La Nueva Era

Podemos notar un cambio drÔstico en la vida espiritual de las personas en los últimos cien años. La interconectividad entre naciones, culturas y religiones abrió un abanico de experiencias místicas para el hombre moderno de cualquier rincón del globo. A nuestro entender, la Nueva Era es una de las religiones mundiales mÔs influyentes que esclaviza al incrédulo cegado por la obra de SatanÔs (2 Cor. 4:4). Por esa razón, se describen a continuación, las creencias de esta religión espiritista, las diferencias que posee con la enseñanza apostólica y la influencia maliciosa que ha causado en el cristianismo.

El credo de la Nueva Era [1]
El tĆ©rmino ā€œNueva Eraā€ es utilizado para identificar a una multitud de grupos organizados que adoptaron parte del antiguo pensamiento gnóstico de la era post apostólica y parte del hinduismo antiguo. Se caracterizan por prĆ”cticas ocultistas, espiritismo y misticismo oriental. La organización mundial de esta religión promueve una influencia silenciosa pero eficaz sobre la población. Todo esto la vuelve difĆ­cil de detectar, y, por lo tanto, altamente peligrosa.

Los afiliados a la Nueva Era creen:

Que existe un mundo espiritual profundamente relacionado con el terrenal.
Que todo es divino (sea el hombre, sea la creación).
Qué hay reencarnación.
Que el pensamiento positivo es la clave.
Que los elegidos pueden salvarse por medio de una iluminación especial.
Que la palabra del hombre tiene autoridad divina, al punto que puede reclamar lo que desea.
Las prƔcticas de la Nueva Era son:

PanteĆ­smo: ā€œDios estĆ” en la naturaleza, por lo tanto, la naturaleza es dios. Dios estĆ” en el hombre, por lo tanto, el hombre es diosā€.

Iluminación global: ā€œPara alumbrar la ignorancia que se haya en ti, y desatar los poderes de tu mente, debes practicar un poco de meditación trascendental; o puedes conectarte con el mundo espiritual a travĆ©s de mĆ©diumsā€.

AstrologĆ­a: ā€œVivimos en un viejo orden mundial, conocido como la era de piscis. Pero pronto nos adentraremos a La Nueva Era de Acuario (de aquĆ­ el nombre de la secta), donde el hombre iluminado conocerĆ” una sĆŗper concienciaā€.

Actitud Mental Positiva: ā€œLa muerte y la enfermada son ilusiones. Esta vida estĆ” diseƱada para tener salud, prosperidad y felicidad. Si enfocas tu mente en pensamientos positivos, si visualizas la realidad ideal que imaginas, y por medio de declaraciones positivas lo reclamas, pronto podrĆ”s obtener cualquier cosa que desees. El hombre es dios, por lo cual todo lo que su mente pueda concebir se harĆ” realidadā€.

Reencarnación: ā€œEres espiritual, pero vives encerrado en la prisión de tu cuerpo carnal. Cuando llegue tu hora de morir, pasarĆ”s a un nuevo cuerpo, hasta que un dĆ­a purificarĆ”s la luz que hay en ti, despojĆ”ndote de lo material para unirte por siempre a la EnergĆ­a del Cosmosā€ (pensamiento similar a la Moksha del hinduismo).

Salud holĆ­stica: ā€œĀæPor quĆ© sufres dolor? ĀæPor quĆ© sigues atado a tus energĆ­as negativas? Recurre a cualquiera de las siguientes terapias naturales: QuiroprĆ”ctica, HomeopatĆ­a o Macrobiótica. Asiste a terapias mentales: Yoga. Consulta terapias para manipular tu energĆ­a interior: Acupuntura; Reiki; IridologĆ­a; Toque sanador. O elige terapias sobrenaturales: GuĆ­as espirituales y Mediumnismoā€.

Los sĆ­mbolos que identifican la Nueva Era son:

Cristales
Delfines
Flor del loto
Pegaso
SĆ­mbolo de paz
Arco iris
Unicornios
Ying Yang
Cabeza de chivo
PirƔmides
Ojo en un triƔngulo
Rayo de luz
La herejía que disemina la Nueva Era sobre la población mundial es que el hombre moderno necesita explotar el potencial divino que lleva dentro hasta llegar a ser dios. El problema del hombre es su conocimiento. La salvación se obtiene para un grupo élite por medio de un conocimiento iluminado de la Era venidera. La moral es subjetiva, y cada miembro decide qué es bueno y qué malo para él mismo. Jesús solo fue un gran profeta que tuvo una iluminación superior y la Biblia es un libro que habla de cosas espirituales como cualquier otro.

La enseñanza apostólica
Para este punto se utilizarÔ únicamente la epístola del apóstol Pablo escrita a los cristianos de Colosa [2]. Pasando por alto los importantísimos detalles históricos, culturales y religiosos que contextualizan la carta, nos adentramos a describir de manera abreviada las marcadas diferencias que posee el cristianismo bíblico con la Nueva Era.

Para Pablo, Dios no es la creación y los seres humano no son dioses. Sino que el MesĆ­as, encarnado en Jesucristo, es el Hijo de Dios y Creador de todo el universo —incluyendo seres angelicales—:

ā€œPorque Ɖl nos libró del dominio de las tinieblas y nos trasladó al reino de su Hijo amado… Ɖl es la imagen del Dios invisible, el primogĆ©nito de toda creación. Porque en Ɖl fueron creadas todas las cosas, tanto en los cielos como en la tierra, visibles e invisibles; ya sean tronos o dominios o poderes o autoridades; todo ha sido creado por medio de Ɖl y para Ɖlā€ (Col 1:13, 15-16).

El mensaje apostólico se centra en una Persona: Jesucristo. Ɖl es SabidurĆ­a de Dios. Solo Cristo es la bandera que la reforma tomó prestada de este misionero cristiano. El pleno conocimiento no radica en la compresión de una Nueva Era mundial, sino en reconocer a JesĆŗs de Nazaret como el MesĆ­as prometido, cuya fe en Su vida, muerte y resurrección nos completa como seres humanos:

ā€œā€¦Resultando en un verdadero conocimiento del misterio de Dios, es decir, de Cristo, en quien estĆ”n escondidos todos los tesoros de la sabidurĆ­a y del conocimiento. Esto lo digo para que nadie os engaƱe con razonamientos persuasivosā€ (Col 2:2-4).

En el pensamiento paulino, el hombre es una criatura moral que debe rendir adoración al Creador. El fin principal del hombre es glorificar a Dios. El problema central de ser humano no es su conocimiento embotado, sino su rebelión pecaminosa. Y si el hombre no se arrepiente en vida, serÔ condenado el día del Juicio Final:

ā€œY aunque vosotros antes estabais alejados y erais de Ć”nimo hostil, ocupados en malas obras… [que eran] la fornicación, la impureza, las pasiones, los malos deseos y la avaricia, que es idolatrĆ­a. Pues la ira de Dios vendrĆ” sobre los hijos de desobediencia por causa de estas cosasā€¦ā€ (Col 1:21; 3:5-7).

Por lo tanto, la predicación apostólica señala otro camino de salvación diametralmente distinto a la Nueva Era. La solución no viene por un conocimiento iluminado dirigido a una clase élite de la población humana. Sino que el Mesías se humanó, viniendo al mundo que creó para morir por los pecados de Su pueblo. Es por medio de Jesucristo crucificado, y Su sangre derramada, que las personas pueden reconciliarse con Dios, con sus semejantes y con la creación:

ā€œPorque agradó al Padre que en Ɖl habitara toda la plenitud, y por medio de Ɖl reconciliar todas las cosas consigo, habiendo hecho la paz por medio de la sangre de su cruz, por medio de Ɖl, repito, ya sean las que estĆ”n en la tierra o las que estĆ”n en los cielos… ahora Ɖl os ha reconciliado en su cuerpo de carne, mediante su muerte, a fin de presentaros santos, sin mancha e irreprensibles delante de Ɖl,ā€ (Col 1:19-20, 22).

La muerte de JesĆŗs en el Calvario, lejos de ser la derrota y fracaso del MesĆ­as, fue Su triunfo sobre el pecado, el diablo y la muerte:

ā€œHabiendo cancelado el documento de deuda que consistĆ­a en decretos contra nosotros y que nos era adverso, y lo ha quitado de en medio, clavĆ”ndolo en la cruz. Y habiendo despojado a los poderes y autoridades, hizo de ellos un espectĆ”culo pĆŗblico, triunfando sobre ellos por medio de Ɖlā€ (Col 2:14-15).

Ahora bien, a diferencia de la Nueva Era y su clase elitista, estas buenas nuevas pueden predicarse a toda criatura racional sobre la faz de la tierra, sin importar su condición espiritual, clase económica o raza en particular. La salvación es solo por la fe y solo por gracia para toda criatura:

ā€œA Ɖl nosotros proclamamos, amonestando a todos los hombres, y enseƱando a todos los hombres con toda sabidurĆ­a, a fin de poder presentar a todo hombre perfecto en Cristo…en la cual no hay distinción entre griego y judĆ­o, circunciso e incircunciso, bĆ”rbaro, escita, esclavo o libre, sino que Cristo es todo, y en todos… orando al mismo tiempo tambiĆ©n por nosotros, para que Dios nos abra una puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristoā€¦ā€ (Col 1:28; 3:11; 4:3).

Todo esto implica que el pecador unido a JesĆŗs por la fe ahora es un nuevo hombre. Ya tiene una nueva identidad en Ɖl, formando parte del reino del MesĆ­as: ā€œPorque Ɖl nos libró del dominio de las tinieblas y nos trasladó al reino de su Hijo amadoā€ (Col 1:13). Y como tal, debe distanciarse radicalmente de prĆ”cticas paganas como:

La astrologĆ­a: ā€œMirad que nadie os haga cautivos por medio de su filosofĆ­a y vanas sutilezas, segĆŗn la tradición de los hombres, conforme a los principios elementales del mundo y no segĆŗn Cristoā€ (Col 2:8).
La interacción con Ć”ngeles o demonios: ā€œNadie os defraude de vuestro premio deleitĆ”ndose en la humillación de sĆ­ mismo y en la adoración de los Ć”ngeles, basĆ”ndose en las visiones que ha visto, hinchado sin causa por su mente carnal,ā€ (Col 2:18).
Por ende, a partir de su unión a JesĆŗs, la vida del hombre renovado debe vivirse en obediencia al SeƱor. La comunidad de fe no tiene licencia para pecar como guste: ā€œPorque habĆ©is muerto, y vuestra vida estĆ” escondida con Cristo en Dios… Por tanto, considerad los miembros de vuestro cuerpo terrenal como muertos a la fornicación, la impureza, las pasiones, los malos deseos y la avaricia, que es idolatrĆ­aā€ (Col 3:3, 5). El MesĆ­as es Norma y Ejemplo para la vida cristiana, tanto para esposas (Col 3:18); esposos (Col 3:19); hijos (Col 3:20); padres (Col 3:21); empleados (Col 3: 22) y jefes (Col 4:1).

Otro choque importantĆ­simo con esta herejĆ­a se ve en que para los apóstoles la palabra humana no tiene poder creativo en absoluto, sino que las Sagradas Escrituras son la Ćŗnica regla de fe y conducta: ā€œQue la palabra de Cristo habite en abundancia en vosotros, con toda sabidurĆ­a enseƱƔndoos y amonestĆ”ndoos unos a otros con salmos, himnos y canciones espiritualesā€¦ā€ (Col 3:16). Sola Escritura es el lema reformado que encaja con el pensamiento paulino.

Finalmente, Pablo no espera la reencarnación ni la unión con la EnergĆ­a del Cosmos. Sino que anida la esperanza de la resurrección futura —donde no se pierde el ser, ni se anula la conciencia—, con la seguridad de ver la Majestad de Dios cara a cara al recibir un cuerpo glorificado similar al MesĆ­as ascendido: ā€œCuando Cristo, nuestra vida, sea manifestado, entonces vosotros tambiĆ©n serĆ©is manifestados con Ɖl en gloriaā€ (Col 3:4).

Influencia negativa de la Nueva Era dentro del cristianismo
Existen algunos focos donde la Iglesia cedió terreno en esta batalla espiritual contra las huestes infernales. De manera silenciosa la filosofía de la Nueva Era se enraizó en muchos conceptos cristianos, deformando la enseñanza original de los apóstoles de Jesucristo. Señalemos algunas Ôreas doctrinales afectadas por cierto sincretismo:

La BibliologĆ­a: Para muchos cristianos la Biblia es inspirada por Dios, pero no llega a ser suficiente en la vida diaria. Necesitamos recurrir a otras fuentes de ā€œsabidurĆ­aā€ externas a la Palabra de Dios. Por ejemplo, este pensamiento iguala el Libro divino con la psicologĆ­a moderna.

La TeologĆ­a propia: El concepto de Dios que tiene la Iglesia en muchos casos puede ser lamentable. El pueblo redimido no conoce a su Dios. Para la Nueva Era Dios ni es santo, ni personal. Y justamente es la Majestad de Dios la que no es temida y Su Personalidad la que no es abraza por Su pueblo.

La CristologĆ­a: Jesucristo es anunciado como el Salvador de nuestros pecados, la Puerta al cielo y el Camino a Dios. Pero no es el SeƱor de nuestras vidas. La gran hazaƱa lograda por la Nueva Era es separar la conversión de la santidad. Se alega que uno puede estar ā€œiluminadoā€ por la Verdad sin ser transformado por ella. En muchos creyentes el poder del evangelio no refleja la formación de la imagen del Hijo de Dios.

