Una recompensa radical

Soldados de Jesucristo

Octubre 28

Solid Joys en Español

Una recompensa radical

John Piper

Encuentra más devocionales de John Piper en Español
en nuestro sitio web:
https://devocionalsolidjoys.com/

Encuentra más recursos gratuitos en: http://sdejesucristo.org
Síguenos en Facebook: https://www.facebook.com/SoldadosDeJe…
Síguenos en Instagram: https://www.instagram.com/SoldadosDeJ…
Síguenos en Twitter: https://twitter.com/sdJesucristo

El Enojo de los Padres

Alimentemos El Alma

Serie: Para Entrenar un Niño

La Capacitación Infantil Para El Siglo XXI

Michael y Debi Pearl

– Capitulo Tres –

El Enojo de los Padres

Volviendo el corazón de los padres a los hijos

Hace tres mil años, un sabio dijo, “instruye (entrena) al niño en su camino y aun cuando fuere viejo, no se apartará de él.” Un buen entrenamiento o instrucción no es solucionar crisis; por el contrario, es aquel proceso que se debe hacer antes de enfrentarlas o de tener que disciplinar a los hijos.
La mayoría de las personas asumen la paternidad por accidente, no lo hacen de manera deliberada o planeada. ¡Imagínese si se construyera una casa de esa manera!
No tenemos que reinventar la instrucción. Existen principios para instruir a los niños, y métodos que han funcionado desde la antigüedad.
Negarle la formación o entrenamiento a un hijo es abandonarlo deliberadamente y es semejante a empujarlo hacia un mar de opciones y de pasiones, sin un barco apropiado ni una brújula.

Este es un libro escrito por Michael y Debi Pearl enfocado en la crianza de los niños. En este caso nos enseñan técnicas sencillas que al ser aplicadas generan resultados inmediatos y aquellos que requieren mas tiempo los podremos apreciar de forma progresiva si estas técnicas se aplican de forma correcta. A través de todas estas ideas podremos tener niños que en un futuro sean hombres y mujeres temerosos y obedientes ante la voluntad de Dios.

Alimentemos El Alma

Jul 21 – Ira y misericordia

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Habacuc: del temor a la fe

Jul 21 – Ira y misericordia

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/ira-y-misericordia/

Carmen Espaillat: Es popular imaginar a un Dios tan amoroso, que nunca castigaría a nadie. Nancy Leigh DeMoss dice que las Escrituras lo describen de una forma más completa.

Nancy Leigh DeMoss: La ira de Dios se une a su increíble misericordia. No podemos tener una cosa sin la otra, y si proclamas la una sin la otra, perviertes el Evangelio.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

¿Alguna vez has escuchado a alguien decir, «Yo amo al Dios del Nuevo Testamento, pero el Dios del Antiguo Testamento parece ser tan cruel y furioso»?

Nancy ha estado enseñando del libro de Habacuc en el Antiguo Testamento, y estamos a punto de ver por qué las dos partes de la Biblia describen exactamente al mismo Dios. Aquí está Nancy, en la serie, Habacuc: del temor a la fe.

Nancy: Bueno, hoy estamos en el capítulo 3 de Habacuc y estaremos aquí durante las próximas sesiones. Vamos a estudiar esta oración de Habacuc, la oración que Habacuc oró después de encontrarse con el Dios que es alto, sublime y santo, quien está sentado en Su trono, el Dios que se venga de las naciones y de los individuos que lo desafían, este Dios santo.

Habacuc ora, y como vimos en la última sesión, dice, «Señor, estoy lleno de asombro y reverencia. Temo delante de tu presencia. Vengo delante de ti, con temor, porque tú eres un Dios asombroso, y he oído lo que has hecho. He oído lo que has dicho, y me hace temblar».

Y luego ora, como vimos en la última sesión. Él ora por un avivamiento. «Señor, aviva nuestros corazones». En esencia, ora así: «da a conocer Tu obra en medio de los años; en la ira, acuérdate de tener compasión».

Hemos dicho que por la causa de Cristo y por su muerte en la cruz en nuestro lugar, Dios tendrá misericordia de aquellos que se arrepienten delante de Él. Ahora, vamos a continuar hoy en el versículo 3, con la oración de Habacuc.

Probablemente hoy lleguemos hasta el versículo 12. Quiero que veamos que en esta oración, Habacuc recuerda las proezas de Dios en el pasado. Él ve lo que Dios ha hecho.

Vuelve a considerar la historia de Israel. Recuerda lo que Dios hizo cuando liberó a los israelitas de la esclavitud en Egipto, cuando los llevó por el desierto, y los llevó a la Tierra Prometida. Recuerda lo que sucedió en el Monte Sinaí, cuando Dios bajó y mostró Su gloria a Su pueblo y les dio la ley. Y recuerda la salvación y el juicio de Dios en la historia de Israel −el cuidado por su pueblo y la demostración de su poder.

Y mientras mira hacia el pasado, en su oración, mientras reconsidera, recuerda y revisa estas cosas, se recuerda a sí mismo que lo que Dios hizo en el pasado, lo puede volver a hacer hoy también. Esto le da fe para mirar hacia el futuro. Recuerda, «El justo por su fe vivirá». ¿Cómo desarrollamos la fe en Dios? Pues bien, la fe viene por el oír y el oír por la Palabra de Dios.

Cuando lees la Palabra de Dios, ves cómo es Dios. Ves cómo Él ha actuado. Ves lo que ha hecho, Ves Su poder, Su majestad y Su grandeza. Y cuando ves que Dios dividió las aguas del Mar Rojo de par en par y llevó a Su pueblo a un lugar seguro y luego demolió a los egipcios en el mar, miras tus propias circunstancias y piensas, «¡Wao! ¿Dios hizo eso? Quizás puede ayudarme a sobrepasar esto. Dios puede salvarme. Puede ayudarme a cruzar este Mar Rojo».

No puedo decirles cuántas veces he venido a una sesión de grabación, y me he sentido como si estuviera parada delante del Mar Rojo, esperando que las aguas se abran y diciendo, «Señor, no estoy lista. No veo las ideas como un todo. No sé cómo encajar todo esto».

Una y otra vez, he visto cómo Dios ha abierto las aguas del Mar Rojo y nos ha llevado al otro lado, a mí, a mi familia y a nuestro ministerio. Tú lo has visto en tu vida. Al leer la Palabra de Dios, se construye, se edifica tu fe. Tu fe se fortalece cuando ves lo que Dios ha hecho. Por cierto, esta es la importancia de conocer la historia bíblica y enseñar a tus hijos a conocer la historia bíblica.

