¿Qué es la Teología Reformada?

Ligonier Espanol

¿Qué es la Teología Reformada? – 1/12

Primera exposición del Dr. R.C. Sproul en la serie de enseñanza (12): ¿Qué es la Teología Reformada? Liberal, Católica, Dispensacional, Pentecostal, Evangélica, Reformada … con tantas teologías diferentes por ahí, ¿por dónde empiezas? Comenzando esta serie sobre Teología Reformada, el Dr. Sproul examina los aspectos distintivos de la Teología Reformada que la diferencian de las muchas teologías que se han desarrollado antes y después de la Reforma Protestante.

Ligonier es la confraternidad de enseñanza del Dr. R.C. Sproul. Nuestra misión, pasion y proposito es ayudar a las personas a crecer en su conocimiento de Dios y su santidad. En nuestra página web disponemos de una amplia variedad de recursos, tales como clases, guías de estudio, y contenido multimedia, con la finalidad de cumplir con nuestra misión de proclamar, enseñar y defender la santidad de Dios en toda su plenitud a tantas personas como sea posible.

Te invitamos a visitar nuestro sitio web, http://ligonier.es/

¿Quién eres Señor?

Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

Mateo 16:15-16

¿Quién eres Señor?

Soy tu creador,1) ¿y me ignoras?

Soy la luz,2) ¿y no me ves?

Soy la Palabra,3) ¿y no me escuchas?

Soy la verdad,4) ¿y no me buscas?

Soy el pan de vida,5) ¿y sigues teniendo hambre?

Soy el Hijo de Dios,6) ¿y no te diriges a mí en oración?

Soy el Señor,7) ¿y no me obedeces?

Soy la resurrección,8) ¿y tienes miedo de la muerte?

Soy el buen Pastor.9) Di mi vida por ti.

Soy JESÚS, tu Salvador.10) ¿Quieres ser salvo del castigo eterno?

“No hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12).

“Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna” (Juan 6:68).

1) Isaías 40:28: “Dios eterno… creó los confines de la tierra”. 2) Juan 12:46:“Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas”. 3) Juan 1:1: “El Verbo (la Palabra) era Dios”. 4) Juan 14:6: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”. 5) Juan 6:48: “Yo soy el pan de vida”. 6) Juan 9:35: Jesús “le dijo: ¿Crees tú en el Hijo de Dios?”. 7) Juan 13:13: “Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy”. 8) Juan 11:25: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá”. 9) Juan 10:11: “El buen pastor su vida da por las ovejas”. 10) 1 Juan 4:14: “El Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo”.

Génesis 4 – Mateo 4 – Salmo 3 – Proverbios 1:20-23

 © Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

La fe más pequeña

ENERO, 03

La fe más pequeña

Devocional por John Piper

Así que no depende del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. (Romanos 9:16)

Dejemos en claro desde el principio del año que, como creyentes en Jesús, todo lo que recibamos de Dios este año será misericordia. Sin importar cuáles sean los deleites o aflicciones que tengamos por delante, todo será misericordia.

Esa es la razón por la que Cristo vino al mundo: «para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia» (Romanos 15:9). Nacimos de nuevo «según su gran misericordia» (1 Pedro 1:3). Oramos a diario «para alcanzar misericordia» (Hebreos 4:16), y ahora estamos «esperando ansiosamente la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna» (Judas 1:21). Si un cristiano demuestra ser fiel, es porque «ha alcanzado misericordia del Señor para ser fiel» (1 Corintios 7:25).

En Lucas 17:5, los apóstoles rogaron al Señor: «¡Auméntanos la fe!». Jesús les respondió: «Si tuvierais fe como un grano de mostaza, diríais a este sicómoro: “Desarráigate y plántate en el mar”. Y os obedecería» (Lucas 17:6). En otras palabras, la vida cristiana y el ministerio no dependen de la intensidad o cantidad de fe que tengamos, ya que eso no es lo que desarraiga árboles. Dios es quien lo hace. Por consiguiente, la fe que realmente nos une a Cristo, por muy pequeña que sea, nos dará suficiente poder del Señor para suplir todas nuestras necesidades.