La Pneumatología y angeología: Hay iglesias donde las experiencias espirituales con demonios son el centro de atención. Hay otras donde las manifestaciones del Espíritu Santo son indispensables para su confirmación. También hay congregaciones donde predicar sobre el Espíritu Santo parece un pecado. La Nueva Era causa toda esta confusión. Algunos se apegaron demasiado al mundo espiritual, otros se alejaron sobremanera de las realidades invisibles que nos definen.

La AntropologĆ­a: Este es el punto mĆ”s fuerte sobre el cual la Nueva Era ha logrado agrietar la vida de la Iglesia. Las iglesias locales estĆ”n centradas en el hombre, no en JesĆŗs. El hombre se adora a sĆ­ mismo como dios. ā€œDeclararā€ sucesos, ā€œproclamarā€ profecĆ­as, ā€œatarā€ demonios, etc. Todo ello es pura Actitud Mental Positiva. La iglesia moderna es humanista no CristocĆ©ntrica.

La Hamartiologƭa: En muchas congregaciones, el pecado parece ser nuestro amigo en vez de nuestro archienemigo. Algunos temen las tentaciones del diablo mƔs que las asechanzas del pecado en sus corazones. Otros practican el pecado sin recibir disciplina alguna de la iglesia local. La carnalidad en el Cuerpo del Mesƭas revela la influencia antinomianista de la Nueva Era, desatando el libertinaje de Sus miembros.

La SotereologĆ­a: La maraƱa de pecados ocultos, practicas mundanas, falta de Biblia, ignorancia de Dios y una excesiva confianza en los sentimientos personales, hacen del creyente moderno un blanco fĆ”cil para los ataques de la Nueva Era. Cristianos que viven sujetos a temor ya que nunca estĆ”n ā€œcompletamente segurosā€ de su redención. Para muchas almas sinceras es difĆ­cil encontrar descanso en su salvación porque ā€œsienten que no conocen lo suficienteā€ de la Biblia.

La Eclesiología: Hoy en día existen miembros de iglesias locales que no escucharÔn las predicaciones y consejos de sus ministros a menos que tengan una formación académica. Si el candidato a anciano no tiene un título en divinidades, o si la iglesia no es gobernada por un misionero capacitado con un doctorado, entonces se piensa que vamos rumbo a la catÔstrofe. Semejante inclinación solo es un eco del conocimiento iluminado que la Nueva Era proclama sobre un grupo élite. Quienes así se conducen, manifiestan creer que la salvación de una iglesia local no viene del Mesías, del Espíritu Santo y de las Sagradas Escrituras, sino de la sabiduría iluminada que posee un maestro adoctrinado bajo un altísimo nivel de pensamiento académico. Esto es elitismo intelectual.

La Escatología: la Nueva Era espera un nuevo orden mundial llamado Acuario, en el cual, la historia de la humanidad comenzarÔ a ser regida por los iluminados. La historia de la redención que se cumple y culmina en Jesucristo como el Mesías Rey que se sienta en Su Trono Blanco para juzgar a los vivos y los muertos, para ellos es descartada. Ellos no creen en la supremacía de Yahvé, ni en el infierno, ni en un Juicio Final ejecutado por el Juez Supremo de los hombres. Parte de este pensamiento se filtró en no pocos púlpitos de iglesias evangélicas, donde semana tras semana la gente se reúne a oír la Palabra pero jamÔs es llamada al arrepentimiento de sus pecados, ni desafiada por el temor al juicio venidero sobre sus acciones, ni sacudidas por los terrores del infierno sobre su cuerpo y alma.

Conclusión
Vemos que esta religión mundial tiene sus raíces en el gnosticismos del siglo II, encontrando paralelos incluso con el antiguo hinduismo. No quedan dudas de la gravedad que acarrea sobre la Iglesia de Dios ignorar sus falsas enseñanzas. Los incautos serÔn devorados sin piedad por esta bestia escarlata.

Como Iglesia de Jesucristo nos compete conocer las artimañas y errores que disemina la Nueva Era, sumergiéndonos en las Sagradas Escrituras para empuñar la espada del Espíritu con destreza, proclamando el evangelio a toda criatura para que sean salvos. Los ministros del Nuevo Pacto deben batallar contra estos razonamientos diabólicos, llevando todo pensamiento cautivo a la obediencia de Cristo (2 Cor 10:3-5). La pureza de la Iglesia serÔ recobrada en la medida que retomemos nuestro camino a la fe apostólica.

En cuanto a cómo evangelizar a los capturados por esta herejía, un buen comienzo sería tocando los puntos de encuentro que tiene con la fe cristiana. Por ejemplo, ellos aceptan el mundo espiritual, reconocen que existe una sabiduría superior y afirman que todo ser humano necesita ser salvo de su actual estado. Podemos construir una charla con base en esto. Este era el método paulino usado en las ciudades paganas (Hch 17: 19-31). Pero en última instancia solo nos queda orar al Señor por sus almas, sabiendo que el Hijo puede hacerlos libres de su esclavitud (Jn 8:32, 36).

[1] June Hunt, ConsejerĆ­a BĆ­blica Tomo 9 (CLC BogotĆ” 2010) 235

[2] Cesar Vidal, Los orĆ­genes de la Nueva Era (Grupo Nelson, Tennessee 2009) 57 Kindle

Soldados De Jesucristo
http://sdejesucristo.org
Nuestra misión es predicar el evangelio de la gracia de Dios haciendo un llamado al arrepentimiento y fe en Jesucristo.

Salvados bajo las bombas

MiƩrcoles 31 Mayo
AsĆ­ ha dicho el SeƱor: Vosotros me habĆ©is dejado, y yo tambiĆ©n os he dejado… Y los prĆ­ncipes… y el rey se humillaron, y dijeron: Justo es el SeƱor. Y cuando el SeƱor vio que se habĆ­an humillado… (dijo): Se han humillado; no los destruirĆ©; antes los salvarĆ© en breve.
2 Crónicas 12:5-7
Salvados bajo las bombas
Una vez mÔs una joven estudiante alemana había oído el Evangelio, pero había permanecido indiferente. Ella quería vivir su vida y lo estaba haciendo, hasta el terrible día del gran bombardeo de Hamburgo, Alemania, durante la segunda guerra mundial. En pocas horas, en julio de 1943, la ciudad se convirtió en una hoguera.

En su huida halló refugio con otras personas en una iglesia de la aldea vecina. Esta pobre gente lo había perdido todo, lloraba y se lamentaba. Un cristiano fue a verlos, escuchó sus quejas y comprendió su angustia. Luego pidió silencio y dijo: «Queridos amigos, al pasar entre ustedes oí en medio de sus quejas, las cuales comprendo, una frase de la que quisiera hablarles. Alguien dijo: -Dios nos ha abandonado. Esto no es cierto. Ustedes se equivocan. ”La verdad es que somos nosotros quienes hemos abandonado a Dios!».

Al contarnos este episodio, cincuenta años mÔs tarde, la señora que lo vivió cuando era joven agregó: «Es todo lo que recuerdo de las palabras de ese cristiano. Pero esta frase fue como una flecha que alcanzó mi corazón. Por encima del estruendo de las bombas, la voz de Dios se dirigía a mí, quizÔ por última vez. Respondí a su llamado y nunca mÔs me aparté de él».

ā€œYo cantarĆ© de tu poder, y alabarĆ© de maƱana tu misericordia; porque has sido mi amparo y refugio en el dĆ­a de mi angustiaā€ (Salmo 59:16).

ā€œEn Dios estĆ” mi roca fuerte, y mi refugioā€ (Salmo 62:7).

2 Reyes 2 – Romanos 8:18-27 – Salmo 66:1-7 – Proverbios 16:15-16

Ā© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

QuĆ© hacer cuando tu hijo es adicto a los videojuegos | Melanie Hempe

QuƩ hacer cuando tu hijo es adicto a los videojuegos

Melanie Hempe

EstÔbamos en la carretera, llevando a nuestro hijo mayor de vuelta de su primer año en la universidad, cuando el momento de claridad llegó.

«MamÔ, he estado en la cama durante la última semana», dijo Adam. «No salí de mi dormitorio. No terminé mis clases. Ese videojuego me hizo algo».

Nunca olvidaré el shock que sentí. ¿Qué quieres decir con «ese juego me hizo algo»?

En ese momento, seis aƱos de conflicto de repente tenƭan sentido. Por fin me di cuenta: nuestro hijo estaba atrapado en su mundo virtual y no podƭa salir.

Problema
Debí haberme dado cuenta de las señales de advertencia en la escuela secundaria, cuando Adam empezó a dejar los deportes y los pasatiempos para jugar mÔs a los videojuegos. También empezó a preferir su mundo de juegos a pasar tiempo con nosotros o ir a la iglesia. Yo odiaba mi nuevo trabajo como mamÔ policía de los videojuegos, poniendo el temporizador de la cocina y lidiando con constantes conflictos sobre su tiempo de juego.

¿Era normal que un adolescente estuviera horas y horas felizmente encorvado sobre una pantalla en el oscuro sótano? Mis amigas me decían: «Al menos no se mete en problemas. Al menos siempre sabes dónde estÔ». Recuerdo pensar que era un estÔndar muy bajo. Pero era mi primer hijo, y parecía estar aprendiendo mucho en esa pantalla; al menos, eso es lo que él me decía.

Si sientes que algo va mal en la relación de tu hijo con las pantallas, no ignores esa persistente advertencia interior

Sus hÔbitos frente a la pantalla empeoraron en noveno grado, cuando su escuela, como muchas otras, dio un computador portÔtil a cada estudiante. Ese fue un punto de inflexión para nuestra familia, porque perdimos toda capacidad de ayudarle a controlar su tiempo frente a la pantalla. Un día, mientras caminaba por el pasillo de la escuela para reunirme con el consejero y hablar del problema, me crucé con una fila de chicos que jugaban a Call of Duty en sus portÔtiles regaladas. Me pregunté cómo lo estarían afrontando otros padres.

El resto del tiempo que Adam pasó en la secundaria estuvo lleno de conflictos: el tira y afloja de intentar manejar la vida con su inmanejable obsesión por los juegos. Nos alegramos de que fuera a la universidad; suponíamos que superaría su hÔbito juvenil y por fin empezaría su vida. Pero nos equivocamos. En el viaje de vuelta a casa, me di cuenta de que nos enfrentÔbamos a algo mÔs serio que un mal hÔbito. Tenía todos los síntomas de una adicción.

Investigación
Mi formación es en enfermería, así que me sumergí a fondo en la investigación cerebral relacionada con el uso de videojuegos. Hablé con médicos y neurocientíficos de todo el país y aprendí que la adicción a los videojuegos incluye un componente neuroquímico bien definido. Las resonancias magnéticas muestran que la adicción a los videojuegos es neurológicamente similar a cualquier otra adicción. Al igual que las apuestas y las drogas, el juego secuestra la vía de recompensa de la dopamina. La sobreproducción de dopamina durante el juego desencadena una serie de acontecimientos neuroquímicos que conducen a un anhelo por mÔs. Esto, a su vez, provoca un deterioro del autocontrol y disfunciones en las actividades cotidianas y las relaciones interpersonales, factores determinantes de cualquier adicción.

Adam no exageraba: el juego le había «hecho algo» a su cerebro.

PasĆ© de pensar en tĆ©rminos de lĆ­mites parentales —como fijar un toque de queda o no permitir pelĆ­culas de clasificación R— a comprender las implicaciones emocionales y espirituales mĆ”s profundas de un niƱo perdido en el mundo virtual. El juego no era un rito de iniciación neutral. Por el contrario, como todas las actividades adictivas, podrĆ­a potencialmente arrastrar a un niƱo lejos de los cimientos de su vida familiar y espiritual. Se convierte en el dios de su propio universo en su escapada diaria. Con el tiempo, el mundo virtual puede llegar a ser tan autĆ©ntico y tan inmersivo que la necesidad de su familia, de Dios y del gozo natural disminuye.

Redención
Incluso cuando los tiempos eran oscuros y me sentía aislada en esta lucha, sabía que en el fondo había un propósito mayor. 2 Corintios 1:3-5 nos dice que Dios nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que podamos consolar a los que estÔn en cualquier tribulación con el consuelo que hemos recibido de Dios. Me prometí a mí misma que nunca olvidaría el dolor de esta etapa de mi vida para poder ayudar a otras familias a evitar lo que le ocurrió a mi hijo mayor.

Gracias a Dios, nuestra historia estÔ llena de redención. En primer lugar, casi doce años después, a Adam le va bien: sirvió cinco años en el ejército estadounidense y se graduó de la licenciatura. Ahora estÔ terminando la carrera de Derecho y es portavoz de ScreenStrong, una organización sin Ônimo de lucro que creamos para salvar a los niños del camino que él tomó. Adam les cuenta que desearía poder recuperar las mÔs de diez mil horas que pasó jugando y perdiéndose en el mundo virtual.

En segundo lugar, a raíz de lo que vivió Adam, mi esposo y yo cambiamos la forma de abordar la tecnología con su hermana y sus hermanos gemelos mÔs pequeños, creando para ellos una infancia libre de videojuegos y teléfonos inteligentes.