Es triste decir que algunos de tus hijos saben más acerca de películas contemporáneas, de programas de televisión, canciones de música rock, comerciales, diferentes tipos de tecnología y lo que está sucediendo en la actualidad. Ellos saben mucho más de todo eso que lo que saben de la historia bíblica.

Ustedes dirán, «¿Necesitan saber todo eso? ¿Éxodo, Levítico y Números?» Sí, porque ahí es donde aprenden quién es Dios. Ahí es donde venimos a adorarle y a tener fe en Él.

La historia es «Su historia». Y si quieres ver a Dios activo y vivo y trabajando a tu favor hoy en día, es necesario volver atrás y familiarizarte con la forma en que Dios se ha actuado en el pasado. De hecho, puedes hacer que la historia bíblica y los eventos de la Biblia formen parte de tu vida de oración, como hace Habacuc en esta oración.

Pasa revista a lo que Dios ha hecho. No hay nada de malo en venir delante de Dios y decir, «Dios, recuerdo cuando hiciste esto. Recuerdo cuando hiciste aquello. Recuerdo cuando hiciste lo otro».

«Y Señor, cuando pienso en lo que hiciste en la cruz, cómo juzgaste el pecado y derrotaste a Satanás, y recuerdo Señor lo que hiciste en la iglesia primitiva, y recuerdo, Señor, lo que hiciste en este caso y en este otro caso»; eso aviva la fe en nuestros corazones y nos ayuda a atrevernos a pedirle a Dios que se manifieste en nuestros días y que haga una nueva obra de avivamiento.

Por lo tanto, vamos a ver, comenzando en el versículo 3, esta pequeña lección de historia, y recuerden que los eventos que estamos viendo en esta ocasión se refieren a hechos del pasado, pero también describen la manera en que Dios trabaja en la actualidad y la manera como obrará en el futuro.

Versículo 3, «Dios viene de Temán, y el Santo, del monte Parán». Ahora, estas son referencias a las regiones del sur de Judá, donde Dios había hecho grandes milagros cuando sacó a Su pueblo del cautiverio en Egipto a la Tierra Prometida.

Allí era donde estaba ubicado el Monte Sinaí, donde Dios visitó a Su pueblo y se reveló a ellos en impresionante majestad, poder y gloria. «Dios viene de Temán, y el Santo, del monte Parán».

«Su resplandor es como la luz». Esa es una descripción de la luz sobrenatural de Dios (shekinah). Leímos a principios de esta serie, en el libro de Éxodo acerca de los relámpagos y los truenos y las voces como trompetas. La luz sobrenatural de Dios (shekinah) visitó a Su pueblo en el Sinaí, luego los llevó por el desierto durante cuarenta años y los llevó a la Tierra Prometida.

«Su esplendor cubre los cielos y de su alabanza está llena la tierra. Selah». Esa palabra selah es una palabra que solo se utiliza en las Escrituras en el libro de los Salmos, y la única excepción son las tres veces que se utiliza en este capítulo de Habacuc.

La palabra Selah -no sabemos exactamente lo que significa. Probablemente se trate de una notación musical. Por lo general se cree que indica una pausa. ‘Deténgase un momento a pensar’. Podría ser, algo así como que hubiera música en su iglesia, y ustedes hicieran una pausa mientras los músicos tocan un pequeño interludio o quizás aceleraran el ritmo en la próxima estrofa o cambiaran a un tono más alto en la siguiente estrofa.

Es como si fuera un interludio donde hay un cambio en la música, que nos da la oportunidad de detenernos a pensar en lo que acabamos de leer. Veremos que esto sucede tres veces en este pasaje.

«De su alabanza está llena la tierra. Selah». ¿Recuerdas lo que leímos en el capítulo 2? «Pues la tierra se llenará del conocimiento de la gloria del SEÑOR como las aguas cubren el mar» (versículo 14). De su alabanza está llena la tierra.

El pasado domingo, cantamos en nuestra iglesia un coro bien conocido, «Padre, te amamos, te adoramos, te alabamos», pero me quedé pensando en la última línea de ese coro mientas lo cantaba una y otra vez: «Glorifica tu nombre en toda la tierra».

«Glorifícate. Glorifícate. Glorifica tu nombre en toda la tierra.» Y cuando Habacuc reflexiona sobre ese día en el que la tierra estará llena del esplendor y de la gloria de Dios, eso lo motiva a orar, «Oh Señor, que sea así en nuestros días».

«Y que así sea por fe en los días por venir. Glorifícate, en toda la tierra». Versículo 4, «Su resplandor es como la luz; tiene rayos que salen de su mano, y allí se oculta su poder».

Ahora bien, creo que esto describe lo que pasó en el Monte Sinaí, cuando Dios se dio a conocer a los hijos de Israel. «Su resplandor es como la luz; tiene rayos que salen de su mano».

Y esta interesante frase, «y allí se oculta su poder». Ahora bien, cuando leemos este recuento en Éxodo capítulo 19, parece que Dios mostró Su poder, y ciertamente fue así. Pero a pesar de que los israelitas vieron el poder de Dios, en aquel día, en ese momento grandioso y espectacular, con relámpagos, truenos y voces, las Escrituras dicen que Su poder estaba velado.

Ellos solamente vieron una diminuta parte de la grandiosa majestad y el poder de Dios. Sería como mirar al sol para ver la plenitud del poder de Dios, mirarlo de frente en todo Su esplendor y gloria.

Nos cegaría, y Dios sabe que si alguna vez lo llegáramos a ver de frente por completo, sin que Él velara Su poder y Su majestad y Su gloria, nos cegaría la vista. Nos destruiría.

Así que allí estaba escondido Su poder. Nos dio un vistazo, pero solo un vistazo. Versículo cinco, «Delante de Él va la pestilencia, y la plaga sigue sus pasos. Se detuvo, e hizo temblar la tierra, miró e hizo estremecerse a las naciones» (Habacuc 3:5-6).

Piensa en esa frase. «Miró e hizo estremecerse a las naciones». Piensen en el poder de una mirada de Dios. «Miró e hizo estremecerse a las naciones». Sabes, pensamos que somos tan poderosas. Pensamos que tenemos tanto poder. Creemos que las naciones de la tierra son tan fuertes. Todo lo que Dios tiene que hacer es mirar, y las naciones temblarán.

«Sí, se desmoronaron los montes perpetuos, se hundieron las colinas antiguas». (versículo 6) Bueno, eso no parece tener sentido. Si las montañas son eternas, perpetuas ¿cómo se pueden mover? Si son perpetuas, ¿cómo se pueden hundir?

