De hecho, aquà hay una cita de la Asociación Cristiana de los Estudios Psicológicos:
āA menudo se nos pregunta si somos psicólogos cristianos. Y encontramos difĆcil dar una respuesta puesto que sabemos lo que la pregunta implica. Somos cristianos que somos psicólogos. Y es difĆcil suponer que trabajamos de una manera fundamentalmente distinta a nuestros colegas no cristianosā.
¿Nos damos cuenta de lo que estÔn diciendo?
Aquellos psicólogos que son cristianos son psicólogos y son cristianos; pero practican la misma psicologĆa que vemos en el mundo, una de las trescientas y pico escuelas que tenemos allĆ fuera.
Por tanto, no existe tal cosa como la psicologĆa cristiana.
Hay psicólogos que son cristianos que practican algunas de esas escuelas pero la psicologĆa no se convierte en cristiana espolvoreando unos versĆculos bĆblicos por encima.
Eso es como decir, āMi familia es cristiana porque puse un pececito en el cocheā.
EstĆ” muy bien que pongas el pececito en el coche. Pero eso no os convierte en cristianos.
Del mismo modo, si un psicólogo da una conferencia sobre el autoestima y luego un psicólogo cristiano da la misma conferencia sobre el autoestima pero usa un versĆculo bĆblico al final, eso no la convierte en psicologĆa cristiana.
Dice J. Vernon McGee, el maestro bĆblico:
āLa llamada psicologĆa cristiana no es sino psicologĆa secular vestida de tópicos pĆos y de retórica religiosaā.
No se conforme con las Ā«pequeƱas alegrĆasĀ» halladas aquĆ y allĆ”, sino confĆe en Aquel que prometió: āMis siervos cantarĆ”n por jĆŗbilo del corazónā (IsaĆas 65:14).
āBienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado. Bienaventurado el hombre a quien el SeƱor no culpa de iniquidad, y en cuyo espĆritu no hay engaƱoā (Salmo 32:1-2).
Daniel 2:24-49 ā 1 Juan 1 ā Salmo 78:1-8 ā Proverbios 18:9-10
En mi celda estoy viviendo mis 43 aƱos de vida cristiana, y hoy celebro el comienzo del octavo aƱo de prueba por mi fe en Jesucristo nuestro SeƱor.
Es una celebración y una alegrĆa en mi corazón. Doy gracias a mi amado Dios, que me ha considerado digno de estar aquĆ en la cĆ”rcel todos estos aƱos, a causa de mi amor y mi fe en el SeƱor Jesucristo. Agradezco a mis hermanos y hermanas cristianos que me han apoyado con sus oraciones y su amor, para que la victoria sea del SeƱor.
Este triunfo es tuyo, JesĆŗs resucitado, Hijo de Dios, nuestro Creador y Redentor.
āMi querido hijo, Āæalguna vez has llorado toda la noche? Pero cuando llega la maƱana, la alegrĆa abunda. Pronto veremos el fruto de las dificultades de nuestra vida y recibiremos la recompensa del SeƱor.
Como el mismo comenta ese movimiento se empezó a desviar y empezaron a caer en el lazo del diablo, debido a la fama, el dinero y el poder, fue entonces que Dios lo guió a que se apartara de la «farÔndula cristiana» y comenzara su ministerio.
Actualmente la Iglesia que dirige da cobertura a varias Casa de Oración en el mundo, caracterizado por la sana enseñanza y apegada a las Santas Escrituras.
Por cualquier estĆ”ndar la psicologĆa ha tenido un gran impacto sobre la comunidad cristiana durante los pasados treinta aƱos. Ya sea que el impacto haya sido positivo, negativo o neutral es a menudo el tema de un debate candente.
Los integracionistas creen que puesto que toda la verdad es la verdad de Dios la integración de la verdad bĆblica con la āverdadā psicológica no es un gran problema. Siempre y cuando la āverdadā Psicológica no contradiga la Biblia puede ser de confianza. Los Narramores asĆ como Minrith Y Meier serĆan buenos representantes de este campo. Vea el libro de Bruce Narramore: The Integration of Psychology and Theology [La integración de la PsicologĆa y la TeologĆa].
Los no integracionistas, por el otro lado, creen que es imposible integrar la Palabra de Dios con las perspectivas humanas de la sociologĆa. Insisten en que la Biblia y la psicologĆa no tiene una base en comĆŗn. En este campo estarĆan Jay Adams, los Bobgans, y Jim Owen. Un excelente libro defendiendo esta posición es el libro de Owen Christian Psichologyās War on Godās Word [La Guerra Psicológica Cristiana sobre la Palabra de Dios].