¿Radical? Sí. Pero nuestra hija se desenvolvió bien en la escuela secundaria sin teléfonos inteligentes ni redes sociales. Nunca se vio arrastrada al drama de las guerras de mensajes de texto de secundaria ni a las tentaciones de los adolescentes mayores en las redes sociales. Los gemelos estÔn progresando en la escuela secundaria, manteniendo relaciones cara a cara con muchos grupos de amigos, entrenadores y profesores. En lugar de jugar a Fortnite durante cuatro horas diarias, compiten en béisbol y en carreras a campo traviesa, forman parte del consejo estudiantil y disfrutan tocando el violín y el piano. Todas estas son actividades que Adam perdió por el tiempo que invirtió mirando una pantalla con el control del juego en la mano.

A menudo me preguntan si ellos se sienten excluidos. No, mis hijos estƔn muy unidos a sus amigos y a nuestra familia. Este camino ha dado lugar a mucha alegrƭa en nuestro hogar.

En tercer lugar, Dios ha usado la historia de Adam para llegar a muchas familias. Ahora paso mi tiempo ayudando a otras madres y padres que estÔn luchando con problemas de tiempo de pantalla en sus hogares. La educación sobre los efectos de las pantallas en el cerebro se convierte en la luz que brilla en los lugares oscuros. Los padres pueden comprender los efectos del uso excesivo de las pantallas en el desarrollo del niño y tomar las mejores decisiones para su familia. A través de la comunidad, los padres dejan de sentirse aislados y avergonzados. ¿CuÔl es el resultado? Se restablecen las relaciones.

Sigamos avanzando
No hay que avergonzarse de cometer errores; nosotros cometimos muchos. Como padres, luchamos por vivir en la tensión entre la soberanía de Dios sobre cada centímetro cuadrado de la creación (citando a Abraham Kuyper) y nuestra responsabilidad de ser fieles administradores de nuestras vidas y guardianes de nuestros hijos.

¿Cómo podemos hacer esto bien? Los elementos adictivos y provocativos de los videojuegos son tan poderosos que creo que es peligroso permitir que entren en nuestros hogares como una actividad valorada durante la infancia y luego esperar que nuestros hijos prosperen. Preparar a nuestros hijos para el fracaso no es protegerlos, no es sabio y no honra a nuestro Creador.

La solución no consiste en privar a nuestros hijos de la diversión, sino en devolverles el gozo profundo de la vida real

Nuestra responsabilidad como padres es proteger a nuestros hijos de los elementos adictivos de la cultura que les hacen daño. Hazte algunas preguntas: ¿EstÔ aumentando el uso de juegos en tu casa con el paso del tiempo? ¿El tiempo dedicado a los juegos estÔ desplazando a los deportes y las aficiones sanas? ¿EstÔn empeorando las notas y las relaciones de su hijo? ¿Su juego lo estÔ distanciando de Dios y de su familia?

Si sientes que algo va mal en la relación de tu hijo con las pantallas, no ignores esa persistente advertencia interior, como hice yo durante mucho tiempo.

Adam me dijo una vez: «MamÔ, nunca herirÔs mis sentimientos si compartes mi historia. Por favor, advierte a todas las familias que puedas».

Todas las familias se enfrentan al maremoto de la tecnología digital en la infancia, pero no todas tienen por qué verse arrastradas por ella. No podemos inmunizar a nuestros adolescentes con controles parentales o mÔs conversaciones. No podemos cambiar el proceso de desarrollo infantil: son inteligentes pero no maduros. No podemos obligar a los niños a ser «sabios» con el tiempo de pantalla, ya que no son adultos con un córtex frontal totalmente conectado.

Pero podemos estar mÔs informados y ser mÔs diligentes a la hora de alinear las actividades de nuestros hijos con nuestros valores. Podemos evitar proactivamente las luchas frente a la pantalla y centrarnos en relaciones sanas. La solución no consiste en privar a nuestros hijos de la diversión, sino en devolverles el gozo profundo en el compromiso con la vida real. Dios creó un mundo para que lo exploren y aventuras para que las vivan en la vida real. Apuntemos hacia Su dirección.

Mantengamos allƭ tambiƩn nuestra mirada. Recordemos que Dios es quien nos da nuevas misericordias cada maƱana (Lm 3:22-23), sabidurƭa cuando se la pedimos (Stg. 1:5) y resistencia y Ɣnimo que podemos compartir con otros (Ro 15:5).

La adicción a los videojuegos es real; no tengas miedo de buscar ayuda de padres que han salido del otro lado de sus luchas contra las pantallas. Hay esperanza. Por la gracia de Dios, puedes recuperar a tus hijos y reconectar a tu familia.

Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por Eduardo Fergusson.
Nota del editor:
Amy C. Eytchison contribuyó a este artículo.

Melanie Hempe (BSN, Emory University) es la fundadora de ScreenStrong, una organización nacional sin Ônimo de lucro que trabaja con las familias para eliminar la dependencia infantil de las pantallas. Ha escrito tres libros para padres y presenta un podcast semanal, ScreenStrong Families. Su trabajo ha aparecido en Psychology Today, The Wall Street Journal, Thrive-Global, A&E Network, CBS, NPR, CNN, el documental Screened Out y diversos medios de comunicación y televisión. Vive en Carolina del Norte con su esposo y sus cuatro hijos.

Cómo entender el sermón impactante de Pedro en PentecostĆ©s | Albert Mohler

Nota del editor: Este es un fragmento adaptado del libro Hechos 1 – 12 para ti (Poiema Publicaciones, 2022), por Albert Mohler Jr.

La llegada del Espíritu Santo en los acontecimientos de Pentecostés en Hechos 2:1-13 prepara el escenario para el sermón de Pedro en los versículos 14-36. En este punto, es importante resaltar que este sermón marca el inicio del testimonio de la iglesia en cumplimiento de la comisión dada a los apóstoles en Hechos 1:8.

Con el sermón en Pentecostés, Pedro presenta el testimonio de la iglesia cristiana al mundo, el cual declara que Jesucristo es el Señor crucificado y resucitado. El mensaje comenzarÔ aquí en Jerusalén, pero, así como lo deja en claro el libro de Hechos, continuarÔ extendiéndose al resto del mundo.

El hombre
La porción de Hechos 2:14-36 contiene uno de los sermones mÔs asombrosos que se han predicado. Pero antes de ver lo que se dijo, o incluso cómo se dijo, date cuenta quién habló a la multitud de Jerusalén en este día extraordinario.

El versículo 14 revela que Pedro fue el predicador de ese día y que estaba junto a los otros apóstoles. Puede que este hecho no nos sorprenda, pero debemos considerar nuevamente cuÔn impactante es en la historia bíblica el hecho de que Pedro estuviera siquiera presente, y ”cuanto mÔs hablando!

Pedro actuó de manera cobarde, incluso negando a Jesús en los últimos momentos de Su vida (Lc 22:54-62), por lo que la presencia de Pedro en el día de Pentecostés es testimonio de la voluntad de Cristo para perdonar incluso al peor de los pecadores. La osadía de Pedro en el día de Pentecostés solo puede ser explicada por el poder del Espíritu obrando en él. Solo unas semanas antes, Pedro estaba dÔndole la espalda a Cristo. Ahora estÔ proclamÔndolo con confianza, e incluso confrontando a los judíos con su pecado y necesidad de arrepentirse.

Con el sermón en Pentecostés, Pedro presenta el testimonio de la iglesia cristiana al mundo, el cual declara que Jesucristo es el Señor crucificado y resucitado

Debemos reflexionar sobre el denuedo y el liderazgo de Pedro en el día de Pentecostés. La gracia que recibió de Cristo en el momento de su restauración después de su negación le permitió predicar el evangelio y hacerlo con osadía. El Señor sabía que Pedro lo negaría (Lc 22:34). Esa tarde, Pedro, de hecho, negó al Señor y hacer eso lo quebrantó emocionalmente (Lc 22:54-62).

El apóstol Juan completa los detalles de lo que sucedió después de la negación de Pedro. A la luz de su triple negación, Cristo le extendió misericordia al otorgarle una triple redención (Jn 21:15-19). Pedro ha sentido el dolor de su pecado y la redención por la gracia de Cristo. La razón por la cual esto es importante es que la historia de Pedro es la historia de cada cristiano. La misericordia del Señor puede restaurar a cualquiera. Ahora Pedro extiende esa misma misericordia a la multitud que se ha reunido ese día de Pentecostés.

El mƩtodo
Lo segundo que debemos notar acerca del sermón de Pedro es el método que utilizó para presentarlo. Observa que de inmediato Pedro dirige su audiencia a las Escrituras: «esto es lo que fue dicho por medio del profeta Joel» (Hch 2:16). De hecho, Pedro apela a las Escrituras en repetidas ocasiones. En el transcurso de su sermón, entrelaza grandes pasajes del Antiguo Testamento que hablan sobre Cristo como Joel 2 y los Salmos 16 y 110.

El sermón de Pedro es un ejemplo maravilloso para nosotros de lo que debería ser la predicación: acudir al texto bíblico, explicarlo, aplicarlo y pedir una respuesta. En otras palabras, Pedro muestra aquí en los primeros capítulos de Hechos que los apóstoles del primer siglo se dedicaron a la predicación expositiva. Su proclamación se enfoca en la persona y la obra de Jesucristo. Su enfoque es apropiado dada la importancia del momento que acaba de ocurrir. Con demasiada frecuencia, los sermones se entrelazan alrededor de historias o temas no relacionados, sin centrarse en Jesús. Pedro no hace esto. Su sermón es directo y demuestra el cumplimiento de las promesas de Dios en la persona y obra de Jesucristo.

El mensaje
En Hechos 2:17-21, Pedro explica y defiende las acciones de los apóstoles en el aposento alto en Pentecostés. Algunos judíos en la multitud creían que los apóstoles estaban borrachos (v. 13), pero Pedro explica que el profeta Joel había predicho los desconcertantes acontecimientos de Pentecostés y que, por lo tanto, los apóstoles estaban cumpliendo así la profecía del Antiguo Testamento.

Pedro dice que Joel 2 profetizó que señales milagrosas acompañarían al derramamiento del Espíritu en los «últimos días» y de acuerdo con el Antiguo Testamento, los «últimos días» fueron los días del nuevo pacto y la nueva creación (Hch 2:17). Esencialmente, el apóstol estÔ enseñando a la multitud que todas las promesas del Antiguo Testamento acerca de la nueva creación han sido ya inauguradas por la obra de Jesucristo.

Pedro continúa su sermón enfatizando la soberanía de Dios sobre los eventos alrededor de la muerte y la resurrección de Jesús. Como señala, la muerte de Jesucristo fue parte del «determinado propósito» de Dios desde toda la eternidad (Hch 2:22-24).

Algunas tradiciones teológicas tienen la noción equivocada de que la historia se desarrolla como un proyecto cooperativo entre Dios y el hombre, es decir que Dios estĆ” esperando a ver cómo nuestras acciones darĆ”n forma a la historia y luego responderĆ” de acuerdo con ellas. Sin embargo, este punto de vista no es congruente con la Biblia. JesĆŗs no terminó en la cruz por un fracaso en Su ministerio. Pedro declaró que JesĆŗs fue entregado por Dios el Padre segĆŗn el plan predeterminado de Dios (v. 23). Dios no envió a Jesucristo para ver cómo Su creación, en su naturaleza pecaminosa, responderĆ­a a Ɖl. Ni tampoco consideró la crucifixión como una mera posibilidad. Jesucristo fue el Cordero de Dios, enviado a morir.

Pedro llama a su audiencia a reconocer las Escrituras y su clara enseƱanza con respecto a la identidad de JesĆŗs: el mayor hijo de David, el MesĆ­as de Israel. Esta gran verdad deberĆ­a dar a los cristianos de todo el mundo una firme certeza de que Dios tiene realmente el control de la historia del mundo y el control de nuestras vidas. Nuestro Dios no estĆ” esperando a ver cómo se desarrolla la historia. El Dios de las Escrituras es el Dios que dispone todas las cosas de acuerdo con el designio de Su voluntad (Ef 1:11). Ɖl es el Dios que actĆŗa en la historia. Ɖl es el Dios trascendente, eterno, soberano, omnipotente y omnisciente. Esto no significa que los hombres responsables de la crucifixión estĆ©n excusados; los que estaban presentes en la crucifixión son llamados Ā«impĆ­osĀ» y son culpables de su pecado (Hch 2:23). Pero la Biblia contiene ambos hechos aparentemente contradictorios —la soberanĆ­a de Dios y la responsabilidad del hombre— como verdades armoniosas.

Por supuesto, la historia no termina con la crucifixión. Pedro continĆŗa su sermón seƱalando: Ā«Este [JesĆŗs]… ustedes lo clavaron en una cruz por manos de impĆ­os y lo mataron. Pero Dios lo resucitó» (v. 23-24). La gente impĆ­a o malvada habĆ­a tratado de matar a JesĆŗs, pero Dios lo levantó de los muertos. Toda la redención es iniciada por Dios.

Los seres humanos habían llegado a un punto de absoluta rebelión. Simplemente ya no había nada mÔs que pudiéramos hacer por nosotros mismos. Pero Dios tomó la iniciativa y nos salvó mediante la obra de Cristo. Pedro estÔ enseñando que, sin que los malvados que mataron a Jesús supieran, Dios siempre había planeado entregar a Su Hijo para que fuera asesinado, y luego resucitarlo de entre los muertos. Fue en esta victoria que Dios demostró Su sabiduría y poder sobre la muerte. Argumentando a partir de las Escrituras, el apóstol continúa enfatizando el señorío de Cristo, que se da a conocer ahora a través de la resurrección.