Ese es el punto. Parecen ser eternas. Parecen ser perpetuas, pero cuando Dios las mira, desaparecen. Y luego dice «Sus caminos son eternos» (Habacuc 3:6).

Dios es el único que es eterno. Pensamos que las montañas son tan grandes. Pensamos que los esposos nunca van a cambiar, que los hijos nunca llegarán a creer, que las situaciones en tu iglesia o en tu trabajo nunca van a cambiar.

¡Son montañas! No se moverán. No se pueden mover. No se mueven. Las montañas no se mueven pero Dios dice, «Se mueven cuando yo las miro». Dios puede hacer que tiemblen. Dios puede sacudirlas.

Hemos visto en nuestros países cómo las cosas cambian de un momento a otro, con desastres naturales en las zonas del país donde pensábamos que eran seguras, y nos parecía que estábamos a salvo, y casas que pensábamos que estaban bien construidas.

Y luego viene una tormenta de algún tipo y se desmoronan. Dios es poderoso. Sus caminos son eternos. Todo puede cambiar. Todo cambiará, pero Dios nunca cambia.

Lee lo que dice el Salmo 102 acerca de Dios,

Desde la antigüedad tú fundaste la tierra, y los cielos son la obra de tus manos. Ellos perecerán, pero tú permaneces; y todos ellos como una vestidura se desgastarán, como vestido los mudarás, y serán cambiados. Pero tú eres el mismo, y tus años no tendrán fin (Salmo 102:25-27).

Las situaciones en tu vida que piensas que nunca cambiarán, Dios las puede cambiar. Dios puede cambiar esas situaciones. Las cosas que piensas que están estables, cambiarán, para que te des cuenta de que Dios es fiel y que Él nunca cambia.

Me encanta ese versículo de Hebreos capítulo 12, versículo 27. Esta es una paráfrasis: «Las cosas que pueden ser sacudidas, todas las cosas creadas, las cosas que pueden ser sacudidas, serán sacudidas, para que aquellas que no pueden ser sacudidas, es decir, Dios y las realidades eternas, aquellas cosas que no pueden ser sacudidas, permanezcan firmes».

Escúchame, si estás poniendo tu seguridad en las cosas o en las personas que pueden cambiar, vas a ser una persona insegura. La seguridad viene de poner tu confianza en un Dios que no puede cambiar.

Las cosas que pueden ser sacudidas, serán sacudidas, para que aquellas que no pueden ser sacudidas, permanezcan firmes. Cuando nuestro mundo se sacude nos damos cuenta de lo que realmente creemos y si nuestro fundamento es lo suficientemente sólido y lo suficientemente fuerte para perdurar. Si tu fundamento es cualquier cosa que no sea Dios, cuando llegue la tormenta, tu casa se desmoronará.

Si tu vida está enraizada y fundada en Dios, que es inmutable, estarás segura, independientemente de las tormentas que se crucen en tu camino.

Versículo 7, «Bajo aflicción vi las tiendas de Cusán, temblaban las tiendas de la tierra de Madián». Cusán y Madián eran dos tribus nómadas del sur, y cuando vieron la llegada, la presencia y el poder de Dios, se atemorizaron.

Es por eso que necesitamos orar al Señor para que nos visite con Su poder, con Su presencia y Su gloria en nuestros días. Cuando oramos por un avivamiento, estamos orando para que la gente tiemble ante la presencia de Dios.

Versículo 8,

¿Te indignaste, SEÑOR, contra los ríos? ¿Contra los ríos fue tu ira, contra el mar tu furor, cuando montaste en tus caballos, en tus carros de victoria?

Hay mucho que decir sobre la ira de Dios en este pasaje. Vemos un retrato de un Dios guerrero, un Dios que está en marcha. «Montaste en tus caballos, en tus carros de victoria». Es una imagen de Dios de la que no se habla mucho en la actualidad.

Preferimos la imagen del dulce Jesús, humilde y manso. Ahora, ese es un aspecto de Dios. Ahí está el corazón tierno de Dios. Es el Dios que es como una madre que amamanta. También el corazón de Cristo, que no quebrará la caña cascada ni levantará su voz en las calles.

Está ese aspecto del carácter de Dios, pero también hay un aspecto del carácter de Dios que es feroz, asombroso y airado, y está la ira de Dios que tendremos que enfrentar si no estamos en Cristo.

El Dios guerrero, el Dios que procura la salvación de Su pueblo, «se montó en sus carros de victoria». Esa es una frase clave del libro de Habacuc. Dios se mueve para salvar a Su pueblo, pero también se mueve para juzgar a los impíos.

No podemos tener la salvación del pueblo de Dios sin el juicio de los impíos, así que esta frase nos habla de la ira de Dios. Creo que una de las razones por las cuales nuestros métodos de evangelización tienen tan poco éxito hoy y las personas no están tomando en serio el Evangelio es porque no hay convicción de pecado, no vemos a las personas pidiéndole a Dios que los salve.

Ves a la gente que se ríe un poco de las cosas espirituales. Creo que una de las razones es porque se nos ha enseñado muy poco sobre la ira y la justicia de un Dios guerrero que odia el pecado. La gente no tiene temor de Dios. La gente no teme la ira de Dios. La gente no teme pasarse la eternidad separada de Dios. No temen el infierno, así que, ¿a quién le importa ir al cielo si no hay un infierno que tenemos que evitar?

Si Dios no es un Dios de ira y venganza, ¿por qué tenemos que acudir a Cristo en busca de refugio? La gracia, la misericordia, el amor, la compasión y la mansedumbre de Dios no se convierten en algo valioso para ti si no has visto la ira de Dios.

Así que, ¿qué hacemos en nuestras iglesias? Jugamos, comemos, tenemos atracciones, cosas para que la gente venga, ostentación, glamour, celebridades, grandes programas, música alta y todas las cosas para tratar que la gente se interese en Dios.

Les voy a decir algo. Cuando Dios se presente, la gente se interesará en Dios. Ahora, es posible que salgan corriendo. Es posible que se resistan; es posible que huyan, pero no se van a quedar sentados como un árbol plantado. Van a hacer algo.

Algunas veces me canso de los servicios en las iglesias donde la gente escucha la verdad, escuchan las Escrituras, escuchan al pastor derramar su corazón, y no hacen nada. Se quedan sentados. No responden.

Necesitamos proclamar hoy el aspecto de Dios que es la ira y el juicio y la furia, el Dios guerrero que viene para salvar a Su pueblo y para el juicio de aquellos que no tienen a Cristo.