Una tercera perspectiva separa la verdad bĆblica de la verdad psicológica y no hace ningĆŗn intento de reconciliar a las dos. La idea detrĆ”s de esta posición es que las Escrituras tratan con los temas espirituales y teológicos, mientras que la psicologĆa maneja los problemas mentales y psicológicos que estĆ”n fuera del alcance de la Biblia. Si uno tiene un problema espiritual debe ir a la Biblia; si alguien tiene un problema como la ansiedad, la culpa, la aceptación de sĆ mismo, inseguridad, etc. Debe ir a la psicologĆa.
Entonces existen aquellos que afirmarĆan ser consejeros bĆblicos quienes simplemente toman prestado lo mejor que la psicologĆa puede ofrecer sin integrarla realmente con la Palabra. Larry Crabb toma este enfoque el cual llama: āAmargar a los egipciosā (Effective Biblical Counseling, p. 47-56). Lo siguiente es lo que Crabb ha tomado prestado de los egipcios (psicólogos seculares) que el siente es necesario para su sistema. Como puede verse fĆ”cilmente, Crabb es un integracionista ya sea que acepte el tĆtulo o no:
El hombre es responsable (Glasser) de creer la verdad la cual resultarĆ” en una conducta responsable (Ellis) que le proveerĆ” significado, esperanza (Frankl) y amor (Fromm) y servirĆ” como una guĆa (Adler) para vivir eficazmente con otros como ā el yo y los demĆ”s- un persona aceptada (Harris) que se comprende a sĆ mismo (Freud) que se expresa adecuadamente (Perls), y quien conoce como controlarse a sĆ mismo (Skinner) (Ibid., p. 56).
Es muy importante entender que cuando hablamos de la psicologĆa no estamos hablando acerca de un cuerpo coherente de creencias, sino de un amplio rango de opiniones y teorĆas. Se estima que existen hoy mĆ”s de 250 grandes filosofĆas psicológicas y miles de sistemas dentro de estas. Claro las muchas teorĆas estĆ”n a menudo en conflicto. AsĆ, cuando hablamos de psicologĆa tenemos que aclarar de cual sistema estamos hablando. Aunque existen muchos sistemas psicológicos, los tres mĆ”s grandes son el psicoanĆ”lisis, el conductismo, y el humanismo. La siguiente grĆ”fica demostrarĆ” sus distintivos en contraste con las Escrituras.
Instinto animalIdentidad ā Instintos bĆ”sicosSuperego ā aprendidoConcienciaOrientado a la realidad del egoToma decisiones
Animal condicionadoEvolucionado, dependiente y determinado por el entorno.Determinismo por Experiencia
BƔsicamente buenoPotencial internoMaduro como una flor
Creado por Dios / imagen de DiosPecado Original / CaĆdaSer lo que Dios quiere que sea
Problema
Conflicto entre la identidad y el superegoSocialización pobreNegación
Acondicionamiento ambiental
El entorno social obstaculiza la realización del potencial
Pecador caĆdo por elecciónHa pecado en contra de Dios
Responsabilidad
No es del hombre sino de otroVĆctima, no un violador
No del hombre sino del entorno
No del hombre ā pero responsable solo para sĆ mismo
Del hombre ā pero con dependencia en Dios
Culpa
Falsa
Innecesaria eliminada por reacondicionamiento
Innecesaria
Real ā debido a la elección voluntaria de desobedecer los estĆ”ndares de Dios
Tratamiento (General)
Identidad libre / a lado con la identidadIgnorar el superego / Encontrar le origenResocialización por un expertoControl / (āapoyoā y drogas) sin cura.
Reestructurar el entornoReacondicionamiento por un expertoCondicionamiento operante
Ayudarle a realizar su potencialReflejar ā enfocar en los sentimientos, no en los hechosRecursos propiosEncontrar respuestas dentro de uno mismo con una aceptación incondicional del terapeuta y consideración positiva
Justificación por la feSantificación / cambio bĆblico mediante el EspĆritu y la PalabraEnseƱar la Palabra y la doctrina correcta
Tratamiento de Culpa
Dirigir la culpa aEtiquetarla como falsa
EstƔndar de cambio
Solución internaAmarse a sà mismoAutorrealizarse
Enfocarse en los hechos (culpa real)Tratar con el pecado (responsabilidad personal)
Puede ser Ćŗtil en este punto mencionar algunos otras diferencias fundamentales entre la psicologĆa y la Escritura:
DIFERENCIA DE ENFOQUE: La Escritura esta centrada en Dios, la psicologĆa esta centrada en el hombre. La Biblia enseƱa que nuestro propósito en la vida es glorificar a Dios. Por tanto, todo lo demĆ”s esta subyugado a ese propósito. La psicologĆa siendo centrada en el hombre, tiene como su mĆ”ximo objetivo la felicidad del individuo.