Pero ¿qué hay de nuestros logros? ¿Acaso nuestra obediencia nos impide rogar por misericordia? Jesús nos da la respuesta en Lucas 17:7-10:

«¿Quién de vosotros tiene un siervo arando o pastoreando ovejas, y cuando regresa del campo, le dice: “Ven enseguida y siéntate a comer”? ¿No le dirá más bien: “Prepárame algo para cenar, y vístete adecuadamente, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después comerás y beberás tú”? ¿Acaso le da las gracias al siervo porque hizo lo que se le ordenó? Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que se os ha ordenado, decid: “Siervos inútiles somos; hemos hecho sólo lo que debíamos haber hecho”.»

Por consiguiente, concluyo que la obediencia más completa y la fe más pequeña reciben la misma recompensa de parte de Dios: misericordia. Una fe del tamaño de un mero grano de mostaza se nutre de aquella misericordia que hace posible mover árboles. Asimismo, aun con una obediencia intachable, seguimos siendo absolutamente dependientes de la misericordia.

El punto es el siguiente: Cualquiera sea el momento o la forma en que se manifieste la misericordia de Dios, nunca estamos por encima de la condición de ser beneficiarios de esta. Dependemos totalmente y para siempre de lo que no merecemos.

Por lo tanto, ¡humillémonos, regocijémonos y «glorifiquemos a Dios por su misericordia»!


Devocional tomado del articulo “All We Will Get in 2002 Is Mercy”

Todos los derechos reservados ©2017 Soldados de Jesucristo y DesiringGod.org

Vaya a Jesús

(Jesús dijo:) Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.

Mateo 11:28

He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.

Apocalipsis 3:20

Vaya a Jesús

Si debido a la desesperación quiere acabar con su vida, vaya a Jesús y cuéntele su miseria. No ponga en duda el hecho de que él le escucha, le ama y quiere liberarlo de su triste situación. Incluso puede renovar totalmente sus pensamientos y darle tranquilidad.

Al igual que todos los seres humanos, usted tiene aspiraciones intensas que solo Dios puede satisfacer. Mientras esa necesidad no esté satisfecha, le falta algo.

Jesús quiere estar a su lado para darle a conocer el Evangelio, para enseñarle que vino a la tierra a fin de satisfacer sus necesidades espirituales.

Mediante el Evangelio descubro que tengo valor a los ojos de Dios. Él me ama tal como soy y más allá de lo que yo me dé cuenta. Puede perdonar mis faltas pasadas, sean cuales sean… ¡Puede perdonar todo aquello de lo que mi conciencia me acusa! Jesús murió por mí precisamente para pagar por mis pecados. El sentido de mi vida y mi esperanza están en Jesús, quien me abrió un ámbito de paz, de verdad y de gozo. Y para introducirme en él, Jesús llevó sobre sí mis pecados. Quiere estar conmigo en mis días oscuros. Me invita a dejar mi vida en sus manos. En cada momento él está dispuesto a escuchar mi clamor, a secar mis lágrimas y responder a mis suspiros.

¡Vaya a él! ¡No se desespere! Vaya tal como es, en el estado en el que se encuentra. ¡Jesús nunca deja fuera a aquel que llama a su puerta buscando socorro y amor!

Génesis 3 – Mateo 3 – Salmo 2:7-12 – Proverbios 1:10-19

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Lo que Jesús hizo a la muerte

ENERO, 02

Lo que Jesús hizo a la muerte

Devocional por John Piper

Y así como está decretado que los hombres mueran una sola vez, y después de esto, el juicio, así también Cristo, habiendo sido ofrecido una vez para llevar los pecados de muchos, aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvación de los que ansiosamente le esperan. (Hebreos 9:27-28)

La muerte de Jesús carga con pecados. Es el verdadero corazón del cristianismo y el corazón del evangelio y el corazón de la gran obra de redención de Dios en el mundo. Cuando Cristo murió, llevó consigo el pecado. Tomó pecados que no eran suyos. Sufrió por los pecados que otras personas habían cometido, para que ellos pudieran ser libres del pecado.