Necesitamos un Dios temible. Necesitamos un Dios santo a quien adorar. Ustedes dirán, «Bueno, eso a la gente no le gusta. Eso no es ser sensible a las necesidades de los que están buscando a Dios. Eso no es muy amistoso para los que están buscando a Dios. «

Las Escrituras dicen que «No hay quien busque a Dios». Escúchenme bien, si Dios no atrae nuestros corazones hacia Él, nunca lo buscaremos, pero Dios sale a buscar y atraer a la gente a la fe en Cristo, y Él lo hará cuando levantemos la cruz.

Pero, ¿qué es la cruz? Es la ira de Dios contra el pecado. Es la santidad de Dios, la gloria de Dios desplegada. Así que el versículo 9, sobre este Dios guerrero, «Tu arco fue desnudado por completo, las varas de castigo fueron juradas. Selah.» Pausa. Piensen en ese aspecto de Dios.

Por cierto, no estoy diciendo que debemos presentarnos como personas llenas de ira hacia los pecadores. Nosotras, al proclamar la ira de Dios, tenemos que hacerlo con un corazón quebrantado, con ternura, sintiendo compasión por el hecho de que están perdidos y sin Cristo, están en circunstancias desesperadas, terribles.

No estamos felices por la ira de Dios. No debemos dar la impresión de ser gente airada, pero sí debemos darnos cuenta de que tenemos a un Dios que está airado contra el pecado, que odia el pecado y que lo juzgará.

Con ríos hendiste la tierra. Te vieron los montes y temblaron, el diluvio de aguas pasó; dio el abismo su voz, levantó en alto sus manos. (Versículos 9-10).

Y aquí se hace referencia a tantos sucesos de la historia de la redención de Israel- el Monte Sinaí, donde las montañas se retorcían y temblaban, el Mar Rojo, donde las aguas se dividieron y luego volvieron enfurecidas sobre el ejército de Egipto.

Versículo 11:

El sol y la luna se detuvieron en su sitio; a la luz de tus saetas se fueron, al resplandor de tu lanza fulgurante. Con indignación marchaste por la tierra; con ira hollaste las naciones (Habacuc 3:11-12).

Mientras meditaba en ese versículo ayer, me vino a la mente una estrofa que se escribió en un contexto totalmente diferente, pero creo que es un relato de lo que se describe aquí: «Mis ojos han visto la gloria de la venida del Señor».

Ustedes dirán «¡Sí! Dios vuelve». Dios vuelve. Él es un Dios guerrero. «Ha pisoteado las uvas de su ira para extraer su vino. Ha desencadenado el relámpago fatídico de su espada, terrible y veloz. Su verdad marcha hacia adelante». 1

Tenemos un Dios guerrero que marcha sobre la tierra enfurecido y trilla a las naciones en su ira. Y ese es el Dios que puso toda esa ira sobre su precioso Hijo, el unigénito, Jesucristo, en la cruz. Toda la ira que esta tierra pecadora merece, la colocó sobre Cristo.

Es por eso que cuando miras a Cristo y crees en Él, tú como pecadora, mirando a Cristo, el Salvador justo, tú le entregas a Él tu pecado. Él se hizo pecado por ti, para que pudieras ser hecha justicia de Dios en Él. Piensa de qué has escapado huyendo a Cristo en fe en busca de refugio. La cruz se vuelve preciosa cuando ves que es un Dios que abandonó a su Hijo, un Dios que marchó en furia e ira para que tú pudieras tener su gracia y su misericordia.

No es un Dios quejumbroso del que estamos leyendo aquí, que sólo atiende nuestros caprichos y nos mima en nuestras indiscreciones y toma a la ligera nuestros pecados. Del que estamos hablando es un Dios santo.

Lo que ves en este pasaje, al continuar, es cómo la ira de Dios se une a Su increíble misericordia. No podemos tener una cosa sin la otra. Y si proclamas una cosa sin la otra, perviertes el Evangelio.

El juicio y la salvación, siempre van de la mano en la Escritura. Siempre van en vías paralelas. No podemos tener una cosa sin la otra. El juicio sin misericordia, lleva al terror y a la desesperación.

La misericordia sin el juicio es patética. No es el Evangelio en lo más mínimo. No es el verdadero Evangelio. ¿Para qué necesitaríamos la misericordia de Dios si no hubiera nada de qué salvarse, si no hubiera ira y juicio de Dios de qué salvarse?

Alabado sea Dios, Él es un Dios de ira; alabado sea Dios, Él es un Dios de misericordia. Él es un Dios de juicio y un Dios de salvación. Si adoras a Dios, tienes que adorarlo por completo. No podemos tener una cosa sin la otra.

Carmen: La justicia de Dios hace que la misericordia de Dios sea algo notable. Nancy Lee DeMoss nos ha ayudado a verlo con claridad. Vas a oír a tus amigos y a otras personas en los medios de comunicación hablando del amor de Dios.

Sin embargo, la ira justa de Dios no es un tema muy popular. El problema es que no podemos tener una cosa sin la otra y no podemos entender que es así sin saber realmente lo que la Biblia dice. ¿Estás permitiendo que la Biblia moldee tu pensamiento cada día?

¿Y estás permitiendo que toda la Biblia moldee tu pensamiento? Es fácil pasar por alto ciertas partes de la Biblia, como Habacuc, un libro corto en la sección final del Antiguo Testamento.

La serie actual de Nancy, Habacuc: del temor a la fe , nos ha mostrado lo fascinante y lo pertinente que es este libro. Es importante conocer toda la Palabra de Dios.

¿Cantas en la iglesia? ¿Ofrendas? ¿Aplaudes? ¿Tiemblas? Sí, dije ‘tiemblas’. Suena extraño para mí también, pero después de nuestro próximo programa, entenderemos mejor por qué temblar es una respuesta adecuada ante la presencia de Dios. Te esperamos en la próxima edición de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de Life Action Ministries.

1 «Himno de la Batalla de la República» Julia Ward Howe [Traducción libre].

