«En nombre del SEÑOR ciertamente las destruí».

6 de abril

«En nombre del SEÑOR ciertamente las destruí».

Salmo 118:12 (LBLA)

Nuestro Señor Jesús no adquirió con su muerte el derecho a una sola parte de nuestro ser, sino a nuestro ser entero. Él contempló en su Pasión nuestra santificación plena: espíritu, alma y cuerpo; para que en este triple reino él pudiera reinar supremo y sin rival. La nueva naturaleza que Dios ha dado a los regenerados tiene como cometido defender los derechos del Señor Jesucristo. Alma mía, por cuanto eres una hija de Dios, has de conquistar el resto de tu ser que aún permanece fuera de la bendición. Debes someter todas tus facultades y pasiones al cetro de plata del benigno Reino de Jesús, y nunca estar satisfecha hasta que Aquel que es Rey por adquisición, llegue a serlo también por coronación de gracia y gobierne supremo en ti. En vista, pues, de que el pecado no tiene derecho a ninguna parte de nuestro ser, emprendemos una buena y legítima guerra cuando procuramos, en el nombre de Dios, eliminarlo. ¡Oh cuerpo mío, eres un miembro de Cristo! ¿Toleraré tu sumisión al príncipe de las tinieblas? ¡Oh alma mía, Cristo ha sufrido por tus pecados y te ha redimido con su preciosísima sangre! ¿Permitiré que tu memoria sea un depósito de mal, o tus pasiones, teas de iniquidad? ¿Entregaré mi juicio para que lo pervierta el error o mi voluntad para que la introduzcan en las prisiones de iniquidad? No, alma mía, tú eres de Cristo y el pecado no tiene derecho sobre ti. Ten ánimo en cuanto a esto, oh cristiano: no te desalientes como si nunca pudieran destruirse tus enemigos espirituales. Puedes vencerlos y los vencerás, no por tus propias fuerzas —pues el más débil de ellos será demasiado fuerte para ti—, sino por la sangre del Cordero. No preguntes: «¿Cómo los desposeeré, pues son más grandes y poderosos que yo»?, sino ve al Fuerte en busca de fuerzas; espera humildemente en el Señor, y el poderoso Dios de Jacob vendrá sin duda a librarte y tú cantarás victoria por medio de su gracia.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 105). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.


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