Números 17–18 | Salmo 55 | Isaías 7 | Santiago 1

9 MAYO

Números 17–18 | Salmo 55 | Isaías 7 | Santiago 1

Las interpretaciones de Isaías 7 son numerosas. Bajo mi punto de vista, solo dos de ellas son plausibles.

El escenario es bastante claro (7:1–12). El rey Acaz de Judá está aterrorizado por la alianza del reino norteño de Israel con Siria para destruir el reino del sur. De ahí que no esté dispuesto a unirse a ellos en su pacto contra la superpotencia de la región, Asiria. De hecho, cree que, siendo Estado vasallo de esta, podrá tener más seguridad ante la amenaza del reino del norte y Siria. El Señor dice a Isaías que lleve con él a su hijo Sear-jasub (que puede significar “un remanente volverá” o “un remanente se arrepentirá”) y se encuentre con el rey Acaz al final del acueducto; aparentemente, el rey está inspeccionando el suministro de agua, preparándose para un largo asedio. Isaías tiene un plan alternativo radical que proponer de parte del Señor: no confiar en nadie, sino en Dios, y él protegerá Jerusalén y Judá. Sin embargo, bajo un pretexto de piedad, Acaz se niega a hacerlo (7:12) y, por tanto, debe llegar el juicio: Judá sufrirá en breve el ataque de la misma Asiria que Acaz corteja en busca de protección y caerá derrotada (7:17–20).

La incertidumbre aumenta en torno a la profecía de Emanuel. Un punto de vista sostiene que el final de Isaías 6, que anuncia el surgimiento de un remanente justo, está vinculado al nombre del hijo del profeta: al menos, un remanente se arrepentirá y se invita a Acaz a unirse a él. Sion, representada como una mujer joven, da a luz al remanente fiel que emergerá de sus sufrimientos. Este “hijo” es llamado “Emanuel”, precisamente porque Dios está con nosotros, con ese grupo de fieles. Nótese el cambio de “tu Dios” (7:11) a “mi Dios” (7:13). Antes de que este “hijo” alcance la edad del discernimiento moral (no más de unos pocos años), Asiria habrá devastado la tierra (7:17), porque Dios mismo llamará a los enemigos. Incluso antes de ello (7:16a), la tierra de Israel y de Siria quedan asoladas. Del remanente justo brota el Mesías, la razón por la que Mateo 1:23 puede aplicar Isaías 7:14 a Jesús.

El otro punto de vista defiende que, a pesar de su lenguaje piadoso (7:12), Acaz ha rechazado totalmente la petición del Señor de que confiase sólo en él y abandonase cualquier idea de alianza con Asiria. Así pues, la “señal” prometida en 7:13–14 no invita al arrepentimiento, sino que confirma la condenación divina (como en, p. ej., Éxodo 3:12; 1 S. 2:34; Is. 37:30). A juzgar por las altas expectativas del versículo 11, la señal debe ser espectacular, no simplemente un intervalo de tiempo antes de que una joven se quede embarazada. A pesar de los argumentos contrarios, la palabra traducida como “joven” debe entenderse realmente como “virgen”, por lo que la profecía de “Emanuel” sería mesiánica. El título, “Dios con nosotros”, anuncia el que se aplica al Mesías davídico en Isaías 9:2–7, “Dios fuerte”. Su venida confirma retrospectivamente todo el juicio que se ha pronunciado.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 129). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Números 16 | Salmo 52–54 | Isaías 6 | Hebreos 13

8 MAYO

Números 16 | Salmo 52–54 | Isaías 6 | Hebreos 13

Probablemente, la visión que Isaías tuvo de Dios y de su comisión (Isaías 6) ocurrió al principio de su ministerio, pero solo se recoge aquí por razones temáticas. Tras la serie de “ayes” contra el pueblo, Isaías pronuncia otro contra sí mismo (6:5), lo que muestra que su postura como profeta nunca ha sido farisaica. Además, la secuencia de su propio llamamiento, al ver a Dios (6:1–4), ser profundamente consciente de su pecado y confesarlo (6:5), su purificación (6:6–7) y comisión (6:8–13), es la que Israel debe experimentar si quiere volver a su papel asignado como siervo del Dios viviente. Nosotros también debemos seguir esta secuencia. Además, varios detalles del llamamiento de Isaías aparecen en los siguientes capítulos (como veremos), haciendo que esta ubicación de la narración de su visión de Dios sea altamente estratégica. Algunas notas:

(1) Isaías vio al Señor sentado en un trono cuando Uzías murió, como si el rey terrenal tuviese que fallecer antes de que el profeta pudiese comenzar a comprender lo impresionante que es el Rey divino.

