellos oyeron esto, dijeron: ¡Nunca suceda tal cosa! 17 Pero El, mirándolos fijamente, dijo: Entonces, ¿qué quiere decir[ah] esto que está escrito:

La piedra que desecharon los constructores,
esa, en piedra angular[ai] se ha convertido”?

18 Todo el que caiga sobre esa piedra será hecho pedazos; y aquel sobre quien ella caiga, lo esparcirá como polvo.

El pago del impuesto al César

19 Los escribas y los principales sacerdotes procuraron echarle mano en aquella misma hora, pero temieron al pueblo; porque comprendieron que contra ellos había dicho esta parábola. 20 Y acechándole, enviaron espías que fingieran ser justos, para sorprenderle en alguna declaración[aj] a fin de entregarle al poder y autoridad del gobernador. 21 Y le preguntaron, diciendo: Maestro, sabemos que hablas y enseñas rectamente, y no te guías por las apariencias[ak], sino que enseñas con verdad el camino de Dios. 22 ¿Nos es lícito pagar[al] impuesto al César, o no? 23 Pero El, percibiendo su astucia, les dijo: 24 Mostradme un denario[am]. ¿De quién es la imagen y la inscripción que lleva? Y ellos le dijeron: Del César. 25 Entonces El les dijo: Pues dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios. 26 Y no podían sorprenderle en palabra alguna[an] delante del pueblo; y maravillados de su respuesta, callaron.

Pregunta sobre la resurrección

27 Y acercándose a El algunos de los saduceos (los que dicen que no hay resurrección), le preguntaron, 28 diciendo: Maestro, Moisés nos escribió: “Si el hermano de alguno muere, teniendo mujer, y no deja hijos, que su hermano tome la mujer y levante descendencia a su hermano.” 29 Eran, pues, siete hermanos; y el primero tomó esposa, y murió sin dejar hijos; 30 y el segundo[ao] 31 y el tercero la tomaron; y de la misma manera también los siete, y murieron sin dejar hijos. 32 Por último, murió también la mujer. 33 Por tanto, en la resurrección, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete la tuvieron por mujer. 34 Y Jesús les dijo: Los hijos de este siglo se casan y son dados en matrimonio, 35 pero los que son tenidos por dignos de alcanzar aquel siglo y la resurrección de entre los muertos, ni se casan ni son dados en matrimonio; 36 porque tampoco pueden ya morir, pues son como ángeles, y son hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección. 37 Pero que los muertos resucitan, aun Moisés lo enseñó, en aquel pasaje sobre la zarza ardiendo, donde llama al Señor, el Dios de Abraham, y Dios de Isaac, y Dios de Jacob. 38 El no es Dios de muertos, sino de vivos; porque todos viven para El. 39 Y algunos de los escribas respondieron, y dijeron: Maestro, bien has hablado. 40 Porque ya no se atrevían a preguntarle nada.

Jesús, Hijo y Señor de David

41 Entonces El les dijo: ¿Cómo es que dicen que el Cristo[ap] es el hijo de David?42 Pues David mismo dice en el libro de los Salmos:

El Señor dijo a mi Señor:
Sientate a mi diestra,
43 hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.”

44 David, por tanto, le llama “Señor.” ¿Cómo, pues, es El su hijo?

Advertencia contra los escribas

45 Mientras todo el pueblo escuchaba, dijo a los discípulos: 46 Cuidaos de los escribas, a quienes les gusta andar con vestiduras largas, y son amantes de los saludos respetuosos en las plazas, y de ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los lugares de honor en los banquetes; 47 que devoran las casas de las viudas, y por las apariencias hacen largas oraciones; ellos recibirán mayor condenación.

La ofrenda de la viuda

21 Levantando Jesús la vista, vio a los ricos que echaban sus ofrendas[aq] en el arca del tesoro. Y vio también a una viuda pobre que echaba allí dos pequeñas monedas de cobre[ar]; y dijo: En verdad os digo, que esta viuda tan pobre echó más que todos ellos; porque todos ellos echaron en la ofrenda[as] de lo que les sobraba[at], pero ella, de su pobreza, echó todo lo que tenía para vivir[au].

Profecía sobre la destrucción del templo

Y mientras algunos estaban hablando del templo, de cómo[av] estaba adornado con hermosas piedras y ofrendas votivas, Jesús dijo: En cuanto a estas cosas que estáis mirando, vendrán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derribada. Y le preguntaron, diciendo: Maestro, ¿cuándo sucederá[aw] esto, y qué señal[ax] habrá cuando estas cosas vayan a suceder? Y El dijo: Mirad que no seáis engañados; porque muchos vendrán en mi nombre, diciendo: “Yo soy el Cristo[ay]”, y: “El tiempo está cerca”. No los sigáis. Y cuando oigáis de guerras y disturbios, no os aterroricéis; porque estas cosas tienen que suceder primero, pero el fin no sucederá inmediatamente.

Señales y persecuciones

10 Entonces les dijo: Se levantará nación contra nación y reino contra reino;11 habrá grandes terremotos, y plagas y hambres en diversos lugares; y habrá terrores y grandes señales[az] del cielo. 12 Pero antes de todas estas cosas os echarán mano, y os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y cárceles, llevándoos ante reyes y gobernadores por causa de mi nombre. 13 Esto os dará oportunidad de testificar[ba]. 14 Por tanto, proponed en vuestros corazones no preparar de antemano vuestra defensa; 15 porque yo os daré palabras[bb] y sabiduría que ninguno de vuestros adversarios podrá resistir ni refutar. 16 Pero seréis entregados aun por padres, hermanos, parientes y amigos; y matarán a algunos de vosotros, 17 y seréis odiados de todos por causa de mi nombre. 18 Sin embargo, ni un cabello de vuestra cabeza perecerá. 19 Con vuestra perseverancia ganaréis vuestras almas[bc].

20 Pero cuando veáis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su desolación está cerca. 21 Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes, y los que estén en medio de la ciudad[bd], aléjense; y los que estén en los campos, no entren en ella; 22 porque estos son días de venganza, para que se cumplan todas las cosas que están escritas. 23 ¡Ay de las que estén encinta y de las que estén criando en aquellos días! Porque habrá una gran calamidad sobre la tierra, e ira para este pueblo; 24 y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan.

La venida del Hijo del Hombre

25 Y habrá señales[be] en el sol, en la luna y en las estrellas, y sobre la tierra, angustia entre las naciones, perplejas a causa del rugido del mar y de las olas,26 desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que vendrán sobre el mundo[bf]; porque las potencias de los cielos serán sacudidas.27 Y entonces verán al Hijo del Hombre que viene en una nube con poder y gran gloria. 28 Cuando estas cosas empiecen a suceder, erguíos[bg] y levantad la cabeza, porque se acerca vuestra redención.

Parábola de la higuera

29 Y les refirió una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles. 30 Cuando ya brotan las hojas, al verlo, sabéis por vosotros mismos que el verano ya está cerca.31 Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que el reino de Dios está cerca. 32 En verdad os digo que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda. 33 El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán.

Exhortación a velar

34 Estad alerta, no sea que vuestro corazón se cargue con disipación y embriaguez y con las preocupaciones de la vida, y aquel día venga súbitamente sobre vosotros como un lazo; 35 porque vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra. 36 Mas velad en todo tiempo, orando para que tengáis fuerza para escapar de todas estas cosas que están por suceder, y podáis estar en pie delante del Hijo del Hombre.

37 Durante el día[bh] enseñaba en el templo, pero al oscurecer[bi] salía y pasaba la noche en el monte llamado de los Olivos. 38 Y todo el pueblo madrugaba para ir al templo[bj] a escucharle.

Notas al pie:

  1. Lucas 18:5 Lit., me abofetee
  2. Lucas 18:7 O, noche, y no obstante es muy paciente en cuanto a ellos?
  3. Lucas 18:8 Lit., la fe
  4. Lucas 18:10 O, publicano; i.e., uno que explotaba la recaudación de los impuestos romanos, y así en los vers. 11 y 13
  5. Lucas 18:13 O, sé propicio a
  6. Lucas 18:16 O, de los tales
  7. Lucas 18:18 O, principal
  8. Lucas 18:25 Lit., entre
  9. Lucas 18:28 Lit., lo nuestro
  10. Lucas 18:40 Lit., puesto en pie
  11. Lucas 18:42 O, Recobra
  12. Lucas 18:42 Lit., salvado
  13. Lucas 19:2 Lit., Y he aquí
  14. Lucas 19:2 Lit., de nombre llamado
  15. Lucas 19:2 O, publicanos; i.e., los que explotaban la recaudación de los impuestos romanos
  16. Lucas 19:6 Lit., regocijándose
  17. Lucas 19:7 O, a ser huésped de
  18. Lucas 19:13 Una mina equivalía al salario de unos cien días, y así en el resto del cap.
  19. Lucas 19:13 Lit., en lo que vengo
  20. Lucas 19:15 Lit., lo que habían negociado; algunos mss. dicen: qué había negociado cada uno
  21. Lucas 19:19 Lit.,
  22. Lucas 19:22 Lit., malo
  23. Lucas 19:22 Lit., de tu boca
  24. Lucas 19:29 O, huerto de los Olivos
  25. Lucas 19:30 Lit., hombre
  26. Lucas 19:33 Lit., señores
  27. Lucas 19:37 U, obras de poder
  28. Lucas 19:43 Lit., y
  29. Lucas 19:48 Lit., lo que harían
  30. Lucas 20:3 Lit., preguntaré una palabra
  31. Lucas 20:8 Lit., os digo
  32. Lucas 20:13 Lit., señor
  33. Lucas 20:15 Lit., señor
  34. Lucas 20:17 Lit., ¿qué es
  35. Lucas 20:17 Lit., cabeza del ángulo
  36. Lucas 20:20 Lit., tomarle en su palabra
  37. Lucas 20:21 Lit., no recibes apariencia
  38. Lucas 20:22 Lit., dar
  39. Lucas 20:24 Un denario valía aprox. 4 gramos de plata, o el equivalente al salario de un día
  40. Lucas 20:26 Lit., tomarle en su palabra
  41. Lucas 20:30 Algunos mss. agregan: tomó la mujer, el cual también murió sin hijos
  42. Lucas 20:41 I.e., el Mesías
  43. Lucas 21:1 O, donativos
  44. Lucas 21:2 O, blancas; gr., lepta, las monedas de menos valor (1/128 de un denario)
  45. Lucas 21:4 O, el donativo
  46. Lucas 21:4 O, de su abundancia
  47. Lucas 21:4 Lit., toda la subsistencia que tenía
  48. Lucas 21:5 Lit., que
  49. Lucas 21:7 Lit., será
  50. Lucas 21:7 O, milagro
  51. Lucas 21:8 I.e., el Mesías
  52. Lucas 21:11 O, milagros
  53. Lucas 21:13 Lit., Esto os llevará a un testimonio
  54. Lucas 21:15 Lit., una boca
  55. Lucas 21:19 O, conservaréis vuestras vidas
  56. Lucas 21:21 Lit., ella
  57. Lucas 21:25 O, milagros
  58. Lucas 21:26 Lit., la tierra habitada
  59. Lucas 21:28 O, cobrad ánimo
  60. Lucas 21:37 Lit., los días
  61. Lucas 21:37 Lit., por las noches
  62. Lucas 21:38 Lit., a El en el templo
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Jesús sana otra vez en día de reposo

Lucas 14-17

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Jesús sana otra vez en día de reposo

alimentemos_el_alma14 Y aconteció que cuando Jesús[a] entró en casa de uno de los principales de los fariseos[b] un día de reposo para comer pan, ellos le estaban observando cuidadosamente. Y allí[c], frente a El, estaba un hombre hidrópico. Y dirigiéndose[d] Jesús, a los intérpretes de la ley[e] y a los fariseos, les habló diciendo: ¿Es lícito sanar en el día de reposo, o no? Pero ellos guardaron silencio. Y El, tomándolo de la mano, lo sanó y lo despidió. Y a ellos les dijo: ¿A quién de vosotros se le cae un hijo[f] o un buey en un hoyo en día de reposo, y no lo saca inmediatamente? Y no pudieron responderle a esto.

Lección sobre la humildad

Y comenzó a referir una parábola a los invitados, cuando advirtió cómo escogían los lugares de honor a la mesa, diciéndoles: Cuando seas invitado por alguno a un banquete de bodas, no tomes[g] el lugar de honor, no sea que él haya invitado a otro más distinguido que tú, y viniendo el que te invitó a ti y a él, te diga: “Dale ellugar a éste”; y entonces, avergonzado, tengas que irte al[h] último lugar. 10 Sino que cuando seas invitado, ve y siéntate[i] en el último lugar, para que cuando llegue el que te invitó, te diga: “Amigo, ven más adelante[j]”; entonces serás honrado delante de todos los que se sientan[k] a la mesa contigo. 11 Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille será ensalzado.

12 Y dijo también al que le había convidado: Cuando ofrezcas una comida o una cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos, no sea que ellos a su vez también te conviden y tengas ya tu[l]recompensa. 13 Antes bien, cuando ofrezcas un banquete, llama a pobres, mancos[m], cojos, ciegos, 14 y serás bienaventurado[n], ya que ellos no tienen para recompensarte; pues tú serás recompensado en la resurrección de los justos.

Parábola de la gran cena

15 Cuando uno de los que estaban sentados[o] con El a la mesa oyó esto, le dijo: ¡Bienaventurado[p] todo el que coma pan en el reino de Dios! 16 Pero El le dijo: Cierto hombre dio una gran cena, e invitó a muchos; 17 y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los que habían sido invitados: “Venid, porque ya todo está preparado.” 18 Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero le dijo: “He comprado un terreno[q] y necesito ir a verlo; te ruego que me excuses.” 19 Y otro dijo: “He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlos; te ruego que me excuses.” 20 También otro dijo: “Me he casado, y por eso no puedo ir.” 21 Cuando el siervo regresó, informó de todo esto a su señor. Entonces, enojado el dueño de la casa, dijo a su siervo: “Sal enseguida por las calles y callejones de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos[r], los ciegos y los cojos.” 22 Y el siervo dijo: “Señor, se ha hecho lo que ordenaste, y todavía hay lugar.” 23 Entonces el señor dijo al siervo: “Sal a los caminos y por los cercados, y oblígalos a entrar para que se llene mi casa. 24 “Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron invitados probará mi cena.”

El costo del discipulado

25 Grandes multitudes le acompañaban; y El, volviéndose, les dijo: 26 Si alguno viene a mí, y no aborrece[s] a su padre y madre, a su mujer e hijos, a sus hermanos y hermanas, y aun hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo. 27 El que no carga su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo. 28 Porque, ¿quién de vosotros, deseando edificar una torre, no se sienta primero y calcula el costo, para ver si tiene lo suficiente para terminarla? 29 No sea que cuando haya echado los cimientos y no pueda terminar, todos los que lo vean comiencen a burlarse de él, 30 diciendo: “Este hombre comenzó a edificar y no pudo terminar.” 31 ¿O qué rey, cuando sale al encuentro de otro rey para la batalla, no se sienta primero y delibera si con diez mil hombres es bastante fuerte como para enfrentarse al que viene contra él con veinte mil? 32 Y si no, cuando el otro todavía está lejos, le envía una delegación[t] y pide condiciones de paz. 33 Así pues, cualquiera de vosotros que no renuncie a todas sus posesiones, no puede ser mi discípulo. 34 Por tanto, buena es la sal, pero si también la sal ha perdido su sabor, ¿con qué será sazonada? 35 No es útil ni para la tierra ni para el muladar; la arrojan fuera. El que tenga oídos para oír, que oiga.

Parábola de la oveja perdida

15 Todos los recaudadores de impuestos[u] y los pecadores se acercaban a Jesús[v] para oírle; y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Este recibe a los pecadores y come con ellos.

Entonces El les refirió esta parábola, diciendo: ¿Qué hombre de vosotros, si tiene cien ovejas y una de ellas se pierde, no deja las noventa y nueve en el campo[w] y va tras la que está perdida hasta que la halla? Al encontrarla, la pone sobre sus hombros, gozoso; y cuando llega a su casa, reúne a los amigos y a los vecinos, diciéndoles: “Alegraos conmigo, porque he hallado mi oveja que se había perdido.” Os digo que de la misma manera, habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentimiento.

Parábola de la moneda perdida

¿O qué mujer, si tiene diez monedas de plata[x] y pierde una moneda, no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado hasta hallarla?Cuando la encuentra, reúne a las amigas y vecinas, diciendo: “Alegraos conmigo porque he hallado la moneda que había perdido.” 10 De la misma manera, os digo, hay gozo en la presencia de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.

Parábola del hijo pródigo

11 Y Jesús dijo: Cierto hombre tenía dos hijos; 12 y el menor de ellos le dijo al padre: “Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde.” Y él les repartió sus bienes[y]. 13 No muchos días después, el hijo menor, juntándolo todo, partió a un país lejano, y allí malgastó su hacienda viviendo perdidamente.14 Cuando lo había gastado todo, vino una gran hambre en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. 15 Entonces fue y se acercó[z] a uno de los ciudadanos de aquel país, y él lo mandó a sus campos a apacentar cerdos. 16 Y deseaba llenarse el estómago[aa] de[ab] las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada. 17 Entonces, volviendo en sí, dijo: “¡Cuántos de los trabajadores de mi padre tienen pan de sobra, pero yo aquí perezco de hambre! 18 “Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: ‘Padre, he pecado contra el cielo y ante ti; 19 ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo; hazme como uno de tus trabajadores.’” 20 Y levantándose, fue a su padre. Y cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y sintió compasión por él, y corrió, se echó sobre su cuello y lo besó[ac]. 21 Y el hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y ante ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo[ad].”22 Pero el padre dijo a sus siervos: “Pronto; traed la mejor ropa y vestidlo, y poned un anillo en su mano y sandalias en los pies; 23 y traed el becerro engordado, matadlo, y comamos y regocijémonos; 24 porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado.” Y comenzaron a regocijarse.25 Y su hijo mayor estaba en el campo, y cuando vino y se acercó a la casa, oyó música y danzas. 26 Y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era todoaquello. 27 Y él le dijo: “Tu hermano ha venido, y tu padre ha matado el becerro engordado porque lo ha recibido sano y salvo.” 28 Entonces él se enojó y no quería entrar. Salió su padre y le rogaba que entrara. 29 Pero respondiendo él, le dijo al padre: “Mira, por tantos años te he servido y nunca he desobedecido ninguna orden tuya, y sin embargo, nunca me has dado un cabrito para regocijarme con mis amigos; 30 pero cuando vino este hijo tuyo, que ha consumido tus bienes[ae] con rameras, mataste para él el becerro engordado.” 31 Y él le dijo: “Hijo mío, tú siempre has estado[af] conmigo, y todo lo mío es tuyo.32 “Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque éste, tu hermano, estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado.”

El mayordomo infiel

16 Decía también Jesús a los discípulos: Había cierto hombre rico que tenía un mayordomo; y éste fue acusado ante él de derrochar sus bienes. Entonces lo llamó y le dijo: “¿Qué es esto que oigo acerca de ti? Rinde cuentas de tu administración, porque no puedes ser más mayordomo.” Y el mayordomo se dijo a sí mismo: “¿Qué haré? Pues mi señor me quita la administración. No tengo fuerzas para cavar, y me da vergüenza mendigar. “Ya sé[ag] lo que haré, para que cuando se me destituya de la administración me reciban en sus casas.” Y llamando a cada uno de los deudores de su señor, dijo al primero: “¿Cuánto le debes a mi señor?” Y él dijo: “Cien barriles[ah] de aceite.” Y le dijo: “Toma tu factura, siéntate pronto y escribe cincuenta.” Después dijo a otro: “Y tú, ¿cuánto debes?” Y él respondió: “Cien medidas[ai] de trigo.” El le dijo*: “Toma tu factura y escribe ochenta.” El señor elogió al mayordomo injusto porque había procedido con sagacidad, pues los hijos de este siglo son más sagaces en las relaciones con sus semejantes[aj] que los hijos de la luz. Y yo os digo: Haceos amigos por medio de las riquezas[ak] injustas, para que cuando falten, os reciban en las moradas eternas. 10 El que es fiel en lo muy poco, es fiel también en lo mucho; y el que es injusto en lo muy poco, también es injusto en lo mucho. 11 Por tanto, si no habéis sido fieles en el uso de las riquezas[al] injustas, ¿quién os confiará las riquezasverdaderas? 12 Y si no habéis sido fieles en el uso de lo ajeno, ¿quién os dará lo que es vuestro[am]? 13 Ningún siervo[an] puede servir a dos señores, porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas[ao].

Los fariseos y la ley

14 Los fariseos, que eran amantes del dinero, oían todas estas cosas y se burlaban de El. 15 Y El les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos ante los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones, porque lo que entre los hombres es de alta estima, abominable es delante de Dios. 16 La ley y los profetas se proclamaron hasta Juan; desde entonces se anuncian las buenas nuevas del reino de Dios, y todos se esfuerzan por entrar en él. 17 Pero más fácil es que el cielo y la tierra pasen, que un ápice[ap] de la ley deje de cumplirse[aq]. 18 Todo el que se divorcia de[ar] su mujer y se casa con otra, comete adulterio; y el que se casa con la que está divorciada del[as] marido, comete adulterio.

El rico y Lázaro

19 Había cierto hombre rico que se vestía de púrpura y lino fino, celebrando cada día fiestas con esplendidez. 20 Y un pobre llamado Lázaro yacía a su puertacubierto de llagas, 21 ansiando saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; además, hasta los perros venían y le lamían las llagas. 22 Y sucedió que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico y fue sepultado. 23 En el Hades[at] alzó[au] sus ojos, estando en tormentos, y vio* a Abraham a lo lejos, y a Lázaro en su seno. 24 Y gritando, dijo: “Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua, pues estoy en agonía en esta llama.” 25 Pero Abraham le dijo: “Hijo, recuerda que durante tu vida recibiste tus bienes, y Lázaro, igualmente, males; pero ahora él es consolado aquí, y tú estás en agonía. 26 “Y además de[av]todo esto, hay un gran abismo puesto entre nosotros y vosotros, de modo que los que quieran pasar de aquí a vosotros no puedan, y tampoco nadie pueda[aw]cruzar de allá a nosotros.” 27 Entonces él dijo: “Te ruego, pues, padre, que lo envíes a la casa de mi padre, 28 pues tengo cinco hermanos, de modo que él los prevenga[ax], para que ellos no vengan también a este lugar de tormento.” 29 Pero Abraham dijo*: “Ellos tienen a Moisés y a los profetas; que los oigan.” 30 Y él dijo: “No, padre Abraham, sino que si alguno va a ellos de entre los muertos, se arrepentirán.” 31 Mas Abraham le contestó: “Si no escuchan a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán si alguno se levanta de entre los muertos.”

Advertencias a los discípulos

17 Y Jesús dijo a sus discípulos: Es inevitable que vengan tropiezos[ay], pero ¡ay de aquel por quien vienen! Mejor le sería si se le colgara una piedra de molino al cuello y fuera arrojado al mar, que hacer tropezar[az] a uno de estos pequeños.¡Tened cuidado[ba]! Si tu hermano peca, repréndelo; y si se arrepiente, perdónalo.Y si peca contra ti siete veces al día, y vuelve a ti siete veces, diciendo: “Me arrepiento”, perdónalo[bb].

La fe y el servicio

Y los apóstoles dijeron al Señor: ¡Auméntanos la fe! Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, diríais a este sicómoro: “Desarráigate y plántate en el mar.” Y os obedecería[bc]. ¿Quién de vosotros tiene un siervo arando o pastoreando ovejas, y cuando regresa del campo, le dice: “Ven enseguida y siéntate[bd] a comer”? ¿No le dirá más bien: “Prepárame algo para cenar, y vístete[be] adecuadamente, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después[bf] comerás y beberás tú”? ¿Acaso le da las gracias al siervo porque hizo lo que se le ordenó? 10 Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que se os ha ordenado, decid: “Siervos inútiles somos; hemos hecho sólo lo que debíamos haber hecho.”

Los diez leprosos

11 Y aconteció que mientras iba camino a Jerusalén, pasaba entre[bg] Samaria y Galilea, 12 y al entrar en cierta aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a distancia, 13 y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro! ¡Ten misericordia de nosotros! 14 Cuando El los vio, les dijo: Id y mostraos a los sacerdotes. Y sucedió que mientras iban, quedaron limpios.15 Entonces uno de ellos, al ver que había sido sanado, se volvió glorificando a Dios en alta voz. 16 Y cayó sobre su rostro a los pies de Jesús[bh], dándole gracias; y éste era samaritano. 17 Respondiendo Jesús, dijo: ¿No fueron diez los que quedaron limpios? Y los otros nueve, ¿dónde están? 18 ¿No hubo ninguno que regresara[bi] a dar gloria a Dios, excepto este extranjero? 19 Y le dijo: Levántate y vete; tu fe te ha sanado[bj].

