ST500S Teología Sistemática, Lección 6.6

Serie: Introducción a la Teología Sistemática

Plan de estudio: https://drive.google.com/file/d/1-Al6rOq6Tox4zb4wBU2nWqekLnhk6l9W/view

ST500S Teología Sistemática, Lección 6.6

Biblia y Teología es un podcast del Dr Larry Trotter, dedicado a la exposición bíblica y la enseñanza teológica.  Larry es pastor de Florida Coast Church en Pompano Beach, Florida y profesor adjunto de Knox Theological Seminary en Fort Lauderdale, Florida.

Vivió veinticuatro maravillosos años como pastor en México y conferencista en distintos países de Latinoamérica. El propósito de Biblia y Teología es proporcionar enseñanza avanzada y en una forma accesible.

http://www.seminarioreformado.org

Cabeza de Familia – 1

Iglesia Caminando por Fe

Serie: Familias Conforme a las Escrituras

1 – Cabeza de Familia

Juan Manuel Vaz

¿Qué significa que el hombre es cabeza de familia? ¿Cuáles son sus funciones? ¿Qué características tiene un buen cabeza de familia?

Juan Manuel Vaz Salvador nació en Barcelona, España. Tras ser salvo, fue creciendo en el conocimiento de la Palabra y finalmente Dios le llamó al ministerio pastoral.

Juan Manuel es el fundador del ministerio ICPF, donde también sirve como pastor en la localidad de Hospitalet, en Barcelona. Además, ha escrito el libro La Iglesia Frente al Espejo.

Actualmente se dedica al pastorado y es conferenciante a nivel internacional.

Temor y esperanza en el celo de Dios

Soldados de Jesucristo

Octubre 16

Solid Joys en Español

Temor y esperanza en el celo de Dios

Solid Joys en Español | Temor y esperanza en el celo de Dios.

Dios es infinitamente celoso por el honor de
su nombre, y responde con una ira terrible
contra aquellos cuyos corazones deberían
pertenecerle pero van en pos de otras cosas.

Por ejemplo, en Ezequiel 16:38-40, Dios le
dice a una Israel infiel:

«Te juzgaré como son juzgadas las adúlteras
y las que derraman sangre, y traeré sobre ti
sangre de furor y de celos. También te
entregaré en manos de tus amantes y ellos
derribarán tus santuarios, destruirán tus
lugares altos, te despojarán de tus vestidos,
te quitarán tus bellas joyas y te dejarán
desnuda y descubierta. Incitarán contra ti
una multitud, y te apedrearán y te harán
pedazos con sus espadas».

Le insto a que preste atención a esta
advertencia. El celo de Dios por el amor
absoluto y devoción de sus hijos siempre
tendrá la última palabra. Cualquier cosa que
desvíe sus afectos de Dios con un atractivo
engañoso, se volverá en contra de usted para
despojarlo de todo y despedazarlo.

Es algo horrendo usar la vida que Dios le dio
para cometer adulterio contra el Todopoderoso.

Sin embargo, para aquellos de ustedes que en
verdad han sido unidos a Cristo, que cumplen
sus votos y renuncian a todo, quienes son
fieles únicamente a él, y viven para honrarlo,
el celo de Dios es un gran consuelo y una gran
esperanza.

Ya que Dios tiene un celo infinito por honor
a su nombre, cualquiera que amenace el
bienestar de su fiel esposa se confrontará con
su omnipotencia divina.

El celo de Dios es un gran peligro para los que
asumen el rol de la ramera, venden su corazón
al mundo y cometen adulterio contra Dios.
Pero su celo es un gran consuelo para aquellos
que mantienen los votos del pacto y se convierten
en extranjeros y peregrinos sobre la tierra.

Encuentra más devocionales de John Piper en Español
en nuestro sitio web:
https://devocionalsolidjoys.com/

Encuentra más recursos gratuitos en: http://sdejesucristo.org
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John Piper

Jul 9 – La torre de vigilia

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Habacuc: del temor a la fe

Jul 9 – La torre de vigilia

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/la-torre-de-vigilia/

Carmen Espaillat: Nancy Leigh DeMoss dice que el tiempo que pasas a solas con el Señor no es solo para ti.

Nancy Leigh DeMoss: No trates de enseñarle a tus hijos los caminos de Dios si no has estado escuchando lo que Él te ha estado diciendo a ti. No trates de corregir a tu marido o de arreglar sus cosas si no has subido a la torre de vigilia, te has puesto en guardia y has estado atenta a lo que Dios te va a decir.

Habacuc dice, “ «Voy a mirar y a ver lo que Él me va a decir a mí».”

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Para un profeta del Antiguo Testamento, era crucial escuchar la voz de Dios con toda exactitud. No es menos importante para nosotras en el día de hoy. Nancy nos va a explicar a medida que profundicemos en este estudio titulado “ «Habacuc: del temor a la fe «.”

Nancy: Finalmente hemos llegado al capítulo 2 de Habacuc. Algunas de ustedes pensaron que nunca íbamos a llegar ahí. El capítulo 2 contiene 3 versículos muy conocidos.

Si tienes tu Biblia, ábrela en Habacuc en el capítulo 2. Mira la segunda parte del versículo 4 “mas el justo por su fe vivirá”. ¿Has escuchado eso antes? “El justo por su fe vivirá.” Es citado tres veces en el Nuevo Testamento.

Ese es uno de los versículos más conocidos y uno de los más importantes en toda la Biblia. Ya llegaremos a esa parte en algunos días.

El versículo 14 es también uno que creo que es muy familiar: “Pues la tierra se llenará del conocimiento de la gloria del Señor como las aguas cubren el mar.”

Eso nos habla del alcance del plan de Dios. Nos da esperanza. Nos recuerda todo lo que nos espera más adelante mientras sigamos soportando la vida en este planeta caído, lidiando con caldeos y demás.

Luego el versículo 20 que es muy conocido también, leemos: «“Pero el Señor está en Su santo templo: calle delante de Él toda la tierra».” Puede que hayas escuchado ese versículo, o quizás lo hayas visto en relación a asistir a la iglesia.

En realidad esa no es la aplicación de este versículo, cuando lleguemos al final del capítulo 2 veremos lo que es que verdaderamente significa. Pero aquí tenemos tres versículos que son muy familiares. Creo que será muy emocionante el enterarnos del por qué estos versículos están en la Biblia, en qué contexto encajan y qué tienen que ver con todo este grandioso plan de Dios.

