ST500S Teología Sistemática, Lección 6.5

Serie: Introducción a la Teología Sistemática

Plan de estudio: https://drive.google.com/file/d/1-Al6rOq6Tox4zb4wBU2nWqekLnhk6l9W/view

ST500S Teología Sistemática, Lección 6.5

Biblia y Teología es un podcast del Dr Larry Trotter, dedicado a la exposición bíblica y la enseñanza teológica.  Larry es pastor de Florida Coast Church en Pompano Beach, Florida y profesor adjunto de Knox Theological Seminary en Fort Lauderdale, Florida.

Vivió veinticuatro maravillosos años como pastor en México y conferencista en distintos países de Latinoamérica. El propósito de Biblia y Teología es proporcionar enseñanza avanzada y en una forma accesible.

http://www.seminarioreformado.org

Corrige A Tu Hijo

Alimentemos El Alma

Corrige A Tu Hijo 

Juan Manuel Vaz

La falta de corrección y disciplina en los hijos, una mala paternidad, ha creado una generación perezosa, sin principios y sin futuro prácticamente. ¿Cómo dice la Biblia que se debe corregir a un hijo?

Juan Manuel Vaz Salvador nació en Barcelona, España. Tras ser salvo, fue creciendo en el conocimiento de la Palabra y finalmente Dios le llamó al ministerio pastoral.

Juan Manuel es el fundador del ministerio ICPF, donde también sirve como pastor en la localidad de Hospitalet, en Barcelona. Además, ha escrito el libro La Iglesia Frente al Espejo.

Actualmente se dedica al pastorado y es conferenciante a nivel internacional.

Episodio 49 – Consejos para los cristianos que trabajan los domingos

Soldados de Jesucristo

John Piper Responde

Episodio 49 – Consejos para los cristianos que trabajan los domingos

John Piper

Es el fundador y escritor principal de DesiringGod.com y es presidente de Bethlehem College & Seminary. Durante 33 años Piper ha servido como pastor de Bethlehem Baptis Church. Ha escrito más de 50 libros, entre ellos Cinco puntos y Viviendo en la luz: dinero, sexo & poder.

Es uno de los escritores cristianos más reconocidos de las últimas décadas. Su escritura es  caracterizada por un corazón pastoral y un estilo confrontador, pero también alentador. Sus más de 30 años de ministerio están recopilados gratuitamente en artículos y vídeos. Los puedes encontrar en: DesiringGod.org.

El pastor John Piper vive en la ciudad de Minneapolis, Estados Unidos con su esposa Noel. Tiene cinco hijos y catorce nietos.

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Jul 2 – Lidiando con oraciones no respondidas

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Habacuc: del temor a la fe

Jul 2 – Lidiando con oraciones no respondidas

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/lidiando-con-oraciones-no-respondidas/

Carmen Espaillat: Muy probablemente has leído pasajes en la Biblia que prometen que Dios escuchará y contestará la oración. Igualmente Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Pero siendo honestas ¿acaso no es cierto que a veces nuestra experiencia parece contradecir esas promesas? ¡Sé honesta! No te ha sucedido que en ocasiones dices, “yo sé lo que la Palabra de Dios dice, pero he estado orando. He estado clamando, y no parece que Dios escuche ni conteste mis oraciones.”

Escucha. Cualquiera puede confiar en Dios un día malo o en situaciones de corta duración. Pero qué pasa cuando tienes un sufrimiento prolongado, y clamas, “¿Hasta cuándo, Señor? Sigo clamando a ti, Señor, ¡pero todavía no haces nada!”

Es esa pregunta “hasta cuándo, ¿Señor, no me escucharás?»

Carmen: Estás escuchando “Aviva Nuestros Corazones” con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy continuará hoy una serie que iniciamos ayer sobre un profeta, y que nos ayuda a sobrellevar la oración no contestada. Con ustedes Nancy en la serie llamada: Habacuc: Del temor a la fe.

Nancy: Fue en una calurosa tarde de julio del 1967, cuando una joven de 17 años se tiró al agua en un clavado en un lago poco profundo, y su vida cambió para siempre cuando se fracturó el cuello; un accidente que la dejó paralítica del cuello hacia abajo por el resto de su vida.

Ustedes conocen la historia de Joni Eareckson Tada, sobre cómo sufrió esa fractura de su espina dorsal, algo que la dejó paralítica e incapacitada de sus brazos y sus piernas.

Joni ha hablado y escrito acerca de algunos de los sentimientos y pensamientos que tuvo unos días después del accidente. En una ocasión ella dijo:

“Yo tenía tantas preguntas. Creía en Dios, pero estaba enojada con Él. Si Dios era todo amor y todopoderoso, entonces —lo que me sucedió a mí— ¿cómo podía ser esto una demostración de su amor y de su poder? Seguramente Él pudo haberlo evitado. ¿Cómo puede una parálisis permanente ser parte de su amoroso plan para mí?”

Lo que Joni Eareckson Tada dijo en esos oscuros momentos de desesperación de su vida es muy similar a lo que el profeta Habacuc sintió al iniciar el primer capítulo de su profecía en Habacuc capítulo 1.

Él está clamado a Dios y en esencia lo que él está diciendo es: “¿cómo puedo saber que este Dios merece mi confianza a menos que obtenga una respuesta?

Él tiene preguntas y así lo dice en el capitulo 1, en el versículo 2:

¿Hasta cuándo, oh SEÑOR, pediré ayuda, y no escucharás, clamaré a ti: ¡Violencia! y no salvarás?

Y a propósito, al leer y estudiar todo el libro de Habacuc, busca referencias a la palabra “salvar” o “salvación”. Encontrarás varias. Porque hay un tema recurrente a través de este libro y es que Dios siempre está obrando para la salvación de Su pueblo.

Pero a Habacuc esto no le parece así en este momento. “Señor, estoy clamando a ti, ¡violencia! Pero no salvarás. No pareces ser un Dios que salva”.

Versículo 3:

¿Por qué me haces ver la iniquidad, y me haces mirar la opresión? La destrucción y la violencia están delante de mí, hay rencilla y surge discordia. Por eso no se cumple la ley y nunca prevalece la justicia. Pues el impío asedia al justo; por eso sale pervertida la justicia. (Habacuc 1:3-4)

Lo que Habacuc dice es, “tengo un problema sobre cómo Dios gobierna el universo, o como parece no estar gobernando el universo. Tengo interrogantes.”

Son preguntas intensas. Creo que algunas veces actuamos en nuestros mundo cristiano como si fuera un error, o fuera malo tener preguntas. Como que no deberíamos hacer preguntas, y deberíamos poner nuestras mentes a dormir y sólo decir: “Bueno, esas preguntas no importan.“

Lo que Habacuc está diciendo es, “tengo preguntas sinceras, y yo quiero consultar al que me las puede contestar. ¿Por qué me haces ver la iniquidad?, ¿Por qué me haces mirar la opresión?”

Nos encontramos en el principio del libro donde vemos este diálogo entre Dios y Su profeta, una mirada muy íntima a las preguntas que este hombre hace a Dios. Algunas de sus Biblias tendrán un título para este párrafo: “la queja de Habacuc.”

La queja de Habacuc. Él comienza derramando su corazón a Dios y lo notamos con las primeras dos palabras del versículo 2: “Oh Señor”. Oh Señor.”… Veremos esta pequeña frase seis veces en el libro de Habacuc.

Este es el clamor de un hombre desesperado. Se dice que sus oraciones son las oraciones más fervorosas. “Oh Señor.“ Ahora bien, notemos que Habacuc no clama a Judá, quien inicialmente es el pueblo por el que él está preocupado. Ellos son las personas sobre la que él habla en los primeros versículos; son las personas que han pervertido los caminos de Dios.

Ellos no están viviendo como creyentes.

Habacuc tampoco clama a los babilonios o a los caldeos, a quienes Dios va a usar para traer juicio a Judá. ¿A quién clama Habacuc? Él clama a Dios: “Oh Señor.”

La carga que se produce en su corazón al ver a su alrededor se vuelve una intercesión —se torna en una oración. Es lo que dice Oswald Chambers en “» En pos de lo Supremo” » [My Utmost for His Highest.]

No lo estoy citando exactamente, pero él dice que cuando Dios hace que te apercibas de una situación y pone la carga en tu corazón o en tu mente, Su meta es que la conviertas en intercesión.

“Oh Señor, yo veo esto. Estoy preocupada por esto. No entiendo esto. Oh Señor.” Habacuc sabe que Dios tiene el control. Él sabe que el Señor es el único que en realidad puede hacer algo con sus preocupaciones.

Entonces él dice, “»Oh Señor».” Él dirige su oración al que puede hacer algo por su situación. Y al ir directamente al Señor, él obtendrá Su perspectiva sobre lo que está ocurriendo a su alrededor.

“Señor, ¿cómo ves esto?” ¡Pregúntale a Dios! Medita sobre lo que está pasando en tu vida y pregúntale al Señor, “Señor ¿Qué es lo que está sucediendo? ¿Qué me estás tratando de decir?¿Qué estás tratando de hacer?