DIFERENCIA EN LA PERSPECTIVA DE LA NATURALEZA HUMANA: Uno de los graves defectos de la psicologĆa es su antropologĆa. La psicologĆa enseƱa que la naturaleza humana es bĆ”sicamente buena, o al menos neutral. La Ćŗnica razón que las personas se comportan mal es debido a fuerzas externas (tales como la sociedad o los padres) que les causan daƱo. Siendo este el caso, cuando un psicólogo esta aconsejando a una persona se comporta de forma inapropiada, debe encontrar la fuente del dolor y eliminarlo. La Escritura enseƱa, sin embargo, que las personas se portan mal debido a que son pecadores con una naturaleza defectuosa y depravada.
DIFERENCIA EN LA PERSPECTIVA DE VALORES: La Biblia enseƱa absolutos. Existe lo malo y lo bueno en este mundo. La psicologĆa enseƱa el relativismo. Yo puedo tener, mis propios puntos de vista y usted puede tener los suyos; pero por todos los medios, no debo imponer mis valores sobre los suyos. Las implicaciones para la consejerĆa son obvias.
DIFERENCIA EN NUESTRA FUENTE PARA LAS RESPUESTAS: La PsicologĆa enseƱa que el individuo tiene las respuestas dentro de sĆ mismos. El trabajo del consejero es ayudar al aconsejado a descubrir estas respuestas. La Biblia dice que las respuestas son encontradas dentro de la Escritura segĆŗn las ha revelado Dios.
DIFERENCIA EN LA METODOLOGIA: La mayorĆa de las formas de la psicologĆa enseƱan que la clave para los problemas personales yace en algĆŗn momento en nuestro pasado. Como resultado, Dios puede ordenar que dejemos de estar enojados o ansiosos inmediatamente, sin buscar causas de raĆz basadas en el pasado.
Existe solo una mejor terapia āDe hecho el mismo resultado se puede esperar independientemente de que terapia se utilice.
La consejerĆa es igualmente efectiva para todos los problemas āEn general funciona mejor para las dificultades persistentes menos serias. Por ejemplo, no funciona bien para la depresión, las adicciones o la esquizofrenia.
El cambio de conducta es el resultado mĆ”s comĆŗn de la terapia āDe hecho el cambio de conducta no es comĆŗn, sin embargo el cliente a menudo se siente mejor simplemente porque el ha sido escuchado, comprendido, atendido y valorado. Por ejemplo, el cliente ha recibido en consejerĆa lo que el estaba buscando para una buena relación con las personas.
Los grandes cambios son la regla āLa evidencia es abrumadora de que los cambios fundamentales son raros. El cambio tĆpico es mucho mĆ”s modesto y muy lejos de las afirmaciones que se manejan. En pocas palabras, la cura en la terapia no es comĆŗn.
Entre mas larga la terapia, mejores son los resultados āEl hecho es que ninguna relación entre los resultados y la duración de la consejerĆa ha sido demostrado. Sin embargo, es positivo para las finanzas de los consejeros.
Los cambios de la terapia son permanentes o al menos mĆ”s duradero āLas tasas de reincidencia de mĆ”s del cincuenta por ciento son comunes y en el caso de las adicciones mĆ”s del noventa por ciento.
Un ciclo de terapia es la regla en la mayorĆa de los clientes āUno de los efectos mĆ”s consistentes e importantes de la consejerĆa es el deseo de mĆ”s consejerĆa.
Zilbergeld luego señala su conclusión:
El mensaje transmitido en la terapia y en la cultura a la larga es que si usted experimenta casi toda forma de descontento, usted debe conseguir la asistencia de expertos⦠Esto es desafortunado, porque muchos clientes serĆ”n decepcionados, por dos razones. La primera: no existe absolutamente evidencia que los terapeutas profesionales tengan un conocimiento especial sobre como cambiar la conducta, o para que obtener mejores resultados ā con cualquier tipo de cliente o problema ā que aquellos con poco o sin entrenamiento formal. En otras palabras, la mayorĆa de la gente puede probablemente obtener la misma clase de ayuda de los amigos, familiares, u otros que la que pueden obtener de los terapeutas. La segunda: como hemos visto, la gente no es del todo fĆ”cil de cambiar. Simplemente no podemos alterar nuestras vidas en las formas que ahora pensamos que queremos (Ibid., p. 92)
Gary Collins, un conocido psicólogo cristiano que enseƱa un enfoque integracionista, sorprendentemente esta de acuerdo. El dice que durante los pasados treinta aƱos, literalmente miles de estudios de investigación han examinado la efectividad de la psicologĆa y han demostrado que lo que Zilbergeld informa es verdad (Ibid., p. 93).