Finalmente, Pedro hace un llamado a su audiencia a reconocer las Escrituras y la clara enseñanza del Antiguo Testamento con respecto a la identidad de Jesús (Hch 2:36). El argumento de Pedro estÔ saturado de las Escrituras. EstÔ razonando a partir del Antiguo Testamento para demostrar que Jesús es en realidad el mayor hijo de David, el Mesías de Israel.

​El Dr. R. Albert Mohler Jr. es el presidente del Southern Baptist Theological Seminary (Lousville, Kentucky) y una de las voces de mayor influencia en el panorama evangĆ©lico de los Estados Unidos actualmente. El Dr. Mohler es conocido por su firme y clara defensa del evangelio y por su fidelidad a las Escrituras. Puedes seguir sus publicaciones mediante su sitio web, Twitter y Facebook.

Pastorear en la era del yo | Jonathan Dodson

Pastorear en la era del yo

Un miembro de la iglesia escucha un podcast enérgico de un tema cultural popular. Conmovidos por lo que escucha, busca en Google algunos términos para leer un par de artículos acerca del tema. Durante el fin de semana, entra en YouTube y ve una entrevista fascinante con un supuesto experto en la materia. Unos días después, se forma una opinión firme sobre un tema complejo y volÔtil.

El domingo, escucha el sermón de su pastor de confianza con un nuevo filtro, tamizando su mensaje en busca de palabras clave y valores. Preocupado por algo que escucha, envía un mensaje de texto a unos amigos que han estado escuchando el mismo podcast. Esa misma semana, el grupo se reúne para debatir cómo pueden ayudar a la iglesia a corregir el rumbo.

PrĆ”cticamente de la noche a la maƱana, una opinión reciĆ©n acuƱada se ha convertido en el lente principal a travĆ©s de la cual los miembros de la iglesia evalĆŗan Ā«la fe que ha sido una vez dada a los santosĀ» (Judas 3). Sin un estudio bĆ­blico serio; sin escuchar la intención del autor o del discurso. Donde habĆ­a humildad bajo la Palabra, ahora hay juicio sobre la Palabra. Donde habĆ­a confianza, ahora hay desconfianza. ĀæCómo hemos llegado hasta aquĆ­?

LA ERA DEL YO

El documentalista britƔnico Adam Curtis comenta acerca de nuestra Ʃpoca:

En la era del individuo, es maravilloso ser libre, que no te digan los viejos de la clase alta —los patricios— lo que tienes que hacer, pero en su lado negativo, estĆ”s solo. Eso estĆ” bien cuando las cosas van bien, pero cuando van mal, eres dĆ©bil e inseguro. ƍbamos a estar en este mundo fantĆ”stico, en el que serĆ­amos el centro de todo y estarĆ­amos al mando de nuestras propias vidas, pero eso conlleva incertidumbres.

La era del yo es atractiva porque favorece la expresión individual. Se caracteriza por mantras como Ā«sĆ© libreĀ», Ā«sigue a tu corazónĀ» y Ā«hazlo tuyoĀ». El sentimiento central del individuo es supremo. Lo que mĆ”s importa no es lo que digan los demĆ”s, sino cómo me siento yo. El individualismo expresivo mira con recelo a instituciones como gobiernos, empresas e iglesias. Irónicamente, esa misma desconfianza no se dirige hacia uno mismo. Por el contrario, el individuo se sitĆŗa en el centro de todo, libre de formarse opiniones sin la carga de la tradición.

En esta nube de sospecha, surge una autoridad plagio, improvisada a partir de diversas fuentes: amigos, podcasts, artƭculos en lƭnea, YouTube y redes sociales. Esta nueva autoridad a menudo compite con las Escrituras, lo que lleva a los cristianos a desconfiar de la autoridad fiel y amorosa de los lƭderes de las iglesias locales. En su forma mƔs agresiva, esta falta de confianza en los lƭderes de la iglesia conduce a duras crƭticas y amargas divisiones.

Sin embargo, cuando la autoridad plagio falla, la gente también puede volverse débil e insegura. Mi amigo John luchaba contra la atracción hacia personas del mismo sexo.

DespuĆ©s de discipularle durante un par de aƱos, decidió que, si podĆ­a confiar a JesĆŗs su alma, podĆ­a confiarle su sexualidad. Se bautizó y se hizo muy activo en nuestra iglesia. TraĆ­a amigos no cristianos los domingos, preparaba postres para su grupo pequeƱo y recibĆ­a gente en su casa.

Pero, con el tiempo, John se mudó, dejó de participar en una iglesia local e improvisó una nueva autoridad que aprobaba el matrimonio homosexual. Entonces, un dĆ­a, entró en la sala y vio a su pareja colgando del techo por un cable elĆ©ctrico. John regresó a nuestra ciudad, debilitado en su visión de la vida e inseguro sobre el futuro. Su nueva autoridad no podĆ­a darle sentido al suicidio, asĆ­ que volvió a la iglesia.

PASTOREAR A TRAVƉS DEL PLAGIO

¿Cómo deben responder los líderes eclesiÔsticos a quienes estÔn inmersos en la era del yo? Ya sea que estemos pastoreando a alguien fortalecido o debilitado por el individualismo, podemos aplicar los mismos tres principios: 1) Escuchar su historia, 2) Cuestionar su historia, y 3) Volver a contar su historia en torno a Jesús.

Escuchar su historia

Mientras inhalan individualismo expresivo, las personas lidian con cuestiones muy importantes como la justicia racial, la Ć©tica sexual y la identidad de gĆ©nero. Escucha su lucha. Hazles preguntas como: ĀæQuĆ© te llevó a emprender este camino? ĀæQuĆ© influencias han sido mĆ”s formativas para ti? ĀæPor quĆ© este tema es tan importante para ti? Busca cosas que puedas afirmar, redimir o confrontar. Por ejemplo, cuando se les plantearon preguntas sobre la injusticia racial, nuestros ancianos afirmaron las preocupaciones de los miembros de la iglesia, pero trataron de redimir algunas de sus ideas ofreciendo una clase titulada: La raza y el evangelio.

Otra posibilidad es discernir una oportunidad de consejerĆ­a. Una persona que se ha provocado sufrimiento a ella misma a travĆ©s de una Ć©tica permisiva necesita ser consolada con la esperanza del evangelio. Aunque la desobediencia de John le llevó al pecado, JesĆŗs siempre acoge a los pecadores arrepentidos. Le preguntĆ© cómo afrontaba su pĆ©rdida y si era capaz de darle sentido a su sufrimiento. El yo resultó ser insuficiente para estas preguntas, pero nuestro Salvador no.

Cuestionar su historia

Aquellos que han deconstruido su fe lo habrĆ”n hecho con dudas genuinas, y las personas que abandonan la iglesia a menudo lo hacen con preocupaciones sinceras. Podemos simpatizar con el dolor, la confusión, la desesperación y la soledad, aunque sean auto provocadas. JesĆŗs miraba a las multitudes no solo como pecadores impuros, sino tambiĆ©n como personas acosadas y desamparadas, necesitadas de un pastor (Mt. 9:36).

Sin embargo, la empatía con la historia de una persona no debe malinterpretarse como aprobación del pecado o la incredulidad. Puede que tengamos que confrontar a alguien que ha sido herido por una iglesia pidiéndole que se reconcilie con sus antiguos líderes.

Mientras exploramos las dudas genuinas de un escéptico, también debemos estar alerta a la conveniencia de la independencia. Me he reunido con mi amigo Ryan muchas veces a lo largo de los años, pero cada vez que respondo a su pregunta escéptica, él plantea otra. Al final, le desafié diciéndole: «Kierkegaard decía que para que una doctrina se conozca de verdad hay que vivirla. Ryan, tienes que inclinarte hacia el cristianismo asistiendo a la iglesia, si realmente quieres ver si es verdad».

Volver a contar su historia

Cuando escuches las historias de la gente, pide discernimiento al EspĆ­ritu Santo. Ɖl corta el engaƱo y Ā«nos guiarĆ” a toda la verdadĀ» (Jn. 16:13). Anota mentalmente las cosas que se repiten o que no son ciertas. Luego pregĆŗntale a la persona si puedes regresar a ese tema o creencia. Es importante afirmar lo que es verdad antes de desafiar lo que no lo es. AsĆ­ se tiende un puente en lugar de quemarlo. Por ejemplo: Ā«SĆ­, el gĆ©nero es algo por lo que JesĆŗs se preocupa profundamente. Elevó a las mujeres en una Ć©poca en la que estaban marginadas por la sociedadĀ», o Ā«Es obvio que te han hecho daƱo; lo siento mucho. La iglesia puede ser un lugar desordenadoĀ».

Cuando cuestiones una mentira, considera hacer una pregunta. Por ejemplo: «¿Crees que es posible que la política se haya vuelto mÔs importante para ti que la comunión con Cristo?». «Cuando dijiste que a los líderes no les importaba, ¿tuviste una conversación con cada uno de los líderes?». «Estoy de acuerdo en que la iglesia puede ser muy desordenada, pero si no es demasiado desordenada para Jesús, no debería serlo para ti». Trata de guiarlos a un aspecto del carÔcter o ministerio de Cristo que corresponda con las mentiras que estÔn creyendo. Por ejemplo: «Sé que sientes que todo el mundo te ha defraudado, ¿pero has considerado que Cristo, y no la Iglesia, es tu fiel Defensor?».

CONCLUSIƓN

Escucha su historia, cuestiona su historia y vuelve a contar su historia en torno a Jesús. Esto puede ocurrir en una sola conversación o a lo largo de varias.

Por último, busca a alguien que te pastoree mientras pastoreas a otros en la era del yo. Pastorear a personas que critican tu iglesia, la predicación y el evangelio es un trabajo desgarrador. Si no tenemos cuidado, nos conformaremos con ministrar a otros sin que Jesús nos ministre a nosotros.

NecesitarĆ”s tiempo fuera del ministerio para descansar en Cristo. AsĆ­ que, empieza a hacer cosas ahora que te preparen para entonces. Pide a otros que oren por ti para que no caigas en la desesperación o en la insensibilidad hacia el rebaƱo. Programa reuniones con miembros de la iglesia vivificantes y alentadores. Sobre todo, recuerda que el rebaƱo es, en Ćŗltima instancia, responsabilidad del PrĆ­ncipe de los Pastores. Ɖl los ama mĆ”s de lo que tĆŗ oĀ yo jamĆ”s podrĆ­amos, y podemos confiarle el resultado de su fe.

Jonathan Dodson

Es el pastor principal de City Life Church, fundador de gcdiscipleship.com y autor de The Unwavering Pastor: Leading the Church with Grace in Divisive Times (The Good Book Co., 2022).

9 FORMAS DE PROTEGER A TUS HIJOS DEL ABUSO | JUSTIN Y LINDSEY HOLCOMB

EXPLƍCALE A TU HIJO QUE DIOS HIZO SU CUERPO
Una explicación puede ser algo asĆ­: ā€œCada parte de tu cuerpo es buena y algunas partes de tu cuerpo son privadasā€.

ENSƉƑALE LOS NOMBRES CORRECTOS DE LAS PARTES PRIVADAS DEL CUERPO
Puede ser incómodo al comienzo, pero usa los nombres de las partes del cuerpo. Los niños necesitan saber los nombres correctos de sus genitales. Saber esto les da a los niños un lenguaje correcto para entender su cuerpo, para hacer preguntas que se deben hacer y para hablar sobre cualquier comportamiento que pueda llevar al abuso sexual.

Identifica claramente cuĆ”les partes del cuerpo de tu hijo son privadas. ExplĆ­cale que ā€œnadie debe tocar algunas partes de tu cuerpo, excepto cuando necesitas ayuda en el baƱo, cuando te estĆ”s vistiendo o cuando vas al doctorā€. Puedes hacerlo con los niƱos pequeƱos mientras se baƱan o hacer que tu hijo se ponga un traje de baƱo y mostrarle que todas las Ć”reas que quedan cubiertas son ā€œprivadasā€. La analogĆ­a del traje de bajo puede ser un poco confusa porque no menciona que otras partes del cuerpo tambiĆ©n se pueden tocar de forma inapropiada (como la boca, las piernas, el cuello, los brazos), pero es un buen comienzo para que los pequeƱos entiendan el concepto de las partes privadas.

ANIMA A TU HIJO A QUE SE COMUNIQUE CONTIGO
Dile a tu hijo que puede contarte si alguien toca sus partes privadas o si lo tocan de cualquier forma que lo haga sentir incómodo (incluso en las partes que no estÔn cubiertas por el traje de baño), sin importar quién sea la persona o lo que le diga. Asegúrale a tu hijo que no se meterÔ en problemas si te cuenta que lo han tocado de forma inapropiada. MÔs bien, dile que estarÔs orgulloso de él por contÔrtelo y le ayudarÔs en la situación.

HABLA SOBRE LAS FORMAS DE TOCAR A OTROS
SĆ© claro con los adultos y los niƱos sobre la diferencia entre la forma apropiada de tocar y la inapropiada. A tu hijo le puedes decir algo asĆ­: ā€œLa mayorĆ­a del tiempo te gusta que te abracen, se acerquen a ti, te hagan cosquillas y te den besos, pero a veces no, y eso estĆ” bien. CuĆ©ntame si alguien —un familiar, un amigo o cualquier otra persona— te toca o te habla de una forma que te haga sentir incómodoā€.