Él recibe el mensaje para ese día. Él obtiene la dirección para su ministerio. Él consigue Su consejo; obtiene su ayuda yendo directamente al Señor. “Oh Señor, oh Señor. “

Pienso en las personas que escriben a Aviva Nuestros Corazones con algunas preguntas y problemas realmente difíciles; ellas se desahogan acerca de esto o aquello que les está sucediendo. Lo leo, y solo pienso, “»Oh Señor, ¿qué hacer? ¿Qué decir?» “ y algunas veces lo mejor que podemos decir a estas mujeres es, ”¡Pregúntale al que sabe! Nosotros no podemos resolverlo, pero Dios tiene una respuesta. Dios conoce los misterios. Él sabe cómo resolverlo. ¡Ve a Él, acude a Él!“

Dile, “oh Señor.” Y viene a mi mente ese himno que dice: «¡Vives débil y cargado

De cuidados y temor? A Jesús, refugio eterno, Dile todo en oración. “¡Cuánto nos preocupamos y nos estresamos y luchamos y nos llenamos de ansiedad y y nos agitamos al contarle a otros nuestras cosas hasta que nos hacemos un manojo de nervios, cuando todo lo que necesitamos es decir “oh Señor!»

“Oh Señor. ¿Qué hacer? ¿Cómo debo ver esto! ¿Cómo responder?“ ¿Quieres un entendimiento de tus circunstancias? Pudieras estar en una situación imposible ahora mismo en el ámbito de tu vida.

¿Quieres entenderlo? ¿Quieres saber cómo responder a las circunstancias de la vida? ¿Quieres saber cómo entrenar a tus hijos cuando se encuentran en esa etapa imposible y nada parece funcionar?

Clama: “Oh Señor. ¿Qué hago? ¿Qué me estás diciendo?¿Cuál es tu propósito?¿Qué quieres? Oh Señor. “

¿Quieres saber cómo ministrar a una amiga en necesidad —a una hermana que te está llamando y te está diciendo: “mi matrimonio se está destruyendo” y tú no sabes qué decir porque no estás allí. No puedes escuchar ambos lados de la historia.

Aun si supieras todos los hechos, no sabes qué hacer. ¿Quieres saber cómo ministrar ánimo y gracia? No solo le des una cantaleta con tus opiniones personales. No le digas simplemente: “bueno, yo creo…”

Ayúdense una a la otra a llegar al trono de la gracia, al trono de Dios donde se puede encontrar misericordia y gracia para encontrar ayuda en el momento de necesidad diciendo, “Oh Señor.” La ministración efectiva de otros proviene de la comunión con Dios.

Ora por esa situación, y di: “Oh Señor, ¿qué debo hacer? ¿Cuál es Tu perspectiva? ¡Búscalo a Él. Escúchalo a Él. Dile, “Oh Señor!”

Necesitamos recordarnos a nosotras mismas que en última instancia, la paz y la perspectiva y las respuestas que necesitamos sobre los misterios de la vida no se encontrarán yendo a un consejero o a un terapeuta o leyendo un libro o desahogándonos con una amiga o un amigo confiable.

En última instancia, la perspectiva, la paz, las respuestas que necesitamos las vamos a encontrar al ir al maravilloso consejero, en clamor diciendo, “¡Oh Señor! ¡Oh Señor!”

Él dice,

Habacuc dice, ¿Hasta cuándo, oh SEÑOR, pediré ayuda, y no escucharás, clamaré a ti: ¡Violencia! y no salvarás? ¿Por qué me haces ver la iniquidad, y me haces mirar la opresión? (Habacuc 1:2-3)

En esos dos versículos, Habacuc le hace a Dios dos preguntas fundamentales, y estas dos preguntas han sido hechas innumerables veces a través toda la historia de la raza humana. ¿Cuáles son estas dos preguntas?

La primera es : ¿Hasta cuándo? Y ¿Cuál es la segunda? ¿Por qué? Hasta cuándo y por qué. Habacuc hace estas preguntas repetidamente. Al final del capítulo 1, él dice: “¿Seguirá esto para siempre?“ ¿Hasta cuándo?

¿Por qué? Él pregunta otra vez en el versículo 13 del capítulo 1”¿por qué?” ¿por qué Dios no escucha? ¿Por qué Dios no socorre? Entonces Habacuc se encuentra a sí mismo enfrentando el desafío de la oración no contestada y la aparente indiferencia de Dios.

A Dios no parece importarle. No parece estar poniendo atención. Piensa en Joni Eareckson y como justo después de su accidente, en esos primeros días, ella clamaba a Dios, ¿Por qué? ¿Por qué a mi?

Y ella confesó cómo luchaba con el silencio de Dios. Dios no escribió ninguna respuesta en el cielo. Dios no envió ningún mensaje grabado, “bueno esto es lo que tengo en mente. He aquí lo que voy a hacer.” Los cielos parecían estar hechos de cobre; parecía imposible que Dios escuchara su clamor.

A veces tú oras por tu pareja o por tu niño o por tu empleo o tu iglesia o tu salud, y sientes como si tus oraciones no fueran a ninguna parte.

“Señor, ¿hasta cuándo? ¿hasta cuándo tengo que seguir orando y Tú sin contestar? ¿Hasta cuándo voy a clamar a Ti y no me das respuesta?”

¿Acaso no tenemos todas esas promesas en la Biblia donde Dios nos dice “»ora por eso y te contestaré. Clama a mí y te responderé» ?”

Pero si somos honestas ¿no es cierto, que a veces nuestras experiencias parecen contradecir esas promesas? ¡Seamos honestas! No te ha sucedido que en ocasiones dices, “yo sé lo que la Palabra de Dios dice, pero he estado orando. He estado clamando, y no parece que Dios escuche o conteste mis oraciones.”

Luego están las ocasiones en las que pedimos cosas que parecen estar alineadas con la voluntad de Dios, pero nada sucede —hasta donde podemos ver. O quizás sucede lo opuesto. Estás orando por algo, y luego parece que Dios hace exactamente lo opuesto.

Recuerdo hace unos años atrás cuando estuve orando por algo junto con un número de personas por mucho, mucho tiempo. Y luego la puerta se cerró totalmente, daba la impresión de que Dios hubiera causado un resultado el 100% contrario a lo que habíamos estado pidiéndole durante todos esos meses.

Les puedo decir que durante meses después, difícilmente podía leer mi Biblia porque cada vez que llegaba a esas promesas donde dice que Dios escucha y responde la oración, me sentía burlada.

Ahora, dentro de mi cabeza y de acuerdo a mi teología, sabia que no podía decir: “Dios no escucha, ni responde la oración,” pero así era que me sentía. Me sentía como “¿por qué puso Dios estas promesas en la Biblia? Parecen no tener veracidad alguna.”

Entonces, la siguiente pregunta es: “¿De qué sirve la oración?” ¿Por qué orar? ¿Por qué seguir orando? ¿En verdad hará algo la oración?¿Valdrá la pena continuar batallando en oración por la salvación de mi marido? O ¿Por el arrepentimiento de mi hijo o de mi hija? ¿Por un cambio en esta situación, por un avivamiento en mi iglesia?

Parece como si no pasará nada. Habacuc le dice a Dios: “»Estoy angustiado por la violencia y la corrupción que veo a mi alrededor, y Dios, te lo digo; clamo por ayuda, pero no hay muestras de que me escuches, y si me escuchas, no estas haciendo nada al respecto».”

Él dice “¿no salvarás?,” podemos escuchar el dolor en la voz de Habacuc, el corazón dolido. Su plegaria, “Dios, ¿por qué no haces algo?”

Algunas veces parece que Dios no está haciendo nada por el sufrimiento, la injusticia, y el abuso a nuestro alrededor. ¿Será Dios olvidadizo? ¿Sabrá Él lo que sucede alrededor? Y decimos, “por supuesto que sabe. Él es omnisciente. Él lo sabe todo.”

Bueno, pues si Él lo conoce todo, entonces ¿será que no le importa? Bueno, si, por supuesto. Él ama y se preocupa por nosotros. Bueno, pues si le importa, ¿será que es impotente para hacer algo sobre esta situación? Bueno, no, Él es todopoderoso. Bueno, pues si Él es todopoderoso, ¿Por qué no interviene?

Y de esta forma nos envolvemos en un círculo de preguntas sin respuesta, y cualquiera de esas posibilidades —la que “Dios no escucha” o que “a Dios no le importa” o “Dios es impotente” o la de que Dios simplemente ha decidido no intervenir— cualquiera de esas posibilidades hace que Dios quede mal parado.

Se estremece tu mundo. ¿Por qué Dios no salva ese hijo?¿Por qué Dios no cambia la situación?

No hace mucho tiempo tuve una conversación con una pareja que estuvo en el ministerio pastoral. Él había sido pastor por muchos años y luego él tuvo una cirugía de corazón, había sufrido casi un infarto y tuvo que ser intervenido quirúrgicamente.

Como resultado, tuvo que dejar el ministerio, ya que físicamente no pudo continuar con las presiones que este le exigía. Ellos eran una pareja joven, y a raíz de esto vieron como él no pudo encontrar empleo. Tampoco ella pudo encontrar un empleo.

Estaban relatándome su historia, mientras cenábamos juntos esa noche, y sus ojos se llenaron de lágrimas mientras ella me describía la depresión en la que él había caído, después de años de servir al Señor.

La recuerdo diciéndome, “nos sentimos tan abandonados por Dios. Oramos; clamamos; miramos alrededor; y no podemos encontrar respuestas. Nos sentimos abandonados por Dios.”

¿No es así como ocurre algunas veces? Clamamos. Y aparentemente no hay respuesta, entonces asumimos que Dios no ha escuchado o que no está salvando, y terminamos desilusionadas con Dios.

Sentimos que nos ha abandonado, y en ocasiones, desafortunadamente, el próximo paso es que comencemos a acusar a Dios. Levantamos el dedo hacia Él y lo acusamos falsamente.