En segundo lugar, existe hoy muy poco entendimiento o deseo de la verdad bĆblica y de teologĆa. La Biblia no esta siendo expuesta en muchos pĆŗlpitos el dĆa de hoy. La radio cristiana satura las ondas de radio con programas de entrevistas y psicologĆa popular. Las revistas cristianas dirigidas a los laicos, estĆ”n llenas de testimonios pero carecen de alimento solido espiritual, y muy pocos creyentes estudian la Palabra por sĆ mismos. Como resultado, somos un pueblo muerto de hambre espiritual, que ya no son capaces de discernir la verdad del error. AsĆ, cuando un error atractivo como la psicologĆa levanta la cabeza, todos estamos demasiado dispuestos para aceptarlo como si fuera de Dios.
En tercer lugar, instituciones cristianas aparentemente buenas y respetadas, y lĆderes apoyan una mezcla de Escritura/psicologĆa. Algunos de nuestros mĆ”s finos seminarios, escuelas bĆblicas, y organizaciones de misiones promueven la āPsicologĆa cristianaā. Numerosas organizaciones paraeclesiĆ”sticas han surgido con el principal propósito de esparcir este error. ĀæEs de extraƱar que el creyente comĆŗn este confundido?
Sin embargo, aun cuando la psicologĆa ha hecho grandes avances en el cristianismo, esto no significa que haya unanimidad entre los psicólogos cristianos. De hecho, no existe tal cosa como una rama de la psicologĆa conocida como āPsicologĆa cristianaā. En vez de esto, lo que encontramos es una variedad de maneras en que varios tipos de psicologĆa secular han sido integrados con el cristianismo. A continuación haremos un breve resumen de los sistemas aceptados por algunos de los prominentes individuos en el campo de la PsicologĆa cristiana:
PANORAMA GENERAL DE LAS ENSEĆANZAS DE VARIOS PSICOLOGOS CRISTIANOS
Todos los hombres mencionados abajo creen en y promueven buenas causas y conceptos bĆblicos. No dudamos que estos individuos sean creyentes, ni tampoco intentamos juzgar sus motivos. Por lo que sabemos, todos aman al SeƱor y desean servir a Su pueblo. Sin embargo, el Dios que nos advierte no juzgar los motivos (1 Cor. 4:3-5), nos llama a discernir lo que esta siendo enseƱado en Su nombre (Tito 1:9). El propósito de esta sección es llamar la atención a algunas Ć”reas en las que los āPsicólogos cristianosā se han apartado de las enseƱanzas de la Escritura.
Bruce Narramore:
El es bĆ”sicamente un Rogeriano (vea la grĆ”fica) con algunos principios cristianos. En Integration of Psychology and Theology, Bruce Narramore dice: āToda verdad es la verdad de Dios, donde sea que se encuentreā (p. 13). āNo hay claramente una teorĆa o modelo o investigación cristiana (de la psicologĆa)ā (p.15). āLa iglesia tiene la responsabilidad de responder a las afirmaciones de la psicologĆa re-estudiando, clarificando, reafirmando, ampliando, o corrigiendo su comprensiónā (p. 19). Todo este clarificar y corrección, por supuesto, serĆ” a la luz de la recientemente āverdadā psicológica descubierta fuera de la Biblia.
Con esta filosofĆa en mente no nos sorprende encontrar esta declaración de Bruce Narramore: āBajo la influencia de los psicólogos humanistas como Carl Rogers y Abraham Maslow, muchos de nosotros los cristianos hemos comenzado a ver nuestra necesidad de amor propio y autoestimaā (Youāre Someone Special, p. 22).
Puesto que Collins claramente apoya la posición integracionista a lo largo de su libro, nos sorprende encontrar esta declaración al final: āEs demasiado pronto responder de manera decisiva si la psicologĆa y el cristianismo pueden ser integradosā (p. 130). Esta es una respuesta asombrosa para la propia pregunta de Collins āĀæPuedo confiar en la psicologĆa?ā En esencia, el no lo sabe; sin embargo, la incertidumbre no lo aleja, ni ha otros psicólogos cristianos, del aumento del mercado cristiano con respuestas psicológicas a los problemas de la vida.