EnseƱa a los pequeƱos a decir ā€œDetenteā€ y ā€œNo mĆ”sā€. Puedes reafirmar esto si paras inmediatamente cuando tu hijo te dice que ya no quiere mĆ”s abrazos o cosquillas. Tu reacción es importante para Ć©l porque demuestra que tiene control sobre su cuerpo y sus deseos.

Si hay familia extendida a la que se le dificulte entender los límites de tu familia, puedes explicarle que estÔs ayudando a tus hijos a entender que pueden decir no cuando no quieren que los toquen y que eso les ayudarÔ si alguien intenta lastimarlos. Por ejemplo, si tu hijo no quiere darle un beso al abuelo, deja que le choque los cinco o le dé un apretón de manos.

NO LE PIDAS A TU HIJO QUE SE HAGA CARGO DE TUS EMOCIONES
Sin pensar, a veces le decimos algo asĆ­ a los niƱos: ā€œEstoy triste, Āæme das un abrazo?ā€. Aunque esto puede ser inocente y bien intencionado, hace que el niƱo se sienta responsable de tus emociones y de cómo te sientes: ā€œMamĆ” estĆ” triste… debo animarlaā€. Si alguien quisiera abusar de un niƱo, puede usar un lenguaje similar para hacer que el niƱo le ā€œayudeā€ a sentirse mejor; y el niƱo puede racionalizarlo como si fuera aceptable si es algo que hace contigo de manera inocente.

Abuso infantil y cristianismo

Dios hizo cada parte de mi

Justin y Lindsey Holcomb

Cuida a tu hijo con la verdad de la Palabra de Dios

Esta historia sencilla y bellamente ilustrada ayuda a niños de dos a ocho años a entender por qué sus cuerpos son importantes y a distinguir entre el contacto físico apropiado y el inapropiado. Dios hizo cada parte de mí abre con delicadeza una conversación que cada familia necesita tener.

DESECHA LA PALABRA ā€œSECRETOā€
Explica la diferencia entre un secreto y una sorpresa. Las sorpresas son alegres y producen entusiasmo, porque dentro de poco tiempo se revelarÔ algo que traerÔ gran alegría. En cambio, los secretos causan aislamiento y exclusión. Cuando se vuelve costumbre guardar secretos con una sola persona, los niños son mÔs susceptibles al abuso. Los perpetradores suelen pedirles a sus víctimas que guarden el secreto entre ellos

ACLARA LAS REGLAS DE ā€œJUGAR AL DOCTORā€
ā€œJugar al doctorā€ puede convertir las partes del cuerpo en un juego. Si los niƱos quieren jugar al doctor, puedes reorientar su juego sugiriendo usar muƱecas y animales de peluche como pacientes en vez de su propio cuerpo. De esta forma pueden usar sus herramientas de doctor, pero para curar y cuidar a sus juguetes. QuizĆ”s se tarden un poco en hacer el cambio, pero recuĆ©rdales gentilmente que no jugamos al doctor con nuestro cuerpo. Si encuentras a tu hijo explorando su propio cuerpo con otro niƱo, aborda con calma la situación y pon lĆ­mites claros diciendo: ā€œParece que tĆŗ y tu amigo estĆ”n comparando sus cuerpos. Pónganse la ropa. Y recuerden, aunque se siente bien quitarse la ropa, debemos tener la ropa puesta mientras jugamosā€.

IDENTIFICA EN QUIƉN PUEDEN CONFIAR
Habla con tus niños sobre las personas en las que tú y ellos confían. Luego, dales permiso de hablar con estos adultos confiables cada vez que se sientan asustados, incómodos o confundidos por el comportamiento de alguna persona hacia ellos.

SI SOSPECHAS DE ABUSO, DENÚNCIALO INMEDIATAMENTE
Has leído estos pasos, así que ahora te puedes considerar defensor contra el abuso sexual infantil. Denuncia cualquier cosa que sepas o sospeches que puede ser abuso sexual. Si no lo haces tú, es posible que nadie mÔs lo haga.

Este artículo 9 formas de proteger a tus hijos del abuso fue adaptado de una porción del libro Dios hizo cada parte de mi, publicado por Poiema Publicaciones.

PƔginas 28 a la 29

El origen del pecado | Richard Phillips

DEFINICIƓN
La pregunta del origen del pecado indaga cuÔl fue la causa del pecado de AdÔn, por la que el género humano cayó de la justicia a la condenación, y contempla la relación de la venida del pecado al mundo con la voluntad del Creador bueno y santo, quien es soberano sobre todo.

SUMARIO
La enseƱanza bĆ­blica sobre el pecado comienza en el jardĆ­n, donde AdĆ”n violó la prohibición de Dios de comer del Ć”rbol prohibido. AllĆ­ descubrimos que, antes de la caĆ­da del hombre, el pecado existĆ­a en la forma de la serpiente tentadora: SatanĆ”s. Sin embargo, como Dios creó todas las cosas buenas, incluidos los Ć”ngeles que despuĆ©s cayeron, inevitablemente debemos enfrentarnos a la soberanĆ­a, omnisciencia y omnipotencia de Dios con respecto al origen del pecado. Una enseƱanza bĆ­blica equilibrada mostrarĆ” que Dios no es el autor del pecado, ya que, en Su santidad, Dios no tiene pecado ni maldad. Por otra parte, una cuidadosa reflexión bĆ­blica enseƱa que Dios permitió el pecado de tal manera que Ɖl permanece moralmente perfecto: Dios nunca es la causa principal, sino solo la secundaria en el pecado humano. El intento de dar un sentido racional al pecado siempre se tropezarĆ”n con la irracionalidad inherente al mismo. Sin embargo, en la cruz de Jesucristo, donde Dios quiso que Su Hijo fuera entregado a la muerte por manos de pecadores culpables, descubrimos la mejor respuesta a las preguntas sobre el origen del pecado en la gracia soberana de Dios, que le trae gloria por medio de la redención de los pecadores.

¿CuÔl es la causa del pecado humano?
La pregunta sobre el origen del pecado tiene importancia por lo que nos dice tanto del hombre como de Dios. Según las teorías modernas, el pecado del hombre se origina en sus orígenes evolutivos. Se dice que la historia implica un ascenso desde unos comienzos salvajes, de modo que el pecado se considera simplemente como algo innato de la naturaleza humana. El efecto de una visión evolutiva del hombre es normalizar lo que la Biblia llama pecado como una simple necesidad de nuestra existencia.

Este enfoque moderno del origen del pecado entra en conflicto de manera radical con la Biblia al negar una justicia original a AdÔn. Génesis 1:27 afirma que «Dios creó al hombre a imagen Suya», y esta imagen implica santidad personal, rectitud y, por lo tanto, la liberación de la necesidad de pecar. Donald Macleod escribe: «Según la Biblia, el hombre, tal como fue hecho por Dios, era recto. Fue hecho a la imagen de Dios. Estaba sin pecado alguno».1 Sin embargo, el hombre se convirtió en pecador cuando AdÔn sucumbió a la tentación en el jardín. En este importante sentido, el hombre pecó cuando AdÔn quiso pecar en su corazón. Aunque Dios le prohibió comer del Ôrbol de la ciencia del bien y del mal (Gn 2:17-18), AdÔn comió el fruto y cayó en el pecado (Gn 3:6). Por lo tanto, el pecado no se originó en la naturaleza humana tal y como Dios la creó, sino que resultó cuando AdÔn fue tentado por la serpiente maligna por medio de su mujer. Una vez que AdÔn pecó, toda la raza humana cayó con él, perdieron la justicia original de la creación hecha a imagen de Dios (Gn 6:4), comparten la culpa de AdÔn (Ro 5:12, 18) y se corrompieron con el pecado, de modo que de ahí en adelante cada ser humano nace como pecador (Sal 51:5).

Aunque podemos rastrear la entrada del pecado humano hasta la tentación y la caída de AdÔn, observamos que la caída de AdÔn fue precedida por la caída de los Ôngeles malvados, de los cuales el principal es SatanÔs, quien se disfrazó en el jardín como la serpiente., pues cuando AdÔn pecó, ya había un Ôngel pecador presente en el jardín. La Biblia no define con claridad la manera o el momento en que tuvo lugar la caída de los Ôngeles. Pero Jesús dice que SatanÔs «fue un asesino desde el principio» (Jn 8:44; ver 1 Jn 3:8), lo que muy probablemente se refiere al principio del relato de la creación. Pablo advierte a los líderes de la iglesia de que no se envanezcan y caigan en «la condenación en que cayó el diablo» (1 Ti 3:6), lo que sugiere que el pecado originario de SatanÔs fue un orgullo que resentía la creación del hombre a imagen de Dios. Es lógico que SatanÔs tentara a AdÔn y Eva para que fueran «como Dios» (Gn 3:5), porque esta misma rebeldía descontenta ocasionó su propia caída.

El pecado y la voluntad de Dios
Estos datos bíblicos nos llevan al asunto de la relación de Dios con el origen del pecado. Herman Bavinck comenta: «Sobre la base de la Escritura, es seguro que el pecado no comenzó en la tierra, sino en el cielo, a los pies del trono de Dios, en Su presencia inmediata».2 ¿Significa esto que el pecado tiene su origen en Dios o en Su voluntad?

Dados los atributos divinos de la omnisciencia y omnipotencia, es inconcebible que el pecado, ya sea como acto o como poder, pueda haberse originado separado de la voluntad de Dios. Algunos pensadores han tratado de eximir a Dios de las implicaciones de esta realidad. Por ejemplo, Immanuel Kant argumentó que era la voluntad de Dios que existiera el pecado porque era necesario para la posibilidad del bien en el mundo. Al igual que los pÔjaros solo pueden volar gracias a la resistencia contraria del viento, también la presión del pecado es necesaria para la perfección moral humana.3 Otros han argumentado que el pecado era necesario para la creación de Dios a fin de que el hombre ejerciera el libre albedrío. El problema de estos puntos de vista es que el pecado se convierte así en algo normativo para la condición humana y puede incluso considerarse como una especie de bien. Este punto de vista contrasta con la insistencia de la Biblia en que el pecado es siempre «malo ante los ojos del Señor» (2 Cr 29:6).

La Biblia enseƱa uniformemente la soberanĆ­a de Dios sobre todas las cosas (Mt 10:9; Sal 33:11), lo que incluirĆ­a el origen del pecado, pero las Escrituras niegan explĆ­citamente que Dios sea en SĆ­ mismo la fuente del mal. Santiago 1:13 afirma que Dios no es el autor del pecado: Ā«Que nadie diga cuando es tentado: ā€œSoy tentado por Diosā€. Porque Dios no puede ser tentado por el malĀ». 1 Juan 1:5 insiste: Ā«Dios es Luz, y en Ɖl no hay ninguna tinieblaĀ», por lo que el pecado no se origina en la naturaleza o el ser de Dios. Tampoco nada de lo hecho por Dios fue malo en modo alguno, como declara GĆ©nesis: Ā«Dios vio todo lo que habĆ­a hecho; y era bueno en gran maneraĀ» (1:31). Job 34:10 declara: Ā«Lejos estĆ© de Dios la iniquidad, / Y del Todopoderoso la maldadĀ». AdemĆ”s, la Biblia declara explĆ­citamente el odio de Dios por el pecado (Sal 5:4; Lc 16:15).

¿Muestran estos versículos que Dios simplemente permitió el pecado, sin que fuera Su voluntad? La respuesta debe ser que «no», si por permiso excluimos la voluntad positiva de Dios. Fred G. Zaspel escribe: «La relación de Dios con los actos pecaminosos no es puramente pasiva: Su participación no es la de una mera autorización».4 Podemos decir con razón que Dios tuvo la voluntad de permitir el pecado, pero al hacerlo se afirma Su gobierno providencial sobre el pecado. Los teólogos abordan esta situación afirmando que el papel de Dios en el origen del pecado no implica una causalidad primaria sino secundaria. Fue la voluntad de SatanÔs la que pecó al dirigir la rebelión de los Ôngeles, así como fue la voluntad de AdÔn la que pecó al tomar el fruto prohibido. En última instancia, estos fueron según la voluntad decretada por Dios, pero SatanÔs y el hombre siguen siendo responsables de su pecado. Zaspel explica que «todo lo que sucede, bueno o malo, proviene de la ordenación positiva de Dios; pero la calidad moral del hecho en sí mismo estÔ enraizada en el carÔcter moral de la persona que lo hace».5 Al mismo tiempo, debemos notar una diferencia entre la voluntad de Dios sobre el bien y el mal, la primera implica una habilitación positiva y la segunda un permiso positivo. Bavinck escribe: «La luz no puede por sí misma producir oscuridad; la oscuridad solo surge cuando la luz se retira».6

Aunque debemos negar cualquier bondad en el pecado mismo, sigue siendo cierto que Dios ha ordenado el pecado —de hecho, Dios utiliza el pecado sin pecar— para la alabanza de Su gloria. Puesto que Ā«Porque de Ɖl, por Ɖl y para Ɖl son todas las cosasĀ», Dios quiso utilizar el pecado, en Ćŗltima instancia, para mostrar la perfección de Sus atributos, de modo que Ā«a Ɖl sea la gloria para siempreĀ» (Ro 11:36). Por lo tanto, podemos llegar a decir que, aunque el pecado es malo, es bueno que haya pecado, pues de lo contrario Dios no habrĆ­a sido la voluntad de Dios que existiera.