Eso es parte de lo que veremos en los próximos días, pero empecemos hoy en el capítulo 2, versículo 1. Para aquellas de ustedes que no han estado con nosotras, recapitulo un poco lo que hemos tratando hasta ahora:

Habacuc está sosteniendo un diálogo serio, intenso y honesto con Dios. Él mira a su alrededor y ve cosas que están sucediendo en el pueblo de Dios, que no debieran estar ocurriendo. Él ve el pecado, la violencia, la injusticia, la gente haciendo alarde de su desobediencia ante la ley de Dios y nadie hace nada al respecto. Los líderes tampoco están tomando las cosas con la seriedad que deberían.

Habacuc está, verdaderamente agobiado no solo por lo que está pasando sino porque Dios no parece estar haciendo nada al respecto. Por lo que él clama a Dios. Él ha estado orando. Él ha estado haciéndole preguntas a Dios.

Dios, finalmente, le dice «“Estoy trabajando en tus días».” “No estoy pasivo. No estoy actuando ociosamente como crees que estoy. Contrario a todas las apariencias, estoy trabajando, pero la manera en la que lo estoy haciendo las cosas no es la que probablemente tú pensarias que haría.”

Dios le dice a Habacuc que El está levantando a los caldeos a los babilonios para que vengan y disciplinen a los judíos.

Habacuc reacciona con un “¿Qué? Eso no era lo que yo tenía en mente. Sé que necesitan disciplina, sé que necesitan castigo, ¿pero los caldeos? Ellos son malos, son muy malos. ¿Cómo puedes usar a gente tan malvada, tan viciosa, tan violenta y sin escrúpulos como los caldeos? ¿Cómo pueden ser ellos el instrumento que utilices para cumplir Tus propósitos? ¿Cómo un Dios santo puede utilizar a gente profana para llevar a cabo Su trabajo?”

Por lo que Habacuc lucha con Dios. Eso es lo que su nombre significa: “uno que lucha”. Él está luchando con estas preguntas tan duras.

Hemos dicho que no está mal el hacer preguntas —acerca del porqué o por cuánto tiempo— mientras no lo hagas con el puño apretado contra Dios sino con un corazón que realmente busca. Yo creo que ese era el corazón de Habacuc.Habacuc está, verdaderamente agobiado no solo por lo que está pasando sino porque Dios no parece estar haciendo nada al respecto. Por lo que él clama a Dios. Yo creo que ese era el corazón de Habacuc.

Pero en el proceso de hacer estas preguntas, él está cayendo en cuenta de que está conociendo algo acerca Dios que es aún más importante que el obtener todas las respuestas. A veces hablamos y decimos «“No puedo esperar a llegar al cielo y saber todas las respuestas a todas las cosas que no tienen sentido aquí en la tierra».”

Y no es que Dios va a sacar su computadora y nos va a poner en pantalla todas las respuestas. Creo que en el cielo no vamos a estar muy interesadas en conocerlas.

Cuando lo veamos como Él es, Él va a ser suficiente respuesta; y eso es lo que Dios está haciendo por Habacuc. Él se le está revelando a Habacuc diciendo “Habacuc, soy la respuesta a tus preguntas, a tus problemas y a tus asuntos. Cuando no puedas comprender Mis caminos o a Mí, lo único que puedes hacer es confiar.”

En eso es en lo que siempre caemos: “El justo por su fe vivirá.” Vas a escuchar eso varias veces antes de que terminemos esta serie.

Ahora, al final del capítulo 1, Habacuc está desconcertado con eso de que Dios haya escogido a los caldeos… e incluso dio una descripción gráfica al respecto. Es como que todos somos peces en el mar y los caldeos lleguen con sus anzuelos y nos saquen del agua. Ellos matan sin piedad. ¿Durará esto toda la eternidad?

Habacuc se ha alborotado al describirle sus preocupaciones a Dios. De hecho, ese es el último versículo del capítulo 1 versículo 17 “¿Vaciará pues su red y seguirá matando sin piedad a las naciones?”

De nuevo, a medida que medito en este pasaje, siento como que hay una gran pausa sin respuesta. Por lo que ¿qué va a hacer Habacuc ahora? ¿Qué hace mientras dura el silencio?

En el capítulo 2 versículo 1, Habacuc dice, “Estaré en mi puesto de guardia, y sobre la fortaleza me pondré; velaré para ver lo que Él me dice, y qué he de responder cuando sea reprendido.”

Ahora bien, creo que este es el momento clave del libro en lo concerniente a la historia de Habacuc. Habacuc va a su torre de vigilia: “estaré en mi puesto de guardia en la torre”.

No creo que ésta sea una torre de vigilia o una fortaleza en sentido literal. La mayoría estaría de acuerdo con eso. Es una imagen de Habacuc diciendo “yo voy a irme a un lugar sólo, apartado y silencioso para tratar de entender lo que está pasando desde la perspectiva de Dios.”

Es imaginarse una actitud de expectación. Habacuc está viéndose a sí mismo como un centinela en una fortaleza. Puedes imaginarte una torre alta y a un centinela haciendo guardia de pie, observándolo todo.

Él quiere verlo desde lo alto. Él no quiere ver lo que está pasando solo desde el suelo. Él quiere mirar el horizonte y ver qué es lo que está pasando, cuál es el panorama.

Por lo que Habacuc está diciendo: “Quiero ver por encima de mis circunstancias. Quiero ver la perspectiva de Dios en todo esto.”

Déjenme decirles, amigas, que es en ese puesto de guardia donde encontramos esperanza. Es donde encontramos perspectiva. Es donde miras hacia el Señor, esperas por Él, oyes lo que Él te dice. Es donde dejamos de hablar y —finalmente— dejamos a Dios hablar.

Y eso lo veremos múltiples veces en las Escrituras. Ya hablaremos —a través de esta serie— sobre algunas mujeres que tenían mucho que decirle a Dios, como Habacuc, y que al final, se quedan sin palabras.

Luego dicen, “ «Ok, ahora estoy lista para escucharte».” Es casi como si Dios dijera “déjame saber cuando acabes de hablar y te voy a decir lo que pienso acerca de esto.”

Pero tienes que llevar tu corazón a un lugar tranquilo y callado. Un lugar donde te dispongas a esperar y a escuchar a Dios hablar. Esa es la actitud que necesitamos tener al abrir la Palabra de Dios. “Voy a ponerme de guardia en mi torre”.

De hecho, he estado usando este versículo recientemente en mi tiempo con Dios. “Voy a subir a la torre, voy a asumir mi puesto y a estar atenta a todo lo que Dios me quiera decir.”