(2) Los serafines, un orden superior de seres angelicales, realzan el trono con su adoración y su alabanza. El Señor es el Dios “tres veces santo”. En su uso principal, “santo” es casi un adjetivo exclusivo de Dios y engloba tanto su trascendencia como su justicia (5:16).

(3) Cuando lo finito, lo inmundo y lo mortal entran en contacto con lo infinito, lo puro y lo inmortal, debe producirse una profunda sensación de insuficiencia. Comenzar a ver a Dios es empezar a ver lo terrible y desesperado de nuestra situación. La santidad de Dios nos revela nuestras rebeliones y nuestra sucia naturaleza de una forma en que las comparaciones mutuas entre los miembros de la raza rebelde no pueden hacerlo. Aquí, Isaías se condena, porque en la presencia de Dios los grados de pecado parecen superfluos.

(4) Solo la purificación provista por el altar que Dios mismo ha prescrito bastará para quitar el pecado de Isaías.

(5) Por primera vez en esta visión, Dios habla y busca voluntarios (un acto condescendiente de gracia en sí mismo). Cuando Isaías responde, es menos el clamor del héroe que la petición del perdonado. Es como si suplicase: “¡Aquí! ¡Por favor! ¿Sirvo yo? ¿Hay alguna forma en que pueda ayudar? ¿Puedes utilizarme, por favor?”

(6) La comisión que Isaías recibe es predicar hasta que caiga el juicio irrevocable. No hay expectativa de avivamiento. Es demasiado tarde. La predicación solo servirá para endurecer a las personas. El único atisbo de esperanza, desarrollado concienzudamente más adelante en el libro (11:1), es que del tocón de la nación destruida brotará nueva vida, y de ese remanente, la semilla prometida (6:13b).

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 128). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Números 15 | Salmo 51 | Isaías 5 | Hebreos 12

7 MAYO

Números 15 | Salmo 51 | Isaías 5 | Hebreos 12

Nunca es fácil comunicar un mensaje de juicio inminente (Isaías 5) a personas que están convencidas de que no son tan malas, especialmente cuando sus gobernantes están disfrutando de la vida. De ahí que Isaías recurra a un cántico que llame la atención. Toma el equivalente antiguo a una guitarra y comienza a cantar una simple balada sobre su verdadero amor. Sus oyentes quedan enganchados, pero seguidamente no pueden evitar sentir un enorme impacto sobre ellos.

En el cántico, Isaías comienza refiriéndose a Dios como “mi amigo” (5:1). Como aún no se ha identificado al Señor, el lenguaje captura sin duda instantáneamente a la audiencia. También refleja lo que siente Isaías: no es un observador impasible, sino un profeta que ama profundamente el ser y los caminos del Dios viviente. No amarlo completamente es una parte del problema, tanto en el antiguo pacto como en el nuevo (cp. Apocalipsis 2:1–7). Israel se representa a menudo como la viña del Señor, por lo que los oyentes de Isaías no tardarán mucho en descubrir el sentido. El profeta no se limita a realizar sutiles alusiones; comunica el mensaje amenazador de Dios y su propia explicación de su balada-parábola.

El pueblo sólo ha producido uvas silvestres, fruto malo. La naturaleza del mismo se describe en una serie de lamentos (5:8–25). En pocas palabras, la justicia social exigida por el pacto se ha cumplido en la ruptura. En contra de la insistencia específica del pacto en que la tierra es del Señor y debe repartirse con justicia, acumularla se ha convertido en la norma, exprimiendo a las personas con menos recursos (5:8–11). La riqueza existente en la élite de la época de Uzías ha alimentado la arrogancia excesiva, la embriaguez (5:11–12) y un desafío despreciativo a Dios (5:18–19). Finalmente, la tierra ha rebosado relativismo moral y confusión, sin duda calificados como pensamiento sofisticado, pero realmente nada más que un compromiso a llamar mal al bien y viceversa (5:20). En el fondo, se encuentran la arrogancia (5:21) y la corrupción en la administración y los tribunales (5:22–23). El juicio de Dios es implacable (5:24–25).

