Vuelve como eres

Martes 1 Febrero

Vuélvete… dice el Señor; no haré caer mi ira sobre ti, porque misericordioso soy yo.Jeremías 3:12

Cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.Lucas 15:20

Vuelve como eres

En un pueblo de Brasil, una madre estaba preocupada. Hacía algunos días su hija de 18 años se había ido dejando esta nota: “Me voy a Río, estoy harta de este pueblucho donde nunca sucede nada, quiero vivir mi vida y pasarla bien en la ciudad”.

Transcurrieron largos meses sin que la madre tuviese noticias de su hija. Como no aguantaba más, la madre empleó sus ahorros para ir a Río de Janeiro. Allí imprimió muchas fotos de sí misma; luego escribió un pequeño mensaje al reverso de cada una. Recorrió las calles de la ciudad, entró en cada hotel, cada cine, cada discoteca, para poner su foto bien visible en la entrada de cada establecimiento. Cuando se le acabó el dinero, volvió a su casa.

Una mañana, su hija bajó a la entrada de un hotel. No era más que la sombra de lo que había sido, pues su vida de libertinaje la había hecho envejecer prematuramente. Sus ojos se fijaron en la foto de su madre, la tomó y le dio la vuelta. Entonces leyó este mensaje: “No me importa lo que haya sido de ti, no me importa lo que hayas hecho. ¡Por favor, ¡vuelve a casa!”.

Joven, tú que estás leyendo estas líneas, quizás estés destruyendo tu vida. Y tú que eres adulto, quizá tengas cicatrices imborrables. ¡No todo está perdido! El Dios vivo te llama: “Te amo como eres; di a mi Hijo para que fuese condenado en tu lugar. Te estoy esperando, vuelve a mí, no te rechazaré”.

“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).

Génesis 35 – Mateo 20:16-34 – Salmo 18:31-36 – Proverbios 6:16-19

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En búsqueda de la verdad (2)

Lunes 31 Enero

(Jesús dijo:) Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí. Juan 5:39

En búsqueda de la verdad (2)

Testimonio

“Tuve que admitir que la Biblia no contenía ningún error. La única opción racional era confiar en su autoridad. Comprendí que Jesús, quien era el Creador del universo, también había pagado el precio por todas mis ofensas a Dios. Comprendí que obtendría la vida eterna si recibía su perdón y le dejaba el justo lugar en mi vida. Pero tenía miedo al desprecio y al ridículo que mi compromiso suscitaría ante mis amigos, mis profesores y mi familia. Entonces dudé durante varios meses. Tenía un sentimiento extraño de confusión. Sabía lo que debía hacer, pero mi orgullo me lo impedía.

Una noche oré pidiendo a Dios que me quitase esa resistencia e hiciese de mí un cristiano. Oré durante varias horas sin respuesta aparente. Finalmente tomé conciencia de que Jesucristo no se impone a nadie, incluso si se lo pedimos. Era yo el que debía hacer prueba de humildad y aceptarlo. Esto fue lo que hice a la una de la mañana. Reconocí a Jesucristo como mi Salvador y mi Señor.

Mi miedo al ridículo desapareció poco a poco, y empecé a compartir mis descubrimientos de la verdad espiritual con los estudiantes y los profesores de mi facultad…

Estoy contento de poder decir que, desde que conozco a Jesús como mi Salvador y Señor, mi gozo en él, y mis conversaciones con los demás sobre él, aumentan cada año”.

“Las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa” (Romanos 1:20).Hugh R.

Génesis 34 – Mateo 20:1-15 – Salmo 18:25-30 – Proverbios 6:12-15

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En búsqueda de la verdad

Domingo 30 Enero

La suma de tu palabra es verdad.Salmo 119:160

Me regocijo en tu palabra como el que halla muchos despojos.Salmo 119:162

En búsqueda de la verdad

(1)Testimonio

“Crecí en Canadá, en una familia muy afectuosa, pero no cristiana. Como me apasionaba la ciencia decidí, a los ocho años, estudiar astronomía. Más tarde mis estudios me convencieron de que el universo tenía un comienzo, por lo tanto, una causa, pero pensaba que esa causa era distante y silenciosa.

Como me hacía preguntas sobre la importancia de la religión en la historia de los pueblos del mundo, decidí estudiar los escritos de los filósofos europeos del siglo de las Luces (siglo 18), quienes habían cuestionado la validez de toda forma de religión. Encontré argumentos incoherentes, evasivos, contradicciones. Entonces me centré en los libros fundadores de cada religión, considerando que si el hombre era el autor, su enseñanza reflejaría el error humano; en cambio, si era Dios, su mensaje no tendría error y sería tan coherente como los hechos de la naturaleza. Entonces recurrí a los hechos históricos y científicos para verificar cada uno de los libros que la gente llama “sagrados”. Después de algunas horas de lectura, cada vez me encontraba con uno o varios datos claramente diferentes de los hechos históricos y científicos. Esto me parecía incoherente con el carácter del Creador, revelado por las leyes de la naturaleza. Rechacé, pues, cada uno de esos libros, hasta que descubrí la Biblia.