  1. No más darle yo respuestas a Dios.
  2. No más decirle a Dios cómo debe dirigir el universo
  3. No más hacerle a Dios todas mis preguntas.
  4. Solo voy a permanecer tranquila, me voy a callar y a estar atenta. Voy a tratar de ver las cosas desde el punto de vista de Dios, escucharé con atención para ver lo que Él me va a decir.

Matthew Henry dijo que era muy importante que cuando recurriéramos, leyéramos u oyéramos la Palabra de Dios, que observaramos cuidadosamente lo que Dios nos dice a través de ella; palabras que nos lleguen al alma ya sean de convicción, de consuelo o de cautela. Y que podamos recibirlas y someternos a Su poder.

Es la actitud que debemos tener cuando vamos a la iglesia y escuchamos la predicación de la Palabra o cuando abrimos nuestras Biblias en nuestro tiempo con Dios. Es la actitud de un centinela, de un guardián en su puesto diciendo “voy a mirar el panorama y a ver lo que Dios me está diciendo a mí.”

“¿Dios, qué es lo que me quieres decir?” Quiero enfatizar este punto porque creo que en la sociedad de hoy en día, nos movemos muy rápido. Siempre estamos a la carrera y muy ocupadas.

Me he percatado de que, en muchas ocasiones de mi tiempo con Dios, estoy apurada. La forma en la que leo la Palabra de Dios es apresurada. Me tomo mis vitaminas espirituales rápidamente ese día y reviso los devocionales que tengo pendientes, PERO no he encontrado a Dios, no me he encontrado con Dios. No he oído de Dios. No he estado en mi torre de vigilia.

Muchas veces tenemos circunstancias y preguntas en nuestras vidas. Necesito sabiduría en muchas áreas de nuestro ministerio. Necesitamos la dirección del Señor en distintas cosas y ¡tengo tantas preguntas para las que no tengo respuestas!

Tienes asuntos pendientes en tu matrimonio, con tus hijos, en tu trabajo, en tu iglesia. Necesitas respuestas. Necesitas la perspectiva de Dios, pero el problema es que estamos tan ocupadas trabajando, luchando y haciendo no se cuántas cosas —en nuestros estilos de vida— que nunca nos detenemos a escuchar lo que Dios nos tiene que decir.

Luego nos preguntamos por qué no obtenemos respuestas. Algunas de ustedes necesitan apagar el televisor, la computadora o la radio. Algunos amigos me han retado para que no revise mi correo electrónico hasta no haber tenido mi tiempo a solas con el Señor.

Algunas de ustedes quizas estarán pensando “no hubiera asumido que es así como vives”. He caído en la rutina, en el patrón de revisar primero mi correo; luego —cuando estaba en mi tiempo con Dios— mi corazón latía y mi mente volaba y no estaba ocupando mi puesto en la torre y escuchando a Dios.

Tienes que apagar, tienes que parar, tienes que apagarlo todo. Apagar la radio. No puedo creer que como maestra en la radio, les esté diciendo eso, pero necesitan apagarla; deben aquietarse y en silencio escuchar la voz de Dios.

Lo que Habacuc está haciendo es alejándose de todos sus problemas; no escapando, sino poniendo cierta distancia de por medio, quitando los ojos de sus problemas para poder enfocarse en el Señor. Él estaba desahogándose con eso de los caldeos y, al final del capítulo 1, vemos como dice “que se va a un lugar donde pueda ver lo que Dios le va a decir.”

¿Qué tiene que decirte acerca de tu matrimonio, acerca de la situación en tu iglesia, acerca de esta persona en el trabajo, acerca de esta decisión que tienes que tomar? De esta forma él empieza a escuchar, y tiene una actitud sumisa ante lo que Dios le diga acerca de esta situación.

Los profetas de Dios hacían guardia en los muros. Escuchaban las palabras que salían de la boca de Dios y les hacían advertencias al pueblo. Por lo que Habacuc necesitaba hacer esto no solo para sí, sino porque él era el responsable de advertir al pueblo. Él necesitaba saber ¿Qué es lo que está diciendo Dios?

“¿Qué es lo que está pasando allá afuera? Ese es el trabajo de un centinela y es crucial que esté atento en su puesto para que pueda alertar sobre el peligro. Madres, ustedes son las centinelas de sus hijos, tienen que estar en esa torre.

Necesitas ir a tu torre y escuchar lo que Dios tenga que decirte acerca de sus hijos. ¿Estás solamente criando a tus hijos? ¿Los estás solamente vistiendo, alimentando, llevándolos al piano y al ballet a tiempo?

O estás sacando el tiempo para decir:

  1. Dios, ¿qué quieres para este niño?
  2. ¿Qué debo enseñarle?
  3. ¿Qué es lo que tengo que supervisar en sus vidas?
  4. ¿Cómo los necesito entrenar?
  5. Señor, ¿cómo quieres que lidie con esta situación?

Mantente alerta ante la posibilidad de un peligro, buscando el conocimiento de Dios para que les puedas enseñar a otras y para que veas lo que Dios está haciendo y les puedas decir a otros.

El Salmo 85 versículo 8 dice, “ «Yo voy a oír lo que Dios mi Señor me va a decir»” (parafraseado). Esa es la postura. Esa es la actitud. Déjenme recordarles que, como mujeres de Dios, necesitamos oír lo que Dios nos va a decir antes de que seamos Sus voceras.

No trates de enseñarle a tus hijos los caminos de Dios si no has estado escuchando lo que te ha estado diciendo a ti. No trates de corregir a tu marido o de arreglar sus cosas si no has subido a la torre de vigilia, sino te has puesto en guardia y has estado atenta a lo que Dios te va a decir.

Habacuc dijo, “ «Yo voy a mirar para ver qué Él me va a decir a mí».” Es un ajuste que me está ayudando en mi tiempo con Dios porque siempre estoy preparando mensajes para otras personas, PERO tengo que subir a mi torre, ponerme en guardia y ver lo que Dios me va a decir a mí.

Comencé a estudiar el libro de Habacuc hace meses atrás, viviendo en él, meditando en él. Yo sabía que quería hacer una serie, pero primero tenía que esperar a ver lo que Dios me iba a decir a través de este libro.

Dios me ha estado hablando en mi torre, durante mi vigilia y espero que, lo que Dios me esté diciendo, sea de bendición para ustedes. Eso es lo que es el ministerio: es un derramarnos en otros luego de habernos encontrado con Dios primero.