Llegada del reino de Dios

20 Habiéndole preguntado los fariseos cuándo vendría el reino de Dios, Jesús les respondió, y dijo: El reino de Dios no viene con señales visibles[bk], 21 ni dirán: “¡Mirad, aquí está!” o: “¡Allí está!” Porque he aquí, el reino de Dios entre[bl] vosotros está.

22 Y dijo a los discípulos: Vendrán días cuando ansiaréis ver uno de los días del Hijo del Hombre, y no lo veréis. 23 Y os dirán: “¡Mirad allí! ¡Mirad aquí!” No vayáis, ni corráis tras ellos. 24 Porque como el relámpago al fulgurar resplandece desde un extremo[bm] del cielo hasta el otro extremo[bn] del cielo, así será el Hijo del Hombre en su día. 25 Pero primero es necesario que El padezca mucho y sea rechazado por esta generación. 26 Tal como ocurrió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del Hombre. 27 Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos. 28 Fue lo mismo que[bo] ocurrió en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, construían; 29 pero el día en que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y los destruyó a todos. 30 Lo mismo[bp]acontecerá el día en que el Hijo del Hombre sea revelado. 31 En ese día, el que esté en la azotea y tenga sus bienes en casa, no descienda a llevárselos; y de igual modo, el que esté en el campo no vuelva atrás. 32 Acordaos de la mujer de Lot. 33 Todo el que procure preservar su vida[bq], la perderá; y todo el que la pierda, la conservará. 34 Os digo que en aquella noche estarán dos en una cama; uno será tomado y el otro será dejado. 35 Estarán dos mujeres moliendo en el mismo lugar; una será tomada y la otra será dejada. 36 [br]Dos estarán en el campo; uno será tomado y el otro será dejado. 37 Respondiendo ellos, le dijeron*: ¿Dónde, Señor? Y El les dijo: Donde esté el cuerpo, allí también se juntarán los buitres[bs].

Notas al pie:

  1. Lucas 14:1 Lit., El
  2. Lucas 14:1 I.e., miembro del Sanedrín
  3. Lucas 14:2 Lit., he aquí
  4. Lucas 14:3 Lit., respondiendo
  5. Lucas 14:3 I.e., expertos en la ley de Moisés
  6. Lucas 14:5 Algunos mss. antiguos dicen: asno
  7. Lucas 14:8 Lit., no te recuestes en
  8. Lucas 14:9 O, comiences a ocupar el
  9. Lucas 14:10 Lit., recuéstate
  10. Lucas 14:10 Lit., sube más arriba
  11. Lucas 14:10 Lit., se reclinan
  12. Lucas 14:12 Lit., y te sea hecha
  13. Lucas 14:13 O, lisiados
  14. Lucas 14:14 O, dichoso
  15. Lucas 14:15 Lit., reclinados
  16. Lucas 14:15 O, Dichoso
  17. Lucas 14:18 O, campo
  18. Lucas 14:21 O, lisiados
  19. Lucas 14:26 I.e., en comparación a su amor por El
  20. Lucas 14:32 O, embajada
  21. Lucas 15:1 O, publicanos; i.e., los que explotaban la recaudación de los impuestos romanos
  22. Lucas 15:1 Lit., El
  23. Lucas 15:4 Lit., desierto
  24. Lucas 15:8 Gr., dracmas; una dracma equivalía al salario de un día
  25. Lucas 15:12 Lit., los medios de vida
  26. Lucas 15:15 Lit., se unió
  27. Lucas 15:16 Lit., vientre
  28. Lucas 15:16 Muchos mss. antiguos dicen: deseaba saciarse de
  29. Lucas 15:20 Lit., lo besó una y otra vez
  30. Lucas 15:21 Algunos mss. antiguos agregan: Hazme como uno de tus trabajadores
  31. Lucas 15:30 Lit., tus medios de vida
  32. Lucas 15:31 Lit., estás
  33. Lucas 16:4 Lit., He llegado al conocimiento de
  34. Lucas 16:6 Gr., batos; medida de 37 litros
  35. Lucas 16:7 Gr., coros; medida de 370 litros
  36. Lucas 16:8 Lit., su generación
  37. Lucas 16:9 Gr., mamonás
  38. Lucas 16:11 Gr., mamonás
  39. Lucas 16:12 Algunos mss. dicen: nuestro
  40. Lucas 16:13 O, criado
  41. Lucas 16:13 Gr., mamonás
  42. Lucas 16:17 O, una tilde
  43. Lucas 16:17 Lit., caiga
  44. Lucas 16:18 O, repudia a
  45. Lucas 16:18 O, la repudiada por el
  46. Lucas 16:23 I.e., la región de los muertos
  47. Lucas 16:23 Lit., habiendo alzado
  48. Lucas 16:26 Lit., Y en
  49. Lucas 16:26 Lit., ni puedan
  50. Lucas 16:28 O, les testifique
  51. Lucas 17:1 O, escándalos
  52. Lucas 17:2 O, escandalizar
  53. Lucas 17:3 Lit., Cuidaos de vosotros mismos
  54. Lucas 17:4 Lit., lo perdonarás
  55. Lucas 17:6 O, hubiera obedecido
  56. Lucas 17:7 Lit., recuéstate
  57. Lucas 17:8 Lit., cíñete
  58. Lucas 17:8 Lit., después de esto
  59. Lucas 17:11 Lit., por en medio de, o, a lo largo de las fronteras de
  60. Lucas 17:16 Lit., El
  61. Lucas 17:18 Lit., ¿No se hallaron los que regresaron
  62. Lucas 17:19 Lit., salvado
  63. Lucas 17:20 Lit., con observación
  64. Lucas 17:21 O, dentro de
  65. Lucas 17:24 Lit., debajo
  66. Lucas 17:24 Lit., debajo
  67. Lucas 17:28 Lit., De la misma manera como
  68. Lucas 17:30 Lit., Según las mismas cosas
  69. Lucas 17:33 O, alma
  70. Lucas 17:36 Muchos mss. no incluyen este vers.
  71. Lucas 17:37 O, las águilas
La Biblia de las Américas (LBLA)Copyright © 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation

Jesús envía a los setenta

Lucas 10-13

9781586403546

Jesús envía a los setenta

alimentemos_el_alma10 Después de esto, el Señor designó a otros setenta[a], y los envió de dos en dos delante de El, a toda ciudad y lugar adonde El había de ir. Y les decía: La mies es mucha, pero los obreros pocos; rogad, por tanto, al Señor de la mies que envíe obreros a su mies. Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja[b], ni sandalias; y a nadie saludéis por el camino.En cualquier casa que entréis, decid primero: “Paz a esta casa.” Y si hay allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; pero si no, se volverá a vosotros.Permaneced entonces en esa casa[c], comiendo y bebiendo lo que os den[d]; porque el obrero es digno de su salario. No os paséis de casa en casa. En cualquier ciudad donde entréis y os reciban, comed lo que os sirvan; sanad a los enfermos que haya en ella, y decidles: “Se ha acercado a vosotros el reino de Dios.” 10 Pero en cualquier ciudad donde entréis, y no os reciban, salid a sus calles, y decid: 11 “Hasta el polvo de vuestra ciudad que se pega a nuestros pies, nos lo sacudimos en protesta contra vosotros; empero sabed esto: que el reino de Dios se ha acercado.” 12 Os digo que en aquel día será más tolerable el castigopara Sodoma que para aquella ciudad. 13 ¡Ay de ti Corazín! ¡Ay de ti Betsaida! Porque si los milagros[e] que se hicieron en vosotras hubieran sido hechos en Tiro y Sidón, hace tiempo que se hubieran arrepentido sentados en cilicio y ceniza.14 Por eso, en el juicio será más tolerable el castigo para Tiro y Sidón que para vosotras. 15 Y tú, Capernaúm, ¿acaso serás elevada hasta los cielos? ¡Hasta el Hades[f] serás hundida! 16 El que a vosotros escucha, a mí me escucha, y el que a vosotros rechaza, a mí me rechaza; y el que a mí me rechaza, rechaza al que me envió.

Regreso de los setenta

17 Los setenta[g] regresaron con gozo, diciendo: Señor, hasta los demonios se nos sujetan en tu nombre. 18 Y El les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. 19 Mirad, os he dado autoridad para hollar sobre serpientes y escorpiones, y sobre todo el poder del enemigo, y nada os hará daño. 20 Sin embargo, no os regocijéis en esto, de que los espíritus se os sometan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.

Jesús se regocija

21 En aquella misma hora El se regocijó mucho en el Espíritu Santo, y dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a sabios y a inteligentes, y las revelaste a niños. Sí, Padre, porque así fue de tu agrado.22 Todas las cosas me han sido entregadas por mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo sino el Padre, ni quién es el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se loquiera revelar. 23 Y volviéndose hacia los discípulos, les dijo aparte: Dichosos los ojos que ven lo que vosotros veis; 24 porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, y no looyeron.

Pregunta sobre la vida eterna

25 Y he aquí, cierto intérprete de la ley[h] se levantó, y para ponerle[i] a prueba dijo: Maestro, ¿qué haré para heredar la vida eterna? 26 Y El le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Qué[j] lees en ella? 27 Respondiendo él, dijo: Amaras al Señor tu Dios con todo tu corazon, y con toda tu alma, y con toda tu fuerza, y con toda tu mente; y a tu projimo como a ti mismo. 28 Entonces Jesús le dijo: Has respondido correctamente; haz esto y viviras. 29 Pero queriendo él justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo?

Parábola del buen samaritano

30 Respondiendo Jesús, dijo: Cierto hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores, los cuales después de despojarlo y de darle golpes, se fueron, dejándolo medio muerto. 31 Por casualidad cierto sacerdote bajaba por aquel camino, y cuando lo vio, pasó por el otro lado del camino. 32 Del mismo modo, también un levita, cuando llegó al lugar y lo vio, pasó por el otro lado del camino. 33 Pero cierto samaritano, que iba de viaje, llegó adonde él estaba; y cuando lo vio, tuvo compasión, 34 y acercándose, le vendó sus heridas, derramando aceite y vino sobre ellas; y poniéndolo sobre su propia cabalgadura, lo llevó a un mesón y lo cuidó. 35 Al día siguiente, sacando dos denarios[k], se los dio al mesonero, y dijo: “Cuídalo, y todo lo demás que gastes, cuando yo regrese te lo pagaré.” 36 ¿Cuál de estos tres piensas tú que demostró ser prójimo del que cayó en manos de los salteadores? 37 Y él dijo: El que tuvo misericordia de él. Y Jesús le dijo: Ve y haz tú lo mismo.

Jesús visita a Marta y a María

38 Mientras iban ellos de camino, El entró en cierta aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. 39 Y ella tenía una hermana que se llamaba María, que[l] sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra. 40 Pero Marta se preocupaba con todos los preparativos[m]; y acercándose a El, le dijo: Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude.41 Respondiendo el Señor, le dijo: Marta, Marta, tú estás preocupada y molesta por tantas cosas; 42 pero una sola cosa es necesaria[n], y[o] María ha escogido la parte buena, la cual no le será quitada.

Jesús enseña sobre la oración

11 Y aconteció que estando Jesús[p] orando en cierto lugar, cuando terminó, le dijo uno de sus discípulos: Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó también a sus discípulos. Y El les dijo: Cuando oréis, decid:

[q]Padre, santificado sea tu nombre.
Venga tu reino.
“Danos hoy[r] el pan nuestro de cada día[s].
“Y perdónanos nuestros pecados,
porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben.
Y no nos metas en tentación.”

También les dijo: Supongamos que uno de vosotros[t] tiene un amigo, y va a él a medianoche y le dice: “Amigo, préstame tres panes, porque un amigo mío ha llegado de viaje a mi casa, y no tengo nada que ofrecerle[u]”; y aquél, respondiendo desde adentro, le dice: “No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados[v]; no puedo levantarme para darte nada.” Os digo que aunque no se levante a darle algo por ser su amigo, no obstante, por su importunidad[w] se levantará y le dará cuanto necesite. Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. 10 Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. 11 O suponed que a uno de vosotros que es padre, su hijo le pide[x] pan; ¿acaso le dará una piedra? O si le pide un[y] pescado; ¿acaso le dará una serpiente en lugar del pescado? 12 O si le[z]pide un huevo; ¿acaso le dará un escorpión? 13 Pues si vosotros siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial[aa]dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?

Jesús y Beelzebú

14 Estaba Jesús echando fuera un demonio, que era mudo, y sucedió que cuando el demonio salió, el mudo habló; y las multitudes se maravillaron. 15 Pero algunos de ellos dijeron: El echa fuera los demonios por Beelzebú, príncipe de los demonios. 16 Y otros, para ponerle[ab] a prueba, demandaban de El una señal[ac] del cielo. 17 Pero conociendo El sus pensamientos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo es asolado; y una casa dividida contra sí misma[ad], se derrumba. 18 Y si también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo permanecerá en pie su reino? Porque vosotros decís que yo echo fuera demonios por Beelzebú. 19 Y si yo echo fuera demonios por Beelzebú, ¿por quién los echan fuera vuestros hijos? Por consiguiente, ellos serán vuestros jueces. 20 Pero si yo por el dedo de Dios echo fuera los demonios, entonces el reino de Dios ha llegado a vosotros. 21 Cuando un[ae] hombre fuerte, bien armado, custodia su palacio, sus bienes están seguros[af]. 22 Pero cuando uno más fuerte que él lo ataca y lo vence, le quita todas sus armas en las cuales había confiado y distribuye su botín. 23 El que no está conmigo, contra mí está; y el que conmigo no recoge, desparrama. 24 Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, pasa por lugares áridos buscando descanso; y al no hallarlo, dice: “Volveré a mi casa de donde salí.” 25 Y cuando llega, la encuentra barrida y arreglada. 26 Entonces va y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrando, moran allí; y el estado final de aquel hombre resulta peor que el primero.

La verdadera dicha

27 Y sucedió que mientras decía estas cosas, una de las mujeres en la multitud alzó su voz y le dijo: ¡Dichosa la matriz[ag] que te concibió[ah] y los senos que te criaron! 28 Pero El dijo: Al contrario, dichosos los que oyen la palabra de Dios y laguardan.

La gente demanda señal

29 Como la multitud se aglomeraba, comenzó a decir: Esta generación es una generación perversa; busca señal[ai], y ninguna señal[aj] se le dará, sino la señal[ak]de Jonás. 30 Porque de la misma manera que Jonás vino a ser una señal[al] para los ninivitas, así también lo será el Hijo del Hombre para esta generación. 31 La Reina del Sur se levantará en el juicio con los hombres de esta generación y los condenará, porque ella vino desde los confines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón; y mirad, algo más grande que Salomón está aquí. 32 Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación y la condenarán, porque ellos se arrepintieron con la predicación de Jonás; y mirad, algo más grande que Jonás está aquí.

La lámpara del cuerpo

33 Nadie, cuando enciende una lámpara, la pone en un sótano ni debajo de un almud, sino sobre el candelero, para que los que entren vean la luz. 34 La lámpara de tu cuerpo es tu ojo; cuando tu ojo está sano[am], también todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando está malo, también tu cuerpo está lleno de oscuridad.35 Mira, pues, que la luz que en ti hay no sea oscuridad. 36 Así que, si todo tu cuerpo está lleno de luz, sin tener parte alguna en tinieblas, estará totalmente iluminado como cuando la lámpara te alumbra con sus rayos.

Jesús denuncia a los fariseos y a los intérpretes de la ley

37 Cuando terminó de hablar, un fariseo le rogó* que comiera con él; y Jesús entró y se sentó[an] a la mesa. 38 Cuando el fariseo vio esto, se sorprendió de que Jesúsno se hubiera lavado[ao] primero antes de comer, según el ritual judío. 39 Pero el Señor le dijo: Ahora bien, vosotros los fariseos limpiáis lo de afuera del vaso y del plato; pero por dentro estáis llenos[ap] de robo y de maldad. 40 Necios, el que hizo lo de afuera, ¿no hizo también lo de adentro? 41 Dad más bien lo que está dentro[aq] como obra de caridad, y entonces[ar] todo os será limpio.

42 Mas ¡ay de vosotros, fariseos!, porque pagáis el diezmo de la menta y la ruda y toda clase de hortaliza, y sin embargo pasáis por alto la justicia y el amor de Dios; pero esto es lo que debíais haber practicado sin descuidar lo otro. 43 ¡Ay de vosotros, fariseos!, porque amáis los primeros asientos en las sinagogas y los saludos respetuosos en las plazas. 44 ¡Ay de vosotros!, porque sois como sepulcros que no se ven, sobre los que andan los hombres sin saberlo.

45 Respondiendo uno de los intérpretes de la ley[as], le dijo*: Maestro, cuando dices esto, también a nosotros nos insultas. 46 Y El dijo: ¡Ay también de vosotros, intérpretes de la ley[at]!, porque cargáis a los hombres con cargas difíciles de llevar, y vosotros ni siquiera tocáis las cargas con uno de vuestros dedos. 47 ¡Ay de vosotros!, porque edificáis los sepulcros de[au] los profetas, y fueron vuestros padres quienes los mataron. 48 De modo que sois testigos, y aprobáis las acciones de vuestros padres; porque ellos los mataron y vosotros edificáis sus sepulcros. 49 Por eso la sabiduría de Dios también dijo: “Les enviaré profetas y apóstoles, y de ellos, matarán a algunos y perseguirán[av] a otros, 50 para que la sangre de todos los profetas, derramada desde la fundación del mundo, se le cargue[aw] a esta generación, 51 desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que pereció entre el altar y la casa de Dios; sí, os digo que le será cargada[ax] a esta generación.” 52 ¡Ay de vosotros, intérpretes de la ley[ay]!, porque habéis quitado la llave del conocimiento; vosotros mismos no entrasteis, y a los que estaban entrando se lo impedisteis.

53 Cuando salió de allí, los escribas y los fariseos comenzaron a acosarle en gran manera, y a interrogarle minuciosamente sobre muchas cosas, 54 tramando contra El para atraparle en algo que dijera[az].

Advertencia contra la hipocresía

12 En estas circunstancias, cuando una multitud de miles y miles[ba] se había reunido, tanto que se atropellaban[bb] unos a otros, Jesús comenzó a decir primeramente a sus discípulos: Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. Y nada hay encubierto que no haya de ser revelado, ni oculto que no haya de saberse. Por lo cual, todo lo que habéis dicho en la oscuridad se oirá a la luz, y lo que habéis susurrado[bc] en las habitaciones interiores, será proclamado desde las azoteas. Y yo os digo, amigos míos: no temáis a los que matan el cuerpo, y después de esto no tienen nada más que puedan hacer. Pero yo os mostraré a quién debéis temer: temed al que, después de matar, tiene poder para arrojar al infierno[bd]; sí, os digo: a éste, ¡temed! ¿No se venden cinco pajarillos[be]por dos cuartos[bf]? Y sin embargo, ni uno de ellos está olvidado ante Dios. Es más, aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis; vosotros valéis más que muchos pajarillos. Y os digo, que a todo el que me[bg]confiese delante de los hombres, el Hijo del Hombre le[bh] confesará también ante los ángeles de Dios; pero el que me niegue delante[bi] de los hombres, será negado delante[bj] de los ángeles de Dios. 10 Y a todo el que diga una palabra contra el Hijo del Hombre, se le perdonará; pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará. 11 Y cuando os lleven a las sinagogas y ante los gobernantes y las autoridades, no os preocupéis de cómo o de qué hablaréis en defensa propia, o qué vais a decir; 12 porque el Espíritu Santo en esa misma hora os enseñará lo que debéis decir.

Advertencia contra la avaricia

13 Uno de la multitud le dijo: Maestro, dile a mi hermano que divida la herencia conmigo. 14 Pero El le dijo: ¡Hombre! ¿Quién me ha puesto por juez o árbitro sobre vosotros? 15 Y les dijo: Estad atentos y guardaos de toda forma de avaricia; porque aun cuando alguien tenga abundancia, su vida no consiste en sus bienes.16 También les refirió una parábola, diciendo: La tierra de cierto hombre rico había producido mucho. 17 Y pensaba dentro de sí, diciendo: “¿Qué haré, ya que no tengo dónde almacenar mis cosechas?” 18 Entonces dijo: “Esto haré: derribaré mis graneros y edificaré otros más grandes, y allí almacenaré todo mi grano y mis bienes. 19 “Y diré a mi alma: Alma, tienes muchos bienes depositados para muchos años; descansa, come, bebe, diviértete.” 20 Pero Dios le dijo: “¡Necio! Esta misma noche te reclaman el alma; y ahora, ¿para quién será lo que has provisto?” 21 Así es el que acumula tesoro para sí, y no es rico para con Dios.

Advertencia contra la ansiedad

22 Y dijo a sus discípulos: Por eso os digo: No os preocupéis por vuestra vida[bk], qué comeréis; ni por vuestro cuerpo, qué vestiréis. 23 Porque la vida es más que el alimento, y el cuerpo más que la ropa. 24 Considerad los cuervos, que ni siembran ni siegan; no tienen bodega ni granero, y sin embargo, Dios los alimenta; ¡cuánto más valéis vosotros que las aves! 25 ¿Y quién de vosotros, por ansioso que esté, puede añadir una hora[bl] al curso de su vida[bm]? 26 Si vosotros, pues, no podéis hacer algo tan pequeño, ¿por qué os preocupáis por lo demás? 27 Considerad los lirios, cómo crecen[bn]; no trabajan ni hilan; pero os digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de éstos. 28 Y si Dios viste así la hierba del campo, que hoy es y mañana es echada al horno, ¡cuánto más hará por vosotros, hombres de poca fe! 29 Vosotros, pues, no busquéis qué habéis de comer, ni qué habéis de beber, y no estéis preocupados. 30 Porque los pueblos del mundo buscan ansiosamente todas estas cosas; pero vuestro Padre sabe que necesitáis estas cosas. 31 Mas buscad su reino, y estas cosas os serán añadidas. 32 No temas, rebaño pequeño, porque vuestro Padre ha decidido[bo] daros el reino.33 Vended vuestras posesiones y dad limosnas; haceos bolsas que no se deterioran, un tesoro en los cielos que no se agota, donde no se acerca ningúnladrón ni la polilla destruye. 34 Porque donde esté vuestro tesoro, allí también estará vuestro corazón.

Parábola de los siervos vigilantes

35 Estad siempre preparados[bp] y mantened las lámparas encendidas, 36 y sed semejantes a hombres que esperan a su señor que regresa de las bodas, para abrirle tan pronto como llegue y llame. 37 Dichosos aquellos siervos a quienes el señor, al venir, halle velando; en verdad os digo que se ceñirá para servir, y los sentará[bq] a la mesa, y acercándose, les servirá. 38 Y ya sea que venga en la segunda vigilia[br], o aun en la tercera[bs], y los halla así, dichosos son aquellos siervos. 39 Podéis estar seguros de[bt] que si el dueño de la casa hubiera sabido a qué hora iba a venir el ladrón, no hubiera permitido que entrara en[bu] su casa.40 Vosotros también estad preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no esperéis[bv].

Parábola del siervo fiel y del infiel

41 Entonces Pedro dijo: Señor, ¿nos dices esta parábola a nosotros, o también a todos los demás? 42 Y el Señor dijo: ¿Quién es, pues, el mayordomo fiel y prudente a quien su señor pondrá sobre sus siervos[bw] para que a su tiempo les dé sus raciones? 43 Dichoso aquel siervo a quien, cuando su señor venga, lo encuentre haciendo así. 44 De verdad os digo que lo pondrá sobre todos sus bienes. 45 Pero si aquel siervo dice en su corazón: “Mi señor tardará[bx] en venir”; y empieza a golpear a los criados y a las criadas, y a comer, a beber y a embriagarse; 46 el señor de aquel siervo llegará un día, cuando él no lo espera y a una hora que no sabe, y lo azotará severamente[by], y le asignará un lugar[bz] con los incrédulos. 47 Y aquel siervo que sabía la voluntad de su señor, y que no se preparó ni obró conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes; 48 pero el que no la sabía, e hizo cosas que merecían castigo[ca], será azotado poco. A todo el que se le haya dado mucho, mucho se demandará de él; y al que mucho le han confiado, más le exigirán.

Jesús, causa de división

49 Yo he venido[cb] para echar fuego sobre la tierra; y ¡cómo quisiera que ya estuviera[cc] encendido! 50 Pero de un bautismo tengo que ser bautizado, y ¡cómo me angustio hasta que se cumpla! 51 ¿Pensáis que vine a dar paz en la tierra? No, os digo, sino más bien división. 52 Porque desde ahora en adelante, cinco en una casa estarán divididos; tres contra dos y dos contra tres. 53 Estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre; la madre contra la hija y la hija contra la madre; la suegra contra su nuera y la nuera contra su suegra.