Este Libro era diferente de los demás libros. Era simple, directo y preciso. Durante un año y medio pasé una hora al día buscando inexactitudes científicas o históricas de la Biblia. Tuve que admitir que no contenía ningún error”.(mañana continuará)

Génesis 33 – Mateo 19 – Salmo 18:16-24 – Proverbios 6:6-11

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Las señales de los tiempos

Sábado 29 Enero

La profecía (es por señal), no a los incrédulos, sino a los creyentes.1 Corintios 14:22

El fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración.1 Pedro 4:7

Las señales de los tiempos

Los líderes del pueblo judío buscaban “tentar” al Señor Jesús pidiéndole que mostrase una señal proveniente del cielo. Él les respondió: “Cuando anochece, decís: Buen tiempo; porque el cielo tiene arreboles… ¡Hipócritas! que sabéis distinguir el aspecto del cielo, ¡mas las señales de los tiempos no podéis!” (Mateo 16:2-3). Aquellos hombres rechazaban las pruebas evidentes de la divinidad de Jesús, quien había sanado a personas discapacitadas, había multiplicado los panes para alimentar a una multitud, había resucitado a una niña. ¿Necesitaban otras señales para confirmar que él era efectivamente el Cristo anunciado por los profetas? ¡No! Más bien su petición hacía resaltar su rechazo a creer en él.

Aún hoy la Palabra de Dios da señales a los creyentes para discernir las características de la época en la que viven: “En los postreros días vendrán tiempos peligrosos… habrá hombres amadores de sí mismos, avaros… blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos… crueles, aborrecedores de lo bueno” (2 Timoteo 3:1-3).

¿Qué vemos alrededor de nosotros? ¿No está claro que hemos llegado al final de los tiempos? Entonces, ¿qué espera el creyente? La venida del Señor para sacar a su Iglesia de este mundo que va camino al juicio (Juan 12:31). Discernir los tiempos no es tratar de conocer la fecha del regreso del Señor, conocimiento reservado a Dios el Padre (Mateo 24:36), sino comprender las señales distintivas de nuestra época, anunciadas por la Palabra de Dios para despertarnos y así esperar a Cristo. “Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo” (Efesios 5:14).

Génesis 32 – Mateo 18:15-35 – Salmo 18:7-15 – Proverbios 6:1-5

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Garantía definitiva

Viernes 28 Enero

¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios!… Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.Romanos 11:3336

Todas las cosas en él subsisten.Colosenses 1:17

Garantía definitiva

Durante la crisis financiera mundial que empezó en 2008, entidades bancarias con dificultades tuvieron que apelar a la garantía del Estado para no quebrarse. Más tarde, los mismos Estados debieron recurrir a instituciones internacionales para evitar la bancarrota. ¿Y después? ¿Dónde está la garantía definitiva? Tenemos razones para preocuparnos cuando pensamos en ello.

Además, podemos preguntarnos quién garantiza la existencia de nuestro mundo, de nuestra sociedad, de nuestras vidas. La Biblia nos da las respuestas.

 – ¿Quién impide que el universo se destruya? “El Hijo (Jesús)… sustenta todas las cosas con la palabra de su poder” (Hebreos 1:2-3).

 – ¿Quién tiene en su mano el futuro del mundo? “Él (Jesús) es Señor de señores y Rey de reyes” (Apocalipsis 17:14).

 – ¿Quién mantiene con vida a todo ser viviente? “Si él pusiese sobre el hombre su corazón, y recogiese así su espíritu y su aliento, toda carne perecería juntamente, y el hombre volvería al polvo” (Job 34:14-15).

 – ¿Quién puede dar la vida eterna? “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna” (Juan 6:68).¿A quién pues acudir? Tu voz de encantos llenaNos dice: “No temáis, siempre confiad en Mí”;Consuelo Tú nos das, de gozo el alma plena;¿A quién pues acudir, ¡oh Jesús!, sino a Ti?Himnos & Cánticos, nº 127 v. 4

Génesis 31 – Mateo 18:1-14 – Salmo 18:1-6 – Proverbios 5:21-23

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¿Hay un “buen Dios”?