Esa es la actitud que vemos en Proverbios capítulo 8 versículo 34 donde se habla de la sabiduría. “Bienaventurado el hombre que me escucha, velando a mis puertas día a día, aguardando en los postes de mi entrada.”

¿Es esa la actitud que tienes para con Dios cuando te está hablando? “Voy a escucharlo. Voy a velar todos los días. Voy a estar a la expectativa esperando que Dios me hable.”

Habacuc dice, “ «Voy a tomar mi puesto en la torre».” Esa no es la imagen de mi tiempo con Dios últimamente. A veces cometo el error de tratar de tener mi tiempo de silencio, de quietud con Dios en la cama y es ahí verdaderamente cuando mi tiempo con Dios se torna bien callado.

No estoy diciendo que tienes que hacer tu tiempo devocional de pie, lo que digo es que hay una postura espiritual, de estar alerta, de estar presente, de estar despierta, de estar conectada. El Salmista dice, «Despierta mi alma»” .

Es como sacudirte a ti misma y decir “necesito estar alerta y necesito estar conectada.” Imaginate a un centinela dormido en su puesto y, cuando el enemigo se vislumbra en el horizonte, él no lo ve. Hay vidas que podrían ponerse en peligro.

Madres, quiero decirles que hay vidas corriendo peligro espiritualmente hablando. Si no tomas el tiempo, cada día, de mirar y ver lo que Dios te dice sobre tu vida y sobre la de tu familia podrían correr peligro. Necesitas estar alerta ante cualquier peligro espiritual que se presente en tu hogar.

No puedes vivir la vida haciendo cosas y corriendo de aquí para allá y manteniéndote ocupada, corriendo todo el tiempo y esperar tener la sabiduría de Dios para la vida de tus hijos.

Algunos de tus hijos van a terminar en problemas porque no tuvieron una mamá que se mantuvo alerta. Una mamá todo el tiempo en guardia esperando la dirección de Dios. Dios te da advertencias en su Palabra para la vida de tus hijos.

No digo que si mantienes esa actitud ninguno de tus hijos va a meterse en problemas. Lo que digo es que hay cosas que se pueden evitar en tu vida y en las circunstancias de aquellos a quienes amas si tomas el tiempo para estar alerta, despierta y conectada con lo que Dios tiene que decirte.

Lo que Habacuc vio en la torre de vigilia cambió su vida. En los próximos días, veremos que cuando Habacuc bajó de la torre no era el mismo hombre que cuando subió.

Lo que vio transformó su vida y así ha sido con muchos otros a lo largo de las Escrituras. Pienso en el profeta Isaías por ejemplo. En el capítulo 5 vemos al profeta Isaías anunciando aflicciones a la nación y todas estas cosas —con las que los condenaba y los juzgaba— y son cosas que deben tomarse muy en serio.

Pero cuando, en el capítulo 6, Isaías dice “ «Vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime..”.» (ver Isaías 6:1-5). Isaías salió transformado de esa experiencia. Tenía una perspectiva totalmente nueva de Dios y de lo que pasaba en el mundo a su alrededor.

Mira a Job también. Durante los primeros 37 capítulos Job lucha por entender su sufrimiento. Él está luchando con Dios, reclamando su inocencia y llega a un punto donde él dice “¡Yo no merezco esto!”

Visto desde la perspectiva humana, Job no merecía eso. Pero a partir del capítulo 38, Job ve a Dios. Job oye a Dios. Job se queda lo suficientemente callado como para dejar que Dios hable y, en el proceso él obtiene la perspectiva que Dios tiene de su sufrimiento.

Cuando sale de él mismo, él no es el mismo hombre. Todo se ve diferente. Todo es diferente. Él tiene esperanza, tiene fe y tiene gracia. Tiene todo lo que necesita para seguir adelante, no solo como un sobreviviente sino como un triunfador que ha visto a Dios.

Él dice, «“Oh, Señor, antes de estas circunstancias, de oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven”». (Job 42:5) Él tiene una nueva perspectiva, no solo de Dios sino de sí mismo. Él ya no se ve como una víctima inocente.

Él se ve como un pecador que necesita la gracia y la misericordia de Dios. Esto pasó porque fue a su torre de vigilia y tomó el tiempo para escuchar a Dios.

En el capítulo 1, Habacuc está cuestionando; está retando a Dios; está perplejo. En el mejor de los casos, está confundido, quizás hasta desilusionado, incómodo y aún peor. “Señor, ¿por qué no oyes? ¿Por qué clamo y no salvas?”

En el capítulo 2, él oye a Dios. Llega a un punto en el que Dios le puede hablar. Vamos a ver ese mensaje y el resto del capítulo 2 en los próximos días, pero les adelanto que no es un mensaje fácil.

Lo que él ve, lo que él oye cuando sube a la torre no es fácil de escucharlo. No es lo que él estaba esperando, pero esa verdad lo libera. Cuando baja de la torre y llegamos al capítulo 3, su corazón está tranquilo, está quieto y callado. Ya no contiende con Dios.

Él todavía no lo entiende todo. Si así fuera, sería Dios, pero ahora no tiene los puños apretados contra Dios, no tiene furia —solo asombro, temor, humildad, confianza y alabanza. Él puede incluso cantar en medio de las pruebas.

¿Dónde se produce este giro en los eventos? En el capítulo 2 versículo 1, “ «Voy a ir a mi torre. Me voy a poner en guardia. Voy estar pendiente a lo que Dios me va a decir».”

Por lo que, ¿qué es la torre de vigilia? Es un corazón enfocado en Dios, un corazón que se levanta por encima de las voces, de los ruidos y del clamor de este mundo.

Habacuc le dio un discurso a Dios. Eso fue en el capítulo 1. Pero ahora, se calla. Escucha. Espera oír de Dios y eso lo transforma todo. Cuando llegas al punto en el que paras de hablar, escuchas, y esperas, y ves lo que Dios te va a decir — te digo que desde esa postura todo se transforma.

Carmen: ¿Has pasado mucho tiempo en la torre? Nancy Leigh DeMoss ha explicado por qué es tan importante para nosotras conectarnos con Dios todos los días en oración y a través de Su Palabra.

Hoy, Nancy explicó el por qué es tan crucial. Deja que ella ahora te explique cómo pasar más tiempo con el Señor también.

Lee su libro “ «En la quietud de Su presencia»”, Te proveerá estrategias acerca de cómo sacarle provecho a la Biblia. Te enseñará a desarrollar hábitos consistentes y también te ayudará con las distracciones que, usualmente, nos asaltan. Puedes obtenerlo en tu librería cristiana favorita. Si vives en los EEUU o Canadá puedes ordenarlo a través de la pagina ReviveOurHearts.com, o llamando al 1-800-569-5959.