Nada esto significa que Dios esté acorralado. En la parte final del capítulo (5:26–30), Dios dice lo que hará. El castigo, la destrucción de la “viña de Dios”, llegará a través de una invasión extranjera. El lenguaje metafórico de estos versículos es francamente aterrador. No obstante, los invasores extranjeros no son simples oportunistas afortunados con un ejército poderoso. Dios mismo los llama, como quien silba a un perro para que venga. A pesar de la culpa desastrosa del pueblo, Isaías nunca duda de que Dios sea soberano sobre la historia y puede despachar a las naciones en juicio así como en misericordia. Este tema irá desarrollándose con fuerza en este libro.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 127). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Números 12–13 | Salmo 49 | Isaías 2 | Hebreos 10

5 MAYO

Números 12–13 | Salmo 49 | Isaías 2 | Hebreos 10

La primera sección de Isaías 2 (vv. 1–5) mira simultáneamente al pasado y al futuro. La primera línea recuerda al lector el primer versículo del libro. Cuando se leen conjuntamente las dos introducciones, 1:1 y 2:1, se nos ofrece una visión global del mismo, gran parte del cual se centra en los días de Uzías y de los demás reyes mencionados en 1:1. Sin embargo, esta es tan exhaustiva que incluye “los últimos días” (2:2). Trata de Judá y Jerusalén, pero anuncia a la Sion que está por venir.

Estos primeros versículos también tienen relación con las bendiciones prometidas en los versículos finales del capítulo 1. Ahora, sin embargo, la visión es abiertamente escatológica. Un monte santo, el del Señor, reinará de forma suprema. Esta visión es exclusiva en un sentido, y global en otro, ya que “hacia él confluirán todas las naciones” y “muchos pueblos” dirán: “¡Venid, subamos al monte del Señor!” (2:2, 3). Isaías describe la paz universal en términos que se han vuelto proverbiales (2:4). Aunque denuncia rotundamente la injusticia de su época, nunca pierde de vista el hecho de que nuestra esperanza definitiva no es una reforma política sino la intervención final de Dios.

Estos primeros versículos también apuntan al futuro. Antes de los “últimos días” de 2:2–5, el Señor tiene preparado otro “día” (2:6–22, especialmente 2:12). El profeta sabe que el juicio es inminente, porque lo que está ocurriendo en la nación significa que en cierta medida Dios ya ha abandonado a su pueblo (2:6). Los israelitas han adoptado supersticiones religiosas de Oriente y practican ahora la adivinación como los filisteos (que vivían al oeste). En otras palabras, buscan la idolatría allá donde pueden encontrarla. Las bendiciones materiales los han vuelto insoportablemente arrogantes (2:7–9). Sin embargo, cuando caiga el juicio, los “ojos del altivo serán humillados y la arrogancia humana será doblegada. ¡En aquel día sólo el Señor será exaltado!” (2:11). Algunos se esconderán entre rocas y cuevas, huyendo de los invasores que Dios ha enviado sobre ellos (2:10, 19–21; compárese Apocalipsis 6:12–17). Cuando Dios “se levante” en “el esplendor de su majestad” (2:21), no habrá dónde esconderse.

¿Cuánto tiempo más estará gran parte de la iglesia en Occidente bajo un juicio parecido? “Su tierra está llena de oro y plata, y sus tesoros son incalculables” (2:7). No somos un pueblo caracterizado por una gran humildad y celo por la gloria del Señor. La solución es la misma que en la época de Isaías: “¡Dejad de confiar en el hombre, que es muy poco lo que vale! ¡Su vida es un soplo nada más!” (2:22).

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 125). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Números 11 | Salmo 48 | Isaías 1 | Hebreos 9

4 MAYO

Números 11 | Salmo 48 | Isaías 1 | Hebreos 9

El primer versículo de Isaías 1 presenta el gran alcance del libro. Anuncia una visión de Isaías, que tiene lugar a lo largo del reinado de los cuatro reyes de Judá desde Uzías en adelante.