Esa es la solución para el mayor problema de nuestra vida, ya sea que lo sintamos o no como el problema principal. Hay una forma de ponernos a cuentas con Dios, a pesar de que somos pecadores: la muerte de Jesús es «una ofrenda para cargar los pecados de muchos». Él quitó nuestros pecados, los llevó a la cruz y allí murió la muerte que nosotros merecíamos morir.

Ahora bien, ¿cuál es la implicación respecto de mi muerte? «Está decretado que [yo muera] una sola vez.» Mi muerte ya no es punitiva; ya no es más un castigo por el pecado. Mi pecado ha sido borrado; ha sido «quitado» por la muerte de Cristo. Cristo tomó mi castigo.

Entonces, ¿por qué morimos? Porque la voluntad de Dios es que la muerte permanezca en el mundo, aun entre sus propios hijos, para dar testimonio de los terribles horrores del pecado. En nuestra muerte, aún se ven los efectos externos del pecado en el mundo.

Sin embargo, para los hijos de Dios, la muerte ya no es la manifestación de su ira contra ellos. Para nosotros, la muerte se ha convertido en la puerta de entrada a la salvación, no a la condenación.


Devocional tomado del sermón “¿Qué hará Cristo en la segunda venida?”  

Todos los derechos reservados ©2017 Soldados de Jesucristo y DesiringGod.org

Dios habla al hombre

martes 2 enero

Escuchad, habitantes todos del mundo, así los plebeyos como los nobles, el rico y el pobre juntamente.

Salmo 49:1-2

Yo (Jesús) soy la luz del mundo.

Juan 8:12

Dios habla al hombre

En este universo extraordinario, Dios quiso hacer algo único. Creó al hombre a su imagen para que pudiese comprenderlo, hablarle y amarle. Tenía para él proyectos eternos; le amó por encima de todo.

Pero para permitirle aceptar o no esta relación, le dio la libertad. Y el hombre no siempre la empleó bien, pues incluso rechazó a Dios para vivir a su manera. Durante mucho tiempo Dios le estuvo llamando, pero no quiso escucharlo. Le envió sus siervos, pero los menospreció, los insultó y los echó fuera. Le dejó una carta, un gran libro, pero la gente miró para otro lado; lo abandonó.

Entonces el mismo Hijo de Dios descendió del cielo para hablarle, pero el hombre se burló de él, le escupió el rostro y al final lo clavó en la cruz. ¿Se da cuenta de este gesto? ¡El Hijo de Dios fue tratado como el más malo! Él, quien está lleno de amor y humildad, y que había venido para hablarle al corazón. ¡Oh! ¡Miserable! ¿Qué hizo el hombre ese día?

Pero tres días después, la tumba quedó vacía. ¡Sí! Para librarnos de la muerte eterna, Dios mismo resucitó a Jesús, quien había sido crucificado. Acepte la salvación que Dios le ofrece ahora. La ira de Dios contra el pecado cayó sobre él para que usted pueda ser salvo.

Lector, Dios le ama a pesar de sus desobediencias, su rechazo, su inmoralidad, su rebelión, su maldad y su violencia. Usted puede esconderse, ¡pero él lo ve! Puede escaparse, ¡pero él lo alcanza! Hasta su último suspiro, él estará ahí, le llamará y estará esperando que vaya a él.

Génesis 2 – Mateo 2 – Salmo 2:1-6 – Proverbios 1:7-9

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Gracia para el nuevo año

ENERO, 01

Gracia para el nuevo año

Devocional por John Piper

Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia para conmigo no resultó vana; antes bien he trabajado mucho más que todos ellos, aunque no yo, sino la gracia de Dios en mí. (1 Corintios 15:10)

La gracia no solo es la disposición de Dios para bendecirnos cuando no lo merecemos. Es el poder de Dios que, en efecto, obra y hace que ocurran cosas buenas en nosotros y para nosotros.