James Dobson:
Dobson enseƱa muchas ideas novedosas antibĆblicas y anticientĆficas tales como la teorĆa Freudiana de que nuestras vidas estĆ”n bĆ”sicamente fijadas a los seis aƱos; el lado derecho del cerebro, el mito de lado izquierdo; la psicologĆa popular del orden del nacimiento; la mente de la nueva era sobre la materia. Su enseƱanza fundamental, sin embargo, tiene que ver con la autoestima. Sus ideas sobre este tema no se originan en la Escritura porque no se encuentran en la Escritura, sino mĆ”s bien en las enseƱanzas humanistas de Adler, Fromm, Maslow, y Rogers.
Las creencias de Dobson con respecto a nuestra necesidad de tener una buena imagen propia pueden ser encontradas en todos sus libros y prĆ”cticamente en cada programa radial de āEnfoque a la Familiaā. Su famosa ilustración de Lee Harvey Oswald (Hide or Seek, p. 18ff.) explica sus puntos de vista. En Prophets of Psychoheresy II, los autores lo resumen de esta manera: āla descripción de Dobson de la vida de Oswald revela una punto de vista psicológico influenciado por ideologĆas subyacentes del subconsciente Freudiano, la inferioridad Adleriana, y la creencia humanista en la bondad intrĆnseca del hombre y la victimización universal del individuo por los padres y la sociedad. El culpable es la sociedad (principalmente los padres) y el diagnóstico es una baja autoestima con sentimientos de inferioridad e insuficiencia. De hecho, esos sentimientos se presentan como agobiantes e incontrolables y causar asĆ rebelión. Por lo tanto, la solución universal a los problemas personales, la rebelión, la infelicidad y la hostilidad presentada en los libros de Dobson es elevar la autoestimaā (pp. 24-25).
La siguiente cita de Lo Que las Esposas Desean que los Maridos Sepan Sobre las Mujeres, el libro establece el sistema de Dobson: āSi pudiera escribir una receta para la mujer del mundo, proporcionarĆa a cada una de ellas una dosis saludable de autoestima y valĆa propia (tome tres veces diarias hasta que los sĆntomas desparezcan). No tengo duda que de esto es su mas grande necesidadā (p. 35).
Freud y Adler juegan un papel importante en la manera en que Crabb ve al hombre. Freud enseƱa que cada uno de nosotros esta controlado por un depósito de energĆa e impulsos que el llama subconsciente. Este es el tema bĆ”sico de Inside Out, como Crabb nos enseƱa a entrar en las regiones oscuras del alma para encontrar luz (p. 32). Mientras que en la cueva oscura del alma, exploraremos la imperfección de relaciones clave hasta que experimentemos una profunda decepción (p. 107). Esta confusión y decepción autoinducida supuestamente conduce a una conciencia de nuestro pecado de autoprotección para el amor (p. 196).
Pero como consejero bĆblico Wendell Millar dice: āLa luz no es encontrada en las regiones oscuras de nuestras almas sino en JesĆŗs (Juan 14:6) y en Su Palabra (Salmo 119:130). El crecimiento cristiano no se logra por conciencia propia sino en lugar de esto, es una obra de Dios (Fil. 1:6; 2:13) en el que el creyente obediente hace āSu buena voluntadā.
Minirth & Meier
En los escritos y ministerios de difusión de estos hombres, asĆ como los psicólogos cristianos mencionados arriba, mucho de sus enseƱanzas no surgen de la Escritura sino que pueden ser trazados hacia los psicólogos seculares. Si usted desea ser un Freudiano con una fachada bĆblica, Minirth y Meier serĆa una buena opción.