No sé si ya le habías dedicado tiempo al libro de Habacuc, pero —como hemos visto esta semana— toca muchos tópicos que nos son útiles a las mujeres: abarca desde la duda hasta la vida devocional; dos temas muy importantes.

Mencioné, al principio, cuán crucial era para un profeta el escuchar a Dios. Bueno, es crucial para nosotras también, pero oímos las cosas de Dios de forma distinta a como lo escuchaba un profeta como Habacuc. Escucha más de esto en el próximo programa.

Nancy va a orar para que seamos como Habacuc y estemos atentas ante la acechanza de cualquier peligro tanto para nosotras como para los demás.

Nancy: Señor, nos mostrarías lo que significa para nosotras el estar alerta en nuestras torres, el estacionarnos en una torre y esperar a ver lo que nos vas a decir? Muéstranos cómo hacer eso en medio del clamor, de los ruidos y de las ocupaciones de nuestros días.

Ayúdanos a hacer todo lo que sea necesario para poder encontrarnos contigo, para poder escucharte. Gracias porque desde esa posición Te vas a revelar a Ti mismo y nos vas a revelar Tus caminos. Cámbianos. Cambia nuestra perspectiva. Cambia nuestras vidas mientras te buscamos para ver lo que Tu tienes que decirnos. Oro en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

10 – Laodicea, sé celoso y arrepiéntete

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: Cartas a las 7 Iglesias

10 – Laodicea, sé celoso y arrepiéntete

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

http://www.porgracia.es

4/10 – Luz del mundo

IGLESIA BAUTISTA CASTELLANA

Serie: El Yo soy de los tiempos

4/10 – Luz del mundo

Juan 8:12-20

Edgardo Piesco

Bienvenido a Iglesia Bautista Castellana. Mi nombre es Edgardo Piesco, actual pastor de la Iglesia Bautista Castellana y me siento muy honrado con su visita.

En cuanto a nuestra identidad, somos la primera iglesia evangélica establecida en Canadá contando con, 50 años de vida en el servicio a nuestra comunidad hispano-parlante. Nuestra congregación está constituida por inmigrantes provenientes de toda Latinoamérica. Oficiamos servicios en español y otros especiales en inglés para los jóvenes que dominan éste, como primera lengua. Nuestro objetivo primordial es hacer conocer el evangelio a nuestra comunidad en una actitud seria y de respeto por la dignidad humana.

Esta congregación se ha mantenido en una tradición de trabajo honesto, íntegro y procurando asistir a la sociedad. Nuestro enfoque es estrictamente bíblico; la predicación, expositiva; el objetivo de dicha predicación y enseñanza es que el pueblo conozca la Palabra de Dios sin especulaciones y/o manipulación de la misma, para la salvación del alma. Nuestra congregación promueve un ambiente familiar, proveyendo un equipo ministerial de ayudantes y colaboradores debidamente equipados para hacer placentera su visita a nuestros servicios.

Esperamos que disfrute su tiempo en nuestro medio, y que tengamos pronto el gran privilegio de gozarnos con su visita y cordial compañía. Hasta entonces, que la gracia y la paz de Dios y Su Hijo Jesucristo sea con usted y todos los suyos.

Afectuosamente,
Pastor Edgardo Piesco

http://www.iglesiabautistacastellana.org

Jul 8 – Amando la disciplina

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Habacuc: del temor a la fe

Jul 8 – Amando la disciplina

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/amando-la-disciplina/

Carmen Espaillat: Con ustedes, Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Si eres hija de Dios, cuando la disciplina de Dios viene a tu vida, no es punitiva. Su intención no es destruirte. Su meta al castigarte es la de restaurarte. Un castigo restaurador para hacernos más santas.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín. Cuando pasan cosas malas en tu vida, ¿piensas en que Dios está enojado u empecinado contra ti? Hoy vamos a determinar si ese punto de vista es el acertado mientras Nancy continúa el estudio del libro de Habacuc: del temor a la fe.

Nancy: Estamos tratando de entender algunos conceptos un poco fuertes, conjuntamente con Habacuc, el profeta del Antiguo Testamento, que vio a su alrededor y dijo «Dios, hay tantas cosas sucediendo entre tu pueblo que me preocupan. Lo que más me preocupa es «que no pareces estar haciendo nada al respecto». Estoy orando y suplicándote, pero no pareces estar activo. Más bien pareces estar pasivo».

Dios le dice «Espera un minuto, Habacuc. He estado escuchándote. De hecho, estoy trabajando en tus días. Quiero que mires. Quiero que veas. Abre tus ojos y vas a ver lo que estoy trabajando. Pero cuando te diga lo que estoy haciendo, podrías no creerlo».

En la última sesión vimos la descripción dada por Dios de los caldeos (de los babilonios es otro nombre para los caldeos) – un grupo terrorista, fiero, violento, viciado, sin escrúpulos que Dios dijo que iba a levantar como respuesta a las oraciones de Habacuc. Dios dice que estos babilonios, estos caldeos, van a apoderarse del mundo. Van a tomar a Judá. Van a ser Mis instrumentos para santificar a Mi pueblo. Ahora bien, esa no era la respuesta por la que estaba orando Habacuc.

Después de nuestra última sesión, Kendra vino y me recordó que son muchas las personas que temen orar por miedo a como Dios vaya a responder sus oraciones. Kendra, ¿por qué no compartes con todas lo que me dijiste? Creo que es una buena observación.

Kendra: Bueno, es que mucha gente me dice «cuidado con lo que pides». Mi respuesta es que es una mortificación innecesaria porque no tenemos que tener cuidado cuando oramos y pedimos. Dios nos ama con un amor perfecto. El amor perfecto elimina todo temor.

No tenemos que temer lo que Dios vaya a hacer en la vida de las personas a quienes amamos. Somos libres de orarle y pedirle a Dios que haga todo lo que Él necesite hacer. Él puede levantar caldeos en la vida de nuestros seres queridos, pero Él tiene un amor perfecto hacia nosotras. Él es santo. Él no hará cosas equivocadas -o con las motivaciones erradas- como nosotros pudiéramos hacerlo. De modo que si podemos confiar en Dios.