La gracia de Dios en Pablo era la obra de Dios en él que lo hacía trabajar arduamente. Por eso, cuando Pablo dijo que nos ocupemos de nuestra salvación, luego añadió: «porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad» (Filipenses 2:13). La gracia es el poder de Dios que produce buenas obras en nosotros y para nosotros.

Esa gracia es del pasado y del futuro. Está siempre cayendo, como una cascada, sobre la catarata infinitesimal del presente: proviene del inagotable río de la gracia que viene a nosotros del futuro hacia la siempre creciente reserva de gracia en el pasado.

En los próximos cinco minutos, recibiremos la gracia que fluye a nosotros del futuro para nuestro sustento, y acumulará otros cinco minutos de gracia en la reserva del pasado. La respuesta adecuada por la gracia que hemos experimentado en el pasado es gratitud; y la respuesta adecuada por la gracia que Dios promete para nuestro futuro es fe. Estamos agradecidos por la gracia que hemos recibido este último año, y confiamos en que contaremos con gracia venidera para el nuevo año.


Devocional tomado del articulo “Reconstrucción de algunos conceptos básicos de Bethlehem: El poder purificador de vivir por fe en la gracia futura”

Todos los derechos reservados ©2017 Soldados de Jesucristo y DesiringGod.org

¿Y si Dios existiese?

Las cosas invisibles de él (Dios), su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas.

Romanos 1:20

¡Cuánta es su bondad, y cuánta su hermosura!

Zacarías 9:17

Una firma majestuosa

Un compañero acababa de rechazar el calendario bíblico que le había ofrecido.

–No soy creyente, me dijo.

–Sí, la fe parece inconsistente para la razón humana, pero ¿usted nunca tiene dudas? Después de todo, ¿la existencia de Dios es tan inconcebible?

–Debo reconocer que la majestad y la belleza de los paisajes nevados de la montaña me fascinan, y siempre me surge esta pregunta: ¿y si Dios existiese?

A menudo he pensado en esta conversación. La maravillosa naturaleza es la obra majestuosa de un gran artista. Su firma está en la flor más sencilla. La organización del universo, la complejidad de los seres vivos dan testimonio de una sabiduría infinita. La tierra es un pequeño planeta perdido en una galaxia que contiene centenas de miles de millones de estrellas, ubicadas entre otras tantas galaxias. Todo esto cuenta la gloria de Dios (Salmo 19:1).

Dios no solo es grande por su poder, sino que su amor también es insondable. La persona que empieza a creer en este amor muy pronto percibe que le queda mucho por descubrir.

Quizás, al igual que mi compañero, usted dice que no es creyente, pero tiene algunas dudas… Dios está muy cerca de usted. Ore, diríjase a él con un corazón sincero, y él se manifestará a usted.

Este encuentro fundamental es el que nuestro equipo de redacción desea a cada uno de nuestros lectores, al comienzo del año 2018.

Génesis 1 – Mateo 1 – Salmo 1 – Proverbios 1:1-6

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Ensayo de mi muerte

DICIEMBRE, 31

Ensayo de mi muerte

Devocional por John Piper

Tú los has barrido como un torrente, son como un sueño; son como la hierba que por la mañana reverdece; por la mañana florece y reverdece; al atardecer se marchita y se seca… Enséñanos a contar de tal modo nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría. (Salmo 90:5-6, 12)

Para mí, el fin de año es como el fin de la vida; y el 31 de diciembre, a las 11:59 pm, es como el momento de mi muerte.

Los 365 días del año son como una vida entera en miniatura, y estas últimas horas son como los últimos días en el hospital después de que el médico me haya dicho que se acerca el momento de mi muerte. En esas últimas horas, todo lo que viví ese año pasa delante de mis ojos, y me enfrento a la pregunta inevitable: ¿Habré vivido bien la vida? ¿ Jesucristo, el juez justo, me dirá «Bien hecho, siervo bueno y fiel»?