Cómo discernir el tiempo

54 Decía también a las multitudes: Cuando veis una nube que se levanta en el poniente, al instante decís: “Viene un aguacero”, y así sucede. 55 Y cuando sopla el viento del sur, decís: “Va a hacer calor”, y así pasa. 56 ¡Hipócritas! Sabéis examinar el aspecto de la tierra y del cielo; entonces, ¿por qué[cd] no examináis este tiempo presente? 57 ¿Y por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo? 58 Porque mientras vas con tu adversario para comparecer ante el magistrado, procura en el camino arreglarte con él[ce], no sea que te arrastre ante el juez, y el juez te entregue al alguacil, y el alguacil te eche en la cárcel. 59 Te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado aun el último centavo[cf].

Arrepentíos o pereceréis

13 En esa misma ocasión había allí algunos que le contaron acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado[cg] con la de sus sacrificios.Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos galileos eran más pecadoresque todos los demás galileos, porque sufrieron esto? Os digo que no; al contrario, si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. ¿O pensáis que aquellos dieciocho, sobre los que cayó la torre en Siloé y los mató, eran másdeudores[ch] que todos los hombres que habitan en Jerusalén? Os digo que no; al contrario, si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.

Parábola de la higuera estéril

Y les dijo esta parábola: Cierto hombre tenía una higuera plantada en su viña; y fue a buscar fruto de ella, y no lo halló. Y dijo al viñador: “Mira, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo. Córtala. ¿Por qué ha de cansar la tierra?” El entonces, respondiendo, le dijo: “Señor, déjala por este año todavía, hasta que yo cave alrededor de ella, y le eche abono, y si da fruto el año que viene, bien; y si no, córtala.”

Jesús hace un milagro en día de reposo

10 Jesús estaba enseñando en una de las sinagogas un día de reposo, 11 y[ci] había allí una mujer que durante dieciocho años había tenido una enfermedad causada por un espíritu; estaba encorvada, y de ninguna manera se podía enderezar.12 Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, has quedado libre de tu enfermedad. 13 Y puso las manos sobre ella, y al instante se enderezó y glorificaba a Dios. 14 Pero el oficial de la sinagoga, indignado porque Jesús había sanado en día de reposo, reaccionó diciendo[cj] a la multitud: Hay seis días en los cuales se debe trabajar; venid, pues, en esos días y sed sanados, y no en día de reposo.15 Entonces el Señor le respondió, y dijo: Hipócritas, ¿no desata cada uno de vosotros su buey o su asno del pesebre en día de reposo y lo lleva a beber? 16 Y ésta, que es hija de Abraham, a la que Satanás ha tenido atada durante dieciocho largos años, ¿no debía ser libertada de esta ligadura en día de reposo? 17 Y al decir El esto, todos sus adversarios se avergonzaban, pero toda la multitud se regocijaba por todas las cosas gloriosas hechas por El.

Parábola del grano de mostaza

18 Entonces decía: ¿A qué es semejante el reino de Dios y con qué lo compararé?19 Es semejante a un grano de mostaza que un hombre tomó y echó en su huerto; y creció y se hizo árbol, y las aves del cielo anidaron en sus ramas.

Parábola de la levadura

20 Y volvió a decir: ¿A qué compararé el reino de Dios? 21 Es semejante a la levadura que una mujer tomó y escondió en tres medidas[ck] de harina hasta que todo quedó fermentado.

La puerta estrecha

22 Pasaba Jesús por ciudades y aldeas, enseñando, mientras proseguía camino a Jerusalén. 23 Y alguien le dijo: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y El les dijo:24 Esforzaos por entrar por la puerta estrecha, porque os digo que muchos tratarán de entrar y no podrán. 25 Después que el dueño de la casa se levante y cierre la puerta, y vosotros, estando fuera, comencéis a llamar a la puerta, diciendo: “Señor, ábrenos”, El[cl] respondiendo, os dirá: “No sé de dónde sois.”26 Entonces comenzaréis a decir: “Comimos y bebimos en tu presencia, y enseñaste en nuestras calles;” 27 y El dirá: “Os digo que no sé de dónde sois; apartaos de mi, todos los que haceis iniquidad.” 28 Allí será el llanto y el crujir de dientes cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, pero vosotros echados fuera. 29 Y vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarán[cm] a la mesa en el reino de Dios. 30 Y he aquí, hay últimos que serán primeros, y hay primeros que serán últimos.

Lamento sobre Jerusalén

31 En ese momento llegaron unos fariseos diciéndole: Sal y vete de aquí, porque Herodes te quiere matar. 32 Y El les dijo: Id y decidle a ese zorro: “Yo[cn] expulso demonios, y hago curaciones hoy y mañana, y al tercer día cumplo mi propósito[co].” 33 Sin embargo, debo seguir mi camino, hoy, mañana y pasado mañana; porque no puede ser que un profeta muera fuera de Jerusalén.34 ¡Jerusalén, Jerusalén, la que mata a los profetas y apedrea a los que le son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus pollitos debajo de sus alas, y no quisiste! 35 He aquí, vuestra casa se os deja desierta[cp]; y os digo que no me veréis más, hasta que llegue el tiempo en que digáis: “Bendito el que viene en nombre del Señor.”

Notas al pie:

  1. Lucas 10:1 Algunos mss. antiguos dicen: setenta y dos
  2. Lucas 10:4 O, mochila, o, bolsa
  3. Lucas 10:7 O, en la casa misma
  4. Lucas 10:7 Lit., las cosas de ellos
  5. Lucas 10:13 Lit., las obras de poder
  6. Lucas 10:15 I.e., la región de los muertos
  7. Lucas 10:17 Algunos mss. antiguos dicen: setenta y dos
  8. Lucas 10:25 I.e., un experto en la ley de Moisés
  9. Lucas 10:25 Lit., poniéndole
  10. Lucas 10:26 Lit., ¿Cómo
  11. Lucas 10:35 Un denario valía aprox. 4 gramos de plata, o el equivalente al salario de un día
  12. Lucas 10:39 Lit., que también
  13. Lucas 10:40 Lit., el mucho servicio
  14. Lucas 10:42 Algunos mss. dicen: unas pocas cosas son necesarias
  15. Lucas 10:42 Lit., porque
  16. Lucas 11:1 Lit., El
  17. Lucas 11:2 Algunos mss. incluyen en los vers. 2, 3 y 4, frases que se encuentran en Mat. 6:9-13
  18. Lucas 11:3 O, diariamente
  19. Lucas 11:3 O, para el día venidero
  20. Lucas 11:5 Lit., ¿Quién de vosotros
  21. Lucas 11:6 Lit., ponerle delante
  22. Lucas 11:7 Lit., están conmigo en la cama
  23. Lucas 11:8 O, insistencia
  24. Lucas 11:11 Lit., Pero ¿a cuál de vosotros el hijo le pedirá al padre
  25. Lucas 11:11 Algunos mss. antiguos no incluyen: pan,…o si un
  26. Lucas 11:12 Lit., O también
  27. Lucas 11:13 Lit., Padre del cielo
  28. Lucas 11:16 Lit., poniéndole
  29. Lucas 11:16 O, un milagro
  30. Lucas 11:17 Lit., una casa contra una casa
  31. Lucas 11:21 Lit., el
  32. Lucas 11:21 Lit., en paz
  33. Lucas 11:27 O, el vientre
  34. Lucas 11:27 Lit., cargó
  35. Lucas 11:29 O, milagro
  36. Lucas 11:29 O, milagro
  37. Lucas 11:29 O, milagro
  38. Lucas 11:30 O, un milagro
  39. Lucas 11:34 O, claro
  40. Lucas 11:37 Lit., se recostó
  41. Lucas 11:38 Lit., bautizado
  42. Lucas 11:39 Lit., vuestro interior está lleno
  43. Lucas 11:41 O, de lo que tenéis
  44. Lucas 11:41 Lit., he aquí
  45. Lucas 11:45 I.e., expertos en la ley de Moisés
  46. Lucas 11:46 I.e., expertos en la ley de Moisés
  47. Lucas 11:47 O, monumentos a
  48. Lucas 11:49 O, echarán fuera
  49. Lucas 11:50 O, se le exija
  50. Lucas 11:51 O, se le exigirá
  51. Lucas 11:52 I.e., expertos en la ley de Moisés
  52. Lucas 11:54 Lit., algo de su boca
  53. Lucas 12:1 Gr., miríadas
  54. Lucas 12:1 Lit., pisoteaban
  55. Lucas 12:3 Lit., hablado al oído
  56. Lucas 12:5 Gr., guéenna
  57. Lucas 12:6 O, gorriones
  58. Lucas 12:6 Gr., assaria; un cuarto equivale aprox. a 1/16 denario
  59. Lucas 12:8 Lit., por mí
  60. Lucas 12:8 Lit., por él
  61. Lucas 12:9 O, en presencia
  62. Lucas 12:9 O, en presencia
  63. Lucas 12:22 O, alma
  64. Lucas 12:25 Lit., un codo
  65. Lucas 12:25 Lit., a su estatura
  66. Lucas 12:27 Algunos mss. no incluyen: crecen
  67. Lucas 12:32 Lit., se ha complacido
  68. Lucas 12:35 Lit., Estén ceñidos vuestros lomos
  69. Lucas 12:37 Lit., recostará
  70. Lucas 12:38 I.e., desde las nueve de la noche hasta la medianoche
  71. Lucas 12:38 I.e., desde la medianoche hasta las tres de la mañana
  72. Lucas 12:39 Lit., Y sabed esto
  73. Lucas 12:39 Lit., que horadara
  74. Lucas 12:40 Lit., penséis
  75. Lucas 12:42 Lit., su servicio
  76. Lucas 12:45 Lit., tarda
  77. Lucas 12:46 Lit., lo cortará en dos
  78. Lucas 12:46 Lit., su parte
  79. Lucas 12:48 Lit., golpes
  80. Lucas 12:49 O, Vine
  81. Lucas 12:49 Lit., ¿qué quiero si ya está
  82. Lucas 12:56 Lit., cómo
  83. Lucas 12:58 Lit., ser absuelto por él
  84. Lucas 12:59 O, la última blanca; gr., lepton, la moneda de menos valor (1/128 de un denario)
  85. Lucas 13:1 O, derramado junto
  86. Lucas 13:4 O, culpables
  87. Lucas 13:11 Lit., y he aquí
  88. Lucas 13:14 Lit., respondiendo, decía
  89. Lucas 13:21 Gr., sata; un sato equivale aprox. a 13 litros
  90. Lucas 13:25 Lit., y El
  91. Lucas 13:29 Lit., recostarán
  92. Lucas 13:32 Lit., He aquí, yo
  93. Lucas 13:32 O, completo mi obra
  94. Lucas 13:35 Muchos mss. antiguos no incluyen: desierta
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Jesús sana al siervo del centurión

Lucas 7-9

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Jesús sana al siervo del centurión

alimentemos_el_alma7 Cuando Jesús terminó todas sus palabras al pueblo que le oía[a], se fue a Capernaúm.

Y el siervo de cierto centurión, a quien éste apreciaba mucho[b], estaba enfermo y a punto de morir. Al oír hablar de Jesús, el centurión envió a El unos ancianos de los judíos, pidiéndole que viniera y salvara[c] a su siervo. Cuando ellos llegaron a Jesús, le rogaron con insistencia, diciendo: El centurión es digno de que le concedas esto; porque él ama a nuestro pueblo[d] y fue él quien nos edificó la sinagoga. Jesús iba con ellos, pero cuando ya no estaba lejos de la casa, el centurión envió a unos amigos, diciéndole: Señor, no te molestes más, porque no soy digno de que entres bajo mi techo; por eso ni siquiera me consideré digno de ir a ti, tan sólo di la[e] palabra y mi siervo[f] será sanado. Pues yo también soy hombre puesto bajo autoridad, y tengo soldados bajo mis órdenes; y digo a éste: “Ve”, y va; y a otro: “Ven”, y viene; y a mi siervo: “Haz esto”, y lo hace. Al oír esto, Jesús se maravilló de él, y volviéndose, dijo a la multitud que le seguía: Os digo que ni aun en Israel he hallado una fe tan grande. 10 Y cuando los que habían sido enviados regresaron a la casa, encontraron sano al siervo.

Jesús resucita al hijo de la viuda de Naín

11 Aconteció poco después[g] que Jesús fue a una ciudad llamada Naín; y sus discípulos iban con El acompañados por[h] una gran multitud. 12 Y cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, he aquí, sacaban fuera a un muerto, hijo único de su madre, y ella era viuda; y un grupo numeroso de la ciudad estaba con ella.13 Al verla, el Señor tuvo compasión de ella, y le dijo: No llores. 14 Y acercándose, tocó el féretro; y los que lo llevaban se detuvieron. Y Jesús dijo: Joven, a ti te digo: ¡Levántate! 15 El que había muerto se incorporó y comenzó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre. 16 El temor se apoderó de todos, y glorificaban a Dios, diciendo: Un gran profeta ha surgido entre nosotros, y: Dios ha visitado a su pueblo. 17 Y este dicho que se decía de El, se divulgó por toda Judea y por toda la región circunvecina.

Jesús y los discípulos de Juan

18 Entonces los discípulos de Juan le informaron de todas estas cosas. 19 Y llamando Juan a dos[i] de sus discípulos, los envió al Señor, diciendo: ¿Eres tú el que ha de venir, o esperamos a otro[j]? 20 Cuando los hombres llegaron a El, dijeron: Juan el Bautista nos ha enviado a ti, diciendo: “¿Eres tú el que ha de venir, o esperamos a otro?” 21 En esa misma hora curó a muchos de enfermedades y aflicciones, y malos espíritus, y a muchos ciegos les dio la vista. 22 Y respondiendo El, les dijo: Id y contad a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos reciben la vista, los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los pobres se les anuncia el evangelio. 23 Y bienaventurado es el que no se escandaliza de mí.

Jesús habla de Juan el Bautista

24 Cuando los mensajeros de Juan se fueron, Jesús comenzó a hablar a las multitudes acerca de Juan: ¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? 25 Mas, ¿qué salisteis a ver? ¿Un hombre vestido con ropas finas? Mirad, los que visten con esplendor y viven en deleites están en los palacios de los reyes. 26 Pero, ¿qué salisteis a ver? ¿Un profeta? Sí, os digo, y uno que es más que un profeta. 27 Este es aquel de quien está escrito:

He aqui, yo envio mi mensajero delante de tu faz,
quien preparara tu camino delante de ti.”

28 Os digo que entre los nacidos de mujer[k], no hay nadie mayor que Juan; sin embargo, el más pequeño en el reino de Dios es mayor que él. 29 Cuando todo el pueblo y los recaudadores de impuestos[l] le oyeron, reconocieron la justicia de Dios[m], siendo bautizados con el bautismo de Juan. 30 Pero los fariseos y los intérpretes de la ley[n] rechazaron los propósitos de Dios para con ellos, al no ser bautizados por Juan[o]. 31 ¿A qué, entonces, compararé los hombres de esta generación, y a qué son semejantes? 32 Son semejantes a los muchachos que se sientan en la plaza y se llaman unos a otros, y dicen: “Os tocamos la flauta, y no bailasteis; entonamos endechas, y no llorasteis.” 33 Porque ha venido Juan el Bautista, que no come pan, ni bebe vino, y vosotros decís: “Tiene un demonio.”34 Ha venido el Hijo del Hombre, que come y bebe, y decís: “Mirad, un hombre glotón y bebedor de vino, amigo de recaudadores de impuestos y de pecadores.”35 Pero[p] la sabiduría es justificada por todos sus hijos.

Jesús perdona a una pecadora

36 Uno de los fariseos le pedía que comiera con él; y entrando en la casa del fariseo, se sentó[q] a la mesa. 37 Y he aquí, había en la ciudad una mujer que era pecadora, y cuando se enteró de que Jesús estaba sentado[r] a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; 38 y poniéndose detrás de Ela sus pies, llorando, comenzó a regar sus pies con lágrimas y los secaba con los cabellos de su cabeza, besaba sus pies y los ungía con el perfume. 39 Pero al ver esto el fariseo que le había invitado, dijo para sí[s]: Si éste fuera un profeta[t], sabría quién y qué clase de mujer es la que le está tocando, que es una pecadora. 40 Y respondiendo Jesús, le dijo: Simón, tengo algo que decirte: Y él dijo*: Di, Maestro.41 Cierto prestamista tenía dos deudores; uno le debía quinientos denarios[u] y el otro cincuenta; 42 y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó generosamente a los dos. ¿Cuál de ellos, entonces, le amará más? 43 Simón respondió, y dijo: Supongo que aquel a quien le perdonó más. Y Jesús le dijo: Has juzgado correctamente. 44 Y volviéndose hacia la mujer, le dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Yo entré a tu casa y no me diste agua para los pies, pero ella ha regado mis pies con sus lágrimas y los ha secado con sus cabellos. 45 No me diste beso, pero ella, desde que entré, no ha cesado[v] de besar mis pies. 46 No ungiste mi cabeza con aceite, pero ella ungió mis pies con perfume. 47 Por lo cual te digo que sus pecados, que son muchos, han sido perdonados, porque amó mucho; pero a quien poco se le perdona, poco ama. 48 Y a ella le dijo: Tus pecados han sido perdonados. 49 Los que estaban sentados[w] a la mesa con El comenzaron a decir entre sí: ¿Quién es éste que hasta perdona pecados? 50 Pero Jesús dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, vete en paz.

Mujeres que servían a Jesús

8 Y poco[x] después, El comenzó a recorrer las ciudades y aldeas, proclamando y anunciando las buenas nuevas del reino de Dios; con El iban los doce, y tambiénalgunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios, y Juana, mujer de Chuza, mayordomo de Herodes, y Susana, y muchas otras que de sus bienes personales contribuían al sostenimiento de ellos.

Parábola del sembrador

Habiéndose congregado una gran multitud, y los que de varias ciudades acudían a El, les habló por parábola: El sembrador salió a sembrar su semilla; y al sembrarla, una parte cayó junto al camino, y fue pisoteada y las aves del cielo se la comieron. Otra parte cayó sobre la roca, y tan pronto como creció, se secó, porque no tenía humedad. Otra parte cayó en medio de los espinos; y los espinos, al crecer con ella, la ahogaron. Y otra parte cayó en tierra buena, y creció y produjo una cosecha a ciento por uno. Y al hablar estas cosas, Jesúsexclamaba: El que tiene oídos para oír, que oiga.

Explicación de la parábola

Sus discípulos le preguntaban qué quería decir esta parábola, 10 y El dijo: A vosotros se os ha concedido conocer los misterios del reino de Dios, pero a los demás les hablo en parábolas, para que viendo, no vean; y oyendo, no entiendan. 11 La parábola es ésta: la semilla es la palabra de Dios. 12 Y aquéllos a lo largo del camino son los que han oído, pero después viene el diablo y arrebata la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven. 13 Y aquéllos sobre la roca son los que, cuando oyen, reciben la palabra con gozo; pero[y] éstos no tienen raíz profunda; creen[z] por algún tiempo, y en el momento de la tentación sucumben.14 Y la semilla que cayó entre los espinos, éstos son los que han oído, y al continuar su camino son ahogados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y su fruto no madura. 15 Pero la semilla en la tierra buena, éstos son los que han oído la palabra con corazón recto y bueno, y la retienen, y dan fruto con su perseverancia.

16 Nadie enciende una lámpara y la cubre con una vasija, o la pone debajo de una cama, sino que la pone sobre un candelero para que los que entren vean la luz.17 Pues no hay nada oculto que no haya de ser manifiesto, ni secreto que no haya de ser conocido y salga a la luz. 18 Por tanto, tened cuidado de cómo oís; porque al que tiene, más le será dado; y al que no tiene, aun lo que cree que tiene[aa] se le quitará.

La madre y los hermanos de Jesús

19 Entonces su madre y sus hermanos llegaron a donde El estaba, pero no podían acercarse a El debido al gentío. 20 Y le avisaron: Tu madre y tus hermanos están afuera y quieren verte. 21 Pero respondiendo El, les dijo: Mi madre y mis hermanos son estos que oyen la palabra de Dios y la hacen.

Jesús calma la tempestad

22 Y[ab] uno de aquellos días, entró en una barca con sus discípulos, y les dijo: Pasemos al otro lado del lago. Y se hicieron a la mar. 23 Pero mientras ellos navegaban, El se durmió; y una violenta tempestad[ac] descendió sobre el lago, y comenzaron a anegarse y corrían peligro. 24 Y llegándose a El, le despertaron, diciendo: ¡Maestro, Maestro, que perecemos! Y El, levantándose, reprendió al viento y a las olas embravecidas, y cesaron y sobrevino la calma. 25 Y El les dijo: ¿Dónde está vuestra fe? Pero ellos estaban atemorizados y asombrados, diciéndose unos a otros: ¿Quién, pues, es éste que aun a los vientos y al agua manda y le obedecen?

El endemoniado gadareno

26 Navegaron hacia la tierra de los gadarenos[ad] que está al lado opuesto de Galilea; 27 y cuando El bajó a tierra, le salió al encuentro un hombre de la ciudad poseído por demonios, y que por mucho tiempo no se había puesto ropa alguna, ni vivía en una casa, sino en los sepulcros. 28 Al ver a Jesús, gritó y cayó delante de El, y dijo en alta voz: ¿Qué tengo yo que ver contigo[ae], Jesús, Hijo del DiosAltísimo? Te ruego que no me atormentes. 29 Porque El mandaba al espíritu inmundo que saliera del hombre, pues muchas veces[af] se había apoderado de él, y[ag] estaba atado con cadenas y grillos y bajo guardia; a pesar de todo rompía las ataduras y era impelido por el demonio a los desiertos. 30 Entonces Jesús le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y él dijo: Legión; porque muchos demonios habían entrado en él. 31 Y le rogaban que no les ordenara irse al abismo. 32 Y había una piara de muchos cerdos paciendo allí en el monte; y los demonios le rogaron que les permitiera entrar en los cerdos[ah]. Y El les dio permiso. 33 Los demonios salieron del hombre y entraron en los cerdos; y la piara se precipitó por el despeñadero al lago, y se ahogaron. 34 Y cuando los que los cuidaban vieron lo que había sucedido, huyeron y lo contaron en la ciudad y por los campos. 35 Salió entonces la gente a ver qué había sucedido; y vinieron a Jesús, y encontraron al hombre de quien habían salido los demonios, sentado a los pies de Jesús, vestido y en su cabal juicio, y se llenaron de temor. 36 Y los que lo habían visto, les contaron cómo el que estaba endemoniado había sido sanado[ai]. 37 Entonces toda la gente[aj] de la región alrededor de los gadarenos le pidió a Jesús que se alejara de ellos, porque estaban poseídos de un gran temor. Y El entrando a una barca, regresó. 38 Pero el hombre de quien habían salido los demonios le rogaba que le permitiera acompañarle[ak]; mas El lo despidió, diciendo: 39 Vuelve a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas[al] Dios ha hecho por ti. Y él se fue, proclamando por toda la ciudad cuán grandes cosas[am] Jesús había hecho por él.

Jairo ruega por su hija

40 Cuando Jesús volvió, la multitud le recibió con gozo, porque todos le habían estado esperando. 41 Y he aquí, llegó un hombre llamado Jairo, que era un oficial[an] de la sinagoga; y cayendo a los pies de Jesús le rogaba que entrara a su casa; 42 porque tenía una hija única[ao], como de doce años, que estaba al borde de la muerte. Pero mientras El iba, la muchedumbre le apretaba.

Jesús sana a una mujer

43 Y una mujer que había tenido un flujo de sangre por doce años y que había gastado en médicos todo cuanto tenía[ap] y no podía ser curada por nadie, 44 se acercó a Jesús por detrás y tocó el borde de su manto, y al instante cesó el flujo de su sangre. 45 Y Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Mientras todos lo negaban, Pedro dijo, y los que con él estaban[aq]: Maestro, las multitudes te aprietan y te oprimen. 46 Pero Jesús dijo: Alguien me tocó, porque me di cuenta que de mí había salido poder. 47 Al ver la mujer que ella no había pasado inadvertida, se acercó temblando, y cayendo delante de El, declaró en presencia de todo el pueblo la razón por la cual le había tocado, y cómo al instante había sido sanada. 48 Y El le dijo: Hija, tu fe te ha sanado[ar]; vete en paz.

Jesús resucita a la hija de Jairo

49 Mientras estaba todavía hablando, vino* alguien de la casa del oficial de la sinagoga, diciendo: Tu hija ha muerto; no molestes más al Maestro. 50 Pero cuando Jesús lo oyó, le respondió: No temas; cree solamente, y ella será sanada[as]. 51 Y cuando El llegó a la casa, no permitió que nadie entrara con El sino sólo Pedro, Juan y Jacobo[at], y el padre y la madre de la muchacha. 52 Todos la lloraban y se lamentaban; pero El dijo: No lloréis, porque no ha muerto, sino que duerme. 53 Y se burlaban de El, sabiendo que ella había muerto. 54 Pero El, tomándola de la mano, clamó, diciendo: ¡Niña, levántate! 55 Entonces le volvió su espíritu, y se levantó al instante, y El mandó que le dieran de comer. 56 Y sus padres estaban asombrados; pero El les encargó que no dijeran a nadie lo que había sucedido.