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

La ira de un Dios misericordioso

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Sermones

La ira de un Dios misericordioso

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

Queda prohibida la reproducción total o parcial de este recurso, por cualquier medio o procedimiento, sin para ello contar con nuestra autorización previa, expresa y por escrito. Toda forma de utilización no autorizada será perseguida con lo establecido en las leyes internacionales de Derecho de Autor. Derechos Reservados

Con Dios es posible

Soldados de Jesucristo

Octubre 27

Solid Joys en Español

Con Dios es posible

John Piper

Encuentra más devocionales de John Piper en Español
en nuestro sitio web:
https://devocionalsolidjoys.com/

Encuentra más recursos gratuitos en: http://sdejesucristo.org
Síguenos en Facebook: https://www.facebook.com/SoldadosDeJe…
Síguenos en Instagram: https://www.instagram.com/SoldadosDeJ…
Síguenos en Twitter: https://twitter.com/sdJesucristo

39/41 – Suficiente

Sabiduría para el Corazón

Serie: Filipenses

39/41 – Suficiente

Stephen Davey

Texto: Filipenses 4:10-14
Pareciera que nunca podemos tener lo suficiente. Aún el cristiano lucha con la tentación de quejarse y querer más o mejores cosas. En estos versículos, encontraremos cuatro principios que nos guiarán a capturar esta desafiante virtud que llamamos contentamiento.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

http://www.sabiduriaespanol.org

La Naturaleza Infantil

Alimentemos El Alma

Serie: Para Entrenar un Niño

La Capacitación Infantil Para El Siglo XXI

Michael y Debi Pearl

– Capitulo Dos –

La Naturaleza Infantil

Volviendo el corazón de los padres a los hijos

Hace tres mil años, un sabio dijo, “instruye (entrena) al niño en su camino y aun cuando fuere viejo, no se apartará de él.” Un buen entrenamiento o instrucción no es solucionar crisis; por el contrario, es aquel proceso que se debe hacer antes de enfrentarlas o de tener que disciplinar a los hijos.
La mayoría de las personas asumen la paternidad por accidente, no lo hacen de manera deliberada o planeada. ¡Imagínese si se construyera una casa de esa manera!
No tenemos que reinventar la instrucción. Existen principios para instruir a los niños, y métodos que han funcionado desde la antigüedad.
Negarle la formación o entrenamiento a un hijo es abandonarlo deliberadamente y es semejante a empujarlo hacia un mar de opciones y de pasiones, sin un barco apropiado ni una brújula.

Este es un libro escrito por Michael y Debi Pearl enfocado en la crianza de los niños. En este caso nos enseñan técnicas sencillas que al ser aplicadas generan resultados inmediatos y aquellos que requieren mas tiempo los podremos apreciar de forma progresiva si estas técnicas se aplican de forma correcta. A través de todas estas ideas podremos tener niños que en un futuro sean hombres y mujeres temerosos y obedientes ante la voluntad de Dios.

Alimentemos El Alma

Jul 20 – Aviva Tu obra

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Habacuc: del temor a la fe

Jul 20 – Aviva Tu obra

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/aviva-tu-trabajo/

Carmen Espaillat: Esta es Nancy Leigh DeMoss.

Nancy: «Señor, necesito esto, necesito aquello. No te olvides de esto otro. Por favor haz lo otro también».

Terminamos de orar habiéndole arrojado montones de súplicas, y encargos, pero sin haber escuchado realmente de parte de Dios. Ni siquiera sabemos las cosas por las que Dios quería que oráramos. Simplemente nos hemos desahogado.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Así que si orar es algo más que una lista semejante a la del mandado del súper, ¿En qué consiste la oración? El profeta Habacuc aprendió a profundizar más allá en sus oraciones que simplemente orar listas de reclamos y peticiones, y hoy aprenderemos de su ejemplo. Nancy nos ha ayudado a conocer a este profeta a través de la serie: Habacuc: del temor a la fe.

Nancy: Bueno, estamos transitando lentamente por el libro de Habacuc. En realidad, tú pudieras decir que vamos muy lento, pues por tres o cuatro meses he estado incursionando en el libro de Habacuc y aun ahora, hoy sigo encontrando cosas nuevas, frescas y emocionantes. Siento que apenas si hemos tocado la superficie.

Quiero animarte a que tú también sigas la lectura del libro junto con nosotras, y espero que nos acompañes, escudriñando también por ti misma. Sé que algunas de ustedes escuchan Aviva Nuestros Corazones mientras van conduciendo su automóvil y ese no sería un buen tiempo para tomar notas o para leer tu Biblia, pero cuando estés en casa podrás abrir tu Biblia y estudiar por ti misma, permitiendo así al SEÑOR que te hable a través de este pasaje.

Hoy, por fin estaremos entrando al último de los 3 capítulos del libro de Habacuc. Estamos leyendo algo parecido al diario que escribiera Habacuc durante su peregrinaje. Bien pudieras catalogar con una palabra cada capítulo, para darte una idea del progreso de su peregrinaje transformador.

En el capítulo 1 pudiéramos decir que Habacuc está «luchando». De hecho, su nombre significa «uno que lucha». Él está luchando con Dios. Él está batallando con asuntos muy pesados, se cuestiona preguntas difíciles de responder, observa alrededor las cosas que no tienen sentido. Y así le hace a Dios estas preguntas. Él está luchando.

En el capítulo 2 vemos a Habacuc «contemplando». Él declara, «Estaré en mi puesto de guardia, y sobre la fortaleza me pondré; velaré para ver lo que Él me dice». . . Él aguarda por una visitación de Dios. Vimos en el capítulo 2 que Habacuc obtuvo una visión fresca y una percepción tan diferente de Dios que produjo un cambio radical en su vida y en su actitud.

Así que en el capítulo 1, Habacuc está luchando; en el capítulo 2 Habacuc está contemplando. Y para cuando llegamos al final del capítulo 3, él está adorando. Luchando, contemplando y adorando.

Alguien más ha descrito estos tres capítulos de la siguiente manera:

El capítulo 1 es un diálogo entre Dios y Habacuc. El capítulo 2 es una endecha, un lamento fúnebre. Tenemos las exclamaciones de desdicha y pesar, el canto fúnebre pronunciado sobre Babilonia. Ella segará lo que ha sembrado. Así que tenemos un himno fúnebre muy pesado, triste y melancólico en cinco estrofas, que recientemente estudiamos en el capítulo 2

Capítulo 1, diálogo. Capítulo 2, himno fúnebre; pero cuando llegamos al capítulo 3, encontramos una doxología, lo que hubo al principio ahora se ha vuelto alabanza y adoración, es una doxología.

Así que al terminar el capítulo 2. ¿Recuerdan el último versículo del capítulo 2? Dice: Pero el SEÑOR está en su santo templo: calle delante de Él toda la tierra. (Verso 20). Dios le había mostrado a Habacuc que Él es infinitamente más grande y poderoso que cualquier autoridad en la tierra, incluyendo a los poderosos Babilonios.

Así tan perversos, poderosos y crueles como eran, Dios dijo, «Yo estoy sobre ellos». Yo estoy en control. Yo Estoy a cargo.» Y Tengan presente, al leer el versículo 14 del capítulo 2, que el día viene cuando «la tierra será llena del conocimiento de la gloria del SEÑOR como las aguas cubren el mar».