La primera sección (1:2–9) expone la profundidad de la caída de la nación. Dios mismo levantó a Israel (1:2) y, de hecho, crió a los israelitas como hijos. Estos se rebelaron contra él. Un buey o un asno conocen mejor su verdadero hogar que Israel el suyo. Se invita a los cielos y la tierra a escuchar la reprensión (1:2), como medida de la intensidad de la rebelión y porque hay un sentido en el que el bienestar de todo el universo depende de si el pueblo de Dios obedece o desobedece su palabra. La descripción de la devastación de la tierra (1:5–9) no es metafórica: probablemente, se está describiendo la sangrienta carnicería que acompañó a la invasión de Judá por parte de los ejércitos asirios de Senaquerib (701 a.C.), un anticipo del juicio venidero.

Desde aquí hasta el final del capítulo, la atención se centra en tres movimientos:

(1) Israel es reprobado por su adoración corrupta e hipócrita (1:10–17). Dios se dirige a su pueblo con gran sarcasmo, llamándolo Sodoma y Gomorra. Mantienen el sistema de sacrificios estipulado y los días de fiesta, pero Dios declara que no soporta que le ofendan con su adoración (1:13); la odia (1:14). Ni siquiera escuchará a su pueblo cuando este ore (1:15), porque la opresión a los débiles y la corrupción de la administración ha alcanzado tales proporciones que debe actuar de acuerdo al pacto de Sinaí (Deuteronomio 21:18–21). Ya no puede ignorar más estas violaciones.

(2) Sin embargo, Dios sigue invitando a Israel al perdón y la purificación: “Venid, pongamos las cosas en claro”, dice el SEÑOR. “¿Son vuestros pecados como escarlata? ¡Quedarán blancos como la nieve! ¿Son rojos como la púrpura? ¡Quedarán como la lana!” (1:18–20). Lo que da lugar al perdón no es la observancia de los rituales, sino el arrepentimiento: “¿Estáis dispuestos a obedecer? ¡Comeréis lo mejor de la tierra!” (1:19). La alternativa es el juicio (1:20). Más adelante en el libro, se explica la base de este perdón; el juicio devastador de opresión y exilio no era necesario, pero preferimos con demasiada frecuencia el pecado a la salvación, la avaricia a la gracia.

(3) No obstante, un día, Sion (que representa al pueblo de Dios) “será redimida con justicia, y con rectitud, los que se arrepientan” (1:27). No existe una redención final que ignore a la justicia; los que no se arrepienten solo pueden esperar juicio (1:28, 31).

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 124). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Números 10 | Salmos 46–47 | Cantar de los Cantares 8 | Hebreos 8

3 MAYO

Números 10 | Salmos 46–47 | Cantar de los Cantares 8 | Hebreos 8

Cantares 7:9b–8:4 representa la consumación renovada. El libro describe varios ciclos de distanciamiento, búsqueda y consumación. Sin embargo, en los versículos finales (Cantares 8:5–14), estos ya no se ven más. Todos los personajes, la mujer (la amada), su amante, las doncellas de Jerusalén, el rey Salomón, la madre, los hermanos, reaparecen cuando el gozo y el compromiso de los enamorados se reafirman.

Las “amigas”, aparentemente las doncellas de Jerusalén, preguntan: “¿Quién es esta que sube por el desierto apoyada sobre el hombro de su amado?” (8:5a). No viene “apoyada” porque se encuentre débil o enferma. Este término indica intimidad. Probablemente, se esté recordando el tema de la chica de campo que se convierte en la novia feliz.

Los pronombres hebreos muestran que, en la segunda mitad del versículo 5, es la propia novia, la amada, la que habla dirigiéndose a su amante. No conozco una explicación totalmente satisfactoria de 8:5b. Quizás la mujer está mirando al pasado, a su primer encuentro con el que acabaría siendo su amante, que tal vez tuvo lugar en el mismo momento en que su madre lo concibió y llevó en su vientre. De ser así, se está indicando algún tipo de vínculo familiar, una relación intergeneracional. Las parejas pueden pensar que son los primeros en enamorarse, pero esta mujer es suficientemente inteligente para comprender la cohesión del amor humano y la vida. Para ella, “fuerte es el amor, como la muerte” (8:6). Cuando la muerte llama, nadie puede pararla; cuando llama el amor, ocurre lo mismo. En este contexto, “la pasión” (8:6) no es un monstruo, sino una declaración exaltada y justa de posesión (como en Éxodo 20:5). El amor auténtico no puede apagarse ni comprarse (8:7).