Es aquí donde entramos en peligro acusando a Dios falsamente, en el peligro de acusar a Dios, de algo que hizo mal, solo porque no ha llenado nuestras expectativas y nuestras demandas.

“Dios, no me escuchas,” dice Habacuc. “no salvarás. Ignoras la maldad”. Esto me recuerda la historia de Marta y María en Juan capítulo 11 cuando ellos llamaron a Jesús porque su hermano Lázaro estaba enfermo.

Ellas sabían que Jesús podía sanarlo, Él podía hacer algo al respecto, pero Jesús, por razones insondables, decidió quedarse donde estaba unos cuatro días más. Para el tiempo cuando Él llegó a Betania, Lázaro había muerto. Primero Martha y luego María le dicen a Jesús “Señor, si hubieras estado aquí esto no hubiera pasado. Nuestro hermano aún viviría.” Lo que quisieron decir fue, “¿Por qué? ¿Por qué no hiciste algo? ¿Por qué no te importó?

Otra vez el sentimiento de quizás acusar a Dios por el mal. En contraste, pienso en el capítulo 1 de Job. ¿Recuerdan cuando Job enfrentó crisis tras crisis en su vida, una después de la otra?

La Escritura dice que en medio de todo esto, Job no pecó ni acusó a Dios por el mal. Ahora, eso cambió más adelante en el libro del Job, pero al principio él nunca acusó a Dios por el mal. Él supuso que Dios sabía lo que él desconocía.

Bueno, muchas veces no vemos esto. Solo tenemos nuestra perspectiva de las cosas. Decimos, “Señor, ¿será que no te importa? Si hubieras estado aquí… por qué no hiciste algo?»

De manera que tenemos este desafío con los sufrimientos y con el dolor y con los problemas a largo plazo; con esos que perduran.

Escucha. Cualquiera puede confiar en Dios en el día malo o en situaciones de corto plazo. Pero cuando tienes un sufrimiento prologado, la cosa se pone difícil.

Cuando tienes a ese padre envejeciente cuya vida pende de un hilo o atraviesa tanto dolor. El padre o la madre que está a punto de morir de cáncer y que está débil y que tú dices, “Señor, por qué no te lo llevas? ¿Por qué permites que sufra así?”

Es a largo plazo.. en el sufrimiento que se prolonga. Se trata de ese hijo o esa hija que se ha alejado de Dios por años y ha creado un desastre y dolor en tu familia. Y tú clamas, “¿Hasta cuándo, Señor? Sigo clamando a Ti, Señor, pero aún así, no haces nada.” Es esa la pregunta “¿Hasta cuándo?”.

“No escucharás”. Habacuc acusa a Dios de no escucharlo. En última instancia, al ir por este libro, veremos que Habacuc se da cuenta que él no había estado escuchando a Dios.

Dios lo había estado escuchando, pero él necesitaba aprender a escuchar a Dios; de eso se trata la oración. Se trata de aprender a escuchar a Dios. Sí, expresándole nuestras preguntas sinceras y luego escuchando lo que Él tiene que decirnos. Cuando le escuchamos, Él nos da Su perspectiva.

Entonces Habacuc clama persistentemente, él clama a Dios de manera prolongada. Y aparentemente no hay respuesta. A fin de cuentas, Dios va a responder, pero Él dice, “No voy a responder necesariamente de inmediato, y no responderé de la manera que tú esperas, necesariamente,.

Mientras leemos todo el libro de Habacuc, vemos que Dios no contesta todas las preguntas de Habacuc.

(Y a propósito espero que tú estés haciendo lo mismo con nosotras en estas semanas. Te quiero animar no solo a que leas una vez, sino que lo leas una y otra vez para que aprendas a tratar con lo que Habacuc trató).

No significa que Dios no conozca las respuestas, pero no se las da todas a Habacuc, y las respuestas que Dios si le da levantan aun más interrogantes como veremos al adentrarnos más en el capítulo 1.

Quiero decirte que Dios no va a contestar todas tus preguntas. Si conocieras todas las respuestas, serías Dios y no necesitarías de Él. Dios no responderá todas tus preguntas, pero te diré lo que si hará.

Mientras le haces preguntas a Dios y mientras luego lo escuchas, Él se revelará a ti. Dios le dio a Habacuc una perspectiva más amplia y eterna que lo ayudó a continuar y lo capacitó para hacerlo, aun sin conocer todas las respuestas.

Dios te quiere dar una perspectiva que te capacitará para enfrentar tu situación; para enfrentar tus circunstancias, aun sin conocer todos los “porqués”. Habacuc en última instancia, llega a un punto de poder adorar sin entender todo lo que sucede.

Eso requiere fe el tipo de fe que puede adorar cuando no sabes las respuestas es la que agrada a Dios. Joni Eareckson dijo en esos primeros días: “A menos que encontrara respuesta, no podía entender cómo Dios podía ser digno de confianza.”

Y a eso se reduce todo, Es a esa pregunta: “¿Es Dios digno de mi confianza?”¿Se puede confiar en Dios? Quiero decirte que la respuesta es un rotundo, SI!

Él puede ser confiado. Él es digno de tu confianza. Y mientras le haces tus preguntas honestas —sin acusarlo, sino colocándote en una posición donde Dios pueda revelarse a ti y pueda darte Su perspectiva sobre las circunstancias— encontrarás que si se puede confiar en Dios. Y entonces tu preocupación se tornará en adoración. Ya no habrá mas “por qué”, sino “Dios, yo te adoro a Ti.”

Carmen: Nancy Leigh DeMoss pone nuestra mirada donde necesita estar –aun si hay problemas sin resolver en la vida, problemas que no se irán, u oraciones sin respuesta. Nancy regresará en un momento.

Muchas mujeres están descubriendo palabras de vida a través de series como estas de Habacuc que escuchamos hoy. ¿Es correcto preguntarle a Dios “por qué? Escucha lo que Nancy tiene que decir acerca de esta pregunta mientras nos enseña sobre el libro de Habacuc en el próximo programa de Aviva Nuestros Corazones. Ahora está ella de vuelta para orar.

Nancy: Señor, gracias que no respondes a todas nuestras oraciones inmediatamente o en el tiempo que nosotras escogemos y de la forma que elegimos. Como lo dijo un escritor, “si lo hicieras, seríamos unos cristianos empobrecidos”.

No te conoceríamos. No tendríamos el tipo de fe que nos vemos obligadas a desarrollar cuando no podemos ver las respuestas. Cuando no podemos ver todas las respuestas. Por eso Señor, en nuestro cuestionar, recuérdanos siempre que Tú eres digno de nuestra confianza.

Te dejamos las respuestas a Ti. Ponemos nuestros problemas, nuestras preguntas, esos misterios sin resolver, a tus pies. Y queremos ver a través de nuestro estudio de este libro que podemos confiar en Ti.

Que nuestras quejas, nuestras preocupaciones, nuestro estrés, nuestra agitación, puedan convertirse en adoración al verte como en realidad eres. Oro en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Música: Intercede Por Mi, Omar Salas, No me Dejarás, ℗ 2011 Omar Salas

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

9 – Filadelfia, triunfarás

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: Cartas a las 7 Iglesias

9 – Filadelfia, triunfarás

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

http://porGracia.es/

3/10 – «Pan de vida»

IGLESIA BAUTISTA CASTELLANA

Serie: El Yo soy de los tiempos

3/10 – «Pan de vida»

Juan 6:35″

Edgardo Piesco

Bienvenido a Iglesia Bautista Castellana. Mi nombre es Edgardo Piesco, actual pastor de la Iglesia Bautista Castellana y me siento muy honrado con su visita.

En cuanto a nuestra identidad, somos la primera iglesia evangélica establecida en Canadá contando con, 50 años de vida en el servicio a nuestra comunidad hispano-parlante. Nuestra congregación está constituida por inmigrantes provenientes de toda Latinoamérica. Oficiamos servicios en español y otros especiales en inglés para los jóvenes que dominan éste, como primera lengua. Nuestro objetivo primordial es hacer conocer el evangelio a nuestra comunidad en una actitud seria y de respeto por la dignidad humana.

Esta congregación se ha mantenido en una tradición de trabajo honesto, íntegro y procurando asistir a la sociedad. Nuestro enfoque es estrictamente bíblico; la predicación, expositiva; el objetivo de dicha predicación y enseñanza es que el pueblo conozca la Palabra de Dios sin especulaciones y/o manipulación de la misma, para la salvación del alma. Nuestra congregación promueve un ambiente familiar, proveyendo un equipo ministerial de ayudantes y colaboradores debidamente equipados para hacer placentera su visita a nuestros servicios.

Esperamos que disfrute su tiempo en nuestro medio, y que tengamos pronto el gran privilegio de gozarnos con su visita y cordial compañía. Hasta entonces, que la gracia y la paz de Dios y Su Hijo Jesucristo sea con usted y todos los suyos.

Afectuosamente,
Pastor Edgardo Piesco

https://www.iglesiabautistacastellana.org/

Jul 1 – ¿Has orado por eso?

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Habacuc: del temor a la fe

Jul 1 – ¿Has orado por eso?

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/has-orado-por-eso/

Carmen Espaillat: Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Algunas de nosotras estamos luchando con Dios. Quizás tú podrás estar luchando con Dios por una situación en tu vida o en tu hogar o en tu iglesia. Y está bien luchar, siempre y cuando llegues al punto de abrazar y aferrarte fuertemente por la fe.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh Demoss en la voz de Patricia de Saladín.