Misión de los doce

9 Reuniendo a los doce, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para sanar enfermedades. Y los envió a proclamar el reino de Dios y a sanar a los enfermos. Y les dijo: No toméis nada para el camino, ni bordón, ni alforja[au], ni pan, ni dinero; ni tengáis dos túnicas cada uno. En cualquier casa donde entréis, quedaos allí, y sea de allí vuestra salida. Y en cuanto a los que no os reciban, al salir de esa ciudad, sacudid el polvo de vuestros pies en testimonio contra ellos. Entonces salieron, e iban por las aldeas anunciando el evangelio y sanando por todas partes.

Herodes oye hablar de Jesús

Herodes el tetrarca se enteró de todo lo que estaba pasando, y estaba muy perplejo, porque algunos decían que Juan había resucitado de entre los muertos,otros, que Elías había aparecido, y otros, que algún profeta de los antiguos había resucitado. Entonces Herodes dijo: A Juan yo lo hice decapitar; ¿quién es, entonces, éste de quien oigo tales cosas? Y procuraba verle.

Alimentación de los cinco mil

10 Y cuando los apóstoles regresaron, dieron cuenta a Jesús[av] de todo lo que habían hecho. Y El, tomándolos consigo, se retiró aparte a una ciudad llamada Betsaida. 11 Pero cuando la gente[aw] se dio cuenta de esto, le siguió; y Jesús, recibiéndolos, les hablaba del reino de Dios, y sanaba a los que tenían necesidad de ser curados. 12 El día comenzaba a declinar, y acercándose los doce, le dijeron: Despide a la multitud, para que vayan a las aldeas y campos de los alrededores, y hallen alojamiento y consigan alimentos[ax]; porque aquí estamos en un lugar desierto. 13 Pero El les dijo: Dadles vosotros de comer. Y ellos dijeron: No tenemos más que cinco panes y dos peces, a no ser que vayamos y compremos alimentos para toda esta gente. 14 (Porque había como cinco mil hombres.) Y Jesús dijo a sus discípulos: Haced que se recuesten en grupos como de cincuenta cada uno.15 Así lo hicieron, haciendo recostar a todos. 16 Y tomando los cinco panes y los dos peces, levantando los ojos al cielo, los bendijo, y los partió, y los iba dando a los discípulos para que los sirvieran a[ay] la gente. 17 Todos comieron y se saciaron; y se recogieron de lo que les sobró de los pedazos: doce cestas llenas.

La confesión de Pedro

18 Y[az] mientras Jesús[ba] oraba a solas, estaban con El los discípulos, y les preguntó, diciendo: ¿Quién dicen las multitudes que soy yo? 19 Entonces ellos respondieron, y dijeron: Unos, Juan el Bautista, otros, Elías, y otros, que algún profeta de los antiguos ha resucitado. 20 Y El les dijo: Y vosotros ¿quién decís que soy yo? Y Pedro respondiendo, dijo: El Cristo[bb] de Dios. 21 Pero El, advirtiéndoles severamente, les mandó que no dijeran esto a nadie, 22 diciendo: El Hijo del Hombre debe padecer mucho, y ser rechazado por los ancianos, los principales sacerdotes y los escribas, y ser muerto, y resucitar al tercer día. 23 Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame. 24 Porque el que quiera salvar su vida[bc], la perderá, pero el que pierda su vida[bd] por causa de mí, ése la salvará. 25 Pues, ¿de qué le sirve a un hombre haber ganado el mundo entero, si[be] él mismo se destruye o se pierde?26 Porque el que se avergüence de mí y de mis palabras, de éste se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en su gloria, y la del Padre, y la de los santos ángeles. 27 Pero en verdad os digo que hay algunos de los que están aquí, que no probarán la muerte hasta que vean el reino de Dios.

La transfiguración

28 Y[bf] como ocho días después de estas palabras, Jesús tomó consigo a Pedro, a Juan y a Jacobo[bg], y subió al monte a orar. 29 Mientras oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra, y su ropa se hizo blanca y resplandeciente[bh]. 30 Y he aquí, dos hombres hablaban con El, los cuales eran Moisés y Elías, 31 quienes apareciendo en gloria[bi], hablaban de la partida de Jesús[bj], que El estaba a punto de cumplir en Jerusalén. 32 Pedro y sus compañeros habían sido vencidos por el sueño, pero cuando estuvieron bien despiertos, vieron la gloria de Jesús[bk] y a los dos varones que estaban con El. 33 Y sucedió que al retirarse ellos de El, Pedro dijo a Jesús: Maestro, bueno es que estemos aquí; hagamos tres enramadas[bl], una para ti, otra para Moisés y otra para Elías; no sabiendo lo que decía. 34 Entonces, mientras él decía esto, se formó una nube que los cubrió; y tuvieron temor al entrar en la nube. 35 Y una voz salió de la nube, que decía: Este es mi Hijo, mi Escogido[bm]; a El oíd. 36 Después que la voz se oyó[bn], Jesús fue hallado solo. Ellos se lo callaron, y por aquellos días no contaron a nadie nada de lo que habían visto.

Jesús sana a un muchacho endemoniado

37 Y aconteció que al día siguiente, cuando bajaron del monte, una gran multitud le salió al encuentro. 38 Y he aquí, un hombre de la multitud gritó, diciendo: Maestro, te suplico que veas a mi hijo, pues es el único que tengo[bo], 39 y sucede que un espíritu se apodera de él, y de repente da gritos, y el espíritu le hace caer con convulsiones, echando[bp] espumarajos; y magullándole, a duras penas se aparta de él. 40 Entonces rogué a tus discípulos que lo echaran fuera, y no pudieron. 41 Respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros y os he de soportar? Trae acá a tu hijo.42 Cuando éste se acercaba, el demonio lo derribó y lo hizo caer con convulsiones. Pero Jesús reprendió al espíritu inmundo, y sanó al muchacho y se lo devolvió a su padre. 43 Y todos estaban admirados de la grandeza[bq] de Dios.

Jesús anuncia otra vez su muerte

Mientras todos se maravillaban de todas las cosas que hacía, Jesús dijo a sus discípulos: 44 Haced[br] que estas palabras penetren en vuestros oídos, porque el Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los hombres. 45 Pero ellos no entendían estas palabras[bs], y les estaban veladas para que no las comprendieran; y temían preguntarle acerca de ellas[bt].

El mayor en el reino de los cielos

46 Y se suscitó[bu] una discusión entre ellos, sobre quién de ellos sería el mayor.47 Entonces Jesús, sabiendo lo que pensaban en[bv] sus corazones, tomó a un niño y lo puso a su lado, 48 y les dijo: El que reciba a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe a aquel que me envió; porque el que es más pequeño[bw] entre todos vosotros, ése es grande.

49 Y respondiendo Juan, dijo: Maestro, vimos a uno echando fuera demonios en tu nombre, y tratamos de impedírselo porque no anda con nosotros. 50 Pero Jesús le dijo: No se lo impidáis; porque el que no está contra vosotros, está con vosotros.

Jesús reprende a Jacobo y a Juan

51 Y sucedió que cuando se cumplían los días de su ascensión[bx], El, con determinación, afirmó su rostro para ir a Jerusalén. 52 Y envió mensajeros delante de El; y ellos fueron y entraron en una aldea de los samaritanos para hacerle preparativos. 53 Pero no le recibieron, porque sabían que había determinado ir a[by]Jerusalén. 54 Al ver esto, sus discípulos Jacobo[bz] y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo y los consuma[ca]? 55 Pero El, volviéndose, los reprendió, [cb]y dijo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois,56 porque el Hijo del Hombre no ha venido para destruir las almas de los hombres, sino para salvarlas. Y se fueron a otra aldea.

Lo que demanda el discipulado

57 Y mientras ellos iban por el camino, uno le dijo: Te seguiré adondequiera que vayas. 58 Y Jesús le dijo: Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza. 59 A otro dijo: Sígueme. Pero él dijo: Señor[cc], permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre.60 Mas El le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; pero tú, ve y anuncia por todas partes el reino de Dios. 61 También otro dijo: Te seguiré, Señor; pero primero permíteme despedirme de los de mi casa. 62 Pero Jesús le dijo: Nadie, que después de poner la mano en el arado mira atrás, es apto para el reino de Dios.

Notas al pie:

  1. Lucas 7:1 Lit., a oídos del pueblo
  2. Lucas 7:2 Lit., para quien él era honorable
  3. Lucas 7:3 O, sanara
  4. Lucas 7:5 O, nuestra nación
  5. Lucas 7:7 Lit., mas habla con una
  6. Lucas 7:7 Lit., muchacho
  7. Lucas 7:11 Algunos mss. dicen: al día siguiente
  8. Lucas 7:11 Lit., y
  9. Lucas 7:19 Lit., ciertos dos
  10. Lucas 7:19 Algunos de los mss. más antiguos dicen: uno diferente
  11. Lucas 7:28 Lit., mujeres
  12. Lucas 7:29 O, publicanos; i.e., los que explotaban la recaudación de los impuestos romanos, y así en el vers. 34
  13. Lucas 7:29 O, justificaron a Dios
  14. Lucas 7:30 I.e., expertos en la ley de Moisés
  15. Lucas 7:30 Lit., él
  16. Lucas 7:35 Lit., Y
  17. Lucas 7:36 Lit., se recostó
  18. Lucas 7:37 Lit., recostado
  19. Lucas 7:39 Lit., para sí diciendo
  20. Lucas 7:39 Algunos mss. dicen: el profeta
  21. Lucas 7:41 Un denario valía aprox. 4 gramos de plata, o el equivalente al salario de un día
  22. Lucas 7:45 Lit., no cesaba
  23. Lucas 7:49 Lit., reclinados
  24. Lucas 8:1 Lit., Y sucedió
  25. Lucas 8:13 Lit., y
  26. Lucas 8:13 Lit., quienes creen
  27. Lucas 8:18 O, parece tener
  28. Lucas 8:22 Lit., Y sucedió que
  29. Lucas 8:23 Lit., tempestad de viento
  30. Lucas 8:26 Otros mss. dicen: guerasenos, o, guerguesenos, y así en el vers. 37
  31. Lucas 8:28 Lit., ¿Qué a mí y a ti
  32. Lucas 8:29 Algunas versiones traducen: que hacía mucho tiempo
  33. Lucas 8:29 O, le había atacado con fuerza, y
  34. Lucas 8:32 Lit., a ellos
  35. Lucas 8:36 Lit., salvado
  36. Lucas 8:37 Lit., multitud
  37. Lucas 8:38 Lit., estar con El
  38. Lucas 8:39 O, todo lo que
  39. Lucas 8:39 O, todo lo que
  40. Lucas 8:41 O, principal
  41. Lucas 8:42 O, sólo una hija
  42. Lucas 8:43 Algunos mss. antiguos no incluyen: y que había…cuanto tenía
  43. Lucas 8:45 Algunos mss. antiguos no incluyen: y los…estaban
  44. Lucas 8:48 Lit., salvado
  45. Lucas 8:50 Lit., salvada
  46. Lucas 8:51 O, Santiago
  47. Lucas 9:3 O, mochila, o, bolsa
  48. Lucas 9:10 Lit., El
  49. Lucas 9:11 Lit., las multitudes
  50. Lucas 9:12 Lit., provisiones
  51. Lucas 9:16 Lit., pusieran delante de
  52. Lucas 9:18 Lit., Y sucedió que
  53. Lucas 9:18 Lit., El
  54. Lucas 9:20 I.e., Mesías
  55. Lucas 9:24 O, alma
  56. Lucas 9:24 O, alma
  57. Lucas 9:25 Lit., y
  58. Lucas 9:28 Lit., Y sucedió que
  59. Lucas 9:28 O, Santiago
  60. Lucas 9:29 Lit., centelleando como el rayo
  61. Lucas 9:31 O, relampagueante
  62. Lucas 9:31 Lit., El
  63. Lucas 9:32 Lit., El
  64. Lucas 9:33 O, tiendas sagradas
  65. Lucas 9:35 Algunos mss. dicen: Amado
  66. Lucas 9:36 Lit., ocurrió
  67. Lucas 9:38 O, es mi unigénito
  68. Lucas 9:39 Lit., con
  69. Lucas 9:43 O, majestad
  70. Lucas 9:44 Lit., Poned
  71. Lucas 9:45 Lit., esta palabra
  72. Lucas 9:45 Lit., esta palabra
  73. Lucas 9:46 Lit., se introdujo
  74. Lucas 9:47 Lit., el razonamiento de
  75. Lucas 9:48 O, humilde
  76. Lucas 9:51 Lit., su recepción arriba
  77. Lucas 9:53 Lit., porque su rostro iba hacia
  78. Lucas 9:54 O, Santiago
  79. Lucas 9:54 Algunos mss. agregan: como lo hizo también Elías
  80. Lucas 9:55 Muchos mss. antiguos no incluyen las palabras: y dijo: Vosotros…sino para salvarlas, de los vers. 55 y 56
  81. Lucas 9:59 Algunos mss. no incluyen: Señor
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Jesús es tentado

Lucas 4-6

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Jesús es tentado

alimentemos_el_alma4 Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y fue llevado por el[a] Espíritu en el desierto por cuarenta días, siendo tentado por el diablo. Y no comió nada durante esos días, pasados los cuales tuvo hambre. Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan. Jesús le respondió: Escrito está: “No solo de pan vivira el hombre.” Llevándole a una altura, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo[b]. Y el diablo le dijo: Todo este dominio y su gloria te daré; pues a mí me ha sido entregado, y a quien quiero se lo doy. Por tanto, si te postras[c] delante de mí, todo será tuyo. Respondiendo Jesús, le dijo: Escrito está: “Al Señor tu Dios adoraras, y a El solo serviras.”Entonces el diablo le llevó a Jerusalén y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, lánzate abajo desde aquí, 10 pues escrito está:

“A sus angeles te encomendara para que te guarden”,

11 y:

en las manos te llevaran,
no sea que tu pie tropiece en piedra.”

12 Respondiendo Jesús, le dijo: Se ha dicho: “No tentaras[d] al Señor tu Dios.”

13 Cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se alejó de El esperando[e] un tiempo oportuno.

Ministerio en Galilea

14 Jesús regresó a Galilea en el poder del Espíritu, y las nuevas[f] acerca de El se divulgaron por toda aquella comarca. 15 Y enseñaba en sus sinagogas, siendo alabado por todos.

Jesús en Nazaret

16 Llegó a Nazaret, donde se había criado, y según su costumbre, entró en la sinagoga el día de reposo, y se levantó a leer. 17 Le dieron el libro[g] del profeta Isaías, y abriendo el libro[h], halló el lugar donde estaba escrito:

18 El Espiritu del Señor esta sobre mi,
porque me ha ungido para anunciar el evangelio a los pobres.
Me ha enviado[i] para proclamar libertad a los cautivos,
y la recuperacion de la vista a los ciegos;
para poner en libertad a los oprimidos;
19 para proclamar el año favorable del Señor.

20 Cerrando el libro[j], lo devolvió al asistente y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en El. 21 Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura que habéis oído[k]. 22 Y todos hablaban bien[l] de El y se maravillaban de las palabras llenas de gracia que salían de su boca, y decían: ¿No es éste el hijo de José? 23 Entonces El les dijo: Sin duda me citaréis este refrán: “Médico, cúrate a ti mismo”; esto es, todo lo que oímos que se ha hecho en Capernaúm, hazlo también aquí en tu tierra. 24 Y dijo: En verdad os digo, que ningún profeta es bien recibido en su propia tierra. 25 Pero en verdad os digo: muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses ycuando hubo gran hambre sobre toda la tierra; 26 y sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda de Sarepta, en la tierra de Sidón.27 Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue limpiado, sino Naamán el sirio. 28 Y todos en la sinagoga se llenaron de ira cuando oyeron estas cosas, 29 y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual estaba edificada su ciudad para despeñarle. 30 Pero El, pasando por en medio de ellos, se fue.

Jesús enseña en Capernaúm

31 Y descendió a Capernaúm, ciudad de Galilea. Y les enseñaba en los días de reposo; 32 y se admiraban de su enseñanza porque su mensaje[m] era con autoridad. 33 Y estaba en la sinagoga un hombre poseído por el espíritu[n] de un demonio inmundo, y gritó a gran voz: 34 Déjanos ¿Qué tenemos que ver contigo[o], Jesús de Nazaret[p]? ¿Has venido a destruirnos? Yo sé quién eres: el Santo de Dios. 35 Jesús entonces lo reprendió, diciendo: ¡Cállate y sal de él! Y después que el demonio lo derribó en medio de ellos, salió de él sin hacerle ningún daño. 36 Y todos se quedaron asombrados[q], y discutían entre sí, diciendo: ¿Qué mensaje es éste? Porque[r] con autoridad y poder manda a los espíritus inmundos y salen. 37 Y su fama[s] se divulgaba por todos los lugares de la región circunvecina.

Jesús sana a la suegra de Simón y a muchos otros

38 Y levantándose, salió de la sinagoga y entró en casa de Simón. Y la suegra de Simón se hallaba sufriendo con una fiebre muy alta, y le rogaron por ella. 39 E inclinándose sobre ella, reprendió la fiebre, y la fiebre la dejó; y al instante ella se levantó y les servía.

40 Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades se los llevaban a El; y poniendo El las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba.41 También de muchos salían demonios, gritando y diciendo: ¡Tú eres el Hijo de Dios! Pero, reprendiéndolos, no les permitía hablar, porque sabían que El era el Cristo[t].

Jesús recorre otras ciudades

42 Cuando se hizo de día, salió y se fue a un lugar solitario; y las multitudes le buscaban, y llegaron adonde El estaba y procuraron detenerle para que no se separara de ellos. 43 Pero El les dijo: También a las otras ciudades debo anunciar las buenas nuevas del reino de Dios, porque para esto yo he sido enviado.

44 Y predicaba en las sinagogas de Judea[u].

Llamamiento de los primeros discípulos

5 Y aconteció que mientras la multitud se agolpaba sobre El para oír la palabra de Dios, estando Jesús[v] junto al lago de Genesaret, vio dos barcas que estaban a la orilla del lago, pero los pescadores habían bajado de ellas y lavaban las redes.Subiendo a una de las barcas, que era de Simón, pidió que se separara de tierra un poco; y sentándose, enseñaba a las multitudes desde la barca. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Sal a la parte más profunda[w] y echad vuestras redes para pescar[x]. Respondiendo Simón, dijo: Maestro, hemos estado trabajando toda la noche y no hemos pescado[y] nada, pero porque tú lo pides[z], echaré las redes. Y cuando lo hicieron, encerraron una gran cantidad de peces, de modo que sus redes se rompían; entonces hicieron señas a sus compañeros que estaban en la otra barca para que vinieran a ayudarlos. Y vinieron y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían. Al ver esto, Simón Pedro cayó a los pies[aa] de Jesús, diciendo: ¡Apártate de mí, Señor, pues soy hombre pecador!Porque el asombro se había apoderado de él y de todos sus compañeros, por la redada de peces que habían hecho; 10 y lo mismo les sucedió también a Jacobo[ab]y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran socios de Simón. Y Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres. 11 Y después de traer las barcas a tierra, dejándolo todo, le siguieron.

Curación de un leproso

12 Y aconteció que estando Jesús[ac] en una de las ciudades, he aquí, había allí un hombre lleno de lepra; y cuando vio a Jesús, cayó sobre su rostro y le rogó, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. 13 Extendiendo Jesús la mano, lo tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante la lepra lo dejó. 14 Y El le mandó que no se lo dijera a nadie. Pero andale dijo—, muéstrate al sacerdote y da una ofrenda[ad] por tu purificación según lo ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio. 15 Y su fama[ae] se difundía cada vez más, y grandes multitudes se congregaban para oírle y ser sanadas de sus enfermedades. 16 Pero con frecuencia El se retiraba a[af] lugares solitarios y oraba.

Curación de un paralítico

17 Y[ag] un día[ah] que El estaba enseñando, había allí sentados algunos fariseos y maestros de la ley que habían venido de todas las aldeas de Galilea y Judea, y deJerusalén; y el poder del Señor estaba con El para sanar. 18 Y he aquí, unos hombres trajeron en una camilla a un hombre que estaba paralítico; y trataban de meterlo y ponerlo delante de Jesús[ai]. 19 Y no hallando cómo introducirlo debido a la multitud, subieron a la azotea y lo bajaron con la camilla a través del techo[aj], poniéndolo en medio, delante de Jesús. 20 Viendo Jesús la fe de ellos, dijo: Hombre, tus pecados te son perdonados. 21 Entonces los escribas y fariseos comenzaron a discurrir, diciendo: ¿Quién es éste que habla blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios? 22 Conociendo Jesús sus pensamientos, respondió y les dijo: ¿Por qué discurrís en vuestros corazones?23 ¿Qué es más fácil, decir: “Tus pecados te son perdonados”, o decir: “Levántate y anda”? 24 Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa. 25 Y al instante se levantó delante de ellos, tomó la camilla en que había estado acostado, y se fue a su casa glorificando a Dios. 26 Y el asombro se apoderó de todos y glorificaban a Dios; y se llenaron de temor, diciendo: Hoy hemos visto cosas extraordinarias.

Llamamiento de Leví y la cena en su casa

27 Después de esto, Jesús salió y se fijó en un recaudador de impuestos[ak]llamado Leví, sentado en la oficina de los tributos, y le dijo: Sígueme. 28 Y él, dejándolo todo, se levantó y le seguía.

29 Y Leví le ofreció un gran banquete en su casa; y había un grupo grande de recaudadores de impuestos y de otros que estaban sentados[al] a la mesa con ellos. 30 Y los fariseos y sus escribas se quejaban a los discípulos de Jesús[am], diciendo: ¿Por qué coméis y bebéis con los recaudadores de impuestos y con los pecadores? 31 Respondiendo Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos. 32 No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.

Pregunta sobre el ayuno

33 Y ellos le dijeron: Los discípulos de Juan ayunan con frecuencia y hacen oraciones; los de los fariseos también hacen lo mismo, pero los tuyos comen y beben. 34 Entonces Jesús les dijo: ¿Acaso podéis hacer que los acompañantes del novio[an] ayunen mientras el novio está con ellos? 35 Pero vendrán días cuando[ao] el novio les será quitado, entonces ayunarán en aquellos días.36 También les dijo una parábola: Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo y lo pone en un vestido viejo; porque entonces[ap] romperá el nuevo, y el pedazo del nuevo no armonizará con el viejo. 37 Y nadie echa vino nuevo en odres[aq] viejos, porque entonces[ar] el vino nuevo romperá los odres y se derramará, y los odres se perderán, 38 sino que el vino nuevo debe echarse en odres nuevos[as]. 39 Y nadie, después de beber vino añejo, desea vino nuevo, porque dice: “El añejo es mejor[at].”

Jesús, Señor del día de reposo

6 Y aconteció que un día de reposo[au] Jesús[av] pasaba por unos sembrados, y sus discípulos arrancaban y comían espigas, restregándolas entre las manos.Pero algunos de los fariseos dijeron: ¿Por qué hacéis lo que no es lícito en el día de reposo? Respondiéndoles Jesús, dijo: ¿Ni siquiera habéis leído lo que hizo David cuando tuvo hambre, él y los que con él estaban; cómo entró en la casa de Dios, y tomó y comió los panes consagrados[aw], que a nadie es lícito comer sino sólo a los sacerdotes, y dio también a sus compañeros? Y les decía: El Hijo del Hombre es Señor del día de reposo.

Jesús sana al hombre de la mano seca

Y[ax] en otro día de reposo entró en la sinagoga y enseñaba; y había allí un hombre que tenía la[ay] mano derecha seca[az]. Y los escribas y los fariseos observaban atentamente a Jesús[ba] para ver si sanaba en el día de reposo, a fin de encontrar de qué acusarle. Pero El sabía lo que ellos estaban pensando[bb], y dijo al hombre que tenía la mano seca[bc]: Levántate y ven acá[bd]. Y él, levantándose, se le acercó[be]. Entonces Jesús les dijo: Yo os pregunto: ¿es lícito en el día de reposo hacer bien o hacer mal; salvar una vida o destruirla? 10 Y después de mirarlos a todos a su alrededor, dijo al hombre[bf]: Extiende tu mano. Y él lo hizo así, y su mano quedó sana[bg]. 11 Pero ellos se llenaron de ira[bh], y discutían entre sí qué podrían hacerle a Jesús.

Jesús escoge a los doce apóstoles

12 En[bi] esos días El se fue al monte a orar, y pasó toda la noche en oración a Dios. 13 Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y escogió doce de ellos, a los que también dio el nombre de apóstoles: 14 Simón, a quien también llamó Pedro, y Andrés su hermano; Jacobo[bj] y Juan; Felipe y Bartolomé; 15 Mateo y Tomás; Jacobo[bk], hijo de Alfeo, y Simón, al que llamaban el Zelote; 16 Judas, hijode Jacobo[bl], y Judas Iscariote, que llegó a ser traidor. 17 Descendió con ellos y se detuvo en un lugar llano; y había una gran multitud de sus discípulos, y una gran muchedumbre del pueblo, de toda Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, 18 [bm]que habían ido para oírle y para ser sanados de sus enfermedades; y los que eran atormentados por espíritus inmundos eran curados.19 Y toda la multitud procuraba tocarle, porque de El salía un poder que a todos sanaba.