Jueves 27 Enero

Dios es amor.1 Juan 4:8 Justicia y juicio son el cimiento de tu trono.Salmo 89:14 Dios es juez justo.Salmo 7:11

¿Hay un “buen Dios”?

¡Quizás esta pregunta nos sorprenda en un calendario cristiano! Sin embargo, ese “buen Dios” del que hablan algunos cristianos no es más que pura invención. Ese buen Dios, con un corazón tan tierno que no podría castigar a los culpables con el pretexto de que él es amor, ¡no existe!

Un Dios indulgente que cierra los ojos y pasa por alto la maldad de los hombres está en absoluta contradicción con lo que la Biblia dice.

El Dios que ella nos revela es infinitamente bueno, pero también absolutamente justo y santo. Dios no es un Dios tolerante y comprensivo cuando se trata del pecado que él aborrece. Hablar solo de su bondad para considerarlo como un Dios indulgente y sin exigencia es violar su justicia y ultrajar su santidad.

Lea la Biblia y descubrirá que su justicia es inflexible y que no acepta ninguna excepción. Pero también verá cómo su bondad sobrepasa lo que usted ha imaginado hasta ahora.

Dios no tiene por inocente al culpable, pero su amor nos conmueve; dio a su propio Hijo, a quien ama con un amor eterno, para satisfacer enteramente su justicia, haciéndole llevar el castigo que nosotros merecíamos, para liberarnos de la condenación eterna. Él mismo encontró el medio para conciliar perfectamente su gracia y su santidad.

Lector, tanto usted como yo necesitamos a ese Dios. Si hasta ahora usted creyó más o menos en “un buen Dios”, olvide esta falsa concepción y vaya a él sin temor. ¡Él es el Dios Salvador!

Génesis 30 – Mateo 17 – Salmo 17:10-15 – Proverbios 5:15-20

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Si tengo que morir

Miércoles 26 Enero

No nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo. 1 Tesalonicenses 5:9 De la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio. Hebreos 9:27

Si tengo que morir

Mi cuerpo está compuesto por dos partes: una material, el cuerpo; y otra inmaterial, el alma, que reside provisionalmente en el cuerpo. Mi cuerpo está destinado a ir al polvo: la Biblia me lo dice, y los innumerables cementerios, como todas las sepulturas que hay en el mundo, dan prueba de ello. Por el hecho de que soy pecador, como todos los hombres desde Adán, mi cuerpo, que proviene del polvo, debe volver al polvo; esto lo dijo Dios (Génesis 3:19). Cuando muera, mi alma dejará su envoltura mortal y volverá a Dios, quien la dio (Eclesiastés 12:7). En la Biblia, el corazón representa el ser interior (espíritu y alma), mientras el hombre exterior corresponde al cuerpo. El ser interior del hombre y su cuerpo no se oponen, sino que interactúan constantemente. En mi corazón se elaboran los pensamientos, las elecciones, las decisiones…

Si creí, el Espíritu Santo vive en mí, en mi ser interior. A través de sus cuidados continuos, percibo el amor de Dios por mí. Cuando alguien muere, su cuerpo es colocado en una tumba. Pero “vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y… saldrán” (Juan 5:28-29). Los que hayan creído en el Señor Jesús saldrán mediante la resurrección, gloriosos, semejantes a Cristo, quien vendrá a buscar a los que salvó, para que estén siempre con él (1 Tesalonicenses 4:16-17). Los que no hayan creído también resucitarán, pero para ser juzgados por el Dios santo (Apocalipsis 20:11-13). El creyente no resucitará para ser juzgado, pues Cristo fue juzgado en su lugar (Juan 5:24).

Génesis 29 – Mateo 16:13-28 – Salmo 17:6-9 – Proverbios 5:7-14

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¡Primero abra su Biblia!

Lunes 24 Enero

Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.Salmo 119:105

Ella es mi consuelo en mi aflicción, porque tu dicho me ha vivificado.Salmo 119:50

¡Primero abra su Biblia!

Durante un estudio bíblico con un grupo de jóvenes, dejé mi reloj encima de la mesa. Cuando llegué a casa, ¡no tenía el reloj! Al día siguiente, cuando vi a los jóvenes, les pregunté si lo habían encontrado. No hubo respuesta, pero sí un gran silencio… Saqué mi Biblia de mi bolso y… ¡ahí estaba mi reloj, entre dos páginas! “Disculpen, ya lo tengo”. El ambiente se relajó; con humor y una gran sonrisa, una joven me dijo desde su silla: “¡Siempre hay que abrir primero nuestra Biblia!”.