Nancy: Gracias, Kendra. Pienso que Kendra tocó un punto crítico que cada madre ha sentido alguna vez. «Si oro para que Dios haga su voluntad en la vida de mis hijos, si oro para que mis hijos se arrepientan o mi marido o cualquier otra persona a la que amo, ¿qué implicaciones tendría? ¿Qué podría hacer Dios? Algunas veces hay ese miedo que hace que nos contengamos ante Dios.

Vamos a ver en Habacuc que la persona que cree en Dios no tiene por qué tener miedo. No tienes por qué retraerte de miedo si confías en que Dios es bueno, en que Dios es maravilloso, en que Dios es soberano, que Dios es sabio y que Dios ama a tus seres queridos más de lo que podrías amarles tú. Él sabe exactamente lo que se necesita en sus vidas. Por lo que si de hecho levanta a los caldeos en sus vidas para responder tus oraciones, no tienes que asustarte por eso.

Ahora, vamos a ver que Habacuc sí tiembla. Y es que no quiere decir que vaya a ser fácil, pero lo que sí significa es que tus pies van a estar bien plantados. Puedes confiar en el Señor aunque los caldeos sean levantados.

En este punto de nuestro recuento, en Habacuc capítulo 1, Habacuc está profundamente mortificado por la respuesta de Dios. Dios le ha dicho «estoy levantando a los caldeos, pueblo feroz e impetuoso». Esta no era, para nada, la respuesta que él estaba esperando.

Es incomprensible para Habacuc que Dios use gente tan mala como los caldeos para lidiar con el pecado dentro de Su pueblo. Por lo que la respuesta de Dios a las preguntas de Habacuc trae más problemas que soluciones.

Dijimos que Habacuc quiere decir «luchador, uno que lucha». Él está luchando con estas preguntas y está batallando con Dios tratando de entender -dentro de la sabiduría inescrutable de Dios- qué es lo que está pasando y cómo Dios pudo hacer esto.

Por lo que en el versículo 12 de Habacuc, capítulo 1, Habacuc le responde a Dios. Dios acaba de decir «estoy levantando a los caldeos». Habacuc le dice en el versículo 12 «¿No eres tú desde la eternidad?» Imagino que, luego de que Dios terminara con esta larga descripción de cómo eran los caldeos, hubo una pausa prolongada. Fue como que Habacuc se quedó sin aliento. Luego, dijo «¿No eres tú desde la eternidad, oh Señor, Dios mío, Santo mío? No moriremos».

Por lo que, ¿qué hace Habacuc? Él regresa a las cosas que conoce como verdaderas cuando ve su mundo sacudirse y Dios le da una respuesta asombrosa. Dios le dice «Cuando veas esto, cuando oigas de esto que estoy haciendo, no lo vas a creer». Habacuc reacciona con un «Estás en lo cierto. Me has dejado sin aliento». ¿Cómo puede Dios levantar estos terroristas para que se apoderen de nuestra nación?

De repente, no está preocupado por el pecado de su pueblo que originó todo esto. Ahora, lo que le concierne es la devastación a la que van a ser sometidos. Por lo que en este torbellino, en este torbellino de emociones y pensamientos, Habacuc regresa a las cosas que conoce. ¿No eres tú desde la eternidad, oh Señor, mi Dios, Santo mío?» ¿Qué es lo que Habacuc está diciendo? «Dios, te conozco. Tú eres desde el principio. Eso es algo de lo que sí estoy seguro.

  • Tú eres inmutable (es la implicación aquí)
  • Tú no cambias.
  • Tú carácter es siempre el mismo.
  • Tú mantienes Tus promesas.

Y él luego continúa diciendo «Tú eres el Señor. Eso quiere decir el Dios soberano. Tu eres mi Santo. Eres santo en esencia». Es como si lo estuviera repitiendo para sí «Esto es lo que sé que verdadero sobre Dios».

Eso es algo muy bueno cuando tu cabeza te da vueltas y estás confundida con lo que están pasando a tu alrededor. Regresa a lo que sabes que es verdadero. Una cosa es el carácter de Dios. ¿Qué sabes del carácter de Dios? Ensáyalo, repítelo. Dile a Dios lo que sabes.

Luego, el pacto de Dios. Él dice «Tú eres mi Dios». Tenemos una relación de pacto. «Tú mantienes tus pactos. Tú vas a mantener Tu pacto con Tu pueblo». Es por eso que dice «No moriremos».

«Dios, puedes disciplinarnos. Puedes castigarnos, pero Tú no nos vas a destruir. No va a haber un cataclismo, un juicio final contra aquellos que son, verdaderamente, Tu pueblo. No vamos a morir, de eso estoy seguro. Somos hijos del pacto, aquellos que hemos creído en Ti».

Por lo que él revisa de nuevo el carácter de Dios, el pacto de Dios y -luego- las opciones de Dios. En el versículo 12 continúa,

Oh, Señor, para juicio lo has puesto; Tú, oh Roca, lo has establecido para corrección.

La mente de Habacuc está procesando lo que Dios le ha dicho.. Él está reconociendo lo que Dios le acaba de decir.

«Ok está bien, los caldeos son un instrumento en las manos de Dios para castigar, para disciplinar, para redargüir a Su pueblo. Los has destinado para juicio. Los has castigado». Esto es lo que Dios está haciendo. Habacuc está repitiéndole a Dios lo que Dios le acaba de decir.

«Dios déjame ver si entendí. Estoy de acuerdo Contigo. Reconozco que lo que dices es verdad y que Tu mano está en esto. Esto no es un accidente.. No te has quedado dormido. No te has caído de Tu trono. No has abdicado el gobierno de este mundo. Lo has organizado.» Y Habacuc reconoce la soberanía de Dios.

Él reconoce la necesidad de redargüir al pueblo de Dios; de castigarlos y disciplinarlos. Él cae en cuenta de que Dios no va a permitir que Su pueblo siga pecando indefinidamente. ¿No era eso lo que le preocupaba a Habacuc en un principio?

«Dios, cómo puedes mirar todo esto y no hacer nada al respecto?» Dios le contesta «Estoy haciendo algo al respecto». Habacuc continúa «Oh, veo que lo que estás haciendo es que vas a reprobarlos. Los vas a disciplinar. Vas a castigar a Tu propio pueblo». No pases por alto, a medida que lees este pasaje- que Habacuc está en lo correcto; la intención de Dios es únicamente castigar a sus hijos, no demolerlos o destruirlos.

Si eres una hija de Dios, cuando la disciplina de Dios llegue a tu vida, no es punitiva. Su intención no es la de destruirte. Su meta es castigarte para poder restaurarte – el castigo tiene la intención de restaurar para hacernos más santas. Eso es lo que se dice en Hebreos capítulo 12 acerca de la disciplina, el castigo de Dios. Él nos castiga para que seamos copartícipes de Su santidad.