Las bienaventuranzas

20 Volviendo su vista hacia sus discípulos, decía: Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. 21 Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque seréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis. 22 Bienaventurados sois cuando los hombres os aborrecen, cuando os apartan de sí, os colman de insultos y desechan vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre. 23 Alegraos en ese día y saltad de gozo, porque he aquí, vuestra recompensa es grande en el cielo, pues sus padres trataban[bn] de la misma manera a los profetas. 24 Pero ¡ay de vosotros los ricos!, porque ya estáis recibiendo todo vuestro consuelo. 25 ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados[bo]!, porque tendréis hambre. ¡Ay de vosotros, los que ahora reís!, porque os lamentaréis y lloraréis. 26 ¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros!, porque de la misma manera trataban[bp] sus padres a los falsos profetas.

El amor verdadero y su recompensa

27 Pero a vosotros los que oís, os digo: amad a vuestros enemigos; haced bien a los que os aborrecen; 28 bendecid a los que os maldicen; orad por los que os vituperan. 29 Al que te hiera en la mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa[bq], no le niegues tampoco la túnica. 30 A todo el que te pida, dale, y al que te quite lo que es tuyo, no se lo reclames. 31 Y así como queréis que los hombres os hagan, haced con ellos de la misma manera. 32 Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman. 33 Si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen lo mismo. 34 Si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a los pecadores para recibir de ellos la misma cantidad. 35 Antes bien, amad a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad no esperando nada a cambio[br], y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo; porque El es bondadoso para con los ingratos y perversos. 36 Sed misericordiosos, así como vuestro Padre es misericordioso.

El juicio hacia los demás

37 No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad[bs], y seréis perdonados. 38 Dad, y os será dado; medida buena, apretada, remecida y rebosante, vaciarán en vuestro regazo. Porque con la medida con que midáis, se os volverá a medir.

39 Les dijo también una parábola: ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en un hoyo? 40 Un discípulo no está por encima de su maestro; mas todo discípulo, después de que se ha preparado bien, será como su maestro[bt]. 41 ¿Y por qué miras la mota[bu] que está en el ojo de tu hermano, y no te das cuenta de la viga que está en tu propio ojo? 42 ¿O cómo puedes decir a tu hermano: “Hermano, déjame sacarte la mota[bv] que está en tu ojo”, cuando tú mismo no ves la viga que está en tu ojo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu ojo y entonces verás con claridad para sacar la mota[bw] que está en el ojo de tu hermano. 43 Porque no hay árbol bueno que produzca fruto malo, ni a la inversa[bx], árbol malo que produzca fruto bueno. 44 Pues cada árbol por su fruto se conoce. Porque los hombres no recogen higos de los espinos, ni vendimian uvas de una zarza. 45 El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo que es bueno; y el hombre malo, del mal tesoro saca lo que es malo; porque de la abundancia del corazón habla su boca.

Los dos cimientos

46 ¿Y por qué me llamáis: “Señor, Señor”, y no hacéis lo que yo digo? 47 Todo el que viene a mí y oye mis palabras y las pone en práctica[by], os mostraré a quién es semejante: 48 es semejante a un hombre que al edificar una casa, cavó hondo[bz] y echó cimiento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el torrente[ca] dio con fuerza contra aquella casa, pero no pudo moverla porque había sido bien construida. 49 Pero el que ha oído y no ha hecho nada, es semejante a un hombre que edificó una casa sobre tierra, sin echar cimiento; y el torrente dio con fuerza contra ella y al instante se desplomó, y fue grande la ruina de aquella casa.

Notas al pie:

  1. Lucas 4:1 O, bajo la influencia del; lit., en el
  2. Lucas 4:5 Lit., de la tierra habitada
  3. Lucas 4:7 O, adoras
  4. Lucas 4:12 O, No pondrás a prueba
  5. Lucas 4:13 Lit., hasta
  6. Lucas 4:14 Lit., la fama
  7. Lucas 4:17 O, rollo
  8. Lucas 4:17 O, rollo
  9. Lucas 4:18 Algunos mss. agregan aquí: a sanar a los quebrantados de corazón
  10. Lucas 4:20 O, rollo
  11. Lucas 4:21 Lit., en vuestros oídos
  12. Lucas 4:22 O, testificaban
  13. Lucas 4:32 Lit., palabra
  14. Lucas 4:33 Lit., teniendo un espíritu
  15. Lucas 4:34 Lit., ¿Qué a nosotros y a ti
  16. Lucas 4:34 Lit., Jesús nazareno
  17. Lucas 4:36 Lit., Y el asombro vino sobre todos
  18. Lucas 4:36 O, ¿Qué es esta palabra que
  19. Lucas 4:37 Lit., el rumor acerca de El
  20. Lucas 4:41 I.e., el Mesías
  21. Lucas 4:44 I.e., el país de los judíos (incluyendo a Galilea); algunos mss. dicen: de Galilea
  22. Lucas 5:1 Lit., El
  23. Lucas 5:4 O, Boga hacia lo hondo
  24. Lucas 5:4 Lit., una redada
  25. Lucas 5:5 Lit., agarrado
  26. Lucas 5:5 O, a tu palabra
  27. Lucas 5:8 Lit., las rodillas
  28. Lucas 5:10 O, Santiago
  29. Lucas 5:12 Lit., El
  30. Lucas 5:14 Lit., ofrece
  31. Lucas 5:15 Lit., la palabra acerca de El
  32. Lucas 5:16 Lit., en
  33. Lucas 5:17 Lit., Y sucedió que
  34. Lucas 5:17 Lit., en uno de los días
  35. Lucas 5:18 Lit., El
  36. Lucas 5:19 Lit., de las tejas
  37. Lucas 5:27 O, publicano; i.e., uno que explotaba la recaudación de los impuestos romanos, y así en los vers. 29 y 30
  38. Lucas 5:29 Lit., recostados
  39. Lucas 5:30 Lit., El
  40. Lucas 5:34 Lit., hijos del tálamo
  41. Lucas 5:35 Lit., y cuando
  42. Lucas 5:36 Lit., ya que si no
  43. Lucas 5:37 I.e., cueros usados como recipientes
  44. Lucas 5:37 Lit., ya que si no
  45. Lucas 5:38 Algunos mss. agregan: y ambos se conservan
  46. Lucas 5:39 Lit., bueno o agradable
  47. Lucas 6:1 Muchos mss. dicen: El segundo primer día de reposo
  48. Lucas 6:1 Lit., El
  49. Lucas 6:4 Lit., los panes de la proposición
  50. Lucas 6:6 Lit., Y sucedió que
  51. Lucas 6:6 Lit., y estaba su
  52. Lucas 6:6 O, enjuta, o, paralizada
  53. Lucas 6:7 Lit., El
  54. Lucas 6:8 Lit., sus pensamientos
  55. Lucas 6:8 O, enjuta, o, paralizada
  56. Lucas 6:8 Lit., ponte en medio
  57. Lucas 6:8 Lit., se puso en pie
  58. Lucas 6:10 Lit., le dijo
  59. Lucas 6:10 Lit., restaurada
  60. Lucas 6:11 Lit., insensatez
  61. Lucas 6:12 Lit., Y sucedió que en
  62. Lucas 6:14 O, Santiago
  63. Lucas 6:15 O, Santiago
  64. Lucas 6:16 O, Santiago
  65. Lucas 6:18 Algunas versiones comienzan el vers. 18 en: y los que eran
  66. Lucas 6:23 Lit., hacían
  67. Lucas 6:25 Lit., que habiendo sido llenados
  68. Lucas 6:26 Lit., hacían
  69. Lucas 6:29 O, el manto
  70. Lucas 6:35 O, sin desesperarse
  71. Lucas 6:37 Lit., soltad o libertad
  72. Lucas 6:40 O, alcanzará el nivel de su maestro
  73. Lucas 6:41 O, paja
  74. Lucas 6:42 O, paja
  75. Lucas 6:42 O, paja
  76. Lucas 6:43 Lit., ni también
  77. Lucas 6:47 Lit., hace
  78. Lucas 6:48 Lit., cavó y ahondó
  79. Lucas 6:48 Lit., río, y así en el vers. 49
La Biblia de las Américas (LBLA)Copyright © 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation

Introducción

Lucas 1-3

9781586403546

Introducción

alimentemos_el_alma1 Por cuanto muchos han tratado de compilar una historia de las cosas que entre nosotros son muy ciertas[a], tal como nos las han transmitido los que desde el principio fueron[b] testigos oculares y ministros de la palabra[c], también a mí me ha parecido conveniente, después de haberlo investigado[d] todo con diligencia desde el principio, escribírtelas ordenadamente, excelentísimo Teófilo, para que sepas la verdad precisa acerca de las cosas que te han sido enseñadas[e].

Anuncio del nacimiento de Juan el Bautista

Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, cierto sacerdote llamado Zacarías, del grupo de Abías, que tenía por mujer una de las hijas de Aarón[f] que se llamaba Elisabet. Ambos eran justos delante de Dios, y se conducían intachablemente en todos los mandamientos y preceptos del Señor. No tenían hijos, porque Elisabet era estéril, y ambos eran de edad avanzada[g].

Pero aconteció que mientras Zacarías[h] ejercía su ministerio sacerdotal delante de Dios según el orden indicado a su grupo, conforme a la costumbre del sacerdocio, fue escogido por sorteo para entrar al templo del Señor y quemar incienso. 10 Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando a la hora de la ofrenda de incienso. 11 Y se le apareció un ángel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso. 12 Al verlo, Zacarías se turbó, y el temor se apoderó de[i] él.13 Pero el ángel le dijo: No temas, Zacarías, porque tu petición ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y lo llamarás[j] Juan. 14 Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán por su nacimiento. 15 Porque él será grande delante del Señor; no beberá ni vino ni licor, y será lleno del Espíritu Santo aun desde el vientre de su madre. 16 Y él hará volver a muchos de los hijos de Israel al Señor su Dios. 17 E irá delante de El en el espíritu y poder de Elías para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y a los desobedientes a la actitud de los justos, a fin de preparar para el Señor un pueblo bien dispuesto.

18 Entonces Zacarías dijo al ángel: ¿Cómo podré saber esto? Porque yo soy anciano y mi mujer es de edad avanzada[k]. 19 Respondiendo el ángel, le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy en[l] la presencia de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte estas buenas nuevas. 20 Y he aquí, te quedarás mudo, y no podrás hablar hasta el día en que todo esto acontezca, por cuanto no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán a su debido tiempo. 21 Y el pueblo estaba esperando a Zacarías, y se extrañaba de su tardanza en el templo. 22 Pero cuando salió, no podía hablarles, y se dieron cuenta de que había visto una visión en el templo; y él les hablaba por señas, y permanecía mudo. 23 Y[m] cuando se cumplieron los días de su servicio sacerdotal, regresó a su casa.

24 Y después de estos días, Elisabet su mujer concibió, y se recluyó[n] por cinco meses, diciendo: 25 Así ha obrado el Señor conmigo en los días en que se dignómirarme para quitar mi afrenta entre los hombres.

Anuncio del nacimiento de Jesús

26 Y al sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, 27 a una virgen desposada[o] con un hombre que se llamaba José, de los descendientes[p] de David; y el nombre de la virgen era María. 28 Y entrando el ángel, le dijo: ¡Salve, muy favorecida[q]! El Señor está[r] contigo; bendita eres tú entre las mujeres[s]. 29 Pero ella se turbó mucho por estas[t] palabras, y se preguntaba qué clase de saludo sería éste. 30 Y el ángel le dijo: No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios. 31 Y he aquí, concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, y le pondrás por[u] nombre Jesús. 32 Este será grande y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de su padre David; 33 y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin. 34 Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto, puesto que soy virgen[v]? 35 Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el santo Niño que nacerá[w] será llamado Hijo de Dios. 36 Y he aquí, tu parienta Elisabet en su vejez también ha concebido un hijo; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril. 37 Porque ninguna cosa[x] será imposible para[y] Dios. 38 Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia.

María visita a Elisabet

39 En esos[z] días María se levantó y fue apresuradamente a la región montañosa, a una ciudad de Judá; 40 y entró en casa de Zacarías y saludó a Elisabet. 41 Y aconteció que cuando Elisabet oyó el saludo de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo, 42 y exclamó a gran voz y dijo: ¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! 43 ¿Por qué me ha acontecido esto a mí[aa], que la madre de mi Señor venga a mí? 44 Porque he aquí, apenas la voz de tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de gozo en mi vientre. 45 Y bienaventurada la que creyó que tendrá[ab] cumplimiento lo que le fue dicho de parte del Señor. 46 Entonces María dijo:

Mi alma engrandece al Señor,
47 y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.
48 Porque ha mirado la humilde condición de esta su sierva;
pues he aquí, desde ahora en adelante todas las generaciones me tendrán por bienaventurada.
49 Porque grandes cosas me ha hecho el Poderoso;
y santo es su nombre.
50 Y de generacion en generacion[ac] es su misericordia
para los que le temen.
51 Ha hecho proezas[ad] con su brazo;
ha esparcido a los soberbios en el pensamiento de sus corazones.
52 Ha quitado a los poderosos de sus tronos;
y ha exaltado a los humildes;
53 a los hambrientos ha colmado de bienes
y ha despedido a los ricos con las manos vacías.
54 Ha ayudado a Israel, su siervo,
para recuerdo de su[ae] misericordia
55 tal como dijo a nuestros padres,
a Abraham y a su descendencia[af] para siempre.

56 Y María se quedó con Elisabet[ag] como tres meses, y después regresó a su casa.

Nacimiento de Juan el Bautista

57 Cuando a Elisabet se le cumplió el tiempo de su alumbramiento, dio a luz un hijo. 58 Y sus vecinos y parientes oyeron que el Señor había demostrado su gran[ah]misericordia hacia ella; y se regocijaban con ella. 59 Y[ai] al octavo día vinieron para circuncidar al niño, y lo iban a llamar Zacarías según el nombre de su padre.60 Pero la[aj] madre respondió, y dijo: No, sino que se llamará Juan. 61 Y le dijeron: No hay nadie en tu familia[ak] que tenga ese nombre. 62 Entonces preguntaban por[al] señas al padre, cómo lo quería llamar. 63 Y él pidió una tablilla y escribió lo siguiente[am]: Su nombre es Juan. Y todos se maravillaron. 64 Al instante le fue abierta su boca y suelta su lengua, y comenzó a hablar dando alabanza a Dios.65 Y vino temor sobre todos los que vivían a su alrededor; y todas estas cosas se comentaban en toda la región montañosa de Judea. 66 Y todos los que las oían lasguardaban en su corazón, diciendo: ¿Qué, pues, llegará a ser este niño? Porque la mano del Señor ciertamente estaba con él.

Profecía de Zacarías

67 Y su padre Zacarías fue lleno del Espíritu Santo, y profetizó diciendo:

68 Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque nos ha visitado y ha efectuado redención para su pueblo,
69 y nos ha levantado un cuerno de salvación
en la casa de David su siervo,
70 tal como lo anunció[an] por boca de sus santos profetas desde los tiempos antiguos,
71 salvación[ao] de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos aborrecen;
72 para mostrar misericordia a nuestros padres,
y para recordar su santo pacto,
73 el juramento que hizo[ap] a nuestro padre Abraham:
74 concedernos que, librados de la mano de nuestros enemigos,
le sirvamos sin temor
75 en santidad y justicia delante de El, todos nuestros días.
76 Y tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo;
porque irás delante del Señor para preparar sus caminos;
77 para dar a su pueblo el conocimiento de la salvación
por[aq] el perdón de sus pecados,
78 por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
con que la Aurora nos visitará desde lo alto,
79 para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pies en el camino de paz.

80 Y el niño crecía y se fortalecía en espíritu; y vivió en lugares desiertos hasta el día en que apareció en público a Israel.

Nacimiento de Jesús

2 Y aconteció en aquellos días que salió un edicto de César Augusto, para que se hiciera un censo de todo el mundo habitado[ar]. Este fue el primer censo que se levantó[as] cuando Cirenio era gobernador de Siria. Y todos se dirigían a inscribirse en el censo, cada uno a su ciudad. Y también José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David que se llama Belén, por ser él de la casa y de la familia de David, para inscribirse junto con María, desposada con él, la cual estaba encinta. Y sucedió que mientras estaban ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. Y dio a luz a su hijo primogénito; le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.

Los pastores y los ángeles

En la misma región había pastores que estaban en el campo[at], cuidando sus rebaños durante las vigilias de la noche. Y un ángel del Señor se les presentó, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor, y tuvieron gran temor. 10 Mas el ángel les dijo: No temáis, porque he aquí, os traigo buenas nuevas de gran gozo que serán para todo el pueblo; 11 porque os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo[au] el Señor. 12 Y esto os servirá de señal: hallaréis a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre. 13 Y de repente apareció con el ángel una multitud de los ejércitos celestiales, alabando a Dios y diciendo:

14 Gloria a Dios en las alturas,
y en la tierra paz entre los hombres en quienes El se complace[av].

15 Y aconteció que cuando los ángeles se fueron[aw] al cielo, los pastores se decían unos a otros: Vayamos, pues, hasta Belén y veamos esto que ha sucedido, que el Señor nos ha dado a saber. 16 Fueron a toda prisa, y hallaron a María y a José, y al Niño acostado en el pesebre. 17 Y cuando lo vieron, dieron a saber lo[ax] que se les había dicho acerca de este Niño. 18 Y todos los que lo oyeron se maravillaron de las cosas que les fueron dichas por los pastores. 19 Pero María atesoraba todas estas cosas, reflexionando sobre ellas en su corazón. 20 Y los pastores se volvieron, glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, tal como se les había dicho.

21 Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, le pusieron por nombre Jesús, el nombre dado por el ángel antes de que El fuera concebido en el seno materno.

Jesús presentado en el templo

22 Cuando se cumplieron los días para la purificación de ellos, según la ley de Moisés, le trajeron a Jerusalén para presentarle al Señor 23 (como está escrito en la Ley del Señor: Todo varon que abra la matriz[ay] sera llamado santo para el Señor),24 y para ofrecer un sacrificio conforme a lo dicho en la Ley del Señor: un par de tortolas o dos pichones. 25 Y[az] había en Jerusalén un hombre que se llamaba Simeón; y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él. 26 Y por el Espíritu Santo se le había revelado que no vería la muerte sin antes ver al Cristo[ba] del Señor. 27 Movido por[bb] el Espíritu fue al templo. Y cuando los padres del niño Jesús le trajeron para cumplir por El[bc]el rito de la ley, 28 él tomó al Niño[bd] en sus brazos, y bendijo a Dios y dijo:

29 Ahora, Señor, permite que tu siervo se vaya
en paz, conforme a tu palabra;
30 porque han visto mis ojos tu salvación
31 la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32 luz de[be] revelacion a los gentiles,
y gloria de tu pueblo Israel.

33 Y los padres del niño[bf] estaban asombrados de las cosas que de El se decían.34 Simeón los bendijo, y dijo a su madre María: He aquí, este Niño ha sido puesto para la caída y el levantamiento[bg] de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción 35 (y una espada traspasará aun tu propia alma) a fin de que sean revelados los pensamientos de muchos corazones. 36 Y había una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Ella era de edad muy avanzada[bh], y había vivido con su marido siete años después de su matrimonio[bi], 37 y después de viuda, hasta los ochenta y cuatro años. Nunca se alejaba del templo, sirviendo noche y día con ayunos y oraciones. 38 Y llegando ella en ese preciso momento[bj], daba gracias a Dios, y hablaba de El a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.

Crecimiento de Jesús

39 Habiendo ellos cumplido con todo conforme a la Ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. 40 Y el Niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre El.

El niño Jesús discute con los maestros

41 Sus padres acostumbraban ir a Jerusalén todos los años a la fiesta de la Pascua. 42 Y cuando cumplió doce años, subieron allá conforme a la costumbre de la fiesta; 43 y al regresar ellos, después de haber pasado todos los días de la fiesta, el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que lo supieran sus padres, 44 y suponiendo que iba en la caravana, anduvieron camino de un día, y comenzaron a buscarle entre los familiares y conocidos. 45 Al no hallarle, volvieron a Jerusalén buscándole. 46 Y aconteció que después de tres días le hallaron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. 47 Y todos los que le oían estaban asombrados de su entendimiento y de sus respuestas. 48 Cuando sus padres le vieron, se quedaron maravillados; y su madrele dijo: Hijo, ¿por qué nos has tratado de esta manera? Mira, tu padre y yo te hemos estado buscando[bk] llenos de angustia. 49 Entonces El les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿Acaso no sabíais que me era necesario estar en la casa[bl] de mi Padre? 50 Pero ellos no entendieron las palabras que El les había dicho. 51 Y descendió con ellos y vino a Nazaret, y continuó sujeto a ellos. Y su madreatesoraba todas estas cosas[bm] en su corazón. 52 Y Jesús crecía en sabiduría, en estatura[bn] y en gracia para con Dios y los hombres.

Predicación de Juan el Bautista

3 En el año decimoquinto del imperio de Tiberio César, siendo Poncio Pilatogobernador de Judea, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Felipe tetrarca de la región de Iturea y Traconite, y Lisanias tetrarca de Abilinia, durante el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. Y él fue por toda la región contigua al Jordán, predicando un bautismo de arrepentimiento para el perdón de los pecados; como está escrito en el libro de las palabras del profeta Isaías:

Voz del que clama en el desierto:
Preparad el camino del Señor,
haced derechas sus sendas.
Todo valle[bo] sera rellenado,
y todo monte y collado rebajado[bp];
lo torcido se hara recto,
y las sendas asperas se volverán caminos llanos;
y toda carne[bq] vera la salvacion de Dios.”

Por eso, decía a las multitudes que acudían para que él las bautizara: ¡Camada de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira que vendrá? Por tanto, dad frutos dignos de arrepentimiento; y no comencéis a deciros a vosotros mismos: “Tenemos a Abraham por padre”, porque os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham de estas piedras. Y también el hacha ya está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego.10 Y las multitudes le preguntaban, diciendo: ¿Qué, pues, haremos?11 Respondiendo él, les decía: El que tiene dos túnicas, comparta con el que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo. 12 Vinieron también unos recaudadores de impuestos[br] para ser bautizados, y le dijeron: Maestro, ¿qué haremos? 13 Entonces él les respondió: No exijáis[bs] más de lo que se os ha ordenado. 14 También algunos soldados le preguntaban, diciendo: Y nosotros, ¿qué haremos? Y él les dijo: A nadie extorsionéis, ni a nadie acuséis falsamente, y contentaos con vuestro salario.

15 Como el pueblo estaba a la expectativa, y todos se preguntaban[bt] en sus corazones acerca de Juan, si no sería él el Cristo[bu], 16 Juan respondió, diciendo a todos: Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más poderoso que yo; a quien no soy digno de desatar la correa de sus sandalias; El os bautizará con[bv] el Espíritu Santo y fuego. 17 El bieldo está en su mano para limpiar completamente su era y recoger el trigo en su granero; pero quemará la paja en fuego inextinguible.

18 Y[bw] también con muchas otras exhortaciones Juan anunciaba las buenas nuevas al pueblo. 19 Pero Herodes el tetrarca, siendo reprendido por él por causa de Herodías, mujer de su hermano, y por todas las maldades que Herodes había hecho, 20 añadió además a todas ellas, ésta: que encerró a Juan en la cárcel.

Bautismo de Jesús

21 Y aconteció que cuando todo el pueblo era bautizado, Jesús también fue bautizado: y mientras El oraba, el cielo se abrió, 22 y el Espíritu Santo descendió sobre El en forma corporal, como una paloma, y vino una voz del cielo, que decía: Tú eres mi Hijo amado, en ti me he complacido.