Los comentaristas debaten acerca de quién está hablando en 8:8–9, pero parece que pueden ser los hermanos (cp. 1:6). La “hermana pequeña” que mencionan puede ser la propia amada, a la que aún no consideran preparada para el matrimonio y a los que ella contesta de forma contundente; o más probablemente, una hermana menor de esta que no es madura sexualmente. El sentido de su comentario es doble: menciona a otra generación próxima que se enamorará, repitiendo el ciclo de nuevo, y sirve de contraste con la madurez y el deleite de la amada en la relación consumada con su amante.

Si el significado metafórico de la “viña” persiste (8:11–12; cp. 2:15), la amada indica que Salomón puede tener una gran harén, pero la única que puede entregar la “viña” de la amada es ella misma. Él no puede comprar su amor, ni para él (las mil monedas), ni para otros (las doscientas, el porcentaje del beneficio de una viña compartida por los labradores); ella lo da. Los últimos versículos repiten el tema del amor consumado.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 123). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Números 9 | Salmo 45 | Cantar de los Cantares 7 | Hebreos 7

2 MAYO

Números 9 | Salmo 45 | Cantar de los Cantares 7 | Hebreos 7

En el volumen 1 (meditación del 13 de enero), reflexionamos sobre el lugar de Melquisedec en Génesis y en el resto del canon. En Hebreos 7, podemos hacerlo de nuevo, mirando hacia el pasado. Nos centraremos en algunos de los giros que encontramos en Hebreos 7:11–28 en la línea de pensamiento.

(1) En los versículos anteriores, el autor proclama que Melquisedec fue más grande que Abraham y, por tanto, también que Leví, descendiente de este (en la cultura hebrea el padre siempre era superior al hijo). Así que, el sacerdote Melquisedec fue históricamente más importante que el sacerdote Leví; en principio, entonces, el sacerdocio de aquel, como institución, es superior al levítico.

(2) Cuando se leen secuencialmente los documentos del Antiguo Testamento, resulta sorprendente que, varios siglos después de la ley mosaica que estableció a los levitas como sacerdotes, Dios anuncie en el Salmo 110 (Hebreos 5:6; 7:17, 21) que está levantando una figura mesiánica que será sacerdote eterno según el orden de Melquisedec, no de Leví. (Véase la meditación del 17 de junio del volumen 1).

(3) En principio, esa promesa anuncia la obsolescencia del sacerdocio levítico. No puede perdurar. En el Salmo 110, Dios anuncia por medio de David que este será sustituido por el de Melquisedec.

(4) Esto significa, a su vez, que debe producirse un cambio en la ley-pacto dada en Sinaí. En ocasiones, tenemos la tentación de pensar que la ley trataba principalmente acerca de la “moralidad”, aderezada con un poco de ceremonial religioso y alguna cosa más añadida. De ser así, podría permanecer intacta cuando el sacerdocio cambiase. Sin embargo, este no es el argumento de Hebreos, que nos dice que el sacerdocio levítico, lejos de ser añadido, era la misma base de la ley (7:11). En otras palabras, en ciertos aspectos las funciones ceremoniales de la ley son fundamentales en su estructura de pacto. Por tanto, con la venida de un sacerdocio no levítico “también tiene que cambiarse la ley” (7:12; cp. 7:17–19), es decir, la ley-pacto. Esto indica, asimismo, que la ley mosaica no desempeñaba la función de establecer un modelo de adoración y un marco religioso siempre válido para el pueblo de Dios. No obstante, formaba parte de un patrón que apuntaba al futuro, hacia un sacerdote aún más grande y al pacto definitivo. Inevitablemente, existen puntos de continuidad entre el pacto de Sinaí y el nuevo, pero el cambio fundamental debe comprenderse para ver cómo se cohesiona la Biblia.