¿Es Dios realmente bueno? ¿Realmente existe? Si Él de verdad existe, ¿por qué pasan cosas malas? Parece que muchas mujeres están haciéndose preguntas como éstas. Pero el concepto no es nuevo.

Un profeta bíblico también tuvo algunas preguntas muy serias acerca de la bondad de Dios. Conoceremos más sobre esto a medida que Nancy inicia un estudio llamado: Habacuc: del Temor a la fe.

Nancy: ¿Cuántas de ustedes dirían que tienen una situación en su vida sobre la cual han orado por un largo, largo tiempo y parece que nada está pasando? Si yo les pidiera que levantaran sus manos…puedo asumir que casi todas las manos se levantarían. Nada parece cambiar, y tal vez en esta situación te sientes desalentada. Te preguntas, «¿Por qué Dios no está haciendo nada para cambiar esta situación?»

Tal vez sea que tienes un hijo o una hija que está tomando malas decisiones, y tú has orado y orado y orado, pero parece que ellos se están alejando cada vez más, yendo en la dirección contraria.

Tal vez, como algunas mujeres que nos han escrito, tú tienes un esposo que está tomando decisiones insensatas – un esposo que es adicto a la pornografía, o hace cosas que tú sabes que no son bíblicas. Y aún así dice ser cristiano. Tú has orado, Señor, cambia su corazón. Señor, háblale. Señor, por favor cámbialo. Por favor haz algo con esto». Pero parecería que nada está pasando.

Tal vez hay un conflicto en tu iglesia; y hay dos grupos y parece que sigue y sigue. Tienes a los Pérez por un lado y a los González por el otro, y no hay forma de unir estas dos partes.

Tal vez te sientas como algunas mujeres que nos han escrito diciendo, «entre los cristianos que conozco hay mucha falta de santidad, vemos muchas elecciones incorrectas hechas por creyentes o por supuestos creyentes, vemos acciones que no son piadosas». Y tú sigues orando.

Una mujer mayor me dijo esta mañana, «He estado orando por avivamiento en mi iglesia por años». Durante todos esos años me ha parecido que nada está pasando. Hay mucha mundanalidad. Hay indiferencia hacia las cosas de Dios. No hay pasión por las cosas de Dios. Aún así ella ha estado orando, pero parece como si Dios no estuviera haciendo nada.

Tal vez has tenido una experiencia donde Dios estaba haciendo algo, y era obvio que era Dios, pero lo que Dios estaba haciendo no tenía ningún sentido para ti. Parecía que Él se estaba moviendo en la dirección contraria o moviendo las cosas en la forma contraria a como tú sentías que Él debía hacerlo.

De hecho, vi una encuesta en internet esta semana donde se le preguntó a varias personas, «¿Qué te gustaría preguntarle a Dios?» Surgieron diez preguntas que la gente quisiera preguntarle a Dios.

La pregunta número uno, como ya se imaginarán, fue, «¿por qué no detienes el dolor y el mal? ¿Por qué permites que estas cosas sucedan? ¿por qué permites que sucedan desastres? ¿Por qué Dios? Sabemos que Tu mano está sobre todo. Creemos que Tú eres Dios. Creemos que Tú eres todopoderoso pero hay cosas que no tienen sentido. ¿Por qué?»

En las próximas semanas, queremos llegar a conocer en las Escrituras a un hombre que tuvo muchas preguntas, un hombre que supo lo que era orar y orar y orar por algo y ver que no parecía ocurrir ningún cambio. De hecho, parecía que empeoraba, y cuando Dios finalmente se reveló a sí mismo, las respuestas de Dios no tuvieron ningún sentido para el razonamiento de este hombre.

El nombre de este hombre es Habacuc. Quiero pedirte que vayas en tu Biblia al libro de Habacuc. Puede que se encuentre en un lugar en tu Biblia donde las páginas tienden a pegarse; porque no es un libro que frecuentemente leamos. Está en el Antiguo Testamento, escondido en una sección de la Biblia que llamamos los Profetas Menores -no porque sean profetas poco importantes, sino porque son libros más pequeños.

Al final del Antiguo Testamento encontrarás el libro de Habacuc, y consta solo de tres capítulos. y te preguntarás, «¿cómo podemos pasar varias semanas viendo solo tres capítulos?» Bueno, espera y verás.

Ahora bien, estos tres capítulos del libro de Habacuc son realmente un intercambio íntimo entre el profeta Habacuc y Dios. De hecho, este es el único profeta del Antiguo Testamento donde el profeta nunca se ve hablándole al pueblo, en lugar de ello él habla solamente con Dios acerca de su perspectiva de la situación.

De manera que este intercambio que se da entre Habacuc y Dios es como si se leyera el diario de oración de Habacuc. Obtenemos un vistazo del corazón de este hombre. Pero también es como leer el diario de Dios porque obtienes un vistazo del corazón de Dios.

Habacuc mira a su alrededor en su tiempo, y él se abate. Él ve cosas que le preocupan. Él está abatido por el comportamiento poco piadoso de la gente que se llama a sí misma el pueblo de Dios. Así que él le hace unas preguntas a Dios, preguntas honestas, y él lucha con unas situaciones difíciles. Él explora el corazón y los caminos de Dios.

Permítanme darle una sinopsis del libro de Habacuc. Habacuc vivió aproximadamente 600 años antes de Cristo. Él fue contemporáneo de un hombre mucho más conocido para la mayoría de nosotras: Jeremías, al que conocemos como el profeta llorón, un profeta que tiene inquietudes muy similares a las de Habacuc.

Cerca de los años 600 a.C. – esto fue hacia finales del Imperio Asirio. Recuerden que los asirios conquistaron la nación de Israel, al norte en Palestina. El Imperio Asirio era la potencia mundial.

Pero en este mismo tiempo había una nueva potencia mundial emergiendo, estos eran los babilonios.

Dependiendo de tu traducción, en el libro de Habacuc podrás leer acerca de los babilonios o de los caldeos, se trata del mismo grupo de personas. Los caldeos, o los babilonios, apenas estaban emergiendo como una potencia mundial.

De hecho, en el 586 a.C. ellos conquistaron Judá llevándola cautiva. En este momento donde se encontraba Habacuc esto aún no había sucedido, pero va a ocurrir. Dios lo sabía y va a revelarle Sus planes a Su siervo Habacuc.

Así que se le revela a Habacuc lo que Dios va a hacer, y él interactúa con Dios. Él intercede. Él dice, «Dios, ¿por qué estás haciendo esto? Quiero conocer Tus caminos».

Verán en este libro que es correcto hacerle preguntas honestas a Dios, batallar con Dios, luchar con preguntas serias. En este proceso, si decidimos hacerle preguntas a Dios si hacemos esto honesta y humildemente, encontraremos que conoceremos algo sobre Dios que de otra forma nunca llegaríamos a saber.

Hay una progresión en el libro de Habacuc. Nosotras vemos esta progresión del capítulo uno al capítulo tres. Warren Wiersbe escribió un libro sobre el libro de Habacuc, y él lo tituló «De la Preocupación a la Adoración». Ese título describe la progresión que vemos en el libro – que va de la preocupación a la adoración.

Martyn Lloyd-Jones, un gran predicador de la generación pasada, también escribió un libro sobre Habacuc, y lo tituló «Del Temor a la Fe». De la preocupación a la adoración; del temor a la fe. Esta es la progresión que verán del capítulo uno al capítulo tres de Habacuc.

Así que espero que ustedes nos acompañen durante toda la serie porque si solo escuchan la primera parte, solo obtendrán la preocupación y el miedo. Pero queremos permanecer y seguir adelante hasta ver cómo Habacuc llega a un estado de adoración, de fe y de gozo.

Una de las cosas que amo del libro de Habacuc es que contiene semillas de muchas, muchas verdades y doctrinas del Antiguo Testamento, en tan solo estos tres cortos capítulos. De manera que vamos a ver muchas cosas, muchos conceptos que podrás leer en otras partes de las Escrituras, particularmente en el Nuevo Testamento… Aquí ustedes verán la semilla, tendremos un pequeño atisbo de estos conceptos en el libro de Habacuc.

En este libro también aprendemos mucho sobre el carácter de Dios, sobre sus caminos. Permítanme listarles algunos de los temas. He estado estudiando el libro de Habacuc durante los últimos meses, y estos son algunos de los temas que han surgido.

Dos temas importantes que corren paralelamente a través del libro son el juicio y la salvación. De hecho, al estudiar la Palabra de Dios, encontrarás que estos temas corren a través de todas las Escrituras. Donde veas a Dios juzgando, también verás a Dios salvando, porque no hay salvación sin juicio. Juicio y salvación.

Aprendemos mucho acerca del juicio de Dios, un tema que no es muy popular al día de hoy.

¿Por qué Dios juzga?

¿Cómo son Sus juicios?

¿Por qué debemos adorar a Dios por sus juicios?

Pero, alabado sea Dios… Él no es solo un Dios que juzga. Él es también un Dios salvador. Él es un Dios redentor. Un Dios que busca salvar a Su pueblo. Veremos unas verdades preciosas acerca de la salvación a medida que estudiamos juntas el libro de Habacuc.

Aprenderemos también muchas cosas acerca de Dios. A medida que leas el libro de Habacuc, o cualquier otro libro de las Escrituras, quiero animarte, a que escribas o te hagas una imagen mental de «¿qué es lo que Dios me quiere enseñar con esto?¿Qué me enseña este versículo acerca de Dios? ¿Qué me enseña este capítulo o este libro sobre Dios?»