Note los siguientes puntos de vista, no encontrados en la Escritura sino en Freud, que son enseƱados por estos hombres:
DeberĆa ser obvio a estas alturas que creemos que la psicologĆa secular y el cristianismo bĆblico son totalmente incompatibles. Al mismo tiempo queremos dejar en claro que no estamos en contra de la consejerĆa que estĆ” alineada con las Escrituras. La Biblia estĆ” llena de instrucción con respecto a la consejerĆa, asesoramiento, amonestación, advertencia, reprensión, etc. (vea Rom. 15:14; Sal. 1; el libro de Proverbios por ejemplo). Sin embargo, encontramos que la consejerĆa no debe dejarse a los profesionales sino que es simplemente parte de la vida del cuerpo de Cristo. No dudamos que algunos tienen grandes dones, experiencia, y conocimiento en esta Ć”rea que otros, pero un gran consejo puede darse por cualquier creyente que conozca su Biblia. Puede ser de ayuda seƱalar algunas de las caracterĆsticas de la verdadera consejerĆa bĆblica:
v La consejerĆa bĆblica enseƱa que la verdad emerge de la Biblia. Los integracionistas afirman que no contradicen la Biblia, pero no creemos que eso sea suficiente. En vez de esto, toda verdad respecto a la āvida y la piedadā debe surgir de la Palabra.
v La consejerĆa bĆblica enseƱa que nuestro estĆ”ndar de pensamiento y conducta es encontrado en las Escrituras.
v La consejerĆa bĆblica utiliza principios encontrados en la Palabra de Dios junto con el poder del EspĆritu Santo para lograr un cambio en el pensamiento y en la conducta.
v La consejerĆa bĆblica enseƱa que el propósito principal de las personas es glorificar a Dios con sus vidas. El objetivo de la consejerĆa bĆblica no es principalmente para eliminar el juicio, sino ser del agrado de Dios, es decir, ayudarnos a ser conformados a la imagen de Cristo (Romanos 8:28, 29).
v La consejerĆa bĆblica tiene el mismo objetivo como predicación y enseƱanza bĆblica: glorificar a Dios, evangelizar a los perdidos, y discipular a los creyentes.
COMO CAMBIAR Y CRECER
La necesidad de cambio y crecimiento: Las caracterĆsticas de la inmadurez espiritual son encontradas en pasajes como Gal. 5:19-21, Col. 3:5, 8, 9 y 2 Tim. 3:2-7. Dios nos dice en estos pasajes y en otros que debemos espera que la gente no viva en el camino de Dios, siendo inestables y fĆ”cilmente engaƱadas, personas culpables, egoĆstas, y divisivas quienes aman las cosas malas, los chismes, con falta de autocontrol, enojados con la vida, mentirosos, engaƱadores, etc. Sin embargo, vivir de esta manera resultarĆ” en una serie de lo que muchos llaman hoy problemas emocionales y psicológicos. Si las personas estĆ”n esclavizadas a tales pecados porque nos sorprenderĆa que se sintieran no amados, paranoicos, ansiosos, encendidos, alterados, deprimidos, nerviosos y asĆ sucesivamente.
La humanidad esta perdida, moralmente depravada, bƔsicamente pecadores malvados que no desean la verdadera vida o la justicia (Efesios 2).}
Nuestros corazones (intelecto, emociones, voluntad) estĆ”n distorsionados y corruptos. Las Ćŗnicas respuestas dentro de nosotros son aquellas que engaƱan y nos decepcionan (JeremĆas 17:9).
Dios nos ha dado, valores eternos y objetivos en la Escritura que deben regir y gobernar nuestras vidas. Rechazar estos valores solo traerĆ” consecuencias eternas, pero en los tipos de problemas para los que las personas buscan terapia.
La confusión provocada por la sociologĆa secular a un lado, otro problema importante para el cristiano es una doctrina errónea del crecimiento. El ejemplo clĆ”sico del Perfeccionismo Wesleyano, iniciado por Juan Wesley y enseƱado por muchas ramas del cristianismo.
El Nuevo Testamento enseƱa que existen cinco partes para la santificación bĆblica:
Primero, la actividad de la Trinidad. El Padre (Juan 15:1-2), El Hijo (Juan 15:4,5); El EspĆritu (2 Corintios 3:18). Los sistemas que ignoran a Dios pueden producir un cambio externo, pero no la madurez espiritual.
Segundo, la actividad del hombre. No existen mandamientos en la Escritura dirigidos al EspĆritu Santo en lo que respecta a nuestro crecimiento espiritual, pero note que esta muestra de mandamientos dados al creyente: 2 Cor. 7:1; Efes. 4:1; 4:22-24; 1 Tim. 6:1; 2 Tim. 2:22; 1 Cor. 9:24-27.
Martes 27 Junio Tomad el yelmo de la salvación, y la espada del EspĆritu, que es la palabra de Dios. Efesios 6:17 El escudo de la fe y la espada del EspĆritu āNo tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestesā, escribió el apóstol Pablo a los cristianos de Ćfeso (Efesios 6:12). Luego continuó hablando de la armadura que el cristiano tiene a su disposición para librar esta batalla. Quiero hablar de dos piezas: el escudo de la fe y la espada del EspĆritu.