Así que las cosas parecen estar fuera de control aquí en la tierra. Tenemos inundaciones, terremotos y huracanes; tenemos amenazas, secuestros, guerras, motines; tenemos accidentes, dolor, enfermedades y muerte; tenemos problemas, conflictos, divorcios y más cosas que pueden poner de cabeza nuestro mundo. Pero aun así DIOS dice, «Yo soy mayor que todo ello, Yo estoy por sobre todo ello. Así que relájate. Estate quieta. Guarda silencio y entiende que YO SOY DIOS, y yo estoy en mi trono».

Al final del capítulo 2, presiento como que hubo una gran pausa antes de llegar al capítulo 3. El SEÑOR está en Su Santo Templo , pero toda la Tierra guarda silencio ante Él. Y creo que también tú sientes esa pausa cuando Habacuc la hace. Él espera en silencio, con un temor reverente al magnífico, majestuoso santo, alto y sublime exaltado SEÑOR del universo.

Y cuando finalmente llegamos al capítulo 3. Es como si Habacuc volviera a respirar. El primer versículo de este capítulo dice, «Oración del profeta Habacuc, en tono de Sigionot». Una oración del profeta Habacuc. Yo no creo que esta oración haya sido hecha a la carrera, como quien corre a la presencia de Dios y cantaletea algunas cosas.

No creo que él corrió a Su presencia para decir: «SEÑOR necesito estas cosas hoy». Yo imagino que esta oración fue orada después de haber esperado y perseverado en la presencia de DIOS lo suficiente como para permitirle a Dios mostrarle cómo debería orar.

¿Te has encontrado alguna vez, al igual que yo, orando a Dios con algo parecido a la lista del supermercado mientras corres para empezar tu día? «SEÑOR, necesito esto, necesito aquello. No te olvides de esto otro. Por favor haz lo otro también». Y terminamos de orar habiéndole arrojado montones de súplicas, encargos, pero no hemos escuchado de parte de Dios realmente. Oramos ignorando si hemos venido a Él realmente con las cosas que Dios quiere que oremos. Simplemente nos hemos desahogado.

Este no es el tipo de oración que hace Habacuc. Esta es una oración que viene como resultado de haber estado en la presencia de Dios. En el capítulo 3 tenemos la respuesta de Habacuc a todo lo que ha visto y escuchado hasta ese punto es su respuesta a lo que Dios ha revelado de sí mismo y de sus caminos.

Al leer la oración de Habacuc, vemos que Habacuc es un hombre nuevo. Él es un hombre diferente al que conocimos en el capítulo 1. Ahora ya no hay preguntas, no hay más acusaciones, no hay más ira, no hay más dudas. Ahora solo se manifiesta una completa sumisión, reverencia y alabanza. Todo ello forma parte de una expresión de fe, porque Habacuc ha aprendido que el justo, aun en un mundo impío, ha de vivir ¿Cómo? . . .¡Por su Fe!

  • La fe nos lleva a someternos a DIOS.
  • La fe nos conduce hacia la reverencia a DIOS.
  • La fe nos lleva a confiar en DIOS.
  • La fe nos hace alabar a DIOS

Así que Habacuc no tiene las respuestas a sus preguntas, pero ha encontrado al DIOS que es suficiente. El cambio ha sido un proceso en su vida, creo que ha sido un proceso doloroso, un proceso desgarrador y abrumador. Su perspectiva y su corazón han sido cambiados porque él ha visto al SEÑOR.

Ahora el versículo 1 nos dice que esta oración de Habacuc el profeta es de acuerdo al tono Shigionoth. Y dirás, «¿Qué? ¿Qué cosa es eso? ¿ Qué idioma es ese?» Shigionoth. Nadie sabe qué significa. Pero evidentemente es una notación musical. Y verás la misma palabra usada de otra manera en los Salmos.

Existe evidencia en este capítulo de que esta oración de Habacuc en toda su extensión se escribió en realidad con la intención de que fuese un salmo, para ser entonada como un acto de adoración. Vemos pues esta notación musical, Shigionoth, al principio en el versículo 1. Y luego verás la palabra Selah, en tres diferentes versículos . Y efectivamente también fungen como notación musical. La verás en el versículo 3, en el versículo 9, y una vez más en el versículo 13.

Entonces en el último versículo de este capítulo, versículo 19, Habacuc cierra su oración diciendo, «al director del coro con mis instrumentos musicales». Y llegaremos a esa frase en la conclusión de esta serie, pero es otra evidencia de que la intención de este pasaje fue componer un canto para ser entonado, entonado con el acompañamiento de instrumentos de cuerda. Es muy posible que este canto, la oración de Habacuc, llegará a formar parte de la adoración en el templo.

Así que recuerda eso. Los judíos aún se encuentran alejados de su Dios, descarriados. Los babilonios aun vienen en camino a conquistar la tierra y a castigar a los judíos. Nada ha cambiado, excepto Habacuc. Su perspectiva ha cambiado. Ahora él confía en la sabiduría de Dios y en los propósitos de Dios, de manera que ahora sí puede alabar y adorar; en tanto que al principio se sentía perturbado con temor y confusión, era un hombre frustrado.

Así vemos esta oración del profeta Habacuc. Y en el versículo 2 empieza ya su oración. Él dice, «Oh SEÑOR, he oído lo que se dice de ti y temí. . . «. Para quienes nos han seguido en estos estudios, saben que normalmente yo enseño con la versión de la Biblia de Las Américas, pero hoy, en este versículo en particular quiero citar la Reina-Valera Contemporánea que dice : «Señor, he oído hablar de tus hechos, y saberlo me llena de temor. . . » (RVC). Porque siento que esta traducción aclara el pasaje un tanto mejor, a como yo entiendo el versículo.

Algunas otras versiones dirán: «Señor, he sabido de tu fama;
tus obras, Señor, me dejan pasmado. . .» (NVI) ; «Oh SEÑOR, he oído lo que se dice de Ti y temí. . .» (NBLH) (Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy)

¿Qué tipo de temor? No creo que sea el tipo que se espanta de lo que está por suceder, más bien es un sentimiento de reverencia desde donde ahora admira a la luz de la imponente santidad de Dios. Es temor del tipo del que leemos en el capítulo 12 de la carta a los Hebreos, en los versículos 28-29, donde Las Escrituras dicen que «ofrezcamos a Dios un servicio aceptable con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor».

Cuando ves a Dios como majestuoso, como santo y como Fuego Consumidor que juzga la maldad, entonces estarás delante de Dios en reverencia y Santo temor . No tomarás su nombre en vano. No lo tomarás a la ligera. No bromearás con las cosas espirituales. No te apresurarás por salir de la presencia de Dios.