Esta anécdota puede ayudarnos a reflexionar de forma útil. ¿Nuestra vida cotidiana está basada en la enseñanza de la Biblia? Es más, cuando algo va mal, ¿nuestro primer reflejo es recordar lo que ella nos enseña sobre ese tema? Y cuando estamos angustiados, cuando dudamos, cuando no sabemos qué hacer, ¿abrimos primero nuestra Biblia?

“Lámpara es a mis pies tu palabra”, escribió el autor del Salmo 119. Y, en otro versículo, “tu dicho me ha vivificado”. No se trata de leer la Biblia como un código de buena conducta, como un libro “mágico”, sino que ella es el camino para encontrar a Dios o permanecer en relación con él.

¡El creyente necesita permanentemente a Dios! Dios viene a mi encuentro, me habla. Lo hace mediante su Espíritu, que actúa en mí por medio de su Palabra. El Espíritu Santo me hace tomar conciencia de mi estado y me muestra si algo no está bien en mi vida de creyente, si hay algo que debo abandonar o que tengo que cambiar. Por otro lado, cuando estoy en un camino que agrada a Dios, me anima a perseverar.

Génesis 27 – Mateo 15:21-39 – Salmo 16:7-11 – Proverbios 4:20-27

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Vida en abundancia

Domingo 23 Enero

(Jesús dijo:) Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Yo soy el buen pastor.Juan 10:10-11

Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.1 Pedro 5:7

Vida en abundancia

Un carcelero había encontrado abiertas todas las puertas de la cárcel. Estaba desesperado, a punto de quitarse la vida, cuando uno de sus prisioneros, el apóstol Pablo, gritó con una fuerte voz: “No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí”. Entonces el hombre hizo una pregunta: “¿Qué debo hacer para ser salvo?” (Hechos 16:2830). Su angustia como guardia que había fallado ya no le importaba, sino que se veía pecador ante Dios. La breve y simple respuesta a su pregunta fue inmediata: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa” (Hechos 16:31). Por un lado estaba la necesidad fundamental de vivir, y por el otro la simple invitación a creer que Dios quiere dar la vida eterna. Si continuamos leyendo este relato, vemos cómo el carcelero respondió a esta propuesta y se convirtió. ¡A partir de ese momento su vida cambió!

Aún hoy, muchas personas desesperadas quieren acabar con su vida. Las estadísticas muestran que, en Francia, por ejemplo, el suicidio es una de las principales causas de mortalidad entre los jóvenes. Para Dios no hay casos perdidos. Él ofrece a todos una solución para empezar de nuevo y tener una vida feliz a su lado: creer en su Hijo Jesucristo, quien dio su vida para darnos el perdón de Dios y la vida eterna, una vida “en abundancia”. No nos promete una vida sin preocupaciones, sin pruebas, sin lágrimas, pero sí promete estar a nuestro lado. Nos pide poner en sus manos todo lo que nos carga. Podemos dejar que él nos lleve en sus brazos y saborear su amor inagotable.

Génesis 26 – Mateo 15:1-20 – Salmo 16:1-6 – Proverbios 4:14-19

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El gozo cristiano

Sábado 22 Enero

Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían.Hechos 16:25

Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca.Filipenses 4:45

El gozo cristiano

“Regocijaos en el Señor siempre”. Este consejo parece poco realista… La palabra “siempre”, ¿no sobra en el texto? Hay momentos en la vida del cristiano en los que el gozo es normal y espontáneo. Pero también hay momentos de enfermedad, sufrimientos, duelo, persecuciones, preocupaciones de todo tipo… Regocijarse en tales situaciones parece sobrehumano.

Sin embargo, lo que nos hace reflexionar es que quien escribió estas palabras fue un hombre perseguido, prisionero en Roma, detenido en su actividad para el Señor, separado de sus amigos cristianos. Los creyentes de la ciudad de Filipos, a quien dirigió este mensaje, recordaban que cuando fueron por primera vez a esa ciudad, el apóstol Pablo y su compañero Silas, encarcelados, heridos, maltratados, cantaban alabanzas a Dios (Hechos 16:25). Es una bella manifestación del verdadero gozo cristiano que no depende de las circunstancias de la vida, sino de la intimidad con el Señor.

Nuestras circunstancias cambian, y a veces oscurecen nuestras alegrías terrenales, pero el Señor nunca cambia. Si nuestro gozo tiene su fuente en él, puede resistir las peores tormentas. ¡Cuántos mártires lo demostraron desde el principio del cristianismo! Su Señor los invitaba a poner su mirada en él, “el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios” (Hebreos 12:2).

El gozo del cristiano no es superficial ni débil, sino profundo, tranquilo e inalterable.

Génesis 25 – Mateo 14:13-36 – Salmo 15 – Proverbios 4:10-13

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