Me siento muy afortunado de que esta sea la forma de terminar mi año. Y oro para que el fin de año cobre el mismo significado para ustedes.

La razón por la que me siento afortunado es que es una gran ventaja haber hecho una prueba de mi propia muerte. Es un gran beneficio ensayar una vez al año la preparación de la ultima escena de la vida. Es en verdad beneficioso porque la mañana del primero de enero hallará vivos a la mayoría de nosotros, en el comienzo de toda una nueva vida, con la capacidad de empezar todo desde cero una vez más.

Lo mejor de los ensayos es que nos muestran dónde están nuestras debilidades, dónde falta mas preparación; y nos dejan tiempo para cambios antes de la verdadera puesta en escena.

Supongo que para algunos de ustedes el pensamiento de morir es tan mórbido, tan triste y cargado de duelo y dolor que harán lo posible para no pensar en ello, especialmente durante las fiestas. Creo que eso es imprudente y que los perjudicaría mucho. Pues he descubierto que hay pocas cosas que provoquen cambios radicales en mi vida como el meditar periódicamente en mi propia muerte.

¿Cómo traeremos al corazón sabiduría para saber cómo vivir de la mejor manera? El salmista responde:

Tú los has barrido como un torrente, son como un sueño; son como la hierba que por la mañana reverdece; por la mañana florece y reverdece; al atardecer se marchita y se seca… Enséñanos a contar de tal modo nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría (Salmos 90:5-6, 12).

Contar nuestros días simplemente significa recordar que nuestra vida es corta y que nuestra muerte está cerca. Gran sabiduría —tan grande como para cambiar la vida radicalmente— proviene de tener estas reflexiones con cierta frecuencia.

El criterio del éxito que Pablo usaba para medir su vida era si había perseverado en la fe. Es en esto que quiero hacer hincapié.

Si ustedes descubren que no perseveraron en la fe en este año que termina, pueden alegrarse, como yo me alegro, de que este fin de año la muerte es solo un ensayo (o eso esperamos), y una vida entera de fe para perseverar potencial está por delante en el próximo año.


Devocional tomado del sermón “I Have Kept the Faith”

Todos los derechos reservados ©2017 Soldados de Jesucristo y DesiringGod.org

¡Abba, Padre!

domingo 31 diciembre

Dios envió a su Hijo… a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!

Gálatas 4:4-6

Amados, ahora somos hijos de Dios.

1 Juan 3:2

¡Abba, Padre!

Una de las primeras palabras que un niño hebreo aprendía a pronunciar era «Abba». Son dos sílabas cortas que corresponden a nuestro «papá» en español. Papá, Abba, es un término de cariño, de intimidad, que significa: Padre. El apóstol Pablo, si bien escribe en griego su epístola a los romanos, emplea la palabra Abba, cuando dice a los que habían recibido a Cristo como Salvador: “Habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!” (Romanos 8:15).

¡Cuán dulce es repetir la expresión: Padre! ¡Qué felicidad no ser más huérfano, tener un apoyo, un protector, una familia! Esta única palabra resume todas las bendiciones que Jesucristo trajo al mundo. Vino para darnos un Padre, ¡su Padre! “Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado”, dijo a sus discípulos, y también a nosotros (Juan 15:9). Después de su resurrección, anunció a María Magdalena: “Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios” (Juan 20:17).

Nuestras desobediencias nos habían alejado de Dios, pero Jesús vino a acercarnos a él. No solo fuimos perdonados, sino que entre Dios y nosotros se estableció una relación de intimidad: Jesús puso nuestra mano en la mano del Padre. Es la felicidad y la seguridad para todos los que creen y aceptan este hecho maravilloso.

“De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

Malaquías 3-4 – Apocalipsis 22 – Salmo 150 – Proverbios 31:25-31