Genealogía de Jesús

23 Y cuando comenzó su ministerio, Jesús mismo tenía unos treinta años, siendo, como se suponía[bx], hijo de José, quien era hijo de Elí, 24 y Elí, de Matat; Matat, de Leví; Leví, de Melqui; Melqui, de Jana; Jana, de José; 25 José, de Matatías; Matatías, de Amós; Amós, de Nahúm; Nahúm, de Esli; Esli, de Nagai; 26 Nagai, de Maat; Maat, de Matatías; Matatías, de Semei; Semei, de José; José, de Judá;27 Judá, de Joana; Joana, de Resa; Resa, de Zorobabel; Zorobabel, de Salatiel; Salatiel, de Neri; 28 Neri, de Melqui; Melqui, de Adi; Adi, de Cosam; Cosam, de Elmodam; Elmodam, de Er; 29 Er, de Josué[by]; Josué, de Eliezer; Eliezer, de Jorim; Jorim, de Matat; Matat, de Leví; 30 Leví, de Simeón; Simeón, de Judá; Judá, de José; José, de Jonán; Jonán, de Eliaquim; 31 Eliaquim, de Melea; Melea, de Mainán; Mainán, de Matata; Matata, de Natán; Natán, de David; 32 David, de Isaí; Isaí, de Obed; Obed, de Booz; Booz, de Salmón[bz]; Salmón, de Naasón;33 Naasón, de Aminadab; Aminadab, de Admín; Admín, de Aram[ca]; Aram, de Esrom; Esrom, de Fares; Fares, de Judá; 34 Judá, de Jacob; Jacob, de Isaac; Isaac, de Abraham; Abraham, de Taré; Taré, de Nacor; 35 Nacor, de Serug; Serug, de Ragau; Ragau, de Peleg; Peleg, de Heber; Heber, de Sala; 36 Sala, de Cainán; Cainán, de Arfaxad; Arfaxad, de Sem; Sem, de Noé; Noé, de Lamec; 37 Lamec, de Matusalén; Matusalén, de Enoc; Enoc, de Jared; Jared, de Mahalaleel; Mahalaleel, de Cainán; 38 Cainán, de Enós; Enós, de Set; Set, de Adán; y Adán, de Dios.

Notas al pie:

  1. Lucas 1:1 O, sobre las cuales hay plena convicción
  2. Lucas 1:2 Lit., llegaron a ser
  3. Lucas 1:2 I.e., el evangelio
  4. Lucas 1:3 O, seguido
  5. Lucas 1:4 O, instruido oralmente
  6. Lucas 1:5 I.e., de descendencia sacerdotal
  7. Lucas 1:7 Lit., avanzados en sus días
  8. Lucas 1:8 Lit., él
  9. Lucas 1:12 Lit., cayó sobre
  10. Lucas 1:13 Lit., llamarás su nombre
  11. Lucas 1:18 Lit., avanzada en sus días
  12. Lucas 1:19 Lit., estoy junto a
  13. Lucas 1:23 Lit., Y sucedió que
  14. Lucas 1:24 Lit., estuvo escondida
  15. Lucas 1:27 O, comprometida para casarse
  16. Lucas 1:27 Lit., de la casa
  17. Lucas 1:28 O, ricamente bendecida
  18. Lucas 1:28 O, sea
  19. Lucas 1:28 Algunos mss. antiguos no incluyen: bendita…mujeres
  20. Lucas 1:29 Lit., las
  21. Lucas 1:31 Lit., y llamarás su
  22. Lucas 1:34 Lit., no conozco hombre
  23. Lucas 1:35 Lit., lo santo engendrado
  24. Lucas 1:37 Lit., palabra
  25. Lucas 1:37 O, con
  26. Lucas 1:39 Lit., estos
  27. Lucas 1:43 Lit., ¿Y de dónde esto a mí
  28. Lucas 1:45 O, porque habrá un
  29. Lucas 1:50 Lit., a generaciones y generaciones
  30. Lucas 1:51 Lit., proeza
  31. Lucas 1:54 Lit., con el fin de recordar
  32. Lucas 1:55 Lit., simiente
  33. Lucas 1:56 Lit., ella
  34. Lucas 1:58 Lit., engrandecido su
  35. Lucas 1:59 Lit., Y sucedió que
  36. Lucas 1:60 Lit., su
  37. Lucas 1:61 O, entre tus parientes
  38. Lucas 1:62 Lit., hacían
  39. Lucas 1:63 Lit., diciendo
  40. Lucas 1:70 Lit., habló
  41. Lucas 1:71 O, liberación
  42. Lucas 1:73 Lit., que juró
  43. Lucas 1:77 O, que consiste en
  44. Lucas 2:1 I.e., el Imperio Romano
  45. Lucas 2:2 O, Esto tuvo lugar como primer censo
  46. Lucas 2:8 Lit., a campo raso
  47. Lucas 2:11 I.e., el Mesías
  48. Lucas 2:14 Lit., hombres de su agrado, o, posiblemente, de buena voluntad
  49. Lucas 2:15 Lit., se fueron de ellos
  50. Lucas 2:17 Lit., acerca de la palabra
  51. Lucas 2:23 I.e., primogénito
  52. Lucas 2:25 Lit., Y he aquí
  53. Lucas 2:26 I.e., al Mesías
  54. Lucas 2:27 Lit., Y en
  55. Lucas 2:27 Lit., hacer por El según
  56. Lucas 2:28 Lit., le tomó
  57. Lucas 2:32 O, para
  58. Lucas 2:33 Lit., su padre y madre
  59. Lucas 2:34 O, la resurrección
  60. Lucas 2:36 Lit., avanzada en muchos días
  61. Lucas 2:36 Lit., de su virginidad
  62. Lucas 2:38 Lit., a esa hora
  63. Lucas 2:48 Lit., te buscamos
  64. Lucas 2:49 O, los negocios; lit., las cosas
  65. Lucas 2:51 Lit., las palabras
  66. Lucas 2:52 O, edad
  67. Lucas 3:5 O, barranco
  68. Lucas 3:5 O, allanado
  69. Lucas 3:6 O, persona
  70. Lucas 3:12 O, publicanos; i.e., los que explotaban la recaudación de los impuestos romanos
  71. Lucas 3:13 O, no colectéis
  72. Lucas 3:15 O, pensaban
  73. Lucas 3:15 I.e., el Mesías
  74. Lucas 3:16 O, en, o, por
  75. Lucas 3:18 Lit., Por tanto
  76. Lucas 3:23 Lit., como se pensaba
  77. Lucas 3:29 En el texto gr., Jesús
  78. Lucas 3:32 En el texto gr., Sala
  79. Lucas 3:33 En el texto gr., Arní
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Muerte de Juan el Bautista

Mateo 14-16

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Muerte de Juan el Bautista

alimentemos_el_alma14 Por aquel tiempo[a], Herodes el tetrarca oyó la fama de Jesús, y dijo a sus sirvientes: Este es Juan el Bautista. El ha resucitado de entre los muertos, y por eso es que poderes milagrosos actúan en él. Porque Herodes había prendido a Juan, lo había atado[b] y puesto en la cárcel por causa de Herodías, mujer de su hermano Felipe; porque Juan le decía: No te es lícito tenerla. Y aunque Herodes quería matarlo, tenía miedo al pueblo[c], porque consideraban[d] a Juan como un profeta. Pero cuando llegó[e] el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodíasdanzó ante[f] ellos y agradó a Herodes. Por lo cual le prometió con juramento darle lo que ella pidiera. Ella, instigada por su madre, dijo*: Dame aquí, en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista. Y aunque el rey se entristeció, a causa de sus[g] juramentos y de sus invitados[h], ordenó que se la dieran; 10 y mandó decapitar a Juan en la cárcel. 11 Y trajeron su cabeza en una bandeja y se la dieron a la muchacha, y ella se la llevó a su madre. 12 Los discípulos de Juan[i] llegaron y recogieron el cuerpo y lo sepultaron; y fueron y se lo comunicaron a Jesús.

Alimentación de los cinco mil

13 Al oír esto, Jesús se retiró de allí en una barca, solo, a un lugar desierto; y cuando las multitudes lo supieron[j], le siguieron a pie desde las ciudades. 14 Y al desembarcar[k], vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos y sanó a sus enfermos. 15 Al atardecer se le acercaron los discípulos, diciendo: El lugar está desierto y la hora es ya avanzada; despide, pues, a las multitudes para que vayan a las aldeas y se compren alimentos. 16 Pero Jesús les dijo: No hay necesidad de que se vayan; dadles vosotros de comer. 17 Entonces ellos le dijeron*: No tenemos aquí más que cinco panes y dos peces. 18 El les dijo: Traédmelos acá. 19 Y ordenando a la muchedumbre que se recostara sobre la hierba, tomó los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo los alimentos, y partiendo los panes, se los dio a los discípulos y los discípulos a la multitud. 20 Y comieron todos y se saciaron. Y recogieron lo que sobró de los pedazos: doce cestas llenas. 21 Y los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.

Jesús anda sobre el mar

22 Enseguida hizo que los discípulos[l] subieran a la barca y fueran delante de El a la otra orilla, mientras El despedía a la multitud. 23 Después de despedir a la multitud, subió al monte a solas para orar; y al anochecer, estaba allí solo. 24 Pero la barca estaba ya a muchos estadios[m] de tierra, y era azotada[n] por las olas, porque el viento era contrario. 25 Y a la cuarta vigilia de la noche[o], Jesús vino a ellos andando sobre el mar. 26 Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, y decían: ¡Es un fantasma! Y de miedo, se pusieron a gritar. 27 Pero enseguida Jesús les habló, diciendo: Tened ánimo, soy yo; no temáis.28 Respondiéndole Pedro, dijo: Señor, si eres tú, mándame que vaya a ti sobre las aguas. 29 Y El dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, caminó sobre las aguas, y fue hacia Jesús. 30 Pero viendo la fuerza del viento tuvo miedo, y empezando a hundirse gritó, diciendo: ¡Señor, sálvame! 31 Y al instante Jesús, extendiendo la mano, lo sostuvo y le dijo*: Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?32 Cuando ellos subieron a la barca, el viento se calmó. 33 Entonces los que estaban en la barca le adoraron, diciendo: En verdad eres Hijo de Dios.

34 Terminada la travesía, bajaron a[p] tierra en Genesaret. 35 Y cuando los hombres de aquel lugar reconocieron a Jesús[q], enviaron a decirlo por toda aquella comarca de alrededor y le trajeron todos los que tenían algún mal. 36 Y le rogaban que les dejara tocar siquiera el borde de su manto; y todos los que lo tocaban quedaban curados.

Discusión con algunos escribas y fariseos

15 Entonces se acercaron* a Jesús algunos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo: ¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Pues no se lavan las manos cuando comen pan. Y respondiendo El, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios a causa de vuestra tradición? Porque Dios dijo: “Honra a tu padre y a tu madre,” y: “Quien hable mal desu padre o de su madre, que muera[r].” Pero vosotros decís: “Cualquiera que diga a su padre o a su madre: ‘Es ofrenda a Dios todo lo mío con que pudieras ser ayudado’, no necesitará más honrar[s] a su padre o a su madre[t].” Y asíinvalidasteis la palabra[u] de Dios por causa de vuestra tradición. ¡Hipócritas! Bien profetizó Isaías de vosotros cuando dijo:

Este pueblo con los labios me honra,
pero su corazon esta muy lejos de mi.
Mas en vano me rinden culto,
enseñando como doctrinas preceptos de hombres.”

Lo que contamina al hombre

10 Y llamando junto a sí a la multitud, les dijo: Oíd y entended: 11 no es lo que entra en la boca lo que contamina al hombre; sino lo que sale de la boca, eso es lo que contamina al hombre. 12 Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron*: ¿Sabes que los fariseos se escandalizaron[v] cuando oyeron tus palabras[w]? 13 Pero El contestó y dijo: Toda planta que mi Padre celestial no haya plantado, será desarraigada. 14 Dejadlos; son ciegos guías de ciegos[x]. Y si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el hoyo. 15 Respondiendo Pedro, le dijo: Explícanos la parábola. 16 Y El dijo: ¿También vosotros estáis aún faltos de entendimiento?17 ¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al estómago[y] y luego se elimina[z]? 18 Pero lo que sale de la boca proviene del corazón, y eso es lo que contamina al hombre. 19 Porque del corazón provienen malos pensamientos, homicidios, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios y calumnias.20 Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero comer sin lavarse las manos no contamina al hombre.

Jesús sana a la hija de una cananea

21 Saliendo Jesús de allí, se retiró a la región de Tiro y de Sidón. 22 Y he aquí, una mujer cananea que había salido de aquella comarca, comenzó a gritar, diciendo: Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí; mi hija está terriblemente endemoniada. 23 Pero El no le respondió palabra. Y acercándose sus discípulos, le rogaban, diciendo: Atiéndela[aa], pues viene gritando tras nosotros. 24 Y respondiendo El, dijo: No he sido enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 25 Pero acercándose ella, se postró[ab] ante El, diciendo: ¡Señor, socórreme!26 Y El respondió y dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echárselo a los perrillos. 27 Pero ella dijo: Sí, Señor; pero[ac] también los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. 28 Entonces, respondiendo Jesús, le dijo: Oh mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas. Y su hija quedó sana desde aquel momento[ad].

Jesús sana a muchos junto al mar de Galilea

29 Y pasando Jesús de allí, vino junto al mar de Galilea, y subiendo al monte, se sentó allí. 30 Y vinieron a El grandes multitudes trayendo consigo cojos, lisiados, ciegos, mudos y muchos otros enfermos y los pusieron a sus pies y El los sanó;31 de modo que la muchedumbre se maravilló al ver que los mudos hablaban, los lisiados quedaban restaurados[ae], los cojos caminaban y los ciegos veían; y glorificaron al Dios de Israel.

Alimentación de los cuatro mil

32 Entonces Jesús, llamando junto a sí a sus discípulos, les dijo: Tengo compasión de la multitud, porque hace ya tres días que están conmigo y no tienen qué comer; y no quiero despedirlos sin comer, no sea que desfallezcan en el camino.33 Y los discípulos le dijeron*: ¿Dónde conseguiríamos nosotros en el desierto tantos panes para saciar a una multitud tan grande? 34 Jesús entonces les dijo*: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos respondieron: Siete, y unos pocos pececillos. 35 Y El mandó a la multitud que se recostara en el suelo; 36 y tomó los siete panes y los peces; y después de dar gracias, los partió y empezó a darlos a los discípulos, y los discípulos a las multitudes. 37 Y comieron todos y se saciaron; y recogieron de lo que sobró de los pedazos, siete canastas llenas. 38 Los que comieron fueron cuatro mil hombres, sin contar las mujeres y los niños. 39 Y después de despedir a la muchedumbre, subió a la barca y fue a la región de Magadán[af].

Fariseos y saduceos piden señal

16 Entonces los fariseos y los saduceos se acercaron a Jesús, y para ponerle a prueba[ag] le pidieron que les mostrara una señal[ah] del cielo. Pero respondiendo El, les dijo: [ai]Al caer la tarde decís: “Hará buen tiempo, porque el cielo está rojizo.”Y por la mañana: “Hoy habrá tempestad, porque el cielo está rojizo y amenazador.” ¿Sabéis discernir el aspecto[aj] del cielo, pero no podéis discernir las señales de los tiempos? Una generación perversa y adúltera busca señal[ak], y no se le dará señal[al], sino la señal de Jonás. Y dejándolos, se fue.

La levadura de los fariseos y saduceos

Los discípulos, al pasar al otro lado, se habían olvidado de tomar panes. Y Jesús les dijo: Estad atentos y guardaos de la levadura de los fariseos y saduceos. Y ellos discutían entre sí, diciendo: Lo dice porque no tomamos panes. Pero Jesús, dándose cuenta, dijo: Hombres de poca fe, ¿por qué discutís entre vosotros que no tenéis pan? ¿Todavía no entendéis ni recordáis los cinco panes para los cinco mil, y cuántas cestas recogisteis? 10 ¿Ni los siete panes para los cuatro mil, y cuántas canastas recogisteis? 11 ¿Cómo es que no entendéis que no os hablé de los panes? Pero guardaos de la levadura de los fariseos y saduceos. 12 Entonces entendieron que no les había dicho que se guardaran de la levadura de los panes, sino de la enseñanza de los fariseos y saduceos.

La confesión de Pedro

13 Cuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? 14 Y ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; y otros, Elías; pero otros, Jeremías o uno de los profetas.15 El les dijo*: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? 16 Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo[am], el Hijo del Dios viviente. 17 Y Jesús, respondiendo, le dijo: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. 18 Yo también te digo que tú eres Pedro[an], y sobre esta roca[ao] edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades[ap]no prevalecerán contra ella. 19 Yo te daré las llaves del reino de los cielos; y lo que ates en la tierra, será[aq] atado en los cielos; y lo que desates en la tierra, será[ar]desatado en los cielos. 20 Entonces ordenó a los discípulos que a nadie dijeran que El era el Cristo[as].

Jesús anuncia su muerte y resurrección

21 Desde entonces Jesucristo comenzó a declarar[at] a sus discípulos que debía ir a Jerusalén y sufrir muchas cosas de parte de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas, y ser muerto, y resucitar al tercer día. 22 Y tomándole aparte, Pedro comenzó a reprenderle, diciendo: ¡No lo permita Dios[au], Señor! Eso nunca te acontecerá[av]. 23 Pero volviéndose El, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí[aw], Satanás! Me eres piedra de tropiezo; porque no estás pensando en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.

Condiciones para seguir a Jesús

24 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. 25 Porque el que quiera salvar su vida[ax], la perderá; pero el que pierda su vida[ay] por causa de mí, la hallará. 26 Pues ¿qué provecho obtendrá un hombre si gana el mundo entero, pero pierde su alma? O ¿qué dará un hombre a cambio de su alma? 27 Porque el Hijo del Hombreha de venir en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces recompensara a cada uno segun su conducta. 28 En verdad os digo que hay algunos de los que están aquí que no probarán la muerte hasta que vean al Hijo del Hombre venir en su reino.

Notas al pie:

  1. Mateo 14:1 O, aquella ocasión
  2. Mateo 14:3 O, encadenado
  3. Mateo 14:5 O, a la multitud
  4. Mateo 14:5 Lit., tenían
  5. Mateo 14:6 Lit., ocurrió
  6. Mateo 14:6 Lit., en medio de
  7. Mateo 14:9 Lit., los
  8. Mateo 14:9 Lit., de los que se reclinaban a la mesa con él
  9. Mateo 14:12 Lit., Y sus discípulos
  10. Mateo 14:13 Lit., oyeron
  11. Mateo 14:14 Lit., Y saliendo
  12. Mateo 14:22 Lit., obligó a los discípulos que
  13. Mateo 14:24 Un estadio equivale aprox. a 180 metros
  14. Mateo 14:24 Lit., atormentada
  15. Mateo 14:25 I.e., entre las tres y las seis de la mañana
  16. Mateo 14:34 Lit., llegaron a la
  17. Mateo 14:35 Lit., El
  18. Mateo 15:4 Lit., muera a muerte
  19. Mateo 15:6 I.e., en el sentido de socorrer
  20. Mateo 15:6 Algunos mss. antiguos no incluyen: o a su madre
  21. Mateo 15:6 Algunos mss. antiguos dicen: la ley
  22. Mateo 15:12 O, fueron ofendidos
  23. Mateo 15:12 Lit., la palabra
  24. Mateo 15:14 Varios mss. antiguos no incluyen: de ciegos
  25. Mateo 15:17 Lit., vientre
  26. Mateo 15:17 Lit., se echa en la letrina
  27. Mateo 15:23 Lit., Despídela
  28. Mateo 15:25 O, adoró
  29. Mateo 15:27 Lit., porque
  30. Mateo 15:28 Lit., desde aquella hora
  31. Mateo 15:31 O, sanos
  32. Mateo 15:39 Algunos mss. posteriores dicen: Magdala
  33. Mateo 16:1 Lit., tentándole
  34. Mateo 16:1 O, un milagro
  35. Mateo 16:2 Los mss. más antiguos no incluyen el resto del vers. 2 y el vers. 3
  36. Mateo 16:3 Lit., la faz
  37. Mateo 16:4 O, milagro
  38. Mateo 16:4 O, milagro
  39. Mateo 16:16 I.e., el Mesías
  40. Mateo 16:18 Gr., Petros; i.e., una piedra
  41. Mateo 16:18 Gr., petra; i.e., una piedra grande
  42. Mateo 16:18 I.e., los poderes de la muerte
  43. Mateo 16:19 O, habrá sido
  44. Mateo 16:19 O, habrá sido
  45. Mateo 16:20 I.e., el Mesías
  46. Mateo 16:21 Lit., a mostrar
  47. Mateo 16:22 Lit., (Dios tenga) misericordia de ti
  48. Mateo 16:22 Lit., será
  49. Mateo 16:23 Lit., Ponte detrás de mí
  50. Mateo 16:25 O, alma
  51. Mateo 16:25 O, alma
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Jesús sale a enseñar y predicar

Mateo 11-13

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Jesús sale a enseñar y predicar

alimentemos_el_alma11 Y sucedió que cuando Jesús terminó de dar instrucciones a sus doce discípulos, se fue de allí a enseñar y predicar[a] en las ciudades de ellos.

Jesús y los discípulos de Juan

Y al oír Juan en la cárcel de las obras de Cristo[b], mandó por medio de sus discípulos a decirle: ¿Eres tú el que ha de venir[c], o esperaremos a otro? Y respondiendo Jesús, les dijo: Id y contad a Juan lo que oís y veis: los ciegos reciben la vista y los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los pobres se les anuncia el evangelio[d]. Y bienaventurado es el que no se escandaliza de mí.

Jesús habla de Juan el Bautista

Mientras ellos se marchaban, Jesús comenzó a hablar a las multitudes acerca de Juan: ¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Una caña sacudida por el viento?Mas, ¿qué salisteis a ver? ¿Un hombre vestido con ropas finas? Mirad, los que usan ropas finas están en los palacios[e] de los reyes. Pero, ¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os digo, y uno que es más que un profeta. 10 Este es de quien está escrito:

He aqui, yo envio mi mensajero delante de tu faz,
quien preparara tu camino delante de ti.”

11 En verdad os digo que entre los nacidos de mujer[f] no se ha levantado nadiemayor que Juan el Bautista; sin embargo, el más pequeño en el reino de los cielos es mayor que él. 12 Y desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia[g], y los violentos lo conquistan por la fuerza[h]. 13 Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan. 14 Y si queréis aceptarlo, él es Elías, el que había de venir[i]. 15 El que tiene oídos[j], que oiga. 16 Pero, ¿con qué compararé a esta generación? Es semejante a los muchachos que se sientan en las plazas, que dan voces a los otros, 17 y dicen: “Os tocamos la flauta, y no bailasteis; entonamos endechas, y no os lamentasteis[k].” 18 Porque vino Juan que no comía ni bebía, y dicen: “Tiene un demonio.” 19 Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: “Mirad, un hombre glotón y bebedor de vino, amigo de recaudadores de impuestos[l] y de pecadores.” Pero[m] la sabiduría se justifica por sus hechos[n].

Ayes sobre ciudades de Galilea

20 Entonces comenzó a increpar a las ciudades en las que había hecho la mayoría de sus milagros[o], porque no se habían arrepentido. 21 ¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si los milagros[p] que se hicieron en vosotras se hubieran hecho en Tiro y en Sidón, hace tiempo que se hubieran arrepentido en cilicio y ceniza.22 Por eso os digo que en el día del juicio será más tolerable el castigo para Tiro y Sidón que para vosotras. 23 Y tú, Capernaúm, ¿acaso serás elevada hasta los cielos? ¡Hasta el Hades[q] descenderás[r]! Porque si los milagros[s] que se hicieron en ti se hubieran hecho en Sodoma, ésta hubiera permanecido hasta hoy. 24 Sin embargo, os digo que en el día del juicio será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma que para ti.

La gran invitación

25 En aquel tiempo[t], hablando[u] Jesús, dijo: Te alabo[v], Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a sabios e inteligentes, y las revelaste a los niños. 26 Sí, Padre, porque así fue de tu agrado. 27 Todas las cosas me han sido entregadas por mi Padre; y nadie conoce[w] al Hijo, sino el Padre, ni nadie conoce[x]al Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. 28 Venid a mí, todos los que estáis cansados[y] y cargados, y yo os haré descansar. 29 Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallareis descanso para vuestras almas. 30 Porque mi yugo es fácil[z] y mi carga ligera.

Jesús, Señor del día de reposo

12 Por aquel tiempo[aa] Jesús pasó por entre los sembrados en el día de reposo; sus discípulos tuvieron hambre, y empezaron a arrancar espigas y a comer. Y cuando lo vieron los fariseos, le dijeron: Mira, tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en el día de reposo. Pero El les dijo: ¿No habéis leído lo que hizo David cuando él y sus compañeros tuvieron hambre, cómo entró en la casa de Dios y comieron los panes consagrados[ab], que no les era lícito comer, ni a él ni a los que estaban con él, sino sólo a los sacerdotes? ¿O no habéis leído en la ley, que en los días de reposo los sacerdotes en el templo profanan el día de reposo y están sin culpa? Pues os digo que algo[ac] mayor que el templo está aquí. Pero si hubierais sabido lo que esto significa[ad]: “Misericordia[ae] quiero y no sacrificio”, no hubierais condenado a los inocentes. Porque el Hijo del Hombre es Señor del día de reposo.

Jesús sana al hombre de la mano seca

Pasando de allí, entró en la sinagoga de ellos. 10 Y he aquí, había allí un hombre que tenía una mano seca. Y para poder acusarle, le preguntaron, diciendo: ¿Es lícito sanar en el día de reposo? 11 Y El les dijo: ¿Qué hombre habrá de vosotros que tenga una sola oveja, si ésta se le cae en un hoyo en día de reposo, no le echa mano y la saca? 12 Pues, ¡cuánto más vale un hombre que una oveja! Por tanto, es lícito hacer bien en el día de reposo. 13 Entonces dijo* al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y le fue restaurada, sana como la otra. 14 Pero cuando los fariseos salieron, se confabularon[af] contra El, para ver cómo podrían destruirle.