La enseƱanza mĆ”s clara de las Escrituras que afirma tanto la voluntad de Dios sobre el pecado como la responsabilidad del hombre sobre el mismo formó parte del sermón de Pedro el dĆ­a de PentecostĆ©s. Al condenar al pueblo de JerusalĆ©n por su pecado contra el Salvador, Pedro declaró: Ā«ustedes lo clavaron en una cruz por manos de impĆ­os y lo mataronĀ» (Hch 2:23). El pecado fue cometido por el pueblo que clamó por la crucifixión de JesĆŗs, por Poncio Pilato en su error judicial, por los soldados romanos que clavaron a Cristo en la cruz, y por los sacerdotes y otros lĆ­deres religiosos que se burlaron del Hijo de Dios en Su tormento. Sin embargo, Pedro tambiĆ©n atribuye a Dios la plena soberanĆ­a sobre todos estos perversos acontecimientos. Ɖl aƱade en ese versĆ­culo que JesĆŗs fue Ā«entregado por el plan predeterminado y el previo conocimiento de DiosĀ» (Hch 2:23). Dios no solo sabĆ­a que Su Hijo serĆ­a torturado, escarnecido y asesinado, sino que fue de acuerdo con Su Ā«plan definitivoĀ» y eterno para la historia que estos eventos tuvieron lugar.

El «enigma» del origen del pecado
Al responder a las preguntas sobre el origen del pecado, si bien podemos afirmar muchas verdades importantes, nos encontramos ante lo que Herman Bavinck llamó Ā«el mayor enigma de la vida y la cruz mĆ”s pesada que debe soportar el intelectoĀ».7 Cuando se considera como una explicación del mundo tal como lo conocemos, el pecado tiene perfecto sentido: de hecho, sin una doctrina de la caĆ­da de la humanidad, la historia del mundo es incomprensible. Sin embargo, considerando los datos bĆ­blicos sobre el pecado en sĆ­, cuando nos preguntamos cómo es que seres creados totalmente buenos por Dios —tal como el Ć”ngel SatanĆ”s y el hombre AdĆ”n— pudieron querer pecar, se nos escapan todas las respuestas. Los intentos de racionalizar el origen del pecado tropiezan con la irracionalidad esencial de la criatura que se rebela contra el Creador. Esta irracionalidad aflige no solo a los pecados originarios de la historia antigua, sino tambiĆ©n a cada pecado que cometemos hoy. Cuando el cristiano se pregunta amargamente: «¿Por quĆ© pequĆ©?Ā», hay descripciones —por la tentación, por permanecer en el pecado interno, etc.—, pero no hay explicaciones verdaderas del origen de ningĆŗn pecado.

Es por esta razón que los cristianos pueden estar agradecidos por la pregunta «¿Por qué?» cuando se trata del pecado. Al no tener una respuesta verdadera en el lado humano de la ecuación, encuentra satisfacción en la gracia de la voluntad soberana de Dios. Romanos 11:32 afirma: «Porque Dios ha encerrado a todos en desobediencia para mostrar misericordia a todos». Solo a la luz de la gloria de la gracia de Dios empieza a tener sentido el pecado. Dios ha escogido salvar a Su pueblo, como pecadores, por medio de la sangre de Su Hijo como muestra de misericordia soberana. Los cristianos se dan cuenta así de que, porque nos convertimos del pecado que fue lavado mediante la sangre expiatoria, Dios es glorificado en Su Hijo. Lejos de minimizar la importancia de nuestros pecados continuos, los cristianos también se dan cuenta de que Dios es glorificado ahora en el poder que Su gracia proporciona permitiéndonos no pecar. El enigma del origen del pecado, pues, permite a los creyentes en Cristo percibir con gloriosa claridad el asombroso amor y la misericordia de Dios en Su Hijo, «para alabanza de la gloria de Su gracia» (Ef 1:6).

Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por Camilo PatiƱo.

Este ensayo es parte de la serie Concise Theology (Teología concisa). Todas las opiniones expresadas en este ensayo pertenecen al autor. Este ensayo estÔ disponible gratuitamente bajo la licencia Creative Commons con Attribution-ShareAlike (CC BY-SA 3.0 US), lo que permite a los usuarios compartirlo en otros medios/formatos y adaptar/traducir el contenido siempre que haya un enlace de atribución, indicación de cambios, y se aplique la misma licencia de Creative Commons a ese material. Si estÔs interesado en traducir nuestro contenido o estÔs interesado en unirte a nuestra comunidad de traductores, comunícate con nosotros.

NOTAS AL PIE
1Donald Macleod, A Faith to Live By: Understanding Christian Doctrine [Una fe para vivir: Comprendiendo la doctrina cristiana] (Ross-shire, UK: Christian Focus, 1998), p. 110.
2Herman Bavinck, Reformed Dogmatics (DogmƔtica reformada), 4 vols., trad. John Vriend (Grand Rapids, MI: Baker, 2006), 3:36.
3Ibid., 3:56.
4Fred G. Zaspel, The Theology of B. B. Warfield: A Systematic Summary [La teologƭa de B. B. Warfield: Un resumen sistemƔtico] (Wheaton, IL: Crossway, 2010), p. 205.
5 Ibid.
6Bavinck, Reformed Dogmatics [DogmƔtica reformada], 3:63.
7 Ibid., 53.


LECTURAS ADICIONALES
Berkhof, Louis. Teología sistemÔtica (Libros Desafío, 1995). Berkhof ofrece una consideración breve y legible, pero completa, de este tema.
Bavinck, Herman. Reformed Dogmatics, Volume Three: Sin and Salvation in Christ [DogmÔtica reformada, edición condensada en un solo volumen: Pecado y salvación en Cristo]. Trad. John Vriend (Grand Rapids, MI: Baker, 2006). Es el tratamiento mÔs completo y maduro que existe sobre el tema. La sección correspondiente estÔ disponible en línea aquí (en inglés).
Bowers, Johnathan. «Seven Things the Bible Says about Evil [Siete cosas que dice la Biblia sobre el mal]» (Desiring God, 18 de octubre de 2011). Este artículo es especialmente útil para conectar las respuestas al asunto del mal con la cruz de Cristo.
Piper, John. «God Planned Sin! [”Dios planeó el pecado!]». Extracto del sermón en video que argumenta a partir de las Escrituras que el mayor de todos los pecados, el grotesco asesinato de Jesucristo, fue el plan de Dios que reveló Su voluntad para salvar a los pecadores.
Piper, John. «Is God Sovereign Over Sin? [¿Es Dios soberano sobre el pecado?]». Extracto del sermón en video que explica la voluntad soberana de Dios y Su control sobre todo pecado.
Warfield, B. B. Works [Obras] (10 vols. Grand Rapids, MI: Baker, 2003) 2:20-22.
———. Selected Shorter Works [Obras breves selectas] (Phillipsburg, NJ: P&R, 1970) 2:310-13. Warfield ofrece una perspectiva perspicaz sobre la visión ortodoxa del origen del pecado, destacando especialmente las enormes contribuciones de AgustĆ­n.
«What is the origin of sin? [¿CuÔl es el origen del pecado?]» ¿Preguntas sobre Dios? Breve y útil resumen del tema.

La Avaricia | Miguel Lecaro

LA AVARICIA

Para los propósitos de estos apuntes, es conveniente echar unos pÔrrafos sobre lo que es una persona avara.

El avaro busca riquezas. El avaro no expone nunca su caudal, por el miedo de perderlo.

La avaricia es el ansia de guardar y atesorar. Como medio mƔs fƔcil y posiblemente seguro, el avaro nada o poco gasta. El avaro es un buen conservador de su riquezas, pero no para adquirirlas y mucho menos para aumentarlas, pues tiene temor de perderla en poca cantidad.

El avaro ve y cuenta las riquezas que nunca disfruta, pues vive en constante sobresalto pensando que la gente le puede robar.

He notado que algunos confunden a los avaros con los usureros. Es verdad que los unos y los otros quieren adquirir dinero sin riesgo. Sin embargo, el usurero puede no ser avaro. Yo conozco usureros que son buen comerciante.

El avaro acumula riquezas por una gran variedad de medios como estos: Por un matrimonio con una persona rica. Por herencias que muchas veces le vienen sin esfuerzos de su parte para obtenerlas, y también por ciertas explicaciones; por estos medios el avaro acumula sus riquezas. Pero nunca por ningún tipo de negocios en los que tenga que invertir.

La filosofĆ­a del avaro es aumentar sus riquezas sin hacer uso alguno de ellas.

Conversaba con un amigo sobre el tema que estoy escribiendo, y me decĆ­a que cierto profesor en la Universidad dijo una vez que: ā€œEl dinero es alimentoā€. ĀæQuĆ© le parece esa opinión? Me dijo. Yo le respondĆ­ que la Ćŗnica manera de conocer su capacidad alimenticia es o consiste en comĆ©rselo. Pero el avaro no estĆ” dispuesto a comĆ©rselo comprando alimentos, porque Ć©l no gasta el dinero, sino que lo acumula y esconde en el lugar donde no puede ser hallado.

Es que los avaros atesoran como que fueran a vivir eternamente, en marcado contraste con los prodigos que disipan lo mismo que si fuesen a morir.

Hay algo que no comprendo de los avaros. Que guardan sus tesoros como que fueran realmente suyos; pero temen servirse de el como si en realidad le perteneciesen a otro.

Joel, hijo de un buen amigo, me dijo el otro dĆ­a que conversaba con el sobre el tema de los avaros

Joel, le preguntĆ©: ĀæQuĆ© es para ti un avaro? Y esta fue su interesante respuesta: ā€œUna persona que se empeƱa en vivir pobre para morir ricoā€. Joel es un muchacho inteligente me agrada hablar con Ć©l.

Cuando tenía unos doce años de edad, recuerdo bien esta historia que según la persona que la contaba era verídica.

Un hombre que era conocido en el barrio como avaro, murió de un fulminante ataque al corazón.

Algunos dĆ­as antes de su muerte habĆ­a pedido a una vecina que le pusieran un terno color negro con el que deseaba ser sepultado.

Se cumplió su deseo al pie de la letra.
Mas como todos sabĆ­an que ese hombre tenĆ­a dinero, lo buscaron afanosamente sin encontrarlo.

Luego del entierro, los vecinos comenzaron a trastornar la casa del difunto, buscando el dinero sin lograr hallarlo.

Un viejo sastre contó mÔs tarde que el avaro ya enterrado, le había pedido una aguja con hilo negro, para coser un bolsillo a su saco, con el que fue enterrado.

Conclusión. Parece que este avaro, cosió el dinero en el o los bolsillos del vestido negro, y de esta manera se llevó su adorado dinero con él hasta la tumba.

ĀæPuede llegar a ese extremo una persona dada a la avaricia?
Es muy posible, porque el avaro no quiere separarse del dinero, que lo considerando a Ʃl an en la muerte.

OĆ­ una vez un chiste sobre los avaros narrado a manera de un cuento.

Un avaro, encontró en la puerta de su casa un perrito que lo habían abandonado. Como deseaba tener un animal de esa clase para construirlo en guardiÔn de su tesoro, se adueñó del pequeño animal que desde ese día ladraba y aullaba de hambre.

Un día del perrito vio que su amo abrió parcialmente la puerta para recibir un paquete que alguien le enviaba. Corrió, con las pocas fuerzas que aún le quedaban, y huyó de su prisión.

Perdido el perro, y siendo demasiado avaro para sustituirlo, hacƭa Ʃl personalmente su ronda de guarda, ladrando como si fuera un perro.

Chiste ilustración de avaricia, no lo sé. Lo único seguro que aquí tenemos un retrato de cuerpo entero, de lo que es un avaro y a los extremos que puede llegar su avaricia.

¿Ustedes creen que un avaro puede llegar a esos estados también? Bueno yo conozco a una persona que heredó una cuantiosa fortuna y que se viste de ropa usada. Es verdad lo que les digo.

De mis lecturas aquĆ­ y allĆ”, les cuento algunos casos sobre la avaricia.

Un banquero avaro asta lo inenarrable, lo contrario de su hijo manirroto, empleado en el Banco de su padre, le pidió un día que le adelantara un mes de su sueldo.

Negativo, le respondió el padre, porque sólo quieres dinero para gastarlo locamente con tus amigos, etc.