Por lo que Habacuc se identifica con los propósitos de Dios. «Señor, has determinado su juicio. Has decidido reprobarlos y castigarlos. No vamos a morir, pero Tú vas a disciplinarnos».

Pero también ten en cuenta que Dios escoge el medio y el método de disciplina que Él considera el mejor. Tienes que dejarle eso a Dios. Habacuc no hubiera escogido a los caldeos para castigar a los judíos. Quizás para el resto de las naciones paganas sí, pero no para los judíos. «Señor, yo se que necesitamos un castigo, pero hubiera escogido otro instrumento.» Dios le dice «Déjamelo a mí.»

Por lo que Habacuc dice «OK, Dios, ya entendí. Se que eres Dios y se que Tu no cambias. Sé que Tú mantienes tu pacto. se que estás castigando a tu pueblo. Señor, no lo entiendo, pero lo creo. Lo veo. Has hecho todo esto para usar a los caldeos como castigo y los utilizarás como instrumento de castigo. Esto no es un accidente. Esto no está fuera de Tu control».

Pero todavía no lo asimila. No le parece que un Dios recto y santo utilice este medio. Por lo que en el versículo 13 dice: Dios déjame entender esto «Muy limpio son tus ojos para mirar el mal, y no puedes contemplar la opresión». Eso es algo que siempre he sabido de TI. Tú eres Santo». Habacuc tiene un profundo conocimiento de la santidad de Dios.

Por cierto, esta es una de las razones por las que creo que no luchamos más profundamente con las cosas espirituales: porque no entendemos mucho la santidad de Dios. Por eso lo que pasa en este mundo no nos molesta demasiado porque estamos «curadas»; estamos vacunadas. Estamos acostumbradas. Nuestros ojos están acostumbrados a la oscuridad. Habacuc no tenía sus ojos acostumbrados a la oscuridad. Él sabía que la santidad de Dios era pura.

«Dios, Tú no te complaces en la maldad. No puedes mirar lo mal hecho». Leemos esto en Salmos 5 en los versículos 4-5 donde el Salmista dice: » Porque tú no eres Dios que se complace en maldad; el malo no habitará junto a ti. Los insensatos no estarán delante de tus ojos; aborreces a todos los que hacen iniquidad».

Por lo que Habacuc dice «Dios, si eres santo, pero esto me deja perplejo. No tiene ningún sentido». Él está buscando una explicación lógica. y él continúa en el versículo 13 ¿Por qué entonces toleras a los traidores? ¿Por qué guardas silencio mientras los impíos se tragan a los justos

Él empezó diciendo «Señor, sé que mi gente no es correcta. Sé que necesitan cambiar. Sé que necesitan ser disciplinados, pero ahora dices que el instrumento de tu reprimenda van a ser los malvados caldeos. O sea, Dios, somos malos, pero ellos son malvados. ¿Cómo puedes estar ajeno y quedarte callado cuando estos malvados caldeos acaben con otros que son más justos que ellos?

Cuando Habacuc empezó a quejarse, al principio del libro, no estaba llamando «justos» a los judíos, pero ahora cambia la cosa un poco. De buenas a primeras, en comparación con los caldeos, los judíos son bastante buenos aunque hayan estado destruyendo, luchando, discutiendo y todo los peyorativos que usó en el primer párrafo del libro. Pero ahora, se ven de lo más bien en comparación con los caldeos.

Por lo que la conducta de Dios (al usar a los caldeos para disciplinar a los judíos) no parece ser consistente con lo que Habacuc sabe del carácter y de los caminos de Dios. Aquí es donde te preguntas si no está dejando que la auto-justicia lo contamine. Yo sé lo que eso hace en nuestros corazones. El profeta siente que la gente de Judá es más justa que los caldeos. Creo que está demostrando que no se está dando cuenta de que tan seriamente Dios ve el pecado en Su pueblo.

De hecho, el pueblo de Dios es más responsable porque tiene la ley de Dios. Ellos conocen a Dios. Dios se les ha revelado. Dios hasta puede que esté tomando más seriamente el pecado de Su pueblo que la maldad de las naciones paganas.

Dios toma todo pecado seriamente, pero hay algo dentro de nosotras que dice «Dios puede que tengamos algunos asuntos y necesidades, pero no tan malas como el instrumento que estás usando para corregirnos». Por lo que aquí tienes una esposa que tiene necesidades espirituales y quiere que Dios se encargue de ellas, pero se queda pasmada cuando Dios usa a su «no-tan-santo-marido» como instrumento para su santificación. «Dios eso no me parece correcto. Eso no me parece justo».

Pero esta calle tiene dos vías. No hace mucho recibí un correo de un esposo -tenemos algunos hombres que nos escriben a Aviva Nuestros Corazones — y él nos rogaba que oráramos por su matrimonio. Él y su esposa se habían separado, quizás hasta divorciado si no recuerdo mal .

Él estaba rogándole a Dios una reconciliación con su esposa. Quería que supiéramos que iba en serio con todo esto. Por lo que envió una carta de dos páginas en la que hacía listas, y decía «Mis pecados son…» Él fue bastante honesto acerca de sus fracasos y las fallas en su matrimonio. Luego dijo «Los pecados de mi esposa son…»

Bueno, mientras leía la lista -estoy segura de que no fue intencionalmente- pude notar que ella tenía más pecados que él. Los de ella eran tan malos como los de él, pero peor aún y las esposas hacen esto también, ¿no es así ? No estoy señalando a ese esposo. Lo que estoy diciendo es que tenemos la tendencia de decir yo tengo fallas pero mi pareja realmente tiene fallas.

En esa carta nos decía «quería ir a consejería, pero mi mujer no. Estoy dispuesto a lidiar con nuestros problemas, pero mi mujer no. Él estaba haciendo comparaciones y creo, que desde un corazón genuino, pero así es que pensamos. «Señor, tengo fallas, ¿pero cómo puedes usar a alguien peor que yo como instrumento para lidiar con mi vida?»

Pensando en este correo, pienso que Dios ha traído un caldeo a su vida: su esposa. Por supuesto, que si le preguntáramos a ella, quizás ella diría «aquí están mis pecaditos y aquí están todos los de él» por lo que eso depende del ojo con el que se mire.

Aunque estuviera un 100% en lo correcto, Dios quizás esté usando a su «mala mujer» como instrumento para quebrantarlo y llevarlo a la humildad y al arrepentimiento. A veces parece medio enredado que Dios trabaje así, ¿no es cierto?