Jesús, el siervo escogido

15 Mas Jesús, sabiéndolo, se retiró de allí. Y muchos le siguieron, y los sanó a todos. 16 Y les advirtió que no revelaran quién era El[ag]; 17 para que se cumpliera lo que fue dicho por medio del profeta Isaías, cuando dijo:

18 Mirad, mi Siervo[ah], a quien he escogido[ai];
mi amado en quien se agrada[aj] mi alma;
sobre El pondre mi Espiritu,
y a las naciones[ak] proclamara justicia[al].
19 No contendera, ni gritara,
ni habra quien en las calles oiga su voz.
20 No quebrara la caña cascada,
ni apagara la mecha que humea,
hasta que lleve[am] a la victoria la justicia[an].
21 Y en su nombre pondran las naciones[ao] su esperanza.

Jesús y Beelzebú

22 Entonces le trajeron un endemoniado ciego y mudo, y lo sanó, de manera que el mudo hablaba y veía. 23 Y todas las multitudes estaban asombradas, y decían: ¿Acaso no es éste el Hijo de David? 24 Pero cuando los fariseos lo oyeron, dijeron: Este no expulsa los demonios sino por Beelzebú, el príncipe de los demonios. 25 Y conociendo Jesús sus pensamientos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma no se mantendrá en pie. 26 Y si Satanás expulsa a Satanás, está[ap] dividido contra sí mismo; ¿cómo puede entonces mantenerse en pie su reino? 27 Y si yo expulso los demonios por Beelzebú, ¿por quién los expulsan vuestros hijos? Por tanto, ellos serán vuestros jueces. 28 Pero si yo expulso los demonios por el Espíritu de Dios, entonces el reino de Dios ha llegado a vosotros. 29 ¿O cómo puede alguien entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no lo ata[aq]? Y entonces saqueará su casa. 30 El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama. 31 Por eso os digo: todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada.32 Y a cualquiera que diga una palabra contra el Hijo del Hombre, se le perdonará; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no se le perdonará ni en este siglo[ar] ni en el venidero. 33 O haced bueno el árbol y bueno su fruto, o haced malo el árbol y malo su fruto; porque por el fruto se conoce el árbol. 34 ¡Camada de víboras! ¿Cómo podéis hablar cosas buenas siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca. 35 El hombre bueno de su buen tesoro saca cosas buenas; y el hombre malo de su mal tesoro saca cosas malas. 36 Y yo os digo que de toda palabra vana que hablen los hombres, darán cuenta de ella en el día del juicio.37 Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.

Escribas y fariseos demandan señal

38 Entonces le respondieron algunos de los escribas y fariseos, diciendo: Maestro, queremos ver una señal[as] de parte tuya. 39 Pero respondiendo El, les dijo: Una generación perversa y adúltera demanda señal[at], y ninguna señal[au] se le dará, sino la señal[av] de Jonás el profeta; 40 porque como estuvo Jonas en el vientre del monstruo marino tres dias y tres noches, así estará el Hijo del Hombre tres días y tres noches en el corazón de la tierra. 41 Los hombres de Nínive se levantarán con esta generación en el juicio y la condenarán, porque ellos se arrepintieron con la predicación de Jonás; y mirad, algo más grande que Jonás está aquí. 42 La Reina del Sur se levantará con esta generación en el juicio y la condenará, porque ella vino desde los confines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón; y mirad, algo más grande que Salomón está aquí. 43 Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, pasa por lugares áridos buscando descanso y no lo halla. 44 Entonces dice: “Volveré a mi casa de donde salí”; y cuando llega, la encuentra desocupada, barrida y arreglada. 45 Va entonces, y toma consigo otros siete espíritus más depravados que él, y entrando, moran allí; y el estado final de aquel hombre resulta peor que el primero. Así será también con esta generación perversa.

La madre y los hermanos de Jesús

46 Mientras El aún estaba hablando a la multitud, he aquí, su madre y sus hermanos estaban afuera, deseando hablar con El. 47 Y alguien le dijo: He aquí, tu madre y tus hermanos están afuera deseando hablar contigo. 48 Pero respondiendo El al que se lo decía, dijo: ¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos? 49 Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: ¡He aquí mi madre y mis hermanos! 50 Porque cualquiera que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.

Parábolas sobre el reino

13 Ese mismo día salió Jesús de la casa y se sentó a la orilla del mar. Y se congregaron junto a El grandes multitudes, por lo que subió a una barca y se sentó; y toda la multitud estaba de pie en la playa.

Parábola del sembrador

Y les habló muchas cosas en parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar; y al sembrar, parte de la semilla cayó junto al camino, y vinieron las aves y se la comieron. Otra parte[aw] cayó en pedregales donde no tenía mucha tierra; y enseguida brotó porque no tenía profundidad de tierra; pero cuando salió el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. Otra parte[ax] cayó entre[ay]espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron. Y otra parte[az] cayó en tierra buena y dio* fruto, algunas semillas a ciento por uno, otras a sesenta y otras a treinta. El que tiene oídos[ba], que oiga.

Propósito de las parábolas

10 Y acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas en parábolas? 11 Y respondiendo El, les dijo: Porque a vosotros se os ha concedido conocer los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no se les ha concedido. 12 Porque a cualquiera que tiene, se le dará más, y tendrá en abundancia; pero a cualquiera que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. 13 Por eso les hablo en parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden. 14 Y en[bb] ellos se cumple la profecía de Isaías que dice:

Al oir oireis, y no entendereis;
y viendo vereis, y no percibireis;
15 porque el corazon de este pueblo se ha vuelto insensible[bc]
y con dificultad oyen con sus oidos;
y sus ojos han cerrado,
no sea que vean con los ojos,
y oigan con los oidos,
y entiendan con el corazon,
y se conviertan,
y yo los sane.”

16 Pero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen.17 Porque en verdad os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron.

Explicación de la parábola del sembrador

18 Vosotros, pues, escuchad la parábola del sembrador. 19 A todo el que oye la palabra del reino y no la entiende, el maligno viene y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es aquel en quien se sembró la semilla junto al camino. 20 Y aquel en quien se sembró la semilla en pedregales, éste es el que oye la palabra y enseguida la recibe con gozo; 21 pero no tiene raíz profunda en sí mismo, sino que sólo es temporal, y cuando por causa de la palabra viene la aflicción o la persecución, enseguida tropieza y cae. 22 Y aquel en quien se sembró la semilla entre espinos, éste es el que oye la palabra, mas las preocupaciones del mundo[bd]y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se queda sin fruto. 23 Pero aquel en quien se sembró la semilla en tierra buena, éste es el que oye la palabra y la entiende, éste sí da fruto y produce, uno a ciento, otro a sesenta y otro a treinta.

Parábola del trigo y la cizaña

24 Jesús les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos puede compararse a[be] un hombre que sembró buena semilla en su campo. 25 Pero mientras los hombres dormían, vino su enemigo y sembró cizaña[bf] entre el trigo, y se fue. 26 Cuando el trigo[bg] brotó y produjo grano, entonces apareció también la cizaña. 27 Y los siervos del dueño fueron y le dijeron: “Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿Cómo[bh], pues, tiene cizaña?” 28 El les dijo: “Un enemigo[bi]ha hecho esto”. Y los siervos le dijeron*: “¿Quieres, pues, que vayamos y la recojamos?” 29 Pero él dijo*: “No, no sea que al recoger la cizaña, arranquéis el trigo junto con ella. 30 “Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega; y al tiempo de la siega diré a los segadores: ‘Recoged primero la cizaña y atadla en manojos para quemarla, pero el trigo recogedlo en mi granero.’”

Parábola del grano de mostaza

31 Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo, 32 y que de todas las semillas es la más pequeña; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de modo que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas.

Parábola de la levadura

33 Les dijo otra parábola: El reino de los cielos es semejante a la levadura que una mujer tomó y escondió en tres medidas[bj] de harina hasta que todo quedó fermentado.

34 Todo esto habló Jesús en parábolas a las multitudes, y nada les hablaba sin parábola, 35 para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta, cuando dijo:

Abrire mi boca en parabolas;
hablare de cosas ocultas desde la fundacion del mundo.

Explicación de la parábola del trigo y la cizaña

36 Entonces dejó a la multitud y entró en la casa. Y se le acercaron sus discípulos, diciendo: Explícanos la parábola de la cizaña del campo. 37 Y respondiendo El, dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre, 38 y el campo es el mundo; y la buena semilla son[bk] los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del maligno; 39 y el enemigo que la sembró es el diablo, y la siega es el fin[bl] del mundo[bm], y los segadores son los ángeles. 40 Por tanto, así como la cizaña se recoge y se quema en el fuego, de la misma manera será en el fin[bn] del mundo[bo].41 El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que son piedra de tropiezo[bp] y a los que hacen iniquidad; 42 y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el crujir de dientes. 43 Entonces los justos resplandeceran como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos[bq], que oiga.

Parábolas del tesoro escondido y la perla de gran valor

44 El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo, que al encontrarlo un hombre, lo vuelve a esconder, y de alegría por ello, va, vende todo lo que tiene y compra aquel campo.

45 El reino de los cielos también es semejante a un mercader que busca perlas finas, 46 y al encontrar una perla de gran valor, fue y vendió todo lo que tenía y la compró.

Parábola de la red barredera

47 El reino de los cielos también es semejante a una red barredera que se echó en el mar, y recogió peces de toda clase; 48 y cuando se llenó, la sacaron a la playa; y se sentaron y recogieron los peces buenos en canastas[br], pero echaron fuera los malos. 49 Así será en el fin[bs] del mundo[bt]; los ángeles saldrán, y sacarán[bu] a los malos de entre los justos, 50 y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el crujir de dientes.

Parábola del dueño de casa

51 ¿Habéis entendido todas estas cosas? Ellos le dijeron*: Sí. 52 Y El les dijo: Por eso todo escriba que se ha convertido en un discípulo del reino de los cielos es semejante al[bv] dueño de casa que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.

Jesús enseña en Nazaret

53 Y sucedió que cuando Jesús terminó estas parábolas, se fue de allí. 54 Y llegando a su pueblo, les enseñaba en su sinagoga, de tal manera que se maravillaban y decían: ¿Dónde obtuvo éste esta sabiduría y estos poderes milagrosos[bw]? 55 ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Jacobo[bx], José, Simón y Judas? 56 ¿No están todas sus hermanas con nosotros? ¿Dónde, pues, obtuvo éste todas estas cosas? 57 Y se escandalizaban a causa de El. Pero Jesús les dijo: No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa. 58 Y no hizo muchos milagros[by] allí a causa de la incredulidad de ellos.

Notas al pie:

  1. Mateo 11:1 O, proclamar
  2. Mateo 11:2 I.e., el Mesías
  3. Mateo 11:3 Lit., el que viene; véase Juan 11:27 y nota
  4. Mateo 11:5 O, las buenas nuevas
  5. Mateo 11:8 Lit., las casas
  6. Mateo 11:11 Lit., mujeres
  7. Mateo 11:12 O, al reino de los cielos se entra por la fuerza
  8. Mateo 11:12 O, lo toman para sí
  9. Mateo 11:14 O, que ha de venir
  10. Mateo 11:15 Algunos mss. antiguos dicen: oídos para oír
  11. Mateo 11:17 Lit., no os golpeasteis el pecho
  12. Mateo 11:19 O, publicanos; i.e., los que explotaban la recaudación de los impuestos romanos
  13. Mateo 11:19 Lit., Y
  14. Mateo 11:19 Algunos mss. dicen: hijos
  15. Mateo 11:20 O, hechos poderosos
  16. Mateo 11:21 O, hechos poderosos
  17. Mateo 11:23 I.e., región de los muertos
  18. Mateo 11:23 Algunos mss. antiguos dicen: serás hundida
  19. Mateo 11:23 O, hechos poderosos
  20. Mateo 11:25 O, aquella ocasión
  21. Mateo 11:25 Lit., respondiendo
  22. Mateo 11:25 O, reconozco para tu gloria
  23. Mateo 11:27 O, conoce perfectamente
  24. Mateo 11:27 O, conoce perfectamente
  25. Mateo 11:28 O, exhaustos de tanto trabajar
  26. Mateo 11:30 O, agradable, o, suave
  27. Mateo 12:1 O, aquella ocasión
  28. Mateo 12:4 Lit., los panes de la proposición
  29. Mateo 12:6 O, uno, y así en los vers. 41 y 42
  30. Mateo 12:7 Lit., es
  31. Mateo 12:7 O, Compasión
  32. Mateo 12:14 Lit., tomaron consejo
  33. Mateo 12:16 Lit., no le hicieran manifiesto
  34. Mateo 12:18 O, Hijo
  35. Mateo 12:18 Lit., escogí
  36. Mateo 12:18 Lit., se agradó
  37. Mateo 12:18 O, los gentiles
  38. Mateo 12:18 O, juicio
  39. Mateo 12:20 O, saque
  40. Mateo 12:20 O, el juicio
  41. Mateo 12:21 O, los gentiles
  42. Mateo 12:26 Lit., estaba
  43. Mateo 12:29 Lit., no ata al fuerte
  44. Mateo 12:32 O, tiempo
  45. Mateo 12:38 O, un milagro
  46. Mateo 12:39 O, milagro
  47. Mateo 12:39 O, milagro
  48. Mateo 12:39 O, milagro
  49. Mateo 13:5 Lit., Y otras
  50. Mateo 13:7 Lit., Y otras
  51. Mateo 13:7 Lit., sobre los
  52. Mateo 13:8 Lit., Y otras
  53. Mateo 13:9 Algunos mss. antiguos dicen: oídos para oír
  54. Mateo 13:14 O, para
  55. Mateo 13:15 Lit., se ha engrosado
  56. Mateo 13:22 O, siglo
  57. Mateo 13:24 Lit., fue comparado con
  58. Mateo 13:25 I.e., planta gramínea muy parecida al trigo
  59. Mateo 13:26 Lit., la hierba
  60. Mateo 13:27 Lit., De dónde
  61. Mateo 13:28 Lit., Un hombre enemigo
  62. Mateo 13:33 Gr., sata; un sato equivale aprox. a 13 litros
  63. Mateo 13:38 Lit., éstos son
  64. Mateo 13:39 Lit., la consumación
  65. Mateo 13:39 O, siglo
  66. Mateo 13:40 Lit., la consumación
  67. Mateo 13:40 O, siglo
  68. Mateo 13:41 O, todo lo que ofende
  69. Mateo 13:43 Algunos mss. antiguos dicen: oídos para oír
  70. Mateo 13:48 O, vasijas
  71. Mateo 13:49 O, la consumación
  72. Mateo 13:49 O, siglo
  73. Mateo 13:49 O, separarán
  74. Mateo 13:52 Lit., a un hombre
  75. Mateo 13:54 O, milagros
  76. Mateo 13:55 O, Santiago
  77. Mateo 13:58 O, muchas obras de poder
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El juicio hacia los demás

Mateo 7-10

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El juicio hacia los demás

alimentemos_el_alma7 No juzguéis para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzguéis, seréis juzgados; y con la medida con que midáis, se os medirá. ¿Y por qué miras la mota[a] que está en el ojo de tu hermano, y no te das cuenta de la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo puedes decir[b] a tu hermano: “Déjame sacarte la mota del ojo”, cuando[c] la viga está en tu ojo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás con claridad para sacar la mota del ojo de tu hermano.

No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las huellen con sus patas, y volviéndose os despedacen.

La oración recibirá respuesta

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad[d], y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿O qué hombre hay entre vosotros que si su hijo le pide pan, le[e] dará una piedra, 10 o si[f]le pide un pescado, le[g] dará una serpiente? 11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden? 12 Por eso, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, así también haced vosotros con ellos, porque esta es la ley y los profetas.

Dos puertas y dos sendas

13 Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y amplia es la senda que lleva a la perdición[h], y muchos son los que entran por ella. 14 Porque estrecha es la puerta y angosta la senda que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.

Cómo conocer a los falsos profetas

15 Cuidaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. 16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos? 17 Así, todo árbol bueno da frutos buenos; pero el árbol malo da frutos malos. 18 Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producir frutos buenos. 19 Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado al fuego. 20 Así que, por sus frutos los conoceréis. 21 No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 22 Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros[i]?”23 Y entonces les declararé: “Jamás os conocí; apartaos de mi, los que practicais la iniquidad.”

Los dos cimientos

24 Por tanto, cualquiera que oye estas palabras mías y las pone en práctica, será semejante a un hombre sabio que edificó su casa sobre la roca; 25 y cayó la lluvia, vinieron los torrentes[j], soplaron los vientos y azotaron[k] aquella casa; pero no se cayó, porque había sido fundada sobre la roca. 26 Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; 27 y cayó la lluvia, vinieron los torrentes[l], soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción.

28 Cuando[m] Jesús terminó estas palabras, las multitudes se admiraban de su enseñanza; 29 porque les enseñaba como uno que tiene autoridad, y no como sus escribas.

Curación de un leproso

Y cuando bajó del monte, grandes multitudes le seguían. Y he aquí, se le acercó un leproso y se postró ante El[n], diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. Y extendiendo Jesús la mano, lo tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante quedó limpio de su lepra[o]. Entonces Jesús le dijo*: Mira, no se lo digas a nadie, sino ve, muéstrate al sacerdote y presenta la ofrenda que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio a ellos.

Jesús sana al criado del centurión

Y cuando entró Jesús[p] en Capernaúm se le acercó un centurión suplicándole,y diciendo: Señor, mi criado[q] está postrado en casa, paralítico, sufriendo mucho[r]. Y Jesús le dijo*: Yo iré y lo sanaré. Pero el centurión respondió y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; mas solamente di la palabra[s] y mi criado[t] quedará sano. Porque yo también soy hombre bajo autoridad, con[u]soldados a mis órdenes[v]; y digo a éste: “Ve”, y va; y al otro: “Ven”, y viene; y a mi siervo: “Haz esto”, y lo hace. 10 Al oírlo Jesús, se maravilló y dijo a los que leseguían: En verdad os digo que en Israel[w] no he hallado en nadie una fe tan grande. 11 Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán[x] a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos. 12 Pero los hijos del reino serán arrojados a las tinieblas de afuera; allí será el llanto y el crujir de dientes. 13 Entonces Jesús dijo al centurión: Vete; así como has creído, te sea hecho. Y el criado[y] fue sanado en esa misma hora.

Jesús sana a la suegra de Pedro y a muchos otros

14 Al llegar Jesús a casa de Pedro, vio a la suegra de éste[z] que yacía en cama[aa]con fiebre. 15 Le tocó la mano, y la fiebre la dejó; y ella se levantó y le servía. 16 Y al atardecer, le trajeron muchos endemoniados; y expulsó a los espíritus con supalabra, y sanó a todos los que estaban enfermos, 17 para que se cumpliera lo que fue dicho por medio del profeta Isaías cuando dijo: El mismo tomo nuestras flaquezas y llevo[ab] nuestras enfermedades.

Lo que demanda el discipulado

18 Viendo Jesús una multitud a su alrededor, dio orden de pasar al otro lado. 19 Y un escriba se le acercó y le dijo: Maestro, te seguiré adondequiera que vayas. 20 Y Jesús le dijo*: Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza. 21 Otro de los discípulos le dijo: Señor, permíteme que vaya primero y entierre a mi padre. 22 Pero Jesús le dijo*: Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos.

Jesús calma la tempestad

23 Cuando entró Jesús[ac] en la barca, sus discípulos le siguieron. 24 Y de pronto[ad]se desató una gran tormenta[ae] en el mar, de modo que las olas cubrían la barca; pero Jesús[af] estaba dormido. 25 Y llegándose a El, le despertaron, diciendo: ¡Señor, sálvanos, que perecemos! 26 Y El les dijo*: ¿Por qué estáis amedrentados, hombres de poca fe? Entonces se levantó, reprendió a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma. 27 Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Quién es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen?

Los endemoniados gadarenos

28 Cuando llegó al otro lado, a la tierra de los gadarenos, le salieron al encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, violentos en extremo, de manera que nadie podía pasar por aquel camino. 29 Y[ag] gritaron, diciendo: ¿Qué tenemos que ver contigo[ah], Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes del tiempo[ai]? 30 A cierta distancia de ellos había una piara de muchos cerdos paciendo; 31 y los demonios le rogaban, diciendo: Si vas a echarnos fuera, mándanos a la piara de cerdos. 32 Entonces El les dijo: ¡Id! Y ellos salieron y entraron en los cerdos; y he aquí que la piara entera se precipitó por un despeñadero al mar, y perecieron en las aguas. 33 Los que cuidaban la piarahuyeron; y fueron a la ciudad y lo contaron todo, incluso[aj] lo de los endemoniados. 34 Y[ak] toda la ciudad salió al encuentro de Jesús; y cuando le vieron, le rogaron que se fuera de su comarca.

Curación de un paralítico

9 Y subiendo Jesús en una barca, pasó al otro lado y llegó a su ciudad. Y[al] le trajeron un paralítico echado en una camilla; y Jesús, viendo la fe de ellos, dijo al paralítico: Anímate, hijo, tus pecados te son perdonados. Y[am] algunos de los escribas decían para sí[an]: Este blasfema. Y Jesús, conociendo sus pensamientos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? Porque, ¿qué es más fácil, decir: “Tus pecados te son perdonados”, o decir: “Levántate, y anda”? Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados (entonces dijo* al paralítico): Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa. Y él levantándose, se fue a su casa. Pero cuando las multitudes vieron esto, sintieron temor[ao], y glorificaron a Dios, que había dado tal poder[ap] a los hombres.

Llamamiento de Mateo y la cena en su casa

Cuando Jesús se fue de allí, vio a un hombre llamado Mateo, sentado en la oficina de los tributos, y le dijo*: ¡Sígueme! Y levantándose, le siguió.

10 Y sucedió que estando El sentado[aq] a la mesa en la casa, he aquí, muchos recaudadores de impuestos[ar] y pecadores llegaron y se sentaron[as] a la mesa con Jesús y sus discípulos. 11 Y cuando vieron esto, los fariseos dijeron a sus discípulos: ¿Por qué come vuestro Maestro con los recaudadores de impuestos y pecadores? 12 Al oír El esto, dijo: Los que están sanos[at] no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos. 13 Mas id, y aprended lo que significa: “Misericordia[au] quiero y no sacrificio”; porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores.

Pregunta sobre el ayuno

14 Entonces se le acercaron* los discípulos de Juan, diciendo: ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos, pero tus discípulos no ayunan? 15 Y Jesús les dijo: ¿Acaso los acompañantes del novio[av] pueden estar de luto mientras el novio está con ellos? Pero vendrán días cuando el novio les será[aw] quitado, y entonces ayunarán. 16 Y nadie pone un remiendo[ax] de tela nueva[ay] en un vestido viejo; porque el remiendo[az] al encogerse tira del vestido y se produce una rotura peor.17 Y nadie echa vino nuevo en odres[ba] viejos, porque entonces[bb] los odres se revientan, el vino se derrama y los odres se pierden; sino que se echa vino nuevo en odres nuevos, y ambos se conservan.

Curación de una mujer y resurrección de la hija de un oficial

18 Mientras les decía estas cosas, he aquí, vino un oficial[bc] de la sinagoga y se postró delante de El[bd], diciendo: Mi hija acaba de morir; pero ven y pon tu mano sobre ella, y vivirá. 19 Y levantándose Jesús, lo siguió, y también sus discípulos.20 Y he aquí, una mujer que había estado sufriendo de flujo de sangre por doce años, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; 21 pues decía para sí: Si tan sólo toco su manto, sanaré[be]. 22 Pero Jesús, volviéndose y viéndola, dijo: Hija, ten ánimo, tu fe te ha sanado[bf]. Y al instante[bg] la mujer quedó sana[bh].23 Cuando entró Jesús en la casa del oficial[bi], y vio a los flautistas y al gentío en ruidoso desorden, 24 les dijo: Retiraos, porque la niña[bj] no ha muerto, sino que está dormida. Y se burlaban de El. 25 Pero cuando habían echado fuera a la gente, El entró y la tomó de la mano; y la niña[bk] se levantó[bl]. 26 Y esta noticia[bm] se difundió por toda aquella tierra.

Curación de dos ciegos y un mudo

27 Al irse Jesús de allí, dos ciegos le siguieron, gritando y diciendo: ¡Hijo de David, ten misericordia de nosotros! 28 Y después de haber entrado en la casa, se acercaron a El los ciegos, y Jesús les dijo*: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos le respondieron*: Sí, Señor. 29 Entonces les tocó los ojos, diciendo: Hágase en vosotros según vuestra fe. 30 Y se les abrieron los ojos. Y Jesús les advirtió rigurosamente, diciendo: Mirad que nadie lo sepa. 31 Pero ellos, en cuanto salieron, divulgaron su fama por toda aquella tierra.