El escudo de la fe es nuestra confianza en Dios. Cuando en nuestra mente surge un pensamiento de incredulidad o desÔnimo, recordemos el amor de Dios por nosotros, y su poder; asà este pensamiento de incredulidad desaparecerÔ.
La espada del EspĆritu es la Palabra de Dios. Ella es perfectamente eficaz para destruir las artimaƱas y la maldad de nuestro enemigo el diablo, el mentiroso. PodrĆamos comparar sus mentiras a globos inflados que tendrĆamos justo delante de nuestra cara. Son tan grandes que parece que ocupan todo nuestro campo de visión, Ā”pero solo se necesita una aguja para reventarlos! Cada promesa de Dios es una aguja perfecta que podemos utilizar para Ā«desinflarĀ» totalmente los ataques del enemigo de nuestras almas.
Seamos firmes en nuestras batallas y, por la gracia de Dios y con su ayuda constante, marchemos como soldados victoriosos. Avancemos, a pesar de nuestros fracasos y ansiedades, esperando el momento en que estaremos con el Rey de reyes, quien nos cuida con amor y sabidurĆa.
La gloria de Dios nos motiva a honrarlo en el matrimonio
por Joselo Mercado.
Nota del editor: Este es un fragmento adaptado del libro El matrimonio que agrada a Dios: Cómo vivir el evangelio hasta que la muerte nos separe (B&H Español, 2019),
La cosmovisión del mundo sostiene que, al final, es en la motivación donde radica su propia realización y felicidad. Hacemos las cosas que hacemos porque tenemos derecho a ser felices, porque nuestros sueƱos deben ser cumplidos. Todo nuestro actuar estĆ” permeado por esa visión global secular. Muchas novias caminan al altar el dĆa de su boda guiadas por esa cosmovisión. Muchos novios esperan nerviosos a sus novias en el altar, poniendo todas sus esperanzas en que esa mujer ha llegado para hacerlos felices.
La Biblia nos recuerda una y otra vez que Dios merece toda gloria y que fuimos creados para darle gloria al que merece toda la gloria.
Descubramos un principio general que servirĆ” para el matrimonio y para cualquier Ć”rea de nuestra vida. El Catecismo de Westminster seƱala: āEl propósito principal de un ser humano es dar gloria a Dios y disfrutarlo por siempreā. El apóstol Pablo enseñó con absoluta claridad que debemos hacerlo todo para la gloria de Dios (1 Co. 10:31). Dar gloria a Dios es el tema central de la Biblia. Una y otra vez se nos recuerda que Dios merece toda gloria y que fuimos creados para darle gloria al que merece toda la gloria. La gloria de Dios es un concepto que permea toda la Biblia. Los reformadores entendieron que todo es para la gloria de Dios. Su gloria es el reflejo de todo lo que Dios es en sĆ mismo. Su infinita perfección y Su santidad hacen que Dios sea glorioso.
Nosotros los creyentes, cuando somos salvados por el sacrificio sustitutorio de JesĆŗs, somos transformados, la imagen de Dios comienza a ser restaurada en nosotros y comenzamos a reflejar la gloria de Dios por su gracia.
El matrimonio debe ser la unión de dos vidas para reflejar el glorioso evangelio que a su vez refleja la gloria de Dios.
Estamos dispuestos a entrar en guerra porque no obtenemos lo que deseamos, porque finalmente estamos viviendo para nuestra propia gloria y no para la gloria de Dios. Vivimos para satisfacer nuestros deseos y placeres. Cuando nuestros placeres no se complacen, estamos dispuestos a todo por obtenerlos. Estamos dispuestos a subir nuestro tono de voz, dispuestos a manipular, dispuestos a menospreciar, y hasta dispuestos a abandonar.
La realidad del matrimonio que la Biblia presenta es la de morir al yo para la gloria de Dios y el bienestar del otro. El SeƱor nos dice: āPor tanto el hombre dejarĆ” a su padre y a su madre y se unirĆ” a su mujer, y serĆ”n una sola carneā (Gn. 2:24). El matrimonio implica unidad y morir al individualismo para vivir junto a otra persona. Mi vida ya no se trata solo de mĆ porque ya no estoy solo, sino que estoy unido a otro.