(5) Estas reflexiones nos llevan a la maravillosa imagen de la perfección y finalidad de Jesús como sacerdote del orden de Melquisedec que encontramos en este capítulo.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 122). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Números 5 | Salmo 39 | Cantar de los Cantares 3 | Hebreos 3

28 ABRIL

Números 5 | Salmo 39 | Cantar de los Cantares 3 | Hebreos 3

Si el final de Cantares 2 nos muestra a la amada y a su amante expresando fervientemente su devoción mutua y la exclusividad de su amor, Cantares 3 comienza con la mujer buscando frenéticamente a su amado. Muchos comentaristas han sugerido que este capítulo, y quizás la parte que comprende del 3 al 6, es la secuencia de un sueño. Puede que sea así, pues la amada dice: “Por las noches, sobre mi lecho, busco al amor de mi vida” (3:1, cursivas añadidas). En la primera sección (3:1–5), la amada busca a su amante, dando por hecho que, sólo porque ella lo conoce, todo el mundo también debería hacerlo, incluyendo los que ejercían funciones de policía nocturna (“los centinelas”). Lo encuentra y lo lleva al dormitorio de su madre (3:4), simbolizando la consumación oficial.

La coherencia de la siguiente sección (3:6–11) es discutida. La mejor opción es que “eso” en 3:6 (pronombre hebreo femenino) se refiere a la mujer. La llevan de su boda en el campo a la corte en el carruaje de Salomón, un vehículo lujoso y diseñado gloriosamente. El propio Salomón está presente y las “mujeres de Sion” miran y se maravillan mientras la pareja se dirige a su nuevo hogar. Esto conduce después al extravagante lenguaje del amante en el capítulo 4.

Sea o no la secuencia de un sueño (me inclino a pensar que lo es), queda muy claro que el lenguaje del amor es el de la alabanza y la invitación mutua. Cualquier cosa menos lo reprimirá. Si el lenguaje de la alabanza y la invitación actúan solo desde una parte, por ejemplo, esta se cansará con el tiempo o hará que quien habla se sienta servil o quizás desesperado. Si es de alabanza, pero no de invitación, nunca alimentará la intimidad; una buena relación, pero no buen sexo; si es al contrario, degenerará en mutua gratificación, pero no en edificación; buen sexo sin una buena relación.

Muchos de los que estamos casados y reflexionamos en el lenguaje del Cantar de los Cantares nos sentimos un poco avergonzados por su desenfreno sensual. Eso puede decir más acerca de quiénes somos que de lo que Dios quiere que seamos. Como cualquier otra cosa que Dios hizo buena, el matrimonio, el sexo y la intimidad pueden trivializarse, tratarse de forma sensacionalista y vejarse. Sin embargo, Dios lo hizo bueno. Los creyentes están obligados, tanto como su naturaleza transformada pueda a este lado de los nuevos cielos y nueva tierra, a exhibir la bondad de Dios en cada área a la que nos llame. Los casados debemos desarrollar deliberadamente el lenguaje de la alabanza e invitación mutuas.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 118). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Números 3 | Salmo 37 | Cantar de los Cantares 1 | Hebreos 1

26 ABRIL

Números 3 | Salmo 37 | Cantar de los Cantares 1 | Hebreos 1

Aunque (o quizás porque) Cantar de los Cantares es uno de los libros más difíciles de la Biblia, ha sido extraordinariamente popular entre los judíos y los cristianos. Ha dado lugar a un gran número de comentarios y sermones. Disponemos de muy poco espacio para abrir un debate, pero quizás he de mencionar mis conclusiones iniciales sobre cuatro asuntos antes de reflexionar en Cantares 1.

(1) Algunos han negado que este libro trate principalmente del amor sexual, diciendo que es una alegoría del amor entre Jehová e Israel, o entre Cristo y la iglesia. Yo no comparto ese punto de vista. Demasiados detalles de Cantares son tan explícitamente humanos y sexuales (mucho más cuando se aprecia el antiguo simbolismo semítico) que es improbable que el significado del texto sea alegórico. Además, existen muchas analogías en otras piezas de poesía amorosa de la literatura sapiencial del antiguo Oriente Próximo, por lo que llegamos a la conclusión de que este género era muy conocido.

(2) Por otro lado, después de reconocer plenamente el amor humano y sexual que este libro celebra, ya que Dios nos ha hecho con esas dos características, y la literatura sapiencial se centra a menudo en la gloria del orden creado, puede que no nos equivoquemos si vemos también, dentro del marco del canon, una conexión tipológica con Dios e Israel, con Cristo y la iglesia. Este tema aparece repetidamente en ambos testamentos (véase, por ejemplo, Oseas o Apocalipsis 1).