Solo en el libro de Habacuc:

Veremos que Dios es eterno y lo que eso significa, veremos lo que esto implica.

Veremos que Dios es soberano.

Veremos la santidad de Dios. Habacuc pudo vislumbrar la maravillosa santidad de Dios.

Veremos el poder de Dios.

Veremos la ira de Dios.

Veremos la asombrosa misericordia de Dios.

Veremos mucho acerca de Dios en estos tres capítulos.

También aprenderemos mucho acerca de la fe. ¿Qué es la fe? ¿Cómo trabaja? ¿Por qué es tan importante? De hecho la fe, como veremos, es el tema central del libro de Habacuc.

Aprenderemos algo acerca de esperar, algo que la mayoría de nosotras no hacemos muy bien, algo que no nos gusta hacer. Pero aprenderemos cómo esperar en el Señor.

Aprenderemos sobre el sufrimiento. De hecho, desarrollaremos una teología del sufrimiento a medida que estudiamos este libro -por qué Dios envía adversidad a nuestras vidas y cómo tratar con ésta.

Pero no solo vamos a aprender acerca del sufrimiento y la adversidad. También vamos a aprender acerca del gozo, cómo obtener gozo en medio del sufrimiento y la adversidad.

Aprenderemos mucho en este libro sobre la oración y acerca del problema de la oración no contestada o cuando Dios tarda en responder la oración.

Aprenderemos acerca de la alabanza y la adoración y acerca del plan cósmico de Dios para revelar Su gloria en este mundo, sobre los grandes propósitos y el plan de Dios. Nos veremos a nosotras mismas y nuestro pequeño mundo y veremos que Dios tiene un plan mucho más grande y mucho mejor, superior; y veremos cuál es ese plan.

Aprenderemos acerca de la ley de siembra y cosecha, acerca de la retribución divina. Cosecharás lo que siembras. Aprenderemos sobre la depravación del hombre. Aprenderemos acerca del triunfo final del bien sobre el mal.

Aprenderemos también acerca de un concepto que los teólogos llaman teodicidad. Tal vez esta palabra no sea familiar para algunas ustedes, pero es una rama de la teología que defiende la bondad de Dios y su justicia ante la existencia del mal. ¿Cómo puede un Dios bondadoso, un Dios justo, permitir que sucedan cosas malas? Estudiaremos juntas acerca de esto.

Tomaremos un tiempo explorando estos temas, e iremos versículo por versículo, frase por frase, por todo el libro de Habacuc. Así que quiero animarlas, en estas próximas semanas, a que estudiemos juntas, y no simplemente a que me escuchen enseñar el libro de Habacuc. Quiero animarlas a encontrar Habacuc en sus propias Biblias, a abrirla y estudiarlo, leerlo una y otra y otra vez.

Mi Biblia ya se abre sola en el libro de Habacuc en este momento porque ahí es donde he estado por más de tres meses, examinándolo, meditándolo, memorizándolo. Y si escudriñan conmigo a medida que vemos el libro de Habacuc, estoy segura que le sacarán mucho más provecho.

Cuando ustedes escuchan la Palabra de Dios en su iglesia o en Aviva Nuestros Corazones o en una emisora de radio cristiana, no se conformen con ser alimentadas a cucharadas, no se conformen con dejar que otra persona prepare toda la comida y ustedes solo tengan que tomarla. Eso es lo que hacen los bebés. Hay que alimentarlos a cucharadas. Pero yo quiero animarlas a crecer espiritualmente y a aprender a alimentarse por ustedes mismas.

Algunas de ustedes se van a preguntar, «¿de dónde sacó ella esta enseñanza del libro de Habacuc?» Bueno, lo hice de la misma forma que ustedes pueden hacerlo. Te sumerges en la Palabra de Dios. Te arrodillas delante del Señor con humildad. Le dices, «Señor, no entiendo esto, ¿Tú me enseñarías?

Pídele al Espíritu Santo en ti que te enseñe la Palabra y los caminos de Dios. Ponla bajo un microscopio. Examínala. Permanece en ella. Centra tu atención en ella. Observa palabras y frases repetitivas.

Yo todavía estoy descubriendo cosas acerca del libro de Habacuc, y no estoy del todo lista para enseñarlo porque aún estoy aprendiendo cosas nuevas. Pero decidí que había llegado el momento de enseñar todo esto y mientras lo estudiemos juntas, sé que estaremos aprendiendo más cosas nuevas.

Bueno ahora, empecemos con Habacuc capítulo 1, versículo 1. Es todo lo que veremos en el día de hoy. El versículo 1 dice, «profecía que tuvo en visión el profeta Habacuc».

Habacuc: esta palabra significa «el que lucha» o «el que abraza». Las Escrituras casi no nos dicen nada del hombre que era Habacuc. Lo único que sabemos de él es lo que encontramos en este libro, y no hay mucho allí acerca de su vida personal.

Pero su nombre significa «el que lucha» o «el que abraza» o «el que sostiene fuerte» Así que nos preguntamos, «¿fue Habacuc alguien que abrazó o alguien que luchó? La respuesta es sí a ambas cosas.

Al principio del libro encontramos que Habacuc es un hombre que está luchando con Dios. «Dios, no te voy a dejar ir hasta que me des algunas respuestas». Él lucha con Dios.

Pero el llega al punto de abrazar a Dios, aferrándose fuertemente a Dios por la fe y diciendo, «Señor, aunque no tenga todas las respuestas, confío en ti».

Algunas de nosotras estamos luchando con Dios. Tú tal vez estés luchando con Dios por una situación en tu vida, en tu hogar o en tu iglesia. Está bien luchar mientras llegues al punto de abrazar o de aferrarte fuertemente a la fe.

«Profecía que tuvo en visión el profeta Habacuc». Esta palabra de «profecía» no la usamos todos los días. En algunas de sus traducciones, se traduce «carga», «la carga que vió Habacuc profeta». [Reina-Valera Antigua]. La palabra en Hebreo significa «una carga; algo pesado».

Cuando leemos los profetas del Antiguo Testamento, vemos que ellos tienen usualmente una carga [un pesar] que deben expresar -algo que Dios pone en sus corazones que tiene que salir. Es algo que tiene un peso divino. Es un mensaje, pero usualmente es un mensaje duro porque usualmente es un mensaje de juicio.

Una profecía en contra del pueblo o una profecía en contra de las naciones; ustedes encontrarán esta frase en el Antiguo Testamento. Era un anuncio de que Dios traería juicio al pueblo. Era una profecía, la carga que el profeta Habacuc vio.

Este tipo de profecía, este tipo de carga o mensaje no es fácil de recibir. Es uno difícil para recibirlo de parte de Dios. Pero es aún más difícil transmitirlo a otros, dar este mensaje duro de parte de Dios.

Pero cuando Dios pone ese tipo de carga o de mensaje en tu corazón, te das cuenta que no tienes otra opción que no sea la de recibirlo y transmitirlo porque es el mensaje de Dios. Es un mensaje, es una carga que es dada por Dios.

De manera que cuando los profetas del Antiguo Testamento tuvieron este tipo de cargas que Dios les dio, ellos transmitían este mensaje con autoridad divina. No era Habacuc hablando, ni Jeremías ni Isaías ni Malaquías. Era Dios hablando. El mensaje llevaba una carga divina porque era Palabra de Dios.

Algunos de los contemporáneos de Habacuc prefirieron dar mensajes más suaves; ustedes pueden leer acerca de estos en el Antiguo Testamento. Ellos eran los que decían, «Paz, paz. Todo va a estar bien. Queremos que se sientan bien con ustedes mismos». Ellos predicaron mensajes que la gente quería escuchar.

Puedo imaginarlos a ellos comentando sobre un mensaje de Habacuc, o de Isaías, o de Jeremías, de estos mensajes dados por Dios, «Esa no es la forma de atraer gente a tu iglesia. Ese es un mensaje cruel. Esa no es la forma de atraer a las multitudes. Guarda ese mensaje para otro día de la semana cuando los visitantes no estén aquí. No queremos ofender a la gente. No queremos que se vayan porque este mensaje es difícil de escuchar».

Recuerdo cuando primero comenzamos Aviva Nuestros Corazones años atrás, una de las cosas que Dios puso en mi corazón era que Él me iba a dar Su mensaje de Su Palabra, y que era mi trabajo ser fiel en transmitirlo aun si a la gente le gustaba o no, aun si fuera fácil o difícil de escuchar , aun si lo recibieran bien o no.

Estaba conversando con unas personas que me decían, «si quieres entrar en ciertas estaciones de radio, tienes que hacer más de esto en tu programa». Ahora bien, no había nada esencialmente malo con lo que ellos estaban sugiriendo que hiciéramos, pero mientras escuchaba, pensaba, «Oh, Señor, no quiero ser motivada por lo que se requiere para poder entrar a ciertas estaciones de radio o por lo que es necesario hacer para que un editor publique mi libro. Quiero ser motivada primero por lo que hay en Tu corazón. ¿Qué es lo que Tú quieres que hagamos?»

Quiero ser movida por lo que la gente necesita escuchar. No necesariamente por lo que ellos quieran escuchar, sino por lo que ellos necesitan escuchar. El reto en mi vida y en este ministerio no es ser motivados por el mercado, sino motivados por el mensaje; es poder decir, «Señor, ¿cuál es Tu mensaje, Tu carga, Tu palabra para esta generación?»