El matrimonio debe ser la unión de dos vidas para reflejar el glorioso evangelio (1 Tim. 1:11) que a su vez refleja la gloria de Dios. El glorioso evangelio es donde Dios mÔs claramente refleja Su gloria, ya que un Dios soberano y santo da su vida por pecadores que no lo merecen, por medio de la vida, la muerte, y la resurrección de Jesús.
El matrimonio refleja esta gloriosa realidad al dar nuestra vida por el bien del otro. El Señor nos presenta en Efesios 5:22-33 una hermosa imagen de la unidad que se manifiesta en la relación de Cristo y la Iglesia y que debe ser reflejada por el esposo y la esposa. Es importante recordar siempre que no nos hemos casado para ser felices. Nos casamos para darle gloria a Dios y para que, por medio de nuestro matrimonio, otros puedan ver el reflejo de la gloria de Dios, ya que estamos imitando la hermosa relación entre Cristo y su Iglesia.
Ā”De repente divisaron un pueblo! Seguro que allĆ encontrarĆan una fuente pĆŗblica donde pudiesen saciar su sed y aprovisionarse de agua fresca. Desafortunadamente, la primera fuente que encontraron estaba seca, y el agua de la segunda no era potable. Felizmente, desde su casa, un lugareƱo vio la decepción de nuestros amigos y les ofreció el preciado lĆquido; ademĆ”s les dio algunas instrucciones sobre la ruta que debĆan seguir.
Esto nos hace pensar en otra sed, mucho mÔs intensa que la de estos jóvenes ciclistas, y en la ausencia de fuentes para saciarla. ”CuÔntas personas sienten la necesidad de certeza, consuelo, Ônimo, amor, esperanza o paz!
En mi iglesia perfecta los hermanos siempre llegan a tiempo. La predicación expositiva es aplicable a la vida diaria. Rara vez hay malos entendidos. Casi nunca escuchamos chisme, y las familias viven prĆ”cticamente sin problemas, poniendo en prĆ”ctica lo que oyen los domingos. Nuestra casa de reunión es preciosa: la arquitectura ni demasiado contemporĆ”nea, ni muy anticuada. Los jóvenes viven en santidad para Cristo, los padres son lĆderes en la casa, y las esposas se someten amorosamente a sus maridos.
Excepto, por supuesto, que esta iglesia existe solo en la imaginación.
Mi iglesia, en realidad, es muy diferente. Es mÔs hospital que museo de cera. Hay personas que llegan siempre a tiempo⦠a la predicación. Y nuestro local de reunión es pequeño y multipropósito.
Mi iglesia estĆ” muy lejos de ser la iglesia perfecta.
ĀæY sabes? Me encanta.
El mito de la iglesia perfecta Un pastor me advirtió hace tiempo de los ābrinca iglesiasā. Son hermanos que van de iglesia en iglesia, siempre buscando una que satisfaga sus necesidades. Se caracterizan por ser amables, pero algo crĆticos de āsu antigua iglesiaā. Normalmente prefieren ayudar pero no comprometerse. Y al aƱo o dos se retiran porque la gente no era lo suficientemente amable, o el pastor no los visitó con frecuencia, o el programa de niƱos no era muy bueno, o la predicación era a veces aburrida. AsĆ que se retiran a buscar otra iglesia. Siempre buscando la perfecta. Nunca encontrĆ”ndola.
El problema es que nunca la encontrarƔn. La iglesia perfecta no existe, o por lo menos, no como la estƔn buscando.
Por supuesto, hay congregaciones que hace mucho que deberĆan haber hecho algunos cambios, y soy el primero en decir que me desespera ver la increĆble desorganización y falta de esfuerzo que abunda en las iglesias hispanas. Pero al mismo tiempo me entristece la constante rotación de personas en nuestras congregaciones debido a que āno encuentran lo que estaban buscandoā, sea lo que sea.
Pero al mismo tiempo, toda iglesia ācompuesta por cristianos individualesā estĆ” en un proceso continuo de santificación. Por eso los apóstoles constantemente exhortan a la santidad.
En este otro sentido, no hay iglesia perfecta. Solo iglesias en perfeccionamiento.
Pero hay algo que me llama la atención. Aun con los problemas, con las rebeldĆas, con las malas actitudes, siguen siendo iglesias de JesĆŗs. A los Corintios, Pablo los llama la āiglesia de Diosā, y āsantificadosā (1 Co. 1:2). A los GĆ”latas los llama āhijosā (GĆ”. 4:6). Inclusive las siete iglesias de Asia claramente pertenecen a Jesucristo mismo; el hecho de que las llame al arrepentimiento habla de la preocupación que JesĆŗs tiene por ellas.