(3) Algunos han visto tres personajes principales en este libro: la mujer, su amante el pastor y el rey lascivo que está intentando incluir a aquella en su harén. En conjunto, parece mejor tener en cuenta solamente a dos de ellos, la mujer y el rey-pastor-amante. Las “doncellas” que aparecen varias veces (p. ej., 1:5) son las compañeras de ella.

(4) Aunque parece razonablemente claro que la consumación tiene lugar en 3:6–5:1, junto con el cántico nupcial, no significa que no haya matices sexuales anteriormente en el libro. No obstante, lejos de avalar la promiscuidad (como algunos comentaristas han sugerido), el libro está comprometido con el amor exclusivo y monógamo. Lo que queda menos claro es si el pensamiento es secuencial, meramente lineal.

La “amada”, la mujer, toma frecuentemente la iniciativa (1:2ss.), aunque no está segura de sí misma. Su larga exposición al sol, impuesta aparentemente por sus hermanos (¿habría muerto el padre?), que insisten en que ella cuide de las viñas, significa que es una joven del campo de tez oscura (1:5–7). Sus amigas le transmiten confianza (1:8), así como su amante (1:9–11). Después de su sensual soliloquio (1:12–14), una serie de diálogos entre ambos ponen fin a la sección (1:15–2:2). Nos viene a la memoria Proverbios 30:19.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 116). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Éxodo 29 | Juan 8 | Proverbios 5 | Gálatas 4

18 MARZO

Éxodo 29 | Juan 8 | Proverbios 5 | Gálatas 4

Proverbios 5 se centra en advertir que no caigamos en la tentación de la adúltera, una advertencia que sigue apareciendo en los primeros capítulos de este libro (por ejemplo, 6:20–35; 7:1–27). Unas veces, parece que se está haciendo referencia a la prostitución; otras, al simple adulterio.

En una época en que la sociedad es extremadamente sensible ante los estereotipos, algunas personas se ofenden porque quien tienta es invariablemente la mujer. En el mundo real, ¿no es también el hombre quien lo hace, el adúltero?

Podemos decir muchas cosas, pero bastarán cuatro breves reflexiones. (a) El autor advierte contra la adúltera porque se está dirigiendo a su “hijo” (5:1), siguiendo la estructura fundamental del género (1:8; véase la meditación del 15 de marzo). (b) Incluso así, el “hijo” que tiene relaciones con la adúltera no está libre de culpa. El hijo errante de este capítulo se presenta como algo más que una víctima. Es aquel que “aborrece la corrección” y cuyo corazón “desprecia la disciplina” (5:12). De él se dice: “Al malvado lo atrapan sus malas obras; las cuerdas de su pecado lo aprisionan” (5:22). Es culpable de “gran insensatez” (5:23). (c) En este libro, tanto la sabiduría como la necedad se personifican más adelante como mujeres (Proverbios 9; véase la meditación del 22 de marzo). En otras palabras, no existe una relación unívoca entre las mujeres y el mal. Tanto los hombres como las mujeres son malos. Se insta a todos ellos a buscar la “sabiduría”. (d) En cualquier caso, en muchos pasajes de las Escrituras la culpa de las malas conductas sexuales recae principalmente sobre los hombres, como en el caso de la aventura de Judá con Tamar, Amnón violando a su hermanastra o David seduciendo a Betsabé.

El adulterio en sí mismo es indebido, necio, pecaminoso, efímero o desobediente; no solo la adúltera. El capítulo expone advertencias, pero también ofrece una alternativa: un matrimonio amado, desarrollado, alimentado, especialmente en el ámbito sexual (5:18–19). No obstante, más allá de todas las razones inmediatas y culturales que defienden la fidelidad sexual en el matrimonio existe una de importancia trascendental: “Nuestros caminos están a la vista del Señor; él examina todas nuestras sendas” (5:21). Por supuesto, en las Escrituras encontramos varios versículos parecidos, por ejemplo: “Ninguna cosa creada escapa a la vista de Dios. Todo está al descubierto, expuesto a los ojos de aquel a quien hemos de rendir cuentas” (Hebreos 4:13). Sin embargo, en el contexto de la literatura de sabiduría, hay un matiz adicional. No se trata solo de que Dios lo ve todo, incluyendo cualquier mala conducta, sino de que debemos agradarle con sabiduría, la de vivir a su manera en su universo.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 77). Barcelona: Publicaciones Andamio.