La medida del éxito en un ministerio, se trate de tu iglesia o de un ministerio para eclesiástico como el nuestro, no es a qué tanta gente le gusta tu mensaje o qué tan popular seas como predicador. Es simplemente qué tan fiel eres al proclamar la Palabra de Dios.

Habacuc debía rendirle cuentas a Dios. Los profetas del Antiguo Testamento también. Nosotros tenemos que rendirle cuentas a Dios de haber pasado Su mensaje a Su pueblo.

Dios nos ha dado Su Palabra. El libro que sostenemos en nuestras manos, esta Biblia, la Palabra de Dios, no es menos autoritativa o pesada que el mensaje que Dios le dio a Habacuc. Esta es la Palabra de Dios. Dios se ha revelado a Sí mismo a nosotros -ha revelado Su corazón, Su carga, Su mensaje- en este libro.

Una amiga quien ha sido cristiana por muchos años me dijo recientemente,

Nancy, en los últimos años, es como si un velo se hubiera levantado de mis ojos, y recién me he dado cuenta que esta es la Palabra de Dios. Esto ha cambiado mi vida. Ha cambiado la forma en que leo las Escrituras. Ha cambiado la forma en que pienso de las cosas que siempre he conocido de la Palabra de Dios, al darme cuenta que es Dios quien está hablando.

Volvamos a la profecía, a la carga que el profeta Habacuc vio. Dense cuenta que no dice que él la escuchó; él vio algo. Dios le mostró a Habacuc algo en este libro. Dios le mostró a él una carga. Dios le mostró a él la perspectiva de Dios de Su mundo y de la situación que Habacuc estaba enfrentando.

Y quiero decir que a medida que estudiemos este libro juntas, que Dios querrá mostrarles a ustedes algunas cosas. Él quiere mostrarnos Su perspectiva. Él quiere mostrarnos Su corazón. Él quiere mostrarse a Sí mismo a ti. Él quiere revelarse a sí mismo y Sus caminos a ustedes. Él quiere poner una carga fresca en sus corazones -Su carga, Su mensaje para nuestra generación.

A medida que Dios pone esta carga en sus corazones, en nuestros corazones, mi oración es que se convierta en un interceder por otros y en ser fieles en pasar ese mensaje a otros. No es casualidad que hoy ustedes estén oyendo este mensaje. Ustedes están escuchando porque tienen corazones hambrientos, porque necesitan oír a Dios, porque quieren saber lo que Él tiene que decir.

Mientras escuchamos, mientras esperamos en el Señor, mientras miramos y decimos, «Señor, te estoy escuchando; habla, Señor; tu sierva está escuchando», Dios te mostrará algunas cosas.

Tal vez no sea una carga fácil. Tal vez no sea un mensaje sencillo. Pero será el mensaje de Dios, y cambiará nuestras vidas, cambiará las vidas de las personas a quienes le compartamos el mensaje.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss nos ha dado una vistazo preliminar de lo que esperamos ver mientras estudiamos juntas la historia de Habacuc. Nancy estará con nosotras de vuelta para guiarnos es oración.

Habacuc es un libro importante para cualquiera que esté luchando con el miedo, luchando con la voluntad de Dios, o cuestionándose sobre la bondad de Dios. ¿Estudiarás el libro de Habacuc más profundamente? Pasa unos minutos al día leyendo este libro y escuchando a Nancy. Espero que este estudio te lleve a entender a Habacuc más a fondo.

¿Por qué a veces no contesta Dios las oraciones? Habacuc se preguntaba esto. Escuchen acerca de sus preguntas y de sus revelaciones cuando regresemos en el próximo programa.

Ahora Nancy está con nosotras de vuelta para orar.

Nancy: Gracias, Señor, gracias porque en nuestros días Tú eres un Dios que le habla a Su pueblo por medio de Tu palabra. Es mi oración Señor que Tú nos des oídos para oír y ojos para ver la carga, el mensaje que está en Tu corazón para nuestra generación. Ayúdanos a ver y a entender Tu perspectiva sobre nuestro mundo, sobre nuestras circunstancias, sobre nuestras preguntas abrumadoras.

A medida que te traemos estas cosas a Ti y a medida que luchamos con estas preguntas, permítenos llegar al punto de abrazar, de aferrarnos, de sostenernos fuertemente a Ti por medio de la fe y por medio de Tu Palabra. Lo pido en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

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La hermenéutica Cristo-télica en los profetas

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J30 – Aliento para mantenerse en la batalla

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Una mujer verdadera se une a la batalla

J30 – Aliento para mantenerse en la batalla

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/aliento-para-mantenerse-en-la-batalla/

Carmen Espaillat: Al buscar seguir la voluntad de Dios para tu vida, pasarás por algunas temporadas de desaliento. Así es como lo experimentó Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: He luchado contra del temor, contra el cansancio, contra la duda. No puedo decir cuántas veces he querido simplemente desaparecer.

Carmen: ¿Cómo manejas temporadas así?

Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Esta semana hemos estado estudiando el libro de Jueces con Nancy. Ella ha estado describiendo la valentía de Débora en un mensaje que dio en una de las conferencias Mujer Verdadera. Ha sido un rico retrato de una mujer que inspiró a los hombres alrededor de ella a confiar en Dios y a tomar acción.

Si te has perdido las dos partes anteriores de esta historia, puedes escucharlas visitando AvivaNuestrosCorazones.com.

Vamos a unirnos a esta historia heroica comenzaremos revisando algo de lo que escuchamos ayer.

Nancy: Mira el versículo 17, Galaha se quedó del otro lado del Jordán ¿y por qué se quedó Dan en las naves? Aser se sentó a la orilla del mar y se quedó junto a sus puertos -versículo 23 del capítulo 5- maldecid a Meros, muchos comentaristas creen que fue una ciudad en Neftalí cerca de la batalla, «Maldecid a Meros dijo el ángel del Señor, Maldecid, Maldecid a sus moradores porque no vinieron en ayuda del Señor, en ayuda del Señor contra los guerreros».

Y en su comentario Philip Brooks dice, Meros es el ejemplo del bueno para nada, está dispuesto a ver a otras personas luchar contra las batallas de la vida mientras él viene y toma el botín y el comentarista Mathew Henry dice, «Muchos no hacen su deber por miedo a involucrarse en problemas por amar estar tranquilos y tienen un afecto a los negocios mundanos».

Nancy: Esto ha sido un reto para mí, ya que Dios me ha llamado a la batalla todos estos años y a veces he tenido mucho miedo, he querido permanecer atrás muy lejos del problema, se me ha recordado que el miedo a tener problemas , el amor a la tranquilidad y un amor por los negocios de este mundo me mantiene fuera de la batalla. Amigas, Dios no necesitó esas tribus para darles la victoria, el lo hizo sin ayuda, Él tiene estrellas, truenos, tormentas y todo eso a su disposición. Pero el problema es que estas personas perdieron la oportunidad de alinearse con Dios, dieron excusas para no involucrarse y sufrieron la deshonra porque eligieron sentarse fuera de la batalla.

Dios no nos necesita, Dios no te necesita y no me necesita a mí, los propósitos del Rey se cumplirán en este mundo con o sin nosotras, pero Él nos ha dado una oportunidad increíble en nuestra generación para unirnos con Él, en lo que Él está haciendo en este mundo, en la batalla entre el bien y el mal, hay una oportunidad de pararnos firmes con Él y Su pueblo y arriesgarnos nuestra seguridad y si es necesario nuestras vidas para involucrarnos. ¿Vas a ser de las que se une a la batalla? ¿O te vas a sentar fuera de la batalla para estar más segura?

Carmen: Aquí está Nancy en la tercera parte de un mensaje llamado, Una mujer verdadera se une a la batalla. Débora no es la única mujer a quien Dios usó en esta historia del libro de los Jueces.

Nancy: Este es el recuento de la destrucción de Sísara. Y no tomaré tiempo para leer todo el pasaje ahora, pero el comandante cananeo fue destruido a manos de una mujer llamada Jael.

Ella no era israelita, pero en este caso ella se puso del lado del Dios de Israel y en contra de Sus enemigos.

Sísara huye a la carpa de Jael en medio de un aguacero torrencial, (una tormenta que Dios ha enviado) asumiendo que él estaría a salvo ahí puesto que su familia tenía un tratado con los cananeos.

Él llega a su carpa. Y te lo puedes imaginar: tiene frío; está mojado; está totalmente empapado. Y Jael le da la bienvenida. Lo invita a entrar a su carpa. Le da leche. Él está exhausto; se queda dormido, ella lo cubre y después toma un martillo y clava la estaca, en su cabeza. Ahora ten en mente mientras Sísara machacándole la cabeza y lo remata atravesándole las sienes.

Ahora, ten en mente mientras lees esta historia sangrienta, que Sísara era un hombre violento, despiadado que estaba intentando destruir al pueblo escogido de Dios. De hecho, en el capítulo 5, en el versículo 30, su propia madre, habla sobre cómo él y sus hombres nunca hubieran pensado dos veces en violar y matar a cualquier mujer que pensaran que era una enemiga; ahora, pon esto en este contexto.

En el himno de victoria de Débora, en el capítulo 5, el acto de valentía de JaeI es celebrado y ella es bendecida por Dios.

Mi amigo, Charles Haddon Spurgeon dice en uno de sus libros,

«El Señor puede todavía usar instrumentos débiles. ¿Por qué no yo? Él puede usar a personas que no son comúnmente llamadas a grandes compromisos públicos. ¿Por qué no tú?»