Por lo que Habacuc le dice a Dios en el versículo 14 me está dando trabajo entender esto. «¿Por qué has hecho a los hombres como peces del mar, como reptiles que no tienen jefe? Ahí tienes una ilustración de qué tan indefensos están los insectos y los peces que nadan en el mar.

Luego, en los versículos 15 y 16 dice. «A todos los saca (aquí habla del imperio Babilónico) con anzuelo el pueblo invasor, los arrastra con su red y los junta en su malla. Por eso se alegra y se regocija, por eso ofrece sacrificio a su red y quema incienso a su malla, pues gracias a ellas su pesca es abundante, y suculenta su comida».

Por lo que aquí tienes a la gente malvada que Dios usa como instrumento para castigar a Su pueblo y la gente malvada se sale con la suya. De hecho, hasta se están enriqueciendo en el proceso.

Somos como esos peces nadando en el océano o como esos insectos indefensos que encontramos por ahí y ahí viene el rey de los babilonios. Lanza su anzuelo y saca uno tras otro. O sea, nos están matando y se están enriqueciendo mientras lo hacen.

Es más, los babilonios están felicitándose por su prosperidad y su capacidad militar. Son auto-suficientes. No piensan en nada ni en nadie. O sea no tienen a un Dios. Y Habacuc está diciendo «Dios, no tiene sentido que uses a gente como esa».

Versículo 17: «¿Vaciará, pues, (Babilonia) su red y seguirá matando sin piedad a las naciones?»

¿Alguna vez te has encontrado llorando en el medio de problemas en tu matrimonio o en asuntos relacionados con tus hijos o en el trabajo y preguntas : «Señor, ¿y es que esto no se va a acabar? Me va mejor si me separo. Les va mejor si lo hago. Vamos en la dirección equivocada. ¿Cuánto más durará esto?»

Al Habacuc protestar por lo que le parecía un injusto e incomprensible acto de parte de Dios, Habacuc corre el riesgo de olvidar qué tan pecaminoso es el pueblo de Dios y qué tan merecedores son de ser disciplinados porque «no son tan malos comparados con los caldeos».

El problema es que Habacuc está viendo las cosas, solamente, desde su perspectiva. Si pudiera verlo desde la perspectiva de Dios, vería lo que dijimos hace unos momentos atrás «que el pueblo de Dios es más responsable. A los ojos de Dios su condición es tan seria como la de los caldeos».

¿Verdad que es fácil para nosotras excusar nuestro propio comportamiento? Podrías decir » Pero Señor, mi marido fue que cometió adulterio. Yo solo soy orgullosa». Las Escrituras dicen que Dios se opone y resiste a los orgullosos. Dios odia el orgullo. Está en la lista como uno de los peores pecados. El adulterio no está en la lista que está en Proverbios capítulo 6, pero el orgullo sí.

Por lo que tenemos la tendencia de compararnos con aquellos que son peores como un escape a nuestra propia responsabilidad y protestamos diciendo «Dios, no me parece bien que uses a esa gente tan malvada cuando yo solo… solo soy orgullosa. Dios quiere que veamos que ese orgullo o el pecado que sea en tu vida hay que enfrentarlo. Dios sabe con cuál instrumento lo va a hacer.

Es en este punto que algunas personas se amargan contra Dios. Lo eliminan de sus vidas y dicen «me harté». Si así es como Dios va a ser conmigo, si así es como va a comportarse, si ese es el instrumento que va a usar, no pienso tratar con Él».

Eso o actúan como que si estuvieran lidiando con Dios, pero mecánicamente. «Sí, voy a seguir yendo a la iglesia. Voy a seguir trabajando duro. Voy a seguir haciendo mis deberes cristianos, pero no voy a comprometerme con un Dios que se comporta de esta manera». Ese es el camino que mucha gente escoge. Se echan para atrás en lugar de insistir y seguir adelante en la fe.

Habacuc se ve en esta encrucijada. Él puede escoger sentir miedo y rabia o puede escoger fe, esperanza y rendición . Habacuc ve que esta situación tan incomprensible es en realidad una oportunidad de llegar a conocer mejor a Dios. Por lo que dice por fe «Voy a seguir adelante. No entiendo nada, pero voy a mantenerme comprometido con Dios».

Y por eso tenemos el capítulo 3 de Habacuc. Siéntete en libertad de leerlo hasta el final para que veas el gozo tan espectacular que sale del corazón de Habacuc. ¿Sabes por qué? Porque estuvo dispuesto a caminar durante el proceso, a quedarse aferrado a Dios, no a amargarse, sino a decir «voy a seguir caminando por fe aunque no pueda ver».

Señor te oro para que nos ayudes a continuar conociéndote, viéndote y explorando Tus caminos, buscando Tu corazón y dejando que hagas lo que consideres necesario en nuestras vidas; en las vidas de aquellos que amamos, lo que sea que eso signifique, parezca y tome. Toma el control y se Tu con nosotros, oh, Dios. Oro en el nombre de Jesús, amén.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss nos ha estado ayudando a darle sentido a esos pasajes difíciles que encontramos en Habacuc. Tal y como lo acaba de decir, ya veremos el gozo que brota del corazón de Habacuc. Si necesitas esa clase de gozo, quédate con nosotras.

También escudriña Habacuc por tu propia cuenta… De esta forma, puedes profundizar y encontrar lo que dice acerca de tu situación.

Si te has perdido algunos de los programas visita nuestra página AvivaNuestrosCorazones.com.

En los días de Habacuc, los soldados se quedaban de guardia (en las torres de control) con los ojos bien abiertos por si se acercaba el enemigo. Entérate de por qué el profeta subió a una de esas torres y el por qué debes hacerlo tú también. Nancy te lo mostrará en el programa de mañana.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Música: Esperaré, Andy Mercedes, Caminando En Fe ℗ 2012 Andy Mercedes

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

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Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Marcas reales de la fidelidad de Dios

Alimentemos El Alma

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Marcas reales de la fidelidad de Dios

Números 24:3–9

Prof. Lucas Alemán

La Sociedad Teológica Cristiana (STC) está conformada por un grupo de académicos, maestros, pastores y estudiantes de la Biblia interesados en el desarrollo de la erudición teológica en el mundo hispanohablante.

Nuestro propósito es fomentar y facilitar la presentación de recursos académicos realizados por teólogos hispanohablantes o material teológico de alto nivel traducido al español.

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