  • –  Ć“yeme papĆ”. Es que lo necesito con urgencia.
  • –  Entonces el avaro banquero le respondió: ā€œy si te mueres Āædónde cobrarĆ© yo?ā€. – He hurgado hasta donde me ha sido posible, por tener alguna información acerca de un tenor de nombre: Francisco Tamagno. Sólo pude averiguar, que era un hombre corpulento y que cantaba aceptablemente bien. El empresario le daba cuatro velas, (en ese tiempo no habĆ­a alumbrado elĆ©ctrico) y esto lo hacia para alumbrar su camerino. Ɖl encendĆ­a una diciendo: ā€œPara ver con dos bastaā€.
    ¿Pero si solo has encendido una? Le replicaba el empresario: ¿Dónde estÔ la otra? La otra replicaba el tenor, es la reflejada en el espejo que también alumbra.
    La avaricia queda al desnudo aquĆ­ tambiĆ©n. Un hombre enfermo muy rico, pero avaro en sumo grado, fue a una clĆ­nica para que le hicieran la dentadura, Regateando a mĆ”s no poder concertaron con el dentista el precio. DespuĆ©s de una serie de pruebas, terminó haciĆ©ndole dos piezas maravillosas. MĆ”s con el avaro cliente, dĆ”ndose cuenta que si decĆ­a que el trabajo era perfecto, a lo mejor le quisiera subir el precio, comenzó a ir y venir repetidas veces a la clĆ­nica pretextando pequeƱos defectillos de la dentadura. Cansado el dentista de tantas injustas reclamaciones, en una de estas tantas visitas, le quitó las dos piezas y las arrojó violentamente contra la pared de piedra. Entonces, dĆ”ndole unas palmaditas a la espalda del avaro, le dijo ā€œahora, a tomar sopitas toda la vidaā€. En un recorte de una vieja revista me encontrĆ© con un tema: ā€œLa avariciaā€. Lo copio literalmente: ā€œuna serpiente se deslizó en el taller del herrero y comenzó a pedir caridad a los diversos utensilios que habĆ­a allĆ­, quien mĆ”s, quien menos, le dieron algo. Por Ćŗltimo, la serpiente se volvió a la lima.

– Dame una limosna por caridad, le rogó con insistencia. Ā”Eres ingenua! Le respondió la lima.

ĀæDarte yo algo? Yo nunca doy nunca nada, por el contrario, suelo tomar de los demĆ”s todo lo que puedoā€.

Creo que esta es una fĆ”bula por lo que dice al final. ā€œLa lima es el mejor sĆ­mbolo de un avaro, porque los de esta clase nunca dan, sino que quitan.

Y esta sĆ­ es una fĆ”bula del conocido escritor espaƱol: FĆ©lix MarĆ­a Samaniego. Su titulo es ā€œEl enfermo y la visiónā€.

ā€œ- Ā”Conque de tus recetas exquisitas, Ā”Un enfermo exclamó ninguna alcanza! El medico se fue sin esperanza Contando con los dedos sus visitas. AsĆ­ desengaƱado.
Y creciendo por horas sus dolencias, De este modo examina s conciencia:

  • –  En todos mis contratos he logrado,
  • –  No lo niego, ganancia muy segura; TrabajĆ© en calcular mis intereses, AumentĆ© mi caudal en pocos meses MĆ”s por felicidad que por usura.
    Sin rencor ni malicia, Hice que a mil deudores pusieran preso. Murió pobre en la cÔrcel, lo confieso; Mas, en fin, es un hecho de justicia.
    Si por cierto instrumento Reduce una familia muy honrada
    A pobreza extrema
    Algún día leerÔn mi testamento Entonces, muerto yo se harÔ patente En la tierra, lo mismo que en el cielo, Para alivio de pobres y consuelo, Mi caridad ardiente.
    Una visión se acerca, y dice: – Ā”Hermano, La esperanza condeno
    ”Del que aguarda a morir para ser bueno! Una acción de piedad estÔ en tu mano. Tus prójimos, según sus oraciones, EstÔn necesitados:
    Para ser remediados.
    Han menester siquiera cien doblones.
  • –  Ā”Cien doblones! Ā”No es nada!
    Y si, porque Dios quiera, no me muero Y después me hace falta ese dinero, ¿Sería caridad bien ordenada?

-Avaro, ĀæTe resiste? Pues al cabo

Te anuncio que tu muerte estÔ cercana. ¿Me muero? ”Pues que espere a mañana!

La visión se volvió sin un ochavoā€.

Otro retrato aquí también de un avaro, que aun cercana la hora de su muerte, no tiene sentimientos de compasión, aunque vea el sufrimiento de su prójimo.

Con todo respeto a Samaniego, no defino a este hombre como avaro. Mas, si lo dice Samaniego ”Quién soy yo para decir lo contrario!

Permítanme entrar en un campo de reflexiones sobre la avaricia. ¿Se puede decir que hay mujeres entregadas a la avaricia? No dudo que existan mujeres avaras en este mundo; pero creo que son mÔs los hombres que las mujeres, porque ellas estÔn mÔs cerca de la naturaleza.

ĀæSe puede decir que todo rico es avaro? Con frecuencia se oye decir esto, como que siendo avaro pudiese uno ser rico. El rico es una persona que le agrada vivir bien, que gasta su dinero y lo invierte en su bien personal y de su familia. Pero el avaro no es asĆ­. Por lo tanto, no se puede decir que todo rico sea avaro, porque es lo uno o es lo otro.

Leƭ no sƩ donde que hay animales avaros, por ejemplo, la ardilla y casi todos los insectos. Sin embargo, esto ahorran por sabidurƭa no por avaricia. Creo que es un error hablar de esta manera.

ā€œAvaro como un judĆ­oā€. Es un dicho popular con el que no estoy de acuerdo. Es que a los avaros se los pinta con una nariz ganchuda y de la misma forma a los judĆ­os.

Creo que es un error hablar de esta manera. Dejo constancia que no estoy defendiendo a los judƭos, pero creo que no se dice la verdad cuando se quiere ver en todo judƭo un avaro. Yo conozco a muchos judƭos que son hƔbiles comerciante que arriesgan su dinero en negocios, y eso no es propio de un avaro.

Y algo que va a favor de los avaros, es que muchos de ellos llegar a tener una larga vida, mueren de viejos. Hacen de la vida un rito moderado, comen frugalmente y cuando caen enfermos, recurren a medicinas llamadas ā€œCaserasā€, que muchas veces resultan mejores que las que venden en la farmacia

Esto no es en defensa de los avaros sino una verdad conocida por todos nosotros.

Por aquello que se dice: ā€œQue las costumbres nos hacen felicesā€. ĀæPodrĆ­a decirse tambiĆ©n que los avaros son felices porque estĆ”n acostumbrados a la forma de vida que tienen?

Yo creo que no. Me parece que algunas veces se confunde la felicidad con la ā€œconformidadā€ a un estatus de vida, pensando que eso es lo mejor para nosotros.

El conformista para mi es un sufridor, una persona que no aspira, que no desea subir, que, si vive junto a una pocilga, no desea salir de ese lugar porque cree que asĆ­ es que debe vivir y no de otra manera.

Volviendo al tema de la avaricia, el avaro vive miserablemente porque asĆ­ quiere vivir, no porque no puede vivir mejor si gastara el dinero que tiene. Por otra parte, no puede considerarse feliz a una

persona que pudiendo vivir de una manera mejor, se empeña en vivir miserablemente sólo porque no quiere gastar el dinero que posee.

La verdadera felicidad no se encierra, no se enclaustra, todo lo contrario busca espacio, amplia horizontes, comunica su felicidad. El avaro se encierra en una celda como una prisión, porque es avaro hasta para comunicarse con la gente. No, de ninguna manera, el avaro no es feliz, nunca lo ha sido ni jamÔs lo serÔ.

¿Qué dice la biblia sobre la avaricia?

El apóstol Pablo nos responde: ā€œLa avaricia que es idolatrĆ­a

Cuando el apóstol Juan dijo en el Ćŗltimo versĆ­culo de su primera carta estas palabras: ā€œHijitos guardaos de los Ć­dolosā€, nos estaba abriendo los ojos para que ampliĆ”ramos nuestra visión sobre el sentido y significado de lo que debemos entender por idolatrĆ­a.

Por la herencia de la Iglesia Católica que casi todos tenemos, cuando hablamos de ídolos, inmediatamente llevamos nuestra mente a las imÔgenes y esculturas que llenan los templos católicos.

Sin embargo, eso no es toda la verdad sobre la idolatría. Hay también la egolatría, que es la adoración así mismo y que se practica tanto en los hombres como en las mujeres. Y por supuesto, hay la idolatría de lo que poseemos, que es justamente donde encaja la avaricia.

Seguramente el apóstol conoció a muchos avaros en su época, y los conoció en relación con la iglesia cristiana que él mismo fundó.

Y los consideró avaro porque a pesar de poseer bienes de este mundo, no aportaban para la obra del Señor como debían hacerlo. Leí hace unos días un anÔlisis sobre la avaricia donde el autor decía que:

ā€œCaracterĆ­stica inequĆ­voca de toda persona avara es que esta clase de gente es muy hĆ”bil para hacer que otras denā€:

Son las mĆ”s grande motivadoras para que sean otras las personas que aporten con dinero y objetos de valor, mientras que ellos no aportan con nadaā€ ĀæQuĆ© les parece?

Un avaro, adorador de dinero, es ese joven que vino corriendo para hacerle la pregunta a JesĆŗs. Veamos el episodio bĆ­blico (Marcos 10:17-25).

Al seguir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando de rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno ¿Que haré para heredar la vida eterna?
Jesús le dijo: ¿ Por qué me llamas bueno?
Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios.

Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y madre.

El entonces, respondiendo, le dijo Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud. Entonces Jesús, mirÔndole, le amó, y le dijo:

Una cosa te hace falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrƔs tesoro en el cielo; y ven, sƭgueme, tomando tu cruz.

Pero Ʃl, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenƭa muchas posesiones.

Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: ”CuÔn difícilmente entrarÔn en el reino de Dios los que tienen riquezas

Los discípulos se asombraron de sus palabras; pero Jesús, respondiendo, volvió a decirles: Hijos, ”cuÔn difícil es entrar en el reino de Dios a los que confían en las riquezas!

MÔs fÔcil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. Hay algunas cosas que siempre me llaman la atención de este hombre.

1.- QUE ERA JOVEN.- Generalmente a los avaros los imaginamos como personas mayores de edad; pero no hay tal, la avaricia se la encuentra en todas las edades y este episodio bĆ­blico lo prueba.

2.- ERA UN HOMBRE RELIGIOSO.- Y religioso desde su mocedad. Es decir, que sus padres lo habƭan educado en las cosas de Dios, de tal manera que podƭa contestar las preguntas que le hicieran sobre los mandamientos del SeƱor. Sin embargo su verdadero dios era el dinero y No el Dios Vivo y Verdadero.

3.- ERA UN HOMBRE ENGAƑADO.- Que piensa que por su religiosidad podrĆ­a ser un miembro del cielo. La frase: ā€œTodo esto he guardado desde mi mocedadā€. Revela esta idea en su corazón. Pero ignora que Dios no comparte la adoración con otros dioses.

4.- Sólo hay un modo de acabar con la avaricia, acabando con el Ć­dolo.- ā€œ vende todo lo que tienes y dalo a los pobresā€. El Ć©nfasis de esta frase es la palabra ā€œTODOā€. No le dice una parte, sino ā€œTODOā€.

La avaricia tiene que arrancƔrsela de raƭz, de lo contrario, en cualquier momento rebrota. El avaro tiene que aprender a depender de Dios y no de las riquezas.

Una persona con quien hablƩ sobre este tema que estaba escribiendo, me ha enviado esta nota que cumplo en publicarla:

ā€œĀæSabe usted que los mĆ”s grandes avaros que existen en el mundo son de origen judĆ­o?. Y aƱade este dicho que circula por todas partes: ā€œAvaro como un judĆ­oā€. Si usted quiere tener un ejemplo de avaricia, seƱale a un judĆ­oā€.

No tengo nada contra lo dichos, adagios y refranes que circulan por todas partes; sin embargo, no creo que se les deba dar todo el crƩdito que demandan.

Decir que todo judƭo es avaro, no creo que es hablar con verdad. Que hay judƭos avaros, no lo dudo; pero de allƭ tomarlos como sƭmbolos de la avaricia, no creo que hacemos bien. Ya dije antes algo sobre esto mucho mƔs arriba.

SĆ© de muchos judĆ­os que son buenos comerciantes que no son derrochadores ni despilfarradores pero eso no los califica como avaros.

No creo que si una persona maneja su negocio sin dispendios ni gastos excesivos, se le pueda llamar por esto avara.

Todo lo contrario, quien dirige su negocio inteligentemente y no exagera los gastos, para mĆ­, esa persona estĆ” obrando correctamente.

En este momento llaman a la puerta de la oficina Pastoral y es una persona que tiene un sólido negocio del que gana mucho dinero. ”Saben a qué viene este hombre? Me pide una ayuda económica par comprar unos juguetes a los hijos de sus empleados.

Este es un gesto inequĆ­voco tambiĆ©n de avaricia. Ɖl puede comprar juguetes a esos niƱos porque tiene el dinero suficiente para hacer esto. Pero no lo hace, porque es adorador del dinero que es su verdadero dios.

ā€œĀ”CuĆ”n difĆ­cilmente entrarĆ”n en el reino de Dios los que tienen riquezas!ā€

Y yo me permito decir: No sólo los que tienen riquezas, sino que las riquezas los tienen a ellos.

El Ps. Dr. Miguel Lecaro Tobar

Nació en la ciudad de Guayaquil el 3 de agosto de 1920. A los 20 años se entregó a Cristo, egresó del Seminario Bíblico del Ecuador en 1945.
Fue profesor de dicha institución por mÔs de 40 años, orador en el programa «Alianza en Marcha» que se transmitía diariamente desde Bonaire. Durante 35 años fue pastor radial de la HCJB y gerente de su eslabón en Guayas.
Fue Presidente, Vicepresidente, Secretario y Tesorero de la Junta Directiva Nacional de la Alianza Cristiana y Misionera.
Distinguido por la Universidad Teológica de Nyack, Nueva York, con el Título Doctor en Divinidades, H.C. El Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Trabajo y Recursos Humanos, le concedió la mÔxima presea al Mérito Laboral.
Estuvo casado con Zoila Romo por mƔs de 68 aƱos, le sobreviven sus hijos: Alejandro, DƩbora, Sara y Colombia.
Pastoreó el Templo Alianza de Guayaquil, desde el año 1948 hasta que nuestro Salvado lo llamó a su presencia en en el mes de Junio del año 2015.