Entonces, tenemos la conclusión de la batalla. El capítulo 4, verso 23, nos dice «Así sometió Dios en aquel día a Jabín, rey de Canaán, delante de los hijos de Israel». El capítulo 5, versículo 31, nos dice: «Y el país tuvo descanso por cuarenta años».

Nota la secuencia: primero la batalla, después el descanso. Nosotros queremos el descanso, queremos la victoria sin pasar por todas las adversidades de la batalla.

Hay momentos en los cuales nos agotamos mucho. Tú sabes cómo es eso. ¿Tienes un adolescente? Tú puedes estar sintiendo eso ahora mismo. Si tú tienes niños pequeños, tú puedes estar sintiendo eso ahora mismo.

Recuerda, primero la batalla y después el descanso. No podemos disfrutar el descanso, la paz, la victoria hasta que hayamos pasado por la batalla.

El impacto de la vida de Débora, su valentía, su fe, su influencia piadosa no tan solo fue sentido por su generación, sino también por los siguientes cuarenta años. ¿Qué impacto dejará tu vida en tu generación y en la venidera?

No tengo que decirte que la batalla espiritual en nuestros días no es menos intensa de que lo fue en los días de Débora. El enemigo no es menos poderoso. Dios nos está castigando como su pueblo por nuestros pecados y por nuestra idolatría. Hay muchos creyentes que aparentan no tener ni la menor idea de lo que está pasando. Hay muchos otros quienes se dan cuenta de lo que está pasando, pero se sienten incapaces, impotentes de hacer algo al respecto.

John Angell James, a quien cité en el principio, quiero citarlo de nuevo el dice:

«No es probable que en una comunidad en donde la mujer cumple con su misión sea derrocada, porque por el poder de su espíritu noble ( el de la mujer ) sobre el corazón de otros, la levantará de sus ruinas y la restaurará nuevamente al júbilo y a la prosperidad.»

¡Oh! cuánto oro para que Dios levante en nuestros días, no solo una mujer, sino miles de mujeres por todo este país y por todo el mundo; mujeres que se levanten como lo hizo Débora; mujeres de la Palabra de Dios, mujeres de visión diáfana, de transparencia, de valentía, de convicción, de fe, de humildad, mujeres que estén dispuestas a decir, «Sí Señor»; mujeres cuyas vidas inspiren a los hombres alrededor de ellas a creer en Dios por lo que solo Él puede hacer.

Yo creo que la influencia de ese ejército de mujeres de Dios va a ser incalculable en , en nuestras Iglesias y en nuestra cultura.

Esta es una batalla -quiero advertirles- que no es para débiles de corazón. Tenemos un enemigo incansable que odia a Dios, que no está complacido con la idea de que haya miles de mujeres diciendo, «sí», a Cristo. De hecho, hace un año y medio cuando estuvimos en la conferencia Mujer Verdadera 2008, en Shaumburg. Illinois-fue un grandioso, grandioso fin de semana. Dios se manifestó de una manera poderosa allí, como lo ha hecho este fin de semana. Pero tengo que confesarles que no estaba preparada para la batalla a la que estábamos entrando.

Desde el lanzamiento del Movimiento Mujer Verdadera en esa conferencia en el 2008, para mí, y para otros a mi alrededor, la batalla se ha intensificado. He luchado contra el temor -algo con lo que no estaba realmente familiarizada antes de este momento- he luchado con cansancio, con duda, con desaliento, con mi propia carne. No puedo decirte cuántas veces he querido simplemente desaparecer… Me he cansado de nadar contra la corriente, me he cansado de sentirme atacada. He querido regresar al lugar donde me siento segura para vivir una vida más normal.

De hecho, te diré, y nuestro equipo sabe esto, si hubiese sido por mí no hubiésemos tenido la conferencia Mujer Verdadera 2010. Yo estaba muy cansada y no quería hacerla; no porque no quería ver el resultado sino porque quería salir de la batalla.

Pero Dios tiene Su mano y Su llamado en mi vida. Mi vida no es mía; está sujeta a Cristo, quien es el Autor y el Consumador de nuestra fe.

Estoy aprendiendo que nuestro Dios es:

Castillo fuerte, castillo fuerte es nuestro Dios. Defensa y buen escudo, con su poder nos librará en este trance agudo.

Algunas de ustedes han leído la historia en Las Crónicas de Narnia por C.S. Lewis La travesía del Viajero del Alba. Hay un punto en esa historia en donde Edmund, Lucy y Caspián viajan de Narnia dirigiéndose Asia el este hacia el país de Aslan en el fin del mundo.

En un punto, su barco, el Viajero del Alba, arroja su ancla al agua cerca de la bahía y los tripulantes descienden a tierra. Algunos de los marineros están cansados por el largo viaje. Y ellos quieren parar ahí y pasar el resto del invierno ahí donde están y después dirigirse al oeste y regresar a casa, a Narnia, en la primavera. Se les dice que si se quedan donde están, cada noche se les dará un festín digno de un rey. Eso los hace más reacios a dirigirse hacia el este, al país Aslan.

Entonces habla Ripichip. ¿Te acuerdas de Ripichip, el valiente ratón parlanchín ?, él expresa su determinación de avanzar sin importar nada. Esto es lo que él dice:

«Mis planes están hechos. Mientras pueda, voy a navegar hacia el este en el Viajero del Alba. Cuando este me falle, yo remaré hacia el este con mi pequeña embarcación. Cuando esta me falle, nadaré hacia el este con mis cuatro patas y cuando ya no pueda nadar, si no he llegado al país de Aslan, entonces me hundiré con la nariz hacia el alba.»

Dios no nos ha prometido que el viaje será fácil, pero Él ha prometido que irá con nosotras. Él ha prometido ir contigo a donde quiera que vayas a la batalla hoy. Él ha prometido que un día la oración se convertirá en adoración, la fe se convertirá en visión, cada lágrima será secada, y nuestra jornada será recompensada.

Algunas están cansadas y quieren parar; no quieren continuar. Algunas quieren su recompensa aquí y ahora y pueden elegir regresar. Quizás algunas que han venido contigo puedan hacer esa elección. Pero por la gracia de Dios y por Su gloria, mi rumbo está fijado. Mis planes están hechos y yo planeo continuar hasta llegar al país Aslan-la Nueva Jerusalén, la ciudad del Gran Rey.

¿Irás tú conmigo? Amén.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss sabe lo que es llegar a sentirse cansada y desalentada cuando estás siguiendo el llamado de Dios en tu vida. Ella también sabe el valor de mantenerse en la batalla. Yo espero que el recuento honesto de Nancy sobre sus batallas y sobre el gozo de mantenerse en la batalla te haya alentado.

Liz Flanagan es una líder ministerial para mujeres en su iglesia y ella fue alentada por este mensaje. Esto es lo que sobresalió del mensaje de Nancy.

Liz Flanagan: Ella dijo, «¿Vamos a llevar este mensaje a casa? ¿Vamos a ir a casa para entrar en la batalla? o, ¿Vamos a ir a casa a sentarnos al margen de la batalla?»

Carmen: Mientras ha aprendido a ser una mujer verdadera de Dios, Liz Flanagan ha necesitado hacer algunas elecciones difíciles sobre relaciones, amargura, perdón y valentía.

Estamos a punto de escuchar la historia de Liz. Cuando su hijo tenía dieciséis años y comenzó a cortejar una chica llamada Alison.

Alison O’Steen: Yo soy una hija pródiga.

Carmen: Alison O’Steen.

Alison: Yo crecí yendo a la iglesia. Nada tenía sentido en realidad.

Liz: Ella ha sido la novia de mi hijo desde que tenían dieciséis años.

Alison: Por alguna razón, cuando comenzamos a salir, yo vine a ser su proyecto, pienso. Yo tenía una madre que trabajaba, y ella estaba con mucha frecuencia lejos de mi hermana y de mí. Yo iba a su casa a menudo. No era algo fuera de lo común que yo estuviera en su casa sentada a la mesa para la cena, entonces, yo había formado lazos cercanos con ellos.

En mi primer año universitario serví como misionera durante el verano, pero en mi segundo año, hubo una ladera resbalosa.

Me insensibilicé en un número de áreas-empezando con la música que escuchaba, los amigos con quienes salía, y todo se agravó.

Carmen: El novio de Alison, Michael había ido a la misma universidad. Anteriormente habían sido influenciados por la familia e iglesia a trabajar como pareja en mantener la pureza en su relación.

Alison: Pero esta era la primera vez que estábamos solos en la universidad.

Estábamos en un ambiente de fiesta. Fui seducida a la mentira del mundo que dice que si estás en la universidad aunque sea una universidad cristiana, necesitas ir con el mundo. Está bien que andes de fiesta, que tomes y que tengas relaciones íntimas antes del matrimonio.

Entonces, ahí era donde me encontraba-como una hija pródiga en la pocilga. Estaba en la pocilga y mi corazón se endureció.

Recuerdo claramente cuando Michael me dijo que su madre sabía «todo» y yo literalmente no podía comer.

Liz: Yo me sentía muy traicionada por ella y literalmente pensé ser la hija del trueno puesto que pedí relámpagos para ella. Dije, «Dios sácala de la vida de mi hijo».

Carmen: Y esta tensión continuó aun cuando Michael y Alison estaban casados.

Alison: Yo no sé cuántas suegras piden en oración que descienda el fuego sobre ti…

Carmen: La relación entre Liz y Alison continuó siendo tensa por seis años.

