9 de abril

«Tu benignidad me ha engrandecido»
Salmo 18:35
Estas palabras pueden traducirse: «Tu bondad me ha engrandecido». David, agradecido, atribuye toda su grandeza, no a su propia bondad, sino a la bondad de Dios. «Tu providencia» es otra interpretación, y la providencia no es otra cosa que la bondad en acción. La bondad es el pimpollo del cual la providencia es la flor; o, también, la bondad es la semilla de la que se cosecha la providencia. Algunos leen «Tu ayuda», que es solo otra palabra para providencia. La providencia es la firme aliada de los santos, la cual los ayuda en el servicio de su Señor. O, también: «Tu humildad me ha engrandecido». «Tu condescendencia» puede servir, quizá, como una amplia interpretación que combina las ideas mencionadas e incluye la de humildad. La condescendencia de Dios es la causa de nuestro engrandecimiento. Nosotros somos tan insignificantes que, si Dios mostrara su grandeza sin condescendencia, seríamos hollados bajo sus pies. No obstante, Dios, que se inclina para contemplar los cielos y ver lo que hacen los ángeles, dirige sus ojos aún más abajo y ve al humilde y contrito y lo engrandece. Hay aún otra traducción, como, por ejemplo, la de la Septuaginta, que dice: «Tu disciplina [tu paternal corrección] me ha engrandecido»; mientras que la paráfrasis caldea expresa: «Tu palabra me ha engrandecido». Sin embargo, la idea es la misma. David atribuye toda su grandeza a la condescendiente bondad de su Padre celestial. Que este sentimiento halle eco en nuestros corazones esta noche, mientras ponemos a los pies de Jesús nuestras coronas y clamamos: «Tu benignidad me ha engrandecido». ¡Cuán maravillosa ha sido nuestra experiencia de la benignidad de Dios! ¡Cuán suaves han sido sus correcciones! ¡Cuán benigna su clemencia! ¡Cuán agradables sus enseñanzas! ¡Cuán cariñosa su atracción! ¡Oh creyente, medita en este asunto! Que la gratitud se despierte; que la humildad se profundice; que el amor se avive en ti antes de que caigas dormido esta noche.
Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 108). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.