1 Corintios 15:10
Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado mƔs que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo.

RESEƑA: EL ORIGEN Y EL TRIUNFO DEL EGO MODERNO | Carl R. Trueman

«Soy una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre». Si bien esta es una frase a la que ya nos hemos acostumbrado a escuchar en los últimos años, es una frase que habría sido incomprensible para aquellos que vivieron y murieron hace solo un par de generaciones. Aunque tiene mucho significado hoy, habría carecido de todo sentido en ese momento. Entonces, ¿qué es lo que ha sucedido en las décadas recientes para hacer que esta frase tenga sentido? ¿Qué ha sucedido para que sea tan normal que negarla hoy es ser marcado como un anticuado intolerante?

Los orígenes del nuevo libro de Carl Trueman se encuentran en su curiosidad sobre cómo y por qué esta afirmación ha llegado a ser entendida tanto coherente como significativa. El origen y el triunfo del ego moderno es esencialmente una exploración de 200 pÔginas del cambiante entendimiento del ser en el mundo Occidental. Por mucho que queramos atribuir la frase a la revolución sexual, Trueman estÔ convencido de que los cambios que hemos visto en las costumbres sexuales desde la década de 1960 son síntomas de cambios mÔs profundos «en la forma en que pensamos sobre el propósito de la vida, el significado de la felicidad», y qué es lo que realmente constituye el sentido de las personas sobre quiénes son y para qué existen. Para entender cómo un hombre puede realmente ser una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre, debemos entender «cómo y por qué una cierta noción del yo ha llegado a dominar la cultura de Occidente [y] por qué este yo encuentra su manifestación mÔs obvia en la transformación de las costumbres sexuales». Con todo eso en su lugar, el estudio solo puede completarse si se considera «cuÔles son y pueden ser las implicaciones mÔs amplias de esta transformación en el futuro».

Trueman divide el libro en cuatro partes. En la primera, él introduce conceptos bÔsicos y figuras clave que aparecerÔn una y otra vez. Hay tres filósofos que son centrales para su entendimiento de los cambios sociales: Phillip Rieff, Charles Taylor y, en menor medida, Alasdair McIntyre. Al examinar su trabajo, él introduce conceptos como el «el triunfo de lo terapéutico», «el hombre psicológico», «la anticultura», y «el imaginario social». Cada uno de estos términos aparecen una y otra vez, así que al lector le convendría leer despacio y anotar definiciones.

En la parte dos, se enfoca en desarrollar los siglos XVIII y XIX, empezando con Jean-Jacques Rousseau y luego avanza a un número de prominentes poetas del Romanticismo. Finalmente, se dirige a las ideas que cambiaron el mundo de Friedrich Nietzsche, Karl Marx y Charles Darwin, quienes «en sus diferentes formas proporcionaron una justificación conceptual para rechazar la noción de naturaleza humana y, por lo tanto, allanaron el camino para la plausibilidad de la idea de que los seres humanos son criaturas plÔsticas sin identidad fija fundada en una esencia intrínseca e irradiable». Es a través de estos hombres que la noción del yo de la sociedad se psicologizó.

En la parte tres, se dirige a Sigmund Freud, a travĆ©s de quiĆ©n la psicologĆ­a se volvió sexualizada, y a sus seguidores, a travĆ©s de quienes la sexualidad se volvió politizada. Freud enseñó que los humanos son, en esencia, criaturas sexuales y, por lo tanto, definidas por sus inclinaciones sexuales. Si antes de Freud el sexo era una cuestión de actividad, despuĆ©s de Freud fue una cuestión de identidad. Si antes de Freud el sexo se trataba de hacer lo que te hacĆ­a feliz, despuĆ©s de Freud el sexo se trató sobre ser tu autĆ©ntico yo. Aquellos que promovieron el pensamiento freudiano —Wilhelm Reich, Herbert Marcuse y otros— lo hicieron a travĆ©s de un marco Marxista que veĆ­a las normas sexuales tradicionales como marcas de un patriarcado opresivo decidido a mantener su propio poder. Resistir el patriarcado requerirĆ­a total libertad sexual y autodefinición. Si a travĆ©s de Rousseau la identidad se psicologizó, entonces a travĆ©s de Freud la psicologĆ­a (y por ende la identidad) se sexualizó, y a travĆ©s de Reich y Marcuse la identidad (y por ende el sexo) se politizó.

Con este marco establecido, la parte final del libro muestra cómo todos estos desarrollos conceptuales se han desplegado y se estÔn desplegando actualmente en la sociedad. Examina el triunfo de lo erótico a través del surrealismo, la cultura pop y la pornografía; examina el triunfo de lo terapéutico a través de prestigiosas universidades y los fallos de la Corte Suprema; examina el triunfo del T (Transgenerismo) como un derroque casi absoluto de todos los acuerdos tradicionales del sexo, la sexualidad e incluso de la humanidad.

El transgenerismo es un síntoma, no una causa. No es la razón por la que las categorías de géneros estén ahora tan confundidas; es mÔs bien una función de un mundo en el que el colapso de la metafísica y del discurso estable ha creado tal caos que ni siquiera el mÔs bÔsico de los binarios, el que existe entre lo masculino y lo femenino, puede reclamar un estatus objetivo significativo. Y las raíces de esta patología se encuentran profundamente dentro de las tradiciones intelectuales de Occidente.

Aunque El origen y el triunfo del ego moderno es una lectura exigente, especialmente para aquellos que no estÔn familiarizados con muchas de estas categorías y personajes, es una lectura gratificante. En sus pÔginas, Trueman explica acertadamente cómo y por qué nuestra cultura ha llegado al lugar donde «soy una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre» ya no es una frase sin sentido y contradictoria. Y comienza a explicar lo que estÔ en juego si esta larga marcha no es interrumpida, si no es refutada de acuerdo a la verdad. Como yo lo veo, El origen y el triunfo del ego moderno no es solamente el libro mÔs importante que leí en 2020, sino también el mejor. No puedo recomendarlo lo suficiente.

El origen y el triunfo del ego moderno: amnesia cultural, individualismo expresivo y el camino a la revolución sexual. Carl R. Trueman. B&H Español, 256 pÔginas.
Esta reseƱa fue publicada originalmente en Tim Challies.

ĀæPOR QUƉ ALGUIEN SE CONVIERTE EN CRISTIANO? | Tim Keller

Muchos dicen que los cristianos que mantienen las doctrinas históricas y tradicionales estĆ”n detrĆ”s de los tiempos, son demasiado exclusivos y estĆ”n ā€œen el lado equivocado de la historiaā€. Dos libros recientes que ponen en duda este punto de vista son del historiador y biblista Larry Hurtado, Destructor de los dioses: La distinción de los primeros cristianos en el mundo romano (Baylor University Press, 2016) y ĀæPor quĆ© en la Tierra se hizo cristiano alguien en los primeros tres siglos? (Marquette University Press, 2016).

Los primeros cristianos fueron ampliamente ridiculizados, especialmente por las élites culturales, excluidos de los círculos de influencia y de negocios, y a menudo perseguidos y condenados a muerte. Hurtado dice que las autoridades romanas eran excepcionalmente hostiles hacia ellos, en comparación con otros grupos religiosos.

¿Por qué? Se esperaba que la gente tuviera sus propios dioses, pero que también estuvieran dispuestos a mostrar honor a todos los demÔs dioses. Casi todas las casas, todas las ciudades, todos los gremios profesionales y el propio Imperio tenían sus propios dioses. Ni siquiera podías ir a una comida en una casa grande o a cualquier evento público sin que se esperara que hicieras algún ritual para honrar a los dioses de ese grupo o lugar en particular. No hacerlo era muy insultante, al menos, para la casa o la comunidad. También era peligroso, ya que se pensaba que tal comportamiento podía traer la ira de los dioses. En particular, se consideraba traición no honrar a los dioses del imperio, en cuya autoridad divina se basaba su legitimidad.

Los cristianos, sin embargo, veían todos estos rituales y tributos como idolatría. Estaban comprometidos a adorar a su Dios exclusivamente. Aunque los judíos tenían el mismo punto de vista, en general eran tolerados, ya que eran un grupo racial distinto, y su peculiaridad se veía como una función de su etnia. El cristianismo, sin embargo, se extendió por todos los grupos étnicos, y la mayoría de ellos eran antiguos paganos que de repente, después de la conversión, se negaron a honrar a los otros dioses. Esto creó enormes problemas sociales, haciendo que fuera perturbador o imposible que los cristianos fueran aceptados en la mayoría de las reuniones públicas. Si un individuo en una familia o un sirviente se convertía en cristiano, de repente se negaban a honrar a los dioses de la casa.

La propagación del cristianismo fue vista como subversiva para el orden social, una amenaza para el modo de vida de la cultura. Se pensaba que los cristianos eran demasiado exclusivos para ser buenos ciudadanos.

Pero a la luz de los enormes costos sociales de ser cristiano en los primeros tres siglos, ¿por qué alguien se hizo cristiano? ¿Por qué el cristianismo creció tan exponencialmente? ¿Qué ofrecía el cristianismo que era mucho mayor que los costos? Hurtado y otros han señalado tres cosas.

En primer lugar, los cristianos fueron llamados a un ā€œproyecto socialā€ Ćŗnico que ofendió y atrajo a la gente. Los cristianos prohibieron tanto el aborto como la prĆ”ctica de la ā€œexposición infantilā€, en la que los bebĆ©s no deseados eran simplemente desechados. Los cristianos eran una contracultura sexual en el sentido de que se abstenĆ­an de cualquier sexo fuera del matrimonio heterosexual. Esto estaba en medio de una cultura que pensaba que, especialmente para los hombres casados, el sexo con prostitutas, esclavos e hijos estaba perfectamente bien.

AdemÔs, los cristianos eran generosos con su dinero de manera inusual, particularmente con los pobres y necesitados, y no sólo con su propia familia y grupo racial. Otra diferencia sorprendente es que las comunidades cristianas son multiétnicas, ya que su identidad común en Cristo es mÔs fundamental que sus identidades raciales y, por lo tanto, crean una diversidad multiétnica sin precedentes para una religión. Finalmente, los cristianos creían en la no represalia, perdonando a sus enemigos, incluso a aquellos que los estaban matando.

Segundo, el cristianismo ofrecía una relación de amor directa y personal con el Dios Creador. La gente alrededor de los cristianos quería el favor de los dioses, y las religiones orientales hablaban de experiencias de iluminación, pero una verdadera relación de amor con Dios era algo que nadie mÔs estaba ofreciendo.

Tercero, el cristianismo ofrecía la seguridad de la vida eterna. Todas las demÔs religiones ofrecían alguna versión de la salvación a través del esfuerzo humano, y por lo tanto nadie podía estar seguro de la vida eterna hasta la muerte. Pero el evangelio nos da la base para una plena seguridad de la salvación ahora porque es por gracia no por obras y por la obra de Cristo no por la nuestra.

Espero que ya puedan ver la relevancia de estos estudios. La iglesia primitiva fue vista como demasiado exclusiva y una amenaza para el orden social porque no honraría a todas las deidades; hoy en día los cristianos estÔn siendo vistos nuevamente como exclusiva y una amenaza para el orden social porque no honrarÔ todas las identidades. Sin embargo, la iglesia primitiva prosperó en esa situación. ¿Por qué?

Una razón era que los cristianos eran ridiculizados como demasiado exclusivos y diferentes. Y sin embargo, muchos se sintieron atraĆ­dos por el cristianismo porque era diferente. Si una religión no es diferente de la cultura circundante, si no critica y ofrece una alternativa a ella, muere porque se le considera innecesaria. Si los cristianos de hoy fueran tambiĆ©n famosos y estuvieran marcados por la castidad social, la generosidad y la justicia, la multietnicidad y la construcción de la paz, Āæno serĆ­a convincente para muchos? Irónicamente, los cristianos estaban ā€œfuera de lugarā€ con la cultura del sexo para empezar, y no fue la iglesia sino la cultura la que finalmente cambió.

Otra razón por la que el cristianismo prosperó fue porque ofrecĆ­a cosas que ninguna otra cultura o religión ni siquiera afirmaba tener – una relación de amor con Dios y la salvación por gracia libre. Es lo mismo hoy en dĆ­a. Ninguna otra religión ofrece estas cosas, ni tampoco el secularismo. Tampoco puede la opción ā€œespiritual pero no religiosaā€ capturarlos realmente. Estas son todavĆ­a ā€œofertas de valorā€ Ćŗnicas y pueden elevarse a una población espiritualmente hambrienta y sedienta.

La iglesia primitiva seguramente parecĆ­a que estaba en el ā€œlado equivocado de la historiaā€, pero en cambio cambió la historia con una adherencia obstinada al evangelio bĆ­blico. Esa deberĆ­a ser tambiĆ©n nuestra aspiración.

Tim Keller es el pastor senior de Redeemer Presbyterian Church (PCA) en Manhattan, Nueva York. TambiƩn es el cofundador y vice presidente de The Gospel Coalition.