Alison: Yo había puesto una pared emocional. No la dejaba entrar fue horrible. Pero estaba tan adentro del abismo que no sabía cómo salir. Me había alejado del Señor; no estaba en la Palabra. Todavía tenía toda esta carga emocional y no estaba segura de cómo Dios lo arreglaría.

Liz: Mi pastor había regresado de la conferencia Heart Cry (Un clamor del corazón) y me había traído un librito. El librito se llamaba Santidad, escrito por Nancy Leigh DeMoss. Cuando llegué a la página 21 o 22 en donde ella escribió la oración, «Oh Dios, muéstrame más de mi pecaminosidad».

Lo tecleé inmediatamente en mi computadora y lo puse en un marco. Ahora mismo está sobre la repisa de mi baño y la veo todos los días. La leo todos los días para recordar cuán Santo es y cuánto lo necesito.

Carmen: Después de eso un equipo de Life Action Ministries visitó la iglesia de Liz. Life Action es la organización matriz de Aviva Nuestros Corazones. Un miembro de nuestro equipo le habló a Liz sobre otro libro de Nancy.

Liz: Ella comenzó a describirme, Mentiras que las mujeres creen y la verdad que las hace libres, entonces lo compré, pero lo compre primero para mi nuera.

Alison: Y yo leí el título y dije, «¡Qué me importa!» Esto era lo último que quería leer. Ella me quiere dar algo… yo no tengo tiempo para esto.

Yo sé que era obra del Espíritu Santo que me decía, «Tú necesitas leer esto». Y lo empecé a leer.

Me había considerado cristiana por mucho tiempo, pero hasta ese punto, nunca me había rendido a Dios. Yo sabía todas las cosas que debía decir y bien me podía llevar mi Biblia a la iglesia. Yo había hecho todas las cosas cristianas que se te enseña hacer, pero esto era cuestión de mi corazón.

Cuando terminé con el libro, desde que leí la primera página hasta este momento, Dios ha continuado transformando mi mente, corazón y mi forma de pensar. ¡Él ablandó mi corazón!

Todo -todo ha sido cambiado en mi vida. Me siento aquí y no puedo expresarte lo que Dios ha hecho en mí porque no soy la misma mujer. ¡No lo soy!

Lo entiendo ahora. Lo entiendo.

Liz: Desde el momento que ella lo empezó a leer me llamaba o me mandaba un correo electrónico y me decía, «¿Has leído esto? ¿Has leído esto ya?» Y todavía no había leído el libro así es que ella estuvo pendiente de que lo leyera ese verano.

Y lo leí y fue como una revelación. Aquí estoy; tengo cincuenta años. Había estado dando una clase dominical para mujeres en nuestra iglesia por muchos años. Y aunque amaba al Señor y estaba enseñando, estaba enseñando algo que no estaba siguiendo. No sabía en cuántas áreas me estaba engañando a mí misma.

Alison: Leí Mentiras en abril y el siguiente mayo renuncié a mi trabajo, era maestra de tiempo completo en la mejor posición de enseñanza. Era ideal, pero yo sabía que Dios me estaba llamando a casa. Nosotros estábamos orando por esto por casi un año y Liz estaba orando con nosotros.

Carmen: Y Liz se dio cuenta de que tenía que pedir perdón a su esposo.

Liz: Yo no me daba cuenta de la mujer controladora y enojada que era. La palabra de Dios me humilló al punto que tenía que pedirle perdón a él. Después de leer Mentiras que las mujeres creen y después de escuchar Aviva Nuestros Corazones día tras día, Dios me mostró, «tienes que quitarte del camino, tienes que pedirle perdón a tu esposo». Y ahora veo el fruto de eso.

Carmen: El cambio en el corazón de estas mujeres afectó la relación entre ellas. Después de leer el libro ellas tuvieron la oportunidad de subirse al carro y conversar.

Alison: Por primera vez yo le pedí perdón a ella porque sabía que le había roto el corazón, puesto que ella me había acogido en su familia como si fuera uno de ellos.

Entonces cuando llegamos a casa, a la mañana siguiente durante mi tiempo de oración, estaba orando y Dios me dijo, «Has hecho una parte pero ahora necesito que hagas más». Entonces me senté a escribirle un correo electrónico, un correo muy extenso, y se lo conté todo, no dejé ningún detalle afuera. Le dije todo -todo lo que pensé que el Señor quería que le dijera.

Esta era una mujer que estaba orando por mí durante mi rebelión…y no te olvidas simplemente de algo así.

Entonces le envié ese correo, le dije -le prometí que en caso que algo le pasara a su hijo, mi esposo, yo sería su «Rut».

Liz: Ella me llama su «Noemí».

Alison: Ella no es mi suegra; ella es mi mejor amiga.

Liz: Yo he visto como se ha convertido esta joven mujer en una extraordinaria esposa, madre, hija, hermana y amiga. Es porque Dios sí saca belleza de las cenizas.

Alison: Él nos saca de nuestras ruinas y nos torna en algo hermoso.

Liz: Dios nos ha bendecido puesto que nos juntamos cada lunes por la mañana.

Alison: Oramos juntas.

Liz: Solamente ella y yo.

Alison: Memorizamos las Sagradas Escrituras.

Liz: Ella me ha enseñado; yo le he enseñado a ella.

Carmen: No tan solo Liz pasa tiempo con Alison cada semana, ella también está invirtiendo su tiempo con un grupo de mujeres, enseñándoles verdades importantes que ha aprendido en los últimos años.

Liz: Es tan maravillosa la manera cómo Dios hace accesible Su Verdad, un corazón a la vez, y que me haya querido usar-porque soy un desastre; era un fracaso, pero Nancy me ha enseñado que aun así puedo enseñar en medio de mis fracasos.

Carmen: Cuando hablamos sobre el movimiento Mujer Verdadera-es así como es; mujeres que escuchan el mensaje de Aviva Nuestros Corazones lo comparten con los corazones de otras que necesitan escucharlo.

Liz: Porque yo vivo en una comunidad llena de mujeres que están estresadas; están luchando; están tratando de ser súper mamás, súper esposas y quiero que vean que la Verdad las liberará.

Alison: Yo estoy creyendo que Dios va a levantar una generación de mujeres de mi edad que mansa y tiernamente vuelvan sus corazones a Él e influencien a todos los hombres a nuestro alrededor y consecuentemente vuelvan nuestro país hacia Él.

Liz: Ella me llama; yo la llamo, le digo, «¿Has escuchado Aviva Nuestros Corazones hoy?» Ella me dice, «No, todavía no». Ella dice, «¿Has leído el blog de Mujer Verdadera?»

Y yo digo, «No, todavía no».

Y ella dice, «¡Lo tienes que ver hoy!»

Alison: Día tras día, semana tras semana, te confrontan cara a cara; te fuerzan a que profundices a fondo y saques la Palabra y la vivas.

Liz: Estoy tan agradecida por el ministerio de Aviva Nuestros Corazones porque mi corazón ha sido avivado. Quiero ver más corazones avivados; quiero ver a Dios entre nosotras; quiero ver la presencia de Dios.

Hemos estado orando por un avivamiento. Lo hemos estado haciendo por tres años y continuaremos orando para que Dios traiga un avivamiento.

Carmen: Estoy tan agradecida por las radioescuchas que donan y nos ayudan a continuar hablándole a mujeres como Liz y Alison.

Un grupo que hace una diferencia significativa en ayudarnos a hablarle a mujeres semanalmente es el Equipo Mensual de Socios.

Cuando te conviertes en colaboradora mensual, te comprometes a orar por Aviva Nuestros Corazones regularmente. Te comprometes a hablarle a otras mujeres de este ministerio. Y te comprometes cada mes a apoyar a este ministerio económicamente.

Cuando te unes al equipo de patrocinadores, recibes noticias sobre el ministerio para saber cómo y sobre qué orar. Para unirte al equipo de colaboradores mensuales visita AvivaNuestrosCorazones.com.

Mañana Nancy iniciará una serie de Habacuc, del temor a la fe. No dejes de acompañarnos en esta nueva serie que sabemos que será de bendición.

Y ahora aquí está Nancy para concluir.

Nancy: En todas las áreas de la vida, incluyendo esta, al final no se trata de mí. No se trata de lo que lo que me hace feliz; no se trata de lo que quiero; no se trata de lo que facilitará mi vida, y es fácil para mí estar frente a ustedes diciendo esto, pero cuando me bajo de esta plataforma y la vida presiona, y vivo ahí en donde vives tú, con dificultades, citas y frustraciones, ¿en quién pensamos? En mí,?¿cómo me afecta esto a mí?

Pero si nos podemos distanciar de eso y tratamos de ver las cosas desde el punto de vista grandioso de Dios, nos acordamos que no se trata de nosotras. Se trata de Dios-de Su plan, de Sus propósitos, de Su reino, se trata de la eternidad y de la divulgación del Evangelio.

Carmen: Mañana Nancy comenzará una nueva serie que no te puedes perder. ¿Alguna vez te has sentido como que Dios no esta escuchando tus oraciones? El profeta Habacuc paso por esa experiencia, miraba la injusticia que le rodeaba y se preguntaba por que Dios no parecía interesado en cambiar la situación mientras continuaba mirando a Dios el profeta tuvo respuestas pero fueron muy distintas a las que él esperaba , aprende como alabar a Dios en medio de la preocupación, de la confusión y de la frustración , en esta serie práctica basada en el libro de Habacuc .Te esperamos mañana en un nuevo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las citas bíblicas están tomadas de la Biblia de las Américas, a menos que se indique otra cosa.

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