32 Y al salir ellos de allí, he aquí, le trajeron un mudo endemoniado. 33 Y después que el demonio había sido expulsado, el mudo habló; y las multitudes se maravillaban, y decían: Jamás se ha visto[bn] cosa igual en Israel. 34 Pero los fariseos decían: El echa fuera los demonios por el príncipe de los demonios.

Ministerio de Jesús

35 Y Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, proclamando el evangelio del reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia. 36 Y viendo las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban angustiadas y abatidas como ovejas que no tienen pastor. 37 Entonces dijo* a sus discípulos: La mies es mucha, pero los obreros pocos. 38 Por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies.

Llamamiento de los doce apóstoles

10 Entonces llamando a sus doce discípulos, Jesús les dio poder[bo] sobre los espíritus inmundos para expulsarlos y para sanar toda enfermedad y toda dolencia.

Y los nombres de los doce apóstoles son éstos: primero, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano; y Jacobo[bp], el hijo de Zebedeo, y Juan[bq] su hermano;Felipe y Bartolomé[br]; Tomás y Mateo, el recaudador de impuestos[bs]; Jacobo[bt], el hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón el cananita[bu], y Judas Iscariote, el que también le entregó.

Jesús envía a los doce

A estos doce envió Jesús después de instruirlos, diciendo: No vayáis por[bv] elcamino de los gentiles, y no entréis en ninguna ciudad de los samaritanos. Sino id más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Y cuando vayáis, predicad diciendo: “El reino de los cielos se ha acercado.” Sanad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, expulsad demonios; de gracia[bw] recibisteis, dad de gracia[bx]. No os proveáis de oro, ni de plata, ni de cobre para llevar en vuestros cintos, 10 ni de alforja[by] para el camino, ni de dos túnicas[bz], ni de sandalias, ni de bordón; porque el obrero es digno de su sostén[ca]. 11 Y en cualquier ciudad o aldea donde entréis, averiguad quién es digno en ella, y quedaos allí hasta que os marchéis. 12 Al entrar en la casa, dadle vuestro saludo de paz. 13 Y si la casa es digna, que vuestro saludo de paz venga sobre ella; pero si no es digna, que vuestro saludo de paz se vuelva a vosotros. 14 Y cualquiera que no os reciba ni oiga vuestras palabras, al salir de esa casa o de esa ciudad, sacudid el polvo de vuestros pies. 15 En verdad os digo que en el día del juicio será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma y Gomorra que para esa ciudad.

Advertencias a los doce

16 Mirad, yo os envío como ovejas en medio de lobos; por tanto, sed[cb] astutos como las serpientes e inocentes como las palomas. 17 Pero cuidaos de los hombres, porque os entregarán a los tribunales[cc] y os azotarán en sus sinagogas;18 y hasta seréis llevados delante de gobernadores y reyes por mi causa, como un testimonio a ellos y a los gentiles. 19 Pero cuando os entreguen, no os preocupéis de cómo o qué hablaréis; porque a esa hora se os dará lo que habréis de hablar.20 Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros. 21 Y el hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y les causarán la muerte[cd]. 22 Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre, pero el que persevere hasta el fin, ése será salvo. 23 Pero cuando os persigan en esta ciudad, huid a la otra; porque en verdad os digo: no terminaréis de recorrer las ciudades de Israel antes que venga el Hijo del Hombre.

Palabras de aliento a los doce

24 Un discípulo[ce] no está por encima del maestro, ni un siervo por encima de su señor. 25 Le basta al discípulo llegar a ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al dueño de la casa lo han llamado Beelzebú, ¡cuánto más a los de su casa! 26 Así que no les temáis, porque nada hay encubierto que no haya de ser revelado, ni oculto que no haya de saberse. 27 Lo que os digo en la oscuridad, habladlo en la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde las azoteas. 28 Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; más bien temed a aquel que puede hacer perecer[cf] tanto el alma como el cuerpo en el infierno[cg].29 ¿No se venden dos pajarillos[ch] por un cuarto[ci]? Y sin embargo, ni uno de ellos caerá a tierra sin permitirlo vuestro Padre. 30 Y hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. 31 Así que no temáis; vosotros valéis más que muchos pajarillos[cj]. 32 Por tanto, todo el que me[ck] confiese delante de los hombres, yo también le[cl] confesaré delante de mi Padre que está en los cielos.33 Pero cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré delante de mi Padre que está en los cielos.

El costo del discipulado

34 No penséis que vine a traer[cm] paz a la tierra; no vine a traer[cn] paz, sino espada.35 Porque vine a poner al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; 36 y los enemigos del hombre serán los de su misma casa. 37 El que ama al padre o a la madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama al hijo o a la hija más que a mí, no es digno de mí. 38 Y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. 39 El que ha hallado su vida, la perderá; y el que ha perdido su vida por mi causa, la hallará.

40 El que os recibe a vosotros, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. 41 El que recibe a un profeta como[co] profeta, recibirá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo como[cp] justo, recibirá recompensa de justo.42 Y cualquiera que como[cq] discípulo dé de beber aunque sólo sea un vaso de agua fría a uno de estos pequeños[cr], en verdad os digo que no perderá su recompensa.

Notas al pie:

  1. Mateo 7:3 O, paja, y así en los vers. 4 y 5
  2. Mateo 7:4 Lit., dirás
  3. Mateo 7:4 Lit., y he aquí
  4. Mateo 7:7 O, Seguid pidiendo,…buscando,…llamando
  5. Mateo 7:9 Lit., no le
  6. Mateo 7:10 Lit., también
  7. Mateo 7:10 Lit., no le
  8. Mateo 7:13 O, destrucción
  9. Mateo 7:22 O, muchas obras de poder
  10. Mateo 7:25 Lit., ríos
  11. Mateo 7:25 Lit., dieron contra, y así en el vers. 27
  12. Mateo 7:27 Lit., ríos
  13. Mateo 7:28 Lit., Y sucedió que cuando
  14. Mateo 8:2 O, le adoró
  15. Mateo 8:3 Lit., su lepra fue limpiada
  16. Mateo 8:5 Lit., El
  17. Mateo 8:6 Lit., muchacho
  18. Mateo 8:6 Lit., terriblemente atormentado
  19. Mateo 8:8 Lit., di con una palabra
  20. Mateo 8:8 Lit., muchacho
  21. Mateo 8:9 Lit., teniendo
  22. Mateo 8:9 Lit., debajo de mí
  23. Mateo 8:10 Algunos mss. antiguos dicen: ni en Israel
  24. Mateo 8:11 Lit., se recostarán
  25. Mateo 8:13 Lit., muchacho
  26. Mateo 8:14 Lit., él
  27. Mateo 8:14 Lit., postrada y
  28. Mateo 8:17 O, cargó con
  29. Mateo 8:23 Lit., El
  30. Mateo 8:24 Lit., Y he aquí
  31. Mateo 8:24 Lit., un sacudimiento
  32. Mateo 8:24 Lit., El
  33. Mateo 8:29 Lit., Y he aquí
  34. Mateo 8:29 Lit., ¿Qué a nosotros y a ti
  35. Mateo 8:29 I.e., antes del tiempo designado para el juicio
  36. Mateo 8:33 Lit., y
  37. Mateo 8:34 Lit., Y he aquí
  38. Mateo 9:2 Lit., Y he aquí
  39. Mateo 9:3 Lit., Y he aquí
  40. Mateo 9:3 Lit., dentro de sí
  41. Mateo 9:8 O, se llenaron de asombro
  42. Mateo 9:8 O, autoridad
  43. Mateo 9:10 Lit., reclinado
  44. Mateo 9:10 O, publicanos; i.e., los que explotaban la recaudación de los impuestos romanos
  45. Mateo 9:10 Lit., reclinaron
  46. Mateo 9:12 Lit., fuertes
  47. Mateo 9:13 O, Compasión
  48. Mateo 9:15 Lit., hijos del tálamo
  49. Mateo 9:15 Lit., sea
  50. Mateo 9:16 Lit., lo que se pone encima
  51. Mateo 9:16 Lit., sin encoger
  52. Mateo 9:16 Lit., lo que llena
  53. Mateo 9:17 I.e., cueros usados como recipientes
  54. Mateo 9:17 Lit., y si no
  55. Mateo 9:18 O, principal
  56. Mateo 9:18 O, le adoró
  57. Mateo 9:21 Lit., seré salva
  58. Mateo 9:22 Lit., te ha salvado
  59. Mateo 9:22 Lit., desde aquella hora
  60. Mateo 9:22 Lit., salva
  61. Mateo 9:23 O, principal
  62. Mateo 9:24 O, muchacha
  63. Mateo 9:25 O, muchacha
  64. Mateo 9:25 O, fue levantada
  65. Mateo 9:26 Lit., fama
  66. Mateo 9:33 Lit., ha aparecido
  67. Mateo 10:1 O, autoridad
  68. Mateo 10:2 O, Santiago
  69. Mateo 10:2 Gr., Ioannes; heb., Johanan
  70. Mateo 10:3 I.e., hijo de Tolomeo
  71. Mateo 10:3 O, publicano; i.e., uno que explotaba la recaudación de los impuestos romanos
  72. Mateo 10:3 O, Santiago
  73. Mateo 10:4 O, el zelote; i.e., miembro de un grupo radical
  74. Mateo 10:5 O, No os apartéis hacia
  75. Mateo 10:8 O, gratuitamente
  76. Mateo 10:8 O, gratuitamente
  77. Mateo 10:10 O, mochila, o, bolsa
  78. Mateo 10:10 I.e., ropa interior
  79. Mateo 10:10 Lit., alimento o sustento
  80. Mateo 10:16 O, mostraos
  81. Mateo 10:17 O, sanedrines, o, concilios
  82. Mateo 10:21 O, los matarán
  83. Mateo 10:24 O, alumno
  84. Mateo 10:28 O, destruir
  85. Mateo 10:28 Gr., guéenna
  86. Mateo 10:29 O, gorriones
  87. Mateo 10:29 Gr., assarion; equivale aprox. a 1/16 denario
  88. Mateo 10:31 O, gorriones
  89. Mateo 10:32 Lit., por mí
  90. Mateo 10:32 Lit., por él
  91. Mateo 10:34 Lit., a echar
  92. Mateo 10:34 Lit., a echar
  93. Mateo 10:41 Lit., en nombre de
  94. Mateo 10:41 Lit., en nombre de
  95. Mateo 10:42 Lit., en nombre de
  96. Mateo 10:42 O, humildes
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Jesús es tentado

Mateo 4-6

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Jesús es tentado

alimentemos_el_alma4 Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, entonces[a] tuvo hambre. Y acercándose el tentador, le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan[b]. Pero El respondiendo, dijo: Escrito está: “No solo de pan vivira el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.”Entonces el diablo le llevó* a la ciudad santa, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo*: Si eres Hijo de Dios, lánzate abajo, pues escrito está:

“A sus angeles te encomendara”,
y:
En las manos te llevaran,
no sea que tu pie tropiece en piedra.”

Jesús le dijo: También está escrito: “No tentaras[c] al Señor tu Dios.” Otra vez el diablo le llevó* a un monte muy alto, y le mostró* todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrándote me adoras.10 Entonces Jesús le dijo*: ¡Vete, Satanás! Porque escrito está: “Al Señor tu Dios adoraras, y solo a El serviras[d].” 11 El diablo entonces le dejó*; y he aquí, ángeles vinieron y le servían.

Jesús va a Galilea

12 Cuando El oyó que Juan había sido encarcelado[e], se retiró a Galilea; 13 y saliendo de Nazaret, fue y se estableció en Capernaúm, que está junto al mar, en la región de Zabulón y de Neftalí; 14 para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías, cuando dijo:

15 ¡Tierra de Zabulon y tierra de Neftali,
camino del mar[f], al otro lado del Jordan, Galilea de los gentiles[g]!
16 El pueblo asentado en tinieblas vio una gran luz,
y a los que vivian[h] en region y sombra de muerte,
una luz les resplandecio[i].

17 Desde entonces Jesús comenzó a predicar[j] y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

Llamamiento de los primeros discípulos

18 Y andando junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, echando una red al mar, porque eran pescadores. 19 Y les dijo*: Seguidme[k], y yo os haré pescadores de hombres. 20 Entonces ellos, dejando al instante las redes, le siguieron. 21 Y pasando de allí, vio a otros dos hermanos, Jacobo[l], hijo de Zebedeo, y Juan[m] su hermano, en la barca con su padre Zebedeo, remendando sus redes, y los llamó. 22 Y ellos, dejando al instante la barca y a su padre, le siguieron.

La fama de Jesús se extiende

23 Y Jesús iba por toda Galilea, enseñando en sus sinagogas y proclamando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. 24 Y se extendió su fama por toda Siria; y traían a El todos los que estaban enfermos, afectados con diversas enfermedades y dolores, endemoniados, epilépticos[n] y paralíticos; y El los sanaba. 25 Y le siguieron grandes multitudes de Galilea, Decápolis, Jerusalén y Judea, y del otro lado del Jordán.

El Sermón del monte

Y cuando vio las multitudes, subió al monte; y después de sentarse, sus discípulos se acercaron a El. Y abriendo su boca, les enseñaba, diciendo:

Las bienaventuranzas

Bienaventurados[o] los pobres en espíritu, pues de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados los que lloran, pues ellos serán consolados.

Bienaventurados los humildes[p], pues ellos heredarán la tierra.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, pues ellos serán saciados.

Bienaventurados los misericordiosos, pues ellos recibirán misericordia.

Bienaventurados los de limpio corazón, pues ellos verán a Dios.

Bienaventurados los que procuran la paz, pues ellos serán llamados hijos de Dios.

10 Bienaventurados aquellos que han sido perseguidos por causa de la justicia, pues de ellos es el reino de los cielos. 11 Bienaventurados seréis[q] cuando os insulten y persigan, y digan todo género de mal contra vosotros falsamente, por causa de mí. 12 Regocijaos y alegraos, porque vuestra recompensa en los cielos es grande, porque así persiguieron a los profetas que fueron antes que vosotros.

13 Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se ha vuelto insípida, ¿con qué se hará salada otra vez? Ya para nada sirve, sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres.

14 Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad situada sobre un monte no se puede ocultar; 15 ni se enciende una lámpara y se pone debajo de un almud[r], sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en la casa. 16 Así brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas acciones y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

Jesús cumple la ley y los profetas

17 No penséis que he venido para abolir la ley o los profetas; no he venido para abolir, sino para cumplir. 18 Porque en verdad os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, no se perderá ni la letra más pequeña[s] ni una tilde de la ley hasta que toda se cumpla. 19 Cualquiera, pues, que anule uno solo de estos mandamientos, aun de los más pequeños, y así lo enseñe a otros[t], será llamado muy pequeño en el reino de los cielos; pero cualquiera que los guarde[u] y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos. 20 Porque os digo que si vuestra justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

Enseñanza de Jesús sobre el odio

21 Habéis oído que se dijo a los antepasados: “No mataras” y: “Cualquiera que cometa homicidio será culpable[v] ante la corte.” 22 Pero yo os digo que todo aquel que esté enojado con su hermano[w] será culpable ante la corte; y cualquiera que diga: “Raca[x]” a su hermano, será culpable delante de la corte suprema[y]; y cualquiera que diga: “Idiota”, será reo del infierno[z] de fuego. 23 Por tanto, si estás presentando tu ofrenda[aa] en el altar, y allí te acuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, 24 deja tu ofrenda[ab] allí delante del altar, y ve, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda[ac]. 25 Reconcíliate pronto con tu adversario mientras vas[ad] con él por el camino, no sea que tu adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil[ae], y seas echado en la cárcel. 26 En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo[af].

Enseñanza de Jesús sobre el adulterio

27 Habéis oído que se dijo: “No cometeras adulterio.” 28 Pero yo os digo que todo el que mire a una mujer para codiciarla ya cometió adulterio con ella en su corazón.29 Y si tu ojo derecho te es ocasión de pecar[ag], arráncalo y échalo de ti; porque te es mejor que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno[ah]. 30 Y si tu mano derecha te es ocasión de pecar, córtala y échala de ti; porque te es mejor que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo vaya al infierno[ai]. 31 También se dijo: “Cualquiera que repudie a su mujer, que le de carta de divorcio.” 32 Pero yo os digo que todo el que se divorcia de[aj] su mujer, a no ser por causa de infidelidad, la hace cometer adulterio; y cualquiera que se casa con una mujer divorciada[ak], comete adulterio.

Enseñanza de Jesús sobre el juramento falso

33 También habéis oído que se dijo a los antepasados: “No juraras falsamente[al], sino que cumpliras tus juramentos[am] al Señor.” 34 Pero yo os digo: no juréis de ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; 35 ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por[an] Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. 36 Ni jurarás por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco o negro ni un solo cabello. 37 Antes bien, sea vuestro hablar[ao]: “Sí, sí” o “No, no”; y lo que es más de esto, procede del mal[ap].

Enseñanza de Jesús sobre la venganza

38 Habéis oído que se dijo: “Ojo por ojo y diente por diente.” 39 Pero yo os digo: no resistáis al que es malo; antes bien, a cualquiera que te abofetee en la mejilla derecha, vuélvele también la otra. 40 Y al que quiera ponerte pleito y quitarte la túnica[aq], déjale también la capa[ar]. 41 Y cualquiera que te obligue a ir una milla, ve con él dos. 42 Al que te pida, dale; y al que desee pedirte prestado no le vuelvas la espalda.

El amor verdadero y su recompensa

43 Habéis oído que se dijo: “Amaras a tu projimo y odiarás a tu enemigo.” 44 Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen, 45 para que seáis[as] hijos de vuestro Padre que está en los cielos; porque El hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. 46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tenéis? ¿No hacen también lo mismo los recaudadores de impuestos[at]? 47 Y si saludáis solamente a vuestros hermanos, ¿qué hacéis más que otros? ¿No hacen también lo mismo los gentiles? 48 Por tanto, sed vosotros perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto.

La verdadera observancia de la religión

6 Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos.

Las ofrendas

Por eso, cuando des limosna[au], no toques trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa. Pero tú, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha, para que tu limosna[av] sea en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará[aw].

La oración

Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas; porque a ellos les gusta ponerse en pie y orar en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos por los hombres[ax]. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa. Pero tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cuando hayas cerrado la puerta, ora a tu Padre que está en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Y al orar, no uséis repeticiones sin sentido, como los gentiles, porque ellos se imaginan que serán oídos por su palabrería. Por tanto, no os hagáis semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes que vosotros le pidáis.

El Padre nuestro

Vosotros, pues, orad de esta manera:

“Padre nuestro que estás en los cielos,
santificado sea tu nombre.
10 “Venga tu reino.
Hágase tu voluntad,
así en la tierra como en el cielo.
11 “Danos hoy el pan nuestro de cada día[ay].
12 “Y perdónanos nuestras deudas[az], como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores.
13 “Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal[ba]. Porque tuyo es el reino y el poder y la gloria para siempre jamás. Amén.[bb]

14 Porque si perdonáis a los hombres sus transgresiones, también vuestro Padre celestial os perdonará a vosotros. 15 Pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras transgresiones.

El ayuno

16 Y cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas; porque ellos desfiguran[bc] sus rostros para mostrar a los hombres que están ayunando. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa. 17 Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, 18 para no hacer ver[bd] a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

El verdadero tesoro

19 No os acumuléis tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre destruyen, y donde ladrones penetran[be] y roban; 20 sino acumulaos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni la herrumbre destruyen, y donde ladrones no penetran ni roban;21 porque donde esté tu[bf] tesoro, allí estará también tu[bg] corazón. 22 La lámpara del cuerpo es el ojo; por eso, si tu ojo está sano[bh], todo tu cuerpo estará lleno de luz. 23 Pero si tu ojo está malo, todo tu cuerpo estará lleno de oscuridad. Así que, si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡cuán grande será la oscuridad! 24 Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas[bi].25 Por eso os digo, no os preocupéis por vuestra vida, qué comeréis o qué beberéis; ni por vuestro cuerpo, qué vestiréis. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que la ropa? 26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros de mucho más valor que ellas? 27 ¿Y quién de vosotros, por ansioso que esté, puede añadir una hora[bj] al curso de su vida[bk]?28 Y por la ropa, ¿por qué os preocupáis? Observad cómo crecen los lirios del campo; no trabajan, ni hilan; 29 pero os digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de éstos. 30 Y si Dios viste así la hierba del campo, que hoy es y mañana es echada al horno, ¿no hará mucho más por vosotros, hombres de poca fe? 31 Por tanto, no os preocupéis, diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿qué beberemos?” o “¿con qué nos vestiremos?” 32 Porque los gentiles buscan ansiosamente todas estas cosas; que vuestro Padre celestial sabe que necesitáis de todas estas cosas. 33 Pero buscad[bl] primero su[bm] reino[bn] y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas[bo]. 34 Por tanto, no os preocupéis por el día demañana; porque el día de mañana se cuidará[bp] de sí mismo. Bástele a cada[bq] día sus propios problemas.

Notas al pie:

  1. Mateo 4:2 Lit., más tarde, o, después
  2. Mateo 4:3 Lit., panes
  3. Mateo 4:7 O, No pondrás a prueba
  4. Mateo 4:10 O, rendirás culto
  5. Mateo 4:12 Lit., había sido entregado
  6. Mateo 4:15 O, rumbo al mar
  7. Mateo 4:15 O, de las naciones
  8. Mateo 4:16 Lit., sentados
  9. Mateo 4:16 Lit., amaneció
  10. Mateo 4:17 O, proclamar
  11. Mateo 4:19 Lit., Venid en pos de mí
  12. Mateo 4:21 O, Santiago
  13. Mateo 4:21 Gr., Ioannes; heb., Johanan
  14. Mateo 4:24 Lit., lunáticos
  15. Mateo 5:3 O, Felices
  16. Mateo 5:5 O, mansos
  17. Mateo 5:11 Lit., sois
  18. Mateo 5:15 Medida de capacidad de 8.75 litros
  19. Mateo 5:18 Lit., una iota
  20. Mateo 5:19 Lit., los hombres
  21. Mateo 5:19 Lit., haga
  22. Mateo 5:21 O, responsable
  23. Mateo 5:22 Algunos mss. agregan: sin causa
  24. Mateo 5:22 I.e., insensato, o, inútil (en arameo)
  25. Mateo 5:22 Lit., del Sanedrín
  26. Mateo 5:22 Gr., guéenna
  27. Mateo 5:23 O, donativo
  28. Mateo 5:24 O, donativo
  29. Mateo 5:24 O, donativo
  30. Mateo 5:25 Lit., estás
  31. Mateo 5:25 O, sirviente
  32. Mateo 5:26 Lit., cuadrante (equivalente a dos blancas); i.e., 1/64 de un denario
  33. Mateo 5:29 Lit., te escandaliza o te hace tropezar, y así en el vers. 30
  34. Mateo 5:29 Gr., guéenna
  35. Mateo 5:30 Gr., guéenna
  36. Mateo 5:32 O, repudia
  37. Mateo 5:32 O, repudiada
  38. Mateo 5:33 O, No quebrantarás tus votos
  39. Mateo 5:33 Lit., tus votos
  40. Mateo 5:35 O, hacia
  41. Mateo 5:37 O, vuestra palabra
  42. Mateo 5:37 O, del maligno
  43. Mateo 5:40 I.e., ropa interior
  44. Mateo 5:40 I.e., vestido exterior
  45. Mateo 5:45 O, mostréis que sois
  46. Mateo 5:46 O, publicanos; i.e., los que explotaban la recaudación de los impuestos romanos
  47. Mateo 6:2 O, hagas una obra de caridad
  48. Mateo 6:4 U, obra de caridad
  49. Mateo 6:4 Algunos mss. posteriores agregan: en público, y así en los vers. 6 y 18
  50. Mateo 6:5 Lit., para ser evidentes a los hombres
  51. Mateo 6:11 O, para el día venidero
  52. Mateo 6:12 I.e., deudas morales, o, pecados
  53. Mateo 6:13 O, del malo
  54. Mateo 6:13 Las palabras: Porque tuyo…Amén no aparecen en los mss. más antiguos
  55. Mateo 6:16 O, hacen que no se puedan reconocer
  56. Mateo 6:18 Lit., no aparecer
  57. Mateo 6:19 Lit., horadan, y así en el vers. 20
  58. Mateo 6:21 Algunos mss. dicen: vuestro
  59. Mateo 6:21 Algunos mss. dicen: vuestro
  60. Mateo 6:22 O, claro
  61. Mateo 6:24 Gr., mamonás
  62. Mateo 6:27 Lit., un codo
  63. Mateo 6:27 Lit., a su estatura
  64. Mateo 6:33 O, buscad continuamente
  65. Mateo 6:33 Lit., el
  66. Mateo 6:33 Algunos mss. dicen: el reino de Dios
  67. Mateo 6:33 O, proporcionadas
  68. Mateo 6:34 O, se preocupará
  69. Mateo 6:34 Lit., al

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