Existe pues, una reverencia y un imponente temor santo en Su presencia, que dicho sea de paso, pienso que tristemente es muy escaso entre el mundo evangélico moderno. No lo puedes atestiguar en muchas vidas cristianas, no lo ves en muchas iglesias, no lo percibes en los servicios y en las reuniones eclesiásticas o en los cultos.

En cambio sientes una familiaridad para con Dios, como si se tratase de una relación entre «compinches» o camaradas o compadres. Él es mi amigo. El es mi «cuate». Él está cercano a mí. Y en efecto, a través de Las Escrituras hay pasajes donde leemos acerca de la intimidad y la cercanía de nuestro Dios, pero nunca podrás experimentar esa intimidad y cercanía de Dios a expensas de despojarlo de Su majestuosidad, de Su soberanía y de Su santidad.

Dios está a años luz de nosotras; Él está separado de nosotras. Está muy por encima de nosotras. Él está infinitamente más arriba e inalcanzable de nosotras, nunca podrás acercarte a Él hasta que puedas hacerlo en santo temor y reverencia .

En esta oración Habacuc ha tornado su enfoque hacia Dios. Anteriormente él estaba enfocado en Israel y en los caldeos, los babilonios. Él estaba antes perturbado. Pero ahora él está enfocado en Dios.

¿No es acaso una verdad en nuestras vidas que, la mayoría de nuestros problemas se tornan en crisis cuando nos enfocamos en nosotras mismas, nuestras circunstancias y en las situaciones difíciles? Habacuc ha llegado al punto en donde la Santidad de Dios y Su Gloria es todo lo que a él le importa.

Él ya no se cuestiona: «¿Por qué Dios permite que esto suceda? ¿Qué hicimos para merecer esto? Él ahora reconoce que Dios es justo. Que Dios es soberano. Que Dios es sabio. Que Dios es santo. El hombre pecador no tiene derecho a quejarse de lo que Dios hace, solamente debe someterse, y permanecer en reverencia y asombro.

Dios se ha revelado a sí mismo. Ha revelado Sus caminos y Sus promesas a Habacuc, y Habacuc se ha humillado en Su presencia. De manera que él ya no protesta las decisiones de Dios, ya no pelea contra Dios. Simplemente permanece de pie asombrado ante la grandeza Divina. Se inclina en admiración y adoración. Sus quejas han cesado. No hay más acusaciones. Hay solamente reverencia, respeto y asombro.

Y justo ahí, es donde Dios nos quiere llevar, donde le conocemos y confiamos en Él. Los justos vivirán por su fe. Hemos contemplado una visión de Él. Hemos visto como es Él. Le hemos visto revelado a través de Las Escrituras, y estamos ante Él adorándole aunque no entendemos Sus caminos, pero le adoramos.

Señor, he escuchado de Ti. He escuchado tu discurso. He escuchado lo que tienes que decir al respecto. He visto lo que has revelado de Ti mismo, y me he quedo pasmada, Tu temor ha caído sobre mí y Te adoro.

Y él continúa orando, «Aviva, oh SEÑOR, tu obra en medio de los años, en medio de los años dala a conocer; en la ira, acuérdate de tener compasión».

Me di cuenta al preparar esta lección que no había tocado la profundidad completa de esta oración de avivamiento, y permíteme compartir algo de la superficie de ella, y luego tú la llevarás ante el SEÑOR. Hazla tu oración y pídele que te muestre más de lo que significa y cómo debiéramos orar por un avivamiento a la luz de este versículo.

«Aviva, oh SEÑOR, tu obra en medio de los años, en medio de los años dala a conocer; en la ira, acuérdate de tener compasión». Y ahora Habacuc se dispone a dar a conocer sus peticiones a Dios.

Fíjate en las peticiones que no forman parte de la oración dé Habacuc.

• No le pide a Dios comodidad o alivio.

• No le pide a Dios que los proteja de los babilonios.

• No le pide a Dios que cambie Su estrategia.

Habacuc sabe que los judíos merecen todo lo que Dios les esté enviando. Él sabe que Dios solo hará lo que es justo y recto. Lo único que le importa es que la gloria de Dios sea manifiesta. Que toda la tierra vea el conocimiento de la gloria del SEÑOR y que ese conocimiento cubra la tierra como las aguas cubren el mar. Esa es su motivación. Eso es lo que le importa.

Habacuc desea ver que la obra de Dios florezca en la tierra. Ya no le preocupa su propia agenda, ni su propio reino, de hecho, ni los reinos de Israel o Babilonia. A Habacuc le interesa la agenda del Reino de Dios. ¿Qué hay en el corazón de Dios? ¿Qué es lo que hay en la mente de Dios? Habacuc se pregunta qué haría que Dios luzca grande y glorioso.

Así que dirige su oración en una súplica para que Dios haga algo en medio de los años. «Aviva, oh SEÑOR, tu obra en medio de los años, en medio de los años dala a conocer». Y si nos sigues con una Biblia Nueva Versión Internacional, estarás leyendo: «Realízalas de nuevo en nuestros días, dalas a conocer en nuestro tiempo. . .» Haz esto en nuestros días.

Entiendo que lo que él está diciendo es, «DIOS, en nuestro tiempo, en medio de donde vivimos, aquí y ahora, en medio de las circunstancias, así de problemáticas como están ahora, en medio de lo terrible que las cosas se pondrán aun, SEÑOR, hazlo. Aviva, oh SEÑOR, Tu obra en medio de los años, en medio de los años dala a conocer; en la ira, acuérdate de tener compasión. Hazlo hoy, hazlo en nuestros días. Hazlo en medio de los años».

Básicamente, Habacuc pide dos cosas en su oración. El deseo de ver primero una manifestación del poder y grandeza de Dios. Aviva, oh SEÑOR, tu obra en medio de los años, en medio de los años dala a conocer.

«Deseamos ver Tu poder. Deseamos ver Tu gloria. Deseamos ver una manifestación de algo que solo tu puedes hacer. SEÑOR, aviva Tu obra. Tu obra. No la obra de nuestras manos, sino Tu obra. Haz lo que solo Tú puedes hacer».

Esa palabra «aviva» tiene que ver con perseverar. Mantener viva. Revivir. Purificar. SEÑOR, nosotros somos la obra de Tus manos. Purifícanos. Restáuranos. Restáuranos a un lugar de fe, de rendición y de obediencia. Haznos el pueblo que deseas que seamos. «SEÑOR, aviva Tu iglesia» esa es la plegaria.

SEÑOR, avívanos. SEÑOR, avívame. SEÑOR aviva Tu obra para que el mundo pueda ver una manifestación de Tu gloria, para que el mundo pueda atestiguar de tu magnificencia y de Tu poder. Así Tu gloria será vista a través de nosotros. Cumple oh Señor Tus propósitos redentores. SEÑOR, solamente Tú puedes lograrlo.

