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Números 9 | Salmo 45 | Cantar de los Cantares 7 | Hebreos 7

2 MAYO

Números 9 | Salmo 45 | Cantar de los Cantares 7 | Hebreos 7

En el volumen 1 (meditación del 13 de enero), reflexionamos sobre el lugar de Melquisedec en Génesis y en el resto del canon. En Hebreos 7, podemos hacerlo de nuevo, mirando hacia el pasado. Nos centraremos en algunos de los giros que encontramos en Hebreos 7:11–28 en la línea de pensamiento.

(1) En los versículos anteriores, el autor proclama que Melquisedec fue más grande que Abraham y, por tanto, también que Leví, descendiente de este (en la cultura hebrea el padre siempre era superior al hijo). Así que, el sacerdote Melquisedec fue históricamente más importante que el sacerdote Leví; en principio, entonces, el sacerdocio de aquel, como institución, es superior al levítico.

(2) Cuando se leen secuencialmente los documentos del Antiguo Testamento, resulta sorprendente que, varios siglos después de la ley mosaica que estableció a los levitas como sacerdotes, Dios anuncie en el Salmo 110 (Hebreos 5:6; 7:17, 21) que está levantando una figura mesiánica que será sacerdote eterno según el orden de Melquisedec, no de Leví. (Véase la meditación del 17 de junio del volumen 1).

(3) En principio, esa promesa anuncia la obsolescencia del sacerdocio levítico. No puede perdurar. En el Salmo 110, Dios anuncia por medio de David que este será sustituido por el de Melquisedec.

(4) Esto significa, a su vez, que debe producirse un cambio en la ley-pacto dada en Sinaí. En ocasiones, tenemos la tentación de pensar que la ley trataba principalmente acerca de la “moralidad”, aderezada con un poco de ceremonial religioso y alguna cosa más añadida. De ser así, podría permanecer intacta cuando el sacerdocio cambiase. Sin embargo, este no es el argumento de Hebreos, que nos dice que el sacerdocio levítico, lejos de ser añadido, era la misma base de la ley (7:11). En otras palabras, en ciertos aspectos las funciones ceremoniales de la ley son fundamentales en su estructura de pacto. Por tanto, con la venida de un sacerdocio no levítico “también tiene que cambiarse la ley” (7:12; cp. 7:17–19), es decir, la ley-pacto. Esto indica, asimismo, que la ley mosaica no desempeñaba la función de establecer un modelo de adoración y un marco religioso siempre válido para el pueblo de Dios. No obstante, formaba parte de un patrón que apuntaba al futuro, hacia un sacerdote aún más grande y al pacto definitivo. Inevitablemente, existen puntos de continuidad entre el pacto de Sinaí y el nuevo, pero el cambio fundamental debe comprenderse para ver cómo se cohesiona la Biblia.

(5) Estas reflexiones nos llevan a la maravillosa imagen de la perfección y finalidad de Jesús como sacerdote del orden de Melquisedec que encontramos en este capítulo.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 122). Barcelona: Publicaciones Andamio.

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