Es un clamor desesperado, un clamor de súplica y un clamor de desesperanza, pero es un clamor confiado. SEÑOR, Tú puedes hacer esto. Tú tienes el poder. Tu estás en Tu Santo Templo. Tú estás por sobre los babilonios. Y Tú eres el Creador. Nosotros no adoramos ídolos. Nosotros Te adoramos a Ti. Y Tú puedes hacerlo.

Algunas de ustedes han estado orando por un avivamiento durante años. No dejen de hacerlo, aun cuando parezca que las cosas empeoran. Algunas de ustedes han estado orando por un avivamiento en sus iglesias, y han sido fieles en su clamor al SEÑOR. Y justo entonces parece que tu iglesia se vuelve más mundana, y menguan las personas que interceden por lo mismo, hay menos gente ocupándose en la santidad.

No te rindas. Persiste en oración. Los justos vivirán por su fe. Continúa orando por fe. Mantente aferrada al SEÑOR. Continúa clamando a Él, por Su gloria, por Su nombre, por Su reputación.

«Aviva, oh SEÑOR, tu obra en medio de los años, en medio de los años dala a conocer SEÑOR, Señor aviva Tu obra en nuestros días. Concede a nuestras iglesias, a nuestras familias, a mi cónyuge, a mis hijos, a mis amigos, concédenos ver que eres Dios. Permítenos verte en acción».

No nos satisface la religión, con ese cristianismo que es solo la suma del total de todos nuestros esfuerzos, de toda nuestra energía, todo nuestro ingenio y de todos nuestros programas de mercadeo y de todo lo demás que podemos fabricar.

«SEÑOR, no ha sido suficiente el esfuerzo humano. Oh sí, puede producir Mega iglesias. Puede producir ministerios multimillonarios. Puede llevarnos a la radio y a la televisión y a publicar libros. Pero SEÑOR, queremos ver Tu poder. Queremos ver lo que únicamente Tú puedes hacer. No queremos conformarnos con lo que el hombre puede hacer. SEÑOR, aviva Tu obra».

Luego esa última frase: en la ira, acuérdate de tener compasión. Habacuc no está cuestionando si la ira de Dios es justa. Él no se cuestiona si el juicio de Dios sobre la maldad es merecido o no. Él no se cuestiona si Dios debería o no castigar a Su pueblo por su pecado. Él está diciendo, «SEÑOR, al demostrar tu ira, recuerda tener misericordia».

En el capítulo 1 ese no era su sentir. En el capítulo 1 Habacuc estaba buscando justicia. Ahora se da cuenta de que, de haber obtenido lo que buscaba, entonces todos hubiéramos sido liquidados. Así que dice, «SEÑOR, merecemos tu ira. Merecemos tu juicio, pero SEÑOR, ¿pudieras tener misericordia de nosotros?»

Nuevamente vemos a Habacuc anticipando a Cristo y la cruz. Ahora nosotras vemos en retroceso hacia el Calvario y sabemos que Dios puede tener misericordia de nosotros. Porque Jesucristo tomó sobre Sí mismo toda la ira que el Dios Santo tiene en contra del pecado del mundo.

Así que podemos decir que, Dios, por amor a Jesús y por lo que Él ha hecho en el Calvario, en Tu ira en contra de este mundo, ¿pudieras acordarte de tener misericordia? Venimos a la Cruz. Nos aferramos a Cristo. Creemos en Él y por la fe en Él decimos, «Oh DIOS, por favor ten misericordia de nosotros, de nuestros pecados,» y Él lo hará.

Así que mientras oramos para que Dios obre en nuestros días, estamos orando por un avivamiento ¿Por qué estamos orando? ¿Qué nos preocupa? ¿Qué realmente nos importa? Al orar, deseamos involucrarnos en la obra de Dios, la gloria de Dios, el nombre de Dios y la reputación de Dios en Su iglesia. Y la gloria, el nombre de Dios, la obra de Dios y la reputación de Dios en el mundo.

¿Es por eso por lo que estás orando? Únete a mi al orar. Oh SEÑOR, hemos escuchado lo que tienes que decirnos y temblamos con asombro reverente . Oh SEÑOR, oramos que en medio de los años, de nuestros días, en este momento en este punto en nuestro mundo, nuestras iglesias, nuestros hogares, en nuestras vidas que Tú avives Tu obra, que la des a conocer.

Muestra Tu Gloria y Tu poder y luego muestra Tu perdón y Tu misericordia. En la ira, acuérdate de tener misericordia. Por Jesús lo pedimos y por Tu gloria y por Tu reino, amén.

Carmen: El profeta Habacuc aprendió a orar por la voluntad de Dios en vez de por la suya propia. Tú necesitas aprender a hacer lo mismo. Yo necesito aprender a hacer lo mismo.

Aprender a orar por la voluntad de Dios cuando la vida enloquece en nuestro derredor, es una buena razón para leer el libro de Habacuc. Nancy nos ha estado animando a estudiar el libro mientras ella comparte a través de la serie.

Permíteme preguntarte, ¿cuándo fue la última vez que realmente estudiaste un libro de la Biblia? No me refiero a unos cuántos versos apretujados entre el desayuno y el tráfico de la mañana. Me refiero a realmente llegar a conocer lo que un libro de la Biblia dice y descubrir cómo afecta tu vida. Bueno, durante la serie de Nancy llamada Habacuc: del temor a la fe, es un momento perfecto para estudiar el libro de Habacuc.

¿Has escuchado alguna vez a alguien decir, «Un Dios amoroso no mandaría a nadie al infierno»?

Descubre lo que el libro de Habacuc tiene que decir con respecto a esa idea, cuando Nancy continúe con la enseñanza en nuestro próximo programa. Por favor vuelve a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

5/14 – «Injusticia, Opresión y Juicio»

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Eclesiastés

5/14 – «Injusticia, Opresión y Juicio»

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

http://www.ibsj.org

La Palabra final y decisiva de Dios

Soldados de Jesucristo

Octubre 26

Solid Joys en Español

La Palabra final y decisiva de Dios

John Piper

Encuentra más devocionales de John Piper en Español
en nuestro sitio web:
https://devocionalsolidjoys.com/

Encuentra más recursos gratuitos en: http://sdejesucristo.org
Síguenos en Facebook: https://www.facebook.com/SoldadosDeJe…
Síguenos en Instagram: https://www.instagram.com/SoldadosDeJ…
Síguenos en Twitter: https://twitter